{"id":25690,"date":"2016-02-05T17:22:39","date_gmt":"2016-02-05T22:22:39","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/sistema-de-leibniz\/"},"modified":"2016-02-05T17:22:39","modified_gmt":"2016-02-05T22:22:39","slug":"sistema-de-leibniz","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/sistema-de-leibniz\/","title":{"rendered":"SISTEMA DE LEIBNIZ"},"content":{"rendered":"<p><p style=\"text-align: justify;\">Gottfried Wilhelm von Leibniz naci\u00f3 en Leipzig el 21 de junio (1 de julio) de 1646. En 1661 entr\u00f3 a la Universidad de Leipzig como estudiante de filosof\u00eda y leyes, y en 1666 recibi\u00f3 el grado de doctor en Derecho en Altdorf. Al a\u00f1o siguiente, conoci\u00f3 al diplom\u00e1tico Baron von Boineburg por cuya sugerencia entr\u00f3 al servicio diplom\u00e1tico del Elector de Mainz. Del a\u00f1o 1672 al 1676 trabaj\u00f3 como representante diplom\u00e1tico de Mainz ante la corte de Luis XIV. Durante este per\u00edodo tuvo la oportunidad de visitar Londres, donde conoci\u00f3 a los m\u00e1s eruditos matem\u00e1ticos, cient\u00edficos y te\u00f3logos ingleses de ese momento. En Par\u00eds hizo amistad con prominentes representantes del catolicismo y comenz\u00f3 a interesarse en las cuestiones que constitu\u00edan tema de discusi\u00f3n entre cat\u00f3licos y protestantes. En 1676 acept\u00f3 el puesto de bibliotecario, archivista y consejero de la corte ante el Duque de Brunswick. El resto de su vida lo pas\u00f3 en Hanover, excepci\u00f3n hecha de un breve intervalo durante el cual viaj\u00f3 a Roma y Viena con el prop\u00f3sito de consultar ciertos documentos relativos a la historia de la casa de Brunswick. Muri\u00f3 en Hanover el 14 de noviembre de 1716.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como matem\u00e1tico, Leibniz tiene el honor de haber inventado, con Newton (en 1675), el c\u00e1lculo diferencial. Como cient\u00edfico, apreci\u00f3 y promovi\u00f3 el uso de la observaci\u00f3n y la experimentaci\u00f3n: \u00abPrefiero- dijo- a un Leeuwenhoek que me dice lo que ve que a un Descartes que me dice lo que piensa\u00bb Como historiador, enfatiz\u00f3 la importancia del estudio de documentos y archivos. Como fil\u00f3logo, acentu\u00f3 el valor del estudio comparativo de las lenguas e hizo algunas contribuciones al estudio del alem\u00e1n. Como fil\u00f3sofo es, sin duda, el mayor pensador alem\u00e1n del siglo XVIII, dado que Kant es ubicado entre los pensadores del siglo XIX. Finalmente, como estudioso de la pol\u00edtica, percibi\u00f3 la importancia de la libertad de conciencia e hizo persistentes, aunque poco exitosos, esfuerzos por reconciliar a cat\u00f3licos y protestantes.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nLEIBNIZ Y EL CATOLICISMO\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nCuando Leibniz lleg\u00f3 a ser bibliotecario y archivista de la casa de Brunswick en 1676, el Duque de Brunswick era Johann Friedrich, recientemente convertido al catolicismo. Casi inmediatamente Leibniz empez\u00f3 a intervenir a favor de la causa de la reconciliaci\u00f3n de cat\u00f3licos y protestantes. En Par\u00eds conoci\u00f3 a varios prominentes jesuitas y oratorianos, y fue entonces cuando inici\u00f3 su c\u00e9lebre correspondencia con Bossuet. Con el permiso del Duque y la aprobaci\u00f3n no s\u00f3lo del Vicario Apost\u00f3lico sino del mismo Inocencio XI, se inaugur\u00f3 en Hanover el proyecto para buscar una base de asentimiento entre cat\u00f3licos y protestantes. Leibniz pronto ocup\u00f3 el lugar de Molanus, Presidente del Consistorio Hanoveriano, como representante de las posiciones protestantes. Intent\u00f3 reconciliar el principio cat\u00f3lico de autoridad con el principio protestante de libre investigaci\u00f3n. Favoreci\u00f3 una especie de cristianismo sincretista que hab\u00eda sido primeramente propuesto por la Universidad de Helmstadt, la cual adopt\u00f3 como su credo una f\u00f3rmula ecl\u00e9ctica constituida por los dogmas que supuestamente sosten\u00eda la iglesia primitiva. Por \u00faltimo, redact\u00f3 una declaraci\u00f3n de doctrina cat\u00f3lica, titulado \u00abSystema Theologicum\u00bb, del que \u00e9l nos dice que no s\u00f3lo cont\u00f3 con la aprobaci\u00f3n del obispo Spinola, de Wiener-Neustadt, quien dirigi\u00f3, por as\u00ed decirlo, el asunto por la parte cat\u00f3lica, sino tambi\u00e9n \u00abdel Papa, de los cardenales, el General de los jesuitas, del Jefe de los Palacios Sagrados y de otros.