{"id":2558,"date":"2016-02-04T23:23:30","date_gmt":"2016-02-05T04:23:30","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/israelitas\/"},"modified":"2016-02-04T23:23:30","modified_gmt":"2016-02-05T04:23:30","slug":"israelitas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/israelitas\/","title":{"rendered":"ISRAELITAS"},"content":{"rendered":"<p>Israelitas    (heb. yisre&#8217;\u00eal\u00ee; el nombre escrito Sir&#8217;ilaia, aparece en registros cun. como un apelativo del rey Acab; gr. Isra&#8217;l\u00ed\u00adt&#8217;s).  Descendientes de Israel, es decir, de Jacob (Jos 3:17).  El t\u00e9rmino implica participaci\u00f3n en la relaci\u00f3n de pacto, y as\u00ed\u00ad en la herencia de las promesas hechas a Abrah\u00e1n, a Isaac y a Jacob (Gen 15:18; 26:4; 28:13, 14; Rom 9:4-13).<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Evang\u00e9lico<\/b><\/p>\n<p><h2>Contenido<\/h2>\n<ul>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-1\">1 Definici\u00f3n<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-2\">2 Relaci\u00f3n Sem\u00edtica<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-3\">3 Primera Migraci\u00f3n<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-4\">4 Permanencia en Egipto<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-5\">5 El \u00c9xodo y el Recorrido por el Desierto<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-6\">6 La Conquista de Cana\u00e1n<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-7\">7 El Per\u00edodo de los Jueces<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-8\">8 El Reino Unificado<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-9\">9 El Reino de Israel<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-10\">10 El Reino de Jud\u00e1<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-11\">11 Luego del Exilio a Babilonia<\/li>\n<\/ul>\n<h2>Definici\u00f3n<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">La palabra designa a los descendientes del patriarca Jacob, o Israel.  Corresponde al apelativo hebreo \u201chijos de Israel\u201d, un nombre con el que&#8212;junto con la forma simple \u201cIsrael\u201d&#8212;se llamaba a s\u00ed mismo el pueblo escogido en tiempos del Antiguo Testamento.  Los extranjeros y los israelitas hablando de s\u00ed mismos a otros extranjeros usaban el t\u00e9rmino \u201chebreos\u201d, que se explica com\u00fanmente como denotando a aqu\u00e9llos que hab\u00edan venido del \u201cotro lado\u201d del r\u00edo (el \u00c9ufrates).  Otro sin\u00f3nimo para israelitas es el t\u00e9rmino jud\u00edos (Ioudaioi), especialmente usado por autores cl\u00e1sicos, pero tambi\u00e9n usado a menudo por Flavio Josefo y en los escritos del Nuevo Testamento.  El objeto del presente art\u00edculo es claramente geogr\u00e1fico y etnogr\u00e1fico, dejando, hasta donde sea posible, los otros t\u00f3picos conectados con los israelitas para el art\u00edculo juda\u00edsmo, o en art\u00edculos particulares sobre los personajes particulares o eventos en la historia de Israel.\n<\/p>\n<h2>Relaci\u00f3n Sem\u00edtica<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los israelitas pertenecen al grupo de pueblos primitivos designados bajo el nombre general de semitas, y cuyos pa\u00edses se extend\u00edan desde el Mar Mediterr\u00e1neo hasta el otro lado de los r\u00edos \u00c9ufrates y Tigris, y desde las monta\u00f1as de Armenia hasta la costa sur de Arabia.  Seg\u00fan la clasificaci\u00f3n b\u00edblica de los descendientes de No\u00e9 (G\u00e9nesis 10), es claro que el grupo sem\u00edtico inclu\u00eda a los \u00e1rabes, babilonios, asirios, arameos y hebreos, a cuyos pueblos los etn\u00f3grafos modernos a\u00f1aden, principalmente sobre bases ling\u00fc\u00edsticas, a los fenicios y cananeos.  As\u00ed parece que los israelitas desde antiguo reclamaban la afinidad real con algunas de las m\u00e1s poderosas naciones de Oriente, aunque la cercan\u00eda o lejan\u00eda de esta afinidad no puede ser determinada hoy d\u00eda.  Como se puede esperar, es m\u00e1s definidamente conocida la relaci\u00f3n \u00e9tnica con las tribus semitas, quienes junto con los israelitas componen el sub-grupo de los terabitas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los moabitas, los amonitas, los edomitas y los israelitas eran tribus de origen af\u00edn, un hecho que es f\u00e1cilmente conocido por los eruditos contempor\u00e1neos.  Muestra no menos claramente que los hijos de Israel tambi\u00e9n eran conscientes de una relaci\u00f3n estrecha tanto con los arameos (sirios) al noreste y los n\u00f3madas del Sina\u00ed, al sur de Palestina, y no hay duda que, a pesar del rechazo del parentesco de Israel con Aram por algunos cr\u00edticos recientes, se deben admitir las relaciones de Israel con los arameos y los \u00e1rabes.   En resumen, estas relaciones no son exclusivas de cada uno, pues no hay raz\u00f3n para suponer que el antiguo Israel era m\u00e1s homog\u00e9neo que cualquier otro pueblo migratorio y conquistador; y en concreto, ambas relaciones en cuesti\u00f3n igualmente son testigos en los primeros registros hist\u00f3ricos (cf. G\u00e9n. 24,4.10; 27,43; 29,4, etc, a favor de la relaci\u00f3n de Israel con Aram).\n<\/p>\n<h2>Primera Migraci\u00f3n<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">La historia de los israelitas comienza con la migraci\u00f3n de las tribus afines mencionadas en el cuadro anterior, en la persona de su antepasado, T\u00e9raj, de Babilonia.   El punto de partida de esta migraci\u00f3n memorable fue, seg\u00fan el G\u00e9n. 11,28.31, \u00abUr de los caldeos\u00bb, que recientemente ha sido identificado con Mugheir (Muqayar; acadio Uriwa), una importante ciudad de la antig\u00fcedad, a unas seis millas de distancia de la rivera derecha del r\u00edo Eufrates, y a unas 125 millas al noroeste del Golfo P\u00e9rsico.  Su objetivo real, seg\u00fan el G\u00e9n. 11,31, fue \u00abla tierra de Cana\u00e1n.\u00bb  El movimiento descrito generalmente de este modo est\u00e1 en clara armon\u00eda con el hecho bien comprobado que en una fecha temprana la iniciativa babil\u00f3nica hab\u00eda penetrado a Palestina y de ese modo hab\u00eda abierto para los elementos antisemitas de Caldea una senda hacia la regi\u00f3n, que en la actualidad se considera a menudo como el centro original de la dispersi\u00f3n de los semitas, es decir, Arabia del Norte.  El curso tomado fue v\u00eda Jar\u00e1n (en Aram), una ciudad a unas 600 millas al noroeste de Ur, y su rival en el culto de la Luna-Dios, Sin.  Jar\u00e1n se parec\u00eda mucho a Ur no s\u00f3lo en el culto, sino tambi\u00e9n en la cultura, leyes y costumbres, y la llamada a Abraham&#8212;el mandato de Dios orden\u00e1ndole buscar un nuevo pa\u00eds (G\u00e9n. 12,5)&#8212;fue sin duda bienvenida por uno cuya concepci\u00f3n m\u00e1s pura de la Deidad le ten\u00eda insatisfecho con su entorno pagano (cf. Josu\u00e9 24,2 ss.).  Tambi\u00e9n hay raz\u00f3n para pensar que en este tiempo el norte de Babilonia estaba muy perturbado por la invasi\u00f3n de los casitas, una raza monta\u00f1esa relacionada con los elamitas.  Mientras tanto, el segundo hijo de T\u00e9raj, Najor, permaneci\u00f3 en Jar\u00e1n, donde origin\u00f3 el asentamiento arameo: Abraham y Lot siguieron adelante, pasaron Damasco, y alcanzaron el objetivo de su viaje.  Aqu\u00ed s\u00f3lo es necesario mencionar los asentamientos que la Sagrada Escritura relaciona con Abraham y Lot.  Las tribus directamente relacionados con Lot fueron las de Moab y de Am\u00f3n, de los cuales el primero se estableci\u00f3 al este del Mar Muerto, y el segundo se estableci\u00f3 en la parte oriental del reino amorreo que se extend\u00eda entre el Arn\u00f3n y el Jaboc.  De las tribus m\u00e1s inmediatamente relacionadas con Abraham, los ismaelitas y los madianitas parecen haber vivido en la Pen\u00ednsula de Sina\u00ed, los edornitas tomaron posesi\u00f3n del Monte Seir; la v\u00eda de tierra monta\u00f1osa se extiende al sur del Mar Muerto y al este de la Arab\u00e1; y los israelitas se establecieron en el pa\u00eds al oeste del Jord\u00e1n, los distritos con los que est\u00e1n conectados m\u00e1s concretamente en el Libro del G\u00e9nesis son los de Siquem, Betel, Hebr\u00f3n, y Berseba.  