{"id":25505,"date":"2016-02-05T17:15:43","date_gmt":"2016-02-05T22:15:43","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/san-juan-crisostomo-libro-del-sacerdocio-iii\/"},"modified":"2016-02-05T17:15:43","modified_gmt":"2016-02-05T22:15:43","slug":"san-juan-crisostomo-libro-del-sacerdocio-iii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/san-juan-crisostomo-libro-del-sacerdocio-iii\/","title":{"rendered":"SAN JUAN CRISOSTOMO: LIBRO DEL SACERDOCIO III"},"content":{"rendered":"<p><p style=\"text-align: justify;\">I.<br \/>\nPara probar que no hemos rehusado este honor con \u00e1nimo de injuriar a los que nos han honrado, ni pretendiendo por esto hacerles alg\u00fan ultraje, pudi\u00e9ramos alegar lo que dejamos dicho. Pero que tampoco lo hemos rehusado, arrebatados de alguna especie de soberbia, procurar\u00e9 ahora, en cuanto me sea posible, hacerlo tambi\u00e9n patente; porque si se dejara a mi elecci\u00f3n el aceptar un gobierno militar, o un reino, y yo abrazara este sentimiento, con raz\u00f3n podr\u00eda alguno sospechar esto de m\u00ed; o en tal caso, ninguno me culpar\u00eda de soberbia, sino que todos me tendr\u00edan por un loco.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero proponi\u00e9ndoseme el sacerdocio, que es tanto m\u00e1s excelente que un reino, cuanta es la distancia que hay entre el esp\u00edritu, y la carne; \u00bftendr\u00e1 alguno el atrevimiento de acusarme de soberbia? \u00bfNo es, pues, una cosa absurda, tratar, y acusar como a locos a los que desprecian cosas de poca monta, y a los que hacen esto con otras de mucho mayor consideraci\u00f3n, absolvi\u00e9ndolos de locura, acusarlos de soberbia? Esto es lo mismo que tratar, no como a soberbio, sino como a hombre privado de sentido, a aqu\u00e9l que rehusara gobernar una torada, y que no quisiera ser vaquero; y que del que se negase a recibir el imperio de todo el mundo, y el mando de todos los ej\u00e9rcitos de la tierra, se asegurase, no que estaba loco, sino pose\u00eddo de soberbia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero no, no es esto as\u00ed: los que hablan de este modo, se desacreditan m\u00e1s a s\u00ed mismos, que a nosotros; porque el pensar solamente que la naturaleza humana pueda despreciar tan gran dignidad, es un indicio suficiente de la opini\u00f3n que tienen de ella, los que profirieron esto: porque si no la tuvieran por una cosa de poca consideraci\u00f3n, y monta, de ning\u00fan modo les hubiera venido al pensamiento una sospecha semejante. \u00bfCu\u00e1l es, pues, la causa, de que ninguno jam\u00e1s ha tenido el atrevimiento de formar semejante pensamiento sobre la naturaleza de los \u00e1ngeles, y de decir, que hay un alma humana, que por soberbia no se dignar\u00eda de aspirar a la dignidad de aquella naturaleza? Son grandes las cosas que nos figuramos de aquellas potestades; y esto no nos permite creer, que pudiese el hombre pensar cosa mayor que aquel honor: por tanto, con m\u00e1s raz\u00f3n pudiera alguno acusar de soberbia a nuestros mismos acusadores; porque no podr\u00edan sospechar de los otros una cosa como \u00e9sta, si ellos primero no la despreciasen como de ning\u00fan valor.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">II.<br \/>\nSi despu\u00e9s dicen que hemos hecho esto, atendiendo a la gloria, se manifestar\u00e1n repugnantes, y que se contradicen a s\u00ed mismos. A la verdad, yo no s\u00e9 qu\u00e9 otras razones m\u00e1s eficaces que estas podr\u00edan alegar, si quisieran defendernos de ser acusados de vanagloria.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si hubiera entrado en mi \u00e1nimo semejante deseo, deb\u00eda yo antes haberlo aceptado, que rehusado; \u00bfy por qu\u00e9? porque de esto me hubiera resultado mucha gloria. Porque hall\u00e1ndome en tal edad, y que hace poco apart\u00e9 de m\u00ed los pensamientos del siglo, si de repente hubiera comparecido para con todos tan admirable, que pudiese ser preferido a los que han consumido toda su vida en tan grandes fatigas, y hubiese tenido m\u00e1s votos que ellos, \u00bfno hubiera sido \u00e9sta una cosa, que a todos los hubiera movido a pensar, que en m\u00ed se hallaban prerrogativas tan grandes y admirables, y que me hubiera granjeado el respeto, y veneraci\u00f3n de todos? Pero ahora, a excepci\u00f3n de algunos pocos, la mayor parte de la Iglesia no me conoce, ni aun por el nombre; de modo, que no todos saben, sino algunos pocos, que yo lo haya rehusado; y de estos, no creo que todos sepan la verdad del hecho. Y aun es veros\u00edmil, que muchos se persuadir\u00e1n, que, o no hemos sido elegidos, o que despu\u00e9s de la elecci\u00f3n, se nos ha removido por habernos juzgado incapaces, y no que voluntariamente nos hemos retirado.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">III.<br \/>\nBasilio: Bien est\u00e1 esto: pero aqu\u00e9llos que est\u00e1n informados de la verdad, no podr\u00e1n menos de admirarse.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Juan: Pero estos, t\u00fa dec\u00edas, que nos acusaban de vanagloria, y de soberbia. \u00bfDe d\u00f3nde, pues, podemos prometernos alabanzas? \u00bfdel vulgo? \u00e9ste no sabe bien la verdad del hecho. \u00bfDe algunos pocos? pero aun en este caso nos ha salido todo al contrario. Ni t\u00fa por otro motivo has entrado en este discurso, sino por saber qu\u00e9 podr\u00edamos responder a \u00e9stos. \u00bfMas por qu\u00e9 trato estas cosas con tanta sutileza? Aunque todos supiesen la verdad, quiero que esperes un poco, y que conozcas claramente, que ni aun as\u00ed deb\u00edamos ser condenados de soberbia, o de vanagloria.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fuera de esto, ver\u00e1s tambi\u00e9n claramente, que no es peque\u00f1o el peligro que amenaza, no s\u00f3lo a los que tengan semejante atrevimiento, si es que se encuentra alguno, que no me lo puedo persuadir, sino tambi\u00e9n a los que tienen esta sospecha de los otros.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">IV.<br \/>\nPorque el sacerdocio se ejercita en la tierra, pero tiene la clase de las cosas celestiales, y con raz\u00f3n; porque no ha sido alg\u00fan hombre, ni \u00e1ngel, ni arc\u00e1ngel, ni alguna otra potestad creada, sino el mismo Par\u00e1clito el que ha instituido este ministerio, y el que nos ha persuadido, a que permaneciendo aun en la carne, concibi\u00e9semos en el \u00e1nimo el ministerio de los \u00e1ngeles.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De aqu\u00ed resulta, que el sacerdote debe ser tan puro, como si estuviera en los mismos cielos entre aquellas potestades. Terribles a la verdad, y llenas de horror eran las cosas que precedieron el tiempo de la gracia, como las campanillas, 34 las granadas, las piedras preciosas en el pecho, y en el humeral, la mitra, la cidaris, o tiara, el vestido talar, la l\u00e1mina de oro, el sancta sanctorum, y la gran soledad 35 que se observaba en lo interior de \u00e9l. Pero si alguno atentamente considerase las cosas del Nuevo Testamento, hallar\u00e1, que en su comparaci\u00f3n son peque\u00f1as aqu\u00e9llas tan terribles y llenas de horror, y que se verifica aqu\u00ed lo que se dijo de la ley: 36 \u00abQue no ha sido glorificado el que lo ha sido en esta parte por la gloria excelente\u00bb.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Porque cuando t\u00fa ves al Se\u00f1or sacrificado y humilde, y el sacerdote que est\u00e1 orando sobre la v\u00edctima, y a todos te\u00f1idos de aquella preciosa sangre; \u00bfpor ventura crees hallarte a\u00fan en la tierra entre los hombres, y no penetras inmediatamente sobre los cielos, y apartado de tu alma todo pensamiento carnal, con un alma desnuda, y con un pensamiento puro no registrar las cosas que hay en el cielo?\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a1Oh maravilla! \u00a1oh benignidad de Dios para con los hombres! \u00bfAqu\u00e9l que est\u00e1 sentado en el cielo juntamente con el Padre, en aquella hora es manoseado de todos, y se da a s\u00ed mismo a todos los que quieren, para que lo estrechen, y abracen? y esto lo hacen todos con los ojos de la fe:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfTe parecen, por ventura, dignas de desprecio estas cosas, o ser tales, que alguno pueda levantarse contra ellas? \u00bfQuieres tambi\u00e9n por otra maravilla conocer la excelencia de este sacrificio? Ponme delante de los ojos a un El\u00edas, 37 y una innumerable muchedumbre que le cerca, la v\u00edctima puesta sobre las piedras, y a todos los otros en una gran quietud y silencio, y s\u00f3lo al profete en oraci\u00f3n: despu\u00e9s, en un punto, el fuego que se desprende de los cielos sobre la v\u00edctima: maravillosas son estas cosas, y llenas de pasmo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pasa despu\u00e9s de all\u00ed a las que se hacen al presente, y las encontrar\u00e1s, no s\u00f3lo maravillosas, sino que exceden todo asombro. Se presenta, pues, el sacerdote, no haciendo bajar fuego del cielo, sino al Esp\u00edritu Santo; y permanece en oraci\u00f3n, no para que consuma las cosas propuestas una llama encendida en lo alto, sino para que descendiendo la gracia sobre la v\u00edctima, por medio de ella se enciendan los \u00e1nimos de todos, y queden m\u00e1s brillantes que la plata purificada en el fuego. \u00bfQui\u00e9n, pues, podr\u00e1 despreciar este tremendo misterio, si no es que sea enteramente furioso, o que estuviere fuera de s\u00ed? \u00bfIgnoras, acaso, que el alma humana no pudiera sufrir aquel fuego del sacrificio, sino que todos ser\u00edan enteramente destruidos sin un fuerte auxilio de la divina gracia?\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">V.<br \/>\nPorque si alguno considerase atentamente lo que en s\u00ed es, el que un hombre envuelto a\u00fan en la carne y en la sangre, pueda acercarse a aquella feliz e inmortal naturaleza; se ver\u00eda bien entonces, cu\u00e1n grande es el honor que ha hecho a los sacerdotes la gracia del Esp\u00edritu Santo. Por medio, pues, de \u00e9stos se ejercen estas cosas y otras tambi\u00e9n nada inferiores, y que tocan a nuestra dignidad y a nuestra salud. Los que habitan en la tierra, y hacen en ella su mansi\u00f3n, tienen el encargo de administrar las cosas celestiales y han recibido una potestad que no concedi\u00f3 Dios a los \u00e1ngeles ni a los arc\u00e1ngeles; porque no fue a estos a quienes se dijo: 38 \u00abLo que at\u00e1reis sobre la tierra, quedar\u00e1 tambi\u00e9n atado en el cielo, y lo que desat\u00e1reis, quedar\u00e1 desatado\u00bb. Los que dominan en la tierra tienen tambi\u00e9n la potestad de atar, pero solamente los cuerpos; mas la atadura de que hablamos, toca a la misma alma y penetra los cielos; y las cosas que hicieren ac\u00e1 en la tierra los sacerdotes, las ratifica Dios all\u00e1 en el cielo, y el Se\u00f1or confirma la sentencia de sus siervos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfY qu\u00e9 otra cosa les ha dado, sino toda la potestad celestial? 