{"id":25466,"date":"2016-02-05T17:14:21","date_gmt":"2016-02-05T22:14:21","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/san-jose-iconografia-del-santo-custodio\/"},"modified":"2016-02-05T17:14:21","modified_gmt":"2016-02-05T22:14:21","slug":"san-jose-iconografia-del-santo-custodio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/san-jose-iconografia-del-santo-custodio\/","title":{"rendered":"SAN JOSE: ICONOGRAFIA DEL SANTO CUSTODIO"},"content":{"rendered":"<p>\n                   En el contexto de la exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica Redemptoris Custos de Juan Pablo II se vuelve a poner de relevancia el amparo especial que San Jos\u00e9 ejerce sobre la Iglesia Cat\u00f3lica atendiendo a varias razones. Entre ellas, como se\u00f1ala el propio t\u00edtulo del documento, su papel de \u201ccustodio leg\u00edtimo y natural, cabeza y defensor de la Sagrada Familia\u201d. A decir verdad, esta imagen de San Jos\u00e9 como padre tutelar del Ni\u00f1o Jes\u00fas recog\u00eda toda una tradici\u00f3n literaria anterior expuesta, por ejemplo, en la obra de Fray Jer\u00f3nimo Graci\u00e1n de la Madre de Dios cuando dice: \u201cConsidere quien fuere devoto de San Jos\u00e9 que sin armas, ni ej\u00e9rcito de soldados, ni muros, baluartes y fortalezas, s\u00f3lo, viejo y pobre defendi\u00f3 al Emperador de todo el mundo del poder del Rey Herodes cuando le quiso matar\u2026\u201d. Incluso podemos llegar a rastrear alg\u00fan eco iconogr\u00e1fico derivado de esta cuesti\u00f3n como el San Jos\u00e9 vestido con poncho y espuelas de capit\u00e1n que Jos\u00e9 Ignacio Rey localiz\u00f3 en el Museo de santos de palo en Puerto Rico. Al tratar de encontrar una fuente para tan sorprendente iconograf\u00eda, el autor rescata unos versos de Sor Juana In\u00e9s de la Cruz en los que llama al santo \u201ccapit\u00e1n de la guardia del Rey\u201d, un villancico chileno que se dirige a \u00e9l como \u201cSe\u00f1or San Jos\u00e9, Sargento Mayor\u201d y una estrofa del cancionero popular portorrique\u00f1o donde se le describe como un militar.<\/p>\n<h2>Contenido<\/h2>\n<ul>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-1\">1 San Jos\u00e9, patr\u00f3n de las milicias<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-2\">2 Consecuencias de este patrocinio en el arte y la iconograf\u00eda<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-3\">3 San Jos\u00e9, protector de monarcas<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-4\">4 Conclusi\u00f3n<\/li>\n<\/ul>\n<h1>San Jos\u00e9, patr\u00f3n de las milicias<\/h1>\n<p style=\"text-align: justify;\">Trasladados a un marco m\u00e1s amplio, estos testimonios art\u00edsticos y literarios insisten en presentar a San Jos\u00e9 como garante de la unidad de la Iglesia, entendida \u00e9sta como imagen de Cristo cuya integridad f\u00edsica defiende Jos\u00e9. Sin embargo, en ciertos momentos de la historia, su condici\u00f3n de miles Christi acabar\u00e1 siendo aplicada con un sentido literal dentro de un escenario pol\u00edtico, dando lugar al surgimiento de un nuevo patrocinio josefino.