\u00bb Las negociaciones continuaron incluso hasta despu\u00e9s de la muerte del Duque Johann Friedrich en 1679. Conviene dejar en claro que Leibniz fue motivado tanto por motivos patri\u00f3ticos como por consideraciones religiosas. \u00c9l ve\u00eda claramente que una de las fuentes de debilidad de los Estados Alemanes era la falta de unidad religiosa y la ausencia de un esp\u00edritu de tolerancia. Indudablemente que el papel asumido por Leibniz fue m\u00e1s el de un diplom\u00e1tico que el de un te\u00f3logo. Sin embargo, su correspondencia con Bossuet y con Pelisson y su amistad con varios cat\u00f3licos prominentes produjo un cambio real en su actitud hacia la Iglesia y, aunque adopt\u00f3 personalmente un credo un tipo de racionalismo cristiano ecl\u00e9ctico, en 1696 dej\u00f3 de asistir a las ceremonias protestantes. Las causas del fracaso de sus negociaciones han sido resumidas distintamente por varios historiadores. Pero algo ha quedado en claro: Luis XIV, quien a trav\u00e9s de Bossuet hab\u00eda profesado su aprobaci\u00f3n del proyecto de Leibniz, ten\u00eda muy fuertes razones pol\u00edticas para ponerle obst\u00e1culos en el camino a sus esfuerzos conciliadores. Debe a\u00f1adirse que Leibniz tambi\u00e9n fracas\u00f3 en su otro plan de conciliaci\u00f3n, o sea, su proyecto de unidad entre los mismo protestantes.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nLEIBNIZ Y LAS SOCIEDADES ERUDITAS\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">En 1700, merced a la munificencia de su alumna real, la Princesa Sof\u00eda Carlota, esposa de Federico I de Prusia, Leibniz fund\u00f3 la Sociedad (posteriormente llamada Academia) de Ciencias de Berl\u00edn y fue nombrado su primer presidente. En 1711, y luego en 1712 y 1716, se entrevist\u00f3 con Pedro El Grande, a quien sugiri\u00f3 la fundaci\u00f3n de instituciones semejantes en San Petersburgo. Durante su visita a Roma, en 1698, fue electo miembro de la Pontificia Accademia Fisico-Mattematica.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">LAS OBRAS DE LEIBNIZ\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nDesde el descubrimiento en Hanover, en 1903, de quince mil cartas y fragmentos in\u00e9ditos de las obras de Leibniz, el mundo de la erudici\u00f3n ha llegado a percibir la fuerza de uno de los dichos del mismo Leibniz: \u00bb No me conoce quien me conoce \u00fanicamente por mis trabajos publicados.\u00bb (Qui me non nisi editis novit, non novit). Las obras publicadas durante su vida o inmediatamente despu\u00e9s de su muerte son, en su mayor\u00eda, tratados sobre porciones de su filosof\u00eda. Ninguno de ellos da cuenta cabal de su sistema en su totalidad. Los m\u00e1s importantes son:<br \/>\n\u00abDisputatio metaphysica de principio individui,\u00bb<br \/>\n\u00abLa monadologie \u00ab,\u00bbEssais de th\u00e9odic\u00e9e\u00bb, y<br \/>\n\u00abNouveaux essais sur l&#8217;entendement humain,\u00bb una r\u00e9plica, cap\u00edtulo por cap\u00edtulo al \u00abEnsayo\u00bb de Locke<br \/>\nDe los tratados de Leibniz sobre t\u00f3picos religiosos, los m\u00e1s importantes son:<br \/>\n\u00abDialogus de religione rustici\u00bb, un fragmento, fechado en Paris en 1673, que trata de la predestinaci\u00f3n,<br \/>\n\u00abDialogue effectif sur la libert\u00e9 de l&#8217;homme, et sur l&#8217;origine du mal,\u00bb fechada en 1695 y que trata del mismo tema,<br \/>\n\u00abCartas\u00bb a Arnauld y otros, acerca de la transubstanciaci\u00f3n,<br \/>\nCartas, tratados, op\u00fasculos, etc., de tipo conciliador, vgr.: \u00abVariae definitiones Ecclesiae\u00bb , vgr., , \u00abDe persona Christi\u00bb, \u00abAppendix, de resurrectione corporum\u00bb, \u00abde cultu sanctorum\u00bb, cartas a Pelisson, Bossuet, Madame de Brinon, etc.