{"id":25508,"date":"2016-02-05T17:15:50","date_gmt":"2016-02-05T22:15:50","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/san-juan-crisostomo-libro-del-sacerdocio-vi\/"},"modified":"2016-02-05T17:15:50","modified_gmt":"2016-02-05T22:15:50","slug":"san-juan-crisostomo-libro-del-sacerdocio-vi","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/san-juan-crisostomo-libro-del-sacerdocio-vi\/","title":{"rendered":"SAN JUAN CRISOSTOMO: LIBRO DEL SACERDOCIO VI"},"content":{"rendered":"<p><p style=\"text-align: justify;\">I\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las cosas de la vida presente, pasan de este modo que has o\u00eddo; pero las de la otra venidera, \u00bfc\u00f3mo podremos sufrirlas, cuando nos vi\u00e9remos obligados a dar cuenta por cada uno de aqu\u00e9llos que nos hubieren sido encomendados? porque la pena no se ci\u00f1e a la verg\u00fcenza, sino que a \u00e9sta se sigue un castigo eterno. Aquellas palabras: 89 \u201cObedeced a vuestros pastores, y estadles sujetos, porque ellos velan por vuestras almas, como los que deben dar cuenta de ellas\u201d; aunque ya las dejo tocadas arriba, con todo, no las pasar\u00e9 ahora en silencio, porque el temor de esta amenaza me perturba el \u00e1nimo continuamente. Y verdaderamente, 90 si el que escandaliza a uno, aunque sea de los m\u00e1s peque\u00f1os, es conveniente, que at\u00e1ndole al cuello una piedra de molino sea sumergido en el mar; y si todos los que ofenden la conciencia de sus hermanos, pecan contra el mismo Cristo, \u00bfqu\u00e9 padecer\u00e1n, y qu\u00e9 pena sufrir\u00e1n aqu\u00e9llos que son causa de la perdici\u00f3n, no de una, de dos, o tres personas, sino de tanta muchedumbre? No se puede alegar aqu\u00ed la excusa de la impericia, ni recurrir a la ignorancia, ni dar por pretexto la necesidad y la fuerza. Mucho mejor podr\u00eda un s\u00fabdito, si le fuese permitido, valerse de este refugio en sus propios pecados, que los prelados en los pecados de los otros. \u00bfY por qu\u00e9 esto? porque aqu\u00e9l que est\u00e1 puesto para corregir las ignorancias del pr\u00f3jimo y para avisarle con tiempo que se acerca la guerra del demonio, no podr\u00e1 dar por pretexto la ignorancia, ni decir: \u201cYo no he o\u00eddo la trompeta, yo no he previsto la guerra\u201d; pues est\u00e1 sentado, como dice Ezequiel, 91 para tocar la trompeta a los otros y para advertirles de antemano los desastres que pueden ocurrir.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por lo que ser\u00e1 inevitable el castigo, aunque s\u00f3lo sea uno el que se pierda. Porque si viniendo la espada, no se toca al pueblo la trompeta, y el que est\u00e1 de atalaya (dice el profeta) no diere la se\u00f1al; y venida la espada, cogiere un alma por causa de su iniquidad, yo buscar\u00e9 y pedir\u00e9 su sangre de la mano del que debe estar en vela.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">II.<br \/>\nDeja, pues, de inducirme a un juicio tan inevitable; pues no se trata aqu\u00ed de gobernar un ej\u00e9rcito, ni un reino, sino de una cosa que requiere una virtud angelical. El sacerdote debe tener un alma m\u00e1s pura que los mismos rayos del sol para que en ninguna ocasi\u00f3n se vea abandonado del Esp\u00edritu Santo, y para poder decir: 92 \u201cVivo yo, ya no yo, sino que vive Cristo en m\u00ed\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pues si aqu\u00e9llos que habitan en la soledad, apartados de la ciudad, de la plaza y de los bullicios que aqu\u00ed se encuentran, y que siempre gozan del puerto y de la tranquilidad, no quieren fiarse de la seguridad de aquella vida; sino que a\u00f1aden otras mil cautelas fortific\u00e1ndose por todas partes, y poniendo toda la atenci\u00f3n en decir y hacer todas las cosas con la mayor exactitud, para poder acercarse a Dios con confianza y sincera pureza, en cuanto lo puedan soportar las fuerzas humanas \u00bfcu\u00e1nta virtud y cu\u00e1nto valor crees t\u00fa que necesita el sacerdote para poder tener libre el alma de cualquiera fealdad y conservar sin mancha la belleza espiritual?\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En verdad, que le es necesaria mucho mayor pureza que a aqu\u00e9llos; y el que la necesita mayor, est\u00e1 sujeto a mayores necesidades que puedan mancharle, a no ser que haga su alma inaccesible a tales accidentes, usando de una continua vigilancia y de una atenci\u00f3n de \u00e1nimo extraovdinaria.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Porque la bella disposici\u00f3n del semblante, los movimientos acompasados, el afectado cuidado en el andar, la inflexi\u00f3n de la voz, los ojos pintados, las mejillas cubiertas de afeites, el adorno de los rizos y compostura de los cabellos, la suntuosidad de los vestidos y la variedad de los ornamentos de oro, y la belleza de las piedras preciosas, y la fragancia de los ung\u00fcentos, y todas las otras cosas que arrebatan la atenci\u00f3n de las mujeres, pueden turbar el alma, sino es que se haya endurecido por medio de una templanza muy austera. Y el moverse por semejantes cosas, no es maravilla; pero lo que causa un gran espanto y angustia es que el demonio pueda herir y traspasar el alma de los hombres por cosas contrarias a \u00e9stas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">III.<br \/>\nVerdaderamente ha habido algunos, que habiendo escapado de aquellas redes, han sido cogidos de otras cosas muy diferentes. El descuido del semblante, el cabello descompuesto, el vestido sucio, el traje desali\u00f1ado, la sencillez de costumbres, el razonar sin doblez, el caminar sin afectaci\u00f3n, la voz sin composici\u00f3n, el vivir en pobreza, el verse despreciado, y no tener alguno en su defensa, y la soledad misma, movieron al principio a compasi\u00f3n a aqu\u00e9l que las registraba; pero despu\u00e9s lo condujeron a la \u00faltima ruina.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y muchos que escaparon de las primeras redes; esto es, de los adornos de oro, de los ung\u00fcentos, de los vestidos y de otras cosas que dejo dichas, f\u00e1cilmente han ca\u00eddo en \u00e9stas, tan diferentes de aqu\u00e9llas, y se han perdido. \u00bfCu\u00e1ndo, pues, igualmente por la pobreza, como por la opulencia, por el cuidado extremado del traje, y por su descuido y desali\u00f1o, por las costumbres arregladas y desarregladas; finalmente, en una palabra, por todo lo que dejo dicho arriba, se enciende en el \u00e1nimo de quien las ve una guerra, y le cercan los enga\u00f1os por todas partes, c\u00f3mo podr\u00e1 respirar cercado de tantos lazos? \u00bfQu\u00e9 efugio podr\u00e1 buscar, no digo para librarse de ser cogido a viva fuerza, lo que no es muy dif\u00edcil, sino para conservar su alma libre de pensamientos impuros?\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dejo a un lado los honores, que son ocasi\u00f3n de mil males; porque los que provienen de las mujeres, se debilitan con el vigor de la templanza; aunque muchas veces le abaten, si no sabe estar siempre vigilante contra semejantes asechanzas. Pero los que provienen de los hombres, si no los recibe con una superior grandeza de \u00e1nimo, ser\u00e1 oprimido de dos pasiones contrarias, de una adulaci\u00f3n servil y de una recia arrogancia: tomando sobre s\u00ed la obligaci\u00f3n de sujetarse a los que lo honran y ensoberbeci\u00e9ndose con la gente baja por los honores que le han hecho, vendr\u00e1 a caer en lo profundo de la soberbia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Bastan ya las cosas dichas hasta aqu\u00ed: ninguno puede saber bien, sin experiencia, cu\u00e1nto da\u00f1o traen consigo; es necesario que quien se halla en medio, caiga en males mucho mayores y m\u00e1s peligrosos. Aqu\u00e9l, pues, que ama la soledad, est\u00e1 libre de todas estas cosas; y si alguna vez, por un pensamiento impropio, se le representa alguna cosa semejante, la fantas\u00eda no tiene fuerza y puede f\u00e1cilmente desecharlo, porque no da fomento a la llama la vista de las cosas exteriores.