{"id":25556,"date":"2016-02-05T17:17:35","date_gmt":"2016-02-05T22:17:35","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/jubileo-de-la-misericordia-bula-de-convocacion\/"},"modified":"2016-02-05T17:17:35","modified_gmt":"2016-02-05T22:17:35","slug":"jubileo-de-la-misericordia-bula-de-convocacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/jubileo-de-la-misericordia-bula-de-convocacion\/","title":{"rendered":"JUBILEO DE LA MISERICORDIA: BULA DE CONVOCACION"},"content":{"rendered":"<p><p style=\"text-align: justify;\">Misericordiae Vultus\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">BULA DE CONVOCACI\u00d3N<br \/>\nDEL JUBILEO EXTRAORDINARIO<br \/>\nDE LA MISERICORDIA\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">FRANCISCO<br \/>\nOBISPO DE ROMA<br \/>\nSIERVO DE LOS SIERVOS DE DIOS<br \/>\nA CUANTOS LEAN ESTA CARTA<br \/>\nGRACIA, MISERICORDIA Y PAZ\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<h2>Contenido<\/h2>\n<ul>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-1\">1 Jesucristo es el rostro de la misericordia del Padre<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-2\">2 Siempre tenemos necesidad de contemplar el misterio de la misericordia<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-3\">3 Hay momentos en los que de un modo mucho m\u00e1s intenso estamos llamados a tener la mirada fija en la misericordia para poder ser tambi\u00e9n nosotros mismos signo eficaz del obrar del Padre<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-4\">4 He escogido la fecha del 8 de diciembre por su gran significado en la historia reciente de la Iglesia<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-5\">5 El A\u00f1o jubilar se concluir\u00e1 en la solemnidad lit\u00fargica de Jesucristo Rey del Universo, el 20 de noviembre de 2016<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-6\">6 \u00ab\u2005Es propio de Dios usar misericordia y especialmente en esto se manifiesta su omnipotencia\u2005\u00bb.[5]<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-7\">7 \u201cEterna es su misericordia\u201d<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-8\">8 Con la mirada fija en Jes\u00fas y en su rostro misericordioso podemos percibir el amor de la Sant\u00edsima Trinidad<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-9\">9 En las par\u00e1bolas dedicadas a la misericordia, Jes\u00fas revela la naturaleza de Dios como la de un Padre que jam\u00e1s se da por vencido hasta tanto no haya disuelto el pecado y superado el rechazo con la compasi\u00f3n y la misericordia<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-10\">10 La misericordia es la viga maestra que sostiene la vida de la Iglesia. Todo en su acci\u00f3n pastoral deber\u00eda estar revestido por la ternura con la que se dirige a los creyentes; nada en su anuncio y en su testimonio hacia el mundo puede carecer de misericordia<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-11\">11 No podemos olvidar la gran ense\u00f1anza que san Juan Pablo II ofreci\u00f3 en su segunda enc\u00edclica Dives in misericordia, que en su momento lleg\u00f3 sin ser esperada y tom\u00f3 a muchos por sorpresa en raz\u00f3n del tema que afrontaba<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-12\">12 La Iglesia tiene la misi\u00f3n de anunciar la misericordia de Dios, coraz\u00f3n palpitante del Evangelio, que por su medio debe alcanzar la mente y el coraz\u00f3n de toda persona<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-13\">13 Queremos vivir este A\u00f1o Jubilar a la luz de la palabra del Se\u00f1or: Misericordiosos como el Padre<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-14\">14 La peregrinaci\u00f3n es un signo peculiar en el A\u00f1o Santo, porque es imagen del camino que cada persona realiza en su existencia<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-15\">15 En este A\u00f1o Santo, podremos realizar la experiencia de abrir el coraz\u00f3n a cuantos viven en las m\u00e1s contradictorias periferias existenciales, que con frecuencia el mundo moderno dram\u00e1ticamente crea<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-16\">16 En el Evangelio de Lucas encontramos otro aspecto importante para vivir con fe el Jubileo<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-17\">17 La Cuaresma de este A\u00f1o Jubilar sea vivida con mayor intensidad, como momento fuerte para celebrar y experimentar la misericordia de Dios<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-18\">18 Durante la Cuaresma de este A\u00f1o Santo tengo la intenci\u00f3n de enviar los Misioneros de la Misericordia<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-19\">19 La palabra del perd\u00f3n pueda llegar a todos y la llamada a experimentar la misericordia no deje a ninguno indiferente<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-20\">20 No ser\u00e1 in\u00fatil en este contexto recordar la relaci\u00f3n existente entre justicia y misericordia<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-21\">21 La misericordia no es contraria a la justicia sino que expresa el comportamiento de Dios hacia el pecador, ofreci\u00e9ndole una ulterior posibilidad para examinarse, convertirse y creer<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-22\">22 El Jubileo lleva tambi\u00e9n consigo la referencia a la indulgencia. En el A\u00f1o Santo de la Misericordia ella adquiere una relevancia particular<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-23\">23 La misericordia posee un valor que sobrepasa los confines de la Iglesia. Ella nos relaciona con el juda\u00edsmo y el islam, que la consideran uno de los atributos m\u00e1s calificativos de Dios<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-24\">24 El pensamiento se dirige ahora a la Madre de la Misericordia. La dulzura de su mirada nos acompa\u00f1e en este A\u00f1o Santo, para que todos podamos redescubrir la alegr\u00eda de la ternura de Dios<\/li>\n<\/ul>\n<h2>Jesucristo es el rostro de la misericordia del Padre<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">El misterio de la fe cristiana parece encontrar su s\u00edntesis en esta palabra. Ella se ha vuelto viva, visible y ha alcanzado su culmen en Jes\u00fas de Nazaret. El Padre, \u00ab\u2005rico en misericordia\u2005\u00bb (Ef 2,4), despu\u00e9s de haber revelado su nombre a Mois\u00e9s como \u00ab\u2005Dios compasivo y misericordioso, lento a la ira, y pr\u00f3digo en amor y fidelidad\u2005\u00bb (Ex 34,6) no ha cesado de dar a conocer en varios modos y en tantos momentos de la historia su naturaleza divina. En la \u00ab\u2005plenitud del tiempo\u2005\u00bb (Gal 4,4), cuando todo estaba dispuesto seg\u00fan su plan de salvaci\u00f3n, \u00c9l envi\u00f3 a su Hijo nacido de la Virgen Mar\u00eda para revelarnos de manera definitiva su amor. Quien lo ve a \u00c9l ve al Padre (cfr Jn 14,9). Jes\u00fas de Nazaret con su palabra, con sus gestos y con toda su persona[1] revela la misericordia de Dios.\n<\/p>\n<h2>Siempre tenemos necesidad de contemplar el misterio de la misericordia<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es fuente de alegr\u00eda, de serenidad y de paz. Es condici\u00f3n para nuestra salvaci\u00f3n. Misericordia: es la palabra que revela el misterio de la Sant\u00edsima Trinidad. Misericordia: es el acto \u00faltimo y supremo con el cual Dios viene a nuestro encuentro. Misericordia: es la ley fundamental que habita en el coraz\u00f3n de cada persona cuando mira con ojos sinceros al hermano que encuentra en el camino de la vida. Misericordia: es la v\u00eda que une Dios y el hombre, porque abre el coraz\u00f3n a la esperanza de ser amados para siempre no obstante el l\u00edmite de nuestro pecado.\n<\/p>\n<h2>Hay momentos en los que de un modo mucho m\u00e1s intenso estamos llamados a tener la mirada fija en la misericordia para poder ser tambi\u00e9n nosotros mismos signo eficaz del obrar del Padre<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es por esto que he anunciado un Jubileo Extraordinario de la Misericordia como tiempo propicio para la Iglesia, para que haga m\u00e1s fuerte y eficaz el testimonio de los creyentes.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El A\u00f1o Santo se abrir\u00e1 el 8 de diciembre de 2015, solemnidad de la Inmaculada Concepci\u00f3n. Esta fiesta lit\u00fargica indica el modo de obrar de Dios desde los albores de nuestra historia. Despu\u00e9s del pecado de Ad\u00e1n y Eva, Dios no quiso dejar la humanidad en soledad y a merced del mal. Por esto pens\u00f3 y quiso a Mar\u00eda santa e inmaculada en el amor (cfr Ef 1,4), para que fuese la Madre del Redentor del hombre. Ante la gravedad del pecado, Dios responde con la plenitud del perd\u00f3n. La misericordia siempre ser\u00e1 m\u00e1s grande que cualquier pecado y nadie podr\u00e1 poner un l\u00edmite al amor de Dios que perdona. En la fiesta de la Inmaculada Concepci\u00f3n tendr\u00e9 la alegr\u00eda de abrir la Puerta Santa. En esta ocasi\u00f3n ser\u00e1 una Puerta de la Misericordia, a trav\u00e9s de la cual cualquiera que entrar\u00e1 podr\u00e1 experimentar el amor de Dios que consuela, que perdona y ofrece esperanza.