{"id":25390,"date":"2016-02-05T17:11:47","date_gmt":"2016-02-05T22:11:47","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/jenaro-san\/"},"modified":"2016-02-05T17:11:47","modified_gmt":"2016-02-05T22:11:47","slug":"jenaro-san","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/jenaro-san\/","title":{"rendered":"JENARO SAN"},"content":{"rendered":"<p><p style=\"text-align: justify;\">M\u00e1rtir, Obispo de Benevento\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se cree que San Jenaro sufri\u00f3 durante la persecuci\u00f3n de Dioclesiano, a\u00f1o 305. Se sabe muy poco con respecto a su vida y martirio. Las diferentes colecciones de \u201cHechos\u201d, aun cuando son numerosas (Biblioteca Hagiographica Latina, n. 4115-4140), son extremadamente tard\u00edas y poco confiables. Bede (a\u00f1o 733), en su \u201cMartyrologium\u201d ha sumarizado la llamada \u201cActa Bononiensia\u201d (ver Quentin, \u201cLes Martyrologes historiques\u201d, 76). A esta fuente se puede atribuir la siguiente descripci\u00f3n encontrada en la actual Martirolog\u00eda Romana, aunque la referencia al milagro de la liquefacci\u00f3n se a\u00f1adi\u00f3 en una fecha muy posterior. \u201cA la memoria de los santos m\u00e1rtires Jenaro, Obispo de Desiderio de Cahors, San Benevento, Festo su di\u00e1cono, y el lector Desiderio, junto con Sosso, di\u00e1cono de la iglesia de Misenas, Pr\u00f3culo, di\u00e1cono de Pozzuoli, Euticio y Acucio, quienes despu\u00e9s de estar encadenados en prisi\u00f3n, fueron decapitados en el imperio de Dioclesiano. El cuerpo de San Jenaro se trajo a N\u00e1poles, y se enterr\u00f3 con honores en la iglesia, donde su santa sangre se mantiene hasta hoy en un recipiente de vidrio, el cual al colocarse cerca de su cabeza se hace l\u00edquida y burbujea como si fuera sangre fresca.\u201d\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el Breviario se da una explicaci\u00f3n m\u00e1s amplia. En \u00e9ste se cuenta que \u201cTimoteo, presidente de Campania\u201d, fue el oficial que conden\u00f3 a los m\u00e1rtires, que Jenaro fue arrojado a un horno, pero que las flamas no lo tocaron, y que el santo y sus compa\u00f1eros fueron despu\u00e9s expuestos en el anfiteatro a bestias salvajes, sin sufrir ning\u00fan efecto. Timoteo declar\u00f3 que fue por magia, y que al ordenar la decapitaci\u00f3n de los m\u00e1rtires, el verdugo se qued\u00f3 ciego, pero Jenaro lo cur\u00f3, y quinientas personas se convirtieron a Cristo antes de que los m\u00e1rtires fueran decapitados. Entonces, contin\u00faa la lecci\u00f3n del breviario, \u201clas ciudades de estas costas buscaron obtener los cuerpos de los m\u00e1rtires para darles Cristiana sepultura, para asegurar que fueran hechos abogados de Dios. Por voluntad de Dios, las reliquias de Jenaro fueron por fin tra\u00eddas a N\u00e1poles, despu\u00e9s de haber sido llevadas de Pozzuoili a Benevento, y de Benevento a Monte Vergine. Cuando se trajeron de all\u00ed a N\u00e1poles, se les coloc\u00f3 en la iglesia principal, donde se han hecho famosas porque se les han atribuido muchos milagros. Entre estos es notable el de haber detenido la erupci\u00f3n del Volc\u00e1n Vesuvio, en el que tanto lugares cercanos y lejanos iban a ser destruidos. Tambi\u00e9n se sabe, y es un hecho que se observa a\u00fan a la fecha, que cuando la sangre de San Jenaro, la cual se mantiene seca en un peque\u00f1o recipiente de vidrio, se coloca cerca de la cabeza del m\u00e1rtir, se derrite y burbujea de una manera muy extra\u00f1a, como si se hubiera vertido fresca.