{"id":25450,"date":"2016-02-05T17:13:47","date_gmt":"2016-02-05T22:13:47","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/san-jorge\/"},"modified":"2016-02-05T17:13:47","modified_gmt":"2016-02-05T22:13:47","slug":"san-jorge","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/san-jorge\/","title":{"rendered":"SAN JORGE"},"content":{"rendered":"<p>\n  San Jorge. Icono B\u00falgaro.M\u00e1rtir, patrono de Inglaterra, padeci\u00f3 en o cerca de Lydda, tambi\u00e9n conocida como Diospolis, en Palestina, probablemente antes del tiempo de Constantino.   Presunta Tumba de San JOrge en Alepo, Siria.De acuerdo con la muy cuidadosa investigaci\u00f3n de toda la cuesti\u00f3n recientemente instituida por el Padre Delehaye, el Bolandista, a la luz de modernas fuentes de informaci\u00f3n lo afirmado arriba resume todo lo que puede afirmarse con seguridad acerca de San Jorge, a pesar de su temprano culto y renombre preeminente tanto en el Este como en el Oeste (ver Delehaye, \u00abSaints Militaires\u00bb, 1909, pp.45-76).   Presunta tumba de San Jorge en Yzra, Siria.Anteriores estudios de la materia han estado generalmente basados en el intento de determinar cu\u00e1l de los variados conjuntos de \u201cActos\u201d legendarios parec\u00eda conservar m\u00e1s indicios de un registro primitivo y aut\u00e9ntico.   Reliquias de San JOrge, en Lydda, PalestinaDelehaye correctamente puntualiza que la m\u00e1s temprana narrativa que nos es conocida, aunque puedan leerse fragmentos de ella en un palimpsesto del siglo quinto, esta llena, m\u00e1s all\u00e1 de lo cre\u00edble, de extravagancia y de incre\u00edbles maravillas.   Reliquias de San Jorge en Roma.Tres veces es Jorge muerto, cortado en peque\u00f1os pedazos, enterrado profundamente en la tierra y consumido por el fuego, pero cada vez es resucitado por el poder de Dios. Adem\u00e1s de esto, tenemos hombres muertos vueltos a la vida para ser bautizados, conversiones generalizadas, incluyendo la de \u201cla Emperatiz Alexandra\u201d, ej\u00e9rcitos e \u00eddolos destruidos instant\u00e1neamente, vigas de madera repentinamente echando hojas, y finalmente leche fluyendo en lugar de sangre de la cabeza cortada del m\u00e1rtir. Hay, es verdad, una forma suavizada de la historia, a la cual el m\u00e1s viejo Bolandista tom\u00f3 en cierta medida bajo su protecci\u00f3n (ver Act. SS., 23 Ap., no. 159). Pero a\u00fan \u00e9sta abunda tanto en maravillas como en contradicciones hist\u00f3ricas, mientras que los cr\u00edticos modernos, como Amelineau y Delehaye, aunque aproxim\u00e1ndose a la cuesti\u00f3n desde muy diferentes puntos de partida, est\u00e1n de acuerdo en pensar que esta versi\u00f3n mitigada ha derivado de la m\u00e1s extravagante mediante un proceso de eliminaci\u00f3n y racionalizaci\u00f3n y no la viceversa. Recordando la inescrupulosa libertad con la cual cualquier historia desenfrenada, a\u00fan cuando fuera de origen pagano, era apropiada por los antiguos hagi\u00f3grafos para el honor de un santo popular (ver, por ejemplo, el caso de San Procopio como es detallado en Delehaye, \u201cLegends\u201d,c. v) podemos estar bastante seguros en asumir que los Actos de San Jorge, aunque antiguos en fecha y preservados para nosotros (con variaciones interminables) en muchos diferentes idiomas, no proporcionan absolutamente ning\u00fan indicio para llegar a la aut\u00e9ntica historia del santo. Esto, sin embargo, de ning\u00fan modo implica que el m\u00e1rtir San Jorge nunca existi\u00f3. Un antiguo culto, volviendo a la muy temprana \u00e9poca y conectada con una localidad definida, constituye en s\u00ed mismo un fuerte argumento hist\u00f3rico. Esto es lo que tenemos en el caso de San Jorge. Las narrativas de los antiguos peregrinos, Teodosio, Antonino, y Arculfo, desde los siglos sexto al octavo, todos hablan de Lydda o Dospolis como el asiento de la veneraci\u00f3n de San Jorge, y como el lugar de descanso de sus restos (Geyer, \u201cItinera Hierosol.