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y el monje, o solitario teme por s\u00ed solo; y aunque tenga que cuidar de los otros, estos son pocos; y aunque sean muchos, son siempre en menor n\u00famero que los que est\u00e1n en las iglesias, y dan al prelado un cuidado en s\u00ed mucho m\u00e1s ligero, no s\u00f3lo por su corto n\u00famero, sino porque todos se hallan libres de las cosas del mundo, y no tienen que pensar ni en hijos, ni en mujer, ni en otra cosa semejante. Esto los hace muy obedientes a sus superiores, y el tener una habitaci\u00f3n com\u00fan, hace que se puedan notar sus faltas por menor y corregirse siendo de no poca ventaja para el adelantamiento en la virtud, la continua vigilancia del maestro.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">IV.<br \/>\nPero los que est\u00e1n subordinados al sacerdote, se hallan, por la mayor parte, enredados en pensamientos de la vida, y esto los hace m\u00e1s perezosos para las obras espirituales. Por eso es necesario que el maestro siembre, por decirlo as\u00ed, cotidianamente, para que a lo menos con la continuaci\u00f3n pueda prevalecer la doctrina en el \u00e1nimo de los oyentes. Porque la abundancia de riquezas, la grandeza del poder y la desidia que nace de las delicias, y otras cosas fuera de las dichas, ahogan las semillas arrojadas; y frecuentemente, la espesura de las espinas hace que lo que ha sido sembrado, no llegue a tocar ni aun la superficie de la tierra. Al contrario, una excesiva miseria, la necesidad que trae consigo la pobreza, las continuas injurias, y otras cosas semejantes, que son contrarias a las que quedan dichas, divierten el \u00e1nimo de la aplicaci\u00f3n a las cosas divinas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y por lo que toca a los pecados de los s\u00fabditos, no es posible que llegue a su noticia ni una m\u00ednima parte. \u00bfY c\u00f3mo podr\u00e1 saberlo, si a muchos no conoce ni aun por el semblante? Las cosas que tocan al pueblo encierran una dificultad muy grande.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfPues qu\u00e9 ser\u00e1, si entramos a considerar las que pertenecen a Dios? se encontrar\u00e1 que aqu\u00e9llas no merecen alguna consideraci\u00f3n tanto mayor es la diligencia y cuidado que piden \u00e9stas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfC\u00f3mo debe ser aqu\u00e9l que es embajador de toda una ciudad? \u00bfpero qu\u00e9 digo de una ciudad? de todo el mundo, y que ruega a Dios se digne mirar con ojos de misericordia los pecados, no solamente de los vivos, sino tambi\u00e9n de los muertos? Yo me persuado, que para una intercesi\u00f3n como \u00e9sta, no bastar\u00eda toda la confianza de un Mois\u00e9s, ni de un El\u00edas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Del mismo modo que si se le hubiera encomendado el cuidado de todo el mundo, y como si fuera padre universal de todos, as\u00ed se acerca a Dios, rog\u00e1ndole que por todas partes cesen las guerras y los alborotos, que se restituya y florezca la paz y prosperidad: que finalmente, todos en com\u00fan, y cada uno en particular, se preserven de los males que les amenazan.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Conviene, pues, que sus m\u00e9ritos sobresalgan tanto entre los de aqu\u00e9llos por quienes ruega, cuanto debe sobresalir el protector entre los protegidos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero cuando llegamos al punto de que es \u00e9l aqu\u00e9l que invoca al Esp\u00edritu Santo, y que celebra aquel sacrificio sumamente tremendo, y que continuamente est\u00e1 tocando al Se\u00f1or com\u00fan de todos, \u00bfd\u00f3nde, dime por tu vida, podremos colocar a \u00e9ste? \u00bfQu\u00e9 pureza, qu\u00e9 religi\u00f3n pediremos en \u00e9l?\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Piensa t\u00fa ahora un poco, c\u00f3mo conviene que sean aquellas manos que administran estas cosas, cu\u00e1l la lengua que pronuncia aquellas palabras y qu\u00e9 alma ha de haber m\u00e1s pura y m\u00e1s santa, que la que ha de recibir un tal Esp\u00edritu.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En esta ocasi\u00f3n asisten los \u00e1ngeles al sacerdote, en este tiempo, todo el santuario, y el lugar que est\u00e1 al contorno del altar, se llena de potestades celestiales. Esto puede cada uno persuad\u00edrselo f\u00e1cilmente por las mismas cosas que a la saz\u00f3n se celebran all\u00ed.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">O\u00ed yo contar en cierta ocasi\u00f3n, que un anciano, hombre de grandes m\u00e9ritos, y acostumbrado a tener revelaciones, hab\u00eda sido digno de tener la siguiente visi\u00f3n; esto es, que al tiempo del tremendo sacrificio, vio repentinamente, y cuanto es permitido a la naturaleza humana, una multitud de \u00e1ngeles, vestidos de estolas blancas que cercaban el altar y estaban en pie con el rostro inclinado, como se ven estar los soldados en presencia del rey. Y yo lo creo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otro me cont\u00f3 tambi\u00e9n, no como que lo hab\u00eda o\u00eddo, sino como que hab\u00eda sido hecho digno de ver y o\u00edr por s\u00ed mismo, que los que est\u00e1n para partir de este mundo, si han participado con conciencia pura de los misterios, cuando est\u00e1n para expirar, son conducidos por los \u00e1ngeles, que los acompa\u00f1an haci\u00e9ndoles guardia, desde aqu\u00ed hasta el cielo, por respeto de aquel Se\u00f1or a quien han recibido.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfY t\u00fa a\u00fan no te estremeces, pretendiendo introducir en un misterio tan santo un alma tal, y a un sujeto cubierto de vestiduras inmundas, promoviendo a la dignidad sacerdotal, a quien Cristo ha arrojado del coro de los convidados?\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El alma del sacerdote ha de brillar como una luz que ilumina el mundo, siendo as\u00ed que la m\u00eda se halla cercada de tinieblas por la mala conciencia, y que anda sol\u00edcita buscando siempre c\u00f3mo esconderse porque no puede jam\u00e1s fijar la vista con confianza en su Se\u00f1or.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los sacerdotes son como la sal de la tierra. Pues ahora bien, \u00bfqui\u00e9n podr\u00e1 sufrir con paciencia mi insipidez y falta de experiencia en todas las cosas, sino vosotros, que est\u00e1is acostumbrados a manifestaros un amor excesivo?\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se junta a esto, que el sacerdote debe, no solamente ser puro para ser digno de tal ministerio, sino tambi\u00e9n muy prudente, y experimentado en muchas cosas, y saber todos los negocios de la vida humana, no menos que los que se hallan en medio de ellos; pero al mismo tiempo, vivir con un \u00e1nimo libre de todos, aun m\u00e1s que los mismos monjes, que eligieron el habitar los montes.