La historia de los israelitas en esos primeros tiempos se asocia principalmente con los patriarcas Abraham, Isaac y Jacob (Israel), todos los cuales manten\u00edan un claro recuerdo de su parentesco cercano con el establecimiento semita en Aram (cf. G\u00e9n. 24; 28), y el primero de los cuales parece haber llegado a Cana\u00e1n hacia el 2300 a.C., cuando entr\u00f3 en contacto pasajero con Egipto (G\u00e9n. 12) y Elam (G\u00e9n. 14) (v\u00e9ase Babilonia).\n<\/p>\n<h2>Permanencia en Egipto<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las relaciones de Abraham con Egipto, antes mencionadas, dieron lugar eventualmente a una de mucha mayor duraci\u00f3n por parte de sus descendientes, cuando los israelitas bajaron a Egipto bajo la presi\u00f3n de la hambruna, y se establecieron pac\u00edficamente en el distrito de Gos\u00e9n, al este del Delta.  El hecho de que esta migraci\u00f3n tard\u00eda de Israel encaja bien con los datos generales que ofrece la historia de Egipto.   Cerca de 2100 a.C. el Bajo Egipto hab\u00eda sido invadido y conquistado por un grupo de asi\u00e1ticos, probablemente de origen sem\u00edtico, llamados los hicsos, que se establecieron en Zoan (Tanis), una ciudad en el delta, a unas 35 millas al norte de Gosen.  Su gobierno, al que se asignan las decimoquinta decimosexta y decimos\u00e9ptima dinast\u00edas, dur\u00f3 511 a\u00f1os, seg\u00fan Manet\u00f3n (cf. Flavio Josefo, \u00abContra Ap.\u00bb, I, XIV).   Por supuesto, era repugnante para los pr\u00edncipes nativos, cuya autoridad se limitaba a Tebas, mientras que result\u00f3 atractivo para otros organismos invasores, como los asi\u00e1ticos hicsos mismos.   Entre estos arribos tard\u00edos se encuentran naturalmente los israelitas, que probablemente entraron a Egipto en alg\u00fan momento anterior al 1,600 a.C., la fecha asignada para la eventual expulsi\u00f3n de los hicsos por los reyes nativos de Egipto.   La posici\u00f3n de Gossen ha sido fijada por las excavaciones recientes, y, como a los israelitas se les permiti\u00f3 seguir su vida pastoral en esa regi\u00f3n sin ser molestados, aumentaron r\u00e1pidamente en n\u00famero y riqueza.  La historia del asentamiento de Israel en Egipto se relaciona particularmente con Jos\u00e9, el hijo amado de Jacob y Raquel.\n<\/p>\n<h2>El \u00c9xodo y el Recorrido por el Desierto<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">La expulsi\u00f3n definitiva de los hicsos por los pr\u00edncipes ind\u00edgenas priv\u00f3 a los israelitas de sus protectores naturales, \u00absin embargo, los reyes de la dinast\u00eda XVIII, que entraron a escena en ese tiempo, no interfirieron con ellos.  Por el contrario, estos reyes eran en s\u00ed mismos asi\u00e1ticos en el tono, se casaban con mujeres de Siria e introduc\u00edan costumbres extranjeras.  Uno de ellos, Amenhotep III, se cas\u00f3 con Tyi, una princesa siria y adoradora del sol, y el hijo de ambos, Akenat\u00f3n (Amenofis IV), abandon\u00f3 la religi\u00f3n nacional por el culto al disco solar; y cuando esto caus\u00f3 fricciones con los sacerdotes de Tebas, cambi\u00f3 su capital a Tell el-Amarna, y se rode\u00f3 de extranjeros, tanto en los templos como en el gobierno del pa\u00eds.  Despu\u00e9s de su muerte, hubo una reacci\u00f3n, los extranjeros fueron expulsados y la religi\u00f3n y el partido nacional triunfaron.  Los reyes siguientes, por lo tanto, los de la dinast\u00eda XIX, no dieron cuartel a los extranjeros, y estos fueron los reyes que no conoc\u00edan a Jos\u00e9, e hicieron la vida de los hebreos \u2018amarga con dura servidumbre, en el mortero y en todo tipo de servicios en el campo.\u2019  Hab\u00eda buena raz\u00f3n para que los reyes tir\u00e1nicos como los que surgieron ahora vieran con alarma el r\u00e1pido aumento de los hebreos, viendo que eran extranjeros, y viv\u00edan en un barrio donde, si decidiesen ser desleales, le podr\u00edan prestar una ayuda inestimable a los invasores asi\u00e1ticos\u00bb (Souttar \u00abA Short History of Ancient Peoples\u201d, Nueva York, 1903, 200 ss.).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El fara\u00f3n particular de la dinast\u00eda XIX que trat\u00f3 a los israelitas con rigor especial fue Rams\u00e9s II, quien se convirti\u00f3 en rey a la edad de dieciocho a\u00f1os y rein\u00f3 por m\u00e1s de sesenta a\u00f1os (cerca de 1300-1234 a.C.).  Los emple\u00f3 en tareas del campo (\u00c9xodo 1,14); los obligaron a trabajar en la construcci\u00f3n de las ciudades de dep\u00f3sito de Pitom (cuyas ruinas de la cual, a once o doce millas de Ismailia, demuestran que fue construida para el monarca) y Rams\u00e9s, llamada as\u00ed por su nombre, y finalmente hizo un intento desesperado por reducir su n\u00famero por el infanticidio organizado.  Si Dios no hubiese velado por su pueblo, la ruina Israel habr\u00eda sido simplemente una cuesti\u00f3n de tiempo.   Pero llam\u00f3 a Mois\u00e9s y le encarg\u00f3 que los liberara de esa cruel y dura opresi\u00f3n.   Esta llamada divina lleg\u00f3 a Mois\u00e9s mientras viv\u00eda en la Pen\u00ednsula del Sina\u00ed, adonde hab\u00eda huido de la ira del Fara\u00f3n, y resid\u00eda entre los madianitas o quenitas, que, como \u00e9l, trazaban su descendencia de Abraham.   Con la ayuda de su hermano Aar\u00f3n, y por medio de los diversos flagelos conocidos como las plagas de Egipto, el enviado de Yahveh finalmente prevaleci\u00f3 sobre el hijo y sucesor de Rams\u00e9s, Meneft\u00e1 I (1234-14 a.C.; Cf. Ex. 2,23), para que dejara libre a Israel.   A toda prisa y por la noche, los israelitas salieron de la tierra de esclavitud, siguieron hacia el este, y dirigieron su rumbo hacia el istmo de Suez y el Mar Rojo, evitando as\u00ed el contacto con las tropas egipcias, que ocupaba entonces, al menos en parte, la costa mediterr\u00e1nea, y hacer su primer campamento en el territorio de sus parientes los madianitas, cerca del Sina\u00ed.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si bien esta direcci\u00f3n general no se puede dudar, las localidades a trav\u00e9s de las cuales pas\u00f3 Israel, ahora se pueden identificar con certeza.   El primer movimiento de los israelitas fue de Rams\u00e9s a Sukkot (Ex. 12,37).   El primero de estos dos lugares a menudo ha sido considerado como el mismo que Zoan (Tanis), que se llama en muchos papiros Pa-Ramessu Meriamum (el lugar de Rams\u00e9s II), pero es m\u00e1s probable que se ubicar\u00e1 en Tell er-Retabeh, \u00aben la mitad de la longitud de la Tumilat Wady, a unas treinta millas de Ismailia, en el Oriente (Flinders Petrie) , y a s\u00f3lo ocho millas de distancia de Pitom.  El nombre del segundo lugar, Sukkot, es probablemente una adaptaci\u00f3n sem\u00edtica de la palabra egipcia thku[t] que designaba el distrito donde estaba situada la ciudad de Pitom.  Partiendo de all\u00ed, Israel acamp\u00f3 en Etam (\u00c9xodo 13,20; N\u00fameros 33,6), un t\u00e9rmino que se supone se refiere a la fortaleza del sur (Egipto, Htem) de Thku (Sukkot), en la frontera oriental de Egipto, en el borde del desierto de Etam, o Sur (Cf. \u00c9x. 15,22; N\u00fam. 33,8).  En este punto los israelitas cambiaron su rumbo hacia el este, y caminando hacia el sur llegaron a Pi Hajirot, que se describe en \u00c9x. 14,2 como \u00abentre Migdol y el mar enfrente de Baal Sef\u00f3n\u00bb.  Ninguno de los lugares mencionados han sido identificados; de hecho, incluso la parte del Mar Rojo que los hebreos cruzaron milagrosamente, es un asunto de controversia.  Varios autores sostienen que en el momento del \u00c9xodo el brazo occidental del mar Rojo, ahora llamado el Golfo de Suez, de la ciudad moderna, cerca de su extremo norte, se extend\u00eda a unas treinta o cuarenta millas m\u00e1s al norte, y admiten que el lugar real por donde cruzaron fue en alg\u00fan punto de esta extensi\u00f3n del mar Rojo.  Otros, por el contrario, al parecer con mayor probabilidad, piensan que en el tiempo de Mois\u00e9s el l\u00edmite norte del Golfo de Suez no variaba mucho, en todo caso, de lo que es hoy en d\u00eda, y afirman que el cruce tuvo lugar en alg\u00fan punto de la actual cabeza del golfo, no muy lejos al norte del presente Canal de Suez, cuyo antiguo nombre griego (Clysma) parece encarnar una tradici\u00f3n de la cat\u00e1strofe de Egipto.  A menudo se argumenta h\u00e1bilmente que despu\u00e9s del Mar Rojo, los israelitas reanudaron su viaje en direcci\u00f3n este, tomaron la ruta de haj que siguen ahora los peregrinos que viajan desde El Cairo a La Meca, que va hacia el este a trav\u00e9s de la pen\u00ednsula del Sina\u00ed a Elat en la punta norte de la vertiente oriental del Mar Rojo&#8212;el Golfo de Acab\u00e1, como se le llama.  