{"id":25395,"date":"2016-02-05T17:11:56","date_gmt":"2016-02-05T22:11:56","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/san-jeronimo\/"},"modified":"2016-02-05T17:11:56","modified_gmt":"2016-02-05T22:11:56","slug":"san-jeronimo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/san-jeronimo\/","title":{"rendered":"SAN JERONIMO"},"content":{"rendered":"<p><h2>Contenido<\/h2>\n<ul>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-1\">1 Su Vida<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-2\">2 Cronolog\u00eda<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-3\">3 Caracter\u00edsticas de la obra de San Jer\u00f3nimo<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-4\">4 Notas<\/li>\n<\/ul>\n<h2>Su Vida<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Naci\u00f3 en Estrid\u00f3n, ciudad ubicada en los l\u00edmites entre Dalmacia y Panonia, aproximadamente entre los a\u00f1os 340 y 342; muri\u00f3 en Bel\u00e9n el 30 de septiembre del 420.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Viaj\u00f3 a Roma, probablemente por el a\u00f1o 360, donde fue bautizado y se convirti\u00f3 en un estudioso de los temas eclesi\u00e1sticos. De Roma viaj\u00f3 a Tr\u00e9veris, ciudad famosa por sus escuelas, y ah\u00ed comenz\u00f3 sus estudios teol\u00f3gicos. M\u00e1s tarde se dirigi\u00f3 a Aquileya, y hacia el 373 sali\u00f3 en un viaje hacia el Este. Se asent\u00f3 primeramente en Antioqu\u00eda, en donde escuch\u00f3 hablar a Apolinar de Laodicea, uno de los principales ex\u00e9getas de aquel tiempo y que aun no estaba separado de la Iglesia. Desde el 374 hasta el 379 Jer\u00f3nimo llev\u00f3 una vida asc\u00e9tica en el desierto de Calcis, al sur-oeste de Antioqu\u00eda. Ordenado sacerdote en Antioqu\u00eda, viaj\u00f3 a Constantinopla (en el 380-381), donde surgi\u00f3 una amistad entre \u00e9l y San Gregorio de Nazianzo. Desde el 382 hasta agosto del 385 se estableci\u00f3 temporalmente en Roma, no lejos del Papa D\u00e1maso. A la muerte de este \u00faltimo (el 11 de diciembre del 384), su posici\u00f3n comenz\u00f3 a hacerse dif\u00edcil. Sus severas cr\u00edticas le ganaron enemigos resentidos que buscaron la manera de perjudicarlo. Despu\u00e9s de algunos meses, se vio obligado a salir de Roma. De camino entre Antioqu\u00eda y Alejandr\u00eda, lleg\u00f3 a Bel\u00e9n en el 386. Se estableci\u00f3 ah\u00ed en un monasterio cercano a un convento fundado por dos damas Romanas: Paula y Eustoquia, quienes lo siguieron a Palestina. De ah\u00ed en adelante llev\u00f3 una vida de ascetismo y estudio; pero aun entonces se vio envuelto en problemas por sus controversias, de las cuales hablaremos m\u00e1s adelante, una con Rufino y la otra con los Pelagianos.\n<\/p>\n<h2>Cronolog\u00eda<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">La actividad literaria de San Jer\u00f3nimo, aunque bastante prol\u00edfica, puede ser resumida bajo algunos pocos t\u00edtulos principales: trabajos en la Biblia; controversias teol\u00f3gicas, trabajos hist\u00f3ricos; diversas cartas; traducciones. Pero es, quiz\u00e1s, la cronolog\u00eda de sus escritos m\u00e1s importantes, la que nos permitir\u00e1 seguir m\u00e1s f\u00e1cilmente el desarrollo de sus estudios.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un primer periodo se extiende hasta su estancia temporal en Roma (382), es un tiempo de preparaci\u00f3n. De esta etapa tenemos la traducci\u00f3n de las homil\u00edas de Or\u00edgenes sobre Jerem\u00edas, Ezequiel e Isa\u00edas (379 al 381), y casi al mismo tiempo la traducci\u00f3n de la Cr\u00f3nica de Eusebio; y la \u00abVita S. Pauli, prima eremitae\u00bb (374 al 379).