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Debiendo tratar con hombres que tienen mujer, mantienen hijos, sustentan criados, se hallan abundantes de riquezas, y manejan los negocios p\u00fablicos, hall\u00e1ndose constituidos en los principales empleos, conviene que se porte con variedad. Digo con variedad y no con doblez; no sirviendo a la adulaci\u00f3n y disimulo, sino obrando con mucha libertad y confianza. Debe saber condescender \u00fatilmente, cuando lo pida la naturaleza de los negocios y ser a un tiempo apacible y austero. No pueden ser tratados de un mismo modo todos los s\u00fabditos, como tampoco conviene a los m\u00e9dicos el portarse de un mismo modo con los enfermos; ni al piloto el saber un solo camino de combatir con los vientos. Son continuas las tempestades que cercan esta nave; y \u00e9stas, no solamente asaltan por afuera, sino que se levantan tambi\u00e9n por lo interior, y se necesita de gran condescendencia y diligencia y todas estas cosas diferentes miran a un solo punto; esto es, a la gloria de Dios y a la edificaci\u00f3n de la Iglesia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">V.<br \/>\nGrande es el trabajo, y grave la fatiga que tienen los monjes; pero si alguno compara aquellos sudores con los que trae consigo el sacerdocio, bien administrado, hallar\u00e1 tanta diferencia, cuanta es la distancia que hay entre un rey y un hombre particular.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y aunque en la realidad sea grande la fatiga que se encuentra en aquel g\u00e9nero de vida; con todo, es un trabajo com\u00fan al alma y al cuerpo, y aun la mayor parte se debe a la buena constituci\u00f3n de \u00e9ste; el cual si no es robusto, no le permite el alma salir de s\u00ed y ponerse en la pr\u00e1ctica; porque el continuo ayunar, el dormir sobre la tierra desnuda, la vigilia, el estar privado de los ba\u00f1os, el sudar mucho, y todas las otras cosas que practican para afligir el cuerpo, todas ellas cesan, cuando no es robusto aqu\u00e9l que se hab\u00eda de castigar.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero en nuestro caso, el arte est\u00e1 en mantener muy limpia el alma, sin tener necesidad de la buena constituci\u00f3n del cuerpo para manifestar su virtud. \u00bfQu\u00e9 aprovecha la robustez del cuerpo para no ser soberbios, orgullosos, temerarios; pero s\u00ed vigilantes, templados, moderados y finalmente, todo aqu\u00e9llo en que San Pablo nos dej\u00f3 una cumplida imagen de un sacerdote perfecto?\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">VI.<br \/>\nNi podemos decir lo mismo de la virtud de un solitario. Y as\u00ed como los volatines necesitan de muchos instrumentos, de ruedas, cuerdas y espadas; y al contrario, un fil\u00f3sofo, sin tener necesidad de cosa alguna exterior, tiene toda el arte puesta dentro de s\u00ed mismo; as\u00ed el monje necesita aqu\u00ed de una salud robusta de cuerpo y lugares proporcionados para aquel g\u00e9nero de vida; de modo que viva, ni enteramente separado del comercio de los hombres, ni sin la quietud que se goza en la soledad, ni que tampoco carezca de unas templadas estaciones. No hay cosa m\u00e1s insoportable para el que se aflige con ayunos, que la desigualdad del aire.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No quiero a\u00f1adir aqu\u00ed, cu\u00e1nto embarazo les ocasiona, lo que tienen que sufrir para buscarse el vestido y la comida, procurando ganarlo todo con sus propias manos. Pero el sacerdote no tendr\u00e1 necesidad de alguna de estas cosas para su uso; sino que hall\u00e1ndose sin estos embarazos, se hace com\u00fan con todos, en las cosas que no traen consigo da\u00f1o alguno, llevando toda la ciencia depositada en los tesoros de su alma.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y si hay alguno que admira en un sacerdote el estarse solo y el retirarse de las conversaciones de los hombres, yo mismo confesar\u00e9 ser \u00e9ste un indicio de tolerancia; pero no argumento suficiente de toda la fortaleza de \u00e1nimo que se necesita porque aqu\u00e9l que, dentro del puerto, est\u00e1 sentado para gobernar el tim\u00f3n, aun no da prueba exacta de su arte. Pero el que en medio del mar y de la tempestad puede salvar la nave, \u00e9ste merecer\u00e1 la opini\u00f3n de un piloto habil\u00edsimo por la confesi\u00f3n de todos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">VII.<br \/>\nPor tanto, no debe ser un monje el objeto de la mayor y m\u00e1s excesiva maravilla; porque permaneciendo en soledad, nadie le inquieta, ni tiene ocasi\u00f3n de cometer muchos y grandes pecados por no tener quien lo acose, ni quien estimule su \u00e1nimo. Pero si alguno, entreg\u00e1ndose a la muchedumbre y obligado a sufrir los pecados del vulgo, permanece firme y constante gobernando su \u00e1nimo en medio de la tempestad igualmente que si se hallara en la calma y serenidad; justamente debe \u00e9ste tal ser aplaudido y admirado por todos, porque dio pruebas de su propia fortaleza.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De aqu\u00ed es, que de ning\u00fan modo debe causarte maravilla, que habiendo huido del bullicio y del conversar con la muchedumbre, no tengamos muchos y grandes acusadores. \u00bfQu\u00e9 novedad, dime, podr\u00eda causar de que yo, durmiendo, no pecase; o de que no cayese, no luchando; o de que no quedase herido, no combatiendo? \u00bfQui\u00e9n, en este caso, podr\u00eda acusar, o qui\u00e9n sacar al p\u00fablico mi malicia? \u00bfacaso este techo, o este aposento? bien ves que estos son mudos. \u00bfPor ventura, mi madre, que se halla bien informada de todas mis cosas? verdaderamente no tengo yo alguna cosa com\u00fan con \u00e9sta, ni jam\u00e1s ha habido entre los dos contienda alguna. Y aunque hubiera sucedido esto, no hay madre tan poco amante y tan enemiga de su hijo que hable de \u00e9l sin causa alguna, y que sin que nadie la estreche, diga mal de aqu\u00e9l que ha engendrado, parido, y educado.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Porque si alguno quiere examinar atentamente mi \u00e1nimo, encontrar\u00e1 que se hallan en \u00e9l muchas cosas de mal\u00edsima calidad; y t\u00fa mismo puedes estar de esto muy bien informado, aunque por otra parte acostumbras, m\u00e1s que ning\u00fan otro, a ensalzarme con elogios en presencia de los otros. Que yo ahora no diga esto por modestia, es claro, si te acuerdas cu\u00e1ntas veces te he dicho, cuando se ha ofrecido moverse entre los dos semejante discurso, que si me diesen a escoger d\u00f3nde yo quer\u00eda se\u00f1alarme m\u00e1s, si en las prelac\u00edas de la iglesia o en la vida solitaria, eligir\u00eda con mil votos la primera condici\u00f3n. Nunca he dejado yo de proponerte, como hombres dichosos, a los que pueden satisfacer cumplidamente a las obligaciones de aquel ministerio.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ahora bien, ninguno habr\u00e1 que pueda contradecirme por haber huido de un estado que he llamado feliz, en el caso de hallarme con la disposici\u00f3n necesaria para cumplir bien con sus cargas. \u00bfPero qu\u00e9 es lo que yo deb\u00eda hacer? Qu\u00e9 cosa m\u00e1s in\u00fatil para el gobierno de la Iglesia, que este descuido y flojedad, que en boca de otros suena un admirable ejercicio y que yo tengo por un velo con que cubrir la propia flaqueza, vali\u00e9ndome de \u00e9l para ocultar la mayor parte de mis defectos, procurando que no se descubran.