<br \/>\nContribuciones a la teolog\u00eda m\u00edstica, vgr., \u00abVon der wahren Theologia Mystica\u00bb, \u00abDi\u00e1logos\u00bb, acerca de la psicolog\u00eda del misticismo.<br \/>\nLA FILOSOF\u00cdA DE LEIBNIZ\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nComo fil\u00f3sofo, Leibniz mostr\u00f3 ese plurifacetismo que caracteriz\u00f3 su actividad mental en general. Sus simpat\u00edas eran muy vastas, sus convicciones eran ecl\u00e9cticas, y su objetivo no era tanto el de un pensador sint\u00e9tico que hubiese fundado una nueva filosof\u00eda, sino el de un diplom\u00e1tico fil\u00f3sofo, que quisiera reconciliar todos los sistemas ya existentes a base de demostrar su armon\u00eda esencial. Consecuentemente, su punto de partida fue muy distinto del de Descartes. Descartes cre\u00eda que su primera obligaci\u00f3n era dudar de las conclusiones de sus predecesores. Leibniz era de opini\u00f3n que su deber era mostrar c\u00f3mo casi todos sus predecesores hab\u00edan llegado a la verdad. Descartes estaba convencido, o por lo menos asum\u00eda la convicci\u00f3n, que todos los fil\u00f3sofos anteriores a \u00e9l hab\u00edan errado, dado que todos hab\u00edan parec\u00edan haber ca\u00eddo en contradicciones inextricables. Leibniz estaba igualmente convencido que todos los grandes sistemas est\u00e1n fundamentalmente de acuerdo, y de que la unanimidad que muestran acerca de lo esencial es una buena indicaci\u00f3n de que est\u00e1n en lo correcto. Consecuentemente, Leibniz resolvi\u00f3 no aislarse de los esfuerzos literarios, filos\u00f3ficos y cient\u00edficos de sus predecesores y contempor\u00e1neos. M\u00e1s a\u00fan, resolvi\u00f3 utilizar todo lo que la mente humana hab\u00eda logrado hasta sus d\u00edas y buscar el consenso donde parec\u00edan reinar la discordia y la contradicci\u00f3n, y, de ese modo, establecer una paz duradera entre escuelas contrarias. Incluso pensadores tan dispares como Plat\u00f3n y Dem\u00f3crito, Arist\u00f3teles y Descartes, la Escol\u00e1stica y los modernos naturalistas mantienen algunas doctrinas en com\u00fan, y Leibniz considera la tarea de su filosof\u00eda realzar esas doctrinas, explicar sus m\u00faltiples alcances, resolver sus aparentes contradicciones y, as\u00ed, lograr un triunfo diplom\u00e1tico all\u00ed donde otros, como Descartes, hab\u00edan agravado la confusi\u00f3n. La filosof\u00eda a la que Leibniz asign\u00f3 la pacificaci\u00f3n como uno de sus objetivos, es un idealismo parcial. Sus afirmaciones principales son:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La doctrina de las m\u00f3nadas,<br \/>\nArmon\u00eda preestablecida,<br \/>\nLa ley de continuidad,<br \/>\nOptimismo.<br \/>\nLa doctrina de las m\u00f3nadas\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al igual que Descartes y Spinoza, Leibniz atribuye gran importancia a la noci\u00f3n de substancia. Pero mientras que aqu\u00e9llos definen la substancia como existencia independiente, \u00e9l la define en t\u00e9rminos de acci\u00f3n independiente. La noci\u00f3n de substancia como esencialmente inerte (vea OCASIONALISMO) es fundamentalmente err\u00f3nea. La substancia es esencialmente activa: ser es actuar. Ahora bien, ya que la independencia de la substancia es independencia en lo tocante a la acci\u00f3n, y no en lo tocante a la existencia, no hay raz\u00f3n para sostener, como lo hab\u00edan hecho Descartes y Spinoza, que la substancia es una. Es indudable que la substancia es esencialmente individual puesto que es el centro de una acci\u00f3n independiente, pero no por ello deja de ser esencialmente m\u00faltiple, puesto que las acciones son muchas y variadas. Los m\u00faltiples e independientes centros de actividad son llamados m\u00f3nadas. La m\u00f3nada ha sido comparada al \u00e1tomo y es, de hecho, parecida a \u00e9l en muchos aspectos. Tal como el \u00e1tomo, ella es simple (carente de partes), indivisible e indestructible. Sin embargo, la indivisibilidad del \u00e1tomo no es absoluta sino \u00fanicamente relativa a nuestra