{"id":25469,"date":"2016-02-05T17:14:28","date_gmt":"2016-02-05T22:14:28","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/san-jose-el-libro-de-jose-verthamont\/"},"modified":"2016-02-05T17:14:28","modified_gmt":"2016-02-05T22:14:28","slug":"san-jose-el-libro-de-jose-verthamont","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/san-jose-el-libro-de-jose-verthamont\/","title":{"rendered":"SAN JOSE: EL LIBRO DE JOSE VERTHAMONT"},"content":{"rendered":"<p>\n  San Jos\u00e9, Patrono de la vida consagradaEn 1692 el padre Verthamont, jesuita franc\u00e9s (1637-1724), publicaba un volumen de 588 p\u00e1ginas titulado Octave de Saint Joseph, contenant ses vertus et ses privil\u00e8ges (Octavario de San Jos\u00e9. Con sus virtudes y sus privilegios). Se trata de un conjunto de ocho discursos doctrinales que incluyen tambi\u00e9n reflexiones morales bastantes compendiadas. Tras la presentaci\u00f3n de su g\u00e9nero literario y de su m\u00e9todo, espigaremos en estos discursos los elementos de una teolog\u00eda b\u00edblico-patr\u00edstica del matrimonio virginal de Jos\u00e9, de su santidad, de su paternidad y del patrocinio eclesial que de ello se deriva. No callaremos las cr\u00edticas que este libro suscita y, como conclusi\u00f3n, expondremos el inter\u00e9s de la obra que nos ocupa.  San Jos\u00e9 con el ni\u00f1o<\/p>\n<h2>Contenido<\/h2>\n<ul>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-1\">1 Introducci\u00f3n: g\u00e9nero literario y m\u00e9todo de los ocho discursos<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-2\">2 Jos\u00e9, esposo virginal de la madre de Dios (Discursos I y II)<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-3\">3 La Santidad Silenciosa del Justo Jos\u00e9<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-4\">4 Jos\u00e9 Padre de Jes\u00fas<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-5\">5 El patrocinio de San Jos\u00e9, prolongaci\u00f3n de su paternidad<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-6\">6 El culto debido a San Jos\u00e9, Nuestro Padre y Patr\u00f3n<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-7\">7 Conclusi\u00f3n: l\u00edmites e inter\u00e9s permanente del tratado<\/li>\n<\/ul>\n<h1>Introducci\u00f3n: g\u00e9nero literario y m\u00e9todo de los ocho discursos<\/h1>\n<p>  El estilo con frecuencia ret\u00f3rico confirma que los ocho discursos han sido escritos para ser predicados o, al menos, para ser \u201cpronunciables\u201d. El autor es un orador que trata de convencer. Pero es, ante todo e incontestablemente, un te\u00f3logo que se mueve con toda comodidad en la Sagrada Escritura, en los santos padres y entre los te\u00f3logos escol\u00e1sticos. Es muy notable el conocimiento que tiene de los Padres y de sus contenidos josefol\u00f3gicos, como lo es su familiaridad con numerosos escritores que antes que \u00e9l trataron de San Jos\u00e9 en los siglos precedentes.<br \/>\n  Pero lo que m\u00e1s llama la atenci\u00f3n es la manera rigurosamente l\u00f3gica y grata en que sabe organizar el conjunto de conocimientos b\u00edblicos, patr\u00edsticos y teol\u00f3gicos relativos a san Jos\u00e9. Resaltan la amplitud, la riqueza e incluso la originalidad, al menos relativa de los puntos de vista que ofrece: Insisto en lo de \u201cal menos relativa\u201d. Porque si es cierto que \u00e9l toma sus materiales de otros autores con frecuencia, autores que no conocemos bien hoy d\u00eda, nos dan la sensaci\u00f3n de novedad, novedad que se acent\u00faa por la forma que tiene de asociarlos. Cada uno de los discursos de Verthamont regocija al lector por alg\u00fan descubrimiento inesperado, hasta el extremo de que el lector, sorprendido, se dice espont\u00e1neamente: me gustar\u00eda disponer de una edici\u00f3n nueva, moderna, de obra tan rica. Un \u00edndice de los autores citados probar\u00eda su enorme variedad.<br \/>\n  Subrayemos un aspecto particular: la josefolog\u00eda del padre Verthamont es profundamente b\u00edblica sobre todo en el sentido de un sistema sabio y preciso de comparaciones continuas entre san Jos\u00e9, sus situaciones, sus virtudes, sus pruebas y las de otros personajes del Antiguo y del Nuevo testamento permite al autor marcarse un aut\u00e9ntico reto: reproducir, a partir de los dos primeros cap\u00edtulos de Mateo y Lucas, cerca de seiscientas p\u00e1ginas acerca de su h\u00e9roe evitando \u201crepeticiones tediosas\u201d (Prefacio II), hasta el punto de que su lectura sigue siendo para nosotros un verdadero \u201cfest\u00edn\u201d. El secreto del \u00e9xito de nuestro autor nos lo ha desvelado \u00e9l mismo en su Prefacio, al decir que \u201clas acciones, virtudes y privilegios de san Jos\u00e9 radican en el misterio de su