{"id":25523,"date":"2016-02-05T17:16:22","date_gmt":"2016-02-05T22:16:22","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/san-juan-evangelista\/"},"modified":"2016-02-05T17:16:22","modified_gmt":"2016-02-05T22:16:22","slug":"san-juan-evangelista","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/san-juan-evangelista\/","title":{"rendered":"SAN JUAN EVANGELISTA"},"content":{"rendered":"<p><h2>Contenido<\/h2>\n<ul>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-1\">1 Relatos del Nuevo Testamento<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-2\">2 El supuesto Juan El Presb\u00edtero<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-3\">3 Los \u00faltimos relatos de Juan<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-4\">4 Fiestas de San Juan<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-5\">5 San Juan en el Arte Cristiano<\/li>\n<\/ul>\n<h2>Relatos del Nuevo Testamento<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Juan era hijo de Zebedeo y de Salom\u00e9, y hermano de Santiago el Mayor. En los Evangelios los dos hermanos suelen ser llamados \u201clos hijos del Zebedeo\u201d, habiendo recibido de Cristo el t\u00edtulo de Boanerges -\u201chijos del trueno\u201d- (Marcos, iii, 17). Originalmente ambos eran pescadores y trabajaban junto a su padre en el lago de Genesareth. De acuerdo a la explicaci\u00f3n habitual, totalmente probable, los dos hermanos fueron durante un tiempo disc\u00edpulos de Juan el Bautista, y Cristo los llam\u00f3 de entre el c\u00edrculo de seguidores de Juan, junto a Pedro y Andr\u00e9s, para convertirse en Sus disc\u00edpulos (Juan, i, 35-42). Los primeros disc\u00edpulos volvieron con su nuevo Maestro del Jord\u00e1n a Galilea y parece que Juan y el resto permanecieron durante un tiempo con Jes\u00fas (cf. Juan ii, 12, 22; iv, 2, 8, 27 sqq.). No obstante, despu\u00e9s de un segundo regreso de Judea, Juan y sus compa\u00f1eros regresaron a su labor como pescadores hasta que volvieron a ser llamados por Cristo para formar parte definitivamente de su grupo de disc\u00edpulos (Mateo., iv 18-22; Marcos, i, 16-20). En la lista de los Ap\u00f3stoles, Juan ocupa el segundo lugar (Hechos, i, 13); el tercero (Marcos, iii, 17); y el cuarto (Mateo., x, 3; Lucas, vi, 14), siempre despu\u00e9s de Santiago, con la excepci\u00f3n hecha de alg\u00fan pasaje (Lucas, viii, 51; ix, 28 en el texto griego; Hechos, i, 13).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed, del hecho de que Santiago sea siempre colocado antes, se concluye que Juan era el m\u00e1s joven de los dos hermanos. En cualquier caso, Juan tuvo una importante posici\u00f3n entre los Ap\u00f3stoles. Pedro, Santiago y \u00e9l fueron los \u00fanicos testigos de la resurrecci\u00f3n de la hija de Janiro (Marcos, v, 37), de la Transfiguraci\u00f3n (Mateo., xvii, 1), y de la Agon\u00eda en Getseman\u00ed (Mateo., xxvi, 37). \u00danicamente Pedro y \u00e9l fueron enviados a la ciudad para encargarse de los preparativos de la \u00daltima Cena (Lucas, xxii, 8). Durante la Cena, estuvo sentado en la mesa junto a Cristo, sobre Cuyo pecho se apoy\u00f3 (Juan, xiii, 23, 25). De acuerdo a la interpretaci\u00f3n general, Juan era tambi\u00e9n ese \u201cotro disc\u00edpulo\u201d que, con Pedro, sigui\u00f3 a Cristo despu\u00e9s de su arresto hasta el interior del palacio del sumo sacerdote (Juan, xviii, 15). Juan, solo, permaneci\u00f3 junto a su amado Maestro al pie de la Cruz en el Calvario, con la Madre de Jes\u00fas y las mujeres piadosas, y tom\u00f3 a la afligida Madre bajo su cuidado como \u00faltimo legado de Cristo (Juan, xix, 25-27). Despu\u00e9s de la Resurrecci\u00f3n, Juan fue, junto con Pedro, el primero de los disc\u00edpulos que, apresuradamente, acudi\u00f3 al sepulcro y fue el primero en creer que Cristo hab\u00eda resucitado realmente (Juan, xx, 2-10). Cuando posteriormente Cristo apareci\u00f3 en el Lago de Genesareth, Juan fue asimismo el primero