{"id":25399,"date":"2016-02-05T17:12:05","date_gmt":"2016-02-05T22:12:05","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/jerusalen-71-1099\/"},"modified":"2016-02-05T17:12:05","modified_gmt":"2016-02-05T22:12:05","slug":"jerusalen-71-1099","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/jerusalen-71-1099\/","title":{"rendered":"JERUSALEN (71 &#8211; 1099)"},"content":{"rendered":"<p><h2>Contenido<\/h2>\n<ul>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-1\">1 Hasta la \u00e9poca de Constantino (71 \u2013 312 d.C.)<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-2\">2 Constantino y los Lugares Santos (312-337)<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-3\">3 El Patriarcado (325-451)<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-4\">4 Desde Juvenal hasta la Conquista Sarracena (458-636)<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-5\">5 Desde la Conquista \u00c1rabe hasta la Primera Cruzada (636-1099)<\/li>\n<\/ul>\n<h2>Hasta la \u00e9poca de Constantino (71 \u2013 312 d.C.)<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando Tito tom\u00f3 Jerusal\u00e9n (abril \u2013 septiembre, 70 d.C.) orden\u00f3 a sus soldados destruir la ciudad (Josefo, \u201cDe bello Jud.\u201d, VI, ix). S\u00f3lo salvaron las tres grande torres al norte del palacio de Herodes (Hipicus, Fasael, Mariamne) y la pared occidental. Pocos jud\u00edos sobrevivieron. La D\u00e9cima Legi\u00f3n Romana retuvo la parte superior de la ciudad y el castillo de Herodes como fortaleza; Josefo dice que Tito se apropi\u00f3 de los campos alrededor para sus solados (\u201cVita\u201d, 76). La presencia de estos paganos repeler\u00eda naturalmente a los jud\u00edos, aunque en este periodo no hab\u00eda leyes en contra de su presencia en Jerusal\u00e9n. Los rabinos jud\u00edos se reunieron en Jabne (o Jamnia, actualmente Jebna) en el valle, al noroeste de la ciudad, a dos horas de Ramla.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mientras tanto, la comunidad cristiana hab\u00eda huido a Pel-la en Perea, al este del Jord\u00e1n (sureste de Jenin), antes de que comenzara el sitio. Los cristianos eran casi todos conversos del juda\u00edsmo (Eusebio, \u201cHist. Ecl.\u201d. IV, v). Despu\u00e9s de la destrucci\u00f3n regresaron y se congregaron en la casa de Juan Marcos y su madre Mar\u00eda, donde se hab\u00edan encontrado antes (Hch. 12,12, ss.) Aparentemente fue en esta casa donde estaba el Cuarto Superior, donde se celebr\u00f3 la \u00daltima Cena y donde se realiz\u00f3 la asamblea de Pentecost\u00e9s. Epifanio (m. 403) dice que cuando el Emperador Adriano lleg\u00f3 a Jerusal\u00e9n en el 130 encontr\u00f3 el Templo y toda la ciudad destruida salvo algunas casas, entre las cuales aquella en donde los Ap\u00f3stoles hab\u00edan recibido al Esp\u00edritu Santo. Esta casa, dice Epifanio, est\u00e1 \u201cen aquella parte de Si\u00f3n que se salv\u00f3 cuando la ciudad fue destruida\u201d \u2013 es decir en la \u201cparte superior\u201d (\u201cDe mens. Et pond.\u201d, cap. XIV). Desde los tiempos de Cirilo de Jerusal\u00e9n, quien habla de \u201cla Iglesia superior de los Ap\u00f3stoles, donde el Esp\u00edritu Santo baj\u00f3 sobre ellos\u201d (Catech., ii, 6; P. G., XXXIII), existen abundantes testigos del lugar. Una gran bas\u00edlica fue construida sobre el terreno en el siglo cuarto; los cruzados construyeron otra iglesia cuando la antigua fue destruida por Hakim en el 1010. Es el famoso Coenaculum o Cen\u00e1culo \u2013 actualmente una capilla musulmana \u2013 cerca de la Puerta de David, y se supone que es la tumba de David (Nebi Daud). Durante los primeros siglos del cristianismo la iglesia en este lugar fue el centro de la cristiandad en Jerusal\u00e9n, \u201cSanta y gloriosa Si\u00f3n, madre de todas las iglesias\u201d (Intercesi\u00f3n en \u201cLa Liturgia de Santiago\u201d, ed. Brightman, p. 54).  Ciertamente, ning\u00fan lugar de la cristiandad puede ser m\u00e1s venerado que el sitio de la \u00daltima Cena, el cual se convirti\u00f3 en la primera iglesia cristiana. El uso constante del nombre Si\u00f3n para el Cen\u00e1culo ha llevado a considerables discusiones en cuanto a la topograf\u00eda de Jerusal\u00e9n. Muchos escritores concluyen que est\u00e1 en el Monte Si\u00f3n, el cual ser\u00eda por lo tanto la colina suroeste de la ciudad (Meistermann, \u00abNouveau Guide de Terre Sainte\u00bb, Paris, 1907, p. 121, plan). Otros (Baedeker, \u00abPalaestina u. Syrien\u00bb, 6th ed., 1904, p. 27) oponen a esta tradici\u00f3n la fuerza de los pasajes del Antiguo Testamento que claramente distinguen Si\u00f3n de Jerusal\u00e9n y afirman que el Se\u00f1or habita en Si\u00f3n y que el palacio del rey est\u00e1 all\u00ed (Is. 10,,12; 8,18; Joel 3,21; etc.). De tal manera que Si\u00f3n ser\u00eda la colina al occidente, el lugar del Templo y del palacio de David. Fue m\u00e1s tarde que el nombre de Si\u00f3n comenz\u00f3 a utilizarse para toda Jerusal\u00e9n. Josefo nunca lo utiliza; ya en el Antiguo Testamento el camino estaba preparado para su uso extendido. Jerusal\u00e9n es la \u201chija de Si\u00f3n\u201d (Jr., vi, 2, etc.). Todos sus habitantes sin distinci\u00f3n son \u201cSi\u00f3n\u201d (Zac, 2,7, etc.). En los primeros a\u00f1os de la cristiandad Si\u00f3n parece haber perdido su significado, en el sentido de una determinada colina, para convertirse simplemente en otro nombre para Jerusal\u00e9n. Naturalmente ellos llamaron su centro all\u00ed por el nombre de la ciudad, aunque no se encontraba en el Monte Si\u00f3n original. La peregrina Eteria (Silvia), a finales del siglo cuarto, siempre habla del Cen\u00e1culo como Si\u00f3n, de la misma manera que el Santo Sepulcro siempre es An\u00e1stasis.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde el cen\u00e1culo los primeros obispos cristianos reg\u00edan la Iglesia de Jerusal\u00e9n. Todos eran conversos del juda\u00edsmo, como lo eran tambi\u00e9n sus compa\u00f1eros. Eusebio (Hist. Ecl., IV, v) da la lista de estos obispos. De acuerdo con la tradici\u00f3n universal, el primero fue el Ap\u00f3stol Santiago el Menor, el \u201chermano del Se\u00f1or\u201d. Su lugar predominante y de residencia en la ciudad est\u00e1 impl\u00edcito en Ga., i, 19. Eusebio dice que \u00e9l fue nombrado obispo por san Pedro, Santiago (el Mayor), y Juan (II,I). Naturalmente los otros Ap\u00f3stoles cuando estaban en Jerusal\u00e9n compart\u00edan el gobierno con \u00e9l. (Hch. 15,6, etc.; Eus., \u201cHist. Ecl.\u201d, II, xxiii). Fue lanzado por los jud\u00edos desde una roca y luego lapidado hasta morir cerca del a\u00f1o 63 (Eus., ib.; Josefo, \u00abAntiq. Jud.\u00bb, XX, IX, 1; ed. cit., p. 786). Despu\u00e9s de su muerte los Ap\u00f3stoles sobrevivientes y otros disc\u00edpulos que estaban en Jerusal\u00e9n escogieron a Sime\u00f3n, el hijo de Cleof\u00e1s (tambi\u00e9n llamado hermano de Nuestro Se\u00f1or, Mt. 13,55), como su sucesor. \u00c9l era el obispo en la \u00e9poca de la destrucci\u00f3n (70) y probablemente fue a Pel-la con los otros. Cerca del a\u00f1o 106 o 107 fue crucificado bajo Trajano (Eus., \u00abHist. Ecl.\u00bb, III, XXXII). La l\u00ednea de obispos de Jerusal\u00e9n continu\u00f3 como sigue:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Judas (Justo), 107-113;<br \/>\nZaqueo o Zacar\u00edas:<br \/>\nTob\u00edas;<br \/>\nBenjam\u00edn;<br \/>\nJuan;<br \/>\nMat\u00edas (m. 120);<br \/>\nFelipe (muri\u00f3 c. 124);<br \/>\nS\u00e9neca;<br \/>\nJusto;<br \/>\nLev\u00ed;<br \/>\nEfra\u00edn;<br \/>\nJos\u00e9;<br \/>\nJudas Quir\u00edaco (m. entre 134-148).