persona\u201d, y que nuestras investigaciones, \u201cpor m\u00e1s exigentes que sean, no sirven m\u00e1s que para dejar entrever un gran n\u00famero de maravillas que se escapan a nuestra penetraci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<h1>Jos\u00e9, esposo virginal de la madre de Dios (Discursos I y II)<\/h1>\n<p>  Para Verthamont, que en este particular sigue a san pedro Damiano, doctor de la Iglesia, la virginidad de san Jos\u00e9 es una verdad de las que \u201chay que incluir entre las que son de fe\u201d (D.I, 89). Nuestro amor refuerza esta sentencia a la luz de un comentario b\u00edblico de santo Tom\u00e1s de Aquino: en su lectura del cap\u00edtulo primero de la carta a los G\u00e1latas, el aquinatense, de forma indirecta acent\u00faa: \u201cSi el Se\u00f1or quiso confiar la custodia de su madre virgen solo a un disc\u00edpulo virgen (jn 19, 26), no es posible sostener que su esposo no fuera virgen\u201d (edici\u00f3n Marietti, p\u00e1rrafo 48).<br \/>\n  El mismo Dios ha dado a San Jos\u00e9 una mujer prudente, piensa Verthamont a la luz del libro de los Proverbios: \u201cEl Esp\u00edritu Santo nos asegura que os padres de un hijo pueden muy bien darle como dote cuando lo quieren casar una casa hermosa, grandes riquezas, pero solamente Dios puede proporcionarle una mujer prudente y virtuosa; el texto griego a\u00f1ade una palabra (harmozete) que expresa grandes realidades y que significa que \u00fanicamente Dios es capaz de acomodar las inclinaciones de un esposo y de una esposa, de regular sus humores, de suerte que de sus palabras y sus acciones se forme una especie de armon\u00eda\u201d (Pr 19, 14; DI, 14).<br \/>\n  De la misma manera, seg\u00fan Verthamont, parece que el esp\u00edritu Santo haya hecho pronunciar esta profec\u00eda salom\u00f3nica a favor de san Jos\u00e9: \u201cSe dar\u00e1 al hombre de bien una mujer virtuosa para recompensar la santidad de sus acciones\u201d (Si 26, 3; D I, 26). S\u00ed, comenta nuestro autor, se dar\u00e1 al incomparable san Jos\u00e9 una buena esposa, que ser\u00e1 el fruto de la inocencia de su vida\u201d. Precisa algo m\u00e1s adelante (p.27): \u201cLa Trinidad destina al justo perfecto, cual fue san Jos\u00e9, una esposa virtuosa como recompensa por la santidad de los primeros a\u00f1os de su vida: san Jos\u00e9, por tanto, y por leyes de estricta justicia, ha merecido ser esposo de Mar\u00eda\u201d.<br \/>\n  El libro hace acompa\u00f1ar esta consideraci\u00f3n con un pensamiento que la simboliza a la perfecci\u00f3n: \u201cde la misma manera que entre los jud\u00edos los j\u00f3venes comparaban a las doncellas con las que deseaban casarse\u201d; al igual \u201cque Jes\u00fas ha adquirido a la Iglesia su esposa por la efusi\u00f3n de toda su sangre, Dios quiso que san Jos\u00e9 se sometiera a esta pr\u00e1ctica; en el lugar del texto ordinario en que leemos \u201chabiendo sido Mar\u00eda, su madre, desposada con Jos\u00e9, en el Sir\u00edaco encontramos: \u2018Mar\u00eda, su Madre, habiendo sido comprada por Jos\u00e9\u2019. De esta suerte era necesario que Jos\u00e9 se despojase de todos sus bienes para pagar esta perla infinitamente preciosa\u201d, la virgen Mar\u00eda (D I, 27; Mt 1, 18; cf. Gm 34; I R 8), y a\u00f1ade Verthamont: ha pagado por adelantado a Dios con todas sus virtudes heroicas; ha dado el tesoro de su humildad, los frutos de su justicia, la inmensidad de su caridad, las prerrogativas de su pobreza, el esplendor y las hermosuras de su perfecta virginidad\u201d (D I, 28).<br \/>\n  Para Verthamont, el matrimonio virginal de Mar\u00eda y de Jos\u00e9 ha sido fecundado no solamente por el nacimiento virginal de Jes\u00fas sino tambi\u00e9n \u201cpor estos grandes santos que han conservado la virginidad en su matrimonio y que son los frutos de la casta alianza de Jos\u00e9 y de Mar\u00eda\u201d. Porque dice, \u201cesta gloriosa raza de esposos castos, que comienza con el padre y la madre de Jes\u00fas, florecer\u00e1 hasta la consumaci\u00f3n de los siglos y servir\u00e1 al mismo tiempo como a la Iglesia de hermoso ornamento\u201d (D II, 97).<br \/>\n  Cuando escribimos estas p\u00e1ginas puede pensarse que un punto de vista como \u00e9ste no ha perdido actualidad. M\u00e1s bien al contrario. La Iglesia siempre admiti\u00f3 la licitud de estos matrimonios excepcionales, sacramentales y no consumados. Jacques Maritain nos dice haber sido testigo en bastantes celebraciones matrimoniales de este estilo. Y sabemos que son muchas las parejas que hoy d\u00eda, teniendo como tel\u00f3n de fondo el matrimonio virginal de Mar\u00eda y Jos\u00e9, practican la continencia peri\u00f3dica, renunciando en su esp\u00edritu de oraci\u00f3n y por amor de Dios a placeres leg\u00edtimos, de forma especial en el horizonte de la procreaci\u00f3n responsable y deseosa de racionalizar en la pr\u00e1ctica el mandamiento divino del creced y multiplicaos\u201d (Gn 1, 28). Incluso hay quien en la actualidad propone esta pr\u00e1ctica por esp\u00edritu de reparaci\u00f3n de los abortos que son fruto de una sensualidad irracional. Citemos a este prop\u00f3sito el folleto publicado en 1991 por el editor D.D. Morin con el t\u00edtulo \u201cAborto, la ofensa a dios\u201d (Bou\u00e9re, Francia, 61 pp.)