capacidad de analizarlo qu\u00edmicamente, mientras que la indivisibilidad de la m\u00f3nada es absoluta, pues siendo un punto metaf\u00edsico, un centro de fuerza, es incapaz de ser analizado o separado de modo alguno. M\u00e1s a\u00fan, seg\u00fan los atomistas, todos los \u00e1tomos son iguales; seg\u00fan Leibniz no hay dos m\u00f3nadas exactamente iguales. Por \u00faltimo, la diferencia m\u00e1s grande entre el \u00e1tomo y la m\u00f3nada es la siguiente: el \u00e1tomo es material, y realiza solamente acciones materiales; la m\u00f3nada es inmaterial y, dado que representa a otras m\u00f3nadas, funciona de manera inmaterial. Consecuentemente, las m\u00f3nadas, de las que est\u00e1n constituidos todos los seres, y que son en realidad la \u00fanica substancia existente, son m\u00e1s como almas que como cuerpos. De hecho Leibniz no duda en llamarlas almas y en llegar a la conclusi\u00f3n obvia que toda la naturaleza est\u00e1 animada (panpsiquismo).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La inmaterialidad de la m\u00f3nada consiste en su fuerza de representaci\u00f3n. Cada m\u00f3nada es un microcosmos, o universo en miniatura. Es mas bien como un espejo del universo entero porque est\u00e1 en relaci\u00f3n con todas las otras m\u00f3nadas y, as\u00ed las refleja a todas ellas de tal modo que un ojo omnividente que vea una m\u00f3nada puede ver reflejado en ella al resto de la creaci\u00f3n. Claro que esta representaci\u00f3n es diferente en diferentes clases de m\u00f3nadas. La m\u00f3nada increada, Dios, refleja todas las cosas clara y adecuadamente. La m\u00f3nada creada que es el alma humana- la \u00abm\u00f3nada reina\u00bb- representa conscientemente pero con claridad imperfecta. Y seg\u00fan descendemos en la escala desde el hombre hasta la substancia mineral inferior, disminuye la regi\u00f3n de representaci\u00f3n clara y se incrementa la regi\u00f3n de representaci\u00f3n obscura. La extensi\u00f3n de la representaci\u00f3n clara est\u00e1 en relaci\u00f3n con su inmaterialidad. Cada m\u00f3nada, excepto la m\u00f3nada increada, es por tanto parcialmente material y parcialmente inmaterial. El elemento material de la m\u00f3nada corresponde a la pasividad de la materia prima, y el elemento inmaterial a la actividad de la forma substantialis . De ese modo, pensaba Leibniz, la doctrina escol\u00e1stica de la materia y la forma se reconciliaba con la ciencia moderna. Al mismo tiempo, imaginaba \u00e9l, la doctrina de las m\u00f3nadas encarna lo que hay de verdadero en el atomismo de Dem\u00f3crito, sin excluir lo que hay de verdadero en el inmaterialismo de Plat\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed pues, el universo, seg\u00fan lo representa Leibniz, est\u00e1 hecho de una infinidad de m\u00f3nadas indivisibles que suben en una escala de inmaterialidad ascendente desde la m\u00e1s \u00ednfima part\u00edcula de polvo mineral hasta el m\u00e1s alto intelecto creado. La m\u00f3nada m\u00e1s imperfecta tiene \u00fanicamente un m\u00ednimo brillo de inmaterialidad, y la m\u00e1s perfecta contiene a\u00fan un resto de materialidad. De este modo la doctrina de las m\u00f3nadas trata de conciliar el materialismo y el idealismo ense\u00f1ando que todo lo creado es parte material y parte inmaterial. La materia no est\u00e1 separada del esp\u00edritu por una diferencia tan abrupta como la que Descartes imagin\u00f3 que exist\u00eda entre el alma y el cuerpo. Ni las funciones de lo inmaterial son gen\u00e9ricamente distintas de las de la substancia material. El mineral, que atrae y es atra\u00eddo, tiene una fuerza de percepci\u00f3n incipiente o incoada. La planta, que se adapta a si misma de tantas maneras al ambiente, en cierto sentido est\u00e1 atenta a lo que la rodea, aunque no es consciente de ello. El animal se levanta en pasos imperceptibles sobre la mentalidad de la planta por su fuerza de sensaci\u00f3n, y entre el animal m\u00e1s alto o \u00abinteligente\u00bb y el m\u00e1s inferior de los salvajes no existe rompimiento violento en la continuidad del desarrollo de su poder mental. Todo esto lo