{"id":25555,"date":"2016-02-05T17:17:31","date_gmt":"2016-02-05T22:17:31","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/juana-papisa\/"},"modified":"2016-02-05T17:17:31","modified_gmt":"2016-02-05T22:17:31","slug":"juana-papisa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/juana-papisa\/","title":{"rendered":"JUANA PAPISA"},"content":{"rendered":"<p>\n            La leyenda sobre un papa mujer, quien m\u00e1s tarde llev\u00f3 el nombre de Johanna (Juana), apareci\u00f3 por primera vez a mediados del siglo XIII.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<h2>Variaciones de la leyenda<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Primera versi\u00f3n: Jean de Mailly. El primero que parece haber tenido conocimiento de la leyenda fue el cronista dominico Jean de Mailly (Archiv der Gesellschaft fur altere deutsche Geschichte, xii, 17 sq., 469 sq.) de quien otro dominico, Etienne de Bourbon (1261), adopt\u00f3 la historia y la incluy\u00f3 en su trabajo sobre los \u00abSiete dones del Esp\u00edritu Santo\u00bb.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En dicho relato, la supuesta papisa se ubica alrededor del a\u00f1o 1100 y aun no se le pone nombre. La narraci\u00f3n dice que una mujer muy talentosa, vestida como un hombre lleg\u00f3 a ser notario de la Curia, despu\u00e9s cardenal y finalmente Papa; que un d\u00eda esta persona sali\u00f3 a montar y en esta ocasi\u00f3n dio a luz un hijo; que entonces fue atada a la parte posterior de un caballo, arrastrada alrededor de la ciudad, apedreada por la gente hasta morir y enterrada en el sitio mismo donde falleci\u00f3; y que ah\u00ed fue puesta una inscripci\u00f3n que dec\u00eda lo siguiente: \u00abPetre pater patrum papissae prodito partum\u00bb. Durante su mandato, a\u00f1ade la historia, fueron introducidas las t\u00e9mporas, que por eso eran llamadas los \u00abayunos de la papisa\u00bb.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Segunda versi\u00f3n: Mart\u00edn de Troppau. Una versi\u00f3n diferente aparece en la tercera rese\u00f1a de la cr\u00f3nica de Martin de Troppau (Martinus Polonus), insertada posiblemente por el autor y no por un transcriptor posterior. A trav\u00e9s de este muy popular trabajo, la historia lleg\u00f3 a ser mejor conocida en la siguiente forma: Despu\u00e9s de Le\u00f3n IV (847-855) el ingl\u00e9s John de Mainz (Johannes Anglicus, natione Moguntinus) ocup\u00f3 la silla papal dos a\u00f1os, siete meses y cuatro d\u00edas. \u00c9l era, supuestamente, una mujer. En su juventud fue llevada a Atenas con ropas de hombre por su amante y all\u00ed fue tal su avance en el aprendizaje que nadie la igualaba. Lleg\u00f3 a Roma, donde ense\u00f1\u00f3 ciencias y atrajo as\u00ed la atenci\u00f3n de intelectuales. Goz\u00f3 del mayor respeto por su conducta y erudici\u00f3n y finalmente fue seleccionada como Papa, pero, quedando embarazada de uno de sus asistentes de confianza, dio a luz un ni\u00f1o durante una procesi\u00f3n desde San Pedro a Letr\u00e1n, en alg\u00fan lugar entre el Coliseo y San Clemente. Ah\u00ed muri\u00f3 casi de inmediato y se dice que fue enterrada en el mismo sitio. En sus procesiones, los papas siempre evitaban este camino; muchas personas cre\u00edan que los papas hac\u00edan esto por su animadversi\u00f3n a esa desgracia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aqu\u00ed aparece por primera vez el nombre de Johanna (Juana) como el de la supuesta papisa. Mart\u00edn de Troppau hab\u00eda vivido en la Curia como capell\u00e1n y penitenciario del Papa (muri\u00f3 en 1278), raz\u00f3n por la cual su historia papal fue ampliamente le\u00edda y a trav\u00e9s de \u00e9l la leyenda obtuvo aceptaci\u00f3n general. Un manuscrito de su cr\u00f3nica relata de una manera diferente el destino de la supuesta papisa: tras de su alumbramiento Juana fue inmediatamente destituida e hizo penitencia por muchos a\u00f1os. Su hijo, se a\u00f1ade, lleg\u00f3 a ser Obispo de Ostia y la tuvo enterrada ah\u00ed despu\u00e9s de su muerte.