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El que est\u00e1 acostumbrado a gozar de un gran descanso y a vivir en gran quietud, aunque por otra parte tenga un excelente ingenio, se turba todo y se inquieta, porque no tiene experiencia; y la falta de pr\u00e1ctica y de ejercicio le quita una parte no peque\u00f1a de su querer. Pero cuando tiene un entendimiento tardo, y que se halla sin experiencia de semejantes contiendas, que es puntualmente el estado en que yo me hallo, cuando toma sobre s\u00ed esta administraci\u00f3n, no se diferencia de una estatua. Por tanto, de los que vinieron de aquella palestra a estas contiendas, son pocos los que sobresalen y brillan; y la mayor parte descubre lo que es, pierde el \u00e1nimo y tiene que sufrir acervos y graves fastidios. Ni esto debe causarnos novedad; porque cuando las peleas y ejercicios no se hacen sobre unas mismas materias, el que lucha, en nada es diferente del que no est\u00e1 ejercitado.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aqu\u00e9l, pues, que entra en este estadio debe principalmente despreciar la gloria, ser superior a la ira y hallarse pertrechado de mucha prudencia. Al que ama la vida solitaria, no se le ha ofrecido materia alguna con que poder ejercitarse en estas virtudes; porque ni tiene mucha gente que le inquiete, de modo que pueda ejercitarse en reprimir los \u00edmpetus de la ira, ni quien con admiraci\u00f3n atienda y aplauda para poder instruirse en despreciar las alabanzas populares; fuera de que aquella prudencia, que es tan necesaria para gobernar las Iglesias, no es de tanta consideraci\u00f3n entre los monjes. Cuando llegan, pues, a aquellas peleas en que no se han ejercitado, quedan sorprendidos, se alucinan, no saben qu\u00e9 hacerse; y adem\u00e1s de no hacer alg\u00fan progreso en la virtud, pierden muchas veces cuando llegan a este grado aquel poco de bondad y de caudal que ten\u00edan consigo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">VIII.<br \/>\nBas: \u00bfPues qu\u00e9, echaremos mano para administrar la Iglesia de los que se hallan en medio del mundo, que s\u00f3lo piensan en los cuidados de la vida, que han hecho ya callos en altercar y en injuriar a otros, llenos de infinitos artificios y que s\u00f3lo saben vivir entre las delicias?\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cris\u00f3stomo: Poco a poco con eso, respond\u00ed yo, \u00a1oh amado amigo!, porque de semejantes, ni aun la memoria debe ocurrirnos cuando se trata de hacer la elecci\u00f3n para el sacerdocio; solamente si, cuando hay alguno que tratando y conversando con todos, puede mejor que los que viven en soledad, conservar enteras y constantes, la pureza, la tranquilidad, la paciencia, la sobriedad y todos los dem\u00e1s bienes de \u00e1nimo que se hallan en aquellos solitarios; a \u00e9ste escogeremos por sacerdote.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El que tiene muchos vicios, pudiendo esconderlos en el retiro de la soledad, y hacer que no se reduzcan a obra, no tratando con alguno, cuando se ofreciere a la publicidad, s\u00f3lo conseguir\u00e1 hacerse rid\u00edculo y exponerse a un peligro mucho mayor; lo que no ha faltado mucho para que me sucediese a mi, si la providencia divina no hubiese apartado prontamente el fuego de nuestra cabeza.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ni es posible que pueda quedar escondido aqu\u00e9l que se halla en semejante disposici\u00f3n, cuando se entregare a tratar con el pueblo; antes bien en este caso se har\u00e1n patentes todas sus cosas. Porque as\u00ed como el fuego sirve para probar los metales, as\u00ed la prueba del clero sirve para discernir los \u00e1nimos de los hombres; y si por ventura se halla alguno sujeto a la ira, pose\u00eddo de pusilanimidad, de vanagloria, de arrogancia, o de cualquier otro vicio, descubre luego todos los defectos y los manifiesta con toda su propia desnudez; y no solamente los descubre, sino que los hace m\u00e1s graves y m\u00e1s fuertes.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las heridas del cuerpo, si se tocan y manosean, se hacen m\u00e1s dif\u00edciles de curarse; y las pasiones del \u00e1nimo, irritadas y exasperadas, naturalmente se encrudecen y se hacen mas rebeldes e inducen a caer en mayores pecados a los que las tienen. De lo que resulta, que si no se est\u00e1 con la mayor atenci\u00f3n, inclinan el \u00e1nimo al amor de la gloria, a la arrogancia, al deseo de las riquezas, y lo arrastran al lujo, a la relajaci\u00f3n, a la desidia, y poco a poco sucesivamente a otros males que provienen de estos; pues se encuentran en el mundo muchas cosas, que pueden entibiar la prontitud del \u00e1nimo, y cortarle la carrera en el camino derecho que lleva a Dios; pero principalmente, el tratar, y conversar con las mujeres.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El prelado que debe cuidar de todo el reba\u00f1o, no puede aplicar su pensamiento a la parte de los hombres, y descuidar de la que toca a las mujeres; en lo que se necesita de la mayor cautela y atenci\u00f3n, por la propensi\u00f3n natural que tienen los hombres al pecado. Y aqu\u00e9l a quien toc\u00f3 por suerte el obispado, necesita aplicar tambi\u00e9n, ya que no la mayor parte de sus pensamientos, a lo menos, no la menor en procurar su salud. Debe visitarlas en sus enfermedades, consolarlas en su llanto, corregirlas en sus descuidos, y asistirlas en sus aflicciones y trabajos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ahora, pues, cuando se practican estas cosas, hallar\u00e1 el esp\u00edritu maligno muchas puertas abiertas por donde entrarle, si no se halla defendido de una guarda muy vigilante; porque los ojos de la mujer hieren y perturban el alma, y no solamente los de una mujer lasciva, sino tambi\u00e9n los de la que es honesta y sus adulaciones ablandan, y las honras que te hacen te dejan sin libertad. Y la caridad ardiente, que es la causa de todos los bienes, por su medio viene a ser ocasi\u00f3n de infinitos males, si no saben aplicarla bien.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y no pocas veces los continuos pensamientos embotan la agudeza del alma y hacen su agilidad m\u00e1s pesada que el mismo plomo; y alguna vez, cayendo la ira en el coraz\u00f3n, ocupa todo su interior a manera de humo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">IX.<br \/>\n\u00bfY qui\u00e9n podr\u00e1 contar las otras incomodidades, ultrajes, violencias, quejas de grandes y de peque\u00f1os, de prudentes y de imprudentes? Aquel g\u00e9nero, principalmente de hombres, que carece de un recto discernimiento, es quejoso y no admite f\u00e1cilmente excusas. Y el buen prelado no debe despreciar ni aun a \u00e9stos, sino que con dulzura y mansedumbre ha de satisfacer a todos de lo que le acumulen, y estar pronto, y dispuesto a perdonarles una queja fuera de raz\u00f3n, antes que soltar la rienda a la ira.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y si San Pablo temi\u00f3 hacerse sospechoso de hurto con sus disc\u00edpulos, y por esto ech\u00f3 mano de otras personas para la administraci\u00f3n del dinero, 93 para que ninguno nos reprenda, como \u00e9l mismo dice, en esta gran porci\u00f3n que administramos \u00bfc\u00f3mo es posible que nosotros dejemos de poner toda la mayor diligencia para apartar las malas sospechas, aunque sean falsas, y sin raz\u00f3n, y aunque muy ajenas de nuestra opini\u00f3n? A la verdad, de ning\u00fan pecado nos hallamos tan distantes, cuanto estuvo San Pablo del hurto; y con todo, aunque se hallase tan libre de una acci\u00f3n tan fea, no por eso despreci\u00f3 la sospecha del vulgo, aunque necia y poco razonable.