{"id":25496,"date":"2016-02-05T17:15:24","date_gmt":"2016-02-05T22:15:24","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/san-juan-bautista\/"},"modified":"2016-02-05T17:15:24","modified_gmt":"2016-02-05T22:15:24","slug":"san-juan-bautista","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/san-juan-bautista\/","title":{"rendered":"SAN JUAN BAUTISTA"},"content":{"rendered":"<p>\n    Las fuentes principales relativas a la vida y ministerio de San Juan Bautista son los Evangelios can\u00f3nicos. De estos, San Lucas es el m\u00e1s completo, pues recoge las maravillosas circunstancias que acompa\u00f1aron el nacimiento del Precursor y detalles sobre su ministerio y su muerte.   Bautismo de Cristo en el r\u00edo Jord\u00e1n.<br \/>\nEl Evangelio seg\u00fan San Mateo se mantiene en estrecha relaci\u00f3n con el de San Lucas, en cuanto se refiere al ministerio p\u00fablico de Juan, pero no contiene nada de lo relativo al comienzo de su vida.   Bautismo de Crtisto. Fotograf\u00eda de Estrella.com.esDe San Marcos, cuyo relato de la vida del Precursor es muy escaso, no se puede recoger ning\u00fan detalle nuevo.   Decapitaci\u00f3n de Juan Bautista. Fotograf\u00eda de Estrella.com.esFinalmente el cuarto Evangelio tiene esta especial caracter\u00edstica, que da el testimonio de San Juan tras el bautismo del Salvador. Aparte de las indicaciones suministradas por estos escritos, alusiones de pasada se producen en pasajes tales como Hechos 13,24; 19,1-6; pero son pocos y se refieren al asunto s\u00f3lo indirectamente.  San Juan Bautista. Icono Griego. A lo anterior debe a\u00f1adirse lo que Josefo relata en su Antig\u00fcedades Jud\u00edas (XVIII, V, 2); pero debe recordarse que es lamentablemente err\u00e1tico en sus fechas, equivocado en los nombres propios, y parece manipular los hechos seg\u00fan sus propias opiniones pol\u00edticas; sin embargo, su juicio sobre Juan, tambi\u00e9n lo que nos dice sobre la popularidad del Precursor, junto con algunos detalles de menor importancia, son dignos de la atenci\u00f3n del historiador.  \u00ab\u00c9l debe crecer y yo menguarNo se puede decir lo mismo de los evangelios ap\u00f3crifos, porque la escasa informaci\u00f3n que dan del Precursor es o bien copiada de los Evangelios can\u00f3nicos (y no a\u00f1ade autoridad a estos), o bien es un conjunto de divagaciones infundadas.<br \/>\n  San Juan Bautista. El Greco.Zacar\u00edas, el padre de Juan el Bautista, era un sacerdote de la estirpe de Ab\u00edas, la octava de las veinticuatro clases en que fueron divididos los sacerdotes (I Cr\u00f3n. 24,7-19); Isabel, la madre del Precursor, era \u00abdescendiente de Aar\u00f3n\u00bb seg\u00fan San Lucas (1,5); el mismo evangelista, unos vers\u00edculos despu\u00e9s (1,36) la llama \u00abprima\u00bb (syggenis) de Mar\u00eda. Estas dos afirmaciones parecen contradictorias, pues, se preguntar\u00e1, \u00bfc\u00f3mo pod\u00eda ser una prima de la Sant\u00edsima Virgen \u00abdescendiente de Aar\u00f3n\u00bb? El problema se podr\u00eda resolver adoptando la lectura que se da en una antigua versi\u00f3n persa, donde encontramos \u00abhermana de la madre\u00bb (metradelphe) en vez de \u00abprima\u00bb. Una explicaci\u00f3n en cierto modo an\u00e1loga, probablemente tomada de alg\u00fan escrito ap\u00f3crifo, y tal vez correcta, se da por San Hip\u00f3lito (en Nicefor., II, iii). Seg\u00fan ella, Mathan tuvo tres hijas, Mar\u00eda, Soba, y Ana. Mar\u00eda, la mayor, se cas\u00f3 con un hombre de Bel\u00e9n y fue la madre de Salom\u00e9; Soba se cas\u00f3 tambi\u00e9n en Bel\u00e9n, pero con \u00abun hijo de Lev\u00ed\u00bb, de quien tuvo a Isabel; Ana despos\u00f3 a un galileo (Joaqu\u00edn) y dio a luz a Mar\u00eda, la Madre de Dios. As\u00ed Salom\u00e9, Isabel, y la Sant\u00edsima Virgen fueron primas hermanas, e Isabel, \u00abdescendiente de Aar\u00f3n\u00bb por l\u00ednea paterna, era, por su madre, prima de Mar\u00eda. El hogar de Zacar\u00edas se designa s\u00f3lo de una manera vaga por San Lucas: era \u00abuna ciudad de Jud\u00e1\u00bb, en \u00abla regi\u00f3n monta\u00f1osa\u00bb (1, 39). Reland, que aboga por la injustificada suposici\u00f3n de que Jud\u00e1 pueda ser un error de ortograf\u00eda del nombre, propuso leer en vez de \u00e9l, Yutt\u00e1 (Josu\u00e9 15,55; 21,16), una ciudad sacerdotal al sur de Hebr\u00f3n. Pero los sacerdotes no siempre viv\u00edan en ciudades sacerdotales (el hogar de Matat\u00edas estaba en Modin, el de Sim\u00f3n Macabeo en Gaza). Una tradici\u00f3n que puede remontarse a la \u00e9poca anterior a las Cruzadas, se\u00f1ala a la peque\u00f1a ciudad de Ain-Karim, a cinco millas al suroeste de Jerusal\u00e9n. El nacimiento del Precursor fue anunciado de la manera m\u00e1s chocante. Zacar\u00edas e Isabel, como sabemos por San Lucas, \u00aberan los dos justos ante Dios, y caminaban sin tacha en todos los mandamientos y preceptos del Se\u00f1or. No ten\u00edan hijos, porque Isabel era est\u00e9ril\u00bb (1,6-7). Hab\u00edan orado mucho para que su uni\u00f3n fuera bendecida con descendencia; pero, ahora que \u00ablos dos eran de edad avanzada\u00bb, el reproche de esterilidad pesaba sobre ellos. \u00abSucedi\u00f3 que, mientras oficiaba delante de Dios, en el turno de su grupo, le toc\u00f3 en suerte, seg\u00fan el uso del servicio sacerdotal, entrar en el santuario