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un segundo periodo abarca desde su estancia en Roma hasta el inicio de la traducci\u00f3n del Antiguo Testamento Hebreo (382 al 390). Durante esta \u00e9poca la vocaci\u00f3n exeg\u00e9tica de San Jer\u00f3nimo se reafirm\u00f3 bajo la influencia del Papa D\u00e1maso, y tom\u00f3 su forma definitiva cuando la oposici\u00f3n de los eclesi\u00e1sticos de Roma oblig\u00f3 al c\u00e1ustico D\u00e1lmata a renunciar a su desarrollo eclesi\u00e1stico y retirarse a Bel\u00e9n. En el 384 tenemos la correcci\u00f3n de la versi\u00f3n Latina de los Cuatro Evangelios; en el 385, las Ep\u00edstolas de San Pablo; en el 384, una primera revisi\u00f3n de los Salmos Latinos, de acuerdo al texto aceptado de la Septuaginta (Salterio Romano); en el 384, la revisi\u00f3n de la ver-si\u00f3n Latina del Libro de Job, despu\u00e9s de la versi\u00f3n aceptada en la Septuaginta; entre el 386 y el 391, una segunda revisi\u00f3n del Salterio Latino, esta vez teniendo delante el texto griego de la \u00abHexapla\u00bb de Or\u00edgenes (llamado Salterio Galicano, contenido en la Vulgata). Es dudoso si \u00e9l re-vis\u00f3 la versi\u00f3n entera del Antiguo Testamento de acuerdo al Griego de la Septuaginta. Del 382 al 383 redact\u00f3 \u00abAltercatio Luciferiani et Orthodoxi\u00bb y \u00abDe Perpetua Virginitate B. Mariae; adversus Helvidium\u00bb. Del 387 al 388, comentarios sobre las Ep\u00edstolas a Filem\u00f3n, a los G\u00e1latas, a los Efesios y a Tito; y entre el 389 al 390 sobre el Eclesiast\u00e9s.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entre el 390 y el 405, San Jer\u00f3nimo concentr\u00f3 toda su atenci\u00f3n en la traducci\u00f3n del Antiguo Tes-tamento del Hebreo, pero esta obra la altern\u00f3 con muchos otros trabajos. Entre el 390 y el 394 tradujo los Libros de Samuel y de los Reyes, Job, Proverbios, Eclesiast\u00e9s, el Cantar de los Cantares, Esdras y Paralip\u00f3menos. En el 390 tradujo el tratado \u00abDe Spiritu Sancto\u00bb de D\u00eddimo de Ale-jandr\u00eda; en el 389 al 390 esboz\u00f3 sus trabajos \u00abQuaestiones hebraicae in Genesim\u00bb y \u00abDe interpre-tatione nominum hebraicorum\u00bb. En el 391 al 392 escribi\u00f3 la \u00abVita S. Hilarionis\u00bb, la \u00abVita Malchi, monachi captivi\u00bb, y comentarios sobre Nah\u00fam, Miqueas, Sofon\u00edas, Ageo y Habacuc. Del 392 al 393, \u00abDe viris illustribus\u00bb, y \u00abAdversus Jovinianum\u00bb; en el 395, comentarios sobre Jon\u00e1s y Abd\u00edas; en el 398, revisi\u00f3n del resto de la versi\u00f3n Latina del Nuevo Testamento, y por la misma \u00e9poca comentarios de los cap\u00edtulos xiii-xxiii de Isa\u00edas; en el 398, un trabajo inconcluso \u00abContra Joannem Hierosolymitanum\u00bb; en el 401, \u00abApologeticum adversus Rufinum\u00bb; entre los a\u00f1os 403 al 406, \u00abContra Vigilantium\u00bb; finalmente, del 398 al 405, complet\u00f3 la traducci\u00f3n del Antiguo Testamento del Hebreo. En la \u00faltima etapa de su vida, del 405 al 420, retom\u00f3 la serie de sus comentarios que hab\u00eda interrumpido durante siete a\u00f1os. En el 406 coment\u00f3 sobre Oseas, Joel, Am\u00f3s, Zacar\u00edas y Malaqu\u00edas; en el 408, sobre Daniel; del 408 al 410, sobre el resto de Isa\u00edas; del 410 al 415, sobre Ezequiel; del 415 al 420 sobre Jerem\u00edas. Del 401 al 410, fecha en que dej\u00f3 de hacer sus sermones; tratados sobre San Marcos, homil\u00edas sobre los Salmos, sobre varios temas y sobre los Evangelios; en el 415, \u00abDialogi contra Pelagianos\u00bb.