{"id":25582,"date":"2016-02-05T17:18:33","date_gmt":"2016-02-05T22:18:33","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/san-justino\/"},"modified":"2016-02-05T17:18:33","modified_gmt":"2016-02-05T22:18:33","slug":"san-justino","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/san-justino\/","title":{"rendered":"SAN JUSTINO"},"content":{"rendered":"<p><p style=\"text-align: justify;\">Apologista cristiano, naci\u00f3 en Flavia Neapolis, cerca del a\u00f1o 100 d.C., se convirti\u00f3 al cristianismo alrededor del a\u00f1o 130 d.C., ense\u00f1\u00f3 y defendi\u00f3 la religi\u00f3n cristiana en Asia Menor y en Roma, donde sufri\u00f3 el martirio cerca del a\u00f1o 165 d.C.  De \u00e9l nos han llegado dos \u201cApolog\u00edas\u201d que llevan su nombre y su \u201cDi\u00e1logo con el Jud\u00edo Trif\u00f3n\u201d. El Papa Le\u00f3n XIII hizo componer una Misa y un Oficio en su honor y fij\u00f3 su fiesta  para el d\u00eda 14 de abril.\n<\/p>\n<h2>Contenido<\/h2>\n<ul>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-1\">1 Vida<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-2\">2 Obras<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-3\">3 Doctrina\n<ul>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-4\">3.1 Justino y la filosof\u00eda<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-5\">3.2 Justino y la revelaci\u00f3n cristiana<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-6\">3.3 La Biblia de Justino\n<ul>\n<li class=\"toclevel-3 tocsection-7\">3.3.1 El Antiguo Testamento<\/li>\n<li class=\"toclevel-3 tocsection-8\">3.3.2 El Nuevo Testamento<\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-9\">3.4 M\u00e9todo apolog\u00e9tico<\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-10\">4 Teolog\u00eda\n<ul>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-11\">4.1 Dios<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-12\">4.2 El  Verbo (Logos)<\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<\/ul>\n<h3>Vida<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entre los Padres del siglo II su vida es la mejor conocida, y la que proviene de los documentos m\u00e1s aut\u00e9nticos.  En ambos,  las \u201cApolog\u00edas\u201d y su \u201cDi\u00e1logo\u201d \u00e9l da muchos detalles personales, por ejemplo, acerca de sus estudios en filosof\u00eda y sobre su conversi\u00f3n;  ellos no son, sin embargo, una autobiograf\u00eda, pero est\u00e1n parcialmente idealizados, y hay necesidad de distinguir en ellos entre poes\u00eda y verdad; empero, ellos nos proveen con varias pistas valiosas y confiables.  Para su martirio tenemos documentos de indiscutible autoridad.  En primera l\u00ednea,  en su \u201cApolog\u00eda\u201d \u00e9l se llama a s\u00ed mismo \u201cJustino, el hijo de Priscos, hijo de Baccheios, de Flavia Ne\u00e1polis, en la Siria palestina\u201d.  Flavia Ne\u00e1polis, su pueblo natal, fundado por Vespasiano (72 d.C.), fue construido en un lugar   llamado Mabortha, o Mamortha, bastante cerca de Siquem  (Gu\u00e9rin, \u00abSamarie\u00bb, I, Paris, 1874, 390-423; Sch\u00fcrer, \u00abHistoria del Pueblo Jud\u00edo\u00bb, tr., I, Edimburgo, 1885).  Sus habitantes eran todos, o en su  mayor\u00eda, paganos.   Los nombres del padre y abuelo de Justino sugieren un origen pagano, y \u00e9l habla de s\u00ed mismo como incircunciso (Di\u00e1logo, XXVIII).  La fecha de su nacimiento es incierta, pero parece haber sido en los primeros a\u00f1os del siglo II.   Recibi\u00f3 una buena educaci\u00f3n en filosof\u00eda,  relato que nos da al principio de su \u201cDi\u00e1logo con el Jud\u00edo Trif\u00f3n\u201d;  primero estuvo bajo la ense\u00f1anza de un estoico), pero despu\u00e9s de alg\u00fan tiempo encontr\u00f3 que no hab\u00eda aprendido nada sobre Dios  y que su maestro no ten\u00eda nada que ense\u00f1arle sobre ese tema.     Conoci\u00f3 a un peripat\u00e9tico, el cual  lo recibi\u00f3 con gusto al principio pero luego le exigi\u00f3 el pago por sus servicios, lo cual demostraba que no era un fil\u00f3sofo.  Un  pitag\u00f3rico) se neg\u00f3 a ense\u00f1arle nada hasta que el aprendiera m\u00fasica, astronom\u00eda y geometr\u00eda.  Finalmente un plat\u00f3nico) lleg\u00f3 a la escena y por alg\u00fan tiempo complaci\u00f3 a Justino.  Este relato no se puede tomar literalmente, los datos parecen haber sido arreglados con la intenci\u00f3n de  mostrar la  debilidad de las filosof\u00edas paganas y de contrastarlas   con las ense\u00f1anzas de Cristo y los profetas.  Los datos principales, sin embargo, pueden ser aceptados;  los trabajos de Justino parecen mostrar  justamente tal desarrollo filos\u00f3fico como se describe aqu\u00ed, ecl\u00e9ctico), pero debi\u00e9ndole mucho al estoicismo y  m\u00e1s al platonismo.   Estando todav\u00eda bajo el encanto del platonismo, cuando, caminando un d\u00eda por la orilla del mar, encontr\u00f3 a un misterioso anciano;  la conclusi\u00f3n de su larga discusi\u00f3n fue que el alma no puede llegar a la idea de Dios a trav\u00e9s del conocimiento humano), sino que se necesita ser instruida por los profetas, los cuales, inspirados por el Esp\u00edritu Santo, han conocido a Dios y pueden darlo a conocer (\u00abDialogue\u00bb, III, VII; cf. Zahm, \u00abDichtung and Wahrheit in Justins Dialog mit dem Jeden Trypho\u00bb in \u00abZeitschr. f\u00fcr Kirchengesch.\u00bb, VIII, 1885-1886, 37-66).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las \u201cApolog\u00edas\u201d arrojan luz sobre otra fase de la conversi\u00f3n de Justino:   \u201cCuando yo era disc\u00edpulo de Plat\u00f3n\u201d, escribe, \u201coyendo las acusaciones hechas contra los cristianos y vi\u00e9ndolos intr\u00e9pidos ante la muerte y ante todo lo que los hombres temen, me dije a m\u00ed mismo que era imposible que ellos pudieran vivir en el mal y en el amor al placer.\u201d  (II Apol., XVIII, 1).   Ambos relatos presentan los dos aspectos del cristianismo que mayormente influenciaron a San Justino;  en las \u201cApolog\u00edas\u201d \u00e9l es movido por su belleza moral  (I Apol., XIV), en el \u201cDi\u00e1logo\u201d por su verdad.    Su conversi\u00f3n debe haber ocurrido  a m\u00e1s tardar hacia el 130 d.C, pues San Justino sit\u00faa durante la guerra de Bar-Cocheba (132-135) la entrevista con el jud\u00edo Trif\u00f3n, relatada en su \u201cDi\u00e1logo\u201d.   Esta entrevista evidentemente no est\u00e1 descrita exactamente seg\u00fan se realiz\u00f3, y sin embargo el relato no puede ser completamente ficticio.   