Para la mayor\u00eda de los escritores, sin embargo, no parece haber suficiente raz\u00f3n para abandonar la opini\u00f3n tradicional de que los hebreos continuaron hacia el sur hasta llegar al Monte Sina\u00ed tradicional.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sobre la base de este \u00faltimo punto de vista, las estaciones de intervenci\u00f3n de Israel entre el lugar de cruce y el Monte Sina\u00ed se han identificado de la siguiente manera.   Despu\u00e9s de tres d\u00edas de marcha por el desierto de Sur, en la estrecha y comparativamente nivelada costa del Golfo de Suez, los israelitas llegaron a un manantial llamado Mar\u00e1 (\u00c9x. 15,22 ss.), probablemente el &#8216;Ain Hawara, con sus aguas amargas.  Luego llegaron al oasis de Elim, generalmente identificado con Wady Gharandel, donde hay, incluso en la actualidad, pozos y palmeras (\u00c9x. 15,27).    Continuando hacia el sur, siguieron el camino que serpentea por la Wady Tayibeh Wady hasta que golpea la costa, momento en que naturalmente se situ\u00f3 el campamento al lado del mar (N\u00fam. 33,10).   Antes de volver a tierra adentro la costa se expande en una llanura de cuatro o cinco millas de ancho, llamada El-Markha y, probablemente identificable con el desierto de Sin (\u00c9x. 15,1), donde probablemente estaban localizadas las estaciones de Dofc\u00e1 y Al\u00fas (N\u00fam. 33,12-13), presumiblemente situado. Desde all\u00ed Mois\u00e9s condujo a su pueblo en direcci\u00f3n al sagrado monte de Sina\u00ed.  La pr\u00f3xima estaci\u00f3n est\u00e1 en Refidim (\u00c9x. 17,1), que es com\u00fanmente considerada como id\u00e9ntica a Wady Feiran, un valle largo y f\u00e9rtil con salientes de las rocas de granito del Monte Sherbal, probablemente el Horem de la Sagrada Escritura.  De Feiran la carretera serpentea a trav\u00e9s del largos Wady es-Scheykh y conduce a la extensa llanura er-Rahah, que est\u00e1 directamente en frente del monte Sina\u00ed, y que ofrec\u00eda m\u00e1s que suficiente tierra firme para todos los hijos de Israel.  Es cierto que ninguna de las identificaciones anteriores cuenta con m\u00e1s de un cierto grado de probabilidad y, por consiguiente, su conjunto no puede considerarse como una prueba indiscutible de que el camino tradicional a lo largo del Golfo de Suez es la que verdaderamente siguieron los hebreos.  Sin embargo, como f\u00e1cilmente se puede apreciar, es un hecho de no poca importancia en favor de la ruta descrita que su distancia de unas 150 millas entre el lugar de cruce y el Monte Sina\u00ed, admite una divisi\u00f3n natural en etapas que en conjunto corresponden bien a las marchas principales de los hebreos; porque no se puede presentar nada de esa clase en apoyo de su posici\u00f3n por los estudiosos contempor\u00e1neos que en lugar del camino tradicional hacia el este uno que corre a trav\u00e9s de la Pen\u00ednsula de Sina\u00ed, a la costa norte del Golfo de Acab\u00e1.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dejando el Sina\u00ed, bajo la direcci\u00f3n del cu\u00f1ado de Mois\u00e9s, los israelitas procedieron rumbo al norte, hacia el desierto de Par\u00e1n, la regi\u00f3n \u00e1rida de et-Tih que se encuentra al sur de Cana\u00e1n y al oeste de Edom.  Parece que se acercaron a la costa del brazo oriental del Mar Rojo, ahora llamado el Golfo de Acab\u00e1.  De los diferentes lugares mencionados como en su ruta s\u00f3lo dos han sido identificados con alg\u00fan grado de probabilidad.  Estos son Quibrot Hattaav\u00e1 (tumbas de la gula), considerado como id\u00e9ntico a Erweis el-Ebeirig y Jaserot, aparentemente id\u00e9ntico al moderno \u2018Ain Hudherah (cf. N\u00fam. 11,34; 33,16-17).  Al entrar en el desierto de Par\u00e1n, el pueblo se estableci\u00f3 en Cad\u00e9s, tambi\u00e9n Cad\u00e9s Barnea (lugar sagrado) que se ha identificado con gran probabilidad con \u2018Ain Kedis, a unas cincuenta millas al sur de Berseba (N\u00fam. 33,36).  Luego del regreso de los esp\u00edas que hab\u00edan enviado a explorar el sur de Palestina, procedieron al norte e hicieron un loco intento de forzar su entrada a Cana\u00e1n.  Fueron rechazados por los cananeos y los amalecitas en Sefat, un lugar que pas\u00f3 a denominarse Jorm\u00e1 (cf. Jueces 1,17; ahora Sebaita) a unas treinta y cinco millas al norte de Cad\u00e9s.   (Cf. N\u00fam. 12 y 14)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Comenz\u00f3 entonces un per\u00edodo m\u00e1s oscuro en la vida de Israel.  Durante treinta y ocho a\u00f1os vagaron por el Badiet et Tih (desierto de la peregrinaci\u00f3n), en los confines del sur de Cana\u00e1n, al parecer con Cad\u00e9s como su centro a donde volv\u00edan sus movimientos.  Es posible que durante su estad\u00eda all\u00ed entraran en contacto con los egipcios por primera vez despu\u00e9s del \u00c9xodo.  Se encontr\u00f3 una inscripci\u00f3n del fara\u00f3n Mernptah (en Tebas, en 1896), cuyo final relata la conquista por los egipcios de la tierra de Cana\u00e1n y de Ascal\u00f3n, y luego agrega: \u00abLos israelitas est\u00e1n saqueados de modo que no tienen semilla; la tierra de Khar [tal vez, la tierra de los horitas, es decir, Edom] se ha vuelto como las ventanas de Egipto.   De las circunstancias aludidas no se conoce nada positivo; pero la situaci\u00f3n de los israelitas impl\u00edcita en la inscripci\u00f3n se encuentra en o cerca del sur de Palestina, y, seg\u00fan registros m\u00e1s completos de fecha posterior no muestran rastro alguno de relaciones entre Israel y Egipto hasta el tiempo de Salom\u00f3n, la estancia en Cad\u00e9s parece ser la \u00fanica ocasi\u00f3n que se adapta a las condiciones.   En el supuesto de que el \u00c9xodo tuvo lugar en el reinado de Mernptah, la \u00fanica alternativa a la opini\u00f3n enunciada es considerar la inscripci\u00f3n como un relato jactancioso del \u00c9xodo mismo, considerado como una \u2018\u2018expulsi\u00f3n\u2019\u2019 de los israelitas.  \u00ab(Wade, \u00abOld Test-Hist.\u00bb).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el comienzo de los cuarenta a\u00f1os de peregrinaci\u00f3n de Israel, la marcha hacia Cana\u00e1n se reanud\u00f3 desde Cad\u00e9s.  Al llegar a Palestina esta segunda vez, estaba decidido a evitar la frontera sur, y entrar a la Tierra Prometida al cruzar el Jord\u00e1n, en el extremo norte del Mar Muerto.  El camino m\u00e1s corto para este prop\u00f3sito fue a trav\u00e9s de los territorios de Edom y Moab, y Mois\u00e9s le pidi\u00f3 permiso al rey de Edom para tomar este camino, record\u00e1ndole las relaciones entre su pueblo e Israel.  Su negativa oblig\u00f3 a los israelitas a viajar al sur hacia el Golfo de Acab\u00e1, y bordear las posesiones del sur de Edom, de donde marcharon hacia el norte, bordeando la frontera oriental primero de Edom y luego de Moab, y, finalmente, acampando enfrente del r\u00edo Arn\u00f3n ( la moderna Wady Mojib).  Tal es la l\u00ednea general de la marcha com\u00fanmente admitida por los estudiosos entre Cad\u00e9s y el Arn\u00f3n.  Sin embargo, debido al hecho de que las varias listas de sus estaciones de Israel en el N\u00fam. 20,22 a 21,11; 33; Deut. 10,6-7, presentan diferencias en cuanto a los campamentos que mencionan, y en cuanto al tiempo que le asignan a la muerte de Aar\u00f3n, persiste cierta incertidumbre en cuanto a qu\u00e9 lado de Edom&#8212;este u oeste&#8212;bordearon en realidad los hebreos en su camino hacia el Arn\u00f3n.  Respecto a las distintas estaciones mencionadas en las listas, prevalece una incertidumbre a\u00fan mayor.   En realidad, s\u00f3lo unos pocos de ellos pueden ser identificados, entre los cuales se pueden mencionar el lugar de la muerte de Aar\u00f3n, el monte Hor, que es probablemente la moderna Jebel Madurah Jebel en la frontera occidental de Edom, a unas treinta o cuarenta millas al noreste de Cad\u00e9s; y luego el campamento en Esy\u00f3n Gu\u00e9ber, un lugar que puede ser id\u00e9ntico con \u2018Ain el Gudyan que se encuentra a unas quince millas al norte del Golfo de Acab\u00e1.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Reanudando su marcha hacia el Jord\u00e1n, los israelitas cruzaron el Arn\u00f3n, y se encontraron con la hostilidad de Sij\u00f3n, el jefe de los amorreos, que hab\u00eda tomado el territorio de Moab entre el Arn\u00f3n y el Yabboq (Wady Zerkah).  