\n<\/p>\n<h2>Caracter\u00edsticas de la obra de San Jer\u00f3nimo<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">San Jer\u00f3nimo debe su lugar en la historia de los estudios exeg\u00e9ticos principalmente a sus revisiones y traducciones de la Biblia. Hasta alrededor de los a\u00f1os 391 y 392, \u00e9l consider\u00f3 la traducci\u00f3n de la Septuaginta como inspirada. Pero el progreso de sus estudios Hebraicos y sus relaciones con rabinos le hicieron abandonar esa idea, reconociendo como inspirado \u00fanicamente el texto original. Fue alrededor de este periodo que emprendi\u00f3 la traducci\u00f3n del Antiguo Testamento del Hebreo. Pero su reacci\u00f3n contra las ideas de su tiempo fue demasiado lejos, y se hizo blanco de reproches por no tener en suficiente consideraci\u00f3n la Septuaginta. Esta \u00faltima versi\u00f3n fue elaborada desde un texto hebreo, mucho m\u00e1s antiguo y m\u00e1s puro, que el que estaba en uso a finales del siglo cuarto. Por lo tanto, era necesario tomar en cuenta la Septuaginta en cualquier intento de restauraci\u00f3n del texto del Antiguo Testamento. Con esta excepci\u00f3n, debemos admitir la excelencia de la traducci\u00f3n llevada a cabo por San Jer\u00f3nimo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sus comentarios representan una enorme cantidad de trabajo pero de un valor bastante desigual. Muy a menudo trabaj\u00f3 con excesiva rapidez; adem\u00e1s, \u00e9l consideraba un comentario como un trabajo de recopilaci\u00f3n, y su mayor cuidado era acumular las interpretaciones de sus predecesores, en lugar de emitir un juicio sobre ellos. La obra \u00abQuaestiones hebraicae in Genesim\u00bb constituye uno de sus mejores trabajos, ya que es una b\u00fasqueda filol\u00f3gica con respecto al texto original. Esto disculpa el que no haya podido continuar, como hab\u00eda sido su intenci\u00f3n, con un estilo de trabajo completamente novedoso para la \u00e9poca. Aunque a menudo impuso su deseo de evitar el uso excesivo de las alegor\u00edas, sus esfuerzos en este sentido estuvieron lejos de tener \u00e9xito, y en sus \u00faltimos a\u00f1os se avergonz\u00f3 de algunas de sus primeras explicaciones aleg\u00f3ricas. \u00c9l mismo dec\u00eda que hab\u00eda que recurrir al significado aleg\u00f3rico solamente cuando se era incapaz de descubrir el sentido literal. Su tratado \u00abDe interpretatione nominum hebraicorum\u00bb no es m\u00e1s que una colecci\u00f3n de significados m\u00edsticos y simb\u00f3licos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Exceptuando su \u00abCommentarius in ep. ad Galatas\u00bb, que es uno de los mejores, sus explicaciones del Nuevo Testamento no son de mucho valor. Entre sus comentarios sobre el Antiguo Testamento, destacan aquellos sobre Am\u00f3s, Isa\u00edas y Jerem\u00edas; aunque hay algunos francamente malos, como por ejemplo los de Zacar\u00edas, Oseas y Joel.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En resumidas cuentas, el conocimiento B\u00edblico de San Jer\u00f3nimo lo coloca en primer sitio entre los ex\u00e9getas antiguos. En primer lugar, fue muy cuidadoso con sus fuentes de informaci\u00f3n; exig\u00eda del ex\u00e9geta un conocimiento bastante amplio sobre la historia sagrada y profana, as\u00ed como de la ling\u00fc\u00edstica y la geograf\u00eda de Palestina. Nunca acept\u00f3 ni rechaz\u00f3 categ\u00f3ricamente los libros deuterocan\u00f3nicos como parte del Canon de la Escritura, de los cuales hac\u00eda uso constante. Sobre la inspiraci\u00f3n, la existencia de un sentido espiritual y la ine-rrancia (ausencia de error) en la Biblia, sostuvo la doctrina tradicional. Posiblemente \u00e9l insisti\u00f3 m\u00e1s que otros sobre la parte que corresponde al escritor sagrado al colaborar en el trabajo inspi-rado. Su cr\u00edtica no deja de ser original. La controversia con los Jud\u00edos y con los Paganos hac\u00eda mucho tiempo que hab\u00eda llamado la atenci\u00f3n de los Cristianos sobre ciertas dificultades en la Biblia. San Jer\u00f3nimo respondi\u00f3 de varias maneras. Sin mencionar sus aclaraciones sobre este