\u201d,139, 176, 288). La antigua fecha de las devociones al santo es atestiguada por las inscripciones existentes en ruinas de las iglesias en Siria, Mesopotamia, y Egipto y la iglesia de San Jorge en Tesal\u00f3nica es tambi\u00e9n considerada por algunas autoridades como perteneciente al siglo cuarto. M\u00e1s a\u00fan, el famoso decreto \u00abDe Libris recipiendis\u00bb, atribuido al Papa Gelasio en 495, da fe que ciertos ap\u00f3crifos Actos de San Jorge ya exist\u00edan, pero los incluye entre aquellos santos \u201ccuyos nombres son justamente reverenciados entre los hombres, pero cuyas acciones son s\u00f3lo conocidas por Dios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Parece no haber, por lo tanto, terreno para dudar de la existencia hist\u00f3rica de San Jorge, a\u00fan cuando no es conmemorado ni en el Hieronymian Martyrologium Sirio ni en el primitivo, pero no se puede depositar fe en los intentos que se han hecho para completar ninguno de los detalles de su historia. Por ejemplo, es ahora generalmente admitido que San Jorge no puede ser identificado con seguridad con el an\u00f3nimo m\u00e1rtir que es mencionado por Eusebio (Hist. Eccles., VIII, v), quien desbarat\u00f3 el edicto de persecuci\u00f3n de Diocleciano en Nicomedia. La versi\u00f3n de la leyenda en la cual Diocleciano aparece como perseguidor no es primitiva. Diocleciano es solamente una forma racionalizada del nombre de Dadiano. M\u00e1s a\u00fan, la conecci\u00f3n del nombre del santo con Nicomedia es inconsistente con el temprano culto en Diospolis.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A\u00fan menos puede ser considerado San Jorge, como es sugerido por Gibbon, Veter y otros, un doble legendario del no respetable obispo Jorge de Capadocia, el oponente Ario de San Atanasio. \u201cEste odioso extra\u00f1o\u201d, dice Gibbon, en un pasaje famoso, \u201cencubriendo toda circunstancia de tiempo y espacio, asumi\u00f3 la m\u00e1scara de un m\u00e1rtir, un santo, y un h\u00e9roe Cristiano y el infame Jorge de Capadocia ha sido transformado en el renombrado Jorge de Inglaterra, el patrono de las armas, del la caballer\u00eda, y de la Liga\u201d. \u201cPero esta teor\u00eda\u201d, dice el Profesor Bury, el \u00faltimo editor de Gibbon, \u201cno tiene nada por decir\u201d. El culto de San Jorge es demasiado antiguo para permitir tal identificaci\u00f3n, aunque no es improbable que los Actos ap\u00f3crifos hayan tomado prestado algunos incidentes de la historia del obispo Ario. Nuevamente, como se\u00f1ala Bury, \u201cla conexi\u00f3n de San Jorge con la leyenda matando al drag\u00f3n no lo relega a la regi\u00f3n del mito, ya que sobre la oposici\u00f3n al fabuloso drag\u00f3n Cristiano est\u00e1 el matador Teodoro de la Heraclea Brit\u00e1nica, podemos poner a Agapito de Synnada y Arsacio, quienes aunque celebrados como matadores de dragones, fueron personas hist\u00f3ricas\u201d. El episodio del drag\u00f3n es en verdad un muy posterior desarrollo, el que no puede ser rastreado m\u00e1s atr\u00e1s que el siglo doce o trece. Se