{"id":25552,"date":"2016-02-05T17:17:23","date_gmt":"2016-02-05T22:17:23","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/santa-juana-de-arco\/"},"modified":"2016-02-05T17:17:23","modified_gmt":"2016-02-05T22:17:23","slug":"santa-juana-de-arco","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/santa-juana-de-arco\/","title":{"rendered":"SANTA JUANA DE ARCO"},"content":{"rendered":"<p>\n              En franc\u00e9s Jeanne d&#8217;Arc; com\u00fanmente conocida por sus contempor\u00e1neos como la Pucelle (la \u00abDoncella\u00bb).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nacida en Domremy, Champagne, probablemente el 6 de enero de 1412 y muerta en Rouen, el 30 de mayo de 1431. El pueblo de Domremy estaba situado sobre los confines del territorio que reconoc\u00eda el dominio del Duque de Burgundy, pero en el prolongado conflicto entre los Armagnacs (el partido de Carlos VII, Rey de Francia), por un lado, y los Burgundios aliados con los ingleses, por el otro, Domremy siempre se mantuvo leal a Carlos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Jaime de Arco, el padre de Juana, era un peque\u00f1o campesino agricultor, pobre, pero no necesitado. Juana, al parecer, era la menor de una familia de cinco personas. Nunca aprendi\u00f3 a leer o escribir, pero ten\u00eda habilidad para trabajar cosiendo e hilando, y la tradicional idea de que ella pasaba los d\u00edas de su infancia en las praderas, sola con sus ovejas y sus vacunos, parece ser infundada. Todos los testigos durante el proceso de rehabilitaci\u00f3n (Veinticuatro a\u00f1os m\u00e1s tarde, una revisi\u00f3n de su juicio, el llamado proc\u00e8s de r\u00e9habilitation, fue abierto en Par\u00eds con el consentimiento de la Santa Sede), hablaron de ella como una ni\u00f1a singularmente piadosa, seria m\u00e1s all\u00e1 de su edad, quien sol\u00eda arrollidarse en la iglesia absorta en la oraci\u00f3n, y amaba tiernamente a los pobres. Enormes intentos fueron hechos durante el juicio que se sigui\u00f3 a Juana para imputarle ciertas pr\u00e1cticas supersticiosas, supuestamente llevadas a cabo en torno a determinado \u00e1rbol, popularmente conocido como \u00abEl Arbol de las Hadas\u00bb (l&#8217;Arbre des Dames), pero la sinceridad de sus respuestas dejaron perplejos a sus jueces. Ciertamente, ella jugaba y bailaba all\u00ed junto con los dem\u00e1s ni\u00f1os, y hubo tejido coronas para la estatua de Nuestra Se\u00f1ora, pero desde que ella cumpli\u00f3 sus doce a\u00f1os se mantuvo distante de tales pasatiempos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fue a la edad de trece a\u00f1os y medio, en el verano de 1425, cuando Juana tom\u00f3 por primera vez conciencia de tal manifestaci\u00f3n, cuyo car\u00e1cter sobrenatural ser\u00eda ahora cuestionado precipitadamente, y que posteriormente ella comenz\u00f3 a llamar sus \u00abvoces\u00bb o su \u00abconsejero\u00bb. Al principio fue simplemente una voz, como si alguien hubiera hablado muy cerca de ella, pero parece claro tambi\u00e9n, que dicha voz era acompa\u00f1ada por un resplandor; y m\u00e1s adelante ella descubri\u00f3 claramente, de alg\u00fan modo, la apariencia de aquellos que le hablaban, reconoci\u00e9ndolos individualmente como San Miguel (quien estaba acompa\u00f1ado por otros \u00e1ngeles), Santa Margarita, Santa Catalina y otros. Juana fue siempre reacia a hablar acerca de sus voces. No mencion\u00f3 nada acerca de ellas a su confesor, y constantemente rechaz\u00f3, en su juicio, ser embaucada en descripciones sobre la apariencia de dichos santos ni explicar c\u00f3mo los hubo reconocido.. Pese a todo, ella les dijo a sus jueces: \u00abLos he visto con estos mismos ojos, tan bien como los puedo ver a ustedes\u00bb.