{"id":25560,"date":"2016-02-05T17:17:44","date_gmt":"2016-02-05T22:17:44","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/historia-de-los-judios\/"},"modified":"2016-02-05T17:17:44","modified_gmt":"2016-02-05T22:17:44","slug":"historia-de-los-judios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/historia-de-los-judios\/","title":{"rendered":"HISTORIA DE LOS JUDIOS"},"content":{"rendered":"<p><p style=\"text-align: justify;\"><b>ESTE ART\u00cdCULO FUE ESCRITO EN 1910 Y EST\u00c1 EN PROCESO DE SER ACTUALIZADO.<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(Yeh\u00fad&#8217;m; Ioudaismos).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De estos dos t\u00e9rminos, jud\u00edos y juda\u00edsmo, el primero se refiere, generalmente, a los israelitas o descendientes de Jacob (Israel), para distinguirlos de los pueblos gentiles; el segundo se refiere al culto y al credo de los jud\u00edos, en comparaci\u00f3n con los de los cristianos, mahometanos, etc. En un art\u00edculo aparte trataremos del juda\u00edsmo como comuni\u00f3n religiosa, con su sistema especial de fe, ritos, costumbres, etc. (Ver JUDA\u00cdSMO). Aqu\u00ed cubriremos la historia de los jud\u00edos desde su regreso del exilio de Babilonia, \u00e9poca a partir de la cual los israelitas recibieron el nombre de jud\u00edos (Para la historia de \u00e9pocas anteriores, ver ISRAELITAS).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Podemos dividir esta historia en varios periodos, de acuerdo con una serie de acontecimientos clave que pueden distinguirse en la existencia de los jud\u00edos desde su regreso del exilio, en el a\u00f1o 538 a. C.\n<\/p>\n<h2>Contenido<\/h2>\n<ul>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-1\">1 Soberan\u00eda persa (538-333 a.C.)<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-2\">2 Periodo Heleno (333-168 a. C.)<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-3\">3 La \u00c9poca de los Macabeos (168-63 a.C.)<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-4\">4 Primeros tiempos de la Supremac\u00eda de Roma (63 a.C. &#8211; 70 d.C.)<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-5\">5 \u00daltimos d\u00edas de la Roma pagana (70-320 d.C.)<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-6\">6 Emperadores cristianos y reyes b\u00e1rbaros (320-628)<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-7\">7 La ascendencia musulmana (628-1038)<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-8\">8 \u00c9poca de las Cruzadas (1023-1300)<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-9\">9 Finales de la Edad Media (1300-1500)<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-10\">10 Edad Moderna (1500-1700)<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-11\">11 Tiempos recientes (desde 1700 &#8211; 1910)<\/li>\n<\/ul>\n<h2>Soberan\u00eda persa (538-333 a.C.)<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">En octubre del a\u00f1o 538 a. C., Babilonia abri\u00f3 sus puertas al ej\u00e9rcito persa y, unas pocas semanas despu\u00e9s, el gran conquistador de Babilonia, Ciro, hizo su entrada triunfal en la ciudad derrotada. Una de las disposiciones oficiales del nuevo soberano de Babilonia consisti\u00f3 en conceder a los exiliados jud\u00edos plena libertad para regresar a Jud\u00e1 (ver I Esdras, 1). En esencia, el decreto de Ciro en favor de los jud\u00edos est\u00e1 en perfecta armon\u00eda con otros decretos conocidos de este monarca, que se caracteriz\u00f3 por una pol\u00edtica general de clemencia y tolerancia respecto a los pueblos conquistados y por su deseo natural de tener en la frontera con Egipto una comunidad tan amplia como fuera posible, unida a Persia por fuertes lazos de gratitud. Un n\u00famero relativamente amplio de jud\u00edos exilados (50.000 seg\u00fan I Esdras, 2, 64-65) se aprovech\u00f3 de la autorizaci\u00f3n de Ciro. Su caudillo oficial fue Zorobabel, descendiente de la familia real de Jud\u00e1, a quien el monarca persa hab\u00eda investido con el gobierno de la subprovincia de Jud\u00e1 y confiado los vasos preciosos que hab\u00edan pertenecido a la casa de Yahv\u00e9. A su lado estaba el sacerdote \u00abJosu\u00e9, el hijo de Josedec\u00bb, probablemente como cabeza religiosa de la comunidad que regresaba del exilio. Los exiliados, que pertenec\u00edan en su mayor\u00eda a las tribus de Benjam\u00edn y de Jud\u00e1, se asentaron principalmente en las inmediaciones de Jerusal\u00e9n. Una de las primeras cosas que hicieron fue organizar un consejo de doce ancianos, presidido por Zorobabel, que controlaba y guiaba los asuntos internos de la comunidad, bajo la soberan\u00eda de Persia. Tambi\u00e9n sin demora, erigieron un nuevo altar que qued\u00f3 preparado para celebrar la Fiesta de los Tabern\u00e1culos en el a\u00f1o 537 a. C. A partir de esta fecha, el sistema de ritos qued\u00f3 completamente restablecido. Los fundamentos del segundo Templo se colocaron el segundo mes del segundo a\u00f1o despu\u00e9s del regreso del exilio, pero no se hicieron mayores avances durante quince o diecis\u00e9is a\u00f1os debido a las constantes interferencias y a los enredos producidos ante los reyes de Persia por los samaritanos, a quienes los jud\u00edos hab\u00edan impedido participar en los trabajos de reconstrucci\u00f3n de la Casa del Se\u00f1or. Entretanto, los propios jud\u00edos perdieron gran parte de su inter\u00e9s en la reconstrucci\u00f3n del Templo; tan s\u00f3lo en el a\u00f1o 520 a. C., los profetas Ageo y Zacar\u00edas consiguieron despertarles de su indiferencia. La comunidad jud\u00eda de Babilonia y el rey de Persia (aunque \u00e9ste \u00faltimo un poco m\u00e1s tarde) enviaron ayuda econ\u00f3mica. Animados de esta forma, los jud\u00edos realizaron r\u00e1pidos progresos y, el 3 de marzo del a\u00f1o 515 a. C., el nuevo Templo qued\u00f3 solemnemente consagrado. Los dirigentes del pueblo jud\u00edo abordaron, a continuaci\u00f3n, la reconstrucci\u00f3n de las murallas de Jerusal\u00e9n, pero se encontraron de nuevo con la hostilidad de los samaritanos, cuyas quejas ante la Corte de Persia fueron escuchadas, durante el reinado de Artajerjes I \u00abLongimano\u00bb (464-424 a. C.), quien dict\u00f3 \u00f3rdenes prohibiendo estrictamente a los jud\u00edos que prosiguieran los trabajos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No es necesario utilizar aqu\u00ed demasiado espacio para explicar la misi\u00f3n especial de Esdras y Nehem\u00edas en favor de la luchadora comunidad palestina y sus agotadores esfuerzos para elevar su moral (ver ESDRAS; NEHEM\u00cdAS). Baste con decir que, en todas sus actuaciones (ver CAUTIVERIOS), el escriba Esdras y el s\u00e1trapa Nehem\u00edas dejaron una huella permanente entre sus compatriotas jud\u00edos. Poco se sabe con precisi\u00f3n de la historia de los jud\u00edos de Palestina despu\u00e9s de la muerte de Esdras que, probablemente, tuvo lugar no mucho antes del final de la dominaci\u00f3n persa sobre Jud\u00e1, en el a\u00f1o 333 a. C. Sin embargo, parece que bajo los s\u00e1trapas de Celesiria, las actuaciones del sumo sacerdote ten\u00edan una considerable influencia tanto en los asuntos religiosos como en los asuntos civiles (cf. Josefo, \u00abHistoria antigua de los jud\u00edos\u00bb, 11, 7), y que la comunidad disfrut\u00f3 de una creciente prosperidad, apenas empa\u00f1ada por la deportaci\u00f3n de un determinado n\u00famero de jud\u00edos a regiones lejanas, tales como Hircania, lo cual tuvo lugar, probablemente, en tiempos de Artajerjes III (358-337 a. C.). Los jud\u00edos que prefirieron quedarse en Babilonia durante la dominaci\u00f3n persa permanecieron en contacto constante con los exilados que retornaron a su patria, a quienes enviaban ocasionalmente ayuda material, y formaron una comunidad floreciente profundamente arraigada en la fe y en las tradiciones de su pueblo. En esta misma \u00e9poca fracasa la formaci\u00f3n de la colonia jud\u00eda en Elefantina (Alto Egipto), que cont\u00f3 durante un cierto tiempo con un templo propio; su lealtad a Persia queda atestiguada por unos papiros judeo-arameos descubiertos recientemente. Finalmente, las instituciones del juda\u00edsmo que parecen haber experimentado un mayor desarrollo durante la dominaci\u00f3n persa son las Sinagogas, con sus peculiaridades educativas y religiosas, y los Escribas, con su especial conocimiento de la ley.\n<\/p>\n<h2>Periodo Heleno (333-168 a. C.)<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">La derrota de Dar\u00edo III (335-330 a. C.) por Alejandro Magno en Iso, Cilicia, abre un nuevo periodo en la historia de los jud\u00edos. La victoria del joven conquistador de Persia puso, indudablemente, a los jud\u00edos de Palestina en contacto directo con la civilizaci\u00f3n griega; puede conocerse la exacta importancia hist\u00f3rica de este hecho a trav\u00e9s de lo que cuenta Josefo (Historia antigua de los jud\u00edos, 11, 8, 3-5) en relaci\u00f3n con la visita personal de Alejandro a Jerusal\u00e9n. Alejandro permiti\u00f3 a los jud\u00edos el libre disfrute de sus libertades civil y religiosa y recompens\u00f3 a quienes le acompa\u00f1aron en la guerra contra Egipto y se asentaron en Alejandr\u00eda, ciudad fundada por \u00e9l, concedi\u00e9ndoles los mismos derechos ciudadanos que a los macedonios. Cuando los samaritanos se rebelaron contra \u00e9l, incorpor\u00f3 de nuevo una parte de Samaria a Judea (331 a. C.). Despu\u00e9s de la prematura muerte de Alejandro (323 a. C.), Palestina sufri\u00f3 much\u00edsimo por culpa de los conflictos que se ocasionaron cuando se produjo el reparto del vasto imperio entre sus capitanes. Situada entre Siria y Egipto, se transform\u00f3 en la manzana de la discordia de sus respectivos gobernantes. Al principio, como parte integrante de Celesiria, Palestina pas\u00f3 a ser una posesi\u00f3n de Laomedonte de Mitilene. Pero ya en el a\u00f1o 320 a. C., fue invadida por el egipcio Tolomeo I (323-285 a. C.), quien tom\u00f3 Jerusal\u00e9n un d\u00eda de S\u00e1bado y se llev\u00f3 a muchos samaritanos y jud\u00edos a Egipto. Pocos a\u00f1os despu\u00e9s (315 a. C.), cay\u00f3 en poder de Siria; pero despu\u00e9s de la batalla de Ipsos, en Frigia (301 a. C.), qued\u00f3 incorporada a Egipto y permaneci\u00f3 as\u00ed casi un siglo (301-202 a. C.). Seleuco I, fundador de Antioqu\u00eda hacia el a\u00f1o 300 a. C., atrajo a los jud\u00edos a la nueva capital, otorg\u00e1ndoles los mismos derechos que a los ciudadanos griegos; y desde all\u00ed se fueron extendiendo paulatinamente por las principales ciudades de Asia Menor. El reinado de los tres primeros Tolomeos fue incluso m\u00e1s popular con los jud\u00edos que el de los Sel\u00e9ucidas. Tolomeo I (Soler) asent\u00f3 a muchos jud\u00edos en Alejandr\u00eda y Cirene, desde donde fueron expandi\u00e9ndose poco a poco por el resto del pa\u00eds, y alcanzaron importante relevancia en la ciencia, en el arte e, incluso, en la literatura, como queda probado por numerosos fragmentos judeo-griegos que han llegado hasta nosotros. Bajo Tolomeo II (Filadelfo), se tradujo el Pentateuco del hebreo al griego; lo cual, a su vez, posibilit\u00f3, con el transcurso del tiempo, que se realizara una traducci\u00f3n completa del Antiguo Testamento, conocida como la Septuaginta. Su sucesor, llamado Evergetes (247-222 a. C.), goz\u00f3 de especial reputaci\u00f3n, despu\u00e9s de una triunfal campa\u00f1a en Siria, al haber ofrecido ricos presentes en el Templo de Jerusal\u00e9n. De nuevo, el tributo anual solicitado por los primeros Tolomeos era aparentemente ligero y, mientras lo pagaran regularmente, se permit\u00eda a los jud\u00edos de Palestina que gestionaran libremente sus propios asuntos bajo la tutela de sus sumos sacerdotes a cuyo lado se encontraba el Gerusia de Jerusal\u00e9n, como un consejo de estado, que inclu\u00eda la aristocracia sacerdotal. De este modo, las cosas se desarrollaron positivamente bajo el sumo sacerdocio de Sim\u00f3n el Justo (310-291 a. C.) y de sus dos hermanos, Eleazar II (291-276 a. C.) y Manas\u00e9s (276-250 a. C.).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las cosas no fueron tan satisfactorias bajo On\u00edas II (250-226 a. C.), quien durante varios a\u00f1os retuvo el tributo del soberano egipcio. Bajo Sim\u00f3n II (226-198 a. C.), hijo y sucesor de On\u00edas, cuyo piadoso gobierno es altamente loado en el Eclesi\u00e1stico (cap\u00edtulo 4), la condici\u00f3n de Palestina lleg\u00f3 a ser muy precaria debido a los renovados conflictos entre Egipto y Siria por la posesi\u00f3n de Celesiria y Judea. Sin embargo, fue el rey de Siria, Ant\u00edoco II, quien finalmente continu\u00f3 gobernando Palestina e hizo todo lo posible para asegurase la lealtad de los jud\u00edos no s\u00f3lo de Judea, sino tambi\u00e9n de Mesopotamia y Babilonia. Seleuco IV (187-175 a. C.) continu\u00f3, al principio, la pol\u00edtica conciliatoria de su padre y los jud\u00edos de Judea prosperaron durante los primeros a\u00f1os de On\u00edas III (198-175). Pronto, sin embargo, luchas intestinas perturbaron el inteligente gobierno del pont\u00edfice, y Seleuco, mal aconsejado por Sim\u00f3n, el gobernador del Templo, envi\u00f3 a su tesorero, Heliodoro, para apoderarse de los fondos del Templo. El fracaso de la misi\u00f3n de Heliodoro trajo como consecuencia el apresamiento de On\u00edas y su expulsi\u00f3n del sumo sacerdocio. Esta expulsi\u00f3n, comprada al nuevo rey, Ant\u00edoco IV (Ep\u00edfanes), por Jas\u00f3n, un indigno hermano de On\u00edas, supuso el triunfo real del helenismo en Jerusal\u00e9n. El hombre que, a su vez, suplant\u00f3 a Jas\u00f3n fue Menelao, otro caudillo helenizante que, con astucia y dinero, se mantuvo en su puesto a pesar de las quejas de los jud\u00edos al monarca de Siria. Finalmente, se produjo una revuelta popular contra Menelao, que fue sofocada con gran crueldad por Ant\u00edoco, y que acab\u00f3 con el abandono, por parte de Menelao, de su responsabilidad en el sumo sacerdocio, mientras que dos oficiales extranjeros se convirtieron en gobernadores de Jerusal\u00e9n y Samaria, respectivamente (170).\n<\/p>\n<h2>La \u00c9poca de los Macabeos (168-63 a.C.)