{"id":25641,"date":"2016-02-05T17:20:48","date_gmt":"2016-02-05T22:20:48","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/jean-baptiste-henri-dominique-lacordaire\/"},"modified":"2016-02-05T17:20:48","modified_gmt":"2016-02-05T22:20:48","slug":"jean-baptiste-henri-dominique-lacordaire","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/jean-baptiste-henri-dominique-lacordaire\/","title":{"rendered":"JEAN BAPTISTE HENRI DOMINIQUE LACORDAIRE"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">El m\u00e1s grande orador de p\u00falpito del siglo diecinueve, nacido cerca de Dijon el 13 de mayo de 1802 y muerto en Sor\u00e8ze, el 21 nov., 1861.  Su padre muri\u00f3 cunado ten\u00eda cuatro a\u00f1os y qued\u00f3 al cuidado de su madre \u201cuna valiente cristiana\u201d pero no d\u00e9vote. Ella ven\u00eda de una familia de abogados y educ\u00f3 a su hijo para ese oficio. Estado en la escuela, perdi\u00f3 la fe. De Dijon fue a Paris a completar sus estudios legales con Guillemain.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sus primeras intervenciones llamaron la atenci\u00f3n  de gran Berryer, que le augur\u00f3 una carrera de \u00e9xitos como abogado. Mientras tanto volvi\u00f3 a recuperar la fe y decidi\u00f3 dedicarse enteramente al servicio de Dios. Entr\u00f3 en le seminario de Issy el 12 de mayo de 1824 y a pesar de la falta de entusiasmo de sus superiores, fue ordenado sacerdote por Monse\u00f1or de Qu\u00e9len, arzobispo de Paris el 22 de septiembre de 1827. Pas\u00f3 el primer a\u00f1o de su ministerio como capell\u00e1n de un convento y en el  Coll\u00e8ge Henri IV.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Su trabajo era poco de su gusto as\u00ed que cuando Monse\u00f1or Dubois, obispo de Nueva York, visit\u00f3 Par\u00eds en 1829 para reclutar sacerdotes para su di\u00f3cesis, encontr\u00f3 a un voluntario dispuesto en el joven Abb\u00e9 Lacordaire. Se hicieron los preparativos, pero antes de salir estall\u00f3 la revoluci\u00f3n (julio 1839). El Abb\u00e9 de Lamennais,  que entonces estaba en el \u00e1pice de su reputaci\u00f3n como defensor de la iglesia le ofreci\u00f3 inmediatamente un puesto  de colaborador en \u00abL&#8217;Avenir\u00bb, un peri\u00f3dico que ten\u00eda el prop\u00f3sito reluchar por la cause de \u201cDios y la libertad\u201d. La historia de este famoso peri\u00f3dico pertenece al art\u00edculo LAMENNAIS. Baste recordar aqu\u00ed que Lacordaire acept\u00f3 alegremente el ofrecimiento y abandon\u00f3 su viaje a Am\u00e9rica. Tanto \u00e9l como Montalembert, a quien hab\u00eda encontrado en las oficinas de \u00abL&#8217;Avenir\u00bb, fueron los principales colaboradores.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Su prop\u00f3sito era renunciar a toda protecci\u00f3n y asistencia estatal y exigir la libertad religiosa, no como un favor, sino como un derecho. Defend\u00edan la libertad de palabra y de prensa y animaban a los cat\u00f3licos a utilizar estas armas en defensa de sus derechos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sus ense\u00f1anzas religiosas eran  marcadamente ultramontanas. En posprimeros diecis\u00e9is n\u00fameros el art\u00edculo principal sali\u00f3 en 7 ocasiones de la pluma de Lacordaire. No escrib\u00eda sobre temas abstractos; su forma de escribir consist\u00eda en tomar un suceso del d\u00eda \u2013 alg\u00fan insulto a la religi\u00f3n, algo sorprendente en la acci\u00f3n de los cat\u00f3licos en otros pa\u00edses, sobre todo Irlanda \u2013 y aprovecharlo para exigir los