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Enormes esfuerzos fueron hechos por los historiadores racionalistas, tales como M. Anatole France, para explicar dichas voces como el resultado de condiciones de exaltaciones religiosas e hist\u00e9ricas fomentadas en Juana por la influencia sacerdotal, combinada con determinada profec\u00eda corriente en la campi\u00f1a acerca de una doncella del bois chesnu (bosque de roble), cercano de donde el \u00c1rbol de las Hadas estaba situado, quien deb\u00eda salvar a Francia por medio de un milagro. Pero el poco fundamento de este an\u00e1lisis del fen\u00f3meno ha sido vastamente tratado por varios escritores no cat\u00f3licos. No existe ni siquiera una sombra de evidencia para sostener esta teor\u00eda de consejos sacerdotales preparando a Juana de esta parte, y en cambio mucha que la contradice. Es m\u00e1s, a menos que acusemos a la Doncella de deliberada falsedad, cosa que nadie es capaz de realizar, fueron las voces quienes crearon el estado de exaltaci\u00f3n patri\u00f3tica, y no la exaltaci\u00f3n quien precedi\u00f3 a las voces. Su evidencia, en estos puntos es clara.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pese a que Juana nunca realiz\u00f3 ninguna declaraci\u00f3n hasta la fecha en la cual las voces le revelaron su misi\u00f3n, parece cierto que la llamada de Dios le fue dada a conocer gradualmente. Pero, para el mes de mayo de 1428, ella no ten\u00eda ya dudas de que era conminada a ir en ayuda del rey, y las voces se tornaron insistentes, urgi\u00e9ndole a presentarse ante Roberto Baudricourt, quien gobernaba para Carlos VII en la vecina ciudad de Vaucouleurs. Ese viaje lo consum\u00f3 un mes despu\u00e9s, pero Baudricourt, un soldado grosero y disoluto, la trat\u00f3 a ella y a su misi\u00f3n con escaso respeto, dici\u00e9ndole al primo que la acompa\u00f1aba: \u00abLl\u00e9vala nuevamente a casa junto con su padre y prop\u00ednale una buena paliza\u00bb.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mientras tanto, la situaci\u00f3n militar del Rey Carlos y sus seguidores iba torn\u00e1ndose desesperante. Orl\u00e9ans fue sitiada (12 de octubre de 1428), y para finales del a\u00f1o la derrota total parec\u00eda inminente. Las voces de Juana se convirtieron en urgentes, y hasta amenazantes. Era en vano que ella se resistiese dici\u00e9ndoles: \u00abYo soy una pobre chica; no s\u00e9 montar ni pelear\u00bb. Las voces s\u00f3lo reiteraron: \u00abEs Dios quien comanda esto\u00bb. Rindi\u00e9ndose finalmente, ella parti\u00f3 de Domremy en enero de 1429, y visit\u00f3 nuevamente Vaucouleurs.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Baudricourt permanec\u00eda a\u00fan esc\u00e9ptico, pero, dado que ella permanec\u00eda en la ciudad, su perseverancia gradualmente caus\u00f3 efecto sobre \u00e9l. El 17 de febrero ella profetiz\u00f3 una gran derrota que padecer\u00edan las fuerzas francesas en las afueras de Orl\u00e9ans (la batalla de los Herrings). Dado que dicha declaraci\u00f3n fue oficialmente confirmada unos pocos d\u00edas m\u00e1s tarde, su causa gan\u00f3 terreno. Finalmente ella se vio afectada a buscar al rey en Chinon, y comenz\u00f3 su camino hacia all\u00ed con una modesta escolta de tres hombres armados, estando vestida, por propia requisitoria, con vestuario masculino &#8211; indudablemente como una protecci\u00f3n a su pudor en la \u00e1spera vida del campamento militar. Ella siempre durmi\u00f3 completamente vestida, y todos aquellos quienes estuvieron m\u00e1s \u00edntimamente cerca de ella, declararon que hab\u00eda algo alrededor de ella que reprim\u00eda cualquier pensamiento impropio a su reputaci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ella lleg\u00f3 a Chinon el 6 de marzo, y dos d\u00edas despu\u00e9s fue admitida en la presencia de Carlos VII. Para probarla, el rey se hab\u00eda disfrazado, pero ella inmediatamente lo salud\u00f3 sin hesitar en medio de todo un grupo de espectadores. Desde el principio una importante porci\u00f3n de la corte &#8211; La Tr\u00e9moille, la favorita de la realeza, la principal entre todas ellas &#8211; se opuso a ella como una visionaria loca, pero un signo secreto, comunicado a ella por medio de sus voces, que ella dio a conocer a Carlos, indujo al rey, sin demasiado entusiasmo, a creer en su misi\u00f3n. Juana nunca revel\u00f3 en qu\u00e9 consist\u00eda dicho signo, pero actualmente la creencia principal indica que aquel \u00absecreto del rey\u00bb era una duda concebida por Carlos acerca de la legitimidad de su nacimiento, y que Juana hubo sido autorizada sobrenaturalmente para aclararla.