Derrotaron a Sij\u00f3n en Yah\u00e1s (ahora no identificado), captur\u00f3 su capital Jesb\u00f3n (el Resban moderno), Jazer (Beith Zera, tres millas al norte de Jesb\u00f3n), y las otras ciudades de sus dominios.  As\u00ed, entraron en contacto, y aparentemente tambi\u00e9n en conflicto, con el reino septentrional de Bas\u00e1n, que estaba entre el Yabboq y al pie del monte Herm\u00f3n.  Batallaron con su rey, Og, lo derrotaron en Edre\u00ed (ahora Edr&#8217;a), y tomaron posesi\u00f3n de su territorio.   Sus victorias y, quiz\u00e1s a\u00fan m\u00e1s, su ocupaci\u00f3n de la tierra al norte de Moab por Rub\u00e9n, Gad y la media tribu de Manas\u00e9s despertaron la enemistad de los moabitas que, en esta coyuntura, llamaron a Balaam para que maldijera a los israelitas, y quien hab\u00eda tenido \u00e9xito en llevarlos a la idolatr\u00eda en Sittim (Accacids), en las llanuras de Moab, enfrente de Jeric\u00f3 (Eri&#8217;ka).   La coronaci\u00f3n de los eventos de la peregrinaci\u00f3n fueron la inducci\u00f3n de Josu\u00e9 al oficio de sucesor de Mois\u00e9s en el mando, y la muerte de Mois\u00e9s en una de las alturas del Abarim (N\u00fam. 27,12), que se llama indistintamente Nebo (Jebel Neba; Deut., 32,49) o Pisg\u00e1 (Ras Siaghah; Deut. 3,27), la proyecci\u00f3n occidental del Monte Nebo.\n<\/p>\n<h2>La Conquista de Cana\u00e1n<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Poco despu\u00e9s de la muerte de Mois\u00e9s, Josu\u00e9 resolvi\u00f3 intentar la invasi\u00f3n y conquista de Cana\u00e1n propiamente dicha, o el pa\u00eds al oeste del Jord\u00e1n, que el gran legislador de Israel hab\u00eda de hecho contemplado, pero no hab\u00eda sido autorizado a efectuar.  En algunos aspectos en ese tiempo esta era una tarea dura, y el cruce del Jord\u00e1n era en s\u00ed una empresa dif\u00edcil.  Las alturas en el otro lado del r\u00edo estaban coronadas con numerosas ciudades fuertemente amuralladas, y por lo tanto capaces de ofrecer una tenaz resistencia.   Incluso la poblaci\u00f3n en las tierras bajas era muy superior a los israelitas en el arte y artefactos de guerra, pues durante mucho tiempo hab\u00edan estado en contacto con las avanzadas civilizaciones de Babilonia y Egipto.  En algunos otros aspectos la labor de la conquista fue relativamente f\u00e1cil.  Los distintos pueblos (cananeos, hititas, amorreos, perizitas, etc.) que compon\u00edan la poblaci\u00f3n de Palestina Occidental, constitu\u00edan una serie de ciudades en su mayor\u00eda independientes, distra\u00eddas por los celos mutuos que han sido revelados en las Tablas de Tell el-Amarna, y por lo tanto, no es probable que combinaran sus fuerzas contra la invasi\u00f3n de Israel.  \u00abAdem\u00e1s, no hab\u00eda posibilidad de alianzas externas contra los intrusos. Tiro y Sid\u00f3n, y otras ciudades de la costa, iban por su lado, aumentando su riqueza y relaciones comerciales por medios pac\u00edficos y estaban renuentes a enredarse en complicaciones for\u00e1neas.  Los amorreos al este del Jord\u00e1n eran los restos m\u00e1s formidables de su raza decadente, y hab\u00edan sido reducidos a la impotencia; mientras que los filisteos, un pueblo extra\u00f1o, a\u00fan no hab\u00edan crecido en poder\u00edo\u00bb (McCurdy).  Situaciones como \u00e9stas naturalmente requirieron la pronta y vigorosa atenci\u00f3n de Josu\u00e9.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con la ayuda especial de Dios cruz\u00f3 el Jord\u00e1n a la cabeza de todas las tribus, acamparon en Guilgal, identificado con el actual Tell Jiljulieh, a cuatro millas del r\u00edo, y desde all\u00ed avanz\u00f3 hacia Jeric\u00f3.  Esta ciudad era una de las llaves a la regi\u00f3n trans-jord\u00e1nica, y pronto cay\u00f3 en su poder.  Fue luego por el paso de Machmas (el Wady Suweinit) contra Ay, un pueblo a dos millas al este de Betel, y lo tomaron con estratagemas.  Despu\u00e9s de esta r\u00e1pida conquista de Cana\u00e1n Central, Josu\u00e9 hizo alianza con los gabaonitas, que se hab\u00edan burlado de \u00e9l, y gan\u00f3 la memorable batalla de Bet Jor\u00f3n sobre los cinco reyes de los pueblos amorreos cercanos.  Esta victoria fue seguida por la subyugaci\u00f3n de otros distritos del sur de Palestina, una obra que parece haber sido realizada principalmente por las tribus de Jud\u00e1 y Sime\u00f3n, asistidas por los quenitas y los calebitas.   Mientras tanto, los reyes del norte, se hab\u00edan reunido alrededor de Yab\u00edn, rey de Jasor, en Galilea, y reunieron sus ej\u00e9rcitos cerca de las aguas de Merom (Lago Hul\u00e9).   A la cabeza de la casa de Jos\u00e9, el l\u00edder jud\u00edo tom\u00f3 por sorpresa, derrot\u00f3 y someti\u00f3 a numerosos pueblos del norte.  Los gloriosos logros de Josu\u00e9 aseguraron para las tribus de Israel una posici\u00f3n firme en Cana\u00e1n, por medio de la cual se establecieron en sus territorios asignados.  Sin embargo, aunque estas victorias fueron muy grandes, no pudieron lograr la completa subyugaci\u00f3n de Palestina ni siquiera en conjunto con las tribus individuales (de las cuales se da un relato en las notas dispersas en el Libro de Josu\u00e9 y en el primer cap\u00edtulo de los Jueces).   Muchas de las grandes ciudades, junto con los valles de cultivo y el litoral, estaban todav\u00eda, y se mantuvieron durante mucho tiempo, siendo posesi\u00f3n de los primeros habitantes de Cana\u00e1n.\n<\/p>\n<h2>El Per\u00edodo de los Jueces<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mientras vivi\u00f3 Josu\u00e9, su personalidad y su generalato lograron mantener la autoridad central de alguna manera entre los israelitas, a pesar de las rivalidades tribales que se manifestaron incluso durante la conquista de Palestina Occidental.   Cuando muri\u00f3, sin un sucesor designado previamente, toda la autoridad central efectivamente ces\u00f3, y los lazos de uni\u00f3n entre las diferentes tribus fueron r\u00e1pidamente disueltos.   Las tribus se encontraban dispersas en diferentes distritos, y el amor semita por la independencia tribal se reafirm\u00f3 fuertemente entre ellos.  Ya no se sent\u00eda la presi\u00f3n inmediata de la guerra de conquista, y en muchos casos las distintas comunidades hebreas no quer\u00edan o no pod\u00edan exterminar a la poblaci\u00f3n antigua que sobrevivi\u00f3 en la tierra.   El lazo de uni\u00f3n que surge naturalmente de un parentesco cercano tambi\u00e9n fue considerablemente atenuado por los matrimonios mixtos entre los israelitas y los cananeos.   Incluso el v\u00ednculo creado por la comunidad religiosa estaba seriamente deteriorado en Israel por la adulteraci\u00f3n del ancestral culto a Yahveh con el culto atractivo de los baales de Cana\u00e1n.  Esta profunda desuni\u00f3n de las tribus se explica naturalmente por el hecho de que, durante un largo per\u00edodo despu\u00e9s de la muerte del sucesor de Mois\u00e9s, cada secci\u00f3n de las posesiones de Israel fue a su vez acosada y humillada por un poderoso enemigo extranjero, y cada vez liberado de su opresi\u00f3n por un l\u00edder militar, un \u00abjuez\u00bb, como se le llama, cuya autoridad nunca se extendi\u00f3 sobre todo el territorio.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el transcurso del tiempo, los inconvenientes de la desuni\u00f3n se sintieron en Israel, y desearon tener un rey con el fin de resistir a sus enemigos m\u00e1s eficazmente mediante una acci\u00f3n concertada.   Sus primeros intentos en esta direcci\u00f3n fueron de hecho infructuosos:  Gede\u00f3n rechaz\u00f3 la corona que le ofrec\u00edan, y Abimelec, su hijo, que la acept\u00f3, result\u00f3 ser un gobernante indigno.  Sin embargo, no pudo ser suprimido el anhelo de las tribus hebreas por una monarqu\u00eda.  Durante el conflicto feroz contra los filisteos, Samuel, el \u00faltimo juez, ejerc\u00eda el poder universal y absoluto de un monarca sin el t\u00edtulo y la insignia de la realeza; y cuando a la hostilidad de los enemigos occidentales se uni\u00f3 la de los enemigos orientales, como los amonitas, los israelitas en\u00e9rgicamente pidieron un rey y finalmente obtuvieron uno en la persona del benjaminita Sa\u00fal.\n<\/p>\n<h2>El Reino Unificado<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">El primer monarca de Israel (Sa\u00fal) se parec\u00eda en muchos aspectos a los jueces que les hab\u00edan precedido, por la simple raz\u00f3n que, bajo su gobierno, las tribus hebreas realmente no se unieron como una naci\u00f3n.  