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El domingo siguiente, III de Adviento, se abrir\u00e1 la Puerta Santa en la Catedral de Roma, la Bas\u00edlica de San Juan de Letr\u00e1n. Sucesivamente se abrir\u00e1 la Puerta Santa en las otras Bas\u00edlicas Papales. Para el mismo domingo establezco que en cada Iglesia particular, en la Catedral que es la Iglesia Madre para todos los fieles, o en la Concatedral o en una iglesia de significado especial se abra por todo el A\u00f1o Santo una id\u00e9ntica Puerta de la Misericordia. A juicio del Ordinario, ella podr\u00e1 ser abierta tambi\u00e9n en los Santuarios, meta de tantos peregrinos que en estos lugares santos con frecuencia son tocados en el coraz\u00f3n por la gracia y encuentran el camino de la conversi\u00f3n. Cada Iglesia particular, entonces, estar\u00e1 directamente comprometida a vivir este A\u00f1o Santo como un momento extraordinario de gracia y de renovaci\u00f3n espiritual. El Jubileo, por tanto, ser\u00e1 celebrado en Roma as\u00ed como en las Iglesias particulares como signo visible de la comuni\u00f3n de toda la Iglesia.\n<\/p>\n<h2>He escogido la fecha del 8 de diciembre por su gran significado en la historia reciente de la Iglesia<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">En efecto, abrir\u00e9 la Puerta Santa en el quincuag\u00e9simo aniversario de la conclusi\u00f3n del Concilio Ecum\u00e9nico Vaticano II. La Iglesia siente la necesidad de mantener vivo este evento. Para ella iniciaba un nuevo periodo de su historia. Los Padres reunidos en el Concilio hab\u00edan percibido intensamente, como un verdadero soplo del Esp\u00edritu, la exigencia de hablar de Dios a los hombres de su tiempo en un modo m\u00e1s comprensible. Derrumbadas las murallas que por mucho tiempo hab\u00edan recluido la Iglesia en una ciudadela privilegiada, hab\u00eda llegado el tiempo de anunciar el Evangelio de un modo nuevo. Una nueva etapa en la evangelizaci\u00f3n de siempre. Un nuevo compromiso para todos los cristianos de testimoniar con mayor entusiasmo y convicci\u00f3n la propia fe. La Iglesia sent\u00eda la responsabilidad de ser en el mundo signo vivo del amor del Padre.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Vuelven a la mente las palabras cargadas de significado que san Juan XXIII pronunci\u00f3 en la apertura del Concilio para indicar el camino a seguir: \u00ab\u2005En nuestro tiempo, la Esposa de Cristo prefiere usar la medicina de la misericordia y no empu\u00f1ar las armas de la severidad \u2026 La Iglesia Cat\u00f3lica, al elevar por medio de este Concilio Ecum\u00e9nico la antorcha de la verdad cat\u00f3lica, quiere mostrarse madre amable de todos, benigna, paciente, llena de misericordia y de bondad para con los hijos separados de ella\u2005\u00bb.[2] En el mismo horizonte se colocaba tambi\u00e9n el beato Pablo VI quien, en la Conclusi\u00f3n del Concilio, se expresaba de esta manera: \u00ab\u2005Queremos m\u00e1s bien notar c\u00f3mo la religi\u00f3n de nuestro Concilio ha sido principalmente la caridad\u2005\u2026 La antigua historia del samaritano ha sido la pauta de la espiritualidad del Concilio \u2026 Una corriente de afecto y admiraci\u00f3n se ha volcado del Concilio hacia el mundo moderno. Ha reprobado los errores, s\u00ed, porque lo exige, no menos la caridad que la verdad, pero, para las personas, s\u00f3lo invitaci\u00f3n, respeto y amor. El Concilio ha enviado al mundo contempor\u00e1neo en lugar de deprimentes diagn\u00f3sticos, remedios alentadores, en vez de funestos presagios, mensajes de esperanza: sus valores no s\u00f3lo han sido respetados sino honrados, sostenidos sus incesantes esfuerzos, sus aspiraciones, purificadas y bendecidas\u2005\u2026 Otra cosa debemos destacar a\u00fan: toda esta riqueza doctrinal se vuelca en una \u00fanica direcci\u00f3n: servir al hombre. Al hombre en todas sus condiciones, en todas sus debilidades, en todas sus necesidades\u2005\u00bb.[3]\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con estos sentimientos de agradecimiento por cuanto la Iglesia ha recibido y de responsabilidad por la tarea que nos espera, atravesaremos la Puerta Santa, en la plena confianza de sabernos acompa\u00f1ados por la fuerza del Se\u00f1or Resucitado que continua sosteniendo nuestra peregrinaci\u00f3n. El Esp\u00edritu Santo que conduce los pasos de los creyentes para que cooperen en la obra de salvaci\u00f3n realizada por Cristo, sea gu\u00eda y apoyo del Pueblo de Dios para ayudarlo a contemplar el rostro de la misericordia.[4]\n<\/p>\n<h2>El A\u00f1o jubilar se concluir\u00e1 en la solemnidad lit\u00fargica de Jesucristo Rey del Universo, el 20 de noviembre de 2016<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">En ese d\u00eda, cerrando la Puerta Santa, tendremos ante todo sentimientos de gratitud y de reconocimiento hacia la Sant\u00edsima Trinidad por habernos concedido un tiempo extraordinario de gracia. Encomendaremos la vida de la Iglesia, la humanidad entera y el inmenso cosmos a la Se\u00f1or\u00eda de Cristo, esperando que derrame su misericordia como el roc\u00edo de la ma\u00f1ana para una fecunda historia, todav\u00eda por construir con el compromiso de todos en el pr\u00f3ximo futuro. \u00a1C\u00f3mo deseo que los a\u00f1os por venir est\u00e9n impregnados de misericordia para poder ir al encuentro de cada persona llevando la bondad y la ternura de Dios! A todos, creyentes y lejanos, pueda llegar el b\u00e1lsamo de la misericordia como signo del Reino de Dios que est\u00e1 ya presente en medio de nosotros.\n<\/p>\n<h2>\u00ab\u2005Es propio de Dios usar misericordia y especialmente en esto se manifiesta su omnipotencia\u2005\u00bb.[5]<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las palabras de santo Tom\u00e1s de Aquino muestran cu\u00e1nto la misericordia divina no sea en absoluto un signo de debilidad, sino m\u00e1s bien la cualidad de la omnipotencia de Dios. Es por esto que la liturgia, en una de las colectas m\u00e1s antiguas, invita a orar diciendo: \u00ab\u2005Oh Dios que revelas tu omnipotencia sobre todo en la misericordia y el perd\u00f3n\u2005\u00bb.[6] Dios ser\u00e1 siempre para la humanidad como Aquel que est\u00e1 presente, cercano, providente, santo y misericordioso.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cPaciente y misericordioso\u201d es el binomio que a menudo aparece en el Antiguo Testamento para describir la naturaleza de Dios. Su ser misericordioso se constata concretamente en tantas acciones de la historia de la salvaci\u00f3n donde su bondad prevalece por encima del castigo y la destrucci\u00f3n. Los Salmos, en modo particular, destacan esta grandeza del proceder divino: \u00ab\u2005\u00c9l perdona todas tus culpas, y cura todas tus dolencias; rescata tu vida del sepulcro, te corona de gracia y de misericordia\u2005\u00bb (103,3-4). De una manera a\u00fan m\u00e1s expl\u00edcita, otro Salmo testimonia los signos concretos de su misericordia: \u00ab\u2005\u00c9l Se\u00f1or libera a los cautivos, abre los ojos de los ciegos y levanta al ca\u00eddo; el Se\u00f1or protege a los extranjeros y sustenta al hu\u00e9rfano y a la viuda; el Se\u00f1or ama a los justos y entorpece el camino de los malvados\u2005\u00bb (146,7-9). Por \u00faltimo, he aqu\u00ed otras expresiones del salmista: \u00ab\u2005El Se\u00f1or sana los corazones afligidos y les venda sus heridas. [\u2026] El Se\u00f1or sostiene a los humildes y humilla a los malvados hasta el polvo\u2005\u00bb (147,3.6). As\u00ed pues, la misericordia de Dios no es una idea abstracta, sino una realidad concreta con la cual \u00c9l revela su amor, que es como el de un padre o una madre que se conmueven en lo m\u00e1s profundo de sus entra\u00f1as por el propio hijo. Vale decir que se trata realmente de un amor \u201cvisceral\u201d. Proviene desde lo m\u00e1s \u00edntimo como un sentimiento profundo, natural, hecho de ternura y compasi\u00f3n, de indulgencia y de perd\u00f3n.