sostiene Leibniz aparentemente sin pensar en la dependencia gen\u00e9tica del hombre respecto del animal, del animal de la planta y de \u00e9sta del mineral. \u00c9l no tiene teor\u00eda alguna de ascendencia o descendencia. Se conforma con hacer notar la ausencia de rupturas en el plan de continuidad, seg\u00fan se presenta \u00e9ste a su mente. No le interesa el problema de los or\u00edgenes, sino el problema cartesiano de su profesada ant\u00edtesis entre mente y materia. El problema que todos los fil\u00f3sofos del siglo dieciocho se planteaban era el de c\u00f3mo sortear la brecha imaginaria entre la mente que piensa y la materia extensa. Spinoza fusion\u00f3 la mente y la materia en una substancia infinita; los materialistas fusionaron la mente en la materia; Hume rechaz\u00f3 los t\u00e9rminos del problema al excluir mentalmente tanto la materia como la mente, dejando solamente las apariencias. Leibniz, el diplom\u00e1tico y pacificador, elev\u00f3 la materia y rebaj\u00f3 la mente hasta que dieron lo que \u00e9l consider\u00f3 algo un\u00edsono. O, para recurrir a la forma original de hablar, \u00e9l puso un puente sobre el abismo con su definici\u00f3n de la substancia como acci\u00f3n. La representaci\u00f3n es acci\u00f3n. La representaci\u00f3n es una funci\u00f3n tanto de las as\u00ed llamadas cosas materiales como de las generalmente llamadas inmateriales. La representaci\u00f3n, elev\u00e1ndose desde la m\u00e1s rudimentaria \u00abpeque\u00f1a percepci\u00f3n\u00bb (petite perception) en el mineral, hasta la \u00abapercepci\u00f3n\u00bb en el alma humana, constituye el v\u00ednculo de la continuidad substancial, el puente que une las dos clases de substancias, materia y mente, que Descartes hab\u00eda separado tan desconsideradamente. No cabe duda de que Leibniz estaba consciente de este objetivo de su filosof\u00eda. Su oposici\u00f3n al \u00abcartesianismo inmoderado\u00bb queda patente en sus tratados filos\u00f3ficos y en sus c\u00e1tedras. Ve\u00eda las conclusiones de Spinoza como el resultado natural de la descripci\u00f3n err\u00f3nea de Descartes del concepto de substancia. Escribe: \u00abSpinoza simplemente dijo en voz alta lo que Descartes estaba pensando sin atreverse a expresarlo\u00bb. Pero aunque visualizaba una refutaci\u00f3n al cartesianismo radical, del mismo modo deseaba, con su doctrina de las m\u00f3nadas, detener la corriente de materialismo que privaba en Inglaterra y que pronto arras\u00f3 tambi\u00e9n en Francia con muchas de las ideas que \u00e9l tanto defend\u00eda.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La doctrina de la armon\u00eda preestablecida\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abCada estado actual de una substancia simple es la consecuencia natural de su estado anterior, de tal modo que el presente es siempre causa del futuro\u00bb (\u00abMonadologie,\u00bb tesis xxii). \u00abEl alma obedece sus propias leyes y el cuerpo tiene sus leyes. Ambos est\u00e1n hechos el uno para el otro en virtud de la armon\u00eda preestablecida entre todas las substancias, ya que ellos son representaciones del \u00fanico y mismo universo\u00bb (op. cit., tesis lxxviii). De la doctrina de Descartes de que la materia es esencialmente inerte, Malebranche hab\u00eda sacado la conclusi\u00f3n (q.v.) de que las substancias materiales no pueden ser verdaderas causas, sino s\u00f3lo ocasiones para los efectos producidos por Dios (Ocasionalismo). Leibniz quer\u00eda evitar esa conclusi\u00f3n. Al mismo tiempo, hab\u00eda reducido toda la actividad de la m\u00f3nada a actividad inmanente. En otras palabras, \u00e9l hab\u00eda definido la substancia como acci\u00f3n y explicado que la acci\u00f3n esencial de la substancia es la representaci\u00f3n. Vio entonces claramente que no pod\u00eda haber interacci\u00f3n entre las m\u00f3nadas. Dice que la m\u00f3nada \u00abno tiene ventanas\u00bb a trav\u00e9s de las cuales pueda penetrarla la actividad de otras m\u00f3nadas. As\u00ed, el \u00fanico recurso que le queda a Leibniz es sostener que cada m\u00f3nada desarrolla su propia