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A\u00fan as\u00ed, antes de que Juana pudiera ser empleada en operaciones militares fue enviada a Poitiers para ser examinada por un numeroso comit\u00e9 de sabios obispos y doctores. El examen fue de un car\u00e1cter profundo y formal. Es lamentable al extremo que las actas de los procesos, a las cuales posteriormente Juana apel\u00f3 con frecuencia durante su juicio, hayan desaparecido todas. Todo lo que sabemos es que su ardiente fe, simpleza, y honestidad causaron una impresi\u00f3n favorable. Los te\u00f3logos no encontraron nada her\u00e9tico en sus afirmaciones acerca de las orientaciones sobrenaturales, y, sin pronunciarse sobre la validez de su misi\u00f3n, ellos pensaron que ella podr\u00edas ser empleada de un modo seguro y probada adicionalmente.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De vuelta en Chinon, Juana hizo sus preparativos para la campa\u00f1a. En lugar de la espada ofrecida por el rey, ella rog\u00f3 que se realizara la b\u00fasqueda de una antigua espada enterrada, seg\u00fan ella asegur\u00f3, detr\u00e1s del altar en la capilla de Santa Catalina de Fierbois. Esta fue encontrada en el mism\u00edsimo punto indicado por sus voces. Fue hecha para ella en el mismo momento en que el abanderado pronunci\u00f3 las palabras Jes\u00fas, Mar\u00eda, junto con un cuadro de Dios Padre y varios \u00e1ngeles arrodillados presentando una flor de lis.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero tal vez el hecho m\u00e1s interesante relacionado con esta primera etapa de su misi\u00f3n es una carta de un Sire de Rotslaer escrita desde Lyons el 22 de abril de 1429, la cual fue transportada a Bruselas y debidamente registrada, tal como lo atestigua el manuscrito de dicho d\u00eda, antes de que cualquiera de los hechos referidos en ella tuvieran su realizaci\u00f3n. La Doncella, reporta \u00e9l, dijo \u00abque ella salvar\u00eda a Orl\u00e9ans y obligar\u00eda a los ingleses a levantar el sitio, que ella misma en una batalla previa a Orl\u00e9ans ser\u00eda herida por una asta pero que no morir\u00eda de eso, y que el Rey, durante el transcurso del verano venidero, ser\u00eda coronado en Reims, junto con otras cosas que el Rey conservaba en secreto.\u00bb\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Antes de entrar en la campa\u00f1a, Juana emplaz\u00f3 al Rey de Inglaterra a retirar sus tropas del suelo franc\u00e9s. Los comandantes ingleses estaban furiosos por la audacia de la demanda, pero Juana a trav\u00e9s de un movimiento r\u00e1pido ingres\u00f3 a Orl\u00e9ans el 30 de abril. Su presencia all\u00ed inmediatamente obr\u00f3 maravillas. Para el 8 de mayo las fuerzas inglesas que rodeaban la ciudad hab\u00edan sido todas capturadas, y el estado de sitio levantado, pese a que el d\u00eda 7 Juana fue herida en su pecho por una flecha. Ni bien la Doncella se march\u00f3 ella dese\u00f3 hacer el seguimiento de todos esos \u00e9xitos con toda rapidez, por un lado debido a un sonoro instinto guerrero, y por otro lado porque sus voces le hab\u00edan dicho que dispon\u00eda s\u00f3lo de un a\u00f1o para terminar. Pero el Rey y sus consejeros, especialmente La Tr\u00e9moille y el Arzobispo de Reims, fueron lentos para moverse. Sin embargo, cuando Juana elev\u00f3 una s\u00faplica formal, una breve campa\u00f1a fue comenzada sobre el Loira, la cual despu\u00e9s de una serie de \u00e9xitos, finaliz\u00f3 el 18 de junio con una gran victoria en Patay, donde los refuerzos ingleses enviados desde Par\u00eds bajo el mando de John fueron completamente derrotados. El camino hacia Reims estaba ahora pr\u00e1cticamente abierto, pero la Doncella tuvo la mayor dificultad en persuadir a los comandantes de que no se retirasen antes de Troyes, el cual estaba al principio cerrado contra ellos. Ellos capturaron la ciudad y luego, todav\u00eda a su pesar, la siguieron hacia Reims, donde, el domingo 17 de julio de 1429, Carlos VII fue solemnemente coronado, con la Doncella a su lado junto con su estandarte, porque &#8211; como ella explic\u00f3 &#8211; \u00abas\u00ed como fue compartido el esfuerzo, es justo que debiera ser compartido en la victoria\u00bb.