{"id":25579,"date":"2016-02-05T17:18:26","date_gmt":"2016-02-05T22:18:26","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/declaracion-conjunta-sobre-la-doctrina-de-la-justificacion\/"},"modified":"2016-02-05T17:18:26","modified_gmt":"2016-02-05T22:18:26","slug":"declaracion-conjunta-sobre-la-doctrina-de-la-justificacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/declaracion-conjunta-sobre-la-doctrina-de-la-justificacion\/","title":{"rendered":"DECLARACION CONJUNTA SOBRE LA DOCTRINA DE LA JUSTIFICACION"},"content":{"rendered":"<p><p style=\"text-align: justify;\">DECLARACI\u00d3N CONJUNTA<br \/>\nSOBRE LA DOCTRINA DE LA JUSTIFICACI\u00d3N\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pre\u00e1mbulo\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">1. La doctrina de la justificaci\u00f3n tuvo una importancia capital para la Reforma luterana del siglo XVI. De hecho, ser\u00eda el \u00abart\u00edculo primero y principal\u00bb[1], a la vez, \u00abrector y juez de las dem\u00e1s doctrinas cristianas\u00bb[2]. La versi\u00f3n de entonces fue sostenida y defendida en particular por su singular apreciaci\u00f3n contra la teolog\u00eda y la iglesia cat\u00f3licas romanas de la \u00e9poca que, a su vez, sosten\u00edan y defend\u00edan una doctrina de la justificaci\u00f3n de otra \u00edndole. Desde la perspectiva de la Reforma, la justificaci\u00f3n era la ra\u00edz de todos los conflictos, y tanto en las Confesiones luteranas[3] como en el Concilio de Trento de la Iglesia Cat\u00f3lica Romana hubo condenas de una y otra doctrinas. Estas \u00faltimas siguen vigentes, provocando divisiones dentro de la iglesia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2. Para la tradici\u00f3n luterana, la doctrina de la justificaci\u00f3n conserva esa condici\u00f3n particular. De ah\u00ed que desde un principio, ocupara un lugar preponderante en al di\u00e1logo oficial luterano-cat\u00f3lico romano.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">3. Al respecto, les remitimos a los informes The Gospel and the Church (1972)[4] y Church and Justification (1994)[5] de la Comisi\u00f3n luterano-cat\u00f3lico romana; Justification by Faith (1983)[6] del Di\u00e1logo luterano-cat\u00f3lico romano de los EE.UU. y The Condemnations of the Reformation Era &#8211; Do They Still Divide? (1986)[7] del Grupo de trabajo ecum\u00e9nico de te\u00f3logos protestantes y cat\u00f3licos de Alemania. Las iglesias han acogido oficialmente algunos de estos informes de los di\u00e1logos; ejemplo importante de esta acogida es la respuesta vinculante que en 1994 dio la Iglesia Evang\u00e9lica Unida de Alemania al estudio Condemnations al m\u00e1s alto nivel posible de reconocimiento eclesi\u00e1stico, junto con las dem\u00e1s iglesias de la Iglesia Evang\u00e9lica de Alemania.[8]\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">4. Respecto a los debates sobre la doctrina de la justificaci\u00f3n, tanto los enfoques y conclusiones de los informes de los di\u00e1logos como las respuestas trasuntan un alto grado de acuerdo. Por lo tanto, ha llegado la hora de hacer acopio de los resultados de los di\u00e1logos sobre esta doctrina y resumirlos para informar a nuestras iglesias acerca de los mismos a efectos de que puedan tomar las consiguientes decisiones vinculantes.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">5. Una de las finalidades de la presente Declaraci\u00f3n conjunta es demostrar que a partir de este di\u00e1logo, las iglesias luterana y cat\u00f3lica romana[9] se encuentran en posici\u00f3n de articular una interpretaci\u00f3n com\u00fan de nuestra justificaci\u00f3n por la gracia de Dios mediante la fe en Cristo. Cabe se\u00f1alar que no engloba todo lo que una y otra iglesia ense\u00f1an acerca de la justificaci\u00f3n, limit\u00e1ndose a recoger el consenso sobre las verdades b\u00e1sicas de dicha doctrina y demostrando que las diferencias subsistentes en cuanto a su explicaci\u00f3n, ya no dan lugar a condenas doctrinales.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">6. Nuestra declaraci\u00f3n no es un planteamiento nuevo e independiente de los informes de los di\u00e1logos y dem\u00e1s documentos publicados hasta la fecha; tampoco los sustituye. M\u00e1s bien, tal como lo demuestra la lista de fuentes que figura en anexo, se nutre de los mismos y de los argumentos expuestos en ellos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">7. Al igual que los di\u00e1logos en s\u00ed, la presente Declaraci\u00f3n conjunta se funda en el convicci\u00f3n de que al superar las cuestiones controvertidas y las condenas doctrinales de otrora, las iglesias no toman estas \u00faltimas a la ligera y reniegan su propio pasado. Por el contrario, la declaraci\u00f3n est\u00e1 impregnada de la convicci\u00f3n de que en sus respectivas historias, nuestras iglesias han llegado a nuevos puntos de vista. Hubo hechos que no solo abrieron el camino sino que tambi\u00e9n exigieron que las iglesias examinaran con nuevos ojos aquellas condenas y cuestiones que eran fuente de divisi\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">1.El mensaje b\u00edblico de la justificaci\u00f3n\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">8. Nuestra escucha com\u00fan de la palabra de Dios en las Escrituras ha dado lugar a nuevos enfoques. Juntos o\u00edmos lo que dice el evangelio: \u00abDe tal manera am\u00f3 Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unig\u00e9nito para que todo aquel que en \u00e9l cree no se pierda sino que tenga vida eterna\u00bb (San Juan 3:16). Esta buena nueva se plantea de diversas maneras en las Sagradas Escrituras. En el Antiguo Testamento escuchamos la palabra de Dios acerca del pecado (Sal 51:1-5; Dn 9:5 y ss; Ec 8:9 y ss; Esd 9:6 y ss.) y la desobediencia humanos (Gn 3:1-19 y Neh 9:16-26), as\u00ed como la \u00abjusticia\u00bb (Is 46:13; 51:5-8; 56:1; cf. 53:11; Jer 9:24) y el \u00abjuicio\u00bb de Dios (Ec 12:14; Sal 9:5 y ss; y 76:7-9).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">9. En el Nuevo testamento se alude de diversas maneras a la \u00abjusticia\u00bb y la \u00abjustificaci\u00f3n\u00bb en los escritos de San Mateo (5:10; 6:33 y 21:32), San Juan (16:8-11); Hebreos (5:1-3 y 10:37-38), y Santiago (2:14-26).[10] En las ep\u00edstolas de San Pablo tambi\u00e9n se describe de varias maneras el don de la salvaci\u00f3n, entre ellas: \u00abEstad pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres\u00bb (G\u00e1 5:1-13, cf. Ro 6:7); \u00abY todo esto proviene de Dios que nos reconcili\u00f3 consigo mismo\u00bb (2 Co 5:18-21, cf. Ro 5:11); \u00abtenemos paz para con Dios\u00bb (Ro 5:1); \u00abnueva criatura es\u00bb (2 Co 5:17); \u00abvivos para Dios en Cristo Jes\u00fas\u00bb (Ro 6:11-23) y \u00absantificados en Cristo Jes\u00fas\u00bb (1 Co 1:2 y 1:31; 2 Co 1:1) A la cabeza de todas ellas est\u00e1 la \u00abjustificaci\u00f3n\u00bb del pecado de los seres humanos por la gracia de Dios por medio de la fe (Ro 3:23-25), que cobr\u00f3 singular relevancia en el per\u00edodo de la Reforma.