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En efecto, el nombre de San Jos\u00e9 ser\u00e1 con frecuencia invocado en situaciones de conflicto armado como cuando en 1695 la poblaci\u00f3n de Tur\u00edn decide encomendarse al santo en medio del asedio franc\u00e9s o cuando en 1488 los habitantes de Novara consiguen la victoria sobre sus sitiadores savoyanos tras haberse puesto en manos de San Jos\u00e9. Del mismo modo, la Biblioteca Nacional de Madrid conserva la traducci\u00f3n castellana de unos Honores tributados a San Joseph por la Iglesia Catedral y ciudad de Toul en cuyo original franc\u00e9s \u2013fechado en 1650- se invoca a San Jos\u00e9 como \u201cpr\u00edncipe de la Paz\u201d rogando por el fin de los conflictos que asolaban Francia por aquellos a\u00f1os. Ahora bien, si en alg\u00fan momento se recurri\u00f3 de manera especial al auxilio de San Jos\u00e9, fue en aquellas circunstancias en las que el enemigo a batir supuso una amenaza para la fe cat\u00f3lica. Por esta raz\u00f3n, San Jos\u00e9 adquiere un protagonismo destacado en el contexto de las llamadas \u201cguerras de religi\u00f3n\u201d. Es el caso de la \u201cGuerra de los 30 a\u00f1os\u201d tras cuyo final Fernando III de Habsburgo consagra el imperio austriaco a San Jos\u00e9 en agradecimiento por la victoria.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero al margen de su pugna con los protestantes, las naciones cat\u00f3licas convirtieron en otra cruzada por la fe sus luchas frente al Islam, implorando aqu\u00ed tambi\u00e9n el socorro de San Jos\u00e9. As\u00ed sucede de nuevo en Austria que atribuir\u00e1 su victoria ante los turcos en la Batalla de Viena a la intercesi\u00f3n del santo patriarca. Por lo que respecta a Espa\u00f1a, estas actuaciones provocar\u00e1n un proceso imitativo que lleva a Mariana de Austria a solicitar el patrocinio josefino sobre los reinos espa\u00f1oles. A pesar de su brevedad \u2013apenas un a\u00f1o desde que se logra en 1679- ser\u00e1 considerado clave en el reestablecimiento de la paz con Francia as\u00ed como en la derrota de los corsarios de la Inglaterra protestante. Otro dato muy significativo ser\u00e1 el hecho de que una de las primeras iglesias levantadas en territorio andalus\u00ed tras el fin de la Reconquista y edificada sobre una antigua mezquita lleve precisamente el nombre de San Jos\u00e9.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero es que en el caso espa\u00f1ol, tendr\u00e1n tambi\u00e9n la consideraci\u00f3n de \u201csanta cruzada\u201d aquellas expediciones ultramarinas que se llevan a cabo a ra\u00edz del descubrimiento de Am\u00e9rica. En esta ocasi\u00f3n, San Jos\u00e9 ser\u00e1 invocado para vencer toda resistencia a la llegada del nuevo credo y del nuevo orden. As\u00ed, por ejemplo, sus Desposorios ser\u00e1n celebrados en M\u00e9rida como acci\u00f3n de gracias por la derrota de unos indios sublevados. Igualmente se habla de c\u00f3mo el Capit\u00e1n Quiroga fue capaz de someter a las tribus salvajes de las islas Marianas gracias a su confianza en el auxilio de San Jos\u00e9.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con tales antecedentes, no resulta extra\u00f1o que Espa\u00f1a volviera a acudir a San Jos\u00e9 en otro amargo trance de su Historia: la ocupaci\u00f3n francesa de 1808. Existen testimonios puntuales como los de las Madres carmelitas de Burgos, cuyas cr\u00f3nicas narran c\u00f3mo se vieron obligadas a salir del convento durante la guerra siendo auxiliadas por el propio San Jos\u00e9 quien les indica el camino para escapar. Sin embargo, ninguno tan llamativo como el documento que se conserva en la Biblioteca Nacional de Madrid con el t\u00edtulo de Serm\u00f3n en acci\u00f3n de gracias al patriarca San Josef por la defensa de Valencia contra el ej\u00e9rcito franc\u00e9s d\u00eda 28 de junio de 1808 y en reconocimiento a la protecci\u00f3n del mismo santo invocada sobre los heridos en el combate de Quarte y ataque expresado. Firmado por el agustino Vicente Facundo Labaig y Lassala, a lo largo de sus p\u00e1ginas se concibe el conflicto como un remedo de aquellas antiguas \u201cguerras de religi\u00f3n\u201d