\n<\/p>\n<h2>\u201cEterna es su misericordia\u201d<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es el estribillo que acompa\u00f1a cada verso del Salmo 136 mientras se narra la historia de la revelaci\u00f3n de Dios. En raz\u00f3n de la misericordia, todas las vicisitudes del Antiguo Testamento est\u00e1n cargadas de un profundo valor salv\u00edfico. La misericordia hace de la historia de Dios con Israel una historia de salvaci\u00f3n. Repetir continuamente \u201cEterna es su misericordia\u201d, como lo hace el Salmo, parece un intento por romper el c\u00edrculo del espacio y del tiempo para introducirlo todo en el misterio eterno del amor. Es como si se quisiera decir que no solo en la historia, sino por toda la eternidad el hombre estar\u00e1 siempre bajo la mirada misericordiosa del Padre. No es casual que el pueblo de Israel haya querido integrar este Salmo, el grande hallel como es conocido, en las fiestas lit\u00fargicas m\u00e1s importantes.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Antes de la Pasi\u00f3n Jes\u00fas or\u00f3 con este Salmo de la misericordia. Lo atestigua el evangelista Mateo cuando dice que \u00ab\u2005despu\u00e9s de haber cantado el himno\u2005\u00bb (26,30), Jes\u00fas con sus disc\u00edpulos salieron hacia el Monte de los Olivos. Mientras institu\u00eda la Eucarist\u00eda, como memorial perenne de \u00c9l y de su Pascua, puso simb\u00f3licamente este acto supremo de la Revelaci\u00f3n a la luz de la misericordia. En este mismo horizonte de la misericordia, Jes\u00fas vivi\u00f3 su pasi\u00f3n y muerte, consciente del gran misterio del amor de Dios que se habr\u00eda de cumplir en la cruz. Saber que Jes\u00fas mismo hizo oraci\u00f3n con este Salmo, lo hace para nosotros los cristianos a\u00fan m\u00e1s importante y nos compromete a incorporar este estribillo en nuestra oraci\u00f3n de alabanza cotidiana: \u201cEterna es su misericordia\u201d.\n<\/p>\n<h2>Con la mirada fija en Jes\u00fas y en su rostro misericordioso podemos percibir el amor de la Sant\u00edsima Trinidad<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">La misi\u00f3n que Jes\u00fas ha recibido del Padre ha sido la de revelar el misterio del amor divino en plenitud. \u00ab\u2005Dios es amor\u2005\u00bb (1 Jn 4,8.16), afirma por la primera y \u00fanica vez en toda la Sagrada Escritura el evangelista Juan. Este amor se ha hecho ahora visible y tangible en toda la vida de Jes\u00fas. Su persona no es otra cosa sino amor. Un amor que se dona gratuitamente. Sus relaciones con las personas que se le acercan dejan ver algo \u00fanico e irrepetible. Los signos que realiza, sobre todo hacia los pecadores, hacia las personas pobres, excluidas, enfermas y sufrientes llevan consigo el distintivo de la misericordia. En \u00c9l todo habla de misericordia. Nada en \u00c9l es falto de compasi\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Jes\u00fas, ante la multitud de personas que lo segu\u00edan, viendo que estaban cansadas y extenuadas, p\u00e9rdidas y sin gu\u00eda, sinti\u00f3 desde lo profundo del coraz\u00f3n una intensa compasi\u00f3n por ellas (cfr Mt 9,36). A causa de este amor compasivo cur\u00f3 los enfermos que le presentaban (cfr Mt 14,14) y con pocos panes y peces calm\u00f3 el hambre de grandes muchedumbres (cfr Mt 15,37). Lo que mov\u00eda a Jes\u00fas en todas las circunstancias no era sino la misericordia, con la cual le\u00eda el coraz\u00f3n de los interlocutores y respond\u00eda a sus necesidades m\u00e1s reales. Cuando encontr\u00f3 la viuda de Naim, que llevaba su \u00fanico hijo al sepulcro, sinti\u00f3 gran compasi\u00f3n por el inmenso dolor de la madre en l\u00e1grimas, y le devolvi\u00f3 a su hijo resucit\u00e1ndolo de la muerte (cfr Lc 7,15). Despu\u00e9s de haber liberado el endemoniado de Gerasa, le conf\u00eda esta misi\u00f3n: \u00ab\u2005Anuncia todo lo que el Se\u00f1or te ha hecho y la misericordia que ha obrado contigo\u2005\u00bb (Mc 5,19). Tambi\u00e9n la vocaci\u00f3n de Mateo se coloca en el horizonte de la misericordia. Pasando delante del banco de los impuestos, los ojos de Jes\u00fas se posan sobre los de Mateo. Era una mirada cargada de misericordia que perdonaba los pecados de aquel hombre y, venciendo la resistencia de los otros disc\u00edpulos, lo escoge a \u00e9l, el pecador y publicano, para que sea uno de los Doce. San Beda el Venerable, comentando esta escena del Evangelio, escribi\u00f3 que Jes\u00fas mir\u00f3 a Mateo con amor misericordioso y lo eligi\u00f3: miserando atque eligendo.[7] Siempre me ha cautivado esta expresi\u00f3n, tanto que quise hacerla mi propio lema.\n<\/p>\n<h2>En las par\u00e1bolas dedicadas a la misericordia, Jes\u00fas revela la naturaleza de Dios como la de un Padre que jam\u00e1s se da por vencido hasta tanto no haya disuelto el pecado y superado el rechazo con la compasi\u00f3n y la misericordia<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Conocemos estas par\u00e1bolas; tres en particular: la de la oveja perdida y de la moneda extraviada, y la del padre y los dos hijos (cfr Lc 15,1-32). En estas par\u00e1bolas, Dios es presentado siempre lleno de alegr\u00eda, sobre todo cuando perdona. En ellas encontramos el n\u00facleo del Evangelio y de nuestra fe, porque la misericordia se muestra como la fuerza que todo vence, que llena de amor el coraz\u00f3n y que consuela con el perd\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De otra par\u00e1bola, adem\u00e1s, podemos extraer una ense\u00f1anza para nuestro estilo de vida cristiano. Provocado por la pregunta de Pedro acerca de cu\u00e1ntas veces fuese necesario perdonar, Jes\u00fas responde: \u00ab\u2005No te digo hasta siete, sino hasta setenta veces siete\u2005\u00bb (Mt 18,22) y pronunci\u00f3 la par\u00e1bola del \u201csiervo despiadado\u201d. Este, llamado por el patr\u00f3n a restituir una grande suma, le suplica de rodillas y el patr\u00f3n le condona la deuda. Pero inmediatamente encuentra otro siervo como \u00e9l que le deb\u00eda unos pocos cent\u00e9simos, el cual le suplica de rodillas que tenga piedad, pero \u00e9l se niega y lo hace encarcelar. Entonces el patr\u00f3n, advertido del hecho, se irrita mucho y volviendo a llamar aquel siervo le dice: \u00ab\u2005\u00bfNo deb\u00edas tambi\u00e9n t\u00fa tener compasi\u00f3n de tu compa\u00f1ero, como yo me compadec\u00ed de ti?\u2005\u00bb (Mt 18,33). Y Jes\u00fas concluye: \u00ab\u2005Lo mismo har\u00e1 tambi\u00e9n mi Padre celestial con ustedes, si no perdonan de coraz\u00f3n a sus hermanos\u2005\u00bb (Mt 18,35).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La par\u00e1bola ofrece una profunda ense\u00f1anza a cada uno de nosotros. Jes\u00fas afirma que la misericordia no es solo el obrar del Padre, sino que ella se convierte en el criterio para saber qui\u00e9nes son realmente sus verdaderos hijos. As\u00ed entonces, estamos llamados a vivir de misericordia, porque a nosotros en primer lugar se nos ha aplicado misericordia. El perd\u00f3n de las ofensas deviene la expresi\u00f3n m\u00e1s evidente del amor misericordioso y para nosotros cristianos es un imperativo del que no podemos prescindir. \u00a1C\u00f3mo es dif\u00edcil muchas veces perdonar! Y, sin embargo, el perd\u00f3n es el instrumento puesto en nuestras fr\u00e1giles manos para alcanzar la serenidad del coraz\u00f3n. Dejar caer el rencor, la rabia, la violencia y la venganza son condiciones necesarias para vivir felices. Acojamos entonces la exhortaci\u00f3n del Ap\u00f3stol: \u00ab\u2005No permitan que la noche los sorprenda enojados\u2005\u00bb (Ef 4,26). Y sobre todo escuchemos la palabra de Jes\u00fas que ha se\u00f1alado la misericordia como ideal de vida y como criterio de credibilidad de nuestra fe. \u00ab\u2005Dichosos los misericordiosos, porque encontrar\u00e1n misericordia\u2005\u00bb (Mt 5,7) es la bienaventuranza en la que hay que inspirarse durante este A\u00f1o Santo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como se puede notar, la misericordia en la Sagrada Escritura es la palabra clave para indicar el actuar de Dios hacia nosotros. \u00c9l no se limita a afirmar su amor, sino que lo hace visible y tangible. El amor, despu\u00e9s de todo, nunca podr\u00e1 ser una palabra abstracta. Por su misma naturaleza es vida concreta: intenciones, actitudes, comportamientos que se verifican en el vivir cotidiano. La misericordia de Dios es su responsabilidad por nosotros. \u00c9l se siente responsable, es decir, desea nuestro bien y quiere vernos felices, colmados de alegr\u00eda y serenos. Es sobre esta misma amplitud de onda que se debe orientar el amor misericordioso de los cristianos. Como ama el Padre, as\u00ed aman los hijos. Como \u00c9l es misericordioso, as\u00ed estamos nosotros llamados a ser misericordiosos los unos con los otros.\n<\/p>\n<h2>La misericordia es la viga maestra que sostiene la vida de la Iglesia. Todo en su acci\u00f3n pastoral deber\u00eda estar revestido por la ternura con la que se dirige a los creyentes; nada en su anuncio y en su testimonio hacia el mundo puede carecer de misericordia<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">La credibilidad de la Iglesia pasa a trav\u00e9s del camino del amor misericordioso y compasivo. La Iglesia \u00ab\u2005vive un deseo inagotable de brindar misericordia\u2005\u00bb.