{"id":2542,"date":"2016-02-04T23:23:02","date_gmt":"2016-02-05T04:23:02","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/isaias\/"},"modified":"2016-02-04T23:23:02","modified_gmt":"2016-02-05T04:23:02","slug":"isaias","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/isaias\/","title":{"rendered":"ISAIAS"},"content":{"rendered":"<p>Su llamamiento, Isa_6; su matrimonio, Isa 8:3; padre de dos hijos, Isa 7:3; 8:3<\/p>\n<hr>\n<p>Isa\u00ed\u00adas    (heb. Yeshay\u00e2h\u00fb, \u00abYahweh salva [ayuda]\u00bb o \u00absalvaci\u00f3n de Yahweh\u00bb; tambi\u00e9n aparece en antiguos sellos heb.; gr. Esa\u00ed\u00adas).  Varios personajes b\u00ed\u00adblicos se llamaron Yeshay\u00e2h\u00fb (y su forma abreviada Yeshay\u00e2h), pero sus nombres fueron transliterados como Jesa\u00ed\u00adas* y Jesah\u00ed\u00adas.*  El mayor de los profetas hebreos y autor del libro que lleva su nombre.  Fue hijo de Amoz, llamado al oficio prof\u00e9tico hacia el final del reinado de Uz\u00ed\u00adas; tambi\u00e9n sirvi\u00f3 bajo Jotam, Acaz y Ezequ\u00ed\u00adas (Isa 1:1).  La tradici\u00f3n dice que fue primo de Uz\u00ed\u00adas y muri\u00f3 c 686 a.C. Llamado a ser profeta en su juventud, Isa\u00ed\u00adas se dedic\u00f3 plenamente al servicio de Dios en ocasi\u00f3n de la \u00fanica visi\u00f3n que ha registrado: la percepci\u00f3n de la infinita santidad del car\u00e1cter de Dios que lo llev\u00f3 a una conversi\u00f3n m\u00e1s plena y a una respuesta m\u00e1s comprometida con el servicio a Dios (Isa_6).  Sus contempor\u00e1neos en el cargo prof\u00e9tico fueron Oseas (en el reino norte\u00f1o de Israel; Hos 1:1) y Miqueas (en el reino sure\u00f1o de Jud\u00e1; Mic 1:1).  Isa\u00ed\u00adas, un hombre elocuente, educado y muy culto, vivi\u00f3 en Jerusal\u00e9n y sirvi\u00f3 como el consejero pol\u00ed\u00adtico y religioso de la naci\u00f3n.  Intent\u00f3 mantener a Jud\u00e1 firme y leal a Dios durante los a\u00f1os turbulentos e inciertos que vieron la disoluci\u00f3n del reino del norte y su ca\u00ed\u00adda en el 723\/22 a.C., y a trav\u00e9s de las reiteradas invasiones asirias a Jud\u00e1 en los a\u00f1os que siguieron.  Sin temor reprendi\u00f3 los pecados del pueblo, aconsej\u00f3 a los gobernantes a confiar en Dios en lugar de depender de alianzas extranjeras que lo ataban, previ\u00f3 la cautividad babil\u00f3nica, y escribi\u00f3 en detalle con respecto a la gloriosa restauraci\u00f3n que culminar\u00ed\u00ada con la venida del Mes\u00ed\u00adas y el establecimiento de su reino eterno, siempre que el pueblo cooperara con Dios.  La influencia de Isa\u00ed\u00adas fue grandemente responsable de la reforma efectuada por Ezequ\u00ed\u00adas, a quien anim\u00f3 y gui\u00f3 durante todo su reinado.  Sus consejos y advertencias fueron los factores decisivos en persuadir al rey y al pueblo a mantenerse firmes cuando Senaquerib* amenaz\u00f3 con tomar Jerusal\u00e9n.  De acuerdo con la tradici\u00f3n, Isa\u00ed\u00adas fue m\u00e1rtir del hijo de Ezequ\u00ed\u00adas, Manas\u00e9s, que aboli\u00f3 las reformas instituidas por su padre y, presumiblemente, hizo aserrar al profeta por la mitad (cf Heb 11:37).  Isa\u00ed\u00adas, Libro de.  El primero de los as\u00ed\u00ad llamados Profetas Mayores.  En la Biblia hebrea, Isa\u00ed\u00adas est\u00e1 en la secci\u00f3n de \u00abLos Profetas\u00bb, precedida por el libro combinado de Reyes, y seguido por Jerem\u00ed\u00adas, Ezequiel y los Doce (los Profetas Menores).  La incomparable belleza de estilo y expresi\u00f3n hacen de este libro una obra maestra de la literatura hebrea de todos los tiempos.  I. Autor.  Desde los tiempos m\u00e1s tempranos, la tradici\u00f3n jud\u00ed\u00ada y la cristiana son un\u00e1nimes en atribuir el libro entero a Isa\u00ed\u00adas, un orador y poeta talentoso y tambi\u00e9n el pr\u00ed\u00adncipe de los profetas.  Al proclamar sus mensajes inspirados emple\u00f3 un vocabulario m\u00e1s rico que el de cualquier otro libro del AT; un glosario de Isa\u00ed\u00adas formar\u00ed\u00ada una lista de m\u00e1s de 2.000 palabras individuales.  Su exaltado concepto de la majestad, del poder y del car\u00e1cter de Dios sobrepasa lo que se refleja en los escritos de los dem\u00e1s profetas.  La comprensi\u00f3n que tiene Isa\u00ed\u00adas del papel mesi\u00e1nico de Israel, del Mes\u00ed\u00adas venidero y de su reino le ganaron el honroso t\u00ed\u00adtulo de profeta mesi\u00e1nico y evang\u00e9lico.  Sin embargo, a comienzos del s XIX d.C. algunos eruditos cr\u00ed\u00adticos de Alemania plantearon la conjetura de que el libro, en realidad, era una obra escrita por varios autores separados en el tiempo.  Con el paso de los a\u00f1os se propusieron m\u00e1s teor\u00ed\u00adas conflictivas, cada vez para distinguir entre las porciones escritas por Isa\u00ed\u00adas y las que se supon\u00ed\u00adan redactadas por otros.  Por lo general, estos biblistas asignan los cps 1-39 al profeta Isa\u00ed\u00adas (que vivi\u00f3 en la \u00faltima mitad del s VIII a.C.) y los cps 40-66 a un as\u00ed\u00ad llamado \u00abDeutero-lsa\u00ed\u00adas\u00bb, o \u00absegundo Isa\u00ed\u00adas\u00bb (de quien se supone vivi\u00f3 entre los exiliados jud\u00ed\u00ados en Babilonia hacia el fin de los 70 a\u00f1os de cautividad, 2 siglos m\u00e1s tarde).  Otros han propuesto una subdivisi\u00f3n adicional que asignar\u00ed\u00ada los cps 56-66 a un 3er Isa\u00ed\u00adas, o \u00abTrito-lsa\u00ed\u00adas\u00bb (del per\u00ed\u00adodo de la restauraci\u00f3n, mediados del s V a.C.). Algunos de los cr\u00ed\u00adticos m\u00e1s radicales han asignado ciertos cap\u00ed\u00adtulos y porciones menores a un per\u00ed\u00adodo de los Macabeos (mediados del s II a.C.).  As\u00ed\u00ad como, de acuerdo con la tradici\u00f3n, Isa\u00ed\u00adas fue aserrado por sus cr\u00ed\u00adticos antiguos, del mismo modo su profec\u00ed\u00ada ha sido desmenuzada por los modernos.  En su estudio de los profetas, la suposici\u00f3n b\u00e1sica o el enfoque de la cr\u00ed\u00adtica es que cada mensaje prof\u00e9tico se formul\u00f3 en una situaci\u00f3n hist\u00f3rica definida y estuvo destinada a atender una necesidad espec\u00ed\u00adfica de Israel en esa \u00e9poca. El corolario de esto es: un examen cuidadoso de cada pasaje puede dar pistas o claves por las cuales determinar, por lo menos aproximadamente, cu\u00e1ndo se dio el mensaje.  Los conservadores estar\u00e1n de acuerdo en que, dentro de ciertos l\u00ed\u00admites, estos an\u00e1lisis que ponen los mensajes de los profetas en el marco de las circunstancias hist\u00f3ricas que los hicieron necesarios, son de gran valor para 585 determinar su verdadero significado e importantes para los lectores modernos.  Pero los eruditos cr\u00ed\u00adticos rechazaron la validez de la profec\u00ed\u00ada predictiva y arbitrariamente asignaron a un per\u00ed\u00adodo posterior la composici\u00f3n de los pasajes que contienen profec\u00ed\u00adas que hallaron un notable cumplimiento en la historia de los eventos predichos.  Como los cps 40-66 de Isa\u00ed\u00adas tratan mayormente de la liberaci\u00f3n del pueblo de Dios de la cautividad babil\u00f3nica -acontecimiento todav\u00ed\u00ada futuro cuando se escribi\u00f3 el mensaje- y presenta un cuadro glorioso del destino de Israel como naci\u00f3n despu\u00e9s de la restauraci\u00f3n de Jerusal\u00e9n en el  s V -que culminar\u00ed\u00ada con la edad mesi\u00e1nica-, los cr\u00ed\u00adticos aseguraron que esta parte del libro no podr\u00ed\u00ada haber sido compuesto en el s VIII a.C., mucho antes del surgimiento del Imperio Neobabil\u00f3nico y el posterior advenimiento de Ciro para liberar a los jud\u00ed\u00ados exiliados.  Adem\u00e1s, los cr\u00ed\u00adticos niegan que Isa\u00ed\u00adas escribiera muchos pasajes mesi\u00e1nicos del libro (relegan arbitrariamente la formulaci\u00f3n de la esperanza mesi\u00e1nica a una \u00e9poca posterior).  II. Unidad.  La falacia y debilidad fundamentales de la posici\u00f3n cr\u00ed\u00adtica sobre lsa\u00ed\u00adas es la falta completa de pruebas objetivas.  Los argumentos presentados son totalmente subjetivos, y est\u00e1n basados en suposiciones a priori de los cr\u00ed\u00adticos.  Los eruditos conservadores citan evidencias tanto internas como externas en favor de la posici\u00f3n de que el libro es una unidad literaria y no una obra compuesta.  Entre las evidencias internas se\u00f1alan la semejanza entre el punto de vista que satura el libro entero y ciertas palabras y expresiones caracter\u00ed\u00adsticas que aparecen indiscriminadamente en las diversas secciones, lo cual refleja el pensamiento y el estilo de una persona en lugar de 2 o m\u00e1s escritores. Particularmente es digno de tomar en cuenta el t\u00ed\u00adtulo poco usual que Isa\u00ed\u00adas da a Dios, \u00abel Santo de Israel [o de Jacob]\u00bb, que aparece 13 veces en los cps 1-39  (1:4; 5:19, 24; 10:20; 12:6; 17:7; 29:19, 23; 30:11, 12, 15; 31:1; 37:23), 13 veces en los cps 40-66 (41:14, 16, 20; 43:3, 14, 15; 45:11; 47:4; 49:7; 54:5; 55:5; 60:9, 14) y 2 veces en la secci\u00f3n asignada por algunos cr\u00ed\u00adticos al as\u00ed\u00ad llamado Trito-Isa\u00ed\u00adas.  Aquel t\u00ed\u00adtulo, que s\u00f3lo aparece 6 veces en otras partes del AT, claramente se\u00f1ala al libro como obra de un solo autor.  Lo mismo es cierto en cuanto al uso que hace Isa\u00ed\u00adas de las palabras para \u00abcamino\u00bb  (11:16; 35:8; 40:3; 49:11; 62:10) y \u00abremanente\u00bb (10:20, 21; 37:32; 46:3; etc.); y podr\u00ed\u00adan citarse otras palabras y expresiones singulares.  Dos recursos literarios son la frecuente duplicaci\u00f3n enf\u00e1tica de pensamientos e ideas (como la que aparece en 2:7, 8; 8:9; 24:16, 22; 40:1; 43:11, 25; 48:15; 51:12; 62:10) y la afirmaci\u00f3n de una idea tanto en forma positiva como negativa (como se ve en 1:19, 20; 42:1-4, 16; 46:9; 48:21; 49:10; 55:7-9; 65:13, 14, 17, 19, 21, 22, 25).  Largos pasajes en forma 586 po\u00e9tica (v\u00e9anse los cps 1-6; 9-19; 21; 23-35; 40-66), las mismas met\u00e1foras gr\u00e1ficas y otras figuras de lenguaje h\u00e1bilmente elaboradas, y una elegancia literaria incomparable se encuentran en todo el libro.  La gran semejanza de perspectiva, lenguaje y estilo literario son mucho m\u00e1s impresionantes que las supuestas diferencias.  Ninguno negar\u00e1 que los cps 40-66, con su exaltado concepto del prop\u00f3sito divino y su sublime belleza de expresi\u00f3n, sobrepasan a la primera parte del libro, pero esto puede atribuirse f\u00e1cilmente a la madurez de perspectiva y de experiencia que caracterizaron los \u00faltimos a\u00f1os de Isa\u00ed\u00adas.  El tema b\u00e1sico -la liberaci\u00f3n de los enemigos de afuera y de adentro- y el punto de vista que caracteriza al libro desde el principio al fin, son a\u00fan m\u00e1s importantes que las similitudes estrictamente mec\u00e1nicas entre las diversas secciones.  El nombre de Isa\u00ed\u00adas, \u00abYahweh salva\u00bb, resume con propiedad la ense\u00f1anza de todas las secciones del libro.  267. Libro completo de Isa\u00ed\u00adas, uno de los Rollos del Mar Muerto, abierto en los cap\u00ed\u00adtulos 38-40.  Las evidencias externas en favor de la unidad del libro provienen principalmente de 2 fuentes.  En la obra ap\u00f3crifa llamada Eclesi\u00e1stico (48:22-28 [20-25]) el autor, Jes\u00fas ben Sirac, atribuye las varias secciones del libro a un escritor.  Aun m\u00e1s importante en este sentido es la evidencia que recientemente han proporcionado 2 ejemplares de Isa\u00ed\u00adas encontradas en la Cueva 1 de Khirbet Qumr\u00e2n.  Uno de ellos (el llamado 1QIsa) es del s II a.C.. y el otro (designado como 1QIsb) procede del s I a.C. En ambos manuscritos Isa\u00ed\u00adas aparece como una unidad, sin ninguna indicaci\u00f3n de que el libro alguna vez existiera como un grupo de documentos independientes.  Sin embargo, para los cristianos conservadores la evidencia m\u00e1xima de la unidad de su autor\u00ed\u00ada es el hecho de que Jes\u00fas y los escritores del NT, que citan a Isa\u00ed\u00adas m\u00e1s a menudo que a cualquier otro libro del AT con la excepci\u00f3n de los salmos -y m\u00e1s que los Salmos si se tiene en cuenta la  longitud proporcional de los 2 libros-, atribuyen uniformemente todas las porciones del libro a Isa\u00ed\u00adas (cf Isa 6:9, 10 con Mat 13:14, 15;  Joh 12:40, 41; Act 28:25-27; Isa 40:3 con Mat 3:3; Mar 1:3; Joh 1:23; Isa 53:1 con Joh 12:38; Rom 10:16; Isa 61:1, 2 con Luk 4:18, 19; etc.).  Evidentemente, Cristo y los ap\u00f3stoles aceptaron a Isa\u00ed\u00adas como el autor de todo el libro que lleva su nombre.  Los 2 rollos de Isa\u00ed\u00adas del Mar Muerto, ya mencionados, son muy importantes para confirmar el texto masor\u00e9tico del AT.  Proveen evidencias concluyentes de la confiabilidad del texto del AT como nos ha llegado, y muestran que, para los prop\u00f3sitos pr\u00e1cticos, es id\u00e9ntico al texto que hab\u00ed\u00ada en tiempos de Cristo. 1QIsa est\u00e1 Completo pero contiene una  cantidad de errores del escriba y no est\u00e1 tan bien escrito como otros rollos de la colecci\u00f3n.  Algunas de las variantes m\u00e1s interesantes del texto han sido analizadas en el CBA (v\u00e9anse los comentarios sobre 1:15; 3:24; 4:4-5:24, 27; 9:17; 34:4; 36:5; 37:28; 38:6, 13; 45:8, g; 49:5, 12; 51:3; 52:8, 12; 53:11; 63:11; 65:3, 15; 66:16). 1QIsb est\u00e1 mucho menos completo que el anterior, pero es de una calidad superior.  Los cps 37-41 y 43-66 est\u00e1n bastante bien conservados.  Notablemente contiene pocos errores, de los escribas, y es pr\u00e1cticamente id\u00e9ntico al texto masor\u00e9tico.  De las relativamente pocas variantes, las m\u00e1s importantes ocurren en los cps 38:13; 41:11; 43:6; 53:11; 60:19, 21; 63:5; 66:17.  Otro texto de Isa\u00ed\u00adas, a\u00fan m\u00e1s fragmentario, fue encontrado en la Cueva 4 de Khirbet Qumr\u00e2n y se parece m\u00e1s al texto de la LXX que al texto masor\u00e9tico.  V\u00e9ase Rollos del Mar Muerto.  III. Ambientaci\u00f3n.  La fecha m\u00e1s temprana que se da en el libro es \u00abel a\u00f1o que muri\u00f3 el rey Uz\u00ed\u00adas\u00bb (Isa 6:1), y los \u00faltimos eventos mencionados son las invasiones de Senaquerib a Jud\u00e1 (701 a.C.) y algunos a\u00f1os m\u00e1s tarde (cps 36 y 37).  Isa\u00ed\u00adas da como el per\u00ed\u00adodo de su ministerio prof\u00e9tico los reinados de Uz\u00ed\u00adas, Jotam, Acaz y Ezequ\u00ed\u00adas* (1:1); comenz\u00f3 su  obra durante los a\u00f1os finales del rey Uz\u00ed\u00adas (=Azar\u00ed\u00adas; c 790-c 739 a.C.) y todav\u00ed\u00ada estaba activo durante la 2a invasi\u00f3n de Senaquerib,* hacia el fin del reinado de Ezequ\u00ed\u00adas (tal vez c 690 a.C., o a\u00fan m\u00e1s tarde).  De acuerdo con una antigua tradici\u00f3n jud\u00ed\u00ada, citada en el Talmud de Babilonia, Isa\u00ed\u00adas fue asesinado por  Manas\u00e9s -sin duda despu\u00e9s que comenz\u00f3 el reinado independiente de Manas\u00e9s- aproximadamente en el 686 a.C. De este modo resulta evidente que el ministerio de Isa\u00ed\u00adas abarc\u00f3 algo m\u00e1s de medio siglo. Este per\u00ed\u00adodo fue testigo de la gloria del poder asirio bajo Tiglat-pileser III, Salmanasar V, Sarg\u00f3n II, Senaquerib y Esar-had\u00f3n, sus monarcas m\u00e1s poderosos. Desde el 743 en adelante, los ej\u00e9rcitos asirios en repetidas ocasiones invadieron Palestina y, en su expansi\u00f3n imperial, absorbieron progresivamente al reino del norte.  Salmanasar V siti\u00f3 Samaria durante 3 a\u00f1os, la que cay\u00f3 en el 723\/22, poniendo fin al reino norte\u00f1o.  En el 701 Senaquerib se embarc\u00f3 en una campa\u00f1a grande que llev\u00f3 a Asiria* a toda la parte asi\u00e1tica del Mediterr\u00e1neo, incluyendo toda Jud\u00e1 con excepci\u00f3n de Jerusal\u00e9n.  Unos pocos a\u00f1os m\u00e1s tarde, otro ej\u00e9rcito asirio fue destruido por un \u00e1ngel del Se\u00f1or a las puertas de Jerusal\u00e9n (Isa 37:36, 37).  V\u00e9ase Tiraca. 587  El per\u00ed\u00adodo del ministerio prof\u00e9tico de Isa\u00ed\u00adas fue un tiempo de incertidumbre y disturbios, durante el cual las 10 tribus fueron llevadas a un cautiverio permanente y en el que, seg\u00fan todas las apariencias, era s\u00f3lo cuesti\u00f3n de tiempo que Jerusal\u00e9n sufriera el mismo destino.  Jud\u00e1 hab\u00ed\u00ada sido bendecida de tiempo en tiempo con l\u00ed\u00adderes devotos que frenaban la marea del mal y realizaban reformas con \u00e9xito variable.  Uz\u00ed\u00adas y Jotam fueron, en su mayor parte, leales a Dios, pero s\u00f3lo impulsaron a medias a la gente a seguir su ejemplo.  El rey Acaz fue ap\u00f3stata y profan\u00f3 el templo (2Ki 16:3, 4, 10-18; 2Ch 28:1-5, 22-25; cf 29:1-7).  Con el est\u00ed\u00admulo de Isa\u00ed\u00adas y otros, Ezequ\u00ed\u00adas instituy\u00f3 una serie de reformas profundas que produjeron un gran reavivamiento espiritual (2Ch 29:1-30:13).  El reino del norte hab\u00ed\u00ada llenado su copa de iniquidad, y su apostas\u00ed\u00ada fue completa y sin remedio, pero el profeta contempor\u00e1neo Oseas declar\u00f3: \u00abJud\u00e1 a\u00fan gobierna con Dios, y es fiel\u00bb (Hos 11:12).  La misi\u00f3n de Isa\u00ed\u00adas como profeta fue llamar al pueblo de Jud\u00e1 a que volviera al verdadero Dios, y a estimularlos a confiar en \u00e9l a pesar de la mala suerte que parec\u00ed\u00ada a punto de abrumarlos.  IV. Tema.  El nombre Isa\u00ed\u00adas, \u00abYahweh salva\u00bb, es sumamente apropiado para el tema de su libro: liberaci\u00f3n.  En Isa_1-39 primero Siria y luego Asiria presentan una amenaza para Jud\u00e1, pero el profeta repetidas veces asegura al rey y al pueblo que Dios los librar\u00e1 (7:1-9; 10:12-27; 11:10-16; 19:23-25; 37:21-36; 38:6). Los cps 40-66, mirando m\u00e1s all\u00e1 de cuando el pueblo de Dios languidecer\u00ed\u00ada en el cautiverio babil\u00f3nico, constituye una gran epopeya de liberaci\u00f3n de ese poder extranjero (v\u00e9ase Isa 40:2; 41:10; 43:1, 2; 44:26-45:13; 47; 48:20-22).  Pero en verdad, dice Isa\u00ed\u00adas, la liberaci\u00f3n de enemigos externos es de importancia secundaria ante la liberaci\u00f3n del poder opresivo del pecado interior, y es contingente a \u00e9sta (v\u00e9ase 1:16-20; 4:3, 4; 6:5-7; 8:19, 20; 12:3; 53:4-6; 55:6, 7; 58; 61:10; 66:1, 2; etc.).  La liberaci\u00f3n alcanza su culminaci\u00f3n con la venida del Mes\u00ed\u00adas, el gran Libertador, que un d\u00ed\u00ada gobernar\u00e1 en justicia sobre el trono de David (9:6, 7; 11:1-5, 10-12; 25:8, 9; 40:1-5; 52:7-53:12; 61:1-3; 63:1-6).  El vencer\u00e1 a sus enemigos (2:10-21; 10:12; 11:4; 13:1-14:27; 24:21, 22; 26:20, 21; 28:21; 33:1-3; 47; 63:1-6; 64:1-3; 65:15; 66:1, 15, 16) y establecer\u00e1 a su pueblo en paz y seguridad interminables (4:2-6; 11:5-9; 25:6-8; 35; 51:11; 65:17-25-1; 66:22-24); los honrar\u00e1, exaltar\u00e1 y bendecir\u00e1 grandemente, los har\u00e1 luz para los gentiles, y de todas las naciones de la tierra una hueste enorme se reunir\u00e1 para servir al Se\u00f1or en Jerusal\u00e9n (2:1-4; 11:10-16; 49:6-8; 54:1-5; 55:5; 56:6-8; 60; 62:1-7).  La descripci\u00f3n del profeta del glorioso destino que esperaba a Israel, como lo presenta en los cps 40-66, no tiene igual en todas las Escrituras.  V. Bosquejo.  Las profec\u00ed\u00adas de Isa\u00ed\u00adas se dividen naturalmente en 2 secciones.  La 1a (cps 1-39), en su mayor parte, trata de los problemas que entonces afrontaba el pueblo de Dios: el m\u00e1s importante es el del pecado; luego, la sucesi\u00f3n de crisis que surg\u00ed\u00ada de la situaci\u00f3n hist\u00f3rica contempor\u00e1nea (tambi\u00e9n hay vislumbres ocasionales del futuro).  La 2a secci\u00f3n (cps 40-66) se dirige hacia el futuro, al glorioso destino que espera a Israel, y a la venida del Mes\u00ed\u00adas y al establecimiento de su reino eterno.  VI. Contenido.  Los cps 1-6 registran el llamado de Isa\u00ed\u00adas al ministerio prof\u00e9tico y sus primeros mensajes.  Los cps 7-12 hablan de las circunstancias hist\u00f3ricas inmediatas, que encontraron a Jud\u00e1 en peligro mortal ante Siria, junto con la predicci\u00f3n de la inminente invasi\u00f3n asiria y la promesa de liberaci\u00f3n para Jud\u00e1 de esos 2 pa\u00ed\u00adses.  (Esta parte alcanza un cl\u00ed\u00admax glorioso al predecir la venida del Mes\u00ed\u00adas para dirigir la causa de su pueblo afligido [Isa 11:1-9] y la reuni\u00f3n de los gentiles y los jud\u00ed\u00ados exiliados [11:10-16], y termina con un resonante canto de triunfo [cp 12].) Los cps 13-23 constituyen un canto \u00e9pico de liberaci\u00f3n de manos babil\u00f3nicas y todas las naciones vecinas que en un momento u otro hab\u00ed\u00adan oprimido a Israel.  En los cps 24-29 el profeta presenta una narraci\u00f3n gr\u00e1fica de la desolaci\u00f3n de la tierra cuando el Se\u00f1or venga con juicios sobre las naciones (cp 24), el regocijo de Israel por su liberaci\u00f3n (cps 25-27) y una solemne advertencia de que regresen a Dios y conf\u00ed\u00aden en \u00e9l (cps 28 y 29).  En los cps 30 y 31 se plantea el marcado contraste entre la locura de confiar en Egipto y Asiria -con quienes los reyes de Jud\u00e1 hab\u00ed\u00adan hecho alianza- con la feliz suerte de los que ponen su confianza en Dios.  Esta gran secci\u00f3n se cierra  apropiadamente con otro cuadro gr\u00e1fico del reino mesi\u00e1nico, en el que el Mes\u00ed\u00adas reina con justicia y su pueblo habita en paz y seguridad (cps 32-35).  Luego sigue un breve interludio hist\u00f3rico que cuenta en detalle las invasiones de Senaquerib a Jud\u00e1 y la milagrosa liberaci\u00f3n de Jerusal\u00e9n de los ej\u00e9rcitos asirios (cps 36 y 37), la enfermedad y recuperaci\u00f3n de Ezequ\u00ed\u00adas (cp 38) y la visita de los enviados de Babilonia (cp 39).  La 2a secci\u00f3n (Isa_40-66) se puede dividir en 3 grandes partes: 1. La futura liberaci\u00f3n y 588 restauraci\u00f3n (cps 40-53). 2. Israel, la luz de las naciones y la reuni\u00f3n de los gentiles (cps 54-62). 3. El establecimiento del reino rnesi\u00e1nico (cps 63-66).  En los cps 40-47 el profeta anima a su pueblo a mirar hacia adelante, a la liberaci\u00f3n del cautiverio babil\u00f3nico.  Han de confiar en Dios (cps 40 y 41).  La liberaci\u00f3n vendr\u00e1 mediante el Mes\u00ed\u00adas, el \u00absiervo\u00bb de Dios (cp 42), e Israel entonces llegar\u00e1 a ser su \u00absiervo\u00bb para representarlo ante las naciones de la tierra (cps 43 y 44).  Ciro es tambi\u00e9n el \u00absiervo\u00bb, el agente humano escogido por el Se\u00f1or para liberar al pueblo de Dios de Babilonia (cps 44-46), cuya ca\u00ed\u00adda est\u00e1 v\u00ed\u00advidamente descripta en el cp 47.  En los cps 48:1-52:12 Jehov\u00e1 desaf\u00ed\u00ada a su pueblo a aprender la lecci\u00f3n de la cautividad babil\u00f3nica -lealtad a \u00e9l- (cp 48), a aceptar su papel como mensajero de la verdad a los gentiles (cp 49), a apartarse de las metas y objetivos terrenales (cp 50) y a responder con valor a su gentil invitaci\u00f3n (51:1-52:12).  Entonces el Mes\u00ed\u00adas vendr\u00e1 como el \u00absiervo\u00bb sufriente para redimirlos de sus pecados (52:12-53:12).  En los cps 54-56 se presenta v\u00ed\u00advidamente el papel de Israel en el plan divino para la evangelizaci\u00f3n del mundo.  En vista de este destino, Dios llama a su pueblo a un reavivamiento de la verdadera piedad (cps 57-59). Esta reforma iniciar\u00e1 la hora gloriosa del destino de su pueblo, cuando ha de levantarse y dejar que su luz brille ante todos los hombres (cps 60-62). Cuando la evangelizaci\u00f3n del mundo se haya completado, vendr\u00e1 el gran d\u00ed\u00ada de Dios, el d\u00ed\u00ada de venganza sobre los que rechazaron su bondadoso llamado de misericordia.  Luego el profeta hace un llamado final a Israel a entrar de todo coraz\u00f3n en la obra de reforma que debe preceder a los gloriosos eventos ya predichos (63:1-65:16).  La tierra ser\u00e1 restaurada (65:17-25), los hombres ser\u00e1n recompensados de acuerdo con sus hechos (66:1-21), y el pueblo de Dios lo adorar\u00e1 en paz y justicia para siempre (vs 22-24).  El regreso de Babilonia ocurri\u00f3, pero el alorioso destino de misi\u00f3n y liderazgo del mundo que deb\u00ed\u00ada seguir a ese regreso fue rechazado por Israel, y ahora le corresponde a los hijos espirituales de Abrah\u00e1n (v\u00e9ase CBA 4:125-135).  V\u00e9ase Profeta II.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Evang\u00e9lico<\/b><\/p>\n<p>profeta, hijo de Am\u00f3s, personaje \u00e9ste que algunos identifican con uno de los Profeta Menores del mismo nombre, naci\u00f3 ca. 765 a. C., en una familia aristocr\u00e1tica. Ten\u00ed\u00ada por mujer a una profetisa que le dio hijos, se  conocen los nombres prof\u00e9ticos de dos: Sear Yasub, que significa \u2020\u0153un resto volver\u00e1\u2020\u009d, es decir, un resto se convertir\u00e1 a Yahv\u00e9h y se salvar\u00e1 del castigo,  4, 3; 10, 21-23; y Maher Salal Jas Baz, que significa, \u2020\u0153pronto saqueo,  r\u00e1pido bot\u00ed\u00adn\u2020\u009d; predice el saqueo de Damasco y Samar\u00ed\u00ada. Su vocaci\u00f3n prof\u00e9tica la recibi\u00f3 en el Templo de Jerusal\u00e9n, en una visi\u00f3n, en el a\u00f1o 740  a. C., cuando muri\u00f3 Oz\u00ed\u00adas, rey de Jud\u00e1. Anunci\u00f3 la ruina de Israel y de Jud\u00e1 por las infidelidades del pueblo. Su ministerio prof\u00e9tico se extendi\u00f3 por cuarenta a\u00f1os, durante los cuales fue creciendo la amenaza de los asirios sobre Israel y Jud\u00e1; profetiz\u00f3 desde la muerte de Oz\u00ed\u00adas, 781-740 a.C., y en los reinados de Jotam, 740-736 a. C., Ajaz, 736-716 a. C., y Ezequ\u00ed\u00adas, 716-687 a. C., reyes de Jud\u00e1. Igualmente, en el plano internacional, en vida del profeta I. se sucedieron cuatro emperadores asirios, que har\u00e1n sentir el peso de su poder al peque\u00f1o reino de Jud\u00e1: Teglatfalasar III, 745-727 a. C., Salmanasar V, 726-722 a. C., Sarg\u00f3n II,  721-705 a. C., y Senaquerib, 704-681 a. C. La tradici\u00f3n dice que I. muri\u00f3 ca. 701 \u00f3 690 a. C., martirizado por el rey Manas\u00e9s, aserrado, de acuerdo con algunos textos ap\u00f3crifos; en Hb 11, 37, se habla de que muchos a trav\u00e9s de la Historia Sagrada sufrieron por la fe este suplicio.<\/p>\n<p>En cuanto al libro de I.  es el m\u00e1s extenso de los prof\u00e9ticos y, tal vez, el m\u00e1s admirado por la belleza de su estilo y por su mensaje. Aunque la obra se atribuye a Isa\u00ed\u00adas, la mayor\u00ed\u00ada de los estudiosos concuerdan en que hay varias plumas en \u00e9l y que qued\u00f3 completo, como lo conocemos hoy,  antes del a\u00f1o 180 a. C. En la obra se pueden distinguir dos partes. La primera, que corresponde a los treinta y nueve primeros cap\u00ed\u00adtulos, que son textos originales del profeta, es decir, del I. hist\u00f3rico, que abarcan la segunda mitad del siglo VIII a. C. Esta primera parte recibe el nombre de Primer I. o Proto-I. La segunda parte, seguramente de varios autores, se subdivide, tambi\u00e9n, en dos, Segundo I. o Deutero-I., y Tercer I. o Trito-I.<\/p>\n<p>El I. hist\u00f3rico  como toda la obra, cap\u00ed\u00adtulos 1 a 39, es diverso en cuanto a los temas y el estilo, adem\u00e1s de que trata sobre distintos per\u00ed\u00adodos hist\u00f3ricos. En el inicio se encuentran las requisitorias de I. a los habitantes del reino de Jud\u00e1, a los de Jerusal\u00e9n, por la infidelidad, por la violaci\u00f3n de la Alianza. I. denuncia la corrupci\u00f3n moral, el relajamiento de las costumbres debidas a la prosperidad material de Jud\u00e1 en los  reinados de Jotam y Oz\u00ed\u00adas, y compara a Jerusal\u00e9n, que se ha hecho ad\u00faltera, con las ciudades de Sodoma y Gomorra; denuncias sobre los abusos de las clases altas y la hipocres\u00ed\u00ada religiosa, puesto que el culto se hab\u00ed\u00ada convertido en un mero ritualismo hueco sin interioridad, en una farsa. Yahv\u00e9h aborrece los holocaustos, las oblaciones, los novilunios, las solemnidades, las oraciones, puesto que son mentirosos, ya que \u2020\u0153Vuestras manos est\u00e1n de sangre llenas\u2020\u009d, 1, 15, esto es, la sangre de los sacrificios de Jud\u00e1 esta mezclada con la de los inocentes y los humildes; quienes hacen las ofrendas, al mismo tiempo tratan con iniquidad e injusticia a sus semejantes, a los m\u00e1s pobres y humildes de la sociedad. I, entonces,  anuncia los castigos, previamente les enrostra a los habitantes de Judea todas sus abominaciones idol\u00e1tricas, \u2020\u0153se llen\u00f3 su tierra de \u00ed\u00addolos\u2020\u009d, dice el profeta, 2, 6-8; para luego anunciar el d\u00ed\u00ada de Yahv\u00e9h, cuando todo lo arrasar\u00e1 y el hombre se esconder\u00e1 ante \u2020\u0153presencia pavorosa de Yahv\u00e9h\u2020\u009d.  I. se burla de las vanidosas y orgullosas mujeres de Jerusal\u00e9n, de sus lujos, \u2020\u0153Por cuanto son altivas las hijas de Si\u00f3n, y andan con el cuello estirado y gui\u00f1ando los ojos, y andan con pasitos menudos, y con sus pies hacen tintinear las ajorcas, rapar\u00e1 el Se\u00f1or el cr\u00e1neo de las hijas de Si\u00f3n,  y Yahv\u00e9h destapar\u00e1 su desnudez\u2020\u009d, 3, 16-17. El profeta cambia de estilo, y presenta la Canci\u00f3n de la vi\u00f1a, una par\u00e1bola en la que la vi\u00f1a es Jud\u00e1 y Yahv\u00e9h el sembrador, pero al recoger los frutos, no se recogieron uvas sino agraces. Por esto, Yahv\u00e9h la convertir\u00e1 en un erial. De Jud\u00e1,  esperaba Yahv\u00e9h justicia, y hall\u00f3 iniquidad; derecho, y se encontr\u00f3 con los alaridos de los pobres, con la sangre de los inocentes. Y pasa a un g\u00e9nero muy de los profetas, las maldiciones, cada una de las cuales va precedida de un \u2020\u0153\u00c2\u00a1Ay!\u2020\u009d. Luego anuncia la ira de Yahv\u00e9h que har\u00e1 venir a los invasores, una naci\u00f3n poderosa, instrumento suyo de venganza para castigar a su pueblo por las infidelidades. Aqu\u00ed\u00ad no identifica al invasor,  que puede ser cualquiera de los reyes asirios de la \u00e9poca de I.<\/p>\n<p>Enseguida  se encuentra el c\u00e9lebre Libro de  \u00c2\u00ae Emmanuel, cap\u00ed\u00adtulos 6 a 12,  cuyo transfondo hist\u00f3rico es la guerra siro-efraimita, que comienza con la vocaci\u00f3n del profeta, la visi\u00f3n en el Templo: \u2020\u0153\u00bfA qui\u00e9n enviar\u00e9?, pregunta el Se\u00f1or. \u2020\u0153Heme aqu\u00ed\u00ad: env\u00ed\u00adame\u2020\u009d, responde el profeta. I. no quiere que la  condenaci\u00f3n del pueblo sea definitiva, y pregunta sobre la magnitud del  castigo: \u2020\u0153\u00bfHasta d\u00f3nde, Se\u00f1or?\u2020\u009d. Todo ser\u00e1 talado hasta cuando s\u00f3lo quede un toc\u00f3n, que ser\u00e1 semilla santa, de donde reto\u00f1ar\u00e1 un \u00e1rbol nuevo, la salvaci\u00f3n, le responde el Se\u00f1or. La vocaci\u00f3n del profeta, 6, que deber\u00ed\u00ada ir al comienzo del libro, aqu\u00ed\u00ad queda muy bien pues a continuaci\u00f3n est\u00e1 la primera intervenci\u00f3n p\u00fablica del profeta. I. Esta se da en el reinado de Ajaz, sucesor de Oz\u00ed\u00adas, un rey joven en una \u00e9poca de inestabilidad pol\u00ed\u00adtica en Jud\u00e1, un soberano acosado por las amenazas de una invasi\u00f3n extranjera y la anarqu\u00ed\u00ada interna. El rey Ajaz, cuando Ras\u00f3n, rey de Damasco, y P\u00e9caj, rey de Israel, lo presionaron para que formara parte en una coalici\u00f3n que atacar\u00ed\u00ada al rey asirio Teglatfalasar III. Como Ajaz se les neg\u00f3, la emprendieron contra \u00e9l y el rey de Jud\u00e1 acudi\u00f3 a los asirios, con lo que les abri\u00f3 las puertas. I. se opuso a este recurso de acudir a los extranjeros, desconfiando de Dios, quer\u00ed\u00ada, por el contrario, una resistencia a Damasco y Samar\u00ed\u00ada apoyada nada m\u00e1s que en Yahv\u00e9h, pues como en otras \u00e9pocas Dios pelea por su pueblo, por esto dice: \u2020\u0153\u00c2\u00a1Alerta, pero ten calma! No temas, ni desmaye tu coraz\u00f3n\u2020\u009d, 7, 4. El profeta rechaza las alianzas con los extranjeros por demasiado humanas, y los reyes de Jud\u00e1 deben confiar en Yahv\u00e9h. Las coaliciones con otras naciones de nada sirven, pues es Yahv\u00e9h quien rige la historia y salva a quienes creen en \u00e9l. En vista de que no fue o\u00ed\u00addo por Ajaz, I. se apart\u00f3 de las cuestiones p\u00fablicas.<\/p>\n<p>Jud\u00e1  entonces, qued\u00f3 bajo la influencia asiria y aceler\u00f3 la ruina del reino del Norte, que culmin\u00f3 con la ca\u00ed\u00adda de Samar\u00ed\u00ada, en el a\u00f1o 722 a. C., a manos de los asirios, fecha que marca el fin del reino del Norte, tal como consta en el or\u00e1culo de I., 7, 8.<\/p>\n<p>En el Libro de Emmanuel  en medio de esta situaci\u00f3n tr\u00e1gica de Jerusal\u00e9n,  el profeta anuncia una esperanza, el nacimiento de un v\u00e1stago del tronco de Jes\u00e9, de la estirpe de David, el rey Ezequ\u00ed\u00adas, hombre justo y piadoso, el Emmanuel, \u2020\u0153Dios con nosotros\u2020\u009d, y la bendici\u00f3n y protecci\u00f3n de Yahv\u00e9h a Jud\u00e1. En esta profec\u00ed\u00ada de esperanza de un reinado de justicia bajo Ezequ\u00ed\u00adas,  se abre el panorama hacia una esperanza mayor y definitiva, la era mesi\u00e1nica, que fue ya vislumbrada por el profeta Nat\u00e1n, 2 S 7, de la que contin\u00faan hablando los dem\u00e1s profetas. El Libro de Emmanuel termina con un Salmo de acci\u00f3n de gracias a Dios de un ser atribulado al que ha salvado y librado, para finalizar con un canto a la gloria de Yahv\u00e9h. Los cap\u00ed\u00adtulos 13 al 23 contienen los or\u00e1culos contra la naciones  extranjeras, g\u00e9nero \u00e9ste com\u00fan en los profetas. En este grupo de or\u00e1culos hay algunos textos que no corresponden al I. hist\u00f3rico, son posteriores, como 13; 14; 21, 1-10; contra Babilonia, la cual no cay\u00f3 hasta el siglo VI a. C. En estos or\u00e1culos, las potencias extranjeras son instrumentos de la ira de Yahv\u00e9h, la guerras de Yahv\u00e9h ya no son a favor de Israel sino en su contra, con los cuales va llevando a cabo su plan de salvaci\u00f3n. pero estas naciones no entienden que son meros instrumentos en las manos del \u00fanico Se\u00f1or del universo y cometen el pecado de orgullo. De ah\u00ed\u00ad la s\u00e1tira del profeta contra Nabucodonosor o Nabonid, rey de Babilonia: \u2020\u0153\u00c2\u00a1C\u00f3mo has ca\u00ed\u00addo de los cielos, Lucero,  hijo de la Aurora! \u00c2\u00a1Has sido abatido a tierra, dominador de las naciones! T\u00fa que hab\u00ed\u00adas dicho en tu coraz\u00f3n: Al cielo voy a subir, por encima de las estrellas de Dios alzar\u00e9 mi trono, y me sentar\u00e9 en el Monte de la Reuni\u00f3n, en el extremo norte\u2020\u009d, 14. En los or\u00e1culos contra las naciones extranjeras, en este caso con Egipto, I. vuelve a uno de sus temas preferidos, el de su rechazo a las alianzas con naciones extranjeras, como se opuso antes cuando la guerra siro-efraimita.<\/p>\n<p>Ezequ\u00ed\u00adas  sucesor de Ajaz, era un rey piadoso, llev\u00f3 a cabo una reforma religiosa, apoyado por I., pero como su antecesor cay\u00f3 en las intrigas pol\u00ed\u00adticas y en las alianzas con potencias extranjeras, en este caso con Egipto en contra de Asiria. I. se opuso y, despu\u00e9s de la toma de Asdod por Sarg\u00f3n II, 711 a. C., I. vuelve al silencio. I. En la \u00faltima fase de su ministerio prof\u00e9tico, I. est\u00e1 la historia de finales del siglo VIII a. C.,  cuando Ezequ\u00ed\u00adas pretende con el apoyo de Egipto, Acar\u00f3n, Ascal\u00f3n y Babilonia quitarse el yugo asirio, pero Senaquerib, rey asirio, desbarata la coalici\u00f3n, le quita le quita cuarenta y seis ciudades a Ezequ\u00ed\u00adas y le impone tributo. En el a\u00f1o 701 a. C., se salva Jerusal\u00e9n, Senaquerib se retira del sitio que le hab\u00ed\u00ada puesto, debido a la presi\u00f3n de Egipto y, tal vez, a la peste de que habla el historiador griego Herodoto y que seg\u00fan 2 R 18, 17 ss se debe a un milagro, tal como lo predijo el profeta I. de Senaquerib: \u2020\u0153No entrar\u00e1 en esta ciudad\u2020\u009d, 37, 33. En el a\u00f1o finales del siglo VIII a. C. Al final de la primera parte del libro de I., el profeta anuncia la destrucci\u00f3n de Jerusal\u00e9n por los caldeos. La segunda parte del libro, cap\u00ed\u00adtulos 40 a 55, corresponden al llamado  \u00c2\u00ae  Dutero-I.<\/p>\n<p>Los cap\u00ed\u00adtulos 56 al 66 corresponden al Tercer I.  Trito-I., que se tienen como obra de uno o varios disc\u00ed\u00adpulos del profeta que vivieron y escribieron en la \u00e9poca postex\u00ed\u00adlica, durante la reconstrucci\u00f3n de Jerusal\u00e9n. En estos cap\u00ed\u00adtulos tienen especial \u00e9nfasis las liturgias y las s\u00faplicas penitenciales, los ayunos y la guarda de los s\u00e1bados. Pero a pesar del ambiente cerrado en Jerusal\u00e9n postex\u00ed\u00adlico, el profeta, en 56, 18,  anuncia que se admitir\u00e1n en la asamblea, en el Templo, los extranjeros,  los eunucos, excluidos antes, Dt 23, 29, con tal de que se mantengan fieles a Yahv\u00e9h, \u2020\u0153adheridos a Yahv\u00e9h para su ministerio, para amar el nombre de Yahv\u00e9h, y para ser sus siervos\u2020\u009d, 56, 6. En 61, 1, dice el profeta: \u2020\u0153El esp\u00ed\u00adritu del Se\u00f1or Yahv\u00e9h est\u00e1 sobre m\u00ed\u00ad, por cuanto me ha ungido Yahv\u00e9h. A anunciar la buena nueva a los pobres me ha enviado, a vendar los corazones rotos; a pregonar a los cautivos la liberaci\u00f3n, y a los reclusos la libertad; a pregonar a\u00f1o de gracia de Yahv\u00e9h\u2020\u009d, esta buena nueva de que habla en este vers\u00ed\u00adculo, no es otra que el Evangelio, texto que cita el mismo Jes\u00fas, Lc 4, 18-19, para explicar su venida al mundo,  enviado por el Padre.<\/p>\n<p>En el a\u00f1o 1947  en las cuevas de Qumram, a orillas del mar Muerto, se encontr\u00f3 un rollo formado de diecisiete pieles cosidas, que contiene un manuscrito completo de I., que data ca. siglo II a. C., que ha sido de gran utilidad para la fijaci\u00f3n del texto, pues hasta entonces se contaba con el texto masot\u00e9rico y con las versiones.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Digital, Grupo C Service &#038; Design Ltda., Colombia, 2003<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Digital<\/b><\/p>\n<p>El nombre de Isa\u00ed\u00adas (salvaci\u00f3n de Jehovah) casi tiene el mismo significado que el de Josu\u00e9 (Jehovah es salvaci\u00f3n), el cual aparece en el NT como Jes\u00fas, el nombre del Mes\u00ed\u00adas de quien Isa\u00ed\u00adas fue un heraldo. Isa\u00ed\u00adas estaba casado y ten\u00ed\u00ada dos hijos a quienes les dio nombres con significados especiales (Isa 7:3; Isa 8:3).<\/p>\n<p>Isa\u00ed\u00adas profetiz\u00f3 durante los reinados de cuatro reyes, desde Uz\u00ed\u00adas hasta Ezequ\u00ed\u00adas (Isa 1:1). La primera fecha provista es la del a\u00f1o en que muri\u00f3 el rey Uz\u00ed\u00adas (Isa 6:1), la que probablemente ocurri\u00f3 cerca del a\u00f1o 740 a. de J.C. El \u00faltimo evento hist\u00f3rico aludido es la muerte de Senaquerib (Isa 37:38), que ocurri\u00f3 en el a\u00f1o 681 a. de J.C. Los eventos m\u00e1s importantes son la guerra siroefratea en los d\u00ed\u00adas de Acaz (Isa 7:1-9), la que Isa\u00ed\u00adas trat\u00f3, a pesar de su gran devastaci\u00f3n (2Ch 28:5-15) como algo casi insignificante en comparaci\u00f3n con el tormento causado por Asiria, algo mucho m\u00e1s grande y que estaba por llegar (Isa 7:17-25).<\/p>\n<p>Asiria es el enemigo principal y del cual tratan la mayor\u00ed\u00ada de los cap\u00ed\u00adtulos 7\u201439; y m\u00e1s all\u00e1 de esto se vislumbra un ene-migo mucho m\u00e1s poderoso, Babilonia, cuya ca\u00ed\u00adda ya se predice en los cap\u00ed\u00adtulos 13 y 14, y quien es el tema principal de los cap\u00ed\u00adtulos 40\u201448. Es dentro de este contexto de los terribles instrumentos del juicio divino que Isa\u00ed\u00adas proyecta la esperanza mesi\u00e1nica, primero al aconsejar al incr\u00e9dulo Acaz y, despu\u00e9s, repetidamente.<\/p>\n<p>La estructura del contenido del libro de Isa\u00ed\u00adas pudiera analizarse brevemente de la siguiente manera:<br \/>\nIsa\u00ed\u00adas 1\u20145, Introducci\u00f3n. El cap. 1 contiene \u2020\u0153la gran acusaci\u00f3n\u2020\u009d. Al igual que muchos de los pronunciamientos prof\u00e9ticos de Isa\u00ed\u00adas, el primer cap. combina amenazas fa-tales con llamados urgentes al arrepentimiento y ofertas misericordiosas de perd\u00f3n y bendiciones. Le sigue la promesa de redenci\u00f3n mundial (Isa 2:1-5). Despu\u00e9s siguen una serie de pasajes con amenazas, incluyendo una descripci\u00f3n detallada de los atav\u00ed\u00ados de las mujeres de Jerusal\u00e9n como ilustraci\u00f3n del pecado fr\u00ed\u00advolo de todo el pueblo. La tierra se compara con una vi\u00f1a sin fruto, que muy pronto ser\u00e1 puesta en desolaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Isa\u00ed\u00adas 6, La visi\u00f3n en el templo. Este cap. contiene una visi\u00f3n de el Santo de Israel, uno de los t\u00ed\u00adtulos favoritos de Isa\u00ed\u00adas al referirse a Dios.<\/p>\n<p>Isa\u00ed\u00adas 7\u201412, El libro de Emanuel. Es-tos cap\u00ed\u00adtulos pertenecen al per\u00ed\u00adodo de la guerra siroefratea (2Ki 16:1-20; 2 Cr\u00f3nicas 28). En medio de este tiempo de peligro, Isa\u00ed\u00adas pronuncia la gran profec\u00ed\u00ada relacionada con Emanuel (Isa 7:14-16; Isa 9:6-7; Isa 11:1-10).<\/p>\n<p>Isa\u00ed\u00adas 13\u201423, Profec\u00ed\u00adas contra las naciones. Estos son diez or\u00e1culos en contra de naciones que eran o ser\u00ed\u00adan una amenaza para el pueblo de Dios:<br \/>\nBabilonia (Isa 13:1\u2014Isa 14:27); Filistea (Isa 14:28-32); Moab (cap\u00ed\u00adtulos 15, 16); Damasco (cap\u00ed\u00adtulos 17, 18); Egipto (cap\u00ed\u00adtulos 19, 20); Babilonia (Isa 21:1-10); Duma (Isa 21:11-12); Arabia (Isa 21:13-17); Jerusal\u00e9n (cap. 22); Tiro (cap. 23). Aqu\u00ed\u00ad las profec\u00ed\u00adas en relaci\u00f3n con el futuro cercano (Isa 16:14; Isa 21:16; compararIsa 22:20 y 37:2) aparecen entre otras que se refieren a un tiempo m\u00e1s distante (Isa 23:17) o bastante remoto.<\/p>\n<p>Isa\u00ed\u00adas 24\u20143{par<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Mundo Hispano<\/b><\/p>\n<p>(salvaci\u00f3n de Jahveh).<\/p>\n<p> Profeta de Jud\u00e1, durante 4 reyes, empezando cuando muri\u00f3 Uz\u00ed\u00adas.<\/p>\n<p> Isa\u00ed\u00adas es el \u00abpr\u00ed\u00adncipe de los profetas\u00bb porque profetiza al Mes\u00ed\u00adas. Fue prominentemente el profeta de la redenci\u00f3n, el primer profeta mayor.<\/p>\n<p> &#8211; Anunci\u00f3 la venida del Mes\u00ed\u00adas: 9:5, 25:1, 28:29.<\/p>\n<p> &#8211; Que nacer\u00ed\u00ada de una Virgen, 7:14, Mat 1:23.<\/p>\n<p> &#8211; Que ser\u00e1 el Cordero de Dios que pagar\u00e1 por nuestros pecados,Mat 53:4-5.<\/p>\n<p> &#8211; Se cree que muri\u00f3 aserrado.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Cristiano<br \/>\nDr. J. Dominguez<\/p>\n<p>http:\/\/biblia.com\/diccionario\/<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Cristiano<\/b><\/p>\n<p>Profeta israelita, considerado el m\u00e1s grande de todos. Algunos estiman que debi\u00f3 de haber nacido alrededor del a\u00f1o 760 a.C. \u00e9l mismo dice que profetiz\u00f3 \u2020\u0153acerca de Jud\u00e1 y Jerusal\u00e9n en d\u00ed\u00adas de Uz\u00ed\u00adas, Jotam, Acaz y Ezequ\u00ed\u00adas\u2020\u009d (Isa 1:1). Fue contempor\u00e1neo de \u2020\u00a2Am\u00f3s y de \u2020\u00a2Oseas, que ejerc\u00ed\u00adan su ministerio en el Reino del Norte, as\u00ed\u00ad como de \u2020\u00a2Miqueas, que como \u00e9l, profetiz\u00f3 en Jud\u00e1, el Reino del Sur. Se marca el comienzo de su ministerio en el a\u00f1o 740 a.C., cuando muri\u00f3 Uz\u00ed\u00adas. Puede decirse que tuvo en ese momento una experiencia espiritual que conmovi\u00f3 todo su ser, le hizo ver su pecado, y recibi\u00f3 el llamado de Dios para el ministerio prof\u00e9tico. No se tienen datos sobre el car\u00e1cter de I., a no ser aquellos que se deducen de sus profec\u00ed\u00adas mismas. Se piensa que pertenec\u00ed\u00ada a la familia real jud\u00ed\u00ada o que, por lo menos, era de familia noble. Se sabe que era casado y que ten\u00ed\u00ada dos hijos. Su mujer es llamada \u2020\u0153profetisa\u2020\u009d. Es apreciable la educaci\u00f3n y los conocimientos pol\u00ed\u00adticos de I.<\/p>\n<p>En tiempos de \u2020\u00a2Acaz, los reyes \u2020\u00a2Peka y \u2020\u00a2Rez\u00ed\u00adn atacaron a Jerusal\u00e9n. El pueblo se llen\u00f3 de temor, pero I. recomend\u00f3 que no se temiera esa alianza, porque no vencer\u00ed\u00ada, y anunci\u00f3, adem\u00e1s, la invasi\u00f3n asiria contra Samaria y Siria (Isa 7:1-25). M\u00e1s tarde, cuando \u2020\u00a2Senaquerib siti\u00f3 a Jerusal\u00e9n, I. aconsej\u00f3 la resistencia, profetizando que la ciudad no ser\u00ed\u00ada tomada (2Re 19:1-7, 2Re 19:21-37). El rey \u2020\u00a2Ezequ\u00ed\u00adas \u2020\u0153cay\u00f3 enfermo de muerte\u2020\u009d y el profeta le dijo que deb\u00ed\u00ada prepararse para morir. Por el ruego a Dios de Ezequ\u00ed\u00adas, sin embargo, I. le profetiz\u00f3 que vivir\u00ed\u00ada unos quince a\u00f1os m\u00e1s y recomend\u00f3 la medicina que hab\u00ed\u00ada que usar para la enfermedad. Dio, adem\u00e1s se\u00f1al a Ezequ\u00ed\u00adas para que tuviera seguridad de lo que le hab\u00ed\u00ada dicho (2Re 20:1-11). Desafortunadamente, Ezequ\u00ed\u00adas comenz\u00f3 una pol\u00ed\u00adtica de alianza con los caldeos, que eran ya rivales de Asiria, recibi\u00f3 sus embajadores y les mostr\u00f3 sus riquezas. El profeta se manifest\u00f3 en contra de ello y le anunci\u00f3 que todo lo que ten\u00ed\u00ada el rey ser\u00ed\u00ada llevado a Babilonia (Isa 20:12-19).<br \/>\nun libro ap\u00f3crifo llamado Vida de los Profetas, probablemente escrito en el siglo I d.C., que dice que I. era de Jerusal\u00e9n y que \u2020\u0153en tiempos de Manas\u00e9s muri\u00f3 serrado en dos\u2020\u009d. Algunos relacionan estas palabras con Heb 11:37, donde hablando de los h\u00e9roes de la fe, dice: \u2020\u0153Fueron apedreados, aserrados&#8230;\u2020\u009d Seg\u00fan el \u2020\u00a2Talmud, I. fue perseguido y se escondi\u00f3 en el tronco hueco de un cedro. \u00e9ste fue derribado y aserrado con el profeta adentro.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Cristiano<\/b><\/p>\n<p>tip, BIOG PROF CRIT HIST HOMB HOAT LIAT<\/p>\n<p>fot, dib00174, dib00175, dib00406<\/p>\n<p>ver, MANUSCRITOS B\u00ed\u008dBLICOS, QUMR\u00ed\u0081N sit,<\/p>\n<p>vet, = \u00abJehov\u00e1 ha salvado\u00bb. Profeta de Jud\u00e1 bajo los reinos de Uz\u00ed\u00adas, Jotam, Acaz y Ezequ\u00ed\u00adas (Is. 1:1; cfr. 6:1; 7:3; 14:28; 20:1, 2; 36:39). Era hijo de Amoz, que no debe ser confundido con el profeta Am\u00f3s. Son pocas las indicaciones acerca de su personalidad. Pero en base a algunos pasajes, se advierte que se trata de un car\u00e1cter humilde y compasivo (Is. 6:5; 16:9; 21:3; 65:2). Son asimismo pocas las indicaciones acerca de su familia. Su padre era Amoz, del que tambi\u00e9n se hace menci\u00f3n en 2 R. 19:2. Seg\u00fan Is. 7:3 y Is. 8:13, 18, el profeta estaba casado, y era padre de al menos dos hijos. (a) EPOCA. La \u00e9poca de Isa\u00ed\u00adas es de f\u00e1cil determinaci\u00f3n, como ya hemos visto de los datos que proporciona el libro. Fue llamado al oficio prof\u00e9tico en el a\u00f1o de la muerte del rey Uz\u00ed\u00adas (Is. 1:1; 6:1), alrededor del a\u00f1o 758 a.C. Ejerci\u00f3 su ministerio hasta el final del reinado de Ezequ\u00ed\u00adas (invasi\u00f3n de Senaquerib, 701-700 a.C.). Entre estos dos reyes hubo los reinados de Jotam y de Acaz (32 a\u00f1os en total, 2 Cr. 27:1; 28:1). Pero todo induce a creer que prosigui\u00f3 su ministerio bajo Manas\u00e9s (2 R. 21), al menos durante uno o dos a\u00f1os. Lo que permite suponer esto, es: (A) El conjunto de profec\u00ed\u00adas acerca de las desventuras del pueblo exiliado (Is. 40-66), que reflejaban unas pruebas ya conocidas, y (B) la tradici\u00f3n jud\u00ed\u00ada que relata que Isa\u00ed\u00adas muri\u00f3 m\u00e1rtir bajo el reinado del imp\u00ed\u00ado Manas\u00e9s. Seg\u00fan esta tradici\u00f3n, fue condenado a muerte por haber osado decir que hab\u00ed\u00ada visto a Dios (Is. 6), y por haber comparado Jerusal\u00e9n con Sodoma y Gomorra (Is. 1:9; 3:9). Otra tradici\u00f3n dice que fue muerto por haber a\u00f1adido, con sus or\u00e1culos, a la Ley de Mois\u00e9s, o por haberla contradicho. Poco importa por qu\u00e9, lo que parece cierto es que muri\u00f3 m\u00e1rtir, y se cuenta que, habi\u00e9ndose refugiado el profeta dentro del tronco hueco de un cedro, el rey dio orden de serrar el \u00e1rbol con \u00e9l dentro. Es posible que sea a este hecho al que se hace alusi\u00f3n en He. 11:37. El reinado de Ezequ\u00ed\u00adas fue de 29 a\u00f1os (2 Cr. 29:1), por lo que la actividad de Isa\u00ed\u00adas debi\u00f3 de ser ejercida durante alrededor de 60 a\u00f1os, desde la muerte de Uz\u00ed\u00adas, en el a\u00f1o 758 a.C., hasta el inicio del reinado de Manas\u00e9s, en el a\u00f1o 698 a.C. Si se supone que el profeta ten\u00ed\u00ada solamente 20 a\u00f1os cuando fue llamado, su vida se prolong\u00f3 alrededor de 80 a\u00f1os, y la fecha de su libro puede situarse entre los a\u00f1os 750 y 700 a.C. (b) MARCO HIST\u00ed\u201cRICO. Isa\u00ed\u00adas era del reino de Jud\u00e1, y all\u00ed\u00ad profetiz\u00f3, en uno de los per\u00ed\u00adodos m\u00e1s cr\u00ed\u00adticos de la historia de su pa\u00ed\u00ads. Para comprender su mensaje, es preciso tener conocimiento de esta historia. A continuaci\u00f3n se da el resumen de las monarqu\u00ed\u00adas citadas por el mismo profeta (Is. 1:1). El reinado relativamente pac\u00ed\u00adfico de Uz\u00ed\u00adas (cfr. 2 R. 16:3; 2 Cr. 26:1, 23) fue seguido por una serie de calamidades (2 Cr. 26:16-23). Bajo el reinado de Jotam, Rez\u00ed\u00adm, rey de Damasco, y Peka, rey de Israel, hab\u00ed\u00adan tratado de destruir el reino de Jud\u00e1 (2 R. 15:37; 16:5). La lucha se prolong\u00f3 hasta dentro del reinado de Acaz. Es en esta \u00e9poca que Isa\u00ed\u00adas profetiz\u00f3 la cercana ca\u00ed\u00adda de los enemigos de Jud\u00e1 y la ascensi\u00f3n del poder de Asiria (Is. 7-8). Poco despu\u00e9s, los acontecimientos confirmaron su predicaci\u00f3n: Siria y Samaria fueron invadidas por Tiglat-pileser y Damasco fue tomada (732 a.C., cfr. 2 R. 16:7; 15:29; 2 Cr. 28:16; Is. 17:1, 3). Diez a\u00f1os m\u00e1s tarde, se precipit\u00f3 la ca\u00ed\u00adda del reino del norte, cayendo Samaria en el a\u00f1o 722 mientras Ezequ\u00ed\u00adas reinaba en Jud\u00e1 (2 R. 17:3; 18:9; Is. 28:1). Sarg\u00f3n emprendi\u00f3 una campa\u00f1a contra Palestina y Egipto (Is. 10; 20). Despu\u00e9s, Senaquerib invadi\u00f3 Jud\u00e1 en el a\u00f1o 701 a.C., poniendo sitio a Jerusal\u00e9n, sitio que tuvo que levantar debido a una intervenci\u00f3n milagrosa del Se\u00f1or (Is. 14:24, 27; 17:12, 14; 38; cfr. 2 R. 18:13; 19:37). Entonces el profeta proclam\u00f3 la ca\u00ed\u00adda del imperio asirio; estaba resurgiendo el imperio babil\u00f3nico, y en su b\u00fasqueda de grandeza trataba de hallar aliados. Incluso envi\u00f3 una delegaci\u00f3n a Ezequ\u00ed\u00adas (2 R. 20:12-13). (c) MENSAJE DE ISA\u00ed\u008dAS. Llevado por el Esp\u00ed\u00adritu, Isa\u00ed\u00adas denuncia las infidelidades de su pueblo. Ve en estas infidelidades la causa b\u00e1sica de las desventuras que cayeron sobre el reino del norte de Israel, amenazando a Jud\u00e1 con un castigo semejante en un t\u00e9rmino m\u00e1s o menos largo. Profeta de Jud\u00e1, reproch\u00f3 a su pueblo por su superstici\u00f3n, su formalismo, su idolatr\u00ed\u00ada, su crueldad, su inmoralidad y codicia. Pero tambi\u00e9n ataca los pecados de los enemigos de Jud\u00e1 (Babilonia, Is. 13; 24; 47; Tiro, Is. 23; Asiria, Is. 10; 33; Edom, Is. 34-35). De todas formas, su mensaje no deja de dar una nota de esperanza. Esta nota de esperanza domina su obra. Si predice a su pueblo el cautiverio y los prolongados sufrimientos, anuncia tambi\u00e9n el retorno del exilio y la liberaci\u00f3n (Is. 40). Llega incluso a precisar el nombre del liberador, y ello dos siglos antes de su nacimiento, en la persona de Ciro (Is. 44:28; 45:1, 13). Y, m\u00e1s all\u00e1 de la visi\u00f3n de la liberaci\u00f3n de Jud\u00e1 y su restauraci\u00f3n (Is. 44; 45; 60; 61), el profeta, cuyo mensaje es esencialmente mesi\u00e1nico, tiene la visi\u00f3n sublime del Siervo de Jehov\u00e1. Este \u00abEbed Yahveh\u00bb vendr\u00e1, no s\u00f3lo para socorrer a Israel, sino para dar a todos los pueblos de la tierra su Esp\u00ed\u00adritu de paz, de justicia y de salvaci\u00f3n. Este Siervo, en definitiva, se revela al profeta bajo los rasgos de Var\u00f3n de dolores, del Mes\u00ed\u00adas que lleva sobre s\u00ed\u00ad el pecado del pueblo y que, por sus sufrimientos y expiaci\u00f3n, vendr\u00e1 a ser el Mes\u00ed\u00adas victorioso y el Salvador del mundo. Es esta visi\u00f3n, cuya expresi\u00f3n m\u00e1s sublime se halla en Is. 52:13-53:12, la que permite llamar a Isa\u00ed\u00adas el quinto evangelista. Muchos exegetas, al examinar los caps. 44 a 53, han emitido las siguientes opiniones en cuanto a la identidad del Siervo de Jehov\u00e1: (A) Para unos, el profeta lo habr\u00ed\u00ada visto bajo los rasgos de Ciro, el libertador de los exiliados (Is. 44; 45), pero \u00e9sta es una opini\u00f3n insostenible. En los caps. 44 y 45 s\u00f3lo se trata de la restauraci\u00f3n de Jerusal\u00e9n y del Templo y Ciro nunca recibe el ep\u00ed\u00adteto de Ebed Yahveh. El profeta lo llama: mi pastor (rey) (Is. 44:28), ungido (Is. 45:1), y es presentado como libertador (cfr. Is. 45:13). (B) Para otros, el profeta habr\u00ed\u00ada tenido una visi\u00f3n de car\u00e1cter doble: (I) En principio, el profeta habr\u00ed\u00ada visto en el Siervo de Jehov\u00e1 una colectividad. Esta colectividad ten\u00ed\u00ada el nombre de \u00abJacob\u00bb, \u00abIsrael\u00bb (Is. 44:1, 2, 21; 45:4; 48:20; 49:3, 5). Se trata, examinando bien el texto, de un remanente. Los exiliados fueron, como la mayor parte de sus antepasados, infieles (Is. 48). El profeta ve\u00ed\u00ada al Siervo en un residuo de Israel, molido y purificado por los sufrimientos del exilio, y espiritualmente victorioso de la prueba (Is. 45:20-25). De ah\u00ed\u00ad el llamamiento a los exiliados que se mantuvieron fieles en tanto que muchos de sus hermanos hab\u00ed\u00adan sucumbido a las tentaciones de Babilonia; de ah\u00ed\u00ad la poderosa proclamaci\u00f3n del llamamiento de Israel (Is. 46:3; 49:6). (II) Despu\u00e9s, el profeta, consciente de que ning\u00fan residuo, de que ninguna colectividad podr\u00ed\u00ada llevar a cabo la obra mesi\u00e1nica querida por Dios, fue llevado en su visi\u00f3n a centrarse a ver el Siervo en una persona. El solapamiento entre la visi\u00f3n colectividad y la visi\u00f3n persona es perceptible, especialmente en Is. 50-52:1-12. Lo cierto es que ni el pueblo de Israel en su conjunto, ni una \u00e9lite de este pueblo, podr\u00ed\u00adan pretender cumplir la voluntad de Yahveh-Salvador. Ello s\u00f3lo podr\u00ed\u00ada hacerlo un individuo puesto aparte, diferente de los hijos de los hombres (Is. 52:14), apto, por su doble naturaleza, humana y divina, para llevar nuestras enfermedades y cargar sobre S\u00ed\u00ad nuestras iniquidades (Is. 53:4-5). No debe sorprender que se nos ofrezcan estos dos planos sucesivos en el mensaje mesi\u00e1nico de Isa\u00ed\u00adas. Israel hab\u00ed\u00ada sido elegida como naci\u00f3n para ser luz a las naciones, y para llevar la salvaci\u00f3n hasta los extremos de la tierra (Is. 49:6). Al recordar esta vocaci\u00f3n que un residuo fiel al menos hubiera debido llevar a cabo, lo mismo que al reducir el Siervo fiel a una sola persona, el profeta est\u00e1 adem\u00e1s lanzando un reproche a su pueblo. As\u00ed\u00ad es como se puede explicar el aparente solapamiento de las dos visiones del Siervo de Jehov\u00e1: el Siervo de Jehov\u00e1 colectivo, que es el remanente de la naci\u00f3n, en medio del cual aparece el verdadero Siervo de Jehov\u00e1, la persona del Mes\u00ed\u00adas. As\u00ed\u00ad como Israel fue una vid plantada por Jehov\u00e1, pero que dio uvas silvestres (Is. 5:1-7), el Mes\u00ed\u00adas pudo decir: \u00abYo soy la vid verdadera\u00bb (Jn. 15:1). Y tambi\u00e9n El es el Siervo fiel, en medio de un residuo que, en tanto que le reconozca, vendr\u00e1 a ser tambi\u00e9n Siervo de Jehov\u00e1. As\u00ed\u00ad, el profeta presenta al Siervo- Persona irrumpiendo y domin\u00e1ndolo todo. Y los cristianos, iluminados por el Evangelio, no pueden dejar de percibir la patente identidad del Siervo \u00fanico, tal como aparece en los caps. 52:13-53:12, con la persona de Jesucristo. Este es uno de los puntos culminantes de la inspiraci\u00f3n prof\u00e9tica, junto con el Salmo 22 y otras joyas prof\u00e9ticas. El mensaje de Isa\u00ed\u00adas desborda el marco de la historia y salvaci\u00f3n espiritual de Israel y de las naciones. Describe los tiempos mesi\u00e1nicos, esto es, el reino de Dios sobre la tierra. En relaci\u00f3n con esto se deber\u00ed\u00adan leer Is. 24-27; 60-65; 8:23-9:6; 11. As\u00ed\u00ad, tiene un car\u00e1cter escatol\u00f3gico. La panor\u00e1mica que Isa\u00ed\u00adas nos ofrece es vasta. Abarca el dilatado per\u00ed\u00adodo de tiempo desde la \u00e9poca del profeta hasta la segunda venida de Cristo, y su reinado de paz. El mensaje del libro puede quedar clasificado alrededor de estos tres temas fundamentales: (A) Temas espec\u00ed\u00adficamente hist\u00f3ricos (Is. 1-39, excepto algunos pasajes escatol\u00f3gicos: Is. 8:23-9:5; 11; 24-27), (B) tema mesi\u00e1nico (Is. 40-55), (C) tema escatol\u00f3gico (Is. 56-66 y 8:23-9:6; 11; 24-27). (d) PROBLEMA CR\u00ed\u008dTICO. Si para nosotros la autenticidad del libro de Isa\u00ed\u00adas no puede ser puesta en tela de juicio, no sucede as\u00ed\u00ad con una gran cantidad de cr\u00ed\u00adticos. Se puede afirmar que \u00abla teolog\u00ed\u00ada oficial\u00bb rechaza la \u00abisaicidad\u00bb, es decir, la paternidad de toda la obra por parte de Isa\u00ed\u00adas. A continuaci\u00f3n se da cuenta muy resumida de estas hip\u00f3tesis cr\u00ed\u00adticas, con un sumario de las razones para rechazarlas. La Alta Cr\u00ed\u00adtica afirma que este libro fue escrito por un m\u00ed\u00adnimo de tres autores: Isa\u00ed\u00adas uno de ellos, indudablemente, y dos autores an\u00f3nimos posteriores que habr\u00ed\u00adan situado sus escritos bajo la cubierta de la autoridad de Isa\u00ed\u00adas (ficci\u00f3n literaria). Recapitulamos las alegaciones que se presentan de la siguiente manera: (A) Isa\u00ed\u00adas habr\u00ed\u00ada escrito los caps. 1-39, a excepci\u00f3n de una serie de pasajes a lo largo de estos cap\u00ed\u00adtulos, que no le pod\u00ed\u00adan ser atribuidos. (B) Los caps. 40-55 tendr\u00ed\u00adan por autor a un escritor an\u00f3nimo de la \u00e9poca del exilio, a quien se le da el nombre de \u00abdeutero-Isa\u00ed\u00adas\u00bb. El profeta describe aqu\u00ed\u00ad una situaci\u00f3n totalmente diferente a la de los cap\u00ed\u00adtulos anteriores, esto es, la situaci\u00f3n acerca de la que tuvo que dar testimonio al retorno de Babilonia. El estilo, adem\u00e1s, ser\u00ed\u00ada diferente, as\u00ed\u00ad como el vocabulario. Y, de todas maneras, \u00bfc\u00f3mo habr\u00ed\u00ada podido Isa\u00ed\u00adas anunciar el nombre de Ciro casi dos siglos antes del nacimiento de este rey? Esta secci\u00f3n habr\u00ed\u00ada sido escrita alrededor del a\u00f1o 540 a.C. (C) Finalmente, los caps. 56-66, con un estilo m\u00e1s l\u00ed\u00adrico y m\u00e1s m\u00ed\u00adstico a la vez, de un tema esencialmente escatol\u00f3gico, pertenecer\u00ed\u00adan a otro autor de una \u00e9poca muy incierta (300 a.C. para unos, alrededor del a\u00f1o 200 a.C., para otros). Esta secci\u00f3n recibe el nombre de \u00abtrito-Isa\u00ed\u00adas\u00bb. A las hip\u00f3tesis de la Alta Cr\u00ed\u00adtica se puede responder concisamente con las palabras de Edward Strachey: \u00abLas normas de la cr\u00ed\u00adtica nos imponen la aceptaci\u00f3n de Isa\u00ed\u00adas como autor \u00fanico hasta que no se nos demuestre lo contrario.\u00bb Estas pruebas no nos han sido dadas, y las normas sobre las que reposa la hip\u00f3tesis de los dos autores an\u00f3nimos son sumamente fr\u00e1giles: la psicolog\u00ed\u00ada y el vocabulario (o estilo). Se trata de argumentos profundamente subjetivos. \u00bfPor qu\u00e9 rechazar que un profeta que predijo el exilio podr\u00ed\u00ada tambi\u00e9n predecir el retorno del exilio? Tampoco hay dificultad alguna en admitir que un autor que ha estado escribiendo a lo largo de casi 60 a\u00f1os haya podido manifestar estilos literarios diferentes, con variaci\u00f3n de vocabulario, entre los escritos de la juventud, los de la madurez, y los de la ancianidad. El estilo y el vocabulario de \u00abLa doctrina cristiana\u00bb y de ciertos poemas y cartas de John Milton son muy diferentes en estilo y vocabulario de su \u00abPara\u00ed\u00adso perdido\u00bb, de manera que ah\u00ed\u00ad tambi\u00e9n, siguiendo los m\u00e9todos de la Alta Cr\u00ed\u00adtica, podr\u00ed\u00adan suponerse diferentes autores Y los ejemplos podr\u00ed\u00adan multiplicarse. Sobre este tema, C. S. Lewis tiene un interesante art\u00ed\u00adculo titulado \u00abFern Seeds and Elephants\u00bb en un libro de ensayos y art\u00ed\u00adculos que lleva el mismo t\u00ed\u00adtulo. La verdadera raz\u00f3n que explica que se propongan estas hip\u00f3tesis es el rechazo \u00aba priori\u00bb de lo sobrenatural, la negaci\u00f3n, ya de entrada, de la inspiraci\u00f3n de la Biblia. La Alta Cr\u00ed\u00adtica rechaza admitir que un profeta pudiera predecir acontecimientos que fueran a producirse muchos siglos despu\u00e9s de \u00e9l; reh\u00fasa admitir que el Isa\u00ed\u00adas del siglo VIII a.C. hubiera podido dar el nombre de una persona del siglo VI a.C., Ciro, porque no cree en la Biblia, la Palabra del Dios que anuncia lo por venir desde el principio (Is. 46:10). Para todo el que cree con Pablo que \u00abtoda la Escritura es inspirada por Dios\u00bb (2 Ti. 3:16), la unidad del autor no constituye ning\u00fan problema. Isa\u00ed\u00adas, el profeta que firm\u00f3 y fech\u00f3 su libro (Is. 1:1), es su \u00fanico autor humano. Y \u00e9sta era la postura de Jesucristo y de sus ap\u00f3stoles, con toda la autoridad que ello tiene. Es a Isa\u00ed\u00adas que le atribuye de manera indiscutida la paternidad de los caps. 40-66, al igual que los caps. anteriores. Mt. 8:17 cita el cap. 3 de Isa\u00ed\u00adas en estos t\u00e9rminos \u00ab&#8230;para que se cumpliese lo dicho por el profeta Isa\u00ed\u00adas\u00bb .Del mismo modo, Mt. 12:17-21 cita Is. 42:1-4; Lc. 3:4 cita Is. 40:3; Lc. 4:17-19 cita Is. 61:1-3; Jn. 1:23 cita Is. 40:3; Jn. 12:38-41 cita Is. 53:1; etc. Por \u00faltimo, se debe destacar que la unidad del libro de Isa\u00ed\u00adas ha sido matem\u00e1ticamente confirmada por el rollo completo de Isa\u00ed\u00adas descubierto en la Cueva I de los mss. de Qumr\u00e1n, en el a\u00f1o 1947. Este rollo, al que se le ha asignado una fecha de 100 a 120 a.C., es un ms. que reproduce \u00ed\u00adntegramente la profec\u00ed\u00ada, y sin ninguna indicaci\u00f3n que pueda llevar a confirmar las hip\u00f3tesis de la Alta Cr\u00ed\u00adtica. (V\u00e9anse MANUSCRITOS B\u00ed\u008dBLICOS, QUMR\u00ed\u0081N.) Con W. H. Guiton (\u00abIntroduction \u00ed\u00a0 la Bible, p. 142), podemos decir del libro de Isa\u00ed\u00adas que \u00abes un majestuoso edificio en el que parece que hallamos todos los estilos, pero de manera que dan impresi\u00f3n de armon\u00ed\u00ada. Sobre la fachada de este edificio aparecen, en caracteres flam\u00ed\u00adgeros, estas palabras: \u00abSanto, santo, santo, Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos; toda la tierra est\u00e1 llena de su gloria\u00bb (Is. 6:3). Bibliograf\u00ed\u00ada: Allis, O. T.: \u00abThe Unity of Isaiah\u00bb (Tyndale Press, Londres, 1951); Archer, G. L.: \u00abIsaiah\u00bb, en The Wycliffe Bible Commentary (Moody Press, Chicago, 1962); Darby, J. N.: \u00abThoughts on Isaiah the Prophet\u00bb, en The Collected Writings of J. N. Darby (Stow Hill, Kingston-on- Thames, reimpr. 1695, vol. 30, PP. 168-240); Kelly, W.: \u00abNotes on Isaiah\u00bb, en The Bible Treasury, serie de art\u00ed\u00adculos desde enero 1865 hasta diciembre 1866; Kinder, D.: \u00abIsa\u00ed\u00adas\u00bb, en Nuevo Comentario B\u00ed\u00adblico (Casa Bautista de Publicaciones, El Paso, 1977); Martin, A.: \u00abIsa\u00ed\u00adas &#8211; La salvaci\u00f3n del Se\u00f1or\u00bb (Pub. Portavoz Evang\u00e9lico, Barcelona, 1979); Young, E. J.: \u00abThe Book of Isaiah\u00bb (Eerdmans, Grand Rapids, 1965).<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico Ilustrado<\/b><\/p>\n<p>[013]<\/p>\n<p>     Figura prof\u00e9tica, que ampara un conjunto de profec\u00ed\u00adas hechas en diversas \u00e9pocas y se hallan recogidas en el llamado libro de Isa\u00ed\u00adas. Tiene su n\u00facleo m\u00e1s original en la primera parte (caps. 1 a 35 m\u00e1s ap\u00e9ndice posterior 36 a 39), donde late el esp\u00ed\u00adritu de del siglo VIII (naci\u00f3 el a\u00f1o 770). La segunda parte es de consolaci\u00f3n y refleja los tiempos de la Cautividad (40 a 55). Y una tercera parte es de esperanza y fue dispuesta en los a\u00f1os posteriores (55 a 66).<\/p>\n<p>    Isa\u00ed\u00adas es el m\u00e1s mesi\u00e1nico, claro, literario e influyente de los profetas.  (Ver Profetas 4.1)<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>El profeta Isa\u00ed\u00adas naci\u00f3 hacia el a\u00f1o 765 a. de C. Era oriundo de Jerusal\u00e9n y debi\u00f3 de pertenecer a una familia aristocr\u00e1tica. Su ministerio dur\u00f3 m\u00e1s de cuarenta a\u00f1os, bajo los reinados de Oc\u00ed\u00adas, Joat\u00e1n, Ajaz y Ezequ\u00ed\u00adas. El libro ap\u00f3crifo que lleva el t\u00ed\u00adtulo de Ascensi\u00f3n de Isa\u00ed\u00adas dice que fue martirizado, partido en dos, bajo el reinado de Manas\u00e9s: Es dif\u00ed\u00adcil precisar el valor de esta tradici\u00f3n. El libro de la Biblia que lleva su nombre es el m\u00e1s citado en el N. T. Los primeros treinta y nueve cap\u00ed\u00adtulos se atribuyen al profeta Isa\u00ed\u00adas, llamado Protoisa\u00ed\u00adas; el Deuteroisa\u00ed\u00adas (segundo Isa\u00ed\u00adas) comprende del cap\u00ed\u00adtulo 40 al 55; es de la \u00e9poca del exilio y se llama tambi\u00e9n \u00ablibro de la consolaci\u00f3n\u00bb. El Tritoisa\u00ed\u00adas (tercer Isa\u00ed\u00adas), que abarca del capitulo 56 al 66, pertenece ya a la \u00e9poca de despu\u00e9s del destierro.<\/p>\n<p>. M. N,<\/p>\n<p>FERNANDEZ RAMOS, Felipe (Dir.), Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret, Editorial Monte Carmelo, Burbos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret<\/b><\/p>\n<p>-> vocaci\u00f3n, profetas). El libro de Isa\u00ed\u00adas constituye uno de los testimonios m\u00e1s significativos de la historia literaria y prof\u00e9tica de la humanidad. Consta de tres partes b\u00e1sicas, escritas por tres autores distintos. El Primer Isa\u00ed\u00adas, el \u00fanico que parece haberse llamado de esa manera y cuya vida conocemos con cierta precisi\u00f3n, vive en tiempos de la invasi\u00f3n asir\u00ed\u00ada, entre el 740 y el 690 a.C., y es el autor b\u00e1sico de Is 1-39. El Segundo Isa\u00ed\u00adas es un profeta desconocido que anuncia el retorno de los exiliados de Babilonia a Jerusal\u00e9n, en torno al 540 a.C.; sus or\u00e1culos han sido incluidos en Is 40-55. El Tercer Isa\u00ed\u00adas es un profeta algo posterior, que est\u00e1 empe\u00f1ado en la obra de reconstrucci\u00f3n espiritual y social del pueblo en Jerusal\u00e9n, en torno al 520 a.C., y cuyos or\u00e1culos han sido tambi\u00e9n incluidos en el libro de Isa\u00ed\u00adas (Is 55-66). Aqu\u00ed\u00ad queremos presentar la vocaci\u00f3n del Primer Isa\u00ed\u00adas.<\/p>\n<p>(1) Relato. La teofan\u00ed\u00ada: \u00abEn el a\u00f1o de la muerte del rey Oz\u00ed\u00adas vi a Adonai sentado sobre un trono alto y excelso y sus vuelos (del manto) llenaban el Templo. Serafines se manten\u00ed\u00adan erguidos a su lado, con seis alas cada uno: con dos se cubr\u00ed\u00adan su rostro, con dos se cubr\u00ed\u00adan sus pies, y con dos volaban. Y clamaba uno al otro diciendo: Santo, Santo, Santo Yahv\u00e9 Sebaot, la tierra toda est\u00e1 llena de su gloria. Y temblaron los quicios de las puertas a la voz del que gritaba, y la Casa se llen\u00f3 de humo. Y dije: \u00c2\u00a1Ay de m\u00ed\u00ad, que estoy perdido!, \u00c2\u00a1que yo soy un var\u00f3n de labios impuros y en medio de un pueblo de labios impuros yo estoy viviendo! \u00c2\u00a1Porque al Melek (rey) Yahv\u00e9 Sebaot mis ojos han visto! Y vol\u00f3 hac\u00ed\u00ada m\u00ed\u00ad uno de los serafines y en su mano una brasa que hab\u00ed\u00ada tomado sobre el altar con unas tenazas; y toc\u00f3 con ella mi boca y me dijo: Mira, esto ha tocado tus labios, y ha desaparecido tu iniquidad, tu pecado queda expiado. Y o\u00ed\u00ad la voz de Adonai que dec\u00ed\u00ada: \u00bfA qui\u00e9n enviar\u00e9? y \u00bfqui\u00e9n ir\u00e1 por nosotros? Y contest\u00e9: \u00c2\u00a1heme aqu\u00ed\u00ad!, env\u00ed\u00adame a m\u00ed\u00ad. Y dijo: Vete y di a ese pueblo: O\u00ed\u00add bien pero sin entender, mirad con cuidado pero sin comprender&#8230;\u00bb (Is 6,1-9). Es el a\u00f1o de la muerte de Oz\u00ed\u00adas (hacia el 739 a.C.). Estamos posiblemente en la ceremonia de entronizaci\u00f3n del nuevo rey e Isa\u00ed\u00adas dice que vio a Adonai (Se\u00f1or, Dios), a trav\u00e9s de una especie de desdoblamiento: entronizan al rey de la tierra sobre el templo de Jerusal\u00e9n y el profeta descubre al verdadero rey\/se\u00f1or, sentado sobre el trono alto y excelso del cielo. No ve al rey del mundo, sino al mismo Rey\/Se\u00f1or en postura de entronizaci\u00f3n: sentado (yoseb), como un monarca que todo lo preside y dirige desde arriba. La parte superior de su figura (cuerpo y rostro) resulta invisible, pues a Dios nadie jam\u00e1s ha contemplado. S\u00f3lo se ven con claridad los vuelos de su manto que llenan el templo. El texto sigue diciendo que \u00abtemblaron los quicios de las puertas&#8230;\u00bb (6,4), como si hubiera un terremoto, con una gran voz, con gran humo&#8230; Estos son temas conocidos de las teofan\u00ed\u00adas.