derechos religiosos. Pose\u00eda en grado muy notable las cualidades de un gran periodista \u2013 claridad, fuerza, brillantez, el poder de discutir los m\u00e1s graves t\u00f3picos del d\u00eda en un breve espacio  y  de manera que todos lo entendieran. Los liberales y realistas se vieron enfrentados a un poder y fiereza por la causa de la religi\u00f3n,  que nunca antes hab\u00edan conocido. Hoy  mismo es imposible leer sus art\u00edculos sin sentir vivamente su viveza y su fuerza. Sus contribuciones, no las de Lamennais, fueron las m\u00e1s agresivas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando el peri\u00f3dico fue condenado por los obispos de Francia, fue Lacordaire quien sugiri\u00f3 que  apelasen a Roma y redact\u00f3 la memoria que se iba a presentar a Gregorio XVI. Y tambi\u00e9n fue el primero en darse cuenta de que su causa estaba perdida y que deb\u00edan inclinarse ante la decisi\u00f3n del pont\u00edfice. Se march\u00f3 de Roma inmediatamente, el 15 de marzo de 1832, aunque Lamennais y Montalembert permanecieron algunos meses m\u00e1s. Los tres volvieron a encontrarse en Munich donde, mientras asist\u00edan un banquete, recibieron la condena formal  de la pol\u00edtica de \u00abL&#8217;Avenir\u00bb (Enc\u00edclica \u00abMirari Vos\u00bb, 15 agosto, 1832).<br \/>\nA su vuelta a Francia Lacordaire fue a quedarse en La Ch\u00eanaie, en Breta\u00f1a, donde Lamennais hab\u00eda establecido una casa de altos estudios para eclesi\u00e1sticos y permaneci\u00f3 all\u00ed durante tres meses. Hay que se\u00f1alar que las relaciones entre ellos no siempre fueron cordiales y menos tras la condena. El sistema filos\u00f3fico adoptado por Lamennais nunca fue aceptado por su colega, que adem\u00e1s se neg\u00f3 a rendir el homenaje que se esperaba de los internos de La Ch\u00eanaie. Pero la causa principal de sus conflictos fue que la sumisi\u00f3n de Lacordaire era sincera mientras que Lamennais segu\u00eda hablando mal de Roma.<br \/>\nLacordaire dej\u00f3 La Ch\u00eanaie el 11 de diciembre de 1832 y volvi\u00f3 a Par\u00eds, donde fue admitido en el c\u00edrculo de Madame Swetchine, que mantuvo sobre \u00e9l una influencia moderadora mientras vivi\u00f3. Como la prensa le estaba vedada comenz\u00f3 a dar conferencias religiosas en el Coll\u00e8ge Stanislas (enero., 1834) a las que asist\u00edan algunos de los l\u00edderes del momento, pero fueron pronto denunciadas por las idas liberales que expresaba. Intervino el arzobispo insistiendo en que las conferencias deb\u00edan ser entregadas antes al censor. La correspondencia que sigui\u00f3 hizo que el arzobispo cambiara totalmente de postura, hasta ofrecer a Lacordaire el p\u00falpito de Notre\u2013Dame, donde, a principios de la cuaresma, de 1835, dio la primera de sus famosas conferencias. El \u00e9xito fue extraordinario desde el principio. La segunda serie, el siguiente,  fue a\u00fan mayor.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al terminar estas conferencias, lacordaire anunci\u00f3 su intenci\u00f3n de retirarse del mundo durante el tiempo para dedicarse al estudio y a la oraci\u00f3n. Durante un retiro en la casa de los Jesuitas de S. Eusebio en Roma, decidi\u00f3 entrar en el estado religioso. Durante sus d\u00edas de seminario hab\u00eda pensado en hacerse Jesuita, aunque monse\u00f1or Madame pero hab\u00eda sido de Qu\u00e9len desanim\u00f3. Decidi\u00f3 entonces entrar en los dominicos, cuyo nombre Padres Predicadores le atra\u00eda. Mientras tanto dict\u00f3 un curso de conferencias en Metz en la cuaresma de 1838, con el mismo \u00e9xito que en Notre-Dame.