de los siete disc\u00edpulos presentes que reconoci\u00f3 a su Maestro de pie en la orilla (Juan, xxi, 7). El Cuarto Evangelista nos ha mostrado lo cercana que era la relaci\u00f3n que siempre mantuvo con su Se\u00f1or y Maestro a trav\u00e9s del t\u00edtulo que suele utilizar para llamarse a s\u00ed mismo, sin mencionar su nombre: \u201cel disc\u00edpulo amado de Jes\u00fas\u201d. Despu\u00e9s de la Ascensi\u00f3n de Cristo y la Bajada del Esp\u00edritu Santo, Juan, junto a Pedro, tuvo un importante papel en la fundaci\u00f3n y direcci\u00f3n de la Iglesia. Le vemos en compa\u00f1\u00eda de Pedro en la curaci\u00f3n del paral\u00edtico en el Templo (Hechos, iii, 1 sqq.). Junto a Pedro, es tambi\u00e9n encarcelado (Hechos, iv, 3). De nuevo, lo encontramos con el pr\u00edncipe de los Ap\u00f3stoles visitando a los reci\u00e9n convertidos en Samaria (Hechos, viii, 14).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No disponemos de informaci\u00f3n segura relativa a la duraci\u00f3n de esta actividad en Palestina. Aparentemente Juan y el resto de los Ap\u00f3stoles permanecieron unos doce a\u00f1os en este primer campo de labor, hasta que la persecuci\u00f3n de Herodes Agripa I llev\u00f3 a la dispersi\u00f3n de los Ap\u00f3stoles a lo largo de las distintas provincias del Imperio Romano (cf. Hechos, xii, 1-17). A pesar de la opini\u00f3n en contra de muchos escritores, no parece improbable que Juan entonces fuera por vez primera a Asia Menor y ejerciera su labor apost\u00f3lica en varias provincias de la zona. En cualquier caso ya exist\u00eda una comunidad Cristiana en \u00c9feso antes de las primeras predicaciones de Pablo all\u00ed (cf. \u00ablos hermanos\u00bb, Hechos, xviii, 27, adicionalmente a Priscilla and Aquila), y es f\u00e1cil conectar una estancia de Juan en estas provincias con el hecho de que el Esp\u00edritu Santo no permitiese al Ap\u00f3stol Pablo durante su segundo viaje misional la proclamaci\u00f3n del Evangelio en Asia, Mysia y Bithynia (Hechos, xvi, 6 sq.). Existe poco en contra de tal aceptaci\u00f3n en un relato posterior de los Hechos acerca del tercer viaje misionero de San Pablo. Pero en cualquier caso, la estancia de Juan en Asia durante este primer periodo no fue larga ni carente de interrupciones. Regres\u00f3 con los dem\u00e1s disc\u00edpulos a Jerusal\u00e9n para asistir al Concilio Apost\u00f3lico (hacia 51 D.C.). San Pablo, en su oposici\u00f3n a sus enemigos en Galatia se refiere a Juan expresamente, junto a Pedro y Santiago el Menor, como \u201cun pilar de la Iglesia\u201d, y alude al reconocimiento de su predicaci\u00f3n Apost\u00f3lica de un Evangelio libre de la ley recibida de esos tres, los hombres m\u00e1s prominentes de la vieja Madre Iglesia en Jerusal\u00e9n (Gal., ii, 9). Parece que cuando Pablo vuelve de nuevo a Jerusal\u00e9n despu\u00e9s de su segundo y de su tercer viaje (Hechos, xviii, 22; xxi, 17 sq.) no se encuentra a Juan all\u00ed. Por ello, algunos llegan a la conclusi\u00f3n de que Juan abandon\u00f3 Palestina entre los a\u00f1os 52 y 55. Del resto de escrituras del Nuevo Testamento, s\u00f3lo podemos obtener informaci\u00f3n adicional respecto a la persona del Ap\u00f3stol a trav\u00e9s de las tres Ep\u00edstolas de Juan y del Apocalipsis. Se nos puede permitir en este punto tomar como probada la unidad del autor de estas tres cartas transmitidas con el nombre de Juan y su identidad con el Evangelista. Tanto las Ep\u00edstolas como el Apocalipsis, no obstante, presuponen que su autor, Juan, pertenec\u00eda a la multitud de testigos directos de la vida y obra de Cristo (cf. especialmente I Juan, i, 1-5; iv, 14); el hecho de que hab\u00eda vivido durante largo tiempo en Asia Menor es conocido en detalle por las condiciones existentes en las distintas comunidades Cristianas all\u00ed; y que ten\u00eda una posici\u00f3n de autoridad, reconocida por todas las comunidades Cristianas como l\u00edder de su parte de la Iglesia. Por otra parte, el Apocalipsis nos indica que su autor estaba en la isla de Patmos \u201cpor la Palabra de Dios y por el testimonio de Jes\u00fas\u201d, cuando fue honrado con la Revelaci\u00f3n celestial contenida en el Apocalipsis. (Apoc., i, 9).