39 \u00abDe quien perdon\u00e1reis, dice, los pecados, le son perdonados, y de quien los retuviereis, les son retenidos\u00bb. \u00bfQu\u00e9 potestad puede darse mayor que \u00e9sta? 40 \u00abEl Padre ha dado al Hijo todo el juicio\u00bb. Pero veo que toda esta potestad la ha puesto el Hijo en manos de \u00e9stos. Como si hubieran sido ya trasladados a los cielos, y levant\u00e1ndose sobre la humana naturaleza, y libres de nuestras pasiones, as\u00ed han sido ensalzados a tan gran poder.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fuera de esto, si un rey hiciese tal honra a uno de sus s\u00fabditos, que a su voluntad encarcelase, o por el contrario librase de las prisiones a todos los que quisiese, \u00bfno ser\u00eda \u00e9ste mirado como feliz, y con respeto por todos? \u00bfY el que ha recibido de Dios tanto mayor potestad, cuanto es m\u00e1s precioso el cielo que la tierra, y las almas que los cuerpos, podr\u00e1 parecer a algunos que ha recibido una honra de tan poca consideraci\u00f3n, que pueda, ni aun pasarles por el pensamiento, que a quien se confiaron estas cosas, pueda despreciar el beneficio? \u00a1Oh, vaya fuera semejante locura!\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo ser\u00eda, sin duda, manifiesta el despreciar una dignidad tan grande, sin la cual no podemos conseguir, ni la salud, ni los bienes que nos est\u00e1n propuestos. 41 Porque ninguno puede entrar en el reino de los cielos, si no fuere reengendrado por el agua, y por el esp\u00edritu. 42 Y aqu\u00e9l que no come la carne del Se\u00f1or, y no bebe su sangre, es excluido de la vida eterna. Ni todas estas cosas se hacen por medio de alg\u00fan otro, s\u00f3lo por aquellas santas manos; quiero decir, por las del sacerdote, \u00bfC\u00f3mo, pues, podr\u00e1 alguno, sin estos, escapar del fuego del infierno, o llegar al logro de las coronas que est\u00e1n reservadas?\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estos pues son a quienes est\u00e1n confiados los partos espirituales y encomendados los hijos que nacen por el bautismo. Por estos nos vestimos de Cristo y nos unimos con el Hijo de Dios haci\u00e9ndonos miembros de aquella bienaventurada cabeza; de modo que para nosotros justamente han de ser mas respetables, no s\u00f3lo que los potentados y que los reyes, sino aun que los mismos padres; porque estos nos han engendrado de la sangre y de la voluntad de la carne, pero aqu\u00e9llos no son autores del nacimiento de Dios y de aquella dichosa regeneraci\u00f3n de la verdadera libertad y de la adopci\u00f3n de hijos seg\u00fan la gracia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">VI.<br \/>\nLos sacerdotes 43 de los jud\u00edos ten\u00edan potestad de curar la lepra del cuerpo, mejor dir\u00e9, no de librar, sino de aprobar solamente a los que estaban libres de ella. Y t\u00fa no ignoras con qu\u00e9 empe\u00f1o era apetecido entonces el estado sacerdotal. En cambio nuestros sacerdotes han recibido la potestad de curar, no la lepra del cuerpo, sino la inmundicia del alma; no de aprobar la que est\u00e1 limpia, sino de limpiarla enteramente.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De modo que los que a estos desprecian, son mucho m\u00e1s execrables y merecen mayor castigo que Dathan y quienes le siguieron. 44 Aunque aqu\u00e9llos pretend\u00edan una dignidad que no les correspond\u00eda, ten\u00edan de ella al mismo tiempo una opini\u00f3n maravillosa, lo que manifestaron con el mismo hecho de desearla tan ardientemente. \u00c9stos en cambio, en el tiempo en que el sacerdocio se halla en un grado de tanto honor y ha tomado tan gran incremento, han manifestado un atrevimiento mucho mayor que aqu\u00e9llos, aunque de diverso modo. Porque no es lo mismo, por lo que toca a raz\u00f3n de desprecio, el desear un honor que no te conviene, o el despreciarlo; sino que esto es tanto peor que aqu\u00e9llo cuanta es la diferencia que hay entre el despreciar una cosa y admirarla. \u00bfCu\u00e1l es, pues, aquella alma desgraciada, que desprecie bienes tan grandes? yo no dir\u00e9 que hay alguna, sino es que fuere agitada de un furor diab\u00f3lico.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero nuevamente vuelvo al lugar de donde sal\u00ed. No solamente por lo que toca a castigar sino tambi\u00e9n para beneficiar, dio Dios mayor potestad a los sacerdotes que a los padres naturales. Y hay entre unos y otros tan gran diferencia como la que hay entre la vida presente y la venidera; porque aqu\u00e9llos nos engendran para \u00e9sta, y \u00e9stos para aqu\u00e9lla. Aqu\u00e9llos no pueden librar a sus hijos de la muerte corporal, ni defenderlos de una enfermedad que los asalte; pero estos han sanado muchas veces nuestra alma enferma y vecina a perderse, haciendo a unos la pena m\u00e1s llevadera y preservando a otros desde el principio para que no cayesen; y no solamente ense\u00f1\u00e1ndoles y amonest\u00e1ndoles, sino tambi\u00e9n socorri\u00e9ndolos con oraciones. Y esto, no s\u00f3lo cuando nos vuelven a engendrar, sino porque despu\u00e9s de esta generaci\u00f3n, conservan la potestad de perdonarnos los pecados. 45 \u00bfEnferma alguno entre vosotros? llame a los ancianos de la Iglesia, y estos rueguen sobre \u00e9l, ungi\u00e9ndole con \u00f3leo en el nombre del Se\u00f1or, y la oraci\u00f3n de la fe salvar\u00e1 al enfermo, y el Se\u00f1or le aliviar\u00e1; y si hubiere hecho pecados, le ser\u00e1n perdonados. Fuera de esto, los padres naturales, si sus hijos ofenden a alg\u00fan gran pr\u00edncipe, o potentado, en nada los pueden favorecer; porque los sacerdotes los han reconciliado, no con los pr\u00edncipes, o con los reyes, sino con el mismo Dios enojado. \u00bfY habr\u00e1 alguno, despu\u00e9s de todas estas cosas, que se atreva a acusarnos de soberbia?\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Yo creo que, por lo que dejo dicho, quedar\u00e1n las almas de los que me escuchen tan ocupadas de religioso temor, que no condenar\u00e1n de soberbia o atrevimiento a aqu\u00e9llos que huyen, sino quienes por s\u00ed mismos se apresuran a procurar este honor. Porque si aqu\u00e9llos a quienes se encomend\u00f3 el gobierno de las ciudades las arruinaron cuando no se han portado con la mayor prudencia y cautela, y se perdieron a s\u00ed mismos, \u00bfcu\u00e1nta virtud, tanto propia como sobrenatural, te parece que necesita para no errar aqu\u00e9l a quien toc\u00f3 por suerte el adornar la Esposa de Cristo?\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">VII.<br \/>\nNinguno am\u00f3 m\u00e1s a Cristo que San Pablo, ninguno dio muestras de mayor cuidado que \u00e9l, ninguno fue hecho digno de mayor gracia. Con todo, despu\u00e9s de tantas prerrogativas, teme a\u00fan y tiembla por esta potestad y por aqu\u00e9llos que le est\u00e1n encomendados. 46 \u00abTemo, dice, no sea que como la serpiente enga\u00f1\u00f3 a Eva con su astucia, as\u00ed se aparten vuestros pensamientos de aquella simplicidad que ten\u00edais para con Cristo\u00bb. Y en otro lugar: 47 \u00abHe estado con grande temor, y temblor por lo que toca a vosotros\u00bb. Un hombre arrebatado al tercer Cielo, y hecho participante de los Arcanos de Dios, y que sufri\u00f3 tantas muertes como d\u00edas vivi\u00f3 despu\u00e9s de su conversi\u00f3n; un hombre que no quiso usar de la potestad que hab\u00eda recibido de Cristo, para que no se escandalizase alguno de los fieles.: Si \u00e9l, que aun se exced\u00eda en la custodia de los divinos mandamientos, y que de ning\u00fan modo buscaba lo que era suyo sino el bien de sus s\u00fabditos estaba siempre con tanto temor cuando volv\u00eda la consideraci\u00f3n a la grandeza de este ministerio, \u00bfqu\u00e9 ser\u00e1 de nosotros, que frecuentemente s\u00f3lo buscamos nuestros intereses, que no s\u00f3lo no sobrepasamos los divinos mandamientos sino que por la mayor parte no los cumplimos? 48 \u00bfQui\u00e9n, dice \u00e9l, enferma, y yo no enfermo? \u00bfqui\u00e9n se escandaliza, y yo no me siento abrasar? Tal ha de ser necesariamente el sacerdote, y no solamente as\u00ed; porque estas cosas son de poca, o de ninguna consideraci\u00f3n, respecto de las que dir\u00e9.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfY cu\u00e1les son estas? 49 Yo deseaba, dice, ser anatema de Cristo por mis hermanos unidos a m\u00ed seg\u00fan la carne. Si alguno puede proferir semejante palabra, si alguno tiene un alma que toque en este deseo, merece justamente ser reprendido, si es que huye. Pero si alguno se halla tan necesitado de esta virtud como yo me hallo, justo es que sea abominado, no cuando huye sino cuando acepta. Porque si se propusiese la elecci\u00f3n para una dignidad militar, y los que hubieran de conceder este honor, poniendo en medio un herrero, o un zapatero, u otro artesano de esta clase, le confiasen el mando del ej\u00e9rcito, yo no alabar\u00eda a este infeliz, si no huyera e hiciera cuanto estuviera de su parte, para no caer en una ruina inevitable; porque si basta simplemente el ser llamado pastor, y desempe\u00f1ar de cualquier modo que sea este ministerio, ni en este se encuentra peligro alguno, puede enhorabuena acusarnos de vanagloria todo aqu\u00e9l que quisiere.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero si el que toma sobre s\u00ed este cuidado necesita tener una gran prudencia, y aun m\u00e1s que \u00e9sta, una gracia muy grande de Dios, rectitud de costumbres, pureza de vida, y mayor virtud que la que puede hallarse en un hombre, \u00bfme negar\u00e1s el perd\u00f3n, porque no he querido sin consejo, y temerariamente, perderme? Porque si uno, conduciendo una nave mercantil, bien pertrechada de remeros y colmada de inmensas riquezas, y haci\u00e9ndome sentar junto al tim\u00f3n, me mandase doblar el Mar Egeo o Tirreno; yo, al o\u00edr la primera palabra, rehusar\u00eda semejante comisi\u00f3n; y si alguno me preguntase, por qu\u00e9; le responder\u00eda, que por no echar a pique el nav\u00edo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">VIII.