del Se\u00f1or para quemar el incienso. Toda la multitud del pueblo estaba fuera en oraci\u00f3n, a la hora del incienso. Y se le apareci\u00f3 el \u00c1ngel del Se\u00f1or, de pie, a la derecha del altar del incienso. Al verle Zacar\u00edas, se turb\u00f3, y el temor se apoder\u00f3 de \u00e9l. El \u00e1ngel le dijo: No temas, Zacar\u00edas, porque tu petici\u00f3n ha sido escuchada; Isabel, tu mujer, te dar\u00e1 a luz un hijo, a quien pondr\u00e1s por nombre Juan; ser\u00e1 para ti gozo y alegr\u00eda, y muchos se gozar\u00e1n en su nacimiento, porque ser\u00e1 grande ante el Se\u00f1or; no beber\u00e1 vino ni licor; estar\u00e1 lleno del Esp\u00edritu Santo ya desde el seno de su madre, y a muchos de los hijos de Israel, les convertir\u00e1 al Se\u00f1or su Dios, y le preceder\u00e1 con el esp\u00edritu y el poder de El\u00edas para hacer volver los corazones de los padres a los hijos, y a los rebeldes a la sabidur\u00eda de los justos, para preparar al Se\u00f1or un pueblo bien dispuesto\u00bb (1, 8-17). Como Zacar\u00edas fue lento en creer esta asombrosa predicci\u00f3n, el \u00e1ngel, al hac\u00e9rsela conocer, le anunci\u00f3 que, en castigo a su incredulidad, estar\u00eda afectado de mudez hasta que la promesa se cumpliera. Y \u00abcuando se cumplieron los d\u00edas de su servicio, se fue a su casa. D\u00edas despu\u00e9s, concibi\u00f3 su mujer Isabel; y se mantuvo oculta durante cinco meses\u00bb (1,23-24).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ahora bien durante el sexto mes tuvo lugar la Anunciaci\u00f3n, y, como Mar\u00eda hab\u00eda o\u00eddo al \u00e1ngel que su prima hab\u00eda concebido, fue \u00abcon prontitud\u00bb a felicitarla. \u00abY en cuanto oy\u00f3 Isabel el saludo de Mar\u00eda, el ni\u00f1o\u00bb &#8211; lleno, como la madre, del Esp\u00edritu Santo-\u00absalt\u00f3 de gozo en su seno\u00bb, como si reconociera la presencia de su Se\u00f1or. Entonces se cumpli\u00f3 la prof\u00e9tica declaraci\u00f3n del \u00e1ngel de que el ni\u00f1o estar\u00eda \u00ablleno del Esp\u00edritu Santo ya desde el seno de su madre\u00bb. Ahora bien, como la presencia de cualquier pecado es incompatible con la presencia del Esp\u00edritu Santo en el alma, se deduce que en este momento Juan qued\u00f3 limpio de la mancha del pecado original. Cuando \u00able lleg\u00f3 a Isabel el tiempo de dar a luz&#8230; tuvo un hijo (1, 57); y \u00abal octavo d\u00eda fueron a circuncidar al ni\u00f1o, y quer\u00edan ponerle el nombre de su padre, Zacar\u00edas, pero su madre, tomando la palabra, dijo: No, se ha de llamar Juan. Le dec\u00edan: No hay nadie en tu parentela que tenga ese nombre. Y preguntaban por se\u00f1as a su padre c\u00f3mo quer\u00eda que se le llamase. \u00c9l pidi\u00f3 una tablilla y escribi\u00f3: Juan es su nombre. Y todos quedaron admirados\u00bb (1, 59-63). No se dieron cuenta de que ning\u00fan nombre le conven\u00eda m\u00e1s (Juan, en hebreo: Jehohanan, esto es, \u00abYahveh tiene misericordia\u00bb) al que, como profetiz\u00f3 su padre iba a ir \u00abdelante del Se\u00f1or para preparar sus caminos y dar a su pueblo conocimiento de salvaci\u00f3n por el perd\u00f3n de sus pecados, por las entra\u00f1as de misericordia de nuestro Dios\u00bb (1,76-78). Adem\u00e1s, todos esos acontecimientos, a saber, un ni\u00f1o nacido a una pareja de edad avanzada, la repentina mudez de Zacar\u00edas, su recuperaci\u00f3n, igualmente repentina, del habla, su asombrosa declaraci\u00f3n, ten\u00edan que infundir admiraci\u00f3n a los vecinos congregados; estos apenas pod\u00edan preguntarse: \u00abPues, \u00bfqu\u00e9 ser\u00e1 de este ni\u00f1o?\u00bb (1,66).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Respecto a la fecha del nacimiento de Juan el Bautista, no se puede decir nada con seguridad. El Evangelio sugiere que el Precursor naci\u00f3 unos seis meses antes de Cristo; pero el a\u00f1o del nacimiento de Cristo no ha sido determinado. Ni hay tampoco certeza sobre la estaci\u00f3n del nacimiento de Cristo, pues es bien sabido que la fijaci\u00f3n de la fiesta de Navidad al 25 de diciembre no se basa en la evidencia hist\u00f3rica, sino que est\u00e1 sugerida posiblemente por consideraciones meramente astron\u00f3micas, tambi\u00e9n, quiz\u00e1, deducidas de razonamientos astron\u00f3mico-teol\u00f3gicos. Aparte de eso, no se pueden hacer c\u00e1lculos sobre la \u00e9poca del a\u00f1o en que la clase de Ab\u00edas prestaba servicio en el Templo, puesto que cada una de las veinticuatro clases de sacerdotes hac\u00eda dos turnos al a\u00f1o. De los primeros a\u00f1os de la vida de Juan San Lucas s\u00f3lo nos dice que \u00abel ni\u00f1o crec\u00eda y su esp\u00edritu se fortalec\u00eda; vivi\u00f3 en los desiertos hasta el d\u00eda de su manifestaci\u00f3n a Israel\u00bb (1, 80). Si nos pregunt\u00e1ramos cu\u00e1ndo se fue el Precursor al desierto, una vieja tradici\u00f3n a la que hace eco Paul Warnefried (Paulo el Di\u00e1cono), en el himno \u00abUt queant laxis\u00bb, compuesto en honor del santo, da una respuesta apenas m\u00e1s definida que la declaraci\u00f3n del Evangelio: \u00abAntra deserti teneris sub annis&#8230; petiit.