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">10. San Pablo asevera que el evangelio es poder de Dios para la salvaci\u00f3n de quien ha sucumbido al pecado; mensaje que proclama que \u00abla justicia de Dios se revela por fe y para fe\u00bb (Ro 1:16-17) y ello concede la \u00abjustificaci\u00f3n\u00bb (Ro 3:21-31). Proclama a Jesucristo \u00abnuestra justificaci\u00f3n\u00bb (1 Co 1:30) atribuyendo al Se\u00f1or resucitado lo que Jerem\u00edas proclama de Dios mismo (23:6). En la muerte y resurrecci\u00f3n de Cristo est\u00e1n arraigadas todas las dimensiones de su labor redentora por que \u00e9l es \u00abSe\u00f1or nuestro, el cual fue entregado por nuestras transgresiones, y resucitado para nuestra justificaci\u00f3n\u00bb (Ro 4:25). Todo ser humano tiene necesidad de la justicia de Dios \u00abpor cuanto todos pecaron y est\u00e1n destituidos de la gloria de Dios\u00bb (Ro 1:18; 2:23 3:22; 11:32 y G\u00e1 3:22). En G\u00e1latas 3:6 y Romanos 4:3-9, San Pablo entiende que la fe de Abraham (Gn 15:6) es fe en un Dios que justifica al pecador y recurre al testimonio del Antiguo Testamento para apuntalar su pr\u00e9dica de que la justicia le ser\u00e1 reconocida a todo aquel que, como Abraham, crea en la promesa de Dios. \u00abMas el justo por la fe vivir\u00e1\u00bb (Ro 1:17 y Hab 2:4, cf. G\u00e1 3:11). En las ep\u00edstolas de San Pablo, la justicia de Dios es tambi\u00e9n poder para aquellos que tienen fe (Ro 1:17 y 2 Co 5:21). \u00c9l hace de Cristo justicia de Dios para el creyente (2 Co 5:21). La justificaci\u00f3n nos llega a trav\u00e9s de Cristo Jes\u00fas \u00aba quien Dios puso como propiciaci\u00f3n por medio de la fe en su sangre\u00bb (Ro 3:2; v\u00e9ase 3:21-28). \u00abPorque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios. No por obras&#8230;\u00bb (Ef 2:8-9).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">11. La justificaci\u00f3n es perd\u00f3n de los pecados (cf. Ro 3:23-25; Hechos 13:39 y San Lucas 18:14), liberaci\u00f3n del dominio del pecado y la muerte (Ro 5:12-21) y de la maldici\u00f3n de la ley (G\u00e1 3:10-14) y aceptaci\u00f3n de la comuni\u00f3n con Dios: ya pero no todav\u00eda plenamente en el reino de Dios a venir (Ro 5:12). Ella nos une a Cristo, a su muerte y resurrecci\u00f3n (Ro 6: 5). Se opera cuando acogemos al Esp\u00edritu Santo en el bautismo, incorpor\u00e1ndonos al cuerpo que es uno (Ro 8:1-2 y 9-11; y 1 Co 12:12-13). Todo ello proviene solo de Dios, por la gloria de Cristo y por gracia mediante la fe en \u00abel evangelio del Hijo de Dios\u00bb (Ro 1:1-3).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">12. Los justos viven por la fe que dimana de la palabra de Cristo (Ro 10:17) y que obra por el amor (G\u00e1 5:6), que es fruto del Esp\u00edritu (G\u00e1 5:22) pero como los justos son asediados desde dentro y desde fuera por poderes y deseos (Ro 8:35-39 y G\u00e1 5:16-21) y sucumben al pecado (1 Jn 1:8 y 10) deben escuchar una y otra vez las promesas de Dios y confesar sus pecados (1 Jn 1:9), participar en el cuerpo y la sangre de Cristo y ser exhortados a vivir con justicia, conforme a la voluntad de Dios. De ah\u00ed que el Ap\u00f3stol diga a los justos: \u00ab&#8230;ocupaos en vuestra salvaci\u00f3n con temor y temblor, porque Dios es el que en vosotros produce as\u00ed el querer como el hacer, por su buena voluntad\u00bb (Flp 2:12-13). Pero ello no invalida la buena nueva: \u00abAhora, pues, ninguna condenaci\u00f3n hay para los que est\u00e1n en Cristo Jes\u00fas\u00bb (Ro 8:1) y en quienes Cristo vive (G\u00e1 2:20). Por la justicia de Cristo \u00abvino a todos los hombres la justificaci\u00f3n que produce vida\u00bb (Ro 5:18).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">2. La doctrina de la justificaci\u00f3n en cuanto problema ecum\u00e9nico\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">13. En el siglo XVI, las divergencias en cuanto a la interpretaci\u00f3n y aplicaci\u00f3n del mensaje b\u00edblico de la justificaci\u00f3n no solo fueron la causa principal de la divisi\u00f3n de la iglesia occidental, tambi\u00e9n dieron lugar a las condenas doctrinales. Por lo tanto, una interpretaci\u00f3n com\u00fan de la justificaci\u00f3n es indispensable para acabar con esa divisi\u00f3n. Mediante el enfoque apropiado de estudios b\u00edblicos recientes y recurriendo a m\u00e9todos modernos de investigaci\u00f3n sobre la historia de la teolog\u00eda y los dogmas, el di\u00e1logo ecum\u00e9nico entablado despu\u00e9s del Concilio Vaticano II ha permitido llegar a una convergencia notable respecto a la justificaci\u00f3n, cuyo fruto es la presente declaraci\u00f3n conjunta que recoge el consenso sobre los planteamientos b\u00e1sicos de la doctrina de la justificaci\u00f3n. A la luz de dicho consenso, las respectivas condenas doctrinales del siglo XVI ya no se aplican a los interlocutores de nuestros d\u00edas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">3. La interpretaci\u00f3n com\u00fan de la justificaci\u00f3n\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">14. Las iglesias luterana y cat\u00f3lica romana han escuchado juntas la buena nueva proclamada en las Sagradas Escrituras. Esta escucha com\u00fan, junto con las conversaciones teol\u00f3gicas mantenidas en estos \u00faltimos a\u00f1os, forjaron una interpretaci\u00f3n de la justificaci\u00f3n que ambas comparten. Dicha interpretaci\u00f3n engloba un consenso sobre los planteamientos b\u00e1sicos que, aun cuando difieran, las explicaciones de las respectivas declaraciones no contradicen.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">15. En la fe, juntos tenemos la convicci\u00f3n de que la justificaci\u00f3n es obra del Dios trino. El Padre envi\u00f3 a su Hijo al mundo para salvar a los pecadores. Fundamento y postulado de la justificaci\u00f3n es la encarnaci\u00f3n, muerte y resurrecci\u00f3n de Cristo. Por lo tanto, la justificaci\u00f3n significa que Cristo es justicia nuestra, en la cual compartimos mediante el Esp\u00edritu Santo, conforme con la voluntad del Padre. Juntos confesamos: \u00abSolo por gracia mediante la fe en Cristo y su obra salv\u00edfica y no por alg\u00fan m\u00e9rito nuestro, somos aceptados por Dios y recibimos el Esp\u00edritu Santo que renueva nuestros corazones, capacit\u00e1ndonos y llam\u00e1ndonos a buenas obras\u00bb.[11]\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">16. Todos los seres humanos somos llamados por Dios a la salvaci\u00f3n en Cristo. Solo a trav\u00e9s de \u00c9l somos justificados cuando recibimos esta salvaci\u00f3n en fe. La fe es en s\u00ed don de Dios mediante el Esp\u00edritu Santo que opera en palabra y sacramento en la comunidad de creyente y que, a la vez, les conduce a la renovaci\u00f3n de su vida que Dios habr\u00e1 de consumar en la vida eterna.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">17. Tambi\u00e9n compartimos la convicci\u00f3n de que el mensaje de la justificaci\u00f3n nos orienta sobre todo hacia el coraz\u00f3n del testimonio del Nuevo Testamento sobre la acci\u00f3n redentora de Dios en Cristo: Nos dice que en cuanto pecadores nuestra nueva vida obedece \u00fanicamente al perd\u00f3n y la misericordia renovadora que de Dios imparte como un don y nosotros recibimos en la fe y nunca por m\u00e9rito propio cualquiera que este sea.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">18. Por consiguiente, la doctrina de la justificaci\u00f3n que recoge y explica este mensaje es algo m\u00e1s que un elemento de la doctrina cristiana y establece un v\u00ednculo esencial entre todos los postulados de la fe que han de considerarse internamente relacionados entre s\u00ed. Constituye un criterio indispensable que sirve constantemente para orientar hacia Cristo el magisterio y la pr\u00e1ctica de nuestras iglesias. Cuando los luteranos resaltan el significado sin parang\u00f3n de este criterio, no niegan la interrelaci\u00f3n y el significado de todos los postulados de la fe. Cuando los cat\u00f3licos se ven ligados por varios criterios, tampoco niegan la funci\u00f3n peculiar del mensaje de la justificaci\u00f3n. Luteranos y cat\u00f3licos compartimos la meta de confesar a Cristo en quien debemos creer primordialmente por ser el solo mediador (1 Ti 2:5-6) a trav\u00e9s de quien Dios se da a s\u00ed mismo en el Esp\u00edritu Santo y prodiga sus dones renovadores (cf. fuentes de la secci\u00f3n 3).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">4.  