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El principal objetivo de la misi\u00f3n de Juana fue obtenido de este modo, y algunas autoridades aseveraron que era ahora su deseo el regresar a casa, pero ella fue detenida con el ej\u00e9rcito contra su voluntad. La evidencia es hasta cierto punto conflictiva, y es probable que Juana misma nunca haya hablado en igual tono. Probablemente ella vio claramente cu\u00e1nto debi\u00f3 haber sido hecho para provocar la r\u00e1pida expulsi\u00f3n de los ingleses del suelo franc\u00e9s, pero por otra parte ella fue constantemente oprimida por la apat\u00eda del rey y sus consejeros, y por la pol\u00edtica suicida que abarc\u00f3 todos los se\u00f1uelos diplom\u00e1ticos desperdigados por el Duque de Burgundy.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un intento fallido en Par\u00eds fue llevado a cabo a finales de agosto. A pesar de que St-Denis fue ocupada sin oposici\u00f3n, el asalto que fue realizado en la ciudad el 8 de septiembre no fue respaldado con seriedad y Juana, mientras alentaba heroicamente a sus hombres a cubrir el foso fue herida en el muslo con una ballesta. El Duque de Alen\u00e7on la retir\u00f3 casi a la fuerza, y el asalto fue abandonado. Este traspi\u00e9 indudablemente debilit\u00f3 el prestigio de Juana, y poco despu\u00e9s, cuando, a trav\u00e9s de los cancilleres pol\u00edticos de Carlos, una tregua fue acordada con el Duque de Burgundy, ella baj\u00f3 tristemente sus armas sobre el altar de St-Denis.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La inactividad del siguiente invierno, mayoritariamente gastada entre el mundanismo y los celos de la Corte, debi\u00f3 haber sido una experiencia muy penosa para Juana. Debe haber sido con la idea de consolarla que Carlos, el 29 de diciembre de 1429, ennobleci\u00f3 a la Doncella y a toda su familia, quienes de all\u00ed en adelante, desde las azucenas de su escudo de armas, fueron conocidos por el nombre de Du Lis. Lleg\u00f3 abril antes de que Juana estuviera en condiciones de salir al campo nuevamente para la finalizaci\u00f3n de la tregua, y en Melun sus voces le hicieron saber que ella ser\u00eda tomada prisionera antes del d\u00eda de San Juan (24 de junio). Tampoco esta vez el cumplimiento de las predicciones result\u00f3 demorado. Parec\u00eda que ella se hubiera lanzado a s\u00ed misma a la campa\u00f1a el 24 de mayo al amanecer para defender la ciudad contra los ataques de los Burgundios. A la noche ella resolvi\u00f3 intentar una retirada, pero su peque\u00f1a tropa de unos quinientos hombres se encontr\u00f3 con una fuerza muy superior. Sus seguidores fueron repelidos y abandonaron la lucha de manera desesperada. Por alg\u00fan error o p\u00e1nico de Guillaume de Flavy, quien comandaba en Compi\u00e8gne, el puente levadizo fue elevado mientras a\u00fan muchos de aquellos que hab\u00edan emprendido la retirada permanec\u00edan afuera, con Juana entre ellos. Ella fue derribada de su caballo y fue hecha prisionera de un seguidor de Juan de Luxemburgo. Guillaume de Flavy hab\u00eda sido acusado de traici\u00f3n deliberada, pero entonces no parec\u00eda una adecuada raz\u00f3n para suponer eso. El persever\u00f3 en mantener resueltamente Compi\u00e8gne para su rey, mientras los pensamientos constantes de Juana durante los primeros meses de su cautiverio consist\u00edan en escaparse y acudir a asistirlo en esta tarea de defender la ciudad.