{"id":25503,"date":"2016-02-05T17:15:39","date_gmt":"2016-02-05T22:15:39","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/san-juan-crisostomo-libro-del-sacerdocio-i\/"},"modified":"2016-02-05T17:15:39","modified_gmt":"2016-02-05T22:15:39","slug":"san-juan-crisostomo-libro-del-sacerdocio-i","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/san-juan-crisostomo-libro-del-sacerdocio-i\/","title":{"rendered":"SAN JUAN CRISOSTOMO: LIBRO DEL SACERDOCIO I"},"content":{"rendered":"<p><p style=\"text-align: justify;\">I.<br \/>\nMuchos amigos he tenido sencillos, y verdaderos, que entendieron, y guardan escrupulosamente las leyes de la amistad; pero uno entre estos muchos ha sido, el que se\u00f1al\u00e1ndose en amarme, ha procurado dejarlos tan atr\u00e1s, como estos dejaron a los que s\u00f3lo ten\u00edan conmigo una vulgar correspondencia. Era \u00e9ste uno de aqu\u00e9llos, que jam\u00e1s se apart\u00f3 de mi lado; porque habi\u00e9ndose aplicado a unos mismos estudios, y tenido unos mismos maestros, era siempre una nuestra inclinaci\u00f3n, y cuidado en las ciencias a que nos aplic\u00e1bamos, y no diferente el deseo de ambos, porque proced\u00eda de unos mismos principios. Ni dur\u00f3 esto s\u00f3lo aquel tiempo que frecuent\u00e1bamos las escuelas; continu\u00f3 tambi\u00e9n, cuando habi\u00e9ndolas dejado, fue necesario deliberar sobre el estado m\u00e1s conveniente de vida que deb\u00edamos abrazar; aun en este lance fueron muy conformes nuestros sentimientos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">II.<br \/>\nFuera de \u00e9stas, hab\u00eda otras muchas causas, por las que se conservaba entre nosotros invariable, y constante esta uniformidad. Ninguno de los dos pod\u00eda vanagloriarse sobre el otro por la nobleza de su patria; ni a m\u00ed me sobraban conveniencias, ni \u00e9l se ve\u00eda acosado de una extremada pobreza; sino que a la proporci\u00f3n de nuestros haberes correspond\u00eda la uniformidad de nuestras voluntades; era igualmente honrada nuestra familia. Finalmente, no hab\u00eda cosa que no conspirase a formar la uni\u00f3n estrecha de nuestros \u00e1nimos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">III.<br \/>\nPero cuando lleg\u00f3 el tiempo de que aquel hombre feliz abrazase el instituto mon\u00e1stico, y siguiese la verdadera filosof\u00eda; ya desde entonces quedaron desiguales nuestros pesos: su balanza se levantaba en alto, al paso que yo, enredado en los deseos del siglo, hacia bajar la m\u00eda, y la violentaba a que quedase oprimida, carg\u00e1ndola de pensamientos juveniles. Aun entonces permanec\u00eda entre nosotros, del mismo modo que antes, una firme y constante amistad; pero deb\u00eda interrumpirse nuestro trato. \u00bfC\u00f3mo era posible que pudi\u00e9semos mantenerlo continuo, siendo nuestras ocupaciones tan diversas?\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero luego que comenc\u00e9 yo tambi\u00e9n, poco a poco, a sacar la cabeza de entre las tempestades de la vida, me recibi\u00f3 en esta ocasi\u00f3n con los brazos abiertos; pero ni aun as\u00ed pudimos conservar nuestra primera igualdad: porque habi\u00e9ndome prevenido en el tiempo, y manifestado un ardor de \u00e1nimo incre\u00edble, se levantaba todav\u00eda sobre m\u00ed, llegando a tocar un punto de elevaci\u00f3n muy grande.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">IV.<br \/>\nSin embargo, siendo \u00e9l de una \u00edndole muy buena, y haciendo gran aprecio de mi amistad, abandon\u00f3 la compa\u00f1\u00eda de todos los otros, por pasar en la m\u00eda todo el tiempo. Esto es lo que ya mucho tiempo antes vivamente hab\u00eda deseado, pero por mi desidia, como dije, hab\u00edan quedado burlados sus deseos. \u00bfC\u00f3mo pod\u00eda yo, asistiendo continuamente a los tribunales, y andando a caza de diversiones en el teatro, tener gusto en conversar familiarmente con aqu\u00e9l, cuyo pensamiento estaba fijo sobre los libros, y que no se dejaba ver jam\u00e1s en p\u00fablico? De aqu\u00ed es, que habiendo estado hasta entonces separados, luego que me admiti\u00f3 al mismo g\u00e9nero, y m\u00e9todo de vida, sin perder un instante de tiempo, me descubri\u00f3 aquel deseo, que muy anticipadamente hab\u00eda concebido: y no apart\u00e1ndose de mi lado ni una brev\u00edsima parte del d\u00eda, me exhortaba sin cesar, a que dejando cada uno su casa particular, eligi\u00e9semos una habitaci\u00f3n com\u00fan. Lleg\u00f3 a persuadirme, y quedamos determinados a ponerlo ya en ejecuci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">V.