{"id":25504,"date":"2016-02-05T17:15:42","date_gmt":"2016-02-05T22:15:42","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/san-juan-crisostomo-libro-del-sacerdocio-ii\/"},"modified":"2016-02-05T17:15:42","modified_gmt":"2016-02-05T22:15:42","slug":"san-juan-crisostomo-libro-del-sacerdocio-ii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/san-juan-crisostomo-libro-del-sacerdocio-ii\/","title":{"rendered":"SAN JUAN CRISOSTOMO: LIBRO DEL SACERDOCIO II"},"content":{"rendered":"<p><p style=\"text-align: justify;\">I.<br \/>\nPudiera detenerme a probar m\u00e1s largamente, que se puede usar para un fin honesto de la eficacia de la astucia; y que esta no debe llamarse enga\u00f1o, sino una cierta admirable econom\u00eda. Pero bastando lo expuesto hasta aqu\u00ed para demostrarlo, ser\u00eda una cosa molesta y enfadosa alargar superfluamente mi discurso. A ti s\u00ed que tocar\u00eda ahora el hacerme ver que yo no he usado de \u00e9sta, atendiendo \u00fanicamente a tu provecho.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A esto respondi\u00f3 Basilio: \u00bfY qu\u00e9 utilidad me ha venido de esta tu econom\u00eda, sabidur\u00eda, o como quieras llamarla? \u00bfPretendes acaso persuadirme con esto, que no me has enga\u00f1ado?\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Juan: Pues qu\u00e9 utilidad mayor, le dije yo, que practicar aquellas cosas que el mismo Cristo dijo ser las pruebas del amor hacia s\u00ed. Hablando, pues, al Pr\u00edncipe de los Ap\u00f3stoles, Pedro, le dijo, \u00bfme amas? 17 Y habiendo \u00e9ste confesado que s\u00ed, a\u00f1ade: Si t\u00fa me amas, apacienta mis ovejas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Maestro pregunta al disc\u00edpulo si lo amaba; no para saberlo: \u00bfqu\u00e9 necesidad ten\u00eda de esto, quien penetra los corazones de todos? sino para manifestarnos cu\u00e1n grande es el cuidado que tiene de que se apacienten estos reba\u00f1os. Lo cual, siendo por s\u00ed tan claro, igualmente lo ser\u00e1 tambi\u00e9n ser grande e inefable aquel premio que est\u00e1 reservado para los que trabajan en aquellas cosas que tanto aprecia Jesucristo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y si nosotros, cuando vemos que algunos miran con cari\u00f1o a nuestros dom\u00e9sticos o bestias, contamos este cuidado como un testimonio del amor que nos tienen, aunque todas ellas sean cosas que se adquieren por dinero; el que no por dinero, ni por cosa semejante, sino que con su misma muerte compr\u00f3 este reba\u00f1o, dando por precio de \u00e9l su misma sangre, \u00bfqu\u00e9 dones no tendr\u00e1 preparados para los que se emplean en apacentarlo?\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De aqu\u00ed es que respondiendo el disc\u00edpulo: \u00abT\u00fa sabes, Se\u00f1or, que yo te amo\u00bb, y poniendo por testigo de su amor al mismo que amaba, el Salvador no se par\u00f3 aqu\u00ed, sino que a\u00f1adi\u00f3 la prueba del amor. No quer\u00eda manifestar entonces, cu\u00e1nto era lo que Pedro lo amaba; (porque esto ya se hab\u00eda conocido en muchos lances) sino que quiso, que Pedro, y todos nosotros supi\u00e9semos cu\u00e1nto era lo que \u00e9l amaba a su Iglesia, para que nos aplic\u00e1semos a esto con el mayor esmero.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfY cu\u00e1l fue la causa de no haber perdonado Dios a su Hijo Unig\u00e9nito, 18 sino que aun siendo \u00fanico lo entreg\u00f3? Para reconciliar a aqu\u00e9llos que eran sus enemigos, y formarse un Pueblo escogido. \u00bfY por qu\u00e9 derram\u00f3 su Sangre? para tener la posesi\u00f3n de aquellas ovejas que encomend\u00f3 a Pedro y a todos sus sucesores.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Justamente dec\u00eda Cristo: 19 \u00bfQui\u00e9n es el siervo fiel y prudente a quien el Se\u00f1or ha puesto para gobernar su casa? He aqu\u00ed por segunda vez palabras de uno que duda; y el que hablaba, las profer\u00eda sin dudar. Si no que como cuando preguntando a Pedro, si lo amaba, no lo preguntaba porque necesitase saber el amor del disc\u00edpulo, sino porque quer\u00eda manifestar el exceso de su amor: as\u00ed en nuestro caso, cuando dice: \u00bfQui\u00e9n es el siervo fiel, y prudente? no dijo esto porque ignorase quien es este siervo fiel y prudente, sino que quer\u00eda manifestar lo raro del ministerio, y la grandeza de este grado. Observa ahora cu\u00e1n grande es el premio: le pondr\u00e1 en la administraci\u00f3n de todos sus bienes. Querr\u00e1s acaso porfiar a\u00fan que yo no he hecho bien en enga\u00f1arte, debiendo de ser puesto en la administraci\u00f3n de los bienes de Dios y practicar aquellas cosas, que practicando Pedro, afirm\u00f3 el Se\u00f1or, hab\u00eda de sobresalir entre los dem\u00e1s Ap\u00f3stoles, dici\u00e9ndole: Pedro, \u00bfme amas m\u00e1s que estos? apacienta mis ovejas. Pod\u00eda muy bien hablarle de esta suerte: si me amas, ayuna, duerme sobre la tierra desnuda, vela sin cesar, asiste a los que padecen injustamente, s\u00e9 Padre de los hu\u00e9rfanos y sirve de marido a la madre de estos. Ahora, pues, dejadas a un lado todas estas cosas, que es lo que dice: Apacienta mis ovejas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">II.