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todos ellos eran jud\u00edos (Eus., \u00abHist., Eccl.\u00bb, IV, v). Fue durante el episcopado de Judas Quir\u00edaco que ocurri\u00f3 la segunda gran calamidad, la revuelta de Barcokebas y la destrucci\u00f3n final de la ciudad. Incitados por la tiran\u00eda de los romanos, por la reconstrucci\u00f3n de Jerusal\u00e9n como colonia romana y el establecimiento de un altar a J\u00fapiter en el lugar del Templo, los jud\u00edos se lanzaron a una desesperanzada rebeli\u00f3n liderados por el famoso falso Mes\u00edas Barcokebas cerca del a\u00f1o 132.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Durante esta rebeli\u00f3n \u00e9l persigui\u00f3 a los jud\u00edos cristianos, quienes naturalmente se negaron a reconocerlo (Eus., \u00abCron.\u00bb, por el decimos\u00e9ptimo a\u00f1o de Adriano). El Emperador Adriano sofoc\u00f3 la rebeli\u00f3n, despu\u00e9s de un sitio que dur\u00f3 un a\u00f1o, en 135. Como resultado de esta \u00faltima guerra todo el vecindario de la ciudad se convirti\u00f3 en un desierto. Sobre las ruinas de Jerusal\u00e9n se construy\u00f3 una nueva ciudad, llamada Aelia Capitolina (Aelius era uno de los nombres de Adriano), y un templo a J\u00fapiter Capitolino fue edificado en el Monte Moira. A ning\u00fan jud\u00edo (por lo tanto a ning\u00fan jud\u00edo cristiano) se le permiti\u00f3 la entrada a la ciudad bajo pena de muerte. Esto trajo un cambio completo en las circunstancias de la Iglesia de Jerusal\u00e9n. La vieja comunidad judeocristiana lleg\u00f3 a su fin. En su lugar se form\u00f3 una Iglesia de cristianos gentiles, con obispos gentiles, quienes depend\u00edan mucho menos de las memorias sagradas de la ciudad. De ah\u00ed que la Iglesia de Jerusal\u00e9n, por algunos siglos, no tom\u00f3 el lugar entre la jerarqu\u00eda de las sedes que podr\u00edamos esperar. AElia era un pueblo sin importancia en el imperio; el gobernador de la provincia resid\u00eda en Cesarea, en Palestina.  El uso del nombre AElia entre los cristianos de esa \u00e9poca marca la insignificancia de la peque\u00f1a iglesia gentil, mientras que la restauraci\u00f3n del viejo nombre de Jerusal\u00e9n, tiempo despu\u00e9s, marca el renacimiento de su dignidad.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tan tarde como el a\u00f1os 325 (Nicea I, can. vii) la ciudad es llamada todav\u00eda tan s\u00f3lo AElia. El nombre permaneci\u00f3 entre los \u00e1rabes en la forma de Ilia hasta muy entrada la Edad Media. Como el rango de las diferentes sedes era arreglado gradualmente de acuerdo a las divisiones del imperio, Cesarea se convirti\u00f3 en la sede metropolitana; el Obispo de Aelia era simplemente uno de sus sufrag\u00e1neos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los obispos desde el sitio bajo Adriano (135) hasta Constantino (312) fueron:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Casiano;<br \/>\nPublio;<br \/>\nM\u00e1ximo;<br \/>\nJuli\u00e1n;<br \/>\nCayo;<br \/>\nS\u00edmaco;<br \/>\nCayo II;<br \/>\nJuli\u00e1n II, (ordenado en 168);<br \/>\nC\u00e1pito (m. 185);<br \/>\nM\u00e1ximo II;<br \/>\nAntonio;<br \/>\nValent\u00edn;<br \/>\nDoliquiano (m. 185);<br \/>\nNarciso (Eus., \u00abHist. Ecl.\u00bb, V, xii)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Narciso fue un hombre famoso por sus virtudes y milagros,  pero odiado por ciertas personas viciosas de la ciudad que tem\u00edan su severidad. Lo acusaron de diferentes cr\u00edmenes y \u00e9l, en nombre de la paz, se retir\u00f3 a un lugar desconocido (Eus., \u00abHist. Ecl.\u00bb, VI, ix). Los obispos vecinos, al no volver a o\u00edr nada de \u00e9l, procedieron a elegir y a consagrar a Dius como su sucesor. Dius fue sucedido por Germani\u00f3n y Gordius. Luego, repentinamente, Narciso reapareci\u00f3, un anciano de 110 a\u00f1os. Los otros obispos lo persuadieron para que volviera a ocupar su cargo como obispo. Muy viejo para hacer cualquier cosa diferente de orar por su pueblo, nombr\u00f3 como su coadjutor a un obispo capadocio, Alejandro, quien hab\u00eda llegado en peregrinaci\u00f3n a Jerusal\u00e9n. De esta manera, Alejandro se convirti\u00f3 pr\u00e1cticamente en obispo diocesano a\u00fan antes de la muerte de Narciso en 212. Alejandro fue amigo de Or\u00edgenes y fund\u00f3 una biblioteca que Eusebio utiliz\u00f3 para su \u201cHistoria\u201d (VI, x). Muri\u00f3 en prisi\u00f3n durante la persecuci\u00f3n de Decio (250). Luego siguieron:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mazabanes o Megabezes (m. 266);<br \/>\nHimeneo (m. 298);<br \/>\nZabdas;<br \/>\nHerm\u00f3n (m. 311);<br \/>\nMacario (m. 333)\n<\/p>\n<h2>Constantino y los Lugares Santos (312-337)<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Durante el episcopado de Macario un gran cambio lleg\u00f3 a todo el imperio que incidentalmente afect\u00f3 la Sede de Jerusal\u00e9n de manera profunda. La Fe cristiana fue reconocida como una religi\u00f3n l\u00edcita y la Iglesia se convirti\u00f3 en una sociedad reconocida (Edicto de Mil\u00e1n, Enero, 313). A la muerte de Constantino (337) el cristianismo se hab\u00eda convertido en la religi\u00f3n de la Corte y el Gobierno. Como resultado natural la Fe se esparci\u00f3 r\u00e1pidamente por todas partes. La misma generaci\u00f3n que hab\u00eda visto la persecuci\u00f3n de Diocleciano ahora ve\u00eda al cristianismo como la religi\u00f3n dominante y al viejo paganismo reducido gradualmente a aldeas del campo y pueblos aislados. Hubo entonces un gran movimiento de organizaci\u00f3n entre los cristianos; las iglesias se construyeron en todas partes. Un resultado posterior de la libertad y el dominio de la cristiandad fue el resurgimiento del entusiasmo por los santos lugares donde la nueva religi\u00f3n hab\u00eda nacido, donde hab\u00edan tenido lugar los eventos acerca de los que ahora todos hab\u00edan le\u00eddo u o\u00eddo en sermones. Ya en el siglo cuarto comenzaron aquellas grandes olas de peregrinaciones a Tierra Santa que han continuado desde entonces. Fue en el siglo cuarto cuando el peregrino de Burdeos y Eteria hicieron sus famosos viajes (Peregrinatio Silviae). San Jer\u00f3nimo (m. 420) dice que en su \u00e9poca los peregrinos llegaban a Tierra Santa de todas partes del mundo, a\u00fan de la distante Breta\u00f1a (Ep. XLIV ad Paulam; LXXXIV, ad Oceanum). Tambi\u00e9n lleg\u00f3 un gran n\u00famero de monjes de Egipto y Libia y se estableci\u00f3 en el desierto cerca del Jord\u00e1n. Esto llev\u00f3 a un incrementado respeto por el obispo que gobernaba sobre los lugares donde Cristo hab\u00eda vivido y muerto. Estos peregrinos, a su llegada, se encontraban bajo su jurisdicci\u00f3n; tomaron parte en los sacrificios de su iglesia y animosamente siguieron los ritos que se realizaban en el Monte de los Olivos, el Cen\u00e1culo y el Santo Sepulcro. El cuidadoso relato de Eteria acerca de todo lo que vio en las iglesias de Jerusal\u00e9n durante la Pascua es t\u00edpico de ese inter\u00e9s. Cuando los peregrinos regresaron a casa y le contaron a sus amigos acerca de los servicios que hab\u00edan visto en los lugares m\u00e1s sagrados de la cristiandad y comenzaron a imitarlos en sus propias iglesias. De esta manera un gran n\u00famero de nuestras bien conocidas ceremonias (el Domingo de Ramos, m\u00e1s tarde el V\u00eda Crucis, etc.) fueron originalmente imitaciones de los ritos locales en Jerusal\u00e9n. Todo esto no pod\u00eda fallar en traerle al obispo local un avance en el rango. Desde la liberaci\u00f3n de la Iglesia y su desarrollo fue inevitable que cambiara el Obispo de AElia de simple sufrag\u00e1neo de Cesarea, a gran \u201cPatriarca  de la Ciudad Santa de Jerusal\u00e9n y de toda la Tierra Prometida\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A la vez, otro de los descubrimientos de estas peregrinaciones fue el de los Santos Lugares.  