<\/p>\n<p>(2) Purificaci\u00f3n (Is 6,5-7). Pasamos del plano visual (y vi: wa\u2020\u2122er\u2020\u2122eh, 6,1) a la palabra del profeta (y dije: wa&#8217;omar, 6,5) que responde en gesto de pavor a la visi\u00f3n y recibe el signo purificador de Dios. Isa\u00ed\u00adas empieza confesando su pecado: la visi\u00f3n despierta su conciencia m\u00e1s honda, mostr\u00e1ndole su indignidad, su condici\u00f3n de muerte: \u00c2\u00a1Ay de m\u00ed\u00ad, que estoy perdido! Es la experiencia de aquel que sabe que ha llegado su fin (nidmeti, me muero). Pero Dios vela su rostro y el riesgo no viene s\u00f3lo porque el hombre ha visto a Dios sino porque, al sentir el brillo de la Gloria, descubre su impureza humana. A la santidad (qados) de Dios, cantada por los serafines, responde antit\u00e9ticamente la impureza del profeta que siente su mancha, en medio de un pueblo de labios impuros&#8230; Mira en torno y ve que est\u00e1n todos manchados. Son un pueblo sin comunicaci\u00f3n con Dios. El profeta sabe que quien ha visto a Dios siendo impuro muere y, por eso, sabe que tiene que morir. Conforme a la l\u00f3gica antigua, el texto deber\u00ed\u00ada terminar aqu\u00ed\u00ad: un hombre mortal ha penetrado en el consejo de Dios, ha contemplado la fiesta de su coronaci\u00f3n, ha visto la gloria de su santidad. L\u00f3gicamente, tiene que morir. Pero superando esa experiencia, que tiende a cerrar a Dios en un c\u00ed\u00adrculo de muerte, viene a revelarse el Dios que act\u00faa a trav\u00e9s del Seraf\u00ed\u00adn, que toma una brasa del altar (\u00bfdel cielo?, \u00bfdel templo de la tierra?) y con ella quema los labios de Isa\u00ed\u00adas, en signo de purificaci\u00f3n e investidura. Este es un ritual de iniciaci\u00f3n, con sus aspectos de muerte (el fuego quema\/ma ta) y nuevo nacimiento: consagra los labios del profeta.<\/p>\n<p>(3) Env\u00ed\u00ado y mensaje (Is 6,8-13). Pasamos del ver (6,1) y decir 6,5) al escuchar (y o\u00ed\u00ad: wa&#8217;esma, 6,8). La voz del gran rey (qol &#8216;Adonai) domina y define a partir de ahora el sentido del pasaje, pero ya no es voz que grita como trueno que conmueve, haciendo temblar los quicios de la casa\/mundo, sino voz que llama al coraz\u00f3n e invita de manera respetuosa, pidiendo la respuesta del profeta. Dios no ordena a gritos, no se impone. Simplemente dice, como reflexionando consigo mismo:\t\u00bfA<br \/>\nqui\u00e9n enviar\u00e9? \u00bfQui\u00e9n ir\u00e1 por nosotros? Ha entrado Isa\u00ed\u00adas en la intimidad de Dios: ha visto lo que no se puede ver y, por eso, tendr\u00ed\u00ada que haber muerto (6,5). Pero sigue vivo y escucha la conversaci\u00f3n m\u00e1s secreta de Dios: entra en el coraz\u00f3n de la preocupaci\u00f3n del gran Rey que, pudi\u00e9ndolo todo, necesita, sin embargo, que alguien hable en su nombre y traduzca su palabra en voz humana. Desde el interior de Dios, \u00e9l responde: hinneni (heme aqu\u00ed\u00ad, env\u00ed\u00adame). Primero ha sido Dios quien ha pedido. Ahora es el profeta quien suplica, poni\u00e9ndose en sus manos de Dios: \u00c2\u00a1puedes enviarme! Este relato de la vocaci\u00f3n de Isa\u00ed\u00adas marca su figura y le define como uno de los creadores de la experiencia fundamental de la Biblia.<\/p>\n<p>Cf. S. BRET\u00ed\u201cN, Vocaci\u00f3n y misi\u00f3n: formulario prof\u00e9tico, AnBib 111, Roma 1987; F. DEL OLMO, Vocaci\u00f3n de l\u00ed\u00adder en el antiguo Israel, Universidad Pontificia, Salamanca 1973; A. J. HESCHEL, Los profetas I-III, Paid\u00f3s, Buenos Aires 1973.<\/p>\n<p>PIKAZA, Javier, Diccionario de la Biblia. Historia y Palabra, Verbo Divino, Navarra 2007<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Historia y Palabra<\/b><\/p>\n<p>Este libre pertenece a la secci\u00f3n de los profetas posteriores. Dentro de \u00e9l se pueden distinguir tres partes, cuyos autores suelen denominarse: Isa\u00ed\u00adas, D\u00e9utero-Isa\u00ed\u00adas y Trito-Isa\u00ed\u00adas. En efecto, se advierten diferencias de tipo hist\u00f3rico, estil\u00ed\u00adstico y teol\u00f3gico entre ellas. Los 39 primeros cap\u00ed\u00adtulos deben clocarse en los a\u00f1os 740-698, durante los reinados de Oz\u00ed\u00adas, Yot\u00e1n, Acaz y Ezequ\u00ed\u00adas.<\/p>\n<p>Asiria es la potencia dominante. Hay claras referencias a la guerra siro-efraimita, a la ca\u00ed\u00adda del reino del norte, al asedio de Azoto, a la invasi\u00f3n de Senaquerib. A partir del c. 40 se menciona a Ciro, rey de Persia de mitad del siglo Vl y se exhorta al pueblo a salir de Babilonia y emprender el regreso a Jerusal\u00e9n.<\/p>\n<p>A partir del cap\u00ed\u00adtulo 56 tenemos la impresi\u00f3n de encontrarnos de nuevo en Jerusal\u00e9n, inmersos en la problem\u00e1tica de los a\u00f1os posteriores al destierro. La teolog\u00ed\u00ada de la historia se desarrolla mucho m\u00e1s en los cap\u00ed\u00adtulos 40-66 y lo mismo pasa con la imagen del Dios creador, que no tiene paralelos en los cap\u00ed\u00adtulos 1 -39; hay que anotar adem\u00e1s las diferencias entre el salvador de 9,1 6 y 1 1,1 -9 respecto al Siervo de Dios de 52,13-53,12). En 56-66 encontramos mayor inter\u00e9s por el culto Y se conciben de manera distinta tanto el problema de la apostas\u00ed\u00ada como la visi\u00f3n escatol\u00f3gica.<\/p>\n<p>En la primera parte el mensaje de Isa\u00ed\u00adas comprende dos grandes filones: la cuesti\u00f3n social durante los primeros a\u00f1os de su actividad y la pol\u00ed\u00adtica a partir del 734. La denuncia social es una cr\u00ed\u00adtica de la clase dominante por su 1ujo y su orgullo, por su codicia desmesurada y sus injusticias, unida a la pretensi\u00f3n- de una vida \u00abreligiosa\u00bb de intenso culto a Dios. La actitud pol\u00ed\u00adtica: Dios se ha comprometido con la ciudad de Jerusal\u00e9n y la dinast\u00ed\u00ada de David. Dios exige la &#8211; fe del pueblo y del rey. Ante la amenaza enemiga creer significa estar tranquilos y atentos, sabiendo que Dios no dejar &#8211; a . de salvar a su pueblo: lo contrario es la b\u00fasqueda de seguridades humanas. El Mes\u00ed\u00adas aparece como aquel que establece en la tierra la justicia y el derecho, dando consistencia al trono de David. Es fundamental el deseo de provocar en el pueblo el encuentro con Dios, la plena aceptaci\u00f3n de lo divino en medio de lo humano. En la segunda parte nos encontramos con el canto del regreso del destierro (el plan de Dios permanece firme a pesar de todos los fracasos), junto con el anuncio del profeta que vendr\u00e1, siervo misterioso, humilde y doliente, pero v\u00ed\u00adctima de amor. En la tercera parte aparece por un lado el lamento y la acusaci\u00f3n por las graves violaciones del derecho (56-59) y del culto verdadero, y por otro lado la promesa de la salvaci\u00f3n inminente (6062). \u00abLa salvaci\u00f3n y la justicia\u00bb de Yahveh vendr\u00e1n pronto; se tratar\u00e1 de una nueva creaci\u00f3n (65,17).<\/p>\n<p>G. Lorusso<\/p>\n<p>Bibl.: J M. Asurmendi, Isa\u00ed\u00adas 1-39 Verbo Divino, Estella 61gg4: Cl. Wi\u00e9ner, E\u00ed\u008d segundo Isa\u00ed\u00adas, Verbo Divino, Estella 1994; L. Alonso SchOkel &#8211; J L. Sicre, Los profetas. 1, Cristiandad. Madrid 1980, 91-95: E, Beaucamp, Los profetas de Israel, Verbo Divino, Estella 1988, 71-130: J L. Sicre, Profetismo en Israel, Verbo Divino. Estella l993.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO; I. \u00abEl rollo del profeta Isa\u00ed\u00adas\u00bb: 1. Una pluralidad de presencias y de tiempos; 2. Una pluralidad redaccional. II. Isa\u00ed\u00adas el grande: historia, literatura y teolog\u00ed\u00ada: 1. Las p\u00e1ginas de apertura; 2. El libro del Emanuel; 3. Los or\u00e1culos contra las naciones; 4. La antolog\u00ed\u00ada de or\u00e1culos de los cap\u00ed\u00adtulos 28-33; 5. Las infiltraciones de otros profetas: a) El universalismo de la fe, b) Los apocalipsis. III. El Segundo Isa\u00ed\u00adas: 1. El rostro del profeta; 2. El rostro del Se\u00f1or; 3. El rostro de Ciro y el segundo \u00e9xodo; 4. El rostro del siervo de Yhwh. IV. El Tercer Isa\u00ed\u00adas.<\/p>\n<p>I \u00abEL ROLLO DEL PROFETA ISA\u00ed\u008dAS\u00bb. Despu\u00e9s de entrar en la sinagoga de Nazaret, Jes\u00fas desenroll\u00f3 el volumen del profeta Isa\u00ed\u00adas, encontrando en \u00e9l la base de su programa mesi\u00e1nico (Lev 4:17-20). En la primera cueva de Qumr\u00e1n se encontr\u00f3 en 1947 un rollo excepcional (IQ Isa), formado por 17 pieles cosidas entre s\u00ed\u00ad (7 m de largo, 20 cm de ancho), sobre las cuales hab\u00ed\u00ada 54 columnas de 29 l\u00ed\u00adneas cada una, donde se recog\u00ed\u00ada un texto de Isa\u00ed\u00adas del siglo Ia.C. En esa misma cueva, otro Isa\u00ed\u00adas fragmentario (IQ Isb) ven\u00ed\u00ada a a\u00f1adirse a los fragmentos isaianos: se retroced\u00ed\u00ada as\u00ed\u00ad mil a\u00f1os en la tradici\u00f3n manuscrita de este gran profeta, que hasta entonces se hab\u00ed\u00ada basado en textos medievales (el texto masor\u00e9tico) y en las versiones. Es precisamente este rollo po\u00e9tico y prof\u00e9tico con el que hemos de recomponer el rostro de este escritor, que ha sido definido como \u00abel Dante de la literatura hebrea\u00bb (L. Alonso Sch\u00f3kel), cuyo mensaje est\u00e1 en cierto sentido sintetizado en su nombre hom\u00f3logo al de Jes\u00fas: Isa\u00ed\u00adas, \u00abYhwh salva\u00bb. De las columnas de este rollo surgir\u00e1 tambi\u00e9n un retrato genuino de su mundo; un mundo que \u00e9l ocup\u00f3 como protagonista al menos durante cuarenta a\u00f1os. A partir de aquel d\u00ed\u00ada del \u00aba\u00f1o en que muri\u00f3 el rey Oz\u00ed\u00adas\u00bb (Isa 6:1 : a\u00f1o 740 a.C.).<\/p>\n<p>Aquel d\u00ed\u00ada se nos describe en una c\u00e9lebre p\u00e1gina autobiogr\u00e1fica (c. 6). El fondo es Jerusal\u00e9n, la ciudad natal querida por el poeta, la ciudad del templo y de la presencia divina. Es precisamente en el templo donde el sacerdote Isa\u00ed\u00adas, probablemente de familia aristocr\u00e1tica, se ve envuelto en una experiencia de vocaci\u00f3n, descrita seg\u00fan el esquema \u00abreal\u00bb. Efectivamente, ante \u00e9l aparece el consejo de la corona de Dios, con su corte de serafines y con el s\u00ed\u00admbolo del humo-nube y de la gloria, signos de la trascendencia, pero tambi\u00e9n de la revelaci\u00f3n de Dios. El profeta percibe sus limitaciones de criatura ante la santidad divina; pero, a trav\u00e9s de una especie de bautismo del fuego, est\u00e1 ya en disposici\u00f3n de acceder a la corte celestial. \u00abO\u00ed\u00ad la voz del Se\u00f1or, que dec\u00ed\u00ada: \u00bfA qui\u00e9n enviar\u00e9? \u00bfQui\u00e9n ir\u00e1 por nosotros?\u00bb (Isa 6:8). La respuesta de Isa\u00ed\u00adas es muy distinta de la de Jerem\u00ed\u00adas. Es \u00e9l mismo el que libre y animosamente presenta su candidatura: \u00abAqu\u00ed\u00ad estoy yo, m\u00e1ndame a m\u00ed\u00ad\u00bb. El Se\u00f1or le presenta entonces la vocaci\u00f3n prof\u00e9tica en su contenido dram\u00e1tico (Isa 6:9-10). La voz del profeta tendr\u00e1 que chocar con el rechazo de Israel, que, despu\u00e9s del anuncio prof\u00e9tico, se convertir\u00e1 en obstinaci\u00f3n. La palabra de Isa\u00ed\u00adas, como la de Dios, de quien es portavoz, pasa a ser un juicio inexorable que hiere los corazones insensibles y obtusos, los o\u00ed\u00addos duros y sordos, los ojos ciegos. Acciones prof\u00e9ticas para los ojos y palabras de Dios lanzadas a los o\u00ed\u00addos van cayendo sin resultado alguno, como semilla perdida en medio de pedregales \u00e1ridos y cubiertos de ruinas. El pasaje 6,9-10, como es sabido, ser\u00e1 recogido por los evangelistas para su interpretaci\u00f3n de la par\u00e1bola del sembrador y del rechazo experimentado por Cristo (cf Mc 4; Mt 13; Lc 8).<\/p>\n<p>1. UNA PLURALIDAD DE PRESENCIAS Y DE TIEMPOS. LOS 66 cap\u00ed\u00adtulos de que ahora se compone el rollo de Isa\u00ed\u00adas se despliegan durante casi dos siglos y medio de historia hebrea y suponen la presencia de al menos tres manos distintas. Dentro del esp\u00ed\u00adritu de la tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblica y oriental, para la cual Mois\u00e9s es el padre de todo el Pentateuco y Salom\u00f3n el art\u00ed\u00adfice de los Proverbios, de Qoh\u00e9let y hasta del libro de la Sabidur\u00ed\u00ada, tambi\u00e9n el \u00fanico gran Isa\u00ed\u00adas recoge bajo su patrocinio tiempos y presencias diversas. Las presencias se ir\u00e1n se\u00f1alando en nuestra lectura sint\u00e9tica de la obra y llevan ahora nombres convencionales: Isa\u00ed\u00adas, Segundo Isa\u00ed\u00adas (D\u00e9utero-lsa\u00ed\u00adas), Tercer Isa\u00ed\u00adas (Trito-Isa\u00ed\u00adas), redactores&#8230; Tan s\u00f3lo del primero, del maestro, poseemos el nombre y datos concretos, incluso personales, como los nombres simb\u00f3licos de sus hijos Sear-Yasub y Maher-salal-hasbaz (\u00abUn resto volver\u00e1\u00bb, y \u00abPronto para la presa, veloz para el bot\u00ed\u00adn\u00bb), as\u00ed\u00ad como su vida en la corte (c. 7), su actividad de escritor y la presencia de su esposa (c. 8). Los otros son an\u00f3nimos y s\u00f3lo dejan percibir el trasfondo hist\u00f3rico en que act\u00faan y predican.<\/p>\n<p>Isa\u00ed\u00adas es el espectador de a\u00f1os cruciales para el reino meridional de Jud\u00e1, en donde vive, y para el septentrional de Samar\u00ed\u00ada, que precisamente durante su predicaci\u00f3n desaparece para siempre (721 a.C.). Va viendo desfilar por el horizonte internacional a cuatro emperadores asirios, que extender\u00e1n su pesado dominio sobre el d\u00e9bil reino de Jerusal\u00e9n: en el 745 sube al trono de N\u00ed\u00adnive Teglatfalasar III; en el 727 le sucede Salmanasar V, que en el 725 da paso a Sarg\u00f3n, el conquistador de Samar\u00ed\u00ada, mientras que en el 705 sube al trono Senaquerib. Durante los primeros a\u00f1os de su profec\u00ed\u00ada, bajo el rey Acaz, se perfila en el horizonte la guerra siro-efraimita: el eje Damasco-Samaria obliga a Jerusal\u00e9n a una coalici\u00f3n antisiria. Jerusal\u00e9n se niega; los ej\u00e9rcitos aliados marchan contra ella; el rey jerosolimitano busca el apoyo oneroso de Asiria. Es el a\u00f1o 734 a.C. Isa\u00ed\u00adas compone el precioso \u00ablibrito del Emanuel\u00bb. El profeta asistir\u00e1 al derrumbamiento de Samar\u00ed\u00ada (c. 28), polemizar\u00e1 contra la pol\u00ed\u00adtica de Jud\u00e1, esperar\u00e1 y sostendr\u00e1 a Ezequ\u00ed\u00adas en su reforma religiosa. La \u00faltima fase de su profec\u00ed\u00ada refleja los sucesos de finales del siglo viii, cuando Jud\u00e1 intenta, con \u00e9l apoyo de Egipto y de las ciudades-Estado de Acar\u00f3n y Ascal\u00f3n y con el aval de Babilonia, sacudir el yugo de los asirios (2Re 20:12-19). Pero el nuevo soberano asirio, Senaquerib, elimina la coalici\u00f3n, conquista 46 centros palestinos y, como atestigua el \u00abprisma de Taylor\u00bb, pone sitio a Laquis y a Jerusal\u00e9n. En el a\u00f1o 701 a.C. se evita el derrumbamiento total gracias a la presi\u00f3n externa de Egipto, a las dificultades internas de Asiria y quiz\u00e1 a la peste de la que nos habla detalladamente tambi\u00e9n Herodoto y que reelabora en clave milagrosa 2Re 18:17ss.<\/p>\n<p>Con el Segundo Isa\u00ed\u00adas, como veremos, nos encontramos en una situaci\u00f3n muy distinta: Israel, desterrado en Babilonia, ve perfilarse en el horizonte el nuevo astro, el de Ciro, que con su edicto del 538 a.C. permite a las nacionalidades sometidas y deportadas por Babilonia volver a sus hogares respectivos. El autor an\u00f3nimo de los cap\u00ed\u00adtulos 40-55 se hace int\u00e9rprete de esta pol\u00ed\u00adtica, intuyendo en ella el signo del proyecto divino. Sus p\u00e1ginas se transforman en una llamada entusi\u00e1stica al retorno a la tierra prometida, aun cuando este nuevo \u00e9xodo lleve consigo notables dificultades, atestiguadas m\u00e1s tarde en los libros de \/ Esdras y Nehem\u00ed\u00adas. A su vez, es en pleno per\u00ed\u00adodo posex\u00ed\u00adlico, con una Jerusal\u00e9n en reconstrucci\u00f3n, donde se coloca la predicaci\u00f3n del Tercer Isa\u00ed\u00adas (cc. 56-66), todav\u00ed\u00ada m\u00e1s an\u00f3nimo que el Segundo Isa\u00ed\u00adas, hasta el punto de que algunos exegetas han pensado incluso en la presencia de varias voces recogidas en una unidad. Estamos ya a una distancia de m\u00e1s de doscientos a\u00f1os de los d\u00ed\u00adas de Isa\u00ed\u00adas el grande.<\/p>\n<p>2. UNA PLURALIDAD REDACCIONAL. La complejidad de los elementos hist\u00f3ricos y literarios de este rollo supone tambi\u00e9n una complejidad a nivel redaccional. Dados los l\u00ed\u00admites de esta presentaci\u00f3n, no podemos entrar en el problema de todas las articulaciones, a menudo problem\u00e1ticas, sobre las que est\u00e1 estructurado ahora el volumen. Se definir\u00e1n otros elementos en la mirada diacr\u00f3nica que daremos a todo el volumen. Por lo que se refiere al primer bloque redaccional, el de los cap\u00ed\u00adtulos 1-39, podemos aislar esta estratificaci\u00f3n fundamental:<br \/>\na. Cap\u00ed\u00adtulos 1-6:<br \/>\nor\u00e1culos distintos, a menudo de gran valor literario, casi totalmente isaianos, con la vocaci\u00f3n del profeta puesta curiosamente al final, en vez de al principio, como suele suceder;<br \/>\nb. Cap\u00ed\u00adtulos 7-12:<br \/>\nel libro del \u00abEmanuel\u00bb sobre el trasfondo de la guerra siro-efraimita; la sustancia es isaiana, pero no faltan considerables infiltraciones d\u00e9utero-isaianas, como en 11,10-12,6;<br \/>\nc. Cap\u00ed\u00adtulos 13-23:<br \/>\nlos or\u00e1culos contra las naciones, isaianos, con retoques redaccionales, a menudo de tono d\u00e9uteroisaiano (p.ej., 14,1-2) y con un texto posex\u00ed\u00adlico de gran relieve teol\u00f3gico (19,16ss);<br \/>\nd. Cap\u00ed\u00adtulos 24-27:<br \/>\n\u00abapocalipsis mayor\u00bb de Isa\u00ed\u00adas, ciertamente no isaiano, quiz\u00e1 la secci\u00f3n m\u00e1s tard\u00ed\u00ada de todo el rollo (\u00bfsiglo v?);<br \/>\ne. Cap\u00ed\u00adtulos 28-33:<br \/>\nor\u00e1culos diversos destinados a Israel y a Jud\u00e1 y coordinados de forma muy artificial por seis \u00ab\u00c2\u00a1ay!\u00bb (28,1; 29,1; 29,15; 30,1; 31,1; 33,1); sustancialmente isaianos, pero con retoques posex\u00ed\u00adlicos;<br \/>\nf. Cap\u00ed\u00adtulos 34-35:<br \/>\n\u00abapocalipsis menor\u00bb de Isa\u00ed\u00adas, ciertamente no isaiano, quiz\u00e1 d\u00e9utero-isaiano;<br \/>\ng. Cap\u00ed\u00adtulos 36-39:<br \/>\nes la reproducci\u00f3n libre de 2Re 18:17-20, 19. En los cap\u00ed\u00adtulos 36-37 el redactor combin\u00f3 dos fuentes, la primera procedente de los c\u00ed\u00adrculos prof\u00e9ticos (2Re 36:1-37, 9a. 37-38) como los cap\u00ed\u00adtulos 38-39 (biograf\u00ed\u00ada de Isa\u00ed\u00adas), y la segunda compuesta de un relato paralelo () debido a los disc\u00ed\u00adpulos de Isa\u00ed\u00adas.<\/p>\n<p>Como est\u00e1 claro, en el texto del Isa\u00ed\u00adas cl\u00e1sico es menester rebuscar mucho para encontrar el material aut\u00e9nticamente suyo. Con el cap\u00ed\u00adtulo 40 asistimos a un fuerte salto hist\u00f3rico, literario y teol\u00f3gico, se\u00f1alado ya en 1772 por J.C. D\u00f3derlein y en 1782 por J.G. Eichhorn. Es la obra del Segundo Isa\u00ed\u00adas, el profeta del retorno del destierro de Babilonia. Dentro de esta \u00e1rea literaria, que se cierra en el cap\u00ed\u00adtulo 55, se pueden distinguir varias unidades, pero no un claro proyecto redaccional. Nos contentaremos con se\u00f1alar la colecci\u00f3n de los cuatro c\u00e9lebres poemas del siervo de Yhwh distribuida por los cap\u00ed\u00adtulos 42; 49; 50; 53 (el \u00faltimo es considerado por algunos exegetas como obra de un disc\u00ed\u00adpulo del Segundo Isa\u00ed\u00adas). Todav\u00ed\u00ada es m\u00e1s libre la organizaci\u00f3n de la \u00faltima parte del volumen, la que desde B. Duhm (1892) se le ha atribuido a un hipot\u00e9tico Tercer Isa\u00ed\u00adas. Los or\u00e1culos est\u00e1n dispersos y mezclados con otros g\u00e9neros literarios; el trasfondo es m\u00e1s fluido, y el clima parece reflejar la reconstrucci\u00f3n del posexilio.<\/p>\n<p>Aun en medio de este panorama tan variado, con coordinadas tan movedizas y tonalidades tan distintas, es posible vislumbrar algunos hilos teol\u00f3gicos constantes. Pensamos en el tema de la \/ fe y de la esperanza mesi\u00e1nica, que, aunque con modalidades heterog\u00e9neas, refleja instancias constantes. Pensamos en la definici\u00f3n de Yhwh como \u00abSanto de Israel\u00bb (1,4; 5,19.24; 10,20; 12,6; 17,7; 30,11-12; 37,23; 41,14.16.20; 43,3; 45,11), que conjuga la trascendencia (\u00abSanto\u00bb) con la inmanencia (\u00abde Israel\u00bb). Pensamos en la categor\u00ed\u00ada del \u00abresto de Israel\u00bb (9; 4,2-3; 10,20-21; 28,5; 37,32), que para Is es la expresi\u00f3n de la fidelidad de los justos de Israel, colaboradores con Dios en la historia de la salvaci\u00f3n, verdaderos \u00abpobres\u00bb de Yhwh (2,22; 7,9; 8,6; 28,16; 30,15-18), cuyo apoyo es solamente Dios. Esta categor\u00ed\u00ada recibir\u00e1 en los ep\u00ed\u00adgonos de Is un tinte m\u00e1s nacionalista, representando preferentemente a los desterrados de Babilonia que han regresado a Palestina para la reconstrucci\u00f3n del Estado [\/ Dios; \/ Pueblo\/ Pueblos; \/ Iglesia 1].<\/p>\n<p>II. ISA\u00ed\u008dAS EL GRANDE: HISTORIA, LITERATURA Y TEOLOG\u00ed\u008dA. La manera m\u00e1s adecuada para captar la propuesta teol\u00f3gica ofrecida por los diversos Isa\u00ed\u00adas que est\u00e1n coralmente presentes en esta obra es la de seguir el desarrollo mismo del volumen en sus diversas partes. Empecemos con el gran Isa\u00ed\u00adas, el padre y maestro de esta escuela prof\u00e9tica secular. Su hebreo cl\u00e1sico sabe desplegar las formas del or\u00e1culo prof\u00e9tico \u00abgracioso\u00bb y punitivo, la eleg\u00ed\u00ada (1,21ss) y la s\u00e1tira (c. 14); pasa de la l\u00ed\u00adrica a la par\u00e1bola (c. 5), de la canci\u00f3n ir\u00f3nica (23,16; 37,22; 28,7-13) a la acci\u00f3n simb\u00f3lica (c. 20) y al m\u00f3dulo sapiencial (28,23-29). Sus ant\u00ed\u00adtesis, en las que se opone la fidelidad de Dios a la miseria de Israel, son de una eficacia \u00fanica y se van desarrollando en cadena. Su concisi\u00f3n estil\u00ed\u00adstica no empobrece nunca el esplendor de sus im\u00e1genes y de sus s\u00ed\u00admbolos. Por poner un solo ejemplo, escojamos un pasaje poco conocido del libro del Emanuel: \u00abPorque este pueblo ha despreciado las pl\u00e1cidas aguas de Silo\u00e9&#8230;, el Se\u00f1or va a hacer subir contra ellos las aguas del r\u00ed\u00ado (Eufrates) caudalosas y torrenciales: el rey de Asiria con todo su poder. Por todos sus cauces se saldr\u00e1, se desbordar\u00e1 por todas sus riberas, invadir\u00e1 Jud\u00e1 y la inundar\u00e1 hasta que el agua llegue al cuello. Y el despliegue de sus alas cubrir\u00e1 toda la anchurade tu tierra, \u00c2\u00a1oh Emanuel!\u00bb(8,6-8). Al principio hay un arroyo que corre con su murmullo ligero: es Silo\u00e9, la fuente de Jerusal\u00e9n (2Re 20:20), s\u00ed\u00admbolo de los caminos de Yhwh y de la paz. Pero Jud\u00e1 desea una presencia mucho m\u00e1s densa, sue\u00f1a con la inmensidad del r\u00ed\u00ado, del Eufrates, s\u00ed\u00admbolo de las alianzas diplom\u00e1ticas y militares y del poder de Asiria, con las que Acaz se ha aliado. La fuerza de este r\u00ed\u00ado se revela muy pronto como la violencia de una inundaci\u00f3n que irrumpe y lo invade todo. Pues bien, el ej\u00e9rcito asirio se pon\u00ed\u00ada en marcha para las campa\u00f1as militares precisamente en primavera, cuando las nieves al derretirse hacen crecer el Eufrates. El r\u00ed\u00ado se desborda y transforma entonces en un torrente inmenso de soldados que sumergen los Estados que atraviesan (cf 5,30; 17,12-13 y los anales de Sarg\u00f3n II). Jud\u00e1 es personificado ahora como un n\u00e1ufrago a punto de ahogarse: el agua no ha suprimido por completo su vida, pero la ha reducido a un resto d\u00e9bil, la cabeza y el cuello (Jerusal\u00e9n), que emergen de la marea de las aguas, s\u00ed\u00admbolo de la nada. Es la paz f\u00fanebre de las tropas de ocupaci\u00f3n asirias que cubren el reino de Emanuel, invocado pat\u00e9ticamente al final (v. 8). Sus \u00abalas\u00bb, es decir, sus ej\u00e9rcitos, lo hacen parecido a un ave gigantesca que est\u00e1 a punto de caer sobre su presa asustada e indefensa (Sal 17:8; Sal 36:8; Sal 57:2; Sal 61:5; Sal 63:8; Sal 91:4).<\/p>\n<p>1. LAS P\u00ed\u0081GINAS DE APERTURA. Los or\u00e1culos de apertura, de diversa calidad y cronolog\u00ed\u00ada, constituyen una colecci\u00f3n de alt\u00ed\u00adsima importancia teol\u00f3gica. Intentemos se\u00f1alar algunos de los m\u00e1s significativos en vez de recurrir a la acostumbrada enumeraci\u00f3n resumida de sus contenidos. En el cap\u00ed\u00adtulo 1 (para algunos exegetas estar\u00ed\u00adamos en la \u00faltima fase de la predicaci\u00f3n isaiana, en torno a los a\u00f1os 705-701, el per\u00ed\u00adodo de las invasiones de Senaquerib) nos encontramos con dos ejemplares de r\u00ed\u00adb o requisitoria prof\u00e9tica contra las violaciones de la \/ alianza por parte de Israel. El profeta es el fiscal p\u00fablico encargado de la acusaci\u00f3n, pero es tambi\u00e9n el que pronuncia la sentencia de absoluci\u00f3n. Son testigos los elementos c\u00f3smicos, espectadores at\u00f3nitos de la rebeli\u00f3n humana (Sal 1:2; Sal 3:13-15; Ose 2:4; Ose 4:1-3; Miq 6:2-8; Sal 50). Las dos requisitorias se encuentran, respectivamente, en los vers\u00ed\u00adculos 1-9 y 10-20 del cap\u00ed\u00adtulo 1. Es interesante sobre todo la segunda, que repropone con enorme vigor el k\u00e9rygma fundamental prof\u00e9tico, es decir, el nexo necesario entre la fe y la vida, el culto y la justicia. Los carneros, los novillos, los toros, los corderos, los cabritos, los inciensos, los s\u00e1bados, las asambleas, las fiestas, las manos tendidas hacia el cielo, todo eso es una farsa cuando esas manos est\u00e1n manchadas de sangre y cuando por detr\u00e1s de esos pseudoorantes se levanta la voz de los oprimidos, de los hu\u00e9rfanos, de las viudas, de los pobres (cf Am 5; Ose 6:6; Jer 7; etc.). Pero la invectiva contra la hipocres\u00ed\u00ada, sobre todo de las clases elevadas, se transforma al final en una llamada a entrar en tratos, a \u00abdiscutir juntos\u00bb (v. 18). Entonces se dar\u00e1 la conversi\u00f3n a la justicia, y tras la grana del pecado vendr\u00e1 el candor de la nieve y del lino, es decir, la pureza del perd\u00f3n.<\/p>\n<p>Si\u00f3n, como sede de la presencia de Dios en el espacio (templo) y en el tiempo (la dinast\u00ed\u00ada dav\u00ed\u00addica), es uno de los ejes de la teolog\u00ed\u00ada de Isa\u00ed\u00adas, ciudadano jerosolimitano enamorado de su ciudad. \u00abEl Se\u00f1or omnipotente mora en el monte Si\u00f3n\u00bb (Ose 8:18); \u00e9l es el que \u00abha fundado a Si\u00f3n y en ella se cobijar\u00e1n los pobres de su pueblo\u00bb (Ose 14:32). Isa\u00ed\u00adas le dedica a Si\u00f3n un admirable poema en 2,1-5, poema que copiar\u00e1 luego Miqueas (4,1-5) y que ser\u00e1 reelaborado muy ret\u00f3ricamente por el Tercer Isa\u00ed\u00adas (c. 60). En el centro se yergue el monte Si\u00f3n con su fuerza de atracci\u00f3n espiritual. Oleadas de pueblos se dirigen hacia esa cumbre m\u00ed\u00adstica de donde brota la ley y la palabra de Dios (v. 3). Se trata, por tanto, de una peregrinaci\u00f3n planetaria hacia arriba y hacia el futuro, es decir, hacia Dios mismo. El monte, portavoz de la \u00abpalabra\u00bb, le da a toda la comunidad mundial un destino de paz internacional, de justicia, de desarme (v. 4). Las armas se transforman en instrumentos t\u00e9cnicos para el desarrollo pac\u00ed\u00adfico; la luz del Se\u00f1or envuelve el horizonte universal: \u00abVenid, caminemos a la luz del Se\u00f1or\u00bb (v. 5) [\/ Jerusal\u00e9n\/ Si\u00f3n I-III; \/ Paz II).<\/p>\n<p>Pero la teolog\u00ed\u00ada de Si\u00f3n contiene tambi\u00e9n el anuncio del juicio, que se formula varias veces en estos cap\u00ed\u00adtulos. As\u00ed\u00ad, en 2,6-8 se alega una lista decal\u00f3gica de iniquidades idol\u00e1tricas a las que se ha dedicado Jud\u00e1; el profeta hace caer sobre ella una segunda lista decal\u00f3gica de acciones del Se\u00f1or que, como un cicl\u00f3n, lo desarraiga todo, lo sacude, lo aniquila (2,12-16). La denuncia adquiere en 3,16-24 el color de la iron\u00ed\u00ada, cuando el profeta se r\u00ed\u00ade sarc\u00e1sticamente de las mujeres aristocr\u00e1ticas de Jerusal\u00e9n y de su lujo descarado. Pero el texto m\u00e1s elevado y literariamente m\u00e1s completo sobre este tema ha de buscarse en el c\u00e9lebre poema de la vi\u00f1a de 5,1-7.<\/p>\n<p>La estructura de esta obra maestra es \u00abpsicol\u00f3gica\u00bb; en efecto, a pesar de ser un canto de trabajo y un canto de amor, se trata del proceso de una conciencia; de la acusaci\u00f3n directa y personal lanzada contra un hombre que se hab\u00ed\u00ada enga\u00f1ado crey\u00e9ndose solamente espectador, y no m\u00e1s bien actor. La primera estrofa (vv. 1-2) insin\u00faa una par\u00e1bola placentera, tranquilizante, que inspira amor y da confianza. Pero aparece el primer desenga\u00f1o (\u00abla vi\u00f1a s\u00f3lo ha dado agrazones\u00bb); es una desilusi\u00f3n descrita con las connotaciones de la simbolog\u00ed\u00ada nupcial (el propietario de la vi\u00f1a y la misma vi\u00f1a se representan como una pareja). El clima de esperanza fallida est\u00e1 sostenido continuamente por el verbo qwh, \u00abesperar\u00bb, que va punteando todo el poema (vv. 2.4.7b). La segunda estrofa respira toda ella un tono triste (vv. 3-4), que se convierte en la queja de un enamorado enga\u00f1ado. Los espectadores son invitados a pronunciar un juicio objetivo sobre la conducta de la vi\u00f1a. Y en la tercera estrofa (vv. 5-6) se admiran quiz\u00e1 de la severidad del juicio, pero lo comparten en sustancia. En este punto es donde hay un cambio de direcci\u00f3n (cuarta estrofa: v. 7): somos nosotros esa vi\u00f1a que tan pac\u00ed\u00adficamente hemos juzgado. Se exige nuestra autocondenaci\u00f3n a trav\u00e9s de una aliteraci\u00f3n del texto hebreo (imposible de reproducir), que traduce pl\u00e1sticamente la desilusi\u00f3n divina. El Se\u00f1or esperaba sedagah, \u00abjusticia\u00bb, y he aqu\u00ed\u00ad que encuentar se &#8216;aqah, \u00abgrito del oprimido\u00bb; esperaba mispat, \u00abderecho\u00bb, y se encuentra con mispah, \u00abderramamiento de sangre\u00bb. Y el grito de Isa\u00ed\u00adas en defensa de la \/ justicia crece en este momento de tono con seis implacables \u00ab\u00c2\u00a1ay!\u00bb (5,7-10.11-12.18-19.20.21.22-24), que con 10,1-4 pueden transformarse en un septenario de acusaciones.11enas de indignaci\u00f3n y rebosantes de esperanza en el juicio de Yhwh sobre la historia (cf Mt 23).<\/p>\n<p>2. EL LIBRO DEL EMANUEL. El trasfondo hist\u00f3rico de esta parte, la m\u00e1s c\u00e9lebre del rollo de Isa\u00ed\u00adas, se dibuja en 7,1-6 y se refiere a la guerra siro-efraim\u00ed\u00adtica, a la que ya hemos aludido (734 a.C.). En contra de Acaz, que ha optado ya por una alianza con Asiria, el profeta propone la resistencia a ultranza contra las fuerzas de Damasco y de Samaria dentro del esp\u00ed\u00adritu de la guerra santa (\u00abEst\u00e1te tranquilo, no temas, no desmaye tu coraz\u00f3n\u00bb del v. 4, y la apelaci\u00f3n a la fe en el v. 9 van en esta l\u00ed\u00adnea y no deben leerse en clave integralista ni quietista). Hay que subrayar que las opciones pol\u00ed\u00adticas concretas de los profetas son de suyo contingentes; efectivamente, Jerem\u00ed\u00adas sostendr\u00e1 precisamente una propuesta similar a la del rey Acaz, que ahora es considerada como imp\u00ed\u00ada, mientras que la tesis de la resistencia santa ser\u00e1 caracter\u00ed\u00adstica de los soberanos de entonces, juzgados como imp\u00ed\u00ados. Sea de ello lo que fuere, en esta situaci\u00f3n tr\u00e1gica de Jerusal\u00e9n el profeta anuncia un mensaje de esperanza, con tal de que Jud\u00e1 permanezca fiel a los ideales de libertad y de yahvismo. Este mensaje de esperanza, centrado en un descendiente dav\u00ed\u00addico concreto, casi ciertamente Ezequ\u00ed\u00adas, rey justo, rey-Emanuel, tiene, sin embargo, unas connotaciones tan gloriosas y se difunde hacia un horizonte tan total y tan luminoso que se convierte en uno de los textos cl\u00e1sicos del \/ mesianismo jud\u00ed\u00ado y cristiano.<\/p>\n<p>El bloque po\u00e9tico de los cap\u00ed\u00adtulos 7-12 es bastante heterog\u00e9neo; pero se mueve constantemente en dos registros, el uno de juicio (concretado tambi\u00e9n en el peso de la alianza asiria y de los tributos que supondr\u00e1) y el otro de gozosa espera de un mundo renovado. Fijemos nuestra atenci\u00f3n en los tres textos fundamentales que entraron en el patrimonio de la teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica como puntos de referencia insustituibles. El primero, en 7,10-17, traza, con el esquema del anuncio del nacimiento de un h\u00e9roe-salvador (Isaac, Sans\u00f3n, Samuel, etc.), el signo de esperanza del Emanuel. La base ideol\u00f3gica en que se apoya el or\u00e1culo es la promesa de Nat\u00e1n a David (2Sam 7), es decir, la continuidad en el tiempo de la dinast\u00ed\u00ada como signo de la presencia de Dios en la historia. Son cuatro los motivos que sostienen la per\u00ed\u00adcopa isaiana. En primer lugar, la concepci\u00f3n y el nacimiento de un hijo de una madre misteriosa (de ordinario est\u00e9ril, para indicar que el hijo es un don inesperado de Dios). Aqu\u00ed\u00ad el profeta conf\u00ed\u00ada ese car\u00e1cter misterioso al t\u00e9rmino &#8216;almah, que los LXX y Mat 1:23 tradujeron por \u00abvirgen\u00bb, pero que en realidad significa simplemente \u00abmujer joven\u00bb, que no ha dado a luz todav\u00ed\u00ada (G\u00e9n 24:43; Exo 2:8; Cnt 1:3; Cnt 6:7-8; Pro 30:19). Bajo el velo del enigma, ls alude probablemente a Abia, la joven esposa de Acaz, que a\u00fan no ha dado un heredero a la dinast\u00ed\u00ada. El hijo que ha de nacer tiene un nombre simb\u00f3lico, Emanuel (Dios-con-nosotros), una s\u00ed\u00adntesis esencial de la promesa dav\u00ed\u00addica: tal es el segundo elemento del or\u00e1culo. El tercer dato es la dieta del ni\u00f1o, un signo simb\u00f3lico antiguo, ya que el profeta no utiliza el acostumbrado estereotipo \u00ableche y miel\u00bb, signo de bienestar, sino \u00abcuajada y leche\u00bb. La cuajada, si es verdad que indica un alimento fresco y siempre al alcance (cf G\u00e9n 18:6-8; 2Sa 17:28-29), y por tanto felicidad, es tambi\u00e9n el alimento oportuno en los momentos de peligro. As\u00ed\u00ad pues, la comida del ni\u00f1o revela una situaci\u00f3n de inestabilidad o de dualidad: la paz y la tensi\u00f3n andar\u00e1n a la par. El \u00faltimo elemento del or\u00e1culo es el futuro del ni\u00f1o, cuando haya alcanzado la mayor\u00ed\u00ada de edad (\u00abrechazar el mal y elegir el bien\u00bb); en esa fecha surgir\u00e1 para el reino de Jud\u00e1 una aurora de serenidad. As\u00ed\u00ad pues, el anuncio de Is se fija en un \u00abmes\u00ed\u00adas-consagrado\u00bb concreto, quiz\u00e1 el rey Ezequ\u00ed\u00adas, para el que se desea un reinado de justicia, signo de la presencia divina en la historia. Pero al mismo tiempo se dejan los espacios abiertos para una esperanza mayor, aunque lejana. En esos espacios es donde se introducir\u00e1 la espera del \u00abmes\u00ed\u00adas-consagrado\u00bb perfecto.<\/p>\n<p>El segundo pasaje m\u00e1s famoso del Emanuel es el himno de liberaci\u00f3n de 9,1-6, dirigido siempre seg\u00fan un plan hist\u00f3rico, pero con aperturas hacia el futuro y lo infinito. Este coral se abre con una estrofa (vv. 1-2) de luz y de alegr\u00ed\u00ada: es como si estuvi\u00e9ramos delante de una nueva creaci\u00f3n o de una teofan\u00ed\u00ada. La alegr\u00ed\u00ada es elemental, y con los dos s\u00ed\u00admbolos de la siega y del bot\u00ed\u00adn de guerra abarca la guerra y la paz, es decir, la totalidad de la vida nacional. Son tres las razones de esta alegr\u00ed\u00ada que se aducen en las estrofas sucesivas (vv. 3-4 y 5-6: ki, \u00abporque\u00bb, en los vv. 3.4.5). La primera causa de felicidad es la liberaci\u00f3n de la opresi\u00f3n: se rompen los signos de la esclavitud (el yugo, la vara, el palo). La segunda es la paz, descrita a trav\u00e9s de las im\u00e1genes de una hoguera que acaba con todos los restos contaminados de la guerra. Pero la cumbre est\u00e1 en la tercera motivaci\u00f3n: el don del Emanuel (\u00abun ni\u00f1o nos ha nacido; un hijo se nos ha dado\u00bb), del que se enumeran cuatro t\u00ed\u00adtulos reales que, junto con las funciones de corte (\u00abconsejero\u00bb para la pol\u00ed\u00adtica extranjera, \u00abpadre\u00bb en relaci\u00f3n con los s\u00fabditos, y \u00abpr\u00ed\u00adncipe\u00bb), evocan una dimensi\u00f3n excepcional y grandiosa (\u00abadmirable\u00bb como \u00abDios\u00bb mismo presente entre nosotros, \u00absin fin\u00bb y autor de la paz-sal\u00f3m perfecta). La promesa de Nat\u00e1n se abre a horizontes ilimitados de paz, de justicia y de gozo.<\/p>\n<p>Todav\u00ed\u00ada m\u00e1s abierto hacia esa dimensi\u00f3n total y \u00abmesi\u00e1nica\u00bb es el himno de 11,1-9. El suceso de la entronizaci\u00f3n del rey Ezequ\u00ed\u00adas, que quiz\u00e1 est\u00e1 en la base del poema, se lee ahora como la puerta de entrada a un nuevo y futuro para\u00ed\u00adso, a una era aut\u00e9nticamente mesi\u00e1nica. La primera parte (vv. 1-5) acude a s\u00ed\u00admbolos vegetales. Del tronco seco de la dinast\u00ed\u00ada dav\u00ed\u00addica ha salido un brote, un comienzo absolutamente gratuito de vida: nace de este modo la definici\u00f3n del rey-mes\u00ed\u00adas como rey-v\u00e1stago (cf Jer 23:5-6; Jer 33:15-16; Isa 53:2; Zac 3:8; Zac 6:12). Esta imagen de la rama verde sugiere la idea del viento. En hebreo r\u00faah sirve para indicar tanto el \u00abviento\u00bb como el \u00abesp\u00ed\u00adritu\u00bb (cf Jua 3:8, con el griego pne\u00fama). El viento que acaricia la nueva rama del tronco de Jes\u00e9 es tambi\u00e9n el esp\u00ed\u00adritu de Dios derramado sobre el mes\u00ed\u00adas-v\u00e1stago. La plenitud de esta efusi\u00f3n se declara en la cu\u00e1druple menci\u00f3n del vocablo r\u00faah: los cuatro vientos indican los cuatro puntos cardinales, y por tanto la plenitud carism\u00e1tica de este soberano (cf Isa 61:1-2; Luc 4:18-19). Este esp\u00ed\u00adritu articula su influencia en tres parejas de dones (con el a\u00f1adido del don de \u00abpiedad\u00bb se han convertido en los siete dones del Esp\u00ed\u00adritu Santo en la tradici\u00f3n griega y latina): \u00absabidur\u00ed\u00ada\u00bb e \u00abinteligencia\u00bb se orientan particularmente a la plenitud humana general; \u00abconsejo\u00bb y \u00abfuerza\u00bb exaltan las cualidades pol\u00ed\u00adticas y militares del soberano; el \u00abconocimiento\u00bb y el \u00abtemor del Se\u00f1or\u00bb definen la actitud religiosa fundamental. Pero en la justicia es donde se pone el acento, con especial insistencia en los vers\u00ed\u00adculos 3-5.<\/p>\n<p>En este punto se abre la segunda secci\u00f3n del himno (vv. 6-9), un c\u00e1ntico de las criaturas del mundo nuevo y una celebraci\u00f3n de la paz. El idilio de un nuevo para\u00ed\u00adso se representa mediante una simbolog\u00ed\u00ada animal de pacificaci\u00f3n: las parejas antit\u00e9ticas de los animales salvajes (el lobo, el leopardo, el leoncillo, la osa, el le\u00f3n, la v\u00ed\u00adbora) y dom\u00e9sticos (el cordero, el cabrito, el ternero, la vaca, el buey, el ni\u00f1o de pecho) se conjugan en una armon\u00ed\u00ada indestructible. Incluso el gran enemigo del hombre, la serpiente (G\u00e9n 3), vuelve a estar en paz con la humanidad en una especie de juego (v. 8). Y como en todo el libro del Emanuel, no puede faltar la presencia alusiva del \u00abni\u00f1o\u00bb que gu\u00ed\u00ada (v. 6) a esta creaci\u00f3n renovada y que vuelve inofensiva a la serpiente venenosa (v. 8). El centro de este Ed\u00e9n es Si\u00f3n, \u00abmi monte santo\u00bb, sobre el que se ha derramado la sabidur\u00ed\u00ada del Se\u00f1or con una plenitud tan grande que evoca la inmensidad del agua de los mares (v. 9).<\/p>\n<p>3. LOS OR\u00ed\u0081CULOS CONTRA LAS NACIONES. Se trata de un g\u00e9nero que han cultivado todos los profetas, en sus or\u00e1culos relativos a las naciones, y por tanto a toda la pol\u00ed\u00adtica internacional. Ya Am\u00f3s, como apertura de su libro (Am 1-2), hab\u00ed\u00ada ofrecido un septenario de or\u00e1culos contra las naciones. En Isa\u00ed\u00adas podemos tambi\u00e9n distinguir catorce de distinta calidad y finalidad: sobre Babilonia (13,1-14,23: texto muy articulado), sobre Asiria (14,24-27), sobre Filistea (14,28-32), sobre Moab (15-16), sobre Damasco e Israel (c. 7, con una inserci\u00f3n antiidol\u00e1trica en los vv. 7-14), sobre Etiop\u00ed\u00ada (c. 18), sobre Egipto (c. 19, con un a\u00f1adido del Segundo Isa\u00ed\u00adas en los vv. 16-25), una acci\u00f3n simb\u00f3lica sobre Egipto y Etiop\u00ed\u00ada (c. 20); un or\u00e1culo sobre la ca\u00ed\u00adda de Babilonia (21,1-10), otro or\u00e1culo oscuro sobre \u00ablos centinelas\u00bb y sobre Ed\u00f3n (21,11-12), or\u00e1culos sobre las tribus \u00e1rabes de la estepa (21,13-17), sobre Jerusal\u00e9n (22,1-14), sobre el primer ministro jerosolimitano Sobn\u00e1 (22,15-25), sobre Tiro y Sid\u00f3n (c. 23).<\/p>\n<p>Es imposible dar cuenta de toda la masa de informaciones hist\u00f3ricas que se encierran en esta colecci\u00f3n, de la variedad de s\u00ed\u00admbolos que se aplican a los diversos Estados, de las perspectivas religiosas adoptadas. Pero sobre todo ello podemos decir que se extiende un esquema hermen\u00e9utico fundamental, muy apreciado por Is, que podr\u00ed\u00adamos llamar \u00abdel instrumento\u00bb. Efectivamente, el profeta concibe a las potencias, que aparentemente dan la impresi\u00f3n de ser los \u00e1rbitros del destino de la historia, como \u00abinstrumentos\u00bb con los que Dios va tejiendo su plan de salvaci\u00f3n y de juicio (5,26-27; 7,7-9; 17,2). \u00ab\u00c2\u00a1Como si el barro pudiese compararse con el alfarero, y la obra decirle a su autor: No me has hecho!\u00bb(29,16). El pecado capital de Israel (2,11-17.22; 5,18ss; 28,1; 29,5.13-16) y de las naciones (10,13-14; 14; 16,6; 23,9; 36,13-37,29) es el orgullo, la hybris, la ilusi\u00f3n de ser jueces c\u00f3smicos y no \u00abinstrumentos\u00bb en manos del \u00fanico Se\u00f1or de la historia. Es significativa en este sentido la eleg\u00ed\u00ada sat\u00ed\u00adrica sobre el rey de Babilonia del cap\u00ed\u00adtulo 14; se trata de un poema con una estructura conc\u00e9ntrica concebida de este modo:<br \/>\na. Coro de los espectadores israelitas (vv. 4b-9).<\/p>\n<p>b. Coro de las sombras (vv. 10-12).<\/p>\n<p>c. Canto del rey de Babilonia (vv. 13-14).<\/p>\n<p>b) Coro de las sombras (v. 15).<br \/>\na&#8217;) Coro de los espectadores israelitas (vv. 16-21).<\/p>\n<p>El canto se abre con un suspiro de alivio por el derrumbamiento del tirano; es un respiro c\u00f3smico que envuelve a todo el ser. En este episodio aparece cu\u00e1l es el verdadero protagonista de la historia, el \u00fanico que puede relegar a todos estos \u00abgrandes\u00bb a los m\u00e1rgenes del gran r\u00ed\u00ado de la vida, el \u00fanico que \u00abrompe el palo de los criminales, el cetro de los dominadores\u00bb (vv. 5-6). Todo el se&#8217;ol est\u00e1 en ebullici\u00f3n por la llegada del rey de Babilonia, cuyo t\u00ed\u00adtulo oficial era \u00abLucifer, el hijo de la aurora\u00bb. Pues bien, \u00e9l se ha hundido desde las estrellas en el mundo espectral de la muerte, como todos los humanos. El punto neur\u00e1lgico de la s\u00e1tira est\u00e1 en las palabras del rey, cuyo pecado original era precisamente el de la hybris, el de \u00abescalar el cielo y levantar su trono encima de las estrellas de Dios\u00bb (v. 13). El orgullo del soberano alcanz\u00f3 su apoteosis en una escalada sat\u00e1nica, que van jalonando los verbos de ascensi\u00f3n (subir\u00e9, me levantar\u00e9, morar\u00e9, escalar\u00e9, me har\u00e9 igual) y las etapas alcanzadas (el cielo, las estrellas, la, monta\u00f1a de la asamblea divina, las regiones superiores de las nubes, el Alt\u00ed\u00adsimo). Tras el grito de desaf\u00ed\u00ado del soberano viene el coro de las sombras infernales, que pintan en la aceleraci\u00f3n de un solo vers\u00ed\u00adculo el derrumbamiento miguelangelesco del rey derrumbado desde el v\u00e9rtice de los cielos hasta las profundidades del abismo (cf Eze 28:2; Dan 10:13; Dan 11:3-6; Apo 18:21). El gozo de los espectadores ante este justo juicio de Dios desemboca en un or\u00e1culo final (vv. 22-23), en donde el Se\u00f1or ordena que desaparezca el nombre de Babilonia de los mapas, barrido con \u00abla escoba de la destrucci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>Dentro de estos or\u00e1culos contra las naciones no falta la repetici\u00f3n de un tema predilecto de Isa\u00ed\u00adas, el de la oposici\u00f3n a las alianzas con las potencias extranjeras, fuente de debilitaci\u00f3n del yahvismo. Es ejemplar en este sentido la acci\u00f3n simb\u00f3lica del cap\u00ed\u00adtulo 20, mientras que alcanza una especial brillantez, incluso en el nivel po\u00e9tico, 18,1-6, una firme protesta en contra de los tratados diplom\u00e1ticos con \u00abla tierra del zumbido de alas&#8230;, que manda por el mar mensajeros en canoas de juncos sobre las aguas\u00bb(vv. 1-2), es decir, Egipto. Escoger este camino equivale a optar por la fragilidad y la inconsistencia de una potencia humana: \u00abEl egipcio es un hombre, y no un dios; y sus caballos son carne, no esp\u00ed\u00adritu. El Se\u00f1or extender\u00e1 su mano y se tambalear\u00e1 el protector; caer\u00e1 el protegido y todos a la vez perecer\u00e1n\u00bb (31,3). Vuelve a hablarse de la opci\u00f3n teol\u00f3gico-pol\u00ed\u00adtica que apareci\u00f3 por primera vez en la guera siro-efraim\u00ed\u00adtica del cap\u00ed\u00adtulo 7 del libro del Emanuel.<\/p>\n<p>4. LA ANTOLOG\u00ed\u008dA DE OR\u00ed\u0081CULOS DE LOS CAP\u00ed\u008dTULOS 28-33. Dentro de esta colecci\u00f3n de or\u00e1culos dispersos nos encontramos de nuevo con los elementos ideol\u00f3gicos que ya se hab\u00ed\u00adan desarrollado anteriormente. La poes\u00ed\u00ada es siempre muy elevada, como en el caso de la alegor\u00ed\u00ada de la corona de flores reservada a Samaria (28,1-6). Samaria, como atestigua igualmente Am\u00f3s, era una capital alegre, mundana, aunque gobernada por la injusticia. El pensamiento corre espont\u00e1neamente a aquella corona de flores que acostumbraban ponerse en la cabeza durante los banquetes (Cnt 3:11; Isa 61:10). El banquete de Samar\u00ed\u00ada se transforma en una org\u00ed\u00ada (Am\u00f3 6:6; Ose 7:5) y la corona cae por tierra, pisoteada por los comensales emborrachados (vv. 1.3): la clase dirigente de Samar\u00ed\u00ada, loca e irresponsable, se encamina hacia la tragedia. De pronto, en el sal\u00f3n del banquete irrumpe un personaje \u00abfuerte y poderoso\u00bb, enviado por el Se\u00f1or (v. 2); en silencio, coge la corona de uno de los comensales, la tira al suelo y la pisotea con desprecio (v. 3). Samar\u00ed\u00ada y el reino del norte se ven arrancados de su posici\u00f3n, como si fueran un higo prematuro que cualquier viandante arranca de la rama (cf Nah 3:12). El a\u00f1o 721 a.C. Samaria capitular\u00e1 bajo Sarg\u00f3n II, sus dirigentes \u00abir\u00e1n desterrados a la cabeza de los cautivos y cesar\u00e1 el j\u00fabilo de los sibaritas\u00bb (Am\u00f3 6:7). La verdadera corona para el \u00abresto\u00bb de Israel, es decir, para los justos, ser\u00e1 \u00fanicamente el Se\u00f1or (vv. 5-6). Recordemos entre par\u00e9ntesis que en la colecci\u00f3n de or\u00e1culos de los cap\u00ed\u00adtulos 28-33 est\u00e1 tambi\u00e9n recogido el llamado \u00abtestamento de Isa\u00ed\u00adas\u00bb (30,8-14), un texto \u00e1spero, una advertencia dirigida a un pueblo rebelde, a unos hijos mentirosos (v. 9).<\/p>\n<p>5. LAS INFILTRACIONES DE OTROS POETAS. En muchos puntos de la parte que es propia del Isa\u00ed\u00adas cl\u00e1sico es f\u00e1cil percibir ciertos cambios imprevistos de estilo, de ambientaci\u00f3n hist\u00f3rica, de tonalidad literaria y hasta de concepci\u00f3n teol\u00f3gica. Aparecen otras manos que a menudo pueden identificarse con las del Segundo Isa\u00ed\u00adas, pero que otras veces son de redactores desconocidos. Queremos reservar una alusi\u00f3n particular a dos \u00e1reas, la primera muy extensa -la de los \u00abapocalipsis\u00bb- y la otra m\u00e1s limitada, pero muy interesante.<\/p>\n<p>a) El universalismo de la fe. Despu\u00e9s de un or\u00e1culo bastante duro contra Egipto (19,1-15), el texto recoge seis peque\u00f1os or\u00e1culos en prosa, todos ellos bajo el ritmo de la f\u00f3rmula escatol\u00f3gica \u00abaquel d\u00ed\u00ada\u00bb. En ellos encontramos un mensaje de salvaci\u00f3n, no ya solamente para el pueblo de la elecci\u00f3n, sino para toda la humanidad (19,16-25; vv. 16-17.18.19-20.21-22.23.24-25). Aunque el alcance real de esta declaraci\u00f3n es dif\u00ed\u00adcil de delimitar (algunos piensan que se refiere s\u00f3lo a los hebreos de la di\u00e1spora), parece que se formula suficientemente un cierto principio universal de la fe. La lengua de Israel resonar\u00e1 tambi\u00e9n en Egipto en la lectura de la palabra de Dios; habr\u00e1 all\u00ed\u00ad un altar para el sacrificio; all\u00ed\u00ad se invocar\u00e1 el nombre del Se\u00f1or en el culto. El camino militar que recorr\u00ed\u00adan las dos superpotencias, es decir, la \u00abvia maris\u00bb, que un\u00ed\u00ada a Egipto con Mesopotamia, se convertir\u00e1 en un medio de comunicaci\u00f3n pac\u00ed\u00adfico. M\u00e1s a\u00fan, el \u00faltimo or\u00e1culo contiene esta bendici\u00f3n \u00abmisionera y ecum\u00e9nica\u00bb: \u00abEl Se\u00f1or todopoderoso los bendecir\u00e1 de esta manera: Bendito sea mi pueblo, Egipto; Asiria, la obra de mis manos, e Israel, mi heredad\u00bb(v. 25; cf Ez 29).<br \/>\nb) Los apocalipsis. La \/ apocal\u00ed\u00adptica es un g\u00e9nero literario de gran \u00e9xito, sobre todo en el per\u00ed\u00adodo posterior al destierro subsiguiente al impulso del simbolismo de Ezequiel y de Zacar\u00ed\u00adas, y alcanzar\u00e1 su culminaci\u00f3n en la \u00e9poca de los Macabeos [\/ Dan, siglo II a.C.]. La apocal\u00ed\u00adptica responde a imperativos literarios precisos, ligados a un simbolismo exaltado y a unas exigencias teol\u00f3gicas propias de los tiempos de crisis. La visi\u00f3n subyacente del mundo es de tipo dualista: al presente amargo e injusto se opone un futuro de paz y de perfecci\u00f3n. Los temas principales son entonces el juicio de castigo de los rebeldes, el reino futuro definitivo inaugurado en una Si\u00f3n perfecta y el comienzo de una nueva era en la que el \u00abresto\u00bb, es decir, los justos, reinar\u00e1n para siempre en un para\u00ed\u00adso c\u00f3smico. Dentro de Isa\u00ed\u00adas se suelen distinguir un \u00abgran apocalipsis\u00bb en los cap\u00ed\u00adtulos 24-27, y un \u00abapocalipsis menor\u00bb en los cap\u00ed\u00adtulos 34-35 (estos \u00faltimos son un d\u00ed\u00adptico juicio-salvaci\u00f3n).<\/p>\n<p>Hagamos una breve alusi\u00f3n a dos p\u00e1ginas del apocalipsis mayor. La primera es el \u00abcanto del fest\u00ed\u00adn de los justos\u00bb de 25,6-8. En la colina de Si\u00f3n se ha preparado un banquete suntuoso, al que est\u00e1n invitados todos los hombres, si bien antes tienen que hacer caer la ceguera de sus ojos. La miseria humana tiene que ser antes aniquilada y disuelta (v. 7); sobre todo se debe destruir la muerte, maldici\u00f3n original del hombre (G\u00e9n 3). El fest\u00ed\u00adn es el momento positivo y simb\u00f3lico de la comuni\u00f3n con Dios, s\u00ed\u00admbolo recogido a menudo por Jes\u00fas para representar el \u00abreino\u00bb (Mat 8:11-12; Mat 22:11-14; Mat 25:1ss; Luc 12:35-37; Luc 14:16-24, etc.). Se abre as\u00ed\u00ad para el justo un horizonte de luz y de paz, en donde la vida del Se\u00f1or se convierte en fuente de la misma vida del fiel y la muerte queda eliminada para siempre (1Co 15:54-55; Apo 21:4). En esta l\u00ed\u00adnea se desarrolla el \u00abcanto de la resurrecci\u00f3n\u00bb de 26,14-19, contenido dentro de la inclusi\u00f3n antit\u00e9tica: \u00abLos muertos no revivir\u00e1n\u00bb (v. 14), \u00abpero revivir\u00e1n tus muertos\u00bb (v. 19). La muerte y la vida, la destrucci\u00f3n y el crecimiento, la fecundidad y la esterilidad se enfrentan en un choque vio-lento, que termina con la germinaci\u00f3n de la vida. El polvo del se`ol, en donde todo es muerte y oscuridad, se ve inundado de roc\u00ed\u00ado y de luz, que convierten a la tierra no ya en un seno sepulcral, sino en un seno fe-cundo, de donde surge una naci\u00f3n nueva y fuerte. La lectura tradicional ha visto en esta p\u00e1gina el c\u00e1ntico de la resurrecci\u00f3n de los muertos; en realidad es el fragmento de una epopeya nacional. Los enemigos y los imp\u00ed\u00ados son destruidos (v. 14), pero el pueblo elegido peca al enga\u00f1arse creyendo que puede engendrar por s\u00ed\u00ad solo la salvaci\u00f3n (v. 18); el castigo del Se\u00f1or cae sobre Israel (v. 16), pero Dios hace resurgir del tronco muerto de la naci\u00f3n un resto que canta su victoria sobre la muerte (v. 19). La tierra, devoradora de hombres a trav\u00e9s de la tumba, fecundada por el roc\u00ed\u00ado y por la luz celestial, vuelve a ser madre prol\u00ed\u00adfica de criaturas vivientes (Ez 37).<\/p>\n<p>III. EL SEGUNDO ISA\u00ed\u008dAS. Con el cap\u00ed\u00adtulo 40 empieza a resonar una voz evidentemente nueva en la profec\u00ed\u00ada de este rollo. Las condiciones hist\u00f3ricas (Babilonia, y no ya Asiria, el surgir de la potencia persa, Jerusal\u00e9n destruida y que hay que reconstruir) hacen pensar necesaria-mente en el destierro y en el posexilio tras el edicto de Ciro en el 538 a.C. Cesan tambi\u00e9n los datos autobiogr\u00e1ficos; el estilo, unitario, no es ya isaiano, aunque se esfuerza en imitar sus formas. Se trata de un poeta realmente refinado, pero m\u00e1s ret\u00f3rico que el Isa\u00ed\u00adas cl\u00e1sico; despliega sus im\u00e1genes en medio de repeticiones, de f\u00f3rmulas cuaternarias, de descripciones menos rigurosas; le gustan los himnos exultantes y los or\u00e1culos de salvaci\u00f3n, pues siente que la salvaci\u00f3n ha comenzado ya en el hoy. En efecto, su par\u00e9nesis estimula a volver a Palestina a los hebreos, ya asentados en Babilonia durante su largo destierro. Pero este profeta ha dejado una huella fundamental en la teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica, revelando la eficacia de la esperanza y de la palabra de Dios (es inolvidable el himno a la \u00abpalabra\u00bb con que acaba su libro: 55,10-11).<\/p>\n<p>1. EL ROSTRO DEL PROFETA. Aunque nos faltan datos biogr\u00e1ficos concretos, el profeta, en 40,1-11, nos ofrece una especie de autopresentaci\u00f3n redactada en el metro de la lamentaci\u00f3n (qinah: 3 + 2 acentos), pero cuyo contenido es de consuelo y de gozo. Afirma que ha recibido su mensaje mientras participaba en una sesi\u00f3n del consejo de la corona celestial (cf Is 6). El tema del anuncio es el siguiente: ha acabado la expiaci\u00f3n y comienza el don de la liberaci\u00f3n, que restaura las debilidades de Israel esclavo. El retorno a la patria reconocer\u00e1 las etapas del desierto, pero \u00e9stas son ahora las de un camino triunfal bajo la gu\u00ed\u00ada del Se\u00f1or. Las Lamentaciones se preguntaban en medio del desconcierto: \u00ab\u00bfNo hay nadie que nos consuele?\u00bb (cinco veces en el c. 1 de Lam). El profeta nos ofrece ahora la respuesta a esta pregunta: \u00abConsolad, consolad a mi pueblo\u00bb (40,1). El \u00abdoble\u00bb castigo ha purgado totalmente los cr\u00ed\u00admenes de Israel; ha quedado cerrado el cap\u00ed\u00adtulo \u00abculpa\u00bb. En la corte celestial se oye una voz: Dios ha decidido regresar con su pueblo a Jerusal\u00e9n; para su paso hay que preparar una \u00abvia sacra\u00bb totalmente llana y rectil\u00ed\u00adnea, como se exig\u00ed\u00ada en los caminos procesionales. Esta nueva \u00abvia sacra\u00bb es la que de Babilonia conduce hasta Si\u00f3n, y por ella avanzar\u00e1n el liberador y el pueblo liberado.<\/p>\n<p>El profeta recibe la orden de \u00abevangelizar\u00bb (el verbo hebreo es traducido as\u00ed\u00ad por los LXX) este retorno, debido no ya a las fuerzas del hombre, que son fr\u00e1giles como la hierba y la flor, que se marchitan (vv. 6-8), sino a la promesa del Se\u00f1or fiel. El profeta es ahora como un heraldo, situado sobre un monte frente a Jerusal\u00e9n; se ha anticipado a la procesi\u00f3n del re-torno de los desterrados. Su \u00abevangelio\u00bb, cargado de f\u00f3rmulas ex\u00f3dicas (v. 10), quiere mostrar que el Se\u00f1or asume de nuevo sus funciones de pastor, interrumpidas por la cat\u00e1strofe del 586 a.C. La salvaci\u00f3n est\u00e1 cerca.<\/p>\n<p>2. EL ROSTRO DEL SE\u00ed\u2018OR. Inmediatamente despu\u00e9s de la autopresentaci\u00f3n del profeta viene, en 40,12-31, la de Dios, que desarrolla una justificaci\u00f3n apolog\u00e9tica de su se\u00f1or\u00ed\u00ado sobre el \/ cosmos y sobre la historia, aparentemente discutido por la derrota de su pueblo elegido. La supremac\u00ed\u00ada divina sobre el cosmos es un tema predilecto del profeta, que introduce una reflexi\u00f3n bastante expl\u00ed\u00adcita sobre la creaci\u00f3n. Utiliza 16 ve-ces el verbo casi t\u00e9cnico bara&#8217;, \u00abcrear\u00bb (v\u00e9ase, p.ej., 41,4; 46,4; 48,12); pero la creaci\u00f3n no es considerada bajo un perfil filos\u00f3fico: es el primer acto divino en la historia de la salvaci\u00f3n (cf Sal 136); por eso mismo, como el \u00e9xodo, puede reactualizarse ahora en el retorno de Babilonia, que es como una re-creaci\u00f3n a partir del caos y de la nada. En el otro aspecto, el aspecto hist\u00f3rico en sentido estricto, el se\u00f1or\u00ed\u00ado divino sobre los acontecimientos temporales se convierte en un acto de confianza para los desterrados, porque ellos saben que el Se\u00f1or los sostendr\u00e1 en su itinerario de reconstrucci\u00f3n. Florece entonces la pol\u00e9mica antiidol\u00e1trica que el Segundo Isa\u00ed\u00adas desarrolla con gran satisfacci\u00f3n e intensidad (40,19-20; 41,6-7.21-24; 44,6-20; 46,5-6). Al salvar, Yhwh demuestra que existe y que act\u00faa en la historia. El Dios creador y salvador es, por tanto, la fuente de la esperanza que debe sostener a los desterrados que se preparan ahora para su \u00e9xodo de Babilonia. As\u00ed\u00ad pues, una teolog\u00ed\u00ada con finalidad pastoral y paren\u00e9tica.<\/p>\n<p>3. EL ROSTRO DE CIRO Y EL SEGUNDO EXODO. La designaci\u00f3n de Ciro, el emperador persa, como nuevo \u00abinstrumento\u00bb de la obra salv\u00ed\u00adfica que Dios va entretejiendo en la historia tiene lugar en el contexto de un rib en 41,1-5: \u00abSu espada los reduce a polvo, su arco los dispersa como paja\u00bb (41,2). El libro del Segundo Isa\u00ed\u00adas est\u00e1 lleno de poemas en honor de Ciro (41,21-29; 44,24-28; 45,1-7; 45,9-13; 46,9-11; 48,12-15). La fe significa tambi\u00e9n reconocer en el presente la intervenci\u00f3n de Dios al lado de un hombre y de un pueblo. As\u00ed\u00ad pues, la fe es un arriesgarse siguiendo los signos de los tiempos desde su concreci\u00f3n hist\u00f3rica. De este modo, la liberaci\u00f3n que ahora ofrece Ciro es vista como un nuevo signo de la salvaci\u00f3n; por esto el regreso del destierro es definido repetidas veces como un \u00absegundo \u00e9xodo\u00bb. La presente salvaci\u00f3n se puebla de s\u00ed\u00admbolos ex\u00f3dicos: las cadenas rotas, el c\u00e1ntico de la libertad, el mar que destruye el mal de la opresi\u00f3n, el desierto con la mar-cha hacia la tierra (cf 35; 41,8-16; 43,14-21; 48,21; 49,10; 51,9-10).<\/p>\n<p>4. EL ROSTRO DEL SIERVO DE YHWH. La crisis de la monarqu\u00ed\u00ada dav\u00ed\u00addica, con el derrumbamiento del a\u00f1o 586 a.C., hace fracasar tambi\u00e9n el esquema mesi\u00e1nico \u00abreal\u00bb; las esperanzas se concentran en una presencia de Dios a trav\u00e9s de la palabra prof\u00e9tica sobre la base de la promesa de Deu 18:15.18. Tambi\u00e9n la figura enigm\u00e1tica del \u00absiervo de Yhwh\u00bb (t\u00ed\u00adtulo solemne en la Biblia, aplicado a Abrah\u00e1n, Mois\u00e9s, David, los profetas, Ciro, Israel, etc.), que el Segundo Isa\u00ed\u00adas dibuja en cuatro poemas que se han hecho c\u00e9lebres sobre todo en la relectura cristiana, tiene connotaciones prof\u00e9ticas. As\u00ed\u00ad pues, la salvaci\u00f3n se llevar\u00e1 a cabo de ahora en adelante, no ya a trav\u00e9s de las estructuras dav\u00ed\u00addicas, sino a trav\u00e9s del testimonio de un profeta ideal sobre cuya identidad exacta es dif\u00ed\u00adcil pronunciarse, porque tambi\u00e9n el mismo Segundo Isa\u00ed\u00adas quiere intencional-mente mostrarse evasivo. En el primer poema (42,1-4), mediante una f\u00f3rmula de entronizaci\u00f3n, el siervo es presentado por Dios a la corte celestial: el Esp\u00ed\u00adritu derramado sobre \u00e9l lo sigue emparentando con la tipolog\u00ed\u00ada real (Isa 11:1-2). Su misi\u00f3n es la de anunciar la ley divina, es decir, la revelaci\u00f3n de la voluntad del Se\u00f1or, a las \u00abislas\u00bb, a la humanidad entera. El m\u00e9todo es nuevo: ya no hay vehemencia ni juicio; el siervo vuelve a utilizar la ca\u00f1a rota y no la tira, no apaga el candil que est\u00e1 a punto de apagarse, sino que le a\u00f1ade combustible que brille de nuevo. As\u00ed\u00ad pues, un anuncio de gracia y de esperanza.<\/p>\n<p>En el segundo poema (Isa 49:1-6) es el siervo el que habla en primera persona haciendo su autopresentaci\u00f3n. La suya es una llamada mediante la palabra, que es espada y flecha, es decir, una realidad que toma la iniciativa. Como en la vocaci\u00f3n de Jerem\u00ed\u00adas, est\u00e1 presente la objeci\u00f3n; pero la protecci\u00f3n de Dios, representada por la sombra de su mano y por la \u00abaljaba\u00bb, acaba con toda la perplejidad, y el siervo puede anunciar la salvaci\u00f3n hasta los \u00faltimos confines de la tierra. Lleno de alusiones a Jerem\u00ed\u00adas y a las cr\u00ed\u00adticas que tuvo que soportar es el tercer poema (Isa 50:4-9), que revela un nuevo aspecto del siervo: es una persona que sufre, que es golpeado en la espalda como un tonto, a pesar de ser el sabio por excelencia al haber sido constituido portavoz de la palabra de Dios. El desprecio que sufre es agresivo, con los salivazos y la barba mesada. Sin embargo, sale conscientemente al encuentro de estas consecuencias de su ministerio, seguro de la victoria por la cercan\u00ed\u00ada de Dios. Se llega as\u00ed\u00ad al cuarto poema (Isa 52:13-53, 12), el m\u00e1s famoso. El cuerpo del himno se desarrolla sobre la trama de los sucesos tr\u00e1gicos vividos por el siervo y alcanza su cima en el con-traste \u00abhumillaci\u00f3n-glorificaci\u00f3n\u00bb. El siervo nace como un brote en el desierto (cf Isa 11:1; Jer 23:5-6. Zac 3:8); es por tanto una presencia viva y gratuita en medio de un mundo muerto. Es un hombre desfigurado y despreciado, ya que su tormento es considerado como signo de un juicio por parte de Dios. Pero, en realidad, son los espectadores los que tienen que confesar su propio pecado, que ha ca\u00ed\u00addo sobre \u00e9l sin culpa alguna. El castigo ser\u00ed\u00ada nuestro, pero el dolor ser\u00e1 suyo. Su entrega es total, con la docilidad de un cordero conducido al sacrificio; lo que le aguarda es la muerte y la sepultura (aun cuando en este aspecto no hay acuerdo pleno entre los exegetas sobre el valor que hay que atribuir a las im\u00e1genes). Sin embargo, \u00ab\u00e9l jam\u00e1s cometi\u00f3 injusticia ni hubo enga\u00f1o en su boca\u00bb (v. 9). Pero la muerte no es el desenlace definitivo hacia el que corri\u00f3 la vida del siervo. M\u00e1s a\u00fan, la muerte hace brotar el misterio de fecundidad que aquel reto\u00f1o conten\u00ed\u00ada, y el justo contempla ahora la luz y se sacia en Dios, que declara inocente a su siervo. Su sufrimiento expiatorio ha liberado a los hombres, que ahora ser\u00e1n el bot\u00ed\u00adn de su triunfo y de su victoria sobre el mal. A pesar de algunas vacilaciones (p.ej., Orlinsky), se puede considerar la pasi\u00f3n del siervo como un sacrificio expiatorio, su dolor como una justificaci\u00f3n y una reconciliaci\u00f3n del pueblo con Dios. Este entramado de humillaci\u00f3n y de exaltaci\u00f3n para los cristianos ha tenido un nombre concreto: Cristo y su pasi\u00f3n, muerte y glorificaci\u00f3n. En efecto, los evangelistas aplicaron este cuarto poema a la interpretaci\u00f3n de los acontecimientos finales de la vida terrena de Cristo y al valor salv\u00ed\u00adfico de su muerte y de su \/ pascua[\/ Resurrecci\u00f3n; \/ Vida].<\/p>\n<p>IV. EL TERCER ISA\u00ed\u008dAS. El fasc\u00ed\u00adculo m\u00e1s breve de los cap\u00ed\u00adtulos 56-66 del rollo de Isa\u00ed\u00adas es considerado como la obra de uno o de varios disc\u00ed\u00adpulos del Segundo Isa\u00ed\u00adas. Su fondo es el del posexilio, durante la reconstrucci\u00f3n de Jerusal\u00e9n (60,10-13); el estilo es modesto, pedante, repetitivo; bastar\u00ed\u00ada confrontar el c\u00e1ntico a Si\u00f3n de Isa 2:1-5 con el poema trito-isaiano del cap\u00ed\u00adtulo 60, un himno dilatado, lleno de detalles, de ampulosidad, de repeticiones. De vez en cuando aparece alg\u00fan destello de originalidad, como en 58,10 (\u00abbrillar\u00e1 en las tinieblas tu luz, y tus sombras se har\u00e1n un mediod\u00ed\u00ada\u00bb), como en la descripci\u00f3n de los imp\u00ed\u00ados de 57,20 (\u00ablos malhechores son como el mar agitado, que no puede apaciguarse, cuyas aguas remueven fango y cieno\u00bb), como en el retrato del Se\u00f1or de 58,11 (\u00abel Se\u00f1or ser\u00e1 tu gu\u00ed\u00ada siempre, en los desiertos saciar\u00e1 tu hambre, a tus huesos infundir\u00e1 vigor, y t\u00fa ser\u00e1s como un huerto regado, cual manantial de agua, de caudal inagotable\u00bb) o como en la repetici\u00f3n po\u00e9tica del simbolismo nupcial de 62,1-5.<\/p>\n<p>Esta obrita contiene en s\u00ed\u00ad p\u00e1ginas diversas por su g\u00e9nero literario, sobre todo de modelos conocidos en la literatura posterior al destierro. Tienen un relieve especial las liturgias y las s\u00faplicas penitenciales. En el cap\u00ed\u00adtulo 59, por ejemplo, estamos en presencia de un salmo penitencial, que, despu\u00e9s de una declaraci\u00f3n introductoria sobre los pecados de la comunidad, causa de la indiferencia del Se\u00f1or (vv. 1-2), hace un examen de conciencia de los pecados del pueblo y de sus dirigentes (vv. 3-8), para llegar a la confesi\u00f3n comunitaria del pecado (vv. 9-15). Otro ejemplo puede verse en 63,7-64,11, cuyo punto de partida son \u00ablos beneficios y las glorias del Se\u00f1or\u00bb, derramados en la historia de la salvaci\u00f3n. Pero la respuesta del pueblo fue una tr\u00e1gica secuencia de rebeliones: Dios entonces se transform\u00f3 en enemigo de su pueblo; pero su silencio es solamente una t\u00e1ctica para conducir de nuevo a Israel a la conversi\u00f3n y hacer reaparecer as\u00ed\u00ad la esperanza y la salvaci\u00f3n. El texto, que sigue manteniendo vivo todav\u00ed\u00ada el recuerdo de la destrucci\u00f3n de Jerusal\u00e9n (64,9-10), es un testimonio de la oraci\u00f3n de los primeros hebreos que volvieron a Palestina y que intentaban la reconstrucci\u00f3n del templo y de la ciudad santa.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n hay que observar que, a pesar del clima m\u00e1s bien integrista y cerrado que muy pronto se establecer\u00e1 en \/ Jerusal\u00e9n, el profeta se manifiesta particularmente abierto y animoso. Efectivamente, en 56,1-8 abre el acceso al templo incluso a dos categor\u00ed\u00adas de personas que estaban rigurosamente excluidas de \u00e9l, el extranjero y el eunuco, con tal que \u00abse entreguen al Se\u00f1or para venerarlo, amar su nombre y ser sus siervos\u00bb (v. 6). Entonces \u00ablas naciones caminar\u00e1n a tu luz y los reyes al resplandor de tu aurora\u00bb (60,3), mientras que con una declaraci\u00f3n que todav\u00ed\u00ada hoy nos deja perplejos sobre su verdadero significado, en 66,21 se afirma que tambi\u00e9n entre las naciones el Se\u00f1or \u00abtomar\u00e1 para s\u00ed\u00ad sacerdotes y levitas\u00bb (quiz\u00e1 sea s\u00f3lo una alusi\u00f3n a la di\u00e1spora hebrea). Lo cierto es que el esp\u00ed\u00adritu del Tercer Isa\u00ed\u00adas es muy sensible a los grandes horizontes de fe, de luz y de esperanza, como lo atestigua la proclamaci\u00f3n del cap\u00ed\u00adtulo 61, citada por Jes\u00fas en la sinagoga de Nazaret: \u00abEl esp\u00ed\u00adritu del Se\u00f1or Dios est\u00e1 en m\u00ed\u00ad, porque el Se\u00f1or me ha ungido. Me ha enviado a llevar la buena nueva a los pobres, a curar los corazones oprimidos, a anunciar la libertad a los cautivos, la liberaci\u00f3n a los presos; a proclamar un a\u00f1o de gracia del Se\u00f1or\u00bb (vv. 1-2).<\/p>\n<p>BIBL.: ALONSO SCH\u00ed\u201cKEL L., Estudios de po\u00e9tica hebrea, J. Flors, Barcelona 1963, 359-534; ID, Profetas 1, Cristiandad, Madrid 1980, 93-395; ASLRMENDI J.M., Isa\u00ed\u00adas 1-39, Cuadernos B\u00ed\u00adblicos 23, Verbo Divino, Estella 1978; BECKER J., Isaias. Der Prophet und sein Buch, Kath. Bibelwerk, Stuttgart 1968; BONNARD P.E., Le second Isaie. Son disciple et leurs \u00e9diteurs. \/sale 40-66, Gabalda, Par\u00ed\u00ads 1972; CAZEE.LES H., II Messia nella Bibbia, Borla, Roma 1981, 76-94; Cottvss J., Le messianisme ro val, Cerf. Par\u00ed\u00ads 1968; DE BOER P.A.H., Second-\/saiah&#8217;s Message, Brill, Leiden 1956; ELLIGER K., Jesaja Il, Neukirchener Verlag, Neukirchen I970ss; FoHRER G., Das Buch Jesaja, 3 vols.. 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Paoline, Roma 1980^; 1D, Isa\u00ed\u00adas r sus continuadores, en T. BALLARINI, Introducci\u00f3n a la Biblia 1112, Mensajero, Bilbao 1971, 105-291; WIENER C., El segundo Isa\u00ed\u00adas, Verbo Divino, Estella 1978.<\/p>\n<p>G. Ravasi<\/p>\n<p>P Rossano &#8211; G. Ravasi &#8211; A, Girlanda, Nuevo Diccionario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica, San Pablo, Madrid 1990<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Teolog\u00eda B\u00edblica<\/b><\/p>\n<p>(Salvaci\u00f3n de Jehov\u00e1).<br \/>\nProfeta, hijo de Amoz. Sirvi\u00f3 en Jud\u00e1 y Jerusal\u00e9n en los d\u00ed\u00adas de los reyes Uz\u00ed\u00adas, Jot\u00e1n, Acaz y Ezequ\u00ed\u00adas de Jud\u00e1. (Isa 1:1.) Los reyes P\u00e9qah y Hosea gobernaban en el reino norte\u00f1o de Israel, conquistado en 740 a. E.C., durante el tiempo de Isa\u00ed\u00adas. Otros profetas contempor\u00e1neos fueron Miqueas, Oseas y Oded. Al parecer, Isa\u00ed\u00adas empez\u00f3 a profetizar despu\u00e9s de haber empezado Oseas y antes de que lo hiciese Miqueas. (2Cr 28:9; Os 1:1; Miq 1:1.)