\u201d\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Especialmente es \u00e9ste milagro de la licuefacci\u00f3n lo que ha dado celebridad al nombre de Jenaro, y de \u00e9ste hecho nos ocupamos ahora. De entrada se debe decir que la suposici\u00f3n de cualquier truco se debe descartar, como algunos opositores quieren admitir. Durante m\u00e1s de cuatrocientos a\u00f1os \u00e9sta licuefacci\u00f3n ha ocurrido a intervalos frecuentes. Si fuera un truco, ser\u00eda necesario admitir que todos los arzobispos de N\u00e1poles, y que los innumerables estudiosos eminentes por su sabidur\u00eda y a menudo por su santidad, fueron c\u00f3mplices del fraude, as\u00ed como un buen n\u00famero de oficiales seculares; pues la reliquia se encuentra tan bien custodiada que su exposici\u00f3n necesita la anuencia de las autoridades civiles y eclesi\u00e1sticas. Adem\u00e1s, en \u00e9stos cuatrocientos a\u00f1os, ninguno de los muchos que suponen sea un truco, ha revelado o explicado como opera el milagro. Un fuerte testimonio indirecto a \u00e9sta verdad, es que a\u00fan a la fecha, los racionalistas que se oponen a una explicaci\u00f3n sobrenatural del fen\u00f3meno, no han llegado a un acuerdo de c\u00f3mo darle explicaci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo que realmente ocurre, se puede describir brevemente como sigue: en un relicario de plata, que se asemeja a una peque\u00f1a l\u00e1mpara port\u00e1til, se tienen dos recipientes de vidrio. El m\u00e1s peque\u00f1o contiene solamente restos de sangre, y no nos ocuparemos de \u00e9l. El m\u00e1s grande, que es un peque\u00f1o frasco de 10 cent\u00edmetros de altura y de aproximadamente 6 cent\u00edmetros de di\u00e1metro, normalmente contiene m\u00e1s de la mitad de una masa s\u00f3lida y obscura, absolutamente opaca cuando se observa a contra luz, y no se mueve al voltear el relicario boca-abajo. Ambos frascos parecen estar tan firmemente pegados en la cavidad del relicario, que est\u00e1n sellados herm\u00e9ticamente. Adem\u00e1s, debido a que la masa obscura dentro del frasco est\u00e1 protegida por dos espesores de vidrio, se presume que no le afecta la temperatura del aire circundante. Dieciocho veces por a\u00f1o, (1) en el S\u00e1bado anterior al primer Domingo de mayo, y en los siguientes ocho d\u00edas, (2) en la festividad de San Jenaro (19 de Septiembre) y durante el octavario, y (3) el 16 de diciembre, un busto de plata, que se cree contiene la cabeza de San Jenaro, se expone en el altar, y el celebrante saca el relicario descrito y lo pone a la vista de la asamblea. La gente hace oraci\u00f3n, pidiendo que ocurra el milagro, en tanto que un grupo de mujeres pobres, conocidas como las \u201ct\u00edas de San Jenaro\u201d, se hace notar especialmente por el fervor, y algunas veces cuando se retrasa el milagro, por la extravagancia de sus s\u00faplicas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El celebrante usualmente sostiene el relicario por sus extremidades, sin tocar el vidrio, y de cuando en cuando lo voltea hacia abajo para observar si hay movimiento perceptible de la masa obscura contenida en el frasco. Despu\u00e9s de un intervalo de duraci\u00f3n variable, generalmente no menor a dos minutos ni mayor de una hora, se observa que la masa se desprende de las paredes del frasco, y se hace l\u00edquida m\u00e1s o menos como una tinta color rub\u00ed, y en algunas ocasiones burbujea aumentando su volumen. Entonces el celebrante anuncia \u201cEl milagro ha ocurrido\u201d, se canta un Te Deum, y el relicario conteniendo la sangre l\u00edquida se coloca en el altar para que los fieles lo veneren besando el frasco. Raramente ha fallado la ocurrencia del milagro en las exposiciones de Mayo y