{"id":25506,"date":"2016-02-05T17:15:46","date_gmt":"2016-02-05T22:15:46","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/san-juan-crisostomo-libro-del-sacerdocio-iv\/"},"modified":"2016-02-05T17:15:46","modified_gmt":"2016-02-05T22:15:46","slug":"san-juan-crisostomo-libro-del-sacerdocio-iv","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/san-juan-crisostomo-libro-del-sacerdocio-iv\/","title":{"rendered":"SAN JUAN CRISOSTOMO: LIBRO DEL SACERDOCIO IV"},"content":{"rendered":"<p><p style=\"text-align: justify;\">I.<br \/>\nO\u00eddas estas cosas por Basilio, y permaneciendo en silencio alg\u00fan rato, dijo: Ser\u00eda razonable ese temor, si t\u00fa hubieras solicitado ambiciosamente esta dignidad; porque aqu\u00e9l que se juzga id\u00f3neo para manejar este empleo, solicitando el obtenerlo, despu\u00e9s que le ha sido confiado no puede recurrir al pretexto de su ignorancia en lo que errare; porque anticip\u00e1ndose con el correr precipitadamente a arrebatar este ministerio, \u00e9l mismo se priv\u00f3 de esta defensa. Ni podr\u00e1 tampoco alegar, por haberse introducido en \u00e9l voluntariamente, y por su gusto: yo, sin querer, he faltado en esto, involuntariamente he destruido este negocio. Podr\u00e1 en semejante ocasi\u00f3n replicarle, el que fuere su juez, sobre este punto: \u00bfpues c\u00f3mo, sabiendo tu propia insuficiencia, y no teniendo ciencia bastante para manejar, sin errar, un tal ministerio, te apresuraste y atreviste a tomar sobre ti cosas tan superiores a tus fuerzas? \u00bfQui\u00e9n te violent\u00f3? \u00bfQui\u00e9n por fuerza te arrastr\u00f3, resisti\u00e9ndolo t\u00fa y huyendo?\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero t\u00fa no podr\u00e1s o\u00edr jam\u00e1s alguna de estas cosas; porque ni reconoces semejante delito, y por otra parte es notorio a todos, que ni poco, ni mucho has solicitado este honor, sino que lo has tenido por la solicitaci\u00f3n de otros. Ahora bien, lo que impide a aqu\u00e9llos el tener perd\u00f3n en lo que pecaren, te da a ti materia muy cumplida para tu defensa.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Juan: Al o\u00edr yo estas razones, moviendo la cabeza, y sonri\u00e9ndome blandamente, admir\u00e9 la sencillez de este hombre y le respond\u00ed de esta suerte: quisiera yo verdaderamente, \u00a1oh amigo!, a quien entre todos m\u00e1s estimo, que la cosa pasase como dices; aunque no para poder aceptar este ministerio, que ahora he rehusado; porque aunque no me esperase castigo alguno por gobernar sin atenci\u00f3n y sin ciencia el reba\u00f1o de Jesucristo; con todo, habi\u00e9ndome sido confiadas cosas de tan grande peso, tendr\u00eda por la pena m\u00e1s terrible, el haber de comparecer tan indigno a vista de aqu\u00e9l que me lo confi\u00f3.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfPor qu\u00e9, pues, te parece que desear\u00eda yo, que no fuese falsa esta tu opini\u00f3n? no por otro motivo, sino para que puedan aquellos infelices y desgraciados (as\u00ed conviene llamar a los que no hallan el modo de administrar bien este empleo, aunque t\u00fa digas mil veces, que han sido llevados por fuerza y que pecan por ignorancia) para que puedan, digo, librarse de aquel fuego inextinguible, de aquellas tinieblas exteriores, del gusano que nunca muere, para que no sean separados de los escogidos, y confundidos con los hip\u00f3critas. \u00bfPero qu\u00e9 quieres que te haga? La cosa no es as\u00ed, no.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si quieres, comenzar\u00e9, para confirmaci\u00f3n de lo que llevo dicho, a probar esto por el reino, que en la aceptaci\u00f3n divina, no es de tanta consideraci\u00f3n como el sacerdocio. Aquel Sa\u00fal, hijo de Cis, no fue hecho rey porque \u00e9l lo solicitase; sino que habiendo salido en busca de unas borricas, se fue al profeta para preguntarle sobre ellas. Este le introdujo en discursos sobre el reino; y ni aun as\u00ed, aunque lo o\u00eda de la boca de un profeta, corri\u00f3 al reino ambiciosamente, sino que se retiraba y lo rehusaba diciendo: \u00bfPues qui\u00e9n soy yo, y qu\u00e9 consideraci\u00f3n merece la casa de mi padre? \u00bfPues qu\u00e9? Despu\u00e9s de haber usado mal del honor que Dios le hab\u00eda dado, pudieron acaso librarle del enojo de quien le hab\u00eda elegido rey, estas palabras de disculpa con que pod\u00eda responder a Samuel cuando le reprend\u00eda: \u00bfpor ventura, he corrido yo por m\u00ed al reino? \u00bfacaso he solicitado yo este imperio? Yo quer\u00eda tener una vida particular, tranquila y sin cuidados; t\u00fa eres el que me has arrastrado a esta dignidad; si yo hubiera permanecido en aquella humildad, me hubiera librado f\u00e1cilmente de estos encuentros porque siendo uno de tantos, y sin nombre, no hubiera sido enviado a esta empresa, ni Dios me hubiera encomendado la guerra contra los amalecitas; y no habiendo tenido esta comisi\u00f3n, tampoco hubiera incurrido en este pecado. Pero todas estas cosas son d\u00e9biles para la defensa; y no solamente d\u00e9biles, sino muy peligrosas, y que encienden m\u00e1s y m\u00e1s la indignaci\u00f3n divina; porque habiendo sido honrado sobre su m\u00e9rito, no deb\u00eda oponer la grandeza del honor recibido por defensa de sus pecados, sino servirse como de motivo para aprovecharse m\u00e1s y m\u00e1s del gran favor que Dios le hab\u00eda hecho. Aqu\u00e9l, pues, que por haber obtenido una dignidad mayor de lo que le conven\u00eda juzgaba que por esto mismo le era l\u00edcito pecar, daba a entender que la clemencia divina era sola la causa de sus pecados. Es lo que acostumbran decir los imp\u00edos y los que viven sin cuidado alguno de su salvaci\u00f3n; pero nosotros no debemos tener iguales sentimientos, ni incurrir en la misma locura de estos tales, sino procurar por todas partes poner por obra todo lo que alcancen nuestras fuerzas; manteniendo igualmente religiosa nuestra lengua y nuestro pensamiento.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y dejando ahora a un lado el reino; pasemos al sacerdocio que es del que tratamos. Bien cierto es que Hel\u00ed no procur\u00f3 obtener esta dignidad. 67 \u00bfPero de qu\u00e9 le sirvi\u00f3 esto cuando pec\u00f3? \u00bfY qu\u00e9 digo para obtenerla? No pod\u00eda por la necesidad de la ley, rehusarla aunque quisiese. Siendo de la Tribu de Levi, necesariamente hab\u00eda de recibir una potestad que le ven\u00eda por sucesi\u00f3n de sus mayores. Con todo, no fue peque\u00f1o el castigo que experiment\u00f3 por la insolencia de sus hijos. Y aqu\u00e9l que fue el primer sacerdote de los hebreos, de quien tuvo Dios con Mois\u00e9s tantos discursos, despu\u00e9s que no pudo resistir s\u00f3lo al furor de tan grande muchedumbre, \u00bfno es cierto que estuvo para perderse, si la interposici\u00f3n de su hermano no hubiera mitigado la divina indignaci\u00f3n? Y por cuanto hemos hecho aqu\u00ed memoria de Mois\u00e9s, no ser\u00e1 malo demostrar la verdad de este discurso, por lo que a \u00e9l le sucedi\u00f3. 