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Su \u00abM\u00e9moire pour le R\u00e9tablissement des Fr\u00e8res Pr\u00eacheurs\u00bb sali\u00f3 antes de tomar el h\u00e1bito en el Minerva de Roma (9 de abril); al a\u00f1o siguiente emiti\u00f3 los votos (12 de abril 1840) y volvi\u00f3 a Francia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La primera casa de la orden restaurada fue la de Nancy, en 1843, una segunda en Chalais en 1844, un noviciado en Flavigny en 1848 y finalmente se erigi\u00f3 la provincia francesa  con Lacordaire como primer provincial.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mientras, en adviento de 1843, volvieron las conferencias en Notre-Dame que siguieron con solo una interrupci\u00f3n hasta 1852. Al principio, el rey Luis Felipe intent\u00f3 impedirlas, pero en nuevo arzobispo, monse\u00f1or Affre se mantuvo firme, poniendo solamente que el predicador cubriera su cabeza y el habito de su orden con como si fuera un can\u00f3nigo. El inter\u00e9s que despertaron las conferencias fueran mayores que nunca. El orador hab\u00eda ganando en profundidad y brillantez en sus a\u00f1os de retiro.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ahora conviene describir la naturaleza de las conferencias y las causas del extraordinario inter\u00e9s  que despertaban. Los sermones antiguos, pasados de moda \u2013 texto, exordio, tres puntos y perorata \u2013 trataban de temas de dogm\u00e1tica y moral, y estaban dirigidos a creyentes. Llegaron a su punto m\u00e1s alto con Bossuet, Bourdaloue y Massillon.  El clero, en la primera parte del siglo diecinueve, sigui\u00f3 predicando como siempre, hablando de los mismos temas, poniendo los mismos argumentos, usando los mismos m\u00e9todos, olvidando que ahora ten\u00edan no solo a creyentes sino a no creyentes.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fue merito de lacordaire el discernir la necesidad de una reforma completa con nuevos temas, nuevos argumentos, y nuevos m\u00e9todos. El tema deb\u00eda ser apolog\u00e9tico y puesto que la apolog\u00e9tica var\u00eda seg\u00fan la naturaleza de los asaltos del enemigo, debe adaptarse para enfrentarse a ellos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con la visi\u00f3n rara de los genios, Lacordaire comenzaba donde los apologistas ordinarios terminaban. Tom\u00f3 a la Iglesia como punto de partida, consider\u00e1ndola como un gran hecho hist\u00f3rico y sacando de su existencia, su larga y continua duraci\u00f3n y su acci\u00f3n social y moral, la prueba de su autoridad. As\u00ed, las primeras conferencias de 1835 trataron de la constituci\u00f3n de la iglesia y de actividad social. En el segundo curso habl\u00f3 de las doctrinas de la iglesia en su aspecto general. Cuando volvi\u00f3 en 1843 habl\u00f3 de los efectos de la doctrina cat\u00f3lica sobre la mente humana, sobre el alma (humildad, castidad y otras virtudes) y sobre la sociedad. Y antes de hablar de Dios habl\u00f3 de Cristo en la serie m\u00e1s conocida de toas (1846).Del Hijo pas\u00f3 al Padre (1848) probando la existencia de Dios y tratando de su obra, la creaci\u00f3n. De Dios descendi\u00f3 al hombre, la doctrina de la ca\u00edda del hombre y de la Redenci\u00f3n (1849-50). El coup d&#8217;\u00e9tat impidi\u00f3 la continuaci\u00f3n de las conferencias en Notre-Dame, aunque dio un curso en Toulouse en 1854 que trat\u00f3 de la vida natural y sobrenatural. Esto respecto a los