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Versiones posteriores. Cr\u00f3nicas posteriores hasta daban el nombre que llevaba de ni\u00f1a; algunas le llaman Agnes, otras Gilberta. Se encuentran m\u00e1s variaciones en los trabajos de diferentes cronistas, por ejemplo en la \u00abCr\u00f3nica Universal de Metz\u00bb, escrita alrededor de 1250 y en ediciones subsecuentes de la \u00abMirabilia Urbis Romae\u00bb del siglo XII (?).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Conforme a \u00e9sta \u00faltima, en una visi\u00f3n le fue dado a escoger a la papisa entre la desgracia temporal y el castigo eterno; ella eligi\u00f3 lo primero y muri\u00f3 durante el parto en la calle.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<h2>Valoraciones temprenas de la leyenda<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aceptaci\u00f3n cr\u00e9dula. En los siglos XIV y XV esta papisa era ya considerada como un personaje hist\u00f3rico, de cuya existencia nadie dudaba. Ten\u00eda su lugar entre los bustos de la Catedral de Siena. Bajo Clemente VIII, y a petici\u00f3n suya, fue transformada en el Papa Zacar\u00edas. El hereje Jan Hus, en la defensa de su falsa doctrina antes del Concilio de Constanza, hizo referencia a la papisa y nadie cuestion\u00f3 el hecho de su existencia. Sin embargo la papisa no se encuentra en el \u00abLiber Pontificalis\u00bb ni entre los retratos de los papas de San Pablo extramuros en Roma.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Valoraci\u00f3n cr\u00edtica. Esta supuesta papisa es por completo un invento de la imaginaci\u00f3n. En el siglo XV, tras el despertar del criticismo hist\u00f3rico, algunos estudiosos como Aeneas Silvius (Espist., I, 30) y Platina (Vitae Pontificum, No. 106) encontraron que la historia no ten\u00eda sustento. Desde el siglo XVI historiadores cat\u00f3licos empezaron a negar la existencia de la papisa, ejemplos de ello fueron Onofrio Panvinio (Vitae Pontificum, Venecia, 1557), (Vitae Pontificum, Venice, 1557), Aventinus (Annales Boiorum, lib. IV), Baronius (Annales ad a. 879, n. 5) y otros.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Valoraci\u00f3n protestante. Tambi\u00e9n algunos protestantes, como Blondel (\u00abJoanna Papissa\u00bb, 1657) y Leibniz (\u00abFlores sparsae in tumulum papissae\u00bb in \u00abBibliotheca Historica\u00bb, G\u00f6ttingen, 1758, 267 sq.) admitieron que la papisa jam\u00e1s existi\u00f3. Sin embargo, numerosos protestantes hicieron uso del mito en sus ataques al papado. Todav\u00eda en el siglo XIX, cuando lo insostenible de la leyenda fue reconocido por historiadores serios, algunos protestantes (e.g. Kist, 1843; Suden, 1831; y Andrea, 1886) intentaron, con un esp\u00edritu anti-romano, probar la existencia de la papisa. Incluso Hase (\u00abKirchengesch.\u00bb, II, 2nd ed., Leipzig, 1895, 81) no pudo reprimir escribir una nota llena de rencor y carente en absoluto de valor hist\u00f3rico sobre este tema.