<br \/>\nPues si donde la p\u00e9rdida se extiende tan solamente a las riquezas, y el peligro a la muerte corporal, ninguno puede acusar a los que usen de la mayor cautela, cuando a los que naufragan, les espera no caer en este mar sino en un abismo de fuego, y les aguarda una muerte, no la que separa el alma del cuerpo, sino la que env\u00eda la una juntamente con el otro a una pena eterna. Te enojar\u00edas conmigo, y me aborrecer\u00edas, porque precipitadamente no me hab\u00eda arrojado a tan grande ruina; no as\u00ed, te ruego, y suplico. Conozco bien este \u00e1nimo d\u00e9bil, y enfermo; conozco la grandeza de aquel ministerio, y la dificultad grande que encierra en s\u00ed este negocio. Son, pues, en mucho mayor n\u00famero las olas que combaten con tempestades el \u00e1nimo del sacerdote que los vientos que inquietan el mar.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">IX.<br \/>\nY sobre todos los males, aquel terribil\u00edsimo escollo de la vanagloria, m\u00e1s peligroso que los prodigios que fingen los poetas. Muchos, en la realidad, pudieron, navegando, pasar \u00e9ste sin recibir da\u00f1o alguno; pero a m\u00ed me parece tan peligroso, que aun ahora, cuando ninguna necesidad me arrebata a semejante abismo, apenas puedo verme libre de este mal.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si alguno pusiese en mis manos semejante carga, ser\u00eda lo mismo que si me atase las manos atr\u00e1s, y me diese por presa a las bestias que habitan en aquel escollo, para que cada d\u00eda me despedazasen.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfY cu\u00e1les son estas bestias? La ira, la tristeza, la envidia, la altercaci\u00f3n, las calumnias, las acusaciones, la mentira, la simulaci\u00f3n, las asechanzas, las imprecaciones contra los que no han hecho mal alguno, la alegr\u00eda en los trabajos de los ministros, la tristeza por su buen porte en el cumplimiento de su obligaci\u00f3n, el amor de las alabanzas, el deseo de honra (que es lo que sobre todas cosas precipita el \u00e1nimo humano) las doctrinas acomodadas al gusto de los oyentes, las viles adulaciones, las lisonjas bajas, el desprecio de los pobres, los obsequios a los ricos, los honores inconsiderados y las gracias da\u00f1osas, que igualmente son peligrosas a los que las hacen y a los que las reciben; el temor servil, y que solamente conviene a los esclavos m\u00e1s viles; el no tener libertad para hablar; una humildad toda aparente, pero ninguna en la realidad; el no aplicar las reprensiones y el castigo, o tal vez emplearlas sin medida contra personas humildes, no habiendo quien se atreva, ni aun a abrir la boca contra aqu\u00e9llos que tienen el gobierno.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estas son las bestias, y otras aun mayores, que mantiene en su seno aquel escollo; de las cuales, los que una vez llegaron a ser sorprendidos, caen por necesidad en una esclavitud tan grande, que no pocas veces hacen a gusto de las mujeres muchas cosas, que tengo por conveniente no explicar. 50 La ley divina las ha excluido de este ministerio; pero ellas procuran con el mayor tes\u00f3n introducirse en \u00e9l; y ya que por s\u00ed mismas nada pueden, lo hacen todo por medio de otros, y es tan grande el poder que se han arrogado, que a su voluntad aprueban, o excluyen los sacerdotes. No se ve bien cumplido aqu\u00ed lo que se dice proverbialmente el mundo al rev\u00e9s: 51 los s\u00fabditos gu\u00edan a los superiores; y ojal\u00e1 fueran hombres y no aqu\u00e9llas a quienes no se ha permitido el ense\u00f1ar, \u00bfy qu\u00e9 digo el ense\u00f1ar? 52 ni aun hablar en la Iglesia les permiti\u00f3 San Pablo. Yo he o\u00eddo contar a alguno, que se han tomado tanta libertad, que reprend\u00edan a los prelados de las Iglesias y los gritaban m\u00e1s \u00e1speramente que los se\u00f1ores a sus propios esclavos. Ni crea alguno, que yo pretendo comprender a todos en los cargos que acabo de decir; porque hay muchos, s\u00ed, muchos hay que se libraron de estas redes, y son en mucho mayor n\u00famero, que los que han quedado aprisionados en ellas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">X.<br \/>\nNi tampoco podr\u00eda acusar al sacerdocio de estos males: no ser\u00eda yo tan desatinado. Porque todos aqu\u00e9llos que tienen juicio, no culpan del homicidio al pu\u00f1al, ni al vino de la embriaguez, ni a la fuerza de la injuria, ni a la fortaleza de un atrevimiento inconsiderado, sino a los que abusan de los dones que recibieron de Dios: a \u00e9stos son a quienes castigan; porque el sacerdocio justamente nos acusar\u00e1, que no le tratamos con rectitud. No es este causa de los males que dejamos dichos, sino nosotros, que en cuanto est\u00e1 de nuestra parte, lo afeamos con tantas manchas, confi\u00e1ndolo a cualquier persona.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estos, pues, sin entrar primero en el conocimiento de sus propias almas, y sin atender a la gravedad del negocio, reciben alegremente lo que se les da; pero cuando llegan a la pr\u00e1ctica, deslumbrados de su poca experiencia, envuelven en mil males a los pueblos que les han sido confiados. Esto, pues, esto es lo que ha faltado poco para sucederme a m\u00ed, si Dios prontamente no me hubiera preservado de tales peligros, mirando por su Iglesia, y por mi alma. \u00bfDe d\u00f3nde, dime, juzgas que nacen tan grandes inquietudes en las Iglesias? yo creo que no proceden de otra parte, sino de hacerse sin consejo, y sin reparo las elecciones de los prelados; porque es necesario que sea muy robusta la cabeza, para que pueda regir, y poner en orden los malos vapores que suben de la parte inferior de lo restante del cuerpo; pero s\u00ed por s\u00ed misma es d\u00e9bil, y enferma, y que no puede desechar aquellos insultos de que se engendran las enfermedades, se debilita de d\u00eda en d\u00eda m\u00e1s y m\u00e1s, y juntamente consigo pierde lo restante del cuerpo: para que no sucediese esto al presente, me ha conservado Dios en el orden de los pies, que por suerte me toc\u00f3 desde el principio. Otras muchas cosas hay, \u00a1oh Basilio! otras muchas cosas hay adem\u00e1s de las dichas, que deben hallarse en el sacerdote, y que nosotros no tenemos; y la primera de todas es, que ha de tener el alma enteramente pura del deseo de este grado; porque si se inclina con un afecto desordenado a semejante dignidad, despu\u00e9s de haberla conseguido, enciende una llama mucho m\u00e1s vehemente; y dej\u00e1ndose llevar por la fuerza, a trueque de hac\u00e9rsela estable, se ve obligado a incurrir en infinitos males, ya siguiendo la adulaci\u00f3n, ya sufriendo cosas indignas y serviles, ya derramando y consumiendo mucho dinero. Y porque no parezca tal vez a algunos que cuento cosas incre\u00edbles, paso ahora en silencio, que muchos peleando por esta dignidad, han cubierto de cad\u00e1veres las Iglesias y han dejado desiertas las ciudades.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Deb\u00eda, pues, seg\u00fan yo pienso, mirarse con tanta religi\u00f3n este ministerio que deb\u00eda rehusarse al principio como carga; y despu\u00e9s de hallarse en ella, no esperar los juicios de los otros, si acaeciese incurrir en alg\u00fan delito que mereciese la deposici\u00f3n, sino previni\u00e9ndolo, eximirse por s\u00ed mismo de esta dignidad; porque as\u00ed es probable, que se inclinar\u00eda Dios a misericordia. Pero el retener con obstinaci\u00f3n esta dignidad contra lo conveniente, es privarse de todo perd\u00f3n, es irritar m\u00e1s la ira de Dios, a\u00f1adiendo al primer pecado otro mayor; pero no, no habr\u00e1 alguno tan obstinado. Porque mala cosa es sin duda, mala, el apetecer esta dignidad. Ni yo me opongo, diciendo esto, a lo que escribe San Pablo; antes entiendo, que voy enteramente conforme con sus palabras. \u00bfQu\u00e9 es, pues, lo que dice? 53 (a) \u00abSi alguno desea el obispado, desea una buena obra\u00bb. No digo que es malo el desear la obra, sino el apetecer la autoridad, la dominaci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">XI.<br \/>\nEste es aquel deseo, que juzgo yo se debe desterrar del \u00e1nimo con el mayor cuidado, procurando no dar lugar desde el principio, a que quede ocupado de este deseo, para poder obrar con libertad en todas las cosas. Aqu\u00e9l que no se deja arrastrar de alguna ambici\u00f3n de manifestarse brillante con esta potestad, tampoco teme el dejarla; y no temiendo, puede obrar en todo con aquella libertad que conviene a los cristianos. Pero los que est\u00e1n recelosos, y temen el ser removidos, sufren una esclavitud amarga, y llena de muchos males, y se ven obligados frecuentemente a ofender a Dios, y a los hombres. Conviene, pues, que no tengamos un \u00e1nimo dispuesto de esta suerte; sino que as\u00ed como en las guerras vemos combatir con denuedo, y morir con fortaleza a los soldados valerosos, del mismo modo los que entran en este ministerio, deben estar dispuestos a ejercer los empleos del sacerdocio y a dejar la dignidad como corresponde a hombres cristianos, y que saben que semejante dejaci\u00f3n no trae consigo menor corona que el mismo ministerio; porque cuando uno sufre y padece un caso semejante, por no incurrir en una cosa indecente e indigna de aquella dignidad, atrae mayor castigo a los que injustamente le han depuesto, y para s\u00ed consigue un premio m\u00e1s colmado. Dice la Escritura: 54 \u00abVosotros sois bienaventurados, cuando os ultrajaren, persiguieren y dijeren todo mal contra vosotros, mintiendo por ocasi\u00f3n m\u00eda, alegraos, y regocijaos, porque vuestro premio es grande en los cielos\u00bb. Y esto cuando sea depuesto por los de su mismo orden, o por envidia, o por congraciarse con otros, o por odio, o por otro motivo poco justo; pero cuando sucede sufrir esto de los contrarios, creo que no se necesitan palabras para demostrar la utilidad que les ocasionan con su malicia. Lo que conviene, pues, observar por todas partes con la mayor atenci\u00f3n es que no quede escondida alguna centella de este deseo. No ser\u00e1 toco de estimar que los que desde el principio tienen pura el alma de esta pasi\u00f3n, puedan librarse de ella cuando lleguen a este grado. Pero si alguno, aun antes de conseguirle, alimenta dentro de s\u00ed esta cruel y terrible fiera, no te podr\u00e9 explicar en qu\u00e9 incendio tan grande se arroja despu\u00e9s de haberlo conseguido. Nosotros, pues, (ni creas que por modestia quiero en modo alguno disimularte la verdad) tenemos el alma muy pose\u00edda de este deseo; y este es el motivo, que no nos ha espantado menos que todos los otros, y que nos ha dado ocasi\u00f3n para esta fuga. Porque as\u00ed como los que aman los cuerpos mientras pueden estar cerca de las personas amadas, sufren su pasi\u00f3n con mayor impaciencia; pero cuando les sucede estar apartados, cuanto les es posible, de los objetos de su cari\u00f1o, destierran al mismo tiempo aquella man\u00eda; del mismo modo los que apetecen este grado, cuando se acercan a \u00e9l se les hace un mal insoportable; pero cuando han depuesto la esperanza, juntamente con ella han apartado de s\u00ed el deseo. Esta, pues, es una causa no despreciable, la que aunque fuera sola, bastar\u00eda por s\u00ed misma para tenernos lejos de esta dignidad.