{"id":25396,"date":"2016-02-05T17:11:58","date_gmt":"2016-02-05T22:11:58","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/san-jeronimo-en-las-audiencias-de-benedicto-xvi-i\/"},"modified":"2016-02-05T17:11:58","modified_gmt":"2016-02-05T22:11:58","slug":"san-jeronimo-en-las-audiencias-de-benedicto-xvi-i","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/san-jeronimo-en-las-audiencias-de-benedicto-xvi-i\/","title":{"rendered":"SAN JERONIMO EN LAS AUDIENCIAS DE BENEDICTO XVI (I)"},"content":{"rendered":"<p><p style=\"text-align: justify;\"><b>Intervenci\u00f3n de Benedicto XVI durante la audiencia general del mi\u00e9rcoles 7 de noviembre de 2007 en la que present\u00f3 a San Jer\u00f3nimo:  su vida<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hoy concentraremos nuestra atenci\u00f3n en san Jer\u00f3nimo, un padre de la Iglesia que puso en el centro de su vida la Biblia: la tradujo al lat\u00edn, la coment\u00f3 en sus obras, y sobre todo se comprometi\u00f3 a vivirla concretamente en su larga existencia terrena, a pesar de su conocido car\u00e1cter dif\u00edcil y fogoso que le dio la naturaleza.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Jer\u00f3nimo naci\u00f3 en Estrid\u00f3n en torno al a\u00f1o 347 de una familia cristiana, que le dio una fina formaci\u00f3n, envi\u00e1ndole a Roma para que perfeccionara sus estudios. Siendo joven sinti\u00f3 el atractivo de la vida mundana (Cf. Ep\u00edstola 22,7), pero prevaleci\u00f3 en \u00e9l el deseo y el inter\u00e9s por la religi\u00f3n cristiana.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tras recibir el bautismo, hacia el a\u00f1o 366, se orient\u00f3 hacia la vida asc\u00e9tica y, al ir a vivir a Aquileya, se integr\u00f3 en un grupo de cristianos fervorosos, definido por el como una especie de \u00abcoro de bienaventurados\u00bb (Chron. ad ann. 374) reunido alrededor del obispo Valeriano.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se fue despu\u00e9s a Oriente y vivi\u00f3 como eremita en el desierto de Calcide, en el sur de Alepo (Cf. Ep\u00edstolas 14,10), dedic\u00e1ndose seriamente al estudio. Perfeccion\u00f3 el griego, comenz\u00f3 a estudiar hebreo (Cf. Ep\u00edstola 125,12), trascribi\u00f3 c\u00f3digos y obras patr\u00edsticas (Cf. Ep\u00edstolas 5, 2). La meditaci\u00f3n, la soledad, el contacto con la Palabra de Dios maduraron su sensibilidad cristiana.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sinti\u00f3 de una manera m\u00e1s aguda el peso de su pasado juvenil (Cf. Ep\u00edstola 22, 7), y experiment\u00f3 profundamente el contraste entre la mentalidad pagana y la cristiana: un contraste que se ha hecho famoso a causa de la dram\u00e1tica y viva \u00abvisi\u00f3n\u00bb que nos dej\u00f3 en una narraci\u00f3n. En ella le pareci\u00f3 sentir que era flagelado en presencia de Dios, porque era \u00abciceroniano y no cristianx|o\u00bb (Cf. Ep\u00edstola 22, 30).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el a\u00f1o 382 se fue a vivir a Roma: aqu\u00ed, el Papa D\u00e1maso, conociendo su fama de asceta y su competencia como estudioso, le tom\u00f3 como secretario y consejero; le alent\u00f3 a emprender una nueva traducci\u00f3n latina de los textos b\u00edblicos por motivos pastorales y culturales.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Algunas personas de la aristocracia romana, sobre todo mujeres nobles como Paula, Marcela, Asela, Lea y otras, que deseaban empe\u00f1arse en el camino de la perfecci\u00f3n cristiana y de profundizar en su conocimiento de la Palabra de Dios, le escogieron como su gu\u00eda espiritual y maestro en el m\u00e9todo de leer los textos sagrados. Estas mujeres tamben aprendieron griego y hebreo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Despu\u00e9s de la muerte del Papa D\u00e1maso, Jer\u00f3nimo dej\u00f3 Roma en el a\u00f1o 385 y emprendi\u00f3 una peregrinaci\u00f3n, ante todo a Tierra Santa, silenciosa testigo de la vida terrena de Cristo, y despu\u00e9s a Egipto, tierra elegida por muchos monjes (Cf. \u00abContra Rufinum\u00bb 3,22; Ep\u00edstola 108,6-14).