<\/p>\n<h1>La Santidad Silenciosa del Justo Jos\u00e9<\/h1>\n<p>  Verthamont es un contemplativo del misterio de Jos\u00e9, en quien considera con amor el misterio mismo de la Providencia divina.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para nuestro autor, en Jos\u00e9 est\u00e1 inseparablemente silencio y palabra.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En primer lugar, Jos\u00e9 es silencio. Pero no un silencio cualquiera, sino silencio de amor, como comunica en este admirable an\u00e1lisis: \u201cNi la pena que sufri\u00f3 cuando se apercibi\u00f3 del embarazo de la Virgen ni el gozo que le invadi\u00f3 cuando encontr\u00f3 a Jes\u00fas en el templo le hicieron romper el silencio. Quiz\u00e1 porque su lengua no bastaba a su coraz\u00f3n y porque las grandes realidades que estaban aconteciendo le cerraban la boca por la imposibilidad de expresarlas. Al igual que sucedi\u00f3 con Pablo despu\u00e9s de su rapto. O mejor, porque estaba ocupado enteramente en amar y todas las fuerzas de su alma no pod\u00edan aplicarse a otra cosa que al amor de Jes\u00fas. El movimiento de nuestros pensamientos y afectos, cuando es tan excesivo, suspende el movimiento de nuestras lenguas. De la misma manera, no resulta extra\u00f1o que Jos\u00e9, estando todo \u00e9l abrasado del fuego sagrado que su divino hijo vino a traer a la tierra, no hablase casi nada a los humanos\u201d (DV. 312).\n<\/p>\n<p>  Para Verthamont, el silencio de Jos\u00e9, lejos de ser el de quien no tiene nada que decir, es el silencio del hombre que habla con Dios, el silencio de un est\u00e1tico ocupado de amar a Jes\u00fas; el silencio de quien prefiere hablar de los hombres a Jes\u00fas que de Jes\u00fas a los hombres. Es hermosa la aclaraci\u00f3n: \u201cjam\u00e1s ha existido nadie con quien Jes\u00fas haya conversado m\u00e1s largamente ni m\u00e1s dulcemente que con su padre visible; y nunca se ha conocido un padre que haya tenido tanto placer con su hijo como Jos\u00e9 lo tuvo en conversar con Jos\u00e9 (DV, 315).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Silencio de ext\u00e1tico, dir\u00edamos nosotros. Verthamont piensa que el silencio corporal y verbal de Jos\u00e9 es un fruto de su silencio espiritual de quietud en Dios evocado por su sue\u00f1o m\u00edstico entrecortado por conversaciones ang\u00e9licas. Conecta en ello con san Sim\u00f3n de Casia y con los exegetas recientes: \u201ceste sue\u00f1o de nuestro santo era un arrobamiento y uno de estos \u00e9xtasis que duraron casi tanto como su vida. En efecto, san Juan Cris\u00f3stomo compara el sue\u00f1o de Jos\u00e9 con el que Dios envi\u00f3 a Ad\u00e1n cuando form\u00f3 a Eva \u2026 los sue\u00f1os del esposo de Mar\u00eda eran misteriosos\u201d (DV, 284).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfCu\u00e1les eran estos misterios que Jos\u00e9 aprend\u00eda en sue\u00f1os? Verthamont no tiene dudas al respecto: 2En este sue\u00f1o preferible a las vigilias m\u00e1s \u00fatiles, nuestro santo aprende los misterios de la Trinidad, de la Encarnaci\u00f3n, de la redenci\u00f3n y de la reconciliaci\u00f3n de los hombres\u201d. La afirmaci\u00f3n, extra\u00f1a a primera vista, no hace m\u00e1s que explayar el contenido de la declaraci\u00f3n del \u00e1ngel a Jos\u00e9: \u201cJes\u00fas salvar\u00e1 al pueblo de sus pecados\u201d (Mt 1, 21). Verthamont prosigue con su explicaci\u00f3n dirigi\u00e9ndose a san Jos\u00e9: \u201cTienes que creer Jos\u00e9, que una virgen es madre de dios y que un Dios es hijo; te persuadir\u00e1s de que este ni\u00f1o peque\u00f1o librar\u00e1 a su pueblo, no de la dominaci\u00f3n de los romanos, sino de la esclavitud del pecado y de la tiran\u00eda de los demonios\u201d (DV, 297).