<br \/>\nPero los continuos halagos de mi madre, fueron causa de que yo no le concediese esta gracia; mejor dir\u00e9, que no recibiese de \u00e9l este beneficio. Luego que \u00e9sta lleg\u00f3 a entender la deliberaci\u00f3n que yo quer\u00eda tomar, asi\u00e9ndome de la mano, me introdujo en un cuarto retirado de la casa, y haci\u00e9ndome sentar junto a la cama, en donde me hab\u00eda parido, prorrumpi\u00f3 en un mar de l\u00e1grimas, y a\u00f1adiendo palabras, que mov\u00edan m\u00e1s que su llanto, comenz\u00f3 a lamentarse de esta suerte: \u00abHijo m\u00edo, dijo, no me fue permitido disfrutar largamente las virtudes de tu padre, porque Dios as\u00ed o dispuso; a los dolores que yo tuve cuando te par\u00ed, sucedi\u00f3 su muerte, dej\u00e1ndote a ti hu\u00e9rfano y a m\u00ed viuda antes de tiempo y entre los males y trabajos de una viudez, que s\u00f3lo pueden comprender las que los han experimentado.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfQu\u00e9 palabras pueden bastar para explicar aquella tempestad, y turbaci\u00f3n que sufre una mujer joven, cuando apenas salida de la casa de su padre, y sin experiencia alguna de las cosas, repentinamente se halla en medio de un dolor insoportable, y se ve obligada a entrar en pensamientos superiores a su sexo, y a su edad? Porque debe, seg\u00fan yo pienso, atender a corregir el descuido de los dom\u00e9sticos, observando sus malos procederes, haciendo frente a las asechanzas de los parientes, y soportando con generosidad de \u00e1nimo las molestias de aqu\u00e9llos que administran los intereses del p\u00fablico, y su dureza en exigir los tributos. Y si el que ha muerto deja sucesi\u00f3n, si es femenina, aun as\u00ed, deja un cuidado no peque\u00f1o a la madre; pero libre de gasto, y de temores: mas si es varonil, cada d\u00eda la aumenta nuevos sobresaltos, y mayores cuidados. Deja a un lado el consumo de dinero que se necesita hacer, si desea que tenga una educaci\u00f3n correspondiente a su estado. Con todo, ninguna de estas cosas han podido inducirme a que yo abrazase un segundo matrimonio, y que introdujese otro esposo en la casa de tu padre; sino que he permanecido en esta tempestad, y torbellino, y no he rehusado el trabajoso ardor de la viudez, asistida principalmente de la gracia del Se\u00f1or. Ni contribuy\u00f3 poco para esto el gran consuelo que recib\u00eda, viendo continuamente tu semblante, en donde registraba vivamente copiada la imagen de tu difunto padre. De aqu\u00ed es, que siendo t\u00fa ni\u00f1o, y que no sab\u00edas aun articular las palabras, que es cuando m\u00e1s gusto reciben los padres de los hijos, yo ten\u00eda en ti un grand\u00edsimo consuelo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ni t\u00fa podr\u00e1s decirme, o culparme con verdad, que aunque generosamente haya soportado la viudez, no obstante por las incomodidades de \u00e9sta, te he disminuido el patrimonio, como s\u00e9 que ha sucedido a muchos, que han tenido la desgracia de quedar hu\u00e9rfanos como t\u00fa. Pues yo te he conservado intacto todo lo que era tuyo; ni he perdonado a gastos en todo lo que pertenec\u00eda a tu decoro, gastando de lo que era m\u00edo, y de lo que ten\u00eda cuando sal\u00ed de la casa de mi padre.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ni te persuadas que te digo esto por sacarte los colores a la cara: solamente te pido por todo esto una gracia; y es, que no me envuelvas en una segunda viudez, despert\u00e1ndome un dolor, que est\u00e1 ya enteramente adormecido; sino que esperes mi muerte, que tal vez ya no tardar\u00e1. Se puede esperar que los j\u00f3venes lleguen a una larga vejez, pero nosotros, que hemos comenzado ya a envejecer, solo podemos esperar la muerte. Luego que me hayas enterrado, y puesto mis huesos junto a los de tu padre, puedes emprender largas peregrinaciones; entra en el mar que quisieres, pues no tendr\u00e1s alguno que te lo impida; pero mientras que yo respiro, sufre el vivir en mi compa\u00f1\u00eda. No quieras temerariamente, y sin consejo ofender a Dios, poni\u00e9ndome en tan grandes trabajos, sin que de mi parte hayas tenido motivo para ello. Y si t\u00fa puedes culparme de que yo te arrastro a los cuidados de la vida, y de que te obligo a atender a tus cosas, ni\u00e9gate enhorabuena a las leyes de la naturaleza, a la educaci\u00f3n que te he dado, a la compa\u00f1\u00eda, y a todos los otros motivos: huye de m\u00ed, como de un enemigo que te pone asechanzas. Pero