Naturalmente, cuando los peregrinos llegaron quer\u00edan ver los verdaderos puntos donde hab\u00edan ocurrido los eventos acerca de los cuales hab\u00edan le\u00eddo en los Evangelios. Tambi\u00e9n, l\u00f3gicamente, cada uno de estos lugares, cuando se conoc\u00edan o eran supuestos, se convirti\u00f3 en un santuario con una iglesia construida sobre \u00e9l. De estos santuarios los m\u00e1s famosos son aquellos construidos por Constantino y su madre santa Helena. Cuando santa Helena, en su a\u00f1o octavo (326-327) lleg\u00f3 en peregrinaci\u00f3n, hizo construir iglesias en Bel\u00e9n y sobre el Monte de los Olivos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Constantino construy\u00f3 la famosa iglesia del Santo Sepulcro (An\u00e1stasis). Eusebio (Vita Constantine, III, xxvi) dice que el lugar del Calvario, alrededor del a\u00f1o 326, estaba cubierto con polvo y basura; sobre \u00e9l hab\u00eda un templo a Venus. El Emperador Adriano hab\u00eda construido una gran terraza alrededor del lugar encerrada en un muro, sobre esta hab\u00eda plantado un bosque para J\u00fapiter y Venus (ver san Jer\u00f3nimo. Ep. 58). Cuando lleg\u00f3 santa Helena y le mostraron el lugar, ella decidi\u00f3 restaurarlo como santuario cristiano. Por orden del emperador todos los soldados de la guarnici\u00f3n fueron empleados en limpiar el templo, el bosque y la terraza. Debajo encontraron el G\u00f3lgota y la tumba de nuestro Se\u00f1or. Constantino le escribi\u00f3 al Obispo Macario dici\u00e9ndole: \u201cno tengo nada m\u00e1s en mi coraz\u00f3n que adornar con el debido esplendor ese lugar sagrado\u201d, etc. (Vita Const., III, xxx). Dos grandes edificaciones fueron erigidas en este punto una cerca de la otra. Al oeste la roca que conten\u00eda la tumba tallada, dej\u00e1ndola como un peque\u00f1o altar o capilla colocado sobre el suelo. Sobre ella se construy\u00f3 una iglesia circular cubierta por un domo. Esta es la An\u00e1stasis, la cual todav\u00eda tiene la forma de una rotonda con domo y que contiene el Santo Sepulcro en la mitad. Muy cerca, al este, estaba una gran bas\u00edlica con el \u00e1bside hacia la An\u00e1stasis, una nave larga y cuatro naves laterales separadas por filas de columnas. Encima de las naves hab\u00eda galer\u00edas; todo el conjunto estaba cubierto por un techo de dos agujas. Alrededor del \u00e1bside hab\u00eda doce columnas coronadas con plata, al este hab\u00eda un n\u00e1rtex, tres puertas y una columnata enfrente de la entrada. Esta bas\u00edlica era el Martirium; cubr\u00eda el suelo ahora ocupado en parte por el Katolikon y la capilla de santa Helena. Eteria habla de ella como \u201cla gran iglesia que es llamada el Martirium\u201d (Per. Silv., ed. Cit., p. 38). Debajo de ella estaba la cripta de la Exaltaci\u00f3n de la Cruz. El Monte Calvario no estaba adjunto a la bas\u00edlica. Estaba justo al sureste del \u00e1bside. Eteria siempre distingue tres santuarios, An\u00e1stasis, Cruz y Martirium. El lugar de la Cruz (Calvario) estaba en su \u00e9poca abierto al cielo y rodeado por una balaustrada de plata (op. cit., p 43). La gente sub\u00eda a ella por unas escaleras (Eus., \u00abVita Const.\u00bb, III, xxi-xl). M\u00e1s tarde en el siglo quinto santa Melania la Joven (439), una mujer romana que lleg\u00f3 a Jerusal\u00e9n con su esposo, Piniano, donde ambos ingresaron a \u00f3rdenes religiosas, construy\u00f3 una peque\u00f1a capilla en el lugar de la Crucifixi\u00f3n. Estos edificios fueron destruidos por los persas en 614. No es posible entrar all\u00ed debido a la interminable discusi\u00f3n que todav\u00eda se lleva a cabo acerca de la autenticidad de este santuario. La primera cuesti\u00f3n que surge est\u00e1 relacionada con el lugar del muro de Jerusal\u00e9n en tiempos de Cristo. Es verdad que \u00c9l fue crucificado fuera de la muralla de la ciudad. Ninguna ejecuci\u00f3n ten\u00eda lugar dentro de la ciudad (Mt. 27,33; Jn. 19,17; Hb. 13,12, etc.). Si entonces se pudiera mostrar que el sitio tradicional estaba dentro del muro (el segundo muro construido por Nehem\u00edas) se probar\u00eda que es falso. Es, sin embargo, muy cierto que todos los intentos para probar esto han fallado. Por el contrario, Conder encontr\u00f3 otras tumbas contempor\u00e1neas cerca del Santo Sepulcro tradicional, las cuales muestran que estaban fuera de la ciudad, ya que los jud\u00edos nunca enterraban dentro de sus pueblos. Suponiendo que esto fuera posible, tenemos esta cadena de evidencia: si Adriano realmente construy\u00f3 su templo de Venus intencionalmente en el lugar, la autenticidad est\u00e1 probada.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La bas\u00edlica de Constantino se erigi\u00f3 donde estaba ese templo; que la iglesia actual fue construida en el lugar donde estaba la bas\u00edlica de Constantino no es puesto en duda por nadie. Varios escritores (como Eusebio, op. cit.) del siglo cuarto describen el templo como construido en el lugar del Calvario para detener su veneraci\u00f3n por los cristianos, de la misma manera que el templo de J\u00fapiter fue construido donde se encontraba el Templo de los jud\u00edos. Hemos visto que una invariable comunidad cristiana vivi\u00f3 en Jerusal\u00e9n a los largo del tiempo de Adriano (revuelta de Barcokebas) Ser\u00eda extra\u00f1o si ellos no hubiesen recordado el lugar de la Crucifixi\u00f3n y no lo hubieran reverenciado. La analog\u00eda de la profanaci\u00f3n del Templo por Adriano no deja ninguna dificultad con relaci\u00f3n a una profanaci\u00f3n similar del santuario cristiano. La teor\u00eda de Fergusson, quien pensaba  que la cueva bajo el Qubbet-es-Sachra, en el lugar del Templo, era el Santo Sepulcro de la \u00e9poca de Constantino, y el sitio de Conder y Gordon afuera de la Puerta de damasco (Conder, \u00abThe City of Jerusalem\u00bb, London, 1909, pp. 151-158) dif\u00edcilmente merecen menci\u00f3n. Con el hallazgo del Santo Sepulcro y la construcci\u00f3n de la An\u00e1stasis y el Martiri\u00f3n est\u00e1 conectada la historia de la Exaltaci\u00f3n de la Santa Cruz. Como lo cuenta Rufino (Hist. Eccl. X, VIII, P. L. XXI, 477 \u2013 cerca del a\u00f1o 402), Paulino de Nola (Ep. XXI, v; P. L. LXI, 329; A.D. 403) y otros. Cuando los soldados estaban removiendo la vieja balaustrada y excavando el Santo Sepulcro encontraron al este de la tumba tres cruces con la inscripci\u00f3n separada de ellas. El Obispo Macario descubri\u00f3 cu\u00e1l era la Cruz de nuestro Se\u00f1or al colocar cada una de ellas en una mujer enferma. La Tercera Cruz la san\u00f3 milagrosamente (ver las ense\u00f1anzas del segundo nocturno de la fiesta, 3 de mayo). Paulino (op. cit.) a\u00f1ade que un hombre muerto fue vuelto a la vida por la Cruz de Cristo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La fama de los grandes santuarios, An\u00e1stasis y Martiri\u00f3n, comenz\u00f3 entonces a eclipsar la del Cen\u00e1culo. Desde esta \u00e9poca el Obispo de Jerusal\u00e9n celebraba la mayor\u00eda de las funciones solemnes en el Martiri\u00f3n. Pero Constantino ten\u00eda una nueva \u201cIglesia de los Ap\u00f3stoles\u201d construida sobre el Cen\u00e1culo. Otros santuarios que van al menos hasta su \u00e9poca son el lugar de la Ascensi\u00f3n en la cima del Monte de los Olivos, donde construy\u00f3 una iglesia, y la todav\u00eda existente magn\u00edfica bas\u00edlica de Bel\u00e9n.