<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todo el periodo que acaba de ser descrito se caracteriz\u00f3 por el constante desarrollo y por la influencia generalizada de la cultura helena. Hacia el final de esta etapa los sumos sacerdotes jud\u00edos no s\u00f3lo tomaron nombres griegos y adoptaron costumbres griegas, sino que se transformaron en ardientes defensores del helenismo. De hecho, Ant\u00edoco IV pensaba que ya hab\u00eda llegado el momento de unificar a los distintos pueblos bajo su dominio y que el modo de hacerlo era heleniz\u00e1ndolos completamente. Su edicto general, que persegu\u00eda dicho prop\u00f3sito, se encontr\u00f3, probablemente, con una oposici\u00f3n inesperada por parte de la mayor\u00eda de los jud\u00edos de Palestina. A trav\u00e9s de comunicados especiales, orden\u00f3 que se interrumpiera por completo el culto a Yahv\u00e9 en Jerusal\u00e9n y en todas las ciudades de Judea: se prohibi\u00f3, bajo pena de muerte, cualquier distintivo claramente jud\u00edo y se estableci\u00f3 la idolatr\u00eda griega (168 a. C.). La Ciudad Santa hab\u00eda sido devastada recientemente y una parte de ella (Acra) qued\u00f3 transformada en una ciudadela siria. El Templo fue consagrado a Zeus, a quien se ofrec\u00edan sacrificios en un altar que se levant\u00f3 sobre el dedicado a Yahv\u00e9. De forma similar, en todos los municipios de Jud\u00e1 se levantaron altares, sobre los cuales se ofrec\u00edan sacrificios paganos. En la terrible persecuci\u00f3n que se desencaden\u00f3, cualquier posibilidad de resistencia parec\u00eda imposible. Sin embargo, en la peque\u00f1a ciudad de Modin, un anciano sacerdote, Matat\u00edas, alz\u00f3 descaradamente el estandarte de la revuelta. A su muerte (167 a. C.), nombr\u00f3 a su hijo Judas, llamado Macabeo, para dirigir las fuerzas que hab\u00eda reunido paulatinamente en torno a \u00e9l. Bajo el competente liderazgo de Judas, las tropas de los Macabeos obtuvieron diversas victorias y, en diciembre del a\u00f1o 165 a. C., Jerusal\u00e9n fue reconquistada, el Templo limpiado y el culto divino restablecido.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La lucha contra los numerosos ej\u00e9rcitos de Ant\u00edoco V y Demetrio I, los siguientes reyes de Siria, fue tremenda y se mantuvo de forma heroica, aunque con \u00e9xito variable, por Judas hasta su muerte en el campo de batalla (161 a. C.). Le sucedi\u00f3 uno de sus hermanos, Jonat\u00e1s, quien gobern\u00f3 durante los siguientes dieciocho a\u00f1os (161-143 a. C.). El nuevo caudillo no s\u00f3lo consigui\u00f3 reconquistar y fortificar Jerusal\u00e9n, sino que, adem\u00e1s, fue reconocido como sumo sacerdote de los jud\u00edos por los reyes de Siria y como un aliado por Roma y por Esparta. Sin embargo, no consigui\u00f3 la completa independencia para su pa\u00eds: fue capturado alevosamente e inmediatamente despu\u00e9s condenado a muerte por el general sirio Trif\u00f3n. Entonces asumi\u00f3 el poder Sim\u00f3n (143-135 a. C.), otro hermano de Judas, bajo cuyo gobierno los jud\u00edos alcanzaron un alto grado de felicidad y prosperidad. Restaur\u00f3 las fortalezas de Judea, tom\u00f3 y destruy\u00f3 la ciudadela de Acra (142 a. C.), y renov\u00f3 los tratados con Roma y con Lacedemonia. En el a\u00f1o 141 a. C., fue proclamado por la asamblea nacional \u00abpr\u00edncipe y sumo sacerdote perpetuo hasta que surgiera un profeta fiel\u00bb. Ejercit\u00f3 el derecho de acu\u00f1ar moneda y puede ser considerado como el fundador de la \u00faltima dinast\u00eda jud\u00eda, la dinast\u00eda de los Asmoneos. El gobierno de Juan Hircano I, sucesor de Sim\u00f3n, dur\u00f3 30 a\u00f1os y se caracteriz\u00f3 por una serie de conquistas, entre las que destacan la conquista de Samaria y la conversi\u00f3n por la fuerza de Idumea. Se uni\u00f3 a los arist\u00f3cratas Saduceos en contra de los m\u00e1s r\u00edgidos defensores de la teocracia, los Fariseos, sucesores de los Asideos. Las partes m\u00e1s antiguas de \u00abLos Or\u00e1culos de las Sibilas\u00bb y el \u00abLibro de Enoch\u00bb son, probablemente, restos de la literatura de la \u00e9poca. Le sucedi\u00f3 su hijo mayor, Arist\u00f3bulo I (en hebreo, Judas), que fue el primer gobernante Macabeo que tom\u00f3 el t\u00edtulo de rey. Solamente rein\u00f3 durante un a\u00f1o y conquist\u00f3 una parte de Galilea. Su hermano Alejandro Janeo (en hebreo Jonat\u00e1n) ocup\u00f3 el trono durante veintis\u00e9is a\u00f1os (104-78 a. C.). Durante la guerra intestina que estall\u00f3 entre \u00e9l y su pueblo, cosech\u00f3 muchos fracasos; pero finalmente obtuvo la victoria frente a sus oponentes y tom\u00f3 una terrible venganza sobre ellos. Tambi\u00e9n tuvo \u00e9xito, al final de su reinado, al conquistar y judaizar todo el territorio al este del Jord\u00e1n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al acceder al trono, su viuda Alejandra (en hebreo, Salom\u00e9) entreg\u00f3, pr\u00e1cticamente, el gobierno a los Fariseos. Pero esto no asegur\u00f3 la paz del reino y s\u00f3lo la muerte de Alejandra impidi\u00f3 que se viera envuelta en una nueva guerra civil. La lucha que estall\u00f3 inmediatamente despu\u00e9s de su muerte (69 a. C.), entre sus dos hijos Hircano II y Arist\u00f3bulo II, que estaban apoyados por los Fariseos y los Saduceos, respectivamente, fue h\u00e1bilmente controlada por Antip\u00e1ter, el ambicioso Gobernador de Idumea y padre de Herodes el Grande. La situaci\u00f3n llev\u00f3 a ambos hermanos a someterse al arbitrio de Pompeyo, que en aquel entonces estaba al mando de las tropas de Roma en el Este. El cauteloso general se decidi\u00f3 finalmente a favor de Hircano, march\u00f3 sobre Jerusal\u00e9n y asalt\u00f3 el templo, como consecuencia de lo cual tuvo lugar una matanza. Todo esto supuso el final del corto periodo de independencia que los Macabeos hab\u00edan conseguido para el pa\u00eds (63 a. C.). Durante la \u00c9poca de los Macabeos tuvo lugar la construcci\u00f3n de un templo jud\u00edo en Leont\u00f3polis, en el Delta, y la transformaci\u00f3n del Gerusia jud\u00edo en el Sanedr\u00edn de Jerusal\u00e9n. Entre la literatura de la \u00e9poca hay que tener en cuenta los deuterocan\u00f3nicos Libros de los Macabeos, Libro de la Sabidur\u00eda y el Eclesi\u00e1stico; y los ap\u00f3crifos \u00abSalmos de Salom\u00f3n\u00bb, \u00abLibro de los Jubileos\u00bb, y la \u00abAsunci\u00f3n de Mois\u00e9s\u00bb, a los cuales muchos eruditos a\u00f1aden el Libro de Daniel y varios himnos sagrados incorporados a nuestro Salterio.\n<\/p>\n<h2>Primeros tiempos de la Supremac\u00eda de Roma (63 a.C. &#8211; 70 d.C.)<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">La ca\u00edda de Jerusal\u00e9n en el a\u00f1o 63 a. C. marca el principio del vasallaje de Judea a Roma. Pompeyo, su conquistador, desmantel\u00f3 la Ciudad Santa y reconoci\u00f3 a Hircano II como sumo sacerdote y etnarca, pero apart\u00f3 de su jurisdicci\u00f3n todos los territorios de Judea propiamente dicha y le prohibi\u00f3 terminantemente que intentara nuevas conquistas. Despu\u00e9s de esto, regres\u00f3 a Roma llevando consigo numerosos cautivos, que aumentaron de forma importante, si no lo hab\u00edan hecho hasta entonces, la comunidad jud\u00eda en la Ciudad. Pronto, Judea fue presa de varias discordias, en medio de las cuales el d\u00e9bil Hircano fue perdiendo progresivamente su autoridad, mientras que su se\u00f1or virtual, Antip\u00e1ter el Idumeo, mejoraba sus relaciones con los soberanos del pa\u00eds. Despu\u00e9s de la derrota final de Pompeyo en Farsalia (48 a. C.) por Julio C\u00e9sar, Antip\u00e1ter se situ\u00f3 inmediatamente del lado del vencedor, a quien rindi\u00f3 insignes servicios en Egipto. La recompensa fue el pleno reconocimiento de Hircano como sumo sacerdote y etnarca; adem\u00e1s, se le concedieron los derechos de ciudadano romano y el cargo de procurador sobre todo Palestina. A continuaci\u00f3n, comenz\u00f3 a reconstruir los muros de las Ciudad Santa y nombr\u00f3 a dos de sus hijos, Fasael y Herodes, gobernadores de Jerusal\u00e9n y Palestina, respectivamente. A partir de este momento, y en adelante, la fortuna de Herodes creci\u00f3 r\u00e1pidamente; incluso en la ciudad de Roma, a la que tuvo que huir escapando de la c\u00f3lera del partido nacionalista, consigui\u00f3 alcanzar sus objetivos m\u00e1s ambiciosos. Herodes el Idumeo ascendi\u00f3 al Trono de David y su largo reinado (37-4 a. C.) supuso, en varios aspectos, una \u00e9poca gloriosa en la historia de los jud\u00edos (ver HERODES EL GRANDE). Sin embargo, en su conjunto, fue un desastre para los jud\u00edos de Palestina. La primera parte de su reinado (37-25 a.C.) la emple\u00f3 en librarse de los Asmoneos sobrevivientes. Tras la muerte de \u00e9stos, Herodes consigui\u00f3 afianzarse en el trono pero tambi\u00e9n se indispuso con la mayor\u00eda de sus s\u00fabditos, que estaban profundamente unidos a la familia de los Macabeos. A estos motivos de queja fue a\u00f1adiendo otros, no menos odiosos para el partido nacional. El pueblo le odiaba como a un tirano sangriento que se hab\u00eda propuesto destruir el culto a Dios y de cuya soberan\u00eda quer\u00eda librarse a la primera oportunidad, pero odiaba a\u00fan m\u00e1s a los romanos, que le manten\u00edan en el trono. Poco antes de la muerte de Herodes naci\u00f3 Jes\u00fas, el verdadero Rey de los Jud\u00edos, y tuvo lugar la matanza de los Santos Inocentes.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La muerte de Herodes fue la se\u00f1al que marc\u00f3 el comienzo de una insurrecci\u00f3n que fue extendi\u00e9ndose paulatinamente y que fue, finalmente, sofocada por Varo, el Gobernador de Siria. Lo que sucedi\u00f3 a continuaci\u00f3n fue la ratificaci\u00f3n pr\u00e1ctica, por parte de Augusto, de la \u00faltima voluntad de Herodes. El principal heredero fue Arquelao, que fue nombrado etnarca de Idumea, Judea y Samaria, con la promesa de un t\u00edtulo real a condici\u00f3n de que gobernara a la completa satisfacci\u00f3n del emperador. Sin embargo, debido a su desgobiernos, Augusto le destituy\u00f3 (6 d. C.) y puso en su lugar a un procurador romano. A partir de este momento, Judea continu\u00f3 como una parte de la provincia de Siria, excepto durante un breve intervalo (41-44 d. C.), durante el cual Herodes Agripa I ejerci\u00f3 el poder sobre todos los dominios de Herodes el Grande. Los procuradores romanos de Judea resid\u00edan en Cesarea e iban a Jerusal\u00e9n solamente en ocasiones especiales. Depend\u00edan de los gobernadores de Siria, mandaban el ej\u00e9rcito, manten\u00edan la paz y ten\u00edan a su cargo la recaudaci\u00f3n de impuestos. Generalmente se absten\u00edan de intervenir en los asuntos religiosos, especialmente por temor a despertar la violencia de los Zelotes, quienes consideraban que el pago de tributos al C\u00e9sar era contrario a la ley. El gobierno local fue pr\u00e1cticamente dejado en manos de la aristocracia sacerdotal de los Saduceos y el Sanedr\u00edn fue la corte suprema de justicia, desprovista, sin embargo (hacia el a\u00f1o 30 d. C.), del poder de condenar a muerte. Fue bajo el poder de Poncio Pilatos (26-36 d. C.), uno de los procuradores nombrados por Tiberio, cuando Jes\u00fas fue crucificado.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hasta el reinado de Cal\u00edgula (37-44), los jud\u00edos disfrutaron, sin ninguna interrupci\u00f3n digna de tenerse en cuenta, de la tolerancia universal con la que la pol\u00edtica de Roma permit\u00eda la pr\u00e1ctica de la religi\u00f3n en los estados vasallos. Pero cuando el emperador orden\u00f3 que se le rindieran honores divinos, estos pueblos, en general, rehusaron obedecerle. Petronio, el gobernador romano en Siria, recibi\u00f3 \u00f3rdenes terminantes de usar la violencia, si era necesario, para levantar una estatua de Cal\u00edgula en el Templo de Jerusal\u00e9n. En Alejandr\u00eda tuvo lugar una temible matanza y parec\u00eda como si todos los jud\u00edos de Palestina estuvieran condenados a perecer. Sin embargo, Petronio retras\u00f3 la ejecuci\u00f3n del decreto y solamente se pudo evitar el castigo porque Cal\u00edgula muri\u00f3 asesinado en el a\u00f1o 41 d. C. De esta manera los jud\u00edos quedaron a salvo y, con la ascensi\u00f3n de Claudio, que alcanz\u00f3 la dignidad imperial gracias, principalmente, a los esfuerzos de Herodes Agripa, un brillante d\u00eda amaneci\u00f3 para ellos. En gratitud, Claudio concedi\u00f3 a Agripa la totalidad del reino de Herodes el Grande y otorg\u00f3 a los jud\u00edos, incluso a los que viv\u00edan en el extranjero, importantes privilegios. El esmerado gobierno de Agripa se hizo sentir en toda la comunidad y el Sanedr\u00edn, ahora bajo la presidencia de Gamaliel I, maestro de San Pablo, ten\u00eda m\u00e1s autoridad de la que jam\u00e1s hab\u00eda tenido anteriormente. El partido nacional permanec\u00eda a\u00fan en un estado casi constante de amotinamiento, mientras que los cristianos eran perseguidos por Agripa. Tras la muerte de Agripa (44 d. C.), el pa\u00eds qued\u00f3 sujeto de nuevo a los procuradores de Roma; este hecho es el preludio de la destrucci\u00f3n de Jerusal\u00e9n y del pueblo jud\u00edo. Pr\u00e1cticamente, los siete procuradores que gobernaron Judea entre los a\u00f1os 44 a 66 d. C. actuaron como si quisieran conducir al pueblo a la desesperaci\u00f3n y a la revuelta. La confusi\u00f3n se fue haciendo, poco a poco, tan grande y tan general que se presagiaba claramente la disoluci\u00f3n de la rep\u00fablica. Finalmente, en el a\u00f1o 66 d. C., a pesar de los esfuerzos y precauciones de Agripa II, el partido de los Zelotes se alz\u00f3 en una abierta rebeli\u00f3n que termin\u00f3 (en el a\u00f1o 70 d. C.) con la conquista de Jerusal\u00e9n por Tito, la destrucci\u00f3n del Templo y la matanza y deportaci\u00f3n de cientos de miles de inocentes, que fueron repartidos entre sus hermanos por todo el mundo. Seg\u00fan Eusebio, los cristianos de Jerusal\u00e9n, prevenidos por su Maestro, escaparon a los horrores del \u00faltimo asedio, huyendo a tiempo a Pella, al este del Jord\u00e1n. Entre los escritores jud\u00edos del primer siglo de nuestra era destacan Fil\u00f3n, quien intercedi\u00f3 por la causa jud\u00eda en Roma ante Cal\u00edgula, y Josefo, que ocup\u00f3 el cargo de gobernador jud\u00edo en Galilea durante la revuelta final contra Roma, y que describi\u00f3 sus vicisitudes y horrores de forma emocionante y tambi\u00e9n, probablemente, exagerada.\n<\/p>\n<h2>\u00daltimos d\u00edas de la Roma pagana (70-320 d.C.)