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">XII.<br \/>\nPero se a\u00f1ade otra, que no es menor. \u00bfCu\u00e1l es \u00e9sta? Es necesario que el sacerdote sea vigilante, 55 perspicaz, y que por todas partes tenga innumerables ojos, como aqu\u00e9l que no vive para s\u00ed solo, sino tambi\u00e9n para tan gran muchedumbre. Ahora bien, t\u00fa mismo confesar\u00e1s que yo soy perezoso, omiso, y que apenas basto para procurar mi salud; aunque por el amor que me tienes procuras, m\u00e1s que todos, ocultar mis defectos. No me tienes que alegar aqu\u00ed el ayuno, las vigilias, el dormir sobre la tierra desnuda, ni otras austeridades y maceraciones del cuerpo porque sabes muy bien cu\u00e1n lejos estoy yo de todas estas virtudes; y aunque con diligencia las practicara, ni aun as\u00ed por esta lentitud me podr\u00edan aprovechar cosa alguna para este ministerio. No hay duda que podr\u00edan ser muy \u00fatiles a un hombre, que metido en su aposento, atendiese y cuidase solamente de sus cosas; pero respecto de aqu\u00e9l que est\u00e1 dividido para atender a tan gran muchedumbre, y que tiene sus particulares cuidados sobre cada uno de sus s\u00fabditos, \u00bfqu\u00e9 utilidad de alguna consideraci\u00f3n pueden traer para el provecho de estos, si no tiene un \u00e1nimo muy fuerte y varonil?\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">XIII.<br \/>\nY no te admires si juntamente con tan gran tolerancia, pido en el alma otra prueba de valor. Vemos, a la verdad, que muchos, sin dificultad desprecian los manjares, las bebidas, la cama blanda, y particularmente, aqu\u00e9llos que tienen una naturaleza un poco agreste y que se han criado as\u00ed desde sus primeros a\u00f1os; y a otros muchos tambi\u00e9n, a quienes por la disposici\u00f3n del cuerpo y por la costumbre es f\u00e1cil y llevadera la aspereza que se encuentra en estos trabajos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero el sufrir una injuria, un da\u00f1o, una palabra molesta, los dicterios de los inferiores, vengan, o no vengan al caso, las quejas vanas e inconsideradas, tanto de los superiores como de los s\u00fabditos, no es de muchos sino de uno u otro. Y ver\u00e1s, que aqu\u00e9llos que se manifiestan fuertes en aquellas cosas padecen en \u00e9stas tales vahidos que se enfurecen mucho m\u00e1s aun que las bestias m\u00e1s feroces. A este g\u00e9nero de sujetos, los tendremos principalmente apartados del sacerdocio.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Porque de que un obispo no sea inclinado a la abstinencia de las viandas, ni a caminar descalzo, no por esto da\u00f1ar\u00e1 al com\u00fan de la Iglesia; pero una ira desordenada, ocasiona grandes males al que es pose\u00eddo de ella, y a los pr\u00f3jimos. Contra los que no ejercitan aquellas cosas, no hay amenaza alguna de parte de Dios; pero a los que inconsideradamente se dejan llevar de la ira, se les amenaza con el infierno, 56 y con el fuego del infierno.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed el que ama la vanagloria cuando llega a tener la dominaci\u00f3n de muchos suministra al fuego mayor materia; y del mismo modo, el que ni consigo mismo, ni en una conversaci\u00f3n de pocos puede dominar la ira, f\u00e1cilmente se deja transportar por ella; y si llega el caso de que se le f\u00eda el gobierno de todo un pueblo, como una bestia fiera acosada por todas partes de innumerables personas, no podr\u00e1 jam\u00e1s vivir en quietud y ocasionar\u00e1 males infinitos a los que est\u00e1n confiados a su fe.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">XIV.<br \/>\nNinguna cosa, pues, impide tanto la pureza del \u00e1nimo, ni embota la perspicacia del entendimiento como una ira desordenada y que se transporta con gran \u00edmpetu. Porque \u00e9sta, dice la Escritura, 57 pierde a los prudentes.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Del mismo modo que en una batalla dada de parte de noche, ofuscada la vista del alma, no sabe distinguir los amigos de los enemigos, ni a los que tienen honor de los que no lo tienen, sino que los trata a todos sin diferencia alguna; y aunque deba recibir alg\u00fan mal, todo lo sufre f\u00e1cilmente por saciar el placer del \u00e1nimo. Es el ardor de la ira un cierto placer que tiraniza al alma con m\u00e1s rigor que el mismo deleite, turbando enteramente toda la tranquilidad de su constituci\u00f3n; porque con facilidad la levanta a la soberbia y la excita a enemistades fuera de prop\u00f3sito y a un odio inconsiderado; y con frecuencia la dispone a hacer ofensas temerariamente, y sin juicio, y la obliga a ejecutar, y decir otras cosas semejantes; siendo, entretanto, el alma arrastrada de la furia de la pasi\u00f3n, sin tener donde, apoyando su fuerza, pueda resistir a un \u00edmpetu tan fuerte.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Basilio: No puedo sufrirte ya m\u00e1s tiempo que hables con tal disimulo. \u00bfQui\u00e9n es, pues, dime, el que ignora, cu\u00e1n ajeno est\u00e1s de semejante enfermedad?\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfQu\u00e9 quieres, respond\u00ed yo, \u00a1oh feliz var\u00f3n! ponerme cerca de la llama, e irritar una fiera que se est\u00e1 quieta? \u00bfIgnoras, acaso, que no me ha sucedido esto por virtud propia, sino por el amor que tengo a la quietud, y a la soledad? El que se siente tocado de este achaque podr\u00e1 librarse de aquel incendio, permaneciendo en soledad y frecuentando el trato de uno u otro amigo solamente; pero no si se mete en un abismo de tantos cuidados. En este caso, no s\u00f3lo arrastra a s\u00ed mismo al precipicio de la perdici\u00f3n, sino a otros muchos tambi\u00e9n en su compa\u00f1\u00eda y los hace que atiendan menos a cultivar la mansedumbre.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sucede, pues, naturalmente, que el vulgo de los que deben obedecer, se miren frecuentemente como en un ejemplar original en las costumbres de los que los gobiernan, procurando asemejarse a ellos. \u00bfC\u00f3mo podr\u00e1 uno que padece tumores, hacer cesar las inflamaciones en los s\u00fabditos? \u00bfy cu\u00e1l ser\u00e1 en un pueblo, el que desear\u00e1 moderar prontamente los \u00edmpetus de la ira, viendo al superior iracundo? Porque no es posible, no, que est\u00e9n ocultos los defectos de los sacerdotes; antes bien, aun los m\u00e1s peque\u00f1os, se hacen p\u00fablicos prontamente. El atleta puede a la verdad ocultarse, aunque sea muy d\u00e9bil, mientras se est\u00e1 quieto en casa sin entrar en lucha con alguno; pero cuando despoj\u00e1ndose desciende al combate, f\u00e1cilmente se descubre lo que es. Igualmente, pues, aquellos hombres que pasan una vida privada y libre de negocios, tienen en la soledad un velo que cubre sus defectos; pero si se presentan en p\u00fablico, se ven obligados a despojarse de la soledad que les serv\u00eda como vestido y a manifestar a todos desnudas sus almas, por los movimientos externos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed como sus buenas acciones son a muchos de gran utilidad, convid\u00e1ndolos a una igual imitaci\u00f3n, as\u00ed tambi\u00e9n sus delitos los hacen m\u00e1s perezosos en la pr\u00e1ctica de la virtud y los disponen a que se entorpezcan en las fatigas de las buenas obras. De todo lo cual resulta ser necesario que por todas partes brille la hermosura de su alma para que pueda alegrar e iluminar las de aqu\u00e9llos que los miran. Porque los pecados de la gente \u00ednfima, hechos como a lo oscuro, sirven de ruina solamente a los que los cometen; pero el de un hombre de consideraci\u00f3n, y conocido de muchos, trae un da\u00f1o com\u00fan a todos, haciendo que los que han ca\u00eddo, sean m\u00e1s remisos en los sudores de las cosas buenas, y excitan a soberbia a los que quieren atender a s\u00ed mismos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fuera de esto, las ca\u00eddas de la gente \u00ednfima, aunque lleguen a publicarse, a ninguno ocasionan una herida tan profunda; pero los que se hallan puestos en lo alto de este grado, est\u00e1n, en primer lugar, patentes a todos, y despu\u00e9s, aunque sean muy tenues las cosas en que falten, se descubren estas muy grandes a los otros; porque no miden el pecado por la grandeza del hecho, sino por la dignidad de aqu\u00e9l que lo ha cometido. Se necesita, pues, que el sacerdote est\u00e9 pertrechado de un gran cuidado y de una perpetua vigilancia sobre su vida, como de unas armas de diamante, y que vele con la mayor atenci\u00f3n, para que no haya alguno, que encontrando alg\u00fan lado descubierto y abandonado le de una herida mortal. Porque todos le cercan dispuestos a herirle y derribarle; y no s\u00f3lo toda suerte de enemigos, sino muchos tambi\u00e9n de aqu\u00e9llos que se le venden por amigos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es por tanto necesario que sean elegidas tales almas, como en otro tiempo manifest\u00f3 la gracia de Dios fueron los cuerpos de aquellos santos en el horno de Babilonia. 58 No es el sarmiento, ni la pez, o la estopa alimento de este fuego, sino otro mucho m\u00e1s nocivo. Porque no es lo que tienen debajo, aquel fuego sensible; sino que es la llama de la envidia, la que los cerca, y la que consumi\u00e9ndolo todo, se levanta por todas partes y los asalta escudri\u00f1ando su vida con m\u00e1s diligencia, que hizo entonces el fuego con los cuerpos de aquellos ni\u00f1os. Luego que encuentra una peque\u00f1a porci\u00f3n de estopa, inmediatamente se pega; y no s\u00f3lo consume aquella parte d\u00e9bil y viciada, sino que abrasa y oscurece con aquel humo toda la restante estructura, aunque fuera m\u00e1s resplandeciente que los rayos del sol.