septiembre, mientras que en la exposici\u00f3n del 16 de Diciembre, la masa permanece s\u00f3lida muy a menudo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es por tanto natural, que aquellos que se reh\u00fasan a admitir el car\u00e1cter sobrenatural del fen\u00f3meno, consideren que la licuefacci\u00f3n ocurre simplemente debido al efecto del calor. Argumentan que se conocen algunas substancias que tienen un punto de ebullici\u00f3n muy bajo. El calor producido por las manos del celebrante, la presi\u00f3n y ansiedad de los espectadores, las luces del altar, y en particular las velas que se manten\u00edan cercanas al relicario para permitir que la gente viera la opacidad de la masa, se combinan para elevar la temperatura del aire lo suficiente para derretir la substancia dentro del frasco, la cual se supone es sangre, pero que nadie nunca ha analizado. Adem\u00e1s, desde los primeros a\u00f1os del siglo dieciocho, algunos cient\u00edficos esc\u00e9pticos, por medio de ciertas preparaciones qu\u00edmicas, han reconstruido el milagro con m\u00e1s o menos \u00e9xito; es decir, han podido exhibir alguna substancia roja, que aparentemente s\u00f3lida en un principio, se derrite despu\u00e9s de cierto tiempo sin la aplicaci\u00f3n directa de calor. Sin embargo, puede decirse con absoluta confianza que la teor\u00eda del calor no ofrece una explicaci\u00f3n adecuada de los fen\u00f3menos observados.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Durante m\u00e1s de un siglo, se han hecho cuidadosas observaciones de la temperatura del aire circundante a la reliquia, cuando est\u00e1 expuesta, y se han conservado tales registros. Es cierto, seg\u00fan las memorias cient\u00edficas de los Profesores Fergola, Punzo y Sperindeo, que no existe una relaci\u00f3n directa entre la temperatura, y la hora y forma de la licuefacci\u00f3n. En ocasiones el term\u00f3metro ha indicado 25\u00b0 Celsius, o m\u00e1s, y la licuefacci\u00f3n se ha retrasado por veinte o a\u00fan cuarenta minutos, mientras que en otras ocasiones, la masa contenida en el recipiente se ha licuado en un tiempo considerablemente menor que el indicado, y cuando la temperatura ha estado tan baja en 15.6\u00b0 o 18.3\u00b0 Celsius. Adem\u00e1s, la teor\u00eda del calor de ninguna manera ha explicado otro hecho m\u00e1s notable que se ha observado durante doscientos a\u00f1os. La masa que se licua com\u00fanmente aumenta su volumen, pero cuando se vuelve a solidificar no necesariamente regresa a su volumen original. En algunas ocasiones, todo el recipiente es ocupado por la masa, mientras que en otras, apenas ocupa m\u00e1s de la mitad. Esto llev\u00f3 a un cient\u00edfico Napolitano de los tiempos modernos, el profesor Albini, a sugerir una nueva teor\u00eda f\u00edsica derivada de la observaci\u00f3n del comportamiento de un fluido viscoso, tal como la miel parcialmente congelada. El cient\u00edfico conjetura que la substancia desconocida del recipiente consiste de una materia s\u00f3lida muy dividida que se mantiene parcialmente en suspensi\u00f3n por una cantidad de l\u00edquido desproporcionadamente peque\u00f1a. Cuando est\u00e1 en reposo, el l\u00edquido se precipita al fondo del recipiente, en tanto que las part\u00edculas s\u00f3lidas forman una especie de corteza de pan que no se desplaza f\u00e1cilmente al voltear el recipiente hacia abajo. Sin embargo, est\u00e1 cohesi\u00f3n se debilita por repetidos movimientos, tales como los que el relicario experimenta durante la impaciente espera de la licuefacci\u00f3n. Adem\u00e1s, tal fluido viscoso f\u00e1cilmente se adhiere a las paredes del recipiente, y admite grandes burbujas de aire que causan la apariencia enga\u00f1osa del cambio de volumen.