\n<\/p>\n<h2>El Patriarcado (325-451)<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde el tiempo de Constantino comenz\u00f3 entonces el avance de la Sede de Jerusal\u00e9n. El primer Concilio General (Nicea I, 325) decidi\u00f3 reconocer la dignidad \u00fanica de la Ciudad Santa sin inquietar su dependencia can\u00f3nica de la metr\u00f3polis, Cesarea. De esta manera, el s\u00e9ptimo canon declara: \u201cya que la costumbre y la tradici\u00f3n antigua han hecho que el obispo de AElia sea honrado, que tenga la sucesi\u00f3n de honor (echeto ten akolouthian tes times) salvando, sin embargo, el derecho dom\u00e9stico de la metr\u00f3polis (te metropolei sozomenou tou oikeiou axiomatos)\u00bb. El canon est\u00e1 en el \u201cDecretum\u201d de Graciano, dist. 65, vii. La \u201csucesi\u00f3n de honor\u201d significa un lugar especial de honor, una precedencia honor\u00edfica inmediatamente despu\u00e9s de los Patriarcas (de Roma, Alejandr\u00eda, Antioqu\u00eda); pero esto sin interferir con los derechos metropolitanos de Cesarea en Palestina. La situaci\u00f3n de un obispo sufrag\u00e1neo que tiene precedencia sobre su metropolitano era an\u00f3mala y obviamente no pod\u00eda durar. Los sucesores de Macario fueron: M\u00e1ximo II (333-349); san Cirilo de Jerusal\u00e9n (350-386); Eutiquio (impuesto 357-359); Ireneo (impuesto 360-361); Hilari\u00f3n (impuesto 367-378); Juan II (386-417); Prailos (417-421); Juvenal (421-458). Ya en tiempos de san Cirilo surgieron dificultades acerca de su relaci\u00f3n con su metropolitano.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mientras \u00e9l estaba defendiendo la Fe contra los arrianos, Acacio de Cesarea, un arriano extremo, convoc\u00f3 a un S\u00ednodo (358) para tratar a Cirilo por varias ofensas, de las cuales la principal era que hab\u00eda desobedecido o se hab\u00eda insubordinado contra Acacio, su superior. Es dif\u00edcil tener la certeza de cu\u00e1l era exactamente la acusaci\u00f3n. Sozomeno (IV, xxv) dice que Cirilo hab\u00eda desobedecido y se hab\u00eda rehusado a aceptar a Cesarea como su metr\u00f3polis;\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">}Teodoro dice que era solamente acerca de su reclamo muy legal de precedencia. El caso muestra qu\u00e9 tan dif\u00edcil era la posici\u00f3n. Cirilo rehus\u00f3 presentarse al s\u00ednodo y fue depuesto en su ausencia. Su rechaz\u00f3 abri\u00f3 de nuevo la cuesti\u00f3n relacionada con su posici\u00f3n. \u00bfSe rehus\u00f3 simplemente porque sab\u00eda que Acacio era un arriano determinado y con certeza lo condenar\u00eda, o fue porque pens\u00f3 que su excepcional \u201csucesi\u00f3n de honor\u201d lo exentaba de la jurisdicci\u00f3n de cualquiera diferente a un s\u00ednodo patriarcal? Los tres usurpadores, Eutiquio, Ireneo e Hilari\u00f3n eran arrianos impuestos en su sede por su partido durante sus tres exilios.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fue Juvenal de Jerusal\u00e9n (420-458) quien finalmente tuvo \u00e9xito en cambiar la posici\u00f3n an\u00f3mala de su sede en un verdadero patriarcado. Desde el principio de su reino asumi\u00f3 una actitud que era muy incompatible con su posici\u00f3n can\u00f3nica de sufrag\u00e1nea de Cesarea. Cerca del a\u00f1o 425 una determinada tribu de \u00e1rabes fue convertida al cristianismo. Esta gente fij\u00f3 su campamento en los vecindarios de Jerusal\u00e9n. Juvenal procedi\u00f3 entonces a fundar un obispado para ellos. Orden\u00f3 a un Pedro como \u201cObispo del Campamento\u201d (episkopos parembolon). Este Pedro (aparentemente el jeque de la tribu) firm\u00f3 en \u00c9feso en 425 con ese t\u00edtulo. La acci\u00f3n de Juvenal puede explicarse quiz\u00e1s como la simple ordenaci\u00f3n de un coadjutor de habla \u00e1rabe para esta gente cuya lengua \u00e9l mismo no conoc\u00eda; pero el t\u00edtulo de Pedro y su presencia en \u00c9feso ciertamente sugieren que \u00e9l se consideraba a s\u00ed mismo un obispo diocesano. Juvenal no ten\u00eda ning\u00fan derecho para fundar una nueva di\u00f3cesis ni para ordenar un sufrag\u00e1neo para su propia sede. La \u201cSede del Parembolai\u201d desapareci\u00f3 de nuevo en el siglo sexto. Por las Actas de \u00c9feso parece que Juvenal hab\u00eda ordenado otros obispos en Palestina y Arabia. Varios obispos del patriarcado de Antioqu\u00eda escribieron una carta al Emperador Teodosio II en la cual parece que tuvieran ciertas dudas acerca de la regularidad de su posici\u00f3n ya que, como dicen, hab\u00edan \u201csido ordenados anteriormente por el m\u00e1s piadoso Juvenal\u201d (Mansi, IV, 1402), Ahora, el derecho de ordenar a un obispo siempre significaba en Oriente tener jurisdicci\u00f3n sobre \u00e9l. Vemos un ejemplo de esto en las Actas del Concilio. Saidas, Obispo de Fanio en Palestina, describe a Juvenal como \u201cnuestro obispo\u201d (ho episkopos meon =\u00bbnuestro metropolitano\u00bb, aparentemente). Claramente, a\u00fan antes del concilio, Juvenal hab\u00eda hecho esfuerzos tentativos para asumir al menos derechos metropolitanos. En el concilio dio un golpe cuya audacia es asombrosa. Trat\u00f3 de que su sede fuera reconocida no s\u00f3lo como independiente e igual a Cesarea, sino superior al gran Patriarcado de Antioqu\u00eda. Antioqu\u00eda, pretend\u00eda \u00e9l, deb\u00eda someterse a la sede que can\u00f3nicamente (a pesar de su posici\u00f3n honor\u00edfica) era el sufrag\u00e1neo de Antioqu\u00eda. Su intento fall\u00f3 por completo. Pudo haber conmocionado quiz\u00e1s la autoridad de Cesarea; pero esto era bastante asombroso. A pesar de todo, la oportunidad fue espl\u00e9ndida para \u00e9l. Vemos la astucia de Juvenal al aprovecharla. En \u00c9feso \u00e9l fue el segundo obispo en presentarse. Celestino de Roma fue representado por sus delegados; Cirilo de Alejandr\u00eda era residente, pero ya ten\u00eda problemas con Candidiano, el Comisionado Imperial; Juan de Antioqu\u00eda lleg\u00f3 tarde y entonces arm\u00f3 un concilio rival a favor de los herejes, Nestorio de Constantinopla era el acusado. El propio metropolitano de Juvenal (de Cesarea) no estaba presente. La actitud cism\u00e1tica de Juan de Antioqu\u00eda especialmente, le dio la oportunidad a Juvenal. Con seguridad, el concilio de Cirilo no apoyaba a Juan. Juvenal, entonces, bajo la bandera de apoyar a Cirilo y al papa, trato de obtener del concilio su reconocimiento para nada menos que su propia jurisdicci\u00f3n sobre Antioqu\u00eda. En un discurso explic\u00f3 a los Padres que Juan de Antioqu\u00eda debi\u00f3 haber aparecido en el concilio para dar al s\u00ednodo ecum\u00e9nico una explicaci\u00f3n de lo que hab\u00eda pasado (su llegada