si no omito diligencia, para que te sea m\u00e1s f\u00e1cil, y llevadero el camino de esta vida, ya que no otro respeto, a lo menos este lazo te detenga junto a m\u00ed. Pues aunque t\u00fa digas ser infinitos aqu\u00e9llos que te aman; ninguno podr\u00e1 hacer que goces de una libertad como \u00e9sta; porque ninguno hay que estime tu decoro como yo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00c9stas, y otras cosas me dijo mi madre, y yo se las repet\u00ed a aquel generoso var\u00f3n, que no s\u00f3lo no se movi\u00f3 de semejante discurso, sino que insisti\u00f3 con mayor tes\u00f3n en su primera resoluci\u00f3n e instancia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">VI.<br \/>\nHall\u00e1ndonos, pues, en estos t\u00e9rminos, e inst\u00e1ndome \u00e9l continuamente a que condescendiese con sus s\u00faplicas, pero sin acabar yo de resolverme, nos puso a los dos en confusi\u00f3n un rumor que se esparci\u00f3 por la ciudad. Era \u00e9ste, que ser\u00edamos promovidos a la dignidad episcopal.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Luego que yo o\u00ed semejante voz, qued\u00e9 sorprendido de temor, y perplejidad: de temor porque no me obligasen a abrazar contra mi voluntad aquel estado; y de perplejidad, porque no acababa de entender c\u00f3mo pudo venir al pensamiento de aquellos varones el resolver una cosa como \u00e9sta de mi persona; pues volviendo a mirar sobre m\u00ed mismo, no encontraba en m\u00ed cosa que fuese digna de tal honor.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por lo que toca a aquel joven valeroso, vino a buscarme a solas; me dio parte de las voces que corr\u00edan y creyendo que yo las ignorase, me rogaba que en esta ocasi\u00f3n, como en todas las antecedentes, se viese que nuestras acciones y deliberaciones eran unas; que \u00e9l por su parte estaba dispuesto a seguir con prontitud de \u00e1nimo, cualquier camino que yo le mostrase; ya conviniese rehusar, ya abrazar aquel estado.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Viendo, pues, una resoluci\u00f3n tan noble, y creyendo que podr\u00eda causar no peque\u00f1o da\u00f1o a todo el com\u00fan de la Iglesia, si por mi debilidad privaba al reba\u00f1o de Jesucristo de un joven tan bueno y tan \u00fatil para el gobierno de los hombres, no le descubr\u00ed lo que sent\u00eda de estas cosas; aunque hasta entonces, jam\u00e1s hab\u00eda podido sufrir el ocultarle alguno de mis sentimientos. Y a\u00f1adi\u00e9ndole ser muy conveniente dejar para otro tiempo (por no ser cosa que urgiese mucho) el resolver sobre este negocio, lo persuad\u00ed sin dificultad a que dejase por entonces este pensamiento y a que confiase, que si llegaba el caso de abrazar aquel estado, yo le acompa\u00f1ar\u00eda en la determinaci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero no pas\u00f3 mucho tiempo, cuando lleg\u00f3 all\u00ed el que nos hab\u00eda de ordenar: yo me ocult\u00e9, y \u00e9l, ignorante de lo que pasaba, fue con otro pretexto conducido a recibir el yugo, esperando, por lo que yo le hab\u00eda prometido, que sin dificultad lo seguir\u00eda, o que tal vez era \u00e9l el que me segu\u00eda, pues algunos de los que se hallaban presentes, 1 vi\u00e9ndole inquieto por esta especie de violencia, lo enga\u00f1aron diciendo que era cosa indigna, que aqu\u00e9l a quien todos ten\u00edan por atrevido, (se\u00f1al\u00e1ndome a m\u00ed) hubiese cedido con tanta sumisi\u00f3n al juicio de los Padres; y que \u00e9l, que era m\u00e1s modesto y prudente, se mostrase soberbio y amigo de vanagloria, rehusando, repugnando, y contradiciendo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Habiendo cedido a estas razones, luego que supo que yo me hab\u00eda ocultado, fue a buscarme; y entrando en mi cuarto con un aire de semblante muy triste, se sienta junto a m\u00ed, quer\u00eda decir alguna cosa. Pero impedido por la angustia, no pod\u00eda manifestar con las palabras la violencia que padec\u00eda; luego que abr\u00eda los labios para proferir alguna, la opresi\u00f3n interna se la cortaba antes que pasase de los labios.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Vi\u00e9ndolo tan afligido y tan lleno de turbaci\u00f3n, y sabiendo yo la causa, no pude dejar de prorrumpir en risa por el gran gusto que sent\u00eda; y cogi\u00e9ndolo de la mano, me arrojaba a abrazarle, glorificando a Dios, de que mis artificios hubiesen tenido el feliz suceso que yo siempre hab\u00eda deseado.