Explicaci\u00f3n de la interpretaci\u00f3n com\u00fan de la justificaci\u00f3n\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">4.1 La impotencia y el pecado humanos respecto a la justificaci\u00f3n\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">19. Juntos confesamos que en lo que ata\u00f1e a su salvaci\u00f3n, el ser humano depende enteramente de la gracia redentora de Dios. La libertad de la cual dispone respecto a las personas y las cosas de este mundo no es tal respecto a la salvaci\u00f3n porque por ser pecador depende del juicio de Dios y es incapaz de volverse hacia \u00e9l en busca de redenci\u00f3n, de merecer su justificaci\u00f3n ante Dios o de acceder a la salvaci\u00f3n por sus propios medios. La justificaci\u00f3n es obra de la sola gracia de Dios. Puesto que cat\u00f3licos y luteranos lo confesamos juntos, es v\u00e1lido decir que:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">20.Cuando los cat\u00f3licos afirman que el ser humano \u00abcoopera\u00bb, aceptando la acci\u00f3n justificadora de Dios, consideran que esa aceptaci\u00f3n personal es en s\u00ed un fruto de la gracia y no una acci\u00f3n que dimana de la innata capacidad humana.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">21.Seg\u00fan la ense\u00f1anza luterana, el ser humano es incapaz de contribuir a su salvaci\u00f3n porque en cuanto pecador se opone activamente a Dios y a su acci\u00f3n redentora. Los luteranos no niegan que una persona pueda rechazar la obra de la gracia, pero aseveran que solo puede recibir la justificaci\u00f3n pasivamente, lo que excluye toda posibilidad de contribuir a la propia justificaci\u00f3n sin negar que el creyente participa plena y personalmente en su fe, que se realiza por la Palabra de Dios.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">4.2 La justificaci\u00f3n en cuanto perd\u00f3n del pecado y fuente de justicia\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">22.Juntos confesamos que la gracia de Dios perdona el pecado del ser humano y, a la vez, lo libera del poder avasallador del pecado, confiri\u00e9ndole el don de una nueva vida en Cristo. Cuando los seres humanos comparten en Cristo por fe, Dios ya no les imputa sus pecados y mediante el Esp\u00edritu Santo les transmite un amor activo. Estos dos elementos del obrar de la gracia de Dios no han de separarse porque los seres humanos est\u00e1n unidos por la fe en Cristo que personifica nuestra justificaci\u00f3n (1 Co 1:30): perd\u00f3n del pecado y presencia redentora de Dios. Puesto que cat\u00f3licos y luteranos lo confesamos juntos, es v\u00e1lido decir que:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">23. Cuando los luteranos ponen el \u00e9nfasis en que la justicia de Cristo es justicia nuestra, por ello entienden insistir sobre todo en que la justicia ante Dios en Cristo le es garantida al pecador mediante la declaraci\u00f3n de perd\u00f3n y tan solo en la uni\u00f3n con Cristo su vida es renovada. Cuando subrayan que la gracia de Dios es amor redentor (\u00abel favor de Dios\u00bb)[12] no por ello niegan la renovaci\u00f3n de la vida del cristiano. M\u00e1s bien quieren decir que la justificaci\u00f3n est\u00e1 exenta de la cooperaci\u00f3n humana y no depende de los efectos renovadores de vida que surte la gracia en el ser humano.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">24. Cuando los cat\u00f3licos hacen hincapi\u00e9 en la renovaci\u00f3n de la persona desde dentro al aceptar la gracia impartida al creyente como un don,[13] quieren insistir en que la gracia del perd\u00f3n de Dios siempre conlleva un don de vida nueva que en el Esp\u00edritu Santo, se convierte en verdadero amor activo. Por lo tanto, no niegan que el don de la gracia de Dios en la justificaci\u00f3n sea independiente de la cooperaci\u00f3n humana (cf. fuentes de la secci\u00f3n 4.2).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">4.3 Justificaci\u00f3n por fe y por gracia\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">25. Juntos confesamos que el pecador es justificado por la fe en la acci\u00f3n salv\u00edfica de Dios en Cristo. Por obra del Esp\u00edritu Santo en el bautismo, se le concede el don de salvaci\u00f3n que sienta las bases de la vida cristiana en su conjunto. Conf\u00edan en la promesa de la gracia divina por la fe justificadora que es esperanza en Dios y amor por \u00e9l. Dicha fe es activa en el amor y, entonces, el cristiano no puede ni debe quedarse sin obras, pero todo lo que en el ser humano antecede o sucede al libre don de la fe no es motivo de justificaci\u00f3n ni la merece.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">26.Seg\u00fan la interpretaci\u00f3n luterana, el pecador es justificado s\u00f3lo por la fe (sola fide). Por fe pone su plena confianza en el Creador y Redentor con quien vive en comuni\u00f3n. Dios mismo insufla esa fe, generando tal confianza en su palabra creativa. Porque la obra de Dios es una nueva creaci\u00f3n, incide en todas las dimensiones del ser humano, conduci\u00e9ndolo a una vida de amor y esperanza. En la doctrina de la \u00abjustificaci\u00f3n por la sola fe\u00bb se hace una distinci\u00f3n, entre la justificaci\u00f3n propiamente dicha y la renovaci\u00f3n de la vida que forzosamente proviene de la justificaci\u00f3n, sin la cual no existe la fe, pero ello no significa que se separen una y otra. Por consiguiente, se da el fundamento de la renovaci\u00f3n de la vida que proviene del amor que Dios otorga al ser humano en la justificaci\u00f3n. Justificaci\u00f3n y renovaci\u00f3n son una en Cristo quien est\u00e1 presente en la fe.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">27. En la interpretaci\u00f3n cat\u00f3lica tambi\u00e9n se considera que la fe es fundamental en la justificaci\u00f3n. Porque sin fe no puede haber justificaci\u00f3n. El ser humano es justificado mediante el bautismo en cuanto oyente y creyente de la palabra. La justificaci\u00f3n del pecador es perd\u00f3n de los pecados y volverse justo por la gracia justificadora que nos hace hijos de Dios. En la justificaci\u00f3n, el justo recibe de Cristo la fe, la esperanza y el amor, que lo incorporan a la comuni\u00f3n con \u00e9l.[14] Esta nueva relaci\u00f3n personal con Dios se funda totalmente en la gracia y depende constantemente de la obra salv\u00edfica y creativa de Dios misericordioso que es fiel a s\u00ed mismo para que se pueda confiar en \u00e9l. De ah\u00ed que la gracia justificadora no sea nunca una posesi\u00f3n humana a la que se pueda apelar ante Dios. La ense\u00f1anza cat\u00f3lica pone el \u00e9nfasis en la renovaci\u00f3n de la vida por la gracia justificadora; esta renovaci\u00f3n en la fe, la esperanza y el amor siempre depende de la gracia insondable de Dios y no contribuye en nada a la justificaci\u00f3n de la cual se podr\u00eda hacer alarde ante \u00c9l (Ro 3:27). (V\u00e9ase fuentes de la secci\u00f3n 4.3)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">4.4 El pecador justificado\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">28. Juntos confesamos que en el bautismo, el Esp\u00edritu Santo nos hace uno en Cristo, justifica y renueva verdaderamente al ser humano, pero el justificado, a lo largo de toda su vida, debe acudir constantemente a la gracia incondicional y justificadora de Dios. Por estar expuesto, tambi\u00e9n constantemente, al poder del pecado y a sus ataques apremiantes (cf. Ro 6:12-14), el ser humano no est\u00e1 eximido de luchar durante toda su vida con la oposici\u00f3n a Dios y la codicia ego\u00edsta del viejo Ad\u00e1n (cf. G\u00e1 5:16 y Ro 7:7-10). Asimismo, el justificado debe pedir perd\u00f3n a Dios todos los d\u00edas, como en el Padrenuestro (Mt 6:12 y 1 Jn 1:9), y es llamado incesantemente a la conversi\u00f3n y la penitencia, y perdonado una y otra vez.