tard\u00eda y el anti-concilio que estaba montando) y para mostrar obediencia y reverencia a la Sede Apost\u00f3lica de Roma y a la Iglesia Santa de Dios en Jerusal\u00e9n. \u201cYa que era especialmente la costumbre, de acuerdo a la orden Apost\u00f3lica y la tradici\u00f3n, que la Sede de Antioqu\u00eda fuese corregida y juzgada por la de Jerusal\u00e9n. Contrario a esto, Juan con su habitual insolencia ha despreciado al concilio\u201d (Mansi, IV, 1312). Mezclar su propio reclamo insolente con la justa queja de los otros Padres fue un golpe maestro. Pero Cirilo no obtendr\u00eda nada de \u00e9l. La pretensi\u00f3n era ampliamente absurda. Le\u00f3n el Grande, escribiendo despu\u00e9s a M\u00e1ximo de Antioqu\u00eda, dice que Juvenal hab\u00eda tratado de confirmar su insolente intento con documentos falsos; pero Cirilo le hab\u00eda advertido no apresurar tales reclamos poco legales (Ep. 119, ad Max.). As\u00ed que este primer intento no tuvo \u00e9xito. Durante los siguientes veinte a\u00f1os las cosas permanecieron como hab\u00edan estado. Juvenal continu\u00f3 actuando sobre su reclamo y comport\u00e1ndose como la autoridad en jefe de Palestina. Despu\u00e9s del Concilio orden\u00f3 al Obispo de Jamnia (\u201cVita S. Euthymii\u201d, P.G., CXIV, c. 57).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando comenz\u00f3 la herej\u00eda monofisita, Juvenal estaba al principio del lado de los herejes. Estaba presente en el s\u00ednodo Ladr\u00f3n de 449, al lado de Dioscuro, y se uni\u00f3 en la destituci\u00f3n de Flaviano de Constantinopla. El hecho debi\u00f3 haber arruinado su oportunidad de obtener alguna ventaja de Calcedonia (451). Sin embargo, fue lo suficientemente astuto para cambiar a\u00fan esta posici\u00f3n en su ventaja. Al final, Calcedonia le dio gran parte de lo que \u00e9l quer\u00eda. Al comienzo apareci\u00f3 en el concilio con los otros monofisitas como un acusado. Pero de inmediato vio en qu\u00e9 direcci\u00f3n iba la marea, se alej\u00f3 de sus antiguos amigos, gir\u00f3 completamente y firm\u00f3 la carta dogm\u00e1tica del Papa Le\u00f3n a Flaviano. Los padres ortodoxos estaban asombrados. En un concilio general el rango titular dado a Jerusal\u00e9n en Nicea naturalmente se habr\u00eda hecho sentir. La adherencia de una sede tan venerable fue recibida con deleite, el ilustre converso merec\u00eda alguna recompensa. Juvenal explic\u00f3 entonces que \u00e9l hab\u00eda llegado al principio a un entendimiento amistoso con M\u00e1ximo de Antioqu\u00eda, por el cual la larga disputa entre sus sedes deber\u00eda terminar. Antioqu\u00eda quer\u00eda, por supuesto, mantener su precedencia sobre Jerusal\u00e9n y la gran mayor\u00eda del patriarcado. Pero estaba dispuesta a sacrificar un peque\u00f1o territorio, Palestina en el sentido estricto (las tres provincias romanas as\u00ed llamadas), y aparentemente Arabia, para hacer un peque\u00f1o patriarcado para Jerusal\u00e9n. El emperador (Teodosio II) ya hab\u00eda intervenido en la disputa y hab\u00eda pretendido quitarle un territorio m\u00e1s grande a Antioqu\u00eda para beneficio de Jerusal\u00e9n. As\u00ed que este arreglo parec\u00eda una clase de compromiso. El concilio acept\u00f3 la propuesta de Juvenal en la s\u00e9ptima y octava sesi\u00f3n (La correspondencia de M\u00e1ximo con Le\u00f3n el Grande muestra que \u00e9l no estaba del todo satisfecho) y convirti\u00f3 a Jerusal\u00e9n en un patriarcado con un peque\u00f1o territorio. Desde esta \u00e9poca Jerusal\u00e9n es una sede patriarcal, la \u00faltima (la quinta) en orden y la m\u00e1s peque\u00f1a. As\u00ed fue como se estableci\u00f3 el n\u00famero, sagrado despu\u00e9s de todo, de cinco patriarcados. El Quincuag\u00e9simo sexto Concilio (692) admite este orden. Enumera los patriarcados de Roma, Constantinopla, Alejandr\u00eda, Antioqu\u00eda y a\u00f1ade: \u201cdespu\u00e9s de estos aquel de la ciudad de Jerusal\u00e9n\u201d (can. xxxvi), Este tambi\u00e9n es el orden proclamado por el Cuarto Concilio de Constantinopla (869) en el Canon xxi e incorporado en nuestra ley can\u00f3nica (C.I.C., dis. 22, c. 7). Desde Calcedonia nadie ha disputado el lugar de Jerusal\u00e9n en la jerarqu\u00eda de los patriarcados. Pero se notar\u00e1 cu\u00e1n tarde se le dio este rango, cu\u00e1n poco constructiva la conducta del obispo que lo obtuvo. Como el otro comparativamente moderno Patriarcado de Constantinopla  (hecho finalmente por el mismo concilio, can. xxviii) representa una concesi\u00f3n tard\u00eda que molesta el ideal m\u00e1s viejo y m\u00e1s venerable de tres patriarcados solamente \u2013 Roma, Alejandr\u00eda y Antioqu\u00eda. Jerusal\u00e9n le debe su lugar no a Santiago, el hermano del Se\u00f1or, sino al astuto e inescrupuloso Juvenal. Nada, por lo tanto, puede mostrar una mayor ignorancia de toda la situaci\u00f3n que la ingenua proposici\u00f3n de los anglicanos en diferentes \u00e9pocas (por ejemplo, los No-Juramentados en su carta a los patriarcas, 1720) de que todos deber\u00edan admitir a Jerusal\u00e9n \u201cmadre de todas la Iglesias\u201d como la primera sede de todas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las fronteras de este nuevo patriarcado, establecidas por Calcedonia, son al norte el L\u00edbano, al oeste el Mediterr\u00e1neo, al sur el Sina\u00ed (el Monte Sina\u00ed estaba originalmente incluido en estos l\u00edmites), al este Arabia y el desierto. Bajo el patriarcado estaban estos metropolitanos:  Cesarea en Palestina (quien ahora ten\u00eda que obedecer a su antiguo s\u00fabdito), Metr\u00f3polis de Palestina I, con 29 sufrag\u00e1neos;\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Escit\u00f3polis (en la Vulgata Bethsan, Jos. 17,11; Jc. 1,27; actualmente Bes\u00e1n, a siete horas al sur de Tiber\u00edades), Metr\u00f3polis de Palestina II con catorce sufrag\u00e1neos;\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Petra (Sela\u2019 en el hebreo, 2 Rey. 16,7; Is. 16,1; en el Wadi Musa, medio camino entre el Mar Muerto y el Mar Rojo), Metr\u00f3polis de Palestina III con trece sufrag\u00e1neos.\n<\/p>\n<h2>Desde Juvenal hasta la Conquista Sarracena (458-636)<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los patriarcas de esta \u00e9poca fueron: Teodosio (monofisita usurpador, 452); Anastasio (458-478); Martirio (479-486); Salustio (486-494); El\u00edas (494-513) (ver EL\u00cdAS DE JERUSAL\u00c9N) Juan III (513-524); Pedro (524-544)&#160;; Macario (544-574)&#160;; (Eustaquio, Origenista, usurpador -563); Juan IV (574-593); Neamo (593-601); Isaac (601-609); Zacar\u00edas (609-631); Moderato (631-634); Sofronio (634-638 o 644). Un importante evento para la ciudad fue la residencia all\u00ed de la Emperatriz Eudoxia, esposa de Teodosio II. Lleg\u00f3 primero en 438 y luego se asent\u00f3 en Jerusal\u00e9n desde 444 hasta su muerte cerca del a\u00f1o 460 (ver EUDOXIA). Pas\u00f3 la \u00faltima parte de su vida en ardiente devoci\u00f3n en los Santos Lugares, embelleciendo la ciudad y construyendo iglesias. Reconstruy\u00f3 las murallas a lo largo del sur e incluy\u00f3 al Cen\u00e1culo dentro de la ciudad. Al norte construy\u00f3 la iglesia de san Esteban en el lugar tradicional de su martirio (actualmente el famoso convento dominico y la Ecole Biblique). Justiniano I (527-565) tambi\u00e9n a\u00f1adi\u00f3 a la belleza de la ciudad muchos edificios espl\u00e9ndidos. De