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Luego que advirti\u00f3 en m\u00ed una alegr\u00eda tan extraordinaria, conociendo que yo hasta entonces lo hab\u00eda enga\u00f1ado, tanto m\u00e1s se inquietaba, y lo sent\u00eda.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">VII.<br \/>\nFinalmente, volviendo alg\u00fan tanto sobre s\u00ed de aquella turbaci\u00f3n de \u00e1nimo dijo: Ya que t\u00fa enteramente has abandonado mis intereses, y que tan poco caso haces de m\u00ed, sin que yo pueda entender el motivo, deb\u00edas, a lo menos, atender a tu reputaci\u00f3n. T\u00fa al presente has abierto la boca a todos, y todos a una voz dicen, que llevado del amor de una gloria vana, has rehusado este ministerio; no hay alguno que te libre de este cargo. Yo no me atrevo a presentarme en p\u00fablico: tantos son los que vienen a encontrarme, y los que cada d\u00eda me acusan. Luego que llegan a descubrirme en cualquier parte de la ciudad, tom\u00e1ndome separadamente los que tienen alguna familiaridad con nosotros, cargan sobre m\u00ed la mayor parte de esta culpa. \u201cSabiendo, me dicen, el \u00e1nimo de \u00e9ste, (pues te eran patentes sus secretos) no conven\u00eda que nos lo hubieses ocultado, sino que deb\u00edas haberlo comunicado con nosotros; pues no nos hubiera faltado modo de cogerle en sus mismas redes\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Yo por mi parte no me atrevo, antes me averg\u00fcenzo de responderles, que he ignorado la resoluci\u00f3n, que t\u00fa ya mucho antes hab\u00edas tomado, para que no crean que es pura ficci\u00f3n nuestra amistad. Pues aunque ello sea as\u00ed, como verdaderamente lo es, lo que t\u00fa mismo no podr\u00e1s negar, por lo que acabas de hacer conmigo; con todo, es bueno que se oculten nuestras faltas a los de afuera, que tienen de nosotros un mediano concepto. Yo no tengo cara para descubrirles la verdad del hecho, ni el estado de nuestras cosas; por lo que no me queda otro recurso, sino callar, fijar la vista en el suelo, y evitar, retir\u00e1ndome, el encuentro con los que me pueden preguntar. Y aun en el caso de que pueda librarme de la primera acusaci\u00f3n, con todo es necesario que me convenzan de embustero. \u00bfC\u00f3mo podr\u00e1n darme cr\u00e9dito, cuando me oigan decir, que t\u00fa has puesto a Basilio en el n\u00famero de aqu\u00e9llos a quienes conviene ocultar tus cosas?\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero sobre esto no quiero alargarme m\u00e1s, porque t\u00fa as\u00ed lo has querido. Paso a otras cosas, que de ning\u00fan modo podremos sufrir sin verg\u00fcenza, porque unos te acusan de arrogante, otros de vanaglorioso, y los que no son tan moderados en la censura, nos culpan de uno y otro; y a\u00f1aden al mismo tiempo injurias contra los que nos han hecho este honor, diciendo que les est\u00e1 muy bien, aunque por nuestra causa tuvieran m\u00e1s que sufrir: porque habiendo despreciado a tales, y a tantos varones, han promovido de repente a una dignidad de tanto honor, que ni aun por sue\u00f1os la hubieran podido esperar, a unos jovencillos, que no hace dos d\u00edas que se hallaban envueltos en los cuidados de la vida, porque de poco tiempo a esta parte comenzaron a arrugar la frente, a vestir de negro, y a fingir tristeza en su semblante. Y que los que se han ejercitado en la vida asc\u00e9tica desde sus primeros a\u00f1os hasta la edad m\u00e1s decr\u00e9pita, se ven obligados a obedecer, y a que los manden sus mismos hijos, que ignoran las leyes con que se debe administrar este empleo. \u00c9stas y otras muchas cosas oigo continuamente de los que se acercan a m\u00ed. Ahora yo no s\u00e9 qu\u00e9 he de responder a todos estos cargos: por lo que te ruego me sugieras alguna cosa. Pues yo no me puedo persuadir que, temerariamente y sin consejo hayas hecho esta fuga, y querido granjearte una enemistad tan grande con varones tan esclarecidos; sino que esto lo has hecho con toda reflexi\u00f3n y movido de alguna raz\u00f3n particular; por lo que conjeturo que t\u00fa las tendr\u00e1s muy prontas para la defensa. Dime, pues, \u00bfqu\u00e9 excusa justa podremos dar a los que nos acusan?