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Profesor Albini asegura haber reproducido todos estos fen\u00f3menos con una compuesto hecho de chocolate en polvo y grasa de leche. Por otro lado, los que han estudiado de cerca el proceso de licuefacci\u00f3n del contenido del recipiente, declaran que tal explicaci\u00f3n es absolutamente imposible. Adem\u00e1s, parece haber ejemplos bien atestiguados de licuefacci\u00f3n en el caso de \u00e9sta y otras reliquias semejantes de sangre, en que el relicario ha estado completamente en reposo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Asimismo, se ha sugerido que el fen\u00f3meno se debe a alguna forma de fuerza ps\u00edquica (ver Di Pace, \u201cIpotesi scientifica sulla Liquefazione\u201d, etc., N\u00e1poles, 1905). La concentraci\u00f3n de pensamiento y deseo de la multitud expectante y espec\u00edficamente de las \u201ct\u00edas de San Jenaro\u201d, son capaces de producir un efecto f\u00edsico. Contra esto, sin embargo, se opone el hecho que la licuefacci\u00f3n ha ocurrido algunas veces en forma inesperada y en presencia de muy pocos espectadores.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Probablemente la dificultad mas seria contra el car\u00e1cter milagroso del fen\u00f3meno se deriva de la circunstancia que el mismo fen\u00f3meno de licuefacci\u00f3n ocurre en el caso de otras reliquias, casi todas preservadas en las cercan\u00edas de N\u00e1poles, o son de origen Napolitano. Estas incluyen reliquias que se afirma son la sangre de San Juan Bautista, de San Esteban el primer m\u00e1rtir, de San Pantale\u00f3n, de Santa Patricia, de San Nicol\u00e1s Tolentino, de San Luis Gonzaga, y otros. En el caso de la supuesta licuefacci\u00f3n de la llamada \u201cLeche de Nuestra Se\u00f1ora\u201d (ver Putignani, S.J., \u201cDe Revivi Sanguine S. Januarii\u201d, N\u00e1poles, I723, I, 90), o de la grasa de Santo Tom\u00e1s de Aquino (ver Magnoni Valenti, \u201cDiscorso Istorico\u201d I772, 47), probablemente se trate de pura ficci\u00f3n, pero los recipientes tradicionalmente asociados con los nombres de San Juan Bautista, San Esteban, y San Pantale\u00f3n, indudablemente exhiben, en sus respectivos d\u00edas festivos, fen\u00f3menos exactamente an\u00e1logos a los de la m\u00e1s famosa reliquia de San Jenaro. Adem\u00e1s, se asegura por testigos cient\u00edficos y de alta respetabilidad, que un bloque de basalto de Pozzuoli, que se dice tiene trazas de sangre de San Jenaro, se torna rojo vivo durante un corto tiempo en Mayo y Septiembre, a la hora que ocurre el milagro de licuefacci\u00f3n en N\u00e1poles (ver Cav\u00e8ne, \u201cCel\u00e8bre Miracle de S. Janvier\u201d, I909, 277-300).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Vale la pena mencionar otros tres puntos atestiguados por investigadores recientes:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ahora se sabe que el primer registro seguro de la licuefacci\u00f3n de la sangre de San Jenaro data de 1389 (ver de Blasiis, \u201cChronicon Siculum incert auctoris\u201d, N\u00e1poles, I887, 85), y no de 1456, como se supuso inicialmente.<br \/>\nEn 1902, se le permiti\u00f3 al Profesor Sperindeo pasar un rayo de luz por la parte superior del recipiente durante la licuefacci\u00f3n y examinar el rayo usando un espectroscopio. El experimento mostr\u00f3 las l\u00edneas distintivas del espectro de la sangre. Sin embargo, esto s\u00f3lo demuestra que se tienen muestras de sangre en el contenido del recipiente (ver Cav\u00e8ne, \u201cLe Cel\u00e8bre Miracle\u201d, 262-275).