Trif\u00f3n, seg\u00fan Eusebio de Cesarea (Hist. eccl., IV, XVIII, 6), era  \u201cel jud\u00edo m\u00e1s conocido de esa \u00e9poca\u201d,  cuya descripci\u00f3n el historiador puede haber tomado prestada de la introducci\u00f3n al \u201cDi\u00e1logo\u201d, ahora perdida.  Es posible identificar de una forma general  a este Trif\u00f3n con el Rab\u00ed  Tarf\u00f3n,  mencionado a menudo en el Talmud  (Sch\u00fcrer, \u00abGesch. d. Jud. Volkes\u00bb, 3rd ed., II, 377 seq., 555 seq., cf., sin embargo, Herford, \u00abChristianity in Talmud and Midrash\u00bb, London, 1903, 156).    Definitivamente, no  se menciona el lugar de  la  entrevista, pero \u00c9feso  est\u00e1 bastante claramente indicado;  el ambiente de la entrevista no carece ni de verosimilitud ni de  vida, los encuentros fortuitos bajo los p\u00f3rticos, los grupos de observadores curiosos que se detienen un momento y luego se dispersan durante las entrevistas, ofrecen una descripci\u00f3n animada de tales conferencias improvisadas.  San Justino ciertamente vivi\u00f3 alg\u00fan tiempo en \u00c9feso;  las actas de su martirio nos dicen que \u00e9l fue a Roma dos veces y vivi\u00f3 \u201ccerca de los ba\u00f1os de Timoteo  con un hombre llamado Mart\u00edn\u201d.    El ense\u00f1\u00f3 catecismo all\u00ed, y en las antes mencionadas actas de su martirio leemos  que muchos de sus disc\u00edpulos fueron condenados con \u00e9l.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En su segunda \u201cApolog\u00eda\u201d (III) Justino dice:   \u201cYo, tambi\u00e9n, espero ser perseguido y crucificado por alguno de aquellos que he mencionado, o por Crescens, ese amigo del ruido y la ostentaci\u00f3n.\u201d    De hecho Tatiano relata (Discurso, XIX) que el fil\u00f3sofo c\u00ednico Crescens  los persigui\u00f3 a \u00e9l y a Justino; no nos cuenta el resultado y, adem\u00e1s, no es cierto que el \u201cDiscurso\u201d de Tatiano  fue escrito despu\u00e9s de la muerte de Justino.  Eusebio (Hist. eccl., IV, XVI, 7, 8) dice que fueron las intrigas de Crescens las que provocaron la muerte de Justino; eso es cre\u00edble, pero no cierto; Eusebio aparentemente no ten\u00eda otra raz\u00f3n para afirmarlo que los dos pasajes citados antes de Justino y Tatiano.  San Justino fue condenado a muerte por el prefecto R\u00fastico, cerca del a\u00f1o 165 d.C., junto con seis compa\u00f1eros, Chariton, Charito,  Evelpostos, Paeon, Hierax y Liberianos.    Todav\u00eda tenemos  el relato aut\u00e9ntico de su martirio.  (\u00abActa SS.\u00bb, April, II, 104-19; Otto, \u00abCorpus Apologetarum\u00bb, III, Jena, 1879, 266-78; P. G., VI, 1565-72).   El examen  termina como sigue:<br \/>\n\u201cEl Prefecto R\u00fastico dice:   Ac\u00e9rquense y sacrifiquen, todos ustedes, a los dioses.  Justino dice:   \u201cNadie en sus cabales da la piedad por impiedad.\u201d  El Prefecto R\u00fastico dice:   \u201cSi ustedes no obedecen, ser\u00e1n torturados sin misericordia.\u201d  Justino contesta:   \u201cEse es nuestro deseo, ser torturados por Nuestro Se\u00f1or, Jesucristo, y as\u00ed ser salvados, porque eso nos dar\u00e1 la salvaci\u00f3n y firme confianza  en el tribunal universal m\u00e1s terrible de Nuestro Se\u00f1or y Salvador.\u201d  Y todos los m\u00e1rtires dijeron:   \u201cHaga lo que quiera; porque somos cristianos y no ofrecemos sacrificios a los \u00eddolos.\u201d   El Prefecto R\u00fastico lee la sentencia:   \u201cAquellos que no quieran hacer sacrificios a los dioses y obedecer al emperador ser\u00e1n  azotados y decapitados seg\u00fan la ley.\u201d   Los santos m\u00e1rtires glorificando  a Dios   se trasladan  al lugar acostumbrado, donde ser\u00e1n decapitados  y ser\u00e1 consumado su martirio reconociendo a su Salvador.\u201d\n<\/p>\n<h3>Obras<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Justino fue un escritor importante y prol\u00edfico.  El mismo menciona un \u201cTratado contra la Herej\u00eda\u201d  (I Apology, XXVI, 8); San Ireneo  (Adv. H\u00e6r., IV, VI, 2) cita un  \u00abTratado contra Marci\u00f3n\u00bb  el cual puede haber sido s\u00f3lo una parte del trabajo anterior.  Eusebio menciona ambos (Hist. eccl., IV, XI, 8-10),  pero no parece haberlos le\u00eddo \u00e9l mismo;  un poco m\u00e1s adelante en (IV, XVIII) el da la siguiente lista de las obras de Justino:  \u00abDiscurso en favor de nuestra fe a Antonino P\u00edo, a sus hijos y al Senado Romano\u00bb; una \u00abApolog\u00eda\u00bb dirigida a Marco Aurelio Antonino; \u00abDiscurso a los Griegos\u00bb; otro discurso llamado  \u00abUna Refutaci\u00f3n\u201d; \u00abTratado sobre la Divina Monarqu\u00eda\u00bb; un libro llamado  \u00abEl Salmista\u00bb; \u00abTratado sobre el alma\u00bb; \u00abDi\u00e1logo contra los jud\u00edos\u00bb,  el cual \u00e9l tuvo en la ciudad de \u00c9feso con Trif\u00f3n, el m\u00e1s c\u00e9lebre israelita  de ese tiempo.    Eusebio a\u00f1ade que muchos m\u00e1s de sus libros se hallan en las manos de los hermanos.  Los escritores posteriores no a\u00f1aden nada cierto a esta lista,  posiblemente no toda confiable.  Existen  s\u00f3lo tres libros de Justino, cuya autenticidad es segura:   las dos \u201cApolog\u00edas\u201d y el \u201cDi\u00e1logo\u201d.  Ellos est\u00e1n en dos manuscritos:   Par\u00eds gr. 450, terminado el 11 de septiembre de 1364; y Claromont. 82, escrito en 1571, actualmente en  Cheltenham, como propiedad de  M.T.F. Fenwick.   El segundo es s\u00f3lo una copia del primero, el cual es por lo tanto nuestra \u00fanica autoridad, desafortunadamente este manuscrito es muy imperfecto  (Harnack, \u00abDie Ueberlieferung der griech. Apologeten\u00bb in \u00abTexte and Untersuchungen\u00bb, I, Leipzig, 1883, I, 73-89; Archambault, \u00abJustin, Dialogue a vec Tryphon\u00bb, Paris, 1909, p. XII-XXXVIII).   Hay muchas  grandes lagunas en este manuscrito, as\u00ed II Apol., II.  est\u00e1 casi completamente defectuoso, pero  se ha hecho posible restaurar el texto del manuscrito de una cita de Eusebio (Hist. eccl., IV, XVII).  El  \u201cDi\u00e1logo\u201d estaba dedicado a cierto Marco Pompeyo (CXLI, VIII);  por lo tanto debe haber estado precedido por  una ep\u00edstola dedicatoria y probablemente por una introducci\u00f3n o prefacio,  ambos faltantes.  Falta una gran parte del cap\u00edtulo n\u00famero 74, incluyendo el final del primer libro y el comienzo del segundo (Zahn, \u00abZeitschr. f. Kirchengesch.\u00bb, VIII, 1885, 37 sq., Bardenhewer, \u00abGesch. der altkirchl. Litter\u00bb, I, Friburgo im Br., 1902, 210).   Hay otras lagunas menos importantes  y muchas transcripciones defectuosas.   