{"id":25398,"date":"2016-02-05T17:12:02","date_gmt":"2016-02-05T22:12:02","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/jerusalen-antes-de-71-d-c\/"},"modified":"2016-02-05T17:12:02","modified_gmt":"2016-02-05T22:12:02","slug":"jerusalen-antes-de-71-d-c","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/jerusalen-antes-de-71-d-c\/","title":{"rendered":"JERUSALEN (ANTES DE 71 D.C.)"},"content":{"rendered":"<p><p style=\"text-align: justify;\">Este art\u00edculo trata sobre la Ciudad de Dios, el centro pol\u00edtico y religioso del Pueblo de Israel, y su destrucci\u00f3n por los Romanos despu\u00e9s de haber sido el escenario de la Redenci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este tema se dividir\u00e1 como sigue:\n<\/p>\n<h2>Contenido<\/h2>\n<ul>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-1\">1 Nombres<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-2\">2 Topograf\u00eda\n<ul>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-3\">2.1 Posici\u00f3n Geogr\u00e1fica<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-4\">2.2 Lugar; Colinas  y  Valles<\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-5\">3 Historia\n<ul>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-6\">3.1 Desde su origen hasta la  Conquista  por  David<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-7\">3.2 Desde  David  hasta  la  cautividad  de  Babilonia<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-8\">3.3 Desde  la  vuelta  de  la  Cautividad  a  la  Dominaci\u00f3n  Romana<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-9\">3.4 Bajo  la  Dominaci\u00f3n  Romana;  hasta  el  70  a\u00f1o  del  Se\u00f1or<\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-10\">4 Desarrollo de la Ciudad y sus Principales Monumentos\n<ul>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-11\">4.1 Si\u00f3n,  o  la  Ciudad  de  David,  seg\u00fan  la  Tradici\u00f3n<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-12\">4.2 Si\u00f3n  en  Ofel<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-13\">4.3 Sion,  la  Ciudad  Alta<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-14\">4.4 La Segunda Muralla<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-15\">4.5 La Tercera Muralla<\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<\/ul>\n<h2>Nombres<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Seg\u00fan la tradici\u00f3n jud\u00eda (Josefo, Antiq.  Jud.,  I,  10,  1;  T\u00e1rgum  Onkelos,  G\u00e9nesis  14,  18),  Jerusal\u00e9n  se  llam\u00f3,  originalmente,  Salem  (Paz),  y  fue  la  capital  del  rey  Melquisedec  (G\u00e9nesis  14,  18).  Esta  tradici\u00f3n  ha  sido  confirmada  por  las  tablillas  cuneiformes  descubiertas  en  1888  en  Tell  Amarna,  en  Egipto  (V\u00e9ase  abajo,  en  Historia  III).  Cinco  de  estas  tablillas  (cartas,  n.d.t.),  escritas  en  Jerusal\u00e9n  alrededor  del  a\u00f1o  1400  antes  de  Cristo,  nos  informan  que  la  ciudad,  por  aquel  entonces,  se  llamaba  U-ru-sa-lim.  Aparece  en  algunas  inscripciones  asirias  bajo  el  nombre  de  Ur-sa-li-im-mu.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De  acuerdo  con  los  silabarios  asirios,  uru  y  ur  significan ciudad  (Hebreo  ir).  En  varias  tablillas  de  Tell  Amarna  la  palabra  salim  se  usa  en  el  sentido  de  paz.  Ursalim,  por  lo  tanto,  quiere  decir  Ciudad  de  Paz.  El  salmista,  tambi\u00e9n,  relaciona  Salem  con  Si\u00f3n:  su  tienda  est\u00e1  en  Salem,  su  morada  en  Si\u00f3n  [Salmo  75  (76),  3]  (BJ,  nueva  edici\u00f3n  Descl\u00e9e  de  Brouwer,  Bilbao,  1984  n.d.t.).  Cuando  los  israelitas  entraron  en  la  Tierra  Prometida,  Jerusal\u00e9n,  estaba  en  poder  de  los  Jebuseos,  y  llev\u00f3  el  nombre  de  Jeb\u00fas.  Los  Hebreos,  sin  embargo,  no  ignoraban  su  antiguo  nombre;  a  menudo  la  llamaron  Jerusal\u00e9n  (  Josu\u00e9  10,  1;  Jueces  19,  10;  2  Samuel  5,  6,  etc.).  En  otros  pasajes  de  la  Biblia  tambi\u00e9n  se  le  llama  Jerusal\u00e9n  (1  Cr\u00f3nicas  3,5;  Jerem\u00edas  26,  18;  Ester  2,  6.  etc.).  Los  Setenta  escriben  su  nombre  Ierousalem.  Bajo  las  influencias  helenizantes  que  invadieron  Palestina,  Salem  se  convirti\u00f3  en  Solyma  (Antiq.  Jud.,  I,  x,  2),  y  Jerusal\u00e9n  ta  Ierosolyma  (La  Santa  Solyma)  (1  Macabeos  1,  14.20;  2  Macabeos  1,  10;  Bell.  Jud.,  VI,  10;  etc.).  El  Nuevo  Testamento  emplea  a  veces  la  forma  de  los  Setenta  y  otras  veces  aquella  de  los  Macabeos,  lo  que  la  Vulgata  traduce  por  Jerusal\u00e9n  y  Jerosolyma.  La  Versi\u00f3n  Sir\u00edaca  muestra  Uris  lem,  una  forma  muy  cercana  a  la  Asiria.  Cuando  el  Emperador  Adriano  reconstruy\u00f3  la  ciudad,  a\u00f1o  del  Se\u00f1or  136,  le  dio  el  nombre  de  Aelia  Capitolina.  Desde  la  conquista  mahometana  de  Palestina,  en  el  siglo  s\u00e9ptimo,  hasta  nuestros  tiempos,  los  \u00c1rabes  la  llaman  El  Quds,  La  Santa  la  ir  haq  qodes,  o  Ciudad  Santa,  de  II  Esd.,  xi,  18  (Nehem\u00edas,  n.d.t.)  (cf.  Mateo  4,  5,  etc.).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entre  todos  los  dem\u00e1s  pueblos  el  nombre  Jerusal\u00e9n  se  sigue  usando  hasta  hoy.\n<\/p>\n<h2>Topograf\u00eda<\/h2>\n<h3>Posici\u00f3n Geogr\u00e1fica<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Jerusal\u00e9n  est\u00e1  situada  en  31\u00ba  46&#8242;  45  de  latitud  Norte  y  35\u00ba  13&#8242;  25  de  longitud  Este,  Greenwich,  unas  32  millas  inglesas  (51,49  Km.)  (\u00e9sta  anterior  y  todas  las  mediciones  del  sistema  m\u00e9trico  decimal  que  en  adelante  aparecen,  entre  par\u00e9ntesis,  son  n.d.t.)  en  l\u00ednea  recta  desde  el  Mediterr\u00e1neo  al  oeste,  y  13  (20,92  Km.)  desde  el  Mar  Muerto  al  este.  Se  encuentra  en  la  cima  de  una  cadena  de  monta\u00f1as  que  atraviesa  Palestina  de  norte  a  sur,  estando  su  punto  m\u00e1s  alto,  en  la  esquina  noroeste  de  la  ciudad,  a  2577  pies  (785,46  metros)  sobre  el  nivel  del  Mediterr\u00e1neo,  y  3865  pies  (1178,05  metros)  sobre  el  nivel  del  Mar  Muerto.  Debido  a  esta  diferencia  de  nivel  la  ladera  oeste  de  estas  monta\u00f1as,  hacia  el  Llano  de  la  Sefela,  que  se  extiende  hacia  el  Mediterr\u00e1neo,  es  suave,  mientras  que  la  del  este  es  empinada.  Un  cintur\u00f3n  de  altas  colinas  rodea  la  ciudad,  formando  una  especie  de  terrapl\u00e9n  natural.  Al  norte  est\u00e1  el  Monte  Scopus  (2705  pies)  (824,48  metros),  cerca  de  \u00e9l,  al  este,  el  Monte  de  los  Olivos  (2665  pies)  (812,29  metros),  m\u00e1s  all\u00e1  del  cual  se  encuentra  tambi\u00e9n  el  Monte  de  la  Ofensa  (2410  pies)  (734,56  metros)  (1  Reyes  11,  7;  2  Reyes  23,  13).  Al  sur  est\u00e1  el  Monte  del  Mal  Consejo  (2549  pies)  (776,93  metros),  el  cual  constituye  el  l\u00edmite  este  del  Llano  de  Refa\u00edm,  y  cerca,  al  sudoeste,  se  sit\u00faa  una  colina  (2577  pies)  (785,47  metros)  a  la  que  no  se  le  ha  dado  nombre  alguno.  Hacia  el  noroeste  la  ciudad  est\u00e1  m\u00e1s  descubierta;  a  cierta  distancia  en  esa  direcci\u00f3n  est\u00e1  dominada  por  el  Nebi  Samwil,  el  antiguo  Maspha,  el  cual  tiene  una  altitud  de  2935  pies  (894,58  metros).  No  obstante  la  dificultad  del  acceso  en  su  situaci\u00f3n  natural,  Jerusal\u00e9n  es  el  centro  de  una  red  de  antiguos  caminos  que  la  conectan,  al  este,  con  Jeric\u00f3  y  el  Jord\u00e1n;  al  sur,  con  Hebr\u00f3n  y  Gaza;  al  oeste,  con  Jaffa  y  Cesarea;  al  norte  con  Samar\u00eda  y  Galilea.  Estuvo,  sin  embargo,  situada  al  otro  lado  de  las  grandes  rutas  militares  y  comerciales  entre  Egipto  y  Asiria.\n<\/p>\n<h3>Lugar; Colinas  y  Valles<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">La  antigua  ciudad  ocupaba  la  misma  posici\u00f3n  que  al  presente,  exceptuando  el  extremo  sur  que  ha  permanecido  fuera  de  los  muros  desde  el  reinado  de  Adriano  (a\u00f1o  del  Se\u00f1or,  136).  Sin  embargo,  gracias  a  las  excavaciones  sistem\u00e1ticas  realizadas  por  ingenieros  ingleses,  americanos  y  alemanes,  gran  parte  del  viejo  muro  sur  ha  sido  sacado  a  la  luz.  Mientras  que  en  muchos  lugares  montones  de  ruinas  han  cambiado  la  apariencia  del  terreno,  es  cierto  que  las  excavaciones  y  perforaciones  verticales  hechas  en  los  \u00faltimos  cincuenta  a\u00f1os,  han  permitido  a  los  investigadores  dibujar  mapas  suficientemente  exactos  de  la  primitiva  configuraci\u00f3n.  El  suelo  en  que  Jerusal\u00e9n  se  asienta,  dentro  de  este  anillo  de  monta\u00f1as  a  su  alrededor,  de  ninguna  manera  es  uniforme  en  sus  caracter\u00edsticas:  en  tres  de  sus  lados  este,  sur  y  oeste-  se  levanta  sobre  alturas  abancaladas  limitadas  por  profundos  valles  que  le  dan  la  apariencia  de  un  promontorio  sobresaliendo  hacia  el  sur.  La  ciudad  misma  est\u00e1  surcada  por  algunas  quebradas  que  la  cortan  en  un  cierto  n\u00famero  de  peque\u00f1as  colinas.  El  m\u00e1s  largo  de  estos  valles  mide  escasamente  dos  millas  y  media  (unos  4000  metros);  todos  ellos  se  han  formado  por  erosi\u00f3n,  debido  a  las  lluvias  torrenciales  del  per\u00edodo  cuaternario.  Al  norte  de  la  ciudad  toman  la  forma  de  simples  depresiones  del  suelo  y  a  medida  que  descienden,  sumi\u00e9ndose  enseguida  en  la  roca  calc\u00e1rea  de  las  monta\u00f1as,  se  convierten  pronto  en  profundos  ca\u00f1ones,  cayendo  todos  juntos  en  el  \u00e1ngulo  sudeste  de  la  ciudad  a  un  nivel  600  pies  (183  metros)  por  debajo  del  punto  de  partida.  Las  dos  colinas  principales  se  encuentran  al  sudoeste  y  al  este  respectivamente.  La  primera  de  estas  colinas  se  llama  Monte  Si\u00f3n  porque,  seg\u00fan  Josefo  (Antiq.  Jud.,  XVI,  vii,  1),  Eusebio  y  todos  los  escritores  jud\u00edos  y  cristianos  que  les  han  seguido,  la  ciudad  de  Jeb\u00fas,  o  Si\u00f3n  la  ciudad  de  David-  estuvo  aqu\u00ed.  Esta  idea,  sin  embargo,  es  negada  por  ciertos  modernos  palestin\u00f3logos,  que  localizar\u00edan  a  Si\u00f3n  en  el  declive  norte  de  la  segunda  de  estas  colinas,  Monte  Moria  (2  Cr\u00f3nicas  3,  1),  donde  estuvo  el  Tempo  de  Yahv\u00e9h.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(a)  El  Monte  Si\u00f3n  est\u00e1  limitado  al  oeste  por  un  valle  que  comienza  cerca  de  la  antigua  piscina  llamada  Birket  Mamilla  (v\u00e9ase  abajo,  D),  alrededor  de  1000  pies  (304,80  metros)  al  noroeste  de  la  propia  colina.  Este  valle,  siguiendo  la  direcci\u00f3n  sudoeste  hasta  la  Puerta  de  Jaffa,  la  antigua  puerta  de  los  jardines  (Gennath)  (Bell.  Jud.,  V,  iv,  2)  gira  all\u00ed  al  sur  y  forma  un  embalse  de  agua  llamado  Birket  es  Sult\u00e1n,  con  un  s\u00f3lido  dique,  que  fue  rehecho  en  los  siglos  doce  y  diecis\u00e9is.  Esta  es  la  Fuente  del  Drag\u00f3n  (tannin)  a  la  que  vino  Nehem\u00edas  cuando  sali\u00f3  de  la  ciudad  por  la  puerta  oeste  (D.V.,  fuente  drag\u00f3n,  Nehem\u00edas  2,  13).  Josefo  la  llama  Piscina  de  la  Serpiente  (Bell.  Jud.,  V,  iii,  2);  la  palabra  hebrea  Tannin  expresa  tanto  drag\u00f3n  como  serpiente.  Los  nativos  lo  llaman  Wadi  Rababi;  en  la  Biblia  aparece  bajo  el  nombre  de  Ge  Hinnom,  o  Ge  Ben  Hinnom,  Valle  de  Ennom  (en  A.  V.,  Hinnom)  o del  hijo  de  Ennom  un  personaje  desconocido-  (Josu\u00e9  15,  8;  18,  16;  Nehem\u00edas  11,  30;  Jerem\u00edas  19,  2).  Debajo  de  Birket  es  Sult\u00e1n,  se  vuelve  al  este,  pasa  por  debajo  de  Haceldam\u00e1  (q.v.),  y  llega  al  Valle  de  Cedr\u00f3n.  En  el  entronque  de  los  dos  valles  se  halla  el  vergel  el  jard\u00edn  del  rey  (o,  en  D.V.,  la  guardia  del  rey)  citado  en  IV  Reyes,  xxv,  4  (2  Reyes  25,  4,  n.d.t.);  Jer.,  xxxix,  4  (Jerem\u00edas  29,  4,  n.d.t.);  II  Esd.,  iii,  15  (Nehem\u00edas  3,  15,  n.d.t.).  Tambi\u00e9n,  en  la  entrada  del  Valle  de  Hinnom  se  sit\u00faa  Tofet,  el  alto  donde  Acaz  y  Manas\u00e9s  establecieron  el  culto  de  Baal-Moloch  (2  Cr\u00f3nicas  28,  3;  33,  6).  Jos\u00edas,  el  rey  justo,  profan\u00f3  este  execrable  lugar,  desparramando  huesos  humanos  sobre  \u00e9l  (2  Cr\u00f3nicas  34,  3-5),  a  pesar  de  lo  cual  Joaqu\u00edn  restaur\u00f3  el  infamante  culto  a  Moloch.  Desde  el  tiempo  de  los  nefastos  fuegos  que  se  mantuvieron  ardiendo  en  ese  lugar  durante  cerca  de  un  siglo  y  medio  fuegos  a  trav\u00e9s  de  los  cuales  los  Jud\u00edos  ap\u00f3statas  hicieron  pasar  a  sus  hijos  para  consagrarlos  o  inmolarlos  a  Moloch-  Ge  Hinnom  (en  Arameo,  Gehennam)  recibi\u00f3  el  nombre  de  Geenna  tou  pyros,  Gehenna  de  Fuego,  y  lleg\u00f3  a  ser  s\u00edmbolo  del  infierno  (en  el  texto  griego,  Mateo,  v,  22,  29,  30;  Marcos,  ix,  43,  45).  El  Valle  de  Cedr\u00f3n,  desde  Hinnom  hasta  el  Mar  Muerto,  todav\u00eda  se  le  conoce  como  Wadi  en  Nar,  Valle  del  Fuego.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al  norte,  el  Monte  Si\u00f3n  limita  con  un  valle,  hoy  d\u00eda  relleno  en  gran  parte,  que  va  en  l\u00ednea  recta  desde  la  Puerta  de  Jaffa  al  este  a  los  pies  del  Monte  Moria.  