68 Este mismo bienaventurado Mois\u00e9s estuvo tan lejos de pretender el principado de los jud\u00edos que aun habi\u00e9ndoselo dado, lo rehusaba; y aun mand\u00e1ndoselo Dios, lo resist\u00eda: y esto fue con tanto extremo que irrit\u00f3 al mismo que se lo daba. Y no solamente entonces, sino tambi\u00e9n despu\u00e9s cuando se hallaba ya en el principado, hubiera con gusto escogido la muerte por librarse de \u00e9l: 69 \u201cM\u00e1tame, dijo, supuesto que quieres tratarme as\u00ed\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfPues qu\u00e9, despu\u00e9s que pec\u00f3 al agua, pudieron estas continuadas resistencias servirle de defensa y mover a Dios para que le perdonase? \u00bfY por qu\u00e9 otro motivo fue privado de la tierra prometida? Por ning\u00fan otro, como todos sabemos, sino por este pecado, por el que aquel maravilloso var\u00f3n no pudo conseguir lo que lograron sus s\u00fabditos. Sino que despu\u00e9s de tantos trabajos, y calamidades, despu\u00e9s de extrav\u00edos tan inmensos, despu\u00e9s de las guerras, y trofeos, muri\u00f3 lejos de aquella tierra por la que hab\u00eda sufrido tantas fatigas; y habiendo pasado los trabajos del mar, no pudo gozar de los bienes del puerto.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfVes, pues, como no queda alg\u00fan lugar de defensa en las cosas en que pecaren, no solamente a los que arrebatan este ministerio, sino a los que llegan a \u00e9l por la solicitaci\u00f3n y empe\u00f1o de otros? Porque si aqu\u00e9llos que rehusaron muchas veces a Dios, que los escog\u00eda, fueron castigados con tanto rigor; e igualmente ninguna cosa pudo librar de aquel peligro, ni a 70 Aaron, ni a Heli, ni a aquel bienaventurado Var\u00f3n, Santo, Profeta, 71 admirable, el m\u00e1s humano de cuantos hombres se hallaban en la tierra, a aqu\u00e9l que como un amigo hablaba con Dios; mucho menos a nosotros, que estamos tan distantes de su virtud, podr\u00e1 servir de defensa el conocimiento de que no hemos solicitado esta dignidad; particularmente proviniendo la mayor parte de estas elecciones, no de la gracia de Dios, sino de los empe\u00f1os de los hombres.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">72 Dios eligi\u00f3 a Judas, lo puso en aquel santo colegio d\u00e1ndole juntamente la dignidad de ap\u00f3stol y aun le a\u00f1adi\u00f3 alguna cosa m\u00e1s que a los otros; esto es, la administraci\u00f3n del dinero. \u00bfPues qu\u00e9, pudo huir del castigo por haber usado mal de uno y otro, vendiendo al mismo que le hab\u00eda encargado que le predicase y administrando mal el dinero que se le hab\u00eda confiado? No por cierto; antes bien esto mismo fue lo que le fabric\u00f3 un castigo m\u00e1s severo, y con justa raz\u00f3n: porque no es justo abusar de los honores recibidos de Dios para ofenderle; sino que se deben emplear en agradarle mayormente.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El que habiendo sido promovido a una honra mayor que su m\u00e9rito pretende por esto librarse del castigo que merecen sus excesos se conduce igual que alguno de los incr\u00e9dulos jud\u00edos que al escuchar a Cristo decir: 73 \u201cSi yo no hubiera venido y no les hubiera hablado, no tendr\u00edan alg\u00fan pecado; y si yo no hubiese hecho entre ellos milagros, que ning\u00fan otro ha hecho, no tendr\u00edan pecado\u201d acusa al salvador y bienhechor diciendo: \u00bfpor qu\u00e9 has venido y has hablado? \u00bfpor qu\u00e9 hiciste milagros? \u00bfacaso para castigarnos con m\u00e1s rigor? Pero estas son palabras del \u00faltimo furor y locura. El m\u00e9dico no vino para condenarte, sino para curarte; no para desecharte enfermo, sino para librarte enteramente de la enfermedad. T\u00fa mismo voluntariamente te has escapado de sus manos. Recibe, pues, un castigo m\u00e1s grave. Y del mismo modo que si te hubieras sujetado a la cura, te hubieras librado aun de los primeros males; as\u00ed, porque huiste de \u00e9l, teni\u00e9ndole presente, no podr\u00e1s ya lavar estas culpas; y no pudiendo lavarlas, ser\u00e1s castigado por esto; y tambi\u00e9n porque cuanto estuvo de tu parte, hiciste in\u00fatil el trabajo del m\u00e9dico. Por esto no recibir\u00e1s igual castigo, sino mucho mayor que antes de haber sido elevado por Dios a tales honores. El que no se mejora con los beneficios recibidos, es justo que sea castigado con mayor rigor. Y por cuanto he demostrado que para nosotros es de poca fuerza esta defensa; y que no s\u00f3lo no salva a los que recurren a ella, sino que los hace m\u00e1s reos, es necesario buscar otro refugio.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Basilio: \u00bfCu\u00e1l ser\u00e1 \u00e9ste? yo ya no puedo estar en m\u00ed: tan turbado y tan lleno de temores me han dejado tus palabras.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">II.<br \/>\nCris\u00f3stomo: No quieras, respond\u00ed, te ruego y suplico, no quieras abatirte tanto. Queda a\u00fan, s\u00ed, alg\u00fan refugio. Para nosotros que somos d\u00e9biles, lo es el no entremeternos de modo alguno en semejante dignidad; y para vosotros fuertes, el de no tener puestas las esperanzas de vuestra salud en otra cosa alguna, sino en no hacer, despu\u00e9s de la gracia de Dios, cosa que sea indigna de este don, ni de Dios, que lo dio. Ser\u00edan sin duda dignos del mayor castigo, aqu\u00e9llos que habiendo conseguido esta dignidad por ambici\u00f3n y por solicitaci\u00f3n abusasen de ella, o por pereza, o por malicia, o por falta de ciencia. Pero no por esto queda alg\u00fan perd\u00f3n a los que no la solicitaron; antes bien quedan estos privados de todo lugar de defensa.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Conviene, pues, seg\u00fan yo entiendo, que aunque sean millares los que te llamen y estimulen, no atiendas a lo que te dicen; sino que examinando antes las fuerzas de tu alma y haciendo de todo un examen diligente, cedas de este modo a los que te hicieren fuerza. Ninguno se atrever\u00eda a hacer fabricar una casa sin ser arquitecto; ni otro que ignorase la medicina, se atrever\u00eda a tocar los cuerpos enfermos; y aunque fuesen muchos los que quisiesen obligarle a esto, se excusar\u00eda, y no tendr\u00eda verg\u00fcenza de confesar su ignorancia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfY el que ha de tomar a su cargo el cuidado de tantas almas, no entrar\u00e1 primero en cuentas consigo mismo? \u00bfaunque se reconozca el m\u00e1s in\u00fatil de todos, recibir\u00e1 el ministerio porque fulano lo manda; porque el tal le hace fuerza, y por no ofender a aqu\u00e9l otro? \u00bfC\u00f3mo, pues, no podr\u00e1 caer juntamente con ellos en una ruina manifiesta? \u00bfPor qu\u00e9, pudiendo conseguir por s\u00ed mismo la salud, junta a su propia ruina la de otros? \u00bfde d\u00f3nde, pues, puede esperar la salud? \u00bfd\u00f3nde hallar el perd\u00f3n? \u00bfqui\u00e9nes ser\u00e1n los que interceder\u00e1n entonces por nosotros? \u00bfAcaso aqu\u00e9llos que al presente nos violentan y nos llevan por fuerza? \u00bfy qui\u00e9n en este tiempo los salvar\u00e1 a ellos mismos? Aun ellos tienen necesidad de otros para escapar del fuego eterno.