<br \/>\nCuando Isa\u00ed\u00adas profetizaba, Jud\u00e1 se encontraba en un estado moral deplorable, en especial en los d\u00ed\u00adas del rey Acaz. Tanto los pr\u00ed\u00adncipes como el pueblo se hab\u00ed\u00adan sublevado, y a los ojos de Jehov\u00e1 la naci\u00f3n ten\u00ed\u00ada la mente y el coraz\u00f3n enfermos. A los gobernantes se les llam\u00f3 \u2020\u0153dictadores de Sodoma\u2020\u009d y a la gente se la compar\u00f3 al \u2020\u0153pueblo de Gomorra\u2020\u009d. (Isa 1:2-10.) A Isa\u00ed\u00adas se le anticip\u00f3 que har\u00ed\u00adan insensibles sus o\u00ed\u00addos. Jehov\u00e1 le dijo que esta situaci\u00f3n continuar\u00ed\u00ada hasta que la naci\u00f3n llegase a estar en ruinas, y que solo se dejar\u00ed\u00ada un \u2020\u0153d\u00e9cimo\u2020\u009d, una \u2020\u0153descendencia santa\u2020\u009d, a modo de toc\u00f3n de un \u00e1rbol macizo. La obra prof\u00e9tica de Isa\u00ed\u00adas debe haber consolado y fortalecido la fe de ese peque\u00f1o n\u00famero, aunque el resto de la naci\u00f3n rehus\u00f3 prestar atenci\u00f3n. (Isa 6:1-13.)<br \/>\nAunque Isa\u00ed\u00adas se concentr\u00f3 en Jud\u00e1, tambi\u00e9n pronunci\u00f3 profec\u00ed\u00adas relativas a Israel y a las naciones vecinas, debido a su influencia en la situaci\u00f3n e historia de Jud\u00e1. Fue profeta durante muchos a\u00f1os, desde aproximadamente 778 a. E.C. hasta la muerte del rey Uz\u00ed\u00adas, o quiz\u00e1s antes, hasta poco despu\u00e9s del decimocuarto a\u00f1o del reinado de Ezequ\u00ed\u00adas (732 a. E.C.). (Isa 36:1, 2; 37:37, 38.)<\/p>\n<p>La familia de Isa\u00ed\u00adas. Isa\u00ed\u00adas estaba casado. A su esposa se le llama \u2020\u0153la profetisa\u2020\u009d (Isa 8:3), lo que parece dar a entender algo m\u00e1s que solo la esposa de un profeta. Jehov\u00e1 debi\u00f3 usarla para profetizar, como el caso de D\u00e9bora en el tiempo de los jueces y de Huld\u00e1 durante el reinado de Jos\u00ed\u00adas. (Jue 4:4; 2Re 22:14.)<br \/>\nLa Biblia menciona a dos hijos que se le dieron a Isa\u00ed\u00adas como \u2020\u0153se\u00f1ales y como milagros en Israel\u2020\u009d. (Isa 8:18.) Sear-jasub ten\u00ed\u00ada la suficiente edad en los d\u00ed\u00adas de Acaz como para acompa\u00f1ar a su padre, Isa\u00ed\u00adas, cuando este entreg\u00f3 un mensaje a ese rey. El nombre Sear-jasub significa: \u2020\u0153Un Simple Resto (Los Que Queden) Volver\u00e1(n)\u2020\u009d. Este nombre era de naturaleza prof\u00e9tica en el sentido de que era tan seguro que a un hijo de Isa\u00ed\u00adas se le hab\u00ed\u00ada dado ese nombre como que el reino de Jud\u00e1 ser\u00ed\u00ada destruido y solo un resto regresar\u00ed\u00ada despu\u00e9s de un tiempo en el exilio. (Isa 7:3; 10:20-23.) Este regreso de un peque\u00f1o resto tuvo lugar en 537 a. E.C., cuando el rey Ciro de Persia emiti\u00f3 un decreto por el que se liberaba a los israelitas de Babilonia despu\u00e9s de un exilio de setenta a\u00f1os. (2Cr 36:22, 23; Esd 1:1; 2:1, 2.)<br \/>\nA otro hijo de Isa\u00ed\u00adas se le puso nombre antes de su concepci\u00f3n, y este nombre se escribi\u00f3 en una tablilla y varios testigos confiables lo atestiguaron. Al parecer, este hecho se mantuvo en secreto hasta despu\u00e9s del nacimiento, momento en que los testigos pod\u00ed\u00adan presentarse y dar testimonio de la predicci\u00f3n que hab\u00ed\u00ada hecho Isa\u00ed\u00adas sobre este nacimiento, lo que demostraba su car\u00e1cter prof\u00e9tico. El nombre que por mandato de Dios se le dio al muchacho fue Maher-salal-has-baz, que significa \u2020\u0153\u00c2\u00a1Apres\u00farate, oh [o: Apresur\u00e1ndose al] Despojo! El Se Ha Apresurado al Saqueo\u2020\u009d. Se dijo que antes de que el hijo supiese clamar \u2020\u0153\u00c2\u00a1Padre m\u00ed\u00ado!\u2020\u009d y \u2020\u0153\u00c2\u00a1Madre m\u00ed\u00ada!\u2020\u009d, desaparecer\u00ed\u00ada la amenaza que exist\u00ed\u00ada contra Jud\u00e1 por la conspiraci\u00f3n de Siria y del reino de diez tribus de Israel. (Isa 8:1-4.)<br \/>\nLa profec\u00ed\u00ada indicaba que pronto le llegar\u00ed\u00ada alivio a Jud\u00e1; eso ocurri\u00f3 cuando Asiria desbarat\u00f3 la campa\u00f1a del rey Rez\u00ed\u00adn de Siria y del rey P\u00e9qah de Israel contra Jud\u00e1. Los asirios capturaron Damasco y posteriormente, en el a\u00f1o 740 a. E.C., despojaron y destruyeron el reino de Israel, cumpliendo plenamente el significado prof\u00e9tico del nombre del ni\u00f1o. (2Re 16:5-9; 17:1-6.) Sin embargo, en vez de confiar en Jehov\u00e1, el rey Acaz hab\u00ed\u00ada intentado detener la amenaza de Siria e Israel comprando la protecci\u00f3n del rey de Asiria. Por este motivo, Jehov\u00e1 permiti\u00f3 que Asiria llegase a ser una gran amenaza para Jud\u00e1 e invadiera la tierra hasta la misma Jerusal\u00e9n, como Isa\u00ed\u00adas hab\u00ed\u00ada advertido. (Isa 7:17-20.)<br \/>\nIsa\u00ed\u00adas habl\u00f3 muchas veces de \u2020\u0153se\u00f1ales\u2020\u009d que Jehov\u00e1 dar\u00ed\u00ada, entre las que figuraban sus dos hijos y, en una ocasi\u00f3n, el propio Isa\u00ed\u00adas. Jehov\u00e1 le orden\u00f3 que anduviese \u2020\u0153desnudo y descalzo\u2020\u009d durante tres a\u00f1os como se\u00f1al y portento presagioso contra Egipto y contra Etiop\u00ed\u00ada, dando a entender que el rey de Asiria los llevar\u00ed\u00ada cautivos. (Isa 20:1-6; comp\u00e1rese con Isa 7:11, 14; 19:20; 37:30; 38:7, 22; 55:13; 66:19.)<\/p>\n<p>Profec\u00ed\u00adas de exilio y restauraci\u00f3n. Isa\u00ed\u00adas tambi\u00e9n predijo que Asiria no ser\u00ed\u00ada la naci\u00f3n que destronar\u00ed\u00ada a los reyes de Jud\u00e1 y destruir\u00ed\u00ada Jerusal\u00e9n, sino Babilonia. (Isa 39:6, 7.) Cuando Asiria inund\u00f3 a Jud\u00e1 \u2020\u0153hasta el cuello\u2020\u009d, Isa\u00ed\u00adas entreg\u00f3 el consolador mensaje al rey Ezequ\u00ed\u00adas de que las fuerzas asirias no podr\u00ed\u00adan entrar en la ciudad. (Isa 8:7, 8.) Jehov\u00e1 respald\u00f3 Su palabra enviando a un \u00e1ngel para aniquilar a 185.000 hombres poderosos y jefes del ej\u00e9rcito asirio, y as\u00ed\u00ad liberar a Jerusal\u00e9n. (2Cr 32:21.)<br \/>\nLo que sin duda le produjo a Isa\u00ed\u00adas mayor gozo fue el privilegio que Jehov\u00e1 le concedi\u00f3 de hablar y escribir muchas profec\u00ed\u00adas sobre la restauraci\u00f3n de su amada Jerusal\u00e9n. Aunque Jehov\u00e1 iba a permitir que el pueblo fuese al exilio a Babilonia debido a haberse rebelado y sublevado contra El, con el tiempo juzgar\u00ed\u00ada a esa naci\u00f3n por haber actuado con malicia y querer retener indefinidamente a Su pueblo. Muchas de las profec\u00ed\u00adas de Isa\u00ed\u00adas est\u00e1n dedicadas al juicio de Dios contra Babilonia y su desolaci\u00f3n eterna. (Isa 45:1, 2; 13, 14, 46\u201348.)<br \/>\nLas profec\u00ed\u00adas de restauraci\u00f3n que se hallan en el libro de Isa\u00ed\u00adas glorifican la bondad inmerecida de Jehov\u00e1 y su misericordia para con su pueblo y para con toda la humanidad. Predicen el tiempo en que Dios elevar\u00ed\u00ada de nuevo a Jerusal\u00e9n y le dar\u00ed\u00ada una gloria que podr\u00ed\u00adan ver todas las naciones; luego llegar\u00ed\u00ada a ser una bendici\u00f3n para todos los pueblos. Efectivamente, Jerusal\u00e9n fue restaurada, reedificada y bendecida con la presencia del Mes\u00ed\u00adas, quien \u2020\u0153[arroj\u00f3] luz sobre la vida y la incorrupci\u00f3n mediante las buenas nuevas\u2020\u009d. (2Ti 1:10.) La restauraci\u00f3n de Jerusal\u00e9n tambi\u00e9n tendr\u00ed\u00ada un cumplimiento mayor y m\u00e1s grandioso en el futuro. (Ro 15:4; 1Co 10:11; G\u00e1l 4:25, 26.)<\/p>\n<p>Consecuencias de la obra de Isa\u00ed\u00adas. Isa\u00ed\u00adas no solo escribi\u00f3 el libro b\u00ed\u00adblico que lleva su nombre, sino muy probablemente por lo menos un libro hist\u00f3rico: los asuntos del rey Uz\u00ed\u00adas, que deb\u00ed\u00ada formar parte de los registros oficiales de la naci\u00f3n. (2Cr 26:22.) El que desempe\u00f1ara fielmente la obra de profetizar que Jehov\u00e1 le asign\u00f3 ejerci\u00f3 una fuerte influencia en la historia de la naci\u00f3n, en particular el consejo y la gu\u00ed\u00ada que dio al justo rey Ezequ\u00ed\u00adas. Muchas de las profec\u00ed\u00adas de Isa\u00ed\u00adas tambi\u00e9n tienen un cumplimiento mayor en el Mes\u00ed\u00adas y su Reino. En las Escrituras Griegas Cristianas muchas veces se cita o se hace referencia al libro de Isa\u00ed\u00adas. En muchos casos los escritores cristianos aplicaron las profec\u00ed\u00adas de Isa\u00ed\u00adas a Jesucristo, o indicaron que tales profec\u00ed\u00adas se cumplieron en su d\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia<\/b><\/p>\n<p>Is 1-66<br \/>\nSumario: 1. \u2020\u0153El rollo del profeta Isa\u00ed\u00adas\u2020\u009d: 1. Una pluralidad de presencias y de tiempos; 2. Una pluralidad redaccional. II. Isa\u00ed\u00adas el grande: historia, literatura y teolog\u00ed\u00ada: 1. Las p\u00e1ginas de apertura; 2. El libro del Emanuel; 3. Los or\u00e1culos contra las naciones; 4. La antolog\u00ed\u00ada de or\u00e1culos de los cap\u00ed\u00adtulos 28-33; 5. Las infiltraciones de otros profetas: a) El universalismo de la fe, b) Los apocalipsis. III. El Segundo Isa\u00ed\u00adas<br \/>\n1. El rostro del profeta; 2. El rostro del Se\u00f1or; 3. El rostro de Ciro y el segundo \u00e9xodo; 4. El rostro del siervo de Yhwh. IV. El Tercer Isa\u00ed\u00adas.<br \/>\n1369<br \/>\n1. \u2020\u0153EL ROLLO DEL PROFETA ISAIAS\u2020\u009d.<br \/>\nDespu\u00e9s de entrar en la sinagoga de Nazaret, Jes\u00fas desenroll\u00f3 el volumen del profeta Isa\u00ed\u00adas, encontrando en \u00e9l la base de su programa mesi\u00e1nico (Lc4,17-20). En la primera cueva de Qumr\u00e1n se encontr\u00f3 en 1947 un rollo excepcional (1Q ), formado por 17 pieles cosidas entre s\u00ed\u00ad (7 m de largo, 20 cm de ancho), sobre las cuales hab\u00ed\u00ada 54 columnas de 29 l\u00ed\u00adneas cada una, donde se recog\u00ed\u00ada un texto de Isa\u00ed\u00adas del siglo 1 a.C. En esa misma cueva, otro Isa\u00ed\u00adas fragmentario (1Q ) ven\u00ed\u00ada a a\u00f1adirse a los fragmentos isaianos: se retroced\u00ed\u00ada as\u00ed\u00ad mil a\u00f1os en la tradici\u00f3n manuscrita de este gran profeta, que hasta entonces se hab\u00ed\u00ada basado en textos medievales (el texto maso-r\u00e9tico) y en las versiones. Es precisamente este rollo po\u00e9tico y prof\u00e9tico con el que hemos de recomponer el rostro de este escritor, que ha sido definido como \u2020\u0153el Dante de la literatura hebrea\u2020\u009d (L. Alonso Sch\u00f3kel), cuyo mensaje est\u00e1 en cierto sentido sintetizado en su nombre hom\u00f3logo al\u2020\u2122de Jes\u00fas: Isa\u00ed\u00adas, \u2020\u0153Yhwh salva. De las columnas de este rollo surgir\u00e1 tambi\u00e9n un retrato genuino de su mundo; un mundo que \u00e9l ocup\u00f3 como protagonista al menos durante cuarenta a\u00f1os. A partir de aquel d\u00ed\u00ada del \u2020\u0153a\u00f1o en que muri\u00f3 el rey Oz\u00ed\u00adas\u2020\u2122 (Is 6,1, a\u00f1o 740 a.C.).<br \/>\nAquel d\u00ed\u00ada se nos describe en una c\u00e9lebre p\u00e1gina autobiogr\u00e1fica (c. 6). El fondo es Jerusal\u00e9n, la ciudad natal querida por el poeta, la ciudad del templo y de la presencia divina. Es precisamente en el templo donde el sacerdote Isa\u00ed\u00adas, probablemente de familia aristocr\u00e1tica, se ve envuelto en una experiencia de vocaci\u00f3n, descrita seg\u00fan el esquema \u2020\u0153real. Efectivamente, ante \u00e9l aparece el consejo de la corona de Dios, con su corte de serafines y con el s\u00ed\u00admbolo del humo-nube y de la gloria, signos de la trascendencia, pero tambi\u00e9n de la revelaci\u00f3n de Dios. El profeta percibe sus limitaciones de criatura ante la santidad divina; pero, a trav\u00e9s de una especie de bautismo del fuego, est\u00e1 ya en disposici\u00f3n de acceder a la corte celestial. \u2020\u0153Q\u00ed\u00ad la voz del Se\u00f1or, que dec\u00ed\u00ada: \u00bfA qui\u00e9n enviar\u00e9? \u00bfQui\u00e9n ir\u00e1 por nosotros?\u2020\u2122 (6,8). La respuesta de Isa\u00ed\u00adas es muy distinta de la de Jerem\u00ed\u00adas. Es \u00e9l mismo el que libre y animosamente presenta su candidatura: \u2020\u0153Aqu\u00ed\u00ad estoy yo, m\u00e1ndame a m\u00ed\u00ad\u2020\u2122. El Se\u00f1or le presenta entonces la voca-ci\u00f3-n prof\u00e9tica en su contenido dram\u00e1tico (6,9-10). La voz del profeta tendr\u00e1 que chocar con el rechazo de Israel, que, despu\u00e9s del anuncio prof\u00e9tico, se convertir\u00e1 en obstinaci\u00f3n. La palabra de Isa\u00ed\u00adas, como la de Dios, de quien es portavoz, pasa a ser un juicio inexorable que hiere los corazones insensibles y obtusos, los o\u00ed\u00addos duros y sordos, los ojos ciegos. Acciones prof\u00e9ticas para los ojos y palabras de Dios lanzadas a los o\u00ed\u00addos van cayendo sin resultado alguno, como semilla perdida en medio de pedregales \u00e1ridos y cubiertos de ruinas. El pasaje 6,9-10, como es sabido, ser\u00e1 recogido por los evangelistas para su interpretaci\u00f3n de la par\u00e1bola del sembrador y del rechazo experimentado por Cristo (Mc 4; Mt 13; Lc 8).<br \/>\n1370<br \/>\n1. UNA PLURALIDAD DE PRESENCIAS y de tiempos.<br \/>\nLos 66 cap\u00ed\u00adtulos de que ahora se compone el rollo de Isa\u00ed\u00adas se despliegan durante casi dos siglos y medio de historia hebrea y suponen la presencia de al menos tres manos distintas. Dentro del esp\u00ed\u00adritu de la tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblica y oriental, para la cual Mois\u00e9s es el padre de todo el Pentateuco y Salom\u00f3n el art\u00ed\u00adfice de los Proverbios, de Qoh\u00e9let y hasta del libro de la Sabidur\u00ed\u00ada, tambi\u00e9n el \u00fanico gran Isa\u00ed\u00adas recoge bajo su patrocinio tiempos y presencias diversas. Las presencias se ir\u00e1n se\u00f1alando en nuestra lectura sint\u00e9tica de la obra y llevan ahora nombres convencionales: Isa\u00ed\u00adas, Segundo Isa\u00ed\u00adas (D\u00e9u-tero-lsa\u00ed\u00adas), Tercer Isa\u00ed\u00adas (Tri-to-lsa\u00ed\u00adas), redactores&#8230; Tan s\u00f3lo del primero, del maestro, poseemos el nombre y datos concretos, incluso personales, como los nombres simb\u00f3licos de sus hijos Sear-Yasub y Maher-salal-hasbaz (Un resto volver\u00e1\u2020\u2122, y \u2020\u0153Pronto para la presa, veloz para el bot\u00ed\u00adn), as\u00ed\u00ad como su vida en la corte (c. 7), su actividad de escritor y la presencia de su esposa (c. 8). Los otros son an\u00f3nimos y s\u00f3lo dejan percibir el trasfondo hist\u00f3rico en que act\u00faan y predican.<br \/>\nIsa\u00ed\u00adas es el espectador de a\u00f1os cruciales para el reino meridional de Jud\u00e1, en donde vive, y para el septentrional de Samar\u00ed\u00ada, que precisamente durante su predicaci\u00f3n desaparece para siempre (721 a.C). Va viendo desfilar por el horizonte internacional a cuatro emperadores asirios, que extender\u00e1n su pesado dominio sobre el d\u00e9bil reino de Jerusal\u00e9n: en el 745 sube al trono de N\u00ed\u00adnive Teglatfala-sar III; en el 727 le sucede Salmana-sar V, que en el 725 da paso a Sarg\u00f3n, el conquistador de Samar\u00ed\u00ada, mientras que en el 705 sube al trono Senaque-rib. Durante los primeros a\u00f1os de su profec\u00ed\u00ada, bajo el rey Acaz, se perfila en el horizonte la guerra siro-efrai-mita: el eje Damasco-Samar\u00ed\u00ada obliga a Jerusal\u00e9n a una coalici\u00f3n antisiria. Jerusal\u00e9n se niega; los ej\u00e9rcitos aliados marchan contra ella; el rey jero-soHmitano busca el apoyo oneroso de Asir\u00ed\u00ada. Es el a\u00f1o 734 a.C. Isa\u00ed\u00adas compone el precioso \u2020\u0153librito del Emanu\u00e9l\u2020\u009d. El profeta asistir\u00e1 al derrumbamiento de Samar\u00ed\u00ada (c. 28), polemizar\u00e1 contra la pol\u00ed\u00adtica de Jud\u00e1, esperar\u00e1 y sostendr\u00e1 a Ezequ\u00ed\u00adas en su reforma religiosa. La \u00faltima fase de su profec\u00ed\u00ada refleja los sucesos de finales del siglo vni, cuando Jud\u00e1 intenta, con \u00e9l apoyo de Egipto y de las ciudades-Estado de Acar\u00f3n y Ascal\u00f3n y con el aval de Babilonia, sacudir el yugo de los asirios (2R 20,12-19). Pero el nuevo soberano asirio, Sena-querib, elimina la coalici\u00f3n, conquista 46 centros palestinos y, como atestigua el \u2020\u0153prisma de Taylor\u2020\u009d, pone sitio aLaquis y a Jerusal\u00e9n. En el a\u00f1o 701 a.C. se evita el derrumbamiento total gracias a la presi\u00f3n externa de Egipto, a las dificultades internas de Asir\u00ed\u00ada y quiz\u00e1 a la peste de la que nos habla detalladamente tambi\u00e9n Hero-doto y que reelabora en clave milagrosa 2R 18,l7ss.<br \/>\nCon el Segundo Isa\u00ed\u00adas, como veremos, nos encontramos en una situaci\u00f3n muy distinta: Israel, desterrado en Babilonia, ve perfilarse en el horizonte el nuevo astro, el de Ciro, que con su edicto del 538 a.C. permite a las nacionalidades sometidas y deportadas por Babilonia volver a sus hogares respectivos. El autor an\u00f3nimo de los cap\u00ed\u00adtulos 40-55 se hace int\u00e9rprete de esta pol\u00ed\u00adtica, intuyendo en ella el signo del proyecto divino. Sus p\u00e1ginas se transforman en una llamada entusi\u00e1stica al retorno a la tierra prometida, aun cuando este nuevo \u00e9xodo lleve consigo notables dificultades, atestiguadas m\u00e1s tarde en los libros de \/ Esdras y Nehem\u00ed\u00adas. A su vez, es en pleno per\u00ed\u00adodo posex\u00ed\u00adli-co, con una Jerusal\u00e9n en reconstrucci\u00f3n, donde se coloca la predicaci\u00f3n del Tercer Isa\u00ed\u00adas (cc. 56-66), todav\u00ed\u00ada m\u00e1s an\u00f3nimo que el Segundo Isa\u00ed\u00adas, hasta el punto de que algunos exege-tas han pensado incluso en la presencia de varias voces recogidas en una unidad. Estamos ya a una distancia de m\u00e1s de doscientos a\u00f1os de los d\u00ed\u00adas de Isa\u00ed\u00adas el grande.<br \/>\n1371<br \/>\n2. Una pluralidad redaccional.<br \/>\nLa complejidad de los elementos hist\u00f3ricos y literarios de este rollo supone tambi\u00e9n una complejidad a nivel redaccional. Dados los l\u00ed\u00admites de esta presentaci\u00f3n, no podemos entrar en el problema de todas las articulaciones, a menudo problem\u00e1ticas, sobre las que est\u00e1 estructurado ahora el volumen. Se definir\u00e1n otros elementos en la mirada diacr\u00f3nica que daremos a todo el volumen. Por lo que se refiere al primer bloque redaccional, el de los cap\u00ed\u00adtulos 1-39, podemos aislar esta estratificaci\u00f3n fundamental:<br \/>\n1372<br \/>\na) Cap\u00ed\u00adtulos 1-6:<br \/>\nor\u00e1culos distintos, a menudo de gran valor literario, casi total- mente isaianos, con la vocaci\u00f3n i del profeta puesta curiosamente * al final, en vez de al principio, G como suele suceder;<br \/>\n1373<br \/>\nb) Cap\u00ed\u00adtulos 7-12:<br \/>\nel libro del \u2020\u0153Emanuel\u2020\u009d sobre el trasfondo de la guerra siro-efrai-mita; la sustancia es isaiana, pero no faltan considerables infiltraciones d\u00e9utero-isaianas, como en 11,10-12,6;<br \/>\n1374<br \/>\nc) Cap\u00ed\u00adtulos 13-23:<br \/>\nlos or\u00e1culos contra las naciones, \u00ed\u00ad isaianos, con retoques redaccio-, nales, a menudo de tono d\u00e9utero-,. isaianp (p.ej., 14,1-2) y con un texto posex\u00ed\u00adlico de gran relieve teol\u00f3gico (19,l6ss);<br \/>\n1375<br \/>\nd) Cap\u00ed\u00adtulos 24-27:<br \/>\n\u2020\u0153apocalipsis mayor\u2020\u009d de Isa\u00ed\u00adas, ciertamente no isaiano, quiz\u00e1 la secci\u00f3n m\u00e1s tard\u00ed\u00ada de todo el rollo (siglo y?);<br \/>\n1376<br \/>\ne) Cap\u00ed\u00adtulos 28-33:<br \/>\nor\u00e1culos diversos destinados a Israel y a Jud\u00e1 y coordinados de forma muy artificial por seis 1 \u2020\u0153jay!\u2020\u009d (28,1; 29,1; 29,15; 30,1; 31,1; 33,1); sustancialmente isaianos, pero con retoques posex\u00ed\u00ad-licos;<br \/>\n1377<br \/>\nf) Cap\u00ed\u00adtulos 34-35:<br \/>\n\u2020\u0153apocalipsis menor\u2020\u009d de Isa\u00ed\u00adas, ciertamente no isaiano, quiz\u00e1 d\u00e9utero-isaiano;<br \/>\n1378<br \/>\ng) Cap\u00ed\u00adtulos 36-39:<br \/>\nes la reproducci\u00f3n libre de 2R &#8211; 18,17-20,19. En los cap\u00ed\u00adtulos 36-\u00bb 37 el redactor combin\u00f3 dos fuentes, la primera procedente de los c\u00ed\u00adrculos prof\u00e9ticos (36,1-37,9a. 37-38) como los cap\u00ed\u00adtulos 38-39 (biograf\u00ed\u00ada de Isa\u00ed\u00adas), y la segunda compuesta de un relato paralelo (37,9b-36) debido a los disc\u00ed\u00adpulos de Isa\u00ed\u00adas.<br \/>\nComo est\u00e1 claro, en el texto del Isa\u00ed\u00adas cl\u00e1sico es menester rebuscar mucho para encontrar el material aut\u00e9nticamente suyo. Con el cap\u00ed\u00adtulo 40 asistimos a un fuerte salto hist\u00f3rico, literario y teol\u00f3gico, se\u00f1alado ya en 1772 por J.C. Ddderlein yen 1782 por J.G. Eichhorn. Es la obra del Segundo Isa\u00ed\u00adas, el profeta del retorno del destierro de Babilonia. Dentro de esta \u00e1rea literaria, que se cierra en el cap\u00ed\u00adtulo 55, se pueden distinguir varias unidades, pero no \u00fcn claro proyecto redaccional. Nos contentaremos con se\u00f1alar la colecci\u00f3n de los cuatro c\u00e9lebres poemas del siervo de Yhwh distribuida por los cap\u00ed\u00adtulos 42; 49; 50; 53 (el \u00faltimo es considerado por algunos exegetas como obra de un disc\u00ed\u00adpulo del Segundo Isa\u00ed\u00adas). Todav\u00ed\u00ada es m\u00e1s libre la organizaci\u00f3n de la \u00faltima parte del volumen, la que desde B. Duhm (1892) se le ha atribuido a un hipot\u00e9tico Tercer Isa\u00ed\u00adas. Los or\u00e1culos est\u00e1n dispersos y mezclados con otros g\u00e9neros literarios; el trasfondo es m\u00e1s fluido, y el clima parece reflejar la reconstrucci\u00f3n del posexilio.<br \/>\nAun en medio de este panorama tan variado, con coordinadas tan movedizas y tonalidades tan distintas, es posible vislumbrar algunos hilos teol\u00f3gicos constantes. Pensamos en el tema de la \u00c2\u00a1fe y de la esperanza mesi\u00e1nica, que, aunque con modalidades heterog\u00e9neas, refleja instancias constantes. Pensamos en la definici\u00f3n de Yhwh como \u2020\u0153Santo de Israel\u2020\u009d (1,4; 5,19.24; 10,20; 12,6; 17,7; 30,11-12; 37,23; 41,14.16.20; 43,3; 45,11), que conjuga la trascendencia (\u2020\u0153Santo\u2020\u009d) con la inmanencia (\u2020\u0153de Israel\u2020\u009d). Pensamos en la categor\u00ed\u00ada del \u2020\u0153resto de Israel\u2020\u009d (9; 4,2-3; 10,20-21; 28,5; 37,32), que para Is es la expresi\u00f3n de la fidelidad de los justos de Israel, colaboradores con Dios en la historia de la salvaci\u00f3n, verdaderos \u2020\u0153pobres\u2020\u009d de Yhwh (2,22; 7,9; 8,6; 28,16; 30,15-1 8), cuyo apoyo es solamente Dios. Esta categor\u00ed\u00ada recibir\u00e1 en los ep\u00ed\u00adgonos de Is un tinte m\u00e1s nacionalista, representando preferentemente a los desterrados de Babilonia que han regresado a Palestina para la reconstrucci\u00f3n del Estado [1 Dios; \u00c2\u00a1 Pueblo! Pueblos;! Iglesia 1].<br \/>\n1379<br \/>\nII. ISAIAS EL GRANDE: HISTORIA. LITERATURA Y TEOLOGIA.<br \/>\nLa manera m\u00e1s adecuada para captar la propuesta teol\u00f3gica ofrecida por los diversos Isa\u00ed\u00adas que est\u00e1n coralmente presentes en esta obra es la de seguir el desarrollo mismo del volumen en sus diversas partes. Empecemos con el gran Isa\u00ed\u00adas, el padre y maestro de esta escuela pro-f\u00e9tica secular. Su hebreo cl\u00e1sico sabe desplegar las formas del or\u00e1culo pro-f\u00e9tico \u2020\u0153gracioso\u2020\u009d y punitivo, la eleg\u00ed\u00ada (l,2lss) y la s\u00e1tira (c. 14); pasa de la l\u00ed\u00adrica a la par\u00e1bola (c. 5), de la canci\u00f3n ir\u00f3nica (23,16; 37,22; 28,7-1 3) a la acci\u00f3n simb\u00f3lica (c. 20) y al m\u00f3dulo sapiencial (28,23-29). Sus ant\u00ed\u00adtesis, en las que se opone la fidelidad de Dios a la miseria de Israel, son de una eficacia \u00fanica y se van desarrollando en cadena. Su concisi\u00f3n estil\u00ed\u00adstica no empobrece nunca el esplendor de sus im\u00e1genes y de sus s\u00ed\u00admbolos. Por poner un solo ejemplo, escojamos un pasaje poco conocido del libro del Emanuel: \u2020\u0153Porque este pueblo ha despreciado las pl\u00e1cidas aguas de Silo\u00e9&#8230;, el Se\u00f1or va a hacer subir contra ellos las aguas del r\u00ed\u00ado (Eufrates) caudalosas y torrenciales: el rey de Asir\u00ed\u00ada con todo su poder. Por todos sus cauces se saldr\u00e1, se desbordar\u00e1 por todas sus riberas, invadir\u00e1 Jud\u00e1 y la inundar\u00e1 hasta que el agua llegue al cuello. Y el despliegue de sus alas cubrir\u00e1 toda la anchura de tu tierra, oh Emanuel! \u2020\u0153(8,6-8). Al principio hay un arroyo que corre con su murmullo ligero: es Silo\u00e9, la fuente de Jerusal\u00e9n (2R 20,20), s\u00ed\u00admbolo de los caminos de Yhwh y de la paz. Pero Jud\u00e1 desea una presencia mucho m\u00e1s densa, sue\u00f1a con la inmensidad del r\u00ed\u00ado, del Eufrates, s\u00ed\u00admbolo de las alianzas diplom\u00e1ticas y militares y del poder de Asir\u00ed\u00ada, con las que Acaz se ha aliado. La fuerza de este r\u00ed\u00ado se revela muy pronto como la violencia de una inundaci\u00f3n que irrumpe y lo invade todo. Pues bien, el ej\u00e9rcito asirio se pon\u00ed\u00ada en marcha para las campa\u00f1as militares precisamente en primavera, cuando las nieves al derretirse hacen crecer el Eufrates. El r\u00ed\u00ado se desborda y transforma entonces en un torrente inmenso de soldados que sumergen los Estados que atraviesan (cf 5,30; 17,12-13 y los anales de Sarg\u00f3n II). Jud\u00e1 es personificado ahora como un n\u00e1ufrago a punto de ahogarse: el agua no ha suprimido por completo su vida, pero la ha reducido a un resto d\u00e9bil, la cabeza y el cuello (Jerusal\u00e9n), que emergen de la marea de las aguas, s\u00ed\u00admbolo de la nada. Es la paz f\u00fanebre de las tropas de ocupaci\u00f3n asir\u00ed\u00adas que cubren el reino de Emanuel, invocado pat\u00e9ticamente al final (y. 8). Sus \u2020\u0153alas\u2020\u009d, es decir, sus ej\u00e9rcitos, lo hacen parecido a un ave gigantesca que est\u00e1 a punto de caer sobre su presa asustada e indefensa (SaI 17,8; SaI 36,8; SaI 57,2; SaI 61,5; SaI 63,8; SaI 91,4).<br \/>\n1380<br \/>\n1. Las p\u00e1ginas de apertura.<br \/>\nIs 1-6<br \/>\nLos or\u00e1culos de apertura, de diversa calidad y cronolog\u00ed\u00ada, constituyen una colecci\u00f3n de alt\u00ed\u00adsima importancia teol\u00f3gica. Intentemos se\u00f1alar algunos de los m\u00e1s significativos en vez de recurrir a la acostumbrada enumeraci\u00f3n resumida de sus contenidos. En el cap\u00ed\u00adtulo 1 (para algunos exegetas estar\u00ed\u00adamos en la \u00faltima fase de la predicaci\u00f3n isaiana, en torno a los a\u00f1os 705-701, el per\u00ed\u00adodo de las invasiones de Senaquerib) nos encontramos con\u2020\u2122 dos ejemplares de rib o requisitoria prof\u00e9tica contra las violaciones de la \u00c2\u00a1 alianza por parte de Israel. El profeta es el fiscal p\u00fablico encargado de la acusaci\u00f3n, pero es tambi\u00e9n, el que pronuncia la sentencia de absoluci\u00f3n. Son testigos los elementos c\u00f3smicos, espectadores at\u00f3nitos de la rebeli\u00f3n humana (1,2; 3513-15; Os 2,4; Os 4,1-3 Miq Os 6,2-8; SaI 50). Las dos requisitorias se encuentran, respectivamente, en los vers\u00ed\u00adculos 1-9 y 10-20 del cap\u00ed\u00adtulo 1. Es interesante sobre todo la segunda, que repropone con enorme vigor el ke-rygma fundamental prof\u00e9tico, es decir, el nexo necesario entre la fe y la vida, el culto y la justicia. Los carneros, los novillos, los toros, los corderos; los cabritos, los inciensos, los s\u00e1bados, las asambleas, las fiestas, las manos tendidas hacia el cielo, todo eso es una farsa cuando esas manos est\u00e1n manchadas de sangre y cuando por detr\u00e1s de esos pseudo-orantes se levanta la voz de los oprimidos, de los hu\u00e9rfanos, de las viudas, de los pobres (Am 5; Os 6,6; Jr 7 etc. ). Pero la invectiva contra la hipocres\u00ed\u00ada, sobre todo de las clases elevadas, se transforma al final en una llamada a entrar en tratos, a \u2020\u0153discutir juntos\u2020\u009d (y. 18). Entonces se dar\u00e1 la conversi\u00f3n a la justicia, y tras la grana del pecado vendr\u00e1 el candor de la nieve y del lino, es decir, la pureza del perd\u00f3n.<br \/>\nSi\u00f3n, como sede de la presencia de Dios en el espacio (templo) y en el tiempo (la dinast\u00ed\u00ada dav\u00ed\u00addica), es uno de los ejes de la teolog\u00ed\u00ada de Isa\u00ed\u00adas, ciudadano jerosolimitano enamorado de su ciudad. \u2020\u0153El Se\u00f1or omnipotente mora en el monte Si\u00f3n\u2020\u009d (8,18); \u00e9l es el que \u2020\u0153ha fundado a Si\u00f3n yen ella se cobijar\u00e1n los pobres de su pueblo\u2020\u009d (14,32). Isa\u00ed\u00adas le dedica a Si\u00f3n un admirable poema en 2,1-5, poema que copiar\u00e1 luego Miqueas (4,1-5) y que ser\u00e1 reelaborado muy ret\u00f3ricamente por eFTercer Isa\u00ed\u00adas (c. 60). En el centro se yergue el monte Si\u00f3n con su fuerza de atracci\u00f3n espiritual. Oleadas de pueblos se dirigen hacia esa cumbre m\u00ed\u00adstica de donde brota la ley y la palabra de Dios (y. 3). Se trata, por tanto, de una peregrinaci\u00f3n planetaria hacia arriba y hacia el futuro, es decir, hacia Dios mismo. El monte, portavoz de la \u2020\u0153palabra, le da a toda la comunidad mundial un destino de paz internacional, de justicia, de desarme (y. 4). Las armas se transforman en instrumentos t\u00e9cnicos para el desarrollo pac\u00ed\u00adfico; la luz del Se\u00f1or envuelve el horizonte universal: \u2020\u0153Venid, caminemos a la luz del Se\u00f1or\u2020\u009d (y. 5) [\/Jerusal\u00e9n\/Si\u00f3n 1-111; \u00c2\u00a1Paz II).<br \/>\nPero la teolog\u00ed\u00ada de Si\u00f3n contiene tambi\u00e9n el anuncio del juicio, que se formula varias veces en estos cap\u00ed\u00adtulos. As\u00ed\u00ad, en 2,6-8 se alega una lista decal\u00f3gica de iniquidades idol\u00e1tricas a las que se ha dedicado Jud\u00e1; el profeta hace caer sobre ella una segunda lista decal\u00f3gica de acciones del Se\u00f1or que, como un cicl\u00f3n, lo desarraiga todo, lo sacude, lo aniquila (2,12-1 6). La denuncia adquiere en 3,16-24 el color de la iron\u00ed\u00ada, cuando el profeta se r\u00ed\u00ade sarc\u00e1stocamente de las mujeres aristocr\u00e1ticas de Jerusa-l\u00e9n y de su lujo descarado. Pero el texto m\u00e1s elevado y literariamente m\u00e1s completo sobre este tema ha de buscarse en el.c\u00e9lebre poema de la vi\u00f1a de 5,1-7.<br \/>\nLa estructura de esta obra maestra es \u2020\u0153psicol\u00f3gica\u2020\u009d; en efecto, a pesar de ser un canto de trabajo y un canto de amor, se trata del proceso de una conciencia; de la acusaci\u00f3n directa y personal lanzada contra un hombre que se hab\u00ed\u00ada enga\u00f1ado crey\u00e9ndose solamente espectador, y no m\u00e1s bien actor. La primera estrofa (vv. 1-2) insin\u00faa una par\u00e1bola placentera, tranquilizante, que inspira amor y da confianza. Pero aparece el primer desenga\u00f1o (\u2020\u02dcla vi\u00f1a s\u00f3lo ha dado agrazones); es una desilusi\u00f3n descrita con las connotaciones de la s\u00ed\u00admbolog\u00ed\u00ada nupcial (el propietario de la vi\u00f1a y la misma vi\u00f1a se representan como una pareja). El clima de esperanza fallida est\u00e1 sostenido continuamente por el verbo qwh, \u2020\u0153esperar\u2020\u2122, que va punteando todo el poema (vv. 2.4.7b). La segunda estrofa respira toda ella un tono triste (vv. 3-4), que se convierte en la queja de un enamorado enga\u00f1ado. Los espectadores son invitados a pronunciar un juicio objetivo sobre la conducta de la vi\u00f1a. Y en la tercera estrofa (vv. 5-6) se admiran quiz\u00e1 de la severidad del juicio, pero lo comparten en sustancia. En este punto es donde hay un cambio de direcci\u00f3n (cuarta estrofa:<br \/>\ny. 7): somos nosotros esa vi\u00f1a que tan pac\u00ed\u00adficamente hemos juzgado. Se exige nuestra autocondenaci\u00f3n a trav\u00e9s de una aliteraci\u00f3n del texto hebreo (imposible de reproducir), que traduce pl\u00e1sticamente la desilusi\u00f3n divina. El Se\u00f1or esperaba sedaqah, \u2020\u0153justicia\u2020\u009d, y he aqu\u00ed\u00ad que encuentar se \u2020\u02dcaqah, \u2020\u0153grito del oprimido\u2020\u009d; esperaba miSpat, \u2020\u0153derecho\u2020\u009d, y se encuentra con mispah, \u2020\u0153derramamiento de sangre\u2020\u009d. Y el grito de Isa\u00ed\u00adas en defensa de la \u00c2\u00a1justicia crece en este momento de tono con seis implacables \u2020\u0153lay!\u2020\u009d (5,7-10.11- 12.18-19.20.21.22-24), que con 10,1-4 pueden transformarse en un septenario de acusaciones-llenas de indignaci\u00f3n y rebosantes de esperanza en el juicio de Yhwh sobre la historia (Mt 23).<br \/>\n1381<br \/>\n2. El libro del Emanuel.<br \/>\nIs 7<br \/>\nEl trasfondo hist\u00f3rico de esta parte, la m\u00e1s c\u00e9lebre del rollo de Isa\u00ed\u00adas, se dibuja en 7,1-6 y se refiere a la guerra siro-efraim\u00ed\u00adtica, a la que ya hemos aludido (734 a.C). En contra de Acaz, que ha optado ya por una alianza con Asir\u00ed\u00ada, el profeta propone la resistencia a ultranza contra las fuerzas de Damasco y de Samar\u00ed\u00ada dentro del esp\u00ed\u00adritu de la guerra santa (\u2020\u0153Est\u00e1te tranquilo, no temas, no desmaye tu coraz\u00f3n\u2020\u009d del y. 4, y la apelaci\u00f3n a la fe en el y. 9 van en esta l\u00ed\u00adnea y no deben leerse en clave inte-gralista ni quietista). Hay que subrayar que las opciones pol\u00ed\u00adticas concretas de los profetas son de suyo contingentes; efectivamente, Jerem\u00ed\u00adas sostendr\u00e1 precisamente una propuesta similar a la del rey Acaz, que ahora es considerada como imp\u00ed\u00ada, mientras que la tesis de la resistencia santa ser\u00e1 caracter\u00ed\u00adstica de los soberanos de entonces, juzgados como imp\u00ed\u00ados. Sea de ello lo que fuere, en esta situaci\u00f3n tr\u00e1gica de Jerusal\u00e9n el profeta anuncia un mensaje de esperanza, con tal de que Jud\u00e1 permanezca fiel a los ideales de libertad y de yahvis-mo. Este mensaje de esperanza, centrado en un descendiente dav\u00ed\u00addico concreto, casi ciertamente Ezequ\u00ed\u00adas, rey justo, rey-Em\u00e1nuel, tiene, sin embargo, unas connotaciones tan gloriosas y se difunde hacia un horizonte tan total y tan luminoso que se convierte en uno de los textos cl\u00e1sicos del \/ mesianismo jud\u00ed\u00ado y cristiano.<\/p>\n<p>El bloque po\u00e9tico de los cap\u00ed\u00adtulos 7-12 es bastante heterog\u00e9neo; pero se mueve constantemente en dos registros, el uno de juicio (concretado tambi\u00e9n en el peso d\u00e9la alianza asir\u00ed\u00ada y de los tributos que supondr\u00e1) y el otro de gozosa espera de un mundo renovado. Fijemos nuestra atenci\u00f3n en los tres textos fundamentales que entraron en el patrimonio de la teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica como puntos de referencia insustituibles. El primero, en 7, ??? 7, traza, con el esquema del anuncio del nacimiento de un h\u00e9roe- salvador (Isaac, Sans\u00f3n, Samuel, etc.), el signo de esperanza del Emanuel. La base ideol\u00f3gica en que se apoya el or\u00e1culo es la promesa de Nat\u00e1n a David (2S 7), es decir, la continuidad en el tiempo de la dinast\u00ed\u00ada como signo de la presencia de Dios en la historia. Son cuatro los motivos que sostienen la per\u00ed\u00adcopaisaiana. En primer lugar, la concepci\u00f3n y el nacimiento de un hijo de una madre misteriosa (de ordinario est\u00e9ril, para indicar que el hijo es un don inesperado de Dios). Aqu\u00ed\u00ad el profeta conf\u00ed\u00ada ese car\u00e1cter misterioso al t\u00e9rmino jilmah, que los LXX y Mt 1,23 tradujeron por \u2020\u0153virgen\u2020\u009d, pero que en realidad significa simplemente \u2020\u0153mujer joven\u2020\u009d, que no ha dadoa luz todav\u00ed\u00ada (Gn 24,43; Ex 2,8; Ctl,3; Ct 6,7-8; Pr 30,19). Bajo el velo del enigma, Is alude probablemente a Abia, la joven esposa de Acaz, que a\u00fan no ha dado un heredero a la dinast\u00ed\u00ada. El hijo que ha de nacer tiene un nombre simb\u00f3lico, Emanuel (Dios-con-nosotros), una s\u00ed\u00adntesis esencial de la promesa dav\u00ed\u00ad-dica: tal es el segundo elemento del or\u00e1culo. El tercer dato es la dieta del ni\u00f1o, un signo simb\u00f3lico antiguo, ya que \u00ab1 profeta no utiliza el acostumbrado estereotipo \u2020\u0153leche y miel\u2020\u009d, signo de bienestar, sino \u2020\u0153cuajada y leche\u2020\u009d. La cuajada, si es verdad que indica un alimento fresco y siempre al alcance (Gn 18,6-8; 2S 17,28-29), y por tanto felicidad, es tambi\u00e9n el alimento oportuno en los momentos de peligro. As\u00ed\u00ad pues, la comida del ni\u00f1o revela una situaci\u00f3n de inestabilidad o de dualidad:<br \/>\nla paz y la tensi\u00f3n andar\u00e1n a la par. El \u00faltimo elemento del or\u00e1culo es el futuro del ni\u00f1o, cuando haya alcanzado la mayor\u00ed\u00ada de edad (\u2020\u0153rechazar el mal y elegir el bien\u2020\u009d); en esa fecha surgir\u00e1 para el reino de Jud\u00e1 una aurora de serenidad. As\u00ed\u00ad pues, el anuncio de Is se fija en un \u2020\u0153mes\u00ed\u00adas-consagrado\u2020\u009d concreto, quiz\u00e1 el rey Ezequ\u00ed\u00adas, para el que se desea un reinado de justicia, signo de la presencia divina en la historia. Pero al mismo tiempo se dejan los espacios abiertos para una esperanza mayor, aunque lejana. En esos espacios es donde se introducir\u00e1 la espera del \u2020\u0153mes\u00ed\u00adas-consagrado\u2020\u009d perfecto.<br \/>\nEl segundo pasaje m\u00e1s famoso del Emanuel es el himno de liberaci\u00f3n de 9,1-6, dirigido siempre seg\u00fan un plan hist\u00f3rico, pero con aperturas hacia el futuro y lo infinito. Este coral se abre con una estrofa (vv. 1-2) de luz y de alegr\u00ed\u00ada: es como si estuvi\u00e9ramos delante de una nueva creaci\u00f3n o de una teofan\u00ed\u00ada. La alegr\u00ed\u00ada es elemental, y con los dos s\u00ed\u00admbolos de la siega y del bot\u00ed\u00adn de guerra abarca la guerra y la paz, es decir, la totalidad de la vida nacional. Son tres las razones de esta alegr\u00ed\u00ada que se aducen en las estrofas sucesivas (vv. 3-4 y 5-6: ki, \u2020\u0153porque\u2020\u009d, enlosvv. 3.4.5). La primera causa de felicidad es la liberaci\u00f3n de la opresi\u00f3n: se rompen los signos de la esclavitud (el yugo, la vara, el palo). La segunda es la paz, descrita a trav\u00e9s de las im\u00e1genes de una hoguera que acaba con todos los restos contaminados de la guerra. Pero la cumbre est\u00e1 en la tercera motivaci\u00f3n: el don del Emanuel (\u2020\u0153un ni\u00f1o nos ha nacido; un hijo se nos ha dado\u2020\u009d), del que se enumeran cuatro t\u00ed\u00adtulos reales que, junto con las funciones de corte (\u2020\u0153consejero\u2020\u009d para la pol\u00ed\u00adtica extranjera, \u2020\u0153padre\u2020\u009d en relaci\u00f3n con los subditos, y \u2020\u0153pr\u00ed\u00adncipe\u2020\u009d), evocan una dimensi\u00f3n excepcional y grandiosa (\u2020\u0153admirable\u2020\u009d como \u2020\u0153Dios\u2020\u009d mismo presente entre nosotros, \u2020\u0153sin fin\u2020\u009d y autor de la paz-sal\u00f3m perfecta). La promesa de Nat\u00e1n se abre a horizontes ilimitados de paz, de justicia y de gozo.<br \/>\nTodav\u00ed\u00ada m\u00e1s abierto hacia esa dimensi\u00f3n total y \u2020\u0153mesi\u00e1nica\u2020\u009d es el himno de 11,1-9. El suceso de la entronizaci\u00f3n del rey Ezequ\u00ed\u00adas, que quiz\u00e1est\u00e1en la base del poema, se lee ahora como la puerta de entrada aun nuevo y futuro para\u00ed\u00adso, a una era aut\u00e9nticamente mesi\u00e1nica. La primera parte (vv. 1-5) acude a s\u00ed\u00admbolos vegetales. Del tronco seco de la dinast\u00ed\u00ada dav\u00ed\u00addica ha salido un brote, un comienzo absolutamente gratuito de vida: nace de este modo la definici\u00f3n del rey-mes\u00ed\u00adas como rey-vastago Jr23,5-6; Jr33,15-16; Is 53,2; Za 3,8; Za 6,12). Esta imagen de la rama verde sugiere la idea del viento. En hebreo r\u00fcah sirve para indicar tanto el \u2020\u0153viento\u2020\u009d como el \u2020\u0153esp\u00ed\u00adritu\u2020\u009d (cf Jn 3,8, con el griegopne\u00fama). El viento que acaricia la nueva rama del tronco de Jes\u00e9 es tambi\u00e9n el esp\u00ed\u00adritu de Dios derramado sobre el mes\u00ed\u00adas-v\u00e1stago. La plenitud de esta efusi\u00f3n se declara en la cu\u00e1druple menci\u00f3n del vocablo r\u00fcah: los cuatro vientos indican los cuatro puntos cardinales, y por tanto la plenitud carism\u00e1tica de este soberano Is 61,1-2; Lc 4,18-19). Este esp\u00ed\u00adritu articula su influencia en tres parejas de dones (con el a\u00f1adido del don de \u2020\u0153piedad\u2020\u009d se han convertido en los siete dones del Esp\u00ed\u00adritu Santo en la tradici\u00f3n griega y latina):<br \/>\n\u2020\u0153sabidur\u00ed\u00ada\u2020\u009d e \u2020\u0153inteligencia\u2020\u009d se orientan particularmente a la plenitud humana general; \u2020\u0153consejo\u2020\u009d y \u2020\u0153fuerza\u2020\u009d exaltan las cualidades pol\u00ed\u00adticas y militares del soberano; el \u2020\u0153conocimiento\u2020\u009d y el \u2020\u0153temor del Se\u00f1or\u2020\u009d definen la actitud religiosa fundamental. Pero en la justicia es donde se pone el acento, con especial insistencia en los vers\u00ed\u00adculos 3-5.<br \/>\nEn este punto se abre la segunda secci\u00f3n del himno (vv. 6-9), un c\u00e1ntico de las criaturas del mundo nuevo y una celebraci\u00f3n de la paz. El idilio de un nuevo para\u00ed\u00adso se representa mediante una simbolog\u00ed\u00ada animal de pacificaci\u00f3n: las parejas antit\u00e9ticas de los animales salvajes (el lobo, el leopardo, el leoncillo, la osa, el le\u00f3n, la v\u00ed\u00adbora) y dom\u00e9sticos (el cordero, el cabrito, el ternero, la vaca, el buey, el ni\u00f1o de pecho) se conjugan en una armon\u00ed\u00ada indestructible. Incluso el gran enemigo del hombre, la serpiente (Gn 3), vuelve a estar en paz con la humanidad en una especie de juego (y. 8). Y como en todo el libro del Emanuel, no puede faltar la presencia alusiva del \u2020\u0153ni\u00f1o\u2020\u009d que gu\u00ed\u00ada (y. 6) a esta creaci\u00f3n renovada y que vuelve inofensiva a la serpiente venenosa (y. 8). El centro de este Ed\u00e9n es Si\u00f3n, \u2020\u0153mi monte santo\u2020\u009d, sobre el que se ha derramado la sabidur\u00ed\u00ada del Se\u00f1or con una plenitud tan grande que evoca la inmensidad del agua de los mares (y. 9).<br \/>\n1382<br \/>\n3. LOS OR\u00ed\u0081CULOS CONTRA LAS naciones.<br \/>\nIs 13-23<br \/>\nSe trata de un g\u00e9nero que han cultivado todos los profetas, en sus or\u00e1culos relativos a las naciones, y por tanto a toda la pol\u00ed\u00adtica internacional. Ya Amos, como apertura de su libro (Am 1-2), hab\u00ed\u00ada ofrecido un septenario de or\u00e1culos contra las naciones. En Isa\u00ed\u00adas podemos tambi\u00e9n distinguir catorce de distinta calidad y finalidad: sobre Babilonia (13,1-14,23: texto muy articulado), sobre Asir\u00ed\u00ada (14,24-27), sobre Filistea (14,28-32), sobre Moab (15-16), sobre Damasco e Israel (c. 7, con una inserci\u00f3n antiidol\u00e1trica en los VV. 7-14), sobre Etiop\u00ed\u00ada (c. 18), sobre Egipto (c. 19, con un a\u00f1adido del Segundo Isa\u00ed\u00adas en los Vv. 16- 25), una acci\u00f3n simb\u00f3lica sobre Egipto y Etiop\u00ed\u00ada (c. 20); un or\u00e1culo sobre la ca\u00ed\u00adda de Babilonia (21,1-10), otro or\u00e1culo oscuro sobre \u2020\u0153los centinelas\u2020\u009d y sobre Ed\u00f3n (21,1 1-12), or\u00e1culos sobre las tribus \u00e1rabes de la estepa (21,13-17), sobre Jerusal\u00e9n (22,1-14), sobre el primer ministro jerosolimitano Sob-n\u00e1 (22,15-25), sobre Tiro y Sid\u00f3n (c. 23).<br \/>\nEs imposible dar cuenta de toda la masa de informaciones hist\u00f3ricas que se encierran en esta colecci\u00f3n, de la Variedad de s\u00ed\u00admbolos que se aplican a los diversos Estados, de las perspectivas religiosas adoptadas. Pero sobre todo ello podemos decir que se extiende un esquema hermen\u00e9utico fundamental, muy apreciado por Is, que podr\u00ed\u00adamos llamar \u2020\u0153del instrumento\u2020\u009d. Efectivamente, el profeta concibe a las potencias, que aparentemente dan la impresi\u00f3n de ser los arbitros del destino de la historia, como \u2020\u0153instrumentos\u2020\u009d con los que Dios va tejiendo su plan de salvaci\u00f3n y de juicio (5,26-27; 7,7-9; 17,2). \u2020\u0153icomo si el barro pudiese compararse con el alfarero, y la obra decirle a su autor:<br \/>\nNo me has hecho!\u2020\u009d(29, 16). El pecado capital de Israel (2,11-17.22; 5,1 8ss; 28,1; 29,5.13-16) y de las naciones (10,13-14; 14; 16,6; 23,9; 36,13-37,29) es el orgullo, la hybris, la ilusi\u00f3n de ser jueces c\u00f3smicos y no \u2020\u0153instrumentos\u2020\u009d en manos del \u00fanico Se\u00f1or de la historia. Es significativa en este sentido la eleg\u00ed\u00ada sat\u00ed\u00adrica sobre el rey de Babilonia del cap\u00ed\u00adtulo 14; se trata de un poema con una estructura conc\u00e9ntrica concebida de este modo:<br \/>\na) Coro de los espectadores israelitas (VV. 4b-9).<br \/>\nb) Coro de las sombras (VV. 10-12).<br \/>\nc) Canto del rey de Babilonia (VV. 13-14).<br \/>\nb\u2020\u2122) Coro de las sombras (y. 15).<br \/>\na) Coro de los espectadores israelitas (VV. 16-21).<br \/>\nEl canto se abre con un suspiro de alivio por el derrumbamiento del tirano; es un respiro c\u00f3smico que envuelve a todo el ser. En este episodio aparece cu\u00e1l es el verdadero protagonista de la historia, el \u00fanico que puede relegar a todos estos \u2020\u0153grandes\u2020\u009d a los m\u00e1rgenes del gran r\u00ed\u00ado de la vida, el \u00fanico que \u2020\u0153rompe el palo de los criminales, el cetro de los dominadores\u2020\u009d (Vv. 5-6). Todo el se\u2020\u2122oI est\u00e1 en ebullici\u00f3n por La llegada del rey de Babilonia, cuyo t\u00ed\u00adtulo oficial era \u2020\u0153Lucifer, el hijo de la aurora\u2020\u009d. Pues bien, \u00e9l se ha hundido desde las estrellas en el mundo espectral de la muerte, como todos los humanos. El punto neur\u00e1lgico de la s\u00e1tira est\u00e1 en las palabras del rey, cuyo pecado original era precisamente el de la hybris, el de \u2020\u0153escalar el cielo y levantar su trono encima de las estrellas de Dios\u2020\u009d (y. 13). El orgullo del soberano alcanz\u00f3 su apoteosis en una escalada sat\u00e1nica, que van jalonando los verbos de ascensi\u00f3n (subir\u00e9, me levantar\u00e9, morar\u00e9, escalar\u00e9, me har\u00e9 igual) y las etapas alcanzadas (el cielo, las estrellas, la, monta\u00f1a de la asamblea divina, las regiones superiores de las nubes, el Alt\u00ed\u00adsimo). Tras el grito de desaf\u00ed\u00ado del soberano viene el coro de las sombras infernales, que pintan en la aceleraci\u00f3n de un solo vers\u00ed\u00adculo el derrumbamiento miguelangelesco del rey derrumbado desde el v\u00e9rtice de los cielos hasta las profundidades del abismo (Ez 28,2; Dn 10,13; Dn 11,3-6; Ap 18,21). El gozo de los espectadores ante este justo juicio de Dios desemboca en un or\u00e1culo final (Vv. 22-23), en donde el Se\u00f1or ordena que desaparezca el nombre de Babilonia de los mapas, barrido con \u2020\u0153la escoba de la destrucci\u00f3n\u2020\u009d.<br \/>\nDentro de estos or\u00e1culos contra las naciones no falta la repetici\u00f3n de un tema predilecto de Isa\u00ed\u00adas, el de la oposici\u00f3n a las alianzas con las potencias extranjeras, fuente de debilitaci\u00f3n del yahvismo. Es ejemplar en este sentido la acci\u00f3n simb\u00f3lica del cap\u00ed\u00adtulo 20, mientras que alcanza una especial<br \/>\nbrillantez,\u2020\u2122incluso en el nivel po\u00e9tico, 18,1-6, una firme protesta en contra de los tratados diplom\u00e1ticos con \u2020\u0153la tierra del zumbido de alas&#8230;, que manda por el mar mensajeros en canoas de juncos sobre las aguas\u2020\u009d (Vv. 1-2), es decir, Egipto. Escoger este camino equivale a optar por la fragilidad y la inconsistencia de una potencia humana: \u2020\u0153El egipcio es un hombre, y no un dios; y sus caballos son carne, no esp\u00ed\u00adritu. El Se\u00f1or extender\u00e1 su mano y se tambalear\u00e1 el protector; caer\u00e1 el protegido y todos a la vez perecer\u00e1n\u2020\u009d (31,3). Vuelve a hablarse de la opci\u00f3n teol\u00f3gico-pol\u00ed\u00adtica que apareci\u00f3 por primera vez en la g\u00fcera siro-efraim\u00ed\u00adtica del cap\u00ed\u00adtulo 7 del libro del Emanuel.<br \/>\n1383<br \/>\n4. La antolog\u00ed\u00ada de or\u00e1culos de los cap\u00ed\u00adtulos 28-33.<br \/>\nIs 28-33<br \/>\nDentro de esta colecci\u00f3n de or\u00e1culos dispersos nos encontramos de nuevo con los elementos ideol\u00f3gicos que ya se hab\u00ed\u00adan desarrollado anteriormente. La poes\u00ed\u00ada es siempre muy elevada, como en el caso de la alegor\u00ed\u00ada de la corona de flores reservada a Samar\u00ed\u00ada (28,1-6). Samar\u00ed\u00ada, como atestigua igualmente Amos, era una capital alegre, mundana, aunque gobernada por la injusticia. El pensamiento corre espont\u00e1neamente a aquella corona de flores que acostumbraban ponerse en la cabeza durante los banquetes (Ct3,11; Is 61,10). El banquete de Samar\u00ed\u00ada se transforma en una org\u00ed\u00ada (Am 6,6; Os 7,5) y la corona cae por tierra, pisoteada por los comensales emborrachados (Vv. 1.3): la clase dirigente de Samar\u00ed\u00ada, loca e irresponsable, se encamina hacia la tragedia. De pronto, en el sal\u00f3n del banquete irrumpe un personaje \u2020\u0153fuerte y poderoso\u2020\u009d, enviado por el Se\u00f1or (y. 2); en silencio, coge la corona de uno de los comensales, la tira al suelo y la pisotea con desprecio (y. 3). Samar\u00ed\u00ada y el reino del norte se ven arrancados de su posici\u00f3n, como si fueran un higo prematuro que cualquier viandante arranca de la rama (cf Nah 3,12). El a\u00f1o 721 a.C. Samar\u00ed\u00ada capitular\u00e1 bajoS arg\u00f3n II, sus dirigentes \u2020\u0153ir\u00e1n desterrados a la cabeza de los cautivos y cesar\u00e1 el j\u00fabilo de los sibaritas\u2020\u009d (Am 6,7). La verdadera corona para el \u2020\u0153resto\u2020\u009d de Israel, es decir, para los justos, ser\u00e1 \u00fanicamente el Se\u00f1or (vv. 5-6). Recordemos entre par\u00e9ntesis que en la colecci\u00f3n de or\u00e1culos de los cap\u00ed\u00adtulos 28-33 est\u00e1 tambi\u00e9n recogido el llamado \u2020\u0153testamento de Isa\u00ed\u00adas\u2020\u009d (30,8- 14), un texto \u00e1spero, una advertencia dirigida a un pueblo rebelde, a unos hijos mentirosos (y. 9).<br \/>\n1384<br \/>\n5. Las infiltraciones de otros poetas.<br \/>\nEn muchos puntos de la parte que es propia del Isa\u00ed\u00adas cl\u00e1sico es f\u00e1cil percibir ciertos cambios imprevistos de estilo, de ambienta-ci\u00f3n hist\u00f3rica, de tonalidad literaria y hasta de concepci\u00f3n teol\u00f3gica. Aparecen otras manos que a menudo pueden identificarse con las del Segundo Isa\u00ed\u00adas, pero que otras veces son de redactores desconocidos.<br \/>\nQueremos reservar una alusi\u00f3n particular a dos \u00e1reas, la primera muy extensa -la de los \u2020\u0153apocalipsis\u2020\u009d- y la otra m\u00e1s limitada, pero muy interesante.<br \/>\n1385<br \/>\na) El universalismo de la fe.<br \/>\nDespu\u00e9s de un or\u00e1culo bastante duro contra Egipto (19,1-1 5), el texto recoge seis peque\u00f1os or\u00e1culos en prosa, todos ellos bajo el ritmo de la f\u00f3rmula escatol\u00f3gica \u2020\u0153aquel d\u00ed\u00ada. En ellos encontramos un mensaje de salvaci\u00f3n, no ya solamente para el pueblo de la elecci\u00f3n, sino para toda la humanidad (19,16-25; vv. 16-17.18.19-20.21-22.23.24-25). Aunque el alcance real de esta declaraci\u00f3n es dif\u00ed\u00adcil de delimitar (algunos piensan que se refiere s\u00f3lo a los hebreos de la di\u00e1spora), parece que se formula suficientemente un cierto principio universal de la fe. La lengua de Israel resonar\u00e1 tambi\u00e9n en Egipto en la lectura de la palabra de Dios; habr\u00e1 all\u00ed\u00ad un altar para el sacrificio; all\u00ed\u00ad se invocar\u00e1 el nombre del Se\u00f1or en el culto. El camino militar que recorr\u00ed\u00adan las dos superpotencias, es decir, la \u2020\u0153via ma-ns, que un\u00ed\u00ada a Egipto con Mesopo-tamia, se convertir\u00e1 en un medio de comunicaci\u00f3n pac\u00ed\u00adfico. M\u00e1s a\u00fan, el \u00faltimo or\u00e1culo contiene esta bendici\u00f3n \u2020\u0153misionera y ecum\u00e9nica\u2020\u009d: \u2020\u0153El Se\u00f1or todopoderoso los bendecir\u00e1 de esta manera: Bendito sea mi pueblo, Egipto; Asir\u00ed\u00ada, la obra de mis manos, e Israel, mi heredad\u2020\u009d (y. 25; Ez 29).<br \/>\n1386<br \/>\nb) Los apocalipsis.<br \/>\nLa \/ apocal\u00ed\u00adptica es un g\u00e9nero literario de gran \u00e9xito, sobre todo en el per\u00ed\u00adodo posterior al destierro subsiguiente al impulso del simbolismo de Ezequiel y de Zacar\u00ed\u00adas, y alcanzar\u00e1 su culminaci\u00f3n en la \u00e9poca de los Macabeos [1 Dan, siglo II a.C.]. La apocal\u00ed\u00adptica responde a imperativos literarios precisos, ligados a un simbolismo exaltado y a unas exigencias teol\u00f3gicas propias de los tiempos de crisis. La visi\u00f3n subyacente del mundo es de tipo dualista: al presente amargo e injusto se opone un futuro de paz y de perfecci\u00f3n. Los temas principales son entonces el juicio de castigo de los rebeldes, el reino futuro definitivo inaugurado en una Si\u00f3n perfecta y el comienzo de una nueva era en la que el \u2020\u0153resto, es decir, los justos, reinar\u00e1n para siempre en un para\u00ed\u00adso c\u00f3smico. Dentro de Isa\u00ed\u00adas se suelen distinguir un \u2020\u0153gran apocalipsis\u2020\u009d en los cap\u00ed\u00adtulos 24-27, y un \u2020\u0153apocalipsis menor\u2020\u009d en los cap\u00ed\u00adtulos 34-35 (estos \u00faltimos son un d\u00ed\u00adptico juicio-salvaci\u00f3n).<br \/>\nHagamos una breve alusi\u00f3n a dos p\u00e1ginas del apocalipsis mayor. La primera es el \u2020\u0153canto del fest\u00ed\u00adn de los justos\u2020\u009d de 25,6-8. En la colina de Si\u00f3n se ha preparado un banquete suntuoso, al que est\u00e1n invitados todos los hombres, si bien antes tienen que hacer caer la ceguera de sus ojos. La miseria humana tiene que ser antes aniquilada y disuelta (y. 7); sobre todo se debe destruir la muerte, maldici\u00f3n original del hombre Gn 3). El fest\u00ed\u00adn es el momento positivo y simb\u00f3lico de la comuni\u00f3n con Dios, s\u00ed\u00admbolo recogido a menudo por Jes\u00fas para representarel \u2020\u0153reino (Mt 8,11-12; Mt 22,11-14 25,lss; Lc 12,35-37 14,16-24, etc. ). Se abre as\u00ed\u00ad para el justo un horizonte de luz y de paz, en donde la vida del Se\u00f1or se convierte en fuente de la misma vida del fiel y la muerte queda eliminada para siempre (1Co 15,54-55;Ap 21,4). En esta l\u00ed\u00adnea se desarrolla el \u2020\u0153canto de la resurrecci\u00f3n\u2020\u009d de 26,14-19, contenido dentro de la inclusi\u00f3n antit\u00e9tica: \u2020\u0153Los muertos no revivir\u00e1n\u2020\u009d (y. 14), \u2020\u0153pero revivir\u00e1n tus muertos\u2020\u009d (y. 19). La muerte y la vida, la destrucci\u00f3n y el crecimiento, la fecundidad y la esterilidad se enfrentan en un choque violento, que termina con la germinaci\u00f3n de la vida. El polvo del se\u2020\u2122oI, en donde todo es muerte y oscuridad, se ve inundado de roc\u00ed\u00ado y de luz, que convierten a la tierra no ya en un seno sepulcral, sino en un seno fecundo, de donde surge una naci\u00f3n nueva y fuerte. La lectura tradicional ha visto en esta p\u00e1gina el c\u00e1ntico de la resurrecci\u00f3n de los muertos; en realidad es el fragmento de una epopeya nacional. Los enemigos y los imp\u00ed\u00ados son destruidos (y. 14), pero el pueblo elegido peca al enga\u00f1arse creyendo que puede engendrar por s\u00ed\u00ad solo la salvaci\u00f3n (y. 18); el castigo del Se\u00f1or cae sobre Israel (y. 16), pero Dios hace resurgir del tronco muerto de la naci\u00f3n un resto que canta su victoria sobre la muerte (y. 19). La tierra, devoradora de hombres a trav\u00e9s de la tumba, fecundada por el roc\u00ed\u00ado y por la luz celestial, vuelve a ser madre prol\u00ed\u00adfica de criaturas vivientes Ez 37).<br \/>\n1387<br \/>\nIII. EL SEGUNDO ISAIAS.<br \/>\nCon el cap\u00ed\u00adtulo Is 40-55 empieza a resonar una voz evidentemente nueva en la profec\u00ed\u00ada de este rollo. Las condiciones hist\u00f3ricas (Babilonia, y no ya Asi-ria, el surgir de la potencia persa, Jerusal\u00e9n destruida y que hay que reconstruir) hacen pensar necesariamente en el destierro y en el posexilio tras el edicto de Ciro en el 538 a.C. Cesan tambi\u00e9n los datos autobiogr\u00e1ficos; el estilo, unitario, no es ya isaia-no, aunque se esfuerza en imitar sus formas. Se trata de un poeta realmente refinado, pero m\u00e1s ret\u00f3rico que el Isa\u00ed\u00adas cl\u00e1sico; despliega sus im\u00e1genes en medio de repeticiones, de f\u00f3rmulas cuaternarias, de descripciones menos rigurosas; le gustan los himnos exultantes y los or\u00e1culos de salvaci\u00f3n, pues siente que la salvaci\u00f3n ha comenzado ya en el hoy. En efecto, su par\u00e9nesis estimula a volver a Palestina a los hebreos, ya asentados en Babilonia durante su largo destierro. Pero este profeta ha dejado una huella fundamental en la teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica, revelando la eficacia de la esperanza y de la palabra de Dios (es inolvidable el himno a la \u2020\u0153palabra\u2020\u009d con que acaba su libro: 55,10-11).<br \/>\n1388<br \/>\n1. El rostro del profeta.<br \/>\nAunque nos faltan datos biogr\u00e1ficos concretos, el profeta, en 40,1-11, nos ofrece una especie de autopresenta-ci\u00f3n redactada en el metro de la lamentaci\u00f3n (qinah: 3 + 2 acentos), pero cuyo contenido es de consuelo y de gozo. Afirma que ha recibido sil mensaje mientras participaba en una sesi\u00f3n del consejo de la corona celestial (Is 6). E] tema del anuncio es el siguiente: ha acabado la expiaci\u00f3n y comienza el don de la liberaci\u00f3n, que restaura las debilidades de Israel esclavo. El retorno a la patria reconocer\u00e1 las etapas del desierto, pero \u00e9stas son ahora las de un camino triunfal bajo la gu\u00ed\u00ada del Se\u00f1or. Las Lamentaciones se preguntaban en medio del desconcierto: \u2020\u0153,No hay nadie que nos consuele?\u2020\u009d (cinco veces en el c. 1 de Lam). El profeta nos ofrece ahora la respuesta a esta pregunta: \u2020\u0153Consolad, consolad a mi pueblo\u2020\u009d (40,1). El \u2020\u0153doble\u2020\u009d castigo ha purgado totalmente los cr\u00ed\u00admenes de Israel; ha quedado cerrado el cap\u00ed\u00adtulo \u2020\u0153culpa\u2020\u009d. En la corte celestial se oye una voz: Dios ha decidido regresar con su pueblo a Jerusal\u00e9n; para su paso hay que preparar una \u2020\u0153via sacra\u2020\u009d totalmente llana y rectil\u00ed\u00adnea, como se exig\u00ed\u00ada en los caminos procesionales. Esta nueva \u2020\u0153via sacra\u2020\u009d es la que de Babilonia conduce hasta Si\u00f3n, y por ella avanzar\u00e1n el liberador y el pueblo liberado.<br \/>\nEl profeta recibe la orden de \u2020\u0153evangelizar\u2020\u009d (el verbo hebreo es traducido as\u00ed\u00ad por los LXX) este retorno, debido no ya a las fuerzas del hombre, que son fr\u00e1giles como la hierba y la flor, que se marchitan (vv. 6-8), sino a la promesa del Se\u00f1or fiel. El profeta es ahora como un heraldo, situado sobre un monte frente a Jerusal\u00e9n; se ha anticipado a la procesi\u00f3n del retorno de los desterrados. Su \u2020\u0153evangelio\u2020\u009d, cargado de f\u00f3rmulas ex\u00f3dicas (y. 10), quiere mostrar que el Se\u00f1or asume de nuevo sus funciones de pastor, interrumpidas por la cat\u00e1strofe del 586 a.C. La salvaci\u00f3n est\u00e1 cerca.<br \/>\n1389<br \/>\n2. El rostro del Se\u00f1or.<br \/>\nInmediatamente despu\u00e9s de la autopre-sentaci\u00f3n del profeta viene, en 40,12-31, la de Dios, que desarrolla una justificaci\u00f3n apolog\u00e9tica de su se\u00f1or\u00ed\u00ado sobre el \u00c2\u00a1cosmos y sobre la historia, aparentemente discutido por la derrota de su pueblo elegido. La supremac\u00ed\u00ada divina sobre el cosmos es un tema predilecto del profeta, que introduce una reflexi\u00f3n bastante expl\u00ed\u00adcita sobre la creaci\u00f3n. Utiliza 16 veces el verbo casi t\u00e9cnico bara\u2020\u2122, \u2020\u0153crear\u2020\u009d (v\u00e9ase, p.ej., 41,4; 46,4; 48,12); pero la creaci\u00f3n no es considerada bajo un perfil filos\u00f3fico: es el primer acto divino en la historia de la salvaci\u00f3n (SaI 136); por eso mismo, como el \u00e9xodo, puede reactualizarse ahora en el retorno de Babilonia, que es como una re-creaci\u00f3n a partir del caos y de la nada. En el otro aspecto, el aspecto hist\u00f3rico en sentido estricto, el se\u00f1or\u00ed\u00ado divino sobre los acontecimientos temporales se convierte en un acto de confianza para los desterrados, porque ellos saben que el Se\u00f1or los sostendr\u00e1 en su itinerario de reconstrucci\u00f3n. Florece entonces la pol\u00e9mica antiidol\u00e1trica que el Segundo Isa\u00ed\u00adas desarrolla con gran satisfacci\u00f3n e intensidad (40,19-20; 41,6-7.21-24; 44,6-20; 46,5- 6). Al salvar, Yhwh demuestra que existe y que act\u00faa en la historia. El Dios creador y salvador es, por tanto, la fuente de la esperanza que debe sostener a los desterrados que se preparan ahora para su \u00e9xodo de Babilonia. As\u00ed\u00ad pues, una teolog\u00ed\u00ada con finalidad pastoral y paren\u00e9tica.<br \/>\n1390<br \/>\n3. El rostro de Ciro y el segundo \u00e9xodo.<br \/>\nLa designaci\u00f3n de Ciro, el emperador persa, como nuevo \u2020\u0153instrumento\u2020\u009d de la obra salv\u00ed\u00adfica que Dios va entretejiendo en la historia tiene lugar en el contexto de un rib en 41,1-5: \u2020\u0153Su espada los reduce a polvo, su arco los dispersa como paja\u2020\u009d (41,2). El libro del Segundo Isa\u00ed\u00adas est\u00e1 lleno de poemas en honor de Ciro (41,21-29; 44,24-28; 45,1-7; 45,9-13; 46,9-11; 48,12-15). La fe significa tambi\u00e9n reconocer en el presente la intervenci\u00f3n de Dios al lado de un hombre y de un pueblo. As\u00ed\u00ad pues, la fe es un arriesgarse siguiendo los signos de los tiempos desde su concreci\u00f3n hist\u00f3rica. De este modo, la liberaci\u00f3n que ahora ofrece Ciro es vista como un nuevo signo de la salvaci\u00f3n; por esto el regreso del destierro es definido repetidas veces como un \u2020\u0153segundo \u00e9xodo\u2020\u009d. La presente salvaci\u00f3n se puebla de s\u00ed\u00admbolos ex\u00f3di-cos: las cadenas rotas, el c\u00e1ntico de la libertad, el mar que destruye el mal de la opresi\u00f3n, el desierto con la marcha hacia la tierra<br \/>\n(cf35; 41,8-16; 43,14-21; 48,21; 49,10; 51,9-10).<br \/>\n1391<br \/>\n4. El rostro del siervo de Yh wh.<br \/>\nLa crisis de la monarqu\u00ed\u00ada da-v\u00ed\u00addica, con el derrumbamiento del a\u00f1o 586 a.C, hace fracasar tambi\u00e9n el esquema mesi\u00e1nico \u2020\u0153real\u2020\u009d; las esperanzas se concentran en una presencia de Dios a trav\u00e9s de la palabra prof\u00e9tica sobre la base de la promesa de Dt 18,15.18. Tambi\u00e9n la figura enigm\u00e1tica del \u2020\u0153siervo de Yhwh\u2020\u009d (t\u00ed\u00adtulo solemne en la Biblia, aplicado a Abrah\u00e1n, Mois\u00e9s, David, los profetas, Ciro, Israel, etc.), que el Segundo Isa\u00ed\u00adas dibuja en cuatro poemas que se han hecho c\u00e9lebres sobre todo en la relectura cristiana, tiene connotaciones prof\u00e9ticas. As\u00ed\u00ad pues, la salvaci\u00f3n se llevar\u00e1 a cabo de ahora en adelante, no ya a trav\u00e9s de las estructuras dav\u00ed\u00addicas, sino a trav\u00e9s del testimonio de un profeta ideal sobre cuya identidad exacta es dif\u00ed\u00adcil pronunciarse, porque tambi\u00e9n el mismo Segundo Isa\u00ed\u00adas quiere intencional-mente mostrarse evasivo. En el primer poema (42,1-4), mediante una f\u00f3rmula de entronizaci\u00f3n, el siervo es presentado por Dios a la corte celestial: el Esp\u00ed\u00adritu derramado sobre \u00e9l lo sigue emparentando con la tipolog\u00ed\u00ada real (Is 11,1-2). Su misi\u00f3n es la de anunciar la ley divina, es decir, la revelaci\u00f3n de la voluntad del Se\u00f1or, a las \u2020\u0153islas\u2020\u009d, a la humanidad entera. El m\u00e9todo es nuevo: ya no hay vehemencia ni juicio; el siervo vuelve a utilizar la ca\u00f1a rota y no la tira, no apaga el candil que est\u00e1 a punto de apagarse, sino que le a\u00f1ade combustible que brille de nuevo. As\u00ed\u00ad pues, un anuncio de gracia y de esperanza.<br \/>\nEn el segundo poema (49,1-6) es el siervo el que habla en primera persona haciendo su<br \/>\nautopresentaci\u00f3n. La suya es una llamada mediante la palabra, que es espada y flecha, es decir, una realidad que toma la iniciativa. Como en la vocaci\u00f3n de Jerem\u00ed\u00adas, est\u00e1 presente la objeci\u00f3n; pero la protecci\u00f3n de Dios, representada por la sombra de su mano y por la \u2020\u0153aljaba\u2020\u009d, acaba con toda la perplejidad, y el siervo puede Aanunciar la salvaci\u00f3n hasta los \u00faltimos confines de la tierra. Lleno de alusiones a Jerem\u00ed\u00adas y a las cr\u00ed\u00adticas que tuvo que soportares el tercer poema (50,4-9), que revela un nuevo aspecto del siervo: es una persona que sufre, que es golpeado en la espalda como un tonto, a pesar de ser el sabio por excelencia al haber sido constituido portavoz de la palabra de Dios. El desprecio que sufre es agresivo, con los salivazos y la barba mesada. Sin embargo, sale conscientemente al encuentro de estas consecuencias de su ministerio, seguro de la victoria por la cercan\u00ed\u00ada de Dios. Se llega as\u00ed\u00ad al cuarto poema (52,13-53,12), el m\u00e1s famosro. El cuerpo del himno se desarrolla sobre la trama de los sucesos tr\u00e1gicos vividos por el siervo y alcanza su cima en el contraste \u2020\u0153humillaci\u00f3n-glorificaci\u00f3n\u2020\u009d. El siervo nace como un brote en el desierto (Is 11,1; Jr23,5-6; Jr23, Jr3,8); es por tanto una presencia viva y gratuita en medio de un mundo muerto. Es un hombre desfigurado y despreciado, ya que su tormento es considerado como signo de un juicio por parte de Dios. Pero, en realidad, son los espectadores los que tienen que confesar su propio pecado, que ha ca\u00ed\u00addo sobre \u00e9l sin culpa alguna. El castigo ser\u00ed\u00ada nuestro, pero el dolor ser\u00e1 suyo. Su entrega es total, con la docilidad de un cordero conducido al sacrificio; lo que le aguarda es la muerte y la sepultura (aun cuando en este aspecto no hay acuerdo pleno entre los exegetas sobre el valor que hay que atribuir a las im\u00e1genes). Sin embargo, \u2020\u0153\u00e9l jam\u00e1s cometi\u00f3 injusticia ni hubo enga\u00f1o en su boca\u2020\u009d (y. 9). Pero la muerte no es el desenlace definitivo hacia el que corri\u00f3 la vida del siervo. M\u00e1s a\u00fan, la muerte hace brotar el misterio de fecundidad que aquel reto\u00f1o conten\u00ed\u00ada, y el justo contempla ahora la luz y se sacia en Dios, que declara inocente a su siervo. Su sufrimiento expiatorio ha liberado a los hombres, que ahora ser\u00e1n el bot\u00ed\u00adn de su triunfo y de su victoria sobre el mal. A pesar de algunas vacilaciones (p.ej., Orlinsky), se puede considerar la pasi\u00f3n del siervo como un sacrificio expiatorio, su dolor como una justificaci\u00f3n y una reconciliaci\u00f3n del pueblo con Dios. Este entramado de humillaci\u00f3n y de exaltaci\u00f3n para los cristianos ha tenido un nombre concreto: Cristo y su pasi\u00f3n, muerte y glorificaci\u00f3n. En efecto, los evangelistas aplicaron este cuarto poema a la interpretaci\u00f3n de los acontecimientos finales de la vida terrena de Cristo y al valor salv\u00ed\u00adfico de su muerte y de su \/ pascua [1 Resurrecci\u00f3n; \/ Vida].<br \/>\n1392<br \/>\nIV. EL TERCER ISAIAS.<br \/>\nEl fasc\u00ed\u00adculo m\u00e1s breve de los cap\u00ed\u00adtulos Is 56-66 del rollo de Isa\u00ed\u00adas es considerado como la obra de uno o de varios disc\u00ed\u00adpulos del Segundo Isa\u00ed\u00adas. Su fondo es el del posexilio, durante la reconstrucci\u00f3n de Jerusal\u00e9n (60,10-13); el estilo es modesto, pedante, repetitivo; bastar\u00ed\u00ada confrontar el c\u00e1ntico a Si\u00f3n deIs 2,1-5 con el poema trito-isaiano del cap\u00ed\u00adtulo 60, un himno dilatado, lleno de detalles, de ampulosidad, de repeticiones. De vez en cuando aparece alg\u00fan destello de originalidad, como en 58,10 (\u2020\u0153brillar\u00e1 en las tinieblas tu luz, y tus sombras se har\u00e1n un mediod\u00ed\u00ada\u2020\u009d), como en la descripci\u00f3n de los imp\u00ed\u00ados de 57,20 (\u2020\u0153los malhechores son como el mar agitado, que no puede apaciguarse, cuyas aguas remueven fango y cieno\u2020\u009d), como en el retrato del Se\u00f1or de 58,11 (\u2020\u0153el Se\u00f1or ser\u00e1 tu gu\u00ed\u00ada siempre, en los desiertos saciar\u00e1 tu hambre, a tus huesos infundir\u00e1 vigor, y t\u00fa ser\u00e1s como un huerto regado, cual manantial de agua, de caudal inagotable\u2020\u009d) o como en la repetici\u00f3n po\u00e9tica del simbolismo nupcial de 62,1-5.<br \/>\nEsta obrita contiene en s\u00ed\u00ad p\u00e1ginas diversas por su g\u00e9nero literario, sobre todo de modelos conocidos en la literatura posterior al destierro. Tienen un relieve especial las liturgias y las s\u00faplicas penitenciales. En el cap\u00ed\u00adtulo 59, por ejemplo, estamos en presencia de un salmo penitencial, que, despu\u00e9s de una declaraci\u00f3n introductoria sobre los pecados de la comunidad, causa de la indiferencia del Se\u00f1or (vv. 1-2), hace un examen de conciencia de los pecados del pueblo y de sus dirigentes (vv. 3-8), para llegar a la confesi\u00f3n comunitaria del pecado(vv. 9-15). Otro ejemplo puede verse en 63,7-64,11, cuyo punto de partida son \u2020\u0153los beneficios y las glorias del Se\u00f1or\u2020\u009d, derramados en la historia de la salvaci\u00f3n. Pero la respuesta del pueblo fue una tr\u00e1gica secuencia de rebeliones: Dios entonces se transform\u00f3 en enemigo de su pueblo; pero su silencio es solamente una t\u00e1ctica para conducir de nuevo a Israel a la conversi\u00f3n y hacer reaparecer as\u00ed\u00ad la esperanza y la salvaci\u00f3n. El texto, que sigue manteniendo vivo todav\u00ed\u00ada el recuerdo de la destrucci\u00f3n de Jeru-sal\u00e9n (64,9-1 0), es un testimonio de la oraci\u00f3n de los primeros hebreos que volvieron a Palestina y que intentaban la reconstrucci\u00f3n del templo y de la ciudad santa.