<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Roma se alegr\u00f3 de la ca\u00edda Jerusal\u00e9n y acu\u00f1\u00f3 monedas conmemorativas de la victoria. Los cabecillas de la defensa, una larga hilera de prisioneros fuertemente encadenados, los vasos del Templo, el candelabro de los siete brazos, el altar de oro y un rollo de la Ley testimoniaron el triunfo de Tito en la ciudad imperial. Pero a\u00fan permanec\u00edan en pie contra los romanos tres s\u00f3lidas fortalezas en Palestina: Herodium, Maqueronte y Masada. Las dos primeras cayeron en el a\u00f1o 71 d. C. y la tercera el a\u00f1o siguiente, testimoniando la completa conquista de Judea. Durante cierto tiempo, algunos Zelotes fugitivos de Judea se afanaron por fomentar una rebeli\u00f3n en Egipto y Cirenaica. Pero sus esfuerzos pronto quedaron en nada y Vespasiano se aprovech\u00f3 de las convulsiones que exist\u00edan en Egipto para cerrar definitivamente el templo de On\u00edas en Heli\u00f3polis. En estas circunstancias, parec\u00eda como si, en lo sucesivo, los distintos grupos de familias jud\u00edas estuvieran destinadas a caminar a la deriva por separado para terminar, finalmente, siendo absorbidos por diferentes pueblos, en medio de los cuales se aventuraron a vivir. Sin embargo, este peligro fue evitado por la r\u00e1pida concentraci\u00f3n de los jud\u00edos sobrevivientes en dos grandes comunidades, b\u00e1sicamente independientes entre s\u00ed, y que se correspond\u00edan con las dos grandes divisiones del mundo en aquella \u00e9poca. La primera comprend\u00eda naturalmente a todos los jud\u00edos que viv\u00edan a este lado del \u00c9ufrates. No mucho tiempo despu\u00e9s de la ca\u00edda de Jerusal\u00e9n y de las consecuentes desgracias, reconocieron progresivamente la autoridad de un nuevo Sanedr\u00edn que, sin importar c\u00f3mo surgi\u00f3, estaba realmente constituido en Jamnia (Yabn\u00e9), bajo la presidencia del rab\u00ed Jochanan ben Sakkai. Junto con el Sanedr\u00edn, [que ahora era la corte suprema (B\u00eath Din) de las comunidades occidentales], hab\u00eda en Jamnia una escuela en la cual Jochanan inculcaba la Ley oral (concretamente, la Halak\u00e1), transmitida de padres a hijos, y realizaba lecturas expositoras (Hagad\u00e1) de otros textos hebreos distintos de la ley escrita (Pentateuco). El sucesor de Jochanan al frente del Sanedr\u00edn (a\u00f1o 80 d. C.) fue el rab\u00ed Gamaliel II, quien tom\u00f3 el t\u00edtulo de Nasi (\u00abpr\u00edncipe\u00bb; entre los romanos, \u00abpatriarca\u00bb). Tambi\u00e9n Gamaliel vivi\u00f3 en Jamnia y presidi\u00f3 su escuela, que sirvi\u00f3 de modelo para otras escuelas que se fueron creando en los alrededores. Finalmente, trasmiti\u00f3 a sus sucesores \u00abLos patriarcas de Occidente\u00bb (a\u00f1o 118 d. C.), una autoridad religiosa a la que, en lo sucesivo, se rindi\u00f3 obediencia y reverencia, incluso despu\u00e9s de que la sede de su autoridad fuera trasladada, primero a S\u00e9foris y, finalmente, a Tiber\u00edades.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La supremac\u00eda del \u00abrabinismo\u00bb, que qued\u00f3, de esta manera, establecida firmemente entre los jud\u00edos de Occidente, prevaleci\u00f3 asimismo en la otra gran comunidad, que comprend\u00eda a las familias jud\u00edas del este del \u00c9ufrates. El jefe de esta comunidad de Babilonia asumi\u00f3 el t\u00edtulo de Resh-Galutha (pr\u00edncipe de la Cautividad), y fue un poderoso tributario del Imperio Parto. Fue el juez supremo de las comunidades menores, tanto en asuntos civiles como criminales, y ejerci\u00f3 sobre ellas, de muchas otras maneras, una autoridad poco menos que absoluta. Las principales zonas bajo su jurisdicci\u00f3n fueron las de Nares, Sura, Pumbedita, Nahardea, Nahar-Paked, y Machuzza, cuyas escuelas rab\u00ednicas disfrutaron de gran fama e influencia. Los patriarcas de Occidente tuvieron mucho menos autoridad temporal que los pr\u00edncipes de la Cautividad y esto solamente se entiende si se tiene en cuenta la recelosa vigilancia que Vespasiano y Tito ejercieron sobre los jud\u00edos del Imperio. Una guarnici\u00f3n de 800 hombres ocup\u00f3 las ruinas de Jerusal\u00e9n para evitar su reconstrucci\u00f3n por el celo religioso de sus anteriores habitantes y, para eliminar a cualquier posible pretendiente al Trono Jud\u00edo o a la dignidad Mesi\u00e1nica, se llev\u00f3 a cabo un estricto seguimiento de todos aquellos que se dec\u00edan descendientes de la real casa de David. Bajo Domiciano (81-96 d. C.), el Fiscus Judaicus, impuesto de dos dracmas establecido por Vespasiano para el templo de J\u00fapiter Capitolino, fue exigido con extremo rigor a los jud\u00edos, quienes se vieron envueltos en las persecuciones que este tirano orden\u00f3 contra los cristianos. El reinado de Nerva (96-98 d. C.) supuso un breve intervalo de paz para los jud\u00edos; pero durante el de Trajano (98-117), mientras las legiones romanas se hab\u00edan retirado de \u00c1frica para luchar contra Partia, los jud\u00edos de Egipto y de Cirene tomaron las armas contra los griegos de estas comarcas y por ambas partes se cometieron terribles atrocidades. Desde all\u00ed la llama se extendi\u00f3 a Chipre, donde, seg\u00fan se dice, los jud\u00edos masacraron a 240.000 de sus ciudadanos. Adriano envi\u00f3 fuerzas para suprimir la sublevaci\u00f3n en la isla y prohibi\u00f3 que ning\u00fan jud\u00edo pusiera los pies en ella. A continuaci\u00f3n, fue sofocada la revuelta en Egipto y Cirene. Entretanto, los jud\u00edos de Mesopotamia, insatisfechos con los romanos, que acababan de vencer a los partos, se empe\u00f1aron en librarse del Fiscus Judaicus que se les hab\u00eda impuesto. Su insurrecci\u00f3n fue pronto sofocada por Lucio Quinto, que hab\u00eda sido nombrado por entonces gobernador de Judea, donde se tem\u00edan posibles disturbios.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El a\u00f1o siguiente (117 d. C.), Adriano fue nombrado emperador. Esto fue un buen acontecimiento para los jud\u00edos de Babilonia porque, como el nuevo C\u00e9sar abandon\u00f3 las conquistas de Trajano m\u00e1s all\u00e1 del \u00c9ufrates, quedaron de nuevo sujetos a las leyes, m\u00e1s suaves, de sus antiguos soberanos. Sin embargo, este hecho fue de lo m\u00e1s desafortunado para los jud\u00edos que viv\u00edan en el mundo romano. Adriano promulg\u00f3 un edicto prohibiendo la circuncisi\u00f3n, la lectura de la Ley y la observancia del S\u00e1bado. A continuaci\u00f3n, el emperador dio a conocer su intenci\u00f3n de establecer una colonia romana en Jerusal\u00e9n y de erigir un santuario a J\u00fapiter en el lugar en el que se levantaba el destruido templo a Yahv\u00e9. En tales circunstancias, se anunci\u00f3 que acababa de aparecer el Mes\u00edas. Su nombre, Barcokebas, \u00abHijo de la Estrella\u00bb, parec\u00eda cumplir la antigua profec\u00eda: \u00bb una estrella se levantar\u00e1 de Jacob\u00bb (N\u00fameros, 24, 17). El rab\u00ed Aquib\u00e1, el m\u00e1s docto y venerado de los miembros del Sanedr\u00edn de aquel entonces, reconoci\u00f3 claramente las pretensiones del nuevo Mes\u00edas. Guerreros jud\u00edos de todos los pa\u00edses se reunieron en torno a Barcokebas y defendieron su causa contra Adriano durante dos a\u00f1os. Pero terminaron por prevalecer la t\u00e1ctica y la disciplina de los romanos. Las fortalezas jud\u00edas fueron cayendo una detr\u00e1s de otra ante el general romano Julio Severo; cay\u00f3 Jerusal\u00e9n y, finalmente (135 d. C.), la fortaleza de Bither, el \u00faltimo refugio de los rebeldes, fue capturada y derruida por completo. Barcokebas hab\u00eda sido asesinado; y alg\u00fan tiempo despu\u00e9s, el rab\u00ed Aquib\u00e1 fue hecho prisionero y ejecutado, aunque, afortunadamente, sus siete principales disc\u00edpulos lograron escapar a Nisibis y Nahardea. Terribles masacres sucedieron a la supresi\u00f3n de la revuelta; de los fugitivos que consiguieron escapar de la muerte, muchos huyeron a Arabia, siendo \u00e9sta la raz\u00f3n de que dicho pa\u00eds tuviera una poblaci\u00f3n jud\u00eda; los dem\u00e1s fueron vendidos como esclavos. Para anular definitivamente cualquier esperanza de restauraci\u00f3n de un reino jud\u00edo, se construy\u00f3 una nueva ciudad en Jerusal\u00e9n, que fue habitada por una colonia de extranjeros. La ciudad recibi\u00f3 el nombre de \u00c6lia Capitolina, y a los jud\u00edos no se les permiti\u00f3 ni residir en ella, ni siquiera acercarse a sus alrededores. A los cristianos, que ahora se distingu\u00edan claramente de los jud\u00edos, se les permiti\u00f3 establecerse dentro de las murallas y \u00c6lia lleg\u00f3 a ser la sede de un floreciente obispado.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Bajo Antonino P\u00edo (138-161), quedaron revocadas las leyes de Adriano y se acab\u00f3 la persecuci\u00f3n activa contra los jud\u00edos. Entonces, los disc\u00edpulos de Aquib\u00e1 volvieron a Palestina y reorganizaron el Sanedr\u00edn en Usha, en Galilea (140), bajo la presidencia de Sim\u00f3n II, hijo de Gamaliel II. El patriarcado de Sim\u00f3n no estuvo libre de la intolerante opresi\u00f3n de los oficiales romanos, que los jud\u00edos de Palestina tuvieron que padecer especialmente. Por consiguiente, con ocasi\u00f3n de los preparativos b\u00e9licos de los partos contra Roma, durante el \u00faltimo a\u00f1o del reinado de Antonio se produjo una nueva revuelta en Judea. Tal revuelta qued\u00f3 sofocada inmediatamente por el siguiente emperador, Marco Aurelio (161-180), y seguida por la promulgaci\u00f3n, de nuevo, de las severas medidas de Adriano, las cuales, sin embargo, o bien fueron pronto anuladas o bien nunca llegaron a ponerse en pr\u00e1ctica. En el a\u00f1o 165, el rab\u00ed Jud\u00e1 I sucedi\u00f3 a Sim\u00f3n II como presidente del Sanedr\u00edn y patriarca de Occidente. El m\u00e1s importante de sus hechos es la terminaci\u00f3n de la ley oral, la Mishn\u00e1 (hacia el a\u00f1o 189) que, junto con la Biblia, lleg\u00f3 a ser la principal fuente de estudios rab\u00ednicos y una especie de constituci\u00f3n que, incluso ahora, mantiene unidos a los miembros dispersos del pueblo jud\u00edo. Puesto que el rab\u00ed Jud\u00e1 estuvo en el poder durante m\u00e1s de treinta a\u00f1os, fue el \u00faltimo patriarca jud\u00edo que tuvo que quejarse de las vejaciones de los gobernantes paganos de Roma. Bajo Caracalla (211-217), los jud\u00edos recibieron los derechos de ciudadano; y bajo sus sucesores se fueron eliminando progresivamente las distintas limitaciones que les hab\u00edan sido impuestas. Incluso las rabiosas persecuciones contra los cristianos de Decio (249-251), Valeriano (253-260), y Diocleciano (284-305), dejaron a los jud\u00edos en paz. Durante este periodo de paz, los patriarcas de Occidente enviaron frecuentemente legados a las diferentes sinagogas para comprobar su situaci\u00f3n real y recaudar los impuestos a trav\u00e9s de los cuales Jud\u00e1 III y sus sucesores obten\u00edan sus ingresos. En Babilonia, las comunidades y las escuelas jud\u00edas florecieron bajo los pr\u00edncipes de la Cautividad y, excepto durante un breve periodo de tiempo inmediatamente posterior a la conquista de los partos por los neo-persas, y durante el ef\u00edmero reinado de Odenato, en Palmira, disfrutaron de tranquilidad e independencia. No se conoce con certeza la situaci\u00f3n de los jud\u00edos de Arabia y China en aquella \u00e9poca\n<\/p>\n<h2>Emperadores cristianos y reyes b\u00e1rbaros (320-628)<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">La ascensi\u00f3n del Cristianismo al trono de los C\u00e9sares, con la conversi\u00f3n de Constantino, abre una nueva era en la historia del pueblo jud\u00edo. La igualdad de derechos que los emperadores paganos les hab\u00edan reconocido fue restringida gradualmente por la cabeza del Estado Cristiano. Bajo Constantino (306-337), las restricciones fueron pocas en n\u00famero y debidas a su inter\u00e9s por el bienestar de los s\u00fabditos cristianos y por la promoci\u00f3n de la religi\u00f3n verdadera. Consider\u00f3 la conversi\u00f3n del cristianismo al juda\u00edsmo como un delito penal; prohibi\u00f3 a los jud\u00edos circuncidar a sus esclavos cristianos; protegi\u00f3 a quienes se convert\u00edan del juda\u00edsmo contra la fiera venganza de sus antiguos correligionarios; pero nunca les priv\u00f3 de su ciudadan\u00eda y nunca fue m\u00e1s all\u00e1 de obligarles (con excepci\u00f3n de los rabinos) a ocupar ciertos cargos p\u00fablicos que hab\u00edan llegado a ser particularmente gravosos. Estas leyes quedaron revalidadas y se hicieron m\u00e1s severas en tiempos de su hijo Constancio I (337-350), quien a\u00f1adi\u00f3 la pena de muerte a los matrimonios entre jud\u00edos y cristianos. La severidad de estas y otras leyes de Constancio qued\u00f3 plenamente justificada por los terribles excesos cometidos por los jud\u00edos en Alejandr\u00eda y por su temporal revuelta en Judea. La ascensi\u00f3n de Juli\u00e1n el Ap\u00f3stata, en el a\u00f1o 361, supuso una nueva desviaci\u00f3n en su favor. El Emperador decret\u00f3 la reconstrucci\u00f3n del Templo en Monte Moriah y la plena restauraci\u00f3n del culto jud\u00edo, aparentemente con vistas a asegurar la influencia de los jud\u00edos de Mesopotamia en su expedici\u00f3n contra los persas. Los jud\u00edos resultaron vencedores, pero su triunfo tuvo una vida ef\u00edmera; repentinas llamas brotaron en Monte Moriah e hicieron imposible la reconstrucci\u00f3n del Templo; Juli\u00e1n pereci\u00f3 en la guerra contra los persas y su sucesor, Joviano (363-364), volvi\u00f3 a la pol\u00edtica de Constancio. Los siguientes emperadores, Valente y Valentiniano, devolvieron a los jud\u00edos sus antiguos derechos, excepto la exenci\u00f3n de prestar servicios p\u00fablicos. Bajo Graciano, Teodosio I y Arcadio, disfrutaron tambi\u00e9n de la protecci\u00f3n del Trono; pero bajo Teodosio II (402-450), envalentonados por su larga inmunidad contra las persecuciones, manifestaron un esp\u00edritu de intolerancia y crimen, que condujo a violentos tumultos entre ellos y los cristianos en varias partes del Imperio Romano de Oriente y tambi\u00e9n, al parecer, a la prohibici\u00f3n de construir nuevas sinagogas y al cese de cualquier cargo p\u00fablico. Fue en tiempos de Teodosio II cuando lleg\u00f3 a su fin (425) el patriarcado de Occidente, ocupado en aquel entonces por Gamaliel VI. Poco tiempo antes (aproximadamente en el a\u00f1o 375), se termin\u00f3 el Talmud de Jerusal\u00e9n, un trabajo que, a pesar de su importancia para el juda\u00edsmo, es menos completo, en relaci\u00f3n con su Mishn\u00e1 y su Guemar\u00e1, que el Talmud de Babilonia, compilaci\u00f3n que fue terminada por los responsables de las escuelas de esta ciudad hacia el a\u00f1o 499, a pesar de las violentas persecuciones de los reyes de Persia, Yazdgard II (440-457) y Firuz (457-484). El resultado inmediato de la persecuci\u00f3n de Firuz fue la emigraci\u00f3n de colonos jud\u00edos por el sur hasta Arabia y por el este hasta la India, donde fundaron un peque\u00f1o estado jud\u00edo en la costa de Malabar, que dur\u00f3 hasta 1520. Bajo Kavad I, hijo y sucesor de Firuz, el pr\u00edncipe de la Cautividad, Mar-Zutra II, consigui\u00f3 mantener durante siete a\u00f1os un estado independiente en Babilonia; pero en el a\u00f1o 518, los sucesores de Teodosio II, en Bizancio, reforzaron sus leyes contra los jud\u00edos con gran rigor y, como resultado, desaparecieron pr\u00e1cticamente la vida intelectual y la antigua jurisdicci\u00f3n de los jud\u00edos de Judea.