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ahora, para que veas que yo no te digo esto por espantarte, sino porque en la realidad es as\u00ed, oye lo que dice San Pablo a su disc\u00edpulo Timoteo, su verdadero y amado hijo: 74 \u201cNo pongas inconsideradamente las manos sobre alguno, porque no tengas parte en los pecados ajenos\u201d. \u00bfVes t\u00fa de cuanta, no digo reprensi\u00f3n, sino castigo, hemos librado, a lo menos cuanto estuvo de nuestra parte, a los que quer\u00edan conducirnos a este grado?\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y as\u00ed como a los que han sido elegidos, no basta para su defensa el decir: \u201cyo no he venido llamado por m\u00ed, y no lo he rehusado, porque no lo he previsto\u201d; as\u00ed tampoco puede aprovechar a los electores la excusa de que no ten\u00edan conocimiento del elegido; antes bien por esto mismo se hace mayor su culpa porque elevaron a tal grado al que no conoc\u00edan; y lo que parec\u00eda defensa, agrava mucho m\u00e1s la acusaci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfC\u00f3mo, pues, no ser\u00e1 una cosa absurda, que los que quieren comprar un esclavo, lo hagan ver a los m\u00e9dicos, pidan fiadores de la venta, pregunten a los vecinos; y aun despu\u00e9s de todo esto no se f\u00edan, sino que quieren mucho tiempo para la prueba; y que los que han de destinar a alguno a un tan gran ministerio; sin reflexi\u00f3n, y como sale, formen su testimonio, y juicio, seg\u00fan el favor u odio de otros, sin hacer otro examen alguno? \u00bfQui\u00e9n, pues, nos librar\u00e1 entonces de la pena, si los que deb\u00edan protegernos, necesitan de patrocinio?\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Conviene, pues, que el elector haga un examen muy atento; pero mucho mayor ha de ser el que debe hacer el elegido, porque aunque tenga a los electores por compa\u00f1eros en el castigo de los pecados, no por eso quedar\u00e1 \u00e9l libre de la pena; antes la tendr\u00e1 mayor, si no es que aqu\u00e9llos por alg\u00fan motivo humano hubieren obrado contra su dictamen y contra la propia raz\u00f3n. Porque si incurrieren en semejante pecado, y conociendo a alguno por indigno, por alg\u00fan motivo particular le hubiesen promovido, ser\u00e1n castigados igualmente los unos y los otros, y aun con m\u00e1s severidad aqu\u00e9llos que han promovido a un indigno. Aqu\u00e9l que da la potestad a uno que quiere corromper la Iglesia tendr\u00e1 la culpa de todos los males que se atreviere a ejecutar.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero si la conciencia no le acusa de alguna de estas cosas, sino que dice haber sido enga\u00f1ado de la opini\u00f3n del vulgo; no por esto queda libre de la pena, sino que tendr\u00e1 un castigo algo menor que el elegido. \u00bfPues por qu\u00e9 esto? porque no es extra\u00f1o que los electores, enga\u00f1ados de una falsa opini\u00f3n, vengan a este paso; pero el que ha sido elegido, no podr\u00e1 decir: \u201cyo no me conoc\u00eda\u201d, como lo pueden decir de \u00e9l los otros. As\u00ed como deber\u00e1 ser castigado m\u00e1s gravemente que aqu\u00e9llos; as\u00ed, es necesario que haga una prueba m\u00e1s rigurosa de s\u00ed mismo. Y si aqu\u00e9llos por ignorancia le quieren promover, s\u00e1lgales \u00e9l al encuentro e inf\u00f3rmeles por menor de todas las causas que puedan sacarles del error, y manifest\u00e1ndose indigno del ministerio, huya el grave peso de negocios tan grandes.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfCu\u00e1l es, pues, la causa, de que debi\u00e9ndose deliberar sobre una expedici\u00f3n militar, sobre el comercio, sobre la agricultura, y otras cosas semejantes que pertenecen a la vida humana, ni el labrador elegir\u00eda el oficio del marinero, ni el soldado el del labrador, ni el piloto el del soldado, aunque les amenazasen con mil muertes? No por otra cosa, sino porque cada uno prever\u00eda el peligro que sobrevendr\u00eda por su ignorancia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ahora bien, donde el da\u00f1o es de cosas de tan poca monta, usaremos de tanta providencia, y de ning\u00fan modo cederemos a la violencia de los que nos quieren hacer fuerza; y donde espera un castigo eterno a los que no saben manejar el sacerdocio, sin consideraci\u00f3n, y como ocurre, hemos de entrarnos en un peligro tan grande, dando por pretexto la violencia de otros? Pero no lo tolerar\u00e1 entonces el que nos juzgar\u00e1 sobre tales cosas. Era debido que mostr\u00e1semos mayor atenci\u00f3n en las cosas espirituales que en las carnales; y ahora se encuentra, que ni aun es igual la que ponemos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dime ahora por tu vida, si creyendo nosotros que un hombre era arquitecto, no si\u00e9ndolo, le llam\u00e1semos a trabajar, y \u00e9l viniese; y despu\u00e9s tomando en las manos los materiales prevenidos para la f\u00e1brica, destruyese las maderas, quebrantase las piedras, y edificase la casa de tal modo, que luego padeciese ruina; \u00bfle servir\u00eda a este de defensa, el haber sido obligado por otros, y el no haber venido por su voluntad? De ning\u00fan modo, y con mucha raz\u00f3n y justicia porque deb\u00eda rehusarlo, aunque otros le llamasen.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pues ahora bien: si a aqu\u00e9l que destruye las maderas y las piedras, no le queda alguna defensa para dejar de ser castigado; el que precipit\u00f3 las almas y edifica sin atenci\u00f3n alguna, \u00bfpodr\u00e1 persuadirse, que le basta la violencia ajena para evitar el castigo? \u00bfNo es esta una necedad muy grande?