No habiendo otro manuscrito, la correcci\u00f3n de \u00e9ste es muy dif\u00edcil,  las conjeturas a menudo han sido poco acertadas, y Kr\u00fcger, el \u00faltimo editor de la \u201cApolog\u00eda\u201d,  a duras penas lo que ha hecho es m\u00e1s que regresar al texto del manuscrito.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el manuscrito los tres trabajos se hallan en el siguiente orden:   segunda \u201cApolog\u00eda\u201d, primera \u201cApolog\u00eda\u201d, el \u201cDi\u00e1logo\u201d.  Dom Maran (Par\u00eds, 1742) reestableci\u00f3 el orden original, y todos los otros editores le han seguido.   De hecho, no hay duda sobre el orden adecuado de las \u201cApolog\u00edas\u201d, la primera est\u00e1 citada en la segunda (IV, 2; I, 5; VIII, 1).   La forma de estas referencias muestra que Justino se refiere, no a un trabajo diferente, sino al que estaba escribiendo (II Apol., IX, 1, cf. VII, 7; I Apol., LXIII, 16, cf. XXXII, 14; LXIII, 4, cf. XXI, 1; LXI, 6, cf. LXIV, 2).   Adem\u00e1s la segunda \u201cApolog\u00eda\u201d  es evidentemente un trabajo no completado independiente del primero,  sino m\u00e1s bien un ap\u00e9ndice, debido al hecho que vino al conocimiento de los escritores, y el cual \u00e9l deseaba utilizar sin  rehacer ambos trabajos.  Es de notar que Eusebio a menudo alude a la segunda \u201cApolog\u00eda\u201d como la primera  (Hist. eccl., IV, VIII, 5; IV, XVII, 1), pero las citas que hizo Eusebio de Justino son muy inexactas para nosotros darle mucho valor a este dato (cf. Hist. eccl., IV, XI, 8; Bardenhewer, op. cit., 201).  Probablemente Eusebio err\u00f3 al  decir que Justino escribi\u00f3 una apolog\u00eda en el tiempo de Antonino (161) y otra en el de Marco Aurelio.   La segunda \u201cApolog\u00eda\u201d,  a la cual no se le conoce otro autor, sin duda no existi\u00f3 nunca. (Bardenhewer, loc. cit.; Harnack, \u00abChronologie der christl. Litter\u00bb, I, Leipzig, 1897, 275).   La fecha de la \u201cApolog\u00eda\u201d no puede ser determinada por su dedicatoria, la cual no es  segura, pero puede ser establecida con la ayuda de los siguientes datos:   van ciento cincuenta a\u00f1os desde el nacimiento de Cristo (I, XLVI, 1);  Marci\u00f3n  ya ha extendido ampliamente su error (I, XXVI,5); ahora, seg\u00fan San Epifanio (H\u00e6res., XLII, 1),  \u00e9l no comenz\u00f3 a ense\u00f1ar sino hasta despu\u00e9s de la muerte de Papa San Higinio (140 d.C).  El  prefecto de Egipto, F\u00e9lix (I, XXIX, 2) ocup\u00f3 su cargo en septiembre de 151, probablemente desde 150 a 154 (Grenfell-Hunt, \u00abOxyrhinchus Papyri\u00bb, II, London, 1899, 163, 175; cf. Harnack, \u00abTheol. Literaturzeitung\u00bb, XXII, 1897, 77).   De todo esto podemos concluir que la \u201cApolog\u00eda\u201d fue escrita en alguna fecha entre 153 y 155.   La segunda \u201cApolog\u00eda, como se dijo antes, es un ap\u00e9ndice de la primera y debe haber sido escrita un poco despu\u00e9s.   El prefecto Urbino mencionado en ella estaba en el poder de 144 a 160.  El \u201cDi\u00e1logo\u201d es ciertamente posterior que la \u201cApolog\u00eda\u201d, a la cual se refiere (\u00abDial.\u00bb, CXX, cf. \u00abI Apol.\u00bb, XXVI);  parece, adem\u00e1s, de esta misma referencia que los emperadores a los cuales iba dirigida la \u201cApolog\u00eda\u201d todav\u00eda viv\u00edan cuando se escribi\u00f3 el \u201cDi\u00e1logo\u201d.   Esto lo sit\u00faa  en alg\u00fan tiempo antes  de 161 d.C., fecha de la muerte de Antonino P\u00edo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La   \u201cApolog\u00eda\u201d y el \u201cDi\u00e1logo\u201d son dif\u00edciles de analizar, ya que el m\u00e9todo de composici\u00f3n de  Justino es libre y caprichoso, y reta nuestras reglas habituales de l\u00f3gica.   El contenido de la primera \u201cApolog\u00eda\u201d (Viel, \u00abJustinus des Phil. Rechtfertigung\u00bb, Estrasburgo]], 1894, 58 seq.)   es un poco como lo que sigue:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Primera Apolog\u00eda:\n<\/p>\n<ul>\n<li>I-III:  exordio a los emperadores:    Justino va a iluminarlos y  librarse de responsabilidad, la cual ser\u00e1 completamente de ellos ahora. <\/li>\n<li>IV-XII:   primera parte o introducci\u00f3n:\n<ul>\n<li>el procedimiento anti-cristiano es perverso:  ellos persiguen en los cristianos un nombre solamente  (IV, V); <\/li>\n<li>los cristianos no son ni ateos  ni criminales (VI, VII); <\/li>\n<li>ellos prefieren mejor ser asesinados antes que negar  a su Dios  (VIII); <\/li>\n<li>ellos se niegan a adorar  \u00eddolos (IX, XII); <\/li>\n<li>conclusi\u00f3n (XII). <\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<li>XIII-LXVII:   Segunda parte (exposici\u00f3n y demostraci\u00f3n del cristianismo):\n<ul>\n<li>Los cristianos adoran al Cristo Crucificado, tanto como a Dios (XIII); <\/li>\n<li>Cristo es su Maestro; preceptos morales (XIV-XVII); <\/li>\n<li>la vida futura, juicio, etc. (XVIII-XX). <\/li>\n<li>Cristo es el Verbo Encarnado (XXI-LX); <\/li>\n<li>comparaci\u00f3n con h\u00e9roes paganos, Hermes, Esculapio, etc. (XXI-XXII); <\/li>\n<li>superioridad de Cristo y del cristianismo antes de Cristo (XLVI). <\/li>\n<li>los parecidos que encontramos entre el culto pagano y la filosof\u00eda provienen de los demonios.  (LIV-LX). <\/li>\n<li>descripci\u00f3n del culto cristiano:  bautismo  (LXI); <\/li>\n<li>la  Eucarist\u00eda (LXV-LXVI); <\/li>\n<li>observancia del domingo (LXVII). <\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">Segunda \u00abApolog\u00eda\u00bb:\n<\/p>\n<ul>\n<li>Reciente injusticia del  Prefecto Urbino hacia los cristianos  (I-III). <\/li>\n<li>Por qu\u00e9 Dios permite estos males:   la providencia, la libertad humana, juicio final (IV-XII). <\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">El  \u00abDi\u00e1logo\u00bb es mucho m\u00e1s largo que las dos  Apolog\u00edas tomadas juntas (\u00abApol.\u00bb I y II en P.G., VI, 328-469; \u00abDial.\u00bb, ibid., 472-800), la abundancia de discusiones exeg\u00e9ticas hace particularmente dif\u00edcil cualquier an\u00e1lisis.  Los siguientes puntos son dignos de ser notados:\n<\/p>\n<ul>\n<li>I-IX.  Introducci\u00f3n: Justino da la historia de su educaci\u00f3n filos\u00f3fica y su conversi\u00f3n.  Uno puede conocer a Dios solamente a trav\u00e9s del Esp\u00edritu Santo; el alma no es inmortal por su naturaleza;  para conocer la verdad es necesario estudiar los profetas. <\/li>\n<li>X-XXX: Sobre la ley.  Trif\u00f3n reprocha a los cristianos el no observar la ley.  Justino replica que de acuerdo a los Profetas mismos la ley debe ser abrogada, solamente fue dada a los jud\u00edos debido a su dureza. Superioridad de la circuncisi\u00f3n cristiana, necesaria aun para los jud\u00edos.   