{"id":25665,"date":"2016-02-05T17:21:40","date_gmt":"2016-02-05T22:21:40","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/lanza-sagrada\/"},"modified":"2016-02-05T17:21:40","modified_gmt":"2016-02-05T22:21:40","slug":"lanza-sagrada","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/lanza-sagrada\/","title":{"rendered":"LANZA SAGRADA"},"content":{"rendered":"<p>\n    En el Evangelio de San Juan (19,34) leemos que, despu\u00e9s de la muerte de Nuestro Salvador, \u00abuno de los soldados le atraves\u00f3 el costado con una lanza [lancea], y al instante sali\u00f3 sangre y agua\u00bb. Nada se sabe de esta arma as\u00ed santificada hasta que el peregrino San Antonino de Piancenza (570 d.C.), describiendo los santos lugares de Jerusal\u00e9n, nos dice que en la Bas\u00edlica del Monte Si\u00f3n vio \u00abla corona de espinas con la que Nuestro Se\u00f1or fue coronado y la lanza con la que fue herido en el costado\u00bb. No se debe confiar en la menci\u00f3n de la lanza en la iglesia del Santo Sepulcro en el llamado \u00abBreviarius\u00bb, seg\u00fan se\u00f1ala M. de Mely (Exuviae, III,32).  Por otra parte, en una miniatura del famoso manuscrito sirio de la Biblioteca Laurenciana de Florencia, iluminado por un tal Rabulas en el a\u00f1o 586, se le da una prominencia altamente significativa al incidente de la herida en el costado de Cristo. Adem\u00e1s, el nombre Longino&#8212;si de hecho, no se trata de una adici\u00f3n posterior&#8212;est\u00e1 escrito en caracteres griegos (LOGINOS) sobre la cabeza del soldado que est\u00e1 clavando su lanza en el costado de Nuestro Salvador.  Esto parece demostrar que la leyenda que asigna este nombre al soldado (qui\u00e9n, seg\u00fan la misma tradici\u00f3n, fue curado de oftalmia y convertido por una gota de la Preciosa Sangre que sal\u00eda a borbotones de la herida) pertenece al siglo VI.  Adem\u00e1s, resulta tentador, aunque temerario, conjeturar que el nombre Logginos o Logchinos est\u00e1 en cierto modo conectado con la lanza (logche). <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sea como fuere, a finales del siglo VI fue venerada en Jerusal\u00e9n una lanza que cre\u00edan ser id\u00e9ntica a la que perfor\u00f3 el cuerpo de Nuestro Salvador; y la presencia all\u00ed de esta importante reliquia es testimoniada medio siglo antes por Casiodoro (en Ps. LXXXVI, P.L., LXX, 621) y posteriormente por San Gregorio de Tours (P.L., LXXI, 712). En el a\u00f1o 615, Jerusal\u00e9n fue tomada por un teniente del rey persa Chosroes. Las sagradas reliquias de la Pasi\u00f3n cayeron en manos de los paganos y, seg\u00fan el \u00abChronicon Paschale\u00bb, la punta de la lanza, que estaba partida, fue donada el mismo a\u00f1o a Nicetas, quien la llev\u00f3 a Constantinopla y la deposit\u00f3 en la iglesia de Santa Sof\u00eda. Esta punta de la Lanza, colocada en una \u00abyeona\u00bb o icono, fue regalada siglos despu\u00e9s (es decir, en 1244) por Balduino a San Luis, quien la engarz\u00f3 con la Corona de Espinas en la Sainte Chapelle. Durante la Revoluci\u00f3n Francesa estas reliquias fueron trasladadas a la Biblioteca Nacional de Par\u00eds y, aunque la corona felizmente fue conservada, la otra reliquia ha desaparecido.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En cuanto a la segunda y m\u00e1s grande parte de la lanza, Arculpo, alrededor del a\u00f1o 670, la vio en Jerusal\u00e9n, donde debi\u00f3 haber sido restituida por Heraclio, pero entonces era venerada en la iglesia del Santo Sepulcro. Despu\u00e9s de esta fecha, no oiremos hablar de ella a ning\u00fan peregrino de Tierra Santa. En particular, San Wilibaldo, quien lleg\u00f3 a Jerusal\u00e9n en 715, no la menciona. En consecuencia, hay razones para creer que la reliquia mayor as\u00ed como la punta hab\u00edan sido llevadas a Constantinopla antes del siglo X, posiblemente al mismo tiempo que la Corona de Espinas. De todos modos, su presencia en Constantinopla parece ser atestiguada claramente por varios peregrinos, especialmente rusos, y aunque fue depositada en varias iglesias sucesivamente, es posible seguir su rastro y distinguirla de la acompa\u00f1ante reliquia de la punta. Sir John Mandeville, cuya credibilidad como testigo ha sido en parte rehabilitada en los \u00faltimos a\u00f1os, declar\u00f3 en 1357 que hab\u00eda visto la hoja de la Lanza Sagrada en Par\u00eds y en Constantinopla y que la \u00faltima era una reliquia mucho m\u00e1s grande que la primera.