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Durante el siglo V, los jud\u00edos de Occidente tuvieron, decididamente, mejor suerte que los de Oriente. Naturalmente, padecieron muchos males durante las invasiones de los b\u00e1rbaros del norte que inundaron el Imperio de Occidente despu\u00e9s de su definitiva separaci\u00f3n, en el a\u00f1o 395, del Imperio Oriental de Constantinopla. En medio de las convulsiones pol\u00edticas que evidentemente se derivaron de dichas invasiones, los jud\u00edos se fueron convirtiendo gradualmente en due\u00f1os del comercio, que los conquistadores del Imperio de Occidente, adictos a las artes de la guerra, nunca tuvieron tiempo ni vocaci\u00f3n de seguir. No parece que, en los distintos estados que pronto surgieron al desmembrarse el imperio, las numerosas colonias de jud\u00edos hubiesen quedado sujetas durante mucho tiempo a medidas restrictivas, salvo en relaci\u00f3n con su comercio de esclavos. Los v\u00e1ndalos les dejaron en libertad para ejercer su religi\u00f3n. Fueron tratados justamente en Italia por los reyes de los ostrogodos y por los pont\u00edfices romanos; en Galia, por los primeros merovingios; y en Espa\u00f1a, por los visigodos hasta la conversi\u00f3n del Rey Recaredo al catolicismo (589), y, sobre todo, hasta la ascensi\u00f3n de Sisebuto (612), quien, deplorando el hecho de que las leyes de Recaredo contra los jud\u00edos hubieran sido poco m\u00e1s que letra muerta, decidi\u00f3 reforzarlas de inmediato y, de hecho, a\u00f1adi\u00f3, en primer lugar, el interdicto de que los jud\u00edos deb\u00edan liberar a todos sus esclavos y, despu\u00e9s, que deb\u00edan escoger entre el bautismo o ser deportados. La legislaci\u00f3n antijud\u00eda fue establecida en una fecha muy anterior en los dominios francos. La hostilidad contra los jud\u00edos qued\u00f3 de manifiesto, en primer lugar, en Borgo\u00f1a, bajo el Rey Segismundo (517), y desde aqu\u00ed se extendi\u00f3 a todos los pa\u00edses francos. En el a\u00f1o 554, Childeberto I de Par\u00eds les prohibi\u00f3 aparecer en la calle desde el Domingo de Resurrecci\u00f3n hasta el domingo de Pentecost\u00e9s; en 581, Chilperico les oblig\u00f3 a recibir el bautismo; en 613, Clotario II sancion\u00f3 nuevos decretos contra los jud\u00edos; y en el a\u00f1o 629, Dagoberto les oblig\u00f3 a escoger entre el bautismo y la expulsi\u00f3n. De esta manera, las leyes contra los jud\u00edos, tanto en Espa\u00f1a como en Francia, fueron alcanzando progresivamente un grado de severidad desconocido incluso para los perseguidores orientales del juda\u00edsmo, tales como Justiniano I (527-565) y Heraclio (610-641). Con todo, los edictos de estos emperadores bizantinos fueron lo suficientemente fastidiosos. De hecho, los decretos de Justiniano exacerbaron de tal manera a los jud\u00edos de Palestina que, a pesar de las persecuciones de sus compatriotas jud\u00edos de Mesopotamia por los reyes persas Cosroes I (531-579), Ormuzd IV (579-591), y Cosroes II (590-628), aprovecharon la primera oportunidad para vengarse, uni\u00e9ndose a Cosroes II en sus luchas contra Heraclio. Durante la invasi\u00f3n persa y la ocupaci\u00f3n de Palestina cometieron terribles excesos contra los cristianos pero, finalmente, encontraron un merecido castigo con la persecuci\u00f3n que Heraclio, otra vez se\u00f1or de Judea, inici\u00f3 contra ellos.\n<\/p>\n<h2>La ascendencia musulmana (628-1038)<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">El avance del mahometismo, con cuyo poder ya estaban en contacto los jud\u00edos de Arabia desde sus primeros momentos, marca el comienzo de un nuevo periodo en la historia del pueblo jud\u00edo. Varios siglos antes del nacimiento de Mahoma (aproximadamente, en el a\u00f1o 570), los jud\u00edos ten\u00edan importantes asentamientos en Arabia y, con el transcurso del tiempo, hab\u00edan adquirido una influencia considerable entre la poblaci\u00f3n pagana. De hecho, lo cierto es que, en Arabia del Sur (Yemen), existieron al mismo tiempo un reino \u00e1rabe-jud\u00edo, que se extingui\u00f3 en el a\u00f1o 530, y un rey cristiano de Abisinia. Pero, aunque hab\u00edan perdido su condici\u00f3n real, los jud\u00edos de Arabia eran todav\u00eda muchos y poderosos en Hedjaz, al norte de Yemen. Incluso hab\u00eda una peque\u00f1a poblaci\u00f3n de jud\u00edos en La Meca, el lugar de nacimiento de Mahoma; de esta forma, es posible que el contacto con los jud\u00edos de esa ciudad fuera uno de los medios a trav\u00e9s de los cuales el fundador del Islam conociera el juda\u00edsmo, sus creencias y sus patriarcas. Este conocimiento lleg\u00f3 a ser, naturalmente, m\u00e1s profundo despu\u00e9s de la H\u00e9gira (Huida) de Mahoma (622) a Medina, el centro principal de los jud\u00edos de Arabia. Para atraer a los israelitas a su causa, el Profeta otorg\u00f3 distintas concesiones a su religi\u00f3n y adopt\u00f3 algunas de sus costumbres. Pero cuando todo esto dej\u00f3 de ser \u00fatil, y puesto que los jud\u00edos eran una constante amenaza, resolvi\u00f3 librarse de sus tribus una a una. En primer lugar, expuls\u00f3 a los jud\u00edos pr\u00f3ximos a Medina y, posteriormente (628), someti\u00f3 a los de las comarcas de Khaibar y de Wadi al-Kura a un tributo anual equivalente a la mitad de la producci\u00f3n de la tierra. Despu\u00e9s de la muerte de Mahoma (632 d. C.), el califa Abu Bakr toler\u00f3 a los jud\u00edos que quedaban en Khaibar y al-Kura; pero esta tolerancia ces\u00f3 baj\u00f3 Omar, el segundo sucesor del profeta. Durante el corto califato de Omar (634-644), Siria, Fenicia, Persia, Egipto y Jerusal\u00e9n cayeron bajo la influencia del Islam. Los jud\u00edos fueron bastante bien tratados por sus nuevos gobernantes. Verdaderamente, el llamado \u00abPacto\u00bb de Omar (640) impuso ciertas restricciones a los jud\u00edos en todo el mundo musulm\u00e1n, pero dichas restricciones no se pusieron en pr\u00e1ctica durante su vida.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En recompensa por la valiosa ayuda de los jud\u00edos de Babilonia en las campa\u00f1as de Omar contra Persia, este califa les otorg\u00f3 varios privilegios, entre los cuales se puede mencionar el reconocimiento de su exilarca Bostana\u00ef (642). Bajo el cuarto califa del Islam, Al\u00ed (656-661), la comunidad jud\u00eda de Irak (Babilonia) lleg\u00f3 a estar mucho mejor organizada y asumi\u00f3 la apariencia de un estado independiente, en el que las escuelas talm\u00fadicas de Sura y Pumbedita florecieron de nuevo. El exilarca y el director de la escuela de Sura, con su nuevo t\u00edtulo de ga\u00f3n (658), ten\u00edan el mismo rango. El cargo del primero era pol\u00edtico mientras que el del segundo era claramente religioso. El exilarca, tanto en presencia como en modo de vida, era un pr\u00edncipe. As\u00ed, ocurri\u00f3 que los jud\u00edos esparcidos por todo el mundo musulm\u00e1n se convencieron a s\u00ed mismos de que en la propia tierra de Abraham sobreviv\u00eda un pr\u00edncipe de la Cautividad que hab\u00eda retomado el cetro de David. Para ellos, las cabezas de las escuelas de Babilonia eran los representantes de los tiempos ideales del Talmud. Cuanto m\u00e1s se extend\u00eda el dominio de los omeyas (661-750), m\u00e1s adeptos ganaban los jefes de los jud\u00edos de Babilonia. La gran libertad de la que disfrutaron los jud\u00edos bajo el gobierno del Islam les permiti\u00f3 cultivar el Paitanismo, o poes\u00eda neo-hebraica, y empezar sus trabajos masor\u00e9ticos (ver Masora).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entretanto, sus compatriotas jud\u00edos fueron menos afortunados en Espa\u00f1a, donde muchos de los gobernantes del s. VII dictaron severas leyes contra el juda\u00edsmo. Hacia finales de dicho siglo, Egica les prohibi\u00f3 poseer tierras y casas, relacionarse o comerciar con el norte de \u00c1frica e, incluso, realizar negocios con los cristianos. Despu\u00e9s de haber descubierto un complot de los jud\u00edos con los moros para derrocarle, el rey de los visigodos conden\u00f3 a todos los jud\u00edos de sus estados a la esclavitud y mand\u00f3 que todos sus hijos de siete a\u00f1os o m\u00e1s fueran entregados a los cristianos para que fueran educados entre ellos. Este estado de cosas lleg\u00f3 a su fin bajo Rodrigo, segundo sucesor de Egica y \u00faltimo rey visigodo en Espa\u00f1a. Con numerosos jud\u00edos en su ej\u00e9rcito, los musulmanes pasaron desde \u00c1frica a Andaluc\u00eda y derrotaron y dieron muerte a Rodrigo (julio del a\u00f1o 711); Espa\u00f1a fue conquistada gradualmente y, en el a\u00f1o 720, los sarracenos ocuparon Septimania, una dependencia del reino de los godos al norte de los Pirineos. En la Espa\u00f1a musulmana, los jud\u00edos, gracias a cuya ayuda los conquistadores alcanzaron, en gran parte, sus victorias, obtuvieron la libertad. De hecho, los jud\u00edos disfrutaron de un largo periodo de paz y de seguridad. Aparte de las persecuciones iniciadas en el a\u00f1o 720 por el califa de Damasco, Omar II, y en el a\u00f1o 723 por el emperador de Bizancio, Le\u00f3n III, los jud\u00edos prosperaron en todas partes hasta mediados del s. IX. Durante este periodo, el gran reino de los kazakos, situado al oeste del Mar Caspio, y que hizo temblar a los persas, abraz\u00f3 el juda\u00edsmo (aproximadamente en el a\u00f1o 745); durante m\u00e1s de dos siglos y medio, sus gobernantes fueron exclusivamente jud\u00edos. Despu\u00e9s de los califas omeyas, uno de los cuales tuvo a un jud\u00edo como preceptor, llegaron los abasidas, hasta despu\u00e9s de Harun al-Rasid (fallecido en 809), quienes no parece que molestaran seriamente a los ciudadanos jud\u00edos; durante esa \u00e9poca, las escuelas talm\u00fadicas de Babilonia estaban repletas de oyentes y, si no hubiera sido por sus disensiones internas, religiosas (los cara\u00edtas) y pol\u00edticas (disputas por la dignidad del exilarca), los jud\u00edos de Babilonia habr\u00edan sido felices, pues se les permiti\u00f3 continuar ense\u00f1ando. Durante este siglo, los jud\u00edos fueron pr\u00f3speros, sin duda, en la Espa\u00f1a musulmana (con su Califato de C\u00f3rdoba independiente desde el a\u00f1o 756 d. C.), aunque realmente se est\u00e1n investigando los detalles concernientes a su situaci\u00f3n en dicha \u00e9poca. En Francia, la poblaci\u00f3n jud\u00eda no estuvo sometida a ninguna restricci\u00f3n importante, ni bajo Pepino (752-768) ni bajo Carlomagno (764-814), mientras que bajo Luis I (814-840) disfrut\u00f3, incluso, de favores y privilegios especiales, puesto que el rey tuvo como consejero particular a un m\u00e9dico jud\u00edo llamado Zedekiah y protegi\u00f3 activamente los intereses de los jud\u00edos contra el poder de sus adversarios.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De esta manera, con la excepci\u00f3n de una pasajera persecuci\u00f3n bajo los dos hijos de Harun al-Rasid, los jud\u00edos no fueron molestados durante, aproximadamente, 100 a\u00f1os. Pero todo cambi\u00f3 a mediados del s. IX en, pr\u00e1cticamente, todas partes. En Oriente, se reanudaron las persecuciones contra los jud\u00edos por los emperadores bizantinos de la dinast\u00eda de los macedonios (842-1056) y por el califa abasida al-Motawakel, quien, en el a\u00f1o 853, volvi\u00f3 a instaurar el Pacto de Omar y bajo cuyos sucesores en el califato de Bagdad la comunidad jud\u00eda de Irak fue perdiendo cada vez m\u00e1s prestigio y fue suplantada en este sentido por la de Espa\u00f1a: el exilarca dej\u00f3 de ser, poco a poco, un cargo de estado y finalmente se extingui\u00f3 (aproximadamente en el a\u00f1o 940) debido, sobre todo, a las disputas entre los gaones de Sura y de Pumbedita; el propio gaonato, durante cierto tiempo hecho famoso por Sa&#8217;adya, desapareci\u00f3 finalmente debido a la opresi\u00f3n del d\u00e9bil califato (1038, aproximadamente). Durante la dinast\u00eda de los califas fatim\u00edes (909-1171), cuyo gobierno se extendi\u00f3 por el norte de \u00c1frica, Egipto y Siria, los jud\u00edos padecieron a\u00fan m\u00e1s. Hacia la mitad del s. X, el reino jud\u00edo de los Kazakos fue destruido por los rusos. En Occidente, la totalidad del pueblo jud\u00edo no fue otra cosa sino una raza despreciada y perseguida. Es cierto que Carlos el Calvo (840-877) los protegi\u00f3 efectivamente, pero sus d\u00e9biles sucesores carlovingios y los primeros Capetos no tuvieron la suficiente autoridad como para continuar haci\u00e9ndolo. En Italia, ya en el a\u00f1o 855, Luis II orden\u00f3 la deportaci\u00f3n de todos los jud\u00edos italianos; su orden no consigui\u00f3 alcanzar el objetivo deseado debido, simplemente, a la calamitosa situaci\u00f3n por la que atravesaba el reino en aquellos momentos. En Alemania, donde \u00abjud\u00edo\u00bb era sin\u00f3nimo de \u00abmercader\u00bb, los emperadores estuvieron durante mucho tiempo encantados de poder recaudar un impuesto especial de toda la poblaci\u00f3n jud\u00eda; pero, finalmente, Enrique II (1002-1024) expuls\u00f3 de Mainz (Maguncia) a los jud\u00edos que no quisieron ser bautizados y es probable que este decreto fuera aplicado a otras comunidades.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Espa\u00f1a (Navarra, Castilla, y Le\u00f3n) tambi\u00e9n persigui\u00f3 a los jud\u00edos aunque, a finales del s. X, sus gobernantes les reconocieron en muchos aspectos iguales derechos que al resto de la poblaci\u00f3n. En la Espa\u00f1a musulmana, sin embargo, el pueblo jud\u00edo fue libre, tanto pol\u00edtica como religiosamente. Bajo los impulsores de la ciencia y de las artes, como fueron los califas de la dinast\u00eda Omeya, Abderram\u00e1n III (fallecido en 961), Al-Hakem (fallecido en 976), y el regente Almanzor (fallecido en 1002), los jud\u00edos florecieron en la Espa\u00f1a \u00e1rabe y llegaron a ser famosos por sus conocimientos y por sus actividades comerciales e industriales. Las escuelas talm\u00fadicas de C\u00f3rdoba, Lucena y Granada sustituyeron a las de Sura y Pumbedita, bajo el alto patronazgo de los estadistas Hasday, Jacob Ibn-Jau, y Samuel Halev\u00ed. Durante este periodo, Ibn-Abitur realiz\u00f3 en Espa\u00f1a una traducci\u00f3n al \u00e1rabe de la Mishn\u00e1, y Gersom ben Jud\u00e1 (fallecido en 1028) compuso en Mainz los primeros comentarios sobre el Talmud.