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">29. Los luteranos entienden que ser cristiano es ser \u00abal mismo tiempo justo y pecador\u00bb. El creyente es plenamente justo porque Dios le perdona sus pecados mediante la Palabra y el Sacramento, y le concede la justicia de Cristo que \u00e9l hace suya en la fe. En Cristo, el creyente se vuelve justo ante Dios pero vi\u00e9ndose a s\u00ed mismo, reconoce que tambi\u00e9n sigue siendo totalmente pecador; el pecado sigue viviendo en \u00e9l (1 Jn 1:8 y Ro 7:17-20), porque se torna una y otra vez hacia falsos dioses y no ama a Dios con ese amor \u00edntegro que deber\u00eda profesar a su Creador (Dt 6:5 y Mt 22:36-40). Esta oposici\u00f3n a Dios es en s\u00ed un verdadero pecado pero su poder avasallador se quebranta por m\u00e9rito de Cristo y ya no domina al cristiano porque es dominado por Cristo a quien el justificado est\u00e1 unido por la fe. En esta vida, entonces, el cristiano puede llevar una existencia medianamente justa. A pesar del pecado, el cristiano ya no est\u00e1 separado de Dios porque renace en el diario retorno al bautismo, y a quien ha renacido por el bautismo y el Esp\u00edritu Santo, se le perdona ese pecado. De ah\u00ed que el pecado ya no conduzca a la condenaci\u00f3n y la muerte eterna.[15] Por lo tanto, cuando los luteranos dicen que el justificado es tambi\u00e9n pecador y que su oposici\u00f3n a Dios es un pecado en s\u00ed, no niegan que, a pesar de ese pecado, no sean separados de Dios y que dicho pecado sea un pecado \u00abdominado\u00bb. En estas afirmaciones coinciden con los cat\u00f3licos romanos, a pesar de la diferencia de la interpretaci\u00f3n del pecado en el justificado.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">30. Los cat\u00f3licos mantienen que la gracia impartida por Jesucristo en el bautismo lava de todo aquello que es pecado \u00abpropiamente dicho\u00bb y que es pasible de \u00abcondenaci\u00f3n\u00bb (Ro 8:1).[16] Pero de todos modos, en el ser humano queda una propensi\u00f3n (concupiscencia) que proviene del pecado y compele al pecado. Dado que seg\u00fan la convicci\u00f3n cat\u00f3lica, el pecado siempre entra\u00f1a un elemento personal y dado que este elemento no interviene en dicha propensi\u00f3n, los cat\u00f3licos no la consideran pecado propiamente dicho. Por lo tanto, no niegan que esta propensi\u00f3n no corresponda al designio inicial de Dios para la humanidad ni que est\u00e9 en contradicci\u00f3n con \u00c9l y sea un enemigo que hay que combatir a lo largo de toda la vida. Agradecidos por la redenci\u00f3n en Cristo, subrayan que esta propensi\u00f3n que se opone a Dios no merece el castigo de la muerte eterna[17] ni aparta de Dios al justificado. Ahora bien, una vez que el ser humano se aparta de Dios por voluntad propia, no basta con que vuelva a observar los mandamientos ya que debe recibir perd\u00f3n y paz en el Sacramento de la Reconciliaci\u00f3n mediante la palabra de perd\u00f3n que le es dado en virtud de la labor reconciliadora de Dios en Cristo (v\u00e9ase fuentes de la secci\u00f3n 4.4).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">4.5 Ley y evangelio\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">31. Juntos confesamos que el ser humano es justificado por la fe en el evangelio \u00absin las obras de la Ley\u00bb (Ro 3:28). Cristo cumpli\u00f3 con ella y, por su muerte y resurrecci\u00f3n, la super\u00f3 en cuanto medio de salvaci\u00f3n. Asimismo, confesamos que los mandamientos de Dios conservan toda su validez para el justificado y que Cristo, mediante su magisterio y ejemplo, expres\u00f3 la voluntad de Dios que tambi\u00e9n es norma de conducta para el justificado.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">32. Los luteranos declaran que para comprender la justificaci\u00f3n es preciso hacer una distinci\u00f3n y establecer un orden entre ley y evangelio. En teolog\u00eda, ley significa demanda y acusaci\u00f3n. Por ser pecadores, a lo largo de la vida de todos los seres humanos, cristianos incluidos, pesa esta acusaci\u00f3n que revela su pecado para que mediante la fe en el evangelio se encomienden sin reservas a la misericordia de Dios en Cristo que es la \u00fanica que los justifica.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">33. Puesto que la ley en cuanto medio de salvaci\u00f3n fue cumplida y superada a trav\u00e9s del evangelio, los cat\u00f3licos pueden decir que Cristo no es un \u00ablegislador\u00bb como lo fue Mois\u00e9s. Cuando los cat\u00f3licos hacen hincapi\u00e9 en que el justo est\u00e1 obligado a observar los mandamientos de Dios, no por ello niegan que mediante Jesucristo, Dios ha prometido misericordiosamente a sus hijos, la gracia de la vida eterna[18] (v\u00e9ase fuentes de la secci\u00f3n 4.5)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">4.6 Certeza de salvaci\u00f3n\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">34. Juntos confesamos que el creyente puede confiar en la misericordia y las promesas de Dios. A pesar de su propia flaqueza y de las m\u00faltiples amenazas que acechan su fe, en virtud de la muerte y resurrecci\u00f3n de Cristo puede edificar a partir de la promesa efectiva de la gracia de Dios en la Palabra y el Sacramento y estar seguros de esa gracia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">35. Los reformadores pusieron un \u00e9nfasis particular en ello: En medio de la tentaci\u00f3n, el creyente no deber\u00eda mirarse a s\u00ed mismo sino contemplar \u00fanicamente a Cristo y confiar tan solo en \u00e9l. Al confiar en la promesa de Dios tiene la certeza de su salvaci\u00f3n que nunca tendr\u00e1 mir\u00e1ndose a s\u00ed mismo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">36. Los cat\u00f3licos pueden compartir la preocupaci\u00f3n de los reformadores por arraigar la fe en la realidad objetiva de la promesa de Cristo, prescindiendo de la propia experiencia y confiando solo en la palabra de perd\u00f3n de Cristo (cf. Mt 16:19 y 18:18). Con el Concilio Vaticano II, las cat\u00f3licos declaran: Tener fe es encomendarse plenamente a Dios[19] que nos libera de la oscuridad del pecado y la muerte y nos despierta a la vida eterna.[20] Al respecto, cabe se\u00f1alar que no se puede creer en Dios y, a la vez, considerar que la divina promesa es indigna de confianza. Nadie puede dudar de la misericordia de Dios ni del m\u00e9rito de Cristo. No obstante, todo ser humano puede interrogarse acerca de su salvaci\u00f3n, al constatar sus flaquezas e imperfecciones. Ahora bien, reconociendo sus propios defectos, puede tener la certeza de que Dios ha previsto su salvaci\u00f3n (v\u00e9ase fuentes de la secci\u00f3n 4.6).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">4.7 Las buenas obras del justificado\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">37. Juntos confesamos que las buenas obras, una vida cristiana de fe, esperanza y amor, surgen despu\u00e9s de la justificaci\u00f3n y son fruto de ella. Cuando el justificado vive en Cristo y act\u00faa en la gracia que le fue concedida, en t\u00e9rminos b\u00edblicos, produce buen fruto. Dado que el cristiano lucha contra el pecado toda su vida, esta consecuencia de la justificaci\u00f3n tambi\u00e9n es para \u00e9l un deber que debe cumplir. Por consiguiente, tanto Jes\u00fas como los escritos apost\u00f3licos amonestan al cristiano a producir las obras del amor.