<br \/>\nTambi\u00e9n hay que observar que, a pesar del clima m\u00e1s bien integrista y cerrado que muy pronto se establecer\u00e1 en \/ Jerusal\u00e9n, el profeta se manifiesta particularmente abierto y animoso. Efectivamente, en 56,1-8 abre el acceso al templo incluso a dos categor\u00ed\u00adas de personas que estaban rigurosamente excluidas de \u00e9l, el extranjero y el eunuco, con tal que \u2020\u0153se entreguen al Se\u00f1or para venerarlo, amar su nombre y ser sus siervos\u2020\u009d (y. 6). Entonces \u2020\u0153las naciones caminar\u00e1n a tu luz y los reyes al resplandor de tu aurora\u2020\u009d (60,3), mientras que con una declaraci\u00f3n que todav\u00ed\u00ada hoy nos deja perplejos sobre su verdadero significado, en 66,21 se afirma que tambi\u00e9n entre las naciones el Se\u00f1or \u2020\u0153tomar\u00e1 para s\u00ed\u00ad sacerdotes y levitas\u2020\u009d (quiz\u00e1 sea s\u00f3lo una alusi\u00f3n a la di\u00e1spora hebrea). Lo cierto es que el esp\u00ed\u00adritu del Tercer Isa\u00ed\u00adas es muy sensible a los grandes horizontes de fe, de luz y de esperanza, como lo atestigua la proclamaci\u00f3n del cap\u00ed\u00adtulo 61, citada por Jes\u00fas en la sinagoga de Nazaret: \u2020\u0153El esp\u00ed\u00adritu del Se\u00f1or Dios est\u00e1 en m\u00ed\u00ad, porque el Se\u00f1or me ha ungido. Me ha enviado a llevar la buena nueva a los pobres, a curar los corazones oprimidos, a anunciar la libertad a los cautivos, la liberaci\u00f3n a los presos; a proclamar un a\u00f1o de gracia del Se\u00f1or\u2020\u009d (Vv. 1-2).<\/p>\n<p>BIBL.: Alonso Schokel L., Esludios de po\u00e9tica hebrea, J. Flors, Barcelona 1963, 359-534; Id, Profetas 1, Cristiandad, Madrid 1980, 93-395; Asurmendi J.M., Isa\u00ed\u00adas 1-39, Cuadernos B\u00ed\u00adblicos 23, Verbo Divino, Estella 1978; BeckerJ., Isa\u00ed\u00adas. DerProphetundsein Buch, Kath. Bibelwerk, Stuttgart 1968; Bonnard P.E., Le secondlsa\u2020\u2122ie. 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Antes de Jesucristo, que vio el nacimiento de la profec\u00ed\u00ada escrita en la obra de Am\u00f3s, Oseas, Miqueas y de \u00e9l mismo, pero tambi\u00e9n la ca\u00ed\u00adda y desaparici\u00f3n de la mayor parte de Israel (las diez tribus del reino del norte). (Ver cuadro en p. 656.)<br \/>\nEn el a\u00f1o 740 a. de J.C.a. de J.C. Antes de Jesucristo, la muerte del rey Uz\u00ed\u00adas (6:1) puso t\u00e9rmino a una \u00e9poca de bonanza en que tanto Jud\u00e1 como Israel hab\u00ed\u00ada disfrutado de unos 50 a\u00f1os de respiro al verse libres de agresiones en gran escala. Pronto ser\u00ed\u00ada s\u00f3lo un recuerdo. El resto del siglo estar\u00ed\u00ada dominado por la voracidad de los reyes asirios: Tiglat-pileser III (745\u2013727), Salmanasar (727\u2013722), Sarg\u00f3n II (722\u2013705) y Senaquerib (705\u2013681). Sus ambiciones no se reduc\u00ed\u00adan a simples saqueos sino a formar imperios; y para la consecuci\u00f3n de sus fines sacaron de cuajo poblaciones enteras llev\u00e1ndolas cautivas y castigando el m\u00e1s m\u00ed\u00adnimo signo de rebeli\u00f3n con inmediatas y espantosas represalias.<br \/>\nEn el a\u00f1o 735 a. de J.C.a. de J.C. Antes de Jesucristo, Jerusal\u00e9n sinti\u00f3 la sacudida de su acercamiento, cuando llegaron los ej\u00e9rcitos de Israel y Siria para obligar al rey Acaz a integrar una coalici\u00f3n antiasiria. El enfrentamiento de Isa\u00ed\u00adas con el rey (cap. 7) puso al descubierto cu\u00e1l era el verdadero problema de este per\u00ed\u00adodo, es decir, la elecci\u00f3n entre una fe sin sobresaltos, y alianzas nacidas de la desesperaci\u00f3n; y la decisi\u00f3n del rey de jugar el todo por el todo depositando su confianza no en Dios sino en Asiria, signific\u00f3 impl\u00ed\u00adcitamente ser rechazado, tanto \u00e9l como sus partidarios, y la emisi\u00f3n de la profec\u00ed\u00ada de un rey perfecto, Emanuel, que surgir\u00ed\u00ada del derruido linaje de la dinast\u00ed\u00ada dav\u00ed\u00addica.<br \/>\nIsrael pag\u00f3 su rebeli\u00f3n con la p\u00e9rdida de sus regiones del norte (\u2020\u0153Galilea\u2020\u009d, 9:1) hacia 734 a. de J.C.a. de J.C. Antes de Jesucristo, y de su existencia como naci\u00f3n en 722 a. de J.C.a. de J.C. Antes de Jesucristo En cuanto a Jud\u00e1, colindando con una cosmo polita provincia asiria (2 Rey. 17:24 ss.) en el territorio antes ocupado por Israel, no estaba para gestos patri\u00f3ticos.<br \/>\nPero fue un patriota el que sucedi\u00f3 al rey Acaz. Ezequ\u00ed\u00adas (para cuya cronolog\u00ed\u00ada ver 2 Rey. 18:1) era un tiz\u00f3n en quien se turnaban la fe y la impaciencia para reavivar la llama. Gran parte de la energ\u00ed\u00ada de Israel fue dedicada a mantenerlo al margen de intrigas contra Asiria (ver sobre 14:28\u201332; 18:1\u20137; 20:1\u20136). Finalmente la pugna hizo crisis en un amargo conflicto entre el profeta y la facci\u00f3n proegipcia de la corte, impl\u00ed\u00adcita en los caps. 28\u201331. El resultado de la misma fue la revuelta de Ezequ\u00ed\u00adas contra Asiria (caps. 36, 37), que atrajo contra \u00e9l el poder\u00ed\u00ado de Senaquerib en el a\u00f1o 701 a. de J.C.a. de J.C. Antes de Jesucristo y dej\u00f3 casi postrado al peque\u00f1o reino de Jud\u00e1, pese a que Jerusal\u00e9n se vio milagrosamente librada del desastre.<br \/>\nLos tratos de Isa\u00ed\u00adas con Ezequ\u00ed\u00adas no se limitaban \u00fanicamente a asuntos pertinentes a estrategia pol\u00ed\u00adtica ni al futuro inmediato; su \u00faltimo encuentro con \u00e9l se\u00f1al\u00f3 con precisi\u00f3n la diferencia entre estos dos hombres de fe. En 39:5\u20137 Isa\u00ed\u00adas mira con gran anticipaci\u00f3n a la cautividad en Babilonia, fruto de la desobediencia del rey; pero la \u00fanica reacci\u00f3n del rey es una sensaci\u00f3n de alivio: \u2020\u0153\u00c2\u00a1En mis d\u00ed\u00adas habr\u00e1 paz y estabilidad!\u2020\u009d Era una perspectiva comprensible para un monarca pero inaceptable para un profeta. De modo que la profec\u00ed\u00ada sigue su curso hasta su consumaci\u00f3n en la secci\u00f3n final.<br \/>\nA los acontecimientos impl\u00ed\u00adcitos en los caps. 40\u201355 se los identifica, sin lugar a dudas, con el nombre de Ciro (44:28; 45:1), lo que nos introduce de golpe al mundo del siglo VI. Este rey de Anz\u00e1n, de la regi\u00f3n sur de Persia, tom\u00f3 control del Imperio Medo en el a\u00f1o 550 a. de J.C.a. de J.C. Antes de Jesucristo, y procedi\u00f3 a conquistar la mayor\u00ed\u00ada de Asia Menor en el 547 a. de J.C.a. de J.C. Antes de Jesucristo Esto le signific\u00f3 una posici\u00f3n dominante contra el Imperio Babil\u00f3nico (donde los jud\u00ed\u00ados sufr\u00ed\u00adan la cautividad desde antes de la ca\u00ed\u00adda de Jerusal\u00e9n, en el 587 a. de J.C.a. de J.C. Antes de Jesucristo). A todo esto el Imperio Babil\u00f3nico estaba debilitado y dividido; y el rey Nabonido, ausente de la capital (donde su hijo Belsasar funcionaba por delegaci\u00f3n), estaba en pugna con los sacerdotes. En el a\u00f1o 539 a. de J.C.a. de J.C. Antes de Jesucristo, Ciro derrot\u00f3 al ej\u00e9rcito babil\u00f3nico en el campo de batalla y sus fuerzas entraron en Babilonia sin resistencia. Fiel a la profec\u00ed\u00ada en Isa. 44:28, repatri\u00f3 a los jud\u00ed\u00ados (adem\u00e1s de otros pueblos subyugados) con instrucciones de reedificar su templo (Esd. 1:2\u20134; 6:2\u20135). Su propia inscripci\u00f3n en el \u2020\u0153Cilindro de Ciro\u2020\u009d (ahora en el Museo Brit\u00e1nico), revela que esa fue su pol\u00ed\u00adtica gene ral, para lograr los buenos oficios de los dioses a quienes devolv\u00ed\u00ada sus santuarios (ver sobre 41:25).<br \/>\nUn considerable n\u00famero de jud\u00ed\u00ados retornaron, pero pronto chocaron con \u2020\u0153el pueblo de la tierra\u2020\u009d al rehusar \u00e9stos su ayuda para reedificar el templo (Esd. 4:4). El trabajo se paraliz\u00f3 por casi 20 a\u00f1os, hasta que Hageo y Zacar\u00ed\u00adas impulsaron un nuevo intento en el a\u00f1o 520 a. de J.C.a. de J.C. Antes de Jesucristo, y la obra fue concluida en el 516 a. de J.C.a. de J.C. Antes de Jesucristo Muchos comentaristas ven esta situaci\u00f3n, con sus tensiones humanas y su preocupaci\u00f3n en cuanto a Jerusal\u00e9n y al templo, como el trasfondo presupuesto en los caps. 56\u201366. En este comentario, sin embargo, la hebra que mantiene unidos los \u00faltimos cap\u00ed\u00adtulos se considera como tem\u00e1tica m\u00e1s que hist\u00f3rica, no m\u00e1s preocupada con Babilonia sino con la tierra natal y la ciudad-madre, ambas tales cuales eran en su imperfecci\u00f3n y en la medida que transcend\u00ed\u00adan lo terrenal y miraban a los cielos nuevos y a la tierra nueva, y a la \u2020\u0153Jerusal\u00e9n celestial\u2020\u009d.<br \/>\nPATERNIDAD LITERARIA<\/p>\n<p>El punto de vista tradicional y del Nuevo Testamento<br \/>\nHasta los tiempos modernos el libro de Isa. era universalmente considerado como una unidad, producto del profeta de su nombre del siglo VIII. Un solo manuscrito conten\u00ed\u00ada la totalidad de la obra, hecho que conocemos no s\u00f3lo por los descubrimientos de Qumr\u00e1n sino tambi\u00e9n por Luc. 4:17 (donde la lectura escogida fue de uno de los \u00faltimos cap\u00ed\u00adtulos); esa presunci\u00f3n se ve corroborada por Eclesi\u00e1stico 48:22\u201325, escrito 200 a\u00f1os antes. El NTNT Nuevo Testamento coincide plenamente: ver, p. ej.p. ej. Por ejemplo Juan 12:37\u201341; Rom. 9:27\u201329; 10:20, 21.<\/p>\n<p>Cr\u00ed\u00adtica moderna<\/p>\n<p>Aparte de las averiguaciones tentativas del ex\u00e9geta jud\u00ed\u00ado medieval Ibn Ezra (cuyas observaciones en otros escritos apoyan al punto de vista tradicional), la idea de una paternidad literaria m\u00faltiple de Isa. vio la luz solamente en los dos \u00faltimos siglos. Su forma m\u00e1s simple y persuasiva es adjudicarle a Isa\u00ed\u00adas los caps. 1\u201339, y los caps. 40\u201366 a un profeta an\u00f3nimo que vivi\u00f3 entre los exiliados de Ba bilonia en el siglo VI. Se sugiri\u00f3 que, como una secuencia apropiada de Isa\u00ed\u00adas, esa obra fue agregada como un ap\u00e9ndice de Isa. y, siendo an\u00f3nima, finalmente perdi\u00f3 su identidad separada.<br \/>\nLos principales argumentos en favor de esta tesis y de sus principales variantes son, en primer lugar, lo que se ha llamado la \u2020\u0153analog\u00ed\u00ada prof\u00e9tica\u2020\u009d; es de cir, el hecho de que los profetas habitualmente se dirig\u00ed\u00adan a sus contempor\u00e1neos (y los destinatarios de los caps. 40\u201366, eran predominantemente los exiliados); y, en segundo lugar, el estilo y vocabulario distintos y el \u00e9nfasis teol\u00f3gico particular de los caps. 40\u201366. De esto nos ocuparemos m\u00e1s adelante.<br \/>\nPero ning\u00fan erudito sostiene esta teor\u00ed\u00ada en esta manera sencilla, pues por sus propios principios exige mayor elaboraci\u00f3n. Un somero an\u00e1lisis muestra que los caps. 1\u201339 pertenecen a Isa\u00ed\u00adas, subdivididos en una colecci\u00f3n b\u00e1sica de or\u00e1culos del profeta que se remontan al siglo VIII, suplementada con posterioridad por disc\u00ed\u00adpulos en distintos per\u00ed\u00adodos (p. ej.p. ej. Por ejemplo los caps. 13, 14 del exilio babil\u00f3nico en el siglo VI; los caps. 24\u201327 probablemente al finalizar el r\u00e9gimen p\u00e9rsico, en el siglo IV). Este material a\u00f1adido, incluyendo numerosas contribuciones menores, suma alrededor de 250 vers\u00ed\u00adculos de los caps. 1\u201339 (es decir, alrededor de un tercio), y algunas de las unidades mayores ser\u00e1n analizadas como formadas de varias partes, con su propia historia de crecimiento.<br \/>\nA los caps. 40\u201366 se los divide generalmente en dos partes principales: Deutero- (es decir, segundo) Isa. (40\u201355; ex\u00ed\u00adlico; digamos alrededor de 545 a. de J.C.a. de J.C. Antes de Jesucristo) y Trito (tercero) Isa. 56\u201366; postex\u00ed\u00adlico; diga mos alrededor de 520 a. de J.C.a. de J.C. Antes de Jesucristo). A la primera secci\u00f3n (caps. 40\u201355) se la considera habitualmente como una unidad, la obra de un \u2020\u0153gran desconocido\u2020\u009d disc\u00ed\u00adpulo de Isa\u00ed\u00adas; en cuanto a la \u00faltima parte (caps 56\u201366), muchos creen que es obra de los seguidores del segundo profeta (Deutero-Isa\u00ed\u00adas), de distintas escuelas de pensamiento, que interpretaron su mensaje a la siguiente generaci\u00f3n. Los comentaristas discrepan sobre el n\u00famero de situaciones hist\u00f3ricas y de partidos (p. ej.p. ej. Por ejemplo moralista, institucionalista, patri\u00f3tico, universalista) que aqu\u00ed\u00ad se descubren, y, consecuentemente, en su an\u00e1lisis del Trito-Isa\u00ed\u00adas; pero al menos se detectan por lo general cuatro fuentes en estos 11 cap\u00ed\u00adtulos.<br \/>\nEs importante tener en cuenta que esta supuesta galaxia de autores y suplementos no es totalmente arbitraria. Una vez aceptado el criterio inicial de dividir el libro, no se lo puede descartar as\u00ed\u00ad como as\u00ed\u00ad; debe ser aplicado en forma consistente (con los resultados que hemos visto) o no aplicarlo en absoluto. De modo que, a pesar de la atractiva simplicidad de una obra supuestamente compuesta por dos vol\u00famenes (por Isa\u00ed\u00adas y un sucesor), la \u00fanica alternativa viable a un solo autor no es pensar en dos autores sino en algo as\u00ed\u00ad como una docena.<br \/>\nEs de justicia a\u00f1adir que recientemente el acento de los eruditos cr\u00ed\u00adticos ha sido puesto en la unidad de esta diversidad. Los suplementadores son considerados como una escuela de disc\u00ed\u00adpulos impregnados del pensamiento de Isa\u00ed\u00adas y profetizando en su esp\u00ed\u00adritu a las nuevas generaciones. De modo que sus ense\u00f1anzas, seg\u00fan este punto de vista, generaron v\u00e1stagos durante siglos despu\u00e9s de su muerte, y su nombre fue unido, con toda propiedad, a la fa milia de escritores surgida de sus or\u00e1culos.<\/p>\n<p>Evaluaci\u00f3n de los argumentos en favor de la autor\u00ed\u00ada m\u00faltiple<\/p>\n<p>En vista de la fuerte tradici\u00f3n en favor de la unidad de la paternidad literaria, la carga de la responsabilidad de probar lo contrario descansa sobre los que dividen el libro. Los principales criterios sustentados por ellos no son invulnerables.<br \/>\n1. La analog\u00ed\u00ada de la profec\u00ed\u00ada. Si los caps. 40\u201366 son de Isa\u00ed\u00adas, es innegable que la profundidad y extensi\u00f3n de su inmersi\u00f3n en una \u00e9poca distante hacen que su experiencia sea altamente excepcional. Pero, en primer lugar, rechazar aquello que trasciende las analog\u00ed\u00adas conocidas es exaltar la analog\u00ed\u00ada sobre la raz\u00f3n, e incidentalmente no estar de acuerdo con el Dios innovador de estos caps. (43:18). En segundo lugar, exagera en esta instancia lo que es una diferencia de grado m\u00e1s bien que de clase entre estos caps. y el resto. Los caps. 1\u201339 contienen muchas excursiones hacia un futuro reconocible, las que han sido en la mayor\u00ed\u00ada de los casos atribuidas por los cr\u00ed\u00adticos a editores posteriores m\u00e1s que a Isa\u00ed\u00adas, bas\u00e1ndose en la misma \u2020\u0153analog\u00ed\u00ada de la profec\u00ed\u00ada\u2020\u009d (la que entonces pasa a estar basada en textos adoptados para apoyarla). Adem\u00e1s, algunas de estas profec\u00ed\u00adas hablan (como lo hacen los caps 40\u201366) como desde dentro del futuro que describen, p. ej.p. ej. Por ejemplo en los tiempos perfectos del bien conocido or\u00e1culo del nacimiento en 9:2\u20136, o en la visi\u00f3n de la cautividad y juicio en 5:13\u201316. Con un alcance m\u00e1s grande, Jerem\u00ed\u00adas celebra la condenaci\u00f3n de Babilonia como estando en el punto de vista de la generaci\u00f3n final de cautivos, urgi\u00e9ndoles a escapar (Jer. 50:8; 51:45;  cf.cf. Confer (lat.), compare Isa. 48:20), aunque \u00e9l hab\u00ed\u00ada prohibido tales pensamientos a sus contempor\u00e1neos literales en su \u00e9poca y papel diferentes (Jer. 29:4\u201314).<br \/>\nAun m\u00e1s adecuado a nuestro punto, 13:1\u201314:23 (un or\u00e1culo atribuido a \u2020\u0153Isa\u00ed\u00adas hijo de Amoz\u2020\u009d) ve a Babilonia como la ven los caps. 40\u201366, no como la an\u00e1rquica provincia asiria de la \u00e9poca de Isa\u00ed\u00adas sino como un poder mundial cuya ca\u00ed\u00adda inminente significar\u00e1 el fin del exilio de Israel. A este or\u00e1culo debemos agregar la visi\u00f3n tipo sue\u00f1o de 21:1\u201310, donde el informe de la ca\u00ed\u00adda de Babilonia pone a Isa\u00ed\u00adas en estado de perplejidad.<br \/>\nA la luz de todo esto, el involucramiento intenso de los caps. 40\u201366 con el exilio babil\u00f3nico, sus ense\u00f1anza y su secuela, puede trascender las expectativas del lector, pero dif\u00ed\u00adcilmente las de Isa\u00ed\u00adas. Para \u00e9l pod\u00ed\u00ada bien ser el florecimiento final de su preocupaci\u00f3n con la interacci\u00f3n entre aquellos opuestos, Babilonia e Israel, en los prop\u00f3sitos de Dios a largo plazo, y representar el cumplimiento de su ministerio.<br \/>\nPuede ser valioso agregar que aun la anomal\u00ed\u00ada m\u00e1s grande, el mencionar a Ciro un siglo y medio antes de su \u00e9poca (44:28; 45:1), no le faltan paralelos (ver la predicci\u00f3n sobre Jos\u00ed\u00adas, el doble de este intervalo, en 1 Rey. 13:2). En segundo lugar, el poder para predecir es precisamente la prueba anunciada aqu\u00ed\u00ad de que Yahweh solo es Dios (cf.cf. Confer (lat.), compare 41:21\u201323, 26\u201329; 44:7, 8, 25\u201328; 46:10, 11; 48:3\u20138. Note que 48:8 culpa a la sordera de Israel, no al silencio de Dios, por la ignorancia de la naci\u00f3n de las nuevas cosas que han sucedido al final del exilio).<br \/>\n2. El estilo caracter\u00ed\u00adstico de los caps. 40\u201366. Este ser\u00ed\u00ada un argumento v\u00e1lido contra la paternidad literaria de Isa\u00ed\u00adas, solamente en el caso de que estos cap\u00ed\u00adtulos estuvieran dirigidos a una situaci\u00f3n y a destinatarios comparables a los de 1\u201339. Pero si de veras son de Isa\u00ed\u00adas, son el producto de su ancianidad; un mensaje escrito, no predicado; preocupado por consolar y no para advertir; dirigido a las futuras generaciones con apenas un vistazo al presente. Se trata de circunstancias inmensamente diferentes. Tales profec\u00ed\u00adas pueden parecer una improbabilidad intr\u00ed\u00adnseca (ver lo anterior), pero las objeciones no se pueden hacer tanto al anverso como al reverso. En realidad lo extraordinario ser\u00ed\u00ada (aceptado, en favor del argumento, que Isa\u00ed\u00adas fuera el autor) que un cambio tan radical de situaci\u00f3n, m\u00e9todo y objeto no produjera ning\u00fan cambio apreciable de pensamiento y expresi\u00f3n.<br \/>\nPor cierto que habr\u00ed\u00ada de esperarse en los caps. 1\u201339, si todo el libro fuera de Isa\u00ed\u00adas, ocasionales anticipos de los caps. 40\u201366, cuando se anticipaban moment\u00e1neamente los temas de este \u00faltimo cap\u00ed\u00adtulo y eso es lo que ocurre. Se le expresa a Senaquerib en 37:26 (701 a. de J.C.a. de J.C. Antes de Jesucristo), la soberan\u00ed\u00ada de Dios en la historia, tema principal de los caps. 40\u201366. Parece que Yahweh est\u00e1 diciendo: \u2020\u0153\u00bfNo lo has sabido? \u00bfNo lo has o\u00ed\u00addo? (cf.cf. Confer (lat.), compare 40:28), que desde tiempos antiguos, yo lo hice (cf.cf. Confer (lat.), compare 41:4, heb.), que desde los d\u00ed\u00adas de la antig\u00fcedad (cf.cf. Confer (lat.), compare 45:21; 46:10) lo dispuse (cf.cf. Confer (lat.), compare 46:11; 48:3)?\u2020\u009d Un lenguaje similar so bre este tema se descubre en 22:11. Sobre el \u2020\u0153gran \u00e9xodo\u2020\u009d el cap. 35 no s\u00f3lo compite exitosamente con la m\u00e1s refinada elocuencia de los caps. 40\u201366 (con los que tiene que agruparse si se quiere mantener la teor\u00ed\u00ada de la m\u00faltiple paternidad literaria), sino que tambi\u00e9n, y en casi todos sus vers\u00ed\u00adculos, utiliza los giros idiom\u00e1ticos especiales de los caps. 1\u201339. Adem\u00e1s, en las visiones referidas a la armon\u00ed\u00ada final, dif\u00ed\u00adcilmente pueden separarse pasajes tales como 11:6\u20139 y 65:25. Puede que se trate de rarezas comparativas, pero son las primicias reconocibles de una cosecha posterior.<br \/>\n3. Vocabulario. Las denuncias iniciales de Isa\u00ed\u00adas exig\u00ed\u00adan t\u00e9rminos tales como \u2020\u0153zarzas y ortigas\u2020\u009d, \u2020\u0153azote\u2020\u009d, \u2020\u0153turbi\u00f3n\u2020\u009d, \u2020\u0153remanente\u2020\u009d; pero la \u00faltima parte del libro cuyo tema es la confianza restablecida y la vocaci\u00f3n, pone el acento en la iniciativa de Dios para \u2020\u0153crear\u2020\u009d, \u2020\u0153elegir\u2020\u009d y \u2020\u0153redimir\u2020\u009d. Sus \u2020\u0153prop\u00f3sitos\u2020\u009d parecieran abarcar lejanas \u2020\u0153riberas\u2020\u009d, el \u2020\u0153fin de la tierra\u2020\u009d y \u2020\u0153toda carne\u2020\u009d; esto, por supuesto, da lugar a una invitaci\u00f3n a la \u2020\u0153alabanza\u2020\u009d, la \u2020\u0153alegr\u00ed\u00ada\u2020\u009d y \u2020\u0153cantar alabanzas\u2020\u009d. Aun las partes subsidiarias de la oraci\u00f3n reflejan el cambio de sujeto, puesto que los \u00faltimos cap\u00ed\u00adtulos abundan en vocablos que ponen \u00e9nfasis y calidez a una aseveraci\u00f3n.<br \/>\nSin embargo, junto a las variaciones, debemos mencionar la cantidad significativa de vocablos que son comunes a ambas partes de Isa., y que rara vez, o nunca, se los encuentra en otros pasajes del ATAT Antiguo Testamento. \u2020\u0153El Santo de Israel\u2020\u009d (12 veces en 1\u201339, 13 veces en 40\u201366) es el ejemplo mejor conocido, pero varias otras expresiones para Dios a\u00f1aden su m\u00e1s peque\u00f1o testimonio: p. ej.p. ej. Por ejemplo el t\u00e9rmino yoser (el que forma o proyecta) usado con un pronombre posesivo (22:11; 29:16; 44:2); \u2020\u0153el Fuerte de Israel (Jacob)\u2020\u009d (1:24; 49:26; 60:16). Tambi\u00e9n hay algunos vocablos \u00fanicos en su g\u00e9nero, para designar a Israel que ocurren en ambas secciones, tales co mo \u2020\u0153ciegos\u2020\u009d (29:18; 35:5; 42:16\u201318), \u2020\u0153sordos\u2020\u009d (29:18; 35:5; 42:18; 43:8), \u2020\u0153los que abandonan a Jehovah\u2020\u009d (1:28; cf.cf. Confer (lat.), compare 65:11), \u2020\u0153rescatados de Jehovah\u2020\u009d (35:10; 51:11), \u2020\u0153la obra de mis manos\u2020\u009d (29:23; 60:21). (Es tos ejemplos han sido tomados de una lista de R. Margoliath, The Indivisible Isaiah, 1964.) Es el gran repertorio de expresiones isa\u00ed\u00adticas que ha originado la teor\u00ed\u00ada (que se apoya en muy escasa evidencia) de que un grupo de disc\u00ed\u00adpulos perpetuaron las formas de pensamiento de Isa\u00ed\u00adas a lo largo de los siglos. Es m\u00e1s f\u00e1cil imaginar una sola mentalidad.<br \/>\n4. Teolog\u00ed\u00ada. Deber\u00ed\u00ada estar claro, a esta altura de nuestro estudio, que estas dos partes principales del libro enfrentan situaciones diferentes y se complementan en sus ense\u00f1anzas. Pero hay m\u00e1s que esto. El comentarista J. A. Motyer sugiere que las profec\u00ed\u00adas de los caps. 1\u201339 predicen un devastador castigo hist\u00f3rico que plantea serios problemas teol\u00f3gicos en vista de las doctrinas y promesas esta blecidas en otras partes de esos caps. Por lo tanto, los caps. 40\u201366 son m\u00e1s que una consumaci\u00f3n: son una soluci\u00f3n sin la cual los caps. 1\u201339 terminar\u00ed\u00adan en una discordancia irre soluble. Y \u2020\u0153si un profeta puede ser inspirado para declarar la verdad de Dios en el contexto de la historia, \u2020\u00a6 no es pedir mucho que tambi\u00e9n fuera inspirado para hallar las soluciones a los problemas teol\u00f3gicos planteados por esas revelaciones \u2020\u00a6 \u2020\u009d<br \/>\nPara resumir: la teor\u00ed\u00ada de la paternidad literaria m\u00faltiple (desde que la paternidad dual se reduce necesariamente a esto) crea por lo menos tantas dificultades como las que trata de evitar. (Tambi\u00e9n plantea interrogantes en otras partes del ATAT Antiguo Testamento, donde los profetas preex\u00ed\u00adlicos utilizan material de este libro; pero no vamos a detenernos en este punto aqu\u00ed\u00ad.) La teor\u00ed\u00ada hace de Isa\u00ed\u00adas el autor de un torso; admite un criterio de an\u00e1lisis por el cual muy pocos de los profetas ser\u00ed\u00adan los autores de sus escritos; supone siglos de actividad creadora no solamente de una escuela isa\u00ed\u00adtica sino de grupos similares reverentes de otros profetas, cuya libertad para desa rrollar o adaptar la obra de su maestro se compara, notablemente, con la prolijidad y el cuidado, en una fecha no muy posterior, de transmitirla en forma inalterada, y cuya existencia no pasa de ser una inferencia. Tambi\u00e9n est\u00e1 obligada a responder a la primitiva e inalterada tradici\u00f3n sobre la unidad de Isa\u00ed\u00adas, y resolver el problema que le crea el hecho de que, aparentemente al menos, el NTNT Nuevo Testamento apoya este punto de vista.<br \/>\nPor cierto, puede arg\u00fcirse que el NTNT Nuevo Testamento no se pronuncia sobre estos problemas, sino que se reduce a citar sin digresiones; esta es la opini\u00f3n de muchos que aceptan su autoridad sin reservas. No obstante, es una ex\u00e9gesis m\u00e1s directa, a menos que las objeciones sean aplastantes, considerar que \u2020\u0153Isa\u00ed\u00adas\u2020\u009d ah\u00ed\u00ad significa \u2020\u0153Isa\u00ed\u00adas\u2020\u009d; y en todo sentido esta hip\u00f3tesis pareciera ofrecer una simplicidad similar. Las alternativas (de las cuales hay m\u00e1s que las que hemos mencionado) tienden a hacerse m\u00e1s elaboradas mientras m\u00e1s se las estudia; y esto no constituye un s\u00ed\u00adntoma tranquilizador. Cuando esto ocurre, es tiempo de buscar un centro diferente y un esquema m\u00e1s integrado y m\u00e1s ajustado a la realidad.<\/p>\n<p>BOSQUEJO DEL CONTENIDO<\/p>\n<p>1:1-31\tUna situaci\u00f3n de crisis<br \/>\n1:1\tEl profeta y su tiempo<br \/>\n1:2-4\tLa gran acusaci\u00f3n<br \/>\n1:5-9\tLa devastaci\u00f3n de Jud\u00e1<br \/>\n1:10-20\tCorrupci\u00f3n pietista y su limpieza<br \/>\n1:21-31\tEl lamento de Dios y su determinaci\u00f3n<\/p>\n<p>2:1\u20144:6\tLa Jerusal\u00e9n de Dios y la Jerusal\u00e9n del hombre<br \/>\n2:2-5\tLa ciudad de Dios<br \/>\n2:6-9\tLa ciudad de Mam\u00f3n<br \/>\n2:10-22\tEl terror del Se\u00f1or<br \/>\n3:1-15\tJuicio por decadencia<br \/>\n3:16\u20144:1\tDe la seda al cilicio<br \/>\n4:2-6\tLa gloria por venir<\/p>\n<p>5:1-30\tLa amarga vendimia<br \/>\n5:1-7\tLa par\u00e1bola<br \/>\n5:8-23\tLos seis ayes<br \/>\n5:24-30\tLos depredadores de Dios<\/p>\n<p>6:1-13\tEl llamado del profeta<\/p>\n<p>7:1\u201412:6\tTormenta y sol: Asiria y Emanuel<br \/>\n7:1-17\tIsa\u00ed\u00adas enfrenta al rey Acaz<br \/>\n7:18\u20148:22\tExplicaci\u00f3n de la elecci\u00f3n<br \/>\n9:1-7\tEl amanecer mesi\u00e1nico<br \/>\n9:8\u201410:4\tLa sombra sobre Samaria<br \/>\n10:5-34\tEl hacha de Dios sobre Jud\u00e1<br \/>\n11:1\u201412:6\tEl reinado mesi\u00e1nico<\/p>\n<p>13:1\u201423:18\tMensajes para las naciones<br \/>\n13:1\u201414:23\tBabilonia<br \/>\n14:24-27\tAsiria<br \/>\n14:28-32\tFilistea<br \/>\n15:1\u201416:14\tMoab<br \/>\n17:1-14\tDamasco e Israel del norte<br \/>\n18:1-7\tEtiop\u00ed\u00ada<br \/>\n19:1-25\tEgipto<br \/>\n20:1-6\tLa crisis de Asdod<br \/>\n21:1-10\tBabilonia, \u00abDesierto del Mar\u00bb<br \/>\n21:11, 12\tEdom<br \/>\n21:13-17\tArabia<br \/>\n22:1-25\tJerusal\u00e9n<br \/>\n23:1-18\tTiro<\/p>\n<p>24:1\u201427:13\tLa victoria final de Dios<br \/>\n24:1-23\tLa tierra y el cielo son juzgados<br \/>\n25:1-12\tLa gran liberaci\u00f3n<br \/>\n26:1\u201427:1\tTriunfo despu\u00e9s de aflicci\u00f3n<br \/>\n27:2-13\tUn pueblo para Dios<\/p>\n<p>28:1\u201431:9\tLa crisis asiria: \u00bfLa ayuda de Dios o de los hombres?<br \/>\n28:1-29\tUn desaf\u00ed\u00ado a los escarnecedores<br \/>\n29:1-8\tLa liberaci\u00f3n de \u00faltimo minuto para Ariel<br \/>\n29:9-24\tLa oscuridad interior de Israel: profundizada y desvanecida<br \/>\n30:1\u201431:9\tEgipto y Asiria en perspectiva<\/p>\n<p>32:1\u201435:10\tLa salvaci\u00f3n y su oscuro preludio<br \/>\n32:1-8\tUn reino de verdaderos hombres<br \/>\n32:9-20\tNo es llano el camino a la paz<br \/>\n33:1-24\tEl anhelo de ser libres<br \/>\n34:1-17\tEl juicio universal<br \/>\n35:1-10\tEl desierto floreciente<\/p>\n<p>36:1\u201439:8\tLas pruebas supremas para Ezequ\u00ed\u00adas<br \/>\n36:1\u201437:38\tLa matanza asiria<br \/>\n38:1-22\tLa enfermedad de Ezequ\u00ed\u00adas<br \/>\n39:1-8\tLos enviados de Babilonia<\/p>\n<p>40:1\u201448:22\tLa larga noche en Babilonia<br \/>\n40:1-11\tEl Se\u00f1or largamente esperado<br \/>\n40:12-31\tDios el incomparable<br \/>\n41:1-29\tDios y la historia<br \/>\n42:1-17\tLuz para las naciones<br \/>\n42:18\u201448:22\tSiervo inconstante e inmutable Se\u00f1or<\/p>\n<p>49:1\u201455:13\tLa alborada de la redenci\u00f3n<br \/>\n49:1-13\tEl segundo \u00abc\u00e1ntico del Siervo\u00bb<br \/>\n49:14-23\tConsuelo para Jerusal\u00e9n<br \/>\n49:24\u201450:3\tConsuelo para los cautivos<br \/>\n50:4-9\tEl tercer \u00abc\u00e1ntico del Siervo\u00bb<br \/>\n50:10, 11\tUn ep\u00ed\u00adlogo al c\u00e1ntico<br \/>\n51:1-8\tM\u00e1s sustento para la fe<br \/>\n51:9\u201452:12\tExpectativa creciente<br \/>\n52:13\u201453:12\tEl cuarto \u00abc\u00e1ntico del Siervo\u00bb<br \/>\n54:1-17\tLa fecunda ciudad madre<br \/>\n55:1-13\tGracia abundante<\/p>\n<p>56:1\u201466:24\tGloria y verg\u00fcenza de Sion<br \/>\n56:1-8\tBienvenida a los proscritos<br \/>\n56:9\u201459:15a\tLa verg\u00fcenza de Sion<br \/>\n59:15b-21\tEl libertador solitario<br \/>\n60:1\u201462:12\tLa gloria de Sion<br \/>\n63:1-6\tEl vengador solitario<br \/>\n63:7\u201464:12\tLas necesidades urgentes de Sion<br \/>\n65:1\u201466:24\tLa gran divisoria<br \/>\nComentario<br \/>\n1:1-31 UNA SITUACION DE CRISIS<\/p>\n<p>1:1 El profeta y su tiempo<br \/>\nIsa\u00ed\u00adas significa \u2020\u0153Yahweh (es) salvaci\u00f3n\u2020\u009d, nombre muy apropiado para el \u2020\u0153profeta evang\u00e9lico\u2020\u009d. La lista de reyes indica que profetiz\u00f3 durante no menos de 40 a\u00f1os, desde c. 740 a. de J.C.a. de J.C. Antes de Jesucristo, \u2014\u00faltimo a\u00f1o de Uz\u00ed\u00adas (cf.cf. Confer (lat.), compare 6:1)\u2014, hasta alg\u00fan tiempo despu\u00e9s del sitio de Jerusal\u00e9n en el a\u00f1o 701 a. de J.C.a. de J.C. Antes de Jesucristo, en la \u00e9poca de Ezequ\u00ed\u00adas cuyo reinado continu\u00f3 hasta 687\/6 a. de J.C.a. de J.C. Antes de Jesucristo<\/p>\n<p>1:2-4 La gran acusaci\u00f3n<br \/>\nEl llamado a los cielos y a la tierra nos trae a la memoria las \u00faltimas \u00f3rdenes de Mois\u00e9s (cf.cf. Confer (lat.), compare Deut. 30:19), y en el cual el vocablo enf\u00e1tico hijos a\u00f1ade una nota de intensidad personal. En la directa declaraci\u00f3n de Dios de los vv. 1b, 3 ([Yo] cri\u00e9 \u2020\u00a6 m\u00ed\u00ad \u2020\u00a6 mi) con el comentario confirmatorio del v. 4, ya estamos en el coraz\u00f3n de la crisis: la familia de Dios ha roto relaciones con \u00e9l. (El v. 3 es aun m\u00e1s conmovedor en el conciso original, sin el pero. En el v. 4a el sentido bien puede ser \u2020\u0153generaci\u00f3n de malignos, hijos depravados [de Dios]\u2020\u009d, la misma pa radoja que en el v. 2b). El t\u00ed\u00adtulo Santo de Israel es casi peculiar a Isa\u00ed\u00adas; se lo encuentra en 12 oportunidades en los caps. 1\u201339 y 13 en 40\u201366. La expresi\u00f3n se encuentra s\u00f3lo dos veces en el resto del ATAT Antiguo Testamento. Es un eco de las voces de los serafines (6:3), pero al mismo tiempo mitiga la lejan\u00ed\u00ada de \u2020\u0153santo\u2020\u009d por el hecho de que Dios se da a Israel. Ose. 11:9 anticipa este pensamiento.<\/p>\n<p>1:5-9 La devastaci\u00f3n de Jud\u00e1<\/p>\n<p>Sea que se trate de uno de los \u00faltimos or\u00e1culos de Isa\u00ed\u00adas, colocado aqu\u00ed\u00ad para iniciar el libro con una nota de urgencia, o de un fogonazo de una visi\u00f3n pre via (tal cual lo sugiere el como de los vv. 7d, 8d, pues el profeta parece describir lo que nadie sino \u00e9l puede ver), en ambos casos pone de relieve ciertos temas que le fueron se\u00f1alados en ocasi\u00f3n de su llamado. Cf. la cerraz\u00f3n mental del v. 5a con 6:9 s.; la devastaci\u00f3n del v. 7 con 6:11 s., la preservaci\u00f3n de los pocos en el v. 9 con 6:13. Tenemos aqu\u00ed\u00ad la primera insinuaci\u00f3n del motivo \u2020\u0153remanente\u2020\u009d que se har\u00e1 prominente a medida que avanza la profec\u00ed\u00ada (ver especialmente 10:20\u201322).<br \/>\n5, 6 El cuadro no es el de un hombre enfermo, sino de uno azotado hasta el borde de la muerte y que, sin embargo, pide m\u00e1s. As\u00ed\u00ad lo deja entrever el v. 5a y los s\u00ed\u00adntomas de 6b son los de heridas recibidas, cf.cf. Confer (lat.), compare las llagas con las \u2020\u0153heridas\u2020\u009d de 53:5.  7, 8 Aparece aqu\u00ed\u00ad la realidad literal: es la tierra de Jud\u00e1 la que ha sido pisoteada por las hordas extranjeras, quedando en pie solamente Jerusal\u00e9n (Sion). Es evidente que se trata de las consecuencias de la invasi\u00f3n de Senaquerib, bosquejada en 2 Rey. 18:13, con sus efectos entrevistos en Isa. 37:30\u201332, y su estad\u00ed\u00adstica registrada en el \u2020\u0153Prisma Taylor\u2020\u009d donde Senaquerib declara haber capturado no menos de 46 ciudades amuralladas, junto con innumerables aldeas y 200.000 personas. La caba\u00f1a es la choza del labriego o del vig\u00ed\u00ada, abandonada reliquia de la cosecha. 9 Es lo que se merece la gloriosa Sion, en un tris de ser barrida de la faz de la tierra como Sodoma.<\/p>\n<p>1:10-20 Corrupci\u00f3n pietista y su limpieza<\/p>\n<p>10 ss. El recibir el apelativo de Sodoma implicaba en un solo acto la acusaci\u00f3n y la sentencia. Como lugar de desastre, Sodoma signific\u00f3 todo lo que Pompeya e Hiroshima nos significan a nosotros; de ah\u00ed\u00ad el v. 9. Por mala reputaci\u00f3n ocupaba un sitial destacado, hasta que Isa\u00ed\u00adas anunci\u00f3 el v. 10. Tuvo la confirmaci\u00f3n de Ezequiel (cf.cf. Confer (lat.), compare Eze. 16:48) y de nuestro Se\u00f1or (cf.cf. Confer (lat.), compare Mat. 11:23), que establecieron la medida de la culpa seg\u00fan la oportunidad. De todos los arranques prof\u00e9ticos sobre la irrealidad religiosa (cf.cf. Confer (lat.), compare 1 Sam. 15:22; Jer. 7:21\u201323; Ose. 6:6; Am\u00f3s 5:21\u201324; Miq. 6:6\u20138) \u00e9sta es la m\u00e1s poderosa y sustentada. Su vehemencia no la supera ni siquiera Am\u00f3s, y se complementa en su forma y contenido. Primero se rechazan las ofrendas y luego los oferen tes (vv. 11, 12); pero a medida que el tono de Dios se agudiza yendo del disgusto al asco, su acusaci\u00f3n espec\u00ed\u00adfica se retiene hasta el espeluznante final del v. 15: \u00c2\u00a1Vuestras manos est\u00e1n llenas de sangre!<br \/>\nEl reproche da paso al mandato, en ocho llamadas atronadoras, a dejar de hacer lo malo (v. 16) y aprender a hacer lo bueno (v. 17). Esto es arrepentimiento en su pleno significado, absolutamente personal y totalmente pr\u00e1ctico (cf.cf. Confer (lat.), compare Dan. 4:27; Mat. 3:8; Luc. 19:8). Estas demandas profundas nos preparan para la oferta de la salvaci\u00f3n inmerecida que sigue inmediatamente.<br \/>\n18 Es notable que el gran ofrecimiento, al igual que la gran acusaci\u00f3n de los vv. 2\u20134, aparezca como un eco de los tribunales de justicia: Venid \u2020\u00a6 y razonemos juntos, es decir, \u2020\u0153discutamos nuestro caso\u2020\u009d (cf.cf. Confer (lat.), compare Job 23:7). Dios exige una franca confrontaci\u00f3n; pero, dado eso, puede cambiar lo inalterable, y borrar lo imborrable (la grana y el carmes\u00ed\u00ad no s\u00f3lo son deslumbrantes: son colores indelebles); solamente as\u00ed\u00ad el llamado lavaos (16) puede ser otra cosa que una burla. 19, 20 Nos recuerda, una vez m\u00e1s, a Deut. 30:15\u201320 (cf.cf. Confer (lat.), compare sobre v. 2), que casi podr\u00ed\u00ada denominarse el texto de la disertaci\u00f3n.<\/p>\n<p>1:21-31 El lamento de Dios y su determinaci\u00f3n<\/p>\n<p>1:21\u201323 Pureza perdida. 21, 22 Al igual que en la endecha \u2020\u0153\u00c2\u00a1C\u00f3mo han ca\u00ed\u00addo los valientes!\u2020\u009d (2 Sam. 1:25; cf.cf. Confer (lat.), compare el \u2020\u0153\u00c2\u00a1c\u00f3mo!\u2020\u009d de Isa. 14:12; Lam. 1:1, etc.) el tema es la gloria esfumada; aun las met\u00e1foras que se refieren a ello van de lo tr\u00e1gico a lo trivial (prostituta \u2020\u00a6 plata \u2020\u00a6 vino). Lo \u00fanico que se lamenta es la p\u00e9rdida moral: no el imperio de David o la riqueza de Salom\u00f3n, simplemente su justicia. 23 Presenta en miniatura la misma progresi\u00f3n des-de la revuelta espiritual a la injusticia social que se describe entre los vv. 2 y 17.<br \/>\n1:24\u201326 Fuego purificador. Dios toma su propia met\u00e1fora del v. 22, para revelar el ardiente aspecto del amor y el misericordioso aspecto del juicio. Es el amor, lo opuesto a la indiferencia, que considera tus escorias como mis adversarios; cf.cf. Confer (lat.), compare 62:1; Apoc. 3:19.<br \/>\n1:27\u201331 Fuego destructor. La l\u00ed\u00adnea trazada por Dios entre amigos y adversarios, los \u2020\u0153redimidos\u2020\u009d y los quebrantados, pasa a trav\u00e9s de Sion; no entre jud\u00ed\u00ados y gentiles sino entre convertidos (sus arrepentidos, es decir, los que \u2020\u0153tornan\u2020\u009d) y rebeldes. Para estos \u00faltimos, el fuego es el fin, no el comienzo. La clave para la met\u00e1fora de los robles y los jardines (vv. 29, 30) est\u00e1 en el v. 31: representan la fuerza y organizaci\u00f3n humanas, en las cuales nos sentimos tentados a confiar, es decir el fuerte y su trabajo; cf.cf. Confer (lat.), compare Am\u00f3s 2:9. (Es innecesario ver en todo esto una referencia a \u00ed\u00addolos o a ritos de la fertilidad, p. ej.p. ej. Por ejemplo los peque\u00f1os \u2020\u0153jardines de Adonis\u2020\u009d cuyo marchitarse representaba la muerte anual de Dios, si bien esto pudiera haber sugerido esa ins\u00f3lita met\u00e1fora.) Hay un eco moderno a la advertencia de que la destreza del hombre puede conducir a su perdici\u00f3n, la chispa que enciende la conflagraci\u00f3n.<\/p>\n<p>2:1-4:6 LA JERUSALEN DE DIOS Y LA JERUSALEN DEL HOMBRE<br \/>\n2:1 El nuevo encabezamiento sugiere que estas profec\u00ed\u00adas pueden haber circulado como una unidad antes de ser incluidas en la colecci\u00f3n completa. Alternan bruscamente entre la gloria final de Jerusal\u00e9n y su s\u00f3rdida actualidad.<\/p>\n<p>2:2-5 La ciudad de Dios<\/p>\n<p>Aqu\u00ed\u00ad, como en el casi id\u00e9ntico pasaje de Miq. 4:1\u20135, se descubre la verdadera eminencia de Sion, que el Se\u00f1or est\u00e1 en ella (cf.cf. Confer (lat.), compare Sal. 68:15, 16, donde los picos de los montes m\u00e1s altos miran \u2020\u0153con envidia\u2020\u009d [NC]); y esta es la \u00fanica gloria de la iglesia. Su papel no es intimidar a los hombres sino atraerlos (vv. 2c, 3a); pero los hombres necesitan de la verdad y del gobierno inflexible de Dios (vv. 3b, 4a; cf.cf. Confer (lat.), compare 42:4), el inconmovible centro de todo c\u00ed\u00adrculo perfecto. El id\u00ed\u00adlico final de la profec\u00ed\u00ada no puede escindirse del comienzo, o se nos deja con la amarga caricatura de esta escena en Joel 3:9, 10. De modo pues que tanto aqu\u00ed\u00ad como en Miq., la visi\u00f3n aparece como una apelaci\u00f3n (v. 5) no al sue\u00f1o de realizar alg\u00fan d\u00ed\u00ada un movimiento mundial, sino a responder en la actualidad y en el sitio donde estemos.<br \/>\nEs probable que nuestro Se\u00f1or tuviera en mente este pasaje cuando la primera se\u00f1al de afluencia de gentiles dio cumplimiento a su profec\u00ed\u00ada en Juan 12:32, de ser levantado (el mismo verbo, en un sentido m\u00e1s rico, como aparece en la LXXLXX Septuaginta (versi\u00f3n griega del AT) de Isa. 2:2b; \u2020\u0153elevado\u2020\u009d [RVARVA Reina-Valera Actualizada] \u2020\u0153ensalzado\u2020\u009d [NC]) para atraer a s\u00ed\u00ad a todos los hombres.<\/p>\n<p>2:6-9 La ciudad de Mam\u00f3n<\/p>\n<p>La marejada de supersticiones (v. 6), alianzas (v. 6c) riquezas (v. 7a), armamentos (v. 7b) e \u00ed\u00addolos (v. 8), que hac\u00ed\u00adan de la cosmopolita Jud\u00e1 cualquier co sa menos la luz de las naciones descrita m\u00e1s arriba, sugiere los d\u00ed\u00adas de Jot\u00e1m y Acaz, muy al comienzo de la carrera de Isa\u00ed\u00adas, en el per\u00ed\u00adodo comprendido entre la prosperidad de Uz\u00ed\u00adas y las reformas de Ezequ\u00ed\u00adas. Aunque aglomerada de gente, la tierra est\u00e1 desprovista: lo tiene todo a excepci\u00f3n de Dios (v. 6a).<br \/>\n6 Sobre la reputaci\u00f3n de los filisteos como adivinos, cf.cf. Confer (lat.), compare 1 Sam. 6:2\u20136; 2 Rey. 1:2\u20134. 7 En cuanto al materialismo que se menciona, ver Deut. 17:16, 17. 8 El vocablo que utiliza para \u00ed\u00addolos es un t\u00e9rmino favorito de Isa., tal vez porque es id\u00e9ntico al adjetivo \u2020\u0153in\u00fatiles\u2020\u009d o \u2020\u0153nulos\u2020\u009d (cf.cf. Confer (lat.), compare Job 13:4). 9 Hombre y ser humano (adam, \u2020\u00a6 is, los t\u00e9rminos gen\u00e9rico e individual para \u2020\u0153hombres\u2020\u009d); el Sal. 49:2 traduce esos vocablos como \u2020\u0153gente com\u00fan\u2020\u009d y \u2020\u0153gente notable\u2020\u009d; pero nos parece que es demasiado rebuscado. Se repiten, como una manera de decir \u2020\u0153todos\u2020\u009d en los vv. 11 y 17.<\/p>\n<p>2:10-22 El terror del Se\u00f1or<\/p>\n<p>Los siniestros refranes (vv. 10b, 19b, 21b; 11 y 17) y la inmensidad de la escena, le dan una extraordinaria fuerza a este poema. Es la consumaci\u00f3n de la visi\u00f3n inicial por Isa\u00ed\u00adas del Se\u00f1or \u2020\u0153alto y sublime\u2020\u009d (6:1), y establece el argumento final contra la confianza depositada en la potencia terrenal, tema constante de esta profec\u00ed\u00ada. El hecho de que haya un d\u00ed\u00ada de Jehovah de los Ej\u00e9rcitos (v. 12) le da a la predicaci\u00f3n de Isa\u00ed\u00adas la misma fuerza impelente que a Pablo (cf.cf. Confer (lat.), compare Hech. 17:31) \u2014elemento que la iglesia tiende a perder\u2014 y en este pasaje la referencia es, sin duda alguna, al \u00faltimo d\u00ed\u00ada, no a una crisis interme dia. Esto lo veremos en mayor detalle en los caps. 24\u201327 (apocal\u00ed\u00adpticos).<br \/>\nLa seguidilla de cosas altas cubre mucho de lo que siempre hallamos como imponente en los recursos naturales (vv. 13, 14), las defensas construidas (v. 15) y las realizaciones t\u00e9cnicas y culturales (v. 16; ver m\u00e1s adelante). Y, sobre todo, en el hombre mismo y en la religi\u00f3n hecha por el hombre (vv. 17, 18). Pero m\u00e1s notable aun es el final, su escena de fren\u00e9tico apuro (como el de Apoc. 6:15\u201317) haciendo resaltar la presente paciencia de Dios, que podr\u00ed\u00ada reducirnos, en un instante, a una huida ignominiosa y a arrojar lo que por tanto tiempo nos ha ordenado arrojar afuera (v. 20).<br \/>\n16 Tarsis significa probablemente una refiner\u00ed\u00ada, y los barcos as\u00ed\u00ad denominados ser\u00ed\u00adan los construidos para transportar cargas de lingotes. O pudiera referirse a Tartesio, en Espa\u00f1a, y para barcos de ultramar (cf.cf. Confer (lat.), compare 23:6). El extra\u00f1o vocablo que se traduce barcos hace hincapi\u00e9 en su belleza (lujoso), m\u00e1s que en su tama\u00f1o. 22 No figura en la LXXLXX Septuaginta (versi\u00f3n griega del AT) pero tiene la misma importante funci\u00f3n del v. 5 para traducir la visi\u00f3n en acci\u00f3n. La alusi\u00f3n h\u00e1lito \u2020\u00a6 nariz se refiere a la fragilidad de la vida humana; constituye un efectivo preludio al pr\u00f3ximo cap\u00ed\u00adtulo.<\/p>\n<p>3:1-15 Juicio por decadencia<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad como en la escena anterior todo era a lo c\u00f3smico y abrumador, aqu\u00ed\u00ad es a lo pordiosero. Es un estudio en desintegraci\u00f3n, bajo la presi\u00f3n de la esca sez en un pueblo sin ideales. Esa escasez, que es desesperante, se manifiesta de dos maneras: en las cosas materiales (pan y agua, v. 1; vestido, v. 7) y en un d\u00e9ficit de liderazgo (vv. 2\u20134). En algunas partes de Jud\u00e1 la profec\u00ed\u00ada comenzaba a cumplirse, sin duda alguna, cuando los asirios saquearon la tierra y deportaron a los cautivos (ver sobre 1:5\u20139), pero su total cumplimiento esper\u00f3 un siglo hasta que Nabucodonosor llev\u00f3 a los ciudadanos m\u00e1s capa ces a Babilonia (cf.cf. Confer (lat.), compare 2 Rey. 24:14), dejando atr\u00e1s un r\u00e9gimen d\u00e9bil e irresponsable.<br \/>\n2, 3 La lista de los cabecillas nos permite un vistazo de primera mano a la sociedad en los tiempos de Isa\u00ed\u00adas, cuyas respetables figuras inclu\u00ed\u00adan una mezcla de charlatanes (adivinos \u2020\u00a6 experto \u2020\u00a6 encantador); 4 ss. Pero con todo el desgobierno de este grupo diverso, peores cosas habr\u00ed\u00adan de ocurrir: al principio una total incompetencia y la anarqu\u00ed\u00ada resultante (vv. 4, 5), y finalmente una ruina tan completa, que parecer\u00ed\u00ada irrecuperable (vv. 6\u20138). Los muchachos del v. 4 constituyen una eficaz met\u00e1fora como los muchachos y mujeres del v. 12; pero esta ruina (v. 6) bien puede tener un sentido lite ral. A pesar de la certeza de que Jerusal\u00e9n no caer\u00ed\u00ada ante Senaquerib (37:33\u201335) Isa\u00ed\u00adas vio, con la misma claridad con que lo vio Miqueas, que su gloria final (cf.cf. Confer (lat.), compare 2:2, 5) tendr\u00ed\u00ada que ser precedida por la destrucci\u00f3n (22:4, 5; 32:6; cf.cf. Confer (lat.), compare Miq. 3:12; 4:1\u20138). No form\u00f3 parte de su ense\u00f1anza (si bien con frecuencia se asegura que lo fue) que Dios preservar\u00ed\u00ada su ciudad en forma incondicional.<br \/>\nParad\u00f3jicamente, el total derrotismo predicho en los vv. 6 y 7 es detectado en los vers\u00ed\u00adculos siguientes al actual esp\u00ed\u00adritu de bravata. 8, 9 La clara muestra del libre pensar y osada inmoralidad descritas en estos vers\u00ed\u00adculos no s\u00f3lo afrentan a Dios mismo, quien es la \u00fanica fuente de gloria (como lo hace patente el sorprendente cierre del v. 8), sino que, en \u00faltima instancia, no le deja a uno nada en que creer. Luego que el esc\u00e9ptico se haya dado gusto, queda va rado en el yermo que \u00e9l mismo ayud\u00f3 a producir. De manera que los 13\u201315 dictan sentencia contra los contempor\u00e1neos brutales y despiadados de Isa\u00ed\u00adas, que dieron impulso al fatal proceso. El cap. 5 ser\u00e1 m\u00e1s expl\u00ed\u00adcito; pero no ser\u00e1 m\u00e1s condenatorio.<\/p>\n<p>3:16-4:1 De la seda al cilicio<\/p>\n<p>Nunca la trivialidad fue expuesta con tanta falta de piedad o m\u00e1s abruptamente alcanzada por la tragedia. Aun el desfile inicial es chocante como tambi\u00e9n absurdo, contra el horrible trasfondo del v. 15 que es su costo humano. No hay necesidad de caricatura: los 21 detalles del atav\u00ed\u00ado (vv. 18\u201323) conforman un peque\u00f1o reino por s\u00ed\u00ad mismo, suficiente para ocupar toda la mente, y totalmente vulnerable. La terrible escena de la transformaci\u00f3n (3:24\u20134:1) ha sido establecida m\u00e1s de una vez, y en los vv. 25, 26 el destino del individuo se transforma en un s\u00ed\u00admbolo de la ciudad-madre misma, imagen que puede utilizarse nuevamente tanto para referirse a Babilonia como a Jerusal\u00e9n (cf.cf. Confer (lat.), compare 47:1\u20133; 52:2).<br \/>\nSi bien estas trivialidades en particular pueden parecer remotas, todas las generaciones \u2014y ambos sexos\u2014 tienen sus propios y solemnes ab surdos que pueden ser totalmente absorbentes. En el contexto de estos cap\u00ed\u00adtulos nos muestran un aspecto m\u00e1s de gloria terrenal, su vacuidad, que debe ser avergonzada ante la gloria de Dios. Este esplendor se abre paso en la siguiente secci\u00f3n.<\/p>\n<p>4:2-6 La gloria por venir<\/p>\n<p>El tenor general de este pasaje, en su contexto, es que la salvaci\u00f3n yace m\u00e1s all\u00e1 del juicio. La gloria de Israel debe ser la de un nuevo crecimiento despu\u00e9s de la destrucci\u00f3n, de santidad luego de ser purificados por fuego, y de la shekinah de Dios, es decir la presencia manifiesta de Dios, como en los d\u00ed\u00adas del \u00e9xodo.<br \/>\n2 El reto\u00f1o tiene su paralelo en el fruto de la tierra. Quiere se\u00f1alar que Israel debe nacer de nuevo: desde sus ra\u00ed\u00adces debe surgir una nueva generaci\u00f3n cuan do el juicio haya destruido toda su gloria presente y dejado muy pocos sobrevivientes. Lo que aqu\u00ed\u00ad se tiene en mente es una comunidad renovada; m\u00e1s adelante surgir\u00e1 que un Hombre constituir\u00e1 este crecimiento por excelencia (cf.cf. Confer (lat.), compare Jer. 23:5; Zac. 3:8; 6:12; y cf.cf. Confer (lat.), compare expresiones similares en Isa. 11:1).<br \/>\n3 Obs\u00e9rvese el individualismo: el nuevo Israel consistir\u00e1 de los personalmente santos, cuyos nombres est\u00e1n en el libro de la vida (cf.cf. Confer (lat.), compare con la \u00faltima frase, Exo. 32:32; Mal. 3:16; Apoc. 20:12\u201315). Pero 5 los describe como una comunidad, reunidos en un esp\u00ed\u00adritu muy distinto al de 1:13, y resguardados por la gloria de Dios. Esta gloria reposar\u00e1 sobre todo lugar del monte Sion, desde el momento en que todos son san tos, y por ello no estar\u00e1 reducida al santuario, como ocurr\u00ed\u00ada en el desierto. El himno 112 de Cantos B\u00ed\u00adblicos basa el tema de una de sus estrofas en los vv. 5 y 6; con toda justicia ve en esa expresi\u00f3n la presencia de Dios \u2020\u0153como gloria y dosel\u2020\u009d por encima y alrededor de la iglesia. 6 Cf. 25:4, 5.<\/p>\n<p>5:1-30 LA AMARGA VENDIMIA<\/p>\n<p>Con una secuencia independiente, este cap\u00ed\u00adtulo tiene mucho en com\u00fan con los que le precedieron (para la met\u00e1fora de la vendimia, cf.cf. Confer (lat.), compare 3:14; sobre la hu millaci\u00f3n de los encumbrados, cf.cf. Confer (lat.), compare 2:9 con 5:15) y castiga algunos de los pecados sociales que ya hemos visto. Lleva la extensa obertura del libro a un fort\u00ed\u00adsimo cl\u00ed\u00admax.<\/p>\n<p>5:1-7 La par\u00e1bola<\/p>\n<p>Esta es una peque\u00f1a obra maestra. 1 Su introducci\u00f3n, una canci\u00f3n de amor (BJBJ Biblia de Jerusal\u00e9n) halaga al o\u00ed\u00addo y despierta la imaginaci\u00f3n; la vi\u00f1a, al igual que el jard\u00ed\u00adn amu rallado y el vergel del Cantar de los Cantares de Salom\u00f3n (Cant. 4:12\u201315) seguramente hablar\u00e1 de una novia y su hermosura, guardada celosamente para el novio. 3, 4 Pero los oyentes quedan boquiabiertos por el anticl\u00ed\u00admax y por ped\u00ed\u00adrseles su opini\u00f3n, para descubrir que, al igual que David ante Nat\u00e1n (2 Sam. 12:1\u20137) hab\u00ed\u00adan estado asintiendo a su propio enjuiciamiento (cf.cf. Confer (lat.), compare tambi\u00e9n Mat. 21:40\u201343). 7 Finalmente, en el lenguaje original se pone \u00e9nfasis en la acusaci\u00f3n vali\u00e9ndose de una inolvidable \u00faltima l\u00ed\u00adnea, tersa como un epigrama. Su doble juego de palabras desaf\u00ed\u00ada toda reproducci\u00f3n, pero en una versi\u00f3n libre dir\u00ed\u00ada: \u2020\u0153\u00bfHall\u00f3 rectitud? \u00c2\u00a1Sola mente tumultos! \u00bfHall\u00f3 decencia? \u00c2\u00a1Solamente desesperaci\u00f3n!\u2020\u009d<br \/>\nLa par\u00e1bola trae a su culminaci\u00f3n, como nada podr\u00ed\u00ada hacerlo, la sinraz\u00f3n y lo indefendible del pecado; nos hallamos buscando alguna causa que ex plique el motivo del fracaso de la vid, y no hay ninguna. Solamente los seres humanos pueden ser tan caprichosos.<\/p>\n<p>5:8-23 Los seis ayes<\/p>\n<p>Aqu\u00ed\u00ad, \u2020\u0153las uvas silvestres de Jud\u00e1\u2020\u009d (frase de G. A. Smith) se muestran en los t\u00e9rminos m\u00e1s sencillos. Los ayes se suceden unos a otros con progresiva ra pidez, para dar un sentido de creciente vehemencia, como en las apelaciones emocionantes en el cl\u00ed\u00admax de 1:12\u201317. Son una muestra, no un inventario, relacionados con el tema prevaleciente de Isa\u00ed\u00adas sobre la arrogancia humana y su ca\u00ed\u00adda; por lo tanto son predominantemente los pecados de los grandes y poderosos.<br \/>\nEl ataque tiene toda la mordacidad de un retrato personal. Aqu\u00ed\u00ad est\u00e1n los grandes, expuestos a la vista de todos; aparecen como extorsionistas (vv. 8\u201310), j\u00f3venes disolutos (vv. 11, 12; cf.cf. Confer (lat.), compare vv. 22, 23) y escarnecedores, para quienes los \u00fanicos valores dignos de menci\u00f3n son los materiales (vv. 18\u201323).<br \/>\n5:8\u201310 Extorsionistas. La ley sobre la propiedad, que Nabot defendi\u00f3 con su vida (cf.cf. Confer (lat.), compare Lev. 25:23; 1 Rey. 21:3) se ha transformado en letra muerta, pero el insaciable deseo de adquirir m\u00e1s tierras, ser\u00e1, ir\u00f3nicamente, satisfecho. 10 Bato era una medida de capacidad para l\u00ed\u00adquidos equivalente a un efa para \u00e1ridos, de 37 litros; el homer (no confundir con el gomer de Exo. 16:36) ten\u00ed\u00ada una capaci dad diez veces mayor (cf.cf. Confer (lat.), compare Eze. 45:11). La cosecha ser\u00ed\u00ada desastrosamente inferior a lo sembrado.<br \/>\n5:11\u201317 J\u00f3venes disolutos. El negarse a medir, es decir, a enfrentarse con las normas fijadas por Dios (vv. 12b, 13a) es, para los profetas, anatema (Jer. 8:7; Ose. 6:6; Am\u00f3s 6:1\u20137), sea que tome la forma de una insensata religiosidad (1:3, 10\u201317), sofister\u00ed\u00ada (5:20, 21), ocultismo (8:19, 20) o el saturado escapismo ilustrado aqu\u00ed\u00ad. El juicio de estos sibaritas, al igual que las mujeres enloquecidas por la moda de 3:16\u20134:1, habr\u00e1 de ser que perder\u00e1n lo \u00fanico para lo cual vivieron (v. 13b), y de encontrarse como objeto de un apetito m\u00e1s insaciable que el de ellos mismos (v. 14) 14 Seol (ver sobre 14:9, 15; 38:10, 18).<br \/>\n5:18\u201323 Escarnecedores. Ya que el idioma heb. utiliza la misma palabra para una cosa y para su consecuencia, el v. 18 pudiera significar \u2020\u0153que traen el castigo a la rastra (sobre ellos mismos) \u2020\u00a6 que traen la retribuci\u00f3n a la rastra (sobre ellos mismos) \u2020\u00a6 \u2020\u009d (cf.cf. Confer (lat.), compare heb. de G\u00e9n. 4:13; Zac. 14:19). El siguiente vers\u00ed\u00adculo tiende a confirmar esta afirmaci\u00f3n. Como alternativa, la met\u00e1fora puede ser intencionalmente oscura, desde el mo mento en que el escarnecedor, en su perversidad, no es arrastrado hacia el pecado sino que lo busca con fruici\u00f3n y se deleita en \u00e9l. No hay casi generaci\u00f3n en la cual no existan tales \u2020\u0153audaces pensa dores\u2020\u009d, ya sean blasfemos (v. 19), pervertidos (v. 20) o tranquilamente omniscientes (v. 21). Causaron tanta sensaci\u00f3n como los inveterados bebedores del v. 22 y los realistas del v. 23, que sab\u00ed\u00adan del valor del dinero.<\/p>\n<p>5:24-30 Los depredadores de Dios<br \/>\n24, 25 El por tanto y por esta causa ta\u00f1en una doble nota inevitable al juicio, en t\u00e9rminos de una l\u00f3gica consecuencia (v. 24) y de ira judicial (v. 25), las cuales est\u00e1n siempre presentes cuando Dios castiga. La figura de la mano divina extendida, ser\u00e1 vista nuevamente en 9:12, 17, 21; 10:4; de modo que esta referencia aislada podr\u00ed\u00ada ser responsabilidad del copista que la insert\u00f3 aqu\u00ed\u00ad, pero es mejor considerarla como la oscuridad previa a la tormenta, sirviendo de nexo de uni\u00f3n de este cap\u00ed\u00adtulo con los que le siguen. 26\u201330 El ej\u00e9rcito, terrible en su precisi\u00f3n y ferocidad, descrito en los vers\u00ed\u00adculos finales, pavorosa conjunci\u00f3n de m\u00e1quinas y bestias salvajes, es Asiria. Pero esta potencia, la mayor de su \u00e9poca, est\u00e1 a disposici\u00f3n de Dios (v. 26), pobre consuelo para el rebelde, para quien este grupo de cap\u00ed\u00adtulos termina sin un rayo de esperanza.<\/p>\n<p>6:1-13 EL LLAMADO DEL PROFETA<\/p>\n<p>Es hasta ahora que podemos hacer una pausa para la visi\u00f3n inaugural, tal fue la urgencia del llamado al arrepentimiento y tan necesaria la detallada descripci\u00f3n de la escena de estos cap\u00ed\u00adtulos para explicar qu\u00e9 fue lo que arranc\u00f3 la confesi\u00f3n de Isa\u00ed\u00adas (v. 5) y cu\u00e1l el contexto del decreto de endurecimiento (vv. 9, 10). En esta visi\u00f3n se disciernen f\u00e1cilmente las preocupaciones m\u00e1s importantes del li bro: la ineludible santidad de Dios y su sola majestad; la gloria que ha decretado y la limpieza que demanda; la purificaci\u00f3n del penitente y la resurgente vida que habr\u00e1 de brotar del linaje de Israel.<br \/>\n1 El rey Uz\u00ed\u00adas muri\u00f3 despu\u00e9s, no antes, del llamado de Isa\u00ed\u00adas, como lo deja entrever claramente 1:1. Si su muerte tiene alguna significaci\u00f3n, aparte de la fecha, es que muri\u00f3 leproso, por mofarse de la santidad del culto a Dios cuando \u2020\u0153su coraz\u00f3n se enalteci\u00f3\u2020\u009d (2 Cr\u00f3n. 26:16; cf.cf. Confer (lat.), compare Isa. 2:17). La referencia a trono, templo, Rey de los vv. 1, 5, sugieren a algunos escritores un festival de entronizaci\u00f3n divina, pero no hay serias evidencias en favor de esa opini\u00f3n; su importancia radica, en todo caso, en se\u00f1alar cu\u00e1l es la autoridad ante la que deben inclinarse todos los seres humanos.<br \/>\n2 Serafines significa \u2020\u0153feroces\u2020\u009d o \u2020\u0153ardientes\u2020\u009d, ajustado ep\u00ed\u00adteto para las serpientes de N\u00fam. 21:6, 8 e Isa. 14:29; 30:6. Aqu\u00ed\u00ad, estos seres alados son semejantes a hombres (sus pies; su mano, v. 6), pe ro el objeto de la descripci\u00f3n es hacer nuevamente hincapi\u00e9 en la santidad de Dios, ante cuya presencia aun los seres deslumbrantes e inmaculados quedan abrumados, incapacitados de mirarle ni ser mirados por \u00e9l pero prontos a servir (v. 2) e incansables en alabarle (v. 3). 3 La ant\u00ed\u00adfona, si bien breve, proclama en voz tonante, en la primera l\u00ed\u00adnea (cf.cf. Confer (lat.), compare v. 4), la naturaleza, el nombre y el poder de Dios (Ej\u00e9rcitos, heb. se ba<ot, son las huestes o recursos que \u00e9l comanda en el cielo y en la tierra), y en la segunda l\u00ed\u00adnea la extensi\u00f3n y el car\u00e1cter de su dominio. Gloria es la manifestaci\u00f3n refulgente de lo que \u00e9l es y, por lo tanto, de su santidad; toda la tierra, no solamente Israel, fue hecha por y para esto. Lo que se infiere de ello, con respecto al juicio y a la salvaci\u00f3n, nos lo da 11:9; 40:5. N\u00fam. 14:21\u201323; Hab. 2:14. Llena. Obs\u00e9rvense las variacio nes sobre el tema de la llenura en los vv. 1, 3, 4.\n4, 5 El estremecimiento de los fundamentos, la oscuridad y el espanto despiertan reminiscencias del Sina\u00ed\u00ad (Exo. 19:16\u201318) y premoniciones de juicio: ver sobre ello el comentario del NTNT Nuevo Testamento en Heb. 12:28, 29 y obs\u00e9rvese la relevancia de Mat. 5:8. Forma parte integral del mensaje de Isa\u00ed\u00adas que sus palabras ser\u00e1n las de un hombre perdonado, tan culpable \u00e9l mismo como aquellos a quienes ofrecer\u00e1 la vida o la muerte. 6, 7 Tambi\u00e9n es caracter\u00ed\u00adstico que el juicio juega un papel prominente en la purificaci\u00f3n. El ardiente mensajero y el carb\u00f3n encendido deben haber presagiado al principio cualquier cosa menos la salvaci\u00f3n (cf.cf. Confer (lat.), compare 1:25, 26; 4:4); sin embargo, vino del lugar del sacrificio y habl\u00f3 el lenguaje de la expiaci\u00f3n (tu pecado ha sido perdonado proviene del verbo heb. para expiar). El carb\u00f3n encendido conlleva la total significaci\u00f3n del altar del cual provino; que la penalidad por el pecado fue pagada por un sustituto ofrecido en lugar del pecador. El s\u00ed\u00admbolo, aplicado a los labios de Isa\u00ed\u00adas, la regi\u00f3n anat\u00f3mica donde su necesidad era m\u00e1s apremiante, le da la certeza de un perd\u00f3n personal.\n8, 9 La respuesta de Isa\u00ed\u00adas: Heme aqu\u00ed\u00ad, env\u00ed\u00adame a m\u00ed\u00ad, es doblemente notable; en primer lugar por el contraste con su anterior desesperaci\u00f3n (v. 5) y con el apocamiento de, digamos, Mois\u00e9s o Jerem\u00ed\u00adas; y en segundo lugar por el hecho de que esta voz es aceptada en la corte celestial. (Ver en 1 Rey. 22:19\u201323, y Apoc. 5:1\u201314, la comparaci\u00f3n y el contraste.) 10\u201313 El decreto de endurecimiento citado en su totalidad o parcialmente por lo menos seis veces en el NTNT Nuevo Testamento (Mat. 13:14, 15; Hech. 28:26, 27), deber\u00ed\u00ada ser le\u00ed\u00addo hasta su conclusi\u00f3n en los vv. 11\u201313, donde se descubre que el juicio despeja el terreno para el nuevo crecimiento. Isa\u00ed\u00adas cumpli\u00f3 su comisi\u00f3n de enceguecer y ensordecer al pueblo, proclamando (no retaceando) la verdad. Y aqu\u00ed\u00ad Dios comparte con el profeta la cr\u00ed\u00adtica significaci\u00f3n de su ministerio. La pecaminosa Israel ha llegado a un pun to donde un solo nuevo rechazo de la verdad la condenar\u00e1 a un juicio inevitable. El dilema del profeta es que no hay manera alguna de salvar al pecador sino por la verdad cuyo rechazo le condenar\u00e1 totalmente. El \u00fanico signo de vida (cf.cf. Confer (lat.), compare 11:1; Job 14:7\u20139) est\u00e1 ausente de la LXXLXX Septuaginta (versi\u00f3n griega del AT), que omite el v. 13c; pero el libro de Isa., entre los Rollos del Mar Muerto confirma nuestro texto, y es inconcebible que la doctrina de Isa. del remanente divino contradijera su comisi\u00f3n inicial (ver 10:20\u201323). De modo, pues, que la visi\u00f3n termina con esperanza: en lugar de \u2020\u0153semilla de malvados\u2020\u009d (1:4, BJBJ Biblia de Jerusal\u00e9n) sobrevivir\u00e1 la simiente santa, expresi\u00f3n de infinita promesa a la luz, tanto del v. 3, respecto de la santidad, como de las repetidas promesas de la \u2020\u0153simiente\u2020\u009d victoriosa en G\u00e9n. 3:15; 22:18; G\u00e1l. 3:16.\n\n7:1-12:6 TORMENTA Y SOL: ASIRIA Y EMANUEL\nEstos cap\u00ed\u00adtulos han sido denominados \u2020\u0153El libro de Emanuel\u2020\u009d a causa del ni\u00f1o prometido en 7:14; 8:8, cuya naturaleza y reinado aparecen en 9:1\u20137; 11:1\u201310, contra un trasfondo de amenaza local (7:1\u20139) y dispersi\u00f3n universal (11:11\u201316). Las profec\u00ed\u00adas emergen directamente de una crisis contempor\u00e1nea, pero se proyectan a los \u00faltimos d\u00ed\u00adas (9:1) y a toda la tierra (11:9, 10; 12:4, 5).\n\n7:1-17 Isa\u00ed\u00adas enfrenta al rey Acaz\n\n7:1\u20139 El llamado a la fe. La fecha es c. 735 a. de J.C.a. de J.C. Antes de Jesucristo y la situaci\u00f3n es una desesperada propuesta de Israel y Siria para unirse con sus vecinos contra el arrollador conquistador asirio. Ante la negativa de Jud\u00e1 a cooperar, llegaron con un ej\u00e9rcito para derrocar a su rey con su propio candidato, el hijo de Tabeel (v. 6).\n3 Resulta impresionante y significativa la intervenci\u00f3n de Isa\u00ed\u00adas en medio de la alarma general. Su hijo Sear-yasuv (\u2020\u0153Un remanente volver\u00e1\u2020\u009d) es un portento viviente de juicio y salvaci\u00f3n (ver sobre 1:17; cf.cf. Confer (lat.), compare 8:18); el mismo lugar escogido de reuni\u00f3n probar\u00ed\u00ada, un d\u00ed\u00ada, cu\u00e1n fatal era la decisi\u00f3n tomada por el rey (36:2); 4 la exhortaci\u00f3n cu\u00ed\u00addate y ten calma fue el primero de una serie de llamados que se prolongaron durante toda su vida para confiar en lugar de intrigar (cf.cf. Confer (lat.), compare v. 9b; 8:12, 13; 28:16; especialmente 30:15). El llamado era m\u00e1s que racio nal; Siria e Israel los dos cabos de tiz\u00f3n que humean, pronto ser\u00ed\u00adan apagados. Siria fue aplastada en el a\u00f1o 732 a. de J.C.a. de J.C. Antes de Jesucristo, mientras que Israel perdi\u00f3 sus territorios del norte en 734 a. de J.C.a. de J.C. Antes de Jesucristo, su existencia nacional en 722 a. de J.C.a. de J.C. Antes de Jesucristo, y su identidad racial luego de una serie de repoblaciones que se prolongaron por lo menos hasta el reinado de Esarjad\u00f3n (cf.cf. Confer (lat.), compare Esd. 4:2), al cabo de lo cual (669 a. de J.C.a. de J.C. Antes de Jesucristo) fue destrozado hasta dejar de ser pueblo (v. 8b).\n7b\u20139a La inferencia pareciera ser que mientras Jud\u00e1 est\u00e1 bajo la protecci\u00f3n del \u00fanico Dios, sus enemigos no cuentan m\u00e1s que con hombres, \u00c2\u00a1y qu\u00e9 hombres! \u00c2\u00a1Es suficiente con nombrarlos! 9b El llamado a la fe es el meollo de la predicaci\u00f3n de Isa\u00ed\u00adas, con un juego de palabras que remedan un lema, tan esquivo al traductor como el de 5:7. La BJBJ Biblia de Jerusal\u00e9n, con belleza idiom\u00e1tica, traduce: \u2020\u0153Si no os afirm\u00e1is en m\u00ed\u00ad, no ser\u00e9is firmes.\u2020\u009d\n7:10\u201317 La se\u00f1al de Emanuel. 11, 12 El ofrecer cualquier prueba que Acaz quisiera nombrar no deja lugar a dudas de que el llamado a la fe era (y es) en primer lugar un llamado a la voluntad (cf.cf. Confer (lat.), compare Juan 7:17). El hacer caso omiso del ofrecimiento era rechazar de plano a Dios, pero Acaz ya hab\u00ed\u00ada tomado una decisi\u00f3n. La fe no jugaba ning\u00fan papel en su religi\u00f3n (2 Rey. 16:3, 4, 10\u201320) ni en su pol\u00ed\u00adtica. Tras la pulida conversaci\u00f3n religiosa (v. 12; cf.cf. Confer (lat.), compare Deut. 6:16) se escond\u00ed\u00ada un plan para jugarles una treta a sus enemigos ali\u00e1ndose con el mayor de ellos (cf.cf. Confer (lat.), compare 2 Rey. 16:7\u201310). Isa\u00ed\u00adas aclara perfectamente en el v. 17, reforzado por los vv. 18\u201325, la clase de amigo que habr\u00ed\u00ada de resultar Asiria.\n13 ss. Mientras tanto, Dios ten\u00ed\u00ada su propia se\u00f1al, para una mayor audiencia que la de Acaz (el os de los vv. 13, 14 en plural, para toda la dinast\u00ed\u00ada de David), y con un alcance mayor que una simple muestra de poder\u00ed\u00ado. Los detalles concurrentes en parte tranquilizan (vv. 15, 16), en parte advierten (v. 17); la leche cuajada y miel es algo enigm\u00e1tico, como s\u00ed\u00admbolo de abundancia natural (cf.cf. Confer (lat.), compare v. 22; Exo. 3:8) pero al mismo tiempo de una tierra despoblada (v. 22b), incultivada (cf.cf. Confer (lat.), compare 23\u201325). Pero el coraz\u00f3n de la se\u00f1al es Emanuel. No se dice qui\u00e9n es; aparecer\u00e1 en 9:6, 7; 11:1\u20135. Basta, por ahora, que mientras el rey recurre a un ej\u00e9rcito, Dios tiene su mirada puesta en el nacimiento de un ni\u00f1o (cf.cf. Confer (lat.), compare G\u00e9n. 17:19).\nMucho se ha discutido sobre de qu\u00e9 manera la se\u00f1al encaja con la crisis. Como una directa profec\u00ed\u00ada de Cristo (cf.cf. Confer (lat.), compare Mat. 1:22, 23), pareciera demasiado remoto hablarle a Acaz; no obstante, la se\u00f1al era para la amenazada casa de David (v. 13; ver p\u00e1rrafo anterior), y la visi\u00f3n de un pr\u00ed\u00adncipe venidero fue tranquilizante. Cf. 37:30; Exo. 3:13; Rom. 4:11, por se\u00f1ales que confirman la fe m\u00e1s que forzarla. Ver tambi\u00e9n sobre 8:1\u20134. Pero bien pudo Dios descorrer el velo de la distante escena echando mano a lo cercano. Algunos sugieren que la se\u00f1al tuvo vigencia inmediata en: a) el tiempo indicado los pocos a\u00f1os desde la concepci\u00f3n de un ni\u00f1o ahora, hasta alcanzar la edad de tomar decisiones, v. 16; o b) el nombre \u2020\u0153Dios (es) con nosotros\u2020\u009d que una madre contempor\u00e1nea quisiera darle a su hijo, lo contrario a Icabod (cf.cf. Confer (lat.), compare 1 Sam. 4:21); o c) la jerarqu\u00ed\u00ada, si anunciaba un nacimiento de la realeza, que tiende a ser un presagio de esperanza. (Pero cualquiera sea la estimaci\u00f3n que se haga este ni\u00f1o no pod\u00ed\u00ada ser Ezequ\u00ed\u00adas, nacido algunos a\u00f1os an tes.) Estas posibilidades no se oponen necesariamente entre ellas, ni con la predicci\u00f3n a largo alcance sobre el nacimiento de Cristo.\n14 La BJBJ Biblia de Jerusal\u00e9n y BC traducen \u2020\u0153doncella\u2020\u009d aunque RVARVA Reina-Valera Actualizada, NC y RVR prefieren virgen con el apoyo de la LXXLXX Septuaginta (versi\u00f3n griega del AT) como la cita de Mat. 1:23. El equivalente m\u00e1s apropiado en castellano es \u2020\u0153doncella\u2020\u009d: describe una esposa en potencia; tal como en G\u00e9n. 24:43 y la joven Mar\u00ed\u00ada de Exo. 2:8; presume m\u00e1s que afirma su virginidad, t\u00e9rmino que pierde su vigencia en el acto matrimonial. Antes de su cumplimiento en el NTNT Nuevo Testamento, su milagrosa inferencia hubiera pasado inadvertida, eclipsado por a) y c), por ejemplo, mencionados m\u00e1s arriba. Los tiempos de concebir\u00e1 y dar\u00e1 a luz son indeterminados: los participios heb. no hacen la distinci\u00f3n entre presente y futuro\n\n7:18-8:22 Explicaci\u00f3n de la elecci\u00f3n\n\n7:18\u201325 La invasi\u00f3n y sus consecuencias. Las dos met\u00e1foras en los vv. 18\u201320 hacen de la nube de soldados depredadores no s\u00f3lo una desagradable y v\u00ed\u00ad vida perspectiva sino un azote de Dios, tema desarrollado en 10:5\u201311. 20 Sobre la navaja alquilada, cf.cf. Confer (lat.), compare Eze. 29:18\u201320. La iron\u00ed\u00ada radica en que Acaz imagin\u00f3 que \u00e9l la hab\u00ed\u00ada alquilado. 21\u201325 El punto en cuesti\u00f3n es el triste espect\u00e1culo de la tierra prometida transform\u00e1ndose en una jungla por falta de israelitas, su abundancia (v. 22) un reproche a su esparcimiento y su estado salvaje una prueba de su declinaci\u00f3n. Es el tipo de reproche que puede recibir una iglesia en decadencia que vive de glorias pasadas que ya no puede sostener.\n8:1\u20134 La se\u00f1al de Maher-salal-jas-baz. La se\u00f1al de Emanuel (7:14\u201327), si bien se refer\u00ed\u00ada a los sucesos que habr\u00ed\u00adan de ocurrir en los \u00faltimos tiempos, implicaba una se\u00f1al por el futuro inmediato en que, no importaba cu\u00e1n pronto naciera Emanuel, la actual amenaza habr\u00ed\u00ada pasado antes de haberse percatado de ello. Pero no se especific\u00f3 el momento de su nacimiento; de ah\u00ed\u00ad que la nueva se\u00f1al es dada con referencia \u00fanicamente a un acontecimiento contempor\u00e1neo, y con sus aspectos m\u00e1s oscuros. Este ni\u00f1o ser\u00ed\u00ada el fruto de un nacimiento normal, y por su nombre \u2020\u0153El bot\u00ed\u00adn se acelera; el saqueo se apresura\u2020\u009d (ver nota de la RVARVA Reina-Valera Actualizada) ser\u00ed\u00ada un importante testigo (cf.cf. Confer (lat.), compare 8:18) de las predicciones de Dios, tanto sobre el enemigo a la puerta (v. 4; cf.cf. Confer (lat.), compare 7:16) como sobre la pr\u00f3xima v\u00ed\u00adctima de Asiria, es decir Jud\u00e1 (cf.cf. Confer (lat.), compare 7:17). La prolija atestaci\u00f3n (v. 2) llamar\u00ed\u00ada la atenci\u00f3n y tambi\u00e9n confirmar\u00ed\u00ada que el nombre precedi\u00f3 al acontecimiento. (Sobre una inscripci\u00f3n posterior consultar 30:7, 8.)