{"id":25397,"date":"2016-02-05T17:12:01","date_gmt":"2016-02-05T22:12:01","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/san-jeronimo-en-las-audiencias-de-benedicto-xvi-ii\/"},"modified":"2016-02-05T17:12:01","modified_gmt":"2016-02-05T22:12:01","slug":"san-jeronimo-en-las-audiencias-de-benedicto-xvi-ii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/san-jeronimo-en-las-audiencias-de-benedicto-xvi-ii\/","title":{"rendered":"SAN JERONIMO EN LAS AUDIENCIAS DE BENEDICTO XVI (II)"},"content":{"rendered":"<p>\n                  <b>Intervenci\u00f3n de Benedicto XVI durante la audiencia general del mi\u00e9rcoles 14 de noviembre de 2007 en la que present\u00f3 a San Jer\u00f3nimo:  sus ense\u00f1anzas<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Continuamos hoy presentando la figura de san Jer\u00f3nimo. Como dijimos el mi\u00e9rcoles pasado, dedic\u00f3 su vida al estudio de la Biblia, hasta el punto de que fue reconocido por mi predecesor, el Papa Benedicto XV, como \u00abeminente doctor en la interpretaci\u00f3n de las Sagradas Escrituras\u00bb. Jer\u00f3nimo subrayaba la alegr\u00eda y la importancia de familiarizarse con los textos b\u00edblicos: \u00ab\u00bfNo te parece que est\u00e1s \u2014ya aqu\u00ed, en la tierra\u2014 en el reino de los cielos, cuando se vive entre estos textos, cuando se medita en ellos, cuando no se busca otra cosa?\u00bb (Ep\u00edstola 53, 10). En realidad, dialogar con Dios, con su Palabra, es en un cierto sentido presencia del Cielo, es decir, presencia de Dios. Acercarse a los textos b\u00edblicos, sobre todo al Nuevo Testamento, es esencial para el creyente, pues \u00abignorar la Escritura es ignorar a Cristo\u00bb. Es suya esta famosa frase, citada por el Concilio Vaticano II en la constituci\u00f3n \u00abDei Verbum\u00bb (n. 25).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abEnamorado\u00bb verdaderamente de la Palabra de Dios, se preguntaba: \u00ab\u00bfC\u00f3mo es posible vivir sin la ciencia de las Escrituras, a trav\u00e9s de las cuales se aprende a conocer al mismo Cristo, que es la vida de los creyentes?\u00bb (Ep\u00edstola 30, 7). La Biblia, instrumento \u00abcon el que cada d\u00eda Dios habla a los fieles\u00bb (Ep\u00edstola 133, 13), se convierte de este modo en est\u00edmulo y manantial de la vida cristiana para todas las situaciones y para toda persona.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Leer la Escritura es conversar con Dios: \u00abSi rezas \u2014escribe a una joven noble de Roma\u2014 hablas con el Esposo; si lees, es \u00c9l quien te habla\u00bb (Ep\u00edstola 22, 25). El estudio y la meditaci\u00f3n de la Escritura hacen sabio y sereno al hombre (Cf. \u00abIn Eph.\u00bb, pr\u00f3logo). Ciertamente para penetrar de una manera cada vez m\u00e1s profunda en la Palabra de Dios se necesita una aplicaci\u00f3n constante y progresiva. Por este motivo, Jer\u00f3nimo recomendaba al sacerdote Nepociano: \u00abLee con mucha frecuencia las divinas Escrituras; es m\u00e1s, que el Libro no se caiga nunca de tus manos. Aprende en \u00e9l lo que tienes que ense\u00f1ar\u00bb (Ep\u00edstola 52, 7). A la matrona romana, Leta, le daba estos consejos para la educaci\u00f3n cristiana de su hija: \u00abAseg\u00farate de que estudie todos los d\u00edas alg\u00fan pasaje de la Escritura\u2026 Que acompa\u00f1e la oraci\u00f3n con la lectura, y la lectura con la oraci\u00f3n\u2026 Que ame los Libros divinos en vez de las joyas y los vestidos de seda\u00bb (Ep\u00edstola 107,9.12). Con la meditaci\u00f3n y la ciencia de las Escrituras se \u00abmantiene el equilibrio del alma\u00bb (\u00abAd Eph.