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">38. Seg\u00fan la interpretaci\u00f3n cat\u00f3lica, las buenas obras, posibilitadas por obra y gracia del Esp\u00edritu Santo, contribuyen a crecer en gracia para que la justicia de Dios sea preservada y se ahonde la comuni\u00f3n en Cristo. Cuando los cat\u00f3licos afirman el car\u00e1cter \u00abmeritorio\u00bb de las buenas obras, por ello entienden que, conforme al testimonio b\u00edblico, se les promete una recompensa en el cielo. Su intenci\u00f3n no es cuestionar la \u00edndole de esas obras en cuanto don, ni mucho menos negar que la justificaci\u00f3n siempre es un don inmerecido de la gracia, sino poner el \u00e9nfasis en la responsabilidad del ser humanos por sus actos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">39. Los luteranos tambi\u00e9n sustentan el concepto de preservar la gracia y de crecer en gracia y fe, haciendo hincapi\u00e9 en que la justicia en cuanto ser aceptado por Dios y compartir la justicia de Cristo es siempre completa. Asimismo, declaran que puede haber crecimiento por su incidencia en la vida cristiana. Cuando consideran que las buenas obras del cristiano son frutos y se\u00f1ales de la justificaci\u00f3n y no de los propios \u00abm\u00e9ritos\u00bb, tambi\u00e9n entienden por ello que, conforme al Nuevo Testamento, la vida eterna es una \u00abrecompensa\u00bb inmerecida en el sentido del cumplimiento de la promesa de Dios al creyente (v\u00e9ase fuentes de la secci\u00f3n 4.7).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">5. Significado y alcance del consenso logrado\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">40. La interpretaci\u00f3n de la doctrina de la justificaci\u00f3n expuesta en la presente declaraci\u00f3n demuestra que entre luteranos y cat\u00f3licos hay consenso respecto a los postulados fundamentales de dicha doctrina. A la luz de este consenso, las diferencias restantes de lenguaje, elaboraci\u00f3n teol\u00f3gica y \u00e9nfasis, descritas en los p\u00e1rrafos 18 a 39, son aceptables. Por lo tanto, las diferencias de las explicaciones luterana y cat\u00f3lica de la justificaci\u00f3n est\u00e1n abiertas unas a otras y no desbaratan el consenso relativo a los postulados fundamentales.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">41. De ah\u00ed que las condenas doctrinales del siglo XVI, por lo menos en lo que ata\u00f1e a la doctrina de la justificaci\u00f3n, se vean con nuevos ojos: Las condenas del Concilio de Trento no se aplican al magisterio de las iglesias luteranas expuesto en la presente declaraci\u00f3n y, la condenas de las Confesiones Luteranas, no se aplican al magisterio de la Iglesia Cat\u00f3lica Romana, expuesto en la presente declaraci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">42. Ello no quita seriedad alguna a las condenas relativas a la doctrina de la justificaci\u00f3n. Algunas distaban de ser simples futilidades y siguen siendo para nosotros \u00abadvertencias saludables\u00bb a las cuales debemos atender en nuestro magisterio y pr\u00e1ctica.[21]\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">43. Nuestro consenso respecto a los postulados fundamentales de la doctrina de la justificaci\u00f3n debe llegar a influir en la vida y el magisterio de nuestras iglesias. All\u00ed se comprobar\u00e1. Al respecto, subsisten cuestiones de mayor o menor importancia que requieren ulterior aclaraci\u00f3n, entre ellas, temas tales como: La relaci\u00f3n entre la Palabra de Dios y la doctrina de la iglesia, eclesiolog\u00eda, autoridad en la iglesia, ministerio, los sacramentos y la relaci\u00f3n entre justificaci\u00f3n y \u00e9tica social. Estamos convencidos de que el consenso que hemos alcanzado sienta s\u00f3lidas bases para esta aclaraci\u00f3n. Las iglesias luteranas y la Iglesia Cat\u00f3lica Romana seguir\u00e1n bregando juntas por profundizar esta interpretaci\u00f3n com\u00fan de la justificaci\u00f3n y hacerla fructificar en la vida y el magisterio de las iglesias.<br \/>\n44. Damos gracias al Se\u00f1or por este paso decisivo en el camino de superar la divisi\u00f3n de la iglesia. Pedimos al Esp\u00edritu Santo que nos siga conduciendo hacia esa unidad visible que es voluntad de Cristo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">ANEXO\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Fuentes de la Declaraci\u00f3n conjunta<br \/>\nsobre la doctrina de la justificaci\u00f3n\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En las secciones 3 y 4 de la presente declaraci\u00f3n se hace referencia a los documentos del di\u00e1logo luterano-cat\u00f3lico que figuran a continuaci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">All Under One Christ, Statement on the Augsburg Confession by the Roman Catholic\/Lutheran Joint Commission, 1980, in: Growth in Agreement, edited by Harding Meyer and Lukas Vischer, New York\/Ramsey, Geneva, 1984, 241-247.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Commentsof the Joint Committee of the United Evangelical Lutheran Church of Germany and the LWF German National Committee regarding the document \u00abThe Condemnations of the Reformation Era. Do They Still Divide?\u00bb in: Lehrverurteilungen im Gespr\u00e4ch, G\u00f6ttingen, 1993 (hereafter: VELKD).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Denzinger-Sch\u00f6nmetzer, Enchiridion Symbolorum &#8230;32nd to 36th edition (hereafter: DS).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Denzinger-H\u00fcnermann, Enchiridion Symbolorum &#8230;since the 37th edition (hereafter: DH).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Evaluationof the Pontifical Council for Promoting Christian Unity of the Study \u00abLehrverurteilungen &#8211; kirchentrennend?\u00bb, Vatican, 1992, unpublished document (de aqu\u00ed en adelante: PCPCU).\n<\/p>\n<p>ustification by Faith, Lutherans and Catholics in Dialogue VII, Minneapolis, 1985 (de aqu\u00ed en adelante: USA).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">The Condemnations of the Reformation Era. Do they Still Divide?.Edited by Karl Lehmann and Wolfhart Pannenberg, Minneapolis, 1990 (de aqu\u00ed en adelante: LV:E)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Secci\u00f3n 3: La interpretaci\u00f3n com\u00fan de la justificaci\u00f3n\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(p\u00e1rrafos 14 y 18, LV:E 68f; VELKD 95)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; \u00ab&#8230; a faith centered and forensically conceived picture of justification is of major importance for Paul and, in a sense, for the Bible as a whole, although it is by no means the only biblical or Pauline way of representing God&#8217;s saving work\u00bb (USA, no. 146).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; \u00abCatholics as well as Lutherans can acknowledge the need to test the practices, structures, and theologies of the church by the extent to which they help or hinder &#8216;the proclamation of God&#8217;s free and merciful promises in Christ Jesus which can be rightly received only through faith&#8217; (para. 28)\u00bb (USA, no. 153).Regarding the \u00abfundamental affirmation\u00bb (USA, no. 157; cf. 4) it is said:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; \u00abThis affirmation, like the Reformation doctrine of justification by faith alone, serves as a criterion for judging all church practices, structures, and traditions precisely because its counterpart is &#8216;Christ alone&#8217; (solus Christus). He alone is to be ultimately trusted as the one mediator through whom God in the Holy Spirit pours out his saving gifts. All of us in this dialogue affirm that all Christian teachings, practices, and offices should so function as to foster &#8216;the obedience of faith&#8217; (Rom. 1:5) in God&#8217;s saving action in Christ Jesus alone through the Holy Spirit, for the salvation of the faithful and the praise and honor of the heavenly Father\u00bb (USA, no. 160).