\n8:5\u20138 Las mansas aguas de Dios y el torrente asirio. Considerando que Silo\u00e9 (cf.cf. Confer (lat.), compare Juan 9:7) es otro vocablo para significar \u2020\u0153conducto\u2020\u009d (en este caso un acueducto a cielo abierto, no el t\u00fanel de Ezequ\u00ed\u00adas, que en ese entonces pertenec\u00ed\u00ada al futuro), es probable que sea el encuentro con el rey (7:3) lo que sugiri\u00f3 esta figura para representar la tranquila ayuda de Dios. Al recurrir al maligno para combatir el mal, Jud\u00e1 se encontrar\u00ed\u00ada en el camino de la impetuosa correntada que desat\u00f3; y la tierra que estaba comprometiendo era de Emanuel. Pero hay esperanza como tambi\u00e9n amenaza en la expresi\u00f3n hasta el cuello (v. 8); por amor a Emanuel se estableci\u00f3 un l\u00ed\u00admite (cf.cf. Confer (lat.), compare 10:24\u201327).\n8:9\u201315 Dios nuestro refugio o nuestra ruina. 9, 10 Estos vers\u00ed\u00adculos, espl\u00e9ndidos en su desaf\u00ed\u00ado, constituyen la respuesta del profeta al significado de Emanuel, Dios est\u00e1 con nosotros; y tambi\u00e9n la insistencia del Se\u00f1or (con mano fuerte, v. 11) de que el pueblo modificara su manera de pensar, incluyendo la terminolog\u00ed\u00ada que utilizaban, y sus actitudes emocionales (v. 12), centr\u00e1ndolo todo en Dios (cf.cf. Confer (lat.), compare el llamado a un enfoque transformador en Rom. 12:2). 12a. Conspiraci\u00f3n ha de referirse a la intimidatoria coalici\u00f3n de 7:2; como alternativa puede significar no otra cosa que \u2020\u0153liga\u2020\u009d o \u2020\u0153alianza\u2020\u009d y ser el t\u00e9rmino que utilizaba Acaz por tomar partido con Asiria. Si fuera la segunda interpretaci\u00f3n, Isa\u00ed\u00adas estar\u00ed\u00ada diciendo: \u2020\u0153Esta no es una alianza que valga la pena ni siquiera mencionar\u2020\u009d; es decir: \u2020\u0153No deposites tu confianza en Asiria ni tem\u00e1is a Siria; conf\u00ed\u00ada y teme a Dios.\u2020\u009d\n12b, 13a Son citados en 1 Ped. 3:14, 15 (que identifica a Cristo con Jehovah de los Ej\u00e9rcitos) como sin duda Jes\u00fas mismo hab\u00ed\u00ada implicado en su alusi\u00f3n a Isa. 8:14, 15 en Luc. 20:18a (cf.cf. Confer (lat.), compare Rom. 9:33; 1 Ped. 2:7, 8). Ver tambi\u00e9n comentario sobre 28:16. Es la m\u00e1s s\u00f3lida de todas las realidades, de que Dios est\u00e1 presente aqu\u00ed\u00ad: o \u2020\u0153todosuficiente\u2020\u009d o insuperable.\n8:16\u201322 La luz es quitada. El tenor general del p\u00e1rrafo es que Israel est\u00e1 rechazando la luz (vv. 19\u201322) y por ello perdiendo las ense\u00f1anzas y bendiciones de Dios (vv. 16, 17). Lo \u00fanico que tendr\u00e1n son se\u00f1ales (v. 18); y todo lo que pueden esperar es oscuridad (v. 22).\nPero 16\u201318 condensan inmensas promesas. Con la expresi\u00f3n mis disc\u00ed\u00adpulos, Dios introduce una nueva definici\u00f3n de su pueblo en su relaci\u00f3n con \u00e9l (6:4\u20135). Estas son las voluntarias excepciones a 6:9, 10; la obediente fe de Isa\u00ed\u00adas (v. 17) habla de ello, y al peque\u00f1o grupo del v. 18 se lo ve en Heb. 2:13 como t\u00ed\u00adpico de la iglesia congregada alrededor de Cristo, una verdadera iglesia modelo, que se deja ense\u00f1ar, fiel, expectante, conspicua. Sobre la funci\u00f3n de los hijos de Isa\u00ed\u00adas como se\u00f1ales y prodigios, ver 7:3; 8:1\u20134. Los interlocutores en los vv. 16 y 17, son evidentemente el Se\u00f1or (v. 16) y el profeta (vv. 17\u201322); los imperativos del v. 16 est\u00e1n en sin gular, y no hay persona alguna a quien pudiera dirigirse naturalmente el profeta. Una alternativa atractiva es que no fuera Isa\u00ed\u00adas el destinatario del mensaje de Dios, sino Emanuel (cf.cf. Confer (lat.), compare v. 8c; Heb. 2:13), pero los hijos de Isa\u00ed\u00adas, portadores de la se\u00f1al, parecen estar en mente en el v. 18.\n19\u201322 Es muy marcado aqu\u00ed\u00ad el contraste con este grupo piadoso. Con m\u00e9diums en lugar de profetas, galimat\u00ed\u00adas en lugar de ense\u00f1anzas, y con los muertos como gu\u00ed\u00adas de los vivos, no es de extra\u00f1ar que no les ha amanecido. Para la prohibici\u00f3n sobre tales pr\u00e1cticas, ver Deut. 18:9\u201312.\n\n9:1-7 El amanecer mesi\u00e1nico\n\n1\u20135 La Biblia hebrea coloca el v. 1 como \u00faltimo vers\u00ed\u00adculo del cap. 8, pero Mat. 4:15, 16 lo establece como comienzo de nuestro pasaje. Zabul\u00f3n y Neftal\u00ed\u00ad son sitios perfectamente localizados y cayeron ante Asiria a los pocos meses de haber hablado Isa\u00ed\u00adas con Acaz (ver sobre 7:1\u20139). De modo que la primera parte de Israel que habr\u00ed\u00ada de sucumbir ser\u00ed\u00ada la primera en ver la gloria (v. 1b), sorprendente profec\u00ed\u00ada de la que hicieron caso omiso; cf.cf. Confer (lat.), compare Juan 1:46; 7:52. El creciente alivio y alegr\u00ed\u00ada de los vv. 1\u20135 a medida que son abolidos los arreos de la guerra, nos preparan para el encuentro con el Libertador; pero en lugar de un Gede\u00f3n de los \u00faltimos tiempos (cf.cf. Confer (lat.), compare 4b) es el ni\u00f1o (v. 6) ya anunciado como Emanuel en 7:14; 8:8.\n6, 7 Al par que 7:14 se concentra en su nacimiento y 11:1\u201316, en su reinado, los vv. 6, 7 dan especial \u00e9nfasis a su persona. Otras escrituras confirman que los tres primeros t\u00ed\u00adtulos implican divinidad: Admirable Consejero significa \u2020\u0153sobrenatural\u2020\u009d (cf.cf. Confer (lat.), compare especialmente Jue. 13:18), y es Yahweh de quien se dice que su \u2020\u0153consejo es admirable\u2020\u009d (NC) en Isa. 28:29. Algunos han intentado reducir Dios Fuerte a la categor\u00ed\u00ada de un h\u00e9roe deiforme (cf.cf. Confer (lat.), compare Eze. 32:21, donde, sin embargo, el t\u00e9rmino es plural), pero 10:21 utiliza el id\u00e9ntico t\u00e9rmino s\u00f3lo junto a Jehovah, el Santo de Israel. Padre Eterno no tiene un pa ralelo exacto; pero hay una paradoja de dar ese nombre a una criatura que a\u00fan no ha nacido. Padre significa la benevolencia paternal del perfecto gobernante sobre su pueblo al que ama como a sus hijos. Paz, en heb., significa tanto prosperidad como tranquilidad, y el v. 7 desarrolla las connotaciones de Pr\u00ed\u00adncipe (en el vocablo dominio con el sentido de \u2020\u0153gobierno\u2020\u009d), como asimismo de paz, brindando ahora la primera seguridad expl\u00ed\u00adcita de que el pr\u00ed\u00adncipe ser\u00e1 del linaje de David (cf.cf. Confer (lat.), compare 11:1). En cuanto a la \u00faltima frase del v. 7, ver Eze. 36:22; Zac. 8:2.\n\n9:8-10:4 La sombra sobre Samaria\n\nEn 5:25 se vio la mano de Dios lista para castigar; la misma amenaza se cierne sobre este pasaje, se\u00f1al\u00e1ndola en 9:12, 17, 21; 10:4. Si bien se refiere princi palmente al reino del norte (vv. 9, 21) el pasaje final (10:1\u20134) bien puede incluir a Jud\u00e1, como lo hizo en 5:24, 25.\n9:8\u201312 Juicio contra la bravata. Re\u00ed\u00adrse de hechos (v. 10) podr\u00e1 entusiasmar a una concurrencia (v. 10), pero constituye un rechazo de enfrentar lo que los s\u00ed\u00adntomas implican. A ese punto nada puede impedir el juicio. Los enemigos de Rez\u00ed\u00adn (v. 11) ser\u00ed\u00adan principalmente los asirios (ver sobre 7:1\u20139); las presiones del v. 12 pueden haber ocurrido en el per\u00ed\u00adodo comprendido entre la conquista de Damasco por los asirios en 732 a. de J.C.a. de J.C. Antes de Jesucristo y la ca\u00ed\u00adda de Samaria en 722 a. de J.C.a. de J.C. Antes de Jesucristo\n9:13\u201317 Juicio por relajamiento. El juicio comienza con los l\u00ed\u00adderes (cf.cf. Confer (lat.), compare Stg. 3:1) pero no excusa a los seguidores (v. 17). Entre los primeros, son los profetas los que se ganan el desprecio y la censura de Dios (v. 15), comparados, como lo pone Delitzsch, a \u2020\u0153la cola de un perro adul\u00f3n\u2020\u009d.\n9:18\u201321 Juicio por la desuni\u00f3n. El pecado, doblemente destructivo; lo primero que hace es redu cir la sociedad a una selva, luego esparce su fuego en medio de ella, tal cual lo certifican nuestras contiendas modernas. Pero los juicios que nos infligimos a nosotros mismos, siguen siendo los juicios de Dios: vv. 19a, 21b.\n10:1\u20134 Juicio por la injusticia. No son las crudas pasiones de los p\u00e1rrafos anteriores sino las maldades legalizadas del gobierno (v. 1) lo que lleva al cl\u00ed\u00admax de la serie. Los tremendos interrogantes del v. 3 podr\u00ed\u00adan arruinar las utilidades adquiridas en toda una vida, y todo ello dentro de los t\u00e9rminos de la ley.\n\n10:5-34 El hacha de Dios sobre Jud\u00e1\n\nEste pasaje es importante como ejemplo del control que Dios ejerce en la historia, en el mundo en general y entre su pueblo escogido en particular. Los vv. 9\u201311 parecieran indicar la fecha del or\u00e1culo como despu\u00e9s de la ca\u00ed\u00adda de Samaria (722 a. de J.C.a. de J.C. Antes de Jesucristo); pero no hay que pasar por alto la certeza absoluta anterior de Isa\u00ed\u00adas sobre este suceso (cf.cf. Confer (lat.), compare 8:4).\n10:5\u201319 Asiria, instrumento de Dios. 5\u201315 El conocimiento de que el agresor es manejado por Dios plantea el problema creado por los \u00e9xitos de los malvados en su justo contexto, al mostrar que sirve a los fines de la justicia cuando pareciera desafiarlos (vv. 6, 7), y no es nada impresionante en s\u00ed\u00ad mismo, (v. 15) ni queda, en \u00faltima instancia, sin castigo (v. 12). Se confiesa su vacuidad, incidentalmente, en las muestras del pensamiento asirio: la complacencia de los vv. 10, 11, el orgullo del v. 13a y la mentalidad del ladr\u00f3n de los vv. 13b, 14. Las ciudades fortificadas del v. 9 (cf.cf. Confer (lat.), compare 36:19) se\u00f1alan el inexorable avance del enemigo, seg\u00fan el orden del texto heb., desde Carquemis, sobre el Eufrates, hasta las proximidades de Samaria. Cf. el avance m\u00e1s local que, como un torbellino, mencionan los vv. 27b\u201331.\n16\u201319 De las dos met\u00e1foras, la enfermedad y el fuego del bosque, entretejidas en estos vers\u00ed\u00adculos (el heb. no tiene ninguna regla contra tales mezclas de figuras), la primera lleva la connotaci\u00f3n, tal vez, de corresponder a los medios de que se valdr\u00ed\u00ada Dios contra el ej\u00e9rcito asirio (ver sobre 2 Rey. 19:35), mientras que la segunda es una reiteraci\u00f3n del tema dominante de Isa. de bajar a los encumbrados (cf.cf. Confer (lat.), compare vv. 33, 34; 2:12, 13).\n10:20\u201323 Un remanente convertido. En este pasaje plet\u00f3rico de inferencias se observa la doble significaci\u00f3n de los dos t\u00e9rminos en la expresi\u00f3n un remanente volver\u00e1 (Sear-yasuv, cf.cf. Confer (lat.), compare 7:3). Por una parte no m\u00e1s de un \u00ed\u00adnfimo n\u00famero sobrevivir\u00e1n al juicio inminente o volver\u00e1n del exilio (vv. 22, 23; cf.cf. Confer (lat.), compare 11:11); y por la otra parte, volver\u00e1 al Dios fuerte (v. 21; cf.cf. Confer (lat.), compare 9:6) supone conversi\u00f3n. Dios busca hombres que se arrepientan; cuya confianza, a diferencia de la de Acaz en 2 Rey. 16:7, est\u00e1 depositada en \u00e9l m\u00e1s que en los hombres (vv. 20, 21). Tal es el verdadero Israel: no es la inmensa masa de los des cendientes de Abraham (ver la alusi\u00f3n en el v. 22a con respecto a G\u00e9n. 22:17; cf.cf. Confer (lat.), compare Rom. 4:16; G\u00e1l. 3:7\u20139). Pablo no solamente cita este pasaje (Rom. 9:27, 28) sino que arguye extensamente que el \u2020\u0153remanente seg\u00fan la elecci\u00f3n de gracia\u2020\u009d (Rom. 11:5) es una clave para entender el trato de Dios con Israel y el mundo.\n21 Referente a Dios fuerte ver sobre 9:6, 22, 23 En cuanto a la doble menci\u00f3n de la destrucci\u00f3n \u2020\u00a6 decidida, obs\u00e9rvese la deliberaci\u00f3n con la cual act\u00faa Dios en este cap\u00ed\u00adtulo: v\u00e9anse la impert\u00e9rrita mano en el v. 4 (comp. con 9:12, etc.), la imparcialidad de los vv. 12, 25, la preocupaci\u00f3n por una justicia simple en los vv. 2, 22b y los resultados positivos avizorados en los vv. 20, 21.\n10:24\u201334 El agresor detenido. Es un doble llamado a la fe: en primer lugar recordando su amor en el pasado (vv. 24\u201327), y en segundo lugar describiendo una amenaza siria que s\u00fabitamente queda en la nada (vv. 28\u201334). Se la describe como un ataque del norte que cubre los \u00faltimos 15 o 30 km.km. Kil\u00f3metro(s) de Jerusal\u00e9n. Desde que la ruta escogida del ej\u00e9rcito de Senaquerib iba a ser desde Laquis (cf.cf. Confer (lat.), compare 36:2) al sudoeste de Jerusal\u00e9n, la intenci\u00f3n del or\u00e1culo no es, presumiblemente, de informar sino de inspirar, primero conjurando la m\u00e1s v\u00ed\u00advida impresi\u00f3n de un enemigo del norte que desciende sobre Jerusal\u00e9n, y luego cambiando abruptamente la escena desgajando y cortando los \u00e1rboles gigantescos (vv. 33, 34), que es el juicio metaf\u00f3rico distintivo de esta profec\u00ed\u00ada (cf.cf. Confer (lat.), compare 2:12, 13; 6:13; 10:18, 19). Constituye un dram\u00e1tico refuerzo a la expresi\u00f3n de Isa\u00ed\u00adas no temas (v. 24), su lema durante la crisis (cf.cf. Confer (lat.), compare 7:4; 8:12, 13).\n\n11:1-12:6 El reinado mesi\u00e1nico\n\nVolvemos al tema de Emanuel, y al mismo tiempo que el infortunio de la casa real (v. 1) revela el lado oscuro de la se\u00f1al dada a Acaz (7:13\u201325); el resto es luminoso.\n11:1\u20135 El rey perfecto. El \u00e1rbol, derribado pero no aniquilado, constituye un v\u00ed\u00advido contraste con el arrasado bosque de Asiria (10:33, 34). En 6:13 el tronco era Israel, viviendo en el remanente (ver tambi\u00e9n sobre 4:2); aqu\u00ed\u00ad es la casa de David, y el v\u00e1stago en un hombre.\n1\u20133a El Esp\u00ed\u00adritu (v. 2). No solamente su nacimiento real lo capacita para el cargo, sino el Esp\u00ed\u00adritu divino lo hace, al igual que a los jueces y a los primeros reyes (cf.cf. Confer (lat.), compare Jue. 3:10; 6:34, etc.; 1 Sam. 10:10; 16:13), de modo que \u00e9l es un Salom\u00f3n, un Gede\u00f3n y un David, en una sola persona, si bien no parcial o caprichosamente investido, sino en forma rica (v. 2) y perdurable. Los dones son triples y no s\u00e9ptuplos: de sabidur\u00ed\u00ada y de inteligencia para el gobierno (cf.cf. Confer (lat.), compare 1 Rey. 3:9\u201312), de consejo y de fortaleza para la guerra (cf.cf. Confer (lat.), compare 9:6; 28:6; 36:5), y de conocimiento y de temor del Se\u00f1or para el liderazgo espiritual (cf.cf. Confer (lat.), compare 2 Sam. 23:2). El se deleitar\u00e1 (v. 3) lleva la connotaci\u00f3n de que el temor del Se\u00f1or es para \u00e9l una fragancia.\n3b\u20135 Muestran la puesta en pr\u00e1ctica de estos poderes, que lo hacen gu\u00ed\u00ada, guardi\u00e1n y ejemplo de su pueblo. Surge en el v. 4b que est\u00e1 investido de manera sobrenatural, de lo cual no queda ninguna duda en los vers\u00ed\u00adculos siguientes.\n11:6\u20139 El para\u00ed\u00adso recuperado. En esta escena id\u00ed\u00adlica se desarrolla de manera perfecta el t\u00ed\u00adtulo \u2020\u0153Pr\u00ed\u00adncipe de Paz\u2020\u009d (9:6). En verdad, la paz es dif\u00ed\u00adcil de ganar: sigue al juicio (cf.cf. Confer (lat.), compare v. 4b), arranca de la justicia (cf.cf. Confer (lat.), compare v. 5), de acuerdo con la secuencia expuesta en 32:17. Sin embargo, su meollo es la relaci\u00f3n expresada como el conocimiento del Se\u00f1or (v. 9; cf.cf. Confer (lat.), compare Jer. 31:34). Como un cuadro esto es inol vidable y muy eficazmente pone de relieve la expresa reconciliaci\u00f3n, la armon\u00ed\u00ada y la confianza. El reinado de Cristo ya produce esta clase de transformaci\u00f3n en la esfera del car\u00e1cter humano, y en \u00fal tima instancia cambiar\u00e1 toda la creaci\u00f3n (cf.cf. Confer (lat.), compare Rom. 8:19\u201325). Si esto ha de ocurrir lit.lit. Literalmente tal cual se lo describe aqu\u00ed\u00ad, eso es otro cantar; pareciera preferible considerarlo como una expresi\u00f3n terrenal de los \u2020\u0153cielos nuevos y tierra nueva\u2020\u009d (65:17, 25) en el cual la variedad no ser\u00e1 un problema, y donde los d\u00e9biles ser\u00e1n el complemento, ya no la presa, de los fuertes. Cf. v. 9b con Hab. 2:14.\n11:10\u201316 El gran retorno. 10 El eco del v. 10 se oye en 12a, destruyendo los linderos de la nacionalidad, mientras enfatiza el hecho de que la salvaci\u00f3n depende de un solo nombre bajo el cielo (cf.cf. Confer (lat.), compare Hech. 4:12). Este Rey es tanto ra\u00ed\u00adz como \u2020\u0153reto\u00f1o\u2020\u009d (v. 1) de la casa real: cf.cf. Confer (lat.), compare Apoc. 22:13, 16. Obs\u00e9rvese la respuesta voluntaria de las naciones en los vv. 10, 12a; cf.cf. Confer (lat.), compare 2:3; 42:4; 51:5. Al mismo tiem po no todos correr\u00e1n a \u00e9l, y surge claro de este pasaje, como asimismo de muchos otros, que los que escojan enemistad hallar\u00e1n, l\u00f3gicamente, la destrucci\u00f3n (v. 14, cf.cf. Confer (lat.), compare v. 4). 13, 14 La extinci\u00f3n de los celos (cf.cf. Confer (lat.), compare 9:20) es la contrapartida humana de los vv. 6\u20139 liberando la combatividad del pueblo de Dios, para su uso correcto (v. 14, cf.cf. Confer (lat.), compare Stg. 4:1, 7).\n15, 16 El tema de un \u00e9xodo aun mayor ser\u00e1 ampliamente desarrollado en los \u00faltimos cap\u00ed\u00adtulos (35:1\u201310; 48:20, 21), y lo de habr\u00e1 un camino en \u2020\u00a6 Asiria adquirir\u00e1 una mayor significaci\u00f3n en 19:23\u201325.\n12:1\u20136 C\u00e1ntico de salvaci\u00f3n. Despu\u00e9s de la alusi\u00f3n al \u00e9xodo (11:16) hay ecos pertinentes del c\u00e1ntico de Mois\u00e9s (cf.cf. Confer (lat.), compare v. 2b con Exo. 15:2a, y menos exactamente, v. 5a con la respuesta de Mar\u00ed\u00ada, Exo. 15:21a).\nLa ira que se pos\u00f3 sobre Israel en el refr\u00e1n de 9:12, 17, etc., es finalmente retirada, y la canci\u00f3n celebra la finalizaci\u00f3n de la separaci\u00f3n (v. 1) del temor (v. 2) y de la necesidad (v. 3). Es caracter\u00ed\u00adstico de Isa\u00ed\u00adas que la tranquila \u2020\u0153confianza\u2020\u009d (v. 2) se instala desde el comienzo y que el ser \u2020\u0153consolado\u2020\u009d por Dios es la secuela de la cautividad (v. 1; cf.cf. Confer (lat.), compare, 40:1; 66:13). Pero es Dios mismo el verdadero centro del salmo: Dios en relaci\u00f3n con el cantor (vv. 1, 2); Dios, conocido por sus hechos (vv. 4, 5) y por su nombre, es decir, su autoproclamaci\u00f3n. Obs\u00e9rvese la inusitada combinaci\u00f3n de \u2020\u0153Jah Jehovah\u2020\u009d (v. 2; ver nota de la RVARVA Reina-Valera Actualizada), poniendo \u00e9nfasis en el nombre personal expuesto en Exo. 3:14, 15; tambi\u00e9n el t\u00e9rmino especial que utiliza Isa\u00ed\u00adas de el Santo de Israel (v. 6); y, por sobre todas las cosas, Dios presente en poder, es grande en medio de ti (v. 6).\n\n13:1-23:18 MENSAJES PARA LAS NACIONES\n\nPese a la oscuridad de los detalles, estos cap\u00ed\u00adtulos ense\u00f1an una verdad principal y central: que el reino de Dios es el mundo. Esto, en t\u00e9rminos generales, es f\u00e1cil de anunciar; el expresarlo en todas sus letras, como lo hace esta secci\u00f3n, es para mostrar que su soberan\u00ed\u00ada no es nominal, sino real y cabal.\nLos or\u00e1culos fueron emitidos en distintas fechas (cf.cf. Confer (lat.), compare 14:28; 20:1); reunidos, forman un preludio entre la predicci\u00f3n de la crisis asiria de los caps. 1\u201312 y su cumplimiento en los caps. 28\u201339.\n\n13:1-14:23 Babilonia\n\nEl hecho de que Isa\u00ed\u00adas hijo de Amoz (13:1; cf.cf. Confer (lat.), compare 1:1) profetizara de Babilonia como la gran opresora, anticipando su papel en 100 o 200 a\u00f1os, es una in ferencia importante para la paternidad literaria de los caps. 40\u201366; ver la Introducci\u00f3n.\nEn contra de lo anterior, S. Erlandsson (The Burden of Babylon, Lund, 1970) sostiene que \u2020\u0153Babilonia\u2020\u009d aqu\u00ed\u00ad es meramente la ciudad como era en el tiempo de Isa\u00ed\u00adas, antes de su elevaci\u00f3n al poder imperial, y que su destrucci\u00f3n es la de 689 a. de J.C.a. de J.C. Antes de Jesucristo por su se\u00f1or, el rey de Asiria. Este enfoque, sin embargo, implica relacionar s\u00f3lo seis de los 45 vers\u00ed\u00adculos directamente con Babilonia; ver el re greso de Israel del exilio en 14:1, 2 sin relaci\u00f3n con la cautividad babil\u00f3nica; y adjudicar el canto sarc\u00e1stico de 14:4\u201323 a Senaquerib de Asiria, bajo uno de sus t\u00ed\u00adtulos secundarios como rey de Babilonia. Aunque los detalles de esta teor\u00ed\u00ada impresionan, es dif\u00ed\u00adcil ver la raz\u00f3n por la cual la Babilonia provincial de la \u00e9poca de Isa\u00ed\u00adas atraer\u00ed\u00ada este or\u00e1culo de alcances mundiales, salvo que ello tuviera referencia al papel que Babilonia jugar\u00ed\u00ada en la cautividad y el segundo \u00e9xodo de Israel. Sobre todo, la disecci\u00f3n del cap. 13 por la que Babilonia casi se convierte en un pensamiento tard\u00ed\u00ado (vv. 9\u201311) y la redirecci\u00f3n del cap. 14 a Asiria, hacen que esta interpretaci\u00f3n aparezca como forzada en lugar de convincente.\n13:1\u201316 El d\u00ed\u00ada del Se\u00f1or. 2 El poema se lanza directamente en la escena de una batalla, con todas las se\u00f1ales y griter\u00ed\u00ado de un ataque que resulta ser un juicio divino a gran escala (vv. 4, 5). Mis consagrados (v. 3) le sirvan a sabiendas o sin saberlo. El t\u00e9rmino carece aqu\u00ed\u00ad de una connotaci\u00f3n moral, como el v. 16 lo deja ver claramente.\nSi bien Babilonia es el tema central del cap. (vv. 1, 19), representa algo m\u00e1s importante que ella misma, desde que la ambigua palabra heb. para tierra (vv. 5, 9, 13) da lugar a otro significado, mundo (v. 11), en un marco de cataclismo c\u00f3smico tal como lo utiliza el NTNT Nuevo Testamento para describir los \u00faltimos d\u00ed\u00adas; cf.cf. Confer (lat.), compare vv. 10, 13 con Mat. 24:29.\n13:17\u201322 El derrocamiento de Babilonia. 17 Los medos, como aliados principales del reino medopersa de Ciro, estaban destinados a conquistar Babilonia bajo las \u00f3rdenes de Ciro en 539 a. de J.C.a. de J.C. Antes de Jesucristo Su proeza militar (vv. 17, 19), que derroc\u00f3 al Imperio Babil\u00f3nico, no se necesitaba contra la ciudad misma, tomada sin resistencia. Este fue, sin embargo, el comienzo del fin para Babilonia. 19\u201322 Resume la declinaci\u00f3n que se cumpli\u00f3 en forma irrev ersible cuando Seleuco Nicator abandon\u00f3 la ciudad al final del siglo IV a. de J.C.a. de J.C. Antes de Jesucristo, para edificar su nueva capital, Seleucia, a 64 km.km. Kil\u00f3metro(s) de distancia. Aun siendo as\u00ed\u00ad, su deserci\u00f3n no se produjo hasta el siglo II d. de J.C.d. de J.C. Despu\u00e9s de Jesucristo 21, 22 Los seres de estos vers\u00ed\u00adculos (cf.cf. Confer (lat.), compare 14:23; 34:11\u201315; y tambi\u00e9n 35:7) no se pueden identificar, pero son evidentemente repulsivos e inmundos desde el punto de vista ceremonial; de ah\u00ed\u00ad que \u2020\u0153s\u00e1tiros\u2020\u009d (BJBJ Biblia de Jerusal\u00e9n; BC, NC; ver nota de RVARVA Reina-Valera Actualizada), una suerte de demonio (cf.cf. Confer (lat.), compare Lev. 17:7), es una traducci\u00f3n preferible, en el v. 21, la de chivos salvajes, que eran animales limpios. El contraste entre el m\u00e1s hermoso de los reinos (v. 19) y esta \u2020\u0153habitaci\u00f3n de demonios y \u2020\u00a6 de toda ave inmunda y aborrecible\u2020\u009d (Apoc. 18:2) reaparece en el derrocamiento final del mundo imp\u00ed\u00ado en Apoc. 18, el mundo que Satan\u00e1s le ofreci\u00f3 a Jes\u00fas en Mat. 4:8, 9.\n14:1, 2 Los papeles se invierten. Aparece aqu\u00ed\u00ad el germen de los caps. 40\u201366 y, particularmente, de los caps. 56\u201366, en los cuales el dominio de Israel es de mayor inter\u00e9s. El punto de partida, co mo en el cap. 40, es la gracia divina, descrita aqu\u00ed\u00ad en t\u00e9rminos de emoci\u00f3n y de volici\u00f3n. Obs\u00e9rvese el contraste entre la misericordia y \u2020\u0153no tendr\u00e1n misericordia\u2020\u009d en 13:18. En este corto espacio se bosque jan dos aspectos de la futura relaci\u00f3n de los gentiles con Israel, mostr\u00e1ndolos como convertidos o como siervos. Con los residentes extranjeros del v. 1, integrados a la comunidad, cf.cf. Confer (lat.), compare 56:3\u20138.\nLos grados de servicio mencionados en el v. 2, que va de una ayuda amistosa (2a) al cautiverio (2b), reaparecen en 66:18\u201321 y 60:10\u201316 (v\u00e9ase comentarios sobre estos pasajes).\n14:3\u201323 Dicterio contra el rey de Babilonia. 3, 4a Dios ordena que las \u00faltimas palabras a ser emitidas contra los conquistadores lo sean por sus v\u00ed\u00adctimas y no por sus admiradores. En cuanto a la identidad del rey de Babilonia, no es, por supuesto, el ineficaz Nabonido, el rey final (de quien era delegado Belsasar), sino la dinast\u00ed\u00ada en su totalidad, y el reino as\u00ed\u00ad personificado. Ver tambi\u00e9n sobre los vv. 12\u201321 m\u00e1s adelante.\nLos dos movimientos de la canci\u00f3n de burla (vv. 4b\u201311; 12:21), enmarcados por su pr\u00f3logo y su ep\u00ed\u00adlogo (vv. 3, 4a; 22, 23), anuncian de entrada sus temas, en 4b y 12, con una caracter\u00ed\u00adstica exclamaci\u00f3n de comparaci\u00f3n: \u00c2\u00a1C\u00f3mo \u2020\u00a6 ! (ver sobre 1:21). Cf. cap. 47.\n4b\u201311 El primer tema trata del quebrantado opresor; su epitafio real es el inefable alivio que el mundo siente por su ca\u00ed\u00adda (v. 7). El nombre que Dios les reserva a tales tiranos no es el de \u2020\u0153hombres providenciales\u2020\u009d sino \u2020\u0153machos cabr\u00ed\u00ados\u2020\u009d (texto heb. del v. 9 para los caudillos), descripci\u00f3n casi tan denigrante como el pat\u00e9tico estado al cual todos son reducidos. El real cobertor del v. 11 es la \u00faltima y brutal verdad para el hedonista. Seol (v. 9, etc.) es el t\u00e9rmino gen\u00e9rico con que se designa el reino de los muertos; no es el infierno como instituci\u00f3n penal, para el cual el NTNT Nuevo Testamento utiliza el t\u00e9rmino Gehena. La palabra para los muertos (v. 9) es de una etimolog\u00ed\u00ada incierta; esta descripci\u00f3n po\u00e9tica y tambi\u00e9n, p. ej.p. ej. Por ejemplo la de Isa. 26:14 y del Sal. 88:10 sugieren una virtual suspensi\u00f3n de la existencia; pero el ATAT Antiguo Testamento puede, en ocasiones, ver m\u00e1s all\u00e1 de esto, a la resurrecci\u00f3n del cuerpo (ver comentario a 26:16; Dan. 12:2).\n12\u201321 El segundo tema es la ca\u00ed\u00adda de lucero, hijo de la ma\u00f1ana (Vulg. \u2020\u0153Lucifer\u2020\u009d): es decir, la fatal ambici\u00f3n del tirano m\u00e1s que su opresi\u00f3n. A menudo se toma esta canci\u00f3n como un relato de la rebeli\u00f3n de Satan\u00e1s (tomado con Eze. 28); pero es una conjetura muy precaria. La historia del orgullo y de la ca\u00ed\u00adda es, en el mejor de los casos, similar a lo que se dice de Satan\u00e1s en Luc. 10:18; 1 Tim. 3:6 y, de cualquier modo, cuando la Escritura se refiere directamente a su ca\u00ed\u00adda, se refiere al desmembramiento de su r\u00e9gimen, no su ca\u00ed\u00adda de la gracia (cf.cf. Confer (lat.), compare Apoc. 12:9\u201312).\nAlgunos sugieren que un relato ya existente de la estrella de la ma\u00f1ana, ejerciendo su se\u00f1or\u00ed\u00ado sobre los dem\u00e1s y luego cayendo a tierra, puede yacer detr\u00e1s de este poema (hay paralelos verbales cananeos al personificado lucero \u2020\u00a6  de la ma\u00f1ana o \u2020\u0153Lucero de la Aurora\u2020\u009d [BJBJ Biblia de Jerusal\u00e9n], al t\u00ed\u00adtulo el Alt\u00ed\u00adsimo y a la descripci\u00f3n de un monte de la asamblea, al norte [v. 13] de la corte celestial); pero tal relato, de existir, no se ha descubierto a\u00fan. La idea de un ataque al cielo, sin embargo, estaba conectada con Babilonia (es decir, Babel, G\u00e9n. 11). Una de sus iron\u00ed\u00adas es la idea de que para ser semejante al Alt\u00ed\u00adsimo (v. 14) hay que ser exaltado, mientras, por el contrario, debe ser el servir (cf.cf. Confer (lat.), compare Fil. 2:5\u201311). Los vv. 16\u201321 describen lo feo y lo breve de la falsa gloria.\nLa expresi\u00f3n lo m\u00e1s profundo de la fosa (v. 15) haciendo juego con los rec\u00f3nditos lugares del monte divino (v. 13), permite una visi\u00f3n anticipada de las distinciones dentro del Seol, que se aclaran luego en el NTNT Nuevo Testamento (cf.cf. Confer (lat.), compare Luc. 16:26).\n\n14:24-27 Asiria\nReafirma, en forma sucinta 10:5\u201334, sobre la amenaza inmediata que pende sobre Jud\u00e1. 24 La afirmaci\u00f3n de Dios como lo he pensado \u2020\u00a6  recoge la misma expresi\u00f3n usada para los propios planes de Asiria en 10:7a (\u2020\u0153pensar\u00e1\u2020\u009d). 25 Es caracter\u00ed\u00adstico de la estrategia divina que el enemigo sea quebrantado en el preciso instante de su victoria en mi tierra (cf.cf. Confer (lat.), compare Hech 4:27, 28). 26, 27 Sobre la mano extendida, cf.cf. Confer (lat.), compare 9:12; 10:24\u201327.\n\n14:28-32 Filistea\n\nLos vv. 28 y 32 dan vida a este or\u00e1culo. Acaz, el proasirio, est\u00e1 muerto; Asiria se ve en dificultades (v. 29a); ahora una misi\u00f3n filistea (v. 32a) arriba a Sion a proponer una rebeli\u00f3n, cosa que siempre le encanta a Ezequ\u00ed\u00adas. Si esto ocurri\u00f3 en 727 a. de J.C.a. de J.C. Antes de Jesucristo, cuando muri\u00f3 el asirio Tiglat-pileser III, el v. 29a hubiera a\u00f1adido mayor fuerza; pero la fecha m\u00e1s probable es la de 716\u201315 a. de J.C.a. de J.C. Antes de Jesucristo Era una prueba de obediencia tan aguda para Ezequ\u00ed\u00adas como lo fue la del cap. 7 para Acaz; y los filisteos eran un pueblo formidable en ese momento, al que no se pod\u00ed\u00ada ofender as\u00ed\u00ad como as\u00ed\u00ad (cf.cf. Confer (lat.), compare 28:18, 19).\nLa respuesta de Dios fue triple: en primer lugar, que a\u00fan habr\u00ed\u00ada que esperar peores cosas de Asiria (v. 29); en segundo lugar Filistea es un pueblo condenado (vv. 30b, 31); y en tercer lugar, el verdadero bienestar viene s\u00f3lo de Dios (vv. 30a, 32). Es el mensaje constante de Isa\u00ed\u00adas: confianza, no intriga.\n\n15:1-16:14 Moab\n\nEl r\u00f3tulo caracter\u00ed\u00adstico de este or\u00e1culo, citado y desarrollado con m\u00e1s detalles en Jer. 48, es el \u00ed\u00adntimo conocimiento y gran simpat\u00ed\u00ada, presto a mitigar el juicio pero incapaz de evitarlo. Moab ten\u00ed\u00ada lazos familiares con Israel (cf.cf. Confer (lat.), compare G\u00e9n. 19:36, 37) y particularmente con David (cf.cf. Confer (lat.), compare Rut 4:17; 1 Sam. 22:3, 4), si bien no ten\u00ed\u00ada nada en com\u00fan con la fe de Israel. Aparece en el ATAT Antiguo Testamento como una influencia mala (cf.cf. Confer (lat.), compare N\u00fam. 25) y un enemigo inveterado (cf.cf. Confer (lat.), compare 2 Rey. 3:4\u201327).\n15:1\u20139 Derrota y fuga. 1 Se desconoce el sitio geogr\u00e1fico de Ar-moab; las consonantes pueden significar \u2020\u0153ciudad\u2020\u009d, otro t\u00e9rmino para Quir, es decir, Quir-jar\u00e9set (cf.cf. Confer (lat.), compare 16:7, 11), principal plaza fuerte de Moab (moderna Kerak), situada al sur. Todo se perdi\u00f3 a la ca\u00ed\u00adda de Quir, pero la fuga en direcci\u00f3n sur hacia Zoar (v. 5), en Edom, sugiere que la invasi\u00f3n vino del norte, cuyas ciudades mencionadas aqu\u00ed\u00ad (la mayor\u00ed\u00ada de las cuales est\u00e1n sobre la carretera real, cf.cf. Confer (lat.), compare N\u00fam. 21:21\u201330) hab\u00ed\u00adan mirado a Quir para hacerse fuertes. 5 La angustia de este vers\u00ed\u00adculo se repite en 16:7, 9, 11. No es raro hallar en el ATAT Antiguo Testamento expresiones que demuestren sensibilidad por las miserias de la guerra (cf.cf. Confer (lat.), compare Jer. 4:19\u201321) y generosidad hacia el enemigo (cf.cf. Confer (lat.), compare Exo. 23:4, 5; Prov. 25:21, 22) pero pocas veces se combinan de manera tan conmovedora como aqu\u00ed\u00ad. 7 Es aparente que los fugitivos, abrazando sus tesoros (cf.cf. Confer (lat.), compare Luc. 12:21) est\u00e1n atravesando la frontera; el torrente de los sauces puede ser el wadi el-Hesy entre Moab y Edom. 9 A pesar de la compasi\u00f3n de Dios, el juicio es de \u00e9l, y debe aumentar (cf.cf. Confer (lat.), compare Mat. 23:37, 38).\n16:1\u20135 Moab puede mirar a Sion. 1, 2 Se les aconsej\u00f3 a los moabitas que habitaran en la \u2020\u0153Roca del Desierto\u2020\u009d (BJBJ Biblia de Jerusal\u00e9n; texto heb. Sela; cf.cf. Confer (lat.), compare 2 Rey. 14:7; es decir, la fortaleza edomita conocida ahora con el nombre de Petra), como paloma que hace nido (cf.cf. Confer (lat.), compare Jer. 48:28). Pero aqu\u00ed\u00ad Dios ha meneado la nidada (v. 2) para obligarla a buscar refugio como una vasalla de Sion. El tributo habitual de este pa\u00ed\u00ads pastoril eran los corderos (cf.cf. Confer (lat.), compare 2 Rey. 3:4).\nEl sentimiento del v. 2 habla m\u00e1s elocuentemente que cualquier tributo de dinero sea que los vv. 3, 4a expresen el ruego de los refugiados o la exhortaci\u00f3n del Se\u00f1or a Sion que les d\u00e9 la bienvenida. El ruego, o pedido, puede aun dramatizar para nosotros el llamado a usar nuestra mente (consejo), conciencia (decisi\u00f3n) y recursos (refugio) para con los perdedores en la vida (a quien Dios parece llamar aqu\u00ed\u00ad \u2020\u0153mis\u2020\u009d desterrados en el texto no enmendado del v. 4a; ver nota de la RVARVA Reina-Valera Actualizada). La perspectiva de Sion como un refugio y lugar de reuni\u00f3n (cf.cf. Confer (lat.), compare 14:32; 2:3, 4) conduce en los vv. 4b, 5a a otra de las visiones de Isa\u00ed\u00adas de un rey perfecto que vendr\u00e1. Entre las cuatro virtudes de su r\u00e9gimen (v. 5) note su disposici\u00f3n a promover lo recto, en contraste con la perversidad de 59:7 y la par\u00e1lisis de Hab. 1:4.\n16:6\u201314 Orgullo y ca\u00ed\u00adda de Moab. Las met\u00e1foras de la vendimia de Jer. 48:11, captan con precisi\u00f3n la fatal tranquilidad de Moab: \u2020\u0153sobre sus sedimentos ha estado reposado. No ha sido vaciado de vaso en vaso.\u2020\u009d La vid, base de su prosperidad, tambi\u00e9n domina este or\u00e1culo con sus subproductos (v. 7), sus exportaciones (v. 8b) y festividades (v. 10), notoriamente vulnerables.\n12 En el texto heb. hay un amargo juego de palabras: aparezca exhausto, y su memorable frase final muestra la bancarrota de todas las religiones paganas, muy semejante a lo expresado por nuestro Se\u00f1or en Mat. 6:7. 14 Como a\u00f1os de jornalero significa \u2020\u0153m\u00e1s bien corto que largo\u2020\u009d, como el permanente mirar al reloj de un obrero desganado.\n\n17:1-14 Damasco e Israel del norte\n\nSin duda pertenece a los primeros d\u00ed\u00adas de Isa\u00ed\u00adas, cuando Siria e Israel del norte estaban en estrecha alianza (ver cap. 7) y sus reinos a\u00fan intactos. Un breve p\u00e1rrafo le dice a Damasco su destino, pero es Israel el que carga con el peso de la reprensi\u00f3n, como asimismo con la indignidad de ser contado entre los paganos, siendo que su or\u00e1culo aparece entre los de aquellos.\n3b, 4 Tal vez redactado de esa manera para recordar la partida de la gloria en el d\u00ed\u00ada de El\u00ed\u00ad (cf.cf. Confer (lat.), compare 1 Sam. 4:21); pintan un alarmante cuadro de desaparecida belleza y, con 5 met\u00f3dica depredaci\u00f3n. Pero a su debido tiempo se cumple el plan de Dios para lograr un pu\u00f1ado de convertidos que adoren a su Hacedor (v. 7) y no a la obra de sus manos (ver 2 Cr\u00f3n. 30:10, 11). 9 Sus ciudades fortificadas, son aquellas dejadas por los cananeos y que a\u00fan permanec\u00ed\u00adan en la \u00e9poca de Isa\u00ed\u00adas. 10, 11 Si \u00e9ste fue un proceso tr\u00e1gicamente malgastado, estos vv. muestran que fue por culpa exclusiva de Israel de elegir ese camino, en la doble met\u00e1fora de la desde\u00f1ada plaza fuerte (v. 10a) y de la cosecha arruinada. 10 Vides importadas, con una promesa r\u00e1pida, representan el pacto de Israel con la pagana Damasco contra Jud\u00e1 y Asiria, para su propia ruina (ver 7:5\u20138). 12\u201314 Generalizan la afirmaci\u00f3n dada en 7:8 y 8:4; su m\u00e1s notable paralelo es el Sal. 46.\n\n18:1-7 Etiop\u00ed\u00ada\n\n1 La palabra para designar a Etiop\u00ed\u00ada es Cus, y actualmente el Sud\u00e1n; pero Isa. incluye la regi\u00f3n m\u00e1s all\u00e1 de los r\u00ed\u00ados (es decir, presumiblemente el Atbara y el Nilo Azul) que sugiere la actual Etiop\u00ed\u00ada. La expresi\u00f3n zumbido de alas semeja en su fon\u00e9tica a la palabra \u2020\u0153tsetse\u2020\u009d, es decir que imita el zumbar de los insectos. 2 Todo enfatiza el hecho de que los enviados de este cap\u00ed\u00adtulo lo son desde los extremos de la tierra; y la apelaci\u00f3n ex\u00f3tica de este hecho se ver\u00ed\u00ada acrecentada por su notable apariencia, de alta estatura y piel brillante y formidable reputaci\u00f3n (v. 2b), pues Cus hab\u00ed\u00ada logrado controlar a Egipto. Pero esta delegaci\u00f3n, como las dem\u00e1s (ver sobre 14:28\u201332), se despide con el id de Dios. 3, 4 Dios no necesita de intrigas; \u00e9l tomar\u00e1 su tiempo, trabajando tan silenciosamente como las sazones (v. 4). El enemigo llegar\u00e1 hasta las mismas monta\u00f1as de Jud\u00e1 (v. 3; cf.cf. Confer (lat.), compare 14:25), 5, 6 s\u00f3lo para ser destruidos al borde mismo de la victoria, como cosecha destruida en la v\u00ed\u00adspera de la siega.\n7 Pareciera mirar m\u00e1s all\u00e1 de la inmediata crisis de la agresi\u00f3n que hab\u00ed\u00ada tra\u00ed\u00addo a los mensajeros a Jerusal\u00e9n. Isa\u00ed\u00adas ve ahora a los viajeros bajo una nueva luz, como los primeros de muchos que un d\u00ed\u00ada vendr\u00e1n a Sion para rendir homenaje (el texto heb., sin la palabra de en el v. 7, sugiere que ser\u00e1n ellos mismos el obsequio de homenaje). Es la situaci\u00f3n ya vista en 2:3; 11:10; ser\u00e1 desarrollada m\u00e1s adelante en los caps. 60\u201362; est\u00e1 expresada gozosamente en los Sal. 68:31\u201335 y 87:4.\n\n19:1-25 Egipto\n\nEste or\u00e1culo expresa vigorosamente la verdad de que Dios hiere con miras a sanar (ver v. 22). El quebrantamiento inicial es seguido por una renovaci\u00f3n que supera toda promesa hecha a los gentiles en el ATAT Antiguo Testamento. Tal vez muestre a Egipto en sus dos aspectos: en primer lugar, como la potencia mundial hacia la cual dirig\u00ed\u00ada siempre sus miradas (cf.cf. Confer (lat.), compare 20:5), pero en segundo lugar como parte del mundo de Dios, por el cual se preocupa; con un sitio en su reino en el cual ser\u00e1n invalidadas las actuales diferencias de rangos y de razas.\n19:1\u201315 Egipto puesto de rodillas. 1\u20134 La met\u00e1fora de la nube veloz de Dios (v. 1) indica que la figura ret\u00f3rica po\u00e9tica lleva en s\u00ed\u00ad las verdades de este pasaje, seg\u00fan el cual se ve fracasar toda ventaja de Egipto. Es significativo que lo primero que se derrumba son sus recursos espirituales: sus creencias, su moral (v. 1), su unidad (v. 2) y sabidur\u00ed\u00ada humana (v. 3). A continuaci\u00f3n perder\u00e1 su libertad (v. 4); el amo d\u00e9spota podr\u00ed\u00ada ser uno de sus se\u00f1ores et\u00ed\u00adopes, p. ej.p. ej. Por ejemplo Tirhakah en vida de Isa\u00ed\u00adas, o uno de sus posteriores conquistadores, persas o griegos; hasta podr\u00ed\u00ada ser un tirano nativo; lo importante no es tanto la identidad del individuo, sino la secuencia de la decadencia a la tiran\u00ed\u00ada. 5 ss. Luego Dios toca su recurso vital, el Nilo, y decaen una a una sus industrias. Todo termina en una impotente anarqu\u00ed\u00ada (vv. 11\u201315), mortificante para una naci\u00f3n que se hab\u00ed\u00ada enorgullecido por 2.000 a\u00f1os por el entrenamiento de sus oficiales. 12 Cf. 1 Rey. 4:30. 13 Tanis y Menfis eran las reconocidas y antiguas capitales de Egipto; a Tanis, en el delta, se la recordaba como escenario de la gran opresi\u00f3n (cf.cf. Confer (lat.), compare Sal. 78:43). 15 Cf. 9:14, 15.\n19:16\u201325 Egipto convertida. El qu\u00ed\u00adntuple refr\u00e1n, en aquel d\u00ed\u00ada \u2020\u00a6  es un indicador (como en otras partes, p. ej.p. ej. Por ejemplo 4:1, 2) del d\u00ed\u00ada del Se\u00f1or. Isa\u00ed\u00adas preve la conversi\u00f3n de los gentiles, bajo la figura del m\u00e1s antiguo de los opresores y seductores de Israel (cf.cf. Confer (lat.), compare 30:2\u20135). Se sigue la pista del proceso desde sus comienzos, que fue en temor (vv. 16, 17) conduciendo a la sumisi\u00f3n (v. 18), d\u00e1ndole acceso a Dios (vv. 19\u201322,  altar, sacrificios) hasta la comuni\u00f3n (v. 23) y plena aceptaci\u00f3n (vv. 24, 25).\n18 Si las cinco ciudades deben entenderse en sentido lit.lit. Literalmente, no las podemos identificar ahora. Es probable que la expresi\u00f3n signifique \u2020\u0153unas pocas\u2020\u009d o aluda al precedente de Jos. 10, cuando la conquista de las cinco ciudades cananeas posibilit\u00f3 una victoria general. La Ciudad del Sol ser\u00ed\u00ada la de On, conocida luego como Heli\u00f3polis; pero el heb. significa aqu\u00ed\u00ad (quiz\u00e1 como retru\u00e9cano) \u2020\u0153Ciudad de Destrucci\u00f3n\u2020\u009d. Lo transcendental, en todo caso, es que se trata de la captura de una important\u00ed\u00adsima plaza fuerte del paganismo. 19 Alrededor de 170 a. de J.C.a. de J.C. Antes de Jesucristo, On\u00ed\u00adas IV, expulsado sumo sacerdote, erigi\u00f3 un templo en Leont\u00f3polis, Egipto, justific\u00e1ndose en los t\u00e9rminos del v. 19. Pero pareciera que la intenci\u00f3n del vers\u00ed\u00adculo tuviera, m\u00e1s bien, un sentido simb\u00f3lico: ahora habr\u00e1 tierra santa donde antes todo era profano. El obelisco, cf.cf. Confer (lat.), compare el de Jacob en Betel, fue un hito demarcatorio del territorio de Dios (G\u00e9n. 28:13, 18).\n23\u201325 Alargando la otra mano para abrazar tambi\u00e9n a Asiria \u2014tan a menudo acoplada a Egipto en el peor de los contextos (cf.cf. Confer (lat.), compare Ose. 7:11; 9:3)\u2014 estos vers\u00ed\u00adculos dan una insuperable visi\u00f3n de la total inclusi\u00f3n de los gentiles en el reino. Israel contar\u00e1 con una parte igual a la de los otros, es decir una tercera parte (tercero, v. 24; pero no el tercer lugar), y sus t\u00ed\u00adtulos distintivos ser\u00e1n compartidos con sus m\u00e1s crueles enemigos: mi pueblo, cf.cf. Confer (lat.), compare Ose. 2:23; 1 Ped. 2:10; obra de mis manos, cf.cf. Confer (lat.), compare Isa. 29:23; mi heredad, cf.cf. Confer (lat.), compare Deut. 32:9.\n\n20:1-6 La crisis de Asdod\n\nUna inscripci\u00f3n por Sarg\u00f3n llena todo el cuadro. La ciudad filistea de Asdod se hab\u00ed\u00ada rebelado contra Asiria, que r\u00e1pidamente depuso a su rey. Yamani, nuevo cabecilla, continu\u00f3 la lucha, con el apoyo prometido de Egipto y Etiop\u00ed\u00ada, habiendo tambi\u00e9n solicitado ayuda de Jud\u00e1. La disuasi\u00f3n poderosa de Isa\u00ed\u00adas result\u00f3 ampliamente justificada: Egipto no se incorpor\u00f3 a la lucha, Asdod fue subyugada y Yamani, que huy\u00f3 a Etiop\u00ed\u00ada, fue entregado a la tierna merced de los asirios.\n1\u20133 Tart\u00e1n, en idioma asirio, significa comandante en jefe. Corr\u00ed\u00ada el a\u00f1o 711 a. de J.C.a. de J.C. Antes de Jesucristo; la revuelta hab\u00ed\u00ada estallado en 713 a. de J.C.a. de J.C. Antes de Jesucristo e Isa\u00ed\u00adas hab\u00ed\u00ada adoptado, inexplicablemente, como lo indica el v. 3, el vestido de esclavo (desnudo, significar\u00ed\u00ada estar vestido \u00fanicamente con un taparrabo). El v. 2 es un par\u00e9ntesis. Dios ahora lo expone como el destino reservado a los rebeldes asirios.\nPareciera que hicieron caso de la advertencia, desde el momento en que Jud\u00e1 no fue castigada por Asiria. G. A. Smith se\u00f1ala que este idioma por se\u00f1ales (cf.cf. Confer (lat.), compare 8:18) logr\u00f3 que el mensaje alcanzara al pueblo, y no meramente a la corte. La incomodidad y humillaci\u00f3n de Isa\u00ed\u00adas fueron el precio por la seguridad de su pueblo.\n\n21:1-10 Babilonia, \u2020\u0153Desierto del Mar\u2020\u009d\n\nEste or\u00e1culo, al igual que el pr\u00f3ximo, tiene una vigorosa cualidad visionaria (en la met\u00e1fora del \u2020\u0153centinela\u2020\u009d) y un t\u00ed\u00adtulo simb\u00f3lico. El tema aparece en el v. 9 como la ca\u00ed\u00adda de Babilonia. 1 La frase Desierto del Mar pareciera combinar dos aspectos de la naturaleza indomable y avasalladora que se observa m\u00e1s expl\u00ed\u00adcitamente en Jer. 51:42, 43. Pero las mismas consonantes podr\u00ed\u00adan traducirse simplemente \u2020\u0153desiertos\u2020\u009d o posiblemente \u2020\u0153destructores\u2020\u009d.\n2\u20137 Se pinta un cuadro vivo y dislocado de un ataque de los persas (Elam, como un s\u00e1trapa persa) y de los medos (v. 2) que sorprender\u00e1 a los defensores de Babilonia descuidados y banqueteando (v. 5), tal como lo registra Dan. 5. Pero lo m\u00e1s sorprendente de todo es la parte que le toc\u00f3 representar a Isa\u00ed\u00adas en la visi\u00f3n. Su gran agitaci\u00f3n en los vv. 3, 4 es parecida a la de Jerem\u00ed\u00adas en Jer. 4:19\u201326, a pesar de que la ca\u00ed\u00adda de esa persecutoria ciudad, este lugar de gemido (v. 2) fue el anochecer que yo anhelaba (v. 4). Pero estas reacciones opuestas incidentalmente arrojan luz sobre lo escrito en los \u00faltimos cap\u00ed\u00adtulos en el sentido de que revelan el verdadero sentimiento de uno en quien (como a todos los exiliados) Babilonia se les hac\u00ed\u00ada tanto prisi\u00f3n como hogar. Si en verdad Isa\u00ed\u00adas habr\u00ed\u00ada de hablarles \u2020\u0153al coraz\u00f3n\u2020\u009d (40:2) de una generaci\u00f3n posterior, como si \u00e9l mismo fuera parte de ellos, este profundo envolvimiento es claramente un prerrequisito; es el lado interior de su profetizar. Obs\u00e9rvese tambi\u00e9n su doble estado consciente: en cierta medida se mantiene al margen en su papel de centinela (v. 6), y debe informar solamente lo que ve y oye (cf.cf. Confer (lat.), compare Hab. 2:1\u20133). Se pone mucho \u00e9nfasis en esta objetividad (vv. 6, 7, 10).\nEn 8a (realmente inconsecuente luego del v. 7), NC justificadamente traduce \u2020\u0153ya los veo\u2020\u009d. El profeta, justo cuando su vigilia parece interminable, ve la prometida cabalgata, y sabe que significa el fin de Babilonia. Apoc. 18:2 retoma el grito de \u2020\u0153Ha ca\u00ed\u00addo, ha ca\u00ed\u00addo\u2020\u009d, y trata a Babilonia como t\u00ed\u00adpico de un mundo imp\u00ed\u00ado. 10 La frase final del pasaje: Oh trillado pueblo m\u00ed\u00ado, hijo de mi era capta no s\u00f3lo la agon\u00ed\u00ada, sino el prop\u00f3sito de las interminables pruebas que sufri\u00f3 Israel.\n\n21:11, 12 Edom\nLos nombres, asociados a lugares, pertenecen a Edom, pero el t\u00ed\u00adtulo \u2020\u0153Duma\u2020\u009d (ver nota de la RVARVA Reina-Valera Actualizada; cf. G\u00e9n. 25:14) puede haber sido escogido por su ominoso significado: \u2020\u0153Silencio\u2020\u009d. El meollo del asunto es: \u2020\u0153\u00bfCu\u00e1nto falta para la ma\u00f1ana?\u2020\u009d, que refleja un per\u00ed\u00adodo de sufrimiento. La respuesta no es una perogrullada sino una advertencia de que de haber una tregua ser\u00e1 tan s\u00f3lo temporaria (cf. Prov. 4:18, 19). Los tres imperativos lit.lit. Literalmente \u2020\u0153preguntad, volved, venir\u2020\u009d (v. 12b), pueden ser interpretados en su significado aparente o, m\u00e1s profundamente, como el fundamental llamado divino: \u2020\u0153Buscad, arrepent\u00ed\u00ados, venid.\u2020\u009d Pero la respuesta de Edom se la puede colegir de 34:5\u201317, y del libro de Abd.\n\n21:13-17 Arabia\n13 Las primeras versiones traduc\u00ed\u00adan \u2020\u0153noche\u2020\u009d por Arabia pues ambos vocablos cuentan con las mismas consonantes. Posiblemente se trate de un doble entendimiento: cf.cf. Confer (lat.), compare v. 11 y los t\u00ed\u00adtulos simb\u00f3licos en 21:1; 22:2. El significado especial de este or\u00e1culo radica en la advertencia a la m\u00e1s libre e inaccesible de las tribus de que el largo brazo de Asiria los alcanzar\u00e1 incluso a ellos, a la orden de Dios. Los del extremo sur, Tema y Ded\u00e1n, tendr\u00e1n que ir en socorro de Cedar, su m\u00e1s expuesta tribu hermana. El significado de esto podr\u00ed\u00ada ser que las caravanas de mercaderes pudieran haber cometido el error de meterse en zonas asoladas por la guerra y volver con las manos vac\u00ed\u00adas y muertos de hambre. La registrada invasi\u00f3n de Arabia por Sarg\u00f3n, en 715 a. de J.C.a. de J.C. Antes de Jesucristo, favorece la opini\u00f3n de que los fugitivos habr\u00ed\u00adan sufrido las consecuencias de un ataque directo. 16, 17 Cf. 16:14 y su comentario.\n\n22:1-25 Jerusal\u00e9n\n\n22:1\u201314 El valle de la Visi\u00f3n. 1 El t\u00ed\u00adtulo simb\u00f3lico (cf.cf. Confer (lat.), compare sobre 21:1, 11, 13) enfatiza el hecho de que aun el propio pedestal del profeta, desde el cual ha contemplado a las naciones, no est\u00e1 exento de juicio. Valle, tomado del v. 5, puede referirse a Jerusal\u00e9n, como rodeada de monta\u00f1as (cf.cf. Confer (lat.), compare Sal. 125:2), o alg\u00fan otro sitio espec\u00ed\u00adficamente localizado (cf.cf. Confer (lat.), compare Joel 3:12, 14).\n2 ss. Hay un claro contraste entre la algazara de la ciudad (vv. 2a, 13) y su horrendo futuro. Lo que no est\u00e1 claro es si la parranda est\u00e1 en su apogeo, como lo dice Isa. (quiz\u00e1s despu\u00e9s de la retirada de Senaquerib, 37:37) o si debi\u00e9ramos incorporar un verbo en tiempo pret\u00e9rito en el v. 2a: \u2020\u0153T\u00fa, que estuvisteis llena \u2020\u00a6 \u2020\u009d, como en el lamento de 1:21. De cualquier manera que fuere, solamente Isa. ve ad\u00f3nde llevar\u00e1 esta vida desenfrenada, resumida para todo tiempo en el v. 13b (cf.cf. Confer (lat.), compare 1 Cor. 15:32).\nCon caracter\u00ed\u00adstica visi\u00f3n (cf.cf. Confer (lat.), compare 21:1\u201310) predice la ca\u00ed\u00adda de Jerusal\u00e9n un siglo m\u00e1s adelante (586 a. de J.C.a. de J.C. Antes de Jesucristo) con sus muertes por hambre (v. 2b; cf.cf. Confer (lat.), compare Lam. 4:9), sus l\u00ed\u00adderes fugitivos (v. 3; cf.cf. Confer (lat.), compare 2 Rey. 25:4, 5) y sus casas destruidas para reforzar la muralla (v. 10; cf.cf. Confer (lat.), compare Jer. 33:4). El papel jugado en todo esto por los guerreros de Elam y de Quir (v. 6) no se menciona en ninguna otra parte; pero Quir formaba parte del Imperio Asirio (cf.cf. Confer (lat.), compare 2 Rey. 16:9), y bien pudiera ser que algunos contingentes o mercenarios de estas avanzadas fueran parte del legado de los asirios a Nabucodonosor.\n8\u201314 Sobre la Casa del Bosque como una armer\u00ed\u00ada (v. 8), ver 1 Rey. 10:17; sobre la provisi\u00f3n de agua (vv. 9, 11), cf.cf. Confer (lat.), compare los preparativos de Acaz y Ezequ\u00ed\u00adas (7:3; 2 Rey. 20:20) en los propios d\u00ed\u00adas de Isa\u00ed\u00adas. Los dos muros (v. 11) eran probablemente, como lo sugiere J. Gray \u2020\u0153la convergencia de las paredes que rodeaban el cerro sudeste, con una extensi\u00f3n para incluir los dos estanques\u2020\u009d.\nObs\u00e9rvese, en todo esto, que Jerusal\u00e9n oscilaba entre el activismo (vv. 9\u201311) y la vida desenfrenada (vv. 12\u201314); la primera era una negaci\u00f3n de la fe (v. 11b), la segunda una negaci\u00f3n del arrepentimiento. Las palabras de 11b (y de 37:26) conforman una sorprendente anticipaci\u00f3n de los caps. 40\u201366, donde se menciona a Dios repetidamente como (lit.lit. Literalmente) \u2020\u0153haciendo y formando\u2020\u009d (\u2020\u0153lo determin\u00e9 \u2020\u00a6 he hecho\u2020\u009d) y que lo viene haciendo desde la antig\u00fcedad (cf.cf. Confer (lat.), compare 43:7; 44:2, 24); etc. Es otra insinuaci\u00f3n en favor de la paternidad literaria \u00fanica de Isa\u00ed\u00adas (ver Introducci\u00f3n).\n22:15\u201325 Ese mayordomo \u2020\u00a6 Sebna. Este alto funcionario aparece nuevamente con Eliaquim (cf.cf. Confer (lat.), compare v. 20) en 36:3; 37:2. Es posible que fuera el l\u00ed\u00adder del partido proegipcio (ver caps. 30, 31) que se mof\u00f3 de la predicaci\u00f3n de Isa\u00ed\u00adas; pero aqu\u00ed\u00ad se lo condena simplemente por su arrogancia y ostentaci\u00f3n. Cada uno de los matices en el mensaje de Dios que se refieren a este personaje est\u00e1 cargado de desprecio, desde la expresi\u00f3n ese mayordomo (v. 15) hasta verg\u00fcenza \u2020\u00a6  (v. 18); pone al descubierto el vehemente anhelo del hombre por el poder y el reconocimiento, y el amor por los s\u00ed\u00admbolos de la posici\u00f3n (sepulcros y carros espl\u00e9ndidos) y los arreos de su funci\u00f3n, que no pasan de ser meras c\u00e1scaras. Se ha encontrado un gran dintel de un pante\u00f3n como ser\u00ed\u00ada el de un funcionario de jerarqu\u00ed\u00ada, describi\u00e9ndolo como administrador del palacio, y podr\u00ed\u00ada ser el de Sebna; pero un agujero ha destruido su nombre.\n20 ss. Eliaquim hace un fuerte contraste con Sebna, sobre quien ha sido promovido cuando aparecen nuevamente en 36:3. En su relaci\u00f3n con Dios se lo denomina mi siervo (v. 20;  cf.cf. Confer (lat.), compare \u2020\u0153ese mayordomo\u2020\u009d, v. 15); en su relaci\u00f3n con los hombres ser\u00e1 padre de la comunidad (v. 21). Sin embargo, su ca\u00ed\u00adda (vv. 24, 25) vendr\u00e1 del mismo paternalismo mal entendido: es decir, por su incapacidad para decir \u2020\u0153no\u2020\u009d a los \u2020\u0153z\u00e1nganos\u2020\u009d de su familia que buscaban su padrinazgo. Por mejores que hayan sido sus intenciones, era un abuso de su funci\u00f3n, y las m\u00e1s firmes promesas de Dios no son nunca garant\u00ed\u00ada para cubrir esto. Con la secuencia de los vv. 23 y 25,  cf.cf. Confer (lat.), compare 1 Sam. 2:30; Jer. 22:24; Apoc. 2:1, 5.\n22 La llave de \u2020\u00a6 David cabe en este contexto de responsabilidad. Una llave era un objeto substancial que se guardaba en el cintur\u00f3n o colgando del hombro, pero las palabras iniciales del v. 22, con su eco de 9:6, hacen hincapi\u00e9 en la responsabilidad dada por Dios que acompa\u00f1aban dichas palabras, es decir para ser utilizadas en el inter\u00e9s del rey. \u2020\u0153Abrir\u00e1\u2020\u009d y \u2020\u0153cerrar\u00e1\u2020\u009d significan el poder para tomar decisiones, que nadie bajo el rey pod\u00ed\u00ada anular. Este es el trasfondo de la comisi\u00f3n a Pedro (cf.cf. Confer (lat.), compare Mat. 16:19) y a la iglesia (cf.cf. Confer (lat.), compare Mat. 18:18), con la advertencia contra el abuso, como se infiere de lo expresado anteriormente. Sin embargo, la autoridad final, en estos t\u00e9rminos, es reclamada para Cristo mismo (cf.cf. Confer (lat.), compare Apoc. 3:7, 8).\n\n23:1-18 Tiro\n\nTiro ten\u00ed\u00ada un alcance mayor aun que Babilonia; sus mercaderes eran conocidos desde el oc\u00e9ano Indico (cf.cf. Confer (lat.), compare 1 Rey 10:22) hasta el canal de la Mancha. Apoc. 17 y 18 combinaron los or\u00e1culos del ATAT Antiguo Testamento sobre Tiro y Babilonia (cf.cf. Confer (lat.), compare Isa. 14; Eze. 27) para el cuadro compuesto del mundo como seductor (cf.cf. Confer (lat.), compare v. 17) y opresor, contra la ciudad de Dios.\n23:1\u201314 Repercusiones y motivos de su ca\u00ed\u00adda. Las noticias alcanzaron a sus barcos en Chipre, su m\u00e1s pr\u00f3xima colonia (v. 1; ver sobre 2:16 en cuanto a Tarsis), dej\u00e1ndolos sin hogar como si el mismo mar quedara sin hijos por la ausencia de sus mercaderes (v. 4); como provocando el desaliento en Egipto (v. 5); y como dispersando a los habitantes de Tiro misma (la costa, v. 6), en la distante Tarsis (v. 6) o en la cercana Chipre (v. 12).\nEl v. 8 se refiere a la colonizaci\u00f3n de Tiro, consecuencia de su desarrollo comercial; y el oscuro v. 10 puede entenderse como una distante colonia que es presa de la anarqu\u00ed\u00ada ante el colapso de la ciudad madre. La palabra Cana\u00e1n se utiliza en el v. 11 como el territorio del suelo patrio de Tiro y de Sid\u00f3n, t\u00e9rmino que se ampli\u00f3 para abarcar toda la Palestina; la palabra mercaderes del v. 8, en estrecha relaci\u00f3n, muestra hasta qu\u00e9 punto era sin\u00f3nimo su nombre con el \u00e1mbito de sus transacciones comerciales.\nLa causa humana del derrumbe, pareciera ser Babilonia (v. 13) en lugar de Asiria, recordando que ambas potencias subyugaron parcialmente a Tiro. (M\u00e1s tarde los griegos, y m\u00e1s tarde aun los musulmanes y los cristianos, la capturaron y recapturaron.) Pero la ra\u00ed\u00adz de la causa se la busca en el v. 8 y la respuesta en el v. 9: \u00bfQui\u00e9n ha planeado esto \u2020\u00a6 ? Jehovah de los Ej\u00e9rcitos \u2020\u00a6  Es una particular instancia de su juicio contra la soberbia (v. 9) dondequiera que aparezca, que es uno de los grandes temas de este libro: ver sobre 2:10\u201322.\n23:15\u201318 Renovaci\u00f3n de su antiguo llamado. 15 Como hecho hist\u00f3rico es interesante consignar que despu\u00e9s de cada desastre (hasta la Edad Media) Tiro se recobr\u00f3, luego de un cierto lapso, y reanud\u00f3 su comercio. Los setenta a\u00f1os parecen referirse a una cifra redonda para significar una vida, como \u2020\u0153los setenta a\u00f1os\u2020\u009d de la cautividad jud\u00ed\u00ada. Pero la met\u00e1fora de la prostituta olvidada (vv. 15\u201317) hace que la renovaci\u00f3n sea al mismo tiempo pat\u00e9tica y corruptora; se nos muestra la perenne seducci\u00f3n de las cosas materiales, si bien el \u00faltimo vers\u00ed\u00adculo las reclama para su propio uso. Es el doble \u00e9nfasis de Apoc. 18:3 y 21:24.\n\n24:1-27:13 LA VICTORIA FINAL DE DIOS\nDespu\u00e9s de las naciones por separado (caps. 13\u201323) aparece ahora a la vista el mundo entero. Estos cuatro cap\u00ed\u00adtulos, denominados con cierta vaguedad \u2020\u0153El apocalipsis de Isa\u00ed\u00adas\u2020\u009d, hablan de la ca\u00ed\u00adda de los enemigos tanto sobrenaturales como terrenales (24:21, 22; 27:1), y de la misma muerte (25:8); contienen (26:29) una de las dos claras promesas del ATAT Antiguo Testamento de la resurrecci\u00f3n corporal. Pero esta escena m\u00e1s amplia es divisada desde el punto de observaci\u00f3n de Isa\u00ed\u00adas en Jerusal\u00e9n, teniendo a Jud\u00e1, Moab (25:10\u201312) y las grandes potencias de Egipto y Asiria (27:12, 13) a cercana y mediana distancia. Por abrumadores que sean los juicios, la nota dominante es el gozo, como se echa de ver en las canciones que frecuentemente irrumpen en la profec\u00ed\u00ada.\n\n24:1-23 La tierra y el cielo son juzgados\n\n24:1\u201313 La humanidad en el caos. Utilizando el recurso de las repeticiones, las rimas y los juegos de palabras, se refuerzan los vigorosos trazos verbales. 1 Trastornar\u00e1 su superficie es una excelente traducci\u00f3n de la RVARVA Reina-Valera Actualizada. 5 La raz\u00f3n de ser del juicio surge (obs\u00e9rvese la repetici\u00f3n de por esta causa del v. 6) del desprecio del hombre por las leyes y obligaciones. No hay certeza absoluta de que el pacto eterno se refiera a la promesa divina a todos los seres vivientes de G\u00e9n. (9:9\u201311), desde que la expresi\u00f3n del v. 5 podr\u00ed\u00ada significar simplemente \u2020\u0153la m\u00e1s permanente de las empresas\u2020\u009d; pero obs\u00e9rvese la referencia al diluvio en el v. 18b. 7 ss. El \u00e9nfasis sobre la tristeza es un sorprendente comentario a lo que Heb. 11:25 llama \u2020\u0153los placeres del pecado\u2020\u009d, y el t\u00e9rmino la ciudad del caos (heb. tohu, v. 10; cf.cf. Confer (lat.), compare G\u00e9n. 1:2) es un testigo a la acci\u00f3n regresiva del pecado, volviendo el orden de Dios al caos. El \u00fanico rayo de esperanza es la menci\u00f3n de los rebuscos (v. 13), el permanecer algunos pocos (v. 6) como en 17:6 y los expl\u00ed\u00adcitos pasajes referidos a \u2020\u0153remanentes\u2020\u009d, 10:20\u201323.\n24:14\u201316 Ultima alabanza y actual privaci\u00f3n. Los c\u00e1nticos parecieran provenir del remanente diseminado (ver sobre v. 13) que, a la luz del evangelio, pueden ser tanto los gentiles de Dios como el pueblo jud\u00ed\u00ado (cf.cf. Confer (lat.), compare Juan 11:52). La expresi\u00f3n en el oriente (v. 15) lit.lit. Literalmente es \u2020\u0153en las luces\u2020\u009d. La traducci\u00f3n cuenta con el apoyo de la frase que hace juego en el v. 14, desde el occidente. Pero esto es un gozo anticipado; estamos de vuelta en las actuales circunstancias apremiantes del v. 16 (cf.cf. Confer (lat.), compare las mismas met\u00e1foras en 17:4\u20136).\n24:17\u201323 Juicio c\u00f3smico. 17 Los tres sustantivos, sorprendentemente parecidos en el original, insisten implacablemente sobre el juicio. 18a Para la infructuosa fuga, cf.cf. Confer (lat.), compare Am\u00f3s 5:19. 18b Cf. comentario al v. 5 sobre el trasfondo. 21, 22 El ej\u00e9rcito de lo alto significar\u00ed\u00ada en alg\u00fan contexto no otra cosa que \u2020\u0153estrellas\u2020\u009d (cf.cf. Confer (lat.), compare 40:26); pero aqu\u00ed\u00ad, como contraparte de los reyes de la tierra, sentenciados a prisi\u00f3n y a ser castigados (cf.cf. Confer (lat.), compare 2 Ped. 2:4) se refiere sin duda a los \u2020\u0153esp\u00ed\u00adritus de maldad en los lugares celestiales\u2020\u009d (Ef. 6:12). La referencia m\u00e1s completa a tales seres en el ATAT Antiguo Testamento la tenemos en Dan. 10:2\u201321; cf.cf. Confer (lat.), compare tal vez Sal. 82. Ver tambi\u00e9n en el NTNT Nuevo Testamento, Rom. 8:38, 39; Col. 2:15; Apoc. 12:7\u201312. 23 Pero el fin es gloria total. Si el sol y la luna han de perder su esplendor es porque su brillo queda superado por la luz misma, por el Se\u00f1or que reina en toda su magnificencia. Es esencialmente la misma visi\u00f3n que la de Apoc. 21:22\u201327.\n\n25:1-12 La gran liberaci\u00f3n\n\n25:1\u20135 El fin de la tiran\u00ed\u00ada. Este c\u00e1ntico se inicia sin previo anuncio (a diferencia de los del v. 9; 26:1\u201321; 27:2\u201311), y por su reiteraci\u00f3n de la palabra tiranos (vv. 4, 5; cf.cf. Confer (lat.), compare v. 3) traduce el particular sufrimiento y correspondiente gratitud de los d\u00e9biles y sufridos. Es un \u2020\u0153Magn\u00ed\u00adficat\u2020\u009d del ATAT Antiguo Testamento. 1 Dos de las caracter\u00ed\u00adsticas del obrar de Dios (maravillas, designios) ya fueron mencionadas en los nombres del rey prometido (9:6), y se repetir\u00e1n en 28:29. En cuanto a la larga maduraci\u00f3n de sus planes (anta\u00f1o), \u00e9nfasis favorito en Isa\u00ed\u00adas, ver sobre 22:11. 2\u20135 El canto, de consiguiente celebra no solamente la victoria por venir (cuando queden arrasadas las defensas del enemigo, v. 2, haya recibido el homenaje correspondiente, v. 3, y silenciado su estruendo, v. 5), sino el refugio que ya puede ser hallado en Dios mientras la maldad da lo peor de s\u00ed\u00ad (v. 4); su acometida es descrita en t\u00e9rminos de la naturaleza desatada (tormenta) y de insuperable calor.\n25:6\u20138 La finalizaci\u00f3n de la oscuridad y la muerte. 6 El banquete introduce una nota positiva en lo que de otra manera es principalmente un relato de males eliminados. Es una nota de realizaci\u00f3n (pues una fiesta es una celebraci\u00f3n), de abundancia (v. 6b) y de gozo compartido (obs\u00e9rvese la cu\u00e1druple repetici\u00f3n de todos en los vv. 6\u20138). Nuestro Se\u00f1or saboreaba esta perspectiva festiva a pesar de verse obligado a ofrecer a sus disc\u00ed\u00adpulos una copa muy distinta: cf.cf. Confer (lat.), compare Mat. 26:29.\n7 La cubierta o velo podr\u00e1 ser el luto (v. 8b) o la ceguera (cf.cf. Confer (lat.), compare 2 Cor. 3:15) de la humanidad ca\u00ed\u00adda; ambos se complementan. 8a La traducci\u00f3n para siempre es la que va m\u00e1s al grano (cf.cf. Confer (lat.), compare p. ej.p. ej. Por ejemplo 28:28), pero la ra\u00ed\u00adz tambi\u00e9n encierra la idea de \u2020\u0153victoria\u2020\u009d (cf.cf. Confer (lat.), compare 1 Cor. 15:54) o preeminencia y es utilizada en 1 Sam. 15:29 y 1 Cr\u00f3n. 29:11 donde aparece como \u2020\u0153gloria\u2020\u009d y \u2020\u0153majestad\u2020\u009d. En cualquiera de los dos casos, la promesa es una de las glorias del ATAT Antiguo Testamento y del NTNT Nuevo Testamento. En un solo vers\u00ed\u00adculo (cf.cf. Confer (lat.), compare tambi\u00e9n Apoc. 21:4) el \u00faltimo enemigo se ha ido y se ha derramado la \u00faltima l\u00e1grima.\n25:9\u201312 El final del orgullo. 9 Este vers\u00ed\u00adculo pertenece tanto al p\u00e1rrafo anterior como a este mismo; pero tal vez la conjunci\u00f3n porque (v. 10) es la que une m\u00e1s estrechamente estos vers\u00ed\u00adculos. Hay una insinuaci\u00f3n de tensa expectativa m\u00e1s que de mera pasividad en el verbo traducido hemos esperado; cf.cf. Confer (lat.), compare 26:8; 33:2; 40:31; 49:23b.\n10 Moab, sorprendentemente local en una escena tan universal (cf.cf. Confer (lat.), compare \u2020\u0153Edom\u2020\u009d en 34:5) se la exhibe como la personificaci\u00f3n del orgullo (v. 11b; cf.cf. Confer (lat.), compare 16:16), quiz\u00e1 especialmente el orgullo de gente peque\u00f1a. De la misma manera el muladar expresa la indignidad tanto como lo inexorable del juicio para los orgullosos; cf.cf. Confer (lat.), compare la secuencia en 14:14, 15, 19.\n\n26:1-27:1 Triunfo despu\u00e9s de aflicci\u00f3n\n\n26:1\u20136 La sufrida ciudad. Por fin divisamos nuestra propia ciudad, enfrentada a su rival. Esta \u00faltima cuenta con su nuevo ep\u00ed\u00adteto, enaltecida (v. 5), para agregar a los de 25:2 (\u2020\u0153fortificada\u2020\u009d) y 25:3, \u2020\u0153ciudades de las naciones tir\u00e1nicas\u2020\u009d. 1 Nuestra ciudad es fortificada, no con fuerza bruta sino con la actividad salvadora (1b) del Dios viviente, la Roca de la eternidad (v. 4). De modo que nuestro disfrutar de esta protecci\u00f3n personal e invisible debe ser personal, en verdad (v. 2) y confianza (vv. 3, 4). Estos vers\u00ed\u00adculos son tan l\u00f3gicos como hermosos, enraizados en Dios. 3 Completa paz (lit.lit. Literalmente \u2020\u0153paz, paz\u2020\u009d) es su don de bienestar y plenitud a una mente no meramente constante sino firme (la palabra es pasiva, \u2020\u0153anclado en ti\u2020\u009d). 4 El llamado a confiar para siempre es igualmente l\u00f3gico, basando nuestra fe sobre la fidelidad de Jehovah \u2020\u00a6 la Roca de la eternidad y basado el para siempre de nuestro compromiso en la eternidad de su ser. Jes\u00fas se\u00f1alar\u00ed\u00ada, adem\u00e1s, la eternidad del compromiso de Dios con los suyos (Mat. 22:31, 32).\n26:7\u201318 La larga noche de espera. El \u2020\u0153esperar\u2020\u009d en este pasaje es en parte por el derrocamiento del mal por medio de la correcci\u00f3n (vv. 9\u201311) o la destrucci\u00f3n (vv. 11c, 13\u201315) de los malvados, pero es fundamentalmente un anhelar por Dios mismo (te hemos \u2020\u00a6 te espera, vv. 8, 9). 7 Cf. Prov. 5:6. 8 La proclamaci\u00f3n del nombre de Dios podr\u00ed\u00ada ser una experiencia conmovedora en el culto p\u00fablico (cf.cf. Confer (lat.), compare Sal. 34:3; 68:4). A esto alude la \u00faltima frase del v. 13, y se burla de los tiranos que han ocupado el sitial que por derecho le corresponde a Jehovah. 14 Que se trata de se\u00f1ores terrenales y no de falsos dioses lo prueba el v. 14a (ver sobre 14:9). Es una predicci\u00f3n que se cumplir\u00e1 con tanta certeza como usar el tiempo pasado (el \u2020\u0153prof\u00e9tico perfecto\u2020\u009d). 16\u201318 Con su confesi\u00f3n de fracaso y frustraci\u00f3n (\u00c2\u00a1cu\u00e1n bien se aplica a la iglesia cristiana!), estos vers\u00ed\u00adculos agregan otro ingrediente a este anhelo general por cosas mejores. Hay otra exclamaci\u00f3n similar en el segundo \u2020\u0153Canto del Siervo\u2020\u009d, 49:4. Aqu\u00ed\u00ad, como all\u00ed\u00ad, la respuesta de Dios eleva la situaci\u00f3n a un plano totalmente nuevo, que es el tema del siguiente p\u00e1rrafo.\n26:19\u201427:1 Resurrecci\u00f3n y juicio final. Despu\u00e9s de la oraci\u00f3n de los vv. 7\u201318, el Se\u00f1or da su respuesta. 19 Si bien oscuro en sus detalles, promete claramente la resurrecci\u00f3n corporal. La afirmaci\u00f3n paralela, Dan. 12:2, a\u00f1ade dos situaciones m\u00e1s: la resurrecci\u00f3n de los pecadores y una eternidad de vida o de verg\u00fcenza. Los cad\u00e1veres debe ser \u2020\u0153sus\u2020\u009d porque los siervos de Dios son todav\u00ed\u00ada suyos en la muerte, aun sus cad\u00e1veres. N\u00f3tese el contraste entre la met\u00e1fora triunfante del nacimiento en el v. 19b y el lenguaje tr\u00e1gico del nacimiento del v. 18b, los dos unidos por un verbo heb. distintivo en com\u00fan.\n20 Reproduce el mismo cuadro de la salvaci\u00f3n dentro del juicio, como en el caso de No\u00e9 cuando Dios lo encerr\u00f3 dentro del arca, o cuando Israel en Egipto recibi\u00f3 instrucciones de refugiarse del \u00e1ngel destructor (Exo. 12:22). 21; 27:1 Su juicio es tan abarcador como lo fue en 24:21, donde \u2020\u0153el ej\u00e9rcito de lo alto\u2020\u009d corresponde al Leviat\u00e1n de aqu\u00ed\u00ad (cf.cf. Confer (lat.), compare \u2020\u0153El drag\u00f3n y sus \u00e1ngeles\u2020\u009d en Apoc. 12:7 ss.). Los ins\u00f3litos ep\u00ed\u00adtetos furtiva, tortuosa, son exactamente los mismos t\u00e9rminos aplicados al Leviat\u00e1n (Lotan) en la antigua poes\u00ed\u00ada \u00e9pica cananea de Baal, quien venci\u00f3 al monstruo que est\u00e1 en el mar. Este material cananeo es adaptado a la verdad divina que ahora trasmite y que destruye su estructura pagana. Tanto aqu\u00ed\u00ad como en 51:9, 10, el contexto es el juicio, no (como en el paganismo) una supuesta lucha en la cual, antes de llevar adelante su deseada tarea de crear un mundo ordenado, el dios-creador derrot\u00f3 primero a la oposici\u00f3n de los dioses del desorden.\n\n27:2-13 Un pueblo para Dios\n\n27:2\u20136 La vi\u00f1a fruct\u00ed\u00adfera. El cari\u00f1oso cuidado (vv. 2\u20134) y la abundante fertilidad (v. 6) deben ser vistos en el marco del cap. 5, la vi\u00f1a que fracas\u00f3 y fue abandonada. Aqu\u00ed\u00ad es el fin hacia el cual Dios hab\u00ed\u00ada estado obrando. 4, 5 Estos vers\u00ed\u00adculos cr\u00ed\u00adpticos pueden ser interpretados en el sentido de que la ira de Dios no se abate m\u00e1s contra su vi\u00f1a, sino solamente contra los espinos y los cardos (es decir, los enemigos de su pueblo) que la hollaron en 5:6; y preferir\u00ed\u00ada reconciliarse con estos antagonistas antes que destruirlos. 6 El fruto que beneficiar\u00ed\u00ada al mundo se interpreta en 5:7 como justicia y rectitud. Obs\u00e9rvese el recordatorio, al igual que en 37:31, que tanto f\u00ed\u00adsica como moralmente las ra\u00ed\u00adces son precondici\u00f3n del fruto.