\u00bb Otros autores, sin embargo, pensaron que lo sab\u00edan mejor. Por ejemplo, San Pedro de Alejandr\u00eda cre\u00eda que San Juan fue dejado en el desierto para escapar de la ira de Herodes, quien, si hacemos caso de su relato, fue impulsado por el miedo de perder su reino a buscar la muerte del Precursor, igual que fue, m\u00e1s tarde, a buscar la del Salvador reci\u00e9n nacido. Se a\u00f1ad\u00eda tambi\u00e9n en este relato que Herodes hizo matar a Zacar\u00edas entre el Templo y el altar, porque profetiz\u00f3 la venida del Mes\u00edas (Baronio, \u00abAnnal Apparat.\u00bb, n.53). Estas son leyendas sin valor calificadas hace mucho tiempo por San Jer\u00f3nimo como \u00abapocryphorum somnia\u00bb.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pasando por alto entonces, con San Lucas, un periodo de unos treinta a\u00f1os, llegamos a lo que podemos considerar el inicio del ministerio p\u00fablico de San Juan (vea cronolog\u00eda b\u00edblica). Hasta \u00e9ste llev\u00f3 en el desierto la vida de un anacoreta; ahora va a entregar su mensaje al mundo. \u00abEn el a\u00f1o decimoquinto del imperio de Tiberio C\u00e9sar&#8230; fue dirigida la palabra de Dios a Juan, hijo de Zacar\u00edas, en el desierto. Y se fue por toda la regi\u00f3n del Jord\u00e1n, predicando\u00bb (Lc. 3,1-3), vestido no con los suaves ropajes de un cortesano (Mt. 11,8; Lc. 7,24), sino de \u00abpiel de camello con un cintur\u00f3n de cuero a sus lomos\u00bb; y \u00absu comida\u00bb &#8211; parec\u00eda como si no comiera ni bebiera (Mt. 11,18; Lc. 7,33)&#8211; \u00aberan langostas y miel silvestre\u00bb (Mt. 3,4; Mc. 1,6); toda su figura, lejos de sugerir la idea de una ca\u00f1a sacudida por el viento (Mt. 11,7; Lc. 7,24), manifestaba una constancia imperturbable. Algunos incr\u00e9dulos burlones fing\u00edan escandalizarse: \u00abTiene un demonio\u00bb (Mt. 11,18) Sin embargo, \u00abJerusal\u00e9n, toda Judea, y toda la regi\u00f3n del Jord\u00e1n\u00bb (Mt. 3,5), atra\u00eddos por su fuerte y atractiva personalidad, acud\u00edan a \u00e9l; la austeridad de su vida aumentaba inmensamente el peso de sus palabras; para la gente sencilla, era verdaderamente un profeta (Mt. 11,9; cf. Lc. 1,76,77). \u00abConvert\u00edos, porque el Reino de los Cielos est\u00e1 cerca\u00bb (Mt. 3,2), tal era el estribillo de su ense\u00f1anza.  Hombres de todas las condiciones se congregaban a su alrededor.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">All\u00ed hab\u00eda fariseos y saduceos; estos \u00faltimos atra\u00eddos quiz\u00e1 por curiosidad y escepticismo, los primeros esperando posiblemente una palabra de alabanza por sus numeros\u00edsimas imposiciones y pr\u00e1cticas, y todos, probablemente, m\u00e1s ansiosos de ver de cu\u00e1l de las sectas rivales ordenar\u00eda el nuevo profeta que se siguieran las instrucciones. Pero Juan puso al descubierto su hipocres\u00eda. Sacando sus ejemplos del escenario que los rodeaba, e incluso, seg\u00fan el modo oriental, haciendo un juego de palabras (abanimbanium), fustig\u00f3 su orgullo con esta bien merecida reprimenda: \u00abRaza de v\u00edboras, \u00bfqui\u00e9n os ha ense\u00f1ado a huir de la ira inminente? Dad, pues, dignos frutos de conversi\u00f3n, y no and\u00e9is diciendo en vuestro interior: Tenemos por padre a Abraham; pues os digo que puede Dios de estas piedras dar hijos a Abraham. Y ya est\u00e1 el hacha puesta en la ra\u00edz de los \u00e1rboles; y todo \u00e1rbol que no d\u00e9 buen fruto ser\u00e1 cortado y arrojado al fuego\u00bb (Mt. 3,7-10; Lc. 3,7-9). Estaba claro que algo hab\u00eda que hacer. Los hombres de buena voluntad entre los que escuchaban preguntaban: \u00ab\u00bfQu\u00e9 debemos hacer?\u00bb (Probablemente algunos eran ricos y, seg\u00fan la costumbre del pueblo en tales circunstancias, estaban vestidos con dos t\u00fanicas- Josefo, \u00abAntig.\u00bb, XVIII, v, 7). \u00abY \u00e9l les respond\u00eda: El que tenga dos t\u00fanicas, que las reparta con el que no tiene; el que tenga para comer, que haga lo mismo\u00bb (Lc. 3,11). Algunos eran publicanos; a ellos les orden\u00f3 no exigir m\u00e1s que lo que estaba fijado por la ley (Lc. 3,13). A los soldados (probablemente polic\u00edas jud\u00edos) les recomend\u00f3 que no hicieran violencia a nadie, ni denunciaran falsamente a ninguno, y que se contentaran con su paga. (Lc. 3,14). En otras palabras, les advirti\u00f3 contra la confianza en sus privilegios nacionales, no aprob\u00f3 los dogmas de ninguna secta, ni abog\u00f3 por el abandono del forma de vida ordinaria de cada uno, sino que (predic\u00f3) la fidelidad y honradez en el cumplimiento de los deberes propios, y la humilde confesi\u00f3n de los propios pecados.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para confirmar las buenas disposiciones de sus oyentes, Juan los bautizaba en el Jord\u00e1n, \u00abdiciendo que el bautismo era bueno, no tanto para liberar a uno de ciertos pecados [cf. Santo Tom\u00e1s, \u00abSumm. Theol., III, A. XXXVIII, a. 2 y 3] como para purificar el cuerpo, estando ya el alma limpia de sus corrupciones por la justicia\u00bb (Josefo, \u00abAntig.