{"id":25415,"date":"2016-02-05T17:12:35","date_gmt":"2016-02-05T22:12:35","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/supresion-de-los-jesuitas\/"},"modified":"2016-02-05T17:12:35","modified_gmt":"2016-02-05T22:12:35","slug":"supresion-de-los-jesuitas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/supresion-de-los-jesuitas\/","title":{"rendered":"SUPRESION DE LOS JESUITAS"},"content":{"rendered":"<p>\n      La Supresi\u00f3n es la parte m\u00e1s dura de la historia de la Compa\u00f1\u00eda. Despu\u00e9s de haber disfrutado durante dos siglos y medio de una muy alta estima entre el pueblo cat\u00f3lico, reyes, prelados y papas de repente pas\u00f3 a ser objeto de una fren\u00e9tica hostilidad, fue cubierta de injurias, y eliminada con una dram\u00e1tica rapidez. Cada obra de los Jesuitas \u2013sus vastas misiones, sus nobles colegios, sus iglesias- les fue arrebatada o fue destruida. Fueron desterrados y la orden fue suprimida con discursos severos y denunciatorios, incluso por parte del Papa. Lo que contrasta de la forma m\u00e1s sorprendente es que en esos momentos sus protectores eran antiguos enemigos: los rusos y Federico de Prusia. Al igual que muchos intrincados problemas, su soluci\u00f3n puede hallarse empezando por aquello que es de f\u00e1cil comprensi\u00f3n. Si retrocedemos una generaci\u00f3n vemos que cada uno de los tronos que intervinieron de forma activa en la Supresi\u00f3n, incluido el Papa, estaba desbordado. Francia, Espa\u00f1a, Portugal e Italia fueron, y todav\u00eda son, v\u00edctimas de las extravagancias del movimiento revolucionario. La Supresi\u00f3n de la Compa\u00f1\u00eda se debi\u00f3 a las mismas causas que en una posterior evoluci\u00f3n dieron lugar a la Revoluci\u00f3n Francesa. Estas causas variaron ligeramente seg\u00fan el pa\u00eds. En Francia se combinaron muchas influencias, como veremos: desde el jansenismo al librepensamiento, hasta la por entonces acuciante impaciencia por el antiguo orden de cosas (v\u00e9ase Francia, VI, 172). Algunos han cre\u00eddo que la Supresi\u00f3n se debi\u00f3 en principio a estas corrientes de pensamiento. Otros la atribuyen principalmente al absolutismo de los borbones. Pero, aunque en Francia el rey era reacio a la Supresi\u00f3n, las fuerzas destructoras adquirieron su poder debido a su indolencia al ejercer el control que solamente \u00e9l pose\u00eda en esa \u00e9poca. Fuera de Francia, es evidente que la autocracia, que actuaba por medio de arrogantes ministros, fue la causa determinante.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Portugal\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En 1750 Jos\u00e9 I de Portugal nombr\u00f3 a Sebasti\u00e1n Jos\u00e9 Carvalho, posteriormente Marqu\u00e9s de Pombal (q.v.), como su primer ministro. Las disputas de Pombal con los Jesuitas empezaron con un desencuentro por un intercambio de territorio con Espa\u00f1a. San Sacramento fue intercambiado por las Siete Reducciones de Paraguay, que pertenec\u00edan a Espa\u00f1a. All\u00ed, las maravillosas misiones de la Compa\u00f1\u00eda eran codiciadas por los portugueses, que cre\u00edan que los Jesuitas eran mineros de oro. As\u00ed, los indios fueron obligados a salir de su pa\u00eds; y los Jesuitas procuraron conducirlos pac\u00edficamente a las lejanas tierras que les fue asignada. Pero, debido a las severas condiciones impuestas, se levantaron en armas en contra del traslado, y se origin\u00f3 la llamada guerra de Paraguay la cual, por supuesto, fue desastrosa para los indios. Luego, paso a paso, la disputa con los Jesuitas fue llevada hasta sus extremos. El d\u00e9bil rey fue persuadido para eliminarlos de la corte; empez\u00f3 una guerra de panfletos en su contra; en primer lugar, se prohibi\u00f3 a los padres que asumieran la administraci\u00f3n temporal de las misiones y posteriormente fueron deportados de Am\u00e9rica.