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Siempre que la vida del sacerdote estuviere por todas partes bien compuesta, no podr\u00e1 ser cogida por asechanzas; pero si tuviere el menor descuido, por peque\u00f1o que sea, (como es cre\u00edble que suceder\u00e1 a un hombre que pasa este mar de la vida lleno de tantos extrav\u00edos) nada le aprovechan todas las otras buenas acciones para poder librarse de las lenguas de sus acusadores: por el contrario, aquella peque\u00f1a falta basta para oscurecer todo lo restante.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todos quieren juzgar al sacerdote, no como a hombre vestido de carne, y a quien ha tocado una naturaleza de hombre, sino como a un \u00e1ngel libre de toda otra enfermedad.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed como todos temen y lisonjean a un tirano mientras se mantiene en el dominio, porque no pueden derribarle de aquel puesto pero cuando ven que sus intereses toman otro semblante contrario, dejada la m\u00e1scara de aquel fingido honor, los que poco antes se manifestaban sus amigos, se le convierten de repente en contrarios y enemigos declarados, y registrando cu\u00e1l es el lado que tiene m\u00e1s flaco, le embisten y privan del Imperio. As\u00ed con los sacerdotes, aqu\u00e9llos que poco antes, y cuando se hallaba sobre el candelero, le honraban y respetaban; luego que encuentran un m\u00ednimo pretexto, se preparan fuertemente para derribarlo, no s\u00f3lo como a tirano, sino como a una cosa peor aun que tirano. Y as\u00ed como aqu\u00e9l teme principalmente a los que le hacen guardia a sus costados; as\u00ed \u00e9ste teme tambi\u00e9n, m\u00e1s que a todos, a los que le sirven en el ministerio; porque ning\u00fan otro desea tanto su dignidad, ni sabe sus cosas tan bien como estos: estando a su lado, si sucede alguna cosa de \u00e9stas, la saben antes que los otros, y pueden f\u00e1cilmente ser cre\u00eddos; aunque sea calumni\u00e1ndolos, y haciendo grandes las cosas de poco cuerpo, pueden cogerle sorprendido con este enga\u00f1o. As\u00ed se verifica en sentido contrario el dicho del Ap\u00f3stol: 59 \u201cSi padece alg\u00fan miembro, se alegran todos los miembros; y si es honrado un miembro, padecen todos los miembros;\u201d a no ser que alguno de se\u00f1alada piedad pueda mantenerse fuerte contra todas estas cosas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfY es posible que nos env\u00edes a una guerra tan grande? \u00bfHas juzgado, acaso que mi \u00e1nimo bastar\u00e1 para mantener una batalla tan varia y de tan diferentes especies? \u00bfDe d\u00f3nde y de qui\u00e9n lo supiste? Porque si Dios te lo ha revelado, mu\u00e9strame el or\u00e1culo y obedezco; y si no puedes mostr\u00e1rmelo, sino que das tu voto siguiendo el concepto de los hombres, aparta tu \u00e1nimo de semejante error; porque por lo que toca a nuestras cosas, es justo que sigamos antes nuestro juicio que el de los otros: 60 \u201cPues ninguno conoce las cosas de un hombre, sino el esp\u00edritu que est\u00e1 dentro de \u00e9l\u201d. Que nosotros nos hubi\u00e9ramos hecho rid\u00edculos a nosotros mismos, y a los que nos hubieran elegido, en el caso de haber aceptado esta dignidad, y que con gran da\u00f1o hubi\u00e9ramos tenido que volvernos a este estado de vida, en que al presente nos hallamos, ya que no antes, a lo menos al presente, creo que quedar\u00e1s persuadido por estos discursos. Porque no solamente la envidia, sino otra cosa m\u00e1s terrible aun que la envidia, suele armar a muchos contra aqu\u00e9l que la tiene. Porque as\u00ed como los hijos codiciosos de dinero no pueden sufrir la larga vejez de sus padres; as\u00ed algunos de estos tales, cuando ven que el sacerdocio dura mucho tiempo, ya que el matarlo no porque esto ser\u00eda una iniquidad, procuran derribarlo de aquel grado, deseando todos entrar en su lugar, y esperando cada uno, que recaer\u00e1 en \u00e9l el ministerio.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">XV.<br \/>\n\u00bfQuieres que te muestre otro g\u00e9nero de esta contienda llena de mil peligros? Ve, pues, y atiende a las fiestas p\u00fablicas en que se acostumbran hacer las elecciones de los prelados de la Iglesia y ver\u00e1s al sacerdote acosado de tantas acusaciones, cuanto es el n\u00famero de aqu\u00e9llos a quienes preside. Todos los que tienen parte en la colaci\u00f3n de esta dignidad se dividen en esta ocasi\u00f3n en muchos partidos, sin que alguno pueda ver aquel congreso de presb\u00edteros, ni concordes entre s\u00ed, ni con aqu\u00e9l que ha obtenido el obispado; sino que cada uno forma su partido, queriendo uno a este y el otro al otro. La causa de esto es el que no miran todos a una cosa, que es a la que s\u00f3lo deb\u00edan mirar, esto es, a la virtud del \u00e1nimo; sino que se mezclan otros motivos, por los que se confiere esta dignidad. Como por ejemplo: uno dice, el\u00edjase \u00e9ste, porque es de ilustre nacimiento; el otro, porque posee inmensas riquezas, y no tendr\u00e1 necesidad para mantenerse de las rentas de la Iglesia; otro, porque del partido de los enemigos ha pasado al nuestro. Qui\u00e9n procura adelantar su amigo a los otros, quien al pariente, quien al lisonjero y ninguno quiere atender al que es id\u00f3neo, ni hacer la prueba de la virtud del \u00e1nimo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ahora, estoy yo tan lejos de creer, que son estas causas suficientes para la prueba de los sacerdotes, que ni aun si se encontrara alguno adornado de una gran piedad, que sin duda no conduce poco para este ministerio, ni aun a este me atrever\u00eda a elegir inconsideradamente por solo este t\u00edtulo, si no juntaba a la piedad una prudencia consumada. Porque yo he conocido a muchos, que habi\u00e9ndose macerado, y afligido con ayunos, mientras han podido permanecer en la soledad y atender a sus cosas solamente, merecieron la divina aceptaci\u00f3n y a\u00f1adieron cada d\u00eda a aquella filosof\u00eda una porci\u00f3n no peque\u00f1a; pero despu\u00e9s que entraron a gobernar un pueblo y se vieron obligados a corregir las ignorancias del vulgo, los unos no pudieron, ni aun a los principios, mantenerse en el ministerio, y los otros obligados a permanecer en \u00e9l, luego que abandonaron aquella primera diligencia y austeridad, ocasionaron a s\u00ed mismos un grav\u00edsimo da\u00f1o y a los otros no sirvieron de alg\u00fan provecho.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero ni aunque uno hubiera permanecido toda la vida en el \u00ednfimo grado de este ministerio, y hubiera llegado as\u00ed a la \u00faltima vejez, no promover\u00edamos a \u00e9ste inconsideradamente a un grado m\u00e1s alto por respeto de sus a\u00f1os. \u00bfPues qu\u00e9, si pasada ya toda esta edad, permanece a\u00fan menos apto? Ni yo digo esto, pretendiendo defraudar las canas del honor que les es debido, ni tampoco establecer una ley por la que enteramente sean removidos de este ministerio los que vienen del orden solitario, habiendo habido muchos venidos de \u00e9l, que resplandecieron en esta dignidad; lo que intento demostrar, es que si ni la piedad por s\u00ed sola, ni una larga vejez son suficientes para hacer digno del sacerdocio al que las posee, mucho menos podr\u00e1n los motivos que dejamos dichos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero no faltan algunos que proponen otros m\u00e1s absurdos: unos son alistados en el orden clerical para evitar que se inclinen al partido de los contrarios; y otros por su misma iniquidad, para que olvidados, no ocasionen mayores males. \u00bfPuede darse cosa m\u00e1s inicua que \u00e9sta, que unos hombres malvados y llenos de mil vicios sean honrados por aquellas mismas cosas por las cuales deber\u00edan ser castigados, y que por las que ni aun podr\u00edan atravesar los umbrales de la Iglesia, por estas mismas suban a la dignidad sacerdotal? \u00bfY buscamos a\u00fan, dime por tu vida, cu\u00e1l sea la causa de la divina indignaci\u00f3n, cuando confiamos las cosas m\u00e1s santas, y m\u00e1s tremendas a hombres inicuos, y de ning\u00fan valor, para que todas las trastornen? Porque cuando han llegado a la administraci\u00f3n de cosas, que de ning\u00fan modo conviene a unos, o son muy superiores a las fuerzas de los otros, hacen que la Iglesia en nada difiera del Euripo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Yo, a la verdad, me re\u00eda antes de los pr\u00edncipes seculares porque hacen la distribuci\u00f3n de los empleos, no en atenci\u00f3n a la virtud y dotes del \u00e1nimo, sino a proporci\u00f3n de las riquezas, del n\u00famero de los a\u00f1os, o patrocinio de los hombres; pero despu\u00e9s que he o\u00eddo haberse introducido tambi\u00e9n en nuestras cosas el mismo modo irracional, no he tenido ya por tan grande este desorden. \u00bfQu\u00e9 maravilla, pues, que se vean cometer estos errores por unos hombres entregados a los placeres de la vida, amigos de reputaci\u00f3n para con la muchedumbre, y que todo lo hacen con el fin de amontonar riquezas? Cuando aqu\u00e9llos que fingen vivir libres de todo esto, no se hallan m\u00e1s bien dispuestos, sino que altercando por las cosas celestiales, como si se deliberase sobre algunas yugadas de tierra u otra cosa semejante, eligiendo temerariamente a hombres de ninguna consideraci\u00f3n, los ponen en el gobierno de unas cosas por las que el Unig\u00e9nito Hijo de Dios no rehus\u00f3 evacuar su gloria, 61 hacerse hombre, tomar la forma de siervo, ser afeado con salivas, ser azotado y sufrir, seg\u00fan la carne, una muerte ignominiosa.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y no paran en esto, sino que a\u00f1aden otros absurdos mucho mayores: porque no solamente admiten a los indignos, si no que excluyen a los que son \u00fatiles. Y como si se debiese arruinar por las dos partes la firmeza de la Iglesia, o como si no bastase la primera causa para irritar la divina indignaci\u00f3n, as\u00ed a\u00f1aden esta segunda, que no es menos grave. Porque yo juzgo ser igualmente malo el tener apartadas a las personas \u00fatiles, que el introducir a las in\u00fatiles. Y esto se hace para que el reba\u00f1o de Cristo no pueda por parte alguna hallar alg\u00fan consuelo, ni aun siquiera respirar.