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; \u00abFor that reason, the doctrine of justification &#8211; and, above all, its biblical foundation &#8211; will always retain a special function in the church. That function is continually to remind Christians that we sinners live solely from the forgiving love of God, which we merely allow to be bestowed on us, but which we in no way &#8211; in however modified a form &#8211; &#8216;earn&#8217; or are able to tie down to any preconditions or postconditions. The doctrine of justification therefore becomes the touchstone for testing at all times whether a particular interpretation of our relationship to God can claim the name of &#8216;Christian.&#8217; At the same time, it becomes the touchstone for the church, for testing at all times whether its proclamation and its praxis correspond to what has been given to it by its Lord\u00bb (LV:E 69).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; \u00abAn agreement on the fact that the doctrine of justification is significant not only as one doctrinal component within the whole of our church&#8217;s teaching, but also as the touchstone for testing the whole doctrine and practice of our churches, is &#8211; from a Lutheran point of view &#8211; fundamental progress in the ecumenical dialogue between our churches. It cannot be welcomed enough\u00bb (VELKD 95; cf. 157).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; \u00abFor Lutherans and Catholics, the doctrine of justification has a different status in the hierarchy of truth; but both sides agree that the doctrine of justification has its specific function in the fact that it is \u201cthe touchstone for testing at all times whether a particular interpretation of our relationship to God can claim the name of \u2018Christian\u2019. At the same time it becomes the touchstone for the church, for testing at all times whether its proclamation and its praxis correspond to what has been given to it by its Lord\u201d (LV:E 69). The criteriological significance of the doctrine of justification for sacramentology, ecclesiology and ethical teachings still deserves to be studied further\u00bb (PCPCU 96).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Secci\u00f3n 4.1: La impotencia y el pecado humanos respecto a la justificaci\u00f3n (LV:E 42ff; 46; VELKD 77-81; 83f)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; \u00abThose in whom sin reigns can do nothing to merit justification, which is the free gift of God&#8217;s grace. Even the beginnings of justification, for example, repentance, prayer for grace, and desire for forgiveness, must be God&#8217;s work in us\u00bb (USA, no. 156.3).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; \u00abBoth are concerned to make it clear that &#8230; human beings cannot &#8230; cast a sideways glance at their own endeavors &#8230; But a response is not a &#8216;work.&#8217; The response of faith is itself brought about through the uncoercible word of promise which comes to human beings from outside themselves. There can be &#8216;cooperation&#8217; only in the sense that in faith the heart is involved, when the Word touches it and creates faith\u00bb (LV:E 46f).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; \u00abWhere, however, Lutheran teaching construes the relation of God to his human creatures in justification with such emphasis on the divine &#8216;monergism&#8217; or the sole efficacy of Christ in such a way, that the person&#8217;s willing acceptance of God&#8217;s grace &#8211; which is itself a gift of God &#8211; has no essential role in justification, then the Tridentine canons 4, 5, 6 and 9 still constitute a notable doctrinal difference on justification\u00bb (PCPCU 22).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; \u00abThe strict emphasis on the passivity of human beings concerning their justification never meant, on the Lutheran side, to contest the full personal participation in believing; rather it meant to exclude any cooperation in the event of justification itself. Justification is the work of Christ alone, the work of grace alone\u00bb (VELKD 84,3\u20118).\n<\/p>\n<p>Secci\u00f3n 4.2: La justificaci\u00f3n en cuanto perd\u00f3n del pecado y fuente de justicia (USA, nos. 98-101; LV:E 47ff; VELKD 84ff; cf. tambi\u00e9n las citas de la secci\u00f3n 4.4)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; \u00abBy justification we are both declared and made righteous. Justification, therefore, is not a legal fiction. God, in justifying, effects what he promises; he forgives sin and makes us truly righteous\u00bb (USA, no. 156,5).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; \u00abProtestant theology does not overlook what Catholic doctrine stresses: the creative and renewing character of God&#8217;s love; nor does it maintain &#8230; God&#8217;s impotence toward a sin which is &#8216;merely&#8217; forgiven in justification but which is not truly abolished in its power to divide the sinner from God\u00bb (LV:E 49).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; \u00abThe Lutheran doctrine has never understood the &#8216;crediting of Christ&#8217;s justification&#8217; as without effect on the life of the faithful, because Christ&#8217;s word achieves what it promises. Accordingly the Lutheran doctrine understands grace as God&#8217;s favor, but nevertheless as effective power &#8230; &#8216;for where there is forgiveness of sins, there is also life and salvation&#8217;\u00bb (VELKD 86,15\u201123).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; \u00abCatholic doctrine does not overlook what Protestant theology stresses: the personal character of grace, and its link with the Word; nor does it maintain &#8230; grace as an objective &#8216;possession&#8217; (even if a conferred possession) on the part of the human being &#8211; something over which he can dispose\u00bb (LV:E 49).\n<\/p>\n<p>Secci\u00f3n 4.3: Justificaci\u00f3n por fe y por gracia (USA, nos. 105ff; LV:E 49-53; VELKD 87-90)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; \u00abIf we translate from one language to another, then Protestant talk about justification through faith corresponds to Catholic talk about justification through grace; and on the other hand, Protestant doctrine understands substantially under the one word &#8216;faith&#8217; what Catholic doctrine (following 1 Cor. 13:13) sums up in the triad of &#8216;faith, hope, and love&#8217;\u00bb (LV:E 52).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; \u00abWe emphasize that faith in the sense of the first commandment always means love to God and hope in him and is expressed in the love to the neighbour\u00bb (VELKD 89,8-\u201111).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; \u00abCatholics &#8230; teach as do Lutherans, that nothing prior to the free gift of faith merits justification and that all of God&#8217;s saving gifts come through Christ alone\u00bb (USA, no. 105).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; \u00abThe Reformers ..understood faith as the forgiveness and fellowship with Christ effected by the word of promise itself. This is the ground for the new being, through which the flesh is dead to sin and the new man or woman in Christ has life (sola fide per Christum). But even if this faith necessarily makes the human being new, the Christian builds his confidence, not on his own new life, but solely on God&#8217;s gracious promise. Acceptance in Christ is sufficient, if &#8216;faith&#8217; is understood as &#8216;trust in the promise&#8217; (fides promissionis)\u00bb (LV:E 50).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; Cf. The Council of Trent, Session 6, Chap. 7: \u00abConsequently, in the process of justification, together with the forgiveness of sins a person receives, through Jesus Christ into whom he is grafted, all these infused at the same time: faith, hope and charity\u00bb (Decrees of the Ecumenical Councils, vol. 2, London\/Washington DC, 1990, 673).