{"id":25346,"date":"2016-02-05T17:10:09","date_gmt":"2016-02-05T22:10:09","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/san-isidoro-de-sevilla-en-las-audiencias-de-benedicto-xvi\/"},"modified":"2016-02-05T17:10:09","modified_gmt":"2016-02-05T22:10:09","slug":"san-isidoro-de-sevilla-en-las-audiencias-de-benedicto-xvi","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/san-isidoro-de-sevilla-en-las-audiencias-de-benedicto-xvi\/","title":{"rendered":"SAN ISIDORO DE SEVILLA EN LAS AUDIENCIAS DE BENEDICTO XVI"},"content":{"rendered":"<p><p style=\"text-align: justify;\"><b>Intervenci\u00f3n de Benedicto XVI durante la audiencia general del mi\u00e9rcoles 18 de junio de 2008, dedicada a presentar la figura de San Isidoro de Sevilla<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hoy voy a hablar de san Isidoro de Sevilla. Era hermano menor de san Leandro, obispo de Sevilla, y gran amigo del Papa san Gregorio Magno. Este detalle es importante, pues permite tener presente un dato cultural y espiritual indispensable para comprender la personalidad de san Isidoro. En efecto, san Isidoro debe mucho a san Leandro, persona muy exigente, estudiosa y austera, que hab\u00eda creado en torno a su hermano menor un contexto familiar caracterizado por las exigencias asc\u00e9ticas propias de un monje y por el ritmo de trabajo que requiere una seria entrega al estudio.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Adem\u00e1s, san Leandro se hab\u00eda encargado de disponer lo necesario para afrontar la situaci\u00f3n pol\u00edtico-social del momento: en aquellas d\u00e9cadas los visigodos, b\u00e1rbaros y arrianos, hab\u00edan invadido la pen\u00ednsula ib\u00e9rica y se hab\u00edan adue\u00f1ado de los territorios que pertenec\u00edan al Imperio romano. Era necesario conquistarlos para la romanidad y para el catolicismo. La casa de san Leandro y san Isidoro contaba con una biblioteca muy rica en obras cl\u00e1sicas, paganas y cristianas. Por eso, san Isidoro, que se sent\u00eda atra\u00eddo tanto a unas como a otras, fue educado a practicar, bajo la responsabilidad de su hermano mayor, una disciplina f\u00e9rrea para dedicarse a su estudio, con discreci\u00f3n y discernimiento.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed pues, en el obispado de Sevilla se viv\u00eda en un clima sereno y abierto. Lo podemos deducir por los intereses culturales y espirituales de san Isidoro, como se manifiestan en sus obras, que abarcan un conocimiento enciclop\u00e9dico de la cultura cl\u00e1sica pagana y un conocimiento profundo de la cultura cristiana. De este modo se explica el eclecticismo que caracteriza la producci\u00f3n literaria de san Isidoro, el cual pasa con suma facilidad de Marcial a san Agust\u00edn, de Cicer\u00f3n a san Gregorio Magno.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El joven Isidoro, que en el a\u00f1o 599 se convirti\u00f3 en sucesor de su hermano Leandro en la c\u00e1tedra episcopal de Sevilla, tuvo que afrontar una lucha interior muy dura. Tal vez precisamente por esa lucha constante consigo mismo da la impresi\u00f3n de un exceso de voluntarismo, que se percibe leyendo las obras de este gran autor, considerado el \u00faltimo de los Padres cristianos de la antig\u00fcedad. Pocos a\u00f1os despu\u00e9s de su muerte, que tuvo lugar en el a\u00f1o 636, el concilio de Toledo, del a\u00f1o 653, lo defini\u00f3: \u00abIlustre maestro de nuestra \u00e9poca y gloria de la Iglesia cat\u00f3lica&#160;\u00bb.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">San Isidoro fue, sin duda, un hombre de contraposiciones dial\u00e9cticas acentuadas. En su vida personal, experiment\u00f3 tambi\u00e9n un conflicto interior permanente, muy parecido al que ya hab\u00edan vivido san Gregorio Magno y san Agust\u00edn, entre el deseo de soledad, para dedicarse \u00fanicamente a la meditaci\u00f3n de la palabra de Dios, y las exigencias de la caridad hacia los hermanos de cuya salvaci\u00f3n se sent\u00eda responsable como obispo. Por ejemplo, a prop\u00f3sito de los responsables de la Iglesia escribe: \u00abEl responsable de una Iglesia (vir ecclesiasticus), por una parte, debe dejarse crucificar al mundo con la mortificaci\u00f3n de la carne; y, por otra, debe aceptar la decisi\u00f3n del orden eclesi\u00e1stico, cuando procede de la voluntad de Dios, de dedicarse al gobierno con humildad, aunque no quisiera hacerlo\u00bb (Sententiarum liber III, 33, 1: PL 83, col. 705 B).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un p\u00e1rrafo despu\u00e9s, a\u00f1ade: \u00abLos hombres de Dios (sancti viri) no desean dedicarse a las cosas seculares y gimen cuando, por un misterioso designio divino, se les encargan ciertas responsabilidades. (&#8230;) Hacen todo lo posible para evitarlas, pero aceptan lo que no quisieran y hacen lo que habr\u00edan querido evitar. Entran en lo m\u00e1s secreto del coraz\u00f3n y all\u00ed tratan de comprender lo que les pide la misteriosa voluntad de Dios. Y cuando se dan cuenta de que tienen que someterse a los designios de Dios, inclinan el cuello del coraz\u00f3n bajo el yugo de la decisi\u00f3n divina\u00bb (Sententiarum liber III, 33, 3: PL 83, col. 705-706).