<br \/>\nTodas las cosas que acabo de decir pueden f\u00e1cilmente practicar muchos de aqu\u00e9llos que son s\u00fabditos, y no solamente los hombres, sino tambi\u00e9n las mujeres; pero cuando se trata de gobernar la Iglesia, y de tomar a su cargo el cuidado de tantas almas, sep\u00e1rese de la grandeza de este ministerio todo el sexo de aqu\u00e9llas, y la mayor parte de los hombres, y sean presentados aqu\u00e9llos que sobresalen entre todos con exceso, y que son tanto m\u00e1s altos que los otros en la virtud del \u00e1nimo, cuanto lo era Sa\u00fal sobre toda la naci\u00f3n de los hebreos en la altura del cuerpo, y aun mucho m\u00e1s. Ni se busque aqu\u00ed solamente la medida de la estatura, sino que cuanta es la diferencia que hay de los brutos a las criaturas racionales, otra tanta distancia ha de haber entre el pastor y las ovejas, por no decir, que ha de ser aun mayor, pues el peligro es de cosas mucho mayores. Porque aqu\u00e9l que perdi\u00f3 las ovejas, o porque las cogieron los lobos, o asaltaron los ladrones, o las sorprendi\u00f3 la peste, o alguna otra desgracia de estas, podr\u00e1 tal vez esperar alg\u00fan disimulo del due\u00f1o del ganado; y cuando \u00e9ste quiera pedirle satisfacci\u00f3n, el da\u00f1o se recompensa con dinero. Pero aqu\u00e9l a quien est\u00e1n confiados los hombres, que son el reba\u00f1o racional de Cristo, padece en primer lugar el da\u00f1o, no en el dinero, sino en su misma alma por la p\u00e9rdida de las ovejas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Le queda dem\u00e1s de esto una contienda mayor y m\u00e1s dif\u00edcil: no son lobos a los que ha de hacer frente, ni tiene que recelarse de ladrones, ni que procurar apartar el contagio del reba\u00f1o. \u00bfPues con qui\u00e9n tiene esta guerra? \u00bfCon qui\u00e9n debe pelear? Oye al bienaventurado Pablo, que dice: 20 \u00abNosotros no tenemos guerra con la sangre, y con la carne, sino con los principados, y con las potestades; con los mundanos rectores de las tinieblas de este siglo, contra las espirituales malicias en las partes celestiales\u00bb. \u00bfNo has visto la terrible muchedumbre de enemigos, los atroces escuadrones, no armados de hierro, sino que en lugar de toda la armadura, tienen bastante con su propia naturaleza? \u00bfQuieres ver a\u00fan otro ej\u00e9rcito cruel y fiero que pone asechanzas a este reba\u00f1o? Este lo ver\u00e1s desde la misma atalaya. El mismo que habl\u00f3 de aquellas cosas nos muestra estos mismos enemigos, hablando de esta suerte: 21 \u00abSon manifiestas las obras de la carne, las cuales son: la fornicaci\u00f3n, el adulterio, la impureza, la deshonestidad, la idolatr\u00eda, los maleficios, las enemistades, las ri\u00f1as, los celos, las iras, las contiendas, las detracciones, los chismes, las hinchazones de \u00e1nimo, las sediciones, y otras muchas cosas\u00bb. No las redujo todas a n\u00famero, sino que dej\u00f3 que de estas se comprendiesen las dem\u00e1s.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y por lo que toca al pastor de los irracionales, los que quieren destruir el reba\u00f1o, si ven que huye el que lo cuida, no se detienen a combatir con \u00e9l, sino que se contentan con llevarse el ganado; pero en nuestro caso, aun despu\u00e9s de haber cogido todo el ganado, no dejan al que lo apacienta, sino que lo acometen con mayor furia y toman mayor ardor, no desistiendo de su empresa, hasta haberle derribado o quedar ellos vencidos. Se junta a todo esto que las enfermedades de las bestias se conocen f\u00e1cilmente: ya sea hambre, ya peste, ya herida, o cualquiera otra cosa que las infeste; lo que no sirve de poco alivio para librarlas de los males que las molestan. Y aun se encuentra otra mayor ventaja que esta, la que hace que se apresure la curaci\u00f3n del mal. \u00bfY cu\u00e1l es? Que los pastores, con gran potestad, obligan a las ovejas a recibir la curaci\u00f3n, cuando de buena voluntad no la admiten: pues sin dificultad las atan cuando conviene aplicar el fuego, o el hierro; y las tienen cerradas mucho tiempo, y las conducen de un pasto a otro y alejan de las aguas, cuando todo esto les es conducente. Del mismo modo sin el menor trabajo aplican todas las otras cosas, que creen pueden conducir para su curaci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">III.