[8] Tal vez por mucho tiempo nos hemos olvidado de indicar y de andar por la v\u00eda de la misericordia. Por una parte, la tentaci\u00f3n de pretender siempre y solamente la justicia ha hecho olvidar que ella es el primer paso, necesario e indispensable; la Iglesia no obstante necesita ir m\u00e1s lejos para alcanzar una meta m\u00e1s alta y m\u00e1s significativa. Por otra parte, es triste constatar c\u00f3mo la experiencia del perd\u00f3n en nuestra cultura se desvanece cada vez m\u00e1s. Incluso la palabra misma en algunos momentos parece evaporarse. Sin el testimonio del perd\u00f3n, sin embargo, queda solo una vida infecunda y est\u00e9ril, como si se viviese en un desierto desolado. Ha llegado de nuevo para la Iglesia el tiempo de encargarse del anuncio alegre del perd\u00f3n. Es el tiempo de retornar a lo esencial para hacernos cargo de las debilidades y dificultades de nuestros hermanos. El perd\u00f3n es una fuerza que resucita a una vida nueva e infunde el valor para mirar el futuro con esperanza.\n<\/p>\n<h2>No podemos olvidar la gran ense\u00f1anza que san Juan Pablo II ofreci\u00f3 en su segunda enc\u00edclica Dives in misericordia, que en su momento lleg\u00f3 sin ser esperada y tom\u00f3 a muchos por sorpresa en raz\u00f3n del tema que afrontaba<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dos pasajes en particular quiero recordar. Ante todo, el santo Papa hac\u00eda notar el olvido del tema de la misericordia en la cultura presente: \u00ab\u2005La mentalidad contempor\u00e1nea, quiz\u00e1s en mayor medida que la del hombre del pasado, parece oponerse al Dios de la misericordia y tiende adem\u00e1s a orillar de la vida y arrancar del coraz\u00f3n humano la idea misma de la misericordia. La palabra y el concepto de misericordia parecen producir una cierta desaz\u00f3n en el hombre, quien, gracias a los adelantos tan enormes de la ciencia y de la t\u00e9cnica, como nunca fueron conocidos antes en la historia, se ha hecho due\u00f1o y ha dominado la tierra mucho m\u00e1s que en el pasado (cfr Gn 1,28). Tal dominio sobre la tierra, entendido tal vez unilateral y superficialmente, parece no dejar espacio a la misericordia \u2026 Debido a esto, en la situaci\u00f3n actual de la Iglesia y del mundo, muchos hombres y muchos ambientes guiados por un vivo sentido de fe se dirigen, yo dir\u00eda casi espont\u00e1neamente, a la misericordia de Dios\u2005\u00bb.[9]\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Adem\u00e1s, san Juan Pablo II motivaba con estas palabras la urgencia de anunciar y testimoniar la misericordia en el mundo contempor\u00e1neo: \u00ab\u2005Ella est\u00e1 dictada por el amor al hombre, a todo lo que es humano y que, seg\u00fan la intuici\u00f3n de gran parte de los contempor\u00e1neos, est\u00e1 amenazado por un peligro inmenso. El misterio de Cristo &#8230; me obliga al mismo tiempo a proclamar la misericordia como amor compasivo de Dios, revelado en el mismo misterio de Cristo. Ello me obliga tambi\u00e9n a recurrir a tal misericordia y a implorarla en esta dif\u00edcil, cr\u00edtica fase de la historia de la Iglesia y del mundo\u2005\u00bb.[10] Esta ense\u00f1anza es hoy m\u00e1s que nunca actual y merece ser retomada en este A\u00f1o Santo. Acojamos nuevamente sus palabras: \u00ab\u2005La Iglesia vive una vida aut\u00e9ntica, cuando profesa y proclama la misericordia \u2013 el atributo m\u00e1s estupendo del Creador y del Redentor \u2013 y cuando acerca a los hombres a las fuentes de la misericordia del Salvador, de las que es depositaria y dispensadora\u2005\u00bb.[11]\n<\/p>\n<h2>La Iglesia tiene la misi\u00f3n de anunciar la misericordia de Dios, coraz\u00f3n palpitante del Evangelio, que por su medio debe alcanzar la mente y el coraz\u00f3n de toda persona<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Esposa de Cristo hace suyo el comportamiento del Hijo de Dios que sale a encontrar a todos, sin excluir ninguno. En nuestro tiempo, en el que la Iglesia est\u00e1 comprometida en la nueva evangelizaci\u00f3n, el tema de la misericordia exige ser propuesto una vez m\u00e1s con nuevo entusiasmo y con una renovada acci\u00f3n pastoral. Es determinante para la Iglesia y para la credibilidad de su anuncio que ella viva y testimonie en primera persona la misericordia. Su lenguaje y sus gestos deben transmitir misericordia para penetrar en el coraz\u00f3n de las personas y motivarlas a reencontrar el camino de vuelta al Padre.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La primera verdad de la Iglesia es el amor de Cristo. De este amor, que llega hasta el perd\u00f3n y al don de s\u00ed, la Iglesia se hace sierva y mediadora ante los hombres. Por tanto, donde la Iglesia est\u00e9 presente, all\u00ed debe ser evidente la misericordia del Padre. En nuestras parroquias, en las comunidades, en las asociaciones y movimientos, en fin, dondequiera que haya cristianos, cualquiera deber\u00eda poder encontrar un oasis de misericordia.\n<\/p>\n<h2>Queremos vivir este A\u00f1o Jubilar a la luz de la palabra del Se\u00f1or: Misericordiosos como el Padre<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">El evangelista refiere la ense\u00f1anza de Jes\u00fas: \u00ab\u2005Sed misericordiosos, como el Padre vuestro es misericordioso\u2005\u00bb (Lc 6,36). Es un programa de vida tan comprometedor como rico de alegr\u00eda y de paz. El imperativo de Jes\u00fas se dirige a cuantos escuchan su voz (cfr Lc 6,27). Para ser capaces de misericordia, entonces, debemos en primer lugar colocarnos a la escucha de la Palabra de Dios. Esto significa recuperar el valor del silencio para meditar la Palabra que se nos dirige. De este modo es posible contemplar la misericordia de Dios y asumirla como propio estilo de vida.\n<\/p>\n<h2>La peregrinaci\u00f3n es un signo peculiar en el A\u00f1o Santo, porque es imagen del camino que cada persona realiza en su existencia<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">La vida es una peregrinaci\u00f3n y el ser humano es viator, un peregrino que recorre su camino hasta alcanzar la meta anhelada. Tambi\u00e9n para llegar a la Puerta Santa en Roma y en cualquier otro lugar, cada uno deber\u00e1 realizar, de acuerdo con las propias fuerzas, una peregrinaci\u00f3n. Esto ser\u00e1 un signo del hecho que tambi\u00e9n la misericordia es una meta por alcanzar y que requiere compromiso y sacrificio. La peregrinaci\u00f3n, entonces, sea est\u00edmulo para la conversi\u00f3n: atravesando la Puerta Santa nos dejaremos abrazar por la misericordia de Dios y nos comprometeremos a ser misericordiosos con los dem\u00e1s como el Padre lo es con nosotros.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Se\u00f1or Jes\u00fas indica las etapas de la peregrinaci\u00f3n mediante la cual es posible alcanzar esta meta: \u00ab\u2005No juzgu\u00e9is y no ser\u00e9is juzgados; no conden\u00e9is y no ser\u00e9is condenados; perdonad y ser\u00e9is perdonados. Dad y se os dar\u00e1: una medida buena, apretada, remecida, rebosante pondr\u00e1n en el halda de vuestros vestidos. Porque ser\u00e9is medidos con la medida que mid\u00e1is\u2005\u00bb (Lc 6,37-38). Dice, ante todo, no juzgar y no condenar. Si no se quiere incurrir en el juicio de Dios, nadie puede convertirse en el juez del propio hermano. Los hombres ciertamente con sus juicios se detienen en la superficie, mientras el Padre mira el interior. \u00a1Cu\u00e1nto mal hacen las palabras cuando est\u00e1n motivadas por sentimientos de celos y envidia! Hablar mal del propio hermano en su ausencia equivale a exponerlo al descr\u00e9dito, a comprometer su reputaci\u00f3n y a dejarlo a merced del chisme. No juzgar y no condenar significa, en positivo, saber percibir lo que de bueno hay en cada persona y no permitir que deba sufrir por nuestro juicio parcial y por nuestra presunci\u00f3n de saberlo todo. Sin embargo, esto no es todav\u00eda suficiente para manifestar la misericordia. Jes\u00fas pide tambi\u00e9n perdonar y dar. Ser instrumentos del perd\u00f3n, porque hemos sido los primeros en haberlo recibido de Dios. Ser generosos con todos sabiendo que tambi\u00e9n Dios dispensa sobre nosotros su benevolencia con magnanimidad.