En realidad, era el rey de todo Israel, su t\u00edtulo real y autoridad ser\u00edan hereditarios, y a su convocatoria todas las tribus se concentraban a su alrededor.  Con su ayuda com\u00fan, rescat\u00f3 a los hombres de Yab\u00e9s de Galaad de la destrucci\u00f3n inminente a manos de los amonitas, luch\u00f3 exitosamente durante un tiempo contra los filisteos, y super\u00f3 a los amalecitas.  Al mismo tiempo, sin embargo, su reinado fue poco m\u00e1s que una judicatura.  Su corte y las formas de vida eran extremadamente simples; no ten\u00eda ej\u00e9rcito, ni gobernadores sobre los distritos subordinados; libr\u00f3 la guerra contra los filisteos, los grandes enemigos de Israel en su d\u00eda, como la libraban los antiguos jueces, mediante reclutamientos precipitados y temporales; y cuando muri\u00f3 en Gelbo\u00e9, la desuni\u00f3n profunda e inveterada de las tribus, que se hab\u00eda detenido por un momento, inmediatamente volvi\u00f3 a aparecer; la mayor\u00eda de ellas se pronunciaron a favor de su hijo, Isbaal, pero Jud\u00e1 se reuni\u00f3 alrededor de David y lo hizo rey en Hebr\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la guerra civil que sigui\u00f3, \u00abDavid siempre creci\u00f3 m\u00e1s y m\u00e1s fuerte\u00bb, con el resultado final de que los ancianos de todas las tribus reconocieron formal y voluntariamente su soberan\u00eda.  El nuevo rey fue el verdadero fundador de la monarqu\u00eda hebrea.  Una de sus primeras gestiones fue asegurar para Israel una capital pol\u00edtica y religiosa en Jerusal\u00e9n, una ciudad de tama\u00f1o y fuerza f\u00edsica considerables.  Su genio militar le permiti\u00f3 poco a poco vencer a las diversas naciones que hab\u00edan oprimido cruelmente al pueblo elegido en los d\u00edas de los jueces.  En el suroeste, luch\u00f3 contra los filisteos, y tom\u00f3 de ellos la ciudad de Gat (Tell es-Safi) y una gran parte de sus dominios.  En el sureste conquist\u00f3 y estableci\u00f3 guarniciones en el territorio de Edom.  Al este del Jord\u00e1n atac\u00f3 y casi que extermin\u00f3 a los moabitas, mientras que en el noreste derrot\u00f3 a los sirios de Soba, as\u00ed como a los de Damasco que hab\u00edan marchado en defensa de sus parientes.  Por \u00faltimo libr\u00f3 una prolongada prolongada contra los amonitas, que hab\u00edan entrado en una alianza defensiva con varios de los pr\u00edncipes de Siria, y les infligi\u00f3 una venganza terrible.  Los territores obtenidos por las distintas guerras formaron un vasto imperio cuyos l\u00edmites quedaron para siempre como la medida ideal del Reino de Israel, y cuya sabia organizaci\u00f3n interna, sobre l\u00edneas mon\u00e1rquicas regulares, promovi\u00f3 grandemente los intereses agr\u00edcolas e industriales de las tribus hebreas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En tales circunstancias, uno podr\u00eda haber supuesto naturalmente que las antiguas rivalidades tribales hab\u00edan terminado para siempre.  Y, sin embargo, con motivo de disensiones dom\u00e9sticas del rey, estall\u00f3 una rebeli\u00f3n que por un tiempo amenaz\u00f3 con desgarrar el pa\u00eds en pedazos sobree las antiguas y profundas l\u00edneas de divisi\u00f3n.  Sin embargo, este desastre fue felizmente evitado, y a su muerte, David dej\u00f3 a su hijo Salom\u00f3n un reino indiviso.  El reinado de David hab\u00eda sido pre-eminentemente un per\u00edodo de guerra y de adquisici\u00f3n territorial; el gobierno de Salom\u00f3n fue, en su mayor parte, una era de paz y progreso comercial.  De especial valor para el nuevo monarca fueron las relaciones de amistad entre Fenicia e Israel, continuadas desde el tiempo de David.  Con la ayuda de Tiro Salom\u00f3n erigi\u00f3 el Templo y otros bellos edificios en Jerusal\u00e9n; y dicha ayuda tambi\u00e9n le permiti\u00f3 mantener por un tiempo algo de comercio exterior por el Mar Rojo.  Sus relaciones con Egipto fueron igualmente pac\u00edficas y provechosas.  Recibi\u00f3 en el matrimonio la hija de Psibkhenao II, el \u00faltimo fara\u00f3n de la vig\u00e9simo primera dinast\u00eda, y mantuvo con Egipto un vigoroso comercio terrestre.   Llev\u00f3 a cabo una relaci\u00f3n amistosa y comercio activo con los hititas de Cilicia y de Capadocia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desafortunadamente, su amor por el esplendor y el lujo, su infidelidad a la Ley y culto de Yahveh poco a poco le llevaron a medidas opresivas que alejaron especialmente a las tribus del norte.  En vano se esforz\u00f3 por ignorar la insatisfacci\u00f3n al acabar con las antiguas divisiones territoriales de las tribus, y al nombrar al efraimita Jeroboam como recaudador de impuestos de la casa de Jos\u00e9: su manipulaci\u00f3n con el antiguo principio tribal s\u00f3lo aument\u00f3 el descontento general, y la gran autoridad que le convcedi\u00f3 al hijo de Nebat simplemente le concedi\u00f3 a \u00e9ste una mejor oportunidad para darse cuenta de la magnitud del descontento de las tribus del norte y valerse de ella para rebelarse contra el rey.  Por ese mismo tiempo Edom y Moab se rebelaron contra la soberan\u00eda de Salom\u00f3n, de manera que, hacia el final de su reinado, todo amenazaba la continuidad del imperio de Israel, que siempre hab\u00eda contenido el germen oculto de la divisi\u00f3n, y que, en gran medida, deb\u00eda su misma existencia a la debilidad temporal extrema de las grandes naciones vecinas Egipto y Asiria.\n<\/p>\n<h2>El Reino de Israel<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Despu\u00e9s de la muerte de Salom\u00f3n, las tribus se reunieron en Siquem y le pidieron a Roboam un poco de alivio del pesado yugo que les hab\u00eda impuesto aqu\u00e9l.  La respuesta insultante de Roboam a las tribus del norte fue la causa inmediata de la ruptura permanente con el linaje de David y las tribus del sur.  Bajo la jefatura de Jeroboam formaron (c. 937 a.C.) un reino independiente que se conoce como el Reino de Israel, en contraposici\u00f3n al de Jud\u00e1, y que superaba con creces al segundo en extensi\u00f3n y poblaci\u00f3n.  El \u00e1rea del Reino del Norte se estima en cerca de 9,000 millas cuadradas, con una poblaci\u00f3n de alrededor de cuatro o cinco millones.  Se compon\u00eda de ocho tribus, a saber:  al oeste del Jord\u00e1n, Efra\u00edn, la mitad de Manas\u00e9s, Isacar, Zabul\u00f3n,  Aser, Neftal\u00ed, con la l\u00ednea de costa entre Acre y Joppe; al este del Jord\u00e1n, Rub\u00e9n, Gad, y la otra mitad de Manas\u00e9s.  Sus estados vasallos fueron Moab, y lo que hab\u00eda quedado de Siria sujeto a Salom\u00f3n (1 Reyes 11,24, 2 Rey. 3,4).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Reino de Jud\u00e1 inclu\u00eda la propia tribu, la de Benjam\u00edn, y&#8212;al menos eventualmente&#8212;una parte, si no toda, las de Sime\u00f3n y Dan.   Su superficie se estima en 3,400 millas, con una poblaci\u00f3n de alrededor de un mill\u00f3n y tres cuartos.  Adem\u00e1s de esto, Edom continu\u00f3 fiel a Jud\u00e1 durante un tiempo.   Pero mientras que el reino del norte era m\u00e1s grande y m\u00e1s poblado que el del Sur, decididamente carec\u00edan de la unidad y el aislamiento de su rival, por lo que fue el primero en sucumbir, una presa relativamente f\u00e1cil de los conquistadores orientales, cuando su marcha victoriosa los trajo a las tierras occidentales.  La historia del reino reci\u00e9n formado puede dividirse convenientemente en tres grandes per\u00edodos, durante los cuales gobernaron varias dinast\u00edas en Israel, mientras que el linaje de David continuaba en posesi\u00f3n exclusiva del trono de Jud\u00e1.   El primer per\u00edodo se extiende desde Jeroboam a Ajab (937-875 a. C. 1).   Los reyes de este periodo inicial fueron los siguientes:\n<\/p>\n<p> <b>ISRAEL<\/b><\/p>\n<p> <b>JUD\u00c1<\/b><\/p>\n<p> Jeroboam I<\/p>\n<p> 937-915 a.C.<\/p>\n<p> Roboam<\/p>\n<p> 937-920 a.C.<\/p>\n<p> Nadab<\/p>\n<p> 915-913 a.C.<\/p>\n<p> Ab\u00edas<\/p>\n<p> 920-917 a.C.<\/p>\n<p> Bas\u00e1<\/p>\n<p> 913-899 a.C.<\/p>\n<p> As\u00e1<\/p>\n<p> 917-876 a.C.<\/p>\n<p> El\u00e1<\/p>\n<p> 889-887 a.C.<\/p>\n<p> Josafat<\/p>\n<p> 876<\/p>\n<p> Zimr\u00ed<\/p>\n<p> 7 d\u00edas<\/p>\n<p> Omr\u00ed<\/p>\n<p> 887-875 a.C.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nos han llegado muy pocos detalles sobre los veintid\u00f3s a\u00f1os del reinado de Jeroboam.  