<br \/>\nPero por lo que respecta a las enfermedades de los hombres, no es f\u00e1cil al principio que un hombre las conozca: 22 \u00abPorque ninguno conoce las cosas del hombre, sino el esp\u00edritu del hombre que est\u00e1 dentro de \u00e9l\u00bb. \u00bfC\u00f3mo, pues, podr\u00e1 uno aplicar el remedio a una enfermedad, cuya condici\u00f3n no conoce, y que muchas veces, ni aun puede saber si est\u00e1 enfermo aqu\u00e9l a quien lo aplica? Aun cuando el mal se manifiesta, no es por eso menor la dificultad. Porque no se pueden curar todos los hombres con la misma facilidad con que cura el Pastor las ovejas. Se puede muy bien atar aqu\u00ed, apartar del pasto, usar del hierro y del cauterio; 23 pero la libertad de recibir la curaci\u00f3n est\u00e1 no en quien aplica la medicina, sino en el enfermo. Conociendo esto aquel var\u00f3n admirable, dec\u00eda a los de Corinto: 24 \u00abNosotros no dominamos vuestra fe, sino que somos cooperadores de vuestro gozo\u00bb.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Principalmente a los cristianos, es a quienes entre todos es menos permitido el corregir con la fuerza las ca\u00eddas de los pecadores. Los jueces externos, 25 cuando cogen a los delincuentes que han faltado contra las leyes, ejercitan su gran poder, y por fuerza los obligan a mudar de costumbres. Pero en nuestro caso, las persuasiones, y no la fuerza son las que han de mejorar a este hombre. Porque ni las leyes nos han dado facultad tan grande para reprimir a los delincuentes; y aunque nos la hubieran dado, no tendr\u00edamos ocasi\u00f3n en que emplear esta autoridad; porque Dios corona a aqu\u00e9llos que se abstienen del pecado por elecci\u00f3n, y no por necesidad.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De aqu\u00ed es que se necesita una gran habilidad para que los que est\u00e1n enfermos puedan ser persuadidos a que voluntariamente se sujeten a la curaci\u00f3n de los sacerdotes; y no solamente esto, sino que conozcan la gracia que reciben en curarlos. Y si alguno, estando atado, \u00e9l mismo se golpea, (pues est\u00e1 en su mano el hacerlo) har\u00e1 el mal m\u00e1s incurable; y si no hiciere caso de las palabras que cortan a semejanza de cuchillo, con este desprecio a\u00f1adir\u00e1 otra herida, y la ocasi\u00f3n de la cura vendr\u00e1 a ser materia de enfermedad m\u00e1s dif\u00edcil; pues no hay alguno que le obligue, ni que pueda contra su voluntad curarle.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">IV.<br \/>\n\u00bfQu\u00e9 es, pues, lo que aqu\u00ed se puede hacer? Si te portas con demasiada blandura con aqu\u00e9l que necesita de mucho rigor, y no dieres el corte profundo a quien tiene necesidad de esto, cortar\u00e1s una parte de la herida, y dejar\u00e1s otra: y si dieres sin misericordia un corte justo, suceder\u00e1 muchas veces, que exasperado aqu\u00e9l de dolor, arroj\u00e1ndolo todo desconsideradamente, la medicina y la ligadura, se precipitar\u00e1 a s\u00ed mismo, haciendo pedazos el yugo y rompiendo las ataduras.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pudiera contarte aqu\u00ed muchos$que llegaron a los \u00faltimos males por haberles aplicado las penas que merec\u00edan sus delitos; porque no se debe aplicar sin consejo el castigo a proporci\u00f3n de las culpas, sino que es necesario explorar primero el \u00e1nimo de los que pecan, no sea que queriendo reparar lo que est\u00e1 roto, lo hagas m\u00e1s irreparable, y queriendo levantar lo ca\u00eddo des ocasi\u00f3n a otra mayor ca\u00edda.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los que son d\u00e9biles, y relajados, y que por la mayor parte se hallan entregados a los placeres del mundo, y que pueden blasonar no poco por su nobleza y poder, reduci\u00e9ndolos blandamente, y poco a poco, a que reconozcan sus pecados, podr\u00e1n, ya que no en todo, a lo menos en parte, librarse de los males que los aprisionan; pero si alguno sin medida aplicare la correcci\u00f3n, los privar\u00e1 aun de aquella menor enmienda.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El \u00e1nimo, pues, cuando una vez ha sido obligado a pasar los l\u00edmites de la verg\u00fcenza, cae en la indolencia, y despu\u00e9s no cede a razones suaves, ni se dobla por amenazas, o mueve con los beneficios, sino que viene a hacerse peor que aquella ciudad, a quien reprobando el profeta, dec\u00eda: 26 \u00abTe has hecho semejante a una ramera; has perdido con todos la verg\u00fcenza\u00bb.