\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No quiero a\u00f1adir, que ninguno puede ser forzado, sino aqu\u00e9l que quiere serlo. Pero conc\u00e9dase, que haya padecido una inmensa violencia y artificios tan varios, que haya debido ceder. \u00bfAcaso esto le librar\u00e1 del castigo? No enga\u00f1emos, por vida nuestra, en una cosa tan grave y no finjamos ignorar lo que saben muy bien hasta los m\u00e1s ni\u00f1os. Nada nos podr\u00e1 aprovechar al tiempo de dar las cuentas, el fingir esta ignorancia. T\u00fa no solicitaste el conseguir esta dignidad, conociendo tu propia enfermedad. Muy bien est\u00e1 esto, pero se necesitaba que con el mismo prop\u00f3sito la rehusaras, aun cuando otros te llamasen. \u00bfPues qu\u00e9, cuando ninguno te llamaba eras d\u00e9bil e inh\u00e1bil; y ahora que se han hallado los que te conf\u00eden este honor, de repente te has encontrado fuerte? es cosa rid\u00edcula y digna del mayor castigo. Por esto exhorta el Se\u00f1or a aqu\u00e9l que quiere edificar una torre que no eche los cimientos sin haber primero considerado las propias facultades, para no dar a los que pasan mil ocasiones de burl\u00e1rsele. Y aun en esto, el da\u00f1o s\u00f3lo llega hasta la burla. Pero aqu\u00ed, el castigo es un fuego inextinguible, un gusano que nunca muere; el rechinar de dientes, las tinieblas exteriores, el ser weparado de los escogidos y puesto en el n\u00famero de los hip\u00f3critas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero ninguna de estas cosas quieren reflexionar aqu\u00e9llos que nos acusan; pues de otra suerte dejar\u00edan de reprenderme, porque no quise temerariamente condenarme.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No se trata ahora aqu\u00ed de una administraci\u00f3n de trigo, de cebada, de bueyes, de ovejas, o de otras cosas semejantes, sino del mismo Cuerpo de Jesucristo. La Iglesia de Cristo, seg\u00fan San Pablo, es el Cuerpo de Cristo. El que la tiene a su cargo, necesita reducirla a un buen estado y a una excelente belleza, mirando por todas partes que no haya en alguna de ella, ni mancha, ni arruga, ni lunar, ni otro vicio semejante que pueda afear su honestidad y hermosura. \u00bfY qu\u00e9 otra cosa debe hacer finalmente, sino cuidar cuanto alcancen las fuerzas humanas, que este cuerpo sea digno de aquella cabeza que tiene encima, inmortal y bienaventurada?\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y si los que atienden a la buena complexi\u00f3n para la lucha, tienen necesidad de m\u00e9dicos y de maestros de palestra, de una dieta rigurosa, de un continuo ejercicio y de una atengi\u00f3n inmensa: (porque cualquier cosa en ellos, por peque\u00f1a que sea, descuidada, puede arruinarlo todo y echarlo por tierra) aqu\u00e9llos a quienes toc\u00f3 la suerte de curar este cuerpo que ha de combatir, no contra los cuerpos, sino contra las potestades invisibles, \u00bfc\u00f3mo podr\u00e1n conservarlo sano y entero, si no exceden de mucho la virtud humana y no saben todos los medios \u00fatiles y proporcionados para curar un alma? \u00bfIgnoras, acaso, que este cuerpo del que hablamos, est\u00e1 sujeto a m\u00e1s enfermedades y asechanzas que lo que est\u00e1 nuestra carne y que se corrompe m\u00e1s prontamente que aqu\u00e9lla, y recobra la salud con m\u00e1s lentitud?\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">III.<br \/>\nPor lo que mira a los que curan los cuerpos, se ha encontrado variedad de medicinas y diverso aparato de instrumentos y alimentos convenientes a los enfermos. J\u00fantase a esto, que sola la cualidad de los aires ha bastado muchas veces para dar la salud al enfermo; y alguna, el sue\u00f1o que sobrevino oportunamente libr\u00f3 al m\u00e9dico de todo trabajo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero aqu\u00ed, ninguna de estas cosas puede pensarse. Solamente despu\u00e9s del bien obrar, queda un arte y modo de curar que es la doctrina por medio del discurso. \u00c9ste es el instrumento, \u00e9ste el alimento y \u00e9ste el mejor temperamento de aire; \u00e9ste el que hace veces de medicina, de fuego, y de hierro; y si se necesita cauterizar o cortar, de \u00e9ste conviene servirse. Y si \u00e9ste no tiene alguna fuerza, todo lo dem\u00e1s es superfluo. Con \u00e9ste damos aliento a un alma abatida, la contenemos inflamada, cortamos lo superfluo, suplimos lo que falta y hacemos todas las otras cosas que sirven para la salud del alma.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y a la verdad, para arreglar muy bien tu vida, puede la de otro conducir a una igual imitaci\u00f3n; pero si en el alma ha entrado una enfermedad de doctrinas bastardas, aqu\u00ed es muy necesario el discurso, no s\u00f3lo para la seguridad de los dom\u00e9sticos, sino tambi\u00e9n para combatir contra los enemigos externos. Porque si alguno tuviese la espada del esp\u00edritu y el escudo de la fe de tal modo dispuesto que pudiese hacer milagros, y por medio de prodigios cerrar la boca a los maldicientes, no habr\u00eda necesidad de valerse del discurso; o por mejor decir, aun en este caso no ser\u00eda in\u00fatil la fuerza y eficacia de la palabra, sino antes bien muy necesaria. Y San Pablo us\u00f3 de ella, aunque por otra parte fuese admirado por sus prodigios. Y otro del mismo colegio, exhorta a que se tenga gran cuidado de esta facultad, diciendo: 75 \u201cEstad siempre prontos a defenderos con todo aqu\u00e9l que os pida raz\u00f3n de la esperanza que hay en vosotros\u201d. Y todos, de com\u00fan acuerdo, en aquel tiempo no tuvieron otro motivo para encomendar a Esteban y a sus compa\u00f1eros el cuidado de las viudas, sino para atender ellos libremente al ministerio de la palabra. Bien que no deber\u00edamos cuidar tanto de \u00e9ste, si tuvi\u00e9ramos la virtud de hacer milagros.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y si no nos ha quedado ni aun se\u00f1al de tal virtud, y por otra parte nos oprimen de todos lados continuos enemigos, por necesidad no nos queda otro recurso, sino el de pertrecharnos bien de estas armas, ya para no quedar expuestos a los tiros de los enemigos, ya tambi\u00e9n para poder herirles.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">IV.