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<h2>Pruebas de su car\u00e1cter m\u00edtico<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las pruebas principales del car\u00e1cter enteramente m\u00edtico de la papisa son:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ninguna fuente hist\u00f3rica contempor\u00e1nea entre las historias de los papas tiene conocimiento de ella; tampoco se hace menci\u00f3n de ella hasta la mitad del siglo XIII. Resulta incre\u00edble que la aparici\u00f3n de una \u00abpapisa\u00bb, si hubiera sido un hecho hist\u00f3rico, no hubiera sido notada por ninguno de los numerosos historiadores de entre los siglos X y XIII.<br \/>\nEn la historia de los papas no hay lugar en donde encaje esta figura legendaria. Entre Le\u00f3n IV y Benedicto III, donde Martinus Polonus la coloca, no es posible insertarla porque Le\u00f3n IV falleci\u00f3 el 17 de julio del a\u00f1o 855 e inmediatamente despu\u00e9s de su muerte Benedicto III fue elegido por el clero y por el pueblo de Roma; solo que a causa del advenimiento de un antipapa en la persona del cardenal depuesto Anastasius, Benedicto III fue consagrado hasta el 29 de septiembre. Existen monedas con las im\u00e1genes de Benedicto III y del emperador Lotario I, quien muri\u00f3 el 28 de septiembre del a\u00f1o 855; por lo tanto, Benedicto III debi\u00f3 haber sido reconocido como Papa antes de esta fecha; el 7 de octubre del a\u00f1o 855, Benedicto III emiti\u00f3 una carta para el monasterio de Corbie. Hinemar, arzobispo de Reims, inform\u00f3 a Nicol\u00e1s I de que un mensajero que hab\u00eda enviado a Le\u00f3n IV se enter\u00f3 de la muerte de este Papa y por lo tanto dirigi\u00f3 su petici\u00f3n a Benedicto III, quien la resolvi\u00f3 (Hinemar, ep. xl in P.L., CXXXVI, 85). Todas esos testigos prueban que las fechas dadas en las vidas de Le\u00f3n IV y Benedicto III eran correctas y que no hubo interrupci\u00f3n de la l\u00ednea de sucesi\u00f3n entre estos dos papas, de modo que en este lugar no hay espacio para la supuesta papisa.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">M\u00e1s adelante es a\u00fan menos probable que una papisa pudiera insertarse en la lista de papas cercanos al a\u00f1o 1100, entre V\u00edctor III (1087) y Urbano II (1088-1099) o Pascual II (1099-1110) como se sugiere en la cr\u00f3nica de Jean de Mailly.<br \/>\nORIGEN DE LA LEYENDA\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta leyenda de una papisa romana parece haber tenido una contraparte previa en Constantinopla. En efecto, en su carta a Miguel Caerularius (1053), Le\u00f3n IX dice que \u00e9l no creer\u00eda lo que hab\u00eda o\u00eddo, refiri\u00e9ndose a que la Iglesia de Constantinopla ya hab\u00eda visto eunucos, de hecho una mujer, en su silla episcopal (Mansi \u00abConcil.\u00bb, XIX, 635 sq.).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Respecto al origen en s\u00ed de la leyenda de la Papisa Juana, se han establecido diferentes hip\u00f3tesis.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Bellarmine (De Romano Pontifice, III, 24) cree que la historia fue llevada desde Constantinopla a Roma.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Baronius (Annales ad a., 879, n. 5) conjetura que la muy criticada debilidad afeminada del Papa Juan VIII (872-882) en su trato con los griegos pudo dar lugar a la historia. Mai ha mostrado (Nova Collectio Patr., I, Proleg., xlvii) que Proteo de Constantinopla (De Spir. Sanct. Myst., lxxxix) en tres ocasiones se refiere enf\u00e1ticamente a este Papa como \u00abel viril\u00bb, como quit\u00e1ndole el estigma de afeminado.