donde ya no es Lutero el enemigo a vencer, sino la descre\u00edda Francia. La invocaci\u00f3n a San Jos\u00e9 como defensor de la fe estar\u00eda por tanto justificada frente a la instauraci\u00f3n de un gobierno laico, pero es que adem\u00e1s, este serm\u00f3n ve la luz en Valencia, feudo josefino por antonomasia y basti\u00f3n de la resistencia frente al franc\u00e9s. Por si esto fuera poco, el propio autor nos aclara que \u00e9l mismo hab\u00eda pedido la victoria al santo el 19 de enero de 1806 atribuy\u00e9ndole por tanto la liberaci\u00f3n. De hecho, refiere toda una serie de avances por parte de las tropas espa\u00f1olas conseguidos gracias al favor de San Jos\u00e9 y justificados, una vez m\u00e1s, por su condici\u00f3n de \u201cCustodio del Redentor\u201d:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201c\u00bfQui\u00e9n pudo conservarnos en estos d\u00edas de turbaci\u00f3n y de dolor la santidad de nuestros altares, la majestad de nuestro culto y la hermosura de la iglesia, sino el mismo que la salv\u00f3 en su nacimiento del furor de las persecuciones? \u00bfQui\u00e9n arranc\u00f3 a tantos ni\u00f1os de las manos de unos b\u00e1rbaros soldados sino el mismo que libert\u00f3 al ni\u00f1o Dios del furor de un Herodes?&#8230;\u201d\n<\/p>\n<h1>Consecuencias de este patrocinio en el arte y la iconograf\u00eda<\/h1>\n<p style=\"text-align: justify;\">A efectos iconogr\u00e1ficos, la presencia de San Jos\u00e9 en todos estos acontecimientos de orden pol\u00edtico y militar tendr\u00e1 tambi\u00e9n su repercusi\u00f3n. As\u00ed por ejemplo, Leopoldo I de Austria levantar\u00e1 al santo una estatua de plata en se\u00f1al de gratitud tras la expulsi\u00f3n de los turcos de Viena, mientras que los Reyes Cat\u00f3licos \u2013como ya dijimos- consagrar\u00e1n al patriarca una mezquita reconvertida en iglesia. Por su parte, D. Baltasar de Z\u00fa\u00f1iga, virrey de Nueva Espa\u00f1a, dedicar\u00e1 a San Jos\u00e9 un retablo en el convento del Corpus Christi \u201cporque la conquista de las Indias se debi\u00f3 a su jurado patrocinio\u2026\u201d. A su vez, el mismo personaje bautizar\u00e1 como \u201cBah\u00eda de San Jos\u00e9\u201d a cierto territorio ganado por su espada en la regi\u00f3n de Nueva Sig\u00fcenza. Otro tanto suceder\u00e1 en Italia, concretamente en Venecia. All\u00ed, en la iglesia de San Jos\u00e9 de Castello, se levantar\u00e1 un altar dedicado al santo cuya imagen titular, a modo de exvoto, se acompa\u00f1a de tres galeras en referencia al triunfo de Lepanto.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El mismo car\u00e1cter de exvoto tendr\u00e1 la costumbre de a\u00f1adir a las im\u00e1genes del santo elementos tales como proyectiles fallidos o pliegos de papel conteniendo s\u00faplicas por la paz. En el primer caso, esta singular rutina dar\u00e1 lugar a advocaciones e iconograf\u00edas tan sorprendentes como el llamado \u201cSan Jos\u00e9 de la bomba\u201d, mencionado en algunos testimonios surgidos durante los convulsos a\u00f1os de la Rep\u00fablica Italiana o, ya en el siglo XX, durante la no menos violenta guerra civil salvadore\u00f1a. Mientras, en lo que ata\u00f1e a las plegarias escritas en favor la paz y depositadas junto a la imagen del santo, el mismo serm\u00f3n de Labaig explicando c\u00f3mo \u201csu santa imagen es la que opone al enemigo: por sus manos despacha los memoriales al cielo\u201d nos hace pensar que tambi\u00e9n en aquella ocasi\u00f3n pudo haberse llevado a cabo esta piadosa pr\u00e1ctica. Fuese o no as\u00ed, la cita nos remite a su vez a otra manifestaci\u00f3n iconogr\u00e1fica que casi parece describir y que quiz\u00e1 lleg\u00f3 a inspirar las encendidas palabras de Labaig. Nos referimos a aquellas escenas conocidas como \u201cDespacho de San Jos\u00e9\u201d donde el santo tramita \u2013literalmente- los ruegos que sus devotos dirigen a Cristo y uno de cuyos mejores exponentes lo hallamos en la pintura que Jos\u00e9 de Alc\u00edbar firma en 1771.