En  la  pendiente  de  este  valle  hay  un  gran  embalse  con  el  nombre  \u00e1rabe  de  Birket  Hamman  el  Batrak,  Piscina  de  los  Ba\u00f1os  del  Patriarca,  y  en  los  itinerarios  de  los  peregrinos  Piscina  de  Ezequias.  Josefo  lo  llama  Amygdalon,  nombre  que,  seg\u00fan  Conder,  puede  razonablemente  venir  derivado  de  ham  migdalon,  de  cara  a  la  gran  torre,  ya  que  el  embalse  mira  hacia  la  Torre  de  Phasael.  Este  valle,  como  todos  los  que  pasan  por  la  ciudad,  no  tiene  nombre  propio  en  la  Biblia;  ni  tampoco  en  \u00c1rabe;  convencionalmente  se  le  conoce  como  el  Valle  Transversal.  Un  tercer  valle  empieza  fuera  de  la  Puerta  de  Damasco  (Bab  el  Amoud)  y  baja  hacia  el  sur,  con  una  ligera  curva  al  este,  dividiendo  la  ciudad  en  dos;  hasta  unirse  al  Valle  de  Hinnom.  Despu\u00e9s  de  pasar  el  principio  del  Valle  Transversal,  forma  una  garganta  de  cierta  profundidad  que  separa  el  Monte  Si\u00f3n  del  Monte  Moria.  Los  ingenieros  ingleses  han  encontrado  su  lecho  de  roca  69  pies  (21,03  metros)  por  debajo  de  la  superficie  actual  del  suelo  cerca  de  la  Wailing  Place,  y  a  85  pies  (25,90  metros)  del  \u00e1ngulo  sudoeste  del  Templo.  Incluye,  cerca  de  su  final,  la  Piscina  de  Silo\u00e9,  la  cual  recibe  por  un  canal  subterr\u00e1neo  las  aguas  de  la  Fuente  de  la  Virgen  que  sale  de  la  depresi\u00f3n  de  Cedr\u00f3n.  Un  poco  m\u00e1s  adelante,  en  el  valle,  se  ha  construido  una  presa  con  un  muro  de  233  pies  (71,01  metros),  la  cual,  embalsando  toda  el  agua  de  lluvia  del  valle,  formaba  una  alberca  conocida  por  Nehem\u00edas  como  la  piscina  del  rey  (en  D.  V.,  el  acueducto  del  rey,  Nehem\u00edas  2,  14).  En  la  Escritura  este  valle  figura  bajo  el  nombre  de  Nahal,  barranco,  o  torrente  de  invierno  (Nehem\u00edas  2,  15).  Josefo  lo  designa  en  un  lugar  como  el  valle  ancho  (Bell.  Jud.  V,  iv,  1),  y  los  \u00e1rabes  lo  llaman  simplemente  El  Wad,  el  valle.  En  los  trabajos  de  Tierra  Santa  lleva  la  etiqueta  de  el  valle  central.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Rodeado  por  todos  sus  lados  por  estos  hondos  barrancos,  el  Monte  Si\u00f3n  presenta  una  superficie  de  cuatro  lados  que  mide  alrededor  de  2600  pies  (792,48  metros)  de  norte  a  sur  y  2000  pies  (609,60  metros)  de  este  a  oeste.  Es  la  m\u00e1s  espaciosa  de  las  colinas  de  Jerusal\u00e9n,  la  m\u00e1s  alta  y  la  \u00fanica  completamente  aislada.  Su  punto  m\u00e1s  alto  alcanza  una  altitud  de  2558  pies  (779,67  metros)  y  se  eleva  531  pies  (161,85  metros)  sobre  su  base  en  el  \u00e1ngulo  sudeste.  Su  superficie  es  considerablemente  variada,  estando  realmente  dividida  por  una  peque\u00f1a  depresi\u00f3n  que  se  bifurca  hacia  la  mitad  del  Valle  Transversal  y  desciende  de  forma  oblicua  hasta  la  Piscina  de  Silo\u00e9.  Por  consiguiente,  el  Monte  Si\u00f3n  consiste  en  dos  altiplanicies  conectadas  entre  s\u00ed,  una  (la  m\u00e1s  baja)  se  alarga  en  direcci\u00f3n  oeste,  la  otra  (la  m\u00e1s  corta)  en  direcci\u00f3n  noroeste.  La  primera  es  claramente  uniforme  y  mide  2300  pies  (701,04  metros)  de  largo  de  norte  a  sur,  y  920  pies  (280,41  metros)  de  ancho.  Despu\u00e9s  de  bajar  unos  100  pies  (30,48  metros)  hacia  el  noroeste,  el  suelo  se  levanta  unos  20  pies  (6,09  metros)  formando  un  promontorio  redondeado  frente  al  Templo,  acabando  en  un  precipicio  de  195  pies  (59,  43  metros)  encima  del  lecho  del  anterior  El  Wad.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(b)  El  Monte  Moria,  la  Colina  del  Este,  es  un  promontorio  estrecho  que  conecta  con  el  Monte  Bezetha,  cuyo  punto  m\u00e1s  alto  es  la  Colina  de  Jerem\u00edas,  con  una  altitud  de  2556  pies  (779.06  metros).  Esta  lengua  de  tierra  acaba  al  sur  cerca  de  la  Piscina  de  Silo\u00e9;  El  Wad  lo  cierra  por  su  lado  oeste,  y  el  Valle  de  Cedr\u00f3n  por  el  este.  En  su  cima  (2443  pies)  (744,62  metros)  estuvo  la  propiedad  de  Ornan  (Araun\u00e1),  el  Jebuseo,  donde  Salom\u00f3n  construy\u00f3  el  Templo  y  sus  palacios.  Esta  es  la  cumbre  llamada  Moria;  sur  del  barrio  real,  la  colina  (2300  a  2050  pies)  (701,04  a  624,84  metros)  tiene  el  nombre  de  Ofel  (2  Cr\u00f3nicas  27,  3).  Cedr\u00f3n,  que  desde  el  siglo  tercero  despu\u00e9s  de  Cristo  ha  sido  nombrado  tambi\u00e9n  el  Valle  de  Josafat,  empieza  cerca  de  las  as\u00ed  llamadas  Tumbas  de  los  Jueces,  y  desciende,  bajo  el  nombre  de  Wadi  ed  Djoz  (Valle  de  los  Nogales),  al  sudoeste,  al  pie  de  Scopus,  y  entonces  al  sur,  convirti\u00e9ndose  en  una  garganta  que  separa  el  Monte  Moria  del  Monte  de  los  Olivos  y  del  Monte  de  la  Ofensa.  1300  pies  (396,24  metros)  m\u00e1s  all\u00e1  del  \u00e1ngulo  nordeste  de  la  ciudad,  est\u00e1  cruzado  por  un  puente  que  reemplaz\u00f3  a  otro  del  per\u00edodo  Jud\u00edo.  Este  antiguo  puente  Jud\u00edo  daba  acceso,  a  su  derecha,  a  una  escalera  tallada  en  la  roca  que  se  encamina  al  lado  norte  del  Templo,  y,  a  su  izquierda,  a  otra  escalera  similar  que  se  dirige  al  Monte  de  los  Olivos.  A  la  izquierda  del  puente  est\u00e1  el  Huerto  de  Getseman\u00ed  (v\u00e9ase),  con  la  Tumba  de  la  Bendita  Virgen,  de  donde  los  \u00c1rabes  llaman  a  esta  parte  del  Cedr\u00f3n  Wadi  sitti  Mariam,  o  Valle  de  la  Se\u00f1ora  Mar\u00eda  (la  traducci\u00f3n  es  literal  para  respetar  el  origen  no  cristiano  del  nombre  dado  por  los  \u00e1rabes,  si  bien  se  expresar\u00eda  mejor  como  Valle  de  Nuestra  Se\u00f1ora  Mar\u00eda-,  n.d.t.).  Enseguida  vienen  dos  magn\u00edficos  monumentos  de  estilo  Greco-Romano-Jud\u00edo  (segundo  al  primer  siglo  antes  de  Cristo)  excavados  en  la  roca.  El  primero  se  ha  llamado,  desde  el  siglo  cuarto  despu\u00e9s  de  Cristo,  la  Tumba  de  Absalom;  el  segundo,  la  Tumba  del  Profeta  Zacar\u00edas.  Entre  ambos  se  halla  una  grandiosa  tumba  Jud\u00eda  del  mismo  per\u00edodo,  perteneciente  a  la  familia  de  Beni  Hezir.  Un  poco  m\u00e1s  adelante,  sobre  el  sitio  del  Monte  de  la  Ofensa,  se  puede  ver  una  tumba  labrada  en  la  roca,  de  arquitectura  Egipcia.  En  la  misma  pendiente  se  cuelga  el  pueblo  de  Silwan,  con  sus  casas  construidas  frente  a  largas  filas  de  sepulcros,  la  mayor\u00eda  de  los  cuales  est\u00e1n  tallados  en  un  vasto  espacio  de  roca  calc\u00e1rea,  popularmente  conocido  como  Ez  Zehwele.  Enfrente,  al  pie  de  Ofel,  un  tramo  de  treinta  y  dos  escalones  desciende  a  una  caverna,  en  la  que  hay  una  fuente  de  agua  ligeramente  salada.  Esta  fuente  presenta  el  fen\u00f3meno  de  un  sif\u00f3n  natural  (subterr\u00e1neo)  que  produce  un  flujo  intermitente;  el  agua  sale  a  intervalos  de  tres  a  seis  veces  al  d\u00eda-  con  un  extra\u00f1o  murmullo,  de  una  hendidura  de  la  roca.  El  agua  de  esta  fuente  va  a  la  Piscina  de  Silo\u00e9  por  un  t\u00fanel  curvo.  Los  \u00c1rabes  llaman  a  la  fuente  Ain  Sitti  Mariam,  en  honor  de  la  Virgen  Bendita,  y  tambi\u00e9n  Ain  Oumm  Daradj,  Fuente  de  la  Madre  de  las  Escaleras;  su  nombre  B\u00edblico  es,  de  acuerdo  con  unos,  En  Rogel;  seg\u00fan  otros,  Gihon  de  Arriba  (ver  abajo,  D).  Cedr\u00f3n  aqu\u00ed  comienza  a  ensancharse  y  se  cubre  con  f\u00e9rtiles  huertos,  los  huertos  del  rey,  mencionados  en  la  Biblia.  Recibe  el  Hinnom,  junto  con  El  Wad  y  el  peque\u00f1o  valle  que  baja,  de  forma  oblicua,  desde  el  Monte  Si\u00f3n.  Su  descenso  a  lo  largo  de  alrededor  de  dos  millas  y  media  (4,022  Km.)  es  de  550  pies  (167,64  metros)  aunque  en  su  segunda  mitad  se  encuentra  lleno,  entre  quince  y  cincuenta  pies  (4,57  a  15,24  metros),  de  residuos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al  norte  del  Monte  Moria  un  valle  m\u00e1s  comienza  cerca  de  la  Puerta  de  Herodes  (Bab  Zahira),  pasa,  al  sur  sudeste,  bajo  el  \u00e1ngulo  nordeste  de  la  explanada  del  Templo,  y  termina  en  el  puente  de  Cedr\u00f3n.  Las  numerosas  albercas  de  esta  depresi\u00f3n,  cerca  de  la  iglesia  de  Santa  Ana,  el  lugar  de  nacimiento  de  la  Virgen  Bendita  seg\u00fan  la  tradici\u00f3n,  han  sido  excavadas  (no  naturales,  n.d.t.).  Aqu\u00ed  debi\u00f3  estar  situada  la  Piscina  Prob\u00e1tica,  o  Piscina  de  Bethsaida  (A.  V.  Bethesda),  con  sus  cinco  p\u00f3rticos  (Juan  5,  2).  Tambi\u00e9n  se  ha  localizado  al  norte  la  Birket  Israil,  una  represa  de  359  pies  (109,42  metros)  de  largo  por  126  pies  (38,40  metros)  de  ancho,  frente  al  muro  exterior  del  Templo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(c)  El  Monte  Gareb  (en  D.  V.,  la  colina  Gareb  Jerem\u00edas  31,  39)  (la  cuesta  de  Gareb,  seg\u00fan  BJ,  n.d.t.)  se  alarga  entre  el  Valle  Transversal,  al  sur,  y  el  curso  superior  de  El  Wad,  al  este.  Es  un  tanto  abrupto  hacia  el  noroeste  pero  no  tiene  prominencias  particularmente  altas  exceptuando  la  roca  del  Calvario  (2518  pies)  (767,48  metros).  En  el  A\u00f1o  del  Se\u00f1or  70,  Gareb  estaba  todav\u00eda  cubierto,  fuera  de  los  muros,  por  huertos  regados  por  fuentes  (Bell.Jud.,  V,  ii,  2)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todav\u00eda  se  discute  si  Si\u00f3n,  la  Ciudad  de  David,  ocupaba  el  tradicional  Monte  Si\u00f3n  u  Ofel;  pero  por  todos  se  admite  que  antes  del  reino  de  Ezequias  (727  antes  de  Cristo)  la  ciudad  de  Jerusal\u00e9n  se  extend\u00eda  sobre  ambas  colinas,  dentro  de  los  l\u00edmites  de  los  primeros  muros.\n<\/p>\n<h2>Historia<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">La  historia  de  Jerusal\u00e9n,  hasta  un  cierto  punto,  no  se  puede  distinguir  de  la  de  Israel.  Ser\u00e1  suficiente  para  ello  prestar  atenci\u00f3n  a  los  acontecimientos  m\u00e1s  memorables  de  la  ciudad.\n<\/p>\n<h3>Desde su origen hasta la  Conquista  por  David<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como  hemos  visto  m\u00e1s  arriba,  Jerusal\u00e9n  es  la  antigua  Salem,  capital  de  Melquisedec,  rey  y  sacerdote  del  Alt\u00edsimo.  Teniendo  conocimiento  de  la  vuelta  de  Abraham  (entonces  llamado  Abram),  quien  hab\u00eda  vencido  a  Kedorlaomer  y  sus  aliados,  Melquisedec  se  present\u00f3  ante  el  patriarca  (Hebreos  7,  1)  en  el  valle  de  Sav\u00e9,  que  es  el  valle  del  rey (G\u00e9nesis  14,  17).  El  valle  del  rey  es  el  Valle  del  Cedr\u00f3n,  que  nace  al  norte  de  la  ciudad  (2  Samuel  18,  18;  Antiq.  Jud.,  I,  10:2.  Cf.  2  Reyes  25,  4;  Jerem\u00edas  39,  4).  Como  toda  la  tierra  de  Cana\u00e1n,  Jerusal\u00e9n  estuvo  sometida  a  Caldea  durante  muchos  siglos;  despu\u00e9s  del  tiempo  de  Abraham  pas\u00f3  al  dominio  de  Egipto.  Alrededor  del  a\u00f1o  1400  (\u00e9sta  y  las  sucesivas  fechas  son  antes  de  Cristo,  n.d.t.)  mientras  Israel  so\u00f1aba  con  la  liberaci\u00f3n  del  yugo  egipcio,  cierto  pueblo  Cosseano,  llamado  Khabiri,  invadi\u00f3  Palestina,  probablemente  por  instigaci\u00f3n  de  los  Caldeos  o  los  Hititas,  y  tom\u00f3  posesi\u00f3n  de  las  plazas  fuertes.  Abd  Hiba,  rey  de  U-ru-sa-lim,  viendo  su  ciudad  amenazada,  despach\u00f3  seis  cartas  sucesivas  a  su  se\u00f1or  feudal,  Amenofis  III,  implorando  ayuda.  Pero  fue  en  vano;  Egipto  mismo  estaba  en  su  propia  crisis.  Probablemente  fue  en  este  per\u00edodo  cuando  Jerusal\u00e9n  cay\u00f3  bajo  el  poder  de  los  Jebuseos,  que  la  llamaron  Jeb\u00fas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando  los  Hebreos  entraron  en  la  Tierra  Prometida,  el  Rey  de  Jeb\u00fas  era  Adonisedec  (Se\u00f1or  de  Justicia)  un  nombre  que,  tanto  en  la  forma  como  en  el  sentido,  recuerda  a  Melquisedec  (Rey  de  Justicia).  Aunque  Adonisedec  pereci\u00f3  con  la  coalici\u00f3n  de  los  cinco  reyes  de  Cana\u00e1n  contra  Israel  (Josu\u00e9  10,  26;  12,  10),  Jerusal\u00e9n  mantuvo  largamente  su  independencia  gracias  a  su  fuerte  posici\u00f3n.  En  la  distribuci\u00f3n  de  la  tierra  entre  los  hijos  de  Israel,  le  fue  asignada  a  los  descendientes  de  Benjam\u00edn.  La  frontera  entre  esta  tribu  y  la  de  Jud\u00e1  corre  desde  En  Sem\u00e9s,  en  el  camino  de  Jeric\u00f3,  hasta  En  Rogel,  en  el  valle  del  Cedr\u00f3n,  entonces,  siguiendo  el  valle  del  hijo  de  Ennom  (Josu\u00e9  15,  7-8)  o  de  los  hijos  de  Ennom  (Josu\u00e9  18,  15,  16)  de  los  Jueces,  Jud\u00e1  y  Benjam\u00edn  intentaron  tomar  posesi\u00f3n  de  ella,  pero  en  vano,  aunque  pasaron  a  sus  habitantes  por  la  espada  e  incendiaron  la  ciudad  (Jueces  1,  8);  la  ciudad  de  la  que  aqu\u00ed  se  habla,  como  se\u00f1ala  Josefo  (Antiq.  Jud.,  v,  ii,  2)  es,  solamente,  la  ciudad  baja  o  suburbios.  Jerusal\u00e9n  permaneci\u00f3  (Jueces  19,  12)  independiente  de  Israel  hasta  el  reinado  de  David.