<br \/>\nEl 1 de abril de 1758 el anciano papa Benedicto XIV decret\u00f3 un breve en el que nombraba al cardenal Saldanha investigador de las alegaciones contra los jesuitas, que hab\u00edan sido recobrados en nombre del rey de Portugal. Pero de ah\u00ed no se deduce que el Papa hubiese prejuzgado el caso en contra la orden. Al contrario, si tenemos en cuenta todas las cartas e instrucciones enviadas al Cardenal, vemos que el Papa era notablemente esc\u00e9ptico con respecto a la gravedad de los abusos alegados. Orden\u00f3 una m\u00ednima investigaci\u00f3n, pero se encamin\u00f3 a salvaguardar la reputaci\u00f3n de la Compa\u00f1\u00eda. Todas las cuestiones de gran importancia le fueron devueltas. El Papa falleci\u00f3 cinco semanas m\u00e1s tarde, el 3 de mayo. En 15 de mayo, Saldanha, habiendo recibido el Breve quince d\u00edas antes, omitiendo la minuciosa visita casa a casa que hab\u00eda sido ordenada, y pronunci\u00e1ndose sobre las cuestiones que el Papa le hab\u00eda reservado, declar\u00f3 que los Jesuitas eran culpables de haber ejercido comercio il\u00edcito, p\u00fablico y escandaloso tanto en Portugal como en sus colonias. Tres semanas m\u00e1s tarde, por instigaci\u00f3n de Pombal, a los Jesuitas les fueron arrebatadas todas sus facultades en todo el patriarcado de Lisboa. Antes de que Clemente XIII (q.v.) se hubiese convertido en papa (6 de julio de 1758) la obra de la Compa\u00f1\u00eda hab\u00eda sido destruida, y en 1759 fue civilmente suprimida. El \u00faltimo paso se dio como consecuencia de un complot contra el chambel\u00e1n Texeiras, pero sospechoso de haber sido promovido por el rey, y que los Jesuitas supuestamente hab\u00edan apoyado. Pero los motivos de sospecha nunca fueron planteados y mucho menos probados. La cumbre de la persecuci\u00f3n de Pombal se alcanz\u00f3 con la quema en la hoguera (1761) del piadoso padre Malagrida (q.v.), aparentemente por herej\u00eda; mientras, los otros padres, que hab\u00edan sido encarcelados, perecieron en gran n\u00famero. Las relaciones entre la Iglesia de Portugal y Roma se interrumpieron hasta 1770.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Francia\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Supresi\u00f3n en Francia fue ocasionada por los da\u00f1os infligidos en 1755 por las naves inglesas en el comercio franc\u00e9s. Los misioneros jesuitas ten\u00edan importantes intereses en Martinica. Ni comerciaron ni pudieron comerciar, esto es, comprar barato y vender caro, m\u00e1s que cualesquiera otros religiosos. Pero s\u00ed que vendieron productos en sus grandes granjas misioneras, en las que estaban empleados muchos nativos, y esto fue permitido en parte para proteger a los sencillos e ingenuos nativos de la plaga de los intermediarios deshonestos. El padre Antoin La Vallette, superior de las misiones de La Martinica, administr\u00f3 estas transacciones con no poco \u00e9xito, y dicho \u00e9xito le anim\u00f3 a ir m\u00e1s lejos. Comenz\u00f3 a pedir prestado dinero para trabajar en los inmensos recursos subdesarrollados de la colonia, existiendo una carta del gobernador de la isla fechada en 1753 alabando su empresa. Pero con el comienzo de la guerra, naves que transportaban bienes de un valor estimado de 2.000.000 de libras fueron capturadas y se lleg\u00f3 