\u00bb, XVIII, vii). Este rasgo de su ministerio, m\u00e1s que ning\u00fan otro, atrajo la atenci\u00f3n p\u00fablica hasta tal punto que fue apodado \u00abel Bautista\u00bb (esto es, el que bautiza) incluso durante su vida (por Cristo, Mt. 11,11; por sus propios disc\u00edpulos, Lc. 7,20; por Herodes, Mt. 14,2; por Herod\u00edas, Mt. 14,3). Aun as\u00ed su derecho a bautizar fue cuestionado por algunos (Jn. 1,5); los fariseos y letrados rehusaron someterse a esta ceremonia, con el argumento de que el bautismo, como una preparaci\u00f3n para el reino de Dios, s\u00f3lo estaba relacionado con el Mes\u00edas (Ezequiel 36,25; Zacar\u00edas 13,1, etc.), El\u00edas y el profeta del que se habla en el Deuteronomio 18,15. La r\u00e9plica de Juan fue que \u00e9l hab\u00eda sido divinamente \u00abenviado a bautizar con agua\u00bb (Jn. 1,33); a esto, m\u00e1s tarde, nuestro Salvador aport\u00f3 su testimonio, cuando, en respuesta a los fariseos que intentaban tenderle una trampa, impl\u00edcitamente declar\u00f3 que el bautismo de Juan era del cielo (Mc.  11,30). Mientras bautizaba, Juan, para que la gente no pudiera creer \u00absi no ser\u00eda \u00e9l el Cristo\u00bb (Lc. 3,15), no dej\u00f3 de insistir en que la suya era s\u00f3lo una misi\u00f3n de precursor: \u00abYo os bautizo con agua; pero viene el que es m\u00e1s fuerte que yo, y no merezco desatarle la correa de sus sandalias. \u00c9l os bautizar\u00e1 en el Esp\u00edritu Santo y en el fuego. En su mano tiene el bieldo para limpiar su era y recoger el trigo en su granero; pero la paja la quemar\u00e1 con fuego que no se apaga\u00bb (Lc. 3,15,17). Fuera cual fuese lo que Juan quer\u00eda decir con su bautismo \u00abde fuego\u00bb, en todo caso, defini\u00f3 claramente en esta declaraci\u00f3n su relaci\u00f3n con el que hab\u00eda de venir.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aqu\u00ed no vendr\u00e1 mal tratar sobre el escenario del ministerio del Precursor. La localidad debe buscarse en la parte del valle del Jord\u00e1n (Lc. 3,3) que es llamada el desierto (Mc. 1,4). En relaci\u00f3n con esto se mencionan dos lugares en el Cuarto Evangelio: Betania (Jn. 1,28) y Ain\u00f3n (Jn. 3,23). Respecto a Betania la versi\u00f3n Betabara, primero dada por Or\u00edgenes, puede descartarse; pero el erudito alejandrino estaba quiz\u00e1 menos equivocado al sugerir la otra versi\u00f3n, Bethara, posiblemente una forma griega de Betharan; en cualquier caso, el sitio en cuesti\u00f3n debe ser buscado \u00abal otro lado del Jord\u00e1n\u00bb (Jn. 1,28). El segundo lugar, Ain\u00f3n, \u00abcerca de Salim\u00bb (Jn. 3,23), el punto m\u00e1s al norte se\u00f1alado en el mapa del mosaico de Madaba, se describe en el \u00abOnomasticon\u00bb de Eusebio como estando a ocho millas de Seythopolis (Beisan), y debe buscarse probablemente en Ed-Deir o El-Ftur, a poca distancia del Jord\u00e1n (Lagrange, en \u00abRevue Biblique\u00bb, IV, 1895, pags. 502-5). Adem\u00e1s, una tradici\u00f3n establecida de antiguo, que se remonta al a\u00f1o 333, asocia la actividad del Precursor, particularmente el Bautismo del Se\u00f1or, con los alrededores de Deir Mar-Yuhanna (Qasr el-Yehud).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Precursor hab\u00eda estado predicando y bautizando durante alg\u00fan tiempo (cu\u00e1nto exactamente no se sabe), cuando Jes\u00fas vino de Galilea al Jord\u00e1n a ser bautizado por \u00e9l. \u00bfPor qu\u00e9, puede preguntarse, \u00abel que no cometi\u00f3 pecado\u00bb (I Ped. 2,22) buscar\u00eda \u00abel bautismo de conversi\u00f3n para el perd\u00f3n de los pecados\u00bb de Juan (Lc. 3,3)? Los Padres de la Iglesia responden muy apropiadamente que \u00e9sta fue la ocasi\u00f3n prevista por el Padre en que Jes\u00fas iba a manifestarse ante el mundo como Hijo de Dios; adem\u00e1s, al someterse a \u00e9l, Jes\u00fas sancionaba el bautismo de Juan. \u00abPero Juan trataba de imped\u00edrselo diciendo: Soy yo el que necesita ser bautizado por ti, \u00bfy t\u00fa vienes a m\u00ed?\u00bb (Mt. 3,14). Estas palabras, que implican que Juan conoc\u00eda a Jes\u00fas, est\u00e1n en aparente contradicci\u00f3n con una ulterior declaraci\u00f3n de Juan registrada en el Cuarto Evangelio: \u00abYo no le conoc\u00eda\u00bb (Jn. 1,33). La mayor\u00eda de los int\u00e9rpretes toman esto como que el Precursor ten\u00eda alguna intuici\u00f3n de que Jes\u00fas fuera el Mes\u00edas: indican \u00e9sta como la raz\u00f3n por la que Juan al principio rehus\u00f3 bautizarlo; pero la manifestaci\u00f3n celestial, unos momentos despu\u00e9s, cambi\u00f3 esta intuici\u00f3n en conocimiento perfecto: \u00abRespondi\u00f3le Jes\u00fas: D\u00e9jame ahora, pues conviene que as\u00ed cumplamos toda justicia. Entonces le dej\u00f3. Bautizado Jes\u00fas, sali\u00f3 luego del agua; y en esto se abrieron los cielos&#8230;Y una voz que ven\u00eda de los cielos dijo: Este es mi hijo muy amado, en quien me complazco\u00bb (Mt. 3,15-17).