\n<\/p>\n<h3>Desde  David  hasta  la  cautividad  de  Babilonia<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Habiendo  llegado  a  ser  rey  de  las  Doce  Tribus  de  Israel,  David  contempl\u00f3  el  hacer  de  Jerusal\u00e9n  el  centro  religioso  y  pol\u00edtico  del  pueblo  de  Dios.  Reuni\u00f3  todas  las  fuerzas  de  la  naci\u00f3n  en  Hebr\u00f3n,  y  avanz\u00f3  contra  Jeb\u00fas.  Despu\u00e9s  de  largos  y  penosos  esfuerzos,  David  conquist\u00f3  la  fortaleza  de  Si\u00f3n  y  se  instal\u00f3  en  la  fortaleza  y  la  llam\u00f3  ciudad  de  David.  Y  construy\u00f3  una  muralla  en  derredor  desde  Mil-l\u00f3  hacia  el  interior  (2  Samuel  5,  7.9).  Esto  ocurri\u00f3  hacia  el  a\u00f1o  1058  antes  de  Cristo  (No  obstante,  la  BJ  sit\u00faa  la  conquista  sobre  el  a\u00f1o  1000,  y  que  el  reinado  de  David  dur\u00f3  de  1010  al  970  antes  de  Cristo,  n.d.t.).  El  rey  orden\u00f3  traer  del  L\u00edbano  madera  de  cedro  y  obreros  de  Tiro,  para  construirse  un  palacio.  Poco  despu\u00e9s  el  Arca  de  la  Alianza  fue  tra\u00edda  solemnemente  a  la  ciudad  de  David  y  colocada  en  un  tabern\u00e1culo.  Un  d\u00eda  el  rey  vio  al  \u00e1ngel  exterminador  planeando  sobre  el  Monte  Moria,  dispuesto  a  atacar  la  Ciudad  Santa.  El  Se\u00f1or  detuvo  su  brazo,  y  David,  en  acci\u00f3n  de  gracias,  compr\u00f3  la  era  de  la  cima  de  la  colina,  propiedad  de  Araun\u00e1  (A.V.  Araunah),  u  Ornan,  el  Jebuseo,  y  construy\u00f3  all\u00ed  un  altar  sobre  el  que  ofreci\u00f3  holocaustos  (2  Samuel  24;  1  Cr\u00f3nicas  21).  A  partir  de  entonces  el  Monte  Moria  fue  destinado  a  recibir  el  templo  del  Alt\u00edsimo.  David  prepar\u00f3  los  materiales  y  dej\u00f3  a  su  hijo  la  ejecuci\u00f3n  del  proyecto.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En  el  cuarto  a\u00f1o  de  su  reinado,  Salom\u00f3n  comenz\u00f3  la  construcci\u00f3n  del  Templo  bajo  la  direcci\u00f3n  de  artesanos  enviados  por  Juram,  Rey  de  Tiro.  Juram  tambi\u00e9n  aport\u00f3  madera  de  cedro  y  de  cipr\u00e9s;  70,000  hombres  se  emplearon  para  transportar  madera  desde  Joppe  (Jaffa)  a  Jerusal\u00e9n  y  80,000  m\u00e1s  en  sacar  piedra  de  canteras  de  las  cercan\u00edas  y  tallarla.  El  grandioso  monumento  estuvo  terminado,  en  sus  aspectos  esenciales,  en  siete  a\u00f1os  y  medio,  y  el  Arca  de  la  Alianza,  con  gran  pompa,  fue  tra\u00edda  desde  la  Ciudad  de  David  al  nuevo  santuario  (2  Samuel  6).  Las  edificaciones  se  levantaron  sobre  una  gran  plataforma  construida  con  inmensos  muros  de  contenci\u00f3n.  Al  oeste  se  levant\u00f3  el  Santo  de  los  Santos,  rodeado  por  una  serie  de  c\u00e1maras  en  varios  niveles,  enfrente  del  cual,  al  este,  estuvo  una  monumental  fachada  formada  por  dos  altas  torres  adosadas.  Enfrente  de  esta  entrada  levantaron  dos  grandes  columnas  de  bronce,  como  obeliscos.  Hacia  el  este  estaba  el  gran  patio  de  los  sacerdotes,  cuadrado,  rodeado  de  porches,  con  el  altar  de  los  holocaustos,  el  mar  de  bronce,  y  otros  utensilios  para  los  sacrificios.  Este  patio  estaba  rodeado  de  otros  que  tambi\u00e9n  estaban  embellecidos  con  galer\u00edas  y  soberbios  edificios  (ver  TEMPLO  DE  JERUSAL\u00c9N).  Salom\u00f3n,  despu\u00e9s,  dedic\u00f3  treinta  a\u00f1os  a  erigir,  al  sur  del  Templo,  la  casa  del  Bosque  del  L\u00edbano,  su  palacio  real,  con  el  de  su  reina,  hija  del  Fara\u00f3n,  as\u00ed  como  los  edificios  destinados  a  su  numerosa  familia,  a  su  guardia,  y  a  sus  esclavos.  Entonces  uni\u00f3  el  Templo  y  el  nuevo  barrio  real  con  la  Ciudad  de  David  con  un  muro  envolvente,  fortific\u00f3  el  Mil-l\u00f3  (en  D.  V.,  Mello,  1  Reyes  9,  15),  y  cerr\u00f3  la  brecha  de  la  Ciudad  de  David  (1  Reyes  11,  27).  El  pueblo  comenz\u00f3  a  protestar  por  los  impuestos  y  los  trabajos  forzados.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estall\u00f3  la  insurrecci\u00f3n  cuando  el  orgulloso  Roboam,  hijo  de  Salom\u00f3n,  comenz\u00f3  su  reinado  (981-65).  Diez  tribus  se  le  sublevaron  y  se  unieron  para  formar  el  Reinado  del  Norte,  o  de  Israel,  y  Jerusal\u00e9n  dej\u00f3  de  ser  algo  m\u00e1s  que  la  capital  de  las  tribus  de  Benjam\u00edn  y  Jud\u00e1.  Por  invitaci\u00f3n  de  Jeroboam,  elegido  soberano  del  nuevo  reino  en  Jud\u00e1  (976),  Sosac  (Seshonq)  tom\u00f3\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Jerusal\u00e9n  y  saque\u00f3  los  inmensos  tesoros  del  Templo  y  del  palacio  real  (1  Reyes  14,  25,  26).  Asa  (961-21)  y  Josafat  (920-894)  enriquecieron  el  Templo  despu\u00e9s  de  sus  numerosas  victorias  sobre  los  pueblos  vecinos.  Bajo  Joram  (893-888)  los  Filisteos,  aliados  con  los  \u00c1rabes  del  Sur,  a  su  vez,  saquearon  el  Templo  y  se  llevaron  todos  los  hijos  del  rey  excepto  el  m\u00e1s  joven,  Ocoz\u00edas,  o  Joacaz,  el  hijo  de  Atal\u00eda  (2  Cr\u00f3nicas  21,  16,  17).  Al  asesinato  de  \u00e9ste,  Atal\u00eda  elimin\u00f3  a  sus  nietos,  y  se  apropi\u00f3  del  poder.  S\u00f3lo  Jo\u00e1s,  un  ni\u00f1o  de  un  a\u00f1o,  fue  salvado  de  la  masacre  por  el  Sumo  Sacerdote  Yehoyad\u00e1  y  criado  en  secreto  en  el  Templo.  A  la  edad  de  seis  a\u00f1os  fue  proclamado  rey  por  el  pueblo,  y  Atal\u00eda  fue  apedreada  hasta  morir.  Jo\u00e1s  (886-41)  restaur\u00f3  el  Templo  y  aboli\u00f3  el  culto  de  Baal;  pero  m\u00e1s  tarde  se  pervirti\u00f3  e  hizo  que  el  Profeta  Zacar\u00edas,  hijo  de  Yehoyad\u00e1  su  salvador,  fuese  muerto.  \u00c9l  mismo  pereci\u00f3  a  manos  de  sus  sirvientes  (2  Reyes  12;  2  Cr\u00f3nicas  22)  (En  realidad  la  historia  sigue  en  el  cap\u00edtulo  24  del  libro  segundo  de  las  Cr\u00f3nicas.  n.d.t.).  Bajo  Amas\u00edas  los  Israelitas  del  Norte  derrotaron  a  los  del  Sur,  atacaron  Jerusal\u00e9n,  y  abrieron  brecha  de  cuatrocientos  codos  en  la  muralla  de  Jerusal\u00e9n  desde  la  puerta  de  Efra\u00edn  hasta  la  puerta  del  \u00c1ngulo.  Los  tesoros  del  Templo  y  del  palacio  real  fueron  llevados  a  Samar\u00eda  (2  Reyes  14,  13,  14).  Oz\u00edas,  o  Azar\u00edas  (811-760),  repar\u00f3  la  brecha  y  fortific\u00f3  la  muralla  con  s\u00f3lidas  torres  (2  Cr\u00f3nicas  26,  9).  Su  hijo  Jot\u00e1n  (759-44),  un  sabio  y  justo  rey,  reforz\u00f3  la  ciudad  construyendo  \u201cla  puerta  superior  de  la  casa  de  Yahv\u00e9h,  e  hizo  muchas  obras  en  los  muros  de  Ofel.\u201d  \u201csur  del  barrio  real  (2  Cr\u00f3nicas  27,  3;  2  Reyes  15,  35).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mientras  los  Reyes  de  Siria  e  Israel  marchaban  contra  Jerusal\u00e9n,  Dios  envi\u00f3  al  Profeta  Isa\u00edas  al  Rey  Ajaz  (743-27),  que  se  encontraba  \u201cal  final  del  ca\u00f1o  de  la  alberca  superior\u201d.  All\u00ed  el  Profeta  le  predijo  el  rechazo  del  enemigo  y  al  mismo  tiempo  le  anunci\u00f3  que  el  Mes\u00edas  Emmanuel,  nacer\u00eda  de  una  virgen  (Isa\u00edas  7,  3-14),  Ajaz  gast\u00f3  los  bienes  del  Templo  en  pagar  tributo  a  Teglatfalasar,  Rey  de  Asiria,  cuya  protecci\u00f3n  hab\u00eda  buscado  contra  los  Reyes  de  Israel  y  Siria;  fue  lo  suficientemente  imp\u00edo  como  para  sustituir  el  culto  de  Yahv\u00e9h  poniendo  en  su  lugar  el  culto  de  Baal-Moloc.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ezequias  (727-696)  aceler\u00f3  la  abolici\u00f3n  del  culto  de  los  \u00eddolos.  Alarmado  por  la  ca\u00edda  del  Reino  de  Israel  (721),  levant\u00f3  un  segundo  muro  para  proteger  los  suburbios  que  hab\u00edan  sido  construidos  al  norte  del  Monte  Si\u00f3n  y  del  Templo.  Hizo  alianza  con  Egipto  y  con  Merodac  Balad\u00e1n,  Rey  de  Babilonia,  y  rehus\u00f3  pagar  tributo  a  Asiria.  Por  esto,  Senaquerib,  Rey  de  N\u00ednive,  que  estaba  en  guerra  con  Egipto,  invadi\u00f3  Palestina  desde  el  sur,  y  env\u00edo  a  su  jefe  de  oficiales  (Copero  mayor,  BJ,  n.d.t.)  desde  Lak\u00eds  a  Jerusal\u00e9n,  con  un  numeroso  ej\u00e9rcito,  para  emplazar  al  rey  a  la  rendici\u00f3n  sin  condiciones.  Pero,  por  consejo  de  Isa\u00edas,  el  rey  rehus\u00f3  la  rendici\u00f3n.  A  fin  de  cortar  el  agua  al  enemigo,  ceg\u00f3  la  salida  superior  del  Guij\u00f3n  y  trajo  el  agua  al  oeste  de  la  ciudad  de  David  (2  Cr\u00f3nicas  32,  3,  4  y  30).  Una  tablilla  Asiria  (Prisma  de  Taylor,  col.  3)  informa  que  Senaquer\u00edb,  despu\u00e9s  de  derrotar  a  los  Egipcios  en  Altaka  y  habiendo  tomado  cuarenta  y  seis  poblaciones  de  Judea,  encerr\u00f3  a  Ezequ\u00edas  en  Jerusal\u00e9n  \u201ccomo  un  p\u00e1jaro  en  una  jaula\u201d  (Inscripciones  Cuneiformes  de  Asia  Oeste,  I,  PI.  39).  Esto  coincide  con  la  narraci\u00f3n  de  la  Biblia;  en  el  momento  en  que  Senaquerib  iba  a  asaltar  Jerusal\u00e9n,  fue  informado  que  Tharaca,  Rey  de  Etiop\u00eda,  avanzaba  contra  \u00e9l,  y  de  seguida,  dejando  la  Ciudad  Santa,  se  puso  en  marcha  para  Egipto;  pero  su  ej\u00e9rcito  fue  milagrosamente  destruido  por  la  peste  (2  Reyes  18,  13;  19,  35-37;  2  Cr\u00f3nicas  32,  9-22;  Isa\u00edas  36  y  37).  Senaquerib  organiz\u00f3  otro  ej\u00e9rcito  en  N\u00ednive  y  derrot\u00f3  a  Merodac  Balad\u00e1n  de  Babilonia,  protector  de  Ezequias.  Por  consiguiente  result\u00f3  que,  seg\u00fan  las  inscripciones  Asirias,  Manas\u00e9s,  hijo  de  Ezequias,  se  encontr\u00f3  a  s\u00ed  mismo  como  tributario  de  Assaradon  y  de  Asurbanipal,  Reyes  de  N\u00ednive  (Prisma  de  Assaradon,  obra  citada,  III,  p.  16;  G.  Smith,  \u201cHistoria  de  Asurbanipal\u201d,  p.  30).  Manas\u00e9s,  poco  despu\u00e9s,  intent\u00f3  sacudirse  el  yugo  Ninivita.  El  a\u00f1o  666  los  generales  de  Asurbanipal  vinieron  a  Jerusal\u00e9n,  encadenaron  al  rey  y  lo  llevaron  a  Babilonia,  como  vasallaje  a  N\u00ednive  (II  Par.,  xxxiii,  9-11)  (2  Cr\u00f3nicas  33,  9-11.  n.d.t.).  Sin  embargo  Manas\u00e9s  obtuvo  pronto  su  libertad  y  volvi\u00f3  a  Jerusal\u00e9n,  donde  repar\u00f3  los  males  que  hab\u00eda  causado.  Tambi\u00e9n  restaur\u00f3  los  muros  de  la  ciudad  que  hab\u00edan  sido  construidos  por  su  padre  (2  Cr\u00f3nicas  33,  12-16).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Am\u00f3n,  uno  de  los  peores  reyes  de  Jud\u00e1,  fue  asesinado  despu\u00e9s  de  dos  a\u00f1os  de  reinado.  Jos\u00edas,  su  hijo  (641-08),  aconsejado  por  el  Profeta  Jerem\u00edas,  destruy\u00f3  los  altares  idol\u00e1tricos  y  restaur\u00f3  el  Templo  (621).  En  esas  circunstancias  el  Sumo  Sacerdote  Jilqu\u00edas  encontr\u00f3  en  un  sal\u00f3n  del  santuario  una  vieja  copia  de  la  Ley  de  Yahv\u00e9h  dada  por  medio  de  Mois\u00e9s  (2  Reyes  22,  8-14;  2  Cr\u00f3nicas  34,  14-21).  El  a\u00f1o  608  el  Fara\u00f3n,  Nek\u00f3  II,  march\u00f3  contra  Asiria.  Movido  por  un  escr\u00fapulo  de  conciencia,  el  buen  rey  intent\u00f3  cerrar  el  paso  al  adversario  de  su  protector,  y  fue  muerto  en  la  batalla  de  Meguidd\u00f3  (2  Reyes  23,  29-30).  Joacaz,  o  Sellum,  su  sucesor,  despu\u00e9s  de  reinar  tres  meses,  fue  depuesto  por  Nek\u00f3,  y  llevado  cautivo  a  Egipto,  mientras  que  Elyaquim,  a  quien  el  conquistador  dio  el  nombre  de  Yoyaqu\u00edm  (D.  V.  Joakim)  fue  puesto  en  su  lugar  (607-600).  El  a\u00f1o  601  Nabucodonosor  (Nebuchadnezzar)  entr\u00f3  en  Judea  para  consolidar  el  poder  de  su  padre.  Se  llev\u00f3  cautivos  a  Babilonia  cierto  n\u00famero  de  notables  de  Jerusal\u00e9n,  junto  al  joven  Profeta  Daniel.  Yoyaqu\u00edn  se  sublev\u00f3  contra  el  yugo  de  Babilonia,  pero  su  hijo  Joaqu\u00edn  (Jehoiachin),  se  rindi\u00f3  a  Nabucodonosor.  La  ciudad  fue  saqueada  y  10,000  de  sus  habitantes,  incluido  el  rey,  fueron  deportados  a  Babilonia  (2  Reyes  24,  1-16;  cf.  2  Cr\u00f3nicas  36,  1-10).  Sedec\u00edas,  tercer  hijo  de  Jos\u00edas,  sucedi\u00f3  a  su  sobrino  (596-587).  Impulsado  por  los  partidarios  de  Egipto,  \u00e9l,  tambi\u00e9n,  se  rebel\u00f3  contra  su  protector.  Nabucodonosor  volvi\u00f3  a  Siria  y  envi\u00f3  a  su  general,  Nabuzard\u00e1n,  contra  Jerusal\u00e9n  con  un  formidable  ej\u00e9rcito.  La  ciudad  se  rindi\u00f3  despu\u00e9s  de  un  asedio  de  m\u00e1s  de  dieciocho  meses.  El  Templo,  los  palacios  reales  y  otros  edificios  importantes  fueron  incendiados,  y  la  ciudad  desmantelada.  Los  vasos  sagrados,  y  cualquier  otra  cosa  de  valor,  fueron  llevados  a  Babilonia;  s\u00f3lo  el  Arca  de  la  Alianza  pudo  ser  ocultada  por  los  Jud\u00edos.  Sedec\u00edas,  quien,  en  el  \u00faltimo  momento,  se  dio  a  la  fuga  con  su  ej\u00e9rcito  por  la  puerta  del  sur,  fue  alcanzado  en  la  llanura  del  Jord\u00e1n,  y  le  fueron  arrancados  los  ojos.  El  sumo  sacerdote,  los  jefes  militares,  y  los  notables  del  pa\u00eds  fueron  masacrados,  y  el  resto  de  los  habitantes  transportados,  con  su  rey  ciego,  a  Babilonia.  