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De aqu\u00ed es, que el pastor necesita de mucha prudencia y de mil ojos para considerar por todas partes el estado de un alma; porque as\u00ed como muchos se inquietan hasta el extremo de una locura, y caen en una desesperaci\u00f3n de su salud, por no poder sufrir los remedios \u00e1speros; as\u00ed tambi\u00e9n hay otros que, por no haber pagado el castigo correspondiente a sus delitos, se entregan al desprecio y descuido, y se hacen mucho peores, y son como llevados por la mano a cometer mayores excesos. Conviene, pues, no dejar cosa alguna de estas sin examen. Despu\u00e9s de haberlas considerado todas con la mayor atenci\u00f3n, ha de aplicar todo cuanto est\u00e9 de su parte el Sacerdote, para que su cuidado no le salga in\u00fatil. Y no solamente para esto, sino para reunir los miembros que est\u00e1n separados de la Iglesia, conocer\u00e1 cualquiera que tiene mucho que hacer; porque un pastor de ovejas tiene su reba\u00f1o, que le sigue por cualquier parte que lo gu\u00ede: y si algunas se extraviaren del camino recto, y dejados los pastos buenos, se apacientan en lugares est\u00e9riles y escabrosos, le basta gritar con fuerza para reducir de nuevo, y hacer volver al reba\u00f1o la que se hab\u00eda separado. Pero si un hombre se apartare de la verdadera creencia necesita el pastor de mucha industria, constancia y paciencia; porque no podemos traerle por fuerza, ni obligarle con el temor, sino que es necesario con persuasiones hacer que vuelva a la verdad, de donde desde el principio se hab\u00eda extraviado. Se requiere, por tanto, un \u00e1nimo generoso para no desfallecer, ni desesperar de la salud de los que andan perdidos; de suerte, que continuamente vayan rumiando y diciendo aqu\u00e9llo: 27 \u00abMira no sea que Dios les de arrepentimiento, para que conozcan la verdad, y queden libres de los lazos del demonio\u00bb. Por esto mismo, hablando el Se\u00f1or con sus disc\u00edpulos, les dijo: 28 \u00ab\u00bfQui\u00e9n es el siervo fiel, y prudente?\u00bb\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Porque aqu\u00e9l que atiende a perfeccionarse a s\u00ed mismo, reduce solamente a s\u00ed toda la utilidad; pero el provecho del ministerio pastoral se extiende a todo el pueblo. Y aqu\u00e9l que distribuye el dinero a los necesitados, y que por otra parte defiende a los que padecen injustamente, en la realidad no deja de aprovechar a sus pr\u00f3jimos, pero tanto menos que un sacerdote, cuanta es la distancia que hay entre el cuerpo y el alma. Justamente dijo el Se\u00f1or, que el cuidado de su reba\u00f1o es una se\u00f1al de amor hacia \u00e9l.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfPues qu\u00e9, t\u00fa no amas a Cristo? dijo Basilio.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Juan: Yo le amo, y nunca dejar\u00e9 de amarlo; pero temo enojar al mismo que amo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Basilio: \u00bfY qu\u00e9 enigma m\u00e1s oscuro que \u00e9ste? porque si Cristo ha ordenado que apaciente sus ovejas aqu\u00e9l que le ama, \u00bfc\u00f3mo dices que t\u00fa no las apacientas, porque amas al mismo que manda esto?\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Juan: No es enigma, respond\u00ed, este modo de hablar, sino muy claro, y sencillo. Porque si yo, hall\u00e1ndome con las fuerzas suficientes que Cristo pide para administrar este cargo, con todo lo rehusase, pod\u00edas, en tal caso, dudar de lo que digo; pero haci\u00e9ndome in\u00fatil para tal ministerio la debilidad de mi \u00e1nimo, \u00bfqu\u00e9 duda puede quedar de mis palabras? Temo, pues, no suceda, que recibiendo el reba\u00f1o de Cristo, grueso, y bien alimentado, por mi falta de experiencia lo eche a perder, irritando contra m\u00ed a un Dios, que lo ama con tanto extremo, que se dio a s\u00ed mismo por precio de su salud, y redenci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Basilio: \u00bfTe burlas cuando dices esto? porque si hablas de veras, yo no s\u00e9 verdaderamente con qu\u00e9 otras razones podr\u00edas probar mejor ser justo mi sentimiento que con las que has procurado apartar de m\u00ed esta tristeza; porque yo, aunque desde el principio he visto muy bien que he sido enga\u00f1ado, y vendido por ti; pero ahora que has querido dar satisfacci\u00f3n a mis cargos, conozco y entiendo mucho m\u00e1s claramente en qu\u00e9 abismo de males me has metido; porque si t\u00fa has huido de este ministerio por el conocimiento que ten\u00edas de que tu \u00e1nimo no podr\u00eda sufrir el peso de este cargo, deb\u00edas haberme librado de \u00e9l a mi el primero; y esto, aun en el caso de haber yo manifestado mucho deseo de alcanzarlo, y no en el de haber puesto en tus manos todas mis deliberaciones. Pero ahora veo, que atendiendo solo a tu comodidad, has olvidado enteramente la m\u00eda. \u00a1Y ojal\u00e1 fuera s\u00f3lo haberla olvidado; as\u00ed me dar\u00eda por contento! Pero me has puesto asechanzas, para que con mayor facilidad me pudiesen coger los que quisieran hacerlo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ni tienes que recurrir a la disculpa de haber sido enga\u00f1ado del concepto de muchos, por el cual quedaste persuadido de algunas grandes y admirables prerrogativas que en m\u00ed hayan hallado; porque yo no puedo entrar en el n\u00famero de los que pueden ser admirados o llamarse ilustres; y aunque todo esto fuera as\u00ed, deb\u00eda prevalecer en tu estimaci\u00f3n la verdad a la opini\u00f3n del vulgo. Si yo nunca te hubiera dado pruebas de lo mismo, por mi trato, pod\u00eda quedarte alg\u00fan pretexto razonable para haber sentenciado, siguiendo la opini\u00f3n del vulgo; pero si ninguno ha sabido tan bien todas mis cosas, antes bien ten\u00edas conocido mi \u00e1nimo, mejor aun que los mismos que me engendraron, y criaron, \u00bfqu\u00e9 raz\u00f3n probable podr\u00e1s dar, con que puedas persuadir a los que te oigan, que t\u00fa involuntariamente me has puesto en este peligro? Pero dejemos a un lado todo esto, porque yo no intento obligarte a responder sobre ello. Dime solamente, \u00bfqu\u00e9 excusa hemos de dar a los que nos culpan?\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Yo no pasar\u00e9 antes, le respond\u00ed, a hablar de estas cosas, sin que primero d\u00e9 satisfacci\u00f3n a las que pertenecen a ti, aunque t\u00fa mil veces quieras librarme de responder a tus cargos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">T\u00fa dices, que por la ignorancia pod\u00eda tener alg\u00fan perd\u00f3n, y aun quedar libre de todo cargo, si ignorante de tus cosas, te hubiera reducido a estos t\u00e9rminos; pero que por haberte entregado, no ignorante, sino bien informado de todas ellas, no me queda alg\u00fan pretexto razonable con qu\u00e9 defenderme justamente. Pues yo digo todo lo contrario. \u00bfY por qu\u00e9? porque semejantes cosas necesitan de mucha consideraci\u00f3n; y aqu\u00e9l, que debe dar un sujeto id\u00f3neo para el sacerdocio, no ha de atender s\u00f3lo a la fama, y opini\u00f3n del pueblo, sino que juntamente con ella, se debe, sobre todo, informar del modo de portarse de aquel sujeto.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Diciendo el bienaventurado San Pablo: 29 \u00abConviene que tenga tambi\u00e9n un buen testimonio de aqu\u00e9llos que son de fuera\u00bb, no quita el diligente, y cuidadoso examen, ni lo pone como principal indicio de semejante pesquisa; porque habiendo apuntado antes otras muchas circunstancias, a\u00f1ade por \u00faltimo \u00e9sta, manifestando que no le debe bastar \u00e9sta sola para tales elecciones, sino que necesita acompa\u00f1arla con las otras; porque sucede, no pocas veces, ser falsa la opini\u00f3n del vulgo. Pero cuando han precedido unas pruebas diligentes, no queda que temer para lo sucesivo alg\u00fan peligro por aqu\u00e9lla. De aqu\u00ed es, que despu\u00e9s de otras muchas calidades, a\u00f1ade el testimonio de los extra\u00f1os; porque no dijo simplemente, conviene que tenga un buen testimonio, sino que insert\u00f3 la voz, tambi\u00e9n, queriendo significar, que antes de la opini\u00f3n de los extra\u00f1os, se debe hacer una inquisici\u00f3n diligente de su persona. Justamente, pues, por esto; esto es, por saber yo todas tus cosas, mejor aun que los mismos que te engendraron, como t\u00fa mismo has confesado, ser\u00eda justo que yo quedase libre de toda culpa.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Basilio: Justamente por esto, dijo Basilio, no podr\u00e1s ser absuelto si alguno quisiere acusarte. \u00bfNo te acuerdas, y no me has o\u00eddo decir frecuentemente, y por las mismas obras has podido conocer cu\u00e1n poca es la fortaleza que se halla en mi alma? \u00bfNo me has burlado continuamente como a hombre de poco esp\u00edritu, porque yo, f\u00e1cilmente, al menor contratiempo perd\u00eda el \u00e1nimo? Juan. Bien me acuerdo, respond\u00ed yo, haberte o\u00eddo muchas veces semejantes discursos, ni yo lo negar\u00eda: pero si alguna vez me he burlado de ti, ha sido por chanza, y no seriamente.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">V.