a la bancarrota, y por una gran suma. Sus acreedores fueron incitados a reclamar el pago ante el procurador de Par\u00eds pero \u00e9l, confiando en lo que ciertamente era la letra de la ley, rechaz\u00f3 su responsabilidad en las deudas de una misi\u00f3n independiente, aunque se ofreci\u00f3 a negociar un acuerdo, para el que ten\u00eda depositadas esperanzas. Los acreedores acudieron a los tribunales y se decret\u00f3 una orden (1760) obligando a la Compa\u00f1\u00eda a pagar y dando libertad para el embargo en caso del no pago.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los padres, por consejo de sus abogados, apelaron al Grand\u2019chambre del Parlamento de Par\u00eds. Result\u00f3 ser un paso imprudente. Ya que no s\u00f3lo el Parlamento apoy\u00f3 a la c\u00e1mara baja (8 de mayo de 1761) sino que una vez que tuvieron el caso en sus manos, los enemigos de la Compa\u00f1\u00eda en dicha asamblea decidieron asestar un gran golpe a la orden. Los distintos enemigos se unieron. Los jansenistas eran numerosos entre las gens-de-robe, y en este momento ten\u00edan especiales ganas de ser vengados del partido ortodoxo. Los sorbonistas, tambi\u00e9n, los rivales universitarios de la gran orden de la ense\u00f1anza, se unieron al ataque. Tambi\u00e9n lo hicieron los galicanos, los fil\u00f3sofos y los enciclopedistas. Luis XV era d\u00e9bil y la influencia de su corte estaba dividida; mientras su esposa e hijos estaban sinceramente de parte de los Jesuitas, su competente primer ministro, el Duque de Choiseul (q.v.), le hizo el juego al Parlamento, y la favorita real, Madame de Pompadour, a la que los Jesuitas hab\u00edan negado la absoluci\u00f3n, fue una agria oponente. La determinaci\u00f3n a tiempo del Parlamento de Par\u00eds ech\u00f3 encima a toda la oposici\u00f3n. El ataque a los Jesuitas, propiamente, fue abierto por el jansenista abad Chauvelin, el 17 de abril de 1762, quien denunci\u00f3 la Constituci\u00f3n de los Jesuitas como causa de los dudosos desfalcos de la orden. A esto le sigui\u00f3 el compte-rendu sobre las Constituciones, 3-7 de julio de 1762, plagado de conceptos err\u00f3neos, aunque a\u00fan no desbordante de hostilidad. Al siguiente d\u00eda, Chauvelin se rebaj\u00f3 a usar unos medios vulgares pero eficaces, excitando el odio por medio de la denuncia de los principios morales y las ense\u00f1anzas de los Jesuitas, especialmente en materia de tiranicidio.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el Parlamento, el caso de los Jesuitas ya era desesperado. Tras un largo conflicto con la corona en el que el indolente y dominado soberano err\u00f3 al imponer su deseo bajo cualquier prop\u00f3sito, el Parlamento promulg\u00f3 sus famosos \u201cExtraits des assertions\u201d, un libro azul, podr\u00edamos decir, que conten\u00eda un conglomerado de pasajes de te\u00f3logos y canonistas jesuitas y en los que fueron acusados de toda clase de inmoralidades y errores: desde el tiranicidio, la magia y el arrianismo a la traici\u00f3n, el socinianismo y el luteranismo. El 6 de agosto de 1762 se public\u00f3 el \u00faltimo arr\u00eat condenando a la Compa\u00f1\u00eda a la extinci\u00f3n, pero la intervenci\u00f3n del rey dio lugar a ocho meses de demora. A favor de los Jesuitas hubo testimonios sorprendentes, sobre todo los procedentes del clero franc\u00e9s, en las dos convocatorias emplazadas para el 30 de noviembre de 1761 y el 1 de mayo de 1762. Pero la serie de cartas y discursos publicados por Clemente XIII se convirtieron una declaraci\u00f3n jurada verdaderamente incontestable a favor de la