o aquel problema, apel\u00f3 sobre todo al principio de que, el texto original de las Escrituras, es el \u00fani-co inspirado y libre de error. Por lo tanto, uno debe determinar si el texto, en el cual surgen los problemas, no ha sido alterado por el copista. M\u00e1s aun, cuando los escritores del Nuevo Testa-mento citaban el Antiguo Testamento, no lo hac\u00edan de acuerdo a la letra sino de acuerdo al esp\u00edri-tu. Existen muchas sutilezas y hasta contradicciones en las explicaciones que San Jer\u00f3nimo ofrece, pero debemos tener en mente su evidente sinceridad. No trata de encubrir su ignorancia, sino que admite la existencia de muchos problemas en la Biblia, por lo que a veces parecer\u00e1 totalmente avergonzado. Finalmente, \u00e9l declara un principio, el cual, si es reconocido como leg\u00edtimo, podr\u00eda servir para revalorizar las carencias de su cr\u00edtica. \u00c9l sostiene que, en la Biblia, no existe error material debido a la ignorancia o descuido del escritor sagrado, pero agrega: \u00abEs com\u00fan para el historiador sagrado adaptarse a la opini\u00f3n generalmente aceptada por las masas en su tiempo\u00bb (P.L., XXVI, 98; XXIV, 855).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entre los trabajos hist\u00f3ricos de San Jer\u00f3nimo cabe destacar la traducci\u00f3n y continuaci\u00f3n de la obra \u00abChronicon Eusebii Caesariensis\u00bb, dado que la continuaci\u00f3n escrita por \u00e9l, la cual abarca desde el a\u00f1o 325 hasta el 378, sirvi\u00f3 como modelo para la redacci\u00f3n de los anales hechos por los cronistas de la Edad Media, con la consiguiente transmisi\u00f3n de defectos en sus obras: sobreabundancia de datos sin importancia, y falta de proporci\u00f3n y sentido hist\u00f3rico. La \u00bb Vita S. Pauli, prima eremitae\u00bb no es un documento muy confiable. La \u00abVita Mal-chi, monachi captivi\u00bb es un elogio a la castidad, entretejido a trav\u00e9s de un n\u00famero de episodios legendarios. Del mismo modo, la \u00abVita S. Hilarionis\u00bb se ha visto afectada por el contacto con las obras precedentes. Se ha afirmado que las traves\u00edas de San Hilario son un plagio de algunas viejas narraciones de viajes. Pero estas objeciones son del todo equivocadas, puesto que esta obra es un trabajo realmente confiable. El tratado \u00abDe viris illustribus\u00bb es una historia de gran calidad literaria. Fue escrita con una intenci\u00f3n apolog\u00e9tica para probar que la Iglesia hab\u00eda producido hombres de gran erudici\u00f3n. Para la historia de los tres primeros siglos, Jer\u00f3nimo dependi\u00f3 en gran medida de Eusebio, de cuyos comentarios se apropi\u00f3, distorsion\u00e1ndolos a menudo, debido a la rapidez con que trabajaba. No obstante, sus relaciones de autores del siglo cuarto son de gran valor.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Su obra homil\u00e9tica consta de aproximadamente cien homil\u00edas o tratados cortos, y en esta faceta el Solitario de Bel\u00e9n brilla con luz propia. Es un monje que se dirige a los monjes, no sin hacer alusiones obvias a los sucesos contempor\u00e1neos. El orador se alarga y se disculpa por ello. Despliega un maravilloso conocimiento de las versiones y contenidos de la Biblia. Sus alegor\u00edas son excesivas en ocasiones, y su ense\u00f1anza sobre la gracia es Semipelagiana. Un esp\u00edritu cr\u00edtico contra la autoridad, una simpat\u00eda por los pobres que llega al extremo de mostrar una abierta hostilidad hacia los ricos, carencia de buen gusto, inferioridad de estilo, citas err\u00f3neas, son los defec-tos m\u00e1s notorios de esos sermones. Evidentemente estas son notas tomadas por sus oyentes, por lo que cabe preguntarse si fueron ellos los examinados por el predicador.