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed entonces, misericordiosos como el Padre es el \u201clema\u201d del A\u00f1o Santo. En la misericordia tenemos la prueba de c\u00f3mo Dios ama. \u00c9l da todo s\u00ed mismo, por siempre, gratuitamente y sin pedir nada a cambio. Viene en nuestra ayuda cuando lo invocamos. Es bello que la oraci\u00f3n cotidiana de la Iglesia inicie con estas palabras: \u00ab\u2005Dios m\u00edo, ven en mi auxilio; Se\u00f1or, date prisa en socorrerme\u2005\u00bb (Sal 70,2). El auxilio que invocamos es ya el primer paso de la misericordia de Dios hacia nosotros. \u00c9l viene a salvarnos de la condici\u00f3n de debilidad en la que vivimos. Y su auxilio consiste en permitirnos captar su presencia y cercan\u00eda. D\u00eda tras d\u00eda, tocados por su compasi\u00f3n, tambi\u00e9n nosotros llegaremos a ser compasivos con todos.\n<\/p>\n<h2>En este A\u00f1o Santo, podremos realizar la experiencia de abrir el coraz\u00f3n a cuantos viven en las m\u00e1s contradictorias periferias existenciales, que con frecuencia el mundo moderno dram\u00e1ticamente crea<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a1Cu\u00e1ntas situaciones de precariedad y sufrimiento existen en el mundo hoy! Cu\u00e1ntas heridas sellan la carne de muchos que no tienen voz porque su grito se ha debilitado y silenciado a causa de la indiferencia de los pueblos ricos. En este Jubileo la Iglesia ser\u00e1 llamada a curar a\u00fan m\u00e1s estas heridas, a aliviarlas con el \u00f3leo de la consolaci\u00f3n, a vendarlas con la misericordia y a curarlas con la solidaridad y la debida atenci\u00f3n. No caigamos en la indiferencia que humilla, en la habitualidad que anestesia el \u00e1nimo e impide descubrir la novedad, en el cinismo que destruye. Abramos nuestros ojos para mirar las miserias del mundo, las heridas de tantos hermanos y hermanas privados de la dignidad, y sint\u00e1monos provocados a escuchar su grito de auxilio. Nuestras manos estrechen sus manos, y acerqu\u00e9moslos a nosotros para que sientan el calor de nuestra presencia, de nuestra amistad y de la fraternidad. Que su grito se vuelva el nuestro y juntos podamos romper la barrera de la indiferencia que suele reinar campante para esconder la hipocres\u00eda y el ego\u00edsmo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es mi vivo deseo que el pueblo cristiano reflexione durante el Jubileo sobre las obras de misericordia corporales y espirituales. Ser\u00e1 un modo para despertar nuestra conciencia, muchas veces aletargada ante el drama de la pobreza, y para entrar todav\u00eda m\u00e1s en el coraz\u00f3n del Evangelio, donde los pobres son los privilegiados de la misericordia divina. La predicaci\u00f3n de Jes\u00fas nos presenta estas obras de misericordia para que podamos darnos cuenta si vivimos o no como disc\u00edpulos suyos. Redescubramos las obras de misericordia corporales: dar de comer al hambriento, dar de beber al sediento, vestir al desnudo, acoger al forastero, asistir los enfermos, visitar a los presos, enterrar a los muertos. Y no olvidemos las obras de misericordia espirituales: dar consejo al que lo necesita, ense\u00f1ar al que no sabe, corregir al que yerra, consolar al triste, perdonar las ofensas, soportar con paciencia las personas molestas, rogar a  Dios por los vivos y por los difuntos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No podemos escapar a las palabras del Se\u00f1or y en base a ellas seremos juzgados: si dimos de comer al hambriento y de beber al sediento. Si acogimos al extranjero y vestimos al desnudo. Si dedicamos tiempo para acompa\u00f1ar al que estaba enfermo o prisionero (cfr Mt 25,31-45). Igualmente se nos preguntar\u00e1 si ayudamos a superar la duda, que hace caer en el miedo y en ocasiones es fuente de soledad; si fuimos capaces de vencer la ignorancia en la que viven millones de personas, sobre todo los ni\u00f1os privados de la ayuda necesaria para ser rescatados de la pobreza; si fuimos capaces de ser cercanos a quien estaba solo y afligido; si perdonamos a quien nos ofendi\u00f3 y rechazamos cualquier forma de rencor o de odio que conduce a la violencia; si tuvimos paciencia siguiendo el ejemplo de Dios que es tan paciente con nosotros; finalmente, si encomendamos al Se\u00f1or en la oraci\u00f3n nuestros hermanos y hermanas. En cada uno de estos \u201cm\u00e1s peque\u00f1os\u201d est\u00e1 presente Cristo mismo. Su carne se hace de nuevo visible como cuerpo martirizado, llagado, flagelado, desnutrido, en fuga\u2005&#8230; para que nosotros los reconozcamos, lo toquemos y lo asistamos con cuidado. No olvidemos las palabras de san Juan de la Cruz: \u00ab\u2005En el ocaso de nuestras vidas, seremos juzgados en el amor\u2005\u00bb.[12]\n<\/p>\n<h2>En el Evangelio de Lucas encontramos otro aspecto importante para vivir con fe el Jubileo<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">El evangelista narra que Jes\u00fas, un s\u00e1bado, volvi\u00f3 a Nazaret y, como era costumbre, entr\u00f3 en la Sinagoga. Lo llamaron para que leyera la Escritura y la comentara. El paso era el del profeta Isa\u00edas donde est\u00e1 escrito: \u00ab\u2005El Esp\u00edritu del Se\u00f1or est\u00e1 sobre m\u00ed, porque me ha ungido para anunciar a los pobres la Buena Nueva, me ha enviado a proclamar la liberaci\u00f3n a los cautivos y la vista a los ciegos, para dar la libertad a los oprimidos y proclamar un a\u00f1o de gracia del Se\u00f1or\u2005\u00bb (61,1-2). \u201cUn a\u00f1o de gracia\u201d: es esto lo que el Se\u00f1or anuncia y lo que deseamos vivir. Este A\u00f1o Santo lleva consigo la riqueza de la misi\u00f3n de Jes\u00fas que resuena en las palabras del Profeta: llevar una palabra y un gesto de consolaci\u00f3n a los pobres, anunciar la liberaci\u00f3n a cuantos est\u00e1n prisioneros de las nuevas esclavitudes de la sociedad moderna, restituir la vista a quien no puede ver m\u00e1s porque se ha replegado sobre s\u00ed mismo, y volver a dar dignidad a cuantos han sido privados de ella. La predicaci\u00f3n de Jes\u00fas se hace de nuevo visible en las respuestas de fe que el testimonio de los cristianos est\u00e1 llamado a ofrecer. Nos acompa\u00f1en las palabras del Ap\u00f3stol: \u00ab\u2005El que practica misericordia, que lo haga con alegr\u00eda\u2005\u00bb (Rm 12,8).\n<\/p>\n<h2>La Cuaresma de este A\u00f1o Jubilar sea vivida con mayor intensidad, como momento fuerte para celebrar y experimentar la misericordia de Dios<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a1Cu\u00e1ntas p\u00e1ginas de la Sagrada Escritura pueden ser meditadas en las semanas de Cuaresma para redescubrir el rostro misericordioso del Padre! Con las palabras del profeta Miqueas tambi\u00e9n nosotros podemos repetir: T\u00fa, oh Se\u00f1or, eres un Dios que cancelas la iniquidad y perdonas el pecado, que no mantienes para siempre tu c\u00f3lera, pues amas la misericordia. T\u00fa, Se\u00f1or, volver\u00e1s a compadecerte de nosotros y a tener piedad de tu pueblo. Destruir\u00e1s nuestras culpas y arrojar\u00e1s en el fondo del mar todos nuestros pecados (cfr 7,18-19).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las p\u00e1ginas del profeta Isa\u00edas podr\u00e1n ser meditadas con mayor atenci\u00f3n en este tiempo de oraci\u00f3n, ayuno y caridad: \u00ab\u2005Este es el ayuno que yo deseo: soltar las cadenas injustas, desatar los lazos del yugo, dejar en libertad a los oprimidos y romper todos los yugos; compartir tu pan con el hambriento y albergar a los pobres sin techo; cubrir al que veas desnudo y no abandonar a tus semejantes. Entonces despuntar\u00e1 tu luz como la aurora y tu herida se curar\u00e1 r\u00e1pidamente; delante de ti avanzar\u00e1 tu justicia y detr\u00e1s de ti ir\u00e1 la gloria del Se\u00f1or. Entonces llamar\u00e1s, y el Se\u00f1or responder\u00e1; pedir\u00e1s auxilio, y \u00e9l dir\u00e1: \u201c\u00a1Aqu\u00ed estoy!\u201d. Si eliminas de ti todos los yugos, el gesto amenazador y la palabra maligna; si partes tu pan con el hambriento y sacias al afligido de coraz\u00f3n, tu luz se alzar\u00e1 en las tinieblas y tu oscuridad ser\u00e1 como al mediod\u00eda. El Se\u00f1or te guiar\u00e1 incesantemente, te saciar\u00e1 en los ardores del desierto y llenar\u00e1 tus huesos de vigor; t\u00fa ser\u00e1s como un jard\u00edn bien regado, como una vertiente de agua, cuyas aguas nunca se agotan\u2005\u00bb (58,6-11).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La iniciativa \u201c24 horas para el Se\u00f1or\u201d, a celebrarse durante el viernes y s\u00e1bado que anteceden el IV domingo de Cuaresma, se incremente en las Di\u00f3cesis. Muchas personas est\u00e1n volviendo a acercarse al sacramento de la Reconciliaci\u00f3n y entre ellas muchos j\u00f3venes, quienes en una experiencia semejante suelen reencontrar el camino para volver al Se\u00f1or, para vivir un momento de intensa oraci\u00f3n y redescubrir el sentido de la propia vida. De nuevo ponemos convencidos en el centro el sacramento de la Reconciliaci\u00f3n, porque nos permite experimentar en carne propia la grandeza de la misericordia. Ser\u00e1 para cada penitente fuente de verdadera paz interior.