\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De lo que t\u00fa me has ofendido no pido satisfacci\u00f3n, ni de que me has enga\u00f1ado, ni de haberme vendido, ni tampoco del bien que has disfrutado en el tiempo pasado. Yo por mi parte, por decirlo as\u00ed, he llevado y puesto mi alma en tus manos: t\u00fa has usado conmigo de la misma cautela que pudieras con aquellos enemigos, de quienes debieras guardarte. Si sab\u00edas que era \u00fatil este tu consejo, no deb\u00edas rehusar la utilidad que de \u00e9l resultase; y si por el contrario lo conoc\u00edas nocivo, pod\u00edas librar tambi\u00e9n del da\u00f1o a quien siempre dec\u00edas estimar sobre los otros. Pero t\u00fa todo lo has dispuesto para que yo cayese en el lazo. \u00bfNecesitabas t\u00fa usar de enga\u00f1os y de ficciones con aqu\u00e9l que ha acostumbrado decir y hacer todas sus cosas sin recelarse de ti, y con la mayor sencillez? Pero de nada de esto, como ya te he dicho, te acuso al presente, ni te doy en cara con la soledad en que me has dejado, habiendo cortado aquellos ratos de conversaci\u00f3n, de que sac\u00e1bamos tan gran utilidad, y entretenimiento. Dejo todo esto, y lo sufro con silencio, y con paciencia, no porque t\u00fa hayas faltado levemente contra m\u00ed; sino porque desde aquel d\u00eda en que comenc\u00e9 a frecuentar tu amistad, me puse la ley de no ponerte en obligaci\u00f3n de responder, ni defenderte de aquellas cosas, en que quisieras causarme sentimiento. Que no ha sido peque\u00f1o el que me has dado, t\u00fa mismo lo puedes conocer, si es que tienes presentes los discursos que frecuentemente hac\u00edan de nosotros los extra\u00f1os, y los que pasaban tambi\u00e9n entre los dos. \u00c9stos se reduc\u00edan, a que nos ser\u00eda muy \u00fatil el permanecer unidos de voluntades, y defendidos con una mutua amistad. Todos los otros dec\u00edan que la concordia de nuestros \u00e1nimos traer\u00eda no peque\u00f1a utilidad a otros muchos. Yo, por lo que toca a m\u00ed, estaba persuadido, que de ning\u00fan modo podr\u00eda ser \u00fatil a alguno; pero dec\u00eda que nos resultar\u00eda no poca ganancia de una tal concordia; esto es, la dificultad con que nos podr\u00edan vencer los que intentasen combatirnos. Yo no cesaba de traerte continuamente a la memoria estas cosas; ser los tiempos trabajosos; crecido el n\u00famero de los que nos ponen asechanzas; haberse perdido la sinceridad en el amor, y haber entrado en su lugar la peste de la envidia; caminar nosotros en medio de los lazos y pasearnos sobre las almenas de las ciudades; ser muchos, y de muchos lugares, los que estaban prevenidos para alegrarse de nuestros males, si nos acaec\u00eda alguna cosa contraria; ninguno, o muy pocos los que se compadeciesen de nosotros. Mira, pues, no sea que nuestra desuni\u00f3n cause la risa de muchos, o alg\u00fan mal mayor todav\u00eda que la risa: 2 Un hermano asistido por otro, es como una ciudad fuerte, y como un reino bien pertrechado. No quieras deshacer la sinceridad de esta hermandad, ni romper esta firmeza.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00c9stas y otras muchas cosas te dec\u00eda yo continuamente, no sospechando de ti una cosa semejante; sino que creyendo enteramente que t\u00fa me tuvieses un \u00e1nimo sincero, yo por un exceso de amor, quer\u00eda curarte, aun estando sano; pero no reperaba, como he visto por experiencia, que aplicaba medicinas a un enfermo. Y ni aun as\u00ed, \u00a1miserable de m\u00ed! he adelantado cosa alguna, ni he sacado alg\u00fan fruto de esta tan exquisita providencia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Porque t\u00fa, desechando enteramente todo esto, y no queriendo darle entrada en tu \u00e1nimo, me has entregado a un mar inmenso, como un nav\u00edo sin lastre, y sin considerar la furia de las olas, que necesariamente hab\u00eda de padecer. Y si en lo sucesivo acaeciere que muevan contra m\u00ed una calumnia, o que me hagan alguna burla, afrenta, o alg\u00fan otro da\u00f1o (pues es necesario que sucedan estas cosas muchas veces) \u00bfa qui\u00e9n he de recurrir? \u00bfCon qui\u00e9n comunicar\u00e9 yo mis turbaciones de \u00e1nimo? \u00bfQui\u00e9n querr\u00e1 defenderme? \u00bfQui\u00e9n podr\u00e1 contener a los que me den que sentir; o har\u00e1 que no lo hagan en lo sucesivo? \u00bfQui\u00e9n me dar\u00e1 consuelo, o me preparar\u00e1 para sufrir con paciencia las insolencias de otros? Ninguno por cierto, habi\u00e9ndote apartado t\u00fa tan lejos de esta tan peligrosa guerra, que no podr\u00e1s jam\u00e1s o\u00edr, ni aun mis clamores. \u00bfSabes t\u00fa, por ventura, el grande mal que has hecho? \u00bfConoces siquiera, despu\u00e9s de haberme herido, qu\u00e9 herida tan mortal es la que me has dado? Pero dejemos estas cosas, (pues no es posible deshacer lo que ya est\u00e1 hecho, ni hallar camino para lo que no le tiene) \u00bfqu\u00e9 diremos a los extra\u00f1os? \u00bfqu\u00e9 responderemos a sus acusaciones?