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Verdaderamente era una locura sospechar tal cosa de aquella alma bienaventurada y admirable; y con todo, vemos que apart\u00f3 lejos de s\u00ed las ocasiones de semejante sospecha tan absurda, y que s\u00f3lo pod\u00eda caber en el \u00e1nimo de un mentecato, y no despreci\u00f3 la locura del vulgo, ni tampoco dijo: \u201c\u00bfa qui\u00e9n podr\u00e1 venir al pensamiento el sospechar semejante cosa, teniendo todos de m\u00ed tan alta estima, y veneraci\u00f3n, ya por mis milagros, ya tambi\u00e9n por la inocencia de mi vida?\u201d Pero no fue as\u00ed, sino que sospech\u00f3 de s\u00ed y crey\u00f3 que pod\u00eda nacer esta mala sospecha, y la arranc\u00f3 desde las ra\u00edces; o por mejor decir, no permiti\u00f3 que naciese. \u00bfY por qu\u00e9? 94 \u201cProcuremos, dice, cosas honestas, no s\u00f3lo delante de Dios, sino tambi\u00e9n delante de los hombres\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tan grande, y aun mayor cuidado conviene tenerse, no s\u00f3lo para desvanecer en los principios, cuando se mueve una fama no buena, sino para prevenir desde lejos, de donde pueda nacer; y anticipadamente quitar de delante aquellas ocasiones, de donde puede tener origen, no esperando a que tome fuerzas y a que vaya de boca en boca por el vulgo, porque entonces no ser\u00e1 f\u00e1cil el sofocarla, sino muy dif\u00edcil, o por ventura imposible; y aun cuando esto se pueda, no podr\u00e1 hacerse, sino cuando muchos hayan sido ya da\u00f1ados.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfPero hasta cu\u00e1ndo proseguir\u00e9 yo contando aquellas cosas, que no pueden comprenderse con el pensamiento? El reducir a n\u00famero todas las dificultades que all\u00ed se encuentran, no es otra cosa, que pretender medir la profundidad del mar. Pues aunque uno se halle libre de toda pasi\u00f3n, lo que no es posible; con todo, para corregir los pecados ajenos, se ve obligado a sufrir infinitas y graves angustias y trabajos. Y si a esto se juntan las propias pasiones, mira \u00bfqu\u00e9 abismo ser\u00e1 este de trabajos y de pensamientos? \u00bfy cu\u00e1ntas cosas no debe sufrir aqu\u00e9l, que quiere pasar sobre sus propios males y sobre los ajenos?\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">X.<br \/>\n\u00bfPero al presente, dijo Basilio, te hallas libre de semejantes trabajos? \u00bfo no tienes alg\u00fan cuidado, viviendo s\u00f3lo contigo mismo?\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cris\u00f3stomo: No me faltan, respond\u00ed yo, aun al presente. \u00bfC\u00f3mo es posible, que siendo hombre, y viviendo en esta vida trabajosa, pueda estar libre de afanes y cuidados? Pero no es lo mismo entrarse en un pliego inmenso, que pasar un r\u00edo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Grande es la diferencia que hay entre estos, y aquellos cuidados. Y al presente, si pudiera yo ser \u00fatil a los otros, yo mismo lo querr\u00eda, y ser\u00eda esta una cosa que yo apetecer\u00eda; pero sino puedo ser \u00fatil al pr\u00f3jimo, me contentar\u00e9 si logro salvarme a m\u00ed mismo y librarme de la tempestad.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Basilio: \u00bfY t\u00fa crees que esta es una gran cosa? \u00bfo juzgas que de alg\u00fan modo podr\u00e1 salvarse aqu\u00e9l, que no haya procurado ayudar a su pr\u00f3jimo?\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cris\u00f3stomo: Has dicho bien, respond\u00ed yo, porque no puedo creer que se pueda salvar el que no tiene cuidado alguno de la salud de su pr\u00f3jimo. A aquel desventurado de nada le sirvi\u00f3 el no haber menoscabado el talento; pero fue causa de su perdici\u00f3n el no haberlo aumentado y acrecentado otro tanto.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con todo, yo creo que si fuere acusado de no haber procurado la salud del pr\u00f3jimo, ser\u00e1 mas suave mi castigo, que si fuere llamado juicio; porque despu\u00e9s de haber recibido una honra tan grande, habiendo empeorado yo, he perdido a otros y a m\u00ed mismo. Al presente, creo que no me espera otro castigo, sino el que corresponda a la grandeza de mis pecados. Pero despu\u00e9s de haber recibido esta potestad, yo creer\u00eda tener, no duplicado o triplicado castigo, sino mucho m\u00e1s multiplicado y m\u00e1s grave, por haber escandalizado a muchos y ofendido a Dios que me hab\u00eda dado un tan gran honor.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">XI.<br \/>\nPor tanto, acusa el Se\u00f1or con mayor fuerza a los israelitas, mostr\u00e1ndoles con esto haberse hecho dignos de mayor castigo, por haber pecado despu\u00e9s de los honores que hab\u00edan conseguido de \u00c9l, diciendo unas veces: 95 \u201cA vosotros solos he reconocido entre todas las naciones de la tierra; por tanto, castigar\u00e9 sobre vosotros vuestras impiedades\u201d. Y otras: 96 \u201cHe tomado de vuestros hijos los profetas, y de vuestros j\u00f3venes los consagrados\u201d. Y antes de los profetas, queriendo manifestar que reciben mayor pena los pecados cometidos por los sacerdotes, que los que lo son por personas particulares; 97 ordena que el sacrificio que se haya de ofrecer por los sacerdotes fuese igual al que se ofrec\u00eda por todo el pueblo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ahora, semejante ordenaci\u00f3n, es de uno que quiere manifestar que necesitan de mayor remedio las heridas de los sacerdotes, y que este debe ser tan grande, cuanto es el que conviene, o debe aplicarse a las heridas de todo un pueblo. Ahora bien, es cierto que no tendr\u00edan mayor necesidad, sino fuesen mucho m\u00e1s graves. Se agravan, pues, m\u00e1s, no por su naturaleza, sino por la dignidad del mismo sacerdote que las comete.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y qu\u00e9 hablo yo de los hombres, que manejan este ministerio: 98 las hijas de los sacerdotes, a las cuales nada toca el sacerdocio, por la dignidad del Padre, son castigadas m\u00e1s acerbamente por unos mismos pecados; y siendo el pecado igual tanto en \u00e9stas, como en las hijas de los particulares, siendo uno y otro pecado de estupro, con todo es m\u00e1s grave la pena en las primeras. Ves t\u00fa, cu\u00e1n superabundantemente te muestra Dios, que toma mucho mayor castigo del sacerdote, que de aqu\u00e9llos que le est\u00e1n sujetos? porque castigando con mayor rigor que a las otras a la hija por causa del padre, es constante que no pedir\u00e1 la misma pena que a los otros, sino mucho mayor, al que es causa de que se le aumente el castigo. Y con mucha raz\u00f3n, porque el da\u00f1o no se ci\u00f1e y extiende a \u00e9l solo, sino que trasciende a las almas de los m\u00e1s d\u00e9biles, y que tienen puesta en \u00e9l la mira. Ezequiel, 99 queriendo ense\u00f1arnos esto mismo, pone una distinci\u00f3n entre el juicio de los carneros y el de las ovejas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">XII.