La ley eterna dictada por Cristo. <\/li>\n<li>XXXI-CVIII: Sobre Cristo:   Sus dos venidas (XXXI sqq.); la ley como figura de Cristo (XL-XLV);  la Divinidad y la pre-existencia de Cristo demostrada sobre todo por las apariciones del Antiguo Testamento (teofan\u00edas) (LVI-LXII); Encarnaci\u00f3n y Concepci\u00f3n virginal (LXV sqq.); la muerte de Cristo profetizada (LXXXVI sqq.);  Su Resurrecci\u00f3n  (CVI sqq.). <\/li>\n<li>CVIII  hasta el final:   Sobre los cristianos.  La conversi\u00f3n de las naciones predicha por los profetas (CIX sqq.);  Los cristianos son m\u00e1s santos que los jud\u00edos (CXIX sqq.); las promesas fueron hechas para ellos (CXXI);  ellos est\u00e1n prefigurados en el Antiguo Testamento (CXXXIV sqq.). El \u00abDi\u00e1logo\u00bb concluye con deseos por la conversi\u00f3n de los jud\u00edos.<\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">Adem\u00e1s de estas obras aut\u00e9nticas tenemos otras con el nombre de Justino que son dudosas o ap\u00f3crifas.\n<\/p>\n<ul>\n<li>\u00abSobre la Resurrecci\u00f3n\u00bb (por sus numerosos fragmentos  ver Otto, \u00abCorpus Apolog.\u00bb, 2nd ed., III, 210-48 y la \u00abSacra Parallela\u00bb, Holl, \u00abFragmente vornic\u00e4nischer Kirchenv\u00e4ter aus den Sacra Parallela\u00bb en \u00abTexte und Untersuchungen\u00bb, new series, V, 2, Leipzig, 1899, 36-49).  Metodio atribuy\u00f3 a San Justino el tratado del cual se obtuvo estos  fragmentos, (temprano en el siglo IV) y fue citado por San Ireneo y Tertuliano, quienes, sin embargo, no mencionan el autor.  La atribuci\u00f3n de los fragmentos a Justino es por lo tanto probable. (Harnack, \u00abChronologie\u00bb, 508; Bousset, \u00abDie Evangeliencitaten Justins\u00bb, G\u00f6ttingen, 1891, 123sq.; archambault, \u00abLe t\u00e9moignage de l&#8217;ancienne litt\u00e9rature Chr\u00e9tienne sur l&#8217;authenticit\u00e9 d&#8217;un trait\u00e9 sur la resurrection attribu\u00e9 \u00e0 Justin l&#8217;Apologiste\u00bb en \u00abRevue de Philologie\u00bb, XXIX, 1905, 73-93). El principal inter\u00e9s de estos fragmentos consiste en la introducci\u00f3n, donde se explica con mucha eficacia la naturaleza trascendente de la fe  y la naturaleza propia de sus motivos. <\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li>\u00abDiscurso a los griegos\u00bb (Otto, op. cit., III, 1, 2, 18), tracto ap\u00f3crifo, fechado por  (Sitzungsberichte der k. preuss. Akad. d. Wiss. zu Berlin, 1896, 627-46), cerca de 180-240 d.C.   M\u00e1s tarde fue alterado y ampliado en sir\u00edaco:   texto y traducci\u00f3n al ingl\u00e9s por  Cureton, \u00abSpicileg. Syr.\u00bb, London, 1855, 38-42, 61-69. <\/li>\n<li>\u00abExhortaci\u00f3n a los griegos\u00bb (Otto, op. cit., 18-126).   Widman ha defendido sin \u00e9xito la autenticidad de esta obra.   (\u00abDie Echtheit der Mahnrede Justins an die Heiden\u00bb, Mainz, 1902); Puech, \u00abSur le logos parainetikos attribu\u00e9 \u00e0 Justin\u00bb in \u00abM\u00e9langes Weil\u00bb, Paris, 1898, 395-406, la sit\u00faa cerca de  260-300 d.C., pero la mayor\u00eda de los cr\u00edticos dicen, con m\u00e1s probabilidad, 180-240 d.C. (Gaul, \u00abDie Abfassungsverh\u00e4ltnisse der pseudojustinischen Cohortatio ad Gr\u00e6cos\u00bb, Potsdam, 1902). <\/li>\n<li>\u00abSobre la monarqu\u00eda\u00bb (Otto, op. cit., 126-158), tracto de fecha incierta, en el cual se cita libremente a poetas griegos alterados por alg\u00fan jud\u00edo. <\/li>\n<li>\u00abExposici\u00f3n de la Fe\u00bb (Otto, op. cit., IV, 2-66), un tratado dogm\u00e1tico  sobre la Sant\u00edsima Trinidad y la Encarnaci\u00f3n conservados en dos copias, de las cuales la m\u00e1s larga  parece ser m\u00e1s antigua.  Es citado por primera vez por Leoncio de Bizancio (m. 543) y se refiere a las discusiones cristol\u00f3gicas del siglo V, parece, sin embargo, datar de la segunda mitad de dicho siglo.  <\/li>\n<li>Carta a  Zenas y Sereno\u00bb (Otto, op. cit., 66-98), Batiffol, en \u00abRevue Biblique\u00bb, VI, 1896, 114-22, la atribuy\u00f3 a  Sisinios, el obispo novaciano de Constantinopla, cerca de 400 d.C. <\/li>\n<li>Respuestas a los ortodoxos.\u00bb <\/li>\n<li>Preguntas de los cristianos a los griegos.\u00bb <\/li>\n<li>Preguntas de los griegos a los cristianos.\u00bb <\/li>\n<li>Refutaci\u00f3n a algunas tesis aristot\u00e9licas\u00bb (Otto, op. cit., IV, 100-222; V, 4-366). <\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las \u00abRespuestas a los Ortodoxos\u00bb fue re-editado en una forma diferente y m\u00e1s primitiva por Papadopoulos-Kerameus (St. Petersburg, 1895), de un manuscrito de Constantinopla que le atribu\u00eda la obra a Teodoreto.   Aunque esta adscripci\u00f3n fue adoptada por el editor, no ha sido generalmente aceptada.  Harnack ha estudiado profundamente estos cuatro libros y mantiene, no sin probabilidad, que son el trabajo de Diodoro de Tarso. (Harnack, \u00abDiodor von Tarsus., vier pseudojustinische Schriften als Eigentum Diodors nachgewiesen\u00bb in \u00abTexte und Untersuch.\u00bb, XII, 4, Leipzig, 1901).\n<\/p>\n<h3>Doctrina<\/h3>\n<p>Justino y la filosof\u00eda<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las \u00fanicas citas paganas halladas en las obras de Justino son de Homero, Eur\u00edpides, Jenofonte, Menandro y especialmente Plat\u00f3n (Otto, II, 593 sq.)  Su desarrollo filos\u00f3fico ha sido bien apreciado por Purvo   (\u00abEl Testimonio de Justino M\u00e1rtir a la Cristiandad Primitiva\u00bb, London, 1882, 132):   \u00abEl parece haber sido un hombre de cultura moderada.   Ciertamente no fue un genio ni un pensador original.\u201d   Un verdadero ecl\u00e9ctico, \u00e9l obtiene inspiraci\u00f3n de diferentes sistemas,  especialmente del estoicismo y del platonismo.\u201d   Weizs\u00e4cker (Jahrb\u00fccher f. Protest. Theol., XII, 1867, 75)  pens\u00f3 que el reconoci\u00f3 una idea peripat\u00e9tica, o inspiraci\u00f3n,  en su concepci\u00f3n de Dios como  inamovible por encima de los cielos (Dial., CXXVII);   es mucho m\u00e1s probable una idea prestada de el juda\u00edsmo alejandrino, y una que  provey\u00f3 un argumento muy eficaz a Justino en su pol\u00e9mica anti-judaica.  Justino admira especialmente la \u00e9tica de los estoicos (II Apol., VIII, 1);  \u00e9l voluntariamente adopta su teor\u00eda de una conflagraci\u00f3n universal (ekpyrosis).   En I Apol., XX, LX; II, VII, \u00e9l adopta, pero a la misma vez transforma, su concepto del Verbo seminal  (logos spermatikos).   Sin embargo, el condena su fatalismo (II apolo., VII) y su ate\u00edsmo (Dial., II).   Su  simpat\u00eda  est\u00e1 sobre todo con el platonismo.  