encuentra en la Leyenda Dorada (Historia Lomb\u00e1rdica de Jacobo de Vor\u00e1gine) y a esta circunstancia probablemente debe su amplia difusi\u00f3n. Puede haber sido derivada de una alegorizaci\u00f3n del tirano Diocleciano o Dadiano, quien es a veces llamado como drag\u00f3n (ho bythios drakon) en el texto m\u00e1s viejo, pero a pesar de las investigaciones de Vetter (Reinbot von Durne, pp.lxxv-cix) el origen de la historia del drag\u00f3n permanece muy oscura. De cualquier modo la ocurrencia tard\u00eda de este desarrollo refuta los intentos hechos para hacerlos derivar de fuentes paganas. Por eso ciertamente no es verdad, como afirma Hartland, que en la persona de Jorge \u201cla Iglesia ha convertido y bautizado al h\u00e9roe pagano Perseo\u201d (The Legend of Perseus, iii, 38). En el Este, San Jorge (ho megalomartyr), desde un principio ha sido catalogado entre los m\u00e1s grandes de los m\u00e1rtires. En el Oeste tambi\u00e9n su culto es muy temprano. Aparte del antiguo origen de San Jorge en Velabro en Roma, Clovis (c.512) construy\u00f3 un monasterio en Baralle en su honor (Kurth, Clovis, II, 177). Arculfo y Adamnan probablemente lo hicieron bien conocido en Breta\u00f1a tempranamente en el siglo octavo. Sus Actos fueron traducido en Anglo-Saj\u00f3n, y las iglesias Inglesas fueron dedicadas a \u00e9l antes de la Conquista Normanda, por ejemplo una en Doncaster, en 1061. Sin duda las cruzadas aumentaron su popularidad. Guillermo de Malmesbury nos dice que los Santos Jorge y Demetrio, \u201clos m\u00e1rtires caballeros\u201d, fueron vistos asistiendo a los Francos en la batalla de Antioquia, 1098 (Gesta Regu\u00e9, II, 420). Se conjetura, pero no est\u00e1 probado, que \u201clas armas de San Jorge\u201d (plata, cruz y gules) fueron introducidas alrededor de la \u00e9poca de Ricardo Coraz\u00f3n de Le\u00f3n. Lo que es cierto, es que en 1284 en el sello oficial Lyme Regis un barco es representado con una sencilla bandera llevando una cruz. La gran cruz roja de San Jorge sobre un campo blanco contin\u00faa a\u00fan como la \u201cinsignia blanca\u201d de la Armada Brit\u00e1nica y es adem\u00e1s uno de los elementos que va a hacer la Union Jack. De todos modos, en el siglo catorce, \u201clas armas de San Jorge\u201d se convirtieron en una especie de uniforme para los soldados y marineros Ingleses. Encontramos, por ejemplo, en los registros del guardarropas de 1345-49, en tiempos de la batalla de Crecy, que es hecho un cargo por 86 peque\u00f1os pendones de las armas de San Jorge proyectados para el barco del rey, y por otros 800 para los hombres de armas (Archaeologia, XXXI, 119). Un poco despu\u00e9s, en las Ordenanzas de Ricardo II para el Ej\u00e9rcito que estaba invadiendo Escocia, se ordena a cada hombre a usar \u201cun signo de las armas de San Jorge\u201d tanto adelante como por detr\u00e1s, mientras se amenaza con pena de muerte a cualquiera de los soldados enemigos \u201cque lleve la misma cruz o s\u00edmbolo, a\u00fan cuando sean prisioneros\u201d. Algo antes que esto Eduardo III hab\u00eda fundado (c. 1347) la Orden de la Liga, una orden de caballer\u00eda de la cual San Jorge era el principal patrono. La capilla dedicada a San Jorge en el Castillo de Windsor fue construida para ser el santuario oficial de la orden, y como parte de la insignia fue adoptado un bot\u00f3n o una joya con San Jorge matando al drag\u00f3n. De este modo la cruz de San Jorge se ha ido, de alguna manera, identificando con la idea de la caballer\u00eda, y a\u00fan en