temas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sobre la forma  de la conferencias, no se parec\u00eda a un serm\u00f3n ordinario. No hab\u00eda texto de apertura ni oraci\u00f3n, ni primero segundo y tercero ni pausa entre las divisiones. Despu\u00e9s de un exordio que indicaba el tema a tratar, se met\u00eda inmediatamente in medias res, dejando que creciera sobre sus oyentes. Su voz, suave al principio crec\u00eda gradualmente en volumen hasta llegar a trav\u00e9s de enrome b\u00f3veda de la catedral, a veces rompi\u00e9ndose en un grito que impresionaba a los corazones  m\u00e1s endurecidos. Sus gestos eran graciosos y sin embargo llenos de vigor, sus ojos negros brillaban con el fuego que le quemaba por dentro. Sus palabras las eleg\u00eda sobre la marcha, viniendo libremente a sus labios despu\u00e9s de una cuidadosa preparaci\u00f3n de la materia en sus grandes l\u00edneas; de hecho algunos de sus brillantes pasajes fueron inspirados por el movimiento de su audiencia o por alguna repentina emoci\u00f3n que le asaltaba. Podemos entender el estado de postraci\u00f3n que le produc\u00edan tales esfuerzos y como se le acortaba la vida por ellos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El gobierno de Luis Felipe acab\u00f3 ignominiosamente en febrero de 1848. En la primera conferencia de ese a\u00f1o, pronunciada cundo a\u00fan estaban levantas las barricadas, Lacordaire dio la bienvenida a la revoluci\u00f3n  en un lenguaje que fue interrumpido por un prolongado aplauso.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ahora por fin esperaba poder llevar a cabo su programa de \u201cDios y Libertad\u201d \u2013 sin los excesos juveniles que arruinaron la pol\u00edtica de \u00abL&#8217;Avenir\u00bb.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un nuevo peri\u00f3dico \u00abL&#8217;Ere Nouvelle\u00bb, comenz\u00f3 siendo el editor, aunque escribi\u00f3 poco en sus columnas. Se dio cuenta que su fuerza estaba m\u00e1s bien en sus discursos hablados que en sus escritos. Acept\u00f3 una nominaci\u00f3n por Par\u00eds en las elecciones, pero solo obtuvo unos pocos votos, pero lo inatent\u00f3 de nuevo por el departamento de Bouches-du-Rh\u00f4ne y ocup\u00f3 su esca\u00f1o en la extrema izquierda, vestido con su habito de dominico. Unos pocos bancos m\u00e1s abajo se sentaba su antiguo amigo y maestro  y ahora amargo enemigo, Lamennais.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La invasi\u00f3n de la Asamblea por la turba le convenci\u00f3 de que no se iba a realizar su sue\u00f1o de una rep\u00fablica cat\u00f3lica y renunci\u00f3 a su esca\u00f1o el 18 de mayo, dejando tambi\u00e9n poco despu\u00e9s su editorial \u00abL&#8217;Ere Nouvelle\u00bb.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hizo todo lo posible para evitar que la iglesia se identificase con el Imperio de Napole\u00f3n III, por lo que se neg\u00f3 a continuar con sus conferencias en 1852, aunque tambi\u00e9n fue apremiado para hacerlo por Mons. Sibour.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Su \u00faltimo discurso en Par\u00eds lo dio en la iglesia de Saint-Roch en 1853. Fue un serm\u00f3n sobre el texto \u00abEsto vir\u00bb (1 Reyes 2:2), y fue un claro ataque al gobierno. Despu\u00e9s de esto le result\u00f3 imposible quedarse en par\u00eds. El resto de su vida estuvo al cargo de la escuela militar Sor\u00e8ze, en el departamento de Tara, donde inculc\u00f3 los deberes de patriotismo y hombr\u00eda  as\u00ed como los religiosos.  