<br \/>\nPor esto debemos poner la mayor atenci\u00f3n, en que habite en nosotros abundantemente la palabra de Cristo. No es una sola la especie de pelea que nos est\u00e1 preparada; sino que es muy variada esta guerra y compuesta de diversos enemigos. Ni tampoco se sirven todos ellos de las mismas armas, ni pretenden asaltarnos de un mismo modo. Es, pues, necesario que quien quiera emprender esta batalla contra todos est\u00e9 bien informado de los artificios que todos usan; y que a un mismo tiempo sea arquero, hondero, centuri\u00f3n, cabo, soldado y capit\u00e1n, caballero y pe\u00f3n, y pr\u00e1ctico en las batallas navales y en los sitios de las Plazas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En los choques militares, cada uno en el empleo que ha tomado, procura resistir a los que se le oponen; pero aqu\u00ed no sucede lo mismo. Aqu\u00e9l que pretende vencer, si no est\u00e1 instruido en toda especie de artificios, sabe el demonio, por sola una parte que encuentre abandonada, introduciendo sus corsarios, arrebatar las ovejas; pero no as\u00ed, cuando ve que el pastor se halla bien pertrechado de toda ciencia y que conoce muy bien sus asechanzas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De aqu\u00ed es que necesita fortificarse bien por todas partes. Una ciudad que se halla bien guarnecida de muros por todos lados se burla de los que la tienen sitiada, estando en gran seguridad; pero si alguno rompe la muralla, aunque no sea m\u00e1s que el espacio de una puertezuela, de nada le sirve todo el restante contorno de los muros, aunque todo lo dem\u00e1s tenga la mayor firmeza y seguridad. Del mismo modo sucede en la ciudad de Dios. Cuando en vez de muro la cerca por todas partes la industria y prudencia del pastor, todas las astucias de los enemigos se les convierten en burla, y risa; y los que habitan dentro, permanecen sin recibir da\u00f1o alguno; pero si alguno por una parte la hubiese podido derribar, aunque no la eche toda por tierra; con todo de una parte (por decirlo as\u00ed) se pierde el todo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfY qu\u00e9 ser\u00e1, si mientras pelea varonilmente contra los gentiles, la despojan los jud\u00edos? \u00bfy si aun cuando ha vencido a estos dos, la saquean los maniqueos? \u00bfy si aun despu\u00e9s de haber ahuyentado a \u00e9stos, deg\u00fcellan las ovejas que est\u00e1n dentro, aqu\u00e9llos que introducen el hado? \u00bfy para qu\u00e9 referir aqu\u00ed todas las herej\u00edas del diablo? las que si no supiere rebatir bien todas el pastor, podr\u00e1 el lobo, por medio de una sola, devorar gran parte de las ovejas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por lo que toca a los soldados, es necesario esperar siempre que seguir\u00e1 la victoria o la p\u00e9rdida a aqu\u00e9llos que est\u00e1n en pie o que combaten. Pero aqu\u00ed es todo muy al contrario; porque muchas veces la pelea de otros, hizo vencedores, est\u00e1ndose quietos y sentados, a los que, ni pelearon desde el principio, ni han puesto la menor fatiga. Aqu\u00e9l que no teniendo gran destreza se traspasa con su propia espada, da que re\u00edr a los amigos y enemigos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Procurar\u00e9 ponerte claro lo que digo, con un ejemplo. Los que son secuaces de las locuras de Valentino y de Marci\u00f3n, y los que est\u00e1n tocados de la misma enfermedad, excluyen del cat\u00e1logo de las Escrituras Sagradas la ley que dio Dios a Mois\u00e9s. Los jud\u00edos hacen de ella tanto aprecio que no obstante la prohibici\u00f3n del tiempo procuran con mayor tes\u00f3n observarla totalmente contra la voluntad de Dios. La Iglesia de Dios, huyendo del extremo de unos y otros, ha tomado el camino medio, y juzga que no debemos someternos al yugo de la Ley: pero no permite que sea blasfemada; antes bien quiere que se alabe, aunque haya cesado, porque fue \u00fatil all\u00e1 en su tiempo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Conviene, pues, que el que ha de combatir con unos y con otros, siga esta misma moderaci\u00f3n. Porque si queriendo instruir a los jud\u00edos, que ya fuera de tiempo se hallan asidos de la legislaci\u00f3n antigua, comenzare a reprenderla sin medida, dar\u00e1 ocasi\u00f3n, no peque\u00f1a, a aquellos herejes que quieran vituperarla; y si despu\u00e9s, pretendiendo tapar la boca a \u00e9stos, la ensalzare sin t\u00e9rmino, y la celebrare, como si al presente fuera necesaria, abrir\u00e1 la boca a los jud\u00edos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Del mismo modo, aqu\u00e9llos que est\u00e1n cogidos del furor de Sabelio, y los que padecen la rabia de Arrio, los unos, y los otros se apartaron de la sana creencia por su poca moderaci\u00f3n. Unos, y otros tienen el nombre de cristianos; pero si alguno examinare sus dogmas, hallar\u00e1 que aqu\u00e9llos no son de mejores sentimientos que los jud\u00edos y que difieren solamente en los nombres; y que los \u00faltimos tienen mucha semejanza con la herej\u00eda de Paulo de Samosato; pero que todos se hallan fuera del camino de la verdad.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Gran peligro hay aqu\u00ed; angosto y estrecho es el camino y amenazado por uno y otro lado de precipicios; y hay no poco que temer, que queriendo herir al uno, no lo seas del otro. Porque si dijeres que es una la divinidad, luego arrastra Sabelio este tu dicho a su modo loco de pensar; y al contrario, si distingues, diciendo ser uno el Padre, otro el Hijo, otro el Esp\u00edritu Santo, llega Arrio y aplica la distinci\u00f3n de las Personas a la diversidad de la esencia. Es, pues, necesario detestar y huir la imp\u00eda confusi\u00f3n de aqu\u00e9l, y la loca divisi\u00f3n de \u00e9ste confesando ser una misma la divinidad del Padre, del Hijo, y del Esp\u00edritu Santo, a\u00f1adiendo tres Personas; porque de este modo podremos, como oponiendo un muro, rebatir los asaltos del uno y del otro.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Yo podr\u00eda decirte otros muchos encuentros, en los que si no combates con todo valor y cuidado, no podr\u00e1s retirarte de la pelea, sino despu\u00e9s de haber recibido mil heridas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">V.<br \/>\n\u00bfY qui\u00e9n podr\u00e1 contar las contiendas de los dom\u00e9sticos, que no son inferiores a los asaltos de los externos? Antes bien ocasionan mayor trabajo y sudor a aqu\u00e9l que ense\u00f1a; porque algunos, por demasiada curiosidad inconsideradamente y sin reflexi\u00f3n, quieren indagar aquellas cosas de que sabidas no se saca provecho alguno, ni tampoco es posible saberlas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otros al contrario piden cuenta a Dios de sus juicios y pretenden medir aquella inmensa profundidad cuando tus juicios, dice la Escritura, son un gran abismo. 76\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y encontrar\u00e1s pocos que cuiden de la fe y del modo de vivir; y por el contrario, muchos empleados vanamente en escudri\u00f1ar cosas, que no es posible encontrar, y que no pueden buscarse sin ofensa de Dios. Porque si pretendi\u00e9remos saber lo que Dios no ha querido que sepamos, ni lo sabremos: (porque \u00bfc\u00f3mo podr\u00e1 ser esto si Dios no quiere?) y lo que sacaremos de aqu\u00ed, ser\u00e1 solamente el peligro que trae consigo el indagarlo. Pero con todo, siendo esto as\u00ed, si alguno con su autoridad cerrase la boca a los que se ocupan en escudri\u00f1ar estas cosas inexplicables, se granjear\u00eda un concepto de soberbio y de ignorante. Por esto conviene usar aqu\u00ed de una gran prudencia, para que el prelado pueda apartarlos de cuestiones tan vanas y se libre de las acusaciones sobredichas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ahora bien, para todas estas cosas no se ha dado alg\u00fan otro socorro que el de la palabra y si alguno careciere de esta facultad, las almas de los que le son s\u00fabditos, hablo de los m\u00e1s enfermos y curiosos, no se hallar\u00e1n en mejor estado que los nav\u00edos agitados continuamente de tempestades. Por esto debe el sacerdote hacer todo el esfuerzo posible para adquirir esta facultad.