Al principio, el fundador del reino del norte tuvo como su capital la ciudad de Siquem, en la que Abimelek hab\u00eda establecido un reino, y en la que se acababa de producir el estallido de la rebeli\u00f3n real contra Jud\u00e1 acababa de producirse; \u00e9l la cambi\u00f3 por la hermosa Thersa, a once millas al noreste.   Para contrarrestar el atractivo de Jerusal\u00e9n y la influencia de su Templo, extendi\u00f3 su patrocinio real a dos antiguos santuarios, Dan y Betel, el uno en el norte y el otro en el extremo meridional de su reino.  Para protegerse contra la invasi\u00f3n de Jud\u00e1 a su territorio, construy\u00f3 fortalezas importantes a ambos lados del Jord\u00e1n.   La narrativa b\u00edblica no da informaci\u00f3n clara sobre las primeras expediciones militares de Jeroboam, sino que s\u00f3lo representa como pr\u00e1cticamente continua la guerra que pronto estall\u00f3 entre \u00e9l y Roboam (cf. 1 Reyes 14,30, 15,6).   A partir de las inscripciones egipcias en Karnak, parece que el Reino del Norte sufri\u00f3 mucho en relaci\u00f3n con la invasi\u00f3n de Jud\u00e1 por Sesonq, el primer rey de la vig\u00e9simo segunda dinast\u00eda, por lo que no es probable que esta invasi\u00f3n fuese el resultado de la solicitud de ayuda que hizo Jeroboam a Egipto en su conflicto con el rey de Jud\u00e1.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las hostilidades entre los reinos hermanos continuaron bajo Ab\u00edas, el hijo y sucesor de Roboam,  Y, seg\u00fan el cronista, Ab\u00edas persigui\u00f3 y derrot\u00f3 malamente a Jeroboam (2 Cr\u00f3n. 13).  El propio linaje de Jeroboam dur\u00f3 s\u00f3lo hasta su hijo Nadab, quien, despu\u00e9s de un reinado de dos a\u00f1os, fue asesinado por un usurpador, Bas\u00e1 de Isacar (913 a.C.), mientras que Israel siti\u00f3 la fortaleza filistea de Gebbeth\u00f3n (probablemente Kibbiah, a seis o siete millas al noreste de Lydda.  Despu\u00e9s de su accesi\u00f3n, Bas\u00e1 impuls\u00f3 tan vigorosamente la guerra contra As\u00e1, rey de Jud\u00e1, que, para salvar a Jerusal\u00e9n de un asedio inminente, este \u00faltimo compr\u00f3 la ayuda de Ben Hadad I, de Damasco, contra Israel.   En el conflicto que sobrevino con Siria, Bas\u00e1 perdi\u00f3 gran parte del territorio al oeste del Jord\u00e1n superior y el Mar de Galilea, con el resultado fatal de que el poder de control en el oeste ya no era hebreo, sino arameo.   Bas\u00e1 fue sucedido por su hijo El\u00e1, quien rein\u00f3 s\u00f3lo menos de dos a\u00f1os (889-87 a.C.).  Su asesino, Zimr\u00ed, se proclam\u00f3 a s\u00ed mismo rey, pero muri\u00f3 a los pocos d\u00edas, dando paso a su rival militar, Omr\u00ed (887-75 a.C.), el h\u00e1bil jefe de una nueva dinast\u00eda en Israel.   Bajo Omr\u00ed Samaria, situada admirable y fuertemente en el centro de Palestina, a unos veinte kil\u00f3metros al oeste de Thersa, se convirti\u00f3 y permaneci\u00f3 hasta el final como la capital del Reino del Norte.   Bajo su gobierno, tambi\u00e9n, la pol\u00edtica de hostilidad que hab\u00eda prevalecido hasta entonces entre Jud\u00e1 e Israel fue cambiada por una de amistad general basada en intereses comunes contra Siria.  En algunos sentidos, de hecho, Omr\u00ed sufri\u00f3 p\u00e9rdidas considerables como por ejemplo, al este del Jord\u00e1n, Ramot y otras ciudades de Galaad cayeron en poder del rey de Damasco, mientras que en el oeste del mismo r\u00edo, se vio obligado a conceder privilegios comerciales a ese monarca (cf. 1 Reyes 20,34); pero logr\u00f3 ampliar su autoridad en otros aspectos.  La inscripci\u00f3n de Mesa prueba que hizo de Moab su tributario.  Consolid\u00f3 la alianza de Israel con Tiro por el matrimonio de su hijo Ajab con Jezabel, la hija de Ittobaal, sacerdote y rey de Tiro.   Sus territorios, ahora aparentemente limitados a las tribus de Efra\u00edn, Manas\u00e9s e Isacar, con una porci\u00f3n de Zabul\u00f3n, se consolidaron bajo su firme gobierno, tanto es as\u00ed que los asirios, que en lo sucesivo vigilaron cuidadosamente los asuntos de Palestina, designaban a Israel con el nombre de \u00abla Casa de Omr\u00ed\u00bb, incluso despu\u00e9s que su dinast\u00eda hab\u00eda sido derrocada.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El segundo per\u00edodo comprende los reyes desde Ajab hasta Jeroboam II (875-781 a.C.).  Estos reyes fueron los siguientes:\n<\/p>\n<p> <b>ISRAEL<\/b><\/p>\n<p> <b>JUD\u00c1<\/b><\/p>\n<p> Ajab<\/p>\n<p> 875-853 a.C.<\/p>\n<p> Josafat<\/p>\n<p> 876-851 a.C.<\/p>\n<p> Ocoz\u00edas<\/p>\n<p> 853-851 a.C.<\/p>\n<p> Joram<\/p>\n<p> 851-843 a.C.<\/p>\n<p> Joram<\/p>\n<p> 851-842 a.C.<\/p>\n<p> Ocoz\u00edas<\/p>\n<p> 843-842 a.C.<\/p>\n<p> Jeh\u00fa<\/p>\n<p> 842-814 a.C.<\/p>\n<p> Atal\u00eda<\/p>\n<p> 842-836 a.C.<\/p>\n<p> Joacaz<\/p>\n<p> 814-797 a.C.<\/p>\n<p> Jo\u00e1s<\/p>\n<p> 836 &#8211; 796 a.C.<\/p>\n<p> Jo\u00e1s<\/p>\n<p> 797-781 a.C.<\/p>\n<p> Amas\u00edas<\/p>\n<p> 796-782 a.C.<\/p>\n<p> Azar\u00edas (Os\u00edas)<\/p>\n<p> 782 &#8211; 741 a.C.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El reinado de Ajab, hijo y sucesor de Omr\u00ed, fue uno memorable en la historia del pueblo elegido.   Se manifest\u00f3 en un progreso considerable de Israel en las artes de la paz (cf. 1 Reyes 22,39), por la adopci\u00f3n p\u00fablica del culto fenicio a Baal y Astart\u00e9 (D.V. Astarot, Astoret), y tambi\u00e9n por una intensa oposici\u00f3n al mismo por parte de los profetas en la persona de El\u00edas, la principal figura religiosa de la \u00e9poca.  En el extranjero, las relaciones amistosas de Israel con Jud\u00e1 asumieron un car\u00e1cter permanente por el matrimonio de Atal\u00eda, la hija de Ajab y Jezabel, con Joram, el hijo de Josafat; y de hecho, Israel estuvo en paz con Jud\u00e1 durante los veintid\u00f3s a\u00f1os del reinado de Ajab.  El principal enemigo adyacente de Israel fue Siria sobre cuyo gobernante, Benad\u00e1d II, Ajab gan\u00f3 dos importantes victorias (875 a.C.).  Sin embargo, en el avance hacia el oeste de sus enemigos comunes, los asirios, bajo Salmanasar II, los reyes de Israel y Siria se unieron a otros pr\u00edncipes del oeste de Asia contra los ej\u00e9rcitos asirios, y se detuvieron su marcha hacia adelante en Karkhar sobre el Orontes en el a\u00f1o 854 a. C.  Al siguiente a\u00f1o Ajab reanud\u00f3 las hostilidades contra Siria y cay\u00f3 mortalmente herido en una batalla frente a Ramot de Galaad.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ocoz\u00edas, el hijo de Ajab, muri\u00f3 luego de un corto reinado (853-51 a.C.) y fue sucedido por su hermano Joram (851-42 a.C.).  Las dos guerras del reinado de Joram no tuvieron \u00e9xito, aunque en ambas Israel tuvo la ayuda del Reino del Sur.  La primera fue dirigida contra Mesa, rey de Moab, quien, seg\u00fan relata la Escritura y en su propia inscripci\u00f3n (conocida como \u201cla piedra moabita\u201d), hab\u00eda sacudido el yugo de Israel, y que no vacil\u00f3, cuando estuvo en apuros, en ofrecer a su hijo mayor, como un holocausto a Demos.  La segunda fue emprendida contra Damasco y result\u00f3 sumamente desastrosa: Samaria estuvo a punto de caer en manos de los sirios; Joram mismo result\u00f3 gravemente herido en Ramot de Galaad, y luego fue herido por uno de sus oficiales en Jezrael; Jeh\u00fa asumi\u00f3 la corona y comenz\u00f3 una nueva dinast\u00eda en Israel.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El largo reinado de Jeh\u00fa de veintiocho a\u00f1os (842-14 a.C.) fue muy ignominioso.   El enemigo mortal de Israel era el rey sirio Hazael, quien tambi\u00e9n hab\u00eda alcanzado el trono por el asesinato de su maestro, Benad\u00e1d II.   En lugar de ayudarle a resistir los ataques de Salmanasar II, Jeh\u00fa asegur\u00f3 la paz con Asiria mediante el pago de un tributo (842 a.C.) y dej\u00f3 que Hazael enfrentara sin ayuda las repetidas invasiones del rey asirio.  Al parecer, hab\u00eda abrigado la esperanza de debilitar el poder arameo, y quiz\u00e1 incluso de deshacerse de \u00e9l por completo.  Sucedi\u00f3, sin embargo, que despu\u00e9s de un tiempo Salmanasar desisti\u00f3 de sus ataques contra Hazael, por lo que dej\u00f3 a este \u00faltimo libre para volver sus armas contra Israel y contra Jud\u00e1, su aliado. El rey de Siria asegur\u00f3 para Damasco no s\u00f3lo Bas\u00e1n y Galaad, y todo el pa\u00eds al este del Jord\u00e1n, sino tambi\u00e9n el oeste de Palestina, destruy\u00f3 la ciudad filistea de Gat, y fue comprado por Jo\u00e1s de Jud\u00e1 con el m\u00e1s rico bot\u00edn de su palacio y Templo.  