<br \/>\nLo m\u00e1s notable es que la aparente variaci\u00f3n del volumen de la reliquia llev\u00f3 en 1902 y 1904 a una serie de experimentos durante los cuales el relicario completo se pes\u00f3 en una balanza muy precisa. Se encontr\u00f3 que el peso no era constante, al igual que el volumen, y que el peso del relicario cuando la sangre llenaba todo el espacio del recipiente, exced\u00eda en 28 gramos el peso de cuando la sangre parec\u00eda ocupar la mitad del recipiente. Esta gran diferencia hace imposible creer que dicha variaci\u00f3n substancial del peso se debiera a un error de observaci\u00f3n.<br \/>\nNos vemos forzados a aceptar el hecho de que, contrario a todas las leyes conocidas, ocurre un cambio en el contenido de \u00e9ste recipiente herm\u00e9ticamente sellado que lo hace m\u00e1s pesado y m\u00e1s ligero en una proporci\u00f3n aproximadamente proporcional a su volumen aparente (Cav\u00e8ne, 333-39). La realidad del milagro de San Jenaro ha sido motivo repetido de controversia. Ha tenido que ver con muchas conversiones al Catolicismo, una muy notoria la del anciano Herder. Desafortunadamente, sin embargo, en ocasiones ha habido aseveraciones sin fundamento contrarias a los veredictos favorables expresados por renombrados cient\u00edficos. Un ejemplo es el testimonio del gran qu\u00edmico Sir Humphry Davy, quien supuestamente ha expresado su creencia en lo genuino del milagro.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aunque en muchos aspectos no es cr\u00edtico, el mejor relato del milagro de San Jenaro es el de CAVENE, Le C\u00e9l\u00e8bre Miracle de S. Janvier (Paris, 1909). Desde el punto de vista hist\u00f3rico, mayores detalles pueden encontrarse en TAGLIALATELA, Memorie Storicocritiche del Culto e del Sangue di S. Gennaro (Naples, 1896). Entre los trabajos recientes se puede mencionar: JANUARIO, Il Sangue di S. Gennaro (N\u00e1poles, 1902); dos art\u00edculos de SILVA y SPERINDEO en la Ommagio della Rivista di Scienze e Lettere, publicada para el centenario de1905; tambi\u00e9n SPERINDEO, Il Miracolo di S. Gennaro (tercera ed., N\u00e1poles, 1908); THURSTON en la revista Tablet, 22 y 29 May, 1909, seguida por correspondencia en la misma revista.<br \/>\nDe una fecha anterior est\u00e1n PUNZO, La Teca di S. Gennaro (N\u00e1poles, 1880); IDEM, Indagini ed osservazioni sulla Teca (Naples, 1890); ALBINI in Rendiconti dell&#8217; Accademia delle Scienze fisiche e matematiche (Societ\u00e0 Reale di Napoli), series II, vol. IV (1890), 24-27; Acta SS., 19 Sept. Tambi\u00e9n hay un excelente art\u00edculo de LECANU in MIGNE, Dictionnaire des Proph\u00e9ties et des Miracles (1852), 1010-1016. Los libros m\u00e1s antiguos, como los de PUTIGNANI, TUTINI, FALCONE, etc., son demasiado numerosos para mencionarse, y en su mayor parte no son cr\u00edticos. Los diferentes \u201cHechos\u201d de San Jenaro han sido editados por SCHERILLO in Atti Accad. Archeol. Napoli, VIII (1876), pt. I, 147-330. Para m\u00e1s bibliograf\u00eda, ver CHEVALIER, Bio-Bibl.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">HERBERT THURSTON<br \/>\nTranscrito por Robert B. Olson<br \/>\nOfrecido a Dios Todopoderoso por Brian C. Olson\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>M\u00e1rtir, Obispo de Benevento Se cree que San Jenaro sufri\u00f3 durante la persecuci\u00f3n de Dioclesiano, a\u00f1o 305. Se sabe muy poco con respecto a su vida y martirio. Las diferentes colecciones de \u201cHechos\u201d, aun cuando son numerosas (Biblioteca Hagiographica Latina, n. 4115-4140), son extremadamente tard\u00edas y poco confiables. 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