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tambi\u00e9n hay que observar con Verthamont (DV, 407) y con Ruperto Deutz (In Mt; ML 168, 1323), que Dios \u201cno quiso revelar el misterio de la encarnaci\u00f3n a Jos\u00e9 sino despu\u00e9s que hubiera sufrido el duro martirio del esp\u00edritu y del coraz\u00f3n para que los hombres encontrasen en su persona un modelo cumplido de la m\u00e1s perfecta justicia\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y hemos llegado a la ex\u00e9gesis de la justicia de San Jos\u00e9 tal y como se manifiesta en su angustia (Mt 1, 18). Se esperar\u00eda quiz\u00e1 vera Verthamont hacerse eco pura y llanamente de la interpretaci\u00f3n de san Bernardo: san Jos\u00e9 se habr\u00eda echado atr\u00e1s por humildad ante un matrimonio con la sant\u00edsima Virgen Mar\u00eda por haberse considerado indigno. Pero, para nuestro autor, \u201ceste sentimiento tan ventajoso para la humildad de san Jos\u00e9 no es, en verdad, el m\u00e1s com\u00fan entre los doctos ni el que creo yo m\u00e1s cierto; a pesar de todo, este sentimiento parece apoyarse de alguna forma en las Sagradas Escrituras (D VI, 414). \u00bfEn qu\u00e9 consiste este apoyo? Verthamont nos lo precisa: \u201cEl embajador celestial no se dirige a San Jos\u00e9 en estos t\u00e9rminos, \u201cno sospeches de Mar\u00eda, no la condenes\u2026, sino que lo explica de la siguiente manera; Jos\u00e9, hijo de David, no temas recibir en tu casa a Mar\u00eda, tu mujer; es decir, no te dejes llevar por este temor respetuoso que te conduce a apartarte de Mar\u00eda. No tiene que oponerse tu humildad a los designios que Dios tiene sobre tu persona y el sentimiento que tienes de ti mismo no debe ser un impedimento para que sigas viviendo con la madre de Dios\u201d (D VI, 424-425). Por \u00faltimo, subraya Verthamont (425), el \u00e1ngel, al llamar a Jos\u00e9 hijo de David lo que quiere es animarle record\u00e1ndole las promesas hechas al rey profeta.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Verthamont, por lo tanto, ha comprendido lo que le inclina a aceptar esta ex\u00e9gesis de la humildad \u2013 si se nos permite hablar de esta suerte -, reasumida y perfeccionada en nuestro tiempo por X Le\u00f3n Dufour. A pesar de todo, no cree que ella sea la m\u00e1s verdadera. \u00bfCu\u00e1l es la m\u00e1s verdadera para \u00e9l? Es la que nos explica, en Mt 1, 19, el lazo que existe entre la justicia de San Jos\u00e9 y su voluntad de no difamar p\u00fablicamente a Mar\u00eda, y por lo mismo la tesis de san Bernardo no da una explicaci\u00f3n adecuada. Para Verthamont, Mt, 1, 19 significa que Jos\u00e9 se vio fuertemente solicitado a la injusticia pero supo portarse con \u201cequidad\u201d y \u201cjusticia\u201d. Despu\u00e9s de haber citado las opiniones de dos doctores de la Iglesia, pedro Cris\u00f3logo y Juan Cris\u00f3stomo, da la sensaci\u00f3n de que hace suya esta primera apreciaci\u00f3n: \u201cEl Evangelio no asegura solamente que Jos\u00e9 alberg\u00f3 alguna sospecha de esta pre\u00f1ez; dice que no cabe dudar del testimonio de estos sentidos\u201d. Nuestro autor afirma: \u201cEl esposo visible de Mar\u00eda se dec\u00eda que su mujer hab\u00eda manchado su reputaci\u00f3n. Yo no quiero condenarla pero tampoco me es posible no ver lo que mis ojos me est\u00e1n descubriendo\u201d (VI, 385).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y a pesar de todo, influido por Cris\u00f3stomo, Verthamont considera que Jos\u00e9 2se defiende contra la verosimilitud que est\u00e1 acuciando a su esp\u00edritu; su alta sabidur\u00eda hace que este gran santo supere con la fe las pruebas que sus sentidos y su raz\u00f3n hacen aparecer todo aquello como hecho infalible\u201d (D VI, 387).<br \/>\nVeamos por tanto que, seg\u00fan Verthamont, el texto de Mateo sugiere a la vez en el alma del esposo de Mar\u00eda una humildad que le permite temer el convivir con ella y tambi\u00e9n el deseo de evitar cualquier juicio temerario hacia Mar\u00eda encinta. Se comprenden las dudas de Verthamont puesto que tambi\u00e9n hoy d\u00eda los int\u00e9rpretes no se ponen de acuerdo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En todo caso, es cierto que la exaltaci\u00f3n que hace Mateo de la justicia del justo Jos\u00e9 de la justicia no era s\u00f3lo a la santidad teoc\u00e9ntrica de Jos\u00e9, sino tambi\u00e9n su justicia horizontal en relaci\u00f3n con Mar\u00eda. Lo ha comprendido muy bien nuestro autor: para \u00e9l, la resoluci\u00f3n de Jos\u00e9 al querer dejar a la Virgen Mar\u00eda era el m\u00e1s fiel fruto de la justicia ante Mar\u00eda que de su humildad. Siguiendo a San Juan Cris\u00f3stomo, Verthamont nos declara que la inversi\u00f3n de todas las leyes de la naturaleza es m\u00e1s cre\u00edble que un pecado de Mar\u00eda (D VI, 399; cf. 407).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para Verthamont, el \u00e1ngel del se\u00f1or, deseando consolar a san Jos\u00e9 despu\u00e9s de la angustia de su duda, \u201cno s\u00f3lo revela la encarnaci\u00f3n del verbo, tambi\u00e9n le declara t\u00e1citamente padre de este Hombre-Dios porque la cualidad de padre de Jes\u00fas es la m\u00e1s extraordinaria, la m\u00e1s divina que hombre alguno pueda poseer en la tierra, de ah\u00ed que san Juan Cris\u00f3stomo juzga con raz\u00f3n que el cielo dio a Jos\u00e9 un motivo de gloria imposible de explicar y comprender (D VI, 398). El misterio de Jos\u00e9, incluyendo el misterio del matrimonio virginal, nos obliga a esclarecer la paternidad misteriosa del hijo de David.