<br \/>\nAl presente no es mi \u00e1nimo altercar contigo sobre este punto. Te pido s\u00ed, que uses conmigo de igual sinceridad, cuando yo quiera hacer memoria de alguna de las cosas buenas que en ti se hallan; porque aunque t\u00fa pretendas redarguirme de que falto a la verdad, no me detendr\u00e9 en demostrar, que t\u00fa m\u00e1s hablas as\u00ed por modestia que por hacerla obsequio: y para confirmaci\u00f3n de lo dicho, no me valdr\u00e9 de otro testimonio, que del de tus mismas palabras y de tus hechos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Quiero, en primer lugar, que me respondas a esto: \u00bfsabes bien cu\u00e1l es la fuerza del amor? Cristo, dejando a un lado todos los milagros que deb\u00edan ser obrados por los ap\u00f3stoles dijo: 30 \u00abEn esto conocer\u00e1n los hombres, que vosotros sois mis disc\u00edpulos, en que os am\u00e1is mutuamente\u00bb. Y Pablo dice: 31 \u00abQue el cumplimiento de la ley es el amor\u00bb; y que faltando \u00e9ste, son in\u00fatiles todos los dones de Dios. Este singular bien, este distintivo de los disc\u00edpulos de Cristo, y que se pone sobre todos los dones divinos, lo he visto fuertemente plantado en tu alma, y brotar frutos muy copiosos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Yo confieso, respondi\u00f3 Basilio, que no es peque\u00f1o el cuidado que tengo sobre este punto; y confieso tambi\u00e9n, que pongo la mayor atenci\u00f3n en este mandamiento; pero que yo, ni aun la mitad de \u00e9l haya cumplido, t\u00fa mismo podr\u00e1s ser buen testigo, si dejando a un lado toda lisonja, quisieres hacer honor a la verdad.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">VI.<br \/>\nJuan. Con que me volver\u00e9, dije, a los argumentos, y cumplir\u00e9 ahora lo que te tengo amenazado, manifestando, que t\u00fa m\u00e1s das a la modestia, que a la verdad. Contar\u00e9 un caso que sucedi\u00f3 poco hace tiempo, para que ninguno tenga que sospechar que trayendo aqu\u00ed cuentos viejos, intento, por el mucho tiempo que ha pasado, oscurecer la verdad; no permitiendo \u00e9sta, que yo a\u00f1ada alguna cosa aun a lo que dijese s\u00f3lo por gusto.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando uno de nuestros confidentes fue, por calumnia, acusado de ultraje y de soberbia, se vio en el \u00faltimo peligro; t\u00fa entonces, sin que ninguno te llamase a la causa, y sin que te lo rogase el mismo que hab\u00eda de peligrar, t\u00fa mismo te arrojaste en medio de los peligros. El hecho fue de esta suerte.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y para convencerte con tus mismas palabras, har\u00e9 tambi\u00e9n aqu\u00ed memoria de lo que t\u00fa dijiste. Porque no faltando unos que desaprobaban aquel ardor tuyo, y otros, que por el contrario lo alabasen, y admirasen: \u00ab\u00bfQu\u00e9 otra cosa, pues, debo yo hacer?\u00bb Dijiste a los que reprend\u00edan tu conducta; yo no s\u00e9 amar de otra suerte, sino es ofreciendo mi vida, cuando fuere necesario, para salvar alguno de mis amigos. Repetiste, aunque con diferentes palabras, pero en el mismo sentido, lo que Cristo dijo a sus disc\u00edpulos, queriendo se\u00f1alar los t\u00e9rminos de un perfecto amor: 32 \u00abNinguno tiene, dijo, mayor caridad que \u00e9sta; que es poner su propia vida por sus amigos\u00bb. Pues si no se puede encontrar mayor que \u00e9sta, llegaste ya al t\u00e9rmino de ella, y por lo que ejecutaste, y dijiste, has llegado ya a la cumbre. Este es el motivo que he tenido para haberte vendido, y por esto he urdido aquel enga\u00f1o. \u00bfQuedas ahora persuadido, que ni por mala voluntad, ni por querer ponerte en peligro, sino por saber que ser\u00edas muy \u00fatil, te hemos tra\u00eddo a este estadio?\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Basilio: \u00bfY piensas t\u00fa, dijo, que pueda ser bastante la fuerza del amor para la correcci\u00f3n de lo pr\u00f3jimos?\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Juan: Sin duda, respond\u00ed, que puede \u00e9ste contribuir en mucha parte para esto; y si quieres que yo produzca aqu\u00ed tambi\u00e9n pruebas de tu prudencia, pasemos a hablar de \u00e9sta, y manifestemos, que eres aun m\u00e1s prudente que amante.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Basilio se sonroj\u00f3 al o\u00edr estas razones, y cubierto su rostro de verg\u00fcenza dijo: d\u00e9jense ahora a un lado nuestras cosas, porque yo ya desde el principio no te he pedido cuenta de ellas. Si tienes alguna causa razonable con qu\u00e9 poder responder a los de fuera, de \u00e9sta te oir\u00eda hablar con mucho gusto. Por lo que omitido este in\u00fatil contraste, dime qu\u00e9 defensa podr\u00e9 yo alegar a los otros, tanto a los que nos han hecho este honor, como a los que se compadecen de ellos, como ultrajados por nosotros?