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No existen palabras que puedan describir adecuadamente la desgraciada ingratitud y apat\u00eda de Carlos y sus consejeros en dejar librada a la Doncella a su propio destino. Si las fuerzas militares no hab\u00edan servido, ellos a\u00fan ten\u00edan prisioneros tales como el Conde de Suffolk en sus manos, por quien ella podr\u00eda haber sido cambiada. Juana fue vendida por Juan de Luxemburgo a los ingleses por una suma que representar\u00eda unos cuantos cientos de miles de d\u00f3lares en moneda actual. No puede dudarse de que los ingleses, por una parte debido a que tem\u00edan a su prisionera con un terror supersticioso, y por otra parte porque estaban avergonzados del pavor que ella inspiraba, estaban determinados a tomar su vida a cualquier precio. Ellos no pod\u00edan condenarla a muerte por haberlos derrotado, pero pod\u00edan sentenciarla como una bruja o una hereje. Por otra parte, ellos ten\u00edan entre sus manos una herramienta lista en Pierre Cauchon, el Obispo de Beauvais, un hombre inescrupuloso y ambicioso quien era la raz\u00f3n de ser del partido Burgundio. El pretexto para invocar su autoridad fue hallado en el hecho de que Compi\u00e8gne, donde Juana fue capturada, estaba ubicada en la Di\u00f3cesis de Beauvais. A\u00fan as\u00ed, dado que Beauvais estaba en manos de los franceses, el juicio tuvo lugar en Rouen &#8211; &#8211; sede que, para dicha \u00e9poca, se encontraba vacante. Esto sac\u00f3 a flote muchos aspectos de legalidad t\u00e9cnica los cuales fueron minuciosamente resueltos por los partidos interesados.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Vicario de la Inquisici\u00f3n, al principio, debido a algunos escr\u00fapulos de jurisdicci\u00f3n, se neg\u00f3 a asistir, pero esta dificultad fue superada antes de que el juicio finalizara. A lo largo del juicio los asesores de Cauchon eran casi enteramente franceses, la mayor\u00eda de ellos te\u00f3logos y doctores de la Universidad de Par\u00eds. Las sesiones preliminares de la corte tuvieron lugar en enero, pero fue reci\u00e9n el 21 de febrero de 1431 cuando Juana apareci\u00f3 por primera vez ante sus jueces. A ella no le fue permitido contar con un abogado defensor, y, a pesar de haber sido acusada en una corte eclesi\u00e1stica, ella fue, desde el principio hasta el fin, ilegalmente confinada en el Castillo de Rouen, una prisi\u00f3n secular, en donde era custodiada por soldados ingleses disolutos. Juana se quej\u00f3 con amargura de esto. Ella trat\u00f3 de que la alojaran en la c\u00e1rcel de la iglesia, donde ir\u00eda a tener asistentes femeninas. Ha sido indudablemente para mayor protecci\u00f3n de su pudor, ante semejantes condiciones, que ella persisti\u00f3 en conservar su atuendo masculino. Antes de que hubiera sido entregada a manos inglesas, ella hab\u00eda intentado escapar tir\u00e1ndose desesperadamente por una ventana de la torre de Beaurevoir, un acto de aparente atrevimiento por el cual ella fue sumamente intimidada por sus jueces.. Esto tambi\u00e9n sirvi\u00f3 como pretexto para la aspereza exhibida durante su confinamiento en Rouen, donde ella fue al principio retenida en una jaula de hierro, encadenada por el cuello, manos y pies. Adicionalmente, no le fueron concedidos privilegios espirituales &#8211; por ejemplo, asistir a una Misa &#8211; en consideraci\u00f3n de los cargos de herej\u00eda y los vestidos monstruosos (difformitate habitus) que ella luc\u00eda.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por lo que se refiere a la constancia oficial del juicio, la cual, hasta donde indica la versi\u00f3n en Lat\u00edn, parece haber sido preservada completa, nosotros probablemente podamos confiar en su exactitud en lo que respecta a las preguntas realizadas y las respuestas proporcionadas por la prisionera. Dichas respuestas son bajo todo concepto favorables a Juana. Su simplicidad, piedad y sentido com\u00fan afloraron en todo momento, a pesar de los intentos de los jueces para confundirla. Ellos la presionaron en lo referente a sus visiones, pero sobre muchos puntos ella se neg\u00f3 a responder. Su actitud siempre fue carente de temor, y para el 1 de marzo, Juana anunci\u00f3 enf\u00e1ticamente que \u00abdentro del espacio de siete a\u00f1os, los ingleses deber\u00e1n pagar un precio m\u00e1s alto que Orl\u00e9ans.