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfNo son estas cosas dignas de mil rayos? \u00bfNo merecen un infierno mucho m\u00e1s terrible que el que nos est\u00e1 amenazado? \u00bfY con todo, sufre y tolera estos males aqu\u00e9l que no quiere la muerte del pecador, 62 sino que se convierta y viva? \u00bfQui\u00e9n podr\u00e1 admirar bastante su bondad y amor para con los hombres? \u00bfC\u00f3mo no quedar\u00e1 pasmado de su misericordia? Las personas dedicadas a Cristo destruyen la heredad de Cristo mucho m\u00e1s aun que sus mismos contrarios y enemigos. Y el buen Se\u00f1or usa a\u00fan de clemencia y convida al arrepentimiento. Gloria a ti, \u00a1oh Se\u00f1or! gloria a ti. \u00a1Qu\u00e9 abismo de amor para con el hombre hay en ti! \u00a1qu\u00e9 inmensidad de paciencia! Aqu\u00e9llos que por tu nombre, de hombres viles y oscuros llegaron a los honores y se hicieron respetables y visibles, se sirven de este honor contra el mismo que los honr\u00f3. Tienen atrevimiento de ejecutar las cosas m\u00e1s indignas, desacreditan las cosas santas, dejando a un lado y excluyendo a los buenos, para que los malvados puedan sin estorbo, y con la mayor seguridad trastornarlo todo a su placer.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y si quieres saber las causas de este mal, las encontrar\u00e1s semejantes a las primeras; pero que tienen por ra\u00edz, o dig\u00e1moslo as\u00ed, por \u00fanica madre, a la envidia. Estas, a la verdad, no son de una misma suerte, sino que difieren entre s\u00ed; porque uno dice se deseche aqu\u00e9l, porque es joven; el otro, porque no sabe adular; otro, porque ha ofendido a fulano; el uno, porque fulano no se disguwte, viendo reprobado el que \u00e9l ha propuesto, y elegido \u00e9ste; el otro, porque es moderado y de costumbres apacibles; el otro, porque es terrible a los que obran mal; y otro por otras causas semejantes, porque no les faltan pretextos, cuantos quieran. Y aun, cuando no tengan otro, traen el de que son en gran n\u00famero los sacerdotes, y que no conviene conferir esta dignidad inconsideradamente, sino poco a poco, y por sus grados. Tampoco les falta modo de hallar otros motivos, cuantos quisieren.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ahora, yo aqu\u00ed blandamente quiero preguntarte: \u00bfQu\u00e9 har\u00e1 el Obispo, combatiendo con tantos vientos? \u00bfC\u00f3mo podr\u00e1 mantenerse fuerte contra olas tan furiosas? \u00bfC\u00f3mo rechazar\u00e1 todos estos ataques? Porque si dispone la cosa ajustado a las reglas de la recta raz\u00f3n, todos se vuelven enemigos y contrarios suyos, y tambi\u00e9n de los que han sido elegidos. Todo lo hacen con el fin de mantener su tes\u00f3n contra \u00e9l, excitando sediciones cada d\u00eda e imponiendo mil cosas injuriosas a los que han sido elegidos, hasta conseguir excluirlos o introducir a los suyos. Sucede aqu\u00ed casi lo mismo, que como cuando un piloto de un nav\u00edo lleva navegando en su compa\u00f1\u00eda piratas que continuamente, y a cada hora, ponen asechanzas a su vida, a la de los marineros y a la de los pasajeros. Porque si recibiendo gente que no deb\u00eda admitir, hace m\u00e1s caso de su favor que de la propia salud, tendr\u00e1, en lugar de aqu\u00e9llos, a Dios por enemigo. \u00bfQu\u00e9 cosa puede haber m\u00e1s terrible que esta? y le dar\u00e1n que hacer mucho m\u00e1s aun que antes, ayud\u00e1ndose todos mutuamente y haci\u00e9ndose con la uni\u00f3n mucho m\u00e1s fuertes. Porque as\u00ed como cuando soplan de partes contrarias vientos furiosos, el mar que hasta entonces permanec\u00eda tranquilo, en un punto se embravece y se encrespa, sumergiendo a los navegantes; del mismo modo la tranquilidad de la Iglesia, recibiendo en s\u00ed hombres pestilenciales, se llena de tempestades y de naufragios.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">XVI.<br \/>\nPiensa, pues, cu\u00e1l debe ser aqu\u00e9l que ha de resistir a tempestad tan grande, y templar de modo tales cosas que no impidan la p\u00fablica utilidad. Porque es necesario que se muestre grave, pero sin fausto; r\u00edgido, pero humano; entero, pero afable con todos, sin aceptaci\u00f3n de personas, pero oficioso; humilde, y no servil; de esp\u00edritu vehemente, pero blando, para poder combatir f\u00e1cilmente contra todas estas cosas, y promover con toda libertad al que es id\u00f3neo, aun cuando todos lo resistan; y con la misma, no admitir al que no es tal, aunque todos juntos conspiren a que se admita, y no atender a otra cosa, que a la edificaci\u00f3n de la Iglesia, y no hacer nada por odio, o por favor.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfTe parece que con raz\u00f3n hemos rehusado este ministerio? Pues a\u00fan no te lo he expuesto todo, porque tengo otras muchas cosas que decirte. Pretendo que no te sea molesto el sufrir a un amigo sincero y fiel, que quiere persuadirte se halla fuera de todos aquellos cargos que le hac\u00edas. Esto te ser\u00e1 muy \u00fatil, no s\u00f3lo para nuestra defensa, sino tambi\u00e9n para cuando llegares, como suceder\u00e1 brevemente, a la administraci\u00f3n de este empleo; porque es necesario, que el que ha de pisar este camino de vida, no ponga las manos sobre tal ministerio, sin haberlo primero examinado todo con la mayor madurez. \u00bfY por qu\u00e9 esto? porque ya que no sea otra cosa, hall\u00e1ndose informado de todo, tendr\u00e1 la ventaja de que nada se le har\u00e1 nuevo cuando ocurrieren estas cosas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfQuieres, pues, que vengamos a tratar primero de la presidencia de las viudas, o del cuidado de las v\u00edrgenes, o de la dificultad de la parte judiciaria? porque sobre cada una de estas se pide diverso cuidado, y mayor temor aun que cuidado. Y para dar principio de aqu\u00e9llo, que entre todo parece lo m\u00e1s f\u00e1cil, el cuidado de las viudas parece que no trae otro pensamiento a los que est\u00e1n encargados de ellas, que el consumo del dinero. Pero no es as\u00ed, sino que se requiere tambi\u00e9n aqu\u00ed mucha diligencia, cuando se llegare al caso de ponerlas en lista; porque de elegirlas sin consideraci\u00f3n, y como vienen, se han originado males infinitos, habiendo entre \u00e9stas, quienes han corrompido las familias, han causado divisiones en los matrimonios, y frecuentemente han sido cogidas en hurtos y en otras feas ganancias, y han practicado otros tratos poco decentes. Ahora bien, el alimentar con dinero de la Iglesia semejantes mujeres, atrae sobre s\u00ed el castigo de la parte de Dios, y de parte de los hombres, el que sea en gran manera blasfemado, y desalienta a aqu\u00e9llos que est\u00e1n bien dispuestos para hacer bien. Porque, \u00bfqui\u00e9n querr\u00e1, que el dinero que ha mandado se ofrezca a Cristo, se emplee, y consuma con aqu\u00e9llos que afean y calumnian el nombre de Cristo? Por esto es necesario un diligente examen, para que no consuman la mesa de las que se hallan imposibilitadas, no solamente las que dejamos dichas, sino tambi\u00e9n aqu\u00e9llas, que pueden sustentarse con el trabajo de sus manos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Despu\u00e9s de este diligente examen, se sigue otro cuidado no peque\u00f1o; esto es, que los alimentos nunca falten, sino que corran abundantemente como de una fuente. Es un mal en cierta manera insaciable la pobreza involuntaria, lleno de quejas, y de desagradecimiento; y se requiere mucha prudencia, mucha atenci\u00f3n para cerrarle la boca, quit\u00e1ndole todo motivo de queja.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Muchos hay, que cuando ven a alguno superior a todo inter\u00e9s, sin otro examen lo califican por id\u00f3neo para este empleo. Pero yo juzgo que no le basta por s\u00ed sola, esta superioridad de \u00e1nimo; bien, que es necesario ver, si tiene \u00e9sta antes que las otras; porque sin ella ser\u00eda un disipador, y no un tutor, un lobo en vez de pastor; o si juntamente con \u00e9sta, posee tambi\u00e9n otra. Esta es la que a los hombres ocasiona todos los bienes; quiero decir, la paciencia, que conduce el \u00e1nimo y lo gu\u00eda como a un puerto tranquilo. Las viudas son una casta de gente, que por su pobreza, por su edad y por su sexo usan de una libertad de hablar (porque es mejor decirlo as\u00ed) sin medida: gritan sin venir al caso y se quejan fuera de prop\u00f3sito, lament\u00e1ndose sobre aquellas mismas cosas de que deber\u00edan mostrar agradecimiento, y reprendiendo lo mismo que deber\u00edan alabar. Y a todo esto conviene, que el que las tiene a su cargo, no se mueva por sus rumores intempestivos, ni por sus quejas sin raz\u00f3n. En atenci\u00f3n a su infelicidad, es justo que sea compadecido este g\u00e9nero de personas, y que de ning\u00fan modo sean injuriadas; porque el insultar sus calamidades, y a\u00f1adir la injuria al trabajo que tienen por su pobreza, ser\u00eda tocar en lo \u00faltimo de la crueldad.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por esto un var\u00f3n muy sabio, que atiende a la condici\u00f3n y soberbia de la naturaleza humana, y tiene bien conocida la \u00edndole de la pobreza, capaz de acobardar el \u00e1nimo m\u00e1s generoso e inducirlo a despojarse de la verg\u00fcenza y arrojarlo a pedir muchas veces unas mismas cosas; para que ninguno que se ve acosado de los pobres, se mueva a ira, y quien debe socorrerlos, irritado de verse continuamente envestido de ellos, no se haga su enemigo; lo invita a ser apacible y de f\u00e1cil entrada a los necesitados, diciendo: 63 \u201cInclina de buena gana tus orejas al pobre y resp\u00f3ndele con mansedumbre palabras de paz\u201d. Dejando a un lado a aqu\u00e9l que puede ser ocasi\u00f3n de impaciencia, (porque, \u00bfqu\u00e9 se puede decir a un infeliz, que yace en la miseria?) habla s\u00f3lo con el que puede soportar su enfermedad, exhort\u00e1ndole, a que antes de darle nada, lo alivie con el agrado de su semblante y con la mansedumbre de las palabras.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si hubiere, pues, alguno que no usurpe lo que est\u00e1 destinado para el sustento de las viudas; pero que las injurie y se irrite contra ellas, carg\u00e1ndolas de afrentas; no solamente no alivia con su liberalidad la tristeza que nace de la miseria, sino que con las injurias hace el mal mucho mayor.