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por lo dem\u00e1s, no s\u00f3lo en las artes pl\u00e1sticas sino tambi\u00e9n en la arquitectura parece hallar reflejo esta dimensi\u00f3n josefina cuando, por ejemplo, uno de los baluartes integrados en la muralla de Badajoz toma el nombre de San Jos\u00e9. A su vez, en la localidad oscense de Latorre existe una iglesia dedicada al santo que casualmente form\u00f3 parte de una antigua casa fuerte, origen tal vez del topon\u00edmico.\n<\/p>\n<h1>San Jos\u00e9, protector de monarcas<\/h1>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otra de las posibles vertientes que tuvo la advocaci\u00f3n de San Jos\u00e9 como Custodio del Redentor fue el hecho de que muchos monarcas cat\u00f3licos lo tomaran por patr\u00f3n y abogado suyo. Es f\u00e1cil adivinar que el origen de este patrocinio procede de considerar a San Jos\u00e9 guardi\u00e1n de Cristo Rey, una imagen popularizada tambi\u00e9n a trav\u00e9s de la literatura piadosa utilizando en ocasiones un lenguaje cortesano y colorista para facilitar la visualizaci\u00f3n del concepto. As\u00ed dice Jer\u00f3nimo Aldovera y Monsalve en sus Discursos de las fiestas de los Santos (Zaragoza, 1626) que \u201cSan Jos\u00e9 fue el Presidente del Consejo Real de Dios en la tierra, el Maestro del Sacro palacio, el Camarero de la Reyna, el de la Llave dorada, para entrar y salir a la rec\u00e1mara Real\u201d. Del mismo modo, Fray Alonso Guerrero citaba entre las \u201cexcelencias de San Jos\u00e9\u201d su funci\u00f3n de \u201cAyo de Nuestro Se\u00f1or\u201d, una expresi\u00f3n de raigambre teresiana cuya aplicaci\u00f3n iconogr\u00e1fica la encontramos, por ejemplo, en un episodio recogido por S\u00e1nchez Molero sobre la infancia de Felipe II. En \u00e9l se narra c\u00f3mo el pr\u00edncipe ayud\u00f3 a ataviar una imagen de San Jos\u00e9 con las prendas propias del oficio cortesano de ayo. As\u00ed pues, la ceremonia tendr\u00eda como fin apelar al papel de San Jos\u00e9 como preceptor de Cristo para que lo fuera tambi\u00e9n del pr\u00edncipe, protegi\u00e9ndole.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ahora bien, dicha imbricaci\u00f3n entre San Jos\u00e9 y la monarqu\u00eda espa\u00f1ola parece remontarse ya a \u00e9pocas anteriores, como se deduce a partir de las decoraciones que ornan las claves del claustro de Santa Mar\u00eda la Real de Irache en Ayegui, Navarra. En ellas aparecen una serie de santos acompa\u00f1ados por diversos personajes colocados bajo su amparo. As\u00ed por ejemplo, a los pies de Cristo aparecen los ap\u00f3stoles, junto a la Virgen, santas y monjas; junto a San Benito, abades; junto a San Mart\u00edn, obispos y junto a San Pedro, papas. Atendiendo a estas vinculaciones, no podemos considerar casual la presencia en otro pinjante de San Jos\u00e9 cobijando a una serie de frailes y al propio monarca.