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el a\u00f1o 386 se detuvo en Bel\u00e9n, donde gracias a la generosidad de una mujer noble, Paula, se construyeron un monasterio masculino, uno femenino, y un hospicio para los peregrinos que viajaban a Tierra Santa, \u00abpensando en que Mar\u00eda y Jos\u00e9 no hab\u00edan encontrado albergue\u00bb (Ep\u00edstola 108,14).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se qued\u00f3 en Bel\u00e9n hasta la muerte, continuando una intensa actividad: coment\u00f3 la Palabra de Dios; defendi\u00f3 la fe, oponi\u00e9ndose con vigor a las herej\u00edas; exhort\u00f3 a los monjes a la perfecci\u00f3n; ense\u00f1\u00f3 cultura cl\u00e1sica y cristiana a j\u00f3venes; acogi\u00f3 con esp\u00edritu pastoral a los peregrinos que visitaban Tierra Santa. Falleci\u00f3 en su celda, junto a la gruta de la Natividad, el 30 de septiembre de 419\/420.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La formaci\u00f3n literaria y su amplia erudici\u00f3n permitieron a Jer\u00f3nimo revisar y traducir muchos textos b\u00edblicos: un precioso trabajo para la Iglesia latina y para la cultura occidental. Bas\u00e1ndose e los textos originales en griego y en hebreo, compar\u00e1ndolos con las versiones precedentes, revis\u00f3 los cuatro evangelios en lat\u00edn, luego los Salmos y buena parte del Antiguo Testamento.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Teniendo en cuenta el original hebreo y el griego de los Setenta, la cl\u00e1sica versi\u00f3n griega del Antiguo Testamento que se remonta a tiempos precedentes al cristianismo, y de las precedentes versiones latinas, Jer\u00f3nimo, ayudado despu\u00e9s por otros colaboradores, pudo ofrecer una traducci\u00f3n mejor: constituye la as\u00ed llamada \u00abVulgata\u00bb, el texto \u00aboficial\u00bb de la Iglesia latina, que fue reconocido como tal en el Concilio de Trento y que, despu\u00e9s de la reciente revisi\u00f3n, sigue siendo el texto \u00aboficial\u00bb de la Iglesia en lat\u00edn.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es interesante comprobar los criterios a los que se atuvo el gran biblista en su obra de traductor. Los revela \u00e9l mismo cuando afirma que respeta incluso el orden de las palabras de las Sagradas Escrituras, pues en ellas, dice, \u00abincluso el orden de las palabras es un misterio\u00bb (Ep\u00edstola 57,5), es decir, una revelaci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Confirma, adem\u00e1s, la necesidad de recurrir a los textos originales: \u00abEn caso de que surgiera una discusi\u00f3n entre los latinos sobre el Nuevo Testamento a causa de las lecciones discordantes de los manuscritos, recurramos al original, es decir, al texto griego en el que se escribi\u00f3 el Nuevo Pacto. Lo mismo sucede con el Antiguo Testamento, si hay divergencia entre los textos griegos y latinos, recurramos al texto original, el hebreo; de este modo, todo lo que surge del manantial lo podemos encontrar en los riachuelos\u00bb (Ep\u00edstola 106,2).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Jer\u00f3nimo, adem\u00e1s, coment\u00f3 tambi\u00e9n muchos textos b\u00edblicos. Para \u00e9l los comentarios tienen que ofrecer opiniones m\u00faltiples, \u00abde manera que el lector prudente, despu\u00e9s de haber le\u00eddo las diferentes explicaciones y de haber conocido m\u00faltiples pareceres \u2014que tiene que aceptar o rechazar\u2014 juzgue cu\u00e1l es el m\u00e1s atendible y, como un experto agente de cambio, rechaza la moneda falsa\u00bb (\u00abContra Rufinum\u00bb 1,16).