\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">VII.<br \/>\nJuan: Yo ya, respond\u00ed, me apresuraba a llegar a esto; porque concluido el discurso por lo que pertenece a ti, f\u00e1cilmente me volver\u00e9 tambi\u00e9n a esta parte de defensa. \u00bfQu\u00e9 es, pues, en lo que estos nos acusan, y cu\u00e1les son los delitos?\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Basilio: Dicen que nosotros los hemos injuriado, y que han recibido un ultraje muy grave, porque no hemos aceptado la honra que nos han querido hacer.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Juan: Pues yo, lo primero que digo, es, que no se debe hacer caso de la injuria que resulta a los hombres, cuando por conservarles el honor, nos vemos obligados a ofender a Dios.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ni puedo tampoco creer, que puedan, sin peligro, indignarse los que llevan esto mal; antes bien estoy persuadido, que encierra en s\u00ed un grav\u00edsimo da\u00f1o: Porque aqu\u00e9llos que est\u00e1n dedicados a Dios, y que miran a \u00e9l solo en todas sus acciones, deben estar tan religiosamente dispuestos, que no cuenten por injuria una cosa de esta clase; y esto, aunque mil veces fueran ultrajados. Pero que yo, ni aun por pensamiento, haya tenido semejante atrevimiento, lo puedes conocer de lo que dir\u00e9: Si yo por soberbia, o por vanagloria (de lo que t\u00fa has dicho, que con frecuencia nos calumnian muchos), hubiera venido a esto, ser\u00eda, sintiendo con mis acusadores, uno de los que hubieran faltado m\u00e1s gravemente, por haber despreciado a unos varones grandes, y admirables, y sobre todo nuestros bienhechores. Y si es digno de castigo el ofender a aqu\u00e9l que no te ha ofendido, \u00bfcu\u00e1nta pena merecer\u00e1 el corresponder con obras contrarias, a los que por s\u00ed mismos se movieron a honrarnos? ni alegue alguno, que por haber recibido de m\u00ed alg\u00fan beneficio, o grande o peque\u00f1o, han querido premiar este servicio.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ni aun en tiempo alguno nos ha pasado semejante cosa por el pensamiento; antes bien, hemos huido tan grave carga por otro fin muy diverso; \u00bfpor qu\u00e9, ya que no nos perdonan, no quieren aprobar mi hecho? sino que nos acusan de que hemos mirado por nuestra alma.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Yo, pues, he estado tan distante de injuriar a tales varones, que por el contrario, estoy por decir, que han recibido de m\u00ed un gran honor, con rehusar el que me hac\u00edan; y no te admires, si te parece alguna paradoja lo que digo: oir\u00e1s muy prontamente la raz\u00f3n de todo esto.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En este caso, ya que no todos, a lo menos, algunos que encuentran su gusto en maldecir, hubieran tenido ocasi\u00f3n de sospechar y de hablar muchas cosas de mi, que era el ordenado, y tambi\u00e9n de los que me hab\u00edan elegido. Dir\u00edan, que atendiendo a las riquezas, y admirando la nobleza de la cuna, y lisonjeados por m\u00ed, me hab\u00edan promovido a este grado; y no me atrevo a asegurar, si se hallar\u00eda tal vez alguno, que sospechase haber sido inducidos por dinero. Cristo, a\u00f1adir\u00edan, ha llamado a esta dignidad pescadores, art\u00edfices de tiendas, y publicanos; pero estos no se dignan admitir a los que se mantienen con su trabajo cotidiano: y si encuentran alguno que se haya aplicado a las letras humanas, y que pase en ocio toda la vida, a este alaban, y a este admiran. \u00bfPor qu\u00e9, pues, desprecian a los que han sufrido innumerables sudores en utilidad de la Iglesia, y en un punto han elevado a semejante honor, al que ni aun ligeramente ha gustado jam\u00e1s alguno de estos trabajos, sino que ha gastado toda su vida en la vana aplicaci\u00f3n a las ciencias profanas?\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">VIII.<br \/>\nEstas, y otras muchas cosas hubieran podido decir, si hubi\u00e9ramos admitido esta dignidad, pero no al presente; pues con esto se les ha cortado todo pretexto de maldecir. Ni pueden acusarme de adulaci\u00f3n, ni tampoco a aqu\u00e9llos de haber recibido regalos, sino es que haya algunos, que voluntariamente quieran dar en semejante man\u00eda. \u00bfC\u00f3mo puede componerse, que el que sigue la adulaci\u00f3n, y gasta el dinero por llegar a un puesto de honor cuando est\u00e1 a punto de conseguirlo, lo ceda a los otros? Esto ser\u00eda lo mismo, que si un hombre despu\u00e9s de haber tolerado muchos trabajos en cultivar la tierra, para que la mies viniese cargada de mucho fruto y el vino rebosase en los lagares despu\u00e9s de innumerables fatigas y excesivo gasto de dineros; cuando llegase el tiempo de segar, y de recoger la uva, dejase a los otros la cosecha de los frutos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfVes como en este caso, aunque sus discursos fueran muy distantes de la verdad, con todo quedaba alg\u00fan pretexto a los que quisieran calumniarlos de haber hecho la elecci\u00f3n sin un recto discernimiento de raz\u00f3n? pero ahora no les hemos dejado lugar para respirar, ni aun para abrir simplemente la boca.