\n<\/p>\n<h2>\u00c9poca de las Cruzadas (1023-1300)<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">En muchos aspectos, la Espa\u00f1a musulmana deb\u00eda much\u00edsimo a la poblaci\u00f3n jud\u00eda; sin embargo, en 1066, los jud\u00edos fueron expulsados del Reino de Granada. Tambi\u00e9n, en varios sentidos, los j\u00f3venes reinos de la Espa\u00f1a Cristiana estaban en deuda con sus habitantes jud\u00edos; no obstante, Fernando I el Magno los someti\u00f3 a medidas enojosas y solamente se evit\u00f3 que se levantara la espada contra ellos gracias a la intervenci\u00f3n del clero. Sin embargo, estos acontecimientos no fueron mas que tormentas pasajeras; bien pronto, Alfonso VI (1071-1109) utiliz\u00f3 libremente a los jud\u00edos en sus operaciones diplom\u00e1ticas y militares, mientras que en otros estados musulmanes, distintos de Granada, la cultura jud\u00eda alcanz\u00f3 el cenit de su esplendor. La \u00e9poca de las persecuciones contra los jud\u00edos empez\u00f3 realmente con la Primera Cruzada (1096-1099). Los cruzados protagonizaron entre mayo y julio de 1096 sangrientas escenas contra los jud\u00edos de Tr\u00e9veris, Worms, Mainz, Colonia, y otras ciudades renanas; estas escenas se repitieron a medida que los cruzados avanzaban por las ciudades del Main y del Danubio, hasta Hungr\u00eda. Muchas veces los obispos y los pr\u00edncipes estaban del lado de las v\u00edctimas pero, debido a distintas razones, no tuvieron el poder suficiente para protegerlos efectivamente. Con la captura de Jerusal\u00e9n, el 15 de julio de 1099, los cruzados descargaron una terrible venganza sobre los jud\u00edos de la ciudad ca\u00edda.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El intervalo entre la Primera y la Segunda Cruzada fue un periodo de descanso y de recuperaci\u00f3n para el pueblo jud\u00edo. No fueron perturbados ni en Inglaterra, ni en Alemania, ni siquiera en Palestina; mientras, en Espa\u00f1a y en Francia, alcanzaron un alto grado de prosperidad y de influencia y desarrollaron activamente estudios literarios y talm\u00fadicos bajo la gu\u00eda de Jud\u00e1 Halev\u00ed y de los hijos de Rasi. En 1146, en v\u00edsperas de la Segunda Cruzada, empez\u00f3 la violenta persecuci\u00f3n de los almohades del norte de \u00c1frica y del sur de Espa\u00f1a contra los jud\u00edos; esta persecuci\u00f3n trajo como consecuencia la destrucci\u00f3n inmediata de las sinagogas y de las escuelas jud\u00edas y habr\u00eda supuesto la pr\u00e1ctica exterminaci\u00f3n de los jud\u00edos de la Espa\u00f1a musulmana si no hubiera sido porque la mayor\u00eda de ellos encontraron refugio en los dominios cristianos de Alfonso VIII (fallecido en 1157). Entonces lleg\u00f3 la Segunda Cruzada (1147-1149), con sus atrocidades contra los jud\u00edos en Colonia, Mainz, Worms, Spira y Estrasburgo, a pesar de las protestas de San Bernardo y de Eugenio III, y de los esfuerzos de los prelados alemanes y del emperador Conrado III en su favor; y con el m\u00e1s deplorable de los resultados, a saber, el mayor sometimiento de los jud\u00edos de Alemania a la Corona. Los siguientes cincuenta a\u00f1os fueron, en conjunto, un periodo de paz y de prosperidad para el pueblo jud\u00edo: en Espa\u00f1a, donde Jud\u00e1 ibn-Ezra fue administrador del palacio, con Alfonso VIII; en Mesopotamia, donde Mohammed Almuktafi restableci\u00f3 la dignidad de exilarca; en las Dos Sicilias, donde los jud\u00edos tuvieron los mismos derechos que el resto de la poblaci\u00f3n; en Italia, donde el papa Alejandro II les fue favorable y donde el Tercer Concilio de Letr\u00e1n (1179) aprob\u00f3 decretos que proteg\u00edan su libertad religiosa; en Inglaterra y en sus provincias de Francia, donde los jud\u00edos fueron muy florecientes bajo Enrique Plantagenet (c. 1189); en la misma Francia, donde bajo los benignos reinados de Luis VI y Luis VII (1108-1180) prosperaron notablemente en todos los sentidos. Pero todav\u00eda, en alguno de esos pa\u00edses, persist\u00eda un odio profundamente asentado contra los jud\u00edos y su religi\u00f3n. Este odio se manifest\u00f3 cuando, en 1171, los jud\u00edos de Blois fueron quemados bajo la acusaci\u00f3n de que hab\u00edan utilizado sangre de cristianos para celebrar la Pascua, y permiti\u00f3 a Felipe Augusto, en el a\u00f1o de su ascensi\u00f3n al trono (1180), expulsar a los jud\u00edos de sus dominios y decretar la confiscaci\u00f3n de todos sus bienes ra\u00edces.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este sentimiento de odio qued\u00f3 puesto de manifiesto de manera especial con motivo de la Tercera Cruzada (1189-1192). Los jud\u00edos fueron masacrados en varias ciudades de Inglaterra el d\u00eda de la coronaci\u00f3n de Ricardo I, el 3 de septiembre de 1189, y tambi\u00e9n poco tiempo despu\u00e9s, en 1190. Aproximadamente en las mismas fechas, los cruzados asesinaron a los jud\u00edos en diferentes plazas de la comarca del Rin, en Viena. Cuando, en 1198, se organizaba una nueva Cruzada (1202-1204), muchos caballeros del norte de Francia quedaron liberados de las deudas que ten\u00edan contra\u00eddas con acreedores jud\u00edos, quienes fueron, posteriormente, expulsados de sus dominios. Sin embargo, Felipe Augusto recibi\u00f3 a los exiliados en su propio territorio, aunque lo hizo principalmente movido por la codicia. Los jud\u00edos apelaron a Inocencio III para que pusiera freno a la violencia de los cruzados; y, en respuesta, el pont\u00edfice emiti\u00f3 una Constituci\u00f3n que prohib\u00eda terminantemente los grupos violentos y obligaba al bautismo; pero esta Constituci\u00f3n tuvo, aparentemente, escaso o ning\u00fan efecto.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El a\u00f1o 1204, en el cual tuvo lugar el final de la Cuarta Cruzada, marca el principio de todav\u00eda mayores desgracias para los jud\u00edos. Ese a\u00f1o fue testigo de la muerte de Maim\u00f3nides, la mayor autoridad jud\u00eda del s. XII, y del primero de los numerosos esfuerzos realizados por Inocencio III para evitar que los pr\u00edncipes cristianos mostraran preocupaci\u00f3n por sus s\u00fabditos jud\u00edos. Poco despu\u00e9s, los jud\u00edos del sur de Francia sufrieron dolorosamente durante la guerra contra los albigenses, que no termin\u00f3 hasta 1288. En 1210, los de Inglaterra fueron maltratados por el rey Juan sin Tierra y sus bienes confiscados para el Tesoro. M\u00e1s tarde, los jud\u00edos de Toledo eran asesinados por los cruzados (1212). Las normas de los concilios de la \u00e9poca fueron, en general, desfavorables a los jud\u00edos y culminaron, en 1215, con las medidas antijud\u00edas del Cuarto Concilio de Letr\u00e1n, entre las cuales se pueden mencionar la exclusi\u00f3n de los jud\u00edos de cualquier cargo p\u00fablico y el decreto seg\u00fan el cual los jud\u00edos deb\u00edan llevar un distintivo que los identificase. Aparte de toda la legislaci\u00f3n en su contra, los jud\u00edos estaban divididos entre ellos respecto a la ortodoxia de los escritos de Maim\u00f3nides. Los decretos lateranenses contra los jud\u00edos fueron endurecidos paulatinamente all\u00ed donde fue posible y comenzaron nuevas persecuciones por parte de reyes y de cruzados; los reyes de Inglaterra se destacaron especialmente por las exacciones de dinero de entre sus s\u00fabditos jud\u00edos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En muchos lugares se produjeron excesos en la aplicaci\u00f3n de los decretos lateranenses, de manera que, en 1235, Gregorio IX se sinti\u00f3 obligado a confirmar la Constituci\u00f3n de Inocencio III y, en 1247, Inocencio IV emiti\u00f3 una Bula reprobando las falsas acusaciones y los diversos excesos que se estaban cometiendo contra los jud\u00edos. Escribiendo a los obispos de Francia y Alemania, este \u00faltimo pont\u00edfice dec\u00eda:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Parte de los cl\u00e9rigos, pr\u00edncipes, nobles y grandes se\u00f1ores de vuestras ciudades y di\u00f3cesis han inventado planes imp\u00edos contra los jud\u00edos, priv\u00e1ndoles injustamente y por la fuerza de sus bienes y apropi\u00e1ndoselos ellos mismos; . . . los han acusado falsamente de repartirse, para celebrar la Pascua, el coraz\u00f3n de un muchacho asesinado . . . En su malicia, atribuyen a los jud\u00edos todos los asesinatos que se cometen, cualquiera que sea la circunstancia en la que ocurran. Y, sobre la base de estas y otras invenciones, han actuado con furia contra ellos, despoj\u00e1ndolos de su propiedades sin ninguna acusaci\u00f3n formal, sin confesi\u00f3n, sin ning\u00fan juicio legal y sin pruebas, contrariando los privilegios que les otorga la Sede Apost\u00f3lica. . . . Oprimen a los jud\u00edos haci\u00e9ndolos pasar hambre, encarcel\u00e1ndolos y someti\u00e9ndolos a torturas y sufrimientos; los afligen con toda clase de castigos y, a veces, incluso los condenan a muerte; de esta manera, los jud\u00edos, aunque viven bajo pr\u00edncipes cristianos, se encuentran en una situaci\u00f3n peor que la que padecieron sus antepasados en la tierra de los Faraones. Se les obliga a vivir sin esperanza en la tierra en la que han morado sus antepasados desde tiempos inmemoriales . . . . Puesto que es nuestro deseo que no vuelvan a ser molestados, . . . ordenamos que os comport\u00e9is con ellos de forma amable y amistosa. Cuando llegue a vuestros o\u00eddos la noticia de que se ha perpetrado cualquier injusticia contra ellos, reparad los da\u00f1os cometidos y haced que no vuelvan a padecer semejantes tribulaciones.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En general, no parece que se hizo mucho caso de las protestas de los pont\u00edfices romanos en los estados cristianos. En 1254, casi todos los jud\u00edos de Francia hab\u00edan sido desterrados de sus dominios por San Luis. Entre 1257 y 1266, Alfonso X de Castilla compil\u00f3 un c\u00f3digo de leyes que conten\u00edan cl\u00e1usulas muy severas contra los jud\u00edos y aceptaba las sangrientas acusaciones que hab\u00edan sido reprobadas por Inocencio IV. Durante los \u00faltimos a\u00f1os de Enrique III (fallecido en 1272), los jud\u00edos de Inglaterra fueron de mal en peor. En esa \u00e9poca, el papa Gregorio X emiti\u00f3 una Bula ordenando que no se hiciera ning\u00fan da\u00f1o ni a las personas ni a sus bienes (1273); pero no se pudo reprimir el odio popular contra los jud\u00edos, a quienes se acusaba de usura, del uso de sangre cristiana en la celebraci\u00f3n de la Pascua, etc.; y el s. XIII, que hab\u00eda sido testigo de la persecuci\u00f3n de los jud\u00edos en toda la cristiandad, salvo en Austria, Portugal e Italia, se cerr\u00f3 con su total expulsi\u00f3n de Inglaterra, en 1200, bajo Eduardo I y las carnicer\u00edas en Alemania, en 1283 y 1298. Durante este periodo tuvieron lugar discusiones p\u00fablicas, aunque sin \u00e9xito, sobre la conversi\u00f3n de los jud\u00edos. M\u00e1s adelante, en la secci\u00f3n \u00abJUDA\u00cdSMO: (4) Juda\u00edsmo y Legislaci\u00f3n de la Iglesia\u00bb, se da m\u00e1s informaci\u00f3n sobre la severidad de las medidas adoptadas por los papas o por los concilios en relaci\u00f3n con los jud\u00edos y sobre las razones de los prejuicios y del odio popular contra ellos.\n<\/p>\n<h2>Finales de la Edad Media (1300-1500)<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">A principios del s. XIV, los rabinos jud\u00edos estaban divididos en relaci\u00f3n con el valor del Zohar, el libro sagrado de los cabalistas (ver C\u00c1BALA), que hab\u00eda sido publicado recientemente por Mois\u00e9s de Le\u00f3n. Pero a\u00fan se produjo una divisi\u00f3n m\u00e1s profunda entre ellos en relaci\u00f3n con el cultivo de la filosof\u00eda de Arist\u00f3teles y de la literatura y de las ciencias human\u00edsticas; el resultado fue una p\u00fablica prohibici\u00f3n, en 1305, por parte de varios dirigentes jud\u00edos, contra el estudio de la ciencia. El a\u00f1o siguiente (1306), Felipe IV saque\u00f3 y expuls\u00f3 a los jud\u00edos de Francia, algunos de los cuales viajaron hasta Palestina para disfrutar de libertad bajo el gobierno del sult\u00e1n mameluco Nasir Mohammed (fallecido en 1341), mientras que la mayor parte permaneci\u00f3 en la frontera francesa pensando que la avaricia del rey, causante de su deportaci\u00f3n, les proporcionar\u00eda un pronto retorno. Entretanto, sus correligionarios de Castilla estuvieron a punto de evitar la adopci\u00f3n de medidas estrictas contra sus derechos y sus privilegios (1313). Los jud\u00edos deportados de Francia fueron llamados de nuevo por Luis X, en 1315, y admitidos durante doce a\u00f1os. Pero, ya en 1320, se produjo contra ellos una sangrienta persecuci\u00f3n por parte de unos 40.000 pastoureaux que fingieron estar de camino para recuperar el Santo Sepulcro. En 1321, los jud\u00edos fueron acusados por los leprosos de haber envenenado las fuentes y los r\u00edos, despu\u00e9s de lo cual se produjo una nueva persecuci\u00f3n. Ese mismo a\u00f1o, y debido a las intrigas contra ellos, los jud\u00edos de Roma, que entonces constitu\u00edan una sociedad muy floreciente con una literatura desarrollada, habr\u00edan sido expulsados del territorio romano por Juan XXII, que resid\u00eda en Avi\u00f1\u00f3n, si no hubiera sido por la oportuna intervenci\u00f3n de Roberto de Anjou, Vicario General de los Estados Pontificios. En Castilla, donde los jud\u00edos tuvieron gran influencia con Alfonso XI (1312-1350), fracasaron diversos planes urdidos contra ellos, y el rey se mostr\u00f3 siempre favorable a su causa hasta el d\u00eda en que muri\u00f3. Sus enemigos tuvieron m\u00e1s \u00e9xito en Navarra con ocasi\u00f3n de la guerra de independencia que esta provincia libr\u00f3 contra Francia. Puesto que los jud\u00edos estaban aparentemente de parte de la secesi\u00f3n, fueron sometidos a una violenta persecuci\u00f3n durante el transcurso de la guerra (1328) y a medidas opresoras despu\u00e9s de que Navarra se convirtiera en un reino independiente.