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otros historiadores apuntan a la degradaci\u00f3n del papado en el siglo X, cuando adem\u00e1s tantos papas llevaron el nombre de Juan; parec\u00eda por lo tanto un nombre ideal para la legendaria papisa.. De este modo Aventinus ve en la historia una s\u00e1tira a Juan IX; Blondel, una s\u00e1tira a Juan XI; Panvinio (notae ad Platinam, De vitis Rom. Pont.) la aplica a Juan XII, mientras que Leander (Kirkengesch., II, 200) la entiende como aplicable en general a la venenosa influencia femenina que durante el siglo X hubo sobre el papado.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otros investigadores se esforzaron por encontrar en varios acontecimientos y reportes una base definitiva para el origen de la leyenda. Leo Allantius (Diss. Fab. de Joanna Papissa) la relacion\u00f3 con la falsa profetisa Theota, condenada en el S\u00ednodo de Mainz (847); Leibniz revivi\u00f3 la historia de un supuesto obispo Johannes Anglicus que lleg\u00f3 a Roma y ah\u00ed fue reconocido como mujer. La leyenda tambi\u00e9n fue relacionada con los Pseudodecretos Isidorianos, por estudiosos como Karl Blascus (\u00abDiatribe de Joanna Papissa\u00bb, Naples, 1779) y Gfr\u00f6rer (Kirchengesch., iii, 978).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La explicaci\u00f3n de D\u00f6llinger ha encontrado en general mayor aprobaci\u00f3n (\u00abPapstfabeln\u00bb, Munich, 1863, 7-45). \u00c9l reconoce que la leyenda de la Papisa Juana es un vestigio de alguna tradici\u00f3n del folklore romano ligada originalmente con ciertos monumentos antiguos y costumbres peculiares. Una antigua estatua descubierta en tiempos de Sixto V en una calle cercana al Coliseo, la cu\u00e1l muestra una figura con un ni\u00f1o, fue considerada por el pueblo como la representaci\u00f3n de la papisa. En la misma calle fue descubierto un monumento con una inscripci\u00f3n, al final de la cu\u00e1l aparece la bien conocida f\u00f3rmula P.P.P. (proprie pecuni\u00e2 posuit) junto con un nombre con prefijo que dice: Pap. (?Papirius) pater patrum. Esto pudo f\u00e1cilmente haber dado origen a la inscripci\u00f3n mencionada por Jean de Mailly (ver arriba). Tambi\u00e9n se observaba que el papa en procesi\u00f3n solemne no transitaba por esta calle (quiz\u00e1s porque era muy angosta). M\u00e1s adelante se destac\u00f3 con ocasi\u00f3n de la inauguraci\u00f3n formal de la Bas\u00edlica de Letr\u00e1n que el reci\u00e9n electo Papa siempre estuvo sentado en una silla de m\u00e1rmol. Esta silla era un antiguo mueble de ba\u00f1o de los que hab\u00eda tantos en Roma.; el Papa la us\u00f3 realmente para descansar. Pero la imaginaci\u00f3n popular llev\u00f3 a pensar que as\u00ed se probaba el sexo del Papa, con el fin de evitar que, de ah\u00ed en adelante, una mujer alcanzara el Trono de San Pedro.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Explicaciones equivocadas &#8211; como las que con frecuencia fueron inventadas en la Edad Media ligadas con monumentos antiguos &#8211; y la imaginaci\u00f3n popular fueron las originalmente responsables del mito de \u00abLa Papisa Juana\u00bb que cronistas acr\u00edticos, desde mediados del siglo XIII, dignificaron al consignarlo en sus p\u00e1ginas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">J.P. KIRSCH<br \/>\nTranscrito por Marie Jutras.<br \/>\nTraducido por Eladio Megch\u00fan.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Selecci\u00f3n de im\u00e1genes: Jos\u00e9 G\u00e1lvez Kr\u00fcger\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La leyenda sobre un papa mujer, quien m\u00e1s tarde llev\u00f3 el nombre de Johanna (Juana), apareci\u00f3 por primera vez a mediados del siglo XIII. Variaciones de la leyenda Primera versi\u00f3n: Jean de Mailly. 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