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nunca me cansar\u00e9 de insistir en que los confesores sean un verdadero signo de la misericordia del Padre. Ser confesores no se improvisa. Se llega a serlo cuando, ante todo, nos hacemos nosotros penitentes en busca de perd\u00f3n. Nunca olvidemos que ser confesores significa participar de la misma misi\u00f3n de Jes\u00fas y ser signo concreto de la continuidad de un amor divino que perdona y que salva. Cada uno de nosotros ha recibido el don del Esp\u00edritu Santo para el perd\u00f3n de los pecados, de esto somos responsables. Ninguno de nosotros es due\u00f1o del Sacramento, sino fiel servidor del perd\u00f3n de Dios. Cada confesor deber\u00e1 acoger a los fieles como el padre en la par\u00e1bola del hijo pr\u00f3digo: un padre que corre al encuentro del hijo no obstante hubiese dilapidado sus bienes. Los confesores est\u00e1n llamados a abrazar ese hijo arrepentido que vuelve a casa y a manifestar la alegr\u00eda por haberlo encontrado. No se cansar\u00e1n de salir al encuentro tambi\u00e9n del otro hijo que se qued\u00f3 afuera, incapaz de alegrarse, para explicarle que su juicio severo es injusto y no tiene ning\u00fan sentido ante la misericordia del Padre que no conoce confines. No har\u00e1n preguntas impertinentes, sino como el padre de la par\u00e1bola interrumpir\u00e1n el discurso preparado por el hijo pr\u00f3digo, porque ser\u00e1n capaces de percibir en el coraz\u00f3n de cada penitente la invocaci\u00f3n de ayuda y la s\u00faplica de perd\u00f3n. En fin, los confesores est\u00e1n llamados a ser siempre, en todas partes, en cada situaci\u00f3n y a pesar de todo, el signo del primado de la misericordia.\n<\/p>\n<h2>Durante la Cuaresma de este A\u00f1o Santo tengo la intenci\u00f3n de enviar los Misioneros de la Misericordia<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ser\u00e1n un signo de la solicitud materna de la Iglesia por el Pueblo de Dios, para que entre en profundidad en la riqueza de este misterio tan fundamental para la fe. Ser\u00e1n sacerdotes a los cuales dar\u00e9 la autoridad de perdonar tambi\u00e9n los pecados que est\u00e1n reservados a la Sede Apost\u00f3lica, para que se haga evidente la amplitud de su mandato. Ser\u00e1n, sobre todo, signo vivo de c\u00f3mo el Padre acoge cuantos est\u00e1n en busca de su perd\u00f3n. Ser\u00e1n misioneros de la misericordia porque ser\u00e1n los art\u00edfices ante todos de un encuentro cargado de humanidad, fuente de liberaci\u00f3n, rico de responsabilidad, para superar los obst\u00e1culos y retomar la vida nueva del Bautismo. Se dejar\u00e1n conducir en su misi\u00f3n por las palabras del Ap\u00f3stol: \u00ab\u2005Dios someti\u00f3 a todos a la desobediencia, para tener misericordia de todos\u2005\u00bb (Rm 11,32). Todos entonces, sin excluir a nadie, est\u00e1n llamados a percibir el llamamiento a la misericordia. Los misioneros vivan esta llamada conscientes de poder fijar la mirada sobre Jes\u00fas, \u00ab\u2005sumo sacerdote misericordioso y digno de fe\u2005\u00bb (Hb 2,17).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pido a los hermanos Obispos que inviten y acojan estos Misioneros, para que sean ante todo predicadores convincentes de la misericordia. Se organicen en las Di\u00f3cesis \u201cmisiones para el pueblo\u201d de modo que estos Misioneros sean anunciadores de la alegr\u00eda del perd\u00f3n. Se les pida celebrar el sacramento de la Reconciliaci\u00f3n para los fieles, para que el tiempo de gracia donado en el A\u00f1o jubilar permita a tantos hijos alejados encontrar el camino de regreso hacia la casa paterna. Los Pastores, especialmente durante el tiempo fuerte de Cuaresma, sean sol\u00edcitos en invitar a los fieles a acercarse \u00ab\u2005al trono de la gracia, a fin de obtener misericordia y alcanzar la gracia\u2005\u00bb (Hb 4,16).\n<\/p>\n<h2>La palabra del perd\u00f3n pueda llegar a todos y la llamada a experimentar la misericordia no deje a ninguno indiferente<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mi invitaci\u00f3n a la conversi\u00f3n se dirige con mayor insistencia a aquellas personas que se encuentran lejanas de la gracia de Dios debido a su conducta de vida. Pienso en modo particular a los hombres y mujeres que pertenecen a alg\u00fan grupo criminal, cualquiera que \u00e9ste sea. Por vuestro bien, os pido cambiar de vida. Os lo pido en el nombre del Hijo de Dios que si bien combate el pecado nunca rechaza a ning\u00fan pecador. No caig\u00e1is en la terrible trampa de pensar que la vida depende del dinero y que ante \u00e9l todo el resto se vuelve carente de valor y dignidad. Es solo una ilusi\u00f3n. No llevamos el dinero con nosotros al m\u00e1s all\u00e1. El dinero no nos da la verdadera felicidad. La violencia usada para amasar fortunas que escurren sangre no convierte a nadie en poderoso ni inmortal. Para todos, tarde o temprano, llega el juicio de Dios al cual ninguno puede escapar.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La misma llamada llegue tambi\u00e9n a todas las personas promotoras o c\u00f3mplices de corrupci\u00f3n. Esta llaga putrefacta de la sociedad es un grave pecado que grita hacia el cielo pues mina desde sus fundamentos la vida personal y social. La corrupci\u00f3n impide mirar el futuro con esperanza porque con su prepotencia y avidez destruye los proyectos de los d\u00e9biles y oprime a los m\u00e1s pobres. Es un mal que se anida en gestos cotidianos para expandirse luego en esc\u00e1ndalos p\u00fablicos. La corrupci\u00f3n es una obstinaci\u00f3n en el pecado, que pretende sustituir a Dios con la ilusi\u00f3n del dinero como forma de poder. Es una obra de las tinieblas, sostenida por la sospecha y la intriga. Corruptio optimi pessima, dec\u00eda con raz\u00f3n san Gregorio Magno, para indicar que ninguno puede sentirse inmune de esta tentaci\u00f3n. Para erradicarla de la vida personal y social son necesarias prudencia, vigilancia, lealtad, transparencia, unidas al coraje de la denuncia. Si no se la combate abiertamente, tarde o temprano busca c\u00f3mplices y destruye la existencia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a1Este es el tiempo oportuno para cambiar de vida! Este es el tiempo para dejarse tocar el coraz\u00f3n. Ante el mal cometido, incluso cr\u00edmenes graves, es el momento de escuchar el llanto de todas las personas inocentes depredadas de los bienes, la dignidad, los afectos, la vida misma. Permanecer en el camino del mal es s\u00f3lo fuente de ilusi\u00f3n y de tristeza. La verdadera vida es algo bien distinto. Dios no se cansa de tender la mano. Est\u00e1 dispuesto a escuchar, y tambi\u00e9n yo lo estoy, al igual que mis hermanos obispos y sacerdotes. Basta solamente que acoj\u00e1is la llamada a la conversi\u00f3n y os somet\u00e1is a la justicia mientras la Iglesia os ofrece misericordia.\n<\/p>\n<h2>No ser\u00e1 in\u00fatil en este contexto recordar la relaci\u00f3n existente entre justicia y misericordia<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">No son dos momentos contrastantes entre s\u00ed, sino dos dimensiones de una \u00fanica realidad que se desarrolla progresivamente hasta alcanzar su \u00e1pice en la plenitud del amor. La justicia es un concepto fundamental para la sociedad civil cuando, normalmente, se hace referencia a un orden jur\u00eddico a trav\u00e9s del cual se aplica la ley. Con la justicia se entiende tambi\u00e9n que a cada uno se debe dar lo que le es debido. En la Biblia, muchas veces se hace referencia a la justicia divina y a Dios como juez. Generalmente es entendida como la observaci\u00f3n integral de la ley y como el comportamiento de todo buen israelita conforme a los mandamientos dados por Dios. Esta visi\u00f3n, sin embargo, ha conducido no pocas veces a caer en el legalismo, falsificando su sentido originario y oscureciendo el profundo valor que la justicia tiene. Para superar la perspectiva legalista, ser\u00eda necesario recordar que en la Sagrada Escritura la justicia es concebida esencialmente como un abandonarse confiado en la voluntad de Dios.