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En Alemania, la suerte de los jud\u00edos fue todav\u00eda peor durante las revueltas y las guerras civiles que tuvieron lugar en el reinado de Luis IV (1314-1347). Durante dos a\u00f1os consecutivos (1336 y 1337), los Armleder, campesinos que llevaban una pieza de piel enrollada alrededor del brazo, infligieron sufrimientos indecibles a los jud\u00edos habitantes de Alsacia, Renania y Suabia. Tambi\u00e9n en 1337, bajo la acusaci\u00f3n de haber profanado una Hostia consagrada, los jud\u00edos de Baviera fueron objeto de una matanza que pronto se extendi\u00f3 a los de Bohemia, Moravia y Austria, aunque Benedicto XII hab\u00eda emitido una Bula prometiendo una investigaci\u00f3n sobre el asunto. Por otra parte, Luis IV, que siempre hab\u00eda tratado a sus s\u00fabditos jud\u00edos como a simples esclavos, los someti\u00f3 esta vez (c. 1342) a un nuevo y m\u00e1s oneroso impuesto. Las mayores masacres contra los jud\u00edos ocurrieron entre 1348 y 1349, cuando el terrible azote conocido como la \u00abPeste Negra\u00bb asol\u00f3 Europa. La noticia, dada por los cristianos, de que eran los jud\u00edos quienes hab\u00edan causado esta calamidad envenenando los pozos, se extendi\u00f3 r\u00e1pidamente y fue cre\u00edda en la mayor parte de las ciudades de Europa Central, a pesar de las Bulas emitidas por Clemente VI, en julio y septiembre de 1348, declarando su falsedad. Adem\u00e1s, a pesar del hecho de que el mismo pont\u00edfice hab\u00eda ordenado solemnemente que no se obligara a los jud\u00edos a bautizarse, que se respetaran sus s\u00e1bados (sabbaths), festividades, sinagogas y cementerios, y que no se les impusieran nuevos impuestos, los jud\u00edos fueron saqueados y asesinados en muchos pa\u00edses de Europa Central y Europa del Norte. Los a\u00f1os siguientes fueron, en conjunto, un periodo de descanso para el pueblo jud\u00edo, despu\u00e9s de tantas persecuciones. En Castilla, los jud\u00edos obtuvieron una gran influencia en tiempos de Don Pedro (1360-1369), y los percances que les ocurrieron se debieron en parte a que, con frecuencia, se aprovechaban de su poder para quedarse con los bienes de la gente a trav\u00e9s de la exacci\u00f3n de impuestos y, en parte, a su constante lealtad a la causa de Don Pedro, durante la guerra civil que estall\u00f3 entre \u00e9l y Don Enrique. Este \u00faltimo, despu\u00e9s de subir al trono, se mostr\u00f3 favorable a los jud\u00edos y s\u00f3lo a rega\u00f1adientes estuvo de acuerdo con algunas medidas restrictivas impulsadas por las Cortes, en 1371. En Alemania, fueron readmitidos en 1355, incluso en las ciudades que hab\u00edan jurado que no permitir\u00edan que ning\u00fan jud\u00edo pudiera habitar dentro de sus murallas en los pr\u00f3ximos 100 \u00f3 200 a\u00f1os.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En Francia, el Rey Juan (1361) les concedi\u00f3 privilegios especiales, que los jud\u00edos disfrutaron ampliamente en tiempos de su sucesor, Carlos V (1364-1380). Pero los \u00faltimos veinte a\u00f1os del s. XIV fueron, otra vez, desastrosos para los jud\u00edos en Europa. En Francia, nada m\u00e1s morir Carlos V, estallaron revueltas populares contra los jud\u00edos por su excesiva usura y por su resistencia a ser bautizados y a abjurar, todo lo cual termin\u00f3 con el exilio permanente de la poblaci\u00f3n jud\u00eda (1394). En Espa\u00f1a, el reinado de Juan I (fallecido en 1390) fue testigo de un importante recorte del poder y de los privilegios de los jud\u00edos; y el de Enrique III (fallecido en 1406) se distingui\u00f3 por sangrientos asaltos en muchas ciudades de Castilla y de Arag\u00f3n e, incluso, en la isla de Mallorca, donde, a ra\u00edz de estos acontecimientos, numerosos jud\u00edos abrazaron el cristianismo. Tambi\u00e9n en Alemania, (1384) y en Bohemia (1389, 1399) se produjeron persecuciones contra los jud\u00edos. Bonifacio IX hab\u00eda protestado, aunque en vano, contra tales ultrajes y matanzas (1389); tan s\u00f3lo en sus estados, en Italia y en Portugal el pueblo jud\u00edo disfrut\u00f3, en alguna medida, de paz durante estos a\u00f1os de carnicer\u00eda.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A principios del s. XV los jud\u00edos disfrutaron de un cierto descanso en casi todos los pa\u00edses en los que se les hab\u00eda permitido permanecer o a los que hab\u00edan huido, escapando de las persecuciones en Francia y Espa\u00f1a. Pero tales d\u00edas de paz no duraron mucho. En 1408 se public\u00f3, en nombre del infante rey de Castilla, Juan II, un edicto que reavivaba los estatutos de Alfonso X, que permanec\u00edan dormidos, contra los jud\u00edos; y poco despu\u00e9s (1412) se public\u00f3 un severo edicto que pretend\u00eda aislar a los jud\u00edos de los cristianos, por miedo a que la relaciones entre ambos pudieran da\u00f1ar la verdadera Fe e inducir a los cristianos a abandonar su religi\u00f3n. De hecho, degradados de mil maneras, confinados en las \u00abJuder\u00edas\u00bb y privados, pr\u00e1cticamente, de medios de subsistencia, muchos jud\u00edos se rindieron a las exhortaciones de San Vicente Ferrer y recibieron el bautismo, mientras que otros perseveraron en el juda\u00edsmo y vieron sus miserias algo aliviadas por el edicto real de 1414. La persecuci\u00f3n se extendi\u00f3 gradualmente a todas las provincias espa\u00f1olas, donde San Vicente llev\u00f3 a cabo muchas conversiones. Finalmente, amanecieron d\u00edas de luz para los jud\u00edos de Espa\u00f1a, despu\u00e9s de la muerte de Fernando, Rey de Arag\u00f3n (1416) y de Catalina, Regente de Castilla (1419), y despu\u00e9s de la publicaci\u00f3n de la siguiente declaraci\u00f3n solemne de Mart\u00edn V (1419) en su favor: \u00abConsiderando que los jud\u00edos han sido creados a imagen de Dios y que, un d\u00eda, parte de ellos se salvar\u00e1, y considerando que han implorado nuestra protecci\u00f3n: siguiendo los pasos de nuestros predecesores, mandamos que los jud\u00edos no sean molestados en sus sinagogas; que no se ataquen ni sus leyes ni sus derechos ni sus costumbres; que no sean bautizados a la fuerza; que no se les obligue a observar las fiestas cristianas ni a llevar ning\u00fan nuevo distintivo; y que no se les impida tener relaciones de negocio con los cristianos\u00bb. Pero entonces empezaron nuevas persecuciones contra la poblaci\u00f3n jud\u00eda de Europa Central. En medio de su angustia, los jud\u00edos de Austria y Alemania apelaron al mismo pont\u00edfice quien, en 1420, volvi\u00f3 a alzar la voz en su favor y, en 1422, confirm\u00f3 sus antiguos privilegios. Sin embargo, los jud\u00edos de Colonia fueron expulsados en 1426, y los de varias ciudades del sur de Alemania quemados bajo la vieja acusaci\u00f3n de delitos de sangre (1431). Para aumentar sus desgracias, el Concilio de Basilea renov\u00f3 las antiguas medidas restrictivas contra los jud\u00edos e ide\u00f3 otras nuevas (1434); el Archiduque de Austria, Alberto, que les era adverso, fue nombrado Emperador de Alemania (1437-1439); y el nuevo papa, Eugenio IV (1431-1447), en un principio bien dispuesto hacia los jud\u00edos, se mostr\u00f3 en esta \u00e9poca menos amistoso con ellos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entretanto, las comunidades jud\u00edas de Castilla prosperaron bajo Juan II, quien promovi\u00f3 a varios jud\u00edos a cargos p\u00fablicos y quien, en 1432, confirm\u00f3 el estatuto del S\u00ednodo Jud\u00edo de \u00c1vila, prescribiendo el establecimiento de escuelas separadas. Sin embargo, con el transcurso del tiempo, los cristianos espa\u00f1oles se quejaron ante el Papa de la arrogancia de los jud\u00edos de Castilla y, en consecuencia, Eugenio IV emiti\u00f3 una Bula desfavorable (1442) que redujo enormemente la prosperidad y la influencia de los jud\u00edos de Espa\u00f1a y que fue pr\u00e1cticamente repetida, en 1451, por Nicol\u00e1s V (1447-1455). Sin embargo, este pont\u00edfice se opuso claramente a tanta violencia contra los jud\u00edos y requiri\u00f3 a los Inquisidores de la Fe no s\u00f3lo que reprimieran el odio popular contra ellos sino que, adem\u00e1s, no se les obligara a ser bautizados ni se les molestara de ninguna otra forma. Pero todav\u00eda se produjeron importantes persecuciones contra los jud\u00edos de Europa Central en tiempos de Nicol\u00e1s V; los fugitivos encontraron refugio y acogida casi exclusivamente en el nuevo Imperio Turco, comenzado por Mehmet II, conquistador de Constantinopla, en 1453. El Emperador de Alemania, Federico III, era d\u00e9bil y vacilante, de manera que, pr\u00e1cticamente hasta finales de su reinado (1493), los jud\u00edos que permanec\u00edan en Europa Central fueron sometidos repetidamente a miserias y humillaciones. Los jud\u00edos de Italia vivieron mejor durante este periodo, debido al hecho de que las florecientes rep\u00fablicas de Venecia, Florencia, G\u00e9nova y Pisa los apreciaban y los necesitaban como prestamistas y como diplom\u00e1ticos; y merece la pena destacar que los jud\u00edos de Italia se aprovecharon muy pronto del reci\u00e9n inventado arte de la tipograf\u00eda. Tambi\u00e9n en Espa\u00f1a la poblaci\u00f3n jud\u00eda vivi\u00f3 en relativa paz y tranquilidad en tiempos de Enrique IV de Castilla (1454-1474) y Juan II de Arag\u00f3n (1458-1479), puesto que, aparte de unas pocas revueltas populares dirigidas contra ellos, la persecuci\u00f3n m\u00e1s importante en Espa\u00f1a cay\u00f3 sobre los \u00abmarranos\u00bb, o jud\u00edos convertidos a la fuerza, para quienes el cristianismo no fue sino una forma de encubrir su ambici\u00f3n o su debilidad. Incluso despu\u00e9s de que Fernando II e Isabel I unieran Castilla y Arag\u00f3n bajo un mismo cetro (1479), los jud\u00edos no fueron molestados (excepto en Andaluc\u00eda) hasta la ca\u00edda de Granada, protegidos, como estaban, por Isaac Abrabanel, ministro de finanzas jud\u00edo. Pero la conquista del rico Reino de Granada hizo, aparentemente, que Fernando e Isabel no consideraran ya indispensables a los jud\u00edos en Espa\u00f1a, como si de hecho estuvieran fuera de lugar en sus reinos, que ambos deseaban que fueran cristianos. En 1492 publicaron, sin la aprobaci\u00f3n de Inocencio VII, un decreto expulsando de Espa\u00f1a a todos los jud\u00edos, y ello a pesar de las s\u00faplicas de Abrabanel, que ofreci\u00f3 una inmensa suma de dinero.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Verdaderamente, fueron grandes las desgracias que sucedieron a los empobrecidos jud\u00edos en el exilio. En Navarra tuvieron que escoger, finalmente, entre la expulsi\u00f3n o el bautismo. En las ciudades portuarias de \u00c1frica, donde se les permiti\u00f3 desembarcar, quedaron diezmados por las plagas y el hambre. En los barcos genoveses fueron sometidos a los tratos m\u00e1s brutales y los jud\u00edos que desembarcaron cerca de G\u00e9nova quedaron reducidos a la inanici\u00f3n o abandonaron el juda\u00edsmo. En Roma, sus compa\u00f1eros jud\u00edos ofrecieron 1.000 ducados a Alejandro VI para impedir su admisi\u00f3n, oferta que fue rechazada con indignaci\u00f3n. En N\u00e1poles, fueron recibidos con compasi\u00f3n por Fernando I, pero tambi\u00e9n fueron asesinados en gran n\u00famero debido a la peste que se declar\u00f3 entre ellos. En Portugal, Juan II los toler\u00f3 solamente durante ocho meses, despu\u00e9s de los cuales todos los jud\u00edos que permanec\u00edan all\u00ed fueron convertidos en esclavos. Es cierto que, en un principio, su sucesor, Emmanuel (1495-1521), liber\u00f3 a los jud\u00edos esclavizados pero, finalmente, en diciembre de 1496 firm\u00f3 un decreto expulsando de Portugal a todos los jud\u00edos que hubieran rechazado ser bautizados; en 1497, el decreto se puso en pr\u00e1ctica. El pa\u00eds donde los jud\u00edos expulsados de Espa\u00f1a recibieron mayor hospitalidad fue Turqu\u00eda, que entonces estaba gobernada por Bayaceto II.\n<\/p>\n<h2>Edad Moderna (1500-1700)<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estas expulsiones de jud\u00edos dieron origen en el s. XVI a la importante divisi\u00f3n de los jud\u00edos de Europa en \u00absefard\u00edes\u00bb (jud\u00edos de Espa\u00f1a y Portugal) y \u00abaskenaz\u00edes\u00bb (jud\u00edos de Alemania y Polonia), llamados as\u00ed debido a dos palabras b\u00edblicas relacionadas por los rabinos medievales con Espa\u00f1a y Alemania, respectivamente. En todas partes donde se asentaron, los sefard\u00edes conservaron sus ritos particulares y tambi\u00e9n sus formas tradicionales de hablar, comportarse, vestir, etc., lo cual estaba en acusado contraste con los de los askenaz\u00edes y les aseguraba una influencia que los \u00faltimos no tuvieron, a pesar de su mayor conocimiento del Talmud y de su mayor fidelidad a las virtudes y tradiciones antiguas. As\u00ed, durante la Edad Moderna se formaron dos corrientes profundas dentro del juda\u00edsmo, que requieren ser tratadas por separado. En Italia, los sefard\u00edes encontraron refugio, sobre todo en Roma, N\u00e1poles, Florencia y Ferrara, donde pronto se unieron a numerosos marranos procedentes de Espa\u00f1a y Portugal, que profesaban de nuevo el juda\u00edsmo. En N\u00e1poles disfrutaron de la alta protecci\u00f3n de Samuel Abrabanel, un rico jud\u00edo que, aparentemente, administraba las finanzas del virrey, Don Pedro de Toledo. En Ferrara y en Florencia, los jud\u00edos y marranos fueron bien tratados por los respectivos gobernantes de dichas ciudades; e incluso en Venecia, donde se consider\u00f3 la conveniencia de su expulsi\u00f3n por miedo a que su presencia pudiera perjudicar los intereses de los mercaderes nativos, fueron simplemente confinados al primer ghetto italiano (1516). Los primeros pont\u00edfices romanos del s. XVI tuvieron m\u00e9dicos jud\u00edos y favorecieron a los jud\u00edos y los marranos de sus estados. Sin embargo, pronto lleg\u00f3 el momento en el que los jud\u00edos sefard\u00edes de Italia empezaron a sentirse de manera distinta. En 1532, la acusaci\u00f3n de asesinar a ni\u00f1os trajo como consecuencia el exterminio de los jud\u00edos de Roma. En 1555, Pablo IV restableci\u00f3 los antiguos c\u00e1nones contra los jud\u00edos que les prohib\u00edan el ejercicio de la medicina, la pr\u00e1ctica del comercio a gran escala y la propiedad de inmuebles. Tambi\u00e9n los confin\u00f3 a un ghetto y les oblig\u00f3 a llevar un distintivo jud\u00edo. En 1569, P\u00edo IV expuls\u00f3 a los jud\u00edos de los Estados Pontificios, excepto de Roma y Ancona. Sixto V (1585-1590) los volvi\u00f3 a llamar pero, inmediatamente despu\u00e9s de \u00e9l, Clemente VIII (1592-1605) los desterr\u00f3 de nuevo, parcialmente, en el preciso momento en que los marranos de Italia perd\u00edan su \u00faltimo lugar de refugio en Ferrara. Similares desgracias cayeron sobre el pueblo jud\u00edo en otros estados de Italia, a medida que la dominaci\u00f3n espa\u00f1ola se extend\u00eda all\u00ed: N\u00e1poles expuls\u00f3 a los jud\u00edos en 1541; G\u00e9nova, en 1550; Mil\u00e1n, en 1597. A partir de este momento, la mayor\u00eda de los fugitivos sefard\u00edes se limitaban a pasar a trav\u00e9s de Italia, de camino hacia el Imperio Turco.