\n<\/p>\n<h1>Jos\u00e9 Padre de Jes\u00fas<\/h1>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por una serie de razonamientos convergentes Verthamont aborda el misterio de aborda el misterio de la paternidad del Hijo de David teniendo siempre delante al Hijo de Dios.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En primer lugar evoca la filiaci\u00f3n de Juan Evangelista en relaci\u00f3n con Mar\u00eda y la de Jes\u00fas en relaci\u00f3n con Jos\u00e9 en un contexto de denominaciones: \u201cYa eres suficiente para Jos\u00e9 que Jes\u00fas le hubiese llamado una sola vez padre para que esta alta dignidad fuese irrevocablemente atribuida a su persona, de la misma suerte que ha bastado a san Juan Evangelista que Jes\u00fas le haya proclamado una vez hijo de la Virgen para permitirle mirarla por toda la vida como su madre. Pero es que nuestro divino salvador quiso autorizar el singular privilegio de Jos\u00e9 confirm\u00e1ndolo miles y miles de veces, es decir, siempre que la ha honrado con el nombre de padre durante la larga sucesi\u00f3n de a\u00f1os en que ha convivido con \u00e9l\u201d. Se encarga de subrayar tambi\u00e9n que Jes\u00fas ha llamado padre directamente a Jos\u00e9 y a\u00f1ade tambi\u00e9n que le ha confirmado indirectamente como tal \u201ccuando los jud\u00edos se empe\u00f1aron es oscurecer el brillo de sus milagros ech\u00e1ndole en cara con un cierto aire de menosprecio que era hijo de un carpintero: este hijo respetuoso, muy lejos de rechazar a su padre, ha dado a entender a sus enemigos que podr\u00eda ser a la vez hijo de Dios e hijo de Jos\u00e9\u201d (D III, 154).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">He aqu\u00ed una primera afirmaci\u00f3n que entra en el campo del lenguaje: Jes\u00fas habla con Jos\u00e9 de manera filial, se entiende con \u00e9l como su padre. Otra (y anterior) prueba ling\u00fc\u00edstica de la paternidad de Jos\u00e9 en relaci\u00f3n Jes\u00fas resulta de la misi\u00f3n confiada por el padre eterno a Jos\u00e9: \u201cAl ordenar a Jos\u00e9 que imponga el nombre del salvador, el padre eterno est\u00e1 testimoniando que quer\u00eda hacerle part\u00edcipe de la gloria de ser padre del Verbo divino, como hab\u00eda participado \u00e9l en cierto sentido con Ad\u00e1n la gloria de crear todos animales de la tierra al confiarle la misi\u00f3n de buscar nombre para ellos\u201d. Tambi\u00e9n tiene que ser llamado Jos\u00e9 padre de Jes\u00fas por haber salvado la vida terrena del hijo de Dios (III, 183, 188). Jos\u00e9 es el nominador del salvador del mundo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De este papel paternal de Jos\u00e9 sobre Jes\u00fas se deriva una importante participaci\u00f3n del hijo de David en la obra de la redenci\u00f3n, participaci\u00f3n que Verthamont explica de la siguiente forma: \u201cEl salvador pertenec\u00eda a san Jos\u00e9, y Dios no quiso que se ofreciera este divino ni\u00f1o como v\u00edctima de los pecados de los hombres hasta que nuestro santo hubiera cedido en cierta manera sus derechos a favor del g\u00e9nero humano al consentir que su hijo fuese inmolado por alg\u00fan tiempo para expiar nuestros cr\u00edmenes\u201d. Y como en la presentaci\u00f3n, Mar\u00eda hab\u00eda declarado t\u00e1citamente que ella aprobaba el sacrificio cruento que ten\u00eda que hacer por la salvaci\u00f3n de los humanos, por la misma raz\u00f3n \u201cera necesario que este santo Jos\u00e9 fuera a Jerusal\u00e9n para consagrarle a la cruz y a la muerte, a fin de que el padre eterno aceptase la oblaci\u00f3n que se derivaba de esta aut\u00e9ntica cesi\u00f3n: el padre eterno no quiso recibirlo para ser sacrificado en su d\u00eda a su justicia irritada contra los hombres sin el consentimiento de Jos\u00e9 y sin el ofertorio voluntario que le present\u00f3\u201d (D IV, 222).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El razonamiento se muestra a la vez profundo e irrebatible por la forma en que acent\u00faa los fundamentos b\u00edblicos de la asociaci\u00f3n privilegiada y \u00fanica de san Jos\u00e9 a la obra de la redenci\u00f3n. Habiendo establecido que el justo Jos\u00e9, esposo de Mar\u00eda, participa de manera \u00fanica en la paternidad del padre eterno sobre Jes\u00fas, Verthamont puede ver leg\u00edtimamente en la ofrenda presentaci\u00f3n del ni\u00f1o Jes\u00fas que Jos\u00e9 hiciera al Se\u00f1or, expl\u00edcitamente afirmada por Lucas (2, 22), un consentimiento anticipado al sacrificio de Jes\u00fas en la cruz por la salvaci\u00f3n del mundo.