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La correspondencia de San Jer\u00f3nimo es una de las partes mejor conocidas de su producci\u00f3n literaria. Comprende aproximadamente ciento veinte cartas suyas y varias de sus correspondentes. Muchas de estas cartas fueron escritas con la intenci\u00f3n de publicarse, y en varias de ellas el autor incluso se corri-ge a s\u00ed mismo, mostrando, por tanto, evidencia de un gran cuidado y destreza en su composici\u00f3n, y en las que San Jer\u00f3nimo se revela a s\u00ed mismo como un maestro del estilo. Estas cartas, que ya antes hab\u00edan encontrado un gran \u00e9xito entre sus contempor\u00e1neos, han sido, con las \u00abConfesiones\u00bb de San Agust\u00edn, uno de los trabajos m\u00e1s apreciados por los humanistas del Renacimiento. Aparte del inter\u00e9s literario tienen un gran valor hist\u00f3rico. Al describir un periodo que cubre medio siglo, abordan los m\u00e1s variados temas; hay cartas que tratan sobre teolog\u00eda, pol\u00e9mica, cr\u00edtica, conducta y biograf\u00eda. A pesar de su vocabulario ampuloso est\u00e1n llenas de la personalidad del hombre. Es en esta correspondencia que el temperamento de San Jer\u00f3nimo es m\u00e1s claramente expuesto; su volubilidad, su tendencia a los extremos, su sensibilidad excesiva; c\u00f3mo pasaba de ser exquisitamente refinado a ser amargamente sat\u00edrico, su abierta sinceridad al opinar sobre otros e igualmen-te franco al hablar sobre s\u00ed mismo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los escritos teol\u00f3gicos de San Jer\u00f3nimo son en su mayor\u00eda controversiales, y casi podr\u00eda decirse que fueron hechos para la ocasi\u00f3n. Fall\u00f3 como te\u00f3logo por no aplicarse \u00e9l mismo una metodolog\u00eda personal en cuestiones doctrinales. En sus controversias simplemente era el int\u00e9rprete de la doctrina eclesi\u00e1stica aceptada. Comparado con San Agust\u00edn, su inferioridad en el alcance y la originalidad de su punto de vista es muy evidente.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Su \u00abDi\u00e1logo\u00bb contra los Luciferianos trata con una secta cism\u00e1tica cuyo fundador fue Lucifer, Obispo de Cagliari, en Sardinia. Los Luciferianos rehusaron responder afirmativamente a la medida de cle-mencia por la cual, la Iglesia, desde el Concilio de Alejandr\u00eda, en el 362, hab\u00eda permitido a los obispos que se hab\u00edan adherido al Arrianismo, cumplir con sus deberes con la condici\u00f3n de que profesaran el Credo de Nicea. Esta secta rigorista ten\u00eda adeptos por todas partes, y hasta en la misma Roma era muy problem\u00e1tica. Contra ellos escribi\u00f3 Jer\u00f3nimo su \u00abDi\u00e1logo\u00bb, un trabajo con sarcasmo mordaz, pero no siempre acertado en su contenido doctrinal, especialmente en lo referente al Sacramento de la Confirmaci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El libro \u00abAdversus Helvidium\u00bb es casi de la misma \u00e9poca. Elvidio sosten\u00eda los dos siguientes principios:\n<\/p>\n<ul>\n<li> Mar\u00eda tuvo hijos de Jos\u00e9 despu\u00e9s del nacimiento virginal de Jesucristo;<\/li>\n<li> desde un punto de vista religioso, el estado matrimonial no es inferior al celibato.