\u00bb En rigor de verdad Par\u00eds fue perdida a manos de Enrique VI el 12 de noviembre de 1437 &#8211; seis a\u00f1os y ocho meses despu\u00e9s. Probablemente haya sido porque las respuestas de la Doncella hab\u00edan perceptiblemente ganado simpatizantes a su causa en una gran asamblea que Cauchon decidi\u00f3 conducir el final del proceso ante un peque\u00f1o comit\u00e9 de jueces dentro de la misma prisi\u00f3n. Es posible remarcar que el \u00fanico aspecto del cual alg\u00fan cargo de prevaricato puede ser razonablemente imputado en contra de los argumentos de Juana han ocurrido especialmente en esta etapa del proceso. Juana, presionada acerca del signo secreto proporcionado al rey, declar\u00f3 que un \u00e1ngel le trajo a \u00e9l una corona de oro, pero en preguntas adicionales ella pareci\u00f3 haber ganado en confusi\u00f3n y haberse contradicho a s\u00ed misma. La mayor\u00eda de las autoridades (como por ejemplo, M. Petit de Julleville y Mr. Andrew Lang) coinciden en que ella trataba de proteger el secreto del rey mediante una alegor\u00eda, seg\u00fan la cual ella misma era el \u00e1ngel, pero otros &#8211; por ejemplo P. Ayroles y Canon Dunand &#8211; insinuaron que no pod\u00eda confiarse en la exactitud del proc\u00e8s-verbal. En otro punto, ella fue prejuzgada por su carencia de educaci\u00f3n. Los jueces le sugirieron que se entregase a ella misma a la \u00abMilicia de la Iglesia\u00bb. Juana claramente no entendi\u00f3 dicha frase y, a pesar de su voluntad y su ansiedad por apelar al Papa, se vio desconcertada y confundida. M\u00e1s tarde fue aseverado que la renuencia de Juana a adherirse a la simple aceptaci\u00f3n de las decisiones de la Iglesia fue debido a algunos insidiosos consejos traicioneramente impartidos a ella para conseguir su ruina. Pero las constancias de esta presunta perfidia son contradictorias e improbables.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los ex\u00e1menes finalizaron el 17 de marzo. Setenta proposiciones fueron entonces preparadas, formando una muy desordenada y desleal presentaci\u00f3n de los \u00abcr\u00edmenes\u00bb de Juana, pero, despu\u00e9s de que a ella le fue permitido o\u00edr y responder a tales acusaciones, otro conjunto de doce proposiciones fue preparada, mejor fundamentadas y con menor cantidad de palabras extravagantes. Con todo este sumario con sus fechor\u00edas delante de ellos, una amplia mayor\u00eda de los veintid\u00f3s jueces que tomaron parte en las deliberaciones declararon que las visiones y las voces de Juana eran \u00abfalsas y diab\u00f3licas\u00bb, y decidieron que si ella se negaba a retractarse ser\u00eda entregada al brazo secular &#8211; que equival\u00eda a afirmar que ser\u00eda quemada viva. Ciertas admoniciones formales, primeramente de \u00edndole privada, y luego p\u00fablicas, fueron administradas a la pobre v\u00edctima (18 de abril y 2 de mayo), pero ella se neg\u00f3 a hacer ninguna presentaci\u00f3n que los jueces pudieran haber considerado como satisfactoria. El 9 de mayo ella fue amenazada con tortura, pero a\u00fan se mantuvo firme. Mientras tanto, las doce proposiciones fueron remitidas a la Universidad de Par\u00eds, la cual, comport\u00e1ndose con una simpat\u00eda extravagante por los ingleses, denunci\u00f3 a la Doncella con violentos t\u00e9rminos. Fortalecidos por esta aprobaci\u00f3n, los jueces, que eran cuarenta y siete, tomaron una deliberaci\u00f3n final, y cuarenta y dos de ellos reafirmaron que Juana deber\u00eda ser declarada hereje y derivada al poder civil, en caso en que ella a\u00fan continuase neg\u00e1ndose a retractarse. Una admonici\u00f3n adicional le fue realizada en la prisi\u00f3n el 22 de mayo, pero Juana se mantuvo inquebrantable. Al d\u00eda siguiente fue colocada una estaca en el cementerio de St-Ouen, y ante la presencia de una gran multitud ella fue solemnemente amonestada por \u00faltima vez. Despu\u00e9s de una en\u00e9rgica protesta contra las insultantes reflexiones del predicador acerca de su Rey, Carlos VII, las connotaciones de la escena parecieron finalmente haber hecho mella sobre su mente y su cuerpo agotados por tantas luchas. Su