\u00bb, pr\u00f3l.). S\u00f3lo un profundo esp\u00edritu de oraci\u00f3n y la ayuda del Esp\u00edritu Santo pueden introducirnos en la comprensi\u00f3n de la Biblia: \u00abAl interpretar la Sagrada Escritura siempre tenemos necesidad de la ayuda del Esp\u00edritu Santo\u00bb (\u00abIn Mich.\u00bb, 1,1,10,15).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un amor apasionado por las Escrituras caracteriz\u00f3 por tanto toda la vida de Jer\u00f3nimo, un amor que siempre trat\u00f3 de suscitar en los fieles. Recomendaba a una de sus hijas espirituales: \u00abAma la Sagrada Escritura y la sabidur\u00eda te amar\u00e1; \u00e1mala tiernamente, y te custodiar\u00e1; h\u00f3nrala y recibir\u00e1s sus caricias. Que sea para ti como tus collares y tus pendientes\u00bb (Ep\u00edstola 130, 20). Y a\u00f1ad\u00eda: \u00abAma la ciencia de la Escritura, y no amar\u00e1s los vicios de la carne\u00bb (Ep\u00edstola 125,11).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para Jer\u00f3nimo, un criterio metodol\u00f3gico fundamental en la interpretaci\u00f3n de las Escrituras era la sinton\u00eda con el magisterio de la Iglesia. Por nosotros mismos nunca podemos leer la Escritura. Encontramos demasiadas puertas cerradas y caemos en errores. La Biblia fue escrita por el Pueblo de Dios y para el Pueblo de Dios, bajo la inspiraci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo. S\u00f3lo en esta comuni\u00f3n con el Pueblo de Dios podemos entrar realmente con el \u00abnosotros\u00bb en el n\u00facleo de la verdad que Dios mismo nos quiere comunicar. Para \u00e9l una aut\u00e9ntica interpretaci\u00f3n de la Biblia ten\u00eda que estar siempre en armon\u00eda con la fe de la Iglesia cat\u00f3lica. No se trata de una exigencia impuesta a este libro desde el exterior; el Libro es precisamente la voz del Pueblo de Dios que peregrina y s\u00f3lo en la fe de este Pueblo podemos estar, por as\u00ed decir, en el tono adecuado para comprender la Sagrada Escritura. Por este motivo, Jer\u00f3nimo alentaba: \u00abPermanece firmemente unido a la doctrina de la tradici\u00f3n que te ha sido ense\u00f1ada para que puedas exhortar seg\u00fan la sana doctrina y refutar a quienes la contradicen\u00bb (Ep\u00edstola 52,7). En particular, dado que Jesucristo fund\u00f3 su Iglesia sobre Pedro, todo cristiano, conclu\u00eda, debe estar en comuni\u00f3n \u00abcon la C\u00e1tedra de san Pedro. Yo s\u00e9 que sobre esta piedra est\u00e1 edificada la Iglesia\u00bb (Ep\u00edstola 15, 2). Por tanto, con claridad, declaraba: \u00abEstoy con quien est\u00e9 unido a la C\u00e1tedra de san Pedro\u00bb (Ep\u00edstola 16).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Jer\u00f3nimo no descuida el aspecto \u00e9tico. Con frecuencia reafirma el deber de acordar la vida con la Palabra divina. Una coherencia indispensable para todo cristiano y particularmente para el predicador, a fin de que sus acciones no contradigan sus discursos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed exhorta al sacerdote Nepociano: \u00abQue tus acciones no desmientan tus palabras, para que no suceda que, cuando prediques en la Iglesia, alguien en su intimidad comente: \u201c\u00bfPor qu\u00e9 entonces t\u00fa no act\u00faas as\u00ed?\u201d. Curioso maestro el que, con el est\u00f3mago lleno, se poner a pronunciar discursos sobre el ayuno; incluso un ladr\u00f3n puede criticar la avaricia; pero en el sacerdote de Cristo la mente y la palabra deben estar de acuerdo\u00bb (Ep\u00edstola 52,7).