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta temprana intenci\u00f3n de manifestar a trav\u00e9s de la iconograf\u00eda la protecci\u00f3n de San Jos\u00e9 sobre la monarqu\u00eda adquirir\u00e1 un car\u00e1cter m\u00e1s generalizado con el desarrollo del absolutismo en Europa. Las monarqu\u00edas adheridas a este sistema dependen en gran medida para su sostenimiento en la creencia de un origen divino que legitime su lugar en el trono. Comprendiendo la necesidad de explotar este aspecto ante sus s\u00fabditos, las diferentes dinast\u00edas reinantes recurrir\u00e1n a la instrumentalizaci\u00f3n pol\u00edtica de la devoci\u00f3n josefina como apoyo a sus pretensiones. Para ello incidir\u00e1n en esa condici\u00f3n otorgada al santo de poder asegurar la unidad de los cristianos, a sabiendas de que la cohesi\u00f3n de sus reinos ven\u00eda establecida muchas veces por medio de la fe cat\u00f3lica como nexo de uni\u00f3n. Y de nuevo aqu\u00ed la iconograf\u00eda podr\u00eda haber sido utilizada como instrumento pol\u00edtico al servicio de la corona. As\u00ed, por ejemplo, Chorpenning observa c\u00f3mo la pintura colonial en Hispanoam\u00e9rica representa muchas veces al santo coronado, de cuerpo entero, con un cortinaje detr\u00e1s y con sus atributos de santidad sobre una mesa, siguiendo una composici\u00f3n paralela a los retratos de corte propios de los \u00faltimos Austrias.  Paralelamente, en la iglesia de San Mart\u00edn de Zillis en Suiza, San Jos\u00e9 aparece llevando un cetro en la mano siendo de igual modo significativa la existencia en la localidad burgalesa de Lerma de una cofrad\u00eda llamada \u201cCorte de San Jos\u00e9\u201d en la que se tributaban al santo honores de soberano.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tales demostraciones de piedad han de entenderse como una forma de honrar a San Jos\u00e9 en agradecimiento a sus desvelos durante la infancia de Jes\u00fas pero en el contexto pol\u00edtico al cual nos referimos es posible que el tipo iconogr\u00e1fico de San Jos\u00e9 con el Ni\u00f1o \u2013en palabras de Egido L\u00f3pez- sea un trasunto de la concepci\u00f3n paternalista que del Estado tienen los gobiernos desp\u00f3ticos en \u00e9poca ilustrada. No en vano, el monarca portugu\u00e9s Jos\u00e9 I mand\u00f3 colocar en 1758 dentro del convento franciscano de X\u00e1bregas una estatua dedicada a su patr\u00f3n con el sintom\u00e1tico t\u00edtulo de \u201cPadre de los Hombres\u201d. Adem\u00e1s de servir como aserto a la teor\u00eda anterior, este dato implica un deseo por parte del rey de rendir homenaje a su patr\u00f3n de bautismo, circunstancia que se repetir\u00e1 en el caso espa\u00f1ol con la subida al trono del hermano de Napole\u00f3n, Jos\u00e9 I.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En efecto, aunque la defensa del catolicismo no caracterizar\u00e1 su gobierno, el rey intruso supo aprovechar la coincidencia de su patron\u00edmico para granjearse si no el afecto, al menos la indulgencia del pueblo. Como testimonio documental de dicha maniobra, la Biblioteca Nacional de Madrid guarda unos papeles con fecha del 18 de marzo de 1811 correspondientes al Bando por el que se manda celebrar con pompa y solemnidad en Saced\u00f3n (corregido Au\u00f1\u00f3n) los d\u00edas del rey intruso Jos\u00e9 Bonaparte. Todas las disposiciones que contiene -marcadamente populistas- evidencian un claro objetivo legitimista por parte de Jos\u00e9 I. Pese a todo, no deja de resultar ir\u00f3nico que durante la guerra contra los franceses, la facci\u00f3n independentista acudiera precisamente a San Jos\u00e9 para que les librara del yugo invasor. De hecho, en su regreso a Espa\u00f1a desde el exilio, Fernando VII ingresar\u00e1 junto con su esposa en la Cofrad\u00eda de la Real Esclavitud de San Jos\u00e9 de Barcelona, a modo de agradecimiento. De esta manera, Fernando VII agradec\u00eda de cara al pueblo la protecci\u00f3n dispensada por el santo mediante un acto cargado de simbolismo que ven\u00eda a reafirmar