<br \/>\nAhora bien, \u00bfte parece si ha sido bien fundado nuestro temor? Adem\u00e1s de lo que dejo dicho, aunque al presente necesito de trabajar mucho para no ser vencido por las pasiones del \u00e1nimo; con todo, sufro esta fatiga, y no rehuso el combate. Y aunque ahora no deja de sorprenderme la vanagloria; no obstante, vuelvo muchas veces sobre m\u00ed y conozco que he ca\u00eddo en su red, y alguna vez doy gritos a mi alma cuando la veo reducida a esclavitud. Aun ahora experimento en m\u00ed deseos muy impropios; pero es menos activa la llama que encienden, porque falta a los ojos materia exterior, en que prenda el fuego. Y por lo que mira a hablar mal de alguno, o escuchar a quien lo diga, estoy libre de esto enteramente, no habiendo con quien poder conversar, porque estas paredes no pueden hablar. Pero no me es posible evitar del mismo modo los \u00edmpetus de la ira, aunque falte aqu\u00ed quien me mueva a ella. Ocurri\u00e9ndome frecuentemente a la memoria las acciones que ejecutan los hombres inicuos, siento en mi coraz\u00f3n alguna hinchaz\u00f3n; pero aun esto no llega hasta el extremo, porque le tiramos la rienda luego que sentimos su ardor y lo persuadimos a que se sosiegue, haci\u00e9ndole cargo ser un absurdo, y propio de la mayor miseria, el cuidar, y ser curiosos de los males ajenos, dejando a un lado los propios.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero entreg\u00e1ndome al p\u00fablico, y sorprendido de mil perturbaciones, no podr\u00e9 gozar de estos avisos, ni hallar aquellos pensamientos que me instruyan tan bien. Sino que como los que se hallan en un lugar de precipicio, o se ven arrebatados de un torrente, o de otra violencia semejante, pueden muy bien preveer la ruina en que van a caer; pero no saben ni aun pensar el modo de salvarse: as\u00ed yo, si cayere en tan gran tumulto de pasiones, podr\u00e9 muy bien ver que cada d\u00eda se me aumenta el castigo; pero el estar sobre m\u00ed mismo como ahora, y el refrenar estas enfermedades por todos t\u00edtulos rabiosas, no me ser\u00e1 tan f\u00e1cil como antes.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tengo un alma d\u00e9bil, peque\u00f1a y f\u00e1cil de ser dominada, no solamente de estas pasiones, sino de la m\u00e1s cruel de todas, que es la envidia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tampoco sabe llevar con moderaci\u00f3n los ultrajes, ni los honores; sino que se engr\u00ede con estos excesivamente, al paso que aqu\u00e9llos la abaten.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y as\u00ed como los animales feroces, cuando se hallan en una buena constituci\u00f3n de cuerpo y bien mantenidos, vencen f\u00e1cilmente a los que entran a combatir con ellos, particularmente si estos son d\u00e9biles y poco experimentados; pero cuando despu\u00e9s los afligen con hambre, se adormece su fiereza y se debilita la mayor parte de su fuerza de manera que se atreve a combatir y luchar con \u00e9l, otro que no sea muy generoso. As\u00ed tambi\u00e9n por lo que toca a las pasiones del \u00e1nimo, el que las debilita las sujeta a la recta raz\u00f3n y modo de bien pensar: y por el contrario, el que les da alimento, prepara un combate m\u00e1s dif\u00edcil y se le representa tan terrible que pasa toda su vida en esclavitud y temor.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfPero cu\u00e1l es el alimento de estas bestias? de la vanagloria, lo son los honores y las alabanzas; de la soberbia, la grandeza de la autoridad y del poder; de la envidia, el nombre ilustre y celebrado del otro; de la avaricia, la liberalidad de aqu\u00e9llos que ofrecen dones; de la liviandad, las delicias y las continuas conversaciones, y trato con las mujeres; finalmente, otro es el alimento de otros vicios.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ahora, bien cierto es que si me entrego al p\u00fablico, me asaltar\u00e1n ferozmente todas estas bestias, y despedazar\u00e1n mi alma, y me ser\u00e1n terribles, y me har\u00e1n m\u00e1s grave la guerra que he de mantener con ellas; por el contrario, est\u00e1ndome aqu\u00ed quieto, verdad es que necesitar\u00e9 de gran fuerza para domarlas; pero con todo, lo lograr\u00e9 asistido de la divina gracia, y en tal caso s\u00f3lo podr\u00e1n ladrar.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por esto conservo esta peque\u00f1a habitaci\u00f3n, no salgo fuera, ni admito a alguno, ni trato con persona nacida, y sufro el o\u00edr otras infinitas acusaciones de esta clase, de las que con gusto me descargar\u00eda; pero no pudiendo conseguirlo, siento sus remordimientos y dolor, porque no me es f\u00e1cil el conversar con los hombres y permanecer al mismo tiempo en la presente seguridad.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por tanto, te ruego quieras compadecerte de mi, antes que reprenderme, vi\u00e9ndome enredado en tan grande dificultad. Pero creo que a\u00fan no he logrado el poderte persuadir.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es tiempo ya que te descubra aquella \u00fanica cosa que te he ocultado hasta ahora, y que por ventura a la mayor parte parecer\u00e1 incre\u00edble; pero no por esto me avergonzar\u00e9 de ponerla en p\u00fablico. Porque aunque lo que yo te dir\u00e9, es argumento de una mala conciencia y de infinitos pecados, ya que Dios me ha de juzgar, que es el que enteramente lo sabe todo, \u00bfqu\u00e9 utilidad podr\u00e9 yo tener de que lo ignoren los hombres? \u00bfQu\u00e9 es, pues, este secreto? Desde aquel d\u00eda en que t\u00fa me hiciste entrar en la sospecha de que me quer\u00edan promover al obispado, me he visto repetidas veces en peligro de que mi cuerpo se destruyese enteramente. Tan grande ha sido el susto, tan grande la tristeza que ha ocupado mi \u00e1nimo; porque considerando dentro de m\u00ed mismo la gloria y santidad de la Esposa de Cristo, su belleza espiritual, su prudencia y adorno, y atendiendo por otra parte a mis males, no dejaba de llorar por ella y por m\u00ed. Y suspirando continuamente, y angustiado, dec\u00eda dentro de m\u00ed: \u00bfQui\u00e9n es el que ha podido sugerir este consejo? \u00bfQu\u00e9 pecado tan enorme ha cometido la Iglesia de Dios? \u00bfQu\u00e9 cosa tan grande ha irritado a su Se\u00f1or, para que fuese entregada al m\u00e1s vil de todos los hombres, para que sufriese un oprobio tan grande?\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pensando conmigo mismo muchas veces estas cosas, y no pudiendo tolerar ni aun el pensamiento de esta indignidad, del mismo modo que los que quedan aturdidos por un rayo, me estaba con la boca abierta, sin poder, ni ver, ni sentir cosa alguna; y cuando se me aliviaba una tan grave angustia, porque alguna vez tambi\u00e9n se me pasaba, suced\u00edan las l\u00e1grimas y la tristeza. Y despu\u00e9s de haberme saciado de llorar, me embest\u00eda nuevamente el temor, turb\u00e1ndome todo y poniendo mi \u00e1nimo en inquietud. En tan grande tempestad he vivido en lo pasado y t\u00fa no lo sab\u00edas, y juzgabas que tuviese una vida muy tranquila.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero ahora yo procurar\u00e9 descubrirte la tempestad de mi alma; porque as\u00ed tal vez me perdonar\u00e1s en adelante y cesar\u00e1s de acusarme. \u00bfPero c\u00f3mo podr\u00e9 yo, c\u00f3mo podr\u00e9 manifestarla? Si t\u00fa quisieras verla claramente, no se podr\u00eda hacer esto de otra suerte que abri\u00e9ndote mi propio coraz\u00f3n; pero por cuanto es esto imposible, procurar\u00e9, cuanto me sea permitido, por medio de alguna d\u00e9bil semejanza manifestarte ahora el humo de mi tristeza. T\u00fa despu\u00e9s, por medio de esta imagen, podr\u00e1s colegir sola la tristeza.