d\u00edas de Isabel, Spenser, al comienzo de su Faerie Queene, nos dice de su H\u00e9roe, el Caballero de la Cruz Roja:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero en su pecho llevaba una sangrienta Cruz<br \/>\nLa querida remembranza de su moribundo Se\u00f1or<br \/>\nPor cuyo dulce amor esa gloriosa insignia llev\u00e1bamos<br \/>\nY la muerte (como la vida) \u00e9l siempre ador\u00f3<br \/>\nNos es dicho tambi\u00e9n que el h\u00e9roe pens\u00f3 continuamente en infligir venganza:<br \/>\nSobre su enemigo, un drag\u00f3n horrible y severo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hablando eclesi\u00e1sticamente, el d\u00eda de San Jorge, el 23 de Abril, fue ordenado para ser guardado como una festividad menor tan antiguamente como 1222, en el s\u00ednodo nacional de Oxford. En 1415, la Constituci\u00f3n del Arzobispo Chichele elev\u00f3 el d\u00eda de San Jorge a una de las m\u00e1s grandes fiestas y orden\u00f3 que se la observara como el d\u00eda de Navidad. Durante los siglos diecisiete y dieciocho, el d\u00eda de San Jorge permaneci\u00f3 como una fiesta de guardar para los Cat\u00f3licos Ingleses. Desde 1778, ha sido conservada, como muchos de estas viejas festividades, como una simple fiesta de devoci\u00f3n, aunque lit\u00fargicamente se ubica como el doble de la primera clase con un octavo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">SAN JORGE Y EL DRAG\u00d3N\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La forma m\u00e1s conocida de la leyenda de San Jorge y el Drag\u00f3n es la hecha popular por la \u201cLegenda Aurea\u201d, y traducida al Ingl\u00e9s por Caxton. De acuerdo con ella, un terrible drag\u00f3n hab\u00eda destrozado todo el campo alrededor de la ciudad de Libia, llamada Selena, haciendo su guarida en una ci\u00e9naga pantanosa. Su aliento causaba pestilencia cada vez que se aproximaba a la ciudad, por lo que la gente le daba al monstruo dos ovejas cada d\u00eda para satisfacer su hambre, pero, cuando la oveja fallaba, era necesaria una v\u00edctima humana y se hac\u00edan sorteos para determinar la v\u00edctima. En una ocasi\u00f3n el sorteo recay\u00f3 sobre la peque\u00f1a hija del rey. El rey ofreci\u00f3 toda su fortuna para comprar un sustituto, pero el pueblo se hab\u00eda prometido que no ser\u00edan permitidos sustitutos, y por lo tanto la doncella, vestida como una novia, fue llevada al pantano. Ocurri\u00f3 que San Jorge cabalgaba por el lugar, y pregunt\u00f3 a la doncella que hac\u00eda, pero ella le urgi\u00f3 a dejarla a menos que \u00e9l tambi\u00e9n quisiera morir. El buen caballero, sin embargo, se qued\u00f3 y, cuando apareci\u00f3 el drag\u00f3n, San Jorge, haciendo la se\u00f1al de la cruz, bravamente lo atac\u00f3 y lo atraves\u00f3 con su lanza. Entonces pidi\u00e9ndole a la doncella el cordel que llevaba en la cintura (un incidente en la historia que podr\u00eda tener algo que ver con la elecci\u00f3n de San Jorge como patrono de la Orden de la Liga), se lo at\u00f3 alrededor del cuello al monstruo, y acto seguido la princesa pudo conducirlo como a un cordero. Regresaron entonces a la ciudad, donde San Jorge le orden\u00f3 a la gente que no tuviera miedo sino que solamente fueran todos bautizados, tras lo cual cort\u00f3 la cabeza del drag\u00f3n y toda la gente del pueblo fue convertida. El rey le habr\u00eda dado a Jorge la mitad de su reino, pero el santo le respondi\u00f3 que deb\u00eda seguir cabalgando y le pidi\u00f3 al rey que mientras tanto tuviera buen cuidado de las iglesias de Dios, honrara a los cl\u00e9rigos, y tuviera compasi\u00f3n de los pobres. La primera referencia de tal episodio en el arte puede probablemente ser encontrado en una vieja l\u00e1pida Romana en Conisborough en Yorkshire, que se considera que data de la primera mitad del siglo doce. Aqu\u00ed la princesa es representada como ya en las garras del drag\u00f3n mientras un abad se halla parado al lado y bendice a quien va al rescate.