\n27:7\u201311 Adversidad fruct\u00ed\u00adfera, poder infructuoso. Esta secci\u00f3n pone de relieve el contraste entre la adversidad medida que garantizar\u00ed\u00ada el \u00e9xito de Israel (vv. 7\u20139) y el desastre total que destruir\u00ed\u00ada al tirano (vv. 10, 11).\n8 Con expulsi\u00f3n: esta rar\u00ed\u00adsima palabra heb., pudiera significar lit.lit. Literalmente \u2020\u0153una seah por cada seah\u2020\u009d (seah: 1\/3 de efa = 12, 3 litros), es decir, cuidadosamente prorrateado, litro por litro; o, posiblemente, \u2020\u0153espant\u00e1ndolo\u2020\u009d (cf.cf. Confer (lat.), compare el t\u00e9rmino expulsi\u00f3n que la RVARVA Reina-Valera Actualizada ha interpretado correctamente en el sentido de enviarlos al exilio). 9 Se expresa la renuncia a la idolatr\u00ed\u00ada tanto como la condici\u00f3n (de esta manera) como la permanente consecuencia (su fruto, v. 6) de disfrutar del perd\u00f3n de Dios (cf.cf. Confer (lat.), compare Prov. 16:6). El exilio no ser\u00e1 en vano si es un paso en direcci\u00f3n a esa meta. 10, 11 La ciudad fortificada es sin duda alguna la ciudad del opresor (cf.cf. Confer (lat.), compare 25:2). El colorido de la descripci\u00f3n de los vv. 10b, 11a, resalta por el contraste que resulta de la vi\u00f1a bien cuidada de los vv. 2, 3. Cf. el v. 11b con 44:18, 19; 45:6, 7.\n27:12, 13 Lo \u00faltimo de la cosecha. La cosecha que le describe puede ser la del huerto o del campo, pues el verbo \u2020\u0153recoger\u2020\u009d puede usarse tanto para trillar a mano ciertos frutos (28:27) como para varear olivos de las ramas m\u00e1s altas (Deut. 24:20), de modo que sean recogidos uno por uno. El punto es la cosecha perfecta de Dios de su pueblo verdadero de modo que \u2020\u0153ninguna faltar\u00e1\u2020\u009d (cf.cf. Confer (lat.), compare 40:26, 27). Para Israel dentro de su tierra (v. 12) el \u00e9nfasis est\u00e1 en elegir a la minor\u00ed\u00ada de la masa (cf.cf. Confer (lat.), compare 10:20\u201323). Para los que estaban en la dispersi\u00f3n, est\u00e1 en el llamado de trompeta que les llama a casa (v. 13). El NTNT Nuevo Testamento mostrar\u00e1 que el llamado del evangelio tiene ya ese doble efecto de elegir y salvar (1 Cor. 1:23, 24), entre jud\u00ed\u00ados y gentiles por igual. De modo que estos dos vers\u00ed\u00adculos muestran el triunfo final del Se\u00f1or en t\u00e9rminos no de conquista o nueva creaci\u00f3n (como podr\u00ed\u00ada inferirse), sino simplemente de personas reunidas y tra\u00ed\u00addas de vuelta al hogar. Esto es, despu\u00e9s de todo, el meollo del asunto (cf.cf. Confer (lat.), compare Apoc. 7:9 ss.).\n28:1-31:9 LA CRISIS ASIRIA: \u00bfLA AYUDA DE DIOS O DE LOS HOMBRES?\n\n28:1-29 Un desaf\u00ed\u00ado a los escarnecedores\n\nEl cap. 28, compuesto por una serie de fugaces destellos m\u00e1s que de una escena uniformemente iluminada, desaf\u00ed\u00ada a los fr\u00ed\u00advolos gobernantes de Jerusal\u00e9n a enfrentarse a las realidades de la historia, de la moral y de las acciones divinas. Pareciera que se han preservado trozos de un violento altercado en los vv. 7\u201313 o m\u00e1s all\u00e1. El contexto es el m\u00e1s inquietante per\u00ed\u00adodo de intrigas con Egipto que llev\u00f3 a la revuelta de Ezequ\u00ed\u00adas contra Asiria y las represalias del a\u00f1o 701 a. de J.C.a. de J.C. Antes de Jesucristo, descritas en los caps. 36, 37; pero muchas veces las profec\u00ed\u00adas exceden estos reducidos confines.\n28:1\u20136 Los ebrios de Efra\u00ed\u00adn. Se trata de una profec\u00ed\u00ada clara y temprana, antes de la ca\u00ed\u00adda de Samaria en 721 a. de J.C.a. de J.C. Antes de Jesucristo En cuanto a su funci\u00f3n, en este contexto, ver sobre los vv. 7\u201313. 1\u20134 Capta la hermosura exterior de esa opulenta ciudad edificada en un cerro, pero la ve como una guirnalda adornando las sienes de un borracho (v. 1b), espl\u00e9ndida met\u00e1fora para una gloria que es incongruente (v. 4a) y que r\u00e1pidamente se va marchitando. La amenaza del granizo del v. 2 (referencia a Asiria) es un nuevo \u00e9nfasis que se pone sobre el segundo aspecto de la met\u00e1fora anterior, que luego es retomada en el v. 17, y por la met\u00e1fora de la fruta temprana del v. 4b. En un solo p\u00e1rrafo Isa\u00ed\u00adas ha compendiado las advertencias de Am\u00f3s a esta ciudad amante del placer y saturada de vino (cf.cf. Confer (lat.), compare Am\u00f3s 2:12; 4:1; 6:6). 5, 6 Caracter\u00ed\u00adsticamente, las nubes se abren por unos instantes para dejar ver la verdadera diadema que adorna al verdadero Israel, el remanente (ver sobre 10:20\u201323). Obs\u00e9rvese que el esp\u00ed\u00adritu de justicia \u2020\u00a6 y de valor (ver sobre 11:2) es el Se\u00f1or mismo, presente y activo dentro de sus siervos.\n28:7\u201313 Los ebrios en la funci\u00f3n p\u00fablica. 7, 8 Con las palabras pero tambi\u00e9n \u00e9stos se aclara la relevancia del precedente or\u00e1culo a su actual contexto. El embrutecido Efra\u00ed\u00adn lo hab\u00ed\u00ada pasado mal; tambi\u00e9n Jud\u00e1 es meramente otro tal, desde sus l\u00ed\u00adderes espirituales abajo. El sacerdote y el profeta que se tambalean y vomitan, configuran un cuadro de trazos tan vivos, que algunos piensan que traduce un encuentro entre Isa\u00ed\u00adas y un grupo de ellos en un c\u00f3nclave.\n9\u201313 De ser as\u00ed\u00ad, los vv. 9, 10 expresan el escarnio de ese grupo (\u00bfA qui\u00e9n ense\u00f1ar\u00e1 conocimiento o a qui\u00e9n har\u00e1 entender el mensaje?, refiri\u00e9ndose al profeta Isa\u00ed\u00adas); y el v. 13 su ominosa r\u00e9plica, arroj\u00e1ndoles a la cara las mismas palabras. El texto heb. del v. 10 es una rima pueril, casi el equivalente de nuestro irrisorio \u2020\u0153bla, bla\u2020\u009d pero no tan desprovisto de significado. Por l\u00ed\u00adnea cf.cf. Confer (lat.), compare v. 17a (\u2020\u0153cordel\u2020\u009d). Cf. la par\u00e1frasis de J. B. Phillips: \u2020\u0153\u00bfHemos sido reci\u00e9n destetados? \u2020\u00a6 \u00bfTenemos que aprender que la-ley-es-la-ley-es-la-ley, la regla-es-la-regla-es-la-regla? \u2020\u00a6 S\u00ed\u00ad, con labios tartamudos y una lengua extranjera hablar\u00e1 el Se\u00f1or a este pueblo.\u2020\u009d Es decir, considera un desatino lo atinado de Dios, y recibir\u00e1s tu merecido de mano de los asirios (v. 11), y tu condenaci\u00f3n de las mismas palabras que te habr\u00ed\u00adan salvado (vv. 12, 13). El mensaje rechazado del v. 12 halla su expresi\u00f3n cl\u00e1sica en 30:15;  cf.cf. Confer (lat.), compare el comentario en 7:9b. La cita que del v. 11 hace Pablo en 1 Cor. 14:21 es, por lo tanto, un recordatorio, fiel a este contexto, de que las lenguas desconocidas no son el saludo de Dios a una congregaci\u00f3n de creyentes, sino una reprimenda a una congregaci\u00f3n de incr\u00e9dulos.\n28:14\u201322 El cimiento estable y el refugio de la mentira. 15, 16 Al igual que en 18:11\u201315, pero ahora en un marco de temeraria confianza, pacto y piedra angular est\u00e1n en contraposici\u00f3n. El pacto con la muerte, y el convenio con el Seol, podr\u00ed\u00ada aludir a una invocaci\u00f3n a los dioses de las moradas subterr\u00e1neas, en la necromancia (cf.cf. Confer (lat.), compare 8:19) o a un tratado con Egipto, pero m\u00e1s bien puede entenderse como la baladronada del v. 15b de enga\u00f1o y mentira; es decir, como si Dios pusiera en sus bocas la estimaci\u00f3n de su esperanza. La versi\u00f3n de ellos habr\u00ed\u00ada sido, sin duda, la siguiente: \u2020\u0153Nada nos puede afectar; nuestros pactos son a prueba de todo.\u2020\u009d Dios conoc\u00ed\u00ada cu\u00e1les eran sus reales enemigos y los que se dec\u00ed\u00adan sus amigos. La promesa de la piedra angular, juntamente con la de 8:14 se cita en Rom. 9:33; 1 Ped. 2:6; cf.cf. Confer (lat.), compare Sal. 118:22. En Isa. 8:14 expl\u00ed\u00adcitamente significa el Se\u00f1or, pero aqu\u00ed\u00ad el Se\u00f1or coloca la piedra; los dos asertos se juntan en Cristo, como lo deja claramente sentado el NTNT Nuevo Testamento. Rom. 9:32 expone las inferencias de la cl\u00e1usula sobre la fe (cf.cf. Confer (lat.), compare 7:9), el que crea \u2020\u00a6 y recurre a la LXXLXX Septuaginta (versi\u00f3n griega del AT) para no se apresure (ver la nota de la RVARVA Reina-Valera Actualizada). Apresurar supone ansiedad y confusi\u00f3n.\nEntre la profusi\u00f3n de met\u00e1foras, aquellas de la tormenta y la inundaci\u00f3n aparecieron en el v. 2, para significar a los asirios; 17 el cordel y el nivel llaman la atenci\u00f3n a la finalidad de 30:13, 14, y de Am\u00f3s 7:7, 8; 20 la insuficiente cama y manta dicen la \u00faltima palabra sobre recursos que fracasan miserablemente. 21 Sobre Perazim y Gaba\u00f3n, ver 1 Cr\u00f3n. 14:11, 16. Dios, que barri\u00f3 a los enemigos de David, barrer\u00e1 ahora el reino de David. En cuanto a su extra\u00f1o trabajo, arrojar\u00e1n luz los siguientes p\u00e1rrafos. De paso digamos que a Lutero le serv\u00ed\u00ada de aliciente meditar que al par que el juicio es el extra\u00f1o trabajo de Cristo, la salvaci\u00f3n es su \u2020\u0153tarea propia\u2020\u009d.\n28:23\u201329 La pericia del labrador: una par\u00e1bola. Los constantes cambios del labrador y sus diversas maneras de trabajar la tierra, tan caprichosas a primera vista, pero tan expertamente apropiadas, dan la clave a los complejos recursos de Dios, que es el maestro (vv. 26, 29). El m\u00e1s extra\u00f1o trabajo de Dios (v. 21) se adecua, exactamente seg\u00fan se infiere, a las distintas \u00e9pocas (v. 24) tipos (v. 25) y contexturas (vv. 27, 28) que maneja. Sobre golpea con un palo (v. 27) ver sobre 27:12; y aprenda de esta par\u00e1bola a no manejar todas las situaciones con una t\u00e9cnica favorita. 29 Obs\u00e9rvese la ligaz\u00f3n de maravilloso y designios, como ocurre con el nombre de pr\u00ed\u00adncipe divino en 9:6 y en 25:1.\n\n29:1-8 La liberaci\u00f3n de \u00faltimo minuto para Ariel\n\n1\u20134 El final del v. 8 identifica a Ariel como Sion, y en Eze. 48:15 significa \u2020\u0153f\u00f3culo\u2020\u009d (BJBJ Biblia de Jerusal\u00e9n) de ah\u00ed\u00ad que Moffat lo traduce aqu\u00ed\u00ad (poniendo \u00e9nfasis en la vocaci\u00f3n celestial de Jerusal\u00e9n): \u2020\u0153El propio fog\u00f3n y altar de Dios.\u2020\u009d La alusi\u00f3n al culto en el v. 1b lo confirma, pero el v. 2b le da una torva significaci\u00f3n a la met\u00e1fora por su insinuaci\u00f3n a un holocausto, exactamente como el v. 3a ofende el orgullo de la ciudad mencionando su pasado (cf.cf. Confer (lat.), compare aquella donde acamp\u00f3 David).\n5\u20138 La promesa de una liberaci\u00f3n milagrosa se cumpli\u00f3 parcialmente en 701 a. de J.C.a. de J.C. Antes de Jesucristo, (ver 37:33\u201337). Pero la reuni\u00f3n de las naciones (vv. 7, 8), la advertencia te sitiar\u00e9 (v. 3; cf.cf. Confer (lat.), compare 37:33) y las se\u00f1ales espectaculares del v. 6 sugieren una lucha aun mayor (cf.cf. Confer (lat.), compare Zac 14:1\u201321). Los vv. 7, 8 pintan con netas pinceladas la desilusi\u00f3n de la naci\u00f3n; son innumerables las ocasiones en que el mundo \u2020\u0153se ha relamido\u2020\u009d anticipadamente por la muerte de la iglesia.\n\n29:9-24 La oscuridad interior de Israel: profundizada y desvanecida\n\n29:9\u201312 Un pueblo sin visi\u00f3n. 10 La frase, cargada de significaci\u00f3n, Ha cerrado vuestros ojos (a los profetas), dice bien a las claras que Israel es el sujeto de este or\u00e1culo, que se ampl\u00ed\u00ada en las lecciones de Prov. 29:18 y 1 Sam. 3:1\u201314. 11, 12 El Sal. 74:9 nos permite echar un vistazo a tal estado, donde la voluntad de Dios se ha convertido en un libro cerrado. Los verbos reflexivos utilizados en el v. 9 sugieren que la ceguera es de tipo judicial; el hacer su propia voluntad les ha significado un castigo. Cf. 6:9, 10; 30:10.\n29:13, 14 Religi\u00f3n sin realidad. 13 Jes\u00fas vio este vers\u00ed\u00adculo como imagen del farisa\u00ed\u00adsmo (Mar 7:6, 7). 14 Es su propia consecuencia, porque en ausencia de profundidad, la capacidad se vuelve contra ella misma para oscurecer todo lo que toca (cf.cf. Confer (lat.), compare Rom. 1:22; 1 Cor. 1:19).\n29:15, 16 Desprecio al Creador. 15 La mezcla de furtividad y bravata (cf.cf. Confer (lat.), compare 30:1) pudiera expresarse de maneras inconscientes, tales como la supresi\u00f3n de verdades no deseadas (cf.cf. Confer (lat.), compare 30:9\u201311). Tanto Jerem\u00ed\u00adas (2:26) como Ezequiel (8:12) hallaron el mismo mal uso de la conciencia en su \u00e9poca. 16 La incontestable ilustraci\u00f3n del alfarero es nuevamente utilizada en 49:9 y, penitentemente, en 64:8; Pablo la recoge en Rom. 9:20, 21.\n29:17\u201321 La gran reversi\u00f3n. Lo absurdo de indisponerse contra Dios (v. 15) se pondr\u00e1 en evidencia cuando su obra sea completada, cuando trascienda lo mejor que conocemos (v. 17) y se resarzan las deshonras e injusticias del presente (vv. 18\u201321). 17 El quid del asunto est\u00e1 dado por los tiempos de verbo: es decir, el presente L\u00ed\u00adbano (incultivado como el desierto de 32:15) ser\u00e1 convertido en buena tierra, mientras la buena tierra ser\u00e1 considerada un bosque en comparaci\u00f3n con su nueva fertilidad.\n29:22\u201324 Un pueblo para la alabanza de Dios. 22 El v. 22b se refiere a Jacob como individuo. Ya no se revolver\u00e1 en su tumba (como dir\u00ed\u00adamos) debido al comportamiento de sus descendientes. 23 El pensamiento del pueblo de Dios expresando la santidad de Dios que es lo primero que se menciona en la oraci\u00f3n de Jes\u00fas (\u2020\u0153santificado \u2020\u00a6 \u2020\u009d), es elaborado en Eze. 36:23 y su contexto y en Ef. 1:4, 6, etc., trayendo la futura perfecci\u00f3n a tener que ver con nosotros ahora.\n\n30:1-31:9 Egipto y Asiria en perspectiva\n\n30:1\u20135 La sombra de Egipto. Por fin se menciona por su nombre el ilusorio refugio denunciado en 28:14\u201322. Diez a\u00f1os antes Isa\u00ed\u00adas hab\u00ed\u00ada disuadido a Jud\u00e1 a hacerle el juego a Egipto contra Asiria (cap. 20); ahora se han reafirmado en su decisi\u00f3n y los enviados de Jud\u00e1 est\u00e1n en camino. 4 Sus embajadores parecieran ser los de fara\u00f3n, en cuyo caso se infiere que Hanes estar\u00ed\u00ada cerca de Zoan (Tanis la localidad importante m\u00e1s cerca a la frontera con Israel) y no a 80 km.km. Kil\u00f3metro(s) aguas arriba del Nilo seg\u00fan se la identifica habitualmente.\n30:6\u20138 El aliado inoperante. 6 Isa. ve las incomodidades y peligros del viaje (6a) como t\u00ed\u00adpicos de toda la empresa, y los tesoros de 6b, tan incongruentes en el desierto N\u00e9guev, como un cuadro de esfuerzos y recursos malgastados. 7 Rahab, que en heb. se deletrea de manera distinta a la conocida Rajab de Jos. 2 (reflejado en el deletreo diferente en la RVARVA Reina-Valera Actualizada), es un t\u00e9rmino que se utiliza para designar a Egipto tambi\u00e9n en Sal. 87:4 (cf.cf. Confer (lat.), compare 89:10). Pareciera significar \u2020\u0153arrogante\u2020\u009d o \u2020\u0153turbulento\u2020\u009d, y est\u00e1 asociado con \u2020\u0153el drag\u00f3n\u2020\u009d (\u00bfcocodrilo?) en Isa. 51:9 que es otro de los nombres de Egipto en Eze. 29:3. 7, 8 Moffat traduce brillantemente el v. 7c: \u2020\u0153Drag\u00f3n que no hace nada\u2020\u009d, devastador mote para inscribir (v. 8) alrededor de Jerusal\u00e9n; tan categ\u00f3rico y claro como fue de cr\u00ed\u00adptico un dicho anterior (cf.cf. Confer (lat.), compare 8:1).\n30:9\u201314 Una estructura endeble. La verdad y la rectitud (v. 10) son tan vitales para una comunidad como la solidez y la precisi\u00f3n lo son para un edificio (v. 13). Es una de las afirmaciones m\u00e1s claras de la l\u00f3gica de los juicios de Dios; cf.cf. Confer (lat.), compare Eze. 13:10\u201316, sobre empapelar (de acuerdo con nuestra terminolog\u00ed\u00ada actual) para cubrir las rajaduras; Am\u00f3s 7:7, 8, sobre la plomada de alba\u00f1il, y Hab. 2:9\u201311 sobre los crujidos que se escuchan en el edificio del tirano.\n30:15\u201317 El precio de la incredulidad. 15 Puede interpretarse como un claro desaf\u00ed\u00ado de Isa\u00ed\u00adas; ver sobre 7:1\u20139. En arrepentimiento es lit.lit. Literalmente \u2020\u0153volverse\u2020\u009d a Dios cf.cf. Confer (lat.), compare 10:21; quietud y confianza son la ant\u00ed\u00adtesis de la fren\u00e9tica actividad del v. 16 (cf.cf. Confer (lat.), compare 28:16); confianza le da una pincelada de amor a cada una de estas respuestas. 17 La amenaza tristemente revoca la promesa de Lev. 26:8; cf.cf. Confer (lat.), compare Deut. 32:30.\n30:18\u201326 Las buenas cosas que hay a disposici\u00f3n. Egipto y Asiria se esfuman de la escena al amanecer su gloria, se\u00f1alada al principio en t\u00e9rminos personales (vv. 18\u201322) y luego en t\u00e9rminos materiales (vv. 23\u201326). 18 Obs\u00e9rvese la relaci\u00f3n entre el esperar de Dios y el esperar (confiar) del hombre (18a, d; cf.cf. Confer (lat.), compare 8:17; 64:4), y la misericordia de su exaltaci\u00f3n como Juez (18b, c; se\u00f1alar el contraste entre 5:15, 16). 20, 21 La confianza descrita en los vv. 20, 21 es la del nuevo pacto (cf.cf. Confer (lat.), compare Jer. 31:33, 34) m\u00e1s que la de la gloria final, porque no excluye la congoja o la posibilidad de extraviarse, por limitado que esto sea (v. 21). Tu Maestro es un sustantivo plural con el verbo en singular es decir, una pluralidad de la plenitud y majestad de Dios; y la palabra se refiere a la instrucci\u00f3n moral o torah (\u2020\u0153ley\u2020\u009d). Su voz, que nos llama, nos viene de atr\u00e1s, de nuestras espaldas (v. 21) solamente cuando nos desviamos, no cuando le seguimos. 23\u201326 Expresan, en contraste con el v. 20a, en los t\u00e9rminos del mundo conocido y familiar, la nueva creaci\u00f3n que los trascender\u00e1 totalmente; cf.cf. Confer (lat.), compare 60:19\u201322; 65:17\u201325.\n30:27\u201333 El fuego purificador. A la par que estos vers\u00ed\u00adculos analizan la situaci\u00f3n inmediata, nominando a Asiria (v. 31) tambi\u00e9n se aplican al final de los tiempos. 28 Un d\u00ed\u00ada las potencias imp\u00ed\u00adas se ver\u00e1n envueltas (como Jud\u00e1, 8:8) en la inundaci\u00f3n y arrastradas por el freno de Dios (como Asiria en 37:29) hacia su destrucci\u00f3n. 29\u201332 Sin embargo, para nosotros esto significa liberaci\u00f3n (v. 29): cada golpe de juicio merecer\u00e1 sonidos de panderos (v. 32) como en el caso de Mar\u00ed\u00ada (cf.cf. Confer (lat.), compare Exo. 15:20); 33 pero la tumba de los opresores no ser\u00e1 ya el mar Rojo, sino un To\u00c5\u2019fet, es decir el lugar de la destrucci\u00f3n final que el NTNT Nuevo Testamento llama Gehena o infierno. Jer. 7:31, 32 nos dice c\u00f3mo adquiri\u00f3 este significado; la alusi\u00f3n a el rey se refiere probablemente a Moloc, que b\u00e1sicamente es la misma palabra que rey (ver nota de la RVARVA Reina-Valera Actualizada; cf.cf. Confer (lat.), compare 2 Rey. 23:10).\n31:1\u20135 Algunos conf\u00ed\u00adan en caballos. 2, 3 El poder relativo de la carne y del esp\u00ed\u00adritu, seg\u00fan lo ve\u00ed\u00ada Isa\u00ed\u00adas, contradijo totalmente la afirmaci\u00f3n de sus contempor\u00e1neos (cf.cf. Confer (lat.), compare 30:15, 16) y, en su mayor parte, la nuestra propia. Es la clave a su pensamiento, y habr\u00ed\u00ada de ser dram\u00e1ticamente reivindicado (cf.cf. Confer (lat.), compare la burla de 36:8, 9, con el resultado en 37:36\u201338). 2 El desastre interpreta correctamente el t\u00e9rmino amplio \u2020\u0153mal\u2020\u009d; cf.cf. Confer (lat.), compare 45:7; Am\u00f3s 3:6. 4, 5 El le\u00f3n rugiente y los p\u00e1jaros que revolotean en vuelo de huida, describen lo que est\u00e1 libre de la interferencia humana; posiblemente sugieren tambi\u00e9n (Delitzsch) los aspectos formidables y tiernos del Se\u00f1or como protector (cf.cf. Confer (lat.), compare Deut. 32:11).\n31:6\u20139 La derrota de Asiria. La matanza sobrenatural de los asirios est\u00e1 registrada en 37:36. 6 Pero Isa\u00ed\u00adas est\u00e1 m\u00e1s preocupado con la conversi\u00f3n (volved) que con la liberaci\u00f3n: obs\u00e9rvese su penetrante estimaci\u00f3n de la situaci\u00f3n (de manera radical, \u2020\u0153profundamente\u2020\u009d, cf.cf. Confer (lat.), compare 29:15; Ose. 9:9). 7 Cf. 2:20; 30:22. 9 Con el fuego de Jehovah en Sion; cf.cf. Confer (lat.), compare sus penetrantes inferencias en 33:14.\n32:1-35:10 LA SALVACION Y SU OSCURO PRELUDIO\n\n32:1-8 Un reino de verdaderos hombres\n\nEste cuarto or\u00e1culo sobre el rey que viene (cf.cf. Confer (lat.), compare 7:14; 9:6, 7; 11:1\u20135) describe su mayor triunfo, en el florecimiento de sus propias cualidades (dado por el Esp\u00ed\u00adritu de Yaweh; cf.cf. Confer (lat.), compare 32:15) en el car\u00e1cter de sus s\u00fabditos, desde sus funcionarios abajo. (El pasaje puede traducirse \u2020\u0153Si para justicia reinara un rey \u2020\u00a6 entonces \u2020\u00a6 \u2020\u009d, etc. Pero la traducci\u00f3n tradicional es m\u00e1s simple en su construcci\u00f3n y m\u00e1s de acuerdo con las ense\u00f1anzas de Isa. desde 7:14 en adelante.)\n1, 2 Despu\u00e9s del plural magistrados la traducci\u00f3n correcta de aquel hombre es \u2020\u0153cada uno\u2020\u009d como en BJBJ Biblia de Jerusal\u00e9n y NC. Aqu\u00ed\u00ad hay hombres que est\u00e1n en el poder, usando del poder como lo usa Dios: cf.cf. Confer (lat.), compare v. 2 con 25:4, 5; 26:4. 3, 4 Aqu\u00ed\u00ad tambi\u00e9n hay gente que usa las facultades de que dispone (v. 3; obs\u00e9rvese el contraste con 30:10, 11; 42:20) y encuentran nuevas aptitudes (v. 4). 5 Sobre todas las cosas, la verdad ha desalojado la ficci\u00f3n tras la cual se escond\u00ed\u00ada el vicio. El v. 5 cf.cf. Confer (lat.), compare con Luc. 22:25\u201327, pues Dios no reconoce t\u00ed\u00adtulos de cortes\u00ed\u00ada. 6\u20138 Estos vers\u00ed\u00adculos no son una predicci\u00f3n sino un comentario en los t\u00e9rminos utilizados en el v. 5, correctamente empleados los tiempos verbales en el presente de indicativo.\n\n32:9-20 No es llano el camino a la paz\n\nLas se\u00f1oras regalonas de los vv. 9\u201313 (cf.cf. Confer (lat.), compare 3:16\u201326) constituyen un ejemplo extremo de la sociedad predominantemente indolente de la \u00e9poca (cf.cf. Confer (lat.), compare 22:13; 28:15). Obs\u00e9rvese la triple repetici\u00f3n de la palabra confiadas en los vv. 9\u201311. 10 Si la RVARVA Reina-Valera Actualizada est\u00e1 en lo cierto en la versi\u00f3n de 10a, este or\u00e1culo data de alrededor de la \u00e9poca de la revuelta de Ezequ\u00ed\u00adas contra Asiria, por la cual la invasi\u00f3n de 701 a. de J.C.a. de J.C. Antes de Jesucristo, fue la represalia. Pero 10a podr\u00ed\u00ada igualmente significar un largo per\u00ed\u00adodo, \u2020\u0153de a\u00f1o o a\u00f1os\u2020\u009d (Torres Amat); de cualquier manera, el desastre del v. 14 y la gloria de los vv. 15\u201320, trasciende todo lo que ocurri\u00f3 en el tiempo de Isa\u00ed\u00adas. La era presente, desde Pentecost\u00e9s (cf.cf. Confer (lat.), compare v. 15) puede formar parte del cuadro de un pueblo de Dios emancipado de la Jerusal\u00e9n terrenal (vv. 14, 19).\nEl principio b\u00e1sico expuesto en este poema es que la paz no es algo que Dios le impone por la fuerza a una sociedad corrompida: la tierra tiene que ser limpiada y vuelta a sembrar con justicia, de la cual la paz es el fruto (vv. 16, 17). Para que esto sea posible es indispensable la promesa del Esp\u00ed\u00adritu (v. 15); es el secreto de los dones compartidos del Mes\u00ed\u00adas descritos anteriormente en los vv. 1, 2. En cuanto a 15b, v\u00e9ase sobre 29:17. Tales cuadros de una tierra segura y bien regada (v. 20) expresan las \u2020\u0153cosas nuevas\u2020\u009d de Dios que habr\u00e1n de venir, en t\u00e9rminos de las cosas que ya son conocidas.\n\n33:1-24 El anhelo de ser libres\n\nPareciera que este cap\u00ed\u00adtulo, muy semejante a un salmo por sus numerosos cambios de modos y oradores hubiera sido concebido para uso p\u00fablico en una emergencia nacional: cf.cf. Confer (lat.), compare la respuesta de Dios (vv. 10\u201312), con la del Sal. 60:6\u20138, y el di\u00e1logo en los vv. 13\u201319 con el Sal. 24:3\u20136.\n33:1\u20139 El anhelo por el desagravio. Denuncia (v. 1), s\u00faplica (vv. 2\u20134), alabanza (vv. 5, 6) y lamentaci\u00f3n (vv. 7\u20139) ocurren en r\u00e1pida sucesi\u00f3n. 1 El destructor se deja sin nombrar, quiz\u00e1 para tipificar a todos aquellos que son cegados por la maldad y no pueden ver las reprensiones que atesoran. 2\u20134 El poder acudir a Dios mismo trae una visi\u00f3n m\u00e1s rica que la justicia tosca del hombre. Con Dios no s\u00f3lo existe la perspectiva de la respuesta final (vv. 3, 4), sino que su brazo fuerte (v. 2) es suficiente para las demandas de cada d\u00ed\u00ada (cf.cf. Confer (lat.), compare 50:4). 5, 6 Adem\u00e1s, en contraste con el v. 4, hay \u2020\u0153gozo s\u00f3lido y tesoro permanente\u2020\u009d, que se resume en el temor de Jehovah; la relaci\u00f3n entre el amo celestial y el siervo terrenal que es el tesoro, no meramente la llave para el mismo. 7 Cf. 36:2, 3, 22. 8 Los caminos nos han quedado desolados recuerda (pero en distinto lenguaje) los duros tiempos anteriores a D\u00e9bora (cf.cf. Confer (lat.), compare Jue. 5:6), cuya victoria transform\u00f3 otra desesperante situaci\u00f3n.\n33:10\u201316 El desaf\u00ed\u00ado como respuesta. La intervenci\u00f3n de Dios no se limitar\u00e1 al enemigo (vv. 10\u201312) sino que tambi\u00e9n quemar\u00e1 la maldad de Sion (vv. 13\u201316). 14 El fuego consumidor no es solamente su intolerancia personal contra el pecado; desde otro \u00e1ngulo es la autoinmolaci\u00f3n del pecador (vv. 11, 12), desencadenada por la conjunci\u00f3n de pr\u00e1cticas vanas (v. 11a) y actitudes agresivas (11b). Sobre este tema de autodestrucci\u00f3n, ver tambi\u00e9n 1:31 y, con otra met\u00e1fora, 30:13.\nEl coloquio de los vv. 14\u201316, que es un autoescudri\u00f1amiento del coraz\u00f3n, sugiere el de los Sal. 15 y 24:3\u20136. Se ha dicho que est\u00e1n basados en las pruebas de admisi\u00f3n ritual utilizadas en los santuarios (Exo. 19:14, 15), dado un contenido \u00e9tico. 15 Obs\u00e9rvese el \u2020\u0153puritanismo\u2020\u009d: las vigorosas renuncias reconocen como semillas de la acci\u00f3n la fuerza de los h\u00e1bitos, palabras, pensamientos e impresiones sensoriales. Si este vers\u00ed\u00adculo es negativo, ello es para clarificar el significado de \u2020\u0153los de limpio coraz\u00f3n\u2020\u009d prepar\u00e1ndolo para el v. 17.\n33:17\u201324 La felicidad ante el cumplimiento. La inolvidable promesa del v. 17a, para la cual es indispensable la \u00faltima frase del v. 15 (cf.cf. Confer (lat.), compare Mat. 5:8; ver como contraste la consternaci\u00f3n de 6:5), es el punto focal de todo el pasaje. Otras expectativas irradian de \u00e9l, p. ej.p. ej. Por ejemplo la dilatada campi\u00f1a (v. 17b) que alegra los ojos luego del encierro obligado por el asedio, y la tranquila Sion, nuevamente territorio de peregrinaje (v. 20); mientras el recuerdo de los tiranos y de las indignidades que ahora pertenecen al pasado a\u00f1aden sabor al presente (vv. 18, 19). Pero la mirada se vuelve al Se\u00f1or como fuerte y soberano (vv. 21, 22). Los t\u00ed\u00adtulos de autoridad, tales como Juez, Legislador y Rey que Jud\u00e1, al igual que nosotros, se resist\u00ed\u00ada sostener, constituyen las bases y argumentos de esta serenidad.\nEl cuadro de una ciudad flanqueada por mejores defensas (v. 21) que las del Nilo o Tigris (cf.cf. Confer (lat.), compare Nah. 3:7, 8) \u2014porque ser\u00e1n aguas sobre las cuales no podr\u00e1 navegar flota hostil\u2014 da origen a una nueva met\u00e1fora en el v. 23 para significar la derrota de los licenciosos (bien que sean gentiles o \u2020\u0153los pecadores de Sion\u2020\u009d; cf.cf. Confer (lat.), compare v. 14). Pero este es un par\u00e9ntesis; el pasaje termina reafirmando la gracia enriquecedora, sanadora y perdonadora de Dios (vv. 23b, 24).\n\n34:1-17 El juicio universal\n\nDe la misma manera que los caps. 24\u201327 coronaron los or\u00e1culos locales con la perspectiva de juicio final y salvaci\u00f3n, as\u00ed\u00ad los caps. 34 y 35 dejan muy atr\u00e1s la crisis asiria. Otra similitud m\u00e1s es que en medio de estos sucesos c\u00f3smicos, cuya majestuosa descripci\u00f3n en el v. 4 tiene su eco en Apoc. 6:13, 14, Edom, como Moab en 25:10\u201312, resulta sorteado para combatir a Sion, cuyo a\u00f1o de liberaci\u00f3n ser\u00e1 justamente \u00e9ste (cf.cf. Confer (lat.), compare v. 8 con 35:4), por un juicio que enfoca a corta distancia toda la escena. 5\u20137 La tronada, luego de abarcar todo el horizonte, llega de pronto sobre sus cabezas en el v. 5 y all\u00ed\u00ad queda, porque Edom simboliza, en la Escritura, lo profano (cf.cf. Confer (lat.), compare Heb. 12:16) y el perseguidor (cf.cf. Confer (lat.), compare Abd. 10:14), el oponente y adversario de la iglesia. La met\u00e1fora en los vv. 5\u20137 es una horrenda variante del cuadro del banquete (cf.cf. Confer (lat.), compare 25:6), que trata de la carnicer\u00ed\u00ada despu\u00e9s de la fiesta que incluye sacrificio, y usando un idioma corriente para mostrar que todo el pueblo, desde las \u2020\u0153sangres j\u00f3venes\u2020\u009d y los dirigentes (v. 7a) hasta los de menor rango y jerarqu\u00ed\u00ada (v. 6), est\u00e1 condenado (cf.cf. Confer (lat.), compare 63:1\u20136).\n8 ss. El erial de los vv. 8 ss. nos recuerda tanto a Sodoma como a Babilonia con la brea y el azufre de los vv. 9, 10, y las fantasmag\u00f3ricas ruinas de los vv. 11\u201315. (cf.cf. Confer (lat.), compare 13:19\u201322). 11b Caos y vac\u00ed\u00ado equivalen a \u2020\u0153sin orden y vac\u00ed\u00ada\u2020\u009d de G\u00e9n. 1:2. Implican aqu\u00ed\u00ad y en Jer. 4:23 el deshacer de la misma obra de la creaci\u00f3n. La menci\u00f3n de cordel y plomada, le da a esta demolici\u00f3n un inquietante aire de precisi\u00f3n comparable solamente con la minuciosidad (vv. 16, 17) con que se llenaron las ruinas con los apropiados monstruos. 14 Sobre chivo salvaje (\u2020\u0153s\u00e1tiro\u2020\u009d), ver la nota de la RVARVA Reina-Valera Actualizada a 13:21. La lechuza podr\u00ed\u00ada ser un ave nocturna o un demonio. Vale la pena observar que el juicio es descrito, tanto aqu\u00ed\u00ad como en otros lugares, como algo peor que la extinci\u00f3n: el \u00faltimo estado es una especie de parodia, obscena y (v. 17b) persistente del primero.\n\n35:1-10 El desierto floreciente\n\nLa gloria de este cap\u00ed\u00adtulo est\u00e1 acrecentada, de ser posible, por su situaci\u00f3n como un oasis entre el erial visionario del cap. 34 y el relato de guerra, enfermedad y locura de los caps. 36\u201339.\nSu tema es el pr\u00f3ximo \u00e9xodo, mayor que el primero. 1, 2 Por qu\u00e9 el desierto estar\u00e1 alfombrado de flores primaverales (el azafr\u00e1n, o probablemente el \u2020\u0153narciso\u2020\u009d [NC], o el lirio o simplemente la \u2020\u0153flor\u2020\u009d [BJBJ Biblia de Jerusal\u00e9n] reemplazan correctamente la tradicional rosa [RVARVA Reina-Valera Actualizada]), y sombreado por grandes \u00e1rboles (la gloria del L\u00ed\u00adbano), es una pregunta que obtiene su respuesta del hecho de que Jehovah pasar\u00e1 por all\u00ed\u00ad; 3\u20136 y la raz\u00f3n de su venida surge del v. 4 (cf.cf. Confer (lat.), compare v. 10): es para recoger a su pueblo y llevarlo de vuelta al hogar. Heb. 12:12 trata el v. 3 como que viene al caso todav\u00ed\u00ada para la esperanza de los cristianos; y cuando los milagros de sanidad en los Evangelios anuncian la alborada de una nueva era seg\u00fan los vv. 5 y 6, la culminaci\u00f3n de la promesa del v. 4b a\u00fan no se ha cumplido (cf.cf. Confer (lat.), compare 61:2; Luc. 4:19\u201321; 2 Tes. 1:7\u201310).\nSi los primeros vers\u00ed\u00adculos describieron indirectamente la venida de Dios, reflejada en el desierto primaveral, el repentino acrecentamiento en las esperanzas y los milagros de sanidad (vv. 1\u20136a), el viaje de vuelta al hogar de su pueblo es similarmente presentado en los vv. 6b\u201310. El desierto producir\u00e1 arroyos y praderas, aparece una calzada segura, y finalmente hacen su entrada en el \u00faltimo vers\u00ed\u00adculo los alegres peregrinos camino de Sion.\nDe modo que la profec\u00ed\u00ada alcanza un cl\u00ed\u00admax que ya se remonta muy por encima de la \u00e9poca de Isa\u00ed\u00adas, y anticipa el estilo y el pensamiento de los caps. 40\u201366 (cf.cf. Confer (lat.), compare la cita del v. 10 en 51:11) en su descripci\u00f3n l\u00ed\u00adrica de este nuevo \u00e9xodo, la venida de Dios mismo, la repoblaci\u00f3n de Sion y la alegr\u00ed\u00ada sin fin de los redimidos.\n\n36:1-39:8 LAS PRUEBAS SUPREMAS PARA EZEQU\u00ed\u008dAS\n\nEn estos cuatro cap\u00ed\u00adtulos alcanza un tremendo cl\u00ed\u00admax la situaci\u00f3n pol\u00ed\u00adtica que se ha desarrollado a lo largo del ministerio de Isa\u00ed\u00adas, reforzada por dos severas pruebas sobre la fidelidad e integridad del rey, que van a tener consecuencias de largo alcance.\nAparte del salmo de Ezequ\u00ed\u00adas, que aparece \u00fanicamente en 38:9\u201320, estos cap\u00ed\u00adtulos coinciden, casi palabra por palabra, con 2 Rey. 18\u201320.\n\n36:1-37:38 La matanza asiria\n\nPara sus detalles, ver comentario en 2 Rey. 18:13\u201319:37. Isa. omite 2 Rey. 18:14\u201316 y parte del v. 17a.\n36:1\u201322 El cap. 36 nos muestra, en t\u00e9rminos generales, la t\u00e9cnica de subversi\u00f3n puesta de manifiesto para todas las \u00e9pocas, en los discursos de los vv. 4\u201310 y 13\u201320, es decir, la habil\u00ed\u00adsima utilizaci\u00f3n que de la verdad hace el tentador, el armar sus flechas leng\u00fcetas con unos cuantos hechos incontrovertibles (p. ej.p. ej. Por ejemplo la perfidia de Egipto [v. 6] y el fracaso de los dioses [v. 19]), su uso del rid\u00ed\u00adculo (v. 8), de amenazas (v. 12b) y la adulaci\u00f3n (vv. 16, 17); y su perversi\u00f3n de la teolog\u00ed\u00ada, tergiversando las reformas de Ezequ\u00ed\u00adas (v. 7), seleccionando pasajes de la predicaci\u00f3n de Isa\u00ed\u00adas (v. 10; cf.cf. Confer (lat.), compare 10:6, 12), y sacando perniciosas conclusiones de falsas religiones (vv. 18\u201320). Las instrucciones del rey, no le respond\u00e1is (v. 21) tuvieron en cuenta el hecho de que quien hablaba no buscaba la verdad sino la victoria.\n37:1\u201338 El cap. 37 (ver mayores detalles en comentario a 2 Rey. 19) es un modelo de respuesta a la intimidaci\u00f3n. Nada le deb\u00ed\u00ada la constancia de Ezequ\u00ed\u00adas a su ciego optimismo; prueba de ello lo tenemos en su cilicio (v. 1). Su pedido de una oraci\u00f3n (v. 4) de Isa\u00ed\u00adas mostraba d\u00f3nde radicaba su confianza, y su met\u00e1fora de nacer (v. 3) prob\u00f3 que era un hombre de visi\u00f3n, cuyos anhelos no eran para el antiguo orden sino para el nuevo (observar tambi\u00e9n la evidencia de 36:7 en cuanto a sus valientes reformas). Su alusi\u00f3n al remanente (v. 4) hace nuevamente hincapi\u00e9 a la predicaci\u00f3n de Isa\u00ed\u00adas (cf.cf. Confer (lat.), compare 10:20\u201323). Bajo la renovada guerra de nervios de Senaquerib (vv. 9\u201313) Ezequ\u00ed\u00adas actu\u00f3 otra vez con notoria inteligencia: no desech\u00f3 del todo la amenaza ni sucumbi\u00f3 a ella. El mostrar la carta al Se\u00f1or (v. 14) resume el acto de oraci\u00f3n y la candidez de sus palabras finalmente desprenden un eco de sus gestos. Al igual que en los Sal., la situaci\u00f3n se aclara a medida que ora (v. 19) y sus motivos se exaltaron al m\u00e1s alto nivel (v. 20).\nEn las sucesivas r\u00e9plicas de Isa\u00ed\u00adas (37:5\u20137, 21\u201335) obs\u00e9rvese la ausencia de rencor personal contra aquellos cuyas pol\u00ed\u00adticas hab\u00ed\u00adan fracasado totalmente (cf.cf. Confer (lat.), compare 28:14, 15; sobre Eliaquim y Sebna, v. 2; ver sobre 22:15\u201325). En el animado canto triunfal de los vv. 22\u201329, era hora de responder al desaf\u00ed\u00ado de Senaquerib: \u2020\u0153\u00bfEn qui\u00e9n conf\u00ed\u00adas \u2020\u00a6 \u2020\u009d (36:5) con la pregunta: \u00bfA qui\u00e9n has afrentado e injuriado? (37:23), y de mofarse de \u00e9l por no conocer el significado de su propia carrera (v. 26; obs\u00e9rvese el \u00e9nfasis isa\u00ed\u00adtico sobre lo que Dios determin\u00f3 desde los d\u00ed\u00adas de la antig\u00fcedad; ver sobre 22:11).\nLa historia completa demuestra que el \u00e9xito que aliment\u00f3 la arrogancia humana (en cualquier \u00e9poca) proclama, cuando todo se aclara, la absoluta soberan\u00ed\u00ada de Dios.\n\n38:1-22 La enfermedad de Ezequ\u00ed\u00adas\n\nPara el comentario ver 38:1\u20138, 21, 22, cf.cf. Confer (lat.), compare sobre 2 Rey. 20:1\u201311.\n38:9\u201320 El lamento de Ezequ\u00ed\u00adas es similar al clamor de Job (cf.cf. Confer (lat.), compare  Job 7) y a varios salmos (cf.cf. Confer (lat.), compare Sal. 88) particularmente los que recurren a la alabanza. Las palabras finales, donde el singular da paso al plural, sugieren el uso p\u00fablico del salmo (cf.cf. Confer (lat.), compare Sal. 25:22; 51:18, 19).\n10 Seol (ver tambi\u00e9n comentario al v. 18 y a 14:9) se describen aqu\u00ed\u00ad po\u00e9ticamente como una ciudad o una prisi\u00f3n; como una comunidad en el v. 18; y como un monstruo devorador en 5:14. 12 En este punto la finalidad surge de la acci\u00f3n del tejedor; en Job 7:6 es la velocidad de su lanzadera.\n13\u201315a En estos vers\u00ed\u00adculos aparece un asombro al estilo de Job, donde el acudir instintivo de Ezequ\u00ed\u00adas a Dios se ve detenido por el pensamiento de que la situaci\u00f3n en que se encuentra se la debe a \u00e9l. Pero si esto agudiza el problema, tambi\u00e9n es un principio de soluci\u00f3n, desde que una sola y perfecta voluntad ser\u00e1 lo m\u00e1s importante. Ver m\u00e1s adelante el comentario sobre los vv. 17\u201320.\n15b, 16 Estos vers\u00ed\u00adculos son de significado dudoso como lo indican las diferentes versiones. Andar\u00e9 con inquietud todos mis a\u00f1os (v. 15b); tal vez el verbo heb. sugiere una procesi\u00f3n (cf.cf. Confer (lat.), compare Sal. 42:5; Mat. 5) y expresa el pensamiento de \u2020\u0153caminar\u00e9 en reverente temor\u2020\u009d. No est\u00e1 clara la referencia a tales cosas en el v. 16a, y lo torpe del idioma heb. sugiere un texto deteriorado, pero el v. 15 se\u00f1ala la aceptaci\u00f3n de la voluntad de Dios como esta disciplina vivificante (cf.cf. Confer (lat.), compare Sal. 119:50, 67, 71).\n17\u201320 Aqu\u00ed\u00ad asoma el hecho real del amor de Dios y aclara desde la primera afirmaci\u00f3n de seguridad, que era por mi bien y sigue as\u00ed\u00ad hasta la notable frase pero t\u00fa libraste mi vida del hoyo de la destrucci\u00f3n (lit.lit. Literalmente \u2020\u0153has amado mi alma del abismo\u2020\u009d), a la certeza del perd\u00f3n en el v. 17c. La utilizaci\u00f3n de Seol como sin\u00f3nimo de muerte es la clave de los vv. 18 y 19, y del uso que de esos vocablos hace el ATAT Antiguo Testamento en general, que concentra en ese juego de t\u00e9rminos todo lo que tiene de negativo la muerte: la separaci\u00f3n del hombre de una congregaci\u00f3n de alabanza; la p\u00e9rdida de su poder y de su posici\u00f3n; el esfumarse en el pasado; su vuelta al polvo. Al mismo tiempo surge claro del v. 17 que Ezequ\u00ed\u00adas se ve a s\u00ed\u00ad mismo muriendo sin la seguridad del perd\u00f3n de sus pecados, y es en este contexto que \u00e9l visualiza la vida despu\u00e9s de la muerte, como ingrata y sin gozo, como en realidad lo ser\u00ed\u00ada. Mientras tanto, hay aspectos positivos expresados en otros lugares en el ATAT Antiguo Testamento en una fraseolog\u00ed\u00ada distinta: p. ej.p. ej. Por ejemplo ser \u2020\u0153llevado\u2020\u009d por Dios (G\u00e9n. 5:24; 2 Rey. 2:9; Sal. 49:15), y estar \u2020\u0153con\u2020\u009d \u00e9l (Sal. 73:23; cf.cf. Confer (lat.), compare Sal. 139:18 y 17:15). Cf. en Isa. 26:19 \u2020\u0153revivir\u00e1n \u2020\u00a6 resurgir\u00e1n \u2020\u00a6 despertar\u00e1n\u2020\u009d (BJBJ Biblia de Jerusal\u00e9n) y Dan. 12:2. Pero todav\u00ed\u00ada no hay ninguna s\u00ed\u00adntesis. Ezequ\u00ed\u00adas puede regocijarse (vv. 19, 20) en promesas m\u00faltiples para continuar (2 Rey. 20:4\u20136). El resto lo descubrir\u00e1 muy pronto (1 Cor. 2:9).\n\n39:1-8 Los enviados de Babilonia\n\nPara un comentario detallado ver sobre 2 Rey. 20:12\u201319.\nLa fe de Ezequ\u00ed\u00adas, a prueba contra los golpes m\u00e1s duros, se esfuma al toque de la adulaci\u00f3n (obs\u00e9rvese como trasunta deleite su relato de los vv. 3, 4), y el mundo reclama otra v\u00ed\u00adctima por su amistad. Conocemos lo suficiente de Merodac-balad\u00e1n como para sugerir que este emprendedor rebelde contra Asiria escond\u00ed\u00ada, tras su visita, planes subversivos. Pero la Biblia guarda silencio sobre esto, y se condena a Ezequ\u00ed\u00adas por gloriarse en su riqueza y en el patrocinio humano.\nEs muy oneroso el precio de la deslealtad (vv. 5\u20137). Para Ezequ\u00ed\u00adas hab\u00ed\u00ada conformidad al posponer el problema (v. 8); pero no de tal modo Isa\u00ed\u00adas. Evidentemente tuvo que soportar esa pesada carga, y de tal modo vivi\u00f3 bajo su peso, que cuando Dios le habl\u00f3 de nuevo fue a uno que en esp\u00ed\u00adritu hab\u00ed\u00ada ya vivido por muchos a\u00f1os en Babilonia (vv. 6, 7) y pod\u00ed\u00ada hablar \u2020\u0153al coraz\u00f3n\u2020\u009d (cf.cf. Confer (lat.), compare 40:2) de una generaci\u00f3n de exiliados que a\u00fan no hab\u00ed\u00adan nacido.\n\n40:1-48:22 LA LARGA NOCHE EN BABILONIA\nCualquiera que sea nuestro punto de vista de la relaci\u00f3n existente entre los caps. 40\u201348 con su gran preludio en 1\u201339 (ver Introducci\u00f3n), entramos en 40:1 a un mundo diferente al de Ezequ\u00ed\u00adas, sumergido en la situaci\u00f3n predicha en 39:5\u20138, de la cual se felicit\u00f3 tanto de escapar. Nada se dice del interludio de un siglo y medio; despertamos, por as\u00ed\u00ad decirlo, en la otra ribera del desastre, esperando impacientes la terminaci\u00f3n de la cautividad. En los caps. 40\u201348 la liberaci\u00f3n est\u00e1 en el aire; hay la persistente promesa de un nuevo \u00e9xodo, con Dios a la cabeza; hay un acercamiento de un conquistador, que finalmente resulta ser Ciro, que destruir\u00e1 a Babilonia; tambi\u00e9n se abre ante los ojos un nuevo tema, que revelar\u00e1 la gloria del llamado a ser un siervo y luz para las naciones. Todo esto est\u00e1 expresado con una magn\u00ed\u00adfica y exultante elocuencia en un estilo escuchado rara vez hasta este momento (cf.cf. Confer (lat.), compare 35:1\u201310; 37:26, 27), pero sostenido ahora para darle su tono caracter\u00ed\u00adstico a los restantes cap\u00ed\u00adtulos del libro.\n\n40:1-11 El Se\u00f1or largamente esperado\n\n40:1, 2 La voz gentil. Consolad lleva la connotaci\u00f3n de un toque de gentileza femenina como en 66:13 ampliada en el v. 2 donde hablad al coraz\u00f3n se encuentra siempre en contextos de la certeza de ganar de vuelta a una persona (cf.cf. Confer (lat.), compare G\u00e9n. 50:21; Jue. 19:3; 2 Sam. 19:7; Ose. 2:14). Mi pueblo y Jerusal\u00e9n aparecer\u00e1n a menudo en estos cap\u00ed\u00adtulos, separados hasta que la ciudad madre reciba de vuelta a sus hijos (cf.cf. Confer (lat.), compare cap. 54).\nLa expresi\u00f3n el doble por todos sus pecados puede ser tomada en el bondadoso sentido de 61:7 y Zac. 9:12 (en esos vers\u00ed\u00adculos utilizan otra palabra para el vocablo \u2020\u0153doble\u2020\u009d) o, con la mayor\u00ed\u00ada de los comentaristas, en el sentido punitivo de Lev. 26:18, 43 y Apoc. 18:6. La primera acepci\u00f3n expresar\u00ed\u00ada bien la gracia que subyace en estos cap\u00ed\u00adtulos, pero en la segunda no es necesario inferir la idea de ganar o merecer la salvaci\u00f3n: s\u00f3lo una vigorosa certeza de que la sentencia de Jerusal\u00e9n ha sido m\u00e1s que cumplida. De paso digamos que doble pudiera significar \u2020\u0153contrapartida\u2020\u009d o \u2020\u0153equivalente\u2020\u009d.\n40:3\u20135 El llamado del heraldo. La ruta seguida por la procesi\u00f3n (compuesta de toda la humanidad, v. 5) empeque\u00f1ece hasta la insignificancia las rutas de las festividades paganas. El desierto es doblemente significativo, como un ejemplo de las barreras que todos deben ceder ante el avance de la procesi\u00f3n real (v. 4; ver cap. 35) tanto como un recordatorio del primer \u00e9xodo. Oseas 2:14 lo hace, en su austeridad, un lugar de arrepentimiento y de renovaci\u00f3n; Juan el Bautista, con prof\u00e9tico simbolismo, utiliz\u00f3 a estos fines el desierto en forma lit.lit. Literalmente (cf.cf. Confer (lat.), compare Mat. 3:1\u20133). Pero la venida de Dios (cf.cf. Confer (lat.), compare Mat. 3:13\u201317), y el \u2020\u0153\u00e9xodo\u2020\u009d que \u00e9l iba a realizar (cf.cf. Confer (lat.), compare Luc. 9:31) iban a tomar una forma absolutamente inesperada.\n40:6\u20138 La palabra del predicador. 6 Este vers\u00ed\u00adculo introduce en escena al profeta y su responsabilidad. Todo mortal es un eco a la frase solemne del v. 5, pero lo pone en la perspectiva de la abrumadora presencia de Dios. 8 Sin el grandioso final del v. 8, el pasaje no pasar\u00ed\u00ada de ser m\u00e1s que una expresi\u00f3n de anhelo como en Job 14:1\u201312; pero con ese final, reafirma la incansable predicaci\u00f3n de Isa\u00ed\u00adas sobre la fe (cf.cf. Confer (lat.), compare 7:9; 31:3). Sus implicaciones cabales aparecer\u00e1n s\u00f3lo en 1 Ped. 1:23\u201325, donde la palabra, en su forma final como evangelio, ya no es un mero contraste a nuestra transitoriedad, sino la cura de ella. Cf. 1 Jn. 2:17.\n40:9\u201311 Las nuevas del anunciador. 9 Sion, t\u00fa que anuncias traduce un solo vocablo del heb., del cual \u2020\u0153evangelista\u2020\u009d es su equivalente gr. (no como un t\u00e9rmino especializado). Aqu\u00ed\u00ad est\u00e1 en g\u00e9nero femenino (en concordancia con Sion) de ah\u00ed\u00ad que Sion sea probablemente la mensajera. En 41:27; 52:7 es la oyente.\n\n40:12-31 Dios el incomparable\n\nEste soberbio poema reprocha nuestras peque\u00f1as ideas y l\u00e1nguida fe, algo a la manera del desaf\u00ed\u00ado de Dios a Job (Job 38\u201341), por su presentaci\u00f3n de Dios como Creador (vv. 12\u201320) y Ordenador (vv. 21\u201326) de un universo empeque\u00f1ecido por su presencia. La meta del pasaje es el v. 31 donde las imaginaciones humanas (v. 18) y sus dudas (v. 27) dan lugar a la humilde expectativa a la que se nos incita a trav\u00e9s de todo el libro (cf.cf. Confer (lat.), compare 27:8; ver sobre 7:1\u20139).\n40:12\u201320 El Creador. La materia (v. 12), la mente (vv. 13, 14) y los seres vivientes (vv. 15\u201317) son colocados en su lugar por el gran Originador, vistos seg\u00fan \u00e9l los ver\u00ed\u00ada. Esto no es para despojarlos de significaci\u00f3n, sino para demostrar que su significaci\u00f3n deriva solamente de \u00e9l (cf.cf. Confer (lat.), compare Prov. 8:22\u201331; Rom. 11:34). \u00c2\u00a1Tal Creador no precisa, por supuesto, de nuestro impaciente consejo ni comparte nuestra impotencia! Lo que somos, a los ojos de Dios, torna en doblemente absurdo lo que es Dios visto con ojos humanos (vv. 18\u201320). En 44:9\u201320 y 46:1\u20137 se estudian extensamente los pat\u00e9ticos esfuerzos de los id\u00f3latras; y Rom. 1:18\u201323 expone la terquedad que produce la ceguera.\n40:21\u201326 El Ordenador. Contin\u00faan los gigantescos s\u00ed\u00admiles, que deben ser tomados como poes\u00ed\u00ada y no como ciencia (con el v. 22b donde velo sugiere la finura de la gasa, cf.cf. Confer (lat.), compare los s\u00ed\u00admiles del Sal. 102:26; 104:2). 23, 24 Estos vers\u00ed\u00adculos sobre la transitoriedad de los potentados, acercan la verdad general de los vv. 6\u20138 un paso m\u00e1s a la situaci\u00f3n particular de los cautivos; y el v. 26 saca la verdadera lecci\u00f3n que da el majestuoso movimiento de las estrellas: no la ausencia del control de Dios sino su precisi\u00f3n. La \u00faltima secci\u00f3n retorna al mismo pensamiento.\n40:27\u201331 El \u2020\u0153pronto auxilio\u2020\u009d. 27 Una equivocada conclusi\u00f3n que se saca de la trascendencia de Dios, es que \u00e9l es demasiado grande para interesarse en los seres humanos; 28 lo correcto es inferir que es demasiado grande para fracasar: no hay ning\u00fan punto en que las cosas \u2020\u0153lo superen\u2020\u009d. Pero los vv. 29\u201331 permiten que la gran transici\u00f3n del poder ejercido al poder impartido sea experimentado por medio de la fe expresada en la palabra esperan (v. 31; cf.cf. Confer (lat.), compare sobre 25:9). De manera que el \u00faltimo recordatorio de la fragilidad humana (v. 30) mira hacia adelante: despeja el camino para la confianza y a la trascendencia de los recursos naturales. La frase renovar\u00e1n sus fuerzas (v. 31) lit.lit. Literalmente se traduce por \u2020\u0153cambiar fuerza\u2020\u009d, como podr\u00ed\u00ada ser cambiarse de ropa o cambiar una cosa vieja por una cosa nueva. Puede ser significativo el hecho de que las tres \u00faltimas met\u00e1foras hablan de sobreponerse a una imposibilidad natural y a dos debilidades naturales, finalizando con una nota de continuado progreso.\n\n41:1-29 Dios y la historia\n\n41:1\u20137 El desaf\u00ed\u00ado de Dios a las naciones. 1 El llamado al silencio inicia los procedimientos imaginarios de una corte, donde Dios enfrentar\u00e1 al mundo pagano poni\u00e9ndolo a prueba por medio de una pregunta. (El llamado de que renueven fuerzas las naciones pareciera como una repetici\u00f3n accidental de 40:31, pero tambi\u00e9n pudiera ser una advertencia de que el encuentro ser\u00e1 formidable.)\n2 El punto en cuesti\u00f3n es el alarmante avance de aquel que ha de venir del oriente y que 44:28 identificar\u00e1 como Ciro. El es llamado para justicia, es decir, para el recto prop\u00f3sito de juicio y liberaci\u00f3n que Dios ha de efectuar. (En estos cap\u00ed\u00adtulos \u2020\u0153justicia\u2020\u009d tiende a tener este sentido din\u00e1mico, a veces unida con \u2020\u0153salvaci\u00f3n\u2020\u009d, 45:8; 56:1.) Ante sus pies (cf.cf. Confer (lat.), compare Jue. 4:10), porque el verdadero comandante es el no reconocido Yahweh (cf.cf. Confer (lat.), compare 45:2, 8).\n4\u20137 El anuncio del Se\u00f1or en el v. 4 es la \u00fanica voz clara en el p\u00e1nico prevaleciente ante la cercan\u00ed\u00ada de Ciro. Aunque los estadistas tratan de elevar la moral (vv. 5, 6a) y los art\u00ed\u00adfices preparan un nuevo grupo de dioses, el v. 4 ubica toda la escena dentro del plan eterno de Yahweh el Creador. Se ver\u00e1 esto nuevamente en 44:24\u201345:8.\n41:8\u201320 El Siervo de Dios es tranquilizado. 8 ss. Hay una s\u00fabita nota de calor en el pero t\u00fa \u2020\u00a6  y en la repetici\u00f3n de los nombres personales. La larga serie de promesas con los verbos en tiempo futuro de los vv. 10b\u201320, est\u00e1 caracter\u00ed\u00adsticamente anclada en los hechos del presente y del pasado: una relaci\u00f3n comprometida (vv. 8, 10a) y una elecci\u00f3n y llamado irrevocables (v. 9). La palabra siervo estampar\u00e1 su propia caracter\u00ed\u00adstica a los pr\u00f3ximos cap\u00ed\u00adtulos, con un \u00e9nfasis creciente en su inferencia de autoentrega, hasta alcanzar el cl\u00ed\u00admax del cap. 53. Aqu\u00ed\u00ad, sin embargo, su \u00fanico corolario es la protecci\u00f3n del amo que se lo ve como una seguridad multifac\u00e9tica de vigor impartido (v. 10), enemigos dispersos (vv. 11\u201313), triunfo sobre los obst\u00e1culos (vv. 14\u201316; cf.cf. Confer (lat.), compare Mat. 21:21) y provisi\u00f3n inagotable (vv. 17\u201320). Los t\u00ed\u00adtulos divinos, el Santo de Israel (vv. 14, 16, 20; ver sobre 1:2\u20134), tu Redentor (v. 14; es decir tu pariente protector, cf.cf. Confer (lat.), compare Lev. 25:25) y el Rey de Jacob (v. 21) ponen su sello sobre todo ello.\nTodo esto aparece como un trasfondo realista de un Israel acobardado (vv. 10, 11), empeque\u00f1ecido (v. 14), adecuado punto de partida para la gracia de Dios. 15, 16 Como contraste, el trillo era el m\u00e1s s\u00f3-lido de los objetos, hecho de pesados tablones y tachonados con pedazos de pedernal encajados en una de sus caras; lo arrastraban sobre el grano recogido para separarlo de la paja, que luego se aventaba para que la c\u00e1scara fuera llevada por el viento (v. 16). La enorme escala de la met\u00e1fora tiene que haber parecido desmentida por el \u2020\u0153d\u00ed\u00ada de las peque\u00f1eces\u2020\u009d (Zac. 4:10) que sigui\u00f3 al retorno de Babilonia, si bien no exagera el impacto ejercido por el pueblo de Dios en el mundo, tanto en el pasado como en el futuro.\n41:21\u201329 El renovado desaf\u00ed\u00ado de Dios. Retorna el tono de los vv. 1\u20137, pero ahora se dirige a los dioses (cf.cf. Confer (lat.), compare v. 23). 22\u201324 La acusaci\u00f3n del v. 22 es de que ni aun pueden interpretar los eventos (las cosas que han sucedido), mucho menos predecirlos (ver sobre vv. 26, 27). Cuando a esto se suma su incompetencia (v. 23b), la \u00fanica conclusi\u00f3n es su irrealidad (vv. 24, 29), y la palabra abominaci\u00f3n (v. 24) revela s\u00fabitamente que la burla es mortalmente seria. Por lo general se reserva esta palabra para los ritos paganos o para los \u00ed\u00addolos (cf.cf. Confer (lat.), compare 44:19); transferido al adorador muestra cu\u00e1n corruptora es la elecci\u00f3n de una mentira para la alianza final de uno. El tema es retomado en Rom. 1:18\u201332.\nLos vv. 25\u201329, ampl\u00ed\u00adan el tema de los vv. 2\u20134 con nuevos detalles. 25 El norte y el este vienen apareados en este vers\u00ed\u00adculo (cf.cf. Confer (lat.), compare v. 2) definiendo con mayor precisi\u00f3n la conquista de Ciro, que abarc\u00f3 el Imperio Babil\u00f3nico desde el golfo P\u00e9rsico a los mares Caspio y Negro. La declaraci\u00f3n invocar\u00e1 mi nombre tiene que ser considerada con 45:4; es decir, Ciro invocar\u00ed\u00ada el nombre de Yahweh (cf.cf. Confer (lat.), compare Esd. 1:2, 3), aunque no como un verdadero convertido. Esta afirmaci\u00f3n est\u00e1 avalada por sus inscripciones, que con toda diplomacia atribuyen sus victorias a los dioses de los pueblos que conquistaba: a Marduc, en Babilonia, y a Sin, el dios-luna, en Ur.\n26, 27 Al poner su \u00e9nfasis en la predicci\u00f3n, tocar\u00ed\u00ada al mundo pagano en un punto muy sensible, desde que la adivinaci\u00f3n era una gran preocupaci\u00f3n (cf.cf. Confer (lat.), compare 47:13), y Creso de Lidia habr\u00ed\u00ada de pagar muy caro por la ambig\u00fcedad del or\u00e1culo de Delfos sobre sus proyectos contra Ciro. (Habi\u00e9ndole dicho que destruir\u00ed\u00ada un gran imperio, se trab\u00f3 en combate y destruy\u00f3 el suyo propio.) Ver la Introducci\u00f3n sobre este desaf\u00ed\u00ado a predecir sucesos como lo hizo Yahweh y su relaci\u00f3n con la paternidad literaria de estos cap\u00ed\u00adtulos.\n\n42:1-17 Luz para las naciones\n\n42:1\u20139 El primer \u2020\u0153C\u00e1ntico del Siervo\u2020\u009d. La s\u00fabita quietud luego de los abrumadores temas de los caps. 40 y 41 se ha comparado con el \u2020\u0153sonido apacible y delicado\u2020\u009d de 1 Rey. 19:12. Cuatro o cinco veces aparece en estos cap\u00ed\u00adtulos como un pasaje aislado de esa naturaleza, que pinta al Siervo como el \u2020\u0153hombre para los dem\u00e1s\u2020\u009d, con un creciente \u00e9nfasis en el sufrimiento en 49:1\u201313; 50:4\u20139; y 52:13\u201353:12; seguido del triunfal 61:1\u20134 que enumera las bendiciones que \u00e9l distribuye.\nAl final de la serie, \u00e9l es el uno en lugar de los muchos; 1 pero aqu\u00ed\u00ad, presentado como mi siervo y mi escogido, est\u00e1 \u00ed\u00adntimamente ligado con el \u2020\u0153Israel\u2020\u009d de 41:8 ss. El ser investido con el Esp\u00ed\u00adritu y la implantaci\u00f3n de la justicia (vv. 1, 3, 4), o verdadera religi\u00f3n, sin embargo, son semblanzas del reino dav\u00ed\u00addico de 11:1\u20135; 32:1\u20138 (cf.cf. Confer (lat.), compare el entrelazamiento de este pasaje con el Salmo real 2:7 en ocasi\u00f3n del bautismo de Jes\u00fas, Mat. 3:17), de modo que ya a esta altura comienza a surgir un individuo de la masa de Israel. El cierre del cap\u00ed\u00adtulo (vv. 18\u201325) reforzar\u00e1 notoriamente esta impresi\u00f3n.\n2\u20137 La gentileza del Siervo, tanto en su no dogmatismo (v. 2) como en su ternura hacia los d\u00e9biles y desamparados (v. 3) no se frustra por alguna debilidad de s\u00ed\u00ad mismo: las palabras desalentar\u00e1 y desfallecer\u00e1 (v. 4) sutilmente toman los t\u00e9rminos heb. ya utilizados para la ca\u00f1a cascada y la mecha que se est\u00e1 extinguiendo (v. 3). Mat. 12:17\u201321 identifica el cuadro, y un vistazo al mundo que espera (v. 4c) confirma el car\u00e1cter de su misi\u00f3n. Luz para las naciones (v. 6) fue una de las primeras designaciones de Jes\u00fas (cf.cf. Confer (lat.), compare Luc. 2:32) y uno de los t\u00ed\u00adtulos formativos de su iglesia (cf.cf. Confer (lat.), compare Hech. 13:47). Pero mientras la iglesia habr\u00ed\u00ada de participar en esta liberaci\u00f3n de los ciegos y presos (v. 7; cf.cf. Confer (lat.), compare \u2020\u0153el siervo del Se\u00f1or\u2020\u009d descrito en 2 Tim. 2:24\u201326), s\u00f3lo su cabeza pod\u00ed\u00ada ser descrita como el pacto de Dios, uniendo a Jehovah y al pueblo (v. 6;  cf.cf. Confer (lat.), compare 49:8) en su persona (cf.cf. Confer (lat.), compare Mat. 26:28).\nLos vv. 8, 9 vinculan el motivo del Siervo como los temas de los caps. 40 y 41 respectivamente, porque el celo de Jehovah por su verdadera gloria se expresar\u00e1 principalmente en el esparcimiento de su luz por todo el mundo. Esta es la fase de su proyecto que habr\u00e1 de venir, las cosas nuevas declaradas antes que salgan a luz, que tambi\u00e9n han sido reveladas en bosquejo \u2020\u0153desde el principio\u2020\u009d (41:26, 27; cf.cf. Confer (lat.), compare G\u00e9n. 12:1\u20133).\n42:10\u201312 El mundo aclama a su Se\u00f1or. El rasgo sobresaliente de estos cap\u00ed\u00adtulos son los c\u00e1nticos (cf.cf. Confer (lat.), compare 44:23; 39:13; 52:9, etc.) al igual que los caps. 24\u201327 y estrechamente emparentados con los Sal. 93; 95\u2013100 tanto en su tema como en su lenguaje. 10 Cf. v. 10a con los Sal. 96:1; 98:1; y el v. 10b con el Sal. 107:23, 24. Aqu\u00ed\u00ad no solamente la naturaleza sino las naciones rompen a cantar por el gozo de la liberaci\u00f3n reci\u00e9n lograda. 11 Los empedernidos rivales de Israel, Quedar (cf.cf. Confer (lat.), compare Sal. 120:5\u20137) y el edomita Sela, de quien se oy\u00f3 por primera vez en contextos de juicios (21:16, 17; 16:1), demuestran la amplitud de esta gracia. Pero v\u00e9ase el siguiente p\u00e1rrafo.\n42:13\u201317 Jehovah declara su celo. Los violentos s\u00ed\u00admiles, como hombre de guerra (v. 13), \u2020\u00a6 como la que est\u00e1 de parto (v. 14), excluyen cualquier idea de gracia como un simple ablandamiento de la disposici\u00f3n de \u00e1nimo de Dios. M\u00e1s bien su furia (v. 13) contra el mal, y su detenido celo para repararlo (v. 14; cf.cf. Confer (lat.), compare Luc. 12:50) suple tanto sus motivaciones como su ternura (v. 16a) y constancia (v. 16b) para con sus v\u00ed\u00adctimas. La salvaci\u00f3n s\u00f3lo vendr\u00e1 por medio del juicio, y no ser\u00e1 para el impenitente (v. 17). Cf. 63:1\u20136, vehemente complemento del cap. 53.\n\n42:18-48:22 Siervo inconstante e inmutable Se\u00f1or\n\nHay una inquieta acci\u00f3n rec\u00ed\u00adproca en estos cap\u00ed\u00adtulos entre la gracia de Dios y la terquedad de su pueblo, cuya determinaci\u00f3n para destruirse a s\u00ed\u00ad mismo es superada solamente por su tenacidad expresada con estilo cl\u00e1sico en 43:21.\n42:18\u201325 Ciegos gu\u00ed\u00adas de ciegos. Este amargo anticl\u00ed\u00admax al retrato del verdadero siervo (vv. 1\u20139), del mundo que espera (vv. 10\u201312) y del ansioso Redentor (vv. 13\u201317) es v\u00ed\u00advidamente paralelo al permanente fracaso de la iglesia de cumplir adecuadamente con su llamado. En la primera visi\u00f3n de Isa\u00ed\u00adas, el ver y o\u00ed\u00adr sin percepci\u00f3n (cf.cf. Confer (lat.), compare vv. 18\u201320) era una se\u00f1al de peligro (cf.cf. Confer (lat.), compare 6:10\u201313.); aqu\u00ed\u00ad es una incapacidad que paraliza. La ineficacia del mensajero incompetente (cf.cf. Confer (lat.), compare 2 Sam. 18:29) es la ineficacia de Israel, y es testaruda: es un heredero del pacto (v. 19b; v\u00e9ase nota m\u00e1s adelante); tiene la capacidad (v. 20) y los datos (v. 21) para conocer la voluntad de Dios; a\u00fan est\u00e1 invitado a escuchar atentamente (v. 23). Aun el aprieto en que se encuentra fue planeado para ense\u00f1arlo y no para destruirlo (v. 25b); pero la lecci\u00f3n, hasta el momento, no ha hecho mella en \u00e9l.\nNota. 19 Mi mensajero puede traducirse \u2020\u0153el que est\u00e1 en paz conmigo\u2020\u009d (cf.cf. Confer (lat.), compare Sal. 7:4, v. 5 en heb): la forma pasiva sugiere \u2020\u0153el que ha aceptado el ofrecimiento de paz (\u2020\u0153relaciones amistosas\u2020\u009d).\n43:1\u201321 Gracia abundante. El Pero ahora (v. 1) es un rasgo distintivo de estos cap\u00ed\u00adtulos, as\u00ed\u00ad como el amor de Dios, permanentemente rechazado, vuelve una y otra vez con la iniciativa. Se halla la misma expresi\u00f3n heb. en 44:1; 49:5; 52:5; 64:8 (7, heb).\n1\u20137 Estos vers\u00ed\u00adculos le dan a Israel, en elocuente detalle, la seguridad que Cristo le da a la iglesia, que las puertas del Hades no prevalecer\u00e1n contra ella. Ni el fuego ni las aguas, ni los pueblos, ni la distancia, pueden cobrar sus v\u00ed\u00adctimas: cada uno (v. 7) est\u00e1 invitado a escuchar atentamente, a quien Dios llama m\u00ed\u00ado (v. 1) llegar\u00e1 en seguridad (cf.cf. Confer (lat.), compare 40:26). A continuaci\u00f3n se enumeran varias de las cuerdas que los atan a Dios, tales como la creaci\u00f3n, la redenci\u00f3n, el llamado (v. 1), el amor (v. 4), la adopci\u00f3n (v. 6) y el honor de su nombre (v. 7). Se pone \u00e9nfasis en esta relaci\u00f3n, \u00fanica en su g\u00e9nero, recurriendo a la figura de un rescate humano (vv. 3, 4; cf.cf. Confer (lat.), compare v. 14), es decir, que han ca\u00ed\u00addo y caer\u00e1n grandes naciones, para dar lugar a Israel. Prov. 21:18 habla en t\u00e9rminos similares; el otro lado de la cuesti\u00f3n es que las naciones se beneficiar\u00e1n de Israel mucho m\u00e1s de lo que pierdan (cf.cf. Confer (lat.), compare 42:1\u20139), y que su \u00faltimo rescate tendr\u00e1 que ser una v\u00ed\u00adctima muy diferente (cf.cf. Confer (lat.), compare 53:5, 6).\n8\u201313 Estos vers\u00ed\u00adculos enfrentan de nuevo a Israel con sus pecados contra la luz (v. 8; cf.cf. Confer (lat.), compare 42:18\u201320); no obstante, se le considera, seg\u00fan su alt\u00ed\u00adsimo llamado, como siervo escogido (v. 10) tanto para su propia instrucci\u00f3n (para que me conozc\u00e1is y me cre\u00e1is, y entend\u00e1is) como para el mundo. Su propia historia testific\u00f3 por Jehovah (vv. 10\u201312); un d\u00ed\u00ada el t\u00ed\u00adtulo mis testigos obtendr\u00ed\u00ada su pleno vigor (cf.cf. Confer (lat.), compare Hech. 1:8), pero por el momento Israel aparece en su car\u00e1cter pasivo y renuente. La escena forense es la de 41:1\u20134, 21\u201323; el punto en cuesti\u00f3n es que, aparte de Yahweh no hay otro Dios, tanto en los tiempos pasados, como en el presente y en el porvenir (vv. 10b, 11, 13).\n14\u201321 Se nombra a Babilonia por primera vez desde 39:7. Y aunque el texto heb. del v. 14 es oscuro, la principal fuerza del pasaje es la clara promesa de un \u00e9xodo aun mayor, en el cual las maravillas que Dios obrar\u00e1 en el desierto (vv. 19, 20) superar\u00e1n a las del mar Rojo (vv. 16\u201318). Nuevamente la promesa est\u00e1 arraigada en el pacto: obs\u00e9rvense los t\u00e9rminos de relaci\u00f3n en los vv. 14, 15 y de elecci\u00f3n en los vv. 20c, 21.\nPara su pleno cumplimiento debemos mirar m\u00e1s all\u00e1 de los modestos retornos al hogar desde Babilonia de los siglos VI y V a. de J.C.a. de J.C. Antes de Jesucristo, si bien \u00e9stos se tienen en cuenta, al \u00e9xodo que el hijo de Dios realiz\u00f3 en Jerusal\u00e9n (Luc. 9:31; cf.cf. Confer (lat.), compare 1 Cor. 10:4, <11), que por s\u00ed\u00ad solo justifica el lenguaje utilizado en \u00e9ste y similares pasajes. Ver tambi\u00e9n sobre caps. 35 y 40:3\u20135.\n43:22\u201328 La gracia despreciada. 22\u201326 La desolada respuesta de Israel al ardor divino es un bostezo de apat\u00ed\u00ada. Ning\u00fan desaire pod\u00ed\u00ada ser peor; sin embargo, permite establecer una aguda comparaci\u00f3n entre la religi\u00f3n como una carga (vv. 23b, 24a) y como agradecido homenaje (v. 23a) al portador de la carga (vv. 24b, 25; cf.cf. Confer (lat.), compare 46:3, 4), que una vez m\u00e1s ofrece exponer su caso ante un tribunal de justicia (v. 26; cf.cf. Confer (lat.), compare 41:1).\n27 En este contexto su primer padre es probablemente Jacob, al record\u00e1rseles a los israelitas que tienen muy poco de que jactarse, sea por sus antepasados como por sus actuales l\u00ed\u00adderes. 28 La embestida final es mortal, porque anatema traduce el t\u00e9rmino heb. herem, reservado a los objetos del juicio como Jeric\u00f3 o los amalequitas, con quienes no se pod\u00ed\u00ada tolerar ning\u00fan acuerdo. Es el vocablo m\u00e1s fuerte del idioma.\n44:1\u201328 El Dios viviente y su gran dise\u00f1o. 1\u20135 Estos vers\u00ed\u00adculos reabren un interrogante aparentemente agotado con un caracter\u00ed\u00adstico y ahora (ver sobre 43:1), y asombrosamente reafirman al desagradecido Israel su llamado como siervo \u2020\u00a6 a quien yo escog\u00ed\u00ad (v. 1, repetido en el v. 2), junto con el afectuoso Jesur\u00fan (\u2020\u0153recto\u2020\u009d; cf.cf. Confer (lat.), compare Deut. 33:5; pero ver Deut. 32:15; cf.cf. Confer (lat.), compare sobre 42:19), y siguiendo a prometer mayores cosas que habr\u00e1n de venir. El derramamiento del Esp\u00ed\u00adritu es un vislumbre del nuevo pacto, como en Jer. 31:31\u201334; Eze. 36:26 s.; Joel 2:28, 29; y las confesiones de la alianza en el v. 5 son un goce anticipado de la conversi\u00f3n de los gentiles, como los del Sal. 87:4\u20136 (donde, sin embargo, es Dios quien los enrola). Los v\u00e1stagos (v. 3) de Israel se\u00f1alar\u00e1n la afluencia de las aguas vivas de Dios, as\u00ed\u00ad como los sauces demarcan el curso de un r\u00ed\u00ado (vv. 3, 4). El libro de Hech. sigue la pista de parte de esta corriente de vida sobre el suelo sediento.\n6\u20138 Estos vers\u00ed\u00adculos constituyen la verdadera esencia de estos cap\u00ed\u00adtulos, con el \u00e9nfasis en que Dios es el Adalid de Israel (Redentor, v. 6; cf.cf. Confer (lat.), compare 41:14), su expl\u00ed\u00adcito monote\u00ed\u00adsmo (vv. 6b, 8b), su hincapi\u00e9 sobre la predicci\u00f3n (v. 7b) y su tono tranquilizador hacia un Israel indiferente (v. 8).\n9\u201320 Predican el mismo mensaje pero desde la otra parte, tornando en vergonzosa la belleza est\u00e9tica de la idolatr\u00ed\u00ada, no dejando encubierto ning\u00fan aspecto de la misma. Es uno de los temas favoritos de estos cap\u00ed\u00adtulos: cf.cf. Confer (lat.), compare 40:18\u201320; 45:20; 46:1\u20137. La adoraci\u00f3n de \u2020\u0153esas cosas\u2020\u009d (Torres Amat) dadas por Dios (v. 9, cf.cf. Confer (lat.), compare v. 14) y esculpidas por el hombre es igualmente absurda y blasfema (cf.cf. Confer (lat.), compare Rom. 1:25). La consiguiente incapacidad del hombre para ver esto (tan moderna como antigua) viene de un primer rechazo para enfrentarlo (vv. 18\u201320; cf.cf. Confer (lat.), compare Rom. 1:21).\n21\u201328 Retornamos a la positiva y gozosa revelaci\u00f3n del verdadero Dios. 21 Acu\u00e9rdate se refiere probablemente a las cosas sobre las cuales Israel puede dar fe (cf.cf. Confer (lat.), compare v. 8), como as\u00ed\u00ad tambi\u00e9n a las locuras paganas reci\u00e9n descritas (hay un llamado similar en 45:8). Pero la repetida demanda de Dios de controlar y predecir el curso de la historia se renueva aqu\u00ed\u00ad dram\u00e1ticamente por medio de promesas espec\u00ed\u00adficas en los vv. 26\u201328. Las veladas predicciones de buenas nuevas para Jerusal\u00e9n y de un libertador, en 41:2, 25\u201329, de pronto son develadas mostrando a Ciro y su edicto de reconstrucci\u00f3n; profec\u00ed\u00ada que con el tiempo se cumpli\u00f3 (cf.cf. Confer (lat.), compare Esd. 1:1\u20134). Tal minuciosidad tiene su parang\u00f3n solamente en 1 Rey. 13:2, donde se nombra a Jos\u00ed\u00adas 300 a\u00f1os antes de su \u00e9poca. 27 La referencia a las profundidades es otra alusi\u00f3n al \u00e9xodo, un recordatorio de la capacidad de Dios para ejecutar estas nuevas maravillas. 28 La expresi\u00f3n mi pastor no significa otra cosa que la utilizaci\u00f3n que Dios hace de este dirigente para sus propios fines (ver 45:4b, y sobre 41:25).\n45:1\u201325 El Dios de toda la tierra. 1\u20138 Estos vers\u00ed\u00adculos colocan el control que el Se\u00f1or ejerce sobre Ciro en el marco de su total soberan\u00ed\u00ada (v. 7), su autorrevelaci\u00f3n en todo el \u00e1mbito del mundo (v. 6) y su voluntad para reivindicar la justicia (v. 8).\n1\u20133 El t\u00e9rmino ungido es la base del t\u00ed\u00adtulo de Mes\u00ed\u00adas; pero su utilizaci\u00f3n en el ATAT Antiguo Testamento es general, principalmente para los reyes ungidos por Dios (cf.cf. Confer (lat.), compare Sa\u00fal:1 Sam. 24:6). Aqu\u00ed\u00ad se subraya el hecho de que Ciro ha sido nominado y equipado para una suprema tarea para la cual todas sus victorias no ser\u00e1n m\u00e1s que el preludio. Cada una de las frases de los vv. 1b\u20133a pone de relieve estos \u00e9xitos; los tesoros de la oscuridad son los m\u00e1s cuidadosamente ocultados, por ser los m\u00e1s preciados. (Como conquistador de Lidia, bajo el reinado de Creso, y de Babilonia, Ciro habr\u00ed\u00ada de adquirir una incalculable riqueza.) 4 Pero el hecho de que era el fin y cl\u00ed\u00admax de su carrera, la liberaci\u00f3n de Israel (cf.cf. Confer (lat.), compare v. 13) era, para Ciro, un episodio de importancia menor; as\u00ed\u00ad de defectuosas son las evaluaciones humanas (cf.cf. Confer (lat.), compare 55:8). Su reconocimiento de Yahweh (cf.cf. Confer (lat.), compare Esd. 1:2\u20134), como de otras deidades pareciera haber sido superficial (ver sobre 41:25): un reconocimiento de su existencia e influencia (v. 3) sin el correspondiente conocimiento personal (v. 4).