actividad; sigue, por as\u00ed decirlo, su carrera representativa independientemente de las dem\u00e1s m\u00f3nadas. Esto har\u00e1 de cada m\u00f3nada un monarca. Sin embargo, si no se diera alg\u00fan control de la actividad de las m\u00f3nadas, el universo ser\u00eda un caos y no el cosmos que es. Debemos entonces concluir que Dios desde el inicio arregl\u00f3 el mundo de tal modo que los cambios en una m\u00f3nada corresponden perfectamente a los de las otras m\u00f3nadas de su sistema. En el caso del alma y del cuerpo, por ejemplo, ninguno puede ejercer una verdadera influencia sobre el otro. Sin embargo, igual que dos relojes que estuviesen tan perfectamente construidos y tan precisamente ajustados que, independiente el uno del otro, marcaran empero exactamente la misma hora, as\u00ed mismo est\u00e1 arreglado que las m\u00f3nadas del cuerpo lleven a cabo su actividad de tal modo que a cada actividad f\u00edsica del cuerpo corresponda exactamente una actividad ps\u00edquica de la m\u00f3nada del alma. Esta es la famosa doctrina de la armon\u00eda preestablecida. \u00abSeg\u00fan este sistema- dice Leibniz-, los cuerpos act\u00faan como si (suponiendo lo imposible) no hubiese ning\u00fan alma. Y las almas act\u00faan como si no hubiese cuerpos. Sin embargo, ambos, cuerpo y alma, act\u00faan como si uno estuviese influyendo en el otro\u00bb (op. cit., tesis lxxxii). .Visto as\u00ed, la m\u00f3nada no es un monarca en realidad, sino un s\u00fabdito del Reino de Dios, que es el universo, \u00abla verdadera ciudad de Dios\u00bb\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si aceptamos literalmente esta doctrina y negamos toda influencia de una m\u00f3nada sobre otra, nos vemos inmediatamente forzados a preguntar: \u00bfc\u00f3mo puede una m\u00f3nada representar algo si no se act\u00faa sobre ella? La respuesta de Leibniz ser\u00e1 que \u00e9l niega cualquier influencia externa, que \u00e9l afirma que la m\u00f3nada no tiene ventanas hacia fuera, pero que \u00e9l nunca neg\u00f3 que en el coraz\u00f3n de la m\u00f3nada hay una puerta que se abre hacia el infinito y que desde ah\u00ed se mantiene en contacto con todas las dem\u00e1s m\u00f3nadas. Aqu\u00ed Leibniz traslada el problema de la metaf\u00edsica al misticismo. Si la armon\u00eda equivale a la unidad en la diversidad, en la armon\u00eda preestablecida la unidad no es unidad de origen sino unidad de destino final. Todas las cosas \u00abcooperan\u00bb en el universo no tanto porque Dios es la fuente de la que todo procede, sino sobre todo porque \u00c9l es el fin al que todo tiende y la perfecci\u00f3n que todo busca alcanzar.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ley de continuidad\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por la descripci\u00f3n que se dio m\u00e1s arriba de las m\u00f3nadas, queda claro que todas las cosas y condiciones creadas difieren gradualmente, apareciendo las inferiores como pertenecientes a un grado menor de las superiores. No hay \u00abruptura\u00bb en la continuidad de la naturaleza; no hay brechas entre minerales, plantas, animales y el hombre. La contraparte es la ley de los indiscernibles. En la naturaleza no puede haber duplicaci\u00f3n innecesaria. No puede haber dos m\u00f3nadas iguales. No puede haber dos objetos o dos eventos que sean exactamente iguales, pues si lo fueran- piensa Leibniz- no ser\u00edan dos sino uno. La aplicaci\u00f3n de esos principios llev\u00f3 a Leibniz a adoptar el punto de vista que aunque cada cosa es distinta de todas las dem\u00e1s, no existen, sin embargo, los verdaderos opuestos. . El reposo, por ejemplo, puede considerarse como un movimiento infinitamente diminuto; los fluidos son s\u00f3lidos con menor grado de solidez; los animales son humanos con una raz\u00f3n infinitamente peque\u00f1a, etc. Es obvia la aplicaci\u00f3n de la teor\u00eda del c\u00e1lculo diferencial.