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; \u00abAccording to Protestant interpretation, the faith that clings unconditionally to God&#8217;s promise in Word and Sacrament is sufficient for righteousness before God, so that the renewal of the human being, without which there can be no faith, does not in itself make any contribution to justification\u00bb (LV:E 52).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; \u00abAs Lutherans we maintain the distinction between justification and sanctification, of faith and works, which however implies no separation\u00bb (VELKD 89,6-8).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; \u00abCatholic doctrine knows itself to be at one with the Protestant concern in emphasizing that the renewal of the human being does not &#8216;contribute&#8217; to justification, and is certainly not a contribution to which he could make any appeal before God. Nevertheless it feels compelled to stress the renewal of the human being through justifying grace, for the sake of acknowledging God&#8217;s newly creating power; although this renewal in faith, hope, and love is certainly nothing but a response to God&#8217;s unfathomable grace\u00bb (LV:E 52f).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; \u00abInsofar as the Catholic doctrine stresses that &#8216;the personal character of grace, and its link with the Word&#8217;, this renewal ..is certainly nothing but a response effected by God&#8217;s word itself and that &#8216;the renewal of the human being does not contribute to justification, and is certainly not a contribution to which a person could make any appeal before God&#8217; our objection no longer applies\u00bb (VELKD 89,12-21).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Secci\u00f3n 4.4: El pecador justificado (USA, nos. 102ff; LV:E 44ff; VELKD 81ff)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; \u00abFor however just and holy, they fall from time to time into the sins that are those of daily existence. What is more, the Spirit&#8217;s action does not exempt believers from the lifelong struggle against sinful tendencies. Concupiscence and other effects of original and personal sin, according to Catholic doctrine, remain in the justified, who therefore must pray daily to God for forgiveness\u00bb (USA, no. 102).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; \u00abThe doctrines laid down at Trent and by the Reformers are at one in maintaining that original sin, and also the concupiscence that remains, are in contradiction to God ..object of the lifelong struggle against sin &#8230; After baptism, concupiscence in the person justified no longer cuts that person off from God; in Tridentine language, it is &#8216;no longer sin in the real sense&#8217;; in Lutheran phraseology, it is peccatum regnatum, &#8216;controlled sin&#8217;\u00bb (LV:E 46).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; \u00abThe question is how to speak of sin with regard to the justified without limiting the reality of salvation. While Lutherans express this tension with the term &#8216;controlled sin&#8217; (peccatum regnatum) which expresses the teaching of the Christian as &#8216;being justified and sinner at the same time&#8217; (simul iustus et peccator), Roman Catholics think the reality of salvation can only be maintained by denying the sinful character of concupiscence. With regard to this question a considerable rapprochement is reached if LV:E calls the concupiscence that remains in the justified a &#8216;contradiction to God&#8217; and thus qualifies it as sin\u00bb (VELKD 82,29-39).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Secci\u00f3n 4.5: Ley y evangelio\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; En el magisterio paulino se alude a la ley hebrea en cuanto medio de salvaci\u00f3n. \u00c9sta fue cumplida y superada en Cristo. Por lo tanto, esta aseveraci\u00f3n y sus consecuencias han de ser comprendidas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; With reference to Canons 19f. of the Council of Trent VELKD (89,28-36) says as follows: \u00abThe ten commandments of course apply to Christians as stated in many places of the confessions. If Canon 20 stresses that a &#8216;person ..is bound to keep the commandments of God,&#8217; this does not apply to us; if however Canon 20 affirms that faith has salvific power only on condition of keeping the commandments this applies to us. Concerning the reference of the Canon regarding the commandments of the church, there is no difference between us if these commandments are only expressions of the commandments of God; otherwise it would apply to us.\u00bb\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; The last paragraph is related factually to 4.3, but emphasizes the &#8216;convicting function&#8217; of the law which is important to Lutheran thinking.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Secci\u00f3n 4.6: Certeza de salvaci\u00f3n (LV:E 53-56; VELKD 90ff)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; \u00abThe question is: How can, and how may, human beings live before God in spite of their weakness, and with that weakness?\u00bb (LV:E 53).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; \u00abThe foundation and the point of departure (of the Reformers)..are: the reliability and sufficiency of God&#8217;s promise, and the power of Christ&#8217;s death and resurrection; human weakness, and the threat to faith and salvation which that involves\u00bb (LV:E 56).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; The Council of Trent also emphasizes that \u00abit is necessary to believe that sins are not forgiven, nor have they ever been forgiven, save freely by the divine mercy on account of Christ;\u00bb and that we must not doubt \u00abthe mercy of God, the merit of Christ and the power and efficacy of the sacraments; so it is possible for anyone, while he regards himself and his own weakness and lack of dispositions, to be anxious and fearful about his own state of grace\u00bb (Council of Trent, Session 6, chapter 9, 674).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; \u00abLuther and his followers go a step farther: They urge that the uncertainty should not merely be endured. We should avert our eyes from it and take seriously, practically, and personally the objective efficacy of the absolution pronounced in the sacrament of penance, which comes &#8216;from outside.&#8217; &#8230; Since Jesus said, &#8216;Whatever you loose on earth shall be loosed in heaven&#8217; (Matt. 16:19), the believer &#8230; would declare Christ to be a liar ..if he did not rely with a rock-like assurance on the forgiveness of God uttered in the absolution ..that this reliance can itself be subjectively uncertain &#8211; that the assurance of forgiveness is not a security of forgiveness (securitas); but this must not be turned into yet another problem, so to speak: the believer should turn his eyes away from it, and should look only to Christ&#8217;s word of forgiveness\u00bb (LV:E 54f).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; \u00abToday Catholics can appreciate the Reformer&#8217;s efforts to ground faith in the objective reality of Christ&#8217;s promise, &#8216;whatsoever you loose on earth &#8230;&#8217; and to focus believers on the specific word of absolution from sins. &#8230; Luther&#8217;s original concern to teach people to look away from their experience, and to rely on Christ alone and his word of forgiveness [is not to be condemned]\u00bb (PCPCU 24).