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Durante todo este periodo, Turqu\u00eda fue, de hecho, un para\u00edso de descanso para los sefard\u00edes. Bayaceto II (fallecido en 1512) y sus sucesores inmediatos se dieron perfecta cuenta de los servicios que los jud\u00edos exilados podr\u00edan rendir al nuevo imperio musulm\u00e1n de Constantinopla y, por lo tanto, los recibieron adecuadamente en sus estados. Bajo Selim II (1566-1574), el marrano Jos\u00e9 Nas\u00ed, lleg\u00f3 a ser Duque de Naxos y gobernante virtual de Turqu\u00eda, y us\u00f3 su inmenso poder y su riqueza en beneficio de sus correligionarios, tanto dentro como fuera de las fronteras. Despu\u00e9s de la muerte de Nas\u00ed, su influencia pas\u00f3, parcialmente, a Askenazi, y tambi\u00e9n a la jud\u00eda Esther Kiera, quien desempe\u00f1\u00f3 un importante papel en tiempos de los sultanes Amurates III, Mehmet III, y Ahmet I. Durante el resto del periodo, los jud\u00edos de Turqu\u00eda fueron, generalmente, pr\u00f3speros bajo la gu\u00eda de sus rabinos. Sus comunidades se extendieron a lo largo del Imperio Otomano, siendo sus centros m\u00e1s importantes los de Constantinopla y Sal\u00f3nica, en la Turqu\u00eda europea, y Jerusal\u00e9n y Safed, en Palestina. Es cierto que los jud\u00edos de Turqu\u00eda fueron molestados repetidamente por la aparici\u00f3n de falsos Mes\u00edas, como David Reubeni, Solom\u00f3n Molcho, Lurya Levi, y Sabbatai Zevi; pero las autoridades p\u00fablicas de Turqu\u00eda no adoptaron medidas para castigar a los jud\u00edos que participaron en tales agitaciones mesi\u00e1nicas. El pa\u00eds en el que los sefard\u00edes vivieron mejor, aparte de Turqu\u00eda, fue Holanda. El origen de su asentamiento en los Pa\u00edses Bajos se debe, principalmente, a la inmigraci\u00f3n de los marranos de Portugal quienes, bajo los sucesores de Emmanuel, fueron sometidos repetidamente a los terrores de la Inquisici\u00f3n, a pesar de los admirables esfuerzos de varios papas en su favor, y quienes, despu\u00e9s de la conquista de Portugal por Felipe II de Espa\u00f1a en 1580, llegaron a Holanda, que estaba en plena sublevaci\u00f3n contra la dominaci\u00f3n espa\u00f1ola. Sus primeras congregaciones, de 1593 y 1598, en Amsterdam, fueron aceptadas por las autoridades de la ciudad, que vieron en los reci\u00e9n llegados un medio de extender el comercio de los Pa\u00edses Bajos, y quienes, en 1619, permitieron el ejercicio p\u00fablico de las celebraciones jud\u00edas en condiciones de plena libertad. Durante el s. XVII, los jud\u00edos de Amsterdam contribuyeron activamente a la prosperidad de su pa\u00eds de adopci\u00f3n, tanto dentro como fuera de sus fronteras. Crecieron en n\u00famero de forma importante gracias a la llegada de nuevos marranos portugueses y establecieron comunidades en Hamburgo, Guayana y Brasil. Fue tambi\u00e9n en Amsterdam donde se origin\u00f3 un movimiento para el restablecimiento legal de los jud\u00edos en Inglaterra, pa\u00eds del que estaban radicalmente excluidos desde 1290. Oliver Cromwell, protector del reino (1653-1658), estuvo personalmente a favor de este movimiento y, en este sentido, secund\u00f3 activamente los h\u00e1biles alegatos de Manas\u00e9s ben Israel, el rabino principal de Amsterdam. Sin embargo, Cromwell no se atrevi\u00f3 abiertamente a realizar un cambio generalmente odioso para el clero y el pueblo ingleses. Bajo Carlos II (fallecido en 1685), los jud\u00edos penetraron inadvertidamente en el reino, donde han permanecido desde entonces. Las principales dificultades de los sefard\u00edes de Holanda fueron de orden interno: sus rabinos usaban con cierta libertad el poder de excomuni\u00f3n, una de cuyas v\u00edctimas fue el c\u00e9lebre Spinoza (1656); y, en aquel tiempo, la mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n jud\u00eda de Amsterdam estaba molesta, m\u00e1s o menos seriamente, por las pretensiones mesi\u00e1nicas de Sabbatai Zevi.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Durante los s. XVI y XVII, los askenaz\u00edes, o jud\u00edos de Alemania, fueron menos afortunados que sus contempor\u00e1neos sefard\u00edes. Su situaci\u00f3n general se parec\u00eda mucho a la del periodo precedente. Se dice a menudo, aunque equivocadamente, que la invenci\u00f3n de la imprenta, la reanudaci\u00f3n del aprendizaje y la Reforma Protestante fueron beneficiosas para los jud\u00edos. Cuando, a principios del s. XVI, los jud\u00edos de Alemania comenzaron a utilizar la imprenta para publicar su propia literatura, religiosa o no, el emperador Maximiliano (fallecido en 1519) orden\u00f3 que todos los libros hebreos fueran quemados y, si no hubiese sido por los en\u00e9rgicos esfuerzos de Reuchlin, se habr\u00eda llegado a quemar el Talmud . \u00abQue la Reforma no tuvo nada que ver en s\u00ed misma con las posteriores mejoras de las condiciones de los jud\u00edos, se deduce del hecho de que en muchas zonas de Alemania, tanto protestantes como cat\u00f3licas, su suerte lleg\u00f3 a ser realmente peor que antes\u00bb (\u00abThe New Inter. Cyclop.\u00bb, vol. X, Nueva York, 1903). El mismo Lutero, hacia el fin de su vida, fue su mayor oponente.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A partir de ese momento, y durante mucho tiempo, envenen\u00f3 el mundo Protestante con su testamento en contra de los jud\u00edos. Los protestantes llegaron a ser incluso m\u00e1s implacables contra los jud\u00edos de lo que hab\u00edan sido los cat\u00f3licos. Los l\u00edderes del catolicismo exig\u00edan sumisi\u00f3n absoluta a la ley can\u00f3nica; pero, a cambio, les conced\u00edan el permiso para permanecer en los pa\u00edses cat\u00f3licos; Lutero, por el contrario, exig\u00eda su completa expulsi\u00f3n. . . . Fue \u00e9l quien coloc\u00f3 a los jud\u00edos al mismo nivel que a los gitanos. . . . \u00c9l fue la causa de que fueran expulsados por los pr\u00edncipes protestantes. (Gr\u00e4tz)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En general, los emperadores de esta \u00e9poca actuaron con equidad en relaci\u00f3n con sus s\u00fabditos jud\u00edos. Sin embargo, a veces los expulsaron de sus territorios, o hicieron la vista gorda cuando los desterraban de otros lugares. Durante la Guerra de los Treinta A\u00f1os, Fernando II (fallecido en 1638) trat\u00f3 a los jud\u00edos con gran consideraci\u00f3n y exigi\u00f3 a sus generales que los librase de los infortunios de la guerra. En tiempos de su reinado, y en el de su hijo, la comunidad jud\u00eda de Viena fue especialmente floreciente; pero su prosperidad se interrumpi\u00f3 abruptamente bajo Leopoldo I (1657-1705) y, aunque algunos jud\u00edos consiguieron entrar en Viena, aproximadamente en 1685, el decreto de exclusi\u00f3n de Leopoldo no fue formalmente derogado hasta mucho m\u00e1s tarde. En aquella \u00e9poca, el principal lugar de refugio de los askenaz\u00edes de Alemania, Austria, y Bohemia fue el Reino de Polonia, donde la poblaci\u00f3n jud\u00eda fue claramente libre y pr\u00f3spera hasta mediados del s. XVII. Pero, en 1648, los jud\u00edos de Polonia empezaron a ser perseguidos por los cosacos de Ucrania, que invadieron Polonia y triunfaron en tres campa\u00f1as sucesivas. A continuaci\u00f3n, sufrieron las desastrosas invasiones de los rusos y los suecos. Se estima que, en diez a\u00f1os (1648-1658), m\u00e1s de 200.000 jud\u00edos fueron exterminados en los dominios polacos. En consecuencia, los jud\u00edos supervivientes en Polonia quedaron reducidos a una condici\u00f3n de extrema pobreza y abyecci\u00f3n, de la cual los reyes polacos de la segunda mitad del s. XVII se afanaron en librarles con el mayor empe\u00f1o. Durante este periodo, los estudiantes cristianos comenzaron a cultivar el hebreo, bajo la orientaci\u00f3n de gram\u00e1ticos jud\u00edos; se introdujeron los estudios de hebreo en las universidades de Alemania y Francia; y Richard Simon hizo que el mundo intelectual conociera la literatura rab\u00ednica.\n<\/p>\n<h2>Tiempos recientes (desde 1700 &#8211; 1910)<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">En relaci\u00f3n con este \u00faltimo periodo, ser\u00e1 conveniente explicar brevemente los acontecimientos relativos, primero a los jud\u00edos del Viejo Mundo, y a los del Nuevo, despu\u00e9s. La situaci\u00f3n interna de los jud\u00edos del Viejo Mundo durante la primera mitad del s. XVIII era la de una general desmoralizaci\u00f3n que los hac\u00eda aparecer a todos de la forma m\u00e1s vergonzosa a causa de los trabajos recientes de los estudiantes cristianos, tales como, por ejemplo, la Historia de los Jud\u00edos, de Basnage, que, por fuerza, hab\u00eda de dirigir la atenci\u00f3n del mundo ilustrado hacia ellos. Es claro que los jud\u00edos no estuvieron sometidos a las masacres en masa de los primeros momentos, pero continuaban siendo, a los ojos de todos, un pueblo despreciable, responsable de toda clase de desgracias. En Suecia, se les permiti\u00f3 entrar (1718), aunque en condiciones desfavorables; en Francia, se impusieron nuevas restricciones a sus asentamientos (1718) en Metz y Burdeos; en Prusia, las leyes de Federico Guillermo I (1714, 1730) respiraban un esp\u00edritu de gran intolerancia contra ellos; en N\u00e1poles, se revocaron pronto las concesiones hechas a los jud\u00edos por Carlos III en 1740; en Austria, las acusaciones de que hab\u00edan colaborado con los enemigos del pa\u00eds durante la Guerra de Sucesi\u00f3n austr\u00edaca fueron prestamente cre\u00eddas, llevaron a disturbios sangrientos contra ellos, casi supusieron su definitiva expulsi\u00f3n de Bohemia y Moravia en tiempos de Mar\u00eda Teresa (1745), y provocaron que los jud\u00edos de Praga quedaran sometidos a las m\u00e1s severas restricciones; en Rusia, Catalina I (1727) adopt\u00f3 medidas activas contra los jud\u00edos de Ucrania y desterr\u00f3 a la poblaci\u00f3n jud\u00eda de Rusia. Ana Ivanovna (1739) decret\u00f3 su expulsi\u00f3n de la Peque\u00f1a Rusia, e Isabel (1741-1762) hizo cumplir, con severidad, medidas antijud\u00edas; finalmente, en Inglaterra, los jud\u00edos fueron tolerados simplemente como extra\u00f1os y una ley de naturalizaci\u00f3n, que hab\u00eda sido aprobada por ambas C\u00e1maras y ratificada por Jorge II (1753), qued\u00f3 finalmente rechazada (1754) debido a la oposici\u00f3n del pueblo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, determinadas circunstancias fueron atenuando gradualmente el esp\u00edritu de hostilidad contra los jud\u00edos. Entre dichas circunstancias se pueden mencionar: (a) la gran influencia ejercida por Mois\u00e9s Mendelssohn (1729-1786), quien, con su talento literario y su fuerte personalidad, demostr\u00f3 al mundo que su pueblo pod\u00eda producir hombres dignos de ser admitidos en la alta sociedad y ense\u00f1\u00f3 a sus compa\u00f1eros jud\u00edos el camino para eliminar los prejuicios contra ellos; y (b) la vigorosa defensa de los jud\u00edos realizada por el escritor cristiano Dohm, quien, en su obra \u00abSobre la Mejora de la Condici\u00f3n de los Jud\u00edos\u00bb, sugiri\u00f3 muchas medidas pr\u00e1cticas que fueron adoptadas en parte por Jos\u00e9 II de Austria cuando, en 1781, aboli\u00f3 los impuestos a los jud\u00edos y les concedi\u00f3 el ejercicio de las libertades civiles. Bajo estas, y otras, circunstancias prevaleci\u00f3 un esp\u00edritu m\u00e1s liberal hacia los jud\u00edos en Prusia y en Francia, donde Guillermo II y Luis XVI, respectivamente, abolieron el impuesto a los jud\u00edos. Este estado de cosas se sinti\u00f3 tambi\u00e9n en Rusia, donde Catalina II (1762-1796) lleg\u00f3 a decretar la libertad religiosa y civil de los jud\u00edos aunque, bajo su gobierno, el Senado ruso pudo establecer la \u00abExclusi\u00f3n de asentamiento\u00bb, delimitando la parte de Rusia en la cual se permit\u00eda residir a los jud\u00edos, e imponer otras medidas antijud\u00edas. Todo esto culmin\u00f3 con los decretos de la Revoluci\u00f3n Francesa que abrieron, realmente, la era de la emancipaci\u00f3n de los jud\u00edos: in 1790, la Asamblea Nacional Francesa otorg\u00f3 la ciudadan\u00eda a los jud\u00edos sefard\u00edes y, en 1791, concedi\u00f3 plenos derechos civiles a todos los jud\u00edos del pa\u00eds. Con las victorias y la influencia de los franceses, se extendi\u00f3 la libertad de los jud\u00edos y, en 1796, la Asamblea Nacional de Batavia decret\u00f3 la ciudadan\u00eda de los jud\u00edos. En 1806, Napole\u00f3n I convoc\u00f3 una asamblea de jud\u00edos notables que consigui\u00f3 atemperar los prejuicios que ten\u00eda contra los jud\u00edos y, en 1807, reuni\u00f3 al Gran Sanedr\u00edn que demostr\u00f3, para su satisfacci\u00f3n, que la raza jud\u00eda pod\u00eda ser fiel simult\u00e1neamente a su religi\u00f3n y al Estado. A continuaci\u00f3n se produjeron, no sin dificultades pero en r\u00e1pida sucesi\u00f3n, la emancipaci\u00f3n de los jud\u00edos de Westfalia y de Baden (1808), de Hamburgo (1811), de Mecklemburgo y de Prusia (1812).