estos el m\u00e1s famoso era una gran bas\u00edlica dedicada a al Sant\u00edsima Virgen con una casa para peregrinos. Se construy\u00f3 en medio de la ciudad, pero ahora ha desaparecido completamente. Tambi\u00e9n construy\u00f3 otra gran iglesia  de la Sant\u00edsima Virgen en la punta sur del \u00e1rea del viejo Templo (actualmente la mezquita de Al-aqsa). El famoso mapa mosaico de Jerusal\u00e9n descubierto en Madeba (Guthe y Palmer, \u201cDie Mosaikkarte von Madeba\u201d, 1906) da una idea del estado de la ciudad en tiempos de Justiniano. Durante este periodo la Sede de Jerusal\u00e9n, como las de Alejandr\u00eda y Antioqu\u00eda, era perturbada constantemente por el cisma monofisita. Bajo Juvenal la gran multitud de monjes que se hab\u00edan asentado en Palestina irrumpieron en una revoluci\u00f3n regular en contra del gobierno y en contra del patriarca, cuyo cambio de frente en Calcedonia resent\u00edan amargamente. Eligieron a uno de sus miembros, Teodosio, como anti-patriarca. Por un corto tiempo (en 452) Juvenal tuvo que ceder espacio a esta persona. Por lo tanto, en otras sedes del patriarcado los obispos ortodoxos fueron expulsados y los monofisitas (como Pedro el Ibero en Majuma-Gaza) fueron elegidos en su lugar. La Emperatriz Eudoxia fue al comienzo una declarada monofisita y ayud\u00f3 a ese partido casi todo el tiempo en que estuvo en la ciudad. Juvenal viaj\u00f3 a Constantinopla e implor\u00f3 la ayuda del emperador (Marciano, 450-457). Regreso con un cuerpo de soldados que lo reinstalaron, matando un gran n\u00famero de monjes, y finalmente apres\u00f3 a Teodosio, quien hab\u00eda huido. Teodosio fue mantenido en prisi\u00f3n en Constantinopla casi hasta su muerte. Los disturbios no fueron sofocados completamente sino hasta finales del 453. Eventualmente, el abad ortodoxo Eutimio convirti\u00f3 a Eudoxia, quien muri\u00f3 en comuni\u00f3n con la Iglesia (c. 460).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los disturbios monofisitas posteriores, por supuesto, tambi\u00e9n afectaron a Jerusal\u00e9n. Martirio acept\u00f3 el Henotic\u00f3n (ver su carta a Pedro Monogo de Alejandr\u00eda en Zacharias Scholasticus: \u00abSyriac Chronicle\u00bb, ed. Ahrens y Krueger, Leipzig, 1899, VI, i, pp. 86, 18-20) con los obispos de su patriarcado. El\u00edas de Jerusal\u00e9n apoy\u00f3 a Flaviano de Antioqu\u00eda en su resistencia a la condena de Calcedonia del Emperador Anastasio (491-518). Fue entonces desterrado y Juan, Obispo de Sebaste, impuesto en su lugar (513) (ver EL\u00cdAS DE JERUSAL\u00c9N). Pero Juan se volvi\u00f3 ortodoxo y rompi\u00f3 su compromiso con el emperador monofisita tan pronto como obtuvo posesi\u00f3n de la sede (Theophanes Confessor, \u00abChronographia\u00bb, ed. de Boors, Leipzig, 1883-1885, I, 156). Mientras tanto san Sabas (d. 531) desde su monasterio en el Mar Muerto fue un poderoso apoyo de los ortodoxos. Juan III de Jerusal\u00e9n acept\u00f3 los decretos del S\u00ednodo ortodoxo de Constantinopla en 518 y la f\u00f3rmula del papa Ormisdas (514-523). El sucesor de Juan III, Pedro, realiz\u00f3 un s\u00ednodo en septiembre del 536, en el cual proclam\u00f3 su adherencia a Calcedonia y a la ortodoxia al estar de acuerdo con la destituci\u00f3n del monofisita Antimo de Constantinopla (depuesto ese a\u00f1o; las Actas de este s\u00ednodo est\u00e1n en Mansi, VIII, 1163-1176). Desde esta \u00e9poca los patriarcas parecen haber sido todos ortodoxos; aunque los monofisitas ten\u00edan un fuerte partido en Palestina y eventualmente nombraron obispos monofisitas en comuni\u00f3n con los patriarcas (jacobitas) de Antioqu\u00eda de la l\u00ednea de Sergio de Tella (desde 539) a\u00fan en la misma Jerusal\u00e9n. El primero de estos obispos jacobitas (ellos no tomaron el t\u00edtulo de patriarcas) de Jerusal\u00e9n fue Severo en 597. De \u00e9l desciende la presente l\u00ednea jacobita. En el a\u00f1o 614 una gran calamidad cay\u00f3 sobre la ciudad; fue tomada por los persas. En 602 el Emperador romano Mauricio hab\u00eda sido b\u00e1rbaramente asesinado por orden de Focas (602-610), quien usurp\u00f3 su lugar. Cosroes (Khusru) II, Rey de Persia, hab\u00eda encontrado protecci\u00f3n de sus enemigos con Mauricio, quien incluso hab\u00eda enviado un ej\u00e9rcito para restituirlo (591). El rey persa, furioso con el asesinato de su amigo y benefactor, declar\u00f3 la guerra contra Focas e invadi\u00f3 Siria (604). La guerra con persa continu\u00f3 con el sucesor de Focas, Heraclio (610-642). En el 611 los persas tomaron Antioqu\u00eda, luego Cesarea en Capadocia y Damasco. En 614 asolaron Jerusal\u00e9n. El yerno de Corroes, Shaharbarz asedi\u00f3 la ciudad; en su campamento hab\u00eda 26 mil jud\u00edos dispuestos a acabar con la soberan\u00eda cristiana en su ciudad santa. Se dice que no menos de noventa mil cristianos perecieron cuando Jerusal\u00e9n cay\u00f3. El Patriarca Zacario fue llevado cautivo a Persia. La An\u00e1stasis, el Martiri\u00f3n y otros santuarios cristianos fueron quemados o arrasados hasta el suelo. La gran reliquia de santa Helena de la Santa Cruz fue llevada a Persia como se\u00f1al de triunfo. A los jud\u00edos, como recompensa por su ayuda, se les permiti\u00f3 hacer lo que quisieran en la ciudad. Pero su triunfo no dur\u00f3 mucho. En 622 Heraclio march\u00f3 a trav\u00e9s de Asia menor, haciendo retroceder a los persas. En 162 invadi\u00f3 Persia; Cosroes huy\u00f3, fue depuesto y asesinado en 628 por su hijo Siroes.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El mismo a\u00f1o los persas tuvieron que firmar la paz que los despojaba de todas sus conquistas. Los soldados persas evacuaron las ciudades de Siria y Egipto que hab\u00edan conquistado, la reliquia de la Verdadera Cruz fue regresada. En 624 el mismo Heraclio lleg\u00f3 a Jerusal\u00e9n para venerar la Cruz. Este es el origen de la fiesta de la Exaltaci\u00f3n de la Santa Cruz (14 de septiembre: ver las lecciones del segundo nocturno de ese d\u00eda). El emperador, como castigo por la traici\u00f3n de los jud\u00edos, renov\u00f3 la vieja ley de Adriano prohibi\u00e9ndoles entrar a la ciudad.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Despu\u00e9s del asalto persa al pueblo, a\u00fan antes de que los romanos la reconquistaran, Modesto, abad del monasterio de san Teodosio en el desierto del sur, actuando aparentemente como vicario para el patriarca capturado, ya hab\u00eda comenzado a restaurar los santuarios. Fue imposible bajo el gobierno persa restaurar el esplendor del gran Martiri\u00f3n de Constantino. Modesto, por lo tanto, tuvo que contentarse con un grupo de edificios mucho m\u00e1s modestos en el Santo Sepulcro. Restaur\u00f3 la An\u00e1stasis, casi como hab\u00eda sido antes, excepto que un techo c\u00f3nico reemplazaba la vieja c\u00fapula. La costumbre de orientar las iglesias se hab\u00eda vuelto ahora universal; as\u00ed que se hizo un nuevo \u00e1bside al este (donde hab\u00eda estado la entrada) para el altar. Se abrieron puertas en el muro circular al norte y al sur del \u00e1bside. La An\u00e1stasis, anteriormente una capilla subsidiaria de la gran Bas\u00edlica, ahora se convert\u00eda en el edificio principal. Modesto restaur\u00f3 la peque\u00f1a capilla de la Crucifixi\u00f3n, originalmente construida por Melania, pero no trat\u00f3 de reconstruir ninguna parte de la Bas\u00edlica (Martiri\u00f3n) excepto la cripta de la Exaltaci\u00f3n de la Santa Cruz. Toda la explanada alrededor de estos edificios fue encerrada por un muro y de esta manera se hizo un gran atrio. Durante los siguientes siglos un gran n\u00famero de capillas fueron construidas aqu\u00ed para contener diferentes reliquias de la Pasi\u00f3n. Heraclio, cuando reconquist\u00f3 la ciudad, reconstruy\u00f3 los muros y restaur\u00f3 muchos otros santuarios arruinados. Desde esta \u00e9poca hasta la conquista de los \u00e1rabes, la Jerusal\u00e9n cristiana disfrut\u00f3 un corto periodo de paz y prosperidad. San Sofronio (634-638) o (644), quien vio esa conquista, fue uno de los m\u00e1s famosos patriarcas de Jerusal\u00e9n. En su \u00e9poca el monotelismo hab\u00eda surgido como uno de los muchos intentos desesperados de conciliar a los monofisitas. Sofronio se distingui\u00f3 como un oponente de esta nueva herej\u00eda. Naci\u00f3 en Damasco y hab\u00eda sido monje del monasterio de san Teodosio. En defensa de la Fe contra los monofisitas hab\u00eda viajado a trav\u00e9s de Siria y Egipto y hab\u00eda visitado Constantinopla. Como patriarca en 634 escribi\u00f3 una carta sinodal en defensa de las dos voluntades en Cristo que es uno de los documentos m\u00e1s importantes de esta controversia (Mansi XI, 461 sg.). En 636 hab\u00eda tenido que rendir su ciudad a los musulmanes.\n<\/p>\n<h2>Desde la Conquista \u00c1rabe hasta la Primera Cruzada (636-1099)<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los musulmanes en el primer ardor de su nueva fe procedieron a invadir Siria. El califa Abu-bakr (632-634) le dio el mando del ej\u00e9rcito a Abu-\u2018Ubaidah, uno de los Ashab originales (compa\u00f1eros de Mahoma en su viaje, 622). Primero tomaron Bosra. En julio de 633, derrotaron al ej\u00e9rcito de Heraclio en Ajnadain cerca de Emesa; en 634 arrasaron Damasco y de nuevo derrotaron a los romanos en Yarmuk. Emesa cay\u00f3 en 636. Los musulmanes consultaron entonces al califa Omar (643-644) acerca de si deber\u00edan marchar sobre Jerusal\u00e9n o Cesarea. Por consejo de \u2018Ali recibieron \u00f3rdenes de tomar la Ciudad Santa, Primero enviaron a Mo&#8217;awiya Ibn-Abu-Sufyan con cinco mil \u00e1rabes para sorprender a la ciudad; poco despu\u00e9s fue sitiada por todo el ej\u00e9rcito de Abu-\u2018Ubaidah. Fue defendida por una gran fuerza compuesta de refugiados de todas las partes de Siria, soldados que hab\u00edan escapado de Yarmuk y una fuerte guarnici\u00f3n. Por cuatro meses continu\u00f3 el sitio, cada d\u00eda hab\u00eda fieros asaltos. Al fin, cuando toda resistencia era in\u00fatil, el Patriarca Sofronio (quien actu\u00f3 durante ese tiempo como cabeza de la defensa cristiana) apareci\u00f3 en los muros y demand\u00f3 una conferencia con Abu-\u2018Ubaidah. Propuso entonces capitular en t\u00e9rminos honorables y justos; los cristianos pudieron mantener sus santuarios y capillas, ninguno fue forzado a aceptar al Islam. Sofronio adem\u00e1s insisti\u00f3 en que estos t\u00e9rminos fueran ratificados por el califa en persona. Omar, entonces en Medina, estuvo de acuerdo con los t\u00e9rminos y lleg\u00f3 en un camello a los muros de Jerusal\u00e9n. Firm\u00f3 la rendici\u00f3n, luego entr\u00f3 en la ciudad con Sofronio \u201cy cort\u00e9smente discuti\u00f3 con el patriarca respecto a las antig\u00fcedades religiosas\u201d (Gibbon, ci, ed. Bury, Londres, 1898, V, 436). Se dice que cuando lleg\u00f3 la hora para sus oraciones \u00e9l estaba en la An\u00e1stasis, pero rehus\u00f3 decirlas all\u00ed, por temor a que en tiempos futuros los musulmanes tomaran esto como excusa para romper el tratado y confiscar la iglesia. La Mezquita de Omar (Jami \u2018Saidna \u2018Omar), opuesta a las puertas de la An\u00e1stasis, con el alto alminar, es mostrado como el lugar al que \u00e9l se retir\u00f3 para sus oraciones. Bajo los musulmanes la poblaci\u00f3n cristiana de Jerusal\u00e9n durante el primer periodo disfrut\u00f3 la tolerancia habitual dada a los te\u00edstas no musulmanes. Las peregrinaciones siguieron como antes. El nuevo gobierno no hizo de Jerusal\u00e9n el centro pol\u00edtico de Palestina. Este fue arreglado en Lidia hasta el a\u00f1o 716, luego en Ar-Ramla (Ramleh). Pero tambi\u00e9n desde el punto de vista de los musulmanes, Jerusal\u00e9n, la ciudad de David y Cristo, a la cual fue llevado Mahoma milagrosamente en una noche (Cor\u00e1n, Sura. XVII), la cual hab\u00eda sido la primera Qibla de su religi\u00f3n, era un lugar muy sagrado, en tercer lugar s\u00f3lo despu\u00e9s de la Meca y Medina. Ellos la llamaron Beit al-makdis (actualmente en general Al-Kuds).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el reino del Califa \u2018Abd-al-malik (684-705, el quinto califa omeya, en damasco) el pueblo de Irak se rebel\u00f3 y tom\u00f3 posesi\u00f3n del Hijaz. Para darle a sus seguidores un substituto para el haraman (Meca y Medina), del cual hab\u00edan sido advertidos de visitar, resolvi\u00f3 hacer de Jerusal\u00e9n un centro de peregrinaje. Entonces se dispuso a adornar el lugar del Templo con una espl\u00e9ndida mezquita. Parece que los cristianos hab\u00edan dejado intacto el lugar donde alguna vez hab\u00eda estado el Templo. Omar lo visit\u00f3 y lo encontr\u00f3 lleno de deshechos. En su \u00e9poca un gran edificio cuadrado sin pretensi\u00f3n arquitect\u00f3nica fue colocado para refugiar a los Verdaderos Creyentes que iban all\u00ed a rezar. En 691 \u2018Abd-al-malik lo remplaz\u00f3 con el exquisito \u201cDomo de la Roca\u201d (Qubbet-es-Sachra), construido por arquitectos bizantinos, que todav\u00eda se alza en medio del \u00e1rea del templo. Este es el edificio conocido durante mucho tiempo como la Mezquita de Omar, falsamente atribuido a \u00e9l. Es un edificio octogonal coronado con un domo, cubierto en el exterior con m\u00e1rmol y los m\u00e1s hermosos azulejos multicolores, ciertamente uno de los monumentos m\u00e1s espl\u00e9ndidos de la arquitectura mundial. Fue construido sobre una gran roca plana, probablemente el lugar del viejo altar de los holocaustos. \u2018Abd-allah al- Iman al-Mamun (Califa, 813-833) la restaur\u00f3.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El domo cay\u00f3 en un terremoto y fue reconstruido en 1022. Los Cruzados (quienes la convirtieron en una iglesia) pensaron que era originalmente el Templo jud\u00edo; de ah\u00ed la gran cantidad de templos construidos como imitaci\u00f3n. Rafael en su \u201cEsponsales de la Sant\u00edsima Virgen\u201d la ha pintado, tan bien como pudo, a partir de descripciones, en el fondo como el Templo. Toda el \u00e1rea del Templo se convirti\u00f3 para los musulmanes en el \u201cSantuario ilustre\u201d (Haram-ash-sherif) y fue gradualmente cubierto por columnatas, almimbares (p\u00falpitos) y peque\u00f1os domos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el extremo sur la bas\u00edlica de Justiniano se convirti\u00f3 en la \u201cMezquita m\u00e1s remota\u201d (Al-Masjid-al-aqsa, Sura XVII, 1). La descripci\u00f3n de Arculf, un obispo franco que viaj\u00f3 en peregrinaje a Tierra Santa en el siglo VII, escrita a partir de su relato por Adamman, monje de Jonia (d. 704): \u201cDe locis t\u00e9rrea sanctae\u201d lib. III (P. L., LXXXVIIl, 725 ss.), nos da una descripci\u00f3n nada placentera de la condiciones de los cristianos en Palestina en el