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por su parte, Jes\u00fas habla muchas veces de la importancia de la fe, m\u00e1s bien que de la observancia de la ley. Es en este sentido que debemos comprender sus palabras cuando estando a la mesa con Mateo y otros publicanos y pecadores, dice a los fariseos que le replicaban: \u00ab\u2005Vayan y aprendan qu\u00e9 significa: Yo quiero misericordia y no sacrificios. Porque yo no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores\u2005\u00bb (Mt 9,13). Ante la visi\u00f3n de una justicia como mera observancia de la ley que juzga, dividiendo las personas en justos y pecadores, Jes\u00fas se inclina a mostrar el gran don de la misericordia que busca a los pecadores para ofrecerles el perd\u00f3n y la salvaci\u00f3n. Se comprende por qu\u00e9, en presencia de una perspectiva tan liberadora y fuente de renovaci\u00f3n, Jes\u00fas haya sido rechazado por los fariseos y por los doctores de la ley. Estos, para ser fieles a la ley, pon\u00edan solo pesos sobre las espaldas de las personas, pero as\u00ed frustraban la misericordia del Padre. El reclamo a observar la ley no puede obstaculizar la atenci\u00f3n a las necesidades que tocan la dignidad de las personas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al respecto es muy significativa la referencia que Jes\u00fas hace al profeta Oseas \u2013\u00ab\u2005yo quiero amor, no sacrificio\u2005\u00bb (6, 6). Jes\u00fas afirma que de ahora en adelante la regla de vida de sus disc\u00edpulos deber\u00e1 ser la que da el primado a la misericordia, como \u00c9l mismo testimonia compartiendo la mesa con los pecadores. La misericordia, una vez m\u00e1s, se revela como dimensi\u00f3n fundamental de la misi\u00f3n de Jes\u00fas. Ella es un verdadero reto para sus interlocutores que se detienen en el respeto formal de la ley. Jes\u00fas, en cambio, va m\u00e1s all\u00e1 de la ley; su compartir con aquellos que la ley consideraba pecadores permite comprender hasta d\u00f3nde llega su misericordia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tambi\u00e9n el Ap\u00f3stol Pablo hizo un recorrido parecido. Antes de encontrar a Jes\u00fas en el camino a Damasco, su vida estaba dedicada a perseguir de manera irreprensible la justicia de la ley (cfr Flp 3,6). La conversi\u00f3n a Cristo lo condujo a ampliar su visi\u00f3n precedente al punto que en la carta a los G\u00e1latas afirma: \u00ab\u2005Hemos cre\u00eddo en Jesucristo, para ser justificados por la fe de Cristo y no por las obras de la Ley\u2005\u00bb (2,16). Su comprensi\u00f3n de la justicia ha cambiado ahora radicalmente. Pablo pone en primer lugar la fe y no m\u00e1s la ley. No es la observancia de la ley lo que salva, sino la fe en Jesucristo, que con su muerte y resurrecci\u00f3n trae la salvaci\u00f3n junto con la misericordia que justifica. La justicia de Dios se convierte ahora en liberaci\u00f3n para cuantos est\u00e1n oprimidos por la esclavitud del pecado y sus consecuencias. La justicia de Dios es su perd\u00f3n (cfr Sal 51,11-16).\n<\/p>\n<h2>La misericordia no es contraria a la justicia sino que expresa el comportamiento de Dios hacia el pecador, ofreci\u00e9ndole una ulterior posibilidad para examinarse, convertirse y creer<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">La experiencia del profeta Oseas viene en nuestra ayuda para mostrarnos la superaci\u00f3n de la justicia en direcci\u00f3n hacia la misericordia. La \u00e9poca de este profeta se cuenta entre las m\u00e1s dram\u00e1ticas de la historia del pueblo hebreo. El Reino est\u00e1 cercano de la destrucci\u00f3n; el pueblo no ha permanecido fiel a la alianza, se ha alejado de Dios y ha perdido la fe de los Padres. Seg\u00fan una l\u00f3gica humana, es justo que Dios piense en rechazar el pueblo infiel: no ha observado el pacto establecido y por tanto merece la pena correspondiente, el exilio. Las palabras del profeta lo atestiguan: \u00ab\u2005Volver\u00e1 al pa\u00eds de Egipto, y Asur ser\u00e1 su rey, porque se han negado a convertirse\u2005\u00bb (Os 11,5). Y sin embargo, despu\u00e9s de esta reacci\u00f3n que apela a la justicia, el profeta modifica radicalmente su lenguaje y revela el verdadero rostro de Dios: \u00ab\u2005Mi coraz\u00f3n se convulsiona dentro de m\u00ed, y al mismo tiempo se estremecen mis entra\u00f1as. No dar\u00e9 curso al furor de mi c\u00f3lera, no volver\u00e9 a destruir a Efra\u00edn, porque soy Dios, no un hombre; el Santo en medio de ti y no es mi deseo aniquilar\u2005\u00bb (11,8-9). San Agust\u00edn, como comentando las palabras del profeta dice: \u00ab\u2005Es m\u00e1s f\u00e1cil que Dios contenga la ira que la misericordia\u2005\u00bb.[13] Es precisamente as\u00ed. La ira de Dios dura un instante, mientras que su misericordia dura eternamente.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si Dios se detuviera en la justicia dejar\u00eda de ser Dios, ser\u00eda como todos los hombres que invocan respeto por la ley. La justicia por s\u00ed misma no basta, y la experiencia ense\u00f1a que apelando solamente a ella se corre el riesgo de destruirla. Por esto Dios va m\u00e1s all\u00e1 de la justicia con la misericordia y el perd\u00f3n. Esto no significa restarle valor a la justicia o hacerla superflua, al contrario. Quien se equivoca deber\u00e1 expiar la pena. Solo que este no es el fin, sino el inicio de la conversi\u00f3n, porque se experimenta la ternura del perd\u00f3n. Dios no rechaza la justicia. \u00c9l la engloba y la supera en un evento superior donde se experimenta el amor que est\u00e1 a la base de una verdadera justicia. Debemos prestar mucha atenci\u00f3n a cuanto escribe Pablo para no caer en el mismo error que el Ap\u00f3stol reprochaba a sus contempor\u00e1neos jud\u00edos: \u00ab\u2005Desconociendo la justicia de Dios y empe\u00f1\u00e1ndose en establecer la suya propia, no se sometieron a la justicia de Dios. Porque el fin de la ley es Cristo, para justificaci\u00f3n de todo el que cree\u2005\u00bb (Rm 10,3-4). Esta justicia de Dios es la misericordia concedida a todos como gracia en raz\u00f3n de la muerte y resurrecci\u00f3n de Jesucristo. La Cruz de Cristo, entonces, es el juicio de Dios sobre todos nosotros y sobre el mundo, porque nos ofrece la certeza del amor y de la vida nueva.\n<\/p>\n<h2>El Jubileo lleva tambi\u00e9n consigo la referencia a la indulgencia. En el A\u00f1o Santo de la Misericordia ella adquiere una relevancia particular<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">El perd\u00f3n de Dios por nuestros pecados no conoce l\u00edmites. En la muerte y resurrecci\u00f3n de Jesucristo, Dios hace evidente este amor que es capaz incluso de destruir el pecado de los hombres. Dejarse reconciliar con Dios es posible por medio del misterio pascual y de la mediaci\u00f3n de la Iglesia. As\u00ed entonces, Dios est\u00e1 siempre disponible al perd\u00f3n y nunca se cansa de ofrecerlo de manera siempre nueva e inesperada. Todos nosotros, sin embargo, vivimos la experiencia del pecado. Sabemos que estamos llamados a la perfecci\u00f3n (cfr Mt 5,48), pero sentimos fuerte el peso del pecado. Mientras percibimos la potencia de la gracia que nos transforma, experimentamos tambi\u00e9n la fuerza del pecado que nos condiciona. No obstante el perd\u00f3n, llevamos en nuestra vida las contradicciones que son consecuencia de nuestros pecados. En el sacramento de la Reconciliaci\u00f3n Dios perdona los pecados, que realmente quedan cancelados; y sin embargo, la huella negativa que los pecados dejan en nuestros comportamientos y en nuestros pensamientos permanece. La misericordia de Dios es incluso m\u00e1s fuerte que esto. Ella se transforma en indulgencia del Padre que a trav\u00e9s de la Esposa de Cristo alcanza al pecador perdonado y lo libera de todo residuo, consecuencia del pecado, habilit\u00e1ndolo a obrar con caridad, a crecer en el amor m\u00e1s bien que a recaer en el pecado.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Iglesia vive la comuni\u00f3n de los Santos. En la Eucarist\u00eda esta comuni\u00f3n, que es don de Dios, act\u00faa como uni\u00f3n espiritual que nos une a los creyentes con los Santos y los Beatos cuyo n\u00famero es incalculable (cfr Ap 7,4). Su santidad viene en ayuda de nuestra fragilidad, y as\u00ed la Madre Iglesia es capaz con su oraci\u00f3n y su vida de ir al encuentro de la debilidad de unos con la santidad de otros. Vivir entonces la indulgencia en el A\u00f1o Santo significa acercarse a la misericordia del Padre con la certeza que su perd\u00f3n se extiende sobre toda la vida del creyente. Indulgencia es experimentar la santidad de la Iglesia que participa a todos de los beneficios de la redenci\u00f3n de Cristo, para que el perd\u00f3n sea extendido hasta las extremas consecuencias a la cual llega el amor de Dios. Vivamos intensamente el Jubileo pidiendo al Padre el perd\u00f3n de los pecados y la dispensaci\u00f3n de su indulgencia misericordiosa.