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tras su bautismo, mientras Jes\u00fas estaba predicando por las ciudades de Galilea, yendo a Judea s\u00f3lo ocasionalmente para las fiestas, Juan continu\u00f3 su ministerio en el valle del Jord\u00e1n. Fue en esta \u00e9poca \u00abcuando los jud\u00edos enviaron donde \u00e9l desde Jerusal\u00e9n sacerdotes y levitas a preguntarle: \u00bfQui\u00e9n eres t\u00fa? \u00c9l confes\u00f3, y no neg\u00f3; confes\u00f3: Yo no soy el Cristo. Y le preguntaron: \u00bfQu\u00e9, pues? \u00bfEres t\u00fa El\u00edas? \u00c9l dijo: No lo soy \u00bfEres t\u00fa el profeta? Respondi\u00f3: No. Entonces le dijeron: \u00bfQui\u00e9n eres, pues, para que demos respuesta a los que nos han enviado? \u00bfQu\u00e9 dices de ti mismo? Dijo \u00e9l: Yo soy la voz que clama en el desierto: Rectificad el camino del Se\u00f1or, como dijo el profeta Isa\u00edas\u00bb (Juan 1, 19-23). Juan neg\u00f3 ser el profeta El\u00edas, a quien los jud\u00edos estaban esperando (Mt. 17,10; Mc. 9,10). Ni lo admiti\u00f3 Jes\u00fas, aunque sus palabras a sus disc\u00edpulos parecen a primera vista se\u00f1alar ese camino, \u00abCiertamente El\u00edas ha de venir a restaurarlo todo. Os digo, sin embargo, que El\u00edas ha venido ya\u00bb (Mt. 17,11; Mc. 9,11-12). San Mateo se\u00f1ala que \u00ablos disc\u00edpulos comprendieron que se refer\u00eda a Juan el Bautista\u00bb (Mt. 17,13). Esto era lo mismo que decir, \u00abEl\u00edas no va a venir en forma humana.\u00bb Pero al hablar a la multitud, Jes\u00fas explic\u00f3 que llamaba a Juan El\u00edas en sentido figurado: \u00abSi quer\u00e9is admitirlo, \u00e9l es El\u00edas, el que iba a venir. El que tenga o\u00eddos, que oiga\u00bb (Mateo, 11, 14,15). Esto hab\u00eda sido anticipado por el \u00e1ngel cuando, al anunciar a Zacar\u00edas el nacimiento de Juan, predijo que el ni\u00f1o preceder\u00eda al Se\u00f1or \u00abcon el esp\u00edritu y el poder de El\u00edas\u00bb (Lucas, 1, 17). \u00abAl siguiente d\u00eda vio a Jes\u00fas venir hacia \u00e9l y dijo: He ah\u00ed el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. \u00c9ste es por quien yo dije: Viene un hombre detr\u00e1s de m\u00ed, que se ha puesto delante de m\u00ed, porque exist\u00eda antes que yo&#8230;pero he venido a bautizar con agua para que \u00e9l sea manifestado a Israel&#8230;Y yo no le conoc\u00eda, pero el que me envi\u00f3 a bautizar con agua me dijo: Aquel sobre quien veas que baja el Esp\u00edritu y se queda sobre \u00e9l, \u00e9se es el que bautiza con el Esp\u00edritu Santo. Y yo lo he visto y doy testimonio de que este es el Hijo de Dios\u00bb (Juan 1, 20-34).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entre los muchos oyentes que rodeaban a San Juan, algunos, m\u00e1s profundamente conmovidos por su doctrina, permanecieron con \u00e9l, formando as\u00ed, como alrededor de otros famosos doctores de la ley, un grupo de disc\u00edpulos. A estos exhortaba a ayunar (Marcos, 2, 18), a estos ense\u00f1aba formas especiales de oraci\u00f3n (Lucas, 5, 33; 11, 1). Su n\u00famero, seg\u00fan la literatura pseudo-clementina, llegaba a treinta (Hom. ii, 23). Entre ellos estaba Andr\u00e9s de Betsaida de Galilea (Juan, 1, 44). Un d\u00eda, cuando Jes\u00fas pasaba a lo lejos, Juan le se\u00f1al\u00f3 y repiti\u00f3 su declaraci\u00f3n anterior: \u00abHe ah\u00ed el Cordero de Dios\u00bb. Entonces Andr\u00e9s, con otro disc\u00edpulo de Juan, al o\u00edr esto, siguieron a Jes\u00fas (Juan, 1, 36-38). El relato de la vocaci\u00f3n de Andr\u00e9s y Sim\u00f3n difiere materialmente del que encontramos en San Mateo, San Marcos y San Lucas; aunque puede percibirse que San Lucas, en particular, narra de tal manera el encuentro de los dos hermanos con el Salvador, que podemos deducir que ya lo conoc\u00edan. Ahora bien, por otra parte, puesto que el Cuarto Evangelio no dice que Andr\u00e9s y su compa\u00f1ero dejaran en el acto sus ocupaciones para dedicarse exclusivamente al Evangelio o a su preparaci\u00f3n, no hay claramente discordancia absoluta entre la narraci\u00f3n de los tres primeros Evangelios y el de San Juan.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Precursor, tras un lapso de varios meses, aparece de nuevo en escena, y a\u00fan est\u00e1 predicando y bautizando a orillas del Jord\u00e1n (Juan, 3, 23). Jes\u00fas, mientras tanto, hab\u00eda reunido a su alrededor un s\u00e9quito de disc\u00edpulos, y vino \u00abal pa\u00eds de Judea; y all\u00ed se estaba con ellos y bautizaba\u00bb (Juan, 3, 22) &#8211; \u00abaunque no era Jes\u00fas mismo el que bautizaba, sino sus disc\u00edpulos\u00bb (Juan, 4, 2) &#8211; \u00abSe suscit\u00f3 una discusi\u00f3n entre los disc\u00edpulos de Juan y los jud\u00edos [los mejores textos griegos tienen \u00abun jud\u00edo\u00bb] acerca de la purificaci\u00f3n\u00bb (Juan, 3, 25), lo que quiere decir, como se sugiere por el contexto, acerca del valor relativo de ambos bautismos. Los disc\u00edpulos de Juan fueron a \u00e9l: \u00abRabb\u00ed, el que estaba contigo al otro lado del Jord\u00e1n, aquel de quien diste testimonio, mira, est\u00e1 bautizando y todos se van con \u00e9l\u00bb (Juan, 3, 26-27). Indudablemente quer\u00edan decir que Jes\u00fas deber\u00eda ceder ante Juan que le hab\u00eda recomendado, y que, al bautizar, estaba usurpando los derechos de Juan. \u00abJuan respondi\u00f3: Nadie puede arrogarse nada si no se le ha dado del cielo. Vosotros mismos sois testigos de que dije: Yo no soy el Cristo, sino que he sido enviado delante de \u00e9l. El que tiene a la novia es el novio; pero el amigo del novio, el que asiste y le oye, se alegra mucho con la voz del novio. Esta es, pues, mi alegr\u00eda, que ha alcanzado su plenitud. Es preciso que \u00e9l crezca y que yo disminuya. El que viene de arriba est\u00e1 por encima de todos: el que es de la tierra, es de la tierra y habla de la tierra. El que viene del cielo est\u00e1 por encima de todos: da testimonio de lo que ha visto y o\u00eddo\u00bb (Juan, 3, 27-36).