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fuese la que fuese, la reliquia de Constantinopla cay\u00f3 en manos de los turcos y en 1492, bajo circunstancias minuciosamente descritas por Pastor en \u00abHistoria de los Papas\u00bb, el Sult\u00e1n Bajazet la envi\u00f3 al Papa Inocencio VIII para ganarse su favor hacia el hermano del sult\u00e1n, Zizim, quien era prisionero del Papa. Desde entonces, esta reliquia nunca abandon\u00f3 Roma, donde se conserva bajo la c\u00fapula de la Bas\u00edlica de San Pedro.   El Papa Benedicto XIV (De Beat. et Canon, IV, II, 31) afirma que obtuvo en Par\u00eds un dibujo exacto de la punta de la lanza y al compararla con la reliquia m\u00e1s grande en la Bas\u00edlica de San Pedro, qued\u00f3 satisfecho de que las dos hab\u00edan formado originalmente una misma hoja.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">M. M\u00e9ly public\u00f3 por primera vez en 1904 un dibujo exacto de la reliquia romana de la cabeza de la lanza y el hecho de que no aparezca la punta es tan singular como en los otros dibujos, a menudo fantasiosos, de la Lanza del Vaticano. Con el env\u00edo de la Lanza a Inocencio VIII, surgieron en Roma grandes dudas sobre su autenticidad, como se\u00f1ala Burchard en su \u00abDiario\u00bb (I, 473-86, ed. Thusasne), a causa de  las conocidas lanzas rivales preservadas en Nuremberg, Par\u00eds, etc., as\u00ed como por el supuesto descubrimiento de la Lanza Sagrada en Antioqu\u00eda gracias a la revelaci\u00f3n de San Andr\u00e9s en 1098, durante la Primera Cruzada. Raynaldi, los Bolandistas y muchas otras autoridades creyeron que la lanza encontrada en 1098 posteriormente cay\u00f3 en manos de los turcos y fue enviada entonces por Bajazet al Papa Inocencio, pero de las investigaciones de M. de M\u00e9ly parece probable que que es id\u00e9ntica a la reliquia preservada hoy celosamente en Etschmiadzin, en Armenia. En sentido estricto, nunca se trat\u00f3 de una lanza, sino m\u00e1s bien de la cabeza de un estandarte y es factible (a causa de su descubrimiento bajo circunstancias muy cuestionables por el cruzado Peter Bartholomew) que haya sido venerada como el arma con la cual ciertos jud\u00edos en Beirut golpearon una figura de Cristo crucificado; un ultraje al que se cree que sigui\u00f3 un milagroso brotar de sangre.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otra lanza que pretende ser la que produjo la herida en el costado de Cristo se guarda entre las insignias imperiales en Viena y es conocida como la Lanza de San Mauricio. Esta arma fue utilizada tan temprano como 1273 en la ceremonia de coronaci\u00f3n del Emperador de Occidente y desde hace tiempo forma parte del emblema de la investidura. En 1424 fue a parar a Nuremberg y probablemente se trate de la Lanza conocida como la del Emperador Constantino, quien engarz\u00f3 un clavo o una porci\u00f3n de un clavo de la Crucifixi\u00f3n. La historia narrada por William de Malmesbury sobre la donaci\u00f3n de la Santa Lanza al Rey Athelstan de Inglaterra por Hugo Capeto parece ser debida a una idea equivocada. Otra \u00faltima lanza supuestamente perteneciente a la Pasi\u00f3n de Cristo se conserva en Cracovia, pero, aunque se alega que ha permanecido all\u00ed durante ocho siglos, es del todo imposible reconstruir su historia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<b>Bibliograf\u00eda<\/b>:  El \u00fanico trabajo de una autoridad reconocida que verse sobre todas las evidencias disponibles es el de M.F. DE M\u00c9LY publicado en Par\u00eds en 1904 como el tercer volumen del Exuviae Sacrae Constantinopolitanae del COMTE DE RIANT. Contiene dibujos aut\u00e9nticos nunca antes publicados y una valiosa selecci\u00f3n de fragmentos justificativos. Adem\u00e1s de estos importantes trabajos, el lector puede dirigirse a ROHAULT DE FLEURY, Memoire sur les Instruments de la Passion (Paris, 1870), 272- 75; BEURLIER, s.v. Lance in Dict. de la Bible; SCHROD in Kirchenlex., VII, 1419- 22; MARTIN, Reliques de la Passion.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Thurston, Herbert. \u00abThe Holy Lance.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 8. New York: Robert Appleton Company, 1910. 19 Nov. 2008 <br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/08773a.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Francisco M. Moreno del Valle.  L H M.\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En el Evangelio de San Juan (19,34) leemos que, despu\u00e9s de la muerte de Nuestro Salvador, \u00abuno de los soldados le atraves\u00f3 el costado con una lanza [lancea], y al instante sali\u00f3 sangre y agua\u00bb. 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