A \u00e9l le gusta compararlo con el cristianismo;  a prop\u00f3sito del juicio final, el se\u00f1ala, sin embargo (I Apol., VIII, 4), que seg\u00fan Plat\u00f3n el castigo durar\u00e1 cien a\u00f1os,  mientras que seg\u00fan los cristianos, ser\u00e1 eterno;  hablando de la Creaci\u00f3n (I Apol., XX, 4; LIX), \u00e9l dice que Plat\u00f3n  le tom\u00f3 prestada a Mois\u00e9s su teor\u00eda de la materia informe ca\u00f3tica;  similarmente \u00e9l compara a Plat\u00f3n y al cristianismo a prop\u00f3sito de la responsabilidad humana (I Apol., XLIV, 8) y el Verbo y el Esp\u00edritu (I Apol., LX).  Sin embargo,  su familiaridad con Plat\u00f3n era superficial;  igual que sus contempor\u00e1neos  (Filo, Plutarco, San Hip\u00f3lito) \u00e9l encontr\u00f3 su principal inspiraci\u00f3n en el  Tim\u00e6us.    Algunos historiadores han pretendido que la filosof\u00eda pagana domin\u00f3 completamente el cristianismo de Justino (Aub\u00e9, \u00abS. Justin\u00bb, Paris, 1861),  o por lo menos lo debilit\u00f3 (Engelhardt, \u00abDas Christentum Justins des M\u00e4rtyrers\u00bb, Erlangen, 1878).   Para apreciar  justamente esta influencia es necesario recordar que en su \u201cApolog\u00eda\u201d Justino busca sobre todo los puntos de contacto entre el helenismo y el cristianismo.   Ciertamente ser\u00eda err\u00f3neo concluir a partir de la primera \u201cApolog\u00eda\u201d (XXII) que Justino  realmente equipara a Cristo con los h\u00e9roes o semi-h\u00e9roes paganos, Hermes, Perseo o Esculapio; ni se puede concluir desde su primera \u201cApolog\u00eda\u201d (IV, 8 o VII, 3, 4) que la filosof\u00eda  jug\u00f3 entre los griegos el mismo papel que el cristianismo jug\u00f3 entre los b\u00e1rbaros, sino s\u00f3lo que su posici\u00f3n y reputaci\u00f3n eran an\u00e1logas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En muchos pasajes, sin embargo, Justino trata de rastrear un v\u00ednculo entre la filosof\u00eda y el cristianismo:   seg\u00fan \u00e9l ambas tienen una parte en el Logos, parcialmente diseminado entre los hombres y completamente manifestado en Jesucristo (I, V 4; I, XLVI; II, XIII, 5, 6).   La idea desarrollada en todos estos pasajes es dada en la forma estoica, pero esto le da un mayor valor a su expresi\u00f3n.  Para los estoicos el Verbo seminal (logos spermatikos)  es la forma de cada ser; esa es la raz\u00f3n hasta donde  tiene algo de Dios.  Esta teor\u00eda de la completa participaci\u00f3n en el Verbo Divino (Logos) por el sabio tiene su valor completo s\u00f3lo en el estoicismo.  En el pensamiento y expresi\u00f3n de Justino son antit\u00e9ticos, y esto presta cierta incoherencia a la teor\u00eda;  la relaci\u00f3n establecida entre el Verbo integral, es decir Jesucristo, y el Verbo parcial diseminado por el mundo,  es m\u00e1s aparente que profundo.    Lado a lado con esta teor\u00eda, y bastante diferente en su origen y extensi\u00f3n, encontramos en Justino, como en muchos de sus contempor\u00e1neos, la convicci\u00f3n que la filosof\u00eda griega tom\u00f3 prestado de la Biblia:   fue rob\u00e1ndole a Mois\u00e9s y los profetas como Plat\u00f3n y otros fil\u00f3sofos desarrollaron sus doctrinas (I, XLIV, LIX, LX).   A pesar de las oscuridades e incoherencias de este  pensamiento, \u00e9l afirma clara y positivamente el car\u00e1cter trascendental del cristianismo.  \u201cNuestra doctrina supera toda doctrina humana porque el verdadero Verbo  se convirti\u00f3 en Cristo, quien se manifest\u00f3 El mismo a nosotros, cuerpo, palabra y alma.\u201d  (II, Apol., X, 1.)   Este origen divino  le asegura  al cristianismo una verdad absoluta (II, XIII, 2) y le da a los cristianos completa confianza;  ellos mueren por la doctrina de Cristo;  nadie muri\u00f3 por la de S\u00f3crates (II, x, 8).  Los primeros cap\u00edtulos del \u201cDi\u00e1logo\u201d  completan y corrigen estas ideas.   En ellos el sincretismo bastante complaciente de la \u201cApolog\u00eda\u201d desaparece y el pensamiento cristiano es m\u00e1s fuerte.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El principal  reproche de Justino a los fil\u00f3sofos  es sus divisiones mutuas; el las atribuye al orgullo de los jefes de las sectas y la conformidad servil de sus seguidores; tambi\u00e9n dice luego en (VI):   \u201cNo me preocupo ni por Plat\u00f3n ni por Pit\u00e1goras.\u201d   De ello \u00e9l concluye que para los paganos la filosof\u00eda  no es una cosa seria o profunda; la vida no depende de ello, ni la acci\u00f3n.  \u201cT\u00fa eres un amigo del discurso\u201d, le dijo el anciano antes de su conversi\u00f3n, \u201cpero no de acci\u00f3n ni de verdad\u201d (IV).   \u00c9l retuvo un sentimiento afectuoso por el platonismo como por una asignatura querida en la ni\u00f1ez o en la juventud.   Aun as\u00ed \u00e9l lo  ataca en dos puntos esenciales:   la relaci\u00f3n entre Dios y el hombre, y la naturaleza del alma (Dial., III, VI).   Sin embargo \u00e9l todav\u00eda parece  influenciado por \u00e9l en su concepci\u00f3n de la trascendencia divina y la interpretaci\u00f3n que \u00e9l da a las antedichas teofan\u00edas.\n<\/p>\n<p>Justino y la revelaci\u00f3n cristiana<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo que Justino se desesper\u00f3) por obtener a trav\u00e9s de la filosof\u00eda ahora est\u00e1 seguro de poseerlo a trav\u00e9s de la revelaci\u00f3n jud\u00eda y cristiana.  El admite que el alma  puede naturalmente comprender que Dios es justo seg\u00fan entiende que la virtud es hermosa (Dial., IV)  pero niega que el alma sin la ayuda del Esp\u00edritu Santo pueda ver a Dios o contemplarlo) directamente a trav\u00e9s del \u00e9xtasis, como sosten\u00edan los fil\u00f3sofos plat\u00f3nicos.   Y aun as\u00ed este conocimiento de Dios es necesario para nosotros:   \u201cNo podemos conocer a Dios como conocemos la m\u00fasica, la aritm\u00e9tica o la astronom\u00eda\u201d (III);  es necesario para nosotros conocer a Dios no con un conocimiento abstracto,  sino como conocemos a cualquier persona  con la que nos relacionemos.   El problema que parece imposible de resolver est\u00e1 establecido por la revelaci\u00f3n:   Dios ha hablado directamente a trav\u00e9s de los profetas, quienes en su momento nos lo han dado a conocer  (VIII).   Es la primera vez en la teolog\u00eda cristiana que encontramos  una explicaci\u00f3n tan concisa de la diferencia que separa la revelaci\u00f3n cristiana  de la especulaci\u00f3n humana.   Disipa la confusi\u00f3n que pueda surgir de la teor\u00eda, tomada de la \u201cApolog\u00eda\u201d, del Logos parcial y del Logos absoluto o entero.