Solamente  agricultores  y  pobres  quedaron  en  el  pa\u00eds,  con  un  gobernador  Jud\u00edo  llamado  Godol\u00edas  (Gedaliah),  quien  puso  su  residencia  en  Misp\u00e1  (2  Reyes  24,  18-20;  24  y  25;  2  Cr\u00f3nicas  36,  11-21).\n<\/p>\n<h3>Desde  la  vuelta  de  la  Cautividad  a  la  Dominaci\u00f3n  Romana<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">El  a\u00f1o  536  antes  de  Cristo,  Ciro,  Rey  de  Persia,  autoriz\u00f3  a  los  Jud\u00edos  a  volver  a  Palestina  y  reconstruir  el  Tempo  del  Se\u00f1or  (Esdras  1,  1-4).  La  primera  expedici\u00f3n,  con  42,000  Jud\u00edos,  fue  despachada  bajo  el  liderazgo  de  Zorobabel,  un  pr\u00edncipe  de  Jud\u00e1.  Se  apresuraron  a  restaurar  el  altar  de  los  holocaustos,  y  en  el  segundo  a\u00f1o  pusieron  los  cimientos  para  otro  templo,  el  cual,  sin  embargo,  debido  a  las  dificultades  puestas  por  los  Samaritanos  y  otros  pueblos  vecinos,  no  se  complet\u00f3  hasta  el  sexto  a\u00f1o  del  reinado  de  Dar\u00edo  (514).  Los  ancianos  no  pudieron  contener  sus  l\u00e1grimas  al  ver  el  car\u00e1cter  modesto  de  la  nueva  edificaci\u00f3n.  El  a\u00f1o  458,  bajo  Artajerjes  I,  Esdras  vino  a  Jerusal\u00e9n  con  1500  Jud\u00edos  como  gobernador  de  Judea  y  termin\u00f3  la  restauraci\u00f3n  pol\u00edtica  y  religiosa  de  Israel.  Treinta  a\u00f1os  m\u00e1s  tarde,  Nehem\u00edas,  con  el  permiso  de  Artajerjes,  complet\u00f3  definitivamente  la  restauraci\u00f3n  de  la  Ciudad  Santa.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por  la  victoria  de  Issus  y  la  toma  de  Tiro,  Alejandro  el  Grande,  Rey  de  Macedonia,  se  convirti\u00f3  en  el  due\u00f1o  de  Asia  Occidental.  El  a\u00f1o  332  march\u00f3  contra  Jerusal\u00e9n,  que  hab\u00eda  permanecido  fiel  a  Dar\u00edo  III.  El  Sumo  Sacerdote  Jaddus,  creyendo  que  la  resistencia  no  servir\u00eda  para  nada,  sali\u00f3  al  encuentro  del  gran  conquistador,  y  lo  indujo  a  dejar  a  salvo  a  los  Jud\u00edos  (Antiq.  Jud.,  XI,  viii,  3-6).  Despu\u00e9s  de  Alejandro,  Jerusal\u00e9n  sufri\u00f3  mucho  por  el  largo  forcejeo  entre  los  Sele\u00facidas  de  Siria  y  los  Tolomeos  de  Egipto.  Palestina  cay\u00f3  ante  Nicanor  Sele\u00facida,  pero  en  el  305  Soter  Tolomeo  consigui\u00f3  entrar  en  Jerusal\u00e9n  gracias  a  una  estratagema  en  el  d\u00eda  del  S\u00e1bado,  y  se  llev\u00f3  un  cierto  n\u00famero  de  Jud\u00edos  a  Egipto  (Antiq.  Jud.,  XII,  i,  1).  Un  siglo  m\u00e1s  tarde  (203)  Ant\u00edoco  el  Grande,  otra  vez,  arranc\u00f3  la  Ciudad  Santa  de  las  garras  de  Egipto.  Cuando,  el  199,  cay\u00f3  una  vez  m\u00e1s  en  el  poder  de  Scopas,  un  general  de  Tolomeo  Epifanes,  los  Jud\u00edos  ayudaron  a  las  tropas  de  Ant\u00edoco,  que  acababa  de  derrotar  al  ej\u00e9rcito  de  Scopas,  para  sacar  definitivamente  la  guarnici\u00f3n  Egipcia  fuera  de  la  ciudadela  de  Jerusal\u00e9n  (Antiq.  Jud.,  XII,  iii,  3).  Los  Sele\u00facidas  concibieron  la  infeliz  idea  de  introducir  modos  y  conceptos  hel\u00e9nicos,  es  decir,  paganos-  en  el  pueblo  Jud\u00edo,  especialmente  en  los  sacerdotes  y  la  aristocracia  civil.  El  sumo  sacerdocio  lleg\u00f3  a  ser  un  cargo  corrupto;  Jas\u00f3n  fue  suplantado  por  Menelao,  y  Menelao  por  Lis\u00edmaco.  Estos  indignos  sacerdotes,  al  final,  tomaron  las  armas  unos  contra  otros,  y  la  sangre  corri\u00f3  libremente  en  varias  ocasiones  por  las  calles  de  Jerusal\u00e9n  (2  Macabeos  4).  Bajo  la  excusa  de  sofocar  esta  agitaci\u00f3n,  Ant\u00edoco  Epifanes  en  el  a\u00f1o  170  entr\u00f3  en  la  Ciudad  Santa,  asalt\u00f3  las  fortificaciones  del  Templo,  lo  despoj\u00f3  de  sus  m\u00e1s  sagrados  objetos,  masacr\u00f3  40,000  personas,  y  se  llev\u00f3  muchas  m\u00e1s  al  cautiverio  (1  Macabeos  1,  17-25;  2  Macabeos  5,  11-23).  Dos  a\u00f1os  despu\u00e9s  envi\u00f3  a  su  general  Apolonio  a  suprimir  por  la  fuerza  la  religi\u00f3n  Jud\u00eda  y  reemplazarla  en  Jerusal\u00e9n  por  el  paganismo  Griego.  La  ciudad  fue  desmantelada,  y  la  Akra  (Ciudadela  en  griego,  n.d.t.),  la  ciudadela  que  dominaba  el  Templo  y  serv\u00eda  de  cuartel  a  los  Sirios  y  de  refugio  a  los  Jud\u00edos  renegados,  fue  reforzada.  La  estatua  de  J\u00fapiter  Ol\u00edmpico  fue  erigida  en  el  Tempo  del  Alt\u00edsimo,  mientras  por  todas  partes  se  desat\u00f3  una  cruel  y  sangrienta  persecuci\u00f3n  contra  los  Jud\u00edos  que  segu\u00edan  siendo  fieles  a  sus  tradiciones  (1  Macabeos  1,  30-64;  2  Macabeos  5,  25,  26;  6,  1-11).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El  sacerdote  Matat\u00edas  de  Hasm\u00f3n  y  sus  cinco  hijos,  conocidos  como  los  Macabeos,  organizaron  una  resistencia  heroica.  Judas,  que  sucedi\u00f3  a  su  padre  a  la  muerte  de  \u00e9ste,  obtuvo  cuatro  victorias  sobre  la  armada  Siria,  ocup\u00f3  Jerusal\u00e9n  (164),  purific\u00f3  el  Templo,  consolid\u00f3  las  fortificaciones,  y  erigi\u00f3  un  nuevo  altar  para  los  holocaustos.  Tambi\u00e9n  repar\u00f3  los  muros  de  la  ciudad,  pero  no  pudo  apoderarse  de  la  ciudadela  (Akra),  en  poder  de  una  guarnici\u00f3n  militar  Siria.  Despu\u00e9s  de  varios  rechazos  y  victorias  hizo  una  alianza  con  el  Imperio  Romano  (1  Macabeos  8).  Jonat\u00e1n  le  sucedi\u00f3  y  mantuvo  el  conflicto  con  no  menos  hero\u00edsmo  y  \u00e9xito.  Construy\u00f3  un  muro  entre  la  ciudad  superior  y  el  Akra,  como  barrera  contra  los  Sirios.  Sim\u00f3n  tom\u00f3  el  lugar  de  su  hermano  cuando  Jonat\u00e1n  cay\u00f3  a  causa  de  una  traici\u00f3n  (142).  Tres  a\u00f1os  m\u00e1s  tarde,  sac\u00f3  la  guarnici\u00f3n  Siria  fuera  de  Akra,  arras\u00f3  la  fortaleza,  e  incluso  nivel\u00f3  la  colina  en  la  que  hab\u00eda  estado,  una  tarea  gigantesca  que  ocup\u00f3  a  toda  la  poblaci\u00f3n  durante  tres  a\u00f1os  (Antiq.  Jud.,  XVIII,  vi,  6;  Bell.  Jud.,  V,  iv,  1).  Demetrio  II  y  despu\u00e9s  de  \u00e9l  Ant\u00edoco  Sidete,  por  fin,  reconocieron  la  independencia  del  pueblo  Jud\u00edo.  Sim\u00f3n,  con  dos  de  sus  hijos,  fue  asesinado  por  su  yerno,  y  su  tercer  hijo,  Juan  Hircano  I  (135-06),  le  sucedi\u00f3  en  el  trono.  Ant\u00edoco  Sidete,  con  un  gran  ej\u00e9rcito,  lleg\u00f3  a  sitiar  Jerusal\u00e9n,  pero  consinti\u00f3  en  retirarse  por  un  rescate  de  500  talentos,  e  Hircano  cogi\u00f3  la  suma  de  los  tesoros  del  sepulcro  real  (Antiq.  Jud.,  XIII,  viii,  24;  Bell.  Jud.,  I,  ii,  5).  A  Hircano  I  le  sucedi\u00f3  su  hijo  Arist\u00f3bulo  I,  quien  compagin\u00f3  el  t\u00edtulo  de  pont\u00edfice  con  el  de  rey,  reinando,  sin  embargo,  s\u00f3lo  un  a\u00f1o.  Su  hermano  y  sucesor  Alejandro  Janneo  (105-78)  agrand\u00f3  considerablemente  los  l\u00edmites  del  reino  por  sus  muchas  y  brillantes  victorias.  Despu\u00e9s  de  su  muerte,  Alejandra  su  viuda,  tom\u00f3  las  riendas  del  gobierno  en  sus  manos  por  nueve  a\u00f1os,  despu\u00e9s  de  lo  cual  ella  confi\u00f3  el  sumo  sacerdocio  y  la  corona  a  su  hijo  Hircano  II  (69),  pero  su  hermano  Arist\u00f3bulo  se  levant\u00f3  en  armas  para  disputarle  la  posesi\u00f3n  del  trono.  En  virtud  de  la  alianza  con  Roma  que  Sim\u00f3n  hab\u00eda  concertado,  Pompeyo,  el  general  Romano,  vino  desde  Damasco  a  Jerusal\u00e9n,  en  el  a\u00f1o  65  antes  de  Cristo,  para  poner  fin  a  la  guerra  civil.  Los  partidarios  de  Hircano  abrieron  las  puertas  de  la  ciudad  a  los  Romanos,  pero  los  de  Arist\u00f3bulo  se  encerraron  dentro  de  las  fortificaciones  del  Templo,  y  no  pudieron  ser  desalojados  hasta  despu\u00e9s  de  un  asedio  de  tres  meses.  Su  resistencia  fue  vencida,  por  fin,  en  D\u00eda  de  S\u00e1bado;  tantos  como  12,000  Jud\u00edos  fueron  masacrados,  y  Arist\u00f3bulo  fue  llevado  al  exilio.  Pompeyo  repuso  a  Hircano  en  el  sumo  sacerdocio,  con  el  t\u00edtulo  de  etnarca,  y  declar\u00f3  a  Jerusal\u00e9n  tributaria  de  Roma  (Antiq.  Jud.,  XIV,  iv,  1-4;  Bell.  Jud.,  I,  vii,  1).\n<\/p>\n<h3>Bajo  la  Dominaci\u00f3n  Romana;  hasta  el  70  a\u00f1o  del  Se\u00f1or<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">C\u00e9sar  permiti\u00f3  a  Hircano  reconstruir  los  muros  demolidos  por  Pompeyo;  pero  en  el  a\u00f1o  48  antes  de  Cristo  nombr\u00f3  a  Ant\u00edpatro,  el  Idumeo,  gobernador  de  Palestina,  y  este  \u00faltimo,  cuatro  a\u00f1os  despu\u00e9s,  consigui\u00f3  el  nombramiento  de  su  hijo  mayor,  Fasael,  como  prefecto  de  Jerusal\u00e9n,  y  a  su  hijo  menor,  Herodes,  como  gobernador  de  Galilea.  Cuando  Ant\u00edpatro  muri\u00f3  (43),  Ant\u00edgono,  el  hijo  de  Arist\u00f3bulo  II,  se  hizo  con  el  trono,  envi\u00f3  a  Hircano  II  al  exilio  en  medio  de  sus  aliados,  los  Partos  y  encarcel\u00f3  a  Fasael,  quien,  desesperado,  se  suicid\u00f3  (Antiq.  Jud.,  XIV,  xiii,  5-10;  Bell.  Jud.,  I,  xiii,  1-10).  Herodes  huy\u00f3  a  Roma,  donde  el  Senado  lo  proclam\u00f3  Rey  de  los  Jud\u00edos  (40).  Pero  esto  fue  tres  a\u00f1os  antes  de  que  arrebatara  Jerusal\u00e9n  a  Ant\u00edgono,  y  s\u00f3lo  despu\u00e9s  de  provocar  conflictos  y  derramamientos  de  sangre  en  la  ciudad.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ant\u00edgono,  el  \u00faltimo  de  la  dinast\u00eda  de  los  Asmoneos,  fue  condenado  a  muerte  (Antiq.  Jud.,  XIV,  xiv,  4;  xvi,  1;  Bell.  Jud.,  I,  xiv,  4;  XVIII).  El  a\u00f1o  24  antes  de  Cristo,  Herodes  el  Grande  se  construy\u00f3  un  espl\u00e9ndido  castillo  en  el  lugar  de  la  Torre  de  Baris,  o  de  Birah  (Nehem\u00edas  2,  8),  la  llam\u00f3  Antonia,  en  honor  de  Marco  Antonio,  y  puso  all\u00ed  su  residencia  (Bell.  Jud.,  V,  v,  8;  Antiq.  Jud.,  XV,  xi,  5).  Tambi\u00e9n  construy\u00f3  un  teatro  y  un  anfiteatro  para  las  luchas  de  gladiadores.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El  19  antes  de  Cristo,  el  rey,  cuyo  origen  as\u00ed  como  su  crueldad  lo  hab\u00edan  hecho  odioso  a  los  Jud\u00edos,  crey\u00f3  ganarse  su  voluntad  reconstruyendo  el  Templo  de  Zorobabel,  poco  a  poco,  hasta  que  pareciera  tan  espl\u00e9ndido  como  el  de  Salom\u00f3n.  Tambi\u00e9n  agrand\u00f3  el  santuario  extendiendo  las  galer\u00edas  hasta  la  fortaleza  Antonia,  al  norte,  y  uni\u00e9ndolo,  al  sur,  con  el  lugar  del  palacio  de  Salom\u00f3n,  como  para  erigir  all\u00ed  una  soberbia  stoa,  o  bas\u00edlica.  La  inauguraci\u00f3n  del  nuevo  Templo  tuvo  lugar  en  el  a\u00f1o  10  antes  de  Cristo  (Antiq.  Jud.,  XV,  xi,  3-6)  pero  miles  de  obreros  siguieron  trabajando  en  \u00e9l  hasta  el  a\u00f1o  del  Se\u00f1or  64  (Antiq.  Jud.,  XX,  ix,  7).  Hizo  construir  un  segundo  castillo-fortaleza  en  el  \u00e1ngulo  noroeste  del  Monte  Si\u00f3n,  y  lo  flanque\u00f3  con  tres  soberbias  torres  -H\u00edpico,  Fasael  y  Mariamme.  Abri\u00f3  la  tumba  de  los  reyes  de  Jud\u00e1,  en  busca  de  tesoros,  despu\u00e9s  de  lo  cual,  para  aplacar  la  indignaci\u00f3n  popular  causada  por  su  sacrilegio,  erigi\u00f3  un  monumento  de  m\u00e1rmol  blanco  a  la  entrada  de  la  tumba  (Antiq.  Jud.,  VII,  xv,  3;  XVI,  vii,  1).  Herodes  se  aproximaba  al  fin  de  su  reinado  de  casi  cuarenta  y  un  a\u00f1os  cuando  Jes\u00fas,  el  Divino  Salvador,  naci\u00f3  en  Bel\u00e9n.  Unos  pocos  meses  despu\u00e9s  de  la  visita  de  los  tres  Sabios  de  Oriente,  y  la  masacre  de  los  Inocentes,  muri\u00f3  de  horrible  enfermedad,  odiado  por  todo  su  pueblo  (4  antes  de  Cristo)  (Existe  una  contradicci\u00f3n,  ya  que  Herodes  no  pudo  exterminar  a  los  Inocentes  a  causa  del  nacimiento  de  Cristo  y  morir  despu\u00e9s  de  ello,  pero  cuatro  a\u00f1os  antes  del  nacimiento  de  Cristo;  esto  se  debe  a  un  error  de  c\u00e1lculo  cometido  al  establecer  el  inicio  de  nuestro  actual  calendario  gregoriano,  del  siglo  XVI;  en  el  siglo  VI  Dionisio  el  Exiguo  estableci\u00f3  el  nacimiento  de  Cristo  en  el  a\u00f1o  753  de  la  fundaci\u00f3n  de  Roma;  n.d.t.).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Arquelao,  su  hijo,  cogi\u00f3  el  t\u00edtulo  de  rey,  pero  en  el  curso  de  ese  mismo  a\u00f1o  Roma  lo  dej\u00f3  con  el  s\u00f3lo  t\u00edtulo  de  Etnarca  de  Judea,  Samar\u00eda,  e  Idumea.  Diez  a\u00f1os  m\u00e1s  tarde  fue  depuesto,  y  Judea  qued\u00f3  reducida  al  estatuto  de  provincia  Romana.  Coponio,  Marco  Ambivio,  Annio  Rufo,  Valerio  Grato  (14,  a\u00f1o  del  Se\u00f1or)  y  Poncio  Pilato,  sucesivamente,  fueron  nombrados  procuradores  del  pa\u00eds.  Pilato  dio  ocasi\u00f3n  a  varias  sediciones  que  ahog\u00f3  con  una  extrema  brutalidad.  Bajo  la  administraci\u00f3n  de  Poncio  Pilato,  Jes\u00fas  Cristo  fue  arrestado  y  condenado  a  muerte.  La  Pasi\u00f3n,  Resurrecci\u00f3n  y  Ascensi\u00f3n  del  Divino  Salvador  han  hecho  de  Jerusal\u00e9n  -la  que  ya  era  gloriosa-  la  ciudad  m\u00e1s  celebrada  del  mundo  entero.  