\n7 Luz y \u2020\u00a6 tinieblas \u2020\u00a6 paz y \u2020\u00a6 adversidad son expresiones t\u00ed\u00adpicamente hebraicas, en parejas opuestas, para \u2020\u0153todo lo que es\u2020\u009d (cf.cf. Confer (lat.), compare Sal. 49:1, 2). Adversidad significa lit.lit. Literalmente \u2020\u0153mal\u2020\u009d, pero esta palabra heb. es un t\u00e9rmino demasiado general para sugerir que Isa. hace a Dios el autor de la maldad; ver, m\u00e1s bien, Job 2:10; Am\u00f3s 3:6; Rom. 11:36. Algunos han visto en estas palabras un ataque al dualismo zoro\u00e1strico, con sus dioses rivales del bien y del mal; pero este vers\u00ed\u00adculo se opone igualmente al polite\u00ed\u00adsmo, blanco de la mayor parte de las invectivas contenidas en estos cap\u00ed\u00adtulos. No hay suficiente evidencia de que Ciro hubiera sido zoroastra como lo fueron algunos de sus sucesores.\n9\u201313 El enfoque vuelve de Ciro a un Israel algo quejumbroso (los sujetos en plural de los verbos en el v. 11, y la alusi\u00f3n a Ciro en la tercera persona en el v. 13, indican este cambio), con un cl\u00e1sico reproche por sospechar que Dios estuviera estropeando su obra (cf.cf. Confer (lat.), compare 29:16). 11 La versi\u00f3n de la RVARVA Reina-Valera Actualizada es correcta, con la connotaci\u00f3n ir\u00f3nica de sus imperativos equivalentes a indignas preguntas. 12 La lecci\u00f3n objetiva del cielo estrellado fue utilizada de manera similar, aunque m\u00e1s suavemente, en 40:26\u201331. 13 Cf. 44:28.\n14\u201325 Previendo el gran influjo de los gentiles, estos vers\u00ed\u00adculos van mucho m\u00e1s all\u00e1 de la liberaci\u00f3n. Los caps. 60\u201362 retomar\u00e1n el tema con mayor detalle. Aqu\u00ed\u00ad est\u00e1 expresado primero en un discurso a Israel (vv. 14\u201319) y luego en un llamado a la humanidad a reconocer a su Se\u00f1or, como alg\u00fan d\u00ed\u00ada habr\u00e1 de suceder, y de ah\u00ed\u00ad encontrar la salvaci\u00f3n en compa\u00f1\u00ed\u00ada de la naci\u00f3n que una vez lo despreci\u00f3 (vv. 20\u201325).\n14 Tales nombres como Egipto, etc., y los detalles de encadenados y homenaje, ilustran el triunfo de Dios en t\u00e9rminos de una escena contempor\u00e1nea, utilizando el v\u00ed\u00advido colorido de victorias humanas. En el cumplimiento, \u00e9stas ser\u00e1n trascendidas, como lo dejan entrever claramente los vv. 20\u201325. Los gentiles aqu\u00ed\u00ad son aquellos que nunca hasta ahora pertenecieron al imperio israelita; su rendici\u00f3n ser\u00e1 tan total como si fueran prisioneros de guerra, pero en realidad ser\u00e1 por convicci\u00f3n (vv. 14c\u201316) y terminar\u00e1 en salvaci\u00f3n (vv. 22, 24).\n15 La expresi\u00f3n t\u00fa eres un Dios misterioso puede tal vez ser la continuaci\u00f3n de la confesi\u00f3n de los convertidos, reconociendo al Dios invisible en lugar de sus \u00ed\u00addolos; m\u00e1s probablemente ser\u00ed\u00ada la ex-clamaci\u00f3n de Israel por los inescrutables caminos de Dios, \u2020\u0153que sobrepasa todo entendimiento\u2020\u009d. 18, 19 Replican que, por todo ello, \u00e9l ha obrado seg\u00fan un gran dise\u00f1o y se ha revelado inequ\u00ed\u00advocamente. Vac\u00ed\u00ada (v. 18) y vano (v. 19) es teh\u00fa, como en G\u00e9n. 1:2 (\u2020\u0153sin orden\u2020\u009d); el v. 18b mira hacia el fin a la vista de la creaci\u00f3n, (cf.cf. Confer (lat.), compare la frase para que fuera habitada) la transformaci\u00f3n de un mundo inicialmente informe en un mundo habitable. De la misma manera, Israel lograr\u00e1 un final glorioso.\n22\u201325 Estos vers\u00ed\u00adculos finales son notables, en primer lugar por el cuadro de conversiones sinceras en toda la tierra, y en segundo lugar por la audaz utilizaci\u00f3n que el NTNT Nuevo Testamento hace de los vv. 23, 24, aplic\u00e1ndolos directamente a Cristo en Fil. 2:10, 11 (e indirectamente en Rom. 14:9, 11). Cf. el uso hecho en 8:12b y 13a en 1 Ped. 3:14, 15.\n46:1\u201313 Los dioses in\u00fatiles de Babilonia. Hace juego con el enfoque detallado de toda la escena (cf.cf. Confer (lat.), compare las referencias expl\u00ed\u00adcitas a Ciro [44:28; 45:1] y Babilonia y su derrocamiento [47:1\u201315]), el hecho de que ahora se especifican los dioses en particular. 1 Bel (\u2020\u0153se\u00f1or\u2020\u009d; cf.cf. Confer (lat.), compare Baal) era un t\u00ed\u00adtulo transferido del antiguo dios Enlil al dios Marduc, patrono de Babilonia, cuyo hijo Nebo (o Nab\u00fa) era el dios del aprendizaje. Sus nombres aparecen, p. ej.p. ej. Por ejemplo en Belsasar y Nabucodonosor. Ambos dioses eran transportados habitualmente en procesiones, pero en esta escena son refugiados monstruosos; montados sobre animales que se esfuerzan por soportar semejante peso. El contraste entre esta carga, con sus demandas en dinero y m\u00fasculos (vv. 6, 7), y por otra parte Yahweh, el que soporta la carga a lo largo de toda la vida (vv. 3, 4), eleva a su cl\u00ed\u00admax la serie de ataques a la idolatr\u00ed\u00ada en estos cap\u00ed\u00adtulos. El tema de la predicci\u00f3n, constante ingrediente en estos pasajes (cf.cf. Confer (lat.), compare 41:23), recibe su cl\u00e1sica aseveraci\u00f3n en el v. 10a y las dos realidades id\u00e9nticas de la carrera del conquistador, como depredador y predestinado, se colocan lado a lado en el v. 11a (cf.cf. Confer (lat.), compare 41:2, 25; 44:28; 45:1\u20137).\n12, 13 Justicia es una palabra que admite varias acepciones. B\u00e1sicamente significa lo que es correcto, es decir, como deber\u00ed\u00ada ser, en su propio estado. Puede, por lo tanto, incluir ideas de rectitud, de justicia y de corregir lo que est\u00e1 mal. En estos cap\u00ed\u00adtulos predomina esta \u00faltima acepci\u00f3n relegando a segundo plano el significado de victoria (ver sobre 41:2); pero no se ha perdido su dimensi\u00f3n \u00e9tica (cf.cf. Confer (lat.), compare 48:1; 53:11; 58:2) y aqu\u00ed\u00ad deber\u00ed\u00ada tener prioridad en el v. 12, dejando que el significado de \u2020\u0153victoria\u2020\u009d surja en el v. 13, paralelamente con salvaci\u00f3n.\n47:1\u201315 Babilonia condenada. Es una endecha o una canci\u00f3n de burla, en el caracter\u00ed\u00adstico ritmo decreciente de tales poemas (se la percibe, en la traducci\u00f3n, en la sucesi\u00f3n de una frase larga a una corta del v. 2a). Cf. 1:21\u201331; 14:4\u201323.\nEs el destino que le corresponde a Babilonia: no puede haber misericordia, pues jam\u00e1s mostr\u00f3 misericordia (cf.cf. Confer (lat.), compare Stg. 2:13). Pero la descripci\u00f3n no est\u00e1 exenta de l\u00e1stima. Somos testigos del triunfo de la justicia pero al mismo tiempo de la tragedia del pecador. Polvo, trabajo, desnudez, verg\u00fcenza, silencio, tinieblas (vv. 1\u20135) son s\u00ed\u00admbolos de condenaci\u00f3n que se suman a la amargura ante el fugaz resplandor de su arrogante ufan\u00ed\u00ada (v. 8), que se apagar\u00e1 para siempre (vv. 7\u201311). Se nos hace carne la congoja de su coraz\u00f3n al fracasar los recursos en los que conf\u00ed\u00ada (los encantamientos, hechicer\u00ed\u00adas y hor\u00f3scopos de los vv. 12\u201314), que los antiguos aliados prudentemente se retiran cada uno \u2020\u00a6 por su lado (v. 15) como que eran amigos solamente para los tiempos de bonanza.\nDigamos de paso que las cr\u00f3nicas confirman la enorme profusi\u00f3n de ritos m\u00e1gicos en Babilonia, a los que se alude en los vv. 9, 12, 13; y Eze. 21:21 describe con vivos trazos una selecci\u00f3n de los mismos utilizados por Nabucodonosor.\n48:1\u201322 \u2020\u0153Amor mostrado a los que no aman.\u2020\u009d 1\u20138 Volver la atenci\u00f3n de Babilonia otra vez a Israel nada tiene de elogioso. Su f\u00e1cil menci\u00f3n de Jehovah y de la Santa Ciudad, (vv. 1, 2) no hace juego con su idolatr\u00ed\u00ada (v. 5); aparecen, en realidad, como inveterados hip\u00f3critas (vv. 1, 4, 8). Es un cuadro m\u00e1s oscuro aun que el de la infidelidad de 40:27 y aun la frialdad de 43:22, si bien se la anticip\u00f3 en el pecado contra la luz, impl\u00ed\u00adcita en 42:18\u201320. El alegato de la profec\u00ed\u00ada, hasta aqu\u00ed\u00ad dirigido contra los paganos (cf.cf. Confer (lat.), compare 41:21\u201324), ahora tiene que ser vuelto contra el propio pueblo de Dios, estos empecinados esc\u00e9pticos (vv. 3\u20138). Ver la Introducci\u00f3n.\n9\u201322 Todo esto, sin embargo, s\u00f3lo sirve para revelar la paciencia de Dios por lo que es: inmerecida (v. 9), constructiva (v. 10; ver nota m\u00e1s abajo) y resuelta (v. 11). Despu\u00e9s de toda su franqueza todav\u00ed\u00ada puede afirmar tanto su llamado (v. 12) como su amor (v. 14) y dar la libertadora orden de \u00c2\u00a1Salid de Babilonia! (v. 20). Su eco se escuchar\u00e1 a trav\u00e9s de los pr\u00f3ximos cap\u00ed\u00adtulos (cf.cf. Confer (lat.), compare 49:9; 52:11; 55:12; 62:10). No obstante, esto no es una rapsodia; una y otra vez se insistir\u00e1 en que el alto precio que habr\u00e1 que pagar por la obstinaci\u00f3n es nada menos que el adi\u00f3s a la paz (vv. 18, 22); es decir, a la salud espiritual y a la sociedad. El triste realismo del v. 22 reaparece en 57:21, y el libro termina con una nota m\u00e1s dura en 66:24.\nNotas. 10 Presenta problemas de traducci\u00f3n. El heb. tiene \u2020\u0153como\u2020\u009d, que tambi\u00e9n podr\u00ed\u00ada significar \u2020\u0153a costo de\u2020\u009d o \u2020\u0153en el car\u00e1cter de\u2020\u009d; la diferencia est\u00e1 en una sola letra que se confunde f\u00e1cilmente con \u2020\u0153como\u2020\u009d. En el v. 10b el rollo de Isa\u00ed\u00adas de los Rollos del Mar Muerto apoya la traducci\u00f3n probado; pero escogido es el significado normal de la palabra de acuerdo con los textos tradicionales (ver nota de la RVARVA Reina-Valera Actualizada). 16 El vers\u00ed\u00adculo termina con un extraordinario cambio de orador; el que habla no es m\u00e1s el Se\u00f1or, como en los vv. 15, 16a, sino uno que \u00e9l ha enviado, as\u00ed\u00ad como tambi\u00e9n es enviado el Esp\u00ed\u00adritu. Podr\u00ed\u00ada ser el profeta pero tiene mayor significaci\u00f3n si anticipa el \u2020\u0153me\u2020\u009d de 49:1; 50:4; 61:1; en otras palabras, el Siervo en quien Jes\u00fas hab\u00ed\u00ada de verse. Es un extraordinario reflejo, a la distancia, de la Trinidad.\n49:1-55:13 LA ALBORADA DE LA REDENCION\n\n49:1-13 El segundo \u2020\u0153C\u00e1ntico del Siervo\u2020\u009d\n\nLos l\u00ed\u00admites de este pasaje han sido fijados de manera variada, pero hay acuerdo compartido por la mayor\u00ed\u00ada, que ello ocurre en los vv. 1\u20136. Pero cada uno de los vv. 5\u20138 muestra parte de la respuesta de Dios en cuanto a la misi\u00f3n que le corresponde a su siervo; y el v. 8, eco de 42:6, no puede ser tronchado de su secuela.\nDespu\u00e9s del cap. 42, con sus semblanzas rec\u00ed\u00adprocamente incompatibles de \u2020\u0153mi siervo\u2020\u009d (42:4, 18\u201321), se hace cada vez m\u00e1s aguda la ineptitud de Israel. Los pr\u00f3ximos cap\u00ed\u00adtulos resolver\u00e1n la tensi\u00f3n, no por el descarte o la mejora de este siervo, sino por el surgimiento de un verdadero Siervo cuya misi\u00f3n ser\u00e1 en beneficio, en primer lugar, de Israel mismo.\nEsto se deja ver de inmediato, en esta pasaje, ante la clara conciencia del Siervo. Aqu\u00ed\u00ad no demuestra contrici\u00f3n alguna por los pecados deplorados en 48:1\u20136, o por la ceguera de 42:18\u201320; s\u00f3lo una sensaci\u00f3n de estar preparado para el momento de Dios (vv. 1\u20133; cf.cf. Confer (lat.), compare 48:16). La falta de respuesta de Israel es algo contra lo cual ha luchado, no compartida (v. 4) y si bien se le designa como \u2020\u0153Israel\u2020\u009d (v. 3), su campo misionero es \u2020\u0153Israel\u2020\u009d (v. 5) antes que serlo del mundo (v. 6).\nEsta paradoja de un Israel enviado a Israel es parte del poderoso empuje del ATAT Antiguo Testamento hacia el NTNT Nuevo Testamento, dado que ni aun el \u2020\u0153remanente\u2020\u009d de israelitas verdaderos (Rom. 9:6, 27) puede cumplir las expectativas sin l\u00ed\u00admites de los vv. 1\u201313. Somos impulsados a buscar una materializaci\u00f3n m\u00e1s perfecta de la luz y salvaci\u00f3n (v. 6) y del pacto (v. 8) en Cristo como la cabeza de su iglesia, \u2020\u0153el Israel de Dios\u2020\u009d (Hech. 13:47; G\u00e1l. 6:16). Adem\u00e1s, el tema de la conquista por medio del servicio, engarzado en 42:1\u20134, ha comenzado a ta\u00f1er la nota de sufrimiento y rechazo (vv. 4, 7), que aumentar\u00e1 en agudeza y significaci\u00f3n en los \u2020\u0153C\u00e1nticos\u2020\u009d tercero y cuarto.\n8 Pablo cita el v. 8a en 2 Cor. 6:2 como algo ya cumplido (cf.cf. Confer (lat.), compare la utilizaci\u00f3n que de Isa. 61:1, 2a hace nuestro Se\u00f1or en Luc. 4:18\u201321). Sobre la expresi\u00f3n te pondr\u00e9 por pacto para el pueblo, ver comentario en 42:6. 9 ss. A los presos que retornan al hogar en los vv. 8\u201313 se los visualiza como a israelitas dispersos por todo el mundo, no solamente en Babilonia (cf.cf. Confer (lat.), compare v. 12 con v. 22); pero la alusi\u00f3n al v. 10 en Apoc. 7:17 nos dice que se incluye tambi\u00e9n a los gentiles que se dirigen a su nuevo hogar (cf.cf. Confer (lat.), compare 44:5). 12 Sevene, es decir Asu\u00e1n, sobre el Nilo (ver nota de la RVARVA Reina-Valera Actualizada). Algunos ms.ms. Manuscrito leen \u2020\u0153Sinim\u2020\u009d (cf.cf. Confer (lat.), compare nuestro t\u00e9rmino \u2020\u0153sin\u00f3logo\u2020\u009d del gr. para los chinos). Pero lo m\u00e1s que podemos decir con seguridad es que el v. 12 preve convertidos tra\u00ed\u00addos de tierras distantes, de las cuales \u2020\u0153Sinim\u2020\u009d pod\u00ed\u00ada ser evidentemente un ejemplo notable.\n\n49:14-23 Consuelo para Jerusal\u00e9n\n14 El car\u00e1cter distintivo de estos cap\u00ed\u00adtulos lo constituyen las ruinas des\u00e9rticas de Sion, personificadas como una mujer despojada de su esposo y de sus hijos. 15, 16 Resulta t\u00ed\u00adpica la respuesta de Dios: en primer lugar no est\u00e1 abandonada, porque \u00e9l no puede olvidarla; 19, 20 y en segundo lugar todav\u00ed\u00ada la aguardan sus mejores d\u00ed\u00adas, cuando su nueva familia rebasar\u00e1 todos los linderos. El NTNT Nuevo Testamento aplica tales promesas no a la \u2020\u0153Jerusal\u00e9n actual\u2020\u009d sino a la \u2020\u0153Jerusal\u00e9n de arriba\u2020\u009d (G\u00e1l. 4:25\u201327; cf.cf. Confer (lat.), compare Isa. 54:1), es decir, la iglesia universal en los cielos y en la tierra. Efectivamente las ruinas de la ciudad fueron reedificadas en los siglos VI y V a. de J.C.a. de J.C. Antes de Jesucristo, pero estas profec\u00ed\u00adas trascienden la modesta escala de esos acontecimientos. 22, 23 Con respecto a la abyecta rendici\u00f3n que describen estos vers\u00ed\u00adculos, ver sobre 45:14. Sobre la expresi\u00f3n los que esperan en m\u00ed\u00ad, ver sobre 25:9.\n\n49:24-50:3 Consuelo para los cautivos\nSe refleja un doble recelo en cuanto al poder y la voluntad de Dios para salvar. A la primera se responde afirmando el control de Dios sobre la historia (49:25, 26) y sobre la creaci\u00f3n (50:2, 3), y a la \u00faltima comparando su car\u00e1cter con el de Israel (50:1), ya que en \u00e9l no se encuentra, como en Israel, asomo alguno de inconstancia, y ninguna presi\u00f3n ejercida sobre \u00e9l desde el exterior (mis acreedores). Solamente sus pecados (v. 1b) son responsables por la ruptura (cf.cf. Confer (lat.), compare 59:1, 2); por inferencia la actitud del Se\u00f1or es la de Ose. 3:1\u20133, donde la esposa err\u00e1tica es amada y tra\u00ed\u00adda de vuelta al hogar.\n\n50:4-9 El tercer \u2020\u0153C\u00e1ntico del Siervo\u2020\u009d\n\nLuego de la demostraci\u00f3n de paciente gentileza en el primer \u2020\u0153C\u00e1ntico\u2020\u009d (42:1\u20139) y la aceptaci\u00f3n de un trabajo frustrante en el segundo (49:4, 7), aqu\u00ed\u00ad el Siervo enfrenta el desprecio activo y la furia del mal. Seg\u00fan lo intuye el lector, hay un solo paso a la cruz. No hay ahora ninguna sugerencia de aun el desaliento moment\u00e1neo, como en 49:4; el Siervo se ha aplicado a aprender (v. 4) y a dar (v. 6) como alguien dedicado en mente y cuerpo. 4 El plural (lit) \u2020\u0153los siendo ense\u00f1ados\u2020\u009d enfatiza el hecho de que \u00e9l est\u00e1 aceptando el curso com\u00fan de entrenamiento (cf.cf. Confer (lat.), compare Heb. 5:8), y el elemento de reiteraci\u00f3n en la frase cada ma\u00f1ana sugiere una disposici\u00f3n atenta, a lo largo de toda su vida, al desarrollo de la voluntad de Dios; \u2020\u0153el asunto de un d\u00ed\u00ada en su d\u00ed\u00ada\u2020\u009d (cf.cf. Confer (lat.), compare 1 Rey. 8:59). La consiguiente autoridad y aptitud de sus palabras son las del profeta por excelencia.\nDe modo que su padecimiento, a\u00fan no explicado (hasta el cap. 53), ya da sus frutos, como lo puede hacer todo padecimiento. 5 Con respecto a Dios, lo hace su ofrenda de obediencia; 6 con respecto a los hombres lo ofrenda como un don costoso y voluntario, no una exacci\u00f3n resentida (entregu\u00e9 \u2020\u00a6 ; no escond\u00ed\u00ad \u2020\u00a6 ). 7\u20139 Internamente, utiliza su descr\u00e9dito y aislamiento para dejar sentada su absoluta confianza en Dios. En Rom. 8:31\u201339 Pablo canta la variante cristiana de este canto, por quien la justicia de Otro silencia al acusador, y por quien la ayuda de Dios (vv. 7a, 9a) es expl\u00ed\u00adcitamente declarada como amor (Rom. 8:35, 37, 39).\n\n50:10, 11 Un ep\u00ed\u00adlogo al C\u00e1ntico\nLos dos vers\u00ed\u00adculos toman las palabras de fe reci\u00e9n emitidas haci\u00e9ndose el pivote de la vida o la muerte para el oyente. 10 El compromiso con Dios resulta, a la vez, una alianza con su Siervo, cuyas palabras obligan y cuya fe es normativa (cf.cf. Confer (lat.), compare vv. 7\u20139). Es un indicador de su identidad, como un solo individuo y maestro de disc\u00ed\u00adpulos. 11 Describe ya sea a los perseguidores (cf.cf. Confer (lat.), compare v. 6 y Sal. 118:12) o, m\u00e1s probablemente, a los autosuficientes, en contraste con el v. 10. La \u00faltima l\u00ed\u00adnea puede ser una generalizaci\u00f3n de la tristeza en que termina siempre el pecado, pero puede ser un anticipo del castigo despu\u00e9s de la muerte, seg\u00fan la ense\u00f1anza del NTNT Nuevo Testamento.\n\n51:1-8 M\u00e1s sustento para la fe\nLa fe, que \u2020\u0153es por el o\u00ed\u00adr\u2020\u009d (Rom. 10:17), es alimentada por los tres mensajes anunciados por o\u00ed\u00addme (v. 1) o\u00ed\u00addme (v. 4) o\u00ed\u00addme (v. 7). Confirman el llamado de 50:10 a una confianza sin vacilaciones, sugiriendo primero mirar hacia atr\u00e1s, a los humildes comienzos de Israel, para ver lo que Dios puede hacer cuando \u00e9l no era uno solo (v. 1, 2); luego mira hacia adelante a la prometida consumaci\u00f3n, tanto en este mundo (vv. 4, 5) como en el pr\u00f3ximo (v. 6); finalmente, mira contra ese trasfondo a las actuales humillaciones (vv. 7, 8). Las palabras del Siervo en 50:9 hacen eco del pensamiento de la mortalidad del hombre, a la luz de la eternidad de Dios. 6 La traducci\u00f3n como moscas en lugar de \u2020\u0153de la misma manera\u2020\u009d (ver nota de la RVARVA Reina-Valera Actualizada) se basa en la postulaci\u00f3n de un sustantivo colectivo y singular utilizado en Exo. 8:16, 17 (12, 13, heb).\n\n51:9-52:12 Expectativa creciente\n\nLas sucesivas repeticiones ponen una nota de urgencia a toda la secci\u00f3n, que adquiere su tono con las palabras iniciales: \u00c2\u00a1Despierta, despierta! La s\u00faplica del hombre provoca una respuesta de seguridad y desaf\u00ed\u00ado marcada por la reiteraci\u00f3n de Dios de Yo soy, yo soy (v. 12), \u00c2\u00a1Despierta! \u00c2\u00a1Despierta! (v. 17); finalmente \u00c2\u00a1Apartaos! \u00c2\u00a1Apartaos! (de Babilonia) (52:11).\n51:9\u201311 Se sobrepasa al \u00e9xodo. 9, 10 Rahab, el monstruo marino y el mar, que sugerir\u00ed\u00adan a un no israelita los poderes del caos enfrentando los dioses de la creaci\u00f3n (cf.cf. Confer (lat.), compare sobre 27:1), son aqu\u00ed\u00ad s\u00ed\u00admbolos del \u00e9xodo, como lo deja entrever claramente el v. 10. Rahab se ha utilizado ya como un sobrenombre para Egipto en 30:7 (ver nota). Para un simbolismo similar sobre el juicio final ver sobre 27:1. 11 Pero el ruego de Isa\u00ed\u00adas en favor de un nuevo \u00e9xodo trae a su memoria una promesa ya formulada, y este vers\u00ed\u00adculo cita 35:10 casi al pie de la letra.\n51:12\u201316 Los cautivos son consolados. 12\u201314 Dios mismo (Yo, yo \u2020\u00a6 ) es la base del consuelo, tanto como Hacedor en contraste con la transitoriedad de las meras criaturas; y 15, 16 como el Dios del pacto (tu Dios \u2020\u00a6 mi pueblo) que cuenta su llamado a Israel el glorioso coronamiento \u2014no el anticl\u00ed\u00admax\u2014 de la sorprendente serie, cielos \u2020\u00a6 tierra \u2020\u00a6 Sion. Obs\u00e9rvese que Sion es un t\u00e9rmino que en la \u00faltima frase del v. 16 se refiere al pueblo. 16a Recuerda la misi\u00f3n del Siervo en 49:2; en realidad Israel ha cumplido principalmente su llamado como portador de las palabras de Dios al mundo.\n51:17\u201323 Se invierten los papeles. El \u2020\u0153t\u00fa\u2020\u009d es femenino a trav\u00e9s de todo este pasaje y consistentemente personifica a la ciudad madre (ver sobre v. 16, arriba). De sus varias met\u00e1foras, la de la copa o copa del v\u00e9rtigo, destinada a cambiar de manos (vv. 17, 22) transmite el mensaje principal, mientras el rasgo conmovedor y las brutalidades de la derrota se evidencian en el andar a tientas y en la postraci\u00f3n de los vv. 18, 23, y por el s\u00ed\u00admil del ant\u00ed\u00adlope atrapado (v. 20). El panorama de todas las calles (v. 20), sembrados de los moribundos, habr\u00ed\u00ada de dejar una profunda huella en Lam. (cf.cf. Confer (lat.), compare Lam. 2:11, 12, 19, 21).\n52:1\u201310 Las buenas nuevas de paz. 1, 2 El llamado de Dios: \u00c2\u00a1Despierta! \u00c2\u00a1Despierta!, le devuelve a Israel su propia oraci\u00f3n de 51:9, en una r\u00e9plica que es la mejor respuesta. Cf. una r\u00e9plica comparable dada por nuestro Se\u00f1or en Mar. 9:22, 23. 3, 5 El objeto principal de estos vers\u00ed\u00adculos es el de librar a la met\u00e1fora de la redenci\u00f3n de toda idea de transacci\u00f3n comercial. Tal como lo se\u00f1al\u00f3 50:1, los dominadores de Israel no pueden aducir pretensiones sobre ella ni sobre Dios: son sus agentes (lejos de ser inocentes), no sus acreedores. A la par que 1 Ped. 1:18, 19 dar\u00e1 un nuevo matiz al v. 3b; la \u00fanica preocupaci\u00f3n aqu\u00ed\u00ad es la soberana salvaci\u00f3n de Dios, por amor de mi nombre \u2020\u00a6 mi nombre (vv. 5, 6; cf.cf. Confer (lat.), compare Eze. 36:21; Rom. 2:24).\n7\u201310 Estos vers\u00ed\u00adculos presentan en forma conmovedora la llegada de las noticias (cf.cf. Confer (lat.), compare 2 Sam. 18:19\u201333); ponen de manifiesto los tres factores componentes de toda experiencia semejante: primero, el mensajero, cuyo lustre es el de su mensaje (y debe ser un enviado, como lo se\u00f1ala Pablo en Rom. 10:15, nadie menos); segundo, los centinelas, \u2020\u0153los que esperaban la redenci\u00f3n\u2020\u009d (Luc. 2:38), pues de lo contrario las nuevas caer\u00e1n en o\u00ed\u00addos sordos; tercero, el evento, que aqu\u00ed\u00ad no es otro que el Se\u00f1or en acci\u00f3n (vv. 8b\u201310) visto, no desde lejos, sino de cerca (lit.lit. Literalmente \u2020\u0153ojo a ojo\u2020\u009d, significa cara a cara, como en N\u00fam. 14:14). Obs\u00e9rvese la exclamaci\u00f3n, tipo salmo, en los vv. 9, 10 (cf.cf. Confer (lat.), compare Sal. 98:3, 4; ver comentario en 42:10\u201312).\n52:11, 12 Rompimiento total con Babilonia. El cuadro es el de una procesi\u00f3n sacerdotal, no la partida sin ceremonia de Exo. 12:33. Los regresos en Esd. 1:5\u201311; 7:7\u201310, habr\u00ed\u00adan de tener algo de este car\u00e1cter, y Esdras mismo tom\u00f3 a pecho la promesa de la divina escolta (Esd. 8:22) y no se vio defrau dado. Pero detr\u00e1s de la partida lit.lit. Literalmente desde Babilonia, Apoc. 18:4 ve un movimiento mayor, la liberaci\u00f3n de la iglesia del abrazo y juicio del mundo, \u2020\u0153para que no particip\u00e9is de sus pecados y para que no recib\u00e1is sus plagas\u2020\u009d.\n\n52:13-53:12 El cuarto \u2020\u0153C\u00e1ntico del Siervo\u2020\u009d\n\nDel gran retorno volvemos los ojos a la solitaria figura cuya agon\u00ed\u00ada fue el precio de ese evento. Estamos en el coraz\u00f3n del libro, el centro de su trama de pecado y justificaci\u00f3n, gracia y juicio.\nEl poema, desusadamente sim\u00e9trico, est\u00e1 escrito en cinco p\u00e1rrafos de tres vers\u00ed\u00adculos cada uno. Comienza y termina con la exaltaci\u00f3n del Siervo (primera y quinta estrofas); enmarcado en todo ello tenemos la historia de su rechazo en las secciones dos y cuatro que, a su vez, encuadran el centro del poema (vv. 4\u20136) donde se describe el significado expiatorio del sufrimiento. Dios y el hombre, reconciliados, comparten la narraci\u00f3n (n\u00f3tese el \u2020\u0153mi\u2020\u009d y \u2020\u0153yo\u2020\u009d de las secciones externas con nuestro y nuestras de 53:1\u20136).\n52:13\u201315 El gozo frente a \u00e9l. Aqu\u00ed\u00ad aparece la certificaci\u00f3n celestial de las valientes palabras de 50:7\u20139, aplicando al Siervo t\u00e9rminos de exaltaci\u00f3n que pueden caracterizar a Dios mismo (cf.cf. Confer (lat.), compare \u2020\u0153alto y sublime\u2020\u009d; 6:1; \u2020\u0153Alto y Sublime\u2020\u009d, 57:15; cf.cf. Confer (lat.), compare tambi\u00e9n 5:16; 55:9). Los muchos, dispuestos contra \u00e9l, dar\u00e1 lugar a los \u2020\u0153muchos\u2020\u009d convictos e iluminados (vv. 14, 15; obs\u00e9rvese la repetici\u00f3n de esta palabra, a un nivel m\u00e1s profundo, en 53:11, 12). 15 La traducci\u00f3n asombrar\u00e1, que cuenta con el apoyo de la LXXLXX Septuaginta (versi\u00f3n griega del AT), constituye una buena apertura a la secuencia de \u2020\u0153despertado\u2020\u009d, \u2020\u0153silenciado\u2020\u009d, \u2020\u0153convencido\u2020\u009d. Pero \u2020\u0153rociar\u00e1\u2020\u009d (ver nota de la RVARVA Reina-Valera Actualizada) es dif\u00ed\u00adcil de aceptar gramaticalmente, aunque no imposible. Cabr\u00ed\u00ada en el contexto con su inferencia de purificaci\u00f3n por sacrificio (cf.cf. Confer (lat.), compare 1 Ped. 1:2) o tal vez de hacer un pacto (cf.cf. Confer (lat.), compare Exo. 24:6, 8; una palabra diferente).\n53:1\u20133 El desprecio de los hombres. Se ve con toda claridad el abismo que separa el anuncio de Dios de la opini\u00f3n humana, en el contraste entre lo que se ha cre\u00ed\u00addo (cf.cf. Confer (lat.), compare v. 1 con Rom. 10:16, 17, 21) y lo que es naturalmente atractivo (v. 2) o que ha causado impresi\u00f3n (v. 3). Cf. la reacci\u00f3n a Jes\u00fas humillado en Mat 27:39 y a la predicaci\u00f3n de la cruz (1 Cor. 1:23). Dolores y sufrimiento (v. 3) que se repiten en el v. 4 significan lit.lit. Literalmente \u2020\u0153dolores\u2020\u009d y \u2020\u0153enfermedad\u2020\u009d, que pueden sugerirle al lector un hombre enfermo o uno de coraz\u00f3n atribulado (como en Jer. 15:18). Pero cabr\u00ed\u00ada otra categor\u00ed\u00ada, la del m\u00e9dico que se ve envuelto voluntariamente en el caso; porque tambi\u00e9n es un hombre de dolor y de enfermedad en el sentido de que se entrega a estas cosas para aliviarlas. Este es el sentido definido en Mat. 8:17 citando Isa. 53:4.\n53:4\u20136 \u2020\u0153Oh dulce trocar \u2020\u00a6 \u2020\u009d Esta es la estrofa central en todo sentido. Aqu\u00ed\u00ad se aclara el significado de la desgracia del Siervo, con el invertido orden de la expresi\u00f3n del v. 4a, para hacer hincapi\u00e9 en el cambio de los papeles y los pronombres enf\u00e1ticos \u00e9l y nosotros (vv. 4a, b) para poner al descubierto las incomprensiones de los hombres: \u00e9l llev\u00f3 nuestras enfermedades y sufri\u00f3 nuestros dolores. Nosotros le tuvimos \u2020\u00a6\n4, 5 El significado aumenta en claridad a trav\u00e9s de estos vers\u00ed\u00adculos: el dolor que soporta es el nuestro (v. 4); es el castigo por el pecado (v. 5a); es el precio de la salvaci\u00f3n (v. 5b). Pero permanece siendo una paradoja, una de las maneras de Dios, m\u00e1s elevada que las nuestras (55:9), seg\u00fan se nos recuerda por la sorprendente conjunci\u00f3n de sus heridas (cf.cf. Confer (lat.), compare 1:6) y de nuestra curaci\u00f3n como causa y efecto. 6 Este vers\u00ed\u00adculo es quiz\u00e1 el m\u00e1s penetrante en su descripci\u00f3n del pecado y de la expiaci\u00f3n, poniendo al descubierto la futilidad, que es en nosotros una segunda naturaleza que nos a\u00ed\u00adsla tanto de Dios como de los hombres; pero tambi\u00e9n es la iniciativa divina que transfiri\u00f3 el castigo que merec\u00ed\u00adamos a un sustituto. La met\u00e1fora seg\u00fan la cual carg\u00f3 en \u00e9l el pecado, se aclara en G\u00e9n. 4:13; Lev. 5:1, 17 (donde cada uno paga su propia penalidad) y tambi\u00e9n Lev. 10:17; 16:22 (donde la responsabilidad recae sobre otro). Obs\u00e9rvese la expresi\u00f3n todos nosotros, que da id\u00e9ntico comienzo y terminaci\u00f3n del vers\u00ed\u00adculo; es la gracia que totalmente responde al pecado.\n53:7\u20139 Manos malvadas, v\u00ed\u00adctima voluntaria. El silencio de la v\u00ed\u00adctima (ver en contraste el clamor de otro \u2020\u0153cordero inocente\u2020\u009d en Jer. 11:19; 12:3) nace del amor y de la fe, como lo habr\u00ed\u00ada de demostrar Jes\u00fas (1 Ped. 2:23, 24) no de debilidad o de prudencia. C. R. North traduce el v. 8a: \u2020\u0153Desde el arresto y la sentencia fue llevado\u2020\u009d (la BJBJ Biblia de Jerusal\u00e9n traduce: \u2020\u0153Tras arresto y juicio fue arrebatado\u2020\u009d); toda la estrofa evoca en forma inequ\u00ed\u00advoca el juicio de Jes\u00fas y su secuela (ver sobre v. 9).\n8 Hech. 8:33 y el texto de la LXXLXX Septuaginta (versi\u00f3n griega del AT) apoyan m\u00e1s bien que el texto heb. la traducci\u00f3n generaci\u00f3n (\u2020\u0153contempor\u00e1neos\u2020\u009d). 9 Es mejor el singular \u2020\u0153rico\u2020\u009d. Permanecer\u00ed\u00ada un enigma hasta los sucesos relatados en Mat. 27:57, 60 y desconcierta aun hoy a los que sostienen que son inaceptables las predicciones detallistas. Las antiguas versiones y los Rollos del Mar Muerto confirman la autenticidad de \u2020\u0153rico\u2020\u009d, que corrige el plural de la LXXLXX Septuaginta (versi\u00f3n griega del AT), restaur\u00e1ndolo al singular.\n53:10\u201312 Coronado con gloria y honor. En esta estrofa la reivindicaci\u00f3n es completa. Los perseguidores desaparecen gradualmente de la escena, para revelar a Jehovah (enf\u00e1tico en el v. 10;  cf.cf. Confer (lat.), compare Hech. 4:28) y al Siervo (v. 12, derram\u00f3 su vida hasta la muerte) como los \u00faltimos hacedores de lo que ha sido hecho. M\u00e1s aun, van impl\u00ed\u00adcitos en cada uno de los vers\u00ed\u00adculos la resurrecci\u00f3n y triunfo del Siervo, al mismo tiempo que aparecen m\u00e1s facetas de su expiaci\u00f3n que las de los vv. 4\u20136.\n10 Como sacrificio por la culpa lit.lit. Literalmente significa \u2020\u0153una ofrenda de culpa\u2020\u009d, el sacrificio que hablaba de compensaci\u00f3n o satisfacci\u00f3n. El texto heb. de este vers\u00ed\u00adculo admite su vida (es decir, \u00e9l mismo) o el Se\u00f1or (\u2020\u0153a s\u00ed\u00ad mismo\u2020\u009d, BJBJ Biblia de Jerusal\u00e9n) como el oferente del sacrificio; pero el v. 12 no deja duda alguna en cuanto a que la autoentrega es del Siervo. 11, 12 Muestran otros aspectos de su obra salvadora en t\u00e9rminos de justificaci\u00f3n, de cargar con los pecados (ver sobre v. 6), identificaci\u00f3n (contado con los transgresores; cf.cf. Confer (lat.), compare Luc. 22:37) y de intercesi\u00f3n (intercedido). Se lo muestra como sacerdote y sacrificio, patriarca (v. 10b) y rey. Finalmente los muchos \u2020\u00a6 muchos en los vv. 11, 12 (cf.cf. Confer (lat.), compare fuertes, v. 12, la misma palabra) por quienes el Uno sufri\u00f3, reaparecen en cumplimiento de las promesas iniciales (cf.cf. Confer (lat.), compare 52:14, 15, muchos \u2020\u00a6 muchas).\n\n54:1-17 La fecunda ciudad madre\n\nLa exuberancia, paz y seguridad de este cap\u00ed\u00adtulo emergen del desamparo y de la muerte reci\u00e9n descritos, que se introducen en la descripci\u00f3n del gran retorno en 52:13. En t\u00e9rminos cristianos, al calvario del cap. 53 le sigue la iglesia que crece del cap. 54 y el llamado del evangelio del cap. 55.\n54:1\u201310 Esposa y madre. Pablo vincul\u00f3 este pasaje con la historia de Sara y de Agar (cf.cf. Confer (lat.), compare G\u00e1l. 4:27) y vio aqu\u00ed\u00ad la verdadera iglesia, con sus miembros que nacieron de lo alto (ver tambi\u00e9n sobre 49:14\u201323). La promesa de una expansi\u00f3n universal (v. 3; cf.cf. Confer (lat.), compare 49:19) y la sugerencia de futuras tensiones a que ser\u00e1 sometida la vieja estructura (v. 2) fue v\u00ed\u00advidamente soportada en la era de los ap\u00f3stoles. En cuanto a la met\u00e1fora de la esposa errante, ver 50:1; aqu\u00ed\u00ad, sin embargo, con rara simpat\u00ed\u00ada, se hace resaltar el dolor en lugar de la culpa (v. 6) de la desviaci\u00f3n, con el corolario de la ternura de la reuni\u00f3n (vv. 7, 8), y se hace notar que su permanencia es tan incondicional e inmerecida (cf.cf. Confer (lat.), compare misericordia, v. 10) como la promesa de G\u00e9n. 9:11, y (podemos a\u00f1adir ahora) de Mat. 16:18.\n54:11\u201317 La ciudad de gemas. La estrecha tienda del v. 2 y la desmenuzada Jerusal\u00e9n son igualmente eclipsadas por esta combinaci\u00f3n de hermosura y fuerza; es un cuadro resplandeciente de la iglesia, elaborado m\u00e1s tarde en Apoc. 21:10\u201327. Pero su significado es traducido en t\u00e9rminos no gr\u00e1ficos en los vv. 13\u201315, donde la justicia del v. 14 y la inexpugnabilidad de los vv. 15\u201317 est\u00e1n hondamente enraizadas en el hecho de un personal discipulado universal (v. 13; cf.cf. Confer (lat.), compare 8:16; Jer. 31:34), que es una de las marcas del nuevo pacto. Esta es la verdadera fuerza de la ciudad de Dios, a la cual no se le promete inmunidad contra todo ataque sino la incuestionable arma de la verdad (v. 17; cf.cf. Confer (lat.), compare Luc. 21:15).\n\n55:1-13 Gracia abundante\n\nEste llamado en favor de los necesitados no tiene parang\u00f3n por la ternura de su acogida, ni aun en el NTNT Nuevo Testamento. El cap\u00ed\u00adtulo alcanza su cl\u00ed\u00admax en dos oportunidades: en los vv. 1\u20135 y luego, a mayor altura aun, en los vv. 6\u201313.\n55:1\u20135 Pobreza, abundancia, misi\u00f3n. 1\u20133 La cu\u00e1druple repetici\u00f3n de venid es tan imperiosa como la necesidad humana (obs\u00e9rvese el \u00e9nfasis de ansias insatisfechas en los vv. 1, 2, como p. ej.p. ej. Por ejemplo en Ecl. 1:3 y Juan 4:13) y tan estrecha como un solo individuo. La Biblia termina con un eco de esa invitaci\u00f3n (cf.cf. Confer (lat.), compare Apoc. 22:17), y en Juan 6:35 Jes\u00fas hizo la misma identificaci\u00f3n de venid \u2020\u00a6 y comed con \u2020\u0153el que a m\u00ed\u00ad viene\u2020\u009d. La paradoja de comprad sin dinero pone de relieve los dos hechos mellizos de segura posesi\u00f3n y total dependencia que van impl\u00ed\u00adcitos en la gracia (cf.cf. Confer (lat.), compare la uni\u00f3n de lo seguro con lo inmerecido en Heb. 4:16).\n3\u20135 Extienden la invitaci\u00f3n a un plano totalmente personal, comprometiendo a la mente y a la voluntad y atrayendo a los oyentes al pacto, para participar en la misi\u00f3n universal del Mes\u00ed\u00adas. David es nombrado solamente aqu\u00ed\u00ad en los caps. 40\u201366, pero es suficiente para identificar al Mes\u00ed\u00adas real de 7:14, etc., con el Siervo de 42:1, etc., por quienes esperan las naciones. (La sugerencia de algunos de que la promesa hecha a David en 2 Sam. 7:12\u201316 se transfiere aqu\u00ed\u00ad del rey al pueblo, no coincide con el \u00e9nfasis del v. 3b en su permanencia. M\u00e1s bien, la visi\u00f3n de David en el Sal. 18:43\u201345, 49 de naciones sometidas como testimonio al Se\u00f1or, es ampliada por la posibilidad de naciones convertidas: cf.cf. Confer (lat.), compare v. 5 con Zac. 8:20\u201323; 9:9, 10.)\n55:6\u201313 Pecado, perd\u00f3n, gloria. 6\u20139 A la par que el hombre es un ser hambriento y necesita satisfacer su necesidad corporal (vv. 1\u20135), tambi\u00e9n es un imp\u00ed\u00ado que necesita de la salvaci\u00f3n. El llamado de Dios y su buscar (vv. 1\u20135) deben ser correspondidos por los del pecador. El v. 7 es una cl\u00e1sica afirmaci\u00f3n de arrepentimiento, un desaf\u00ed\u00ado a la mente (cf.cf. Confer (lat.), compare el vocablo neotestamentario para \u2020\u0153arrepentimiento\u2020\u009d) y a la voluntad, los h\u00e1bitos (su camino) y los planes (impl\u00ed\u00adcito en el texto heb. por pensamientos). Es tanto negativo (deje) como positivo (vu\u00e9lvase), personal (a Jehovah), como espec\u00ed\u00adfico (por misericordia); su llamado se ve reforzado por lo breve del tiempo (v. 6) y la pura generosidad de la promesa (v. 7).\n10, 11 La declaraci\u00f3n de los vv. 8, 9 no solamente mira hacia atr\u00e1s al v. 7, sino hacia adelante a los vv. 10\u201313, para avergonzarnos y sacarnos de nuestras mezquinas expectativas. Los pensamientos de Dios son de m\u00e1s largo alcance, m\u00e1s f\u00e9rtiles y m\u00e1s elevados que los nuestros. La comparaci\u00f3n de su palabra con la lluvia y la nieve sugieren una obra lenta y silenciosa, que a su debido tiempo transforma la faz de la tierra. La referencia es a su decreto (cf.cf. Confer (lat.), compare 44:26; 45:23) m\u00e1s bien que a su invitaci\u00f3n o instrucciones, que pueden ser rechazadas (48:18, 19; cf.cf. Confer (lat.), compare la figura similar a la del v. 10 en Heb. 6:4\u20138).\n12, 13 Estos vers\u00ed\u00adculos establecen su decreto combinando la alegr\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n (v. 12a) por la venida del mismo Se\u00f1or (cf.cf. Confer (lat.), compare v. 12a con 52:12; 12b con el Sal. 96:12, 13) con el resta\u00f1amiento de las heridas de la antigua devastaci\u00f3n (cf.cf. Confer (lat.), compare v. 13a con 7:23\u201325 y posiblemente G\u00e9n. 3:18). Obs\u00e9rvese su renombre especial como libertador.\n\n56:1-66:24 GLORIA Y VERG\u00dcENZA DE SION\nEn tanto los caps. 40\u201355 delinearon el exilio babil\u00f3nico, analizando la trama de la redenci\u00f3n especialmente en t\u00e9rminos de un retorno de los israelitas, el resto del libro llama nuestra atenci\u00f3n a la tierra natal, la cual se ve parcialmente en su ya familiar aspecto de un sitio de corrupci\u00f3n (56:9\u201359:15a) y devastaci\u00f3n (63:7\u201364:12), pero exhibida tambi\u00e9n como ser\u00e1 cuando Dios haya venido en su rescate, para transformarla en una \u2020\u0153corona de belleza\u2020\u009d, centro y polo magn\u00e9tico de toda la tierra (caps. 60\u201362). Los cap\u00ed\u00adtulos finales (65, 66) al igual que el preludio (56:1\u20138) muestran la bienvenida que Dios brinda a los de afuera y a los paganos a su santo monte y reino eterno, pero hace hincapi\u00e9 en el peligro que se corre de ser excluido a perpetuidad de esas glorias.\n\n56:1-8 Bienvenida a los proscritos\n\n1, 2 Luego del alborozado cl\u00ed\u00admax de los caps. 40\u201355, estos vers\u00ed\u00adculos presentan la sobria obligaci\u00f3n de la integridad (v. 1) y de la piedad (v. 2) que es la condici\u00f3n para ser salvos. En el v. 1 el derecho muestra dos de sus facetas al ir acoplado tanto con la justicia (es decir, juego limpio) y la salvaci\u00f3n; porque la justicia de Dios est\u00e1 orientada en el sentido de corregir las cosas, no solamente de condenar lo que est\u00e1 mal (cf.cf. Confer (lat.), compare Rom. 3:21\u201326; ver tambi\u00e9n comentario en 46:12, 13).\n3\u20138 Vierten una traducci\u00f3n pr\u00e1ctica similar a la de la visi\u00f3n misionera de los caps. 40\u201355 en t\u00e9rminos m\u00e1s modestos, en su preocupaci\u00f3n demostrada por el eunuco y el extranjero, forasteros en medio de Israel. A los primeros se les dice que la ley que rige contra ellos (cf.cf. Confer (lat.), compare Deut. 23:1) fue dada en amor (para hacer que esta cruel mutilaci\u00f3n fuese aborrecible en Israel, si no en otra parte), y este amor ahora equipara sensiblemente esta desventaja con algo mejor (v. 5), respondiendo a su exclusi\u00f3n f\u00ed\u00adsica con las palabras en \u2020\u00a6  y dentro, y su falta de posteridad con la palabra eterno. De la misma manera los extranjeros son tratados de acuerdo con su actitud, no a su nacimiento, principio ya aceptado por la aceptaci\u00f3n de Dios \u2014a pesar de Deut. 23:3\u2014, de Rut la convertida. Pero las grandiosas palabras del v. 7b fueron demasiado grandes para los encargados del templo (cf.cf. Confer (lat.), compare Mat. 21:13; Hech. 21:28). Con el poco conocido v. 8,  cf.cf. Confer (lat.), compare Juan 10:16: es una de varias indicaciones de que nuestro Se\u00f1or conoc\u00ed\u00ada sobradamente estos cap\u00ed\u00adtulos.\nLa importancia del s\u00e1bado reiterada en este pasaje (vv. 2, 4, 6), surge m\u00e1s claramente con el apoyo de las dos frases que aparecen en el v. 4b, haciendo de este d\u00ed\u00ada no un fin en s\u00ed\u00ad mismo, sino una se\u00f1al del amor por Dios (cf.cf. Confer (lat.), compare 58:13) y de lealtad al pacto (cf.cf. Confer (lat.), compare Exo. 31:13).\n\n56:9-59:15a La verg\u00fcenza de Sion\n\n56:9\u201312 Duermen los atalayas. Ver, como contraste, 52:8; 62:6. Las expresiones son perros mudos, \u2020\u0153perros dormilones\u2020\u009d, \u2020\u0153perros avaros\u2020\u009d (vv. 10, 11a), caracterizan a los l\u00ed\u00adderes espirituales (centinelas; cf.cf. Confer (lat.), compare Eze. 3:17) mientras que pastores es generalmente el t\u00e9rmino del ATAT Antiguo Testamento para los dirigentes. Resulta instructiva la secuencia: espiritualmente, carecer de visi\u00f3n (v. 10a; cf.cf. Confer (lat.), compare 1 Sam. 3:1) es no tener mensaje alguno (v. 10b), derivar a la pasividad (v. 10c) y la autogratificaci\u00f3n (v. 11a). Ciertamente, los pastores se est\u00e1n comportando como sus ovejas porque se apartan tras sus propios caminos (vv. 16; cf.cf. Confer (lat.), compare 53:6). Peor aun, son bebedores y depredadores (vv. 11c, 12) llevando hasta el l\u00ed\u00admite la codicia y la pasividad.\n57:1\u201313 Flagrante apostas\u00ed\u00ada. Los centinelas se han relajado (56:9\u201312) y por lo tanto el mal ha entrado a torrentes. Bien podr\u00ed\u00ada ser la \u00e9poca de Manas\u00e9s, el hijo ap\u00f3stata de Ezequ\u00ed\u00adas, cuya persecuci\u00f3n de los inocentes (2 Rey. 21:17) concordar\u00ed\u00ada con el v. 1, y cuya decisi\u00f3n de quemar a su propio hijo (2 Rey. 21:6) se\u00f1ala aqu\u00ed\u00ad la reiniciaci\u00f3n del culto a Moloc (vv. 5b, 9).\n2 El pensamiento del vers\u00ed\u00adculo es semejante al de Apoc. 14:13. 5 El tema de la lujuria se refiere a los ritos de fertilidad sexual de la religi\u00f3n cananea, pr\u00e1cticamente generalizados tambi\u00e9n en los primeros tiempos de Jerem\u00ed\u00adas (cf.cf. Confer (lat.), compare Jer. 2:20\u201325). (Sobre el v. 5b, ver el primer p\u00e1rrafo anterior.) Por transici\u00f3n natural se pasa de la prostituci\u00f3n, en el sentido lit.lit. Literalmente, a la figura de Israel como la esposa que se torna prostituta. En los vv. 6\u201313 (donde la part\u00ed\u00adcula tu es consistentemente femenino singular) las met\u00e1foras tales como cama, memorial (es decir, las marcas de la profesi\u00f3n de prostituta), perfumes, etc., est\u00e1n entretejidas con las actualidades, tales como sacrificio e \u00ed\u00addolos en el \u00e1mbito religioso, y mensajeros en el \u00e1mbito pol\u00ed\u00adtico. No podemos saber si el v. 9a se refiere a la religi\u00f3n o a la pol\u00ed\u00adtica; el texto heb. dice al rey, que podr\u00ed\u00ada ser tanto \u2020\u0153Moloc\u2020\u009d (ver el p\u00e1rrafo anterior) o un aliado terrenal (cf.cf. Confer (lat.), compare 30:2\u20135).\nHay una connotaci\u00f3n de amor en el cuadro de fatigada tenacidad en el v. 10, y de infatuaci\u00f3n e inminente desilusi\u00f3n en los vv. 11\u201313. Todo el pasaje constituye un digno compa\u00f1ero de Ose. 1\u20133 y Luc. 13:34, 35.\n57:14\u201321 Gracia abundante. 14 Las repeticiones, tales como allanad, allanad, y m\u00e1s adelante, paz, paz son netamente caracter\u00ed\u00adsticas de los caps. 40\u201366 (cf.cf. Confer (lat.), compare 40:1; 52:1; 65:1); as\u00ed\u00ad tambi\u00e9n es representado vividamente aqu\u00ed\u00ad el tema de Dios como Salvador. En el v. 14 \u00e9l es el libertador soberano. 15 La conjunci\u00f3n del Sublime y de los humildes nos prepara para Mat. 11:28; Juan 1:14; 16 haci\u00e9ndose eco de G\u00e9n. 6:3, habla de la paciencia de Dios; y 17, 18 exponen su franca decisi\u00f3n de reclamar a los que no merecieron ni se comprometieron, resumido en la espl\u00e9ndida primera l\u00ed\u00adnea del v. 18. 19 Ha cristalizado la oferta de gracia, que reaparecer\u00e1 en Ef. 2:17 como el germen del evangelio de Pablo a los gentiles. 20, 21 Consecuentemente se revela la condici\u00f3n de los imp\u00ed\u00ados, con m\u00e1s claridad que en 48:22, en t\u00e9rminos de una salvaci\u00f3n que rehusaron. Solamente su decisi\u00f3n separa la paz, paz del v. 19 de la no hay paz del v. 21.\n58:1\u201314 Gazmo\u00f1er\u00ed\u00ada y realidad. El llamado de Dios con voz de trompeta (v. 1) a los formalistas est\u00e1 relacionado con la denuncia previa (57:1\u201313) tanto como Rom. 2 lo est\u00e1 a Rom. 1, y su \u00e9nfasis es en gran parte el de los Evangelios y el de Stg. Negativamente (vv. 1\u20135) obs\u00e9rvese la conjunci\u00f3n de pr\u00e1cticas religiosas (vv. 2, 5) y la crueldad social (vv. 3b, 4) que los piadosos de todas las generaciones parecieran no darle ninguna importancia (cf.cf. Confer (lat.), compare Mat. 23; Stg. 4:1\u20133), pero que Dios encuentra nauseabunda (cf.cf. Confer (lat.), compare 1:15). Positivamente (vv. 6\u201314), la redefinici\u00f3n del ayuno como reforma social (v. 6) tierna preocupaci\u00f3n (v. 7) y renuncia a darse el lujo de acusar con el dedo (v. 9), es un anticipo de la forma en que nuestro Se\u00f1or interpret\u00f3 la ley.\n9 La promesa: Entonces invocar\u00e1s \u2020\u00a6  mira hacia atr\u00e1s a las oraciones no contestadas del v. 3 (cf.cf. Confer (lat.), compare Stg. 4:3, 8 ss.), y el inspirador desarrollo en los vv. 9b\u201312 es una expresi\u00f3n del principio de Mat. 7:2: \u2020\u0153Con la medida con que med\u00ed\u00ads se os medir\u00e1.\u2020\u009d 11 El hermoso s\u00ed\u00admil del jard\u00ed\u00adn de regad\u00ed\u00ado reaparece en Jer. 31:12. Toda la serie de met\u00e1foras de los vv. 10\u201312 recompensa el estudio de las mismas. 13, 14 Pero para evitar que se piense que la filantrop\u00ed\u00ada lo es todo, estos vers\u00ed\u00adculos describen lo estricto de guardar el s\u00e1bado y el placer que da, seg\u00fan lo desea Dios. Si el ayuno es ocasi\u00f3n de mostrar nuestro amor al vecino, el d\u00ed\u00ada de reposo deber\u00ed\u00ada expresar, antes que nada, nuestro amor a Dios (si bien el pasaje anterior y la pr\u00e1ctica de Jes\u00fas de guardar el s\u00e1bado no dejan lugar a dudas de que debe desbordar al hombre). Significar\u00e1 un renunciamiento (v. 13a) y la autodisciplina de superar lo trivial (v. 13b). A la gente de este esp\u00ed\u00adritu Dios puede darle sin temor grandes cosas (v. 14).\n59:1\u201315a Mutua separaci\u00f3n. Este pasaje es, en gran parte, la oscura contraparte del cap. 58. Existe el mismo problema de las oraciones no contestadas y una respuesta similar (vv. 1, 2). Pero mientras el cap. 58 describe la verdadera justicia y sus bendiciones, el cap. 59 describe el pecado (vv. 3\u20138) y su anulaci\u00f3n de todos los valores (vv. 9\u201315) (cf.cf. Confer (lat.), compare v. 10 de cada cap\u00ed\u00adtulo). El final es el caos, con la vida humana (en la expresi\u00f3n de Hobbes) \u2020\u0153solitaria, pobre, sucia, brutal y corta\u2020\u009d.\n2 Explica, en forma cl\u00e1sica, la aparente inactividad de Dios como consecuencia de la separaci\u00f3n; no desarrollada aqu\u00ed\u00ad en t\u00e9rminos de su cambio repentino (como en 1:15) sino como el propio producto del pecado mismo. 3 ss. La anarqu\u00ed\u00ada que se expande, pone los puntos sobre las \u00ed\u00ades; si esto es pecado, ni siquiera la sociedad podr\u00e1 sobrevivirlo, menos aun la comuni\u00f3n del hombre con Dios. 5, 6 Los huevos de v\u00ed\u00adboras y las telas de ara\u00f1as hablan con toda claridad, primero, de la ponzo\u00f1osa influencia de los imp\u00ed\u00ados, propagada justamente por los intentos de eliminarla (v. 5b; cf.cf. Confer (lat.), compare los esfuerzos para prohibir el arte obsceno) y, segundo, la inutilidad de confiar en sus pol\u00ed\u00adticas o en sus promesas (v. 6) d\u00e9biles como una telara\u00f1a.\n7, 8 Pablo se inspir\u00f3 en estos vers\u00ed\u00adculos en Rom. 3:15\u201317 para alcanzar el cl\u00ed\u00admax de su exposici\u00f3n referente a la universalidad de nuestra culpa. 9 Con su por esto, nos revela las consecuencias progresivas de escoger la maldad. 10 El andar palpando las paredes a plena luz es el juicio que los contempor\u00e1neos de Jes\u00fas cortejaban (cf.cf. Confer (lat.), compare Juan 3:19) y sufrieron (cf.cf. Confer (lat.), compare Juan 12:35\u201340). 14 Las cuatro figuras personificadas, con la verdad (es decir la integridad) postrada que es siempre \u2020\u0153la primera v\u00ed\u00adctima\u2020\u009d en tiempos desordenados, pueden haber contribuido en algo a la figura ret\u00f3rica de Apoc. 11:7, 8. 15a Tal vez el toque m\u00e1s revelador es el hombre decente convertido en v\u00ed\u00adctima, \u00fanico que marcha con el paso cambiado. Es un desbaratarse peor que el de Am\u00f3s 5:13; es decir, no s\u00f3lo se ha torcido la justicia p\u00fablica, sino tambi\u00e9n la opini\u00f3n p\u00fablica con ella.\n\n59:15b-21 El libertador solitario (cf.cf. Confer (lat.), compare 63:1\u20136)\n\nLa intervenci\u00f3n divina es el \u00fanico puente posible tendido entre la verg\u00fcenza de Sion, reci\u00e9n descrita, y las glorias que habr\u00e1n de venir (ver comentario a la introducci\u00f3n de la secci\u00f3n 56:1\u201366:24).\n16, 17 La preocupaci\u00f3n del Se\u00f1or es mayor de lo que permiten ver algunas versiones. Se asombr\u00f3 capta mucho mejor el sentido como en 63:5. Con esta indignaci\u00f3n no compartida cf.cf. Confer (lat.), compare la solitaria pesadumbre y enojo de Jes\u00fas en Luc. 19:41, 45. La armadura y la vestimenta del v. 17 reafirman el tema del v. 16b; el Se\u00f1or no cuenta con ayudas externas para luchar contra el mal, solamente su di\u00e1fano e intenso rechazo del mismo. Justicia pareciera tener una connotaci\u00f3n de dinamismo tanto como de cruzada, y un mayor significado est\u00e1tico de integridad (cf.cf. Confer (lat.), compare sobre 46:12, 13). De la misma manera, la armadura de Dios aqu\u00ed\u00ad ilumina Ef. 6:13\u201317: es lo que Dios usa, no s\u00f3lo lo que da.\nEste celo es gobernado por estricta justicia. 18 Est\u00e1 erizado de palabras de retribuci\u00f3n: retribuci\u00f3n \u2020\u00a6 ira \u2020\u00a6 furor \u2020\u00a6  (cf.cf. Confer (lat.), compare Rom. 12:19); pero despeja el camino para un reino de convertidos. 19, 21 El lugar de origen no descalificar\u00e1 (v. 19) ni habilitar\u00e1 (v. 20) al hombre para la membres\u00ed\u00ada; la prueba es espiritual (vv. 19a, 20b; cf.cf. Confer (lat.), compare Mat. 8:10\u201312), y el pacto es, sin duda, el nuevo pacto cuyos participantes no s\u00f3lo \u2020\u0153todos \u2020\u00a6 me conocer\u00e1n\u2020\u009d (a Jehovah; Jer. 31:34), sino que todos hablar\u00e1n por \u00e9l como una naci\u00f3n de profetas (cf.cf. Confer (lat.), compare N\u00fam. 11:29; Joel 2:28).\n\n60:1-62:12 La gloria de Sion\n\nEstos resplandecientes y regocijados cap\u00ed\u00adtulos describen las bendiciones que trascienden el antiguo orden y aun, en ciertos pasajes, las de la misma era cristiana; pero el lenguaje es el de las ordenanzas del ATAT Antiguo Testamento y de la Jerusal\u00e9n lit.lit. Literalmente: requerir\u00e1 que se traduzca en t\u00e9rminos de la \u2020\u0153Jerusal\u00e9n de arriba\u2020\u009d (cf.cf. Confer (lat.), compare 54:1 ss.; G\u00e1l. 4:26). Tambi\u00e9n Apoc. 21 se nutre libremente del cap. 60 para pintar su cuadro de la radiante ciudad del cielo; y la interpretaci\u00f3n de esa visi\u00f3n (en la cual es posible m\u00e1s de un punto de vista) debe afectar a la de la actual profec\u00ed\u00ada. El punto de vista que aqu\u00ed\u00ad se sustenta es que el retorno a Jerusal\u00e9n de los israelitas dispersos sirve de modelo a un movimiento mucho mayor, la inclusi\u00f3n universal de los convertidos a la iglesia, y que la visi\u00f3n mira repetidamente m\u00e1s all\u00e1 de esto, al final, al estado de \u00faltima gloria.\n60:1\u20139 La estrella de las naciones. Los tu, los ti y los tus de este cap\u00ed\u00adtulo son femeninos y singulares, y se refieren a Sion, la ciudad madre (ver sobre 49:14\u201323; 51:17\u201323; 54:1\u201310), cuyos hijos \u2020\u00a6  e hijas (v. 4) pertenecen a todas las nacionalidades, no s\u00f3lo a la dispersi\u00f3n israelita (cf.cf. Confer (lat.), compare Sal. 87:3\u20136; G\u00e1l. 4:26). De modo que las naciones (v. 3) y los de las costas (v. 9) son m\u00e1s que meros transportistas de este movimiento hacia la tierra natal: ellos son, en gran medida, parte componente de los que buscan tu (de Sion) luz (v. 3) y esperar\u00e1n expectantes al Se\u00f1or (v. 9) dirigi\u00e9ndose a su hogar como palomas hacia sus palomares (v. 8). Ver tambi\u00e9n sobre los vv. 10\u201316. El oro e incienso (v. 6) recuerdan al lector cristiano de los precursores de esta migraci\u00f3n en Mat. 2, cuyo homenaje, sin embargo, fue peligroso y cuyos dones inclu\u00ed\u00adan la mirra enigm\u00e1tica (cf.cf. Confer (lat.), compare Mat. 15:23; Juan 19:39), indicadores de la lucha que a\u00fan quedaba por delante.\nSobre el escenario y el simbolismo de, especialmente, los vv. 6\u20139 (de los cuales el v. 7 es crucial para entender el cap\u00ed\u00adtulo) ver los comentarios a la introducci\u00f3n de la secci\u00f3n 60:1\u201362:12 anteriores. Los t\u00e9rminos sacerdotales del v. 7 excluyen una interpretaci\u00f3n puramente lit.lit. Literalmente de la profec\u00ed\u00ada, desde el momento en que el NTNT Nuevo Testamento insiste en que no puede haber un retorno al culto basado en sacrificios de carnero \u2020\u00a6 altar \u2020\u00a6 y templo, los cuales eran solamente \u2020\u0153la sombra de los bienes venideros\u2020\u009d (Heb. 10:1; cf.cf. Confer (lat.), compare Heb. 13:10\u201316; Juan 4:21\u201326). Sobre Tarsis ver sobre 6:16.\n60:10\u201316 Los deleites de la conquista. Los gentiles de este pasaje no son convertidos sino vasallos, no ganados a la causa sino conquistados. La Escritura siempre contempla muchos de los tales (cf.cf. Confer (lat.), compare Luc. 19:27; Apoc. 27:7\u20139). En met\u00e1foras sobre las victorias y sus frutos \u2014trabajo de extranjeros (v. 10), inmunidad de todo ataque (v. 11a; cf.cf. Confer (lat.), compare Apoc. 21:25, 26), tributo ex\u00f3tico (v. 11b), y otras cosas semejantes\u2014 Dios promete el triunfo de su reino y la perpetua (v. 15) felicidad de su pueblo. El aparente imperialismo del pasaje no hace otra cosa que expresar la sobria verdad de que rechazar el dominio de Dios constituye siempre un acto de suicidio (v. 12), y de que los mansos heredar\u00e1n la tierra.\n60:17\u201322 El pleno resplandor de gloria. El oro en lugar del bronce es un cambio divino caracter\u00ed\u00adstico (cf.cf. Confer (lat.), compare 61:3, 7), al mostrar el contraste de la declinaci\u00f3n y devaluaci\u00f3n humanas (cf.cf. Confer (lat.), compare las sustituciones de 1 Rey. 14:26\u201328 y la conmovedora tristeza de Lam. 4:1, 2). El pasaje est\u00e1 tan repleto de estas nuevas glorias que no cabe otra interpretaci\u00f3n sino que describe la perfecci\u00f3n final, donde en un pueblo \u2020\u00a6 todos \u2020\u00a6 justos no ser\u00e1n necesarios los administradores ni recaudadores sino la compulsi\u00f3n de la justicia y la concordia (v. 17b), y ninguna defensa sino la Salvaci\u00f3n que es inseparable de Dios (cf.cf. Confer (lat.), compare 59:17), y la Alabanza que es la confianza hecha perfecci\u00f3n. El centro vital de esta gloria, es decir, la inmediata presencia de Dios est\u00e1 revelado en los dos vers\u00ed\u00adculos de en medio, 19 y 20. Los pasajes de Apoc. 21:23; 22:5, confirman que esta visi\u00f3n excede no solamente los l\u00ed\u00admites del ATAT Antiguo Testamento sino tambi\u00e9n los de la era cristiana, expresando en t\u00e9rminos humanos (cf.cf. Confer (lat.), compare v. 22) la nueva creaci\u00f3n de la cual hablar\u00e1 nuevamente 65:17\u201325.\n61:1\u20134 El c\u00e1ntico del ungido de Jehovah. Si bien la expresi\u00f3n \u2020\u0153el siervo de Jehovah\u2020\u009d est\u00e1 ausente de esta canci\u00f3n (como tambi\u00e9n lo est\u00e1 de 50:4\u20139), pareciera artificial hacer de m\u00ed\u00ad y me del v. 1 un nuevo orador. Nuestro Se\u00f1or vio su misi\u00f3n revelada tan claramente en este c\u00e1ntico como en los dem\u00e1s (cf.cf. Confer (lat.), compare Luc. 4:17\u201321; 7:22); y podemos observar, en este investido del Esp\u00ed\u00adritu (cf.cf. Confer (lat.), compare 11:2; 42:1) y ungido, una combinaci\u00f3n de t\u00e9rminos que se relacionan con el Siervo y con el Rey mesi\u00e1nico.\nLa alegre tarea de aqu\u00ed\u00ad es una adecuada secuela del fatigoso trabajo de los primeros c\u00e1nticos (ver sobre 42:1), el fruto se vislumbr\u00f3 en 53:10\u201312. Nuestro Se\u00f1or pudo citar este pasaje al comienzo de su carrera porque ya hab\u00ed\u00ada aceptado, en su bautismo y tentaci\u00f3n, el papel de Siervo sufriente, y con ello, la cruz. Estos son los \u2020\u0153beneficios de su pasi\u00f3n\u2020\u009d; sus milagros hablaron el mismo idioma.\nEl escenario contin\u00faa siendo la cautividad, vistas primero desde Babilonia (v. 1b), y luego de la arruinada Jerusal\u00e9n (v. 3). Para sus primeros destinatarios la promesa ser\u00ed\u00ada tan lit.lit. Literalmente como la amenaza anterior de exilio (cf.cf. Confer (lat.), compare 39:6); pero como cumplida por Jes\u00fas (cf.cf. Confer (lat.), compare Luc 4:21) inaugur\u00f3 las bendiciones proclamadas en las bienaventuranzas y en otros lugares a los oprimidos, y particularmente a los que est\u00e1n de duelo (cf.cf. Confer (lat.), compare tal vez Am\u00f3s 6:6). La libertad a los cautivos habr\u00ed\u00ada de ser tambi\u00e9n espiritual, como tuvo que aprenderlo Juan el Bautista. (La pregunta que formul\u00f3 en Luc. 7:19, \u00bffue provocada por las esperanzas que hab\u00ed\u00ada depositado en el \u2020\u0153manifiesto\u2020\u009d de Luc. 4:18?) Obs\u00e9rvese el elemento de lenta maduraci\u00f3n y paciente reconstrucci\u00f3n, impl\u00ed\u00adcita en las met\u00e1foras de los robles y de las ruinas antiguas.\nPero la notoria omisi\u00f3n de Jes\u00fas de las palabras el d\u00ed\u00ada de la venganza \u2020\u00a6  (cf.cf. Confer (lat.), compare Luc. 4:19, 20) se\u00f1ala t\u00e1citamente a una \u00faltima etapa no alcanzada a\u00fan (cf.cf. Confer (lat.), compare Mat. 25:31\u201346; Hech. 17:31; 2 Tes. 1:6\u20138). En sus distintos contextos se ve la profec\u00ed\u00ada en su pimpollo, la flor y, por inferencia, en la fruta ya madura. Para mayores detalles ver sobre 63:4.\n61:5\u20139 La amplia compensaci\u00f3n. Algunos piensan que este pasaje cabe dentro del generoso esp\u00ed\u00adritu misionero de, p. ej.p. ej. Por ejemplo 19:24, 25; 45:22; 66:18\u201321, como si relegara a los gentiles a un perpetuo servilismo. Esto es confundir met\u00e1fora con hechos. Bajo la figura de un Israel sacerdotal, servido por extranjeros (vv. 5, 6) y enriquecido por sus anteriores depredadores (vv. 7, 8), la realidad es el pueblo de Dios (cuya posici\u00f3n no es nacional: cf.cf. Confer (lat.), compare 1 Ped. 2:17; Apoc. 7:9), vindicados y disfrutando de toda su herencia como reyes y sacerdotes (cf.cf. Confer (lat.), compare 1 Ped. 2:9; Apoc. 1:6), mientras que el orgullo del hombre es humillado y es aherrojado su poder. En cuanto a los gentiles, vistos como derrotados, ver sobre 60:10\u201316; en cuanto a los gentiles convertidos ver sobre 19:16\u201324; 60:1\u20139. 7 Con respecto a la promesa de que tendr\u00e1n doble porci\u00f3n, cf.cf. Confer (lat.), compare posiblemente 40:2.\n61:10, 11 El c\u00e1ntico de los justificados. Para esta exclamaci\u00f3n de gozo cf.cf. Confer (lat.), compare 12:1\u20136, y las canciones de los caps. 24\u201327. Obs\u00e9rvense las dos met\u00e1foras que traducen la justicia: primero, como manto, del cual el mejor comentario es \u2020\u0153el mejor vestido\u2020\u009d de Luc. 15:22, festivo y totalmente inmerecido; segundo, como brotes de planta de vida, producto de lo que hace germinar las semillas, cuya vitalidad inherente se manifiesta en crecimiento y forma. La primera describe la justicia tal como es conferida desde afuera (cf.cf. Confer (lat.), compare Rom. 3:22); la segunda brota del interior (cf.cf. Confer (lat.), compare Rom. 8:10); ambas hacen de ellas un don de Dios. Sobre los matices de su significado, cf.cf. Confer (lat.), compare sobre 46:12, 13.\n62:1\u20135 La hermosura nupcial de Sion. Este es otro poema en las series (comenzando en 49:14 y terminando en 66:7\u201316) que describe a Sion como a una mujer que a\u00f1ora a su esposo y a su familia. Pero aqu\u00ed\u00ad el acento est\u00e1 puesto seg\u00fan la perspectiva de Dios sobre la reuni\u00f3n: la energ\u00ed\u00ada de su voluntad (v. 1a), la altura (v. 1b) y la anchura (v. 2) de su ambici\u00f3n por ella; su orgullo en perfeccionarla (v. 3), su gozo en traer de vuelta al hogar a los desterrados (v. 4a); y el misterio central, que no es filantrop\u00ed\u00ada sino ardiente amor (vv. 4b, 5b).\n4 De los cuatro nombres que aparecen en este vers\u00ed\u00adculo, los dos \u00faltimos han pasado a integrar (y tambi\u00e9n fuera de \u00e9l) el vocabulario cristiano como Jefsib\u00e1 y Beul\u00e1 (ver nota de la RVARVA Reina-Valera Actualizada); su menci\u00f3n juntas ilustra el contraste entre la fe b\u00ed\u00adblica y los cultos cananeos. La met\u00e1fora de Dios como esposo se\u00f1ala a la fidelidad (cf.cf. Confer (lat.), compare sobre 50:1) y deleite, mientras Baal como esposo era poco m\u00e1s que una fuente de fertilidad (cf.cf. Confer (lat.), compare Ose. 2:12, 13). 5 Los hijos de Sion pueden hacer que la met\u00e1fora suene mal en nuestros o\u00ed\u00addos, pero llevan la intenci\u00f3n de enriquecerla record\u00e1ndonos que los piadosos est\u00e1n desposados con la ciudad madre al par que engendrados por ella, cuya restauraci\u00f3n significar\u00e1 la delicia, tanto de ellos, como de Dios.\n62:6\u201312 Acelerando el gran d\u00ed\u00ada. El gran regreso a la patria es visto tanto desde el centro como desde la periferia: desde la expectante Jerusal\u00e9n (vv. 6\u20139, 11b. 12) y desde los m\u00e1s alejados confines de la tierra (vv. 10, 11a). Cada uno provee un cuadro de los apropiados preparativos humanos para el momento decisivo de Dios. 6\u20138 Primero Dios da a ciertos hombres preocupaci\u00f3n por Sion como la suya propia (cf.cf. Confer (lat.), compare 6b, 7a con la), llamando a estos guardias (cf.cf. Confer (lat.), compare 56:9\u201312) y recordadores (ver sobre 63:7) a oraciones importunas (cf.cf. Confer (lat.), compare Luc. 11:8; 18:7), que estimula con promesas expl\u00ed\u00adcitas (vv. 7, 8). 10 Luego llama a los que padecen esclavitud a que reclamen su libertad, y a que sirvan como gu\u00ed\u00adas de distantes pueblos de los cuales y con los cuales traer\u00ed\u00ada a los ciudadanos de Sion al hogar. Sobre la identidad de estos \u00faltimos, ver sobre 60:1\u20139. 12 Obs\u00e9rvese, finalmente, el cu\u00e1druple t\u00ed\u00adtulo de esta comunidad rescatada (cf.cf. Confer (lat.), compare el nuevo nombre prometido en el v. 2); un cl\u00ed\u00admax triunfal para este grupo de cap\u00ed\u00adtulos y todav\u00ed\u00ada una promesa para la iglesia de Dios cuando es perseguida.\n\n63:1-6 El vengador solitario\n\nEste es el trozo compa\u00f1ero de 59:15b\u201321 (cf.cf. Confer (lat.), compare v. 5 con 59:16). Al par que ambos tratan del juicio y de la consiguiente salvaci\u00f3n, este poema, con su dram\u00e1tico di\u00e1logo (cf.cf. Confer (lat.), compare Sal. 24:7\u201310) pone de relieve el d\u00ed\u00ada de la venganza (v. 4), tema que se mezclaba en 61:2 con el de la restauraci\u00f3n. Las dos actividades est\u00e1n relacionadas casualmente, como la victoria (con su derramamiento de sangre) con la liberaci\u00f3n (con su gozo y paz). El NTNT Nuevo Testamento suscribe la secuencia, al elaborar este poema en Apoc. 19:11\u201316, donde Jes\u00fas es el guerrero. Pero en ambos Testamentos Dios primero ha ofrecido un lugar donde refugiarse de su juicio (cf.cf. Confer (lat.), compare 27:5).\n1, 2 Edom y su ciudad Bosra ya tipificaron al mundo impenitente en 34:6. Hay un juego de palabras con el nombre de Edom (\u2020\u0153rojo\u2020\u009d) e indirectamente con Bosra, palabra similar a \u2020\u0153vendimiador\u2020\u009d. Soy yo, que hablo en justicia (v. 1) se refiere al indefectible cumplimiento de lo que Dios anuncia (cf.cf. Confer (lat.), compare 45:23; 55:11). Obs\u00e9rvese grande para salvar. Este es de inter\u00e9s dominante, aun en este pasaje que trata de juicio. 3 La frase he pisado el lagar yo solo puede recordarles a los cristianos del Calvario, pero su significado (cf.cf. Confer (lat.), compare Apoc. 19:15) es que Dios se interesa al m\u00e1ximo y tiene el suficiente poder para llevar a cabo su obra de juicio.\n\n63:7-64:12 Las necesidades urgentes de Sion\n\nLas glorias de los caps. 60\u201362 y la visi\u00f3n de una acci\u00f3n decisiva en 63:1\u20136 incitan al profeta a una de las m\u00e1s elocuentes intercesiones de la Biblia, al pasar revista a la anterior bondad de Dios y a los actuales aprietos de su pueblo.\n63:7\u201314 Las anteriores misericordias de Dios. 7 Isa\u00ed\u00adas desempe\u00f1a el oficio de un \u2020\u0153recordador\u2020\u009d (cf.cf. Confer (lat.), compare 62:6); su decisi\u00f3n de recordar\u00e9 significa, \u2020\u0153traer\u00e9 a memoria\u2020\u009d. 8 En la met\u00e1fora de las esperanzas que un padre tiene para sus hijos, retoma el tema inicial del libro (1:1, 2), y en el v. 9 cita libremente del libro del Exo. (cf.cf. Confer (lat.), compare a su vez Exo. 3:7; 33:14; 19:4). 10\u201314 Los t\u00e9rminos utilizados guardan una estrecha relaci\u00f3n con los del Sal. 78: p. ej.p. ej. Por ejemplo: Se rebelaron y entristecieron (cf.cf. Confer (lat.), compare Sal. 78:40); y el s\u00ed\u00admil de guiar a los animales a sitios de pastoreo en los vv. 13, 14 (cf.cf. Confer (lat.), compare Sal. 78:52, 53). Pero utiliza los t\u00e9rminos con una nueva intensidad (cf.cf. Confer (lat.), compare v. 9a), y con un nuevo \u00e9nfasis en el Esp\u00ed\u00adritu Santo como Se\u00f1or en medio de su pueblo (vv. 10, 11. 14). La referencia de los vv. 10\u201314 es a la rebeli\u00f3n de Israel luego de la experiencia del desierto, por la cual fueron castigados pero no desechados. Por amor a sus anteriores misericordias, el Se\u00f1or continu\u00f3 gui\u00e1ndolos (cf.cf. Confer (lat.), compare vv. 13b, 14 con el Sal. 78:72, donde David contin\u00faa la obra de Mois\u00e9s).\n63:15\u201464:12 La familia olvidada de Dios. La apelaci\u00f3n repetida tres veces, t\u00fa \u2020\u00a6 eres nuestro Padre (63:16; 64:8), le da a esta oraci\u00f3n su especial intensidad, a medida que el sentimiento de rechazo lucha con el de aceptaci\u00f3n.\nLos s\u00ed\u00adntomas del rechazo o alejamiento son en parte exteriores, con el enemigo pisoteando todo lo que era santo (63:18; 64:10, 11), pero m\u00e1s graves son los s\u00ed\u00adntomas internos: la dureza espiritual de 63:17, los estragos del pecado seg\u00fan la descripci\u00f3n de 64:5b, 6 (un brillante retrato de su poder para aprisionar, depravar y desintegrar), y una general indiferencia (64:7) que hace que la condici\u00f3n sea humanamente incurable.\nEn todo esto se ve el juicio de Dios, quien ha retenido su intervenci\u00f3n (63:15b), endurecido sus corazones (63:16; cf.cf. Confer (lat.), compare 6:10) y los ha entregado (heb. \u2020\u0153derretir\u2020\u009d) al poder (o por medio de) de \u2020\u00a6  sus iniquidades (64:7). La \u00faltima de estas frases deja aclarado que no es Dios el responsable por esta desgraciada situaci\u00f3n espiritual: nace del propio coqueteo de los hombres con el pecado.\nPor el otro lado existe la constancia del Padre a la cual se puede recurrir (ver el comentario de apertura del cap\u00ed\u00adtulo); es m\u00e1s tenaz que la fidelidad humana (cf.cf. Confer (lat.), compare 63:16 con 49:15; Sal. 27:10), y m\u00e1s permanente (desde la eternidad, 63:16b). Adem\u00e1s queda probada por su poderosa intervenci\u00f3n en favor de aquel que en \u00e9l espera (64:4; cf.cf. Confer (lat.), compare 8:17; 30:18) \u00bfy por qu\u00e9 no habr\u00ed\u00adan de repetirse (64:1\u20135a)? (El NTNT Nuevo Testamento se\u00f1ala de qu\u00e9 manera inimaginable trascender\u00ed\u00adan: cf.cf. Confer (lat.), compare 1 Cor. 2:9, 10.) Por sobre todas las cosas al Padre se le apela como el alfarero (64:8) que todo lo sabe y que todo lo controla. Esta sumisa confianza es un esp\u00ed\u00adritu muy distinto al de 45:9, 10; hace de la oraci\u00f3n, que resueltamente comenz\u00f3 con una alabanza (63:7), un modelo para todos los que tienen que suplicar desde lo m\u00e1s profundo.\nPero termina con una pregunta. La respuesta de Dios revelar\u00e1 cu\u00e1nto o cu\u00e1n poco la contrici\u00f3n del profeta ha hecho mella en el coraz\u00f3n de su pueblo.\n\n65:1-66:24 La gran divisoria\n\nLejos de terminar con un resplandor general, estos cap\u00ed\u00adtulos agudizan sin piedad el contraste entre la luz y la oscuridad, y anulan toda idea de privilegio. Es el final de una b\u00fasqueda como aquella de Apoc. y las par\u00e1bolas del juicio, llevando hasta sus \u00faltimas consecuencias las implicaciones de la visi\u00f3n inaugural de Isa\u00ed\u00adas (cap. 6).\n65:1\u201316 Los propios y los repudiados. 1, 2 El heb., tal cual es, coincide con Rom. 10:20, 21 al referirse en el v. 1 a los gentiles y en el v. 2 a Israel. Aunque la frase una naci\u00f3n que no invocaba mi nombre (v. 1) puede reclamar apoyo antiguo, el texto heb. no alterado se traduce as\u00ed\u00ad: \u2020\u0153Una naci\u00f3n no llamada por mi nombre\u2020\u009d, apuntando claramente a los gentiles, m\u00e1s bien como la respuesta de Dios al desd\u00e9n de Israel (63:19), que como un mero eco de 64:7.\nDe ah\u00ed\u00ad que los gentiles han de ser incorporados y rechazado el juda\u00ed\u00adsmo ap\u00f3stata (vv. 1\u20137); pero los vv. 8\u201310 reafirman la promesa de un \u2020\u0153remanente\u2020\u009d de israelitas piadosos (ver sobre 10:20\u201323). La l\u00ed\u00adnea divisoria de Dios no corre entre los jud\u00ed\u00ados y gentiles como tales, sino entre los que \u2020\u0153buscan\u2020\u009d y \u2020\u0153los que olvidan\u2020\u009d (vv. 10c, 11a), que son respectivamente los benditos y los malditos de los vv. 13\u201316.