\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">VIII.<br \/>\nTen buen \u00e1nimo, le dije yo, porque no s\u00f3lo estoy dispuesto a darte cuenta de estas cosas, sino que procurar\u00e9 defenderme, en cuanto pueda, de todas aqu\u00e9llas de que t\u00fa has querido dejarme libre. Y si lo quieres as\u00ed, de la defensa de estas dar\u00e9 principio a mis razones; pues ser\u00eda un hombre muy necio, y sin consideraci\u00f3n, si haciendo caso de la opini\u00f3n de los extra\u00f1os, y no omitiendo diligencia para que dejasen de acusarme, no pudiera tambi\u00e9n persuadir de que en nada he ofendido al que entre todos estimo, y que conmigo usa tal respeto, que ni aun quiere acusarme de las ofensas que dice haber recibido de m\u00ed; y que descuidando enteramente sus intereses, s\u00f3lo atiende a los m\u00edos; y al mismo tiempo, si se viese que yo he tenido con \u00e9l m\u00e1s descuido, que el cuidado que \u00e9l ha manifestado de m\u00ed.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfQu\u00e9 es, pues, en lo que yo te he ofendido? porque he determinado entrar desde aqu\u00ed en el pi\u00e9lago de mi defensa. \u00bfEs acaso porque te he enga\u00f1ado, y te he ocultado mi determinaci\u00f3n?\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero esto lo he hecho atendiendo a tu utilidad, que has sido el enga\u00f1ado, y a la de aqu\u00e9llos en cuyas manos te he puesto, enga\u00f1\u00e1ndote. Y si, universalmente hablando, es malo todo enga\u00f1o, y no es permitido usar de \u00e9l alguna vez para una cosa \u00fatil, yo estoy pronto a sufrir la pena que t\u00fa quisieres darme; o mejor dir\u00e9 (pues no tendr\u00e1s valor para tomar satisfacci\u00f3n de m\u00ed), yo mismo me condenar\u00e9 a aquellas penas a que condenan los Jueces a los malhechores, cuando sus acusadores los convencen de alg\u00fan delito.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero si \u00e9ste no es siempre da\u00f1oso, sino que viene a ser bueno o malo, seg\u00fan el fin e intenci\u00f3n de quien lo usa; dejando a un lado el que yo te haya enga\u00f1ado, me has de probar que lo haya hecho con fin malo. Y si nada de esto hay, justa cosa ser\u00e1, que los que pretenden parecer rectos en sus juicios no solamente no muevan acusaciones y cargos, sino que alaben al que usa semejantes artificios. Es tan grande la utilidad que resulta de un enga\u00f1o de estos, hecho a tiempo, y con rectitud de intenci\u00f3n, que muchos, por no haberlo usado, frecuentemente han pagado la pena.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y si quieres buscar con diligencia los capitanes que han florecido en todos los siglos, hallar\u00e1s que la mayor parte de sus trofeos son frutos de un ardid, y que han merecido mayor alabanza que los que vencieron en campo abierto. Pues \u00e9stos dan fin a las guerras con mayor dispendio de hombres y de dinero; de modo que no les queda alguna utilidad de la victoria, padeciendo los vencedores no menor p\u00e9rdida que los vencidos, destruida la gente y agotados los erarios. Fuera de esto, los vencidos no los dejan disfrutar enteramente de la gloria de la victoria, no siendo peque\u00f1a la parte que toca a los que cayeron en el campo; porque quedando vencedores en los \u00e1nimos, s\u00f3lo fueron vencidos en los cuerpos; de suerte, que si hubiera estado en su mano el no ser muertos, y la muerte que sobrevino no los hubiera hecho cesar de su ardor, de ning\u00fan modo hubieran desistido de \u00e9l.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero aqu\u00e9l que ha podido vencer por alguna astucia, no solamente envuelve a sus enemigos en la miseria, sino que los expone a la risa del mundo. Pero as\u00ed como en el primer caso no llevan los unos y los otros iguales alabanzas por su fortaleza, as\u00ed tampoco aqu\u00ed por su prudencia, sino que todo el premio es de los vencedores; y lo que no es menos apreciable que lo dicho, conservan entero a sus ciudades todo el gusto que resulta de la victoria. Ni pueden compararse de alg\u00fan modo la abundancia de dineros, o el n\u00famero de los cuerpos con la prudencia del \u00e1nimo; porque aqu\u00e9llos, al paso que sin cesar se consumen en la guerra, se apuran, y faltan a sus poseedores; pero esta, cuanto m\u00e1s se ejercita, tanto m\u00e1s se aumenta naturalmente.