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pues por la necesidad en que las pone la falta de alimento, se ven ciertamente en la precisi\u00f3n de ser muy descocadas; pero con todo, sienten semejante violencia. Cuando, por temor del hambre se ven obligadas a mendigar; y por mendigar, a ser descaradas; y por ser as\u00ed, a dejarse cargar de mil villan\u00edas, se apodera de su \u00e1nimo una violenta melancol\u00eda, y que de mil diversos modos las cubre de una gran oscuridad. Es, pues, necesario que el que tiene a su cargo el cuidado de \u00e9stas, est\u00e9 dotado de un esp\u00edritu tan elevado, que no solamente no aumente trabajo a su \u00e1nimo con la indignaci\u00f3n y enojo; sino que por medio de sus exhortaciones y consuelos mitigue la mayor parte del dolor que tienen en su desdicha.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Porque as\u00ed como aqu\u00e9l que es ultrajado, aunque sea socorrido largamente, no siente la utilidad del dinero, por la herida que le caus\u00f3 el ultraje; as\u00ed aqu\u00e9l, que tratares con humanidad y blandura, si juntamente con el consuelo recibe alguna d\u00e1diva, se alegra y se regocija, y lo cuenta por don doblado, en atenci\u00f3n al buen modo con que se le ha dado. Ni yo digo esto por propia autoridad, sino por la de aqu\u00e9l, que ha dado las advertencias que quedan dichas: 64 \u201cHijo m\u00edo, dice \u00e9l, no quieras poner ultraje en los beneficios, ni en alg\u00fan don la aspereza de palabras. \u00bfNo es verdad, que el roc\u00edo hace pasar el ardor? pues as\u00ed son mejores las palabras que el don. Mira como las palabras son un bien mayor, que el mismo don; y uno y otro se halla en un hombre dotado de gracia\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El que est\u00e1 destinado para estas cosas ha de ser adornado, no s\u00f3lo de suavidad de costumbres, y de paciencia, sino que ha de hacer al mismo tiempo de sabio ec\u00f3nomo; porque si le falta esta cualidad, quedar\u00e1n expuestos al mismo desfalco los caudales de los pobres. Hubo uno, a quien estaba encargado este ministerio; el cual, habiendo juntado una gruesa suma de dinero, en la realidad no lo gast\u00f3 consigo mismo, ni tampoco con los pobres, a excepci\u00f3n de una peque\u00f1a cantidad, sino que ocultaba la mayor parte, enterr\u00e1ndola; hasta que sobreviniendo un contratiempo, puso todo aquel dinero en manos de los enemigos. Se necesita, pues, de una grande providencia, para que ni sobren, ni tampoco hagan falta las facultades de la Iglesia. Es, pues, necesario, que todas las rentas se repartan prontamente entre los pobres y conviene tener depositados los tesoros de la Iglesia en la buena voluntad de los s\u00fabditos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y por lo que toca al hospedar los peregrinos y a las curaciones de los enfermos, \u00bfcu\u00e1nto consumo de dinero crees t\u00fa que pide esto, y cu\u00e1nta diligencia y prudencia en quien tiene el cuidado? porque aqu\u00ed el gasto no es inferior al que queda dicho, y muchas veces es mayor; y se necesita, que el que preside, sea un provisor adornado a un tiempo de piedad, y de prudencia para disponer a los que tienen facultades a que ofrezcan a porf\u00eda, y sin pena, lo que poseen, cuidando de no ofender los \u00e1nimos de los bienhechores, al paso que solicita proveer al alivio de los enfermos. Se necesita, pues, que manifieste en esta ocasi\u00f3n una magnanimidad y atenci\u00f3n mucho mayor; porque los enfermos son en cierto modo una cosa llena de fastidio, y sin acci\u00f3n. Y si por todas partes no se aplica una gran diligencia y cuidado; basta un descuido, aun en lo m\u00ednimo, para ocasionar grav\u00edsimos males a los enfermos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">XVII.<br \/>\nPor lo que toca al cuidado de las v\u00edrgenes, es tanto mayor el temor, cuanto es este un bien m\u00e1s precioso, y el reba\u00f1o m\u00e1s digno de un rey que los otros; pero habi\u00e9ndose introducido ahora en el coro de estas santas una infinidad de gente llena de innumerables males, el trabajo se hace m\u00e1s dif\u00edcil. Pues as\u00ed como no es lo mismo el pecado de una doncella noble, que el de su sierva; as\u00ed tampoco el de una virgen, y el de una viuda: porque \u00e9stas tienen por una cosa indiferente el usar de las burlas, el injuriarse mutuamente, el adular, el ser descaradas, el dejarse ver por todas partes, y el andar vagueando por la plaza; pero la virgen se ha impuesto mayores obligaciones: es emuladora de la filosof\u00eda celestial, y hace profesi\u00f3n de representar en la tierra el modo de vivir de los \u00e1ngeles; y su prop\u00f3sito es, hacer, vestida de esta carne, aqu\u00e9llo que hacen las potestades incorp\u00f3reas. No le conviene hacer frecuentes e in\u00fatiles salidas de casa, ni se le permite emplearse en discursos vanos y fuera de prop\u00f3sito, debiendo ignorar aun el nombre de las villan\u00edas y de la adulaci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por esto tiene necesidad de una guardia muy segura y de mayor atenci\u00f3n, porque el enemigo de la santidad est\u00e1 siempre alerta y les pone asechanzas pronto a devorarlas, si acaso desliza alguna, o cae. Adem\u00e1s muchos hombres procuran seducirlas, junt\u00e1ndose a todos estos el furor de la naturaleza, y por decirlo en una palabra, tiene que estar preparada a sostener dos guerras; una que la asalta exteriormente, y otra que la turba por la parte interior.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por esto, grande debe de ser el temor de quien tiene sobre s\u00ed este cuidado, esper\u00e1ndole mayor peligro y dolor si acaeciese (lo que jam\u00e1s suceda) alguna cosa que no se quiere: 65 \u201cporque si una hija escondida, ocasiona vigilia a un padre, y el cuidado que tiene de ella, aparta el sue\u00f1o de sus ojos\u201d; siendo tan grande su temor, o de que sea est\u00e9ril, o de que se le pase la edad de poderse casar, o de que pueda ser odiada de su marido: \u00bfqu\u00e9 padecer\u00e1 aqu\u00e9l, que no tiene el pensamiento puesto sobre alguna de estas cosas, sino de otras mucho mayores? Porque aqu\u00ed no se trata del desprecio de un marido, sino del que se hace al mismo Cristo: ni la esterilidad se reduce solamente a oprobios, sino que el mal va a terminar en la perdici\u00f3n del alma. 66 \u201cPorque todo \u00e1rbol, dice la Escritura, que no da buen fruto, es cortado, y se arroja al fuego.\u201d Y a la que es aborrecida por el esposo, no basta tomar libelo de repudio, y retirarse; si no que le dan por pena del odio un eterno castigo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y el padre natural tiene muchas cosas, que le hacen f\u00e1cil la custodia de la hija; porque la madre, la ama, la multitud de los criados, y la seguridad de la casa, sirven al padre de socorro para guardar m\u00e1s f\u00e1cilmente la virgen. Ni se le permite salir en p\u00fablico de continuo, ni cuando sale tiene necesidad de hacerse ver de todos los que la encuentran; siendo cierto, que no menos la oscuridad de la tarde, que los muros de la casa, pueden ocultar a la que no quiere dejarse ver. Fuera de que no tiene pretexto alguno, por el que est\u00e9 obligada a comparecer delante de los hombres. Porque ni el pensamiento de las cosas necesarias, ni los ultrajes de los hombres injuriosos, ni alguna otra causa semejante, la pone en necesidad de tal encuentro, sirvi\u00e9ndole el padre por todos. A ella s\u00f3lo le queda un cuidado, que es no hacer ni decir cosa que sea indigna de su persona, ni de la honestidad que le conviene.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero aqu\u00ed son muchas las cosas, que hacen al padre espiritual dif\u00edcil, o tal vez imposible la custodia; porque ni puede tenerla consigo dentro de casa, por no serle decente, ni sin peligro semejante cohabitaci\u00f3n. Y aun cuando de aqu\u00ed no sintiesen da\u00f1o, y guardasen constantemente una sincera santidad, deber\u00edan, no obstante, dar cuenta de aquellas almas que hab\u00edan escandalizado del mismo modo que si entre s\u00ed hubieran pecado. Ahora, siendo esto imposible, no se pueden f\u00e1cilmente conocer los movimientos del alma, ni cercenar las cosas que brotan superfluamente, ni cultivar mejor las que est\u00e1n en buen orden, y proporci\u00f3n, reduci\u00e9ndolas a mejor estado: ni es f\u00e1cil tampoco indagar las salidas de casa; porque la pobreza y el desamparo en que se halla, no le permiten inquirir sutilmente la honestidad que le conviene. Estando obligada a hacer por s\u00ed todas las cosas, tiene con esto muchos pretextos de salir de casa, si no quiere vivir honestamente. Y es necesario, que el que la manda, est\u00e9 continuamente dentro de ella, y corte estas ocasiones, atendiendo a proveerlas de todo lo necesario, y de una mujer, que la sirva en estas cosas. Es necesario tenerla lejos de los funerales y de las vigilias nocturnas; porque sabe aquella astut\u00edsima serpiente, sabe sembrar su veneno por medio aun de las obras buenas. Y se necesita, que la virgen por todas partes est\u00e9 cercada de un muro y que salga pocas veces de casa en todo el a\u00f1o, y solamente cuando la obliguen motivos inevitables y forzosos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y si alguno dijere que ninguna de estas cosas es obra que debe tratar el obispo, sepa que en cada una de ellas, los cuidados y las culpas recaer\u00e1n sobre \u00e9l. Es, pues, mejor, que manej\u00e1ndolo por si todo, se libre de los cargos, que es necesario vengan sobre \u00e9l por los delitos de los otros; y que dejada a otros la administraci\u00f3n, tenga que temer dar cuenta de lo que otros hicieron.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fuera de esto, el que todo lo maneja por s\u00ed, f\u00e1cilmente ejecuta todas las cosas; pero el que es obligado a hacer esto, a fuerza de persuadir los pareceres de todos, no consigue el quedar libre de dar por s\u00ed tanto alivio, cuantas son las inquietudes y turbaciones que le ocasionan los que se le atraviesan y contrastan sus sentimientos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No podr\u00eda yo reducir a n\u00famero todos los cuidados que se requieren sobre las v\u00edrgenes; porque aun cuando debe hacerse la elecci\u00f3n de ellas, el que tiene a su cargo este ministerio no tiene que atender a un negocio de poca consideraci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La parte que pertenece a los juicios encierra infinitas molestias, un grand\u00edsimo trabajo y tantas dificultades, cuantas no sostienen los jueces seculares; porque el hallar lo justo no es peque\u00f1a dificultad; y aun despu\u00e9s de hallado, es dif\u00edcil el no violarlo. Y no solamente aqu\u00ed se encuentra trabajo y dificultad, sino un peligro no peque\u00f1o; porque algunos de los m\u00e1s enfermos, despu\u00e9s de haberse enredado en pleitos y negocios, hicieron naufragio en la fe por no tener quien los socorriese. Muchos tambi\u00e9n de los que recibieron alguna injuria aborrecen a los que no les dan auxilio, del mismo modo que a los que los injuriaron; ni quieren hacerse cargo del desorden de las cosas, ni de la dificultad de los tiempos, ni de la cortapisa que tiene la potestad sacerdotal, ni de otra semejante, sino que son jueces inexorables, y que no entienden de otra defensa, sino de verse libres de los males de que se hallan oprimidos; y aqu\u00e9l que no puede ponerlos en libertad, aunque exponga mil motivos, de ning\u00fan modo podr\u00e1 escapar de que le condenen.