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En otra carta, Jer\u00f3nimo confirma: \u00abAunque tenga una espl\u00e9ndida doctrina, es vergonzosa la persona que se siente condenada por la propia conciencia\u00bb (Ep\u00edstola 127,4). Hablando de la coherencia, observa: el Evangelio debe traducirse en actitudes de aut\u00e9ntica caridad, pues en todo ser humano est\u00e1 presente la Persona misma de Cristo. Dirigi\u00e9ndose, por ejemplo, al presb\u00edtero Paulino, que despu\u00e9s lleg\u00f3 a ser obispo de Nola y santo, Jer\u00f3nimo le da este consejo: \u00abEl verdadero templo de Cristo es el alma del fiel: adorna este santuario, embell\u00e9celo, deposita en \u00e9l tus ofrendas y recibe a Cristo. \u00bfQu\u00e9 sentido tiene decorar las paredes con piedras preciosas si Cristo muere de hambre en la persona de un pobre?\u00bb (Ep\u00edstola 58,7).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Jer\u00f3nimo concretiza: es necesario \u00abvestir a Cristo en los pobres, visitarle en los que sufren, darle de comer en los hambrientos, cobijarle en los que no tienen un techo\u00bb (Ep\u00edstola 130, 14). El amor por Cristo, alimentado con el estudio y la meditaci\u00f3n, nos permite superar toda dificultad: \u00abSi nosotros amamos a Jesucristo y buscamos siempre la uni\u00f3n con \u00c9l, nos parecer\u00e1 f\u00e1cil lo que es dif\u00edcil\u00bb (Ep\u00edstola 22,40).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Jer\u00f3nimo, definido por Pr\u00f3spero de Aquitania, \u00abmodelo de conducta y maestro del g\u00e9nero humano\u00bb (\u00abCarmen de ingratis\u00bb, 57), nos ha dejado tambi\u00e9n una ense\u00f1anza rica y variada sobre el ascetismo cristiano. Recuerda que un valiente compromiso por la perfecci\u00f3n requiere una constante vigilancia, frecuentes mortificaciones, aunque con moderaci\u00f3n y prudencia, un asiduo trabajo intelectual o manual para evitar el ocio (Cf, Ep\u00edstolas 125, 11 y 130, 15), y sobre todo la obediencia a Dios: \u00abNo hay nada que le agrade tanto a Dios como la obediencia\u2026, que es la m\u00e1s excelsa de las virtudes\u00bb (\u00abHom. de oboedientia\u00bb: CCL 78,552). Del camino asc\u00e9tico pueden formar tambi\u00e9n parte las peregrinaciones. En particular, Jer\u00f3nimo las impuls\u00f3 a Tierra Santa, donde los peregrinos eran acogidos y hospedados en edificios surgidos junto al monasterio de Bel\u00e9n, gracias a la generosidad de la mujer noble Paula, hija espiritual de Jer\u00f3nimo (Cf. Ep\u00edstola 108,14).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No hay que olvidar, por \u00faltimo, la contribuci\u00f3n ofrecida por Jer\u00f3nimo a la pedagog\u00eda cristiana (Cf. Ep\u00edstolas 107 y 128). Se propone formar \u00abun alma que tiene que convertirse en templo del Se\u00f1or\u00bb (Ep\u00edstola 107,4), una \u00abgema precios\u00edsima\u00bb a los ojos de Dios (Ep\u00edstola 107, 13). Con profunda intuici\u00f3n aconseja preservarla del mal y de las ocasiones de pecado, evitar las amistades equ\u00edvocas o que disipan (Cf. Ep\u00edstola 107,4 y 8-9; Cf. tambi\u00e9n Ep\u00edstola 128, 3-4). Exhorta sobre todo a los padres a crear un ambiente de serenidad y de alegr\u00eda alrededor de los hijos, para que les estimulen en el estudio y en el trabajo, y les ayuden con la alabanza y la emulaci\u00f3n (Cf. Ep\u00edstolas 107,4 y 128,1) a superar las dificultades, favoreciendo en ellos las buenas costumbres y preserv\u00e1ndoles de las malas porque \u2014dice citando una frase de Publilio Siro que hab\u00eda escuchado en la escuela\u2014 \u00aba duras penas lograr\u00e1s corregirte de las cosas a las que te vas acostumbrando tranquilamente\u00bb (Ep\u00edstola 107, 8).