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">VI.<br \/>\n\u00bfPor qu\u00e9, pues, dijo Basilio, no se cuid\u00f3 San Pablo de aplicarse a esta virtud? pues no se averg\u00fcenza de la pobreza de su elocuencia, sino que confiesa claramente ser un idiota. Y esto escribiendo a los de Corinto que eran admirados por su elocuencia y que se gloriaban de ella en extremo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cris\u00f3stomo: Esto mismo es, respond\u00ed yo, lo que ha perdido a muchos y los ha hecho descuidados para que se instruyesen en la verdadera doctrina; porque no habiendo podido enteramente penetrar la profundidad del sentimiento de San Pablo, ni entender el sentido de las palabras, permanecieron toda su vida sumergidos en el sue\u00f1o y en la omisi\u00f3n, abrazando esta ignorancia; no ya aqu\u00e9lla de que dice San Pablo ser comprendido, sino otra, de que estuvo tan lejos como lo puede estar otro hombre de los que viven debajo de este cielo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero cortemos por un rato este discurso. Yo entretanto digo esto: concedamos que fuese idiota en la parte que estos pretenden; \u00bfqu\u00e9 tiene esto que hacer con los hombres que al presente conocemos?\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Porque tuvo otra facultad mucho m\u00e1s eficaz que la palabra y capaz de obrar cosas mayores. Con s\u00f3lo presentarse y permanecer en silencio era terrible a los demonios; y si en el tiempo presente se juntasen todos los hombres con mil oraciones y l\u00e1grimas no tendr\u00edan la eficacia que en otro tiempo tuvo el ce\u00f1idor de San Pablo. S\u00f3lo con ponerse a orar, resucitaba los muertos, y obraba tales prodigios que los gentiles le tuvieron por un Dios; y antes de salir de esta vida, mereci\u00f3 ser arrebatado hasta el tercer cielo y ser participante de palabras, que no es l\u00edcito o\u00edr a la humana naturaleza.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero los que viven ahora&#8230; No quiero decir cosa que parezca dura u odiosa; ni digo estas cosas por insultarles, sino solamente admirado de que no les cause empacho el pretender compararse con un hombre de esta clase. Porque si, dejando a un lado los milagros, pasamos a contemplar la vida de aquel hombre bienaventurado, y buscamos con atenci\u00f3n sus ang\u00e9licas costumbres, conocer\u00e1s que este atleta de Cristo consegu\u00eda m\u00e1s victorias con esta que con los milagros.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfQui\u00e9n podr\u00e1 contar su celo, su mansedumbre, los continuos peligros, los frecuentes cuidados y afanes por amor de la Iglesia, la compasi\u00f3n por los enfermos, las muchas tribulaciones, las siempre nuevas persecuciones, las muertes cotidianas? \u00bfY cu\u00e1l es el lugar del mundo habitado, qu\u00e9 tierra firme, o qu\u00e9 mar, adonde no haya penetrado la noticia de los combates de aquel hombre justo? Le ha conocido aun la tierra que no se habita, pues le recibi\u00f3 muchas veces en sus peligros y sufri\u00f3 todo g\u00e9nero de asechanzas, y por todo camino lleg\u00f3 a la victoria, no conociendo el fin de combatir, ni de triunfar.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero yo no s\u00e9 c\u00f3mo me he dejado insensiblemente llevar a hacer a tal hombre una injuria como esta. Porque sus obras ilustres son sobre toda oraci\u00f3n; y exceden tanto la m\u00eda, cuanto me exceden los que sobresalen en la elocuencia. Con todo, ni aun por esto (porque aquel hombre no me juzgar\u00e1 por el buen o mal suceso, sino por mi sana intenci\u00f3n) cortar\u00e9 mi discurso hasta haber dicho lo que es tanto mayor que todo lo que queda referido, cuanto \u00e9l es superior a todos los hombres. \u00bfCu\u00e1l, pues, es esto? despu\u00e9s de hechos tan ilustres, despu\u00e9s de mil coronas, deseaba ir al infierno y ser entregado a una pena eterna, a trueque de que se salvasen y uniesen con Cristo los jud\u00edos, que muchas veces, cuanto estuvo de su parte, le hab\u00edan apedreado y dado la muerte. \u00bfQui\u00e9n es el que ha amado de este modo a Jesucristo? si es que este debe llamarse amor, y no alguna otra cosa m\u00e1s excelente que amor. \u00bfY nos atreveremos aun a comparar con \u00e9l, despu\u00e9s de haber tenido de lo alto tanta gracia? \u00bfdespu\u00e9s de tan grande virtud que manifest\u00f3 de su parte? \u00bfY qu\u00e9 cosa puede haber m\u00e1s temeraria?\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero procurar\u00e9 demostrar tambi\u00e9n aqu\u00ed, que no fue tan idiota como \u00e9stos tales pretenden. Llaman \u00e9stos idiota, no solamente a aqu\u00e9l que no est\u00e1 ejercitado en los encantos de la elocuencia del siglo, sino tambi\u00e9n al que no sabe combatir por los dogmas de la verdad. Y piensan bien, pero San Pablo no dice ser idiota en las dos cosas, sino solamente en una. Y para confirmar esto, hizo una cuidadosa distinci\u00f3n, diciendo ser idiota, no en el conocimiento, sino en la palabra. Ahora bien, si yo aqu\u00ed pidiese la dulzura de Is\u00f3crates, la vehemencia de Dem\u00f3stenes, la gravedad de Tuc\u00eddides y la sublimidad de Plat\u00f3n, podr\u00edan en tal caso citarme el presente testimonio de San Pablo. Pero yo dejo a un lado todas estas cosas, y el escrupuloso y buscado ornato de los paganos ni me cuido de la frase, ni de la elocuci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y se conceda tambi\u00e9n la pobreza de la oraci\u00f3n, y la composici\u00f3n sencilla y desnuda de las voces; solamente no se encuentre alg\u00fan idiota en el conocimiento exacto de los dogmas, ni tampoco para ocultar su descuido y omisi\u00f3n, quiera defraudar a aquel hombre bienaventurado del mayor de los bienes y de la principal de sus alabanzas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">VII.