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Supongamos que se halla desposada con un hombre una doncella que es hija del rey de toda la tierra que se descubre debajo del sol. Esta doncella se halla adornada de una indecible hermosura, de manera que es superior a la humana naturaleza, excediendo en esto con mucha ventaja a todo el sexo de las mujeres y dejando muy atr\u00e1s en la virtud del \u00e1nimo a todo el g\u00e9nero de los hombres, que son y ser\u00e1n. Adem\u00e1s sobrepasa en la honestidad de sus costumbres todos los t\u00e9rminos de la filosof\u00eda, y con la gracia de su semblante hace desaparecer toda la gentileza de su cuerpo. El esposo se halla tan enamorado de ella, no s\u00f3lo por estos dotes tan sobresalientes, sino que aun sin ellos se ve tan preso de su amor, que excede en esta pasi\u00f3n a los m\u00e1s locos amantes que jam\u00e1s se hayan conocido.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y despu\u00e9s de hallarse abrasado de un amor tan grande, no falta quien le diga que aquella maravillosa doncella a quien \u00e9l tanto ama, est\u00e1 para ser esposa de un hombre bajo y humilde, de vil nacimiento, imperfecto en su cuerpo y el m\u00e1s inicuo de todos los mortales. \u00bfTe parece que puedo yo haberte manifestado una peque\u00f1a parte de mi dolor? \u00a1Y que basta esto para darte cumplida una tal imagen!\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por lo que toca a la tristeza, me parece que s\u00ed; porque s\u00f3lo para este efecto la he tomado.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero para mostrarte, adem\u00e1s de esto, la grandeza de mi temor y de mi susto, pasemos nuevamente a otra descripci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hay un ej\u00e9rcito compuesto de infanter\u00eda, de caballer\u00eda, y de soldados de marina. El mar est\u00e1 cubierto de n\u00famero de naves, llenos los campos y las cimas de los montes de escuadrones de soldados a pie y a caballo. Brilla con los reflejos del Sol el metal de las armas, y por los rayos que desde arriba se despiden, vibran su resplandor los yelmos y los escudos. Se levanta hasta el cielo el ruido de las lanzas y el relincho de los caballos. No se descubre el mar, ni la tierra, sino que por todas partes aparece cobre y acero. Para hacer frente a estos, se ponen en orden los enemigos, hombres feroces e inhumanos, y est\u00e1 ya para comenzarse la batalla.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si en esta disposici\u00f3n, se arrebatase de improviso a un joven de aqu\u00e9llos que se han criado en el campo, y que no saben de otra cosa que de la zampo\u00f1a y del callado, se le vistiese todo de hierro, y se le pasease alrededor de todo el campo, se le mostrasen los escuadrones y sus conductores, los ballesteros, honderos, centuriones, oficiales, soldados de armas pesadas, los caballos, los flecheros, las naves, sus capitanes, los soldados armados que se hallan amontonados sobre ellas y el gran n\u00famero de m\u00e1quinas que mantienen sobre s\u00ed las naves. Se le presentase despu\u00e9s, puesto ya en orden de batalla, todo el ej\u00e9rcito de los enemigos y ciertos semblantes espantosos, con la extra\u00f1a y diversa figura, el aparato de las armas y su multitud infinita, los valles, los profundos precipicios, y despe\u00f1aderos de los montes. Se le hiciese ver, adem\u00e1s de esto, por la parte de los enemigos, su caballer\u00eda, que por medio de ciertos encantos vuela por el aire y lleva hombres armados. Finalmente, se le diese a entender toda la fuerza y todos los modos de aquel enga\u00f1o: se le contasen las calamidades de la guerra, la nube de los dardos, la lluvia de saetas, y aquella gran oscuridad y tinieblas, aquella noche tenebros\u00edsima que forma el gran n\u00famero de flechas que caen de todas partes, y que con su espesura quitan los rayos del sol; el polvo, que impide la vista de los ojos, no menos que las tinieblas, los arroyos de sangre, los lamentos del que cae, y los clamores del que se mantiene en pie a\u00fan fuerte, los montones de cad\u00e1veres, las ruedas te\u00f1idas de sangre, y los caballos con los jinetes precipitados en tierra por la multitud de los muertos, el suelo cubierto confusamente de todas estas cosas mezcladas: sangre, picas, arcos, dardos, u\u00f1as de caballos, cabezas humanas, brazos y piernas cortadas, cuellos y pechos atravesados, sesos pegados a las espadas, la punta de un dardo quebrado y que tiene como ensartado un ojo de un hombre.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si despu\u00e9s se pasase a hacerle saber los sucesos de una batalla naval, unas naves ardiendo en medio del mar, otras anegadas juntamente con los soldados, el ruido de las aguas, el clamor de los marineros, el gritar de los soldados, la espuma de las olas te\u00f1idas con la sangre, y que entra en los nav\u00edos por todas partes, los cad\u00e1veres, unos sobre los tablados, otros sumergidos, otros nadando sobre las aguas, otros arrojados a las orillas, y otros dentro de las mismas olas, cubiertos de tal suerte, que parece quieren cortar el camino a las naves.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y despu\u00e9s de haberle informado de todos los sucesos tr\u00e1gicos de la guerra por menor, se le explicasen los males de la esclavitud y la servidumbre, que es aun m\u00e1s dura que la misma muerte.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y habi\u00e9ndole dicho todas estas cosas, se le mandase que sin perder tiempo montase un caballo y que se pusiese a mandar todo aquel ej\u00e9rcito. \u00bfCrees t\u00fa que este joven podr\u00eda sufrir, ni aun la relaci\u00f3n sola de todo lo dicho, y que a primera vista no quedar\u00eda desmayado?\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">XIII.<br \/>\nNo creas que pretendo yo aqu\u00ed exagerar esto con mi oraci\u00f3n, ni juzgues que son grandes las cosas que dejo dichas; porque encerrados en este cuerpo como en una c\u00e1rcel, no podemos ver nada de las cosas invisibles. Ver\u00edas ciertamente una batalla mucho mayor, y m\u00e1s terrible, si pudieras ver con tus ojos los tenebrosos escuadrones del demonio y el furioso combate. All\u00ed no hay cobre, ni hierro, ni caballos, ni carros, ni ruedas, ni fuego, ni dardos, ni otras cosas de esta clase, que son visibles, sino otras m\u00e1quinas mucho m\u00e1s espantosas. No necesitan estos enemigos de coraza, ni de escudo, ni de espadas, ni de picas; pero basta s\u00f3lo la vista de aquel ej\u00e9rcito abominable para poner en consternaci\u00f3n un alma no es muy generosa, y que adem\u00e1s de su propia fortaleza, no goce de una particular y gran protecci\u00f3n divina.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y si fuese posible, que despojado de este cuerpo, o aunque fuese dentro de \u00e9l, pudieras ver claramente con seguridad y sin temor toda la disposici\u00f3n de su ej\u00e9rcito, y la guerra que nos hace, ver\u00edas, no arroyos de sangre, ni cuerpos muertos, sino tantos cad\u00e1veres de almas, y heridas tan graves, que toda aquella descripci\u00f3n y aparato de guerra que poco antes me has o\u00eddo, la tendr\u00edas por una ni\u00f1er\u00eda, y m\u00e1s bien por un juguete que por guerra. Tan grande es el n\u00famero de los que cada d\u00eda quedan heridos; ni las heridas ocasionan un mismo g\u00e9nero de muerte; antes bien es tan grande la diferencia que hay entre una y otra, cuanta es la distancia que se nota entre el cuerpo y el alma. Cuando el alma ha recibido una herida, y ha ca\u00eddo, no queda como el cuerpo, sin sentimiento; sino que aqu\u00ed es atormentada y afligida de la mala conciencia, y despu\u00e9s cuando sale de este mundo, seg\u00fan lo pide el juicio, es entregada a un castigo eterno. Y si alguno no siente dolor de las heridas que recibe del demonio, se hace el mal mucho m\u00e1s grave por una tal insensibilidad. Aqu\u00e9l que no siente el golpe de la primera herida, f\u00e1cilmente recibe la segunda, y despu\u00e9s la tercera; pues el maligno no deja de combatirnos en tiempo alguno hasta el \u00faltimo aliento, cuando encuentra el alma descuidada y que desprecia las primeras heridas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y si quieres informarte del modo con que dispone sus asaltos, los encontrar\u00e1s muy fuertes y variados. No hay alguno que sepa tantos g\u00e9neros de enga\u00f1os y ardides, como aquel esp\u00edritu inmundo, consistiendo en esto su mayor poder; ni alguno puede tener con sus m\u00e1s fieros enemigos enemistad tan grande, como la que tiene aquel maligno con la naturaleza humana.