\n<\/p>\n<h2>La misericordia posee un valor que sobrepasa los confines de la Iglesia. Ella nos relaciona con el juda\u00edsmo y el islam, que la consideran uno de los atributos m\u00e1s calificativos de Dios<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Israel primero que todo recibi\u00f3 esta revelaci\u00f3n, que permanece en la historia como el comienzo de una riqueza inconmensurable de ofrecer a la entera humanidad. Como hemos visto, las p\u00e1ginas del Antiguo Testamento est\u00e1n entretejidas de misericordia porque narran las obras que el Se\u00f1or ha realizado en favor de su pueblo en los momentos m\u00e1s dif\u00edciles de su historia. El islam, por su parte, entre los nombres que le atribuye al Creador est\u00e1 el de Misericordioso y Clemente. Esta invocaci\u00f3n aparece con frecuencia en los labios de los fieles musulmanes, que se sienten acompa\u00f1ados y sostenidos por la misericordia en su cotidiana debilidad. Tambi\u00e9n ellos creen que nadie puede limitar la misericordia divina porque sus puertas est\u00e1n siempre abiertas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este A\u00f1o Jubilar vivido en la misericordia pueda favorecer el encuentro con estas religiones y con las otras nobles tradiciones religiosas; nos haga m\u00e1s abiertos al di\u00e1logo para conocernos y comprendernos mejor; elimine toda forma de cerraz\u00f3n y desprecio, y aleje cualquier forma de violencia y de discriminaci\u00f3n.\n<\/p>\n<h2>El pensamiento se dirige ahora a la Madre de la Misericordia. La dulzura de su mirada nos acompa\u00f1e en este A\u00f1o Santo, para que todos podamos redescubrir la alegr\u00eda de la ternura de Dios<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ninguno como Mar\u00eda ha conocido la profundidad del misterio de Dios hecho hombre. Todo en su vida fue plasmado por la presencia de la misericordia hecha carne. La Madre del Crucificado Resucitado entr\u00f3 en el santuario de la misericordia divina porque particip\u00f3 \u00edntimamente en el misterio de su amor.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Elegida para ser la Madre del Hijo de Dios, Mar\u00eda estuvo preparada desde siempre por el amor del Padre para ser Arca de la Alianza entre Dios y los hombres. Custodi\u00f3 en su coraz\u00f3n la divina misericordia en perfecta sinton\u00eda con su Hijo Jes\u00fas. Su canto de alabanza, en el umbral de la casa de Isabel, estuvo dedicado a la misericordia que se extiende \u00ab\u2005de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n\u2005\u00bb (Lc 1,50). Tambi\u00e9n nosotros est\u00e1bamos presentes en aquellas palabras prof\u00e9ticas de la Virgen Mar\u00eda. Esto nos servir\u00e1 de consolaci\u00f3n y de apoyo mientras atravesaremos la Puerta Santa para experimentar los frutos de la misericordia divina.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al pie de la cruz, Mar\u00eda junto con Juan, el disc\u00edpulo del amor, es testigo de las palabras de perd\u00f3n que salen de la boca de Jes\u00fas. El perd\u00f3n supremo ofrecido a quien lo ha crucificado nos muestra hasta d\u00f3nde puede llegar la misericordia de Dios. Mar\u00eda atestigua que la misericordia del Hijo de Dios no conoce l\u00edmites y alcanza a todos sin excluir a ninguno. Dirijamos a ella la antigua y siempre nueva oraci\u00f3n del Salve Regina, para que nunca se canse de volver a nosotros sus ojos misericordiosos y nos haga dignos de contemplar el rostro de la misericordia, su Hijo Jes\u00fas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nuestra plegaria se extienda tambi\u00e9n a tantos Santos y Beatos que hicieron de la misericordia su misi\u00f3n de vida. En particular el pensamiento se dirige a la grande ap\u00f3stol de la misericordia, santa Faustina Kowalska. Ella que fue llamada a entrar en las profundidades de la divina misericordia, interceda por nosotros y nos obtenga vivir y caminar siempre en el perd\u00f3n de Dios y en la inquebrantable confianza en su amor.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">==Un A\u00f1o Santo extraordinario, entonces, para vivir en la vida de cada d\u00eda la misericordia que desde siempre el Padre dispensa hacia nosotros== En este Jubileo dej\u00e9monos sorprender por Dios. \u00c9l nunca se cansa de destrabar la puerta de su coraz\u00f3n para repetir que nos ama y quiere compartir con nosotros su vida. La Iglesia siente la urgencia de anunciar la misericordia de Dios. Su vida es aut\u00e9ntica y cre\u00edble cuando con convicci\u00f3n hace de la misericordia su anuncio. Ella sabe que la primera tarea, sobre todo en un momento como el nuestro, lleno de grandes esperanzas y fuertes contradicciones, es la de introducir a todos en el misterio de la misericordia de Dios, contemplando el rostro de Cristo. La Iglesia est\u00e1 llamada a ser el primer testigo veraz de la misericordia, profes\u00e1ndola y vivi\u00e9ndola como el centro de la Revelaci\u00f3n de Jesucristo. Desde el coraz\u00f3n de la Trinidad, desde la intimidad m\u00e1s profunda del misterio de Dios, brota y corre sin parar el gran r\u00edo de la misericordia. Esta fuente nunca podr\u00e1 agotarse, sin importar cu\u00e1ntos sean los que a ella se acerquen. Cada vez que alguien tendr\u00e1 necesidad podr\u00e1 venir a ella, porque la misericordia de Dios no tiene fin. Es tan insondable la profundidad del misterio que encierra, tan inagotable la riqueza que de ella proviene.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En este A\u00f1o Jubilar la Iglesia se convierta en el eco de la Palabra de Dios que resuena fuerte y decidida como palabra y gesto de perd\u00f3n, de soporte, de ayuda, de amor. Nunca se canse de ofrecer misericordia y sea siempre paciente en el confortar y perdonar. La Iglesia se haga voz de cada hombre y mujer y repita con confianza y sin descanso: \u00ab\u2005Acu\u00e9rdate, Se\u00f1or, de tu misericordia y de tu amor; que son eternos\u2005\u00bb (Sal 25,6).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dado en Roma, junto a San Pedro, el 11 de abril, Vigilia del Segundo Domingo de Pascua o de la Divina Misericordia, del A\u00f1o del Se\u00f1or 2015, tercero de mi pontificado.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Franciscus<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">[1]\u2002Cfr Conc. Ecum. Vat. II, Const. dogm. Dei Verbum, 4.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[2]\u2002Discurso de apertura del Conc. Ecum. Vat. II, Gaudet Mater Ecclesia, 11 de octubre de 1962, 2-3.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[3]\u2002Alocuci\u00f3n en la \u00faltima sesi\u00f3n p\u00fablica, 7 de diciembre de 1965.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[4]\u2002Cfr Conc. Ecum. Vat. II, Const. dogm. Lumen gentium, 16; Const. past. Gaudium et spes, 15.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[5]\u2002Santo Tom\u00e1s de Aquino, Summa Theologiae, II-II, q. 30, a. 4.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[6]\u2002XXVI domingo del tiempo ordinario. Esta colecta se encuentra ya en el Siglo VIII, entre los textos eucol\u00f3gicos del Sacramentario Gelasiano (1198).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[7]\u2002Cfr Hom. 21: CCL 122, 149-151.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[8]\u2002Exhort. ap. Evangelii gaudium, 24.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[9]\u2002N. 2.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[10]\u2002Carta Enc. Dives in misericordia, 15.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[11]\u2002Ib\u00edd., 13.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[12]\u2002Palabras de luz y de amor, 57.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[13]\u2002Enarr. in Ps. 76, 11.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fuente: http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_letters\/documents\/papa-francesco_bolla_20150411_misericordiae-vultus.html\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Misericordiae Vultus BULA DE CONVOCACI\u00d3N DEL JUBILEO EXTRAORDINARIO DE LA MISERICORDIA FRANCISCO OBISPO DE ROMA SIERVO DE LOS SIERVOS DE DIOS A CUANTOS LEAN ESTA CARTA GRACIA, MISERICORDIA Y PAZ Contenido 1 Jesucristo es el rostro de la misericordia del Padre 2 Siempre tenemos necesidad de contemplar el misterio de la misericordia 3 Hay momentos &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/jubileo-de-la-misericordia-bula-de-convocacion\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abJUBILEO DE LA MISERICORDIA: BULA DE CONVOCACION\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-25556","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/25556","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=25556"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/25556\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=25556"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=25556"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=25556"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}