El  entusiasmo  con  el  que,  despu\u00e9s  del  D\u00eda  de  Pentecost\u00e9s,  millares  de  Jud\u00edos  se  declararon  disc\u00edpulos  de  Jesucristo  provoc\u00f3  una  violenta  persecuci\u00f3n  de  los  Cristianos,  en  la  que  el  di\u00e1cono  Esteban  fue  el  primer  m\u00e1rtir  (Hch  6,  8-15).  Poncio  Pilato  hab\u00eda  cogido  un  d\u00eda  los  fondos  del  Corban  para  pagar  la  construcci\u00f3n  de  un  acueducto,  y  se  produjo  un  levantamiento  de  los  Jud\u00edos.  Convocado  a  Roma  para  dar  cuenta  de  su  conducta,  fue  desterrado  por  Cal\u00edgula  (Antiq.  Jud.,  XVIII,  iii,  2).  Dos  a\u00f1os  despu\u00e9s,  el  emperador  hizo  a  Herodes  Agripa  I,  nieto  de  Herodes,  tetrarca  de  los  pa\u00edses  de  m\u00e1s  all\u00e1  del  Jord\u00e1n;  en  el  41  Claudio  lo  nombr\u00f3  rey  de  Judea.  Agripa  se  comprometi\u00f3  a  construir  un  tercer  muro,  al  norte  de  la  ciudad  (Antiq.  Jud.,  XIX,  vii,  2;  Bell.  Jud.,  V,  iv,  2).  Para  agradar  a  los  Jud\u00edos,  hizo  decapitar  a  Santiago  el  Mayor,  e  intent\u00f3  lo  mismo  con  San  Pedro,  pero  vino  un  \u00e1ngel  y  liber\u00f3  de  sus  cadenas  al  Pr\u00edncipe  de  los  Ap\u00f3stoles  (Hch  12,  1-19).  Poco  despu\u00e9s,  principio  del  44,  el  rey  muri\u00f3  miserablemente  en  Ces\u00e1rea  (Hch  12,  23;  Antiq.  Jud.,  XIX,  8,  2).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En  aquella  \u00e9poca  vino  a  Jerusal\u00e9n  Sadan,  quien  era  llamada  entre  los  Griegos  Helena,  Reina  de  Adiabene,  un  pa\u00eds  situado  en  el  r\u00edo  Adiabas,  que  es  afluente  por  el  este  del  Tigris.  Convertida  al  Juda\u00edsmo,  junto  a  su  numerosa  familia,  ella  reconfort\u00f3  a  los  pobres  con  su  munificencia  durante  una  terrible  hambruna  (cf.  Hch  11,  28).  Ella  fue  la  que  hizo  que  se  excavara,  para  ella  y  su  familia,  al  norte  de  la  ciudad,  el  imponente  sepulcro  conocido  como  la  Tumba  de  los  Reyes  (Antiq.  Jud.,  XX,  ii,  6;  iv,  3).  En  este  tiempo  muri\u00f3  la  Bendita  Virgen,  y  fue  enterrada  en  Getseman\u00ed.  San  Pedro  volvi\u00f3  de  Antioquia  para  presidir  el  Primer  Concilio  Ecum\u00e9nico  (Hch  15,  1-3)  (Ver  JUDAIZANTES,  apartado  Concilio  de  Jerusal\u00e9n).  El  Rey  de  Judea  fue  sustituido  por  un  procurador,  y  Agripa  II,  hijo  del  Agripa  precedente,  fue  nombrado  Pr\u00edncipe  de  Calcis  y  Perea,  y  encargado  de  cuidar  del  Templo  de  Jerusal\u00e9n  (Antiq.  Jud.,  XX,  ix,  7).  Termin\u00f3  el  tercer  muro,  comenzado  por  su  padre  y  finaliz\u00f3  las  obras  del  santuario  el  a\u00f1o  del  Se\u00f1or  64.  Cuspio  Fado,  Tiberio  Alejandro,  y  Cumano  fueron  sucesivamente  los  procuradores  desde  el  44  al  52.  Vinieron  despu\u00e9s  F\u00e9lix,  Festo,  y  Albino,  desde  el  52  al  66.  Con  los  \u00faltimos  cuatro,  los  des\u00f3rdenes  y  las  masacres  se  sucedieron  ininterrumpidamente.  Gesio  Floro  (66)  super\u00f3  la  maldad  de  sus  predecesores,  y  llev\u00f3  al  pueblo  a  sublevarse  contra  la  dominaci\u00f3n  Romana;  Agripa  y  su  partido  recomendaron  paciencia  y  apelaron  a  Roma  contra  el  procurador;  pero  despu\u00e9s  de  varios  d\u00edas  de  guerra  civil,  el  partido  insurgente  triunf\u00f3  sobre  el  pacifista,  masacr\u00f3  la  guarnici\u00f3n  Romana  e  incendi\u00f3  los  palacios.  Cestio  Galo,  Presidente  de  Siria,  lleg\u00f3  el  treinta  de  Octubre  del  a\u00f1o  66,  con  la  Duod\u00e9cima  Legi\u00f3n,  s\u00f3lo  encontr\u00f3  rechazo,  y  hubo  de  retirarse  (Antiq.  Jud.,  XX,  xxi;  Bell.  Jud.,  II,  xvii,  6;  xix,  1-9).  Los  Cristianos,  recordando  la  profec\u00eda  de  Cristo  (Lucas  19,  43-44)  se  retiraron  m\u00e1s  all\u00e1  del  Jord\u00e1n  dentro  de  territorio  de  Agripa,  guiados  por  su  obispo,  San  Sime\u00f3n  (San  Epifanio,  \u201cDe  mensuris\u201d,  XIV, XV).  Ner\u00f3n  encomend\u00f3  a  su  general  Vespasiano,  suprimir  la  insurrecci\u00f3n,  y  Vespasiano,  acompa\u00f1ado  de  su  hijo  Tito,  invadi\u00f3  Galilea,  el  a\u00f1o  del  Se\u00f1or  67,  con  un  ej\u00e9rcito  de  60,000  hombres.  La  mayor\u00eda  de  las  plazas  fuertes  ya  hab\u00edan  sido  ocupadas,  cuando  la  muerte  del  emperador  hizo  suspender  las  hostilidades.  Despu\u00e9s  de  los  ef\u00edmeros  reinados  de  tres  emperadores,  en  total  dieciocho  meses,  Vespasiano  fue  elevado  al  trono  en  Noviembre  del  69.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tito  recibi\u00f3  de  su  padre  el  mando  del  ej\u00e9rcito  del  Este,  y  al  a\u00f1o  siguiente,  en  el  tiempo  en  que  la  Ciudad  Santa  estaba  abarrotada  con  todos  los  que  hab\u00edan  venido  para  la  Fiesta  de  Pascua,  comenz\u00f3  su  asedio.  El  d\u00e9cimo-cuarto  d\u00eda  de  Kanthic  (Bell.  Jud.,  V,  xiii,  7),  o  del  mes  Hebreo  de  Abib  el  d\u00eda  de  la  Pascua,  correspondiente  al  31  de  Marzo-  Tito  tom\u00f3  posiciones  en  el  Monte  Scopus  con  las  Legiones,  Quinta,  S\u00e9ptima  y  D\u00e9cimo-quinta,  a  la  vez  que  la  D\u00e9cima  ocupaba  el  Monte  de  los  Olivos.  En  el  otro  lado,  Juan  de  Giscala  manten\u00eda  en  su  poder  el  Templo,  la  Antonia,  y  la  ciudad  nueva  de  Bezetha,  con  11,000  hombres,  y  Sim\u00f3n,  el  hijo  de  Giora,  resist\u00eda  en  la  parte  superior  e  inferior  de  la  ciudad,  en  la  colina  del  sudoeste,  con  10,000  hombres.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al  atacar  el  tercer  muro,  el  9  de  Abril,  las  legiones  se  hicieron  con  esa  l\u00ednea  de  defensa  despu\u00e9s  de  quince  d\u00edas  de  lucha.  Una  vez  due\u00f1o  de  la  ciudad  nueva,  Tito  subi\u00f3  su  posici\u00f3n  hacia  el  oeste,  en  el  lugar  conocido  como  \u201cel  Campo  de  los  Asirios\u201d  (Bell.  Jud.,  V,  vii,  2).  Sigui\u00f3  inmediatamente  un  ataque  al  segundo  muro.  Cinco  d\u00edas  m\u00e1s  tarde,  los  Romanos  entraron  por  una  brecha  pero  fueron  repelidos  y  se  hicieron  due\u00f1o  de  \u00e9l  solamente  despu\u00e9s  de  cinco  d\u00edas  de  feroz  e  incesante  lucha.  Tito  pudo  entonces  aproximarse  a  la  Antonia,  la  cual  era  la  \u00fanica  v\u00eda  de  acceso  al  Templo  y  a  la  ciudadela  de  Herodes,  y  proteg\u00eda  el  primer  muro  al  norte  del  Monte  Si\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tras  tres  d\u00edas  de  descanso,  las  plataformas  de  elevaci\u00f3n  y  las  torres  m\u00f3viles  estuvieron  listas  contra  la  torre  Hippicus  y  la  Antonia.  Pero  el  17  de  Mayo  todos  los  trabajos  realizados  contra  la  Antonia  fueron  inutilizados  y  destrozados  por  los  soldados  de  Juan  de  Giscala,  y  dos  d\u00edas  despu\u00e9s  las  torres  m\u00f3viles  que  amenazaban  el  Hippicus  fueron  incendiadas  por  los  hombres  de  Sim\u00f3n,  mientras  una  lucha  heroica  se  manten\u00eda  en  ambos  lugares.  El  general  Romano  emple\u00f3  entonces  todo  su  ej\u00e9rcito  durante  tres  d\u00edas  en  cercar  la  ciudad  con  un  terrapl\u00e9n  de  circunvalaci\u00f3n,  dise\u00f1ado  para  cortar  toda  comunicaci\u00f3n  con  la  ciudad,  y  as\u00ed  rendir  la  plaza  por  hambre.  Esto  produjo  pronto  unos  terribles  resultados  (Bell.  Jud.,  XII,  v,  2).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Despu\u00e9s  de  tres  semanas  de  puesta  a  punto,  los  arietes  abrieron  una  brecha  en  el  muro  que  conectaba  la  Antonia  con  el  Templo,  cerca  de  la  Piscina  de  Strucio,  pero  en  vano.  Dos  d\u00edas  m\u00e1s  tarde,  el  muro  se  desmoron\u00f3  en  trozos  sobre  una  mina  preparada  por  Juan  de  Giscala,  y  un  pu\u00f1ado  de  soldados  Romanos  ganaron  la  Antonia  por  sorpresa,  a  las  tres  de  la  ma\u00f1ana  del  20  de  Junio  (Bell.  Jud.,  VI,  i,  1-7).  Tito  finalmente  demoli\u00f3  la  fortaleza  a  fin  de  utilizar  los  materiales  en  la  construcci\u00f3n  de  mont\u00edculos  (o  trincheras,  n.d.t.)  contra  el  Templo.  Tres  semanas  defendieron  los  Jud\u00edos  los  p\u00f3rticos  exteriores  y  luego  los  interiores,  a  los  que  los  Romanos  s\u00f3lo  llegaron  al  costo  de  enormes  sacrificios.  Por  fin  el  23  de  Julio,  un  soldado  Romano  arroj\u00f3  una  antorcha  encendida  dentro  de  una  de  las  galer\u00edas  cercanas  al  Santo  de  los  Santos.  En  medio  de  una  espantosa  matanza  el  fuego  se  extendi\u00f3  a  los  edificios  vecinos,  y  pronto  toda  la  plataforma  fue  una  horrible  masa  de  cad\u00e1veres  y  ruinas  (Bell.  Jud.,  VI,  ii,  1-9;  iii,  1,  2;  iv,  1-5).  Luego  los  Romanos  prendieron  fuego  al  palacio  de  la  depresi\u00f3n  de  El  Wad,  y  al  Ofel;  el  d\u00eda  despu\u00e9s  echaron  a  los  Jud\u00edos  del  Akra  y  quemaron  la  ciudad  baja  hasta  la  Piscina  de  Silo\u00e9  (Bell.  Jud.,  VI,  vi,  3-4).  Todav\u00eda  quedaba  la  tercera  muralla,  el  formidable  basti\u00f3n  de  la  ciudad  alta,  donde  los  defensores  del  Akra,  cargados  de  bot\u00edn,  hab\u00edanse  unido  a  los  hombres  de  Sim\u00f3n.  Dieciocho  d\u00edas  se  dedicaron  a  la  preparaci\u00f3n  de  terraplenes  al  noroeste  y  al  nordeste  de  la  fortaleza,  pero  apenas  los  arietes  abrieron  brecha  en  los  muros  cuando  Juan  y  Sim\u00f3n  se  escaparon  secretamente  con  sus  tropas.  El  octavo  d\u00eda  de  Elul  (1  de  Agosto)  la  ciudad  cay\u00f3  definitivamente  en  poder  de  los  Romanos,  despu\u00e9s  de  un  asedio  de  143  d\u00edas.  A  los  que  le  felicitaron,  Tito  replic\u00f3:  \u201cNo  soy  yo  quien  ha  vencido.  Dios,  en  Su  ira  contra  los  jud\u00edos,  ha  usado  mi  brazo\u201d  (Bell.  Jud.,  VIII,  v,  2)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los  muros  del  Templo  y  los  de  la  ciudad  fueron  demolidos.  Pero  Tito  quiso  preservar  la  fortaleza  de  la  ciudad  alta,  con  las  tres  magn\u00edficas  torres  del  palacio  de  Herodes.  Adem\u00e1s,  la  ciudad  alta  result\u00f3  necesaria  como  cuartel  fortificado  para  la  D\u00e9cima  Legi\u00f3n,  que  qued\u00f3  como  guarnici\u00f3n  de  Jerusal\u00e9n.  Durante  este  asedio,  uno  de  los  m\u00e1s  sangrientos  que  recuerde  la  historia-  600,000  jud\u00edos,  seg\u00fan  T\u00e1cito  (Hist.,  V,  xiii),  o,  seg\u00fan  Josefo,  m\u00e1s  de  un  mill\u00f3n,  murieron  por  la  espada,  la  enfermedad  o  el  hambre.  Los  supervivientes  murieron  en  las  luchas  de  gladiadores  o  fueron  vendidos  como  esclavos.\n<\/p>\n<h2>Desarrollo de la Ciudad y sus Principales Monumentos<\/h2>\n<h3>Si\u00f3n,  o  la  Ciudad  de  David,  seg\u00fan  la  Tradici\u00f3n<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cDavid  conquist\u00f3  la  fortaleza  de  Si\u00f3n  y  se  instal\u00f3  en  la  fortaleza  y  la  llam\u00f3  Ciudad  de  David.  Edific\u00f3  una  muralla  en  derredor,  desde  el  Mil-l\u00f3  hacia  el  interior\u201d  (2  Samuel  5,  7-9).  Cuando  Salom\u00f3n  hubo  terminado  el  Templo  y  la  Casa  del  Bosque  del  L\u00edbano,  de  100  codos  de  largo,  50  codos  de  ancho,  y  30  codos  de  alto,  con  un  porche  de  30  codos  por  cincuenta,  erigi\u00f3  los  palacios  y  otros  edificios.  Hacia  abajo,  por  el  sur,  en  el  lugar  que  figura  en  los  textos  post-Ex\u00edlicos  como  el  Ofel,  nos  encontramos  a  los  Gabaonitas  (Josu\u00e9  9,  22)  y  otros  Natinitas  -pueblos  extra\u00f1os  puestos  al  servicio  de  los  Levitas  para  proveerlos  de  madera  y  agua  para  los  sacrificios  (Esdras  2,  58;  7,  2f;  8,  20;  Nehem\u00edas  3,  26;  11,  21).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfOcup\u00f3  Si\u00f3n,  la  Ciudad  de  David,  la  colina  del  este  o  la  situada  al  sudoeste?\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Antes  del  exilio,  los  Jud\u00edos  no  pudieron  estar  ignorantes  de  su  localizaci\u00f3n,  ya  que  el  muro  l\u00edmite  de  Si\u00f3n  abarcaba  los  sepulcros  del  rey-profeta  y  catorce  de  sus  sucesores;  los  \u00faltimos  dos  Libros  de  los  Reyes  repiten  esto  trece  veces  (1  Reyes  2,  10;  11,  43;  14,  9,  24,  etc.;  2  Reyes  8,  24,  etc.),  y  las  Cr\u00f3nicas  contienen  testimonios  similares.  A  su  vuelta  del  exilio,  los  ancianos  tienen  que  haber  recordado  en  qu\u00e9  parte  de  la  ciudad  estaban  situados  los  enterramientos  de  David  y  sus  descendientes;  de  hecho,  Nehem\u00edas  no  duda  en  usarlos  como  punto  de  referencia  (Nehem\u00edas  3,  16).  Hircano  I  y  Herodes  el  Grande,  incluso,  abrieron  estas  tumbas  de  los  reyes  buscando  tesoros  (Antiq.  Jud.,  VII,  xv,  3:  XIII,  vii,  4;  Bell.  Jud.  I,  ii,  5).  El  monumento  de  m\u00e1rmol  blanco  levantado  por  este  \u00faltimo,  parece  haber  permanecido  en  pi\u00e9  hasta  el  a\u00f1o  133  del  Se\u00f1or  (Dion  Cassius,  Hist.  de  Roma,  LXIX,  iv).  En  todo  caso  la  tumba  de  David  era  bien  conocida  entre  los  Jud\u00edos  y  los  disc\u00edpulos  de  Cristo  en  tiempos  de  San  Pedro  (Hch.  2,  29).  Ya  Josefo,  testigo  ocular,  dice  que  la  ciudad  Jebusea,  que  se  convirti\u00f3  en  la  Ciudad  de  David,  ocupaba  la  altiplanicie  oeste  de  la  colina  del  sudoeste,  ahora  conocida  como  Monte  Si\u00f3n.  En  su  tiempo  se  le  llam\u00f3  \u201cla  ciudad  alta\u201d  (Antiq.  Jud.,  XVI,  vii,  1,  etc.)  y  tambi\u00e9n  el  \u00e1gora  superior,  o  mercado  (Bell.  