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; A mutual condemnation regarding the understanding of the assurance of salvation \u00abcan even less provide grounds for mutual objection today &#8211; particularly if we start from the foundation of a biblically renewed concept of faith. For a person can certainly lose or renounce faith, and self\u2011commitment to God and his word of promise. But if he believes in this sense, he cannot at the same time believe that God is unreliable in his word of promise. In this sense it is true today also that &#8211; in Luther&#8217;s words &#8211; faith is the assurance of salvation\u00bb (LV:E 56).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; With reference to the concept of faith of Vatican II see Dogmatic Constitution on Divine Revelation, no. 5: \u00ab&#8217;The obedience of faith&#8217; &#8230; must be given to God who reveals, an obedience by which man entrusts his whole self freely to God, offering &#8216;the full submission of intellect and will to God who reveals,&#8217; and freely assenting to the truth revealed by Him\u00bb.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; \u00abThe Lutheran distinction between the certitude (certitudo) of faith which looks alone to Christ and earthly security (securitas), which is based on the human being, has not been dealt with clearly enough in the LV. &#8230; Faith never reflects on itself, but depends completely on God, whose grace is bestowed through word and sacrament, thus from outside (extra nos)\u00bb (VELKD 92,2\u20119).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Secci\u00f3n 4.7: Las buenas obras del justificado (LV:E 66ff, VELKD 90ff)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; \u00abBut the Council excludes the possibility of earning grace &#8211; that is, justification &#8211; (can. 2; DS 1552) and bases the earning or merit of eternal life on the gift of grace itself, through membership in Christ (can. 32: DS 1582). Good works are &#8216;merits&#8217; as a gift. Although the Reformers attack &#8216;Godless trust&#8217; in one&#8217;s own works, the Council explicitly excludes any notion of a claim or any false security (cap. 16: DS 1548f). It is evident &#8230;that the Council wishes to establish a link with Augustine, who introduced the concept of merit, in order to express the responsibility of human beings, in spite of the &#8216;bestowed&#8217; character of good works\u00bb (LV:E 66).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; If we understand the language of \u00abcause\u00bb in Canon 24 in more personal terms, as it is done in chapter 16 of the Decree on Justification, where the idea of communion with Christ is emphasized, then we can describe the Catholic doctrine on merit as it is done in the first sentence of the second paragraph of 4.7: growth in grace, perseverance in righteousness received by God and a deeper communion with Christ.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; \u00abMany antitheses could be overcome if the misleading word &#8216;merit&#8217; were simply to be viewed and thought about in connection with the true sense of the biblical term &#8216;wage&#8217; or reward\u00bb (LV:E 67).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; \u00abThe Lutheran confessions stress that the justified person is responsible not to lose the grace received but to live in it &#8230; Thus the confessions can speak of a preservation of grace and a growth in it. If righteousness in Canon 24 is understood in the sense that it effects human beings, then it does not apply to us. But if &#8216;righteousness&#8217; in Canon 24 refers to the Christian&#8217;s acceptance by God, it applies to us; because this righteousness is always perfect; compared with it the works of Christians are only &#8216;fruits&#8217; and &#8216;signs&#8217;\u00bb (VELKD 94,2-14).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; \u00abConcerning Canon 26 we refer to the Apology where eternal life is described as reward: &#8216;&#8230; We grant that eternal life is a reward because it is something that is owed &#8211; not because of our merits but because of the promise&#8217;\u00bb (VELKD 94,20-24).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">N.de T. Se dejaron en ingl\u00e9s o alem\u00e1n las notas al pie de p\u00e1gina y los documentos de referencia que no se han publicado en espa\u00f1ol.<br \/>\n[1]Art\u00edculos de Esmascalda, II, 1; Libro de concordia, 292.<br \/>\n[2]\u00abRector et judex super omnia genera doctrinarum\u00bb, Weimar Edition of Luther&#8217;s Works (WA), 39,I,205.<br \/>\n[3]Cabe se\u00f1alar que las confesiones vinculantes de algunas iglesias luteranas solo abarcan la Confesi\u00f3n de Augsburgo y el Catecismo menor de Lutero, textos que no contienen condenas acerca de la justificaci\u00f3n en relaci\u00f3n con la Iglesia Cat\u00f3lica Romana.<br \/>\n[4]Report of the Joint Lutheran-Roman Catholic Study Commission, published in Growth in Agreement (New York; Geneva, 1984) &#8211; pp.168-189.<br \/>\n[5]Published by the Lutheran World Federation (Geneva, 1994).<br \/>\n[6]Lutheran and Catholics in Dialogue VII (Minneapolis, 1985).<br \/>\n[7]Minneapolis, 1990.<br \/>\n[8]Gemeinsame Stellungnahme der Arnoldshainer Konferenz, der Vereinigten Kirche und des Deutschen Nationalkomitees des Lutherischen Weltbundes zum Dokument \u00abLehrverurteilungen-kirchentrennend?\u00bb, \u00d6kumenische Rundschau 44 (1995):99-102; including the position papers which underlie this resolution, cf. Lehrverurteilungen im Gespr\u00e4ch, Die ersten offiziellen Stellungnahmen aus den evangelischen Kirchen in Deutschland (G\u00f6ttingen: Vandenhoeck &amp; Ruprecht, 1993).<br \/>\n[9]En la presente declaraci\u00f3n, la palabra \u00abiglesia\u00bb se utiliza para reflejar las propias interpretaciones de las iglesias participantes sin que se pretenda resolver ninguna de las cuestiones eclesiol\u00f3gicas relativas a dicho t\u00e9rmino.<br \/>\n[10]Cf.Malta Report paras. 26-30 y Justification by Faith, paras. 122-147. At the request of the US dialogue on justification, the non-Pauline New Testament texts were addressed in Righteousness in the New Testament, by John Reumann, with responses by Joseph A. Fitzmyer and Jerome D.Quinn (Philadelphia; New York: 1982), pp.124-180. The results of this study were summarized in the dialogue report Justification by Faith in paras 139-142.<br \/>\n[11]All Under One Christ, para 14 in Growth in Agreement, 241-247.<br \/>\n[12]Cf.WA 8:106; American Edition 32:227.<br \/>\n[13]Cf. DS 1528.<br \/>\n[14]Cf. DS 1530.<br \/>\n[15]Cf. Apology II:38-45, Libro de concordia, 105f.<br \/>\n[16]Cf. DS 1515.<br \/>\n[17]Cf. DS 1515.<br \/>\n[18]Cf. DS 1545.<br \/>\n[19]Cf. DV 5.<br \/>\n[20]Cf. DV 4.<br \/>\n[21]Condemnations of the Reformation Era,27.\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>DECLARACI\u00d3N CONJUNTA SOBRE LA DOCTRINA DE LA JUSTIFICACI\u00d3N Pre\u00e1mbulo 1. La doctrina de la justificaci\u00f3n tuvo una importancia capital para la Reforma luterana del siglo XVI. De hecho, ser\u00eda el \u00abart\u00edculo primero y principal\u00bb[1], a la vez, \u00abrector y juez de las dem\u00e1s doctrinas cristianas\u00bb[2]. La versi\u00f3n de entonces fue sostenida y defendida en particular &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/declaracion-conjunta-sobre-la-doctrina-de-la-justificacion\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abDECLARACION CONJUNTA SOBRE LA DOCTRINA DE LA JUSTIFICACION\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-25579","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/25579","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=25579"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/25579\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=25579"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=25579"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=25579"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}