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y si alguno quiere saber con cu\u00e1nto ardor nos combate, ser\u00eda cosa rid\u00edcula el pretender compararlo con los hombres. Si haciendo elecci\u00f3n de las bestias m\u00e1s feroces y crueles, quisiere ponerlas al lado de su furor, las hallar\u00e1 en su comparaci\u00f3n m\u00e1s apacibles y mansas; tan grande es la indignaci\u00f3n que respira, cuando asalta a nuestras almas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aqu\u00ed entre nosotros es breve el tiempo de la batalla, y en este corto espacio se dan muchas treguas porque la noche que sobreviene, el cansancio de proseguir el alcance, el tiempo de tomar alimento, y otras muchas ocasiones que naturalmente ocurren, suelen dar entretanto al soldado alg\u00fan reposo para poder despojarse de las armas, respirar un rato, recobrarse con la comida y bebida, y tomar nuevamente sus primeras fuerzas con otros accidentes semejantes.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero habiendo de pelear contra este maligno, nunca es l\u00edcito dejar las armas, ni se puede tomar el sue\u00f1o, para estar libre por todas partes de sus heridas. Una de dos cosas ha de suceder necesariamente; o caer y perderse despojado de las armas, o haber de estar siempre armado y en centinela; porque \u00e9l est\u00e1 siempre con su armada acechando sin interrupci\u00f3n alguna nuestros descuidos, aplicando mayor cuidado a nuestra perdici\u00f3n, que el que ponemos nosotros en nuestra salud.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y el no ser visto por nosotros, y sus asaltos improvisos (cosas que son la causa de infinitos males al que no est\u00e1 en continua vigilia) hacen m\u00e1s dudoso el suceso de esta guerra que el de aqu\u00e9lla.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfY quer\u00edas t\u00fa que yo fuese aqu\u00ed el conductor de los soldados de Cristo? Esto ser\u00eda servir de capit\u00e1n al demonio. Si el que tiene obligaci\u00f3n de poner en orden a los otros, y de pertrecharlos bien, es el m\u00e1s imp\u00e9rito de todos y el m\u00e1s d\u00e9bil; y por falta de ciencia entrega a los que le est\u00e1n encomendados, \u00e9ste sirve de capit\u00e1n m\u00e1s bien al demonio que a Cristo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfPero por qu\u00e9 suspiras? \u00bfpor qu\u00e9 lloras? mis cosas al presente no son dignas de llanto, sino antes bien de gozo y de alegr\u00eda.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero no as\u00ed las m\u00edas, respondi\u00f3 Basilio, sino dignas de eternas l\u00e1grimas. Apenas he podido conocer hasta ahora, en qu\u00e9 males me has metido. Yo vine a ti, para saber c\u00f3mo deb\u00eda responder, y qu\u00e9 deb\u00eda decir en tu nombre a los que te acusan; y t\u00fa me env\u00edas, habiendo puesto sobre m\u00ed, en vez de un cuidado otro mayor. Yo ya no me cuido de hablar en tu defensa con aqu\u00e9llos; sino c\u00f3mo he de poder responder yo a Dios en defensa m\u00eda y de mis males. Te ruego, pues, y te pido, si tienes alg\u00fan cuidado de mis cosas, si hay alg\u00fan consuelo en Cristo, si alg\u00fan alivio en nuestro amor, si hay entra\u00f1as y sentimientos de compasi\u00f3n (pues sabes que t\u00fa mismo, m\u00e1s que todos, me has conducido a este peligro) dame la mano, y con aquellas palabras, y hechos que sean eficaces para corregirme, no quieras, ni por un breve espacio de tiempo, abandonarme; antes bien ahora mejor que antes, hazme participante de tu conversaci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cris\u00f3stomo: Sonri\u00e9ndome yo al o\u00edr esto: \u00bfqu\u00e9 auxilio, le dije, podr\u00e9 yo darte, y qu\u00e9 socorro en un peso tan grave de cosas? Pero pues t\u00fa lo quieres as\u00ed, ten buen \u00e1nimo y confianza, amado m\u00edo, porque yo no dejar\u00e9 de asistirte y de consolarte, y no omitir\u00e9 cosa alguna, seg\u00fan mis fuerzas, todo aquel tiempo que te permitieren respirar aquellos cuidados que suelen nacer de aqu\u00ed.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dicho esto, y llorando mucho m\u00e1s amargamente, se puso en pie; y yo abraz\u00e1ndole, y aplicando mis labios a su cabeza, le acompa\u00f1aba, exhort\u00e1ndole a llevar generosamente lo que le hab\u00eda sucedido. Yo conf\u00edo, le dije, en Jesucristo, el cual te ha llamado y destinado al gobierno de sus ovejas, que de este ministerio conseguir\u00e1s tan gran confianza, que aun cuando peligremos nosotros, nos recibir\u00e1s en tu eterno tabern\u00e1culo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nSelecci\u00f3n: Jos\u00e9 G\u00e1lvez Kr\u00fcger\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fuente: Biblioteca Electr\u00f3nica Cristiana.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">89\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Heb. 13. 17.<br \/>\n90\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mat. 18. 6.<br \/>\n91\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ezech. 33. 3.<br \/>\n92\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Galat. 2. 20.<br \/>\n93\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2. Cor. 8. 20.<br \/>\n94\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Rom. 12. 17.<br \/>\n95\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Amos. 3. 2.<br \/>\n96\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Amos. 2. 11.<br \/>\n97\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lev. 4. 3.<br \/>\n98\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Deut. 22.<br \/>\n99\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ezeq. 34. 17.\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>I Las cosas de la vida presente, pasan de este modo que has o\u00eddo; pero las de la otra venidera, \u00bfc\u00f3mo podremos sufrirlas, cuando nos vi\u00e9remos obligados a dar cuenta por cada uno de aqu\u00e9llos que nos hubieren sido encomendados? porque la pena no se ci\u00f1e a la verg\u00fcenza, sino que a \u00e9sta se sigue &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/san-juan-crisostomo-libro-del-sacerdocio-vi\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abSAN JUAN CRISOSTOMO: LIBRO DEL SACERDOCIO VI\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-25508","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/25508","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=25508"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/25508\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=25508"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=25508"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=25508"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}