\n<\/p>\n<h2>El supuesto Juan El Presb\u00edtero<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">El autor de la Segunda y Tercera Ep\u00edstolas de Juan se designa a s\u00ed mismo en el t\u00edtulo de cada una de ellas mediante el nombre (ho presbyteros), \u00abel antiguo\u00bb, \u00abel viejo\u00bb. Papias, Obispo de Hierapolis, tambi\u00e9n utilice el mismo nombre para designar al \u201cPresb\u00edtero Juan\u201d adicionalmente a Aristion, su particular autoridad, directamente despu\u00e9s de nombrar a los presb\u00edteros Andr\u00e9s, Pedro, Felipe, Tom\u00e1s, Santiago, Juan y Mateo (en Eusebio, \u00abHist. eccl.\u00bb, III, xxxix, 4). Eusebio fue el primero en establecer, debido a estas palabras de Papias, la distinci\u00f3n entre un Presb\u00edtero Juan y el Ap\u00f3stol Juan, y dicha distinci\u00f3n fue tambi\u00e9n extendida en Europa Occidental por San Jer\u00f3nimo, basado en la autoridad de Eusebio. La opini\u00f3n de Eusebio ha sido rescatada frecuentemente por escritores modernos, fundamentalmente para apoyar la negaci\u00f3n del origen Apost\u00f3lico del Cuarto Evangelio. La distinci\u00f3n, no obstante, no tiene base hist\u00f3rica. Primero, el testimonio de Eusebio sobre esta materia no puede ser tomado en consideraci\u00f3n. Se contradice a s\u00ed mismo, ya que en su \u201cCr\u00f3nica\u201d expresamente menciona al Ap\u00f3stol Juan como el maestro de Papias (\u00abad annum Abrah 2114\u00bb), como tambi\u00e9n hace San Jer\u00f3nimo en Ep. lxxv, \u00abAd Theodoram\u00bb, iii, y en \u00abDe viris illustribus\u00bb, xviii. Eusebio tambi\u00e9n est\u00e1 influenciado por su opini\u00f3n doctrinal equivocada, cuando niega el origen Apost\u00f3lico del Apocalipsis y atribuye su escritura a un autor distinto de San Juan, pero del mismo nombre. San Ireneo tambi\u00e9n designa positivamente al Ap\u00f3stol y Evangelista Juan como maestro de Papias, y ni \u00e9l ni ning\u00fan otro escritor anterior a Eusebio tuvieron conocimiento alguno de un segundo Juan en Asia (Adv. haer., V, xxxiii, 4). Teniendo en cuenta lo que el mismo Papias afirma, todo ello demuestra sin lugar a dudas que en este pasaje con la palabra \u201cpresb\u00edteros\u201d s\u00f3lo puede entenderse \u201cAp\u00f3stoles\u201d. Si Juan es mencionado dos veces es debido a la especial relaci\u00f3n que Papias mantuvo con \u00e9l, su maestro m\u00e1s eminente. Preguntando a otras personas, lleg\u00f3 a aprender diversas cosas indirectamente de Juan, e igualmente de los dem\u00e1s Ap\u00f3stoles a que se refiere. Adicionalmente, hab\u00eda recibido informaci\u00f3n respecto a las ense\u00f1anzas y obras de Jes\u00fas directamente, sin la intervenci\u00f3n de terceros, del todav\u00eda vivo \u201cPresb\u00edtero Juan\u201d, como tambi\u00e9n de Aristion. Por tanto, la ense\u00f1anza de Papias no deja la m\u00e1s m\u00ednima duda sobre aquello que los pasajes del Nuevo Testamento presuponen y mencionan expresamente con respecto a la residencia del Evangelista Juan en Asia.\n<\/p>\n<h2>Los \u00faltimos relatos de Juan<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los escritores Cristianos de los siglos segundo y tercero atestiguan como tradici\u00f3n reconocida universalmente y que nadie pone en duda que el Ap\u00f3stol y Evangelista Juan vivi\u00f3 en Asia Menor durante las \u00faltimas d\u00e9cadas del siglo primero, y desde \u00c9feso gui\u00f3 a las Iglesias de dicha provincia. En su \u00abDi\u00e1logo con Tryphon\u00bb (Cap\u00edtulo 81) San Justino M\u00e1rtir se refiere a \u201cJuan, uno de los Ap\u00f3stoles de Cristo\u201d, como un testigo que hab\u00eda vivido \u201centre nosotros\u201d, osea, en \u00c9feso. San Ireneo habla en muchos pasajes