Jud.,  V,  4,  1.  Cf.  1  Macabeos  12,  36;  14,  36).  La  palabra  Mil-l\u00f3  (en  D.V.  Mello)  se  traduce  siempre  por  Akra  en  los  Setenta  y  en  Josefo,  y,  de  acuerdo  con  \u00e9ste  \u00faltimo,  el  Mil-l\u00f3,  o  Mello,  ocupaba  la  altiplanicie  del  lado  nordeste  de  la  misma  colina,  y,  en  su  tiempo,  se  le  llam\u00f3  Akra,  \u201cciudad  baja\u201d  y  \u201cmercado  de  abajo\u201d  (Antiq.  Jud.,  XVI,  7,  1;  Bell.  Jud.,  V,  4,  1;  1  Macabeos  1,  38).  Fue  esta  colina,  que  dominaba  el  Templo,  la  que  fue  nivelada  por  los  Asmoneos  (Antiq.  Jud.,  XIII,  vi,  6;  Bell.  Jud.,  I,  ii,  2).  Los  Talmudistas  est\u00e1n  de  acuerdo  con  el  historiador  Jud\u00edo  en  cuanto  a  la  posici\u00f3n  de  los  dos  mercados  (Neubauer,  \u201cLa  Geograf\u00eda  del  Talmud\u201d,  p.  138).  Eusebio  de  Cesarea  (Onomasticon,  ver  \u201cGolgotha\u201d),  San  Jer\u00f3nimo  (Ep.  cviii,  Ad  Eustoch),  San  Epifanio  (De  mens.,  XIV),  y  los  escritores  posteriores,  Jud\u00edos  y  Cristianos,  localizan  Si\u00f3n,  la  Ciudad  de  David,  sobre  la  colina  sudoeste,  la  cual  nunca  tuvo  otro  nombre  que  el  de  Monte  Si\u00f3n.\n<\/p>\n<h3>Si\u00f3n  en  Ofel<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">En  los  \u00faltimos  cincuenta  a\u00f1os  muchos  escritores  han  refutado  la  tradici\u00f3n  y  buscaron  informaci\u00f3n  s\u00f3lo  en  la  Biblia,  resultando  unas  veinte  teor\u00edas  topogr\u00e1ficas  diferentes.  La  teor\u00eda  que  coloca  a  Si\u00f3n  sobre  Ofel  es  la  \u00fanica  que  (aparte  de  ciertas  discrepancias  en  cuanto  a  los  lugares  de  Mil-l\u00f3,  el  Akra,  los  palacios  de  Salom\u00f3n,  etc.)  vale  la  pena  considerarla  por  un  momento.  Los  partidarios  de  esta  teor\u00eda,  la  fundamentan  en  el  siguiente  pasaje:  \u201cEste  mismo  Ezequ\u00edas  ceg\u00f3  la  salida  superior  de  las  aguas  del  Guij\u00f3n  y  las  condujo,  bajo  tierra,  a  la  parte  occidental  de  la  ciudad  de  David\u201d  (2  Cr\u00f3nicas  32,  30).  Sostienen  que  Si\u00f3n  estuvo  en  Ofel  por  las  siguientes  razones:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(a)  En  Rogel  \u201cla  fuente  Rogel\u201d-  un  manantial  del  Valle  de  Cedr\u00f3n  (Josu\u00e9  15,  7;  18,  16)  es  el  Bir  Eyub,  o  \u201cPozo  de  Jacob\u201d,  situado  2300  pies  (701,04  metros)  al  sur  de  la  Ain  Sitti  Maryam,  o  Fuente  de  la  Virgen.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(b)  En  la  antig\u00fcedad,  como  ahora,  la  Fuente  de  la  Virgen  era  el  \u00fanico  manantial  que  afloraba  en  las  cercan\u00edas  de  Jerusal\u00e9n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(c)  La  Fuente  de  la  Virgen,  es,  por  consiguiente,  el  Gih\u00f3n  Superior  de  la  Biblia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(d)  Ya  fue  Ezequ\u00edas  quien  hizo  el  t\u00fanel  de  Silo\u00e9.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(e)  Seg\u00fan  este  pasaje  el  rey  trajo  las  aguas  de  la  Fuente  de  la  Virgen  al  oeste  de  Ofel,  esto  es,  la  Ciudad  de  David.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(f)  Los  Libros  de  los  Macabeos  establecen  expl\u00edcitamente  que  Si\u00f3n  estaba  en  el  monte  del  Templo  o  Moria.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se  le  hacen  las  siguientes  objeciones:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(a)  El  Bir  Eyub,  es  decir,  el  Pozo  de  Jacob,  no  es  ni  un  manantial  ni  una  fuente  (en,  o  ain),  sino  un  pozo  (bir),  de  125  pies  (38,10  metros)  en  su  condici\u00f3n  actual,  y  se  alimenta  s\u00f3lo  de  agua  de  lluvia  y  de  infiltraci\u00f3n.  En  el  siglo  sexto,  Cirilo  de  Escit\u00f3polis  (Vita  S.  Sabae,  lxii),  y  Eutiquio  de  Alejandr\u00eda  (Anales),  y  Moujdir  ed  Din  (\u201cHist.  de  Jerus.\u201d,  ed.  Sauvaire,  p.  188)  nos  dicen  que,  despu\u00e9s  de  una  gran  sequ\u00eda  que  dur\u00f3  cinco  a\u00f1os  (509-14),  en  el  a\u00f1o  vig\u00e9simo-tercero  de  Anastasio,  Juan,  Patriarca  de  Jerusal\u00e9n,  hizo  cavar  un  pozo  hasta  una  profundidad,  seg\u00fan  Cirilo,  de  alrededor  de  255  pies  (77,72  metros),  o,  de  acuerdo  con  el  historiador  \u00c1rabe,  de  10  codos  (alrededor  de  82  pies)  (24,99  metros),  pero  sin  encontrar  agua.  El  Bir  Eyub,  por  consiguiente,  no  es  una  fuente  Cananea,  y  En  Rogel  tiene  que  ser  necesariamente  la  Fuente  de  la  Virgen,  cuyas  peculiaridades  naturales  tuvieron  que  hacerla  famosa  en  el  pa\u00eds  y  apropiada  para  servir  de  punto  relevante  en  los  l\u00edmites  de  Bejam\u00edn  y  Jud\u00e1.  La  gruta  de  este  manantial,  tambi\u00e9n,  podr\u00eda  haber  sido  un  buen  escondite  para  los  dos  esp\u00edas  de  David  que  se  ocultaron  en  En  Rogel  (2  Samuel  17,  17).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(b)  En  los  tiempos  de  Ezequ\u00edas  hab\u00eda  muchos  manantiales  de  agua  corriente  en  la  vecindad  de  Jerusal\u00e9n,  y  el  rey  los  ceg\u00f3  todos  (2  Cr\u00f3nicas  32,  2-5).  Josefo  relata  que  cuando  Tito  asedi\u00f3  Jerusal\u00e9n  muchos  manantiales  flu\u00edan  tan  abundantemente  que  fueron  suficientes  no  s\u00f3lo  para  dar  agua  de  beber  a  los  Romanos  sino  hasta  para  regar  los  jardines  (Bell.  Jud.,  V,  iv,  2).  El  Oeste  de  la  ciudad  estaba  cubierto  por  jardines  (Bell.  Jud.,  VI,  ii,  2;  vii,  2)  y  esto  es  por  lo  que  la  puerta  del  oeste  llevaba  el  nombre  de  Gennath,  \u201cPuerta  de  los  Jardines\u201d.  Aqu\u00ed  Tito  mont\u00f3  su  campamento  y  aqu\u00ed  se  detuvieron  los  oficiales  de  Senaquerib  (2  Reyes  18,  17.  Cf.  Isa\u00edas  7,  3).  Entre  las  aguas  vivas  de  Jerusal\u00e9n  el  Talmud  de  Babilonia  conmemora  el  \u201cBeth  Mamilla\u201d  (Neubauer,  op.  cit.,  p.  146),  esto  es,  el  Birket  Mamilla.  Cirilo  de  Escit\u00f3polis  (loc.  cit.)  cuenta  que  en  la  gran  sequ\u00eda  de  los  cinco  a\u00f1os  \u201clas  aguas  de  Silo\u00e9  y  de  las  Lucilias  cesaron  de  fluir\u201d.  Josefo,  tard\u00edamente,  dice  que  un  conducto  por  debajo  de  la  Puerta  de  los  Jardines  trajo  el  agua  a  la  Torre  de  Hippicus  (Bell.  Jud.,  V,  vii,  3).  Varios  restos  de  antiguos  acueductos  se  han  descubierto  bajo  la  Puerta  de  Jaffa  y  alrededor  de  Hammana  el  Batrak,  com\u00fanmente  llamado  el  Pozo  de  Ezequ\u00edas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(c)  Adon\u00edas,  el  hijo  primog\u00e9nito  del  rey  David,  reuni\u00f3  en  secreto  a  sus  numerosos  partidarios  sobre  \u201cla  piedra  de  Zoj\u00e9let,  que  estaba  cerca  de  la  fuente  Rogel\u201d,  donde  ofreci\u00f3  carneros  y  bueyes  e  iba  a  ser  proclamado  rey  al  final  del  banquete.  Pero  David,  avisado  de  la  conjura  por  el  Profeta  Nat\u00e1n,  envi\u00f3  a  Salom\u00f3n,  con  el  Profeta  y  la  guardia  real  a  Gih\u00f3n,  para  recibir  all\u00ed  la  unci\u00f3n  sagrada  sin  el  conocimiento  de  Adon\u00edas,  y  para  ser  proclamado  rey  al  son  de  las  trompetas.  (1  Reyes  1,  5-9,  33-45).  En  el  talud  del  Monte  de  la  Ofensa  enfrente  de  la  Fuente  de  la  Virgen,  hay  una  inmensa  cornisa  roquera  llamada  Ez  Zahweile.  Ha  sido  identificado  por  Clermont-Ganneau  con  la  piedra  de  Zoj\u00e9let  (\u201cQuart.  Stat.\u201d  1810,  p.  251).  Wilson  y  Warren  son  de  la  misma  opini\u00f3n  (La  recuperaci\u00f3n  de  Jerusal\u00e9n,  p.  305).  Conder  respalda  la  identificaci\u00f3n  defendida  \u201cpor  la  opini\u00f3n  com\u00fan  de  los  doctos\u201d  (\u201cQuart.  Stat.\u201d  1884,  p.  242,  n.  1)  Si  la  Ciudad  de  David  hubiese  estado  en  Ofel,  \u00bfhubiera  Adon\u00edas  llevado  a  cabo  su  banquete  de  traici\u00f3n  bajo  las  ventanas  del  palacio  real?  \u00bfhubiera  ignorado  David  esta  larga  y  ruidosa  concurrencia  hasta  la  llegada  de  Nat\u00e1n?  \u00bfhubiera  enviado  a  Salom\u00f3n  al  Valle  de  Cedr\u00f3n,  al  pie  de  Zoj\u00e9let?  \u00bfno  hubieran  o\u00eddo  los  partidarios  de  Adon\u00edas  el  sonido  de  las  trompetas  y  los  gritos  del  pueblo  antes  que  la  procesi\u00f3n  real  hubiera  vuelto  a  Si\u00f3n  (1  Reyes  1,  41)?  El  hecho  parece  ser  que,  mientras  Adon\u00edas  se  hab\u00eda  apartado  a  un  punto  del  Valle  de  Cedr\u00f3n  cerca  de  En  Rogel,  Salom\u00f3n  fue  enviado  al  lado  opuesto,  donde  estaba  la  fuente  de  Gihon.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(d)  No  hay  documento  alguno  que,  de  alguna  manera,  atribuya  la  construcci\u00f3n  del  t\u00fanel  de  Silo\u00e9  a  Ezequ\u00edas.  Por  otro  lado,  Isa\u00edas,  en  el  reinado  de  Ajaz,  padre  de  Ezequ\u00edas,  habla  (viii,  6)  de  las  aguas  de  Silo\u00e9  (una  palabra  que  significa  Enviado    Juan  9,  7)  que  corren  mansamente  (Seg\u00fan  el  texto  de  la  Sagrada  Biblia,  BAC  7\u00aa  ed.  Madrid  1957,  n.d.t.).  La  inscripci\u00f3n  Hebrea  encontrada  en  1881  en  la  pared  del  t\u00fanel  es,  de  acuerdo  con  Sayce  (Nueva  Luz,  Londres,  1883,  p.  116),  m\u00e1s  temprana  que  Ezequ\u00edas,  y  pudiera  ser  hasta  del  tiempo  de  Salom\u00f3n.  Conder,  Maspero,  Stade,  Ren\u00e1n,  y  otros  sostienen  que  es  anterior  al  tiempo  de  Ezequ\u00edas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(e)  Hoy  no  se  hace  cuesti\u00f3n  del  hecho  que  la  piscina  de  Silo\u00e9  estuvo  siempre  fuera  de  las  murallas  de  la  ciudad  (Bell.  Jud.,  V,  iv,  2;ix,  4).  Ezequ\u00edas  trajo  las  aguas  de  Gih\u00f3n  a  una  cisterna  dentro  de  la  ciudad  (2  Reyes  20,  20;  Sir\u00e1cida  48,  19,  fragmento  del  texto  Hebreo).  Isa\u00edas  (xxii,  11)  dice,  un  estanque  hiciste  entre  ambos  muros,  es  decir,  entre  el  muro  viejo  y  aqu\u00e9l  de  Ezequ\u00edas,  al  noroeste  del  Monte  Si\u00f3n.  Los  Hebreos  nunca  distinguieron  los  puntos  cardinales  de  la  br\u00fajula.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(f)  En  los  libros  hist\u00f3ricos  Si\u00f3n  se  aplica  a  la  ciudad  de  Jeb\u00fas,  la  cual,  con  el  Mil-l\u00f3,  se  convirti\u00f3  en  la  Ciudad  de  David.  Pero  en  los  textos  po\u00e9ticos  Si\u00f3n  es,  metaf\u00f3ricamente,  sin\u00f3nimo  del  Templo  (Salmo  lxxvii,  68),  o  de  Jerusal\u00e9n  (Salmo  cxxxii,  3;  lxxxvi,  5).  A  veces  Si\u00f3n  designa  al  pueblo  de  Israel  (Isa\u00edas  10,  32;  Sofon\u00edas  3,  14;),  o  Judea  (Lam.,  iv,  22),  e,  incluso,  a  la  comunidad  Jud\u00eda  en  la  dispersi\u00f3n  (Jerem\u00edas  31,  12;  Zacar\u00edas  2,  7).  En  los  d\u00edas  de  los  Macabeos  la  Ciudad  de  David,  al  oeste  del  Templo,  era  el  enclave  de  los  infieles  (1  Macabeos  1,  35  ss.).  El  texto  de  la  Biblia,  estudiado  e  interpretado  al  momento,  indica  la  misma  colina  para  la  localizaci\u00f3n  de  la  sagrada  Si\u00f3n,  la  Ciudad  de  David,  como  hace  la  tradici\u00f3n.  La  Arqueolog\u00eda,  tambi\u00e9n,  positivamente  confirma  lo  tradicional.\n<\/p>\n<h3>Sion,  la  Ciudad  Alta<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las  laderas  del  tradicional  Monte  Si\u00f3n  tienen  un  gran  n\u00famero  de  viviendas  entera  o  parcialmente  excavadas  en  la  roca.  Estas  eran,  de  acuerdo  con  la  opini\u00f3n  general,  las  casas  de  los  primeros  habitantes.  Durante  la  construcci\u00f3n  de  la  Escuela  Gobat  y  el  cementerio  Protestante,  en  1874-75,  al  sur  de  la  planicie  oeste  de  Si\u00f3n,  Maudsley  descubri\u00f3  la  alineaci\u00f3n  de  una  antigua  fortaleza.  Su  base  es  una  escarpadura  cortada  verticalmente  en  la  roca,  alrededor  de  600  pies  (182,88  metros)  de  longitud,  y  40-50  pies  (12,19-15,24  metros)  de  altura.  Al  oeste  y  al  este  de  esta  colosal  escarpadura  hay  unos  salientes  tallados  en  la  propia  roca,  midiendo  sus  lados  40-50  pies  (12,19-15,24  metros).  Estos  son  los  basamentos  rocosos  de  las  torres  laterales.  La  primera  es  de  20  pies  (6,09  metros)  de  alto,  y  se  asienta  sobre  una  planicie  de  roca  bastamente  configurada.  A  lo  largo  de  la  escarpadura  corre  una  acequia,  excavada  tambi\u00e9n  en  la  roca  viva,  con  una  profundidad  de  5  a  10  pies  (1,52  a  3,04  metros)  y  una  anchura  media  de  18  pies  (5,48  metros)  (Conder,  \u201cLa  Roca  Escarpada  de  Si\u00f3n\u201d  en  \u201cQuart.  Stat.\u201d  1875,  pp.  81  y  siguiente).  En  1894  Bliss  tom\u00f3  y  continu\u00f3  el  trabajo  de  la  exploraci\u00f3n.  Desde  la  torre  este  la  escarpadura  gira  hacia  el  nordeste,  siguiendo  el  trazado  de  la  altiplanicie,  y  la  acequia  sigue,  ininterrumpidamente,  la  misma  direcci\u00f3n.  Habida  cuenta  de  que  algunas  casas  son  anejas  al  Sagrado  Cen\u00e1culo,  la  exploraci\u00f3n  solamente  pudo  hacerse  hasta  la  longitud  de  185  pies  (56,38  metros).  La  escarpadura  estuvo  una  vez  coronada  por  un  muro  (algunas  de  cuyas  piedras,  cortadas  y  biseladas,  fueron  encontradas  in  situ),  y  se  levanta  a  una  altura  de  240  pies  (73,15  metros)  sobre  el  lecho  del  Ennom  (Gin\u00f3n)  (ver  Bliss).  