\n3\u20137 Con respecto a los ritos prohibidos, cf.cf. Confer (lat.), compare 57:3\u201310. Las desviaciones anteriores fueron predominantemente licenciosas; las de la actualidad son provocadoras, echando a un lado los altares de Dios (vv. 3b, 7b; cf.cf. Confer (lat.), compare Deut. 12:2\u20137), incursionando en la necromancia (v. 4a; cf.cf. Confer (lat.), compare Deut. 18:11), comiendo carne prohibida en abierto desaf\u00ed\u00ado (v. 4b; cf.cf. Confer (lat.), compare 66:17; Deut. 14:3, 8), y atribuy\u00e9ndose, a partir de estas perversiones, una \u2020\u0153santidad\u2020\u009d m\u00e1gica, poderosa como un hechizo (v. 5a; lit.lit. Literalmente \u2020\u0153porque yo soy santo para contigo\u2020\u009d) porque soy m\u00e1s santo que t\u00fa. Para el colmo del insulto, ver el v. 11.\n8 El s\u00ed\u00admil de las uvas buenas de un pobre racimo, relaciona el tema del \u2020\u0153remanente\u2020\u009d con el de la vi\u00f1a arruinada del cap. 5, utilizando tal vez, como argumento, las estrofas iniciales de una canci\u00f3n de vendimia, desde que las palabras no lo destruyas parecieran ser el nombre de una tonada en los t\u00ed\u00adtulos de los Sal. 57\u201359. 10 En cuanto al valle de Acor, con su turbulento pasado y futuras esperanzas, ver Jos. 7:26; Ose. 2:15. 11, 12 Fortuna y Destino, Gad y Men\u00ed\u00ad, eran adorados en Siria y otros lugares. N\u00f3tese el juego de palabras en los vv. 11, 12, Os destinar\u00e9 \u2020\u00a6  con la mesa y el vino, cf.cf. Confer (lat.), compare 1 Cor. 10:21, 22, donde la pregunta de Pablo: \u2020\u0153\u00bfProvocaremos a celos al Se\u00f1or?\u2020\u009d (cf.cf. Confer (lat.), compare nuestro v. 3) podr\u00ed\u00ada indicar que el Ap\u00f3stol ten\u00ed\u00ada en mente este pasaje.\n13, 16 Aqu\u00ed\u00ad el ritmo inicial es el de una endecha o una canci\u00f3n de burla (cf.cf. Confer (lat.), compare 14:3\u201323) y los agudos contrastes anticipan el de los Evangelios (cf.cf. Confer (lat.), compare Mat. 25:31\u201346; Luc. 6:20\u201326; Juan 3:36). El nombre, el Dios de la verdad, es lit.lit. Literalmente el Dios del \u2020\u0153am\u00e9n\u2020\u009d, es decir, lo que es seguro y fiel; cf.cf. Confer (lat.), compare la expresi\u00f3n utilizada por nuestro Se\u00f1or (\u2020\u0153de cierto, de cierto\u2020\u009d) y su t\u00ed\u00adtulo en Apoc. 3:14 (ver tambi\u00e9n 2 Cor. 1:18\u201320).\n65:17\u201325 Cielos nuevos y tierra nueva. Lo nuevo es representado \u00ed\u00adntegramente en los t\u00e9rminos de lo viejo, pero sin las angustias pasadas; no se hace ning\u00fan intento de describir alg\u00fan otro tipo de novedad. De ah\u00ed\u00ad la familiar puesta en escena, Jerusal\u00e9n, y la modesta satisfacci\u00f3n, principalmente la oportunidad de disfrutar de la obra de sus manos (v. 22). Esto permite que aparezcan en relieve las cosas m\u00e1s importantes del pasaje: la curaci\u00f3n de viejos males (v. 17b); gozo (vv. 18, 19); vida (v. 20; ver m\u00e1s adelante); seguridad (vv. 21\u201323a); comuni\u00f3n con Dios (vv. 23b, 24) y concordia entre sus criaturas (v. 25).\nCon respecto a cien a\u00f1os (v. 20) se quiere significar que en este nuevo escenario un mero siglo es vergonzosamente breve, tan vasta es la escala.\nEsto deja abierto el interrogante en el sentido de saber si el pasaje promete lit.lit. Literalmente estas bendiciones, o describe el estado final por medio de analog\u00ed\u00adas terrenales. Si las condiciones fueran lit.lit. Literalmente, ser\u00e1n las del milenio, como se lee directamente en Apoc. 20, donde los santos resucitados parecieran coexistir con el mundo de los vivos, antes del juicio final. Contra esto, sin embargo, tenemos la secuencia seg\u00fan la cual la nueva creaci\u00f3n (vv. 17, 18) precede a estas bendiciones aqu\u00ed\u00ad, pero las sigue en Apoc. 21:1. Por esta raz\u00f3n pareciera preferible que tomemos a este pasaje como una analog\u00ed\u00ada, y sus alusiones al pecador (v. 20, ver nota de la RVARVA Reina-Valera Actualizada) y a la serpiente (v. 25) como promesas de juicio y de victoria. No prosperar\u00e1n m\u00e1s los malvados, ni los fuertes har\u00e1n presa de los m\u00e1s d\u00e9biles, ni el tentador podr\u00e1 escapar a su sentencia (cf.cf. Confer (lat.), compare v. 25: con G\u00e9n. 3:14, 15), en el mundo perfecto por venir. Pero todo est\u00e1 expresado libremente, en forma local y pict\u00f3rica, para inflamar la esperanza m\u00e1s que para satisfacer una curiosidad. Obs\u00e9rvese, finalmente, la inferencia por la alusi\u00f3n a 11:6\u20139, que eso no ha de ocurrir lisa y llanamente por un f\u00ed\u00adat creador, sino por obra del Rey mesi\u00e1nico.\n66:1\u20135 Adoradores bienvenidos y no bienvenidos. Esto no constituye una protesta contra la reconstrucci\u00f3n del templo, como lo han sugerido algunos, puesto que fue Dios quien lo orden\u00f3 (Hag. 1:2\u201311). M\u00e1s bien es un reproche a la pr\u00e1ctica eclesi\u00e1stica est\u00e9ril, el esp\u00ed\u00adritu que habr\u00ed\u00ada de erigir muros humanos alrededor de Dios (vv. 1, 2a; cf.cf. Confer (lat.), compare 2 Sam. 7:6; Hech. 7:48\u201350, 54). 2b Obs\u00e9rvese la actitud de pureza que Dios espera de nosotros, como en Luc. 18:13, desde el momento en que el hombre no s\u00f3lo es peque\u00f1o sino pecador. Ver, sin embargo, 57:15.\nLa pr\u00e1ctica eclesi\u00e1stica est\u00e9ril tambi\u00e9n engendra irrealidad (v. 3) e intolerancia (v. 5). 3 El heb. tiene una secuencia lit.lit. Literalmente como la expresa la RVARVA Reina-Valera Actualizada: El que mata un toro es como el que mata a un hombre. Podr\u00ed\u00ada significar (seg\u00fan la mayor\u00ed\u00ada de las versiones) que un ritual que no pasa m\u00e1s all\u00e1 de lo correcto, es como una matanza in\u00fatil y una idolatr\u00ed\u00ada (cf.cf. Confer (lat.), compare 1:13: Jer. 7:21, etc.), o que en la actualidad coexiste con la brutalidad y el sacrilegio. La intolerancia del v. 5 se tradujo, casi al pie de la letra, en Juan 9:24, 34. Es una de las primeras alusiones aut\u00e9nticas a las persecuciones religiosas y al odio teol\u00f3gico, una de las manchas m\u00e1s vergonzosas de la iglesia.\n66:6\u201317 La \u00faltima intervenci\u00f3n. Si bien los t\u00e9rminos utilizados en esta secci\u00f3n y en la siguiente, son aun t\u00e9rminos del ATAT Antiguo Testamento, con su templo (v. 6), carros (v. 20), sus \u2020\u0153lunas nuevas\u2020\u009d (v. 23, BJBJ Biblia de Jerusal\u00e9n) y s\u00e1bados (v. 23) se refieren claramente al tiempo final. 7\u20139 Acent\u00faan lo totalmente novedoso del evento que se mofa del lento proceso de la historia; \u00bfNacer\u00e1 una naci\u00f3n en un instante? es el equivalente de 1 Cor. 15:51, 52: \u2020\u0153Seremos transformados \u2020\u00a6 en un abrir y cerrar de ojos.\u2020\u009d El v. 9 da la \u00faltima y triunfal respuesta al mensaje de Ezequ\u00ed\u00adas a Isa\u00ed\u00adas en 37:3.\n10\u201314 La exuberante escena familiar de estos vers\u00ed\u00adculos que concluyen los poemas de Sion como esposa y madre (ver sobre 49:14\u201323), se centraliza ahora en los hijos de Sion (cf.cf. Confer (lat.), compare G\u00e1l. 4:26). Obs\u00e9rvese que la ciudad madre en realidad es la fuente secundaria, no primaria, de su riqueza y bienestar: todo es del Se\u00f1or, aun el amor de una madre (v. 13), si bien utiliza a la comunidad redimida para dispensar sus dones. Las \u00faltimas dos l\u00ed\u00adneas de estos vers\u00ed\u00adculos se refieren al d\u00f3nde y al cu\u00e1ndo de esta ayuda: Os consolar\u00e9 \u2020\u00a6 en Jerusal\u00e9n ser\u00e9is consolados. Se unen aqu\u00ed\u00ad la directa comuni\u00f3n con Dios y el pleno compromiso con su iglesia. En Juan 16:22 Jes\u00fas le dio al v. 14 una fuerte referencia personal.\n15, 16 El fuego y la espada son los aspectos duros de toda intervenci\u00f3n divina (cf.cf. Confer (lat.), compare Mat. 10:34) pero \u00e9sta es la \u00faltima (cf.cf. Confer (lat.), compare v. 24; 2 Tes. 1:7\u201310). Si bien se refiere a todo mortal, los objetos taxativos de la ira son los ap\u00f3statas del v. 17 (cf.cf. Confer (lat.), compare 65:3\u20137; Lev. 11:7, 29), que conocieron la luz y la despreciaron. 17 Uno que est\u00e1 en el centro, se refiere tal vez al l\u00ed\u00adder en un rito m\u00e1gico religioso: cf.cf. Confer (lat.), compare Jazan\u00ed\u00adas \u2020\u0153entre ellos\u2020\u009d en Eze. 8:11.\n66:18\u201324 Las naciones reunidas. Partiendo desde un punto de vista milenarista, la venida del Se\u00f1or ser\u00e1 seguida por la evangelizaci\u00f3n de todo el mundo, el pleno retorno de Israel, y el establecimiento de una Jerusal\u00e9n como capital de mundo y centro de peregrinaci\u00f3n. Como alternativa, esta secci\u00f3n final puede considerarse como un ep\u00ed\u00adlogo que abarca la primera y segunda venidas de Cristo. El v. 18 anuncia el prop\u00f3sito de Dios para con el mundo, y los vv. 19\u201321 los medios mediante los cuales los pondr\u00e1 en ejecuci\u00f3n: la se\u00f1al (Cristo crucificado y resucitado; Mat. 12:38\u201340?); los sobrevivientes o remanente salvado, enviados a las naciones (v. 19); y la reuni\u00f3n de su pueblo en su Jerusal\u00e9n (v. 20), y los gentiles admitidos en plena comuni\u00f3n con los jud\u00ed\u00ados (v. 21). Desde este punto de vista Jerusal\u00e9n no es lit.lit. Literalmente una ciudad (cf.cf. Confer (lat.), compare nuevamente G\u00e1l. 4:25, 26). Los vv. 22\u201324 describir\u00ed\u00adan (siempre en t\u00e9rminos del ATAT Antiguo Testamento) los estados de gloria y perdici\u00f3n finales.\nEn mayor detalle: en 19 los nombres representan las lejanas avanzadas del mundo de Israel. 20, 21 Por lo tanto, desde las partes m\u00e1s remotas de la tierra, los dispersos de Israel ser\u00e1n tra\u00ed\u00addos a Jerusal\u00e9n por los gentiles como un homenaje. Hay un doble significado en este t\u00e9rmino, que se refiere a la ofrenda vegetal de Lev. 2, etc., pero que tambi\u00e9n significa el tributo que el vasallo debe pagar a su se\u00f1or. Pero tambi\u00e9n estos gentiles ser\u00e1n aceptables: no solamente como vasijas limpias dignas de comulgar con los israelitas, sino tambi\u00e9n como sacerdotes y levitas. (Gramaticalmente de entre ellos podr\u00ed\u00ada referirse a los israelitas que retornaron, pero el anticl\u00ed\u00admax es improbable.) Pablo emplea una notable variante de este simbolismo en Rom. 15:15, 16.\n22 Para los cielos nuevos, etc., cf.cf. Confer (lat.), compare 65:17. 23 De mes en mes y de s\u00e1bado en s\u00e1bado no ata\u00f1en a los cristianos (cf.cf. Confer (lat.), compare Col. 2:16), y no es plausible suponer que estas \u2020\u0153sombras\u2020\u009d han de ser restablecidas: Prefiguran aqu\u00ed\u00ad, por su sustancia, la gozosa dedicaci\u00f3n de toda vida al Creador.\n23 Cf. Dan. 12:12b; Mar. 9:48. En la sinagoga se repite la lectura del v. 23 despu\u00e9s de leerse el v. 24, para restarle dureza al final de la profec\u00ed\u00ada. Pero es un final verdadero. \u2020\u0153Es evidente\u2020\u009d (citando a G. A. Smith) \u2020\u0153que ninguna cosa puede resultar. Si los hombres sobre cuyos o\u00ed\u00addos hab\u00ed\u00ada ca\u00ed\u00addo la gran profec\u00ed\u00ada, con toda su m\u00fasica y todo su evangelio \u2020\u00a6 se empecinaran en preferir a sus \u00ed\u00addolos, su carne de cerdo \u2020\u00a6 su sentarse sobre las tumbas, que a un Dios tan evidente y a una gracia tan grande.\u2020\u009d\n\u2020\u0153\u00c2\u00a1Buscad al Se\u00f1or mientras puede ser hallado!\u2020\u009d (55:6).\nDerek Kidner<\/p>\n<p><b>Fuente: Introducci\u00f3n a los Libros de la Biblia<\/b><\/p>\n<p><p style='text-align:justify;'><span lang=ES style=''>(heb. <\/span><span style=''>y<sup>e<\/sup>\u0161a&#723;y&#257;h\u00fb<\/span><span lang=ES style=''>, \u2018Yahv\u00e9h es salvaci\u00f3n\u2019), hijo de Amoz (heb. <\/span><span style=' '>&#722;&#257;m\u00f4&#7779;<\/span><span lang=ES style=''>, que debe distinguirse del profeta Am\u00f3s, heb. <\/span><span style=' '>&#722;&#257;m\u00f4&#7779;<\/span><span lang=ES style=''>), que vivi\u00f3 en Jerusal\u00e9n (Is. 7.1\u20133; 37.2). Seg\u00fan la tradici\u00f3n jud\u00eda era de sangre real; a veces se ha inferido de los relatos y or\u00e1culos de su libro que, cuando menos, era de origen noble; pero no hay certidumbre sobre el particular. Seg\u00fan se desprende del comienzo de su libro (1.1), profetiz\u00f3 bajo el reinado de Uz\u00edas (791\/790\u2013740\/739 <etiqueta id=\"#_ftn200\" name=\"_ftnref200\" title=\"\">a.C.), Jotam (740\/739\u2013732\/731 a.C.), Acaz (735\u2013716\/715 a.C.) y Ezequ\u00edas (716\/715\u2013687\/686 a.C.). (Las fechas de los<\/etiqueta> reinados son las que ha asignado E. R. Thiele.) Fue llamado a profetizar \u201cen el a\u00f1o en que muri\u00f3 el rey Uz\u00edas\u201d (6.1), <etiqueta id=\"#_ftn201\" name=\"_ftnref201\" title=\"\">e. d. en 740\/739 a.C.; podemos fechar su \u00faltima aparici\u00f3n con certeza en la \u00e9poca de la campa\u00f1a de Senaquerib en 701 a.C. (o <\/etiqueta><etiqueta id=\"#_ftn202\" name=\"_ftnref202\" title=\"\">ca. 688 a.C.<\/etiqueta>, si suponemos una segunda campa\u00f1a de Senaquerib contra Jerusal\u00e9n). Seg\u00fan la tradici\u00f3n fue aserrado en dos en el reinado de Manas\u00e9s (v\u00e9ase el tard\u00edo <i>Martirio de Isa\u00edas<\/i>, cap; 5); algunos encuentran una referencia a esto en He. 11.37, pero la referencia es dudosa, y parecer\u00eda que la tradici\u00f3n no tiene base hist\u00f3rica valedera. Es muy posible que Isa\u00edas haya sobrevivido hasta el reinado de Manas\u00e9s; la ausencia del nombre de Manas\u00e9s en 1.1 podr\u00eda deberse al hecho de que Isa\u00edas no tom\u00f3 parte en la vida p\u00fablica despu\u00e9s de la coronaci\u00f3n de este rey.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Isa\u00edas estaba casado; se conoce a su esposa como \u201cla profetisa\u201d (8.3), quiz\u00e1s porque tambi\u00e9n profetizaba. Se mencionan dos hijos, ambos con nombres simb\u00f3licos (8.18): Sear-jasub, \u201cun remanente volver\u00e1\u201d (7.3), y Maher-salal-hasbaz, \u201cel despojo se apresura, la presa se precipita\u201d (8.1\u20134).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Isa\u00edas y Miqueas fueron contempor\u00e1neos (cf. 1.1. con Mi. 1.1). La actividad de Isa\u00edas fue precedida por las de Am\u00f3s y Oseas (Am. 1.1; Os. 1.1). Am\u00f3s y Oseas profetizaron principalmente contra las tribus del <etiqueta id=\"#_ftn203\" name=\"_ftnref203\" title=\"\">N; Isa\u00edas y Miqueas concentraron sus profec\u00edas especialmente contra Jud\u00e1 y Jerusal\u00e9n (Is. 1.1).<\/etiqueta><\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>En la primera mitad del <etiqueta id=\"#_ftn204\" name=\"_ftnref204\" title=\"\">ss. VIII tanto Israel, bajo Jeroboam II (ca. 782\u2013753 a.C.), como Jud\u00e1, bajo Uz\u00edas, disfrutaron de gran prosperidad. E<\/etiqueta>sto se debi\u00f3 en buena medida a la debilidad del reino de Aram, y a la no intervenci\u00f3n de los asirios en el <etiqueta id=\"#_ftn205\" name=\"_ftnref205\" title=\"\">O durante un per\u00edodo considerable. Podemos describir mejor el reinado de Uz\u00edas como la \u00e9poca m\u00e1s pr\u00f3spera que conoci\u00f3 Jud\u00e1 desde la divisi\u00f3n de la mo<\/etiqueta>narqu\u00eda despu\u00e9s de la muerte de Salom\u00f3n. Bajo Uz\u00edas y Jotam la prosperidad y el lujo abundaron en Jud\u00e1; este estado de cosas se refleja en Is. 2\u20134. Pero cuando Tiglat-pileser III (745\u2013727 a.C.) subi\u00f3 al trono, nuevamente Asiria empez\u00f3 a imponer su yugo a las tierras occidentales. Peka de Israel y Rezin de Damasco formaron una coalici\u00f3n antiasiria y trataron de obligar a Acaz de Jud\u00e1 a unirse a ellos. Cuando Acaz rehus\u00f3, amenazaron con deponerlo y colocar a un rey t\u00edtere propio en el trono (743 a.C.). El <etiqueta id=\"#_ftn206\" name=\"_ftnref206\" title=\"\">cap<\/etiqueta>(s). 7 de Esa\u00edas registra la acci\u00f3n de Isa\u00edas en esa \u00e9poca. Acaz cometi\u00f3 la necedad y el pecado de pedir ayuda al rey de Asiria; el resultado fue que Jud\u00e1 se convirti\u00f3 en estado sat\u00e9lite de Asiria. En 732 a.C. los asirios capturaron Damasco y anexaron el territorio de Israel ubicado al N de la llanura de Jezreel, dejando a Oseas como soberano del resto del reino del N como vasallo del imperio. Cuando se rebel\u00f3, Salmanasar V (727\u2013722 a.C.) siti\u00f3 Samaria, y su sucesor, Sarg\u00f3n II (722\u2013705 a.C.) la captur\u00f3 en el mismo a\u00f1o de su coronaci\u00f3n. Aun despu\u00e9s de esto hubo varios movimientos de independencia dirigidos contra la dominaci\u00f3n asiria. En estas ocasiones Isa\u00edas, que durante un tiempo se limit\u00f3 a un c\u00edrculo m\u00e1s reducido despu\u00e9s de sus in\u00fatiles protestas contra la pol\u00edtica exterior de Acaz en 734 a.C. (8.16ss), nuevamente hizo o\u00edr su voz para advertir a Jud\u00e1 contra la participaci\u00f3n en tales movimientos, y particularmente contra la idea de confiar en la ayuda egipcia. Seg\u00fan 14.28, en el a\u00f1o en que muri\u00f3 Acaz los filisteos enviaron una delegaci\u00f3n a Jerusal\u00e9n para formar una alianza antiasiria; nuevamente en esta ocasi\u00f3n Isa\u00edas emiti\u00f3 una nota de advertencia (14.29\u201332).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Bajo Ezequ\u00edas se produjeron otros movimientos de esta \u00edndole, notablemente la revuelta de Asdod, que fue sofocada en 711 a.C., cuando los asirios sitiaron y capturaron la ciudad (cf. Is. 20.1). Jud\u00e1 y Egipto estuvieron comprometidas en esta revuelta. Es muy posible que debamos fechar Is. 18 en esta \u00e9poca, en la que gobernaba en Egipto una dinast\u00eda et\u00edope. Despu\u00e9s de la muerte de Sarg\u00f3n se produjeron numerosas revueltas contra su sucesor Senaquerib (705\u2013681 a.C.). Jud\u00e1 fue uno de los estados que se rebel\u00f3, lo que provoc\u00f3 la expedici\u00f3n de Senaquerib en 701 a.C., durante la cual ocup\u00f3 Jud\u00e1 y puso sitio a Jerusal\u00e9n. Diversos or\u00e1culos en los cap(s). 28\u201331 pueden corresponder a los a\u00f1os 705\u2013701 a.C., incluyendo las advertencias contra la alianza con Egipto en 30.1\u20137; 31.1\u20133. Los cap(s). 36\u201337 registran la amenaza de Senaquerib a Jerusal\u00e9n, la liberaci\u00f3n de esta ciudad, y la actividad de Isa\u00edas durante esta \u00e9poca de peligros. Los cap(s). 38\u201339, que probablemente se relacionan con el mismo per\u00edodo, relatan la enfermedad de Ezequ\u00edas, su recuperaci\u00f3n, y la misi\u00f3n de *Merodac-balad\u00e1n.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal align=right style='text-align:right;line-height:normal'><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><etiqueta id=\"#_ftn207\" name=\"_ftnref207\" title=\"\"><span lang=ES style='font-size:10.0pt; ;color:green'>N.H.R.<\/span><\/etiqueta><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;'>Douglas, J. (2000). Nuevo diccionario Biblico : Primera Edicion. Miami: Sociedades B\u00edblicas Unidas.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico<\/b><\/p>\n<p>\n  Entre los escritores de la Biblia Hebrea, se le conoce como uno de los \u201cGrandIsaias capilla sixtina.jpg<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">es Profetas\u201d; es un caso sobresaliente el de \u201cIsa\u00edas, el santo profeta\u2026 el gran profeta, el fiel a los ojos de Dios\u201d (Ecclus., xlviii, 23-25).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">I. VIDA\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El nombre Isa\u00edas significa \u201cYave es salvaci\u00f3n\u201d (Yave o Jehov\u00e1, nota del traductor). Asume dos diferentes formas en la Biblia Hebrea: como autor en el texto del Libro de Isa\u00edas, y en otros escritos del Antiguo Testamento, por ejemplo en IV Reyes, xix, 2; II Par., xxvi, 22; xxxii, 20, 32, en ellos se lee Yesh\u00e1`yahu, y en otras colecciones de los profetas como Yesh\u00e1`yah, en griego es Esa\u00edas, y en lat\u00edn, generalmente se acepta como Isaias, aunque algunas veces tambi\u00e9n, como Esaias.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con este mismo nombre se reconocen a otras cuatro personas en el Antiguo Testamento (Esd., viii, 7; viii, 19; II Esd., xi, 7; I Par., xxvi, 25); en tanto que los nombres de Jesaia (I Par., xxv, 15), y Jeseias (I Par., iii, 21; xxv, 3) pueden ser considerados m\u00e1s bien como variantes. Por medio del profeta mismo (i, 1; ii, 1) sabemos que fue hijo de Amos. Este nombre tiene similitudes entre el griego y el lat\u00edn y se relaciona con el profeta pastor de Thecue. Algunos inicialmente tomaron el nombre del profeta Amos por el padre de Isa\u00edas. En el prefacio de su trabajo \u00abCommentary on Amos\u00bb (P.L., XXV, 989) San Jer\u00f3nimo puntualiza este error.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No conocemos casi nada de la ascendencia de Isa\u00edas, pero varios pasajes de sus profec\u00edas (iii, 1-17, 24; iv, 1; viii, 2; xxxi, 16) nos permite inferior que pertenec\u00eda a una de las mejores familias de Jerusal\u00e9n. Una tradici\u00f3n jud\u00eda lo menciona en el Talmud (Tr. Megilla, 10b.) y lo se\u00f1ala como sobrino del Rey Amasias. No se tiene referencia del a\u00f1o de nacimiento del profeta; pero se considera que ten\u00eda alrededor de veinte a\u00f1os cuando dio inicio a su ministerio p\u00fablico.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Muy probablemente fue ciudadano o nativo de Jerusal\u00e9n. Sus escritos incuestionablemente muestran signos de una gran cultura. De sus profec\u00edas (vii y viii) aprendemos que se cas\u00f3 con una mujer a quien se refiere como \u201cla profetisa\u201d y que tuvo dos hijos, She`ar\u00adYashub y Maher\u00adshalal\u00adhash\u00adbaz. Nada indica que se haya casado dos veces, como algunas historias llamativas tratan de hacer ver, se\u00f1alando que Almah de vii, 14, fue tambi\u00e9n su esposa.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se estima que el ministerio prof\u00e9tico de Isa\u00edas lleg\u00f3 a durar cerca de medio siglo, desde el a\u00f1o que terminaba Oz\u00edas, Rey de Jud\u00e1, posiblemente hasta los tiempos de Manasses. Se trata de un per\u00edodo de gran actividad prof\u00e9tica. Israel y Jud\u00e1 ciertamente demostraron estar con gran necesidad de gu\u00edas. Luego de la muerte de Jeroboam II, revoluciones se sucedieron a revoluciones y la parte norte del reino se hab\u00eda hundido r\u00e1pidamente en el vasallaje a los asirios.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las Naciones de Occidente sin embargo, se recobraron de los problemas de principios del octavo siglo, y manifestaban aspiraciones de independencia. Rapidamente las tropas de Theglathfalasar III marcharon hacia Siria. Grandes tributos fueron impuestos y grandes amenazas se cern\u00eda sobre los que manifestaban reticencias con los pagos. En 725, Osee, el \u00faltimo rey de Samaria cay\u00f3 miserablemente bajo el poder de Salmanasar IV, y tres a\u00f1os m\u00e1s tarde Samaria ca\u00eda en las manos de los asirios.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mientras tanto, el reino de Jud\u00e1 escasamente ten\u00eda un mejor destino. Un largo per\u00edodo de paz hab\u00eda enervado los \u00e1nimos y el joven e inexperimentado Achaz no fue un contrincante importante para los sirios e israelitas que le confrontaron. Preso de p\u00e1nico, y a pesar de lo que le hab\u00eda dicho Isa\u00edas, resolvi\u00f3 apelar a Theglatfalasar. La ayuda de Asiria estuvo asegurada, pero la independencia de Jud\u00e1 qued\u00f3 pr\u00e1cticamente hipotecada.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A fin de explicar con mayor claridad la situaci\u00f3n pol\u00edtica, a la que se hacen muchas alusiones en los escritos de Isa\u00edas, se ha recopilado aqu\u00ed un esquema cronol\u00f3gico de tal per\u00edodo:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">745, Theglatfalasar III, rey de Siria;<br \/>\nAzarias (A. V. Uzziah), de Judea;<br \/>\nManahem (A. V. Menahem) de Samaria; y Sua of Egipto;\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">740, muerte de Azarias; Joatham (A. V. Jotham), rey de Jud\u00e1; captura de Arphad (A. V. Arpad) por parte de Theglatfalasar III (Is., x, 9);\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">738, campa\u00f1a de Theglatfalasar contra Siria; captura de Calano (A. V. Calno) y Emath (A. V. Hamath); se le impone un fuerte tributo a Manahem (IV Kings, xv, 19-20); victoriosas guerras de Joatham contra los Ammonites (II Par., xxvii, 4-6);\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">736, a Manahem le sigue Phaceia (A. V. Pekahiah); 735, Joatham es sucedido por Achaz (IV Reyes, xvi, 1); Phaceia reemplazado por Phacee (A. V. Pekah), hijo de Remelia (A. V. Remaliah), uno de sus capitanes; Jerusal\u00e9n es sitiada por Phacee en alianza con Rasin (A. V. Rezin), rey de Siria (IV Reyes xvi, 5; Is., vii, 1, 2);\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">734. Theglatfalasar, contestando pedido de ayuda de Achaz, marcha contra Siria e Israel, toma varias ciudades del norte y este de Israel (Reyes, xv, 29), y desaparece a sus habitantes; los aliados asirios devastan la parte del territorio de Jud\u00e1 y Jerusal\u00e9n; Phacee muerto durante una revoluci\u00f3n en Samaria (A. V. Hoshea);\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">733. Expediciones fracasadas de Achaz contra Edom (II p\u00e1rrafo, xxviii, 17) y los filisteos (20);\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">732. campa\u00f1a de Theglatfalasar contra Damasco; Rasin es sitiado en su capital, capturado, y asesinado; Achaz va a Damasco a pagar tributo al gobernador asirio (IV Reyes, xvi, 10-19);\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">727. Muerte de Achaz; ascensi\u00f3n Ezequ\u00edas (IV Reyes, xviii, 1); en Asiria, Salmanasar IV tiene \u00e9xito con la campa\u00f1a de Theglatfalasar III, campa\u00f1a\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">726. campa\u00f1a de Salmanasar contra Osee (IV Reyes, xvii, 3);\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">725. Osee hace alianza con Sua, rey de Egipto (IV Reyes, xvii, 4); segunda campa\u00f1a de Salmanasar IV, lo que da por resultado la captura y la deportaci\u00f3n de Osee (IV Reyes, xvii, 4); principia el sitio de Samaria;\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">722. Sargon tiene \u00e9xito con Salmanasar IV en Asiria; captura de Samaria por parte de Sargon;\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">720. derrota del ej\u00e9rcito egipcio en Raphia por parte de Sargon;\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">717. Charcamis, la plaza fuerte en el Euphrates, cae en manos de Sargon (Is, x, 8);\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">713. enfermedad de Ezequ\u00edas (IV Reyes, xx, 1-11; Es, el xxxviii); embajada de Merodach Baladan a Ezequ\u00edas (IV Reyes, xx, 12-13; Es, el xxxix);\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">711. invasi\u00f3n de Palestina occidental por Sargon; sitio y captura de Azotus (A. V. Ashdod; Is, xx);\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">709. Sargon derrota Merodach Baladan, captura Babilonia, y asume el t\u00edtulo del rey de Babilonia;\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">705. muerte de Sargon; ascenso de Sennacherib;\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">701. expedici\u00f3n de Sennacherib contra Egipto; en Elteqeh tiene este su derrota; captura de Accaron (A. V. Ekron); sitio de Lachis; Embajada de Ezequ\u00edas; las condiciones colocadas por Sennacherib, son consideradas demasiado duras por el Rey de Jud\u00e1; preparaci\u00f3n para resistir a los asirios; destrucci\u00f3n de parte del ej\u00e9rcito asirio; retraimiento apresurado del resto de actores (IV Reyes, xviii; Is, xxxvi, xxxvii);\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">698. A Ezequiel le sucede su hijo Manasses.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las guerras del noveno siglo y de la seguridad pac\u00edfica de los tiempos que les siguieron, produjeron sus efectos en la \u00faltima parte del siglo pr\u00f3ximo. Las ciudades se fueron formando o fortaleciendo; se tuvo nuevas b\u00fasquedas, aunque produce las oportunidades de la abundancia f\u00e1cil, tambi\u00e9n ese escenario trajo un aumento importante de la pobreza.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El contraste entre clases se convirti\u00f3 en m\u00e1s marcado a medida que pasaba el tiempo, y los ricos con el apoyo de los jueces oprimieron a los pobres. Un estado social fundado en inequidades se condena a s\u00ed mismo. Pero como la corrupci\u00f3n social de Israel era mayor que Jud\u00e1, se esperaba que Israel sucumbiera primero. Adem\u00e1s, era mucho mayor su corrupci\u00f3n religiosa.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La adoraci\u00f3n id\u00f3latra prevaleci\u00f3 no s\u00f3lo all\u00ed, sino que sabemos de Osee qu\u00e9 abusos groseros y pr\u00e1cticas vergonzosas se desarrollaron en Samaria y a trav\u00e9s del reino. La religiosidad de la gente de Jud\u00e1 en general, parece haber sido un poco mejor.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sabemos, sin embargo, en lo que concierne a \u00e9stos, que en la misma \u00e9poca de Isa\u00edas, se ten\u00edan ciertas formas de adoraci\u00f3n id\u00f3latra, como la de Nohestan y de Moloch, probablemente tambi\u00e9n la referida a Tammur y la del \u00abanfitri\u00f3n del cielo\u00bb; ellas se realizaban abiertamente o en secreto.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los comentaristas difieren al referirse a cu\u00e1ndo fue que Isa\u00edas fue llamado a su ministerio prof\u00e9tico. Algunos piensan que una visi\u00f3n previa le fue revelada, vi, 1; \u00e9l habr\u00eda recibido comunicaciones desde el cielo. San Jer\u00f3nimo en su comentario sobre este pasaje sostiene que los cap\u00edtulos i al v deben ser atribuidos a los \u00faltimos a\u00f1os del Rey Oz\u00edas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A partir de all\u00ed comenzar\u00eda una ser\u00eda nueva, en el a\u00f1o de la muerte del referido monarca (740 B.C.; P.L., XXIV, 91; cf. St. Gregory Nazianzen, Orat. ix; P.G., XXXV, 820). Sin embargo es m\u00e1s com\u00fanmente aceptado, que el cap\u00edtulo vi se refiere al primer llamado del profeta. San Jer\u00f3nimo en una carta al Papa Damasus parece aceptar este punto de vista (P. L., XXII, 371; cf. Hesychius \u00abIn Is.\u00bb, P.G. XCIII, 1372), y San Juan Cris\u00f3stomo, comentando sobre Is., vi, 5, contrasta r\u00e1pidamente la prontitud del profeta con las tergiversaciones de Mois\u00e9s y Jerem\u00edas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por otra parte, debido a que no aparecen profec\u00edas en tiempos m\u00e1s tard\u00edos que el 701 A. de C. es muy dudoso que Isa\u00edas haya podido ver el reino de Manasses; a\u00fan as\u00ed una vieja y ampliamente divulgada tradici\u00f3n se hace eco de Mishna (Tr. Yebamoth, 49b; cf. Sanhedr., 103b), y puntualiza que el profeta habr\u00eda sobrevivido a los tiempos de Exequias, y que fue asesinado en la persecuci\u00f3n de Manasses (IV Reyes, xxi, 16).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fue este pr\u00edncipe quien le habr\u00eda hecho convicto por el delito de blasfemia, debido a que habr\u00eda declarado: \u201cVi al Se\u00f1or sentado en un trono\u201d (vi, 1), una pretensi\u00f3n que re\u00f1ir\u00eda con lo expuesto en \u00c9xodo xxxiii, 20: \u201cEl hombre no me ver\u00e1 y vivir\u00e1\u201d. Fue acusado, m\u00e1s a\u00fan, de haber predicado la ruina de Jerusal\u00e9n y de haberse referido a la ciudad santa y al pueblo jud\u00edo con referencias hacia Sodoma y Gomorra. De conformidad con la \u201cAscensi\u00f3n de Isa\u00edas\u201d el martirio del profeta consisti\u00f3 en haber sido aserrado.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La tradici\u00f3n no duda en creer estos postulados. El Targum de IV Reyes, xxi, 6, lo admite; est\u00e1 tambi\u00e9n preservado en dos tratados del Talmud (Yebamoth, 49b; Sanhedr., 103b); San Justino (Dial. c. Tryph., cxx), y muchos otros Padres lo han adoptado, tom\u00e1ndolo como incuestionables alusiones a Isa\u00edas, aquellas palabras de Heb., xi, 37, \u00abellos (los ancianos) fueron cortados\u00bb (cf. Tertullian, \u00abDe patient.\u00bb, xiv; P.L., I, 1270; Orig., \u00abIn Is., Hom.\u00bb I, 5, P.G., XIII, 223; \u00abEn Mat.\u00bb, x, 18, P.G., XIII, 882; \u00abEn Mat.\u00bb, Ser. 28, P.G., XIII, 1637; \u00abEpist. ad Jul. Afr.\u00bb, ix, P.G., XI, 65; San Jer\u00f3nimo, \u00abEn Is.\u00bb, lvii, 1, P.L., XXIV, 546-548; etc.).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, poca confianza se debe poner en los extra\u00f1os detalles mencionados en el \u00abDe Vit. Prophet.\u00bb del pseudoEpiphanius (P.G., XLIII, 397, 419). La fecha del fallecimiento del profeta no se sabe. El martirologio romano conmemora a Isa\u00edas el 6 de julio. Su tumba se cree para haber estado en Paneas en el norte de Palestina, de d\u00f3nde sus reliquias fueron llevadas Constantinople en A.D. 442.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La actividad literaria de Isa\u00edas es atestiguada por el libro can\u00f3nico que lleva su nombre; por otra parte la alusi\u00f3n se hace en II el p\u00e1rrafo, xxvi, 22, a los \u00abactos de Oz\u00edas primero y la secci\u00f3n \u00faltima escrita por Isa\u00edas, el hijo de los Amos, el profeta \u00ab.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otro fragmento del mismo libro nos informa que \u00abel resto de los actos de Exequias y de sus relacionados, est\u00e1 escrito en la visi\u00f3n de Isa\u00edas, hijo de los Amos, el profeta\u00bb, en el libro de los reyes de Jud\u00e1 e Israel. Tal es al menos, la lectura de la Biblia Masoretica, pero su texto aqu\u00ed, si podemos juzgar de las variantes del griego y de San Jer\u00f3nimo, aparece como adulterado.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La mayor\u00eda de los comentaristas que creen en estos fragmentos, piensan que el escritor se refiere a los segmentos xxxvi-xxxix. Debemos finalmente mencionar la \u00abAscensi\u00f3n de Isa\u00edas\u00bb, contempor\u00e1neamente atribuida al profeta, pero nunca admitida en el Canon.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nII. EL LIBRO DE ISAIAS\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El libro can\u00f3nico de Isa\u00edas est\u00e1 compuesto de dos distintas colecciones de discursos. Una de ellas (cap\u00edtulos 1-35) es llamada algunas veces el \u201cPrimer Isa\u00edas\u201d; la otra (cap\u00edtulos 40-66) se denomina por los modernos cr\u00edticos, como el \u201cDeutero o Segundo Isa\u00edas\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entre esas dos secciones se interpone una que tiene un rasgo m\u00e1s bien de historia narrativa; algunos autores como Michaelis y Hengsterberg, sostienen junto a San Jer\u00f3nimo, que las profec\u00edas est\u00e1n colocadas en orden cronol\u00f3gico. Otros como Vitringa y Jahn, dicen que est\u00e1n en orden l\u00f3gico; otros finalmente, como Gesenius, Delitzsch, y Keil, piensan que el orden es parcialmente l\u00f3gico y parcialmente cronol\u00f3gico. No menor desacuerdo prevalece sobre el asunto del colector.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aquellos que piensan que Isa\u00edas es el autor de todas las profec\u00edas contenidas en el libro, dan prominencia fija al profeta en s\u00ed mismo. Pero para los cr\u00edticos que cuestionan lo genuino de algunas de las partes, la compilaci\u00f3n fue realizada por un colector desconocido. Es necesario, antes de tomar una posici\u00f3n, analizar el contenido.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Primer Isa\u00edas\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la primera colecci\u00f3n (cc. i-xxxv) parece que el agrupamiento de los discursos se realiz\u00f3 de acuerdo a los diferentes temas: (1) cc. i-xii, or\u00e1culos relacionados con Jud\u00e1 e Israel; (2) cc. xiii-xxiii, profec\u00edas concernientes de manera principal con naciones extranjeras; (3) cc. xxiv-xxvii, un apocalipsis; (4) cc. xxviii-xxxiii, discursos sobre las relaciones entre Jud\u00e1 y Asiria; (5) cc. xxxiv-xxxv, futuro de Edom e Israel.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Primera secci\u00f3n\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el primer grupo (i-xii) podemos distinguir dos subcomponentes. En el cap\u00edtulo i se hace referencia a la ingratitud de Jerusal\u00e9n y a su falta de fe. Se han cometido severas faltas, pero a\u00fan as\u00ed el perd\u00f3n puede asegurarse y con ello un verdadero cambio en la vida. Las venganzas de Jud\u00e1 se refieren al tiempo de la coalici\u00f3n sirio-efrainita (735) o a la invasi\u00f3n asiria (701).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el cap\u00edtulo ii se amenaza con el juicio sobre el orgullo, lo que parece ser una de las primeras advertencias del profeta. A eso sigue (iii-iv) una severa reprimenda a los gobernantes de las naciones por la injusticia contra las mujeres de Si\u00f3n en funci\u00f3n de la lujuria. La bella apolog\u00eda de los siervos del vi\u00f1edo, es un prefacio para el anuncio de los castigos debido a los des\u00f3rdenes sociales. Esto parece estar dirigido a los \u00faltimos d\u00edas de Joatham, o al principio de los d\u00edas de Achaz (de 736 a 735 A. de C.).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el siguiente cap\u00edtulo (vi), fechado para el a\u00f1o de la muerte de Oz\u00edas (740), se narra el llamado del profeta. Con vii se abre una serie de enunciados impropiamente llamados \u201cel Libro de Emmanuel\u201d. Se compone de profec\u00edas sobre la guerra sirio-efrainita, y finaliza con una descripci\u00f3n ( \u00bfindependiente del contexto?) de qu\u00e9 pa\u00eds se espera tener en la perspectiva de un futuro reino soberano (ix, 1-6). El cap\u00edtulo ix, 4,7 en cinco estrofas anuncia que Israel se encamina a la ruina.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estas alusiones est\u00e1n relacionadas con la rivalidades entre Efra\u00edn y Manasses y posiblemente con las revoluciones que siguieron a la muerte de Jeroboam II. En este caso la profec\u00eda puede ser fechada entre 743-734. Mucho m\u00e1s tard\u00eda es la profec\u00eda contra Azur (x, 5-34), m\u00e1s tard\u00eda que la captura de Arshad (740), Calano (738), o de Charcamis (717). La situaci\u00f3n hist\u00f3rica a la que se hace referencia es la del tiempo de la invasi\u00f3n de Sennacherib (aproximadamente 702 o 701 A. de C.). El cap\u00edtulo xi describe el feliz reino propio del rey ideal, y un himno de acci\u00f3n de gracias y de alabanza es con lo que se cierra esta primera divisi\u00f3n (xii).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Segunda secci\u00f3n\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La primera referencia es hecha a Babilonia (viii, l-xiv, 23). La misma enfatiza la referencia que el profeta hace al exilio; un hecho que la hace ubicar un poco antes de 549; otros sostienen que fue escrita a la muerte de Sargon (705).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El cap\u00edtulo 24-27 cuenta la historia de la derrota del ej\u00e9rcito asirio en las monta\u00f1as de Jud\u00e1, y algunos puntualizan que se trata de un texto mal colocado y que era parte de la profec\u00eda contra Azur (x, 5-34). La misma pertenece sin duda al per\u00edodo de la campa\u00f1a de Sennacherib. El siguiente pasaje (xiv, 28-32) fue provocado por la muerte de algunos de los filisteos: los nombres de Achaz (728), Theglatfalasar III (727), y Sargon (705) han sido sugeridos en relaci\u00f3n con el mencionado acontecimiento, lo que parece bastante probable. Los cap\u00edtulos xv-xvi, \u201cla carga de Moab\u201d es seg\u00fan varios autores, algo relacionado con el reino de Jeroboam II, Rey de Israel (787-746), y su fecha es dada s\u00f3lo como parte de conjeturas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La \u201ccarga de Damasco\u201d (xvii, 1-11) se dirigi\u00f3 tambi\u00e9n contra el reino de Israel, y debe ser asignada aproximadamente al a\u00f1o 735 A. de C. Se hace aqu\u00ed una referencia tambi\u00e9n a Etiop\u00eda (prob. 702 \u00f3 701). Luego viene la sobresaliente profec\u00eda acerca de Egipto (xix), el inter\u00e9s de lo cual se ha reforzado con los descubrimientos recientes en Elefantina (vv. 18, 19).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta fecha presenta un problema, existen otras opiniones que la sit\u00faan entre los a\u00f1os 720 a 672 A. de C. El siguiente segmento (xx) contra Egipto y Etiop\u00eda, se adscribe al a\u00f1o en el cual Ashdod fue sitiado por los asirios (711). Si se refiere a la captura de Babilonia (xxi, 1-10) en lo que se alude como \u201cel peso o carga del desierto\u201d, es algo que no es f\u00e1cil determinar. Esto se debe fundamentalmente a que durante el tiempo de Isa\u00edas, Babilonia fue sitiada y tomada dos veces (710, 703, A. de C.).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cr\u00edticos independientes se inclinan por pensar que esto se refiere a una descripci\u00f3n de la toma de Babilonia en el 528 A. de C. algo similar a la descripci\u00f3n que se tiene en referencia al cautiverio en Babilonia. Los dos profec\u00edas breves, una sobre Edom (Duma; xxi, 11-12) y otra sobre Arabia (xxi, 13-17) no ofrecen pistas sobre cuando fueron pronunciadas. En el cap\u00edtulo xxii, 1-14, se muestra una reprimenda a los habitantes de Jerusal\u00e9n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El resto del cap\u00edtulo de Sobna (Shebna) es objeto de los reproches por parte del profeta, adem\u00e1s de amenazas (aproximadamente 701 A. de C.). La secci\u00f3n finaliza con el anuncio de la ruina y la restauraci\u00f3n de Tiro (xxiii).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tercera secci\u00f3n\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La tercera secci\u00f3n de la primera colecci\u00f3n incluye los cap\u00edtulos xxiv-xxviii, algunas veces denominados \u201cel Apocalipsis de Isa\u00edas\u201d. En la primera parte (xxiv-xxvi, 29) el profeta anuncia que en un indeterminado futuro, el juicio preceder\u00e1 el reino de Dios (xxiv).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A partir de all\u00ed y en t\u00e9rminos simb\u00f3licos, anuncia la alegr\u00eda de los buenos y el castigo a los malos (xxv). A esto le sigue el himno de los elegidos (xxvi,1-19). En la segunda parte (xxvi, 20-xxvii) el profeta describe el juicio sobre Israel y sus vecinos. Las fechas a que pueden referirse son motivo de discusi\u00f3n entre los cr\u00edticos. Algunos lo atribuyen al 107 A. de C. otros, a fechas anteriores al 79 A. de C.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es necesario subrayar, no obstante, que ambas ideas y el lenguaje de estos cuatro cap\u00edtulos, apoyan la tradici\u00f3n en cuanto a atribuir este apocalipsis a Isa\u00edas. La cuarta divisi\u00f3n abre con un pronunciamiento de advertencia contra Efra\u00edn (y quiz\u00e1 Jud\u00e1; xxviii, 1-8) escrito antes de 722 A. de C.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La situaci\u00f3n hist\u00f3rica implicada en xxviii, 9-29, es una fuerte indicaci\u00f3n de que este pasaje fue escrito aproximadamente en el 702 A. de C. A la misma fecha corresponder\u00edan xxix-xxxii, profec\u00edas concernientes con la campa\u00f1a de Sennacherib. Estas secciones concluyen con un himno triunfante (xxxiii) en donde el profeta se regocija con la entrega de Jerusal\u00e9n (701). Los cap\u00edtulos xxxi-xxxv, la \u00faltima divisi\u00f3n, anuncia la devastaci\u00f3n de Edom, y el gozo por las bendiciones de Israel.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Varios cr\u00edticos sostienen que estos dos cap\u00edtulos fueron escritos durante el per\u00edodo de cautividad del Siglo VI. Los an\u00e1lisis no nos permiten tener una noci\u00f3n incuestionable de que esta primera colecci\u00f3n se debe al trabajo de Isa\u00edas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es dif\u00edcil cuestionar seriamente lo genuino de estas profec\u00edas, y la colecci\u00f3n de ellas, en su conjunto, puede atribuirse a los \u00faltimos a\u00f1os de vida del profeta o a un tiempo inmediatamente luego. Puede ser que existan pasajes que reflejen etapas posteriores. Ellas encontrar\u00edan su ruta dentro del libro, con base en el recuento de cuestiones an\u00e1logas a las de los genuinos escritos de Isa\u00edas. Es poco lo que se puede decir de xxxvii-xxxix.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los primeros dos cap\u00edtulos narran la demanda que hace Sennacherib, el rendidor de Jerusal\u00e9n, y el cumplimiento de las profec\u00edas de Isa\u00edas en cuanto a su entrega; xxxviii nos dice sobre la enfermedad de Ezequ\u00edas, la cura, y la canci\u00f3n de gracias; por \u00faltimo, xxxix nos habla de la embajada enviada por Merodach Baladan y la respuesta del profecta de Ezequ\u00edas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nSegundo Isa\u00edas\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La segunda colecci\u00f3n (xl-lvi) se refiere a la restauraci\u00f3n de Israel luego del exilio en Babilonia. Las principales l\u00edneas de divisi\u00f3n, propuestas por el jesuita Condamine, son las siguientes:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una primera secci\u00f3n comprende la misi\u00f3n y el trabajo de Ciro; y est\u00e1 compuesta de cinco piezas:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(a) xl-xli: llamado de Ciro a fin de que sea instrumento de Jehov\u00e1 en la restauraci\u00f3n de Israel;\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(b) xlii, 8-xliv, 5: Israel en relaci\u00f3n con el exilio;\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(c) xliv, 6-xlvi, 12: Ciro liberar\u00e1 a Israel y permitir\u00e1 la reconstrucci\u00f3n de Jerusal\u00e9n;\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(d) xlvii: ruina de Babilonia;\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(e) xlviii: las relaciones pasadas entre Dios y su pueblo se colocan en perspectiva hacia el futuro. En seguida se encuentran otro grupo de llamados, los que se han estilizados por los acad\u00e9micos alemanes como \u00abEbed\u00adJahweh\u00adLieder\u00bb; esto est\u00e1 compuesto de xlix-lv (a lo cual se le debe agregar xlii, 1-7) junto con lx-lxii.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En esta secci\u00f3n podemos ver el llamado del sirviente de Jehov\u00e1 (xlix, 1-li, 16); luego la llamada gloriosa a Israel (li, 17-lii, 12); luego se describe al sirviente de Jehov\u00e1 compartiendo con su pueblo los sufrimientos y muerte (xlii, 1-7; lii, 13-15; liii, 1-12); a eso le sigue la visi\u00f3n de un nuevo Jerusal\u00e9n (liv, 1-lv, 13, y lx, 1-lxii, 12).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El cap\u00edtulo lvi, 1-8 desarrolla esta idea, la del surgimiento de los corazones, sin importar cual haya sido su condici\u00f3n anterior, s\u00ed pueden ser admitidos como parte del pueblo escogido de Jehov\u00e1. En lvi, 9-lvii, el profeta carga contra la idolatr\u00eda y la inmoralidad que practican los jud\u00edos, se contrasta con la piedad que ha sido observada (lvii). En lix el profeta representa al pueblo confesando sus pecados, este humilde reconocimiento hace que Jehov\u00e1 tome en cuenta a aquellos que \u201chan dejado la rebeli\u00f3n\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una descripci\u00f3n de la dram\u00e1tica venganza de Dios (lxiii, 1-7) es seguida de una oraci\u00f3n de misericordia (lxiii, 7-lxiv, 11), y el libro cierra con una escena de castigo a los malos y de felicidad para los buenos. Muchas preguntas perplejas han sido formuladas por la exegesis en relaci\u00f3n con el \u201cSegundo Isa\u00edas\u201d. The \u00abEbed\u00adJahweh\u00adLieder\u00bb, en particular, sugiere muchas dificultades. \u00bfQui\u00e9n es este \u201cSirviente de Jehov\u00e1\u201d? \u00bfAplica este t\u00edtulo a la misma persona de los diez cap\u00edtulos?\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfTuvo el escritor en mente, un personaje de \u00e9pocas pasadas, o uno que pertenec\u00eda a su propio tiempo, o era el Mes\u00edas que deb\u00eda venir, o a\u00fan estaba pensando en una persona ideal? La mayor\u00eda de los comentaristas ven en el \u201cSirviente de Jehov\u00e1\u201d a un individuo. \u00bfPero es este individuo una de las m\u00e1s grandes figuras de Israel? No se han dado respuestas satisfactorias al respecto.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los nombres de Mois\u00e9s, David, Oz\u00edas, Ezequ\u00edas, Isa\u00edas, Jerem\u00edas, Jos\u00edas, Zorobabel, Jechon\u00edas, y Eleazar, han sido sugeridos para ser ese personaje. La ex\u00e9gesis cat\u00f3lica siempre ha puntualizado el hecho de que todas las caracter\u00edsticas del \u201cSiervo de Jehov\u00e1\u201d se encuentran en la persona de Nuestro Se\u00f1or Jesucristo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es por tanto, ese el personaje al que se refiere el profeta. El \u201cSegundo Isa\u00edas\u201d aborda aspectos m\u00e1s fundamentales y menos problemas importantes. Con la excepci\u00f3n de dos pasajes, el punto de vista de esta secci\u00f3n es el del Cautiverio en Babilonia. Existe una diferencia notable entre estos veintisiete cap\u00edtulos y lo correspondiente al \u201cPrimer Isa\u00edas\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">M\u00e1s a\u00fan, las ideas teol\u00f3gicas de xl-lxvi muestran un decidido avance sobre los aspectos tratados en los primeros treinta y nueve cap\u00edtulos. Si esto es verdad, quiere decir que \u00bfse puede concluir que xl-lxvi no son textos escritos por el mismo autor de las profec\u00edas de la primera colecci\u00f3n, y por ello no se relacionan estrictamente a la vivencia del \u201cSegundo Isa\u00edas\u201d en el Cautiverio de Babilonia? Tal es el aspecto contencioso que mantienen varios acad\u00e9micos modernos no cat\u00f3licos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este no es el lugar para establecer una discusi\u00f3n intricada acerca de este aspecto. Por ello, limitaremos la situaci\u00f3n a lo que la academia cat\u00f3lica puntualiza en este sentido. Esto se encuentra contenido muy claramente en lo que estableci\u00f3 la Pontificia Comisi\u00f3n B\u00edblica, el 28 de junio de 1908.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(1) Se admite la existencia de la verdadera profec\u00eda;\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(2) No se identifica raz\u00f3n por la cual \u201cIsa\u00edas y los otros profetas, solamente establecer\u00edan profec\u00edas que tienen referencia en hechos que tendr\u00edan lugar casi inmediatamente, luego de un breve per\u00edodo\u201d y no \u201caspectos que ser\u00edan llevados a cabo en mucho tiempo\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(3) Tampoco existe el postulado de que los profetas \u201cdeber\u00edan s\u00f3lo referirse a sus contempor\u00e1neos y no a los del futuro, sino que s\u00f3lo a los presentes, para que los pudieran entender\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por tanto, no puede ser admitido que \u201cla segunda parte del Libro de Isa\u00edas (xl-lxvi) en la cual el profeta se refiere a los que est\u00e1n vivos, no los jud\u00edos que son contempor\u00e1neos de Isa\u00edas, sino los jud\u00edos del Exilio en Babilonia; no es en referencia a que el autor Isa\u00edas, que hab\u00eda muerto mucho antes, sino que se atribuye a un profeta desconocido viviendo entre los exiliados\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En otras palabras, aunque el autor de Isa\u00edas xl-lxvi habla desde la perspectiva del cautiverio en Babilonia, a\u00fan as\u00ed, esto no es prueba de que \u00e9l haya vivido y escrito durante ese tiempo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(4) \u00abEl argumento filol\u00f3gico en cuanto a lenguaje y estilo contra el autor del Libro de Isa\u00edas, no debe ser considerado como algo de peso en cuanto a sustentar la pluralidad de autores del citado libro b\u00edblico\u201d. Diferencias de lenguaje y estilo entre las partes del libro no pueden ser negadas, pero no sustentan la pluralidad de autores.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(5) \u00abNo existen s\u00f3lidos argumentos para lo que se ha referido, a\u00fan de manera acumulativa, a fin de probar que el libro de Isa\u00edas, no debe ser atribu\u00eddo solamente a la autor\u00eda de ese profeta, sino que tambi\u00e9n a dos o m\u00e1s autores\u00bb.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nIII. APRECIACION DEL TRABAJO DE ISAIAS\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Puede no ser in\u00fatil estudiar las caracter\u00edsticas prominentes del gran profeta, sin duda alguna una de las personalidades m\u00e1s llamativas de la historia hebrea. Sin asumir ninguna posici\u00f3n oficial, es preciso reconocer la posici\u00f3n que tuvo Isa\u00edas tomando parte activa durante cuarenta a\u00f1os dif\u00edciles, que ocurrieron en el control de la pol\u00edtica de su pa\u00eds.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sus consejos y sus reprimendas fueron muchas veces desatendidos, pero la experiencia finalmente ense\u00f1\u00f3 a Jud\u00e1 que las opiniones del profeta significaron siempre advertencia sobre la situaci\u00f3n pol\u00edtica del pueblo. Para entender la tendencia de su pol\u00edtica es necesario recordar los principios que la animaron.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fundamentalmente, los principios se basaron en su f\u00e9rrea a inamovible fe en el Dios que gobernaba el mundo, y particularmente su propia gente y las naciones que tienen contacto con El. La gente de Jud\u00e1, olvidadiza con Dios, se dedic\u00f3 a pr\u00e1cticas id\u00f3latras y a muchos des\u00f3rdenes sociales; hab\u00eda prestado muy poca atenci\u00f3n a las advertencias del profeta.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una cosa lo alarm\u00f3 solamente: las otras naciones hostiles que los amenazaban; pero cabe preguntar, \u00bfno eran la gente elegida de Dios? \u00c9l no permitir\u00eda ciertamente que su propia naci\u00f3n fuera destruida, como hab\u00eda sucedido con otros pueblos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se trataba de que prudentemente se tomaran las medidas a fin de evitar los peligros. Siria e Israel planeaban los ataques contra Jud\u00e1 y su rey; Jud\u00e1 y su rey acudir\u00edan a la naci\u00f3n poderosa del norte, y m\u00e1s adelante al rey de Egipto.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Isa\u00edas no se prestar\u00eda a esta pol\u00edtica basada en perspectivas de corto plazo, tratada de desarrollar por prudencia o con base en una confianza religiosa falsa; no se intentaba ver m\u00e1s all\u00e1 del momento presente. Jud\u00e1 estaba en condiciones terribles. S\u00f3lo Dios pod\u00eda salvarla; pero la primera condici\u00f3n colocada para la manifestaci\u00f3n de su poder, deb\u00eda basarse en una seria reforma moral y social.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los sirios, efrainitas, asirios, y el resto de los pueblos, eran el instrumento del juicio de Dios. El fin era el derrocamiento de los pecadores. Yav\u00e9 no permitir\u00eda que se destruyera totalmente a su pueblo; El guardar\u00e1 su convenio. Pero es in\u00fatil esperar que solamente con buenos deseos se pueda escapar de los peligros.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La fe de Isa\u00edas se mantuvo siempre firme con base en estos designios de Dios. Primero proclam\u00f3 este mensaje al principio del reinado de Achaz. El rey y sus consejeros no vieron ninguna salvaci\u00f3n para Jud\u00e1 excepto mediante la promoci\u00f3n de una alianza, que resultar\u00eda en un vasallaje con Asiria. A ello, el profeta se opuso con todo lo que tuvo a su alcance.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con un claro sentido de previsi\u00f3n, Isa\u00edas percibi\u00f3 claramente que el peligro no proven\u00eda de la tribu de Efra\u00edn. Lo que ocurri\u00f3 ciertamente fue que la intervenci\u00f3n de Asiria en los asuntos de Palestina implic\u00f3 un derrocamiento completo del equilibrio del poder a lo largo de la costa mediterr\u00e1nea.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por otra parte, el profeta no manifest\u00f3 ninguna duda en que tarde o temprano se desarrollar\u00eda un conflicto entre los imperios rivales del Eufrates y el Nilo; para ese entonces, se tendr\u00eda un verdadero enjambre de problemas sobre Jud\u00e1.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para Isa\u00edas era visible la perspectiva que tomar\u00edan los acontecimientos: el curso que tomaba la pol\u00edtica de Jud\u00e1 era como el vuelo de \u201caves tontas\u201d que se lanzaban de cabeza en la red que las capturar\u00eda. El consejo de Isa\u00edas no fue tomado en cuenta y una por una, las consecuencias que \u00e9l hab\u00eda previsto se fueron cumpliendo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00c9l continu\u00f3 proclamando sus profec\u00edas sobre los sucesos que se desencadenaban. Con cada nuevo acontecimiento de importancia dio una lecci\u00f3n no solamente a Jud\u00e1, sino tambi\u00e9n a las naciones vecinas. Damasco ha ca\u00eddo; como castillo de naipes, y los juerguistas de Samaria ven la ruina de su ciudad.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los ricos y poderosos se jactan de su abundancia y posici\u00f3n aparentemente invulnerable; su condena no ha sido decretada sino provocada, y su ca\u00edda asombrar\u00eda al mundo. Asiria misma, cebada con el hecho de estropear a las naciones vecinas, Asiria \u00abque es la venganza de Dios\u00bb; ella tambi\u00e9n tendr\u00e1 su destino providencial, tambi\u00e9n tendr\u00eda su resultado.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dios ha decretado as\u00ed la condenaci\u00f3n de todas las naciones para la realizaci\u00f3n de sus prop\u00f3sitos y el establecimiento de un Israel nuevo, limpio de los infieles. Los pol\u00edticos de Jud\u00e1, hacia el final del reinado de Ezequ\u00edas hab\u00edan planeado una alianza con el rey de Egipto, a fin de estar contra Asiria y hab\u00edan encubierto cuidadosamente su prop\u00f3sito para que no lo conociera el profeta.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando Isa\u00edas se enter\u00f3 de las preparaciones que se realizaban para la rebeli\u00f3n, ya era demasiado tarde para deshacer lo que se hab\u00eda desarrollado. Pero \u00e9l podr\u00eda dar por lo menos desahogo a su c\u00f3lera (v\u00e9ase Is, xxx), y sabemos ambas versiones tanto en la Biblia como en el Sennacherib de la campa\u00f1a de 701; c\u00f3mo el ej\u00e9rcito asirio conmin\u00f3 a egipcios en Altaku (Elteqeh de Jos., xix, 44), Accaron capturado, y se tuvo venganza contra Jud\u00e1; Jerusal\u00e9n fue salvada, \u00fanicamente mediante el pago de un enorme rescate.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo que hab\u00eda anunciado Isa\u00edas, no obstante, a\u00fan no se hab\u00eda completado. El ej\u00e9rcito asirio se retir\u00f3; pero Sennacherib, considerando la inseguridad que estaba presente, a pesar de ser una ciudad fortificada, hizo exigir la capital de Ezequ\u00edas; de manera inmediata. El monarca no dio una respuesta directa, pero hizo una oferta humilde, enviando a Isa\u00edas a interceder por la ciudad.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El profeta lleg\u00f3 a tener un mensaje tranquilizador. Pero el plazo para la capital de Jud\u00e1 era corto. Pronto, una embajada asiria lleg\u00f3 con una carta del rey mediante la cual se impon\u00eda un ultim\u00e1tum.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La ciudad era presa del p\u00e1nico y se sab\u00eda que un hombre hab\u00eda del cual Sennacherib no hab\u00eda prestado atenci\u00f3n; era mediante \u00e9l que se dar\u00eda respuesta al ultim\u00e1tum de los orgullosos asirios: \u201cLa virgen, del desde\u00f1ado Si\u00f3n y de lo que se ha despreciado; \u2026 El no vendr\u00e1 a esta ciudad, ni lanzar\u00e1 flecha alguna. Por el camino que venga se regresar\u00e1, y a la ciudad no vendr\u00e1, dice el Se\u00f1or\u201d (xxx, 22, 23).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sabemos en realidad que una cat\u00e1strofe repentinamente alcanz\u00f3 al ej\u00e9rcito asirio y con ello se cumpli\u00f3 la promesa de Dios. Esto justific\u00f3 la pol\u00edtica que de manera divina inspirada en Isa\u00edas; con ello se prepararon los corazones jud\u00edos para la reforma religiosa llevada a cabo por Ezequ\u00edas; no se ten\u00edan dudas de las directrices del profeta.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el repaso del lado pol\u00edtico de la vida p\u00fablica de Isaias, hemos visto ya algo de sus ideas religiosas y sociales; todos estos puntos de vista de hecho se conectaron, tuvieron relaci\u00f3n \u00edntima con su ense\u00f1anza. Conviene ahora ahondar un poco m\u00e1s en esta parte del mensaje del profeta. La descripci\u00f3n de Isaias de la condici\u00f3n religiosa de Jud\u00e1 en la \u00faltima parte del siglo octavo A. de C. es cualquier cosa, excepto adulaci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Jerusal\u00e9n se compara a Sodoma y a Gomorra; la mayor\u00eda de la gente era m\u00e1s supersticiosa que religiosa. Los sacrificios fueron ofrecidos fuera de rutina; la brujer\u00eda y la adivinaci\u00f3n estaban por doquier; la sociedad trataba de deleitarse, los placeres extranjeros fueron incluidos, se dej\u00f3 de lado al Dios verdadero. Muchas veces en secreto se practic\u00f3 la adoraci\u00f3n inmoral de algunos de los \u00eddolos for\u00e1neos; esta actividad fue extensa en particular en las clases altas, en la corte, con ello se daba un ejemplo abominable.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La corrupci\u00f3n se hacia presente en todo el reino, en los altos funcionarios, el lujo era cada vez m\u00e1s ostentoso entre los pudientes, la insensibilidad de las mujeres, la ostentaci\u00f3n de la clase media, la parcialidad vergonzosa de los jueces, la avaricia sin escr\u00fapulos de los due\u00f1os de grandes propiedades, todo ello estaba all\u00ed junto a la opresi\u00f3n del pobre y los humildes.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El dominio de la soberan\u00eda feudal asiria no cambi\u00f3 en casi nada esta lamentable situaci\u00f3n. A los ojos de Isa\u00edas este orden de cosas era intolerable; y \u00e9l nunca se cans\u00f3 de reiterar que tales condiciones no pod\u00edan durar. La primera condici\u00f3n de la reforma social era la derogaci\u00f3n de reglas injustas y corruptas; los asirios eran los medios designados por Dios para nivelar el orgullo y tiran\u00eda.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con sus ideas equivocadas sobre Dios, la naci\u00f3n se imaginaba que el Se\u00f1or no se refer\u00eda a las actitudes de los adoradores. Pero Dios detesta a los sacrificios ofrecidos por \u201c\u2026 manos llenas de sangre. L\u00e1vense ustedes y est\u00e9n limpios \u2026 liberen a los oprimidos, defiendan a los hu\u00e9rfanos y a las viudas \u2026. Si no ocurre, la espada los devorar\u00e1\u201d(i, 15-20).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aqu\u00ed aparece Dios como el vengador de la justicia humana que ha sido desatendida conforme a sus designios divinos. \u00c9l no puede y no dejar\u00e1 la injusticia, crimen, y la idolatr\u00eda como algo que no va a ser castigado. La destrucci\u00f3n de los pecadores inaugurar\u00e1 una era de regeneraci\u00f3n, y un peque\u00f1o c\u00edrculo de los hombres fieles a Dios ser\u00e1n los primeros frutos del nuevo Israel, un pueblo libre, gobernado desde la casa de David.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con el reinado de Ezequ\u00edas comenz\u00f3 un per\u00edodo del renacimiento religioso. No podemos indicar hasta donde alcanz\u00f3 la reforma, pero los santuarios en los cuales hab\u00eda existido abuso fueron suprimidos, y mucho del asher\u00eem y el masseboth fueron destruidos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los tiempos no estaban maduros para un cambio radical, y hab\u00eda poca respuesta a la s\u00faplica del profeta para la enmienda moral y la compensaci\u00f3n de abusos sociales. Los padres de la iglesia, repitiendo el elogio de Jes\u00fas, hijo de Sirach (Ecclus., xlviii, 25-28), convienen que Isa\u00edas fue el m\u00e1s grande de los profetas literarios (Euseb., \u00abPr\u00e6p. Evang.\u00bb, v, 4, P.G., XXII, 370; \u00abSynops. Escritura. S. \u00ab, entre los trabajos de San. Athan., P.G., XXXVIII, 363; San. Cirilo de Jerusal\u00e9n, \u00abProoem.\u00bb, P.G., LXX, 14; San. Isidoro de Pelus., \u00abEpist.\u00bb, i, 42, P.G., LXXVIII, 208; Theodoret., \u00abArgum.\u00bb, P.G., LXXXI, 216; San. Jer\u00f3nimo, \u00abProl. en es \u00ab, P.L., XXIV, 18; \u00abanuncio Paul de Pr\u00e6f.. et Eustoch. \u00ab, P.L., XXXII, 769; \u00abDe civ. Dei \u00ab, XVIII, xxix, 1, P. L., XLI, 585, etc.).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El genio po\u00e9tico de Isa\u00edas estaba en cada respecto que era digno de su alta posici\u00f3n como profeta. \u00c9l no tiene igual en la poes\u00eda, descriptivo, l\u00edrico, o en la construcci\u00f3n de la eleg\u00eda. Hay en sus composiciones, una elevaci\u00f3n y una majestad infrecuente del concepto, y una abundancia sin par de las im\u00e1genes, y la dignidad nunca rebasando, sin embargo, la propiedad, la elegancia, y la dignidad extremas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00c9l posey\u00f3 una energ\u00eda extraordinaria en cuanto a adaptar su lengua a las ocasiones y las audiencias; \u00e9l exhibe a veces una dulzura exquisita, y en otras, la severidad austera de las \u00e9pocas; \u00e9l sucesivamente se proyecta en la imagen del padre que aboga o bien la forma severa de un juez implacable. Unas veces hace uso de la iron\u00eda delicada para traer el hogar a sus oyentes; as\u00ed puede hacer que se rompan las ilusiones m\u00e1s acariciadas o bien maneja las amenazas que pulsan como rayos poderosos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sus reprimendas no son ni impetuosas como las de Osee ni como las de Amos; \u00e9l nunca permite la convicci\u00f3n de su mente o el calor de su coraz\u00f3n que gire como en descubierto ante cualquier caracter\u00edstica; y tambi\u00e9n evita sobrepasar los l\u00edmites asignados por el gusto m\u00e1s exquisito. Ese gusto exquisito es de hecho una de las caracter\u00edsticas principales del estilo del profeta. Este estilo es r\u00e1pido, en\u00e9rgico, lleno de vida y color, y siempre casto y dignificado.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por otra parte manifiesta un dominio maravilloso de la lengua. Justo se ha dicho que ning\u00fan profeta ten\u00eda siempre el mismo comando de pensamientos nobles; es justo agregar que nunca se expres\u00f3 un pensamiento tan elevado del hombre en un lenguaje hermoso. San Jer\u00f3nimo rechaz\u00f3 la idea que las profec\u00edas de Isa\u00edas constitu\u00edan verdadera poes\u00eda, en el sentido completo de la palabra (Pr\u00e6f. P.L., XXVIII, 772).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo la autoridad del Roberto Lowth, en sus \u00abConferencias sobre la Poes\u00eda Sagrada de los Hebreos\u00bb (1753), estim\u00f3 que \u00abel libro entero de Isa\u00edas para ser una obra po\u00e9tica, con pocas excepciones, no exceder\u00edan el l\u00edmite de unos cinco o seis cap\u00edtulos\u00bb. Esta opini\u00f3n de Lowth, al principio fue casi imperceptible, pero m\u00e1s tarde ha llegado a ser m\u00e1s y m\u00e1s general en la \u00faltima parte del Siglo XIX, y hoy en d\u00eda es una opini\u00f3n com\u00fan entre los eruditos b\u00edblicos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">In addition to general and special commentaries consult: CHEYNE, Book of Isaiah chronologically arranged (London, 1870); IDEM, Prophecies of Isaiah (London, 1880); IDEM, Introd. to the Book of Isaiah (London, 1895); DRIVER, Isaiah: his life and times and the writings which bear his name (London, 1888); LOWTH, Isaiah, translation, dissert. and notes (London, 1778); SKINNER, Isaiah (Cambridge, 1896); G. A. SMITH, Book of Isaiah (Expositor&#8217;s Bible, 1888-1890); W. R. SMITH, The Prophets of Israel and their place in history (London, 1882); KNABENBAUER, Comment. in Isaiam prophetam (Paris, 1887); CONDAMINE, Livre d&#8217;Isaie, trad. critique avec notes et comment. (Paris, 1905; a volume of introduction to the same is forthcoming); LE HIR, Les trois grandes proph\u00e8tes, Isa\u00efe, J\u00e9r\u00e9mie, Ez\u00e9chiel (Paris, 1877); IDEM, Etudes Bibliques (Paris, 1878); DELITZSCH, Commentar \u00fcber das Buch Jesaja; tr. (Edinburgh, 1890); DUHM, Das Buch Jesaia (Gottingen, 1892); GESENIUS, Der Prophet Jesaja (Leipzig, 1820-1821); EWALD, Die Propheten des Alten Bundes (T\u00fcbingen, 1840-1841); tr. by F. SMITH, (London, 1876\u2013); HITZIG, Der Prophet Jesaja \u00fcbers. und ausgelegt (Heidelberg, 1833); KITTEL, Der Prophet Jesaia, 6th ed. of DILLMANN&#8217;s work of the same title (Leipzig, 1898); KNABENBAUER, Erkl\u00e4rung des Proph. Isaias (Freiburg, 1881); MARTI, Das Buch Jesaja (T\u00fcbingen, 1900).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">CHARLES L. SOUVAY<br \/>\nTranscrito por WGKofron<br \/>\nTraducci\u00f3n al castellano de Giovanni E. Reyes\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Su llamamiento, Isa_6; su matrimonio, Isa 8:3; padre de dos hijos, Isa 7:3; 8:3 Isa\u00ed\u00adas (heb. Yeshay\u00e2h\u00fb, \u00abYahweh salva [ayuda]\u00bb o \u00absalvaci\u00f3n de Yahweh\u00bb; tambi\u00e9n aparece en antiguos sellos heb.; gr. Esa\u00ed\u00adas). Varios personajes b\u00ed\u00adblicos se llamaron Yeshay\u00e2h\u00fb (y su forma abreviada Yeshay\u00e2h), pero sus nombres fueron transliterados como Jesa\u00ed\u00adas* y Jesah\u00ed\u00adas.* El mayor de &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/isaias\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abISAIAS\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-2542","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2542","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2542"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2542\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2542"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2542"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2542"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}