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La narraci\u00f3n anterior recuerda el hecho antes mencionado (Juan, 1, 28), de que parte del ministerio del Bautista se ejerci\u00f3 en Perea: Ain\u00f3n, el otro escenario de sus acciones, estaba junto a las fronteras de Galilea; Perea y Galilea formaban la tetrarqu\u00eda de Herodes Antipas. Este pr\u00edncipe, digno hijo de su padre, Herodes el Grande, se hab\u00eda casado, probablemente por razones pol\u00edticas, con la hija de Aretas, rey de los nabateos. Pero durante una visita a Roma, se enamor\u00f3 de su sobrina Herod\u00edas, esposa de su hermanastro Filipo (hijo de Mariamne la joven), y la indujo a venirse a Galilea. Cu\u00e1ndo y d\u00f3nde se encontr\u00f3 el Precursor con Herodes, no se nos dice, pero por los Evangelios Sin\u00f3pticos sabemos que Juan se atrevi\u00f3 a reprochar al tetrarca sus malas acciones, especialmente su adulterio p\u00fablico. Herodes, influido por Herod\u00edas, no permiti\u00f3 al importuno recriminador marchar sin castigo: \u00abenvi\u00f3 a prender a Juan y le encaden\u00f3 en prisi\u00f3n\u00bb. Josefo nos cuenta una historia bastante distinta, que contiene tal vez un elemento de verdad. \u00abComo se api\u00f1aban alrededor de Juan grandes multitudes, Herodes sinti\u00f3 miedo de que abusara de su autoridad moral sobre ellas para incitarlas a la rebeli\u00f3n, lo que har\u00edan si se lo mandaba; por tanto pens\u00f3 como lo m\u00e1s sabio, para evitar posibles sucesos, quitar de en medio al peligroso predicador&#8230; y lo encarcel\u00f3 en la fortaleza de Maqueronte\u00bb (\u00abAntig.\u00bb, XVIII, v, 2). Cualquiera que fuera el motivo principal de la pol\u00edtica del tetrarca, es seguro que Herod\u00edas alimentaba un amargo odio contra Juan. \u00abHerod\u00edas le aborrec\u00eda y quer\u00eda quitarle la vida\u00bb (Marcos, 6,19). Aunque Herodes al principio compart\u00eda su deseo, \u00abtem\u00eda a la gente porque le ten\u00edan por profeta\u00bb (Mateo, 14, 5). Despu\u00e9s de un tiempo este resentimiento de Herodes parece haberse reducido, pues, seg\u00fan Marcos, 6, 19,20, escuchaba a Juan con gusto e hizo muchas cosas a sugerencia de \u00e9l.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Juan, en su prisi\u00f3n, era asistido por sus disc\u00edpulos, que le manten\u00edan en contacto con los acontecimientos del momento. As\u00ed se enter\u00f3 de las maravillas efectuadas por Jes\u00fas. En este punto no se puede suponer que la fe de Juan vacilara lo m\u00e1s m\u00ednimo. Algunos de sus disc\u00edpulos, sin embargo, no estaban convencidos por sus palabras de que Jes\u00fas era el Mes\u00edas. Por consiguiente, los envi\u00f3 a Jes\u00fas, mand\u00e1ndoles decir: \u00abJuan el Bautista nos ha enviado para que te digamos: \u00bfEres t\u00fa el que ha de venir o debemos esperar a otro? (Y en aquel momento cur\u00f3 a muchos [del pueblo] de sus enfermedades y dolencias y malos esp\u00edritus, y dio vista a muchos ciegos.) Y les respondi\u00f3: Id y contad a Juan lo que hab\u00e9is visto y o\u00eddo: los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos quedan limpios, los sordos oyen, los muertos resucitan, se anuncia a los pobres la Buena Nueva; \u00a1y dichoso aquel que no se escandalice de m\u00ed!\u00bb (Lucas, 7,20-23; Mateo, 11, 3-6).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">C\u00f3mo afect\u00f3 esta entrevista a los disc\u00edpulos de Juan, no lo sabemos; pero conocemos el elogio de Juan que sali\u00f3 de los labios de Jes\u00fas: \u00abCuando los mensajeros de Juan se alejaron, se puso a hablar de Juan a la gente: \u00bfQu\u00e9 salisteis a ver en el desierto? \u00bfUna ca\u00f1a agitada por el viento?\u00bb Todos sab\u00edan muy bien por qu\u00e9 Juan estaba en prisi\u00f3n, y que en su cautividad era m\u00e1s que nunca el campe\u00f3n imp\u00e1vido de la verdad y la virtud. -\u00ab\u00bfQu\u00e9 salisteis a ver, si no? \u00bfUn hombre vestido con ropas elegantes? Los que visten magn\u00edficamente y viven con molicie est\u00e1n en los palacios. Entonces, \u00bfqu\u00e9 salisteis a ver? \u00bfUn profeta? S\u00ed, os lo aseguro, y m\u00e1s que un profeta. Este es de quien est\u00e1 escrito: He aqu\u00ed que yo env\u00edo mi mensajero delante de ti, el cual te preparar\u00e1 por delante el camino. Os digo: Entre los nacidos de mujer no hay ninguno m\u00e1s grande que Juan el Bautista\u00bb (Lucas, 7, 24-28). Y a continuaci\u00f3n, Jes\u00fas se\u00f1al\u00f3 la inconsistencia del mundo en sus opiniones tanto sobre \u00e9l como sobre su precursor: \u00abHa venido Juan el Bautista, que no com\u00eda pan ni beb\u00eda vino, y dec\u00eds: Tiene un demonio. Ha venido el Hijo del hombre, que come y bebe, y dec\u00eds: Ah\u00ed ten\u00e9is a un comil\u00f3n y un borracho, amigo de publicanos y pecadores. Y la sabidur\u00eda se ha acreditado por todos sus hijos\u00bb (Lucas, 7, 33-35).