\n<\/p>\n<h1>El patrocinio de San Jos\u00e9, prolongaci\u00f3n de su paternidad<\/h1>\n<p style=\"text-align: justify;\">Jos\u00e9, seg\u00fan nuestro autor, fue de m\u00faltiples maneras y por multiplicidad de razones, el padre virginal de Jes\u00fas, incluso del cristo total que todos constituimos. Al salvar la vida temporal quien es el salvador trascendente del mundo, al salvar esta vida precisamente para que Jes\u00fas pudiese sacrificarla para la salvaci\u00f3n espiritual y eterna de la humanidad, y al consentir previamente a su sacrificio en la cruz por nosotros, el justo Jos\u00e9 ha sido asociado al que es nuestra justicia para nuestra justificaci\u00f3n y su paternidad no corporal sino espiritual se extiende a todos los miembros de Cristo, se convierte en patrocinio de la Iglesia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aunque estas afirmaciones no se encuentran al pie de la letra en la obra de Verthamont, s\u00ed en cambio (y nuestras citas dan fe de ello) se hallan en la sustancia. Para \u00e9l, \u201cJos\u00e9 es el No\u00e9 del Nuevo testamento\u201d, afirmaci\u00f3n magn\u00edfica que precisa de la manera siguiente: 2El patriarca No\u00e9 era justo (Gn 6,9). Toda la gloria de este santo var\u00f3n consist\u00eda en poseer la verdadera justicia. Jos\u00e9, el No\u00e9 del Nuevo Testamento que ha conducido este Arca donde todo nuestro tesoro estaba encerrado, Jos\u00e9 ha sido tan justo que San Mateo, en este pasaje del Evangelio, imita a Mois\u00e9s y, omitiendo las otras excelencia de este gran santo, se contenta con asegurar que era perfectamente justo\u201d (DVI, 429).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es claro que el Arca confiado a la conducci\u00f3n del nuevo No\u00e9 era a la vez Mar\u00eda, tipo de la Iglesia, Mar\u00eda arca de la nueva alianza ella misma, arca de salvaci\u00f3n del mundo entero, que nos libra del diluvio del pecado; y este nuevo No\u00e9 no es lamente un justo preservado de la injusticia como el primero, sino mucho m\u00e1s que No\u00e9 del G\u00e9nesis, un heraldo de justicia y \u00fanica a la justificaci\u00f3n del mundo\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Verthamont, la paternidad de Jos\u00e9 en relaci\u00f3n con Jes\u00fas implicaba una posesi\u00f3n de Jes\u00fas por Jos\u00e9 con inmensas consecuencias: \u201cEs preciso reconocer, como consecuencia necesaria, que el poder de san Jos\u00e9 se extend\u00eda en cierta manera sobre todas las criaturas visibles e invisibles y que no ser\u00eda necesario perjudicar a nadie si \u00e9l hubiera dicho: Jes\u00fas me pertenece, luego todo lo creado depende tambi\u00e9n de mi\u2026 Poseyendo al Verbo encarnado, (Jos\u00e9) tiene una especie de derecho universal sobre todas las creatutras\u2026 Si el padre eterno le ha confiado su hijo de una manera tan particular (Rm 8, 32), le ha dado de alguna forma y en el mismo instante la posesi\u00f3n de todos los bienes creados\u201d (D IV, 228-229).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para nuestro autor, as\u00ed se cumple y se realiza, en el plano espiritual y universal del Nuevo testamento, el sue\u00f1o del patriarca Jos\u00e9 como verificaci\u00f3n primera del Antiguo Testamento: \u201cEsta visi\u00f3n prof\u00e9tica del antiguo Jos\u00e9 que representaba el sol, la luna y las estrellas prosternadas a sus pies para adorarlo se ha verificado en su persona y en la incomparable virtud del esposo de Mar\u00eda, si bien de manera muy diferente. Porque Jos\u00e9, virrey de Egipto, vio al mismo tiempo a su padre, a su madre y a sus hermanos postrados a sus pies, pero nuestro Jos\u00e9 vio a Jesucristo, sol de justicia, y a Mar\u00eda, esta luna divina (hablando como la Sagrada Escritura), que se abajaban ante \u00e9l cuando \u00e9l estaba sobre la tierra, y ahora que se halla en el cielo recibe los respetos de las estrellas que brillan con m\u00e1s fulgor en el cielo de la Iglesia: hablo de los personajes que m\u00e1s se distinguen por sus dignidades, por su ciencia, por su santidad\u2026 San Jos\u00e9 atrae hacia s\u00ed a toda la Iglesia\u201d (D VIII, 50-551). Si se admite la providencia de Dios en el tema del nombre b\u00edblico de Jos\u00e9, organizando el uno la funci\u00f3n del otro los dos relatos b\u00edblicos sobre el antiguo y nuevo Jos\u00e9, no costar\u00e1 demasiado reconocer la justeza de los puntos de vista de Verthamont. Puntos de vista que prolonga, por otra parte, en una direcci\u00f3n escatol\u00f3gica. Merece la pena seguir este desarrollo admirable: \u201cCuando Jesucristo sali\u00f3 de