<\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">Vehementes ruegos motivaron a Jer\u00f3nimo a contestar. Por ello debati\u00f3 sobre los varios textos del Evangelio, que, como se afirmaba, conten\u00edan las objeciones a la virginidad perpetua de Mar\u00eda. Si bien no encontr\u00f3 respuestas positivas sobre todos los puntos, su trabajo, a pesar de todo, mantiene un lugar bastante confiable en la historia de la ex\u00e9gesis Cat\u00f3lica sobre estos cuestionamientos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo relativo a la dignidad de la virginidad y el matrimonio, discutido en el libro contra Elvidio, fue tratado de nuevo en el libro \u00abAdversus Jovinianum\u00bb, escrito casi diez a\u00f1os m\u00e1s tarde. Jer\u00f3nimo reconoce la legitimidad del matrimonio, pero utiliza al respecto ciertas expresiones despectivas, por las cuales fue criticado por sus contempor\u00e1neos y por las que no pudo ofrecer una explicaci\u00f3n satisfactoria. Joviniano era m\u00e1s peligroso que Elvidio. Aunque \u00e9l no ense\u00f1\u00f3 exactamente la salvaci\u00f3n por la sola fe y la inutilidad de las buenas obras, hizo demasiado f\u00e1cil el camino a la salvaci\u00f3n y despreci\u00f3 una vida de ascetismo. Jer\u00f3nimo retom\u00f3 cada uno de estos puntos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La \u00abApologetici adversus Rufinum\u00bb trat\u00f3 con las controversias Origen\u00edsticas. San Jer\u00f3nimo se vio envuelto en uno de los episodio m\u00e1s violentos de esa lucha, que agit\u00f3 la Iglesia durante toda la vida de Or\u00edgenes hasta el Quinto Concilio Ecum\u00e9nico (553). El punto de discusi\u00f3n fue determinar si ciertas doctrinas profesadas por Or\u00edgenes, y otras ense\u00f1adas por algunos de sus seguidores paganos pod\u00edan ser aceptadas. En este caso, los problemas doctrinales se hicieron m\u00e1s amargos por diferencias entre San Jer\u00f3nimo y su antiguo amigo, Rufino. Para entender la posici\u00f3n de de San Jer\u00f3nimo debemos recordar que los trabajos de Or\u00edgenes eran, por mucho, la m\u00e1s completa colecci\u00f3n exeg\u00e9tica que exist\u00eda en ese entonces, y la m\u00e1s accesible a los estudiantes. De ah\u00ed que la tendencia a usarlos fuera de lo m\u00e1s natural, y, evidentemente, San Jer\u00f3nimo lo hizo al igual que muchos otros. Pero debemos distinguir cuidadosamente entre los escritores que hicieron uso de Or\u00edgenes y aquellos que se adhirieron a sus doctrinas. Esta distinci\u00f3n es particularmente necesaria con San Jer\u00f3nimo, cuya manera de trabajar era muy r\u00e1pida, y consist\u00eda en copiar las interpretaciones de anteriores ex\u00e9getas sin ning\u00fan examen cr\u00edtico sobre ellas. No obstante, es cierto que San Jer\u00f3nimo valoraba tanto y utilizaba el trabajo de Or\u00edgenes, que lleg\u00f3, incluso, a transcribir pasajes err\u00f3-neos sin las debidas reservas. Pero tambi\u00e9n resulta evidente que nunca se adhiri\u00f3 ni al pensamiento ni a la metodolog\u00eda de las doctrinas Origenistas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Bajo estas circunstancias fue que Rufino, quien era un Origenista genuino, lo llam\u00f3 para que justificara su uso de Or\u00edgenes, y las explica-ciones que dio no estuvieron exentas de verg\u00fcenza. A esta distancia de tiempo, se requerir\u00eda un estudio muy fino y detallado del asunto para determinar las bases reales de la confrontaci\u00f3n. No obstante que as\u00ed fuera, Jer\u00f3nimo ser\u00eda acusado de utilizar un lenguaje imprudente y un m\u00e9todo de trabajo bastante apresurado. Con un temperamento como el suyo, y seguro de su indudable ortodoxia en lo referente al Origenismo, naturalmente se habr\u00eda sentido tentado a justificarlo todo. Esto provoc\u00f3 la controversia m\u00e1s amarga con su astuto adversario, Rufino. Pero, en general, la posici\u00f3n de Jer\u00f3nimo es, por mucho, la m\u00e1s fuerte de las dos, aun a los ojos de sus contempor\u00e1neos. Se ha aceptado que en este enfrentamiento, Rufino fue el culpable. Fue \u00e9l quien provoc\u00f3 el conflicto en el cual \u00e9l mismo demostr\u00f3 ser una persona de miras estrechas, confuso, ambicioso y hasta timorato. San Jer\u00f3nimo, cuya actitud no siempre es irreprochable, es muy superior a \u00e9l.