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y no solamente en la guerra, sino tambi\u00e9n en la paz se encontrar\u00e1 muy necesario, y conveniente el uso de los enga\u00f1os: lo es en los negocios p\u00fablicos, y en los dom\u00e9sticos; al marido respecto de la mujer, a la mujer respecto del marido; al padre con su hijo, al amigo con el amigo, y aun a los hijos con su mismo padre. La hija de Sa\u00fal 3 no hubiera podido librar de otra suerte a su marido 4 de las manos de Sa\u00fal, sino enga\u00f1ando a su padre. Ni el hermano de \u00e9sta, 5 que ya la hab\u00eda librado, vi\u00e9ndola en peligro nuevamente, y queri\u00e9ndola salvar, uso de otras armas, que de las que se vali\u00f3 la mujer\u00bb 6 .\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">IX.<br \/>\nPero nada de esto me toca a m\u00ed, dijo Basilio, pues yo no soy enemigo oculto, ni declarado, ni de aqu\u00e9llos que intentan ofender a otro, sino todo lo contrario; pues he dejado siempre a tu arbitrio todas mis cosas, habiendo seguido por aquel camino, por donde t\u00fa me has mandado.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Juan: Por lo mismo, \u00a1oh var\u00f3n bueno, y admirable!, con prevenci\u00f3n te he dicho que no solamente en la guerra y con los enemigos, sino en la paz y con los m\u00e1s amigos, es bueno usar de la astucia. Y en prueba de que \u00e9sta sea \u00fatil, no s\u00f3lo a los que enga\u00f1an, sino tambi\u00e9n a los enga\u00f1ados, ac\u00e9rcate a algunos de los m\u00e9dicos, y preg\u00fantales c\u00f3mo curan a los enfermos, y te dir\u00e1n que no se contentan solamente con el arte sino que hay ocasiones, en que vali\u00e9ndose del enga\u00f1o, y acompa\u00f1ando su socorro, restituyen por este medio la salud a los enfermos. Cuando el hast\u00edo de \u00e9stos, y la gravedad de la dolencia no dan lugar a los consejos de los m\u00e9dicos, es necesario en tal caso ponerse la m\u00e1scara del enga\u00f1o para poder ocultar, como sucede en una escena, la verdad del hecho.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y si quieres, yo te contar\u00e9 uno de los muchos que acostumbran usar. Se vio uno en cierta ocasi\u00f3n acometido de calentura muy ardiente: crec\u00eda el ardor y el enfermo rehusaba tomar todo aquello que pudiese mitigar el fuego, y por el contrario apetec\u00eda, y hac\u00eda grandes instancias, pidiendo a todos los que entraban a visitarle, que le alargasen vino puro con abundancia y le diesen con qu\u00e9 saciar este mortal deseo. No hay duda que si alguno hubiera condescendido con su gusto, lejos de mitigarle el ardor, hubiera puesto fuera de sentido a aquel desgraciado. Vi\u00e9ndose, pues, el arte perplejo, y no encontrando alg\u00fan otro medio, y quedando enteramente in\u00fatil, entr\u00f3 en su lugar el enga\u00f1o, y dio tales pruebas de su virtud, y eficacia, como oir\u00e1s ahora de m\u00ed. Tomando, pues, el m\u00e9dico una vasija de tierra que acababa de salir del horno, y habi\u00e9ndola puesto en una buena cantidad de vino hasta empaparse, la sac\u00f3 vac\u00eda, y llen\u00e1ndola de agua, mand\u00f3 que oscureciesen el cuarto donde yac\u00eda el enfermo, poniendo muchas cortinas para que la luz no descubriese el artificio y se la alarg\u00f3 para que bebiese, como si estuviera llena de vino puro. El enfermo antes de tomarla en las manos, enga\u00f1ado luego del olor que sal\u00eda del vaso, no se detuvo a indagar curiosamente qu\u00e9 era lo que se le hab\u00eda dado, sino que persuadido del olor, y deslumbrado por la oscuridad, agitado del deseo, trag\u00f3 con gran ansia lo que le hab\u00edan presentado, y saci\u00e1ndose, apag\u00f3 en el punto aquel ardor, y evit\u00f3 el peligro que le amenazaba.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfNo ves la utilidad de un enga\u00f1o? Y si quisiera alguno reducir a n\u00famero todas las astucias que usan los m\u00e9dicos, alargar\u00eda infinitamente su discurso. Se hallar\u00e1 tambi\u00e9n, que no solamente los que curan los cuerpos, sino tambi\u00e9n los que atienden a las enfermedades del alma, han aplicado frecuentemente esta medicina. De este modo redujo 7 el ap\u00f3stol San Pablo aquellos tantos millares de jud\u00edos. Con este fin circuncid\u00f3 a Timoteo, 8 el mismo que amenaz\u00f3 a los g\u00e1latas, 9 que Cristo nada aprovechar\u00eda a los que se circuncidasen. Por esto permanec\u00eda bajo el yugo de la Ley; bien, que juzgaba dem\u00e9rito, despu\u00e9s de la fe en Jesucristo, 10 la justificaci\u00f3n que proviene de la Ley.