A pesar de su dedicaci\u00f3n a sus j\u00f3venes alumnos, sent\u00eda que estaba exiliado y obligado a guardar silencio. En 1871 (24 de enero) fue llamado sde su oscuro retiro para ocupar su sill\u00f3n en la Academia \u2013 un honor que dio brillo a sus \u00faltimos d\u00edas.  Fue por entonces cuando pronuncio sus famosas palabras: \u00abJ&#8217;esp\u00e8re mourir en religieus p\u00e9nitent et en lib\u00e9ral imp\u00e9nitent.\u00bb\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hacia final del a\u00f1o (21 de noviembre) muri\u00f3 en Sor\u00e8ze, tras una larga y dolorosa enfermedad, con 60 a\u00f1os.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lacordaire era de una altura media, de complexi\u00f3n fuere. Nunca quiso posar para ser retratado, pero un d\u00eda, en Sor\u00e8ze, lo hizo. Se le representa absorto en la oraci\u00f3n con sus manos cruzadas una sobre otra porque la campanilla de la Elevaci\u00f3n estaba tocando en la iglesia cuando el retrato se pintaba.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Adem\u00e1s de sus \u00abEloges fun\u00e8bres\u00bb (Drouot, O&#8217;Connell, y Mons.Forbin-Janson) public\u00f3&#160;:\u00bbLettre sur le Saint-Si\u00e8ge\u00bb; \u00abConsid\u00e9rations sur le syst\u00e8me philosophique de M. de Lamennais\u00bb; \u00abDe la libert\u00e9 d&#8217;Italie et de l&#8217;Eglise\u00bb, \u00abVie de S. Dominique\u00bb; \u00abSainte Marie Madeleine\u00bb (estos dos \u00faltimos contiene muchos pasajes sublimes, pero son de poco valor hist\u00f3rico). Madame Swetchune dijo de \u00e9l&#160;: \u00abOn ne le conna\u00edtra que par ses lettres.\u00bb No se le conocer\u00e1 m\u00e1s que por sus cartas. Ocho vol\u00famenes publicados , incluyendo la correspondencia con Madame y Madame de la Tour du Pin, y \u00abLettres \u00e0 des Jeunes Gens\u00bb, recogidas y editadas por su amigo H. Perreyve en 1862. Entre las m\u00e1s famosas obras e lacordaire est\u00e1n sus \u201cConf\u00e9rences\u201d, \u00abDieu et l&#8217;homme\u00bb en \u00abConf\u00e9rences de Notre Dame de Paris\u00bb; \u00abJ\u00e9sus-Christ, \u00abDieu\u00bb.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<h3>Bibliograf\u00eda<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Oeuvres du R. P. H. D. Lacordaire (Paris, 1873); FOISSET, Vie de Lacordaire (Paris, 1870), CHOCARNE, Le R. P. Lacordaire, sa vie intime et religeuse (Paris 1866). Estas dos biograf\u00edas se completan mutuamente: la de FOISSET trata de la vida externa como en este art\u00edculo mientras que CHOCANE habla de la maravillosa historia de sus mortificaciones y b\u00fasquedas espirituales; MONTALEMBERT, Le P\u00e8re Lacordaire (Paris, 1862; IDEM, Le Testament du P. Lacordaire (1870); RICARD, Lacordaire (Paris, 1888); D&#8217;HAUSSONVILLE, Lacordaire (Paris, 1895), SAINTE-BEUVE, Causeries du Lundi, I (Paris, 1852), Nouveaux Lundis, IV (Paris, 1885); &#8212; estos art\u00edculos est\u00e1n escritos con toda la habilidad y discernimiento del gran cr\u00edtico que tuvo intensas relaciones con Lacordaire: MacNABB, Lacordaire 1802-1861; LEAR, H. D. Lacordaire.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nT.B. Scannell.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Transcrito por Albert Judy, O.P.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Pedro Royo\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El m\u00e1s grande orador de p\u00falpito del siglo diecinueve, nacido cerca de Dijon el 13 de mayo de 1802 y muerto en Sor\u00e8ze, el 21 nov., 1861. 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