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Vigilancio, el sacerdote Gasc\u00f3n contra el cual Jer\u00f3nimo escribi\u00f3 un tratado, estaba en desacuerdo con las costumbres eclesi\u00e1sticas, m\u00e1s que con aspectos doctrinales. Lo que \u00e9l rechazaba principalmente era la vida mon\u00e1stica y la veneraci\u00f3n de los santos y las reliquias. Pronto, Elvidio, Joviniano y Vigilancio fueron los voceros de un movimiento contra el ascetismo que se hab\u00eda desarrollado a lo largo del siglo cuarto. Es posible observar la influencia de esa misma reacci\u00f3n en la doctrina del monje Pelagio, quien dio su nombre a la principal herej\u00eda surgida sobre la gracia: Pelagianismo. Sobre este tema escribi\u00f3 Jer\u00f3nimo su \u00abDialogi contra Pelagianos\u00bb. Certero en lo referente a la doctrina del pecado original, el autor lo es mucho menos cuando determina la parte de Dios y la del hombre en el acto de la justificaci\u00f3n. Por lo general sus ideas son Semipelagianas: los m\u00e9ritos del hombre antes que la gracia; una f\u00f3rmula que pone en peligro el principio de la libertad absoluta como don de la gracia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El libro \u00abDe situ et nominibus locorum hebraicorum\u00bb es una traducci\u00f3n del \u00abOnomasticon\u00bb de Eusebio, al cual el traductor a a\u00f1adido algunas adiciones y correcciones. Las traducciones de las \u00abHomilias\u00bb de Or\u00edgenes varian en car\u00e1cter seg\u00fan el tiempo en que fueron escritas. Al paso del tiempo, Jer\u00f3nimo se hace m\u00e1s experto en el arte de la traducci\u00f3n, y abandona la tendencia a paliar, como lo hab\u00eda estado haciendo, ciertos errores en la doctrina de Or\u00edgenes. Menci\u00f3n especial merece la traducci\u00f3n de las homil\u00edas \u00abIn Canticum Canticorum\u00bb, cuyo original en Griego se ha perdido.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<h2>Notas<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las obras completas de San Jer\u00f3nimo se pueden encontrar en P.L., XXII-XXX.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(Nota del traductor: parece que la antigua ciudad de Estrid\u00f3n corresponde a la actual Ljubljana, capital de la Rep\u00fablica de Eslovenia, pa\u00eds ubicado entre Croacia, Hungr\u00eda y Austria, y cuyos territorios formaban parte de las provincias romanas de Dalmacia y Panonia).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Fuente:<\/b> Saltet, Louis. \u00abSt. Jerome.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 8. New York: Robert Appleton Company, 1910. <br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/08341a.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Salvador G\u00f3mez Contreras\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Contenido 1 Su Vida 2 Cronolog\u00eda 3 Caracter\u00edsticas de la obra de San Jer\u00f3nimo 4 Notas Su Vida Naci\u00f3 en Estrid\u00f3n, ciudad ubicada en los l\u00edmites entre Dalmacia y Panonia, aproximadamente entre los a\u00f1os 340 y 342; muri\u00f3 en Bel\u00e9n el 30 de septiembre del 420. Viaj\u00f3 a Roma, probablemente por el a\u00f1o 360, donde &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/san-jeronimo\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abSAN JERONIMO\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-25395","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/25395","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=25395"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/25395\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=25395"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=25395"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=25395"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}