Egipto para retornar a la tierra prometida no se puso la conducci\u00f3n de una nube destellante de luz, escogi\u00f3, en cambio, a Jos\u00e9 por gu\u00eda: los israelitas y el salvador de Israel no ten\u00edan que ser guiados de la misma manera \u00bfQu\u00e9 se nos quiere dar a entender sino que dar\u00eda alg\u00fan d\u00eda a Jos\u00e9 a toda la Iglesia para servirla de conductor en el camino de la verdadera tierra prometida y para obligarnos, al mismo tiempo, si queremos vivir y morir santamente, a buscar con fervor la protecci\u00f3n de este gran santo\u201d (D VIII, 557). Este pensamiento no aparece de forma aislada en Verthamont; lo desarrolla en estos t\u00e9rminos: \u201cCuando Jesucristo, desde la cruz, dijo a la Virgen sant\u00edsima mostr\u00e1ndole a san Juan: \u201cMujer ah\u00ed tienes a tu hijo\u201d, los doctores aseguran que Dios al morir nos dio a su madre para todos los cristianos, personificados e el santo Evangelista. Creo, adem\u00e1s que cuando el embajador celestial vino enviado por Dios para ordenar a San Jos\u00e9 que sirviese al Salvador y a su madre en un viaje tan lleno de peligros, ten\u00eda el designio de poner a todos lo hombres bajo la protecci\u00f3n de este gran santo porque el Verbo encarnado encerraba a todos los humanos en su coraz\u00f3n admirable y la Virgen sant\u00edsima era la nueva Eva\u2026 Parece imposible que san Jos\u00e9 sea el defensor de Jes\u00fas y de Mar\u00eda sin que lo sea tambi\u00e9n de todos los hombres\u201d (D VIII, 507).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este car\u00e1cter tipol\u00f3gico-eclesial de la huida a Egipto y del retorno con Jos\u00e9 como defensor y salvador de Jes\u00fas y de Mar\u00eda lo acent\u00faa Verthamont m\u00e1s precisamente siguiendo a Hilario, Anselmo y Ruperto: \u00bfQu\u00e9 nos representa Jos\u00e9 cuando lleva a Jes\u00fas de Judea a Egipto y de Egipto a Judea? Este gran santo es un resumen de todos los ap\u00f3stoles; da la sensaci\u00f3n de que su amor por nuestra salvaci\u00f3n est\u00e1 como reunido y concentrado en su coraz\u00f3n para que Jes\u00fas lo empleara en el negocio de la reconciliaci\u00f3n de los hombres con Dios antes de que sirviese para este proyecto de las doce primeras columnas de la Iglesia. En efecto, al igual que los ap\u00f3stoles dejaron a los jud\u00edos que menospreciaban el evangelio y marcharon a llevarlo a los gentiles, de la misma suerte, seg\u00fan Ruperto, Jos\u00e9 sali\u00f3 de Judea para ir a Egipto, donde combati\u00f3 la idolatr\u00eda y, cuando este gran santo retorn\u00f3 a Judea estaba profetizando t\u00e1citamente el regreso de los jud\u00edos a Jesucristo. (D VIII. 65).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para Verthamont, el destino de Jos\u00e9 prefigura, tanto, el de toda la Iglesia e incluso el de cada uno de sus miembros, llamados al anuncio del evangelio bajo su protecci\u00f3n.\n<\/p>\n<h1>El culto debido a San Jos\u00e9, Nuestro Padre y Patr\u00f3n<\/h1>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hemos subrayado el papel privilegiado que Jos\u00e9 tuvo en la econom\u00eda de la salvaci\u00f3n en la mente de Verthamont, seguidor de Ruperto de Deutz. Insistamos por \u00faltima vez para mejor justificar con nuestro jesuita el culto debido al padre virginal del redentor: \u201cJesucristo, en tanto cuanto hombre, ha sido prometido a Jos\u00e9 bajo el nombre de salvador. \u00bfPor qu\u00e9 as\u00ed? A fin de persuadirlos de que, si Jos\u00e9 no hab\u00eda participado en la formaci\u00f3n del cuerpo de Jes\u00fas, al menos hab\u00eda concurrido a hacerlo salvador de todos los hombres al fatigarse, al viajar y al sudar con \u00e9l. Por este motivo, contin\u00faa Ruperto, entre todos los patriarcas ha sido Jos\u00e9 el \u00faltimo a quien ha prometido el salvador pero de manera m\u00e1s excelente que a los dem\u00e1s\u2026 Jos\u00e9, por su cualidad de cooperador de la redenci\u00f3n de los hombres, nos ama mucho m\u00e1s y es mucho m\u00e1s sensible hacia nuestras cuitas que lo que podr\u00edan serlo los padres m\u00e1s apasionados por sus Hijos (D VIII, 563,565. Cf. P\u00e1ginas 324, 373 de los Discursos V y VI, en las que Jos\u00e9 es presentado como el nuevo Abraham).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En este mismo sentido, Verthamont cita el testimonio de san Alberto Magno, doctor de la Iglesia, para el que Jos\u00e9 es sustent\u00e1culo de todo el g\u00e9nero humano porque, al encargarse de la educaci\u00f3n de Jesucristo, hab\u00eda contribuido sobremanera a la salvaci\u00f3n de todos los hombres (D VIII, 563).