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Grande es la fuerza de un enga\u00f1o, como este no sea con fin da\u00f1ado. Ni se puede esto llamar enga\u00f1o, sino una cierta econom\u00eda, una sabidur\u00eda, y arte propia, para buscar camino donde no le hay, y para corregir los vicios del alma. Ni podr\u00e9 yo llamar homicida a Phinees, aunque de un solo golpe mat\u00f3 a dos; 11 ni tampoco a El\u00edas despu\u00e9s de los cien soldados 12 con sus oficiales, y despu\u00e9s de aquel abundante arroyo de sangre 13 que hizo correr con la muerte de aqu\u00e9llos que se hab\u00edan consagrado a los demonios. Si esto concedi\u00e9ramos, y pretendi\u00e9ramos examinar las cosas en s\u00ed mismas, y desnudas del fin e intenci\u00f3n de los que las ejecutaron, podr\u00eda cada uno, sin dificultad, condenar a Abraham de parricidio, 14 y del mismo modo acusar\u00e1 a su nieto y biznieto de malicia y enga\u00f1o. Pues aqu\u00e9l se usurp\u00f3 la primogenitura 15 y el otro 16 pas\u00f3 al campo de los israelitas las riquezas de los egipcios.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero no es esto as\u00ed, no. No permita Dios semejante atrevimiento. Pues no s\u00f3lo no culpamos a estos tales, sino que por el contrario los admiramos por semejantes hechos; pues ellos por los mismos merecieron la aprobaci\u00f3n divina. Ser\u00e1 digno de ser llamado enga\u00f1ador, aqu\u00e9l que use del enga\u00f1o con fin torcido; pero no el que lo hace con buena intenci\u00f3n. Muchas veces es necesario usar de la astucia y por medio de este artificio ocasionar grand\u00edsimo bien. Aqu\u00e9l, pues, que camina sin esta cautela, ocasiona grav\u00edsimos da\u00f1os a quien no ha querido enga\u00f1ar.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nSelecci\u00f3n Jos\u00e9 G\u00e1lvez Kr\u00fcger\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">1\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esto es de los electores.<br \/>\n2\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Prov. 18. c.<br \/>\n3\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta fue Michol.<br \/>\n4\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">David.<br \/>\n5\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Jonat\u00e1s, hermano de Michol.<br \/>\n6\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Michol, mujer de David. Esta historia se halla en el lib. I de los Reyes en los cap. 19 y 20.<br \/>\n7\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Act. XXI. 26.<br \/>\n8\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Act. 16. 3.<br \/>\n9\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Galat.5. 2. it. Act. 15. 1.<br \/>\n10\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Philip. 3. 7.<br \/>\n11\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A Zambri y a Gozbi por haberse mezclado con los madianitas contra el precepto de Dios. Numer. 25. 8.<br \/>\n12\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Que le hab\u00eda enviado Ococ\u00edas y que hizo morir con fuego bajado del cielo. IV. Reg. 1. 10.<br \/>\n13\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fueron 850 los falsos profetas que mand\u00f3 matar El\u00edas. III Reg. 18. 40.<br \/>\n14\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Obedeciendo a Dios que le mand\u00f3 sacrificar a su hijo. Genes. 22. 3.<br \/>\n15\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Jacob, hijo de Isaac, a quien su hermano Esa\u00fa vendi\u00f3 la primogenitura por un plato de lentejas. Genes. 27. 19.<br \/>\n16\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>I. Muchos amigos he tenido sencillos, y verdaderos, que entendieron, y guardan escrupulosamente las leyes de la amistad; pero uno entre estos muchos ha sido, el que se\u00f1al\u00e1ndose en amarme, ha procurado dejarlos tan atr\u00e1s, como estos dejaron a los que s\u00f3lo ten\u00edan conmigo una vulgar correspondencia. Era \u00e9ste uno de aqu\u00e9llos, que jam\u00e1s se &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/san-juan-crisostomo-libro-del-sacerdocio-i\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abSAN JUAN CRISOSTOMO: LIBRO DEL SACERDOCIO I\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-25503","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/25503","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=25503"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/25503\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=25503"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=25503"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=25503"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}