\n<\/p>\n<p>La Biblia de Justino<br \/>\nEl Antiguo Testamento<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para Filo la Biblia es verdadera particularmente el Pentateuco (Ryle, \u00abFilo y la Sagrada Escritura\u00bb, XVII, Londres, 1895, 1-282).  Para mantenerse con  la diferencia de su  prop\u00f3sito, Justino tiene otras preferencias.    El cita el Pentateuco a menudo y liberalmente, especialmente el G\u00e9nesis, \u00c9xodo y Deuteronomio, pero cita m\u00e1s frecuentemente  y  con mayor prolijidad los Salmos y los Libros Prof\u00e9ticos&#8212;sobre todo, Isa\u00edas.  Los Libros Sapienciales son raramente citados, los Hist\u00f3ricos mucho menos.   Los libros que nunca encontramos en sus escritos son Jueces, Esdras (excepto un pasaje que se le atribuye por error-Dial., LXXII), Tob\u00edas, Judit, Ester, el Cantar, Sabidur\u00eda, Eclesi\u00e1stico, Abd\u00edas, Nahum, Habacuc, Sofon\u00edas, Ageo.   Se ha  notado tambi\u00e9n (St. John Thackeray in \u00abJourn. of Theol. Study\u00bb, IV, 1903, 265, n.3), que \u00e9l nunca cita los \u00faltimos cap\u00edtulos de Jerem\u00edas (a prop\u00f3sito de la primera \u201cApolog\u00eda\u201d, XLVII,  Otto est\u00e1 errado en su referencia a Jer. 1,3).   De estas omisiones la m\u00e1s digna de menci\u00f3n es la de la Sabidur\u00eda, precisamente debido a la similitud de ideas.  Se debe se\u00f1alar, adem\u00e1s, que este libro, seguramente usado en el Nuevo Testamento, citado por Clemente de Roma (XXVII, 5) y luego por San Ireneo (Eusebio, Hist. eccl., V, XXVI),  nunca se halla en las obras de los apologistas (la referencia de Otto a Tatiano, VII, es inexacta).  Por otro lado se encuentra en Justino algunos textos ap\u00f3crifos:   seudo-Esdras (Dial., LXXII), seudo-Jerem\u00edas (ibid.), Ps. xevi (XCV), 10 (Dial., LXXII; I Apol., XLI);  algunas veces tambi\u00e9n errores en la adscripci\u00f3n de citas:   Zacar\u00edas por Malaqu\u00edas (Dial., XLIX), Oseas por Zacar\u00edas por Malaqu\u00edas (Dial., XIV).  Para el texto b\u00edblico de Justino, vea Swete, \u00abIntroducci\u00f3n al Antiguo Testamento en Griego\u00bb, Cambridge, 1902, 417-24.\n<\/p>\n<p>El Nuevo Testamento<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El testimonio de Justino es aqu\u00ed de todav\u00eda mayor importancia, especialmente por los Evangelios, y ha sido m\u00e1s a menudo discutido.  El lado hist\u00f3rico del asunto es dado por W. Bousset, \u00abDie Evangeliencitaten Justins\u00bb (G\u00f6ttingen, 1891), 1-12, y desde entonces, por Baldus, \u00abDas Verh\u00e4ltniss Justins der M\u00e4rt. zu unseren synopt. Evangelien\u00bb (M\u00fcnster, 1895); Lippelt, \u00abQu\u00e6 fuerint Justini mart. apomnemoneumata quaque ratione cum forma Evangeliorum syro-latina coh\u00e6serint\u00bb (Halle, 1901).  Los libros citados por Justino son llamados por \u00e9l  \u00abMemorias de los Ap\u00f3stoles\u00bb.   Este t\u00e9rmino, de otro modo muy raro, aparece en Justino  muy probable como una analog\u00eda con la \u201cMemorabilia\u201d de Jenofonte (citado en \u00abII Apol.\u00bb, XI, 3) y de un deseo de adaptar su  lenguaje al modo de pensar de sus lectores.   De todos modos parece que  desde ese momento la palabra \u201cevangelios\u201d entr\u00f3 al uso com\u00fan; es en Justino que la encontramos por primera vez usada en plural, \u201clos Ap\u00f3stoles en sus memorias que son llamadas evangelios\u201d (I Apol. LXVI, 3).  Estas memorias tienen autoridad, no s\u00f3lo porque relatan las palabras de Nuestro Se\u00f1or (como afirma Bossuet, op. Cit., 16 seq.), sino porque, aun en sus partes narrativas, son consideradas como Escritura     (Dial., 49: citando  Mt. 17,13).   Esta opini\u00f3n de Justino es sostenida, adem\u00e1s, por la Iglesia, quien, en su servicio p\u00fablico lee las memorias de los Ap\u00f3stoles tanto como los escritos de los profetas (I Apol., LXVII, 3).  Estas memorias fueron compuestas por los Ap\u00f3stoles y por aquellos que los siguieron (Dial., CIII);  \u00e9l se refiere probablemente a los cuatro Evangelistas, es decir, a dos Ap\u00f3stoles y dos disc\u00edpulos de Cristo (Stanton, \u00abcanon del Nuevo Testamento\u00bb en Hastings, \u00abDiccionario de la Biblia  \u00ab, III, 535).  Los autores, sin embargo no son mencionados:   s\u00f3lo una vez (Dial., CIII) se menciona las \u201cmemorias de Pedro\u201d, pero el texto es muy oscuro e incierto.    (Bousset, op. cit., 18).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todos los datos sobre la vida de Cristo que Justino toma de estas memorias  se encuentran ciertamente en nuestros Evangelios  (Baldus, op. cit., 13 sqq.); \u00e9l les a\u00f1ade otros pocos datos menos importantes (I Apol., XXXII; XXXV; Dial., XXXV, XLVII, LI, LXXVIII),  pero \u00e9l no afirma que los encontr\u00f3 en las memorias.   Es muy probable que Justino us\u00f3 una concordancia, o armon\u00eda, en la cual se unieron los tres Evangelios Sin\u00f3pticos  (Lippelt, op. cit., 14, 94)  y parece que el texto de esta concordancia se asemejaba en m\u00e1s de un punto al llamado texto occidental de los Evangelios (cf. Ibid., 97)     La dependencia de Justino sobre San Juan es indiscutiblemente establecida por los hechos que toma de \u00e9l (I Apol., LXI, 4, 5; Dial., LXIX, LXXXVIII),  aun m\u00e1s por la muy  sobresaliente similitud en vocabulario y doctrina.  Es  seguro, sin embargo, que Justino no usa el Cuarto Evangelio tan abundantemente como hacen con los otros  (Purves, op. cit., 233);  esto se puede deber a la antedicha concordancia, o armon\u00eda, de los Evangelios Sin\u00f3pticos.   Parece que \u00e9l us\u00f3 el evangelio ap\u00f3crifo de Pedro  (I Apol., XXXV, 6; cf. Dial., CIII; Revue Biblique, III, 1894, 531 sqq.; Harnack, \u00abBruchst\u00fccke des Evang. des Petrus\u00bb, Leipzig, 1893, 37).   Su dependencia del protoevangelio de Santiago  (Dial., LXXVIII)  es dudosa.\n<\/p>\n<p>M\u00e9todo apolog\u00e9tico<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La actitud de Justino hacia la filosof\u00eda, descrita arriba, revela de una vez la tendencia de sus pol\u00e9micas; \u00e9l nunca exhibe la indignaci\u00f3n de un Tatiano o aun de un Tertuliano.   A  las  repugnantes calumnias diseminadas en el extranjero sobre los cristianos \u00e9l algunas veces contesta, como hacen los otros apologistas, tomando la ofensiva y atacando la moralidad pagana (I Apol., XXVII; II, XII, 4, 5),  pero a \u00e9l le disgusta insistir sobre estas calumnias:   el interlocutor en el  \u201cDi\u00e1logo\u201d (IX)  es sol\u00edcito en ignorar a aquellos que lo molestaban con sus  ruidosas  carcajadas.   