<br \/>\n\u00bfC\u00f3mo, dime, te ruego, confundi\u00f3 a los jud\u00edos que habitaban en Damasco, cuando a\u00fan no hab\u00eda comenzado a hacer milagros? \u00bfc\u00f3mo abati\u00f3 el orgullo de los helenistas? \u00bfPor qu\u00e9 fue desterrado a Tarso? \u00bfAcaso no sucedi\u00f3 esto por haberlos vencido a fuerza de discurso y porque los estrech\u00f3 de tal suerte, que no pudiendo sufrir ser vencidos, se irritaron hasta querer darle muerte? En esta ocasi\u00f3n a\u00fan no hab\u00eda comenzado a hacer milagros; ni alguno podr\u00eda alegar que el pueblo le tuvo por un hombre prodigioso por la fama de sus maravillas, y que los que combat\u00edan con \u00e9l quedaban oprimidos de la reputaci\u00f3n que ten\u00eda; porque hasta entonces s\u00f3lo venc\u00eda con la raz\u00f3n y el discurso. \u00bfY con qu\u00e9 armas combati\u00f3 y disput\u00f3 con los que quer\u00edan judaizar en Antioqu\u00eda? \u00bfY aquel areopagita, ciudadano de aquella ciudad supersticios\u00edsima, no le sigui\u00f3 juntamente con su mujer, atra\u00eddos solamente de un serm\u00f3n que le oyeron? \u00bfY Eutiquio, c\u00f3mo cay\u00f3 de la ventana? \u00bfno fue porque se detuvo hasta muy entrada la noche a escuchar su doctrina y razonamientos? \u00bfqu\u00e9 dir\u00e9 yo en Tesal\u00f3nica y en Corinto? \u00bfqu\u00e9 en Efeso, y en la misma ciudad de Roma? \u00bfno emple\u00f3 noches y d\u00edas enteros, y continuados en exponer las Escrituras? \u00bfqui\u00e9n podr\u00e1 contar sus disputas con los epic\u00fareos y con los estoicos? Ser\u00eda alargar mucho nuestra oraci\u00f3n, si quisi\u00e9ramos referir aqu\u00ed todas las cosas. Ahora, pues, siendo manifiesto que antes de sus milagros, y en medio de ellos se sirvi\u00f3 mucho de la palabra, \u00bfc\u00f3mo se atrever\u00e1n a llamar idiota a aqu\u00e9l que principalmente fue admirado de todos por sus disputas y por sus sermones? \u00bfY por qu\u00e9 los de Lycaonia creyeron que era Mercurio? El que fuesen juzgados dioses los ap\u00f3stoles, lo hicieron los milagros: pero que Pablo fuese cre\u00eddo Mercurio, no fue por los milagros, sino por la elocuencia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfY por qu\u00e9 tuvo esta prerrogativa entre los dem\u00e1s este hombre santo? \u00bfy de d\u00f3nde viene, que por toda la tierra se halle tan frecuentemente en la boca de todos? \u00bfde d\u00f3nde, que no solamente de nosotros, sino tambi\u00e9n de los jud\u00edos y gentiles sea admirado m\u00e1s que todos? \u00bfno es esto por la fuerza y eficacia de sus cartas? por la que no s\u00f3lo a los fieles que vivieron entonces, sino tambi\u00e9n a los que han vivido desde aquel tiempo hasta el d\u00eda de hoy, y a los que vivir\u00e1n hasta la venida de Cristo, ha tra\u00eddo y traer\u00e1 utilidad, y no cesar\u00e1 de traerla, mientras durare la generaci\u00f3n de los hombres.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Porque as\u00ed como un muro de diamante, as\u00ed sus cartas fortifican todas las iglesias del mundo; y \u00e9l, a semejanza de un valeros\u00edsimo combatiente, permanece a\u00fan firme en medio, esclavizando todo entendimiento a la obediencia de Cristo y destruyendo todos los discursos, y todo lo que quiere levantarse contra el conocimiento de Dios. Todas estas cosas obra por medio de aquellas cartas maravillosas, llenas de divina sabidur\u00eda, que nos ha dejado. Y no solamente nos sirven sus escritos para destruir las doctrinas espurias, y para confirmar las leg\u00edtimas, sino tambi\u00e9n principalmente contribuyen para arreglar bien la vida. Porque aun ahora, vali\u00e9ndose de estas los prelados de las iglesias, componen y forman aquella virgen casta que \u00e9l hab\u00eda adornado para Cristo, y la conducen a la espiritual belleza; con estas la preservan de las enfermedades que la asaltan, y le conservan la salud que ha recobrado. Tales medicinas, y de tal eficacia nos dej\u00f3 aquel idiota, de las cuales saben bien la prueba los que las aplican con frecuencia. Y que \u00e9l en esta parte haya puesto mucha atenci\u00f3n, se ve manifiestamente de lo que se sigue.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">VIII.<br \/>\nOye, pues, lo que dice escribiendo a su disc\u00edpulo: 77 \u201cAtiende a la lecci\u00f3n, a la exhortaci\u00f3n, a la doctrina\u201d, y a\u00f1ade despu\u00e9s el fruto que proviene de esto, diciendo: 78 (b) \u201cPorque haci\u00e9ndolo, te salvar\u00e1s a ti mismo, y a los que te escuchan\u201d. Y en otro lugar: \u201cNo debe un siervo del Se\u00f1or altercar, sino ser apacible con todos, capaz de ense\u00f1ar, sufrido\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y pasando adelante: 79 \u201cT\u00fa permanece constante en las cosas que has aprendido, y que se han confiado a tu fe, sabiendo de qui\u00e9n las has aprendido, y que desde ni\u00f1o has tenido conocimiento de las Letras Sagradas, que pueden para la salud hacerte docto\u201d. Y en otra parte: 80 \u201cToda Escritura, dice, ha sido inspirada de Dios, y \u00fatil para la doctrina, para la reprensi\u00f3n, para la correcci\u00f3n, para la instrucci\u00f3n que est\u00e1 en la justicia, para que sea perfecto el hombre de Dios.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Escucha tambi\u00e9n, cuando habla a Tito sobre la creaci\u00f3n de los obispos que es lo que a\u00f1ade: 81 \u201cConviene, dice, que el obispo sea tenaz de la palabra fiel, que es seg\u00fan la doctrina, para que pueda convencer a los que contradicen\u201d. \u00bfC\u00f3mo, pues, siendo un idiota, como estos dicen, podr\u00e1 convencer a los que contradicen y cerrarles la boca? \u00bfQu\u00e9 necesidad hay de atender a la lecci\u00f3n y a las escrituras, si se ha de abrazar esta ignorancia? Excusas son estas, y pretextos para encubrir la omisi\u00f3n y la pereza.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero dir\u00e1 alguno, que esto se dirige s\u00f3lo a los sacerdotes. Pues justamente nuestro discurso pertenece a \u00e9stos; pero para prueba de que tambi\u00e9n se encamina a los s\u00fabditos, escucha ahora, lo que exhorta a otros en otra carta: 82 \u201cLa palabra de Cristo habite en vosotros abundantemente en toda sabidur\u00eda\u201d. Y en otro lugar: 83 \u201cVuestro hablar sea siempre con gracia, sazonado de sal, para saber como deb\u00e9is responder a cada uno\u201d. Y aquellas palabras: 84 \u201cEstad dispuestos para defenderos\u201d, se han dicho para todos. Escribiendo a los Tesalonicenses, dice: 85 \u201cEdificad uno al otro, as\u00ed como lo hac\u00e9is\u201d. Cuando despu\u00e9s habla de los sacerdotes: 86 \u201cLos sacerdotes, dice, que gobiernan bien, sean tenidos por dignos de doblado honor, particularmente los que trabajan en la palabra y en la doctrina\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Porque este es el t\u00e9rmino perfect\u00edsimo de la doctrina, cuando por medio de las cosas que hacen, y que dicen, conducen a sus disc\u00edpulos a aquella vida dichosa que ha sido ordenada por Cristo. Porque para ense\u00f1ar no bastan los hechos; ni esta palabra es m\u00eda, sino del mismo Salvador: 87 \u201cQuien hiciere, dice, y ense\u00f1are, \u00e9ste, ser\u00e1 llamado grande\u201d. Porque si el hacer fuese lo mismo que el ense\u00f1ar, ser\u00eda superfluo a\u00f1adir lo segundo; pues bastar\u00eda s\u00f3lo el haber dicho: \u201cQuien hiciere\u201d. Pero distinguiendo estas cosas, manifiesta que una pertenece a las obras y la otra a las palabras; y que la una tiene necesidad de la otra para una edificaci\u00f3n perfecta. \u00bfNo oyes qu\u00e9 es lo que dice este escogido vaso de Cristo a los sacerdotes de Efeso? 