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Confut\u00f3 con energ\u00eda y vivacidad a los herejes que no aceptaban la tradici\u00f3n y la fe de la Iglesia. Demostr\u00f3 tambi\u00e9n la importancia y la validez de la literatura cristiana, convertida en una aut\u00e9ntica cultura que para entonces ya era digna de ser confrontada con la cl\u00e1sica: lo hico redactando \u00abDe viris illustribus\u00bb, una obra en la que Jer\u00f3nimo presenta las biograf\u00edas de m\u00e1s de un centenar de autores cristianos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Escribi\u00f3 biograf\u00edas puras de monjes, ilustrando junto a otros itinerarios espirituales el ideal mon\u00e1stico; adem\u00e1s, tradujo varias obras de autores griegos. Por \u00faltimo, en el importante Epistolario, aut\u00e9ntica obra maestra de la literatura latina, Jer\u00f3nimo destaca por sus caracter\u00edsticas de hombre culto, asceta y gu\u00eda de las almas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfQu\u00e9 podemos aprender de san Jer\u00f3nimo? Sobre todo me parece lo siguiente: amar la Palabra de Dios en la Sagrada Escritura. Dice san Jer\u00f3nimo: \u00abIgnorar las escrituras es ignorar a Cristo\u00bb. Por ello es importante que todo cristiano viva en contacto y en di\u00e1logo personal con la Palabra de Dios, que se nos entrega en la Sagrada Escritura.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este di\u00e1logo con ella debe tener siempre dos dimensiones: por una parte, tiene que darse un di\u00e1logo realmente personal, pues Dios habla con cada uno de nosotros a trav\u00e9s de la Sagrada Escritura y tiene un mensaje para cada uno. No tenemos que leer la Sagrada Escritura como una palabra del pasado, sino como Palabra de Dios que se nos dirige tambi\u00e9n a nosotros y tratar de entender lo que nos quiere decir el Se\u00f1or.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero para no caer en el individualismo tenemos que tener presente que la Palabra de Dios se nos da precisamente para edificar comuni\u00f3n, para unirnos en la verdad de nuestro camino hacia Dios. Por tanto, a pesar de que siempre es una palabra personal, es tambi\u00e9n una Palabra que edifica la comunidad, que edifica a la Iglesia. Por ello tenemos que leerla en comuni\u00f3n con la Iglesia viva. El lugar privilegiado de la lectura y de la escucha de la Palabra de Dios es la liturgia, en la que al celebrar la Palabra y al hacer presente en el Sacramento el Cuerpo de Cristo, actualizamos la Palabra en nuestra vida y la hacemos presente entre nosotros.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No tenemos que olvidar nunca que la Palabra de Dios trasciende los tiempos. Las opiniones humanas vienen y se van. Lo que hoy es modern\u00edsimo, ma\u00f1ana ser\u00e1 viej\u00edsimo. La Palabra de Dios, por el contrario, es Palabra de vida eterna, lleva en s\u00ed la eternidad, lo que vale para siempre. Al llevar en nosotros la Palabra de Dios, llevamos por tanto en nosotros la vida eterna.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Concluyo con una frase dirigida por san Jer\u00f3nimo a san Paulino de Nola. En ella, el gran exegeta expresa precisamente esta realidad, es decir, en la Palabra de Dios recibimos la eternidad, la vida eterna. San Jer\u00f3nimo dice: \u00abTratemos de aprender en la tierra esas verdades cuya consistencia permanecer\u00e1 tambi\u00e9n en el tiempo\u00bb (Ep\u00edstola 53,10).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nSelecci\u00f3n de im\u00e1genes: Jos\u00e9 G\u00e1lvez Kr\u00fcger\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Intervenci\u00f3n de Benedicto XVI durante la audiencia general del mi\u00e9rcoles 7 de noviembre de 2007 en la que present\u00f3 a San Jer\u00f3nimo: su vida Hoy concentraremos nuestra atenci\u00f3n en san Jer\u00f3nimo, un padre de la Iglesia que puso en el centro de su vida la Biblia: la tradujo al lat\u00edn, la coment\u00f3 en sus obras, &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/san-jeronimo-en-las-audiencias-de-benedicto-xvi-i\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abSAN JERONIMO EN LAS AUDIENCIAS DE BENEDICTO XVI (I)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-25396","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/25396","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=25396"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/25396\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=25396"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=25396"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=25396"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}