los fundamentos cat\u00f3licos \u2013y en cierto modo tambi\u00e9n josefinos- del trono espa\u00f1ol, dando por superados los cinco a\u00f1os de interrupci\u00f3n din\u00e1stica. No era \u00e9sta, sin embargo, la primera ocasi\u00f3n en que el monarca hac\u00eda p\u00fablico alarde de su devoci\u00f3n a San Jos\u00e9 pues en 1815, el pintor de corte Vicente L\u00f3pez Porta\u00f1a lleva a cabo un retrato del rey que titula \u201cFernando VII pide por al felicidad de sus vasallos a San Jos\u00e9 y al Ni\u00f1o\u201d. En \u00e9l puede verse al soberano entregando a San Jos\u00e9 un compendio de oraciones en acci\u00f3n de gracias por su probada intercesi\u00f3n referida, fundamentalmente, a la guerra contra los franceses. Al parecer, el dise\u00f1o de Vicente L\u00f3pez convertido en estampa iba destinado a servir de ilustraci\u00f3n a un pliego devocional editado en 1816 que debi\u00f3 gozar de un notable \u00e9xito conociendo varias reediciones e incluso alguna copia al \u00f3leo. De esta forma, la intenci\u00f3n propagand\u00edstica de la obra queda muy clara al presentarnos al rey como mediador entre sus s\u00fabditos y el Cielo, legitimando as\u00ed su condici\u00f3n de soberano \u201cpor la gracia de Dios\u201d.\n<\/p>\n<h1>Conclusi\u00f3n<\/h1>\n<p style=\"text-align: justify;\">A trav\u00e9s de este breve recorrido hist\u00f3rico hemos pretendido aproximarnos a la realidad de un patronazgo atribuido a San Jos\u00e9 cuya naturaleza resulta, cuanto menos controvertida. En efecto, a diferencia de otros casos, este singular patrocinio josefino adquiere un car\u00e1cter partidista que parece empeque\u00f1ecer la figura del santo patriarca poni\u00e9ndolo al servicio de intereses tan mundanos como la guerra o las cuestiones de Estado. Ser\u00e1 necesario, sin embargo, encuadrarlo en un contexto hist\u00f3rico muy concreto para poder entender tan sorprendente invocaci\u00f3n como fruto de la profunda confianza que los cristianos depositaron en aquel que fue llamado a ser Custodio del Redentor y al que finalmente la Iglesia rescat\u00f3 para colocarlo en su justo lugar. As\u00ed pues, a trav\u00e9s de la Quamquam Pluries y la Redemptoris Custos, la veneraci\u00f3n a San Jos\u00e9 quedar\u00e1 exenta de cualquier forma de instrumentalizaci\u00f3n pol\u00edtica devolvi\u00e9ndonos una imagen del santo como Padre y Protector no ya de un pueblo o de una naci\u00f3n concretos, sino de todo el conjunto de la Iglesia. De aquellas \u00e9pocas pasadas en las que la devoci\u00f3n a San Jos\u00e9 tuvo implicaciones m\u00e1s all\u00e1 de la propia fe permanecer\u00e1n como recuerdo un buen n\u00famero de manifestaciones art\u00edsticas capaces de ilustrarnos sobre la trascendencia de este fen\u00f3meno y fundamentalmente, sobre la piedad de unos hombres que creyeron tener al santo de su lado. Lo que ellos no sab\u00edan es que el favor de San Jos\u00e9 se derrama sobre toda la Humanidad y que precisamente por esta raz\u00f3n, tambi\u00e9n les alcanz\u00f3 a ellos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Sandra Arriba<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nSelecci\u00f3n: Jos\u00e9 G\u00e1lvez Kr\u00fcger\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fuente IX Congreso de Josefolog\u00eda , Polonia.\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En el contexto de la exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica Redemptoris Custos de Juan Pablo II se vuelve a poner de relevancia el amparo especial que San Jos\u00e9 ejerce sobre la Iglesia Cat\u00f3lica atendiendo a varias razones. 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