88 Por tanto velad, acordandoos, que por espacio de tres a\u00f1os, noche y d\u00eda no he cesado de avisaros con l\u00e1grimas a cada uno de vosotros. \u00bfQu\u00e9 necesidad ten\u00eda de l\u00e1grimas, ni de amonestaciones por medio de las palabras, si brillaba en \u00e9l tanto la vida apost\u00f3lica? Para el cumplimiento de los mandamientos puede ser muy \u00fatil la vida ejemplar; pero no puedo decir que en nuestro caso lo pueda hacer todo por s\u00ed sola.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">IX.<br \/>\nCuando se mueve una disputa sobre los dogmas, y todos se defienden con las mismas Escrituras, \u00bfqu\u00e9 fuerza podr\u00e1 tener la vida en esta ocasi\u00f3n? \u00bfCu\u00e1l podr\u00e1 ser la utilidad de muchos sudores, si despu\u00e9s de tantas fatigas, habiendo ca\u00eddo alguno por grande ignorancia en herej\u00eda, fuese cortado del cuerpo de la iglesia? Esto s\u00e9 que ha sucedido a muchos. \u00bfQu\u00e9 provecho puede venir a \u00e9ste de la paciencia? Ninguno, as\u00ed como no es de provecho alguno la fe sana cuando la vida es mala.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por esto, pues, debe tener una gran pr\u00e1ctica en todas estas batallas, aqu\u00e9l a quien toc\u00f3 por suerte el ense\u00f1ar a los otros; porque aunque \u00e9l permaneciere en seguridad y no reciba da\u00f1o de los que contradicen; con todo, el vulgo de los m\u00e1s simples, que le est\u00e1 subordinado, si ve vencido a su jefe, y que no tiene que responder a los que le contradicen, no carga la culpa de esta p\u00e9rdida a la debilidad de \u00e9ste, sino al vicio de los dogmas. Y por la ignorancia de uno solo, todo un pueblo es conducido a la \u00faltima ruina. Porque aunque enteramente no se inclinen al partido de los contrarios; con todo, se ven obligados a dudar de aqu\u00e9llos en quienes deb\u00edan tener puesta su confianza; y no pueden estar atentos con la misma firmeza a aqu\u00e9llos en quienes se hab\u00edan apoyado con fe entera; antes bien se introduce en sus \u00e1nimos una tempestad tan grande, por haber sido vencido el Maestro, que el mal viene finalmente a terminar en un naufragio.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cu\u00e1nta, pues, sea la perdici\u00f3n, y cu\u00e1nto aquel fuego que se amontona sobre la cabeza de este infeliz, por cada uno de aqu\u00e9llos que se pierden, t\u00fa no tendr\u00e1s necesidad de aprenderlo de m\u00ed, sabiendo t\u00fa mismo muy bien todas estas cosas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dime ahora: \u00bfse me culpar\u00e1 de soberbia o de vanagloria, porque no quise ser causa a tantos de su perdici\u00f3n, ni procurar a mi mismo un castigo mayor del que tal vez me est\u00e1 all\u00e1 reservado? \u00bfY qui\u00e9n podr\u00eda decir una cosa como \u00e9sta? Ninguno; sino es aqu\u00e9l que quiera neciamente acusarme y hacer del fil\u00f3sofo en los males ajenos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Selecci\u00f3n Jos\u00e9 G\u00e1lvez Kr\u00fcger\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fuente: Biblioteca Electr\u00f3nica Cristiana\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">67\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">I. Reg. IV. 18.<br \/>\n68\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Exod. IV. 13.<br \/>\n69\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Numer. XI. 15. Brixio omite la interpretaci\u00f3n de estas palabras, que tal vez faltar\u00edan en el texto que tuvo presente.<br \/>\n70\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Numer. XII. 3.<br \/>\n71\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Exod. XXXIII. 11.<br \/>\n72\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Joan. XII. 6.<br \/>\n73\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Joan. XV. 22.<br \/>\n74\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">I Timoth. V. 22.<br \/>\n75\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">I. Pet. 3. 15.<br \/>\n76\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Psal. 35. 6. I. Cor. 11. 6. y 26. cap. 12. 2. cap. 9. 22.<br \/>\n77\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">I. Tim. 4. 13.<br \/>\n78\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2. Tim. 2. 24.<br \/>\n79\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2. Tim. 3. 14.<br \/>\n80\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2. Tim. 3. 16.<br \/>\n81\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tit. 1. 17.<br \/>\n82\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Colos. 3. 16.<br \/>\n83\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Colos. 4. 6.<br \/>\n84\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">I. Pet. 3. 15.<br \/>\n85\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">I. Thes. 5. 11.<br \/>\n86\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">I. Tit. 5. 17.<br \/>\n87\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mat. 5. 19.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n88<br \/>\nAct. 20. 31.\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>I. O\u00eddas estas cosas por Basilio, y permaneciendo en silencio alg\u00fan rato, dijo: Ser\u00eda razonable ese temor, si t\u00fa hubieras solicitado ambiciosamente esta dignidad; porque aqu\u00e9l que se juzga id\u00f3neo para manejar este empleo, solicitando el obtenerlo, despu\u00e9s que le ha sido confiado no puede recurrir al pretexto de su ignorancia en lo que errare; &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/san-juan-crisostomo-libro-del-sacerdocio-iv\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abSAN JUAN CRISOSTOMO: LIBRO DEL SACERDOCIO IV\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-25506","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/25506","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=25506"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/25506\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=25506"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=25506"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=25506"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}