orden. Sin embargo, nada permiti\u00f3 detener al Parlamento. El contra-edicto del rey retras\u00f3 de hecho la ejecuci\u00f3n de su arr\u00eat, y entretanto fue propuesta una soluci\u00f3n por parte de la Corte. Si los jesuitas franceses se separaban de la orden, bajo un vicario franc\u00e9s, con costumbres francesas, la corona a\u00fan los proteger\u00eda. A pesar del peligro de rechazar, los Jesuitas no consintieron; y al consultar al Papa, \u00e9l (no Ricci) us\u00f3 la famosa frase Sint ut sunt, aut non sint (de Ravignan, \u201cClement XIII\u201d, I, 105, las palabras tambi\u00e9n son atribuidas a Ricci). La intervenci\u00f3n de Luis aplaz\u00f3 la ejecuci\u00f3n del arr\u00eat contra los Jesuitas hasta el 1 de abril de 1763. Entonces, los colegios fueron cerrados, y por otro arr\u00eat del 9 de marzo de 1764, los jesuitas fueron obligados a renunciar a sus votos bajo pena de destierro. Solamente tres sacerdotes y unos cuantos escolares aceptaron las condiciones. A finales de noviembre de 1764 el rey firm\u00f3 a disgusto el edicto disolviendo la Compa\u00f1\u00eda en todos sus dominios, ya que todav\u00eda estaban protegidos por algunos parlamentos provinciales, como en Franco-Condado, Alsacia y Artois. Pero en la redacci\u00f3n del edicto cancel\u00f3 numerosas cl\u00e1usulas, que implicaban que la Compa\u00f1\u00eda era culpable; y, escribiendo a Choiseul, concluy\u00f3 con estas ligeras pero significantes palabras: \u201cSi acepto el consejo de otros por la paz de mi reino, tendr\u00e9is que hacer los cambios que proponga, o no habr\u00e9 conseguido hada. Y no digo nada m\u00e1s, no sea que diga demasiado\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Espa\u00f1a, N\u00e1poles y Parma\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Supresi\u00f3n en Espa\u00f1a, y sus cuasi-dependencias N\u00e1poles y Parma, y en las colonias espa\u00f1olas fue llevada a cabo por medio de reyes y ministros autocr\u00e1ticos. Sus deliberaciones fueron llevadas en secreto, y ci\u00f1eron a s\u00ed mismos sus deliberaciones a prop\u00f3sito. S\u00f3lo hace pocos a\u00f1os que una pista ha conducido hasta Bernardo Tanucci, el anticlerical ministro de N\u00e1poles, quien adquiri\u00f3 una gran influencia sobre Carlos III antes de que el rey pasase del trono de N\u00e1poles al de Espa\u00f1a. En la correspondencia de este ministro se hallan todas las ideas que guiaron de vez en cuando la pol\u00edtica espa\u00f1ola. Carlos, hombre de buen car\u00e1cter moral, confi\u00f3 su gobierno al Conde de Aranda y a otros seguidores de Voltaire; y trajo de Italia a un ministro de finanzas, cuya nacionalidad hizo al gobierno impopular, mientras que sus exacciones dieron lugar en 1766 a disturbios y a la publicaci\u00f3n de varios pasquines, s\u00e1tiras y ataques a la administraci\u00f3n. Se convoc\u00f3 un consejo extraordinario para investigar la cuesti\u00f3n, y se declar\u00f3 que gente tan sencilla como los amotinados nunca podr\u00eda haber producido panfletos pol\u00edticos. Procedieron a obtener informaci\u00f3n secreta, cuyo prop\u00f3sito no se conoce; pero los registros conservados muestran que en septiembre el consejo resolvi\u00f3 incriminar a la Compa\u00f1\u00eda, y que el 29 de enero de 1767 se ejecut\u00f3 su expulsi\u00f3n. Se enviaron a los magistrados de cada localidad en las que resid\u00edan los Jesuitas \u00f3rdenes secretas, que ser\u00edan ejecutadas entre el 1 y el 2 de abril de 1767. El plan marchaba silenciosamente. Esa ma\u00f1ana, 6000 jesuitas fueron expulsados como convictos a la costa, donde fueron deportados, primero a los Estados Pontificios y finalmente a C\u00f3rcega.