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">San Juan languideci\u00f3 probablemente durante alg\u00fan tiempo en la fortaleza de Maqueronte, pero la ira de Herod\u00edas, a diferencia de la de Herodes, nunca disminuy\u00f3: aguardaba su oportunidad. Esta lleg\u00f3 en la fiesta de cumplea\u00f1os que Herodes, seg\u00fan la moda romana, dio a los \u00abmagnates, a los tribunos, y a los principales de Galilea. Entr\u00f3 la hija de la misma Herod\u00edas [Josefo da su nombre: Salom\u00e9], danz\u00f3, y gust\u00f3 mucho a Herodes y a los comensales. El rey dijo entonces a la muchacha: P\u00eddeme lo que quieras y te lo dar\u00e9&#8230;Sali\u00f3 la muchacha y pregunt\u00f3 a su madre: \u00bfQu\u00e9 voy a pedir? Y ella le contest\u00f3: La cabeza de Juan el Bautista. Entrando al punto apresuradamente adonde estaba el rey, le pidi\u00f3: Quiero que ahora mismo me des, en una bandeja, la cabeza de Juan el Bautista. El rey se llen\u00f3 de tristeza, pero no quiso desairarla a causa del juramento y de los comensales. Y al instante mand\u00f3 el rey a uno de su guardia, con orden de traerle la cabeza de Juan&#8230; y se la dio a la muchacha, y la muchacha se la dio a su madre\u00bb (Marcos, 6, 21-28). As\u00ed ocurri\u00f3 que la muerte del m\u00e1s grande \u00abentre los nacidos de mujer\u00bb fue el premio otorgado a una bailarina, el peaje exigido por un juramento imprudente, criminalmente mantenido (San Agust\u00edn). Incluso los jud\u00edos se conmovieron por una ejecuci\u00f3n tan injustificable, y atribuyeron a la venganza divina la derrota sufrida despu\u00e9s por Herodes a manos de Aretas, su leg\u00edtimo suegro (Josefo, loc. cit). Los disc\u00edpulos de Juan, al enterarse de su muerte, \u00abvinieron a recoger el cuerpo y le dieron sepultura\u00bb (Marcos, 6, 29), \u00abluego fueron a informar a Jes\u00fas\u00bb (Mateo, 14, 12).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La duradera impresi\u00f3n dejada por el Precursor sobre los que estuvieron bajo su influencia no se puede ilustrar mejor que mencionando el temor que sobrecogi\u00f3 a Herodes cuando oy\u00f3 las maravillas obradas por Jes\u00fas, quien, en su opini\u00f3n, no era sino Juan el Bautista vuelto a la vida (Mateo, 14, 1,2,etc.). La influencia del Precursor no muri\u00f3 con \u00e9l. Fue de largo alcance, adem\u00e1s, como sabemos por Hechos, 18, 25; 19, 3, donde encontramos que pros\u00e9litos en \u00c9feso hab\u00edan recibido de Apolo y otros el bautismo de Juan. Adem\u00e1s los primeros autores cristianos hablan de una secta que tomaba su nombre de Juan y se aten\u00eda s\u00f3lo a su bautismo. La fecha asignada en los calendarios lit\u00fargicos a la muerte de Juan el Bautista, 29 de Agosto, apenas se puede considerar fiable, porque no se basa casi en documentos dignos de confianza. El lugar de su sepultura ha sido fijado por una antigua tradici\u00f3n en Sebaste (Samaria). Pero si hay algo de verdad en la afirmaci\u00f3n de Josefo, de que Juan fue ejecutado en Maqueronte, es dif\u00edcil comprender por qu\u00e9 fue enterrado tan lejos de la fortaleza herodiana. Aun as\u00ed, es perfectamente posible que, en una fecha posterior que nos es desconocida, sus sagrados restos fueran llevados a Sebaste. En cualquier caso, hacia mediados del Siglo IV, su tumba era venerada all\u00ed, como sabemos por el testimonio de Rufino y Teodoreto. Estos autores a\u00f1aden que el santuario fue profanado en tiempos de Juliano el Ap\u00f3stata (hacia el a\u00f1o 362), siendo parcialmente quemados los huesos. Una parte de las reliquias rescatadas fueron llevadas a Jerusal\u00e9n, luego a Alejandr\u00eda; y all\u00ed, el 27 de Mayo de 395, estas reliquias fueron depositadas en la magn\u00edfica bas\u00edlica ahora dedicada al Precursor en el sitio del otrora famoso templo de Serapis. La tumba de Sebaste continu\u00f3, no obstante, siendo visitada por piadosos peregrinos, y San Jer\u00f3nimo aporta testimonio de los milagros all\u00ed obrados. Tal vez algunas de las reliquias fueron devueltas a Sebaste. Otras partes en diferentes \u00e9pocas lograron llegar a muchos santuarios del mundo cristiano, y es larga la lista de iglesias que afirman poseer una parte del preciado tesoro. Lo que sucedi\u00f3 con la cabeza del Precursor es dif\u00edcil de determinar. Nic\u00e9foro (I, ix) y Metarastes dicen que Herod\u00edas la enterr\u00f3 en la fortaleza de Maqueronte; otros insisten en que fue enterrada en el palacio de Herodes en Jerusal\u00e9n; all\u00ed fue encontrada durante el reinado de Constantino, y de all\u00ed secretamente llevada a Emesa, en Fenicia, d\u00f3nde se ocult\u00f3, permaneciendo desconocido el lugar durante a\u00f1os, hasta que se manifest\u00f3 por revelaci\u00f3n en el a\u00f1o 453. En las muchas y discordantes informaciones relativas a esta reliquia, predomina por desgracia mucha inseguridad; las discrepancias en casi todos los puntos hacen el problema tan intrincado como para impedir una soluci\u00f3n. Esta insigne reliquia, en todo o en parte, es reclamada por varias iglesias, entre ellas Amiens, Nemours, St.Jean d&#8217;Angeli (Francia), San Silvestro in Capite (Roma). Este hecho lo retrotrae Tillemont a una confusi\u00f3n de un San Juan por otro, una explicaci\u00f3n que, en algunos casos, parece estar fundada sobre buenas bases y justifica esta multiplicaci\u00f3n, de otra forma problem\u00e1tica, de reliquias.