El no tiene la elocuencia de Tertuliano, y  puede obtener una audiencia s\u00f3lo en un peque\u00f1o c\u00edrculo de hombres capaces de entender la raz\u00f3n y de ser  persuadidos por una idea.  Su principal argumento, y uno calculado para convertir a sus oyentes seg\u00fan lo hab\u00eda convertido a \u00e9l (II Apol., XII), es la nueva gran realidad de la moralidad cristiana.   \u00c9l  habla de hombres y mujeres que no temen a la muerte  (II Apol., XII),  quienes prefieren la verdad a la vida  (I Apol., II; II, IV)  y aun as\u00ed  est\u00e1n dispuestos a esperar el tiempo destinado por Dios (II, IV, 1);   \u00e9l da a conocer su devoci\u00f3n por sus hijos (I, XXVII), su caridad aun hasta hacia sus enemigos, y su deseo de salvarlos (I Apol., LVII; Dial., CXXXIII), su paciencia y sus oraciones en la persecuci\u00f3n  (Dial., XVIII),  su amor a la humanidad (Dial., XCIII, CX).   Cuando \u00e9l contrasta la vida  que ellos llevaban en el paganismo con su vida cristiana  (I Apol., XIV),  \u00e9l expresa el mismo sentimiento de liberaci\u00f3n y alborozo que experiment\u00f3 San Pablo (1 Cor. 6,11).   El es cuidadoso, adem\u00e1s, de enfatizar, especialmente del Serm\u00f3n de la Monta\u00f1a, la ense\u00f1anza moral de Cristo  para mostrar en ellas la fuente real de estas nuevas virtudes  (I Apol., XV-XVIII). A trav\u00e9s de su exposici\u00f3n de la nueva religi\u00f3n es  en la castidad cristiana y en el valor de los m\u00e1rtires que el hace m\u00e1s hincapi\u00e9.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Justino encuentra las evidencias racionales del cristianismo especialmente en las profec\u00edas;  \u00e9l le dedica a este argumento m\u00e1s de una tercera parte de su \u201cApolog\u00eda\u201d (XXX-LIII)  y casi completamente el \u201cDi\u00e1logo\u201d.   Cuando discute con los paganos le satisface  llamar la atenci\u00f3n sobre el  hecho de que los libros de los profetas fueron muy anteriores a Cristo,  cuya autenticidad est\u00e1 garantizada por los jud\u00edos mismos, y dice que  contienen profec\u00edas concernientes a la vida de Cristo y a la expansi\u00f3n  de la Iglesia que s\u00f3lo pueden ser explicados por una revelaci\u00f3n Divina (I Apol., XXXI).   En el \u201cDi\u00e1logo\u201d,  argumentando con los jud\u00edos, \u00e9l puede  asumir esta revelaci\u00f3n que ellos tambi\u00e9n reconocen, y puede invocar las Escrituras como or\u00e1culos sagrados.   Estas evidencias de las profec\u00edas son para \u00e9l absolutamente ciertas.  \u201cEscuchen los textos que les voy a citar;  no es necesario  que les comente sobre ellos,  sino s\u00f3lo que ustedes los oigan.\u201d  (Dial., LIII; cf. I Apol., XXX, LIII).   Sin embargo, reconoce que Cristo solo  los  pudo haber   explicado (I Apol., XXXII; Dial., LXXVI; cv);  para entenderlos los hombres y mujeres de su tiempo deben tener las disposiciones interiores que hacen al verdadero cristiano (Dial., CXII), es decir, es necesaria la gracia Divina (Dial., VII, LVIII, XCII, CXIX).   \u00c9l tambi\u00e9n recurre a los milagros (Dial., VII; XXXV; LXIX; cf. II Apol., VI), pero con menor insistencia que a las profec\u00edas.\n<\/p>\n<h3>Teolog\u00eda<\/h3>\n<p>Dios<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las ense\u00f1anzas de Justino concernientes a Dios han sido interpretadas de varias formas,  algunos ven en ellas  nada m\u00e1s que una  especulaci\u00f3n filos\u00f3fica. (Engelhardt, 127 sq., 237 sqq.),  otros una fe cristiana verdadera  (Flemming, \u00abZur Beurteilung des Christentums Justins des M\u00e4rtyrers\u00bb, Leipzig, 1893, 70 sqq.; St\u00e4hlin, \u00abJustin der M\u00e4rtyrer und sein neuester Beurtheiler\u00bb, 34 sqq., Purves, op. cit., 142 sqq.).   En  realidad  es  posible encontrar en ellas estas  dos tendencias;  por un lado la influencia de la filosof\u00eda  se traiciona a s\u00ed misma en su concepto de trascendencia divina, as\u00ed Dios es inamovible  (I Apol., IX; X, 1; LXIII, 1; etc.);  \u00c9l est\u00e1 sobre el cielo, no puede ser visto ni  contenido  dentro de un espacio (Dial., LVI, LX, CXXVII);   El es llamado Padre, en sentido filos\u00f3fico y plat\u00f3nico,  puesto que El es el Creador del mundo (I Apol., XLV, 1; LXI, 3; LXV, 3; II Apol., VI, 1, etc.). Por otro lado, vemos a Dios en la Biblia en toda su omnipotencia (Dial., LXXXIV; I Apol., XIX, 6), y Dios misericordioso  (Dial., LXXXIV; I Apol., XIX, 6),  y Dios misericordioso  (Dial., CVIII, LV, etc.);  si \u00c9l orden\u00f3 el d\u00eda de descanso no fue porque necesitara el  homenaje de los jud\u00edos, sino que deseaba  unirlos a S\u00ed mismo  (Dial., XXII);  a trav\u00e9s de Su misericordia  preserv\u00f3 entre ellos una semilla de salvaci\u00f3n (LV);  a trav\u00e9s de Su Divina Providencia  hizo a las naciones dignas de su herencia  (CXVUUUCXXX);   El retrasa el fin del mundo debido a  los cristianos (XXXIX; I Apol., XXVIII, XLV).  Y el gran deber del hombre es amarlo a \u00c9l. (Dial., XCIII).\n<\/p>\n<p>El  Verbo (Logos)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Verbo es num\u00e9ricamente diferente al Padre (Dial., CXXVIII, CXXIX; cf. LVI, LXII).   El naci\u00f3 de la misma sustancia del Padre, no que esa sustancia fuese dividida, sino que El procede de ella como un fuego procede de otro (CXXVIII, LXI);  esta forma de producci\u00f3n  (procesi\u00f3n)  se compara tambi\u00e9n  con el lenguaje humano (LXI).   El Verbo (Logos)  es por consiguiente el Hijo:   mucho  m\u00e1s,  El solo puede ser propiamente llamado  Hijo  (II Apol., VI, 3);  El es el monogenes, the unigenitus (Dial., CV).     En otra parte, sin embargo, Justino, como san Pablo, Lo llama el primog\u00e9nito, prototokos (I Apol., XXXIII; XLVI; LXIII; Dial., LXXXIV, LXXXV, CXXV).  El Verbo es Dios  (I Apol., LXIII; Dial., XXXIV, XXXVI, XXXVII, LVI, LXIII, LXXVI, LXXXVI, LXXXVII, CXIII, CXV, CXXV, CXXVI, CXVIII).  Su Divinidad, sin embargo, parece subordinada, seg\u00fan lo es el culto que se le rinde  (I Apol., VI; cf. lxi, 13; Teder, \u00abJustins des M\u00e4rtyrers Lehre von Jesus Christus\u00bb, Freiburg im Br., 1906, 103-19).   El Padre lo engendr\u00f3  por  un acto libre y voluntario  (Dial., LXI, C, CXXVII, CXXVIII; cf. Teder, op. cit., 104),  al principio de todas Sus obras (Dial., LXI, LXII, II Apol., VI, 3);  en este ultimo texto algunos autores  distinguieron en el Verbo dos estados del ser, uno \u00edntimo, el otro extrovertido,  pero esta distinci\u00f3n, aunque encontrada en otros apologistas, es en Justino muy dudosa.  