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tanucci llev\u00f3 a cabo una pol\u00edtica similar en N\u00e1poles. El 3 de noviembre los religiosos, otra vez sin un juicio, y ahora incluso sin acusaci\u00f3n, fueron expulsados a la frontera con los Estados Pontificios, y se les amenaz\u00f3 con la muerte si regresaban. Ha de indicarse que en estas expulsiones, cuanto m\u00e1s peque\u00f1o es el estado m\u00e1s grande es el desprecio de los ministros hacia cualquier clase de ley. El Ducado de Parma era la m\u00e1s peque\u00f1a de las llamadas cortes borb\u00f3nicas, y tan agresiva en su anticlericalismo que Clemente XIII le dirigi\u00f3 (el 30 de enero de 1768) un monitorium, o advertencia, seg\u00fan el cual los excesos ser\u00edan penalizables con censuras eclesi\u00e1sticas. Llegado este momento, todos los partidarios de la \u201cFamilia Compacta\u201d Borb\u00f3n se enfurecieron con la Santa Sede, y solicitaron la destrucci\u00f3n completa de la Compa\u00f1\u00eda. Como pre\u00e1mbulo, Parma expuls\u00f3 a los Jesuitas de sus territorios confiscando sus posesiones, como era habitual.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Clemente XIV\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde estos momentos hasta su muerte (2 de febrero de 1769), Clemente XIII fue acosado con groser\u00eda y violencia m\u00e1ximas. Partes de sus estados fueron incautados por la fuerza, fue insultado por los representantes borbones, y qued\u00f3 patente que, como no cediese se originar\u00eda un cisma, tal y como en Portugal acababa de ocurrir. El c\u00f3nclave subsiguiente dur\u00f3 desde el 15 de febrero a mayo de 1769. Las cortes borb\u00f3nicas, por medio de los llamados \u201ccardenales de la corona\u201d, consiguieron excluir algunos partidos, apodados Zelanti, que hubiesen tomado una posici\u00f3n s\u00f3lida en defensa de la orden, y finalmente eligieron a Lorenzo Ganganelli, que tom\u00f3 el nombre de Clemente XIV. Cretineau-Joly (Clemente XIV, p. 260) afirm\u00f3 que Ganganelli, antes de su elecci\u00f3n, se comprometi\u00f3 con los cardenales de la corona, por medio de alg\u00fan tipo de condici\u00f3n, a suprimir la Compa\u00f1\u00eda, lo que habr\u00eda implicado una infracci\u00f3n del juramento del c\u00f3nclave. Esto fue refutado mediante la declaraci\u00f3n del agente espa\u00f1ol Azpuru, que fue especialmente designado para actuar con los cardenales de la corona. Escribi\u00f3 el 18 de mayo, justo antes de su elecci\u00f3n: \u201cninguno de los cardenales ha llegado tan lejos como para proponer a alguien que la Supresi\u00f3n fuese asegurada por medio de un compromiso verbal o escrito\u201d, y justo despu\u00e9s del 25 de mayo escribi\u00f3: \u201cGanganelli ni hizo una promesa ni la rechaz\u00f3\u201d. Por otra parte, parece que s\u00ed que escribi\u00f3 algunas palabras, que fueron tomadas por los cardenales de la corona como indicaci\u00f3n de que los borbones se habr\u00edan salido con la suya con respecto a \u00e9l (cartas de de Bernis del 28 de julio y 20 de noviembre de 1769).