Joacaz (814-797 a. C.), hijo y sucesor de Jeh\u00fa, se vio obligado durante la mayor parte de su reinado a aceptar de Hazael y su hijo, Bernadad III, las condiciones a\u00fan m\u00e1s humillantes impuesta a un rey de Israel (cf. 2 Rey. 13,7).  Sin embargo, le lleg\u00f3 el socorro cuando los recursos de Damasco fueron efectivamente paralizados por Asiria durante los \u00faltimos a\u00f1os del siglo IX a.C.  La condici\u00f3n de Israel mejor\u00f3 a\u00fan m\u00e1s bajo el gobierno de Jo\u00e1s (797-81 a.C.), que realmente derrot\u00f3 a Siria tres varias (sic) veces, y reconquist\u00f3 buena parte del territorio&#8212;probablemente al oeste del Jord\u00e1n&#8212;que hab\u00eda perdido Joacaz, su padre (cf. 2 Rey. 13,25).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El tercer per\u00edodo en la historia del reino del norte se extiende desde Jeroboam II hasta la ca\u00edda de Samaria (781-22 a.C.).  Sobre la base de las inscripciones asirias combinadas con los datos de la Sagrada Escritura, la cronolog\u00eda del \u00faltimo per\u00edodo se puede dar aproximadamente como sigue:\n<\/p>\n<p> <b>ISRAEL<\/b><\/p>\n<p> <b>JUD\u00c1<\/b><\/p>\n<p> Jeroboam II<\/p>\n<p> 781-740 a.C.<\/p>\n<p> Azar\u00edas (Oz\u00edas)<\/p>\n<p> 782-737 a.C.<\/p>\n<p> Zacar\u00edas<\/p>\n<p> 6 meses<\/p>\n<p> Sallum<\/p>\n<p> un mes<\/p>\n<p> Menajem<\/p>\n<p> 740-737 a.C.<\/p>\n<p> Pecaj\u00edas<\/p>\n<p> 737-735 a.C.<\/p>\n<p> Jotam<\/p>\n<p> 737-735 a.C.<\/p>\n<p> Pecaj<\/p>\n<p> 735-733 a.C.<\/p>\n<p> Ajaz<\/p>\n<p> 735 &#8211; 725 a.C.<\/p>\n<p> Oseas<\/p>\n<p> 733-722 a.C.<\/p>\n<p> Ezequ\u00edas<\/p>\n<p> 725-696 a.C.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Durante el largo reinado de Jeroboam II, el Reino del Norte disfrut\u00f3 de una prosperidad sin precedentes.  Debido principalmente al hecho de que los enemigos de Israel se hab\u00edan vuelto m\u00e1s d\u00e9biles en todas partes, el nuevo rey fue capaz de eclipsar las victorias obtenidas por su padre, Jo\u00e1s, y mantener durante un tiempo las antiguas fronteras ideales tanto al este como al oeste del Jord\u00e1n (2 Rey. 14,28).  Luego hubo paz y seguridad en esta maravillosa extensi\u00f3n territorial, y junto con ellos surgi\u00f3 un gran desarrollo art\u00edstico y comercial.  Lamentablemente, tambi\u00e9n surgi\u00f3 la laxitud moral y la infidelidad religiosa que fueron en vano reprendidas por los profetas Am\u00f3s y Oseas, y que sin duda presagiaba la ruina del Reino del Norte.  El hijo de Jeroboam, Zacar\u00edas (740 a.C.) fue el \u00faltimo monarca de la dinast\u00eda de Jeh\u00fa.  Apenas hab\u00eda reinado durante seis meses, cuando un usurpador, Sallum, le dio muerte.  Sallum, a su vez, fue a\u00fan m\u00e1s sumariamente asesinado por el truculento  Manahem, el cual pronto tuvo que enfrentarse directamente con el poder asirio, y como se sinti\u00f3 incapaz de arrostrarlo, se apresur\u00f3 a rendir tributo a Teglatfalasar III, y de ese modo salv\u00f3 su corona (739 a.C.).  Su hijo Pecaj\u00edas rein\u00f3 cerca de dos a\u00f1os (735-35 a.C.) y fue asesinado por su capit\u00e1n, Pecaj, quien se ali\u00f3 con Siria contra Ajaz de Jud\u00e1.  En su amarga aflicci\u00f3n, Ajaz recurri\u00f3 a Asiria por ayuda, con el resultado de que de nuevo Teglatfalasar (734 a.C.) invadi\u00f3 a Israel, anex\u00f3 a Galilea y Damasco, y se llev\u00f3 muchos israelitas al cautiverio.  El asesino de Pecaj, Oseas, era un fiel vasallo de Asiria en vida de Teglatfalasar.  Poco despu\u00e9s, a instigaci\u00f3n de Egipto, se amotin\u00f3 contra Salmansar IV, el nuevo gobernante de Asiria, tras lo cual las tropas asirias invadieron Israel y sitiaron a Samaria, la cual, luego de una larga resistencia, cay\u00f3 vencida cerca de finales del a\u00f1o 722 a.C., bajo Sarg\u00f3n II, quien en el \u00ednterin hab\u00eda sucedido a Salmansar IV.  Este fue el fin del Reino del Norte (Israel), luego de una existencia de poco m\u00e1s de doscientos a\u00f1os.  (Para el destino de los israelitas que quedaron en Palestina o los exiliados vea el art\u00edculo [[cautiverios de los israelitas\n<\/p>\n<h2>El Reino de Jud\u00e1<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">De los dos reinos formados al dividirse el imperio de Salom\u00f3n, el reino del sur o Reino de Jud\u00e1, fue en varios aspectos el m\u00e1s d\u00e9bil, y sin embargo fue el mejor equipado para resistir los ataques de los enemigos extranjeros.  Sus relaciones generales con Israel, Egipto y Asiria, durante la existencia del reino del norte, se han mencionado brevemente en relaci\u00f3n con la  historia  de ese reino, y no es necesario establecerlos aqu\u00ed m\u00e1s plenamente.  Por lo tanto el siguiente esquema del Reino de Jud\u00e1 se ocupa exclusivamente con el per\u00edodo de su  existencia  posterior a la ca\u00edda del Reino de Israel a manos de los asirios.  Al momento de la ca\u00edda de Samaria, Ezequ\u00edas era rey de Jud\u00e1 (725-696 a.C.), el cual persever\u00f3 largo tiempo en la fidelidad en que su padre, Ajaz, se hab\u00eda comprometido con Asiria; sin embargo, a la muerte de Sarg\u00f3n, (705 a.C.) surgi\u00f3 para \u00e9l y otros pr\u00edncipes occidentales una oportunidad favorable para deshacerse del yugo de Asiria.  Por lo tanto form\u00f3 con ellos una poderosa liga contra Senaquerib, el sucesor de Sarg\u00f3n.  A su debido tiempo (701 a.C.), las fuerzas asirias invadieron el occidente de Asia, capturaron varias ciudades de Judea, y obligaron a Ezequ\u00edas a renunciar a la liga y a pagar una enorme multa.  Poco despu\u00e9s, Senaquerib devast\u00f3 de nuevo a Jud\u00e1 y amenaz\u00f3 altivamente con destruir a Jerusal\u00e9n.  Sin embargo, seg\u00fan la profec\u00eda de Isa\u00edas sus amenazas no se materializaron:  \u201cel \u00e1ngel del Se\u00f1or diezm\u00f3 su ej\u00e9rcito, y disturbios en Oriente lo reclamaron en N\u00ednive\u201d (2 Reyes 18,13; 19).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fue durante el gobierno de Ezequ\u00edas que Jud\u00e1 entr\u00f3 en contacto con Babilonia por primera vez (2 Rey. 20).   El largo reinado de su hijo, Manas\u00e9s, (696-41 a.C.) estuvo casi todo marcado por la degeneraci\u00f3n religiosa y el fiel vasallaje a Asiria.  En su \u00faltima parte Jud\u00e1 se rebel\u00f3 contra Asarjadd\u00f3n, el hijo y sucesor de Senaquerib, pero la insurrecci\u00f3n fue pronto aplastada, y la mala fortuna llev\u00f3 de nuevo a Manas\u00e9s a dar culto al verdadero Dios.  El breve reinado de Am\u00f3n (641-39 a.C.) fue una imitaci\u00f3n de las primeras y peores pr\u00e1cticas de su padre.  En 608 a.C. Palestina fue atravesada por un ej\u00e9rcito egipcio bajo el comando de Necao II, un pr\u00edncipe de la vig\u00e9simo sexta dinast\u00eda, ambicioso de restituir a su pa\u00eds un imperio asi\u00e1tico.  Como fiel vasallo de Asiria, el piadoso rey Jos\u00edas (639-08 a.C.) sali\u00f3 a detener el avance del fara\u00f3n, pero fue derrotado y asesinado en Meguidd\u00f3 y su reino se convirti\u00f3 en una dependencia de Egipto.  De hecho, este vasallaje fue de corta duraci\u00f3n.  El caldeo Nabucodonosor, en su victoriosa marcha a Egipto, invadi\u00f3 Jud\u00e1 por primera vez, y Yoyaquim (608-597 a.C), el hijo mayor y segundo sucesor de Jos\u00edas, se convirti\u00f3 en vasallo de Babilonia en 604 a.C.  A pesar de los consejos del profeta Jerem\u00edas, el rey jud\u00edo se rebel\u00f3 en 598.  Al a\u00f1o siguiente, el reci\u00e9n entronizado rey, Joaqu\u00edn (V.A. Jehoiakin), fue tomado, junto con Jerusal\u00e9n, y fue llevado cautivo a Babilonia junto con muchos de sus s\u00fabditos, entre los cuales estaba el profeta Ezequiel.  En 588 a.C. Jud\u00e1 se rebel\u00f3 de nuevo bajo el gobierno de Sedec\u00edas (597-86 a.C.), el tercer hijo de Jos\u00edas.  En julio de 586 la Ciudad Santa se rindi\u00f3 y su rey, a quien le hab\u00edan sacado los ojos, y la mayor\u00eda de su gente fueron deportados a Babilonia.  As\u00ed comenz\u00f3 el exilio a Babilonia (vea cautiverios de los israelitas).\n<\/p>\n<h2>Luego del Exilio a Babilonia<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cPol\u00edtica y nacionalmente el cautiverio a Babilonia puso fin para siempre al pueblo de Israel.  