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Optimismo\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el centro del armonioso sistema de m\u00f3nadas que llamamos universo est\u00e1 Dios, la monada original e infinita. Su poder, su sabidur\u00eda y su bondad son infinitos. Consecuentemente, cuando \u00e9l cre\u00f3 el sistema de las m\u00f3nadas, las cre\u00f3 tan buenas como pod\u00edan serlo, y estableci\u00f3 entre ellos la mejor armon\u00eda posible. El mundo, por tanto, es el mejor mundo posible y la suprema ley del ser finito es la lex melioris. La voluntad de Dios debe realizar lo que su entendimiento reconoce como lo m\u00e1s perfecto. Leibniz imagina las m\u00f3nadas posibles como presentes eternamente en la mente de Dios- exist\u00eda en ellas el impulso hac\u00eda la actualizaci\u00f3n- y entre mayor fuera la perfecci\u00f3n de la posible m\u00f3nada, con mayor fuerza pose\u00eda ella tal impulso. Era por eso que, para expresarlo de alg\u00fan modo, delante del trono de Dios se llevaba a cabo una especie de competencia en la que las mejores m\u00f3nadas venc\u00edan, y, ya que Dios no puede ignorar que son las mejores, \u00c9l no puede sino querer su realizaci\u00f3n. Tras la lex melioris existe, por tanto, una ley a\u00fan m\u00e1s fundamental, la ley de la raz\u00f3n suficiente, que es la que dice que \u00ablas cosas o los acontecimientos son reales cuando existe suficiente raz\u00f3n para su existencia\u00bb. Esta es una ley fundamental del pensamiento, al igual que una ley primaria del ser.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Puede decirse que las cuatro doctrinas reci\u00e9n descritas resumen la ense\u00f1anza metaf\u00edsica de Leibniz. Ellas encuentran su principal aplicaci\u00f3n en su psicolog\u00eda y en su teodicea.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Psicolog\u00eda\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En sus \u00abNouveaux Essais\u00bb, que fueron escritos para refutar el \u00abEssay\u00bb de Locke, Leibniz desarrolla su doctrina sobre el alma humana y el origen y la naturaleza del conocimiento. La fuerza de representaci\u00f3n, com\u00fan a todas las m\u00f3nadas, hace su primera aparici\u00f3n en las almas en forma de percepci\u00f3n. Cuando \u00e9sta alcanza el nivel de conciencia, se transforma en apercepci\u00f3n. Los cartesianos \u00abhan ca\u00eddo en un serio error al tratar como no existentes aquellas percepciones de las que no son conscientes\u00bb. La percepci\u00f3n se encuentra en todas las m\u00f3nadas; en las que llamamos almas existe la apercepci\u00f3n. Pero tambi\u00e9n existe una gran regi\u00f3n subconsciente de las almas en las que hay percepciones. Estas son la fuente de las apercepciones, como lo son tambi\u00e9n de las voliciones, ya que el impulso, o apetito, no es otra cosa que la tendencia de una percepci\u00f3n respecto a otra. De la percepci\u00f3n, que existe en todo, hasta la inteligencia y la voluntad, que son peculiares del hombre, existen grados imperceptiblemente peque\u00f1os de diferenciaci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfDe d\u00f3nde, entonces, salen las ideas? Esta pregunta ya hab\u00eda sido contestada en los principios generales de Leibniz. Puesto que la inteligencia no es sino una diferenciaci\u00f3n de la acci\u00f3n inmanente pose\u00edda por todas las m\u00f3nadas, nuestras ideas deben ser el resultado del movimiento aut\u00f3nomo de la m\u00f3nada llamada alma humana. El alma \u00abno tiene puertas ni ventanas\u00bb hacia el mundo exterior. Ninguna idea puede venir de esa direcci\u00f3n. Todas nuestras ideas son innatas. La m\u00e1xima aristot\u00e9lica de que \u00abnada hay en el intelecto que no haya estado antes en los sentidos\u00bb, debe ser enmendada a\u00f1adiendo la frase \u00abexcepto el intelecto mismo\u00bb. El intelecto es la fuente y el sujeto de todas nuestras ideas. Esas ideas, si bien tienen un origen subjetivo, tienen un valor objetivo dado que, por virtud de la armon\u00eda preestablecida desde el inicio del universo, la evoluci\u00f3n de la m\u00f3nada ps\u00edquica de conocimiento virtual a real tiene su paralelo en el mundo exterior en la evoluci\u00f3n de la m\u00f3nada f\u00edsica de actividad virtual a real.