valor le fall\u00f3 por una vez. Ella consinti\u00f3 en firmar una especie de retractaci\u00f3n, pero nunca se sabr\u00e1n cu\u00e1les han sido los t\u00e9rminos precisos de tal retractaci\u00f3n. En la versi\u00f3n oficial del proceso una f\u00f3rmula de retractaci\u00f3n figura incluida, la cual es muy humillante en cada apartado. Se trata de un extenso documento que hubiera llevado media hora para ser le\u00eddo. Lo que fue le\u00eddo en voz alta a Juana y fuera firmado por ella debe haber sido algo bien diferente, seg\u00fan cinco testigos en el juicio de rehabilitaci\u00f3n, incluyendo a Jean Massieu, el oficial que personalmente tuvo a su cargo la lectura en voz alta de dicho documento quien declar\u00f3 que se trat\u00f3 de s\u00f3lo un tema de unas pocas l\u00edneas. A\u00fan as\u00ed, la pobre v\u00edctima no firm\u00f3 incondicionalmente, sino que llanamente declar\u00f3 que ella s\u00f3lo se retractar\u00eda siempre y cuando fuera la Voluntad de Dios. Empero, en virtud de tal concesi\u00f3n, Juana no fue quemada viva entonces, sino que fue conducida nuevamente a prisi\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los ingleses y los Burgundios estaban furiosos, pero Cauchon, al parecer, los aplac\u00f3 dici\u00e9ndoles \u00abYa la tendremos\u00bb. Indudablemente la posici\u00f3n de Juana ser\u00eda ahora, en caso de una reincidencia, peor que antes, dado que una segunda retractaci\u00f3n ya no podr\u00eda salvarla de las llamas. Por otra parte, dado que uno de los puntos acerca del cual ella hab\u00eda sido condenada era la utilizaci\u00f3n de indumentaria masculina, una reiteraci\u00f3n de dichos atuendos constituir\u00edan por s\u00ed mismos una reincidencia en la herej\u00eda, y esto ocurri\u00f3 a los pocos d\u00edas siguientes, obedeciendo, seg\u00fan fuera alegado posteriormente, a una trampa tendida deliberadamente por sus guardias con la connivencia de Cauchon. Juana, ya sea para defender su pudor del agravio y la indignaci\u00f3n, o porque sus prendas femeninas fueron alejadas de ella, o, tal vez, simplemente porque ella estaba agotada de la lucha y estaba convencida de que sus enemigos se hallaban determinados a derramar su sangre bajo cualquier pretexto, una vez m\u00e1s se coloc\u00f3 las vestimentas de var\u00f3n que hab\u00edan sido dejadas adrede en su camino. El final lleg\u00f3 pronto. . El 29 de mayo una corte de treinta y siete jueces decidi\u00f3 un\u00e1nimemente que la Doncella deb\u00eda ser tratada como una hereje reincidente, y esta sentencia fue llevada a cabo al d\u00eda siguiente (30 de mayo de 1431) bajo circunstancias de intenso patetismo. A Juana le dicen, cuando fue visitada por sus jueces temprano por la ma\u00f1ana, primero que hiciera cargo a Cauchon de la responsabilidad de su muerte, acus\u00e1ndolo solemnemente ante Dios, y posteriormente que deber\u00eda declarar que \u00absus voces la hab\u00edan enga\u00f1ado\u00bb Acerca de este \u00faltimo discurso, una duda quedar\u00e1 flotando para siempre. No podemos estar seguros si semejantes palabras llegaron a ser mencionadas y a\u00fan si lo hubieran sido, su significado no es claro. A ella le fue permitido, sin embargo, hacer su confesi\u00f3n y recibir la Comuni\u00f3n. Su comportamiento en la estaca fue suficiente como para conmover hasta las l\u00e1grimas a\u00fan a sus m\u00e1s encarnizados enemigos. Ella pidi\u00f3 un cruz, la cual, luego de que fuera abrazada por ella, fue sostenida ante ella mientras continuamente recitaba el nombre de Jes\u00fas. \u00abHasta el fin,\u00bb -dijo Manchon, el anotador del juicio-, \u00abella declar\u00f3 que sus voces proven\u00edan de Dios y que no la hab\u00edan enga\u00f1ado\u00bb. Despu\u00e9s de su muerte, sus cenizas fueron esparcidas en el Sena.