del Ap\u00f3stol Juan y su residencia en Asia y expresamente declara que escribi\u00f3 su Evangelio en \u00c9feso (Adv. haer., III, i, 1), y que hab\u00eda vivido all\u00ed hasta el reinado de Trajano (loc. cit., II, xxii, 5). Con Eusebio (Hist. eccl., III, xiii, 1) y otros, nos vemos obligados a establecer el destierro del Ap\u00f3stol a Patmos durante el reinado del Emperador Domiciano (81-96). Con anterioridad a esto, seg\u00fan el testimonio de Tertuliano (De praescript., xxxvi), Juan hab\u00eda sido arrojado dentro de un caldero con aceite hirviendo frente a la Puerta Latina en Roma, sin haber sufrido da\u00f1o alguno. Despu\u00e9s de la muerte de Domiciano el Ap\u00f3stol volvi\u00f3 a \u00c9feso durante el reinado de Trajano, y all\u00ed muri\u00f3 hacia el a\u00f1o 100 D.C., ya de muy avanzada edad. La Tradici\u00f3n nos trae muchos rasgos de gran belleza sobre los \u00faltimos a\u00f1os de su vida: que se neg\u00f3 a permanecer bajo el mismo techo que Cerinthus (Ireneo \u00abAd. haer.\u00bb, III, iii, 4); su conmovedora ansiedad por un joven que se hab\u00eda convertido en ladr\u00f3n (Clemente Alex., \u00abQuis dives salvetur\u00bb, xiii); sus exhortaciones repetidas continuamente al final de su vida, \u00abPeque\u00f1os, amaos unos a otros\u00bb (Jer\u00f3nimo, \u00abComm. in ep. ad. Gal.\u00bb, vi, 10). Por otra parte, las narraciones que aparecen en los ap\u00f3crifos \u201cHechos de Juan\u201d, que aparecieron muy pronto, en el siglo segundo, son invenciones no hist\u00f3ricas.\n<\/p>\n<h2>Fiestas de San Juan<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">San Juan se conmemora el 27 de diciembre, d\u00eda que originalmente compart\u00eda con Santiago el Mayor. En Roma ya desde fechas tempranas la fiesta fue reservada a San Juan \u00fanicamente, aunque ambos nombres aparecen en el Calendario Cartagin\u00e9s, el Martirologio de Jer\u00f3nimo y los libros lit\u00fargicos G\u00e1licos. La \u201cpartida\u201d o \u201casunci\u00f3n\u201d del Ap\u00f3stol se menciona en el Menologio de Constantinopla y en el Calendario de N\u00e1poles (26 de septiembre), lo que parece haber sido recordado como el d\u00eda de su muerte. La fiesta de San Juan ante la Puerta Latina, que supuestamente conmemora la dedicaci\u00f3n de la iglesia cercana a la Puerta Latina, se menciona por vez primera en el Sacramentario de Adri\u00e1n I (772-95).\n<\/p>\n<h2>San Juan en el Arte Cristiano<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">El arte Cristiano primitivo suele representar a San Juan con un \u00e1guila, simbolizando las alturas a las que se levanta en el primer cap\u00edtulo de su Evangelio. El c\u00e1liz como s\u00edmbolo de San Juan, representaci\u00f3n que de acuerdo a varias autoridades no fue adoptada hasta el siglo trece, se interpreta a veces en referencia a la \u00daltima Cena, y tambi\u00e9n en conexi\u00f3n con la leyenda seg\u00fan la cual fue ofrecida a San Juan una copa de vino envenenado de la que, tras su bendici\u00f3n, sali\u00f3 el veneno en forma de serpiente. Quiz\u00e1 la explicaci\u00f3n m\u00e1s natural se encuentre en las palabras de Cristo a Juan y Santiago \u00abMi c\u00e1liz, de hecho, lo beber\u00e9is \u00bb (Mateo 20:23).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<b>Fuente<\/b>:  Fonck, Leopold. \u00abSt. John the Evangelist.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 8. New York: Robert Appleton Company, 1910. 3 Dec. 2012 <br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/08492a.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Rafael Nevado\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Contenido 1 Relatos del Nuevo Testamento 2 El supuesto Juan El Presb\u00edtero 3 Los \u00faltimos relatos de Juan 4 Fiestas de San Juan 5 San Juan en el Arte Cristiano Relatos del Nuevo Testamento Juan era hijo de Zebedeo y de Salom\u00e9, y hermano de Santiago el Mayor. 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