A trav\u00e9s de la Palabra Dios lo ha hecho todo  (II Apol., VI; Dial., CXIV). El  Verbo  est\u00e1  difundido  a trav\u00e9s de toda  la  humanidad (I Apol., VI; II, VIII; XIII);  fue El quien se apareci\u00f3  a  los  patriarcas  (I Apol., LXII; LXIII; Dial., LVI, LIX, LX etc.).  Dos influencias son claramente perceptibles en el antedicho cuerpo de doctrina.   Es, por supuesto, a la revelaci\u00f3n cristiana que Justino debe su concepto de personalidad distinta del Verbo, Su Divinidad y Encarnaci\u00f3n;  pero la especulaci\u00f3n filos\u00f3fica es responsable  de sus  infortunados conceptos de la generaci\u00f3n temporal y voluntaria del Verbo, y del subordinacionismo de la teolog\u00eda de Justino.  Se debe reconocer, adem\u00e1s, que  estas \u00faltimas ideas  sobresalen m\u00e1s claramente  en la \u201cApolog\u00eda\u201d que en el \u201cDi\u00e1logo.\u201d\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Esp\u00edritu Santo es la Tercera Persona de la Sant\u00edsima Trinidad (I Apol., VI).   \u00c9l inspir\u00f3 a los profetas (I Apol., VI;  XXXI; Dial., VII).   \u00c9l le dio los siete dones a Cristo y descendi\u00f3 sobre \u00c9l (Dial., LXXXVII, LXXXVIII).   Para la diferencia  real entre el Hijo y el Esp\u00edritu vea  Teder, op. cit., 119-23.   Justino insiste constantemente en el nacimiento virginal (I Apol., XXII; XXXIII; Dial., XLIII, LXXVI, LXXXIV, etc.)  y en la realidad del cuerpo de Cristo (Dial., XLVIII, XCVIII, CIII; cf. II Apol., X, 1).   \u00c9l establece que entre los cristianos hay algunos que no admiten la divinidad de Cristo, pero ellos son una minor\u00eda,  \u00e9l difiere de ellos  debido a la autoridad de los profetas  (Dial., XLVI); el \u201cDi\u00e1logo\u201d completo, adem\u00e1s, est\u00e1 dedicado a probar esta tesis.   Cristo es el Maestro cuya doctrina nos ilumina   (I Apol., XIII, 3; XXIII, 2; XXXII, 2; II, VIII, 5; XIII, 2; Dial., VIII, LXXVII, LXXXIII, C, CXIII), tambi\u00e9n el Redentor cuya Sangre nos salva (I Apol., LXIII, 10, 16; Dial., XIII, XL, XLI, XCV, CVI; cf. Rivi\u00e8re, \u00abHist. du dogme de la r\u00e9demption\u00bb, Paris, 1905, 115, and tr., London, 1908).   El restante de la teolog\u00eda de Justino es menos personal, sin embargo menos interesante.   La Eucarist\u00eda, la Misa bautismal y la Misa dominical est\u00e1n descritas en la primera \u201cApolog\u00eda\u201d (LXV-LXVII),  con una riqueza de detalles \u00fanica para esa \u00e9poca. Justino  aqu\u00ed explica el dogma de la Presencia Real con una claridad maravillosa  (LXVI, 2):   \u00abDel mismo modo que a trav\u00e9s del poder de la Palabra de Dios Jesucristo nuestro Salvador tom\u00f3  cuerpo y sangre para nuestra salvaci\u00f3n, as\u00ed los alimentos consagrados por la oraci\u00f3n  formada de las palabras de Cristo\u2026  es el Cuerpo y la Sangre de ese Jes\u00fas Encarnado.\u201d   El \u201cDi\u00e1logo\u201d (CXVII; cf. XLI)  completa la doctrina con la idea del sacrificio Eucar\u00edstico como memorial de la Pasi\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El rol de San Justino puede ser resumido en una palabra:   y esa es la de testigo.  Contemplamos en \u00e9l  uno de las m\u00e1s altas y puras almas paganas de su tiempo en contacto con el cristianismo,  forzado a aceptar su  irrefragable verdad, su pura ense\u00f1anza moral y a admirar su constancia sobrehumana.  El  es tambi\u00e9n testigo de la Iglesia del siglo II, la cual describe para nosotros en su fe,  su vida, su culto, en un tiempo en que el cristianismo  carec\u00eda de la organizaci\u00f3n firme  que pronto desarrollar\u00eda (v. San Ireneo), pero los grandes perfiles de cuya constituci\u00f3n y doctrina son  ya luminosamente expuestos por Justino. Finalmente, Justino fue un testigo de Cristo hasta su muerte.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<b>Bibliograf\u00eda<\/b>:  PRINCIPAL EDITIONS:-MARAN, S. Patris Nostri Justini philosophi et martyris opera qu\u00e6 exstant omnia (Paris, 1742), y en P. G.., VI; OTTO, Corpus apologetarum christianorum s\u00e6culi secundi, I-V (3rd ed., Jena, 1875-81); Kr\u00fcger, Die Apologien Justins des M\u00e4rtyrers (3rd ed., ed., T\u00fcbingen, 1904); PAUTIGNY, Justin, Apologies (Paris, 1904); ARCHAMBAULT, Justin, Dialogue avec Tryphon, I (Paris, 1909).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">PRINCIPAL STUDIES:-VON ENGELHARDT, Das Christenthum Justins des M\u00e4rtyrers. Eine Untersuchung \u00fcber die Anf\u00e4nge der katholischen Glaubenslehre (Erlangen, 1878); PURVES, El Testimonio de Justino M\u00e1rtir del Cristianismo Primitivo (conferencias dictadas en el   L.P. Stone Foundation en en Seminario Teol\u00f3gico de Princeton) (London, 1888); TEDER, Justins des M\u00e4rtyrers Lehre von Jesus Christus, dem Messias und dem menschgewordenen Sohne Gottes (Freiburg im Br., 1906). Trabajos sobre puntos especiales y trabajos de menor importancia han sido mencionados en el curso del art\u00edculo.   Una bibliograf\u00eda m\u00e1s completa se puede hallar en BARDENHEWER, Gesch. der altkirchl. Litteratur, I (Freiburg im Br., 1902), 240-42.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Fuente:<\/b>  Lebreton, Jules. \u00abSt. Justin Martyr.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 8. New York: Robert Appleton Company, 1910. <br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/08580c.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Luz Mar\u00eda Hern\u00e1ndez Medina.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Enlaces relacionados\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[1] Ex\u00e9gesis patr\u00edstica: San Justino.\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Apologista cristiano, naci\u00f3 en Flavia Neapolis, cerca del a\u00f1o 100 d.C., se convirti\u00f3 al cristianismo alrededor del a\u00f1o 130 d.C., ense\u00f1\u00f3 y defendi\u00f3 la religi\u00f3n cristiana en Asia Menor y en Roma, donde sufri\u00f3 el martirio cerca del a\u00f1o 165 d.C. De \u00e9l nos han llegado dos \u201cApolog\u00edas\u201d que llevan su nombre y su \u201cDi\u00e1logo &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/san-justino\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abSAN JUSTINO\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-25582","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/25582","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=25582"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/25582\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=25582"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=25582"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=25582"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}