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Veinticuatro a\u00f1os m\u00e1s tarde, una revisi\u00f3n de su juicio, el llamado proc\u00e8s de r\u00e9habilitation, fue abierto en Par\u00eds con el consentimiento de la Santa Sede. El sentimiento popular era entonces muy diferente, y, excluyendo algunas raras excepciones, todos los testigos estaban ansiosos de rendir su tributo a las virtudes y a los dones sobrenaturales de la Doncella. El primer juicio hab\u00eda sido llevado adelante sin referencias al Papa, m\u00e1s a\u00fan hab\u00eda sido realizado a despecho de la apelaci\u00f3n de Santa Juana a la Cabeza de la Iglesia. Luego, una corte de apelaci\u00f3n constituida por el Papa, despu\u00e9s de largas investigaciones y ex\u00e1menes de testigos, reversaron y anularon la sentencia pronunciada por el tribunal local que presid\u00eda Cauchon. La ilegalidad de los procedimientos anteriores fue puesta de manifiesto, lo cual habl\u00f3 bien de la sinceridad de esta nueva investigaci\u00f3n, la cual no ha podido ser hecha sin incluir alg\u00fan grado de reproche tanto sobre el Rey de Francia y la Iglesia en general, al haberse comprobado que hab\u00eda sido plasmada tama\u00f1a injusticia y sufrida por demasiado tiempo como para continuar sin reparaci\u00f3n. A\u00fan antes del juicio de rehabilitaci\u00f3n, observadores mordaces, como por ejemplo Eneas Sylvius Piccolomini (m\u00e1s adelante el Papa P\u00edo II), pese a conservar dudas en lo referente a su misi\u00f3n, hubo discernido algo del celestial car\u00e1cter de la Doncella. En los tiempos de Shakespeare ella era a\u00fan recordada como una bruja, ligada con los esp\u00edritus impuros del infierno, pero una estimaci\u00f3n m\u00e1s justa hab\u00eda empezado a prevalecer a\u00fan en las p\u00e1ginas de la \u00abHistoria de Gran Breta\u00f1a\u00bb de Speed&#8217;s (1611). Para los comienzos del siglo diecinueve, la simpat\u00eda por ella, a\u00fan en Inglaterra, era general. Escritores tales como Southey, Hallam, Sharon Turner, Carlyle, Landor, y por encima de todos, De Quincey, salud\u00f3 a la Doncella con un tributo de respeto que no ha sido superado ni siquiera en su propia tierra nativa. Entre sus compatriotas cat\u00f3licos, ella hab\u00eda sido recordada, a\u00fan en las \u00e9pocas de su vida, como divinamente inspirada.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por \u00faltimo, la causa de su beatificaci\u00f3n fue introducida ante la Santa Sede, en 1869, por Monse\u00f1or Dupanloup, Obispo de Orl\u00e9ans, y, despu\u00e9s de atravesar por todas las instancias y siendo indudablemente confirmada con los requeridos milagros, el proceso finaliz\u00f3 con el decreto publicado por P\u00edo X el 11 de abril de 1909. La Misa y el Oficio de Santa Juana, extra\u00eddo del \u00abCom\u00fan de las V\u00edrgenes\u00bb, con sus \u00abpropias\u00bb oraciones, fue aprobado por la Santa Sede para ser utilizada en la Di\u00f3cesis de Orl\u00e9ans.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(Nota del traductor: Santa Juana fue canonizada en 1920 por el Papa Benedicto XV).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">HERBERT THURSTON<br \/>\nTranscrito por Mark Dittman<br \/>\nTraducido por Christian Longarini\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Selecci\u00f3n de im\u00e1genes: Jos\u00e9 G\u00e1lvez Kr\u00fcger\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En franc\u00e9s Jeanne d&#8217;Arc; com\u00fanmente conocida por sus contempor\u00e1neos como la Pucelle (la \u00abDoncella\u00bb). Nacida en Domremy, Champagne, probablemente el 6 de enero de 1412 y muerta en Rouen, el 30 de mayo de 1431. El pueblo de Domremy estaba situado sobre los confines del territorio que reconoc\u00eda el dominio del Duque de Burgundy, pero &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/santa-juana-de-arco\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abSANTA JUANA DE ARCO\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-25552","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/25552","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=25552"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/25552\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=25552"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=25552"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=25552"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}