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tan pronto como Clemente subi\u00f3 al trono la corte espa\u00f1ola, respaldada por los otros miembros de la \u201cFamilia Compacta\u201d, renov\u00f3 su arrolladora presi\u00f3n. El 2 de agosto de 1769, Choiseul escribi\u00f3 una severa carta solicitando la Supresi\u00f3n en dos meses, y el Papa hizo su primera promesa escrita garantizando dicha medida, pero declar\u00f3 que necesitaba m\u00e1s tiempo. Luego comenzaron una serie de acciones, siendo algunas interpretadas de un modo natural como mecanismos de escape para retrasar el terrible acto destructivo hacia el que Clemente era empujado. Pas\u00f3 m\u00e1s de dos a\u00f1os tratando con las cortes de Tur\u00edn, Toscana, Mil\u00e1n, G\u00e9nova, Bavaria, etc., que no consent\u00edan tan f\u00e1cilmente los proyectos de los borbones. El mismo objetivo ulterior quiz\u00e1 pueda detectarse en algunas de las calumnias infligidas a la Compa\u00f1\u00eda. En varios colegios, como los de Frascati, Ferrara, Bolonia y el Colegio Irland\u00e9s de Roma, despu\u00e9s de un prolongado examen, los Jesuitas fueron expulsados con mucha hostilidad. Y hubo momentos, como por ejemplo despu\u00e9s de la ca\u00edda de Choiseul, en los que parec\u00eda como si la Compa\u00f1\u00eda se hubiese salvado; pero siempre prevaleci\u00f3 la obstinaci\u00f3n de Carlos III.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A mediados de 1772 Carlos situ\u00f3 un nuevo embajador en Roma, don Jos\u00e9 Mo\u00f1ino, luego Conde de Floridablanca, un hombre severo y duro, \u201clleno de artificio, sagacidad y disimulo, empe\u00f1ado como nadie en la Supresi\u00f3n de los Jesuitas\u201d. Hasta este momento las negociaciones hab\u00edan estado en manos del inteligente diplom\u00e1tico Cardenal de Bernis, embajador franc\u00e9s del Papa. Mo\u00f1ino tom\u00f3 la delantera y de Bernis se convirti\u00f3 en partidario de imponer la aprobaci\u00f3n de sus recomendaciones. Finalmente, el 6 de septiembre, Mo\u00f1ino entreg\u00f3 un estudio en el que suger\u00eda al Papa una l\u00ednea a seguir, que en parte adopt\u00f3 redactando el breve de la Supresi\u00f3n. En noviembre se vislumbraba el final, y en diciembre Clemente puso a Mo\u00f1ino en comunicaci\u00f3n con un secretario; esbozaron juntos el documento, quedando lista el acta el 4 de enero de 1773. El 6 de febrero Mo\u00f1ino la recibi\u00f3 del Papa en una forma que pudiese ser transmitida a las cortes de los borbones, el 8 de junio se tuvieron en cuenta sus modificaciones y el acta se llev\u00f3 a su forma final y fue firmada. El Papa se demor\u00f3 hasta que Mo\u00f1ino le forz\u00f3 a imprimir las copias; como \u00e9stas ten\u00edan fecha, no hab\u00eda posibilidad de retraso tras esa fecha, que era la del 16 de agosto de 1773. Fue emitido un segundo breve que establec\u00eda la forma en que la Supresi\u00f3n ser\u00eda llevada a cabo. Para mantener el secreto se introdujo una reglamentaci\u00f3n que, en pa\u00edses extranjeros, dio lugar a algunos resultados inesperados. El breve no iba a ser publicado Urbi et Orbi sino solamente a cada colegio o ubicaci\u00f3n por medio del obispo local. En Roma, el padre general fue recluido junto con sus asistentes, primero en el Colegio Ingl\u00e9s y luego en Castel S. Angelo. Los documentos de la Compa\u00f1\u00eda fueron entregados a una comisi\u00f3n especial, junto con sus t\u00edtulos de acciones y sus reservas de dinero, 40.000 scudi (m\u00e1s o menos 50.000 d\u00f3lares), que casi completamente pertenec\u00edan a instituciones ben\u00e9ficas concretas. Comenzaron una investigaci\u00f3n sobre los documentos, pero no dieron lugar a ning\u00fan resultado.