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">STEMMER en Kirchenlex., s.v.; DELEHAYE, Les l\u00e9gendes grecques des saints militaires (Paris, 1909), pp.45-76; DELEHAYE, The Legends of the Saints (Eng. tr., Londres, 1907), pp. 190 y 212; STOKES en Dict. Christ. Biog., s.v. Georgius (43); MATZKE, Contributions to the History of St. George en Publications of the Modern Language Association (Baltimore, 902-3), XVII, 464-535 y XVIII, 99-171; GALTIER en el Bulletin del&#8217; Institut fran\u00e7ais d&#8217;arch\u00e9ologie orientale (Paris, 1905), IV, 220: HUBER, Zur Georgslegende (Erlangen, 1906); STRZYGOWSKI, Der Koptische Reiterheilige und der heilige Georg (Leipzig, 1902); GORRES, Ritter St. Georg in Zeitschrift f. wiss. Theologie, XVI, pp.454 sqq.; Act SS., 23 Apr.; DILLMANN, Apok. M\u00e4rtyregeschichten en el Sitzungsberichte de la Berlin Academy, 1887; AM\u00c9LINEAU, Les Actes des Martyrs de l&#8217;Eglise Copte (Paris, 1890); GUTSCHMID, Die Sage Vom H. Georg en Berichte de la Saxon Academy, XIII (Leipzig, 1861); ZARNCKE, Passio S. Georgii en Berichte de la Saxon Academy, XXVII (Leipzig, 1875); CLERMONT-GANNEAU, Horus et St. Georges en la Revue Archeologique, nuevas series, XXXII, pp.196-204 y 372-99; ZWIERZINA, Bemerkungen zur Georgius-Legende en Prager deutsche Studien (Praga, 1908), VIII, 1-10; DETLEFSEN en Sitzungsberichte K.K. Acad. (Vienna, 1858), XXVIII, 386-95; VETTER. Der heilige Georg des Reinbot von Durne (Halle, 1896); WALLIS BUDGE, The Martyrdom and Miracles of St. George, the Coptic texts and translation (London, 1888); THURSTON en The Month (Abril, 1892); FRIEDRICH, Der geschichtliche heilige Georg en Vienna Sitxungsberichte, 1889, II, 159-203; VESELOVSKIJ en Sbornik de la St. Petersburg Academy (1881), XXI, 172-89; ARNDT en Berichte de la Academy of Saxony, XXVI, pp.49-70 (Leipzig, 1874); sobre San Jorge en Artes ver especialmente: SCHARF, On a Votive Painting of St. George and the Dragon en Archaelogia, XLIX, pp.243-300 (Londres, 1885); GORDON, St. George Champion of Christendom (Lonres, 1907); BULLEY, St. George for Merrie England (Londres, 1908); sobre la Bandera y Armas de San Jorge: CUMBERLAND, History of the Union Jack (Londres, 1901); GREEN, The Union Jack (Londres, 1903).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">HERBERT THURSTON<br \/>\nTranscripto por Michael T. Barrett<br \/>\nDedicado a su padre Tom Barrett<br \/>\nTraducido por Luis Alberto Alvarez Bianchi\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Selecci\u00f3n de im\u00e1genes Jos\u00e9 G\u00e1lvez Kr\u00fcger\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Enlaces relacionados<\/b>\n<\/p>\n<ul>\n<li>Centro cultural San Nicol\u00e1s de Mira: Tropario de San Jorge [1] Padre El\u00edas Rivas.<\/li>\n<\/ul>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>San Jorge. Icono B\u00falgaro.M\u00e1rtir, patrono de Inglaterra, padeci\u00f3 en o cerca de Lydda, tambi\u00e9n conocida como Diospolis, en Palestina, probablemente antes del tiempo de Constantino. 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