Esta  fortaleza,  que  originalmente  estuvo  aislada,  que  fue  construida  con  un  arte  maravilloso,  y  que  era  tan  s\u00f3lida  como  para  resistir  todos  los  ataques,  ocup\u00f3  la  ciudad  alta  indicada  por  Josefo,  \u201ccon  mucho  la  colina  m\u00e1s  alta,  derecha  en  su  longitud,  la  cual,  por  raz\u00f3n  de  su  fuerte  posici\u00f3n,  hab\u00eda  sido  llamada  por  David  la  ciudadela\u201d  (Bell.  Jud.,  V,  iv,  1).  Era  de  unos  2300  pies  (701,04  metros)  de  longitud  y  unos  800  (243,84  metros)  de  anchura.  Al  norte,  por  donde  estaba  protegida  por  un  valle  de  no  gran  profundidad,  Herodes  hizo  construir  un  castillo  fuerte,  lo  que  hizo  la  posici\u00f3n  casi  inexpugnable,  incluso  contra  las  legiones  Romanas.  Gracias  a  las  dimensiones  y  otras  indicaciones  dadas  por  Josefo,  se  piensa  que  la  Torre  de  Fasael  puede  ser  reconocida  en  las  primeras  hileras  de  alba\u00f1iler\u00eda  de  la  actual  Torre  de  David,  y  la  de  Hippico  en  la  torre  del  noroeste  de  la  ciudadela;  aquella  de  Mariamme  deber\u00eda  flanquear  el  muro  oeste.  En  el  mismo  lado,  la  Puerta  del  Valle,  abr\u00eda  primeramente  (2  Cr\u00f3nicas  26,  9;  Nehem\u00edas  2,  13.15;  3,  13),  y  en  el  \u00e1ngulo  noroeste  se  levantaba  la  Torre  de  los  Hornos  (Nehem\u00edas  3,  11;  12,  37),  la  cual  defend\u00eda  la  Puerta  del  \u00c1ngulo  antes  de  que  existiese  la  estructura  Herodiana  (2  Reyes  14,  13;  2  Cr\u00f3nicas  25,  23).  La  ciudad  alta,  la  cual,  seg\u00fan  Josefo,  era  el  barrio  aristocr\u00e1tico,  conten\u00eda  el  Cen\u00e1culo  seg\u00fan  la  tradici\u00f3n,  al  sur,  cerca,  el  palacio  de  Caif\u00e1s,  algo  m\u00e1s  all\u00e1,  el  de  An\u00e1s,  y  en  el  \u00e1ngulo  sudeste  del  palacio  de  Herodes,  la  c\u00e1rcel  donde  Santiago  el  Mayor  fue  decapitado.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde  la  Torre  de  Fasael  el  muro  descend\u00eda,  de  oeste  a  este,  sobre  el  declive  sur  del  Monte  Si\u00f3n,  y  acababa  en  el  recinto  del  Templo.  Un  importante  fragmento  de  esta  muralla  ha  sido  descubierto  al  este  de  la  Torre  de  David,  y  algo  m\u00e1s  all\u00e1,  otro  trozo,  290  pies  (88,29  metros)  de  largo,  flanqueado  por  dos  torres,  cuya  piedra  de  la  fachada,  en  el  lugar  en  que  encara  el  valle,  permanece  intacta  en  una  altura  de  39  pies  (11,88  metros)  (Warren,  \u201cQuart.  Stat.\u201d,  1884,  pl.III).  Este  muro  estaba  partido  por  la  antigua  Puerta  de  Efra\u00edn  (2  Reyes  15,  13;  2  Cr\u00f3nicas  25,  23)  (La  cita  2  Reyes  15,  13  es,  al  parecer,  un  error  de  escritura  ya  que,  por  la  lectura  del  texto  b\u00edblico  y  la  concordancia  con  citas  anteriores  cercanas  queda  claramente  indicada  la  cita  siguiente:  2  Reyes  14,  13,  n.d.t.).  De  acuerdo  con  la  tradici\u00f3n,  San  Pedro  fue  arrojado  a  la  prisi\u00f3n  en  el  suburbio  de  Ezequ\u00edas;  despu\u00e9s  de  ser  liberado  por  el  \u00e1ngel,  se  encamin\u00f3  a  la  ciudad  propiamente  dicha,  donde  encontr\u00f3  abierta  la  puerta  de  hierro  (Hch  12,  3-11).  Tan  tempranamente  como  en  el  siglo  sexto  una  iglesia  marcaba  el  lugar  de  la  casa  de  Mar\u00eda,  la  madre  de  Juan  Marcos,  cincuenta  pasos  al  sur  de  este  muro  (Hch  12,  12-17).  El  muro  sur  del  Monte  Si\u00f3n  probablemente  formaba  parte  del  muro  por  el  que  David  subi\u00f3  a  la  Ciudad  de  Jeb\u00fas  y  el  Mil-l\u00f3  (el  Akra  de  los  Setenta).  Esta  colina,  seg\u00fan  Josefo,  es  la  ciudad  baja,  el  Akron  de  los  Sirios,  nivelada  por  los  Asmoneos  (Antiq.  Jud.,  XIII,  vi,  6).  Abarcaba  el  palacio  de  los  Asmoneos  y  el  de  Helen  de  Adiabene  (Bell.  Jud.,  VI,  vi,  3).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para  volver  al  sur  de  la  primitiva  fortaleza,  un  muro  de  construcci\u00f3n  m\u00e1s  tard\u00eda  desciende  desde  el  \u00e1ngulo  exterior,  sudeste  de  la  torre  este,  hacia  la  piscina  de  Silo\u00e9.  Es  una  obra  de  los  reyes  de  Jud\u00e1,  si  no  de  Salom\u00f3n,  pero,  como  Bliss  ha  subrayado,  ha  sido  restaurado  una  y  otra  vez   en  la  \u00faltima  ocasi\u00f3n,  por  la  Emperatriz  Eudocia  (a\u00f1os  del  Se\u00f1or  450-60).  A  una  distancia  de  130  pies  (39,62  metros)  desde  el  principio  del  muro,  la  exploraci\u00f3n  ha  sacado  a  la  luz  restos  de  una  entrada  con  tres  pavimentos  superpuestos  de  per\u00edodos  sucesivos.  Se  abre  sobre  una  calle  bajo  la  cual  pasa  un  desag\u00fce  que  se  dirige  a  Ennom.  Esta  es  la  Puerta  del  Muladar  (Nehem\u00edas  2,  13),  a  la  que  Jerem\u00edas  (xix,  2)  llama  Puerta  de  la  Alfarer\u00eda  (o  de  las  Tejoletas,  BJ,  n.d.t.);  Josefo  la  llama  Puerta  de  los  Esenios,  y  se\u00f1ala  su  posici\u00f3n  en  el  barrio  de  Bethso  (del  Hebreo  Bethzoa,  \u201cuna  colina  del  esti\u00e9rcol\u201d)  (Bell.  Jud.,  V,  iv,  2).  Aqu\u00ed  el  Monte  Si\u00f3n  est\u00e1  cruzado  por  dos  antiguos  acueductos  de  diferentes  alturas,  que  traen  agua  desde  el  sur  de  Bel\u00e9n  (Bliss,  op,  cit,  pp.17-82).  A  unos  2000  pies  (609,60  metros)  de  esta  entrada,  Guthe,  en  1881,  y,  m\u00e1s  tarde,  Bliss,  han  comprobado  la  existencia  de  otra  entrada,  tambi\u00e9n  con  tres  pavimentos  y  protegida  por  una  torre.  Esta  es  la  Puerta  de  la  Fuente  (Nehem\u00edas  2,  14;  3,  15;  \u201cpuerta  del  agua\u201d,  12,  36)  (12,  37,  n.d.t.)  y,  probablemente,  tambi\u00e9n \u201cla  puerta  que  est\u00e1  entre  los  dos  muros  que  dan  al  jard\u00edn  del  rey\u201d  por  la  que  escap\u00f3  Sedec\u00edas  (  Jerem\u00edas  52,  7;  2  Reyes  25,  4).  Empezando  desde  la  torre,  el  muro  toma  una  direcci\u00f3n  noroeste  y  gira  bruscamente  al  norte,  dejando  la  Piscina  de  Silo\u00e9  fuera  de  la  ciudad  de  acuerdo  con  lo  que  nos  dice  Josefo  (Bell.  Jud.,  V,  iv,  2;  ix,  4).  Al  sur  de  la  Piscina  de  Silo\u00e9  el  valle  est\u00e1  atravesado  por  un  gran  dique,  233  pies  (71,01  metros)  de  largo,  un  vasto  estanque  de  agua  de  lluvia.  El  dique  es  de  un  espesor  de  20  pies  (6,09  metros)  y  se  contin\u00faa,  a  la  mitad  de  su  altura,  en  un  muro  de  10  pies  (3,04  metros)  de  espesor,  flanqueado  por  siete  obras  de  igual  fuerza.  Sin  embargo  y  a  pesar  de  los  reiterados  refuerzos,  no  fue  uniforme  su  resistencia  a  la  presi\u00f3n  del  agua.  La  Emperatriz  Eudocia  construy\u00f3  un  segundo  dique,  cincuenta  pies  (15,24  metros)  al  norte  del  primero.  Este  es  \u201cel  acueducto  del  rey\u201d  (o  acequia)  de  Neh.  2, 14.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Bliss  sigui\u00f3  el  muro  este  del  Monte  Si\u00f3n  a  lo  largo  s\u00f3lo  de  650  pies  (198,12  metros),  esto  es,  hasta  150  (45,72  metros)  pies  al  norte  de  la  Piscina  de  Silo\u00e9.  Seg\u00fan  Nehem\u00edas  (Nehem\u00edas  3,  16-19),  el  muro  pasaba  frente  a  la  calle  de  las  escaleras  que  bajaban  al  sepulcro  de  David,  all\u00ed  por  el  estanque  que  Josefo  llama  Piscina  de  Salom\u00f3n  (Bell.  Jud.,  V,  iv,  2),  y,  por  \u00faltimo,  por  la  Casa  de  los  Valientes  \u201ctodos  estos  lugares  todav\u00eda  sin  identificar.  El  muro  entonces  formaba  un  \u00e1ngulo  y  despu\u00e9s  otro  \u00e1ngulo  opuesto  (Nehem\u00edas  3,  24)  pero  ignoramos  el  punto  donde  cruzaba  el  valle  para  ascender  a  Ofel.  En  el  lado  este  de  Ofel  se  ha  confirmado  que  existe  un  peque\u00f1o  fragmento  de  muro  que  va  del  sudoeste  al  noroeste  y,  100  pies  (30,48  metros)  m\u00e1s  lejos,  una  notable  estructura  hidr\u00e1ulica  anterior  en  el  tiempo  al  t\u00fanel  de  Silo\u00e9.  Esta  es  una  galer\u00eda,  labrada  en  la  roca,  que  lleva  a  una  pared  que  baja  hasta  el  nivel  de  la  superficie  de  la  Fuente  de  la  Virgen,  de  donde  se  sacar\u00eda  agua  con  cubos  y  sogas  (Wilson  y  Warren,  op.  cit.,  pp.  248  ss.).  M\u00e1s  all\u00e1  de  dudas,  la  Puerta  de  las  Aguas  y  la  torre  que  permaneci\u00f3  de  pie (Nehem\u00edas  3,  26;  12,  36)  (12,  37,  n.d.t.)  deben  situarse  en  estos  alrededores.  El  muro  ha  sido  descubierto  otra  vez  a  una  distancia  de  700  pies  (213,36  metros)  en  la  misma  direcci\u00f3n;  luego  gira  hacia  el  norte  en  una  longitud  de  70  pies  (21,33  metros)  y  corre  al  interior  del  \u00e1ngulo  sudeste  del  recinto  del  Templo.  En  el  recodo  que  forma  esta  pared,  se  levant\u00f3  una  torre,  la  \u201cgran  torre  que  qued\u00f3  de  pie\u201d  (Nehem\u00edas  3,  27),  dise\u00f1ada  como  defensa  del  palacio  real.  A  lo  largo  del  tiempo  los  reyes  de  Jud\u00e1  alargaron  el  muro  de  Ofel  hasta  proteger  el  enclave  este  del  Templo.  Esta  alineaci\u00f3n  estuvo  cortada  por  un  gran  n\u00famero  de  entradas:  \u201cla  entrada  de  los  caballos\u201d  (2  Cr\u00f3nicas  23,  15;  2  Reyes  11,  16;  Nehem\u00edas  3,  28),  descubierta  en  1902  por  ingenieros  Ingleses,  que  encara  el  \u00e1ngulo  sudeste  del  Haram,  al  que  se  llama  \u201cEstablos  de  Salom\u00f3n\u201d;  la  entrada  este  (del  Templo),  que  corresponde  a  \u201cla  Puerta  de  Oro\u201d;  la  Mephkad,  o  \u201cpuerta  de  la  inspecci\u00f3n\u201d  (Nehem\u00edas  3,  30)  frente  a  la  Puerta  de  Oro;  la  Puerta  de  la  Prisi\u00f3n  (D.V.  \u201cpuerta  de  la  vigilancia\u201d)  (Nehem\u00edas  12,  38);  la  Entrada  de  los  Caballos  (2  Reyes  11,  6);  \u201cla  puerta  de  los  escuderos\u201d  (D.V.),  o  \u201cde  la  guardia\u201d  (A.V.)  (IV  Reyes  xi,  19)  (2  Reyes  11,  19;  n.d.t.);  la  Entrada  de  Bejam\u00edn  (Jerem\u00edas  37,  12;  38,  7),  son  nombres  de  diferentes  entradas  que  exist\u00edan  previamente  o  barrios  protegidos  que  se  extend\u00edan  al  norte  del  Templo  desde  el  tiempo  de  Ezequ\u00edas  hasta  el  de  Herodes.  Por  \u00faltimo,  est\u00e1  la  Puerta  de  las  Ovejas  (D.  V.  puerta  del  reba\u00f1o)  (Neh.  3, 1;  12, 38)  (12, 39,  BJ,  n.d.t.)  cerca  de  la  Piscina  Prob\u00e1tica.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Del  antiguo  Templo  nada  se  puede  ver  hoy  sino  la  roca  sagrada  y  un  n\u00famero  de  cisternas.  El  Harami  esh  Sherif  tiene  cuatro  lados,  con  \u00e1ngulos  rectos  en  el  sudoeste  y  noreste.  El  muro  sur  mide  922  pies  (281,02  metros)  y  est\u00e1  cortado  por  tres  entradas:  la  Doble  Puerta,  la  Triple  Puerta,  y  la  Puerta  Sencilla   notables  obras  del  tipo  de  la  Puerta  de  Oro  y,  como  ella,  restauradas  en  el  siglo  sexto  de  nuestra  era.  Los  muros  del  este  y  del  norte  tienen  una  longitud  de  1042  pies  (317,60  metros);  el  del  oeste  1601  (487,98  metros).  Las  piedras  est\u00e1n  cuidadosamente  formadas  y  biseladas,  3  pies  y  medio  (1,06  metros)  de  alto,  y  la  m\u00e1s  larga  de  20  a  39  pies  (6,09  a  11,88  metros),  mientras  que  en  el  sur  hay  una  fila,  600  pies  de  largo  (182,88  metros),  en  la  que  las  piedras  son  de  7  pies  (2,13  metros)  de  altura.  En  el  \u00e1ngulo  sudoeste  este  colosal  muro  desciende  85  pies  (25,90  metros)  por  debajo  de  la  actual  superficie  del  suelo.  Cuarenta  pies  (12,19  metros)  al  norte  de  este  \u00e1ngulo  se  pueden  ver  tres  filas  de  piedras  que  forman  una  b\u00f3veda  de  51  pies  de  ancho  (15,54  metros),  llamada  \u201cArco  de  Robinson\u201d,  por  el  nombre  del  investigador  que  primero  reconoci\u00f3  en  estos  restos  los  fragmentos  de  un  viaducto.  Los  ingenieros  Ingleses,  de  hecho,  han  descubierto,  54  pies  (16,45  metros)  al  oeste  de  este  fragmento  de  embovedado,  y  55  pies  (16,76  metros)  debajo  del  actual  nivel  del  suelo,  tres  filas  de  los  correspondientes  muros  de  carga.  Al  pie  del  Monte  Si\u00f3n,  a  246  pies  (74,98  metros)  del  Arco  de  Robinson,  se  han  encontrado  m\u00e1s  restos  del  mismo  viaducto,  del  que,  verdaderamente,  Josefo  hace  una  menci\u00f3n  muy  clara  (Antiq.  Jud.,  XIV,  iv,  2;  Bell.  Jud.,  I,  vii,  2;  VI,  vi,  2).  El  muro  de  carga  est\u00e1  sobre  unos  cimientos  pavimentados,  que,  a  su  vez,  est\u00e1n  colocados  sobre  una  capa  de  tierra  de  23  pies  (7,01  metros)  de  grosor.  En  esta  masa  de  tierra,  en  la  que  no  se  han  encontrado  rastros  de  alba\u00f1iler\u00eda,  yacen  piedras  de  embovedado  de  3  a  3  y  medio  pies  (0,91  a  1,06  metros)  de  alto  y  de  ancho,  y  siete  pies  (2,13  metros)  de  longitud,  restos  de  una  puente  mucho  m\u00e1s  viejo.  Los  peritos  han  atribuido  el  primer  viaducto  a  Herodes  y  el  segundo  a  los  Reyes  de  Jud\u00e1,  e  incluso  a  Salom\u00f3n.  Muy  al  fondo  del  valle  hay  un  canal  tallado  en  la  roca  y  embovedado  al  modo  Fenicio;  este  es  un  acueducto  que  m\u00e1s  tarde  fue  usado  como  alcantarillado  (Wilson  y  Warren,  op.  cit.,  pp.  76-111;  Perrot  y  Chipiez,  Hist.  del  arte,  II,  168.  Cf.  1  Reyes  11,  27).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La  segunda  entrada  del  Templo,  llamada  Puerta  de  Barclay,  se  abre  a  180  pies  (54,86  metros)  en  direcci\u00f3n  norte;  all\u00ed,  m\u00e1s  all\u00e1  de  la  Plaza  Wailing,  viene  una  tercera  entrada  llamada  Arco  de  Wilson.  