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el Breve de la Supresi\u00f3n, la caracter\u00edstica m\u00e1s sorprendente era la larga lista de alegaciones contra la Compa\u00f1\u00eda, sin mencionar lo que estaba a su favor; el tono general del breve era muy desfavorable. Por otra parte, los cargos fueron enumerados categ\u00f3ricamente; no fueron enunciados definitivamente como para ser probados. El objetivo era presentar a la orden como habiendo ocasionado conflictos perpetuos, contradicciones y problemas. Para lograr la paz la Compa\u00f1\u00eda deb\u00eda ser suprimida. Una explicaci\u00f3n concluyente de estas y otras anomal\u00edas no ha sido a\u00fan aportada con certeza alguna. La principal raz\u00f3n es sin duda que la Supresi\u00f3n era una medida administrativa, no una sentencia judicial basada en investigaciones jur\u00eddicas. Se ve que la v\u00eda escogida evit\u00f3 muchas dificultades, sobre todo la abierta contradicci\u00f3n con los papas precedentes, quienes muy a menudo alabaron y confirmaron a la Compa\u00f1\u00eda. De nuevo, tales afirmaciones eran menos propensas a la controversia; hubo diferentes formas de interpretar el Breve que fueron respectivamente encargadas a Zelanti y a Bourbonici. La \u00faltima palabra sobre la cuesti\u00f3n es sin duda la de Alfonso de Ligorio: \u201c\u00a1Pobre Papa! \u00bfQu\u00e9 pod\u00eda hacer en su situaci\u00f3n, con todos los soberanos conspirando para exigir la Supresi\u00f3n? En cuanto a nosotros, debemos guardar silencio, respetar el juicio de Dios, y mantenernos en paz\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cr\u00e9tineau-Joly, Clement XIV et les j\u00e9suites (Par\u00eds, 1847); Danvilla y Collado, Reinado de Carolos III (Madrid, 1893); Delplace, La suppression des j\u00e9suites in Etudes (Par\u00eds, 5-20 de julio de 1908); Ferrar del Rio, Hist. del Reinado de Carlos III (Madrid, 1856); de Ravignan, Cl\u00e9ment XIII et Cl\u00e9ment XIV (Par\u00eds, 1854); Rosseau, R\u00e8gne de Charles III d&#8217;Espagne (Par\u00eds, 1907); Smith, Suppression of the Soc. of Jesus in The Month (Londres, 1902-3); Theiner, Gesch. des Pontificats Clement XIV (Par\u00eds, 1853; trad. francesa, Bruselas, 1853); Kobler, Die Aufhebung der Gesellschaft Jesu (Linz, 1873); Weld, Suppression of the Soc. of Jesus in the Portuguese Dominions (Londres, 1877); Zalenski, The Jesuits in White Russia (en polaco, 1874; trad. francesa Par\u00eds, 1886); Carayon, Le p\u00e8re Ricci et la suppression de la comp. de J\u00e9sus (Pointiers, 1869); Saint-Priest, Chute des j\u00e9suites (Par\u00eds, 1864); Nippold, Jesuitenorden von seiner weiderherstellung (Mannheim, 1867).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">J.H. POLLEN<br \/>\nTranscrito por Michael Donahue<br \/>\nEn agradecimiento por cuatro a\u00f1os de educaci\u00f3n jesu\u00edtica en Loyola University de Chicago. AMDG.<br \/>\nTraducido por Jos\u00e9 Gallardo Alberni\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La Supresi\u00f3n es la parte m\u00e1s dura de la historia de la Compa\u00f1\u00eda. Despu\u00e9s de haber disfrutado durante dos siglos y medio de una muy alta estima entre el pueblo cat\u00f3lico, reyes, prelados y papas de repente pas\u00f3 a ser objeto de una fren\u00e9tica hostilidad, fue cubierta de injurias, y eliminada con una dram\u00e1tica rapidez. &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/supresion-de-los-jesuitas\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abSUPRESION DE LOS JESUITAS\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-25415","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/25415","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=25415"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/25415\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=25415"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=25415"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=25415"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}