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estas, y aun otras cosas mucho mayores hubieran dicho en el principio; pero despu\u00e9s de haber comenzado a ejercitar el ministerio, no hubi\u00e9ramos bastado a defendernos cada d\u00eda de los acusadores; y esto, aunque en todo nos hubi\u00e9ramos portado irreprensiblemente, \u00bfqu\u00e9 ser\u00eda cuando por la poca experiencia, y por la corta edad nos hubi\u00e9ramos visto obligados a errar en muchas cosas?\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En nuestro caso los hemos librado de este cargo; y en el otro, los hubi\u00e9ramos expuesto a innumerables oprobios. Qui\u00e9n en tal caso no hubiera dicho: han fiado a muchachos sin juicio cosas grandes, y maravillosas; han destruido el reba\u00f1o de Dios. \u00bfLas cosas de los cristianos, se han convertido en juegos de ni\u00f1os, y en irrisi\u00f3n?\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero ahora 33 toda la iniquidad cerrar\u00e1 su boca. Y si por lo que toca a ti dijeren todas estas cosas, prontamente los har\u00e1s conocer por las obras, que ni la prudencia se mide por la edad, ni se hace prueba por las canas de la vejez; ni se debe apartar enteramente al joven de tal ministerio, sino s\u00f3lo al que es ne\u00f3fito, habiendo entre uno y otro grand\u00edsima diferencia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nSelecci\u00f3n: Jos\u00e9 G\u00e1lvez Kr\u00fcger\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fuente: Biblioteca Electr\u00f3nica Cristiana\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">17\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Joann. XXI. 15.<br \/>\n18\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Rom. VII. 32. Joan. III. 16. Rom. V. 16. tit. II. 14.<br \/>\n19\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mat. XXIV. 45.<br \/>\n20\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ephes. 6. 12.<br \/>\n21\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Galat. 5. 19. 2. Cor. 12. 20.<br \/>\n22\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">I Cor. 2. 11.<br \/>\n23\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estas palabras se explican mas abajo y no perjudican a lo que sienta poco despu\u00e9s.<br \/>\n24\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2. Cor. I. 23.<br \/>\n25\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esto es seculares.<br \/>\n26\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Jerem. 3. 3.<br \/>\n27\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2. Tim. 2. 25.<br \/>\n28\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mat. 24. 45.<br \/>\n29\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">I Tim. III.<br \/>\n30\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Joan. 13. 35.<br \/>\n31\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">I Cor. 13. 3.<br \/>\n32\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Joan. 15. 3.<br \/>\n33\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ps. 106. 42.\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>I. Pudiera detenerme a probar m\u00e1s largamente, que se puede usar para un fin honesto de la eficacia de la astucia; y que esta no debe llamarse enga\u00f1o, sino una cierta admirable econom\u00eda. Pero bastando lo expuesto hasta aqu\u00ed para demostrarlo, ser\u00eda una cosa molesta y enfadosa alargar superfluamente mi discurso. A ti s\u00ed que &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/san-juan-crisostomo-libro-del-sacerdocio-ii\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abSAN JUAN CRISOSTOMO: LIBRO DEL SACERDOCIO II\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-25504","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/25504","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=25504"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/25504\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=25504"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=25504"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=25504"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}