Esto  es  un  arco  de  viaducto  de  42  pies  (12,80  metros)  a  lo  largo  del  eje  y  39  pies  (11,88  metros)  de  luz,  construido  de  bloques  de  6  a  12  pies  (1,81  a  3,65  metros)  de  largo.  En  el  fondo  del  valle,  alrededor  del  viaducto,  Wilson  ha  descubierto  algunas  viviendas  muy  antiguas  y  piezas  de  artesan\u00eda  que  parecen  ser  de  origen  Fenicio.  El  viaducto,  al  que  se  le  supone  ser  del  tiempo  de  Herodes,  fue  reconstruido  en  el  per\u00edodo  bizantino.  Conectaba  el  Templo  con  el  Monte  Si\u00f3n  y  serv\u00eda  como  acueducto  para  el  canal  que  corre  desde  Bel\u00e9n.  Cerca  del  Arco  de  Wilson  hay  una  antigua  piscina  embovedada,  Birket  el  Bouraq,  a  la  que  llega  un  acueducto  desde  la  ciudadela.  Josefo  coloca  el  Xystus,  gimnasio  construido  por  el  Sumo  Sacerdote  Jas\u00f3n,  entre  los  dos  viaductos.  M\u00e1s  all\u00e1  del  Arco  de  Wilson,  el  primer  muro  de  la  ciudad  llegaba  al  recinto  del  Templo  (Wilson  y  Warren,  op.  cit.,  pp.  76  ss.).\n<\/p>\n<h3>La Segunda Muralla<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cEl  segundo  muro\u201d,  dice  Josefo,  \u201cempezaba  en  la  entrada  que  se  llama  Gennath,  la  cual  pertenece  al  primer  muro  de  la  ciudad.  Abarcando  s\u00f3lo  el  distrito  sur,  continuaba  hasta  la  Antonia\u201d  (Bell.  Jud.,  V,  iv,  2).  Es  el  trabajo  de  Ezequ\u00edas  y  Manas\u00e9s.  En  1881,  en  el  curso  de  las  excavaciones  para  los  cimientos  de  una  edificaci\u00f3n,  20  pies  (6,09  metros)  al  norte  de  la  zanja  de  la  ciudadela,  sali\u00f3  a  la  luz  un  muro  construido  de  grandes  piedras,  extendi\u00e9ndose  al  este  y  oeste  a  una  distancia  de  unos  100  pies  (30,48  metros).  En  su  extremo  oeste  forma  un  \u00e1ngulo  un  tanto  obtuso  con  un  muro  m\u00e1s  fuerte  y  mejor  construido  que  corre  al  norte  (Selah  Merill, Quart.  Stat.,  1886,  pp.  21  ss.;  1887,  p.217;  1888,  p.  21).  En  el  a\u00f1o  1900,  y  180  pies  (54,86  metros)  m\u00e1s  lejos,  se  construy\u00f3  una  escuela  Griega  de  altos  estudios,  y  se  encontr\u00f3  que  la  roca  est\u00e1  casi  a  nivel  con  el  suelo  del  oeste,  mientras  que  forma  una  contra-escarpadura  al  este.  Se  descubrieron  restos  de  estructuras  medievales  en  los  sucesivos  rellenos  de  la  depresi\u00f3n;  pero  no  se  continuaron  las  investigaciones  en  este  punto.  Muchos  Palestin\u00f3logos,  sin  embargo,  ven  aqu\u00ed  claras  indicaciones  de  un  canal.  En  la  esquina  nordeste  de  la  escuela  Griega,  C.  Schick  (Quart.  Stat.,  1897,  p.  219;  1883,  p.  19)  hab\u00eda  confirmado  ya  que  el  muro  vuelve,  una  vez  m\u00e1s,  en  \u00e1ngulo  hacia  el  este.  En  este  punto  el  muro  de  la  ciudad  bordea  la  Piscina  de  Ezequ\u00edas  a  una  distancia  de  180  pies  (54,86  metros)  al  oeste  y  65  pies  (19,81  metros)  al  norte.  En  la  construcci\u00f3n  del  gran  bazar  Griego,  sur  de  la  Bas\u00edlica  del  Santo  Sepulcro,  los  obreros  se  encontraron  con  una  pendiente  que  alguna  vez  estuvo  coronada  con  un  muro  ancho,  del  que,  in  situ  se  encontraron  todav\u00eda  algunos  bloques  finos;  el  muro  bajaba  hacia  atr\u00e1s  desde  lo  alto  de  la  roca.  (Schick,  Quart.  Stat.,  1888,  p.  571;  1894,  p.  146).  En  ese  tiempo,  1893,  mientras  se  constru\u00eda  la  iglesia  Protestante  Alemana  que  ocup\u00f3  el  lugar  de  Santa  Mar\u00eda  la  Latina,  los  ingenieros  encontraron  que  el  \u00faltimo  edificio  se  hizo  sobre  terreno  relleno.  Excavaron  30  pies  (9,14  metros)  por  debajo  del  nivel  actual  del  suelo  y  llegaron  a  la  roca,  y  all\u00ed  bajo  la  gran  nave  de  la  vieja  iglesia,  encontraron  un  muro  fuerte  al  este  y  al  oeste,  aunque  mal  conservado.  Guarda,  sin  embargo,  algo  de  su  fisonom\u00eda  en  la  forma  de  placas  cuidadosamente  revestidas.  Guthe  (en  Zeitschrift  des  Deutschen  Palestinavereins,  XVII,  p.  128)  y  Schick  (en  Quart.  Stat.,  1894,  p.  146),  con  otros  muchos,  consideran  \u00e9ste  como  una  parte  del  segundo  muro.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En  los  tiempos  de  Cristo,  el  Calvario  estaba  por  consiguiente  fuera  del  per\u00edmetro  del  segundo  cerramiento  de  la  ciudad.  En  efecto,  la  existencia  de  enterramientos  Jud\u00edos  el  Santo  Sepulcro,  otro  m\u00e1s  a  30  pies  (9,14  metros)  al  oeste,  y  un  tercero  al  nordeste-  no  dejan  lugar  a  dudas  en  este  asunto;  porque  s\u00f3lo  los  reyes  disfrutaban  del  privilegio  de  ser  enterrados  dentro  de  la  ciudad.  Hace  unos  treinta  a\u00f1os  ingenieros  Ingleses  aseguraron  que  el  muro  de  Ezequ\u00edas  tiene  que  incluir,  necesariamente,  el  G\u00f3lgota,  porque  este  zigzageante  muro  de  la  ciudad,  en  otro  caso,  hubiese  sido  construido  de  manera  contraria  a  todas  las  reglas  del  arte  militar.  Pero  desde  entonces  la  exploraci\u00f3n  de  antiguas  ciudades  Jud\u00edas  y  Cananeas  ha  revelado  irregularidades  de  la  misma  naturaleza.  Mientras  que,  y  en  la  l\u00ednea  indicada,  todas  las  excavaciones  hechas  sin  orden  en  varias  estructuras  han  sacado  a  la  luz  trozos  de  firme  de  un  muro  homog\u00e9neo,  las  comunidades  religiosas  del  barrio  Cristiano  al  noroeste  del  G\u00f3lgota  han  realizado  en  tiempos  recientes  importantes  obras  sin  encontrar  huella  alguna  de  acequias  o  terraplenes.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La  nueva  Puerta  de  Efra\u00edn  (Nehem\u00edas  12,  38)  debi\u00f3  estar  en  el  \u00e1ngulo  donde  el  muro  se  vuelve  hacia  el  norte.  Pero  a  partir  de  aqu\u00ed  no  es  tan  f\u00e1cil  seguir  el  curso  del  muro.  Fue,  muy  probablemente,  sustituido  en  tiempos  de  Adriano  por  la  calle  encolumnada  que  lleva,  casi  en  l\u00ednea  recta,  desde  el  Monte  Si\u00f3n  a  la  Puerta  de  Damasco,  y  que  fue  cimentada  sobre  la  roca  a  todo  lo  largo.  Siguiendo  esta  calle,  pasamos,  a  la  izquierda,  las  primeras  hileras  de  la  fachada  de  la  Bas\u00edlica  de  Constantino,  que  fue  descubierta,  por  completo,  en  1907  y,  a  la  derecha,  a  230  pies  (70,20  metros)  de  esta  estructura,  el  Khan  ez  Zeit,  el  cual  est\u00e1  construido  en  una  cisterna  Jud\u00eda  en  parte  tallada  en  la  roca.  Al  este  de  esta  cisterna,  en  la  pendiente  de  El  Wad,  la  roca  aparece  oblicuamente.  Algo  m\u00e1s  all\u00e1  puede  situarse  la  Puerta  Vieja  (Nehem\u00edas  3,  6;  12,  38).  Donde  la  Calle  de  las  Columnas  estaba  cruzada  por  otra  que  ven\u00eda  desde  el  oeste,  cuatro  torres  marcaban  la  intersecci\u00f3n;  de  ellas,  todav\u00eda  queda  in  situ  una  soberbia  columna  de  m\u00e1rmol  de  23  pies  (7,01  metros)  de  alto,  apoyada  sobre  un  excelente  muro  de  construcci\u00f3n  Romana.  Las  investigaciones  han  demostrado  la  existencia,  en  un  punto  situado  200  pies  (60,96  metros)  al  oeste  de  esta  columna,  de  una  contra-escarpadura  y  una  profunda  zanja  que  va  de  sur  a  norte  (Schick,  Quart.  Stat.,  1887,  p.  154).  Es  por  esta  puerta,  seg\u00fan  la  tradici\u00f3n,  por  la  que  Jes\u00fas  sali\u00f3  de  la  ciudad  hacia  el  lugar  de  Su  crucifixi\u00f3n.  Al  norte  de  esta  columna  y  ligeramente  hacia  el  este,  a  una  distancia  de  100  pies  (30,48  metros),  se  puede  ver  una  escarpadura  rocosa  que  se  extiende  unos  250  pies  (76,20  metros)  hacia  el  norte.  Cerca  de  aqu\u00ed  el  muro  descend\u00eda  hacia  dentro  de  El  Wad,  donde  llegaba  a  la  Puerta  de  los  Peces  (2  Cr\u00f3nicas  33,  14;  Nehem\u00edas  3,  3;  12,  38).  Esta  entrada  se  abr\u00eda  en  el  camino  por  el  que  los  pescadores  Tirios  ven\u00edan  desde  Jaffa  (Cf.  Nehem\u00edas  13,  16).  Luego  el  muro  cruzaba  el  Monte  Bezetha,  y  la  Torre  de  Jananel  (Jerem\u00edas  31,  38;  Nehem\u00edas  3,  1;  12,  38)  debe  ser  situada  en  la  cresta  que  descend\u00eda  desde  la  Colina  de  Jerem\u00edas  al  Monte  Moria,  y  que  era  el  punto  vulnerable  de  la  Ciudad  Sagrada.  En  esta  misma  cresta  hab\u00eda  otra  torre,  o  baluarte,  en  un  per\u00edodo  tan  temprano  como  el  de  los  reyes  de  Jud\u00e1;  Nehem\u00edas,  que  la  restaur\u00f3,  la  llam\u00f3  Birat,  una  palabra  Aramea  derivada  de  la  Asiria  biratu,  palacio o  fortaleza  del  templo  (in  D.  V.,  torre  de  la  casa;  Nehem\u00edas  2,  8).  Esta  torre  (ver  1  Macabeos  13,  53;  etc.)  tuvo,  en  tiempos  de  Josefo,  el  nombre  helenizado  de  Baris.  Bajo  la  dinast\u00eda  Asmonea,  toda  la  piedra  sobre  la  cual  estuvo  esta  torre  fue  removida  en  todos  sus  lados,  30  pies  (9,14  metros)  de  profundidad  al  sur,  y  15  pies  (4,57  metros)  al  norte,  siendo  la  longitud  de  la  excavaci\u00f3n  de  350  pies  (106,68  metros)  de  este  a  oeste.  Al  norte,  donde  existe  una  honda  cisterna,  la  monta\u00f1a  fue  igualada  en  160  pies  (48,76  metros)  (Cf.  1  Macabeos  13,53).  Herodes  hizo  embovedar  el  estanque,  y  construy\u00f3  la  fortaleza  Antonia  en  la  roca  de  Baris  y  en  la  explanada  del  sur  (Bell.  Jud.,  V,  v,  8).  En  este  edificio  tuvo  Poncio  Pilato  su  pretorio,  donde  Jes\u00fas  fue  condenado  a  muerte.  Diciendo  que  el  segundo  muro  sub\u00eda  a  la  Antonia,  Josefo  no  indica  d\u00f3nde  terminaba,  sino  solamente  su  direcci\u00f3n.  \u00c9l  mismo  no  coloca  la  Antonia  al  final  del  muro  de  Ezequ\u00edas;  por  el  contrario,  dice  que  los  Romanos  se  pudieron  acercar  a  ella  solo  despu\u00e9s  de  hacerse  due\u00f1os  de  la  ciudad  hasta  el  primer  muro  (Bell.  Jud.,  V,  ix).  Desde  la  Torre  de  Jananel  el  muro  fue  prolongado  hasta  la  Puerta  de  las  Ovejas  (o  Reba\u00f1o)  (Nehem\u00edas  3,  1.31;  12,  38),  cerca  de  la  Piscina  Prob\u00e1tica,  con  los  cinco  p\u00f3rticos,  y  el  otro  gran  estanque,  necesariamente,  estuvo  dentro  de  los  muros.\n<\/p>\n<h3>La Tercera Muralla<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde  el  A\u00f1o  del  Se\u00f1or  41  al  44  Herodes  Agripa  I  emprendi\u00f3  la  construcci\u00f3n  del  tercer  muro,  que  tambi\u00e9n  empezaba  en  la  Torre  de  Hippico  y  cruz\u00f3  el  Campo  de  los  Asirios  por  el  norte,  hasta  la  octogonal  Torre  de  Sefino  (Antiq.  Jud.,  XIX,  vii,  2;  Bell.  Jud.,  V,  iv,  3).  Trazas  de  esta  torre  se  encontraron  en  la  esquina  noroeste  de  la  ciudad,  en  el  lugar  donde  la  Qasr  Djaloud,  o  Torre  de  Goliat,  fue  erigida  en  el  siglo  doce.  Desde  entonces  el  muro  de  Agripa  tom\u00f3  la  direcci\u00f3n  este,  hacia  las  Torres  de  las  Mujeres,  enfrente  del  sepulcro  de  Elena  de  Adiabene  situado  a  2000  pies  (609,60  metros)  al  norte.  Las  Torres  de  las  Mujeres,  de  las  que  se  han  encontrado  algunos  restos,  proteg\u00edan  la  entrada  que  correspond\u00eda  a  la  Puerta  de  los  Peces.  Todav\u00eda  permanece,  en  una  considerable  parte  de  su  altura,  aunque  hundida  en  el  suelo,  debajo  de  la  actual  Puerta  de  Damasco,  o  Bab  el  Amoud.  Desde  all\u00ed  el  muro  pasaba  sobre  las  cavernas  reales  (Bell.  Jud.,  V,  iv,  3)  para  cruzar  la  cresta  de  Bezetha.  La  piedra  de  esta  suave  colina  es  de  una  calidad  excelente,  y  pudo  ser  transportada  en  bloques  inmensos  tan  lejos  como  hasta  el  Templo  por  medio  de  planos  inclinados.  Esto  es  por  lo  que,  en  los  tempranos  tiempos  de  Salom\u00f3n,  la  colina  fue  usada  como  cantera,  seg\u00fan  muestra  la  figura  de  un  angelito  Fenicio  tallado  en  la  pared  de  una  de  las  grutas  reales.  Ya  perforada  por  numerosas  cavernas,  la  colina  fue  cortada  en  dos  bajo  Agripa  I  y  el  corte  sirvi\u00f3  como  zanja  para  el  nuevo  muro  de  la  ciudad.  De  este  modo  fue  c\u00f3mo  la  cima  lleg\u00f3  a  ser  una  colina  separada,  llamada,  desde  el  siglo  sexto,  la  Colina  de  Jerem\u00edas.  De  nuevo  fue  cantera  en  el  per\u00edodo  de  las  Cruzadas  y  su  apariencia  actual  es  la  misma  desde  el  tiempo  de  Cristo.  Desde  las  grutas  reales,  el  muro  continuaba  hacia  el  este  hasta  lo  alto  sobre  el  Cedr\u00f3n,  y  luego  giraba  al  sur  para  unirse  al  segundo  muro  de  la  ciudad.  La  alineaci\u00f3n  del  tercer  muro  se  ha  mantenido,  con  ligeras  modificaciones,  hasta  la  alineaci\u00f3n  de  la  actual  ciudad.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<b>Fuente<\/b>:    Meistermann,  Barnabas.  \u00abJerusalem  (Before  A.D.  71).\u00bb  The  Catholic  Encyclopedia.  Vol.  8.  New  York:  Robert  Appleton  Company,  1910.    <br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/08344a.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido  de  ingl\u00e9s  a  espa\u00f1ol  por  Andr\u00e9s  Peral  Mart\u00edn  (2006)\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Este art\u00edculo trata sobre la Ciudad de Dios, el centro pol\u00edtico y religioso del Pueblo de Israel, y su destrucci\u00f3n por los Romanos despu\u00e9s de haber sido el escenario de la Redenci\u00f3n. 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