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde este punto de vista, la paternidad espiritual de san Jos\u00e9 sobre el g\u00e9nero humano se parece, aunque en grado inferior a la maternidad espiritual de Mar\u00eda tal y como la expone el concilio Vaticano II: \u201cAl concebir a Cristo y traerlo a este mundo, al presentarlo en el templo a su Padre, sufriendo con su hijo que mor\u00eda en la cruz, Mar\u00eda aporta a la obra de salvador una cooperaci\u00f3n absolutamente \u00fanica por su obediencia, su fe, su esperanza, su ardiente caridad para que fuera devuelta a las almas la vida sobrenatural. Por eso ha sido constituida para nosotros, en el orden de la gracia, nuestra madre\u201d (LG 61).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De ah\u00ed se deriva nuestro deber de reciprocidad y de culto filial a san Jos\u00e9, deber que tambi\u00e9n es el de imitar a Jes\u00fas y que Verthamont expresa con elocuente convicci\u00f3n: \u201cEl Hijo de Dios ha sido el primero entre todos los hombres que se ha entregado a este gran santo. Jam\u00e1s hijo alguno ha pertenecido tan absoluta y enteramente a su padre como Jes\u00fas ha querido pertenecer a san Jos\u00e9; jam\u00e1s hijo ha rendido tanto honor a su padre como Jes\u00fas al suyo, porque era razonable que quien hab\u00eda grabado en el fondo de nuestro coraz\u00f3n la hermosa ley (honrad a vuestro padre) la guardara exactamente \u00e9l mismo. En fin, jam\u00e1s hijo alguno ha tributado sus servicios a su padre con tanta ternura como el verbo encarnado lo ha hecho al aparecer como servidor de nuestro santo. De esta suerte el Salvador, al testimoniarnos un deseo tan ardiente de que le imitemos, est\u00e1 al mismo tiempo mostrando su fuerte inclinaci\u00f3n a hacer que nosotros amemos y respetemos a san \u201cJos\u00e9\u201d. Inclinaci\u00f3n fundada sobre su justicia y su gratitud, que desea ardientemente que se honre a los santos en la tierra a fin de recompensar sus m\u00e9ritos (DVIII, 509-510).\n<\/p>\n<h1>Conclusi\u00f3n: l\u00edmites e inter\u00e9s permanente del tratado<\/h1>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nuestra admiraci\u00f3n no tiene que impedirnos percibir aspectos criticables en la obra de este provincial de Aquitania. As\u00ed, el \u201cJos\u00e9\u201d de Verthamont es m\u00e1s ang\u00e9lico que verdaderamente humano, incluso en momentos determinados m\u00e1s estoico y jansenista que humano y cristiano (D VI, 414). Esta pagando el autor un pesado tributo a las tendencias de la \u00e9poca.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero estos fallos son excusables y secundarios en comparaci\u00f3n con los m\u00e9ritos inmensos de una aut\u00e9ntica obra maestra como es \u00e9sta. Si parece que no alude a la pertenencia de san Jos\u00e9 al orden de la uni\u00f3n hipost\u00e1tica, conocida ya en su tiempo; si no explicita esta verdad, la conoce impl\u00edcitamente y de ella hace derivar con fortuna las consecuencias, m\u00e1s notablemente las tocantes a la participaci\u00f3n \u00edntima y privilegiada de san Jos\u00e9 en el misterio de la Redenci\u00f3n Ser\u00eda deseable, por tanto, una nueva edici\u00f3n de este Octavario de san Jos\u00e9 que nos leg\u00f3 el padre Jos\u00e9 de Verthamont.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<b>El misterio de San Jos\u00e9 esposo y Padre, en el pensamiento del Padre Jos\u00e9 de Verthamont<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Bertrand de Margerie S.J. (Par\u00eds)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Transcripci\u00f3n de Jos\u00e9 G\u00e1lvez Kr\u00fcger<br \/>\nEstudios Josefinos \u2013 Centro Espa\u00f1ol de Investigaciones Josefinas<br \/>\nA\u00f1o 56 \u2013 enero-junio 2002 \u2013 n\u00famero 111\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>San Jos\u00e9, Patrono de la vida consagradaEn 1692 el padre Verthamont, jesuita franc\u00e9s (1637-1724), publicaba un volumen de 588 p\u00e1ginas titulado Octave de Saint Joseph, contenant ses vertus et ses privil\u00e8ges (Octavario de San Jos\u00e9. Con sus virtudes y sus privilegios). Se trata de un conjunto de ocho discursos doctrinales que incluyen tambi\u00e9n reflexiones morales &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/san-jose-el-libro-de-jose-verthamont\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abSAN JOSE: EL LIBRO DE JOSE VERTHAMONT\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-25469","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/25469","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=25469"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/25469\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=25469"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=25469"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=25469"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}