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para comprender mejor a san Isidoro es necesario recordar, ante todo, la complejidad de las situaciones pol\u00edticas de su tiempo, a las que me refer\u00ed antes: durante los a\u00f1os de su ni\u00f1ez experiment\u00f3 la amargura del destierro. A pesar de ello, estaba lleno de entusiasmo apost\u00f3lico: sent\u00eda un gran deseo de contribuir a la formaci\u00f3n de un pueblo que encontraba por fin su unidad, tanto en el \u00e1mbito pol\u00edtico como religioso, con la conversi\u00f3n providencial de Hermenegildo, el heredero al trono visigodo, del arrianismo a la fe cat\u00f3lica.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, no se ha de subestimar la enorme dificultad que supone afrontar de modo adecuado problemas tan graves como los de las relaciones con los herejes y con los jud\u00edos. Se trata de una serie de problemas que tambi\u00e9n hoy son muy concretos, sobre todo si se piensa en lo que sucede en algunas regiones donde parecen replantearse situaciones muy parecidas a las de la pen\u00ednsula ib\u00e9rica del siglo VI. La riqueza de los conocimientos culturales de que dispon\u00eda san Isidoro le permit\u00eda confrontar continuamente la novedad cristiana con la herencia cl\u00e1sica grecorromana. Sin embargo, m\u00e1s que el don precioso de la s\u00edntesis, parec\u00eda tener el de la collatio, es decir, la recopilaci\u00f3n, que se manifestaba en una extraordinaria erudici\u00f3n personal, no siempre tan ordenada como se hubiera podido desear.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En todo caso, es admirable su preocupaci\u00f3n por no descuidar nada de lo que la experiencia humana hab\u00eda producido en la historia de su patria y del mundo entero. San Isidoro no hubiera querido perder nada de lo que el hombre hab\u00eda adquirido en las \u00e9pocas antiguas, ya fueran paganas, jud\u00edas o cristianas. Por tanto, no debe sorprender que, al perseguir este objetivo, no lograra transmitir adecuadamente, como hubiera querido, los conocimientos que pose\u00eda, a trav\u00e9s de las aguas purificadoras de la fe cristiana. Sin embargo, de hecho, seg\u00fan las intenciones de san Isidoro, las propuestas que presenta siempre est\u00e1n en sinton\u00eda con la fe cat\u00f3lica, sostenida por \u00e9l con firmeza. En la discusi\u00f3n de los diversos problemas teol\u00f3gicos percibe su complejidad y propone a menudo, con agudeza, soluciones que recogen y expresan la verdad cristiana completa. Esto ha permitido a los creyentes, a lo largo de los siglos hasta nuestros d\u00edas, servirse con gratitud de sus definiciones.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un ejemplo significativo en este campo es la ense\u00f1anza de san Isidoro sobre las relaciones entre vida activa y vida contemplativa. Escribe: \u00abQuienes tratan de lograr el descanso de la contemplaci\u00f3n deben entrenarse antes en el estadio de la vida activa; as\u00ed, liberados de los residuos del pecado, ser\u00e1n capaces de presentar el coraz\u00f3n puro que permite ver a Dios\u00bb ( Differentiarum Lib. II, 34, 133: PL 83, col 91 A).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Su realismo de aut\u00e9ntico pastor lo convenci\u00f3 del peligro que corren los fieles de limitarse a ser hombres de una sola dimensi\u00f3n. Por eso, a\u00f1ade: \u00abEl camino intermedio, compuesto por ambas formas de vida, resulta normalmente el m\u00e1s \u00fatil para resolver esas tensiones, que con frecuencia se agudizan si se elige un solo tipo de vida; en cambio, se suavizan mejor alternando las dos formas\u00bb ( o.c. , 134: ib. , col 91 B).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">San Isidoro busca en el ejemplo de Cristo la confirmaci\u00f3n definitiva de una correcta orientaci\u00f3n de vida y dice: \u00abEl Salvador, Jes\u00fas, nos dio ejemplo de vida activa cuando, durante el d\u00eda, se dedicaba a hacer signos y milagros en la ciudad, pero mostr\u00f3 la vida contemplativa cuando se retiraba a la monta\u00f1a y pasaba la noche dedicado a la oraci\u00f3n\u00bb (o.c. 134: ib.). A la luz de este ejemplo del divino Maestro, san Isidoro concluye con esta ense\u00f1anza moral: \u00abPor eso, el siervo de Dios, imitando a Cristo, debe dedicarse a la contemplaci\u00f3n sin renunciar a la vida activa. No ser\u00eda correcto obrar de otra manera, pues del mismo modo que se debe amar a Dios con la contemplaci\u00f3n, tambi\u00e9n hay que amar al pr\u00f3jimo con la acci\u00f3n. Por tanto, es imposible vivir sin la presencia de ambas formas de vida, y tampoco es posible amar si no se hace la experiencia tanto de una como de otra\u00bb ( o.c. , 135: ib. , col 91 C).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Creo que esta es la s\u00edntesis de una vida que busca la contemplaci\u00f3n de Dios, el di\u00e1logo con Dios en la oraci\u00f3n y en la lectura de la Sagrada Escritura, as\u00ed como la acci\u00f3n al servicio de la comunidad humana y del pr\u00f3jimo. Esta s\u00edntesis es la lecci\u00f3n que el gran obispo de Sevilla nos deja a los cristianos de hoy, llamados a dar testimonio de Cristo al inicio de un nuevo milenio\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Intervenci\u00f3n de Benedicto XVI durante la audiencia general del mi\u00e9rcoles 18 de junio de 2008, dedicada a presentar la figura de San Isidoro de Sevilla Hoy voy a hablar de san Isidoro de Sevilla. Era hermano menor de san Leandro, obispo de Sevilla, y gran amigo del Papa san Gregorio Magno. 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