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La veneraci\u00f3n tributada desde tan temprano y en tantos lugares a las reliquias de San Juan Bautista, el celo con el que muchas iglesias han sostenido en todas las \u00e9pocas sus infundadas pretensiones a algunas de sus reliquias, las innumerables iglesias, abad\u00edas, ciudades y familias religiosas colocadas bajo su patronato, la frecuencia de su nombre entre la gente cristiana, todo atestigua la antig\u00fcedad y extensa difusi\u00f3n de la devoci\u00f3n al Precursor. La conmemoraci\u00f3n de su nacimiento es una de las fiestas m\u00e1s antiguas, si no la m\u00e1s antigua, introducida tanto en la liturgia griega como en la latina para venerar a un santo. Pero, \u00bfpor qu\u00e9 es la fiesta propia, como lo fue, de San Juan el d\u00eda de su nacimiento, mientras que en los dem\u00e1s santos es el d\u00eda de su muerte? Porque se entiende que el nacimiento de quien, a diferencia del resto, estaba \u00ablleno del Esp\u00edritu Santo desde el seno de su madre\u00bb, debe ser se\u00f1alado como un d\u00eda de triunfo. La celebraci\u00f3n de la Degollaci\u00f3n de San Juan Bautista, el 29 de Agosto, disfruta casi de la misma antig\u00fcedad. Encontramos tambi\u00e9n en los martirologios m\u00e1s antiguos menci\u00f3n de una fiesta de la Concepci\u00f3n del Precursor el 24 de Septiembre. Pero la celebraci\u00f3n m\u00e1s solemne en honor de este santo fue siempre la de su Natividad, precedida hasta recientemente por un ayuno. Muchos lugares adoptaron la costumbre introducida por San Sabas de tener un doble oficio este d\u00eda, como en el d\u00eda de Navidad. El primer oficio, que pretend\u00eda significar el tiempo de la ley y los profetas que duraba hasta San Juan (Lucas, 16, 16), comenzaba a la puesta de sol, y se cantaba sin aleluya; el segundo, que significaba la celebraci\u00f3n de la apertura del tiempo de gracia, y se alegraba con el canto del aleluya, se celebraba durante la noche. La similitud de la fiesta de San Juan con la de Navidad se llevaba m\u00e1s lejos, pues otra caracter\u00edstica del 24 de Junio era la celebraci\u00f3n de tres misas: la primera, a altas horas de la noche, recordaba su misi\u00f3n de Precursor; la segunda, al amanecer, conmemoraba el bautismo que \u00e9l confer\u00eda; y la tercera, a la hora de tercia, veneraba su santidad. Toda la liturgia del d\u00eda, repetidamente enriquecida por las a\u00f1adiduras de varios Papas, era comparable en evocaci\u00f3n y belleza a la liturgia de Navidad. Tan sagrado se juzgaba el d\u00eda de San Juan que dos ej\u00e9rcitos rivales, habi\u00e9ndose encontrado frente a frente un 23 de Junio, de com\u00fan acuerdo aplazaron la batalla hasta el d\u00eda siguiente de la fiesta (Batalla de Fontenay, 841). \u00abLa alegr\u00eda, que es la caracter\u00edstica del d\u00eda, irradiaba de los recintos sagrados. Las agradables noches de verano, en la octava de San Juan, daban libre campo a un despliegue popular de alegre fe entre las diversas nacionalidades. Apenas los \u00faltimos rayos del sol poniente se apagaban cuando, por todo el mundo, inmensas columnas de llamas surg\u00edan de todas las cimas de las monta\u00f1as, y en un instante, toda ciudad, pueblo, y aldea se iluminaba\u00bb (Gu\u00e9ranger). La costumbre de las \u00abhogueras de San Juan\u00bb, sea cual sea su origen, permanece hasta ahora en ciertas regiones.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<b>Bibliograf\u00eda<\/b>:  Aparte de los Evangelios y los consiguientes comentarios, JOSEFO y las muchas Vidas de Cristo, EUSEBIO, Hist Eccl. I, XI; Acta pour servir a l&#8217;histoire eccles., I (Bruselas, 1732), 36-47; notas pags.210-222&#160;; HOTTINGER, Historia Orientalis (Zurich, 1660), 144-149&#160;; PACIANDI, De cultu J.Baptiste en Antiq. Christ., III (Roma, 1755); LEOPOLD, Johannes der Taufer (Lubeck, 1838); CHIARAMONTE, Vita de San Giovanni Battista (Tur\u00edn, 1892) YESTIVEL, San Juan Bautista (Madrid, 1909).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Fuente<\/b>:  Souvay, Charles. \u00abSt. John the Baptist.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 8. New York: Robert Appleton Company, 1910. <br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/08486b.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Francisco V\u00e1zquez\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<b>Enlaces relacionados con San Juan Bautista<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Selecci\u00f3n de Jos\u00e9 G\u00e1lvez Kr\u00fcger\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[1] Sermon panegyrico, que en las solemnes fiestas a San Juan&#8230;\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las fuentes principales relativas a la vida y ministerio de San Juan Bautista son los Evangelios can\u00f3nicos. De estos, San Lucas es el m\u00e1s completo, pues recoge las maravillosas circunstancias que acompa\u00f1aron el nacimiento del Precursor y detalles sobre su ministerio y su muerte. Bautismo de Cristo en el r\u00edo Jord\u00e1n. El Evangelio seg\u00fan San &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/san-juan-bautista\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abSAN JUAN BAUTISTA\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-25496","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/25496","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=25496"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/25496\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=25496"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=25496"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=25496"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}