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La ca\u00edda de Napole\u00f3n y el consiguiente periodo de reorganizaci\u00f3n en Europa supusieron un retroceso en la libertad de los jud\u00edos, especialmente en Alemania; este pa\u00eds fue, durante cierto tiempo, el escenario de sangrientos disturbios contra los jud\u00edos; pero poco a poco, y casi en todos los pa\u00edses del Viejo Mundo, fue prevaleciendo su libertad. En Francia, en tiempos de Luis Felipe (1831), los rabinos jud\u00edos fueron puestos al mismo nivel, en cuestiones salariales, que los cur\u00eas de la Iglesia Cat\u00f3lica; en 1846, el juramento \u00abMore Judaico\u00bb fue abolido por inconstitucional; y, despu\u00e9s de la ola de antisemitismo que culmin\u00f3 en el c\u00e9lebre caso de Alfred Dreyfus, la poblaci\u00f3n jud\u00eda en el pa\u00eds y en Argel no volvi\u00f3 a ser molestada. En Inglaterra, el Parlamento no qued\u00f3 abierto libremente a los jud\u00edos hasta 1858, fecha en la que se suprimi\u00f3 del juramento del cargo la cl\u00e1usula \u00abSobre la verdadera fe de un cristiano\u00bb y, hasta 1870, no quedaron abolidas todas las restricciones para ocupar cargos p\u00fablicos en el Imperio Brit\u00e1nico (excepto el de soberano). En Alemania del norte, los diferentes estados permitieron a los jud\u00edos el uso de las libertades civiles en 1848 y, despu\u00e9s de 1870, desaparecieron todas las restricciones, aunque despu\u00e9s de esa fecha, y debido a un sentimiento antisemita, se establecieron p\u00fablicamente, o se impusieron calladamente, algunas incapacitaciones menores en algunas partes del Imperio. Dinamarca emancip\u00f3 a los jud\u00edos en 1849, mientras que en Suecia y en Noruega todav\u00eda estaban sujetos a algunas limitaciones. En 1867, quedaron emancipados los jud\u00edos de Austria y, en 1895, los de Hungr\u00eda consiguieron, adem\u00e1s, que el juda\u00edsmo fuera considerado como \u00abuna religi\u00f3n legalmente reconocida\u00bb. En Suiza, despu\u00e9s de una pugna larga y amarga, la Constituci\u00f3n Federal de 1874 otorg\u00f3 a los jud\u00edos plenas libertades. En Italia, fueron abolidas paulatinamente las limitaciones de los jud\u00edos, que hab\u00edan sido restablecidas a ra\u00edz de la ca\u00edda de Napole\u00f3n I, y cuya aplicaci\u00f3n fue la causa, en 1858, del c\u00e9lebre Caso Mortara; y Roma, el \u00faltimo lugar de Italia donde los jud\u00edos fueron emancipados, eligi\u00f3 a un jud\u00edo, Ernesto Nathan, como alcalde, el 10 de octubre de 1908. Espa\u00f1a y Portugal todav\u00eda no hab\u00edan reconocido oficialmente a sus peque\u00f1as poblaciones jud\u00edas. A lo largo del Danubio, las provincias de Serbia, Bulgaria y Montenegro permitieron, de acuerdo con el Tratado de Berl\u00edn de 1878, el uso de las libertades civiles y religiosas a los jud\u00edos que se hab\u00edan asentado en sus territorios, mientras que la provincia de Rumania, desafiando dicho tratado, rechaz\u00f3 su contenido y emprendi\u00f3 nuevas persecuciones que trajeron como consecuencia una gran emigraci\u00f3n de jud\u00edos rumanos. Los jud\u00edos turcos obtuvieron la ciudadan\u00eda en 1839; aunque fueron acusados repetidamente de asesinatos rituales de ni\u00f1os en diversas partes del Imperio Turco, lo cual inflam\u00f3 al populacho y trajo como consecuencia disturbios contra los jud\u00edos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En Palestina el n\u00famero de jud\u00edos crece r\u00e1pidamente (ya son 78.000), a pesar de las restricciones del sult\u00e1n (1888, 1895) relativas al acceso, en n\u00famero, de jud\u00edos inmigrantes; y se han establecido colonias agr\u00edcolas en varias partes del pa\u00eds. En Marruecos, y sobre todo en Fez, los jud\u00edos todav\u00eda tienen mucho que temer del fanatismo de los musulmanes. En Persia son a veces oprimidos, a pesar de la general buena voluntad existente hacia ellos. Su destino ha sido, y todav\u00eda lo es, deplorable en Rusia, donde vive, aproximadamente, la mitad de la poblaci\u00f3n jud\u00eda en el mundo. La libertad de comercio que les fue concedida por Alejandro I (1801-1825) qued\u00f3 reemplazada, en tiempos de Nicol\u00e1s I (1825-1855), por una legislaci\u00f3n pensada para disminuir su n\u00famero, privarlos de su entidad religiosa y nacional y dejarlos indefensos, moral y comercialmente, ante los cristianos. Alejandro II (1855-1881) fue muy favorable a los jud\u00edos; pero la reacci\u00f3n contra ellos bajo Alejandro III (1881-1894) fue de lo m\u00e1s intolerante. Despu\u00e9s de la promulgaci\u00f3n de la ley Ignatiev, en 1882, se han acumulado las medidas m\u00e1s restrictivas contra los jud\u00edos y, desde 1891, han sido aplicadas con tal severidad que los jud\u00edos rusos han emigrado por centenares de miles, sobre todo a los Estados Unidos. Bajo el actual emperador, Nicol\u00e1s II, se han establecido nuevas restricciones; se han producido disturbios contra los jud\u00edos en 1896, 1897 y 1899, que han culminado con las masacres de Kishiniov, Homel, etc., entre 1903 y 1906, ayudadas de distintas formas por oficiales y soldados rusos; durante 1909, la persecuci\u00f3n tom\u00f3 la forma de \u00f3rdenes de expulsi\u00f3n, y los juicios ordenados por la Duma contra los organizadores y perpetradores de tales matanzas de hace unos a\u00f1os son, aparentemente, una farsa.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los jud\u00edos se establecieron en Sudam\u00e9rica desde muy pronto, exilados de Espa\u00f1a y Portugal o tomando parte en las empresas comerciales de los holandeses e ingleses en el Nuevo Mundo. Su centro principal fue Brasil. Los que llegaron all\u00ed en el s. XVI eran marranos que hab\u00edan sido enviados junto con los presidiarios. Adquirieron riquezas y llegaron a ser muy numerosos al principio del s. XVII. Ayudaron a los holandeses a arrebatar Brasil a Portugal (1624) y se unieron, en 1642, a muchos jud\u00edos portugueses procedentes de Amsterdam. Al final de la supremac\u00eda holandesa en Brasil (1654), muchos de los colonos jud\u00edos regresaron a Holanda; otros emigraron a colonias francesas (Guadalupe, Martinica y Cayena); otros se refugiaron en Cura\u00e7ao, una posesi\u00f3n holandesa; y, finalmente, una peque\u00f1a parte lleg\u00f3 a Nueva Amsterdam (Nueva York). Al cabo de unos pocos a\u00f1os, los jud\u00edos que se hab\u00edan instalado en las islas francesas fueron obligados a regresar a las amistosas posesiones holandesas y a otros lugares de refugio, sobre todo a Surinam (que entonces pertenec\u00eda a Inglaterra); all\u00ed llegaron a ser muy pr\u00f3speros. Los otros asentamientos iniciales de los jud\u00edos, en M\u00e9xico, Per\u00fa, y en las Indias Occidentales, no precisan m\u00e1s que una ligera menci\u00f3n. De mucha mayor importancia son los asentamientos realizados, sobre todo por los sefard\u00edes, en Norteam\u00e9rica. Ya hab\u00eda jud\u00edos en Nueva Amsterdam en 1652; otros llegaron procedentes de Brasil, en 1654. Puesto que \u00e9stos no fueron bien recibidos por el gobernador, Peter Stuyvesant, algunos de ellos se trasladaron a la Colonia de Rhode Island, donde fueron reforzados, a lo largo del tiempo, por contingentes procedentes de Cura\u00e7ao (1690) y de Lisboa (1755). La situaci\u00f3n de los que permanecieron en Nueva Amsterdam fue, en general, satisfactoria, pues estaban apoyados por el Gobierno local holand\u00e9s; esta situaci\u00f3n se mantuvo b\u00e1sicamente hasta 1664, fecha en la cual los brit\u00e1nicos conquistaron Nueva Amsterdam y cambiaron su nombre por el de Nueva York. A finales del s. XVII hab\u00eda algunos jud\u00edos en Maryland. Las siguientes plazas en las que se asentaron fueron Pennsylvania (con un gran porcentaje de askenaz\u00edes), Georgia y las Carolinas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Durante la Guerra de la Revoluci\u00f3n Americana, los jud\u00edos, en general, se pusieron de parte del lado colonial; algunos lucharon con valor por dicha causa; y Haydn Solomon ayud\u00f3 al Congreso Continental con sus aportaciones econ\u00f3micas. Despu\u00e9s de la Declaraci\u00f3n de Independencia (julio de 1776), la mayor parte de los estados de la Uni\u00f3n colocaron a todos los ciudadanos en una situaci\u00f3n de igualdad, con la \u00fanica y notable excepci\u00f3n de Maryland, donde las limitaciones no fueron eliminadas hasta 1826. Durante el s. XIX, los jud\u00edos se extendieron por todos los Estados Unidos y, recientemente, por todas sus posesiones, despu\u00e9s de la Guerra Hispano-americana (1898), en la cual participaron unos 2.000 soldados jud\u00edos. Tambi\u00e9n se han desarrollado importantes congregaciones en las principales ciudades de Canad\u00e1, donde los jud\u00edos disfrutan de plenos derechos civiles desde 1831. Desde 1830 hasta 1870, la inmigraci\u00f3n en Estados Unidos proced\u00eda principalmente de las provincias del Rin, Alemania del Sur y Hungr\u00eda. Desde 1882, los disturbios y las persecuciones en Rusia han dado origen a una intensa emigraci\u00f3n, parte de la cual fue dirigida por el Bar\u00f3n von Hirsch a la Rep\u00fablica Argentina, o fue a Canad\u00e1, aunque la mayor parte de ella se dirigi\u00f3 a Estados Unidos. A ellos se unieron numerosos jud\u00edos procedentes de Galitzia y Rumania. El n\u00famero total de jud\u00edos llegados a Estados Unidos a trav\u00e9s de sus tres puertos de entrada m\u00e1s importantes (Nueva York, Filadelfia y Baltimore), desde 1882 hasta el 30 de junio de 1909, fue de 1.397.423, aparte de los m\u00e1s de 54.000 que alcanzaron el pa\u00eds entre el 1 de julio de 1908 y el 30 de junio de 1909. En consecuencia, Estados Unidos tiene la tercera mayor poblaci\u00f3n jud\u00eda del mundo; las \u00faltimas estimaciones son: 5.215.805 en Rusia; 2.084.591 en Austria-Hungr\u00eda; y 1.777.185 en Estados Unidos. Para los inmigrantes que, en su mayor parte, se han asentado en los grandes centros de negocios, se han creado o se han ampliado escuelas que durante el d\u00eda y la noche ense\u00f1an ingl\u00e9s, adem\u00e1s de escuelas de comercio que les ense\u00f1an a ganarse la vida. Para aquellos a los que ha sido posible desviar a otros lugares, se ha intentado crear colonias agr\u00edcolas en varios estados, pero no han tenido mucho \u00e9xito. En casi todas las dem\u00e1s l\u00edneas de actuaci\u00f3n (educativa, filantr\u00f3pica, literaria, financiera, etc.), el desarrollo de la actividad de los jud\u00edos durante los \u00faltimos veinticinco a\u00f1os ha sido r\u00e1pido y lleno de \u00e9xitos. A diferencia de los jud\u00edos de Jamaica y Canad\u00e1, los de Estados Unidos son independientes de la jurisdicci\u00f3n de cualquier autoridad europea.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las estad\u00edsticas de jud\u00edos que se dan a continuaci\u00f3n est\u00e1n tomadas de \u00abAmerican Jewish Year Book\u00bb y se refieren al a\u00f1o 5670 (del 16 de septiembre de 1909 hasta el 3 de octubre de 1910).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estados Unidos: 1.777.185<br \/>\nItalia: 52.115<br \/>\nImperio Brit\u00e1nico: 380.809<br \/>\nLuxemburgo: 1.200<br \/>\nAbisinia: 3.000<br \/>\nM\u00e9xico: 8.972<br \/>\nArgentina: 30.000<br \/>\nMarruecos: 109.712<br \/>\nAustria-Hungr\u00eda: 2.084.591<br \/>\nNoruega: 642<br \/>\nB\u00e9lgica: 12.000<br \/>\nPersia: 49.500<br \/>\nBrasil: 3.000<br \/>\nPer\u00fa: 498<br \/>\nBulgaria: 36.455<br \/>\nRumania: 250.000<br \/>\nChina y Jap\u00f3n: 2.000<br \/>\nRusia: 5.215.805<br \/>\nCosta Rica: 43<br \/>\nSerbia: 5.729<br \/>\nCuba: 4.000<br \/>\nEspa\u00f1a: 2.500<br \/>\nDinamarca: 3.476<br \/>\nSuecia: 3.912<br \/>\nFrancia: 95.000<br \/>\nSuiza: 12.264<br \/>\nArgelia: 63.000<br \/>\nTurqu\u00eda: 463.686<br \/>\nT\u00fanez: 62.540<br \/>\nEgipto: 38.635<br \/>\nAlemania: 607.862<br \/>\nTr\u00edpoli: 18.660<br \/>\nGrecia: 8.350<br \/>\nCreta: 1.150<br \/>\nHolanda: 105.988<br \/>\nTurkest\u00e1n y Afganist\u00e1n: 14.000<br \/>\nCura\u00e7ao: 1.000<br \/>\nVenezuela: 411<br \/>\nSurinam: 1.158\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">TOTAL: 11.530.848\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<b>Bibliograf\u00eda<\/b>:  HAMBURGER, Realencyclop\u00e4die des Judenthums (Leipzig, 1896); The Jewish Encyclopedia (New York, 1901-1906); the handy vols. Of the American Jewish Year Book (Philadelphia, 1899-1909); KREUTZWALD in Kirchenlex., s.v. Juden; VON HANEBERG, ibid, s.v. Judenthum; SCH\u00f6LEIN in BUCHBERGER, Kirchliches Handlex., s. v. Juden and Judentum. In addition the following works may be mentioned as more important or more accessible:<br \/>\nGeneral Jewish History. BASNAGE, Histoire des Juifs depuis J\u00e9sus-Christ (Rotterdam, 1706); ADAMS, History of the Jews from the Destruction of Jerusalem to the Present Time (Boston, 1812); JOST, Hist of the Jews from the Maccabees to Our Day, tr. (New York, 1848); IDEM, Geschicte d. Judenthums u. s. Secten (Leipzig, 1857-59); MILMAN, The History of the Jews (London, 1863); PALMER, A History of the Jewish Nation (London, 1874); REINACH, Hist. Des Isra\u00e9lites depuis l&#8217;epoque de leur dispersion jusqu&#8217;\u00e1 nos jours (Paris, 1884); MAGNUS, Outlines of Jewish History (Philadelphia, 1884); BECK, Gesch. D. j\u00fcdischen Volkes u. s. Iiteratur vom babylonischen Exile bis auf die Gegenwart(Lissa, 1894); GR\u00e9TZ, Hist. Of the Jews, tr. (Philadelphia, 1891-98); KARPELES, Sketch of Jewish Hist. (Philadelphia, 1898); DUBNOW, Jewish Hist., tr. (Philadelphia, 1903); GEIGER, Das Judenthum u. s. Geschichte (2nd ed., Breslau, 1909.<br \/>\nLiterary History. F\u00f6RST, Bibliotheca Judaica (Leipzig, 1849-63); WINTER AND W\u00f6NSCHE, Die J\u00fcdische Literatur (Trier, 1891-96); KARPELES, Jewish Literature and Other Essays (Philadelphia, 1895); LIPPE, Bibliog. Lexicon (Vienna, 1899); WIENER, The History of Yiddish Literature in the 19tth Century, tr. (New York, 1903); CASSEL, Manual of Jewish History and Literature, (New York, 1903); SLOUSCH, Renaissance de la litt\u00e9rature h\u00e9bra\u00efque (Paris, 1903); BRODY AND ALBRECHT, The New School of Poets of the Spanish-American Epoch (London, 1906); ABRAHAMS, A Short History of Jewish Literature (New York, 1906).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<b>Fuente<\/b>:  Gigot, Francis. \u00abHistory of the Jews.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 8. New York: Robert Appleton Company, 1910. 3 Dec. 2012 <br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/08386a.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Juan Ram\u00f3n Mart\u00ednez Maurica\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para cualquier actualizaci\u00f3n favor escribir a [email&#160;protected]<br \/>\n\/*  *\/\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>ESTE ART\u00cdCULO FUE ESCRITO EN 1910 Y EST\u00c1 EN PROCESO DE SER ACTUALIZADO. (Yeh\u00fad&#8217;m; Ioudaismos). De estos dos t\u00e9rminos, jud\u00edos y juda\u00edsmo, el primero se refiere, generalmente, a los israelitas o descendientes de Jacob (Israel), para distinguirlos de los pueblos gentiles; el segundo se refiere al culto y al credo de los jud\u00edos, en comparaci\u00f3n &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/historia-de-los-judios\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abHISTORIA DE LOS JUDIOS\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-25560","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/25560","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=25560"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/25560\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=25560"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=25560"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=25560"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}