Incluso cuando 350 a\u00f1os m\u00e1s tarde hubo de nuevo un estado jud\u00edo, los que lo formaban no fueron el pueblo de Israel, ni incluso una naci\u00f3n jud\u00eda, sino aquella porci\u00f3n que permaneci\u00f3 en el pa\u00eds madre de una gran organizaci\u00f3n religiosa dispersa por toda Asia y Egipto\u201d (Cornill).  Los exiliados que en 538 a.C. se aprovecharon del permiso de Ciro para regresar a Palestina, eran en su mayor\u00eda jud\u00edos, cuyas variadas fortunas despu\u00e9s de su asentamiento en y alrededor de Jerusal\u00e9n pertenecen de modo muy particular a la historia del juda\u00edsmo y, en consecuencia, deben ser expuestos s\u00f3lo de modo muy breve en este art\u00edculo.  Inducidos por el impulso religioso que los hab\u00eda llevado a regresar a la tierra de sus padres, su primer af\u00e1n al llegar a ella fue reanudar el sagrado culto a Dios.  Su perseverancia en la erecci\u00f3n del segundo Templo fue finalmente coronada exitosamente en 516 a.C., a pesar de la intensa y prolongada oposici\u00f3n de los samaritanos.  Sus grandes l\u00edderes&#8212;no s\u00f3lo los profetas de ese tiempo (Zacar\u00edas y Malaqu\u00edas, sino tambi\u00e9n sus l\u00edderes seculares locales (Nehem\u00edas y Esdras)&#8212;eran reformadores religiosos, cuyo \u00fanico prop\u00f3sito era asegurar la fidelidad del pueblo al culto y a la Ley de Dios.  Ellos no intentaron establecer una monarqu\u00eda propia, y mientras dur\u00f3 el imperio persa ellos y sus descendientes se gloriaron en su lealtad a sus gobernantes.  Dentro del per\u00edodo persa cae la formaci\u00f3n de la colonia militar jud\u00eda en Elefantina, cuya existencia y culto religioso han sido divulgados por un papiro judeo-arameo descubierto en el siglo XIX.  El conquistador de Persia, Alejandro el Grande, parece haberle concedido privilegios especiales a la comunidad jud\u00eda de Palestina, y haberle concedido iguales derechos civiles que a los macedonios (331 a.C.) a los jud\u00edos establecidos en Alejandr\u00eda&#8212;una ciudad que \u00e9l fund\u00f3 y bautiz\u00f3 con su nombre.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Alejandro muri\u00f3 antes de consolidar su imperio.  Durante el per\u00edodo de derramamiento de sangre que sigui\u00f3 a su muerte, Palestina fue la manzana de la discordia entre los reyes de Siria y Egipto, a menudo cambiaba de amos, y sufri\u00f3 opresi\u00f3n y miseria en cada cambio.  Con el correr del tiempo, el bienestar moral y religioso de los jud\u00edos de Palestina se vieron cada vez m\u00e1s amenazados por la influencia del helenismo, ejercido al principio mayormente por los ptolomeos de Alejandr\u00eda como el centro (323-202 a.C.) y luego por Ant\u00edoco III el Grande, de Siria, y sus dos sucesores Seleuco IV y Ant\u00edoco Ep\u00edfanes, que rein\u00f3 en Antioqu\u00eda (202-165 a.C.).  Bajo este \u00faltimo pr\u00edncipe, el helenismo pareci\u00f3 estar a punto de erradicar el juda\u00edsmo de Palestina.  Los sumos sacerdotes de ese tiempo, quienes eran los gobernantes locales de Jerusal\u00e9n, adoptaron nombres griegos, y buscaban el favor del rey con la introducci\u00f3n o el fomento de pr\u00e1cticas hel\u00e9nicas entre los habitantes de la Ciudad Santa.  A la larga Ant\u00edoco resolvi\u00f3 transformar a Jerusal\u00e9n en una ciudad griega, y erradicar el juda\u00edsmo de los pueblos de Palestina y de todos sus dominios.  Surgi\u00f3 una cruel y sistem\u00e1tica persecuci\u00f3n en el curso de la cual los Macabeos se rebelaron contra sus opresores.  El resultado final de la revuelta macabea fue el derrocamiento del poder sirio y la ascensi\u00f3n de un estado jud\u00edo independiente.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Bajo la dinast\u00eda asmonea (135-63 a.C.), debido a la conquista y conversi\u00f3n forzada, la comunidad jud\u00eda de Palestina se extendi\u00f3 gradualmente desde sus estrechos l\u00edmites en el tiempo de Nehem\u00edas, a pr\u00e1cticamente la extensi\u00f3n del antiguo Israel.  Internamente estaba dividida entre las dos sectas rivales de los fariseos y los saduceos, siendo ambos el resultado lento del doble movimiento que funcionaba durante la soberan\u00eda siria, uno en contra y otro a favor del helenismo.  La guerra que estall\u00f3 entre los dos \u00faltimos reyes asmoneos, Juan Hircano II y Arist\u00f3bulo II, quienes eran apoyados por los fariseos y saduceos respectivamente, le dio a los romanos la oportunidad que hab\u00edan esperado por largo tiempo de intervenir en los asuntos de Judea.  En el a\u00f1o 63 a.C. Pompeyo invisti\u00f3 y tom\u00f3 a Jerusal\u00e9n, y puso fin a la \u00faltima dinast\u00eda jud\u00eda.  Hasta 37 a.C., el a\u00f1o de accesi\u00f3n del idumeo Herodes al trono de Judea, la historia de los jud\u00edos palestinos refleja, en su mayor parte, las vicisitudes de la enmara\u00f1ada pol\u00edtica de los imperatores romanos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El reinado desp\u00f3tico de Herodes (37 &#8211; 4 a.C.) se caracteriz\u00f3 por un r\u00e1pido crecimiento del helenismo en casi todas las ciudades de Palestina, y tambi\u00e9n por una consolidaci\u00f3n del farise\u00edsmo en las famosas escuelas de Hillel y Shammai.  A la muerte de Herodes, el emperador Augusto dividi\u00f3 su reino y coloc\u00f3 a Judea bajo los procuradores como parte de la provincia romana de Siria.  Las \u00faltimas luchas pol\u00edticas a mencionarse son:  (1) la revuelta jud\u00eda contra Roma en 66 d.C., que termin\u00f3 con la ca\u00edda de Jerusal\u00e9n en el a\u00f1o 70 d.C.  (2) La rebeli\u00f3n del mentiroso Cochba bajo el gobierno del emperador Adriano, que finalmente transform\u00f3 a Jerusal\u00e9n en una colonia romana de Aelia Capitolina de donde fueron desterrados todos los jud\u00edos.  Incluso desde entonces, los jud\u00edos han estado dispersos en muchos pa\u00edses, a menudo perseguidos, aunque sobrevivientes, siempre con la esperanza de alg\u00fan modo de un futuro Mes\u00edas, y generalmente influenciados por las costumbres, y creencias morales y religiosas de las naciones donde viven.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<b>Bibliograf\u00eda<\/b>:  Adem\u00e1s de las obras sobre historia b\u00edblica mencionadas en la bibliograf\u00eda del art\u00edculo Isaac, las siguientes merecen menci\u00f3n especial:  VIGOUROUX, Bible et dcouvertes modernes (Par\u00eds, 1896); SAYCE, Alta Cr\u00edtica y el Veredicto de los Monumentos (Londres, 1894); McCURDY, Historia, Profec\u00eda y los Monumentos (Nueva York, 1895; nueva ed. anunciada, 1909); LAGRANGE, Etudes sur les religions s\u00e9mitiques (Par\u00eds, 1903); PINCHES, El Antiguo Testamento a la Luz de los Registros Hist\u00f3ricos y Leyendas de Asiria y Babilonia (Londres, 1903); WINCKLER, Historia de Israel (Berl\u00edn, 1903); BREASTED, Registros Antiguos de Egipto (Chicago, 1906-07); VINCENT, Chanaan d&#8217;apr\u00e8s l&#8217;exploration r\u00e9cente (Par\u00eds, 1907); CORNILL, Historia del Pueblo de Israel, tr. (Chicago, 1899); SOUTTAR, Breve Historia de los Pueblos Antiguos (Nueva York, 1903); WADE, Historia del Antiguo Testamento (Nueva York, 1904).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Fuente<\/b>:  Gigot, Francis. \u00abIsraelites.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 8. New York: Robert Appleton Company, 1910.  <br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/08193a.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Luz Mar\u00eda Hern\u00e1ndez Medina.\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Israelitas (heb. yisre&#8217;\u00eal\u00ee; el nombre escrito Sir&#8217;ilaia, aparece en registros cun. como un apelativo del rey Acab; gr. Isra&#8217;l\u00ed\u00adt&#8217;s). Descendientes de Israel, es decir, de Jacob (Jos 3:17). El t\u00e9rmino implica participaci\u00f3n en la relaci\u00f3n de pacto, y as\u00ed\u00ad en la herencia de las promesas hechas a Abrah\u00e1n, a Isaac y a Jacob (Gen 15:18; &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/israelitas\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abISRAELITAS\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-2558","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2558","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2558"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2558\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2558"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2558"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2558"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}