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero supuesto que he hecho menci\u00f3n de lo que es patrocinio, espera te declarar\u00e9 otra causa que hay de quejas; porque si el que posee un obispado no va rodando cada d\u00eda por todas las casas, m\u00e1s aun que los que no tienen otra ocupaci\u00f3n, se le originar\u00e1n de aqu\u00ed disgustos incre\u00edbles. Y no s\u00f3lo sucede esto con los que est\u00e1n enfermos, sino tambi\u00e9n con los sanos, deseando ser visitados por el obispo, inducidos, no de alg\u00fan motivo de religi\u00f3n, sino que por la mayor parte pretenden esto por honor y por dignidad. Si alguna vez sucede que lo haga con m\u00e1s frecuencia con alguno de los m\u00e1s ricos y poderosos por pedirlo as\u00ed alguna necesidad urgente en utilidad del com\u00fan de la Iglesia, sin otra reflexi\u00f3n se le apropia la reputaci\u00f3n de lisonjero y adulador.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfY qu\u00e9 hablo yo de patrocinios, y de visitas? solamente por las salutaciones, cargan sobre \u00e9l un tan grande peso de quejas, que oprimido muchas veces, se ve abatido por la tristeza. Deben dar cuenta aun de sus miradas; porque el vulgo examina con sutileza sus acciones, aun las m\u00e1s sencillas, y consideran el tono de la voz y el gesto del semblante, y miden la cantidad de la risa. A fulano, dice alguno, se le ha sonre\u00eddo y le ha saludado con un semblante alegre y en voz alta; pero a m\u00ed, solamente de paso y por encima; y si estando muchos sentados no vuelve la vista cuando habla a todas partes, reciben esto los dem\u00e1s como un ultraje. \u00bfQui\u00e9n, pues, que no tenga un esp\u00edritu muy robusto, podr\u00e1 resistir a tantos acusadores, ya sea para quedar libre enteramente de sus cargos, o para poder desembarazarse de ser culpado? Porque es necesario no tener acusadores, mas si esto es imposible, conviene dar descargo a los delitos que se le acumulan. Y si aun esto no es f\u00e1cil porque algunos encuentran su gusto en acusar temerariamente y sin consideraci\u00f3n, se necesita resistir generosamente a la tristeza de sus quejas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El que es acusado justamente, soporta con facilidad al que le acusa; porque no habiendo acusador m\u00e1s acervo que la misma conciencia, si \u00e9ste nos sorprende primero, que es el m\u00e1s terrible de todos, sufrimos m\u00e1s f\u00e1cilmente a los acusadores externos, en quienes se halla mayor suavidad.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero aqu\u00e9l en quien no se halla conciencia de alg\u00fan hecho malo, cuando es acusado injustamente se deja llevar con prontitud por la ira, y con facilidad pierde el \u00e1nimo, si por otra parte no est\u00e1 bien preparado de antemano para soportar las man\u00edas del vulgo. Porque no es posible, no, que deje de inquietarse aqu\u00e9l que es temerariamente calumniado y condenado, y que no sienta en s\u00ed alg\u00fan movimiento a la vista de una cosa tan poco razonable.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfY qui\u00e9n podr\u00e1 contar los dolores que padecen, cuando es necesario separar a alguno del cuerpo de la Iglesia? \u00a1Ojal\u00e1 el mal se quedase s\u00f3lo en dolor! pero al presente se experimenta una ruina no peque\u00f1a. Hay, pues, que temer, no sea que castigado m\u00e1s de lo justo, no padezca lo que dej\u00f3 dicho San Pablo; esto es, \u201cque quede anegado de la abundancia del dolor\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Extremada diligencia se necesita aqu\u00ed tambi\u00e9n, para que no se le convierta en ocasi\u00f3n de mayor da\u00f1o, lo que hab\u00eda de ser motivo de su alivio: porque el m\u00e9dico que no hubiere cortado bien la herida, tendr\u00e1 parte en la ira que corresponde a cada uno de los pecados que cometiere aqu\u00e9l, despu\u00e9s de semejante curaci\u00f3n. \u00bfCu\u00e1ntos castigos no puede temer, cuando se le pida cuenta, no solamente de los pecados en que por s\u00ed mismo ha incurrido, sino cuando se vea puesto en el \u00faltimo riesgo por lo que hicieron los otros? Y si tememos por la cuenta que hemos de dar por nuestros propios pecados, como que no podremos escapar de aquel fuego, \u00bfqu\u00e9 no podr\u00e1 temer ha de sufrir, aqu\u00e9l que tenga que defenderse de tantas cosas? En confirmaci\u00f3n de esta verdad, oye a San Pablo, o mejor dir\u00e9, al mismo Cristo, que hablaba en \u00e9l: \u201cObedeced a vuestros superiores y estadles sujetos, porque ellos velan sobre vuestras almas, como que han de dar cuenta de ellas\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfTe parece de poca consideraci\u00f3n el temor que consigo lleva esta amenaza? no es f\u00e1cil decir cuan grande sea. Ahora bien, todas estas cosas bastan para persuadir a los m\u00e1s tercos y obstinados que esta huida la hemos hecho, no sorprendidos de alg\u00fan motivo de soberbia o vanagloria, sino solamente temiendo a nosotros mismos y atendiendo a la suma gravedad del ministerio.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Selecci\u00f3n: Jos\u00e9 G\u00e1lvez Kr\u00fcger\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fuente: Biblioteca Electr\u00f3nica cristiana]]\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">34\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Exod. 28. V\u00e9ase la misteriosa explicaci\u00f3n de todos estos ornamentos en Agust\u00edn Calmet y en el Tabernaculum f\u0153deris de Bernardo Lamy.<br \/>\n35\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">S\u00f3lo el Sumo Sacerdote entraba una vez al a\u00f1o en lo interno del Santuario, en la Fiesta de la Expiaci\u00f3n.<br \/>\n36\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">II Cor. III. 10.<br \/>\n37\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">3 Reg. 18. f.<br \/>\n38\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mat. 18. 18.<br \/>\n39\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Joan. 20. 23.<br \/>\n40\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Jo. V. 22.<br \/>\n41\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Joan. 3. 5.<br \/>\n42\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Jo. 4. 52.<br \/>\n43\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lev. 14.<br \/>\n44\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Numer. 16. Estos fueron Core y Abiron, los cuales movieron una sedici\u00f3n contra Mois\u00e9s y Aar\u00f3n, pretendiendo serles iguales; pero la tierra, que se abri\u00f3 bajo de sus pies y los trag\u00f3 vivos, castig\u00f3 su soberbia.<br \/>\n45\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Jacob. V. 14.<br \/>\n46\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2. ad Cor. 12. 2.<br \/>\n47\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">I Cor. 2. 5.<br \/>\n48\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2 Cor. 11. g.<br \/>\n49\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Rom. 9. 3.<br \/>\n50\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">I Cor. 14. 34.<br \/>\n51\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">I. Tim. 2. 12.<br \/>\n52\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">I Cor. 14. 34.<br \/>\n53\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">I Tim. 3. a.<br \/>\n54\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mat. V. 11.<br \/>\n55\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">I. Tim. 3. 2.<br \/>\n56\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Matth. 5. 22.<br \/>\n57\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Prov. XV. 1.<br \/>\n58\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Daniel. 3. c.<br \/>\n59\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">I. Cor. 12. 26. Las palabras del Ap\u00f3stol son estas: Et sive patitur unum membrum, compatiuntur omnia membra: sive glorificatur unum membrum, congaudent omnia membra.<br \/>\n60\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">I Cor. 2. 11.<br \/>\n61\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mat. 26. 67. Philip. 11. 7.<br \/>\n62\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ezech. 18. 23. y 23. 33.<br \/>\n63\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ecles. 4. v. 8.<br \/>\n64\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ecl. XVIII. 15.<br \/>\n65\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Eccl. 42. 9.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">66<br \/>\nMatth. 3. 10.\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>I. Para probar que no hemos rehusado este honor con \u00e1nimo de injuriar a los que nos han honrado, ni pretendiendo por esto hacerles alg\u00fan ultraje, pudi\u00e9ramos alegar lo que dejamos dicho. Pero que tampoco lo hemos rehusado, arrebatados de alguna especie de soberbia, procurar\u00e9 ahora, en cuanto me sea posible, hacerlo tambi\u00e9n patente; porque &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/san-juan-crisostomo-libro-del-sacerdocio-iii\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abSAN JUAN CRISOSTOMO: LIBRO DEL SACERDOCIO III\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-25505","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/25505","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=25505"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/25505\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=25505"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=25505"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=25505"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}