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los padres son los principales educadores de los hijos, los maestros de vida. Con mucha claridad Jer\u00f3nimo, dirigi\u00e9ndose a la madre de una muchacha y luego al padre, advierte, como expresando una exigencia fundamental de toda criatura humana que se asoma a la existencia: \u00abQue ella encuentre en ti a su maestra y que su inexperta adolescencia se oriente hacia ti maravillada. Que nunca vea en ti ni en su padre actitudes que la lleven al pecado. Recordad que pod\u00e9is educarla m\u00e1s con el ejemplo que con la palabra\u00bb (Ep\u00edstola 107, 9).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entre las principales intuiciones de Jer\u00f3nimo como pedagogo hay que subrayar la importancia atribuida a una sana e integral educaci\u00f3n desde la primera infancia, la peculiar responsabilidad atribuida a los padres, la urgencia de una formaci\u00f3n moral religiosa, la exigencia del estudio para lograr una formaci\u00f3n humana m\u00e1s completa.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Adem\u00e1s, hay un aspecto bastante descuidado en los tiempos antiguos, pero que era considerado vital por nuestro autor: la promoci\u00f3n de la mujer, a quien reconoce el derecho a una formaci\u00f3n completa: humana, acad\u00e9mica, religiosa, profesional.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y precisamente hoy vemos c\u00f3mo la educaci\u00f3n de la personalidad en su integridad, la educaci\u00f3n en la responsabilidad ante Dios y ante los hombres, es la aut\u00e9ntica condici\u00f3n de todo progreso, de toda paz, de toda reconciliaci\u00f3n y de toda exclusi\u00f3n de la violencia. Educaci\u00f3n ante Dios y ante el hombre: la Sagrada Escritura nos ofrece la gu\u00eda de la educaci\u00f3n y, por tanto, del aut\u00e9ntico humanismo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No podemos concluir estas r\u00e1pidas observaciones sobre este gran padre de la Iglesia sin mencionar la eficaz contribuci\u00f3n que ofreci\u00f3 a la salvaguarda de elementos positivos y v\u00e1lidos de las antiguas culturas jud\u00eda, griega y romana en la naciente civilizaci\u00f3n cristiana. Jer\u00f3nimo reconoci\u00f3 y asimil\u00f3 los valores art\u00edsticos, la riqueza de los sentimientos y la armon\u00eda de las im\u00e1genes presentes en los cl\u00e1sicos, que educan el coraz\u00f3n y la fantas\u00eda en los nobles sentimientos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sobre todo, puso en el centro de su vida y de su actividad la Palabra de Dios, que indica al hombre las sendas de la vida, y le revela los secretos de la santidad. Por todo esto precisamente en nuestros d\u00edas podemos sentirnos profundamente agradecidos con san Jer\u00f3nimo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Selcci\u00f3n de im\u00e1genes: Jos\u00e9 G\u00e1lvez Kr\u00fcger\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Intervenci\u00f3n de Benedicto XVI durante la audiencia general del mi\u00e9rcoles 14 de noviembre de 2007 en la que present\u00f3 a San Jer\u00f3nimo: sus ense\u00f1anzas Continuamos hoy presentando la figura de san Jer\u00f3nimo. Como dijimos el mi\u00e9rcoles pasado, dedic\u00f3 su vida al estudio de la Biblia, hasta el punto de que fue reconocido por mi predecesor, &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/san-jeronimo-en-las-audiencias-de-benedicto-xvi-ii\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abSAN JERONIMO EN LAS AUDIENCIAS DE BENEDICTO XVI (II)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-25397","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/25397","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=25397"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/25397\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=25397"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=25397"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=25397"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}