primer periodo del gobierno musulm\u00e1n. Los califas de Damasco (661-750) fueron pr\u00edncipes iluminados y tolerantes, en muy buenos t\u00e9rminos con sus s\u00fabditos cristianos. Muchos cristianos (por ejemplo, San Juan Damasceno, 754 d.C.) desempe\u00f1aron importante oficios en sus cortes. Los califas abas\u00edes en Bagdad (753-1242), durante el tiempo que gobernaron Siria, tambi\u00e9n fueron tolerantes con los cristianos. El famoso Harun Abu-Ja-\u2018afar (Haroun al-rashid, 786-809) envi\u00f3 las llaves del Santo Sepulcro a Carlomagno quien construy\u00f3 un hospicio para los peregrinos latinos cerca del santuario. Las revoluciones y las dinast\u00edas rivales que rompieron la unidad del Islam en pedazos, hicieron de Siria el campo de batalla para el mundo musulm\u00e1n; los cristianos bajo los nuevos amos comenzaron a sufrir la opresi\u00f3n que eventualmente llev\u00f3 a las Cruzadas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En 891 la secta del Karamita (carmatianos) bajo Abu-Said al-jannabi surgi\u00f3 en los alrededores de Kufa. Derrotaron las tropas del Califa Al-Mutazid (Ahmed Abu&#8217;l Abbas), entraron a Siria (903-904) y devastaron la provincia. Asediaron la Meca y evitaron que los peregrinos fueran all\u00ed desde 929 hasta 950, cuando finalmente fueron destruidos. Durante este tiempo los musulmanes comenzaron de nuevo a ir en peregrinaci\u00f3n a Jerusal\u00e9n en vez de ir al Hijaz. La importancia religiosa que gan\u00f3 de esta manera la ciudad fue el comienzo de la intolerancia hacia los cristianos. Es el resultado invariable en el Islam; entre m\u00e1s sagrado es un lugar para los musulmanes menos est\u00e1n ellos dispuestos a tolerar a los infieles en \u00e9l. La dinast\u00eda de los Fatim\u00edes surg\u00eda ahora en \u00c1frica (908). Cerca del a\u00f1o 967 tomaron posesi\u00f3n de Egipto. Mientras tanto una guerra fronteriza con el imperio continuaba siempre. Los romanos tomaron ventaja de este desmembramiento de los musulmanes para invadir sus antiguas provincias. Ya en 901, en el reino de Le\u00f3n VI (886-911), los ej\u00e9rcitos romanos hab\u00edan avanzado sobre Siria tan lejos como Alepo y hab\u00edan tomado un gran n\u00famero de prisioneros. En 962 Nic\u00e9foro Focas con cien mil hombres lleg\u00f3 hasta Alepo y devast\u00f3 el pa\u00eds. En 968 y 969 los romanos reconquistaron Antioqu\u00eda. Fue inevitable que los cristianos de Jerusal\u00e9n trataran de ayudar a sus compatriotas a reconquistar la tierra que hab\u00eda sido romana y cristiana; inevitable, tambi\u00e9n, que los musulmanes castigaran tales intentos de alta traici\u00f3n. En 969 el patriarca, Juan VII, fue sentenciado a muerte por mantener correspondencia traidora con los romanos; muchos otros cristianos sufrieron el mismo destino, y un n\u00famero de iglesias fueron destruidas. Al mismo tiempo la primera ola de la gran raza turca (los sel\u00e9ucidas) estaba entrando a raudales sobre el imperio del califa.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En 934 un turco, Ikshid, se rebel\u00f3 y sus sucesores se apoderaron de Palestina por unos a\u00f1os.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En 969 Mu-\u2018ezz-li-Din-Allah, el cuarto Califa fatim\u00ed en Egipto, conquist\u00f3 Jerusal\u00e9n. Un peregrino musulm\u00e1n, Al-Muqaddasi, escribi\u00f3 una descripci\u00f3n de la ciudad, especialmente del Haram ash-sharig, en esta \u00e9poca (citado por Le Strange, \u201cPalestina bajo los musulmanes\u201d, 1890). El infame Hakim (Al-Hakim bi-amr-Allah, el sexto Califa egipcio, 996-1021, quien se convirti\u00f3 en el dios de los drusos) decidi\u00f3 destruir el Santo Sepulcro.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Realmente este s\u00f3lo fue un incidente en su persecuci\u00f3n de los cristianos: su excusa fue que el milagro del fuego sagrado (ya practicado en su \u00e9poca) era una escandalosa impostura. En 1010 los edificios erigidos por Modesto fueron quemados por completo. Las noticias de la destrucci\u00f3n, llevadas por peregrinos, ocasionaron una ola de indignaci\u00f3n a trav\u00e9s de Europa. Fue una de las causas del sentimiento que eventualmente provoc\u00f3 la Primera Cruzada. Mientras tanto se recolectaron fondos para reconstruir el santuario. El Emperador Constantino IX (1042-1054) persuadi\u00f3 al Califa Al-Mustansir-bi-llah (1036-1094) para que permitiera la reconstrucci\u00f3n con la condici\u00f3n de liberar a cinco mil prisioneros musulmanes y permitir la oraci\u00f3n a Al-Mustansir en las mezquitas del imperio. Se enviaron arquitectos bizantinos a Jerusal\u00e9n. La reconstrucci\u00f3n fue terminada en 1048. El trabajo de Modesto fue restaurado con algunas adiciones apresuradas e imperfectas. El Santo Sepulcro permaneci\u00f3 en su estado hasta que los cruzados lo remplazaron con el actual grupo de edificios (1140-1149).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En 1030 mercaderes de Amalfi pudieron establecerse permanentemente en Jerusal\u00e9n. Ellos hab\u00edan dejado de comerciar por completo con la gente de Palestina, construyeron una iglesia (santa Mar\u00eda Latina), un monasterio Benedictino y un hospedaje para los peregrinos. En 1077 los turcos sel\u00e9ucidas se convirtieron en los amos de Palestina. Desde esta \u00e9poca las condiciones de los cristianos se hicieron intolerables. Los turcos prohibieron los servicios cristianos, devastaron iglesias, asesinaron peregrinos. Fueron las noticias de estos abusos las que provocaron el Concilio de Clermont (1095) y trajeron a los cruzados en 1099. La sucesi\u00f3n patriarcal despu\u00e9s de Sofronio fue: (La sede estuvo vacante desde la muerte de Sofronio hasta 705. Mientras Esteban de Dora actu\u00f3 como vicario papal para Palestina); Juan V (705-735); Juan VI (735-760), (posiblemente la misma persona como Juan V); Teodoro (760-c. 770); Eusebio (772); El\u00edas II (expulsado en 784, muri\u00f3 c. 800); (mientras Teodoro ocup\u00f3 la sede por un tiempo ); Jorge de Sergio (800-807); Tom\u00e1s (807-821); Basilio (821-842); Sergio (842- c. 859); Salom\u00f3n (c. 859-c. 864); Teodosio (c. 864- c. 879); El\u00edas III (c. 879-907); Sergio II (907-911 ); Le\u00f3n o Leoncio (911-928; Anastasio o Atanasio; Nicol\u00e1s; Crist\u00f3bal de Cristodoro (muri\u00f3 en 937); \u00c1gato; Juan VII (asesinado en 969); Crist\u00f3bal II; Tom\u00e1s II; Jos\u00e9 II; Alejandro; Agapito (986-?): Jerem\u00edas u Orestes (desterrado y asesinado c. 1012); Te\u00f3filo; Arsenio (c. 1024); Jordano; Nic\u00e9foro; Sofronio II; Marcos II; Eutimio II (muri\u00f3 en 1099).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nFuente:  Fortescue, Adrian. \u00abJerusalem (A.D. 71-1099).\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 8. New York: Robert Appleton Company, 1910. <br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/08355a.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducci\u00f3n: Mauricio Acosta Rojas\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Contenido 1 Hasta la \u00e9poca de Constantino (71 \u2013 312 d.C.) 2 Constantino y los Lugares Santos (312-337) 3 El Patriarcado (325-451) 4 Desde Juvenal hasta la Conquista Sarracena (458-636) 5 Desde la Conquista \u00c1rabe hasta la Primera Cruzada (636-1099) Hasta la \u00e9poca de Constantino (71 \u2013 312 d.C.) 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