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Leibniz no encuentra dificultad en establecer la inmaterialidad del alma. Todas las m\u00f3nadas son inmateriales, o mejor dicho, parcialmente inmateriales y parcialmente materiales. El alma humana no es una excepci\u00f3n. Su inmaterialidad no es absoluta, sino \u00fanicamente relativa, en el sentido que su regi\u00f3n de representaci\u00f3n clara es de tal grado mayor que la regi\u00f3n de representaci\u00f3n obscura que \u00e9sta constituye pr\u00e1cticamente una cantidad insignificante. Del mismo modo, y hablando absolutamente, la inmortalidad del alma no es un privilegio \u00fanico. Todas las m\u00f3nadas son inmortales, puesto que cada una de ellas es una fuente aut\u00f3noma de acci\u00f3n, que ni es dependiente de otras m\u00f3nadas ni es influenciada por ellas y puede, consecuentemente, seguir actuando indefinidamente sin interferencia. El alma humana, empero, es peculiar en este aspecto, en cuanto es su conciencia (apercepci\u00f3n) la que la habilita para actuar su independencia. Es, por tanto, la conciencia que tiene el alma de su propia inmortalidad la que hace que la inmortalidad humana sea distinta de todas las dem\u00e1s.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Teodicea\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La obra intitulada \u00abTh\u00e9odice\u00e9\u00bb, un tratado de teolog\u00eda natural, se pens\u00f3 como una refutaci\u00f3n del enciclopedista Bayle, quien hab\u00eda tratado de demostrar que la raz\u00f3n y la fe son incompatibles. En dicha obra Leibniz trata acerca de:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La existencia de Dios<br \/>\nEl problema del mal y,<br \/>\nLa cuesti\u00f3n del optimismo.<br \/>\nExistencia de Dios\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Leibniz, fiel a su temperamento ecl\u00e9ctico, admite la validez de todos los diversos argumentos acerca de la existencia de Dios. El aduce el argumento de la contingencia del ser finito, reforma el argumento ontol\u00f3gico usado por Descartes (ver DIOS), y a\u00f1ade el argumento de la naturaleza de la necesidad de nuestras ideas. Este tercer argumento es realmente de origen plat\u00f3nico. Su validez depende del hecho de que nuestras ideas son realmente necesarias, no simplemente en un sentido hipot\u00e9tico, sino en un sentido absoluto y categ\u00f3rico, y en la ulterior posici\u00f3n de que una necesidad de ese tipo no puede ser explicada a menos que aceptemos que exista un ser absolutamente necesario.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Problema del mal\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este problema es ampliamente discutido en la \u00abTh\u00e9odice\u00e9\u00bb y en muchas de las cartas de Leibniz. La ley de continuidad demanda que no haya diferencias abruptas entre las m\u00f3nadas. Por tanto Dios, aunque haya deseado crear el mejor mundo posible, y de hecho haya creado el mejor mundo que era posible in se, no pudo crear m\u00f3nadas que fueran todas perfectas, cada una en su g\u00e9nero. Dios no ten\u00eda necesidad por su propia naturaleza, pero, por as\u00ed decirlo, fue obligado por las condiciones del problema, a lograr la perfecci\u00f3n pasando por varios grados de imperfecci\u00f3n. Leibniz distingue entre mal metaf\u00edsico, que es mera finitud o imperfecci\u00f3n en general, mal f\u00edsico, que consiste en el sufrimiento, y mal moral, que es el pecado. Dios permite su existencia pues la naturaleza del universo exige variedad y gradaci\u00f3n, pero los reduce a su m\u00ednima expresi\u00f3n, y las utiliza para servir un prop\u00f3sito superior: la belleza y la armon\u00eda de la creaci\u00f3n en su totalidad. Leibniz enfrenta resueltamente el problema de reconciliar la existencia del mal con la bondad y la omnipotencia de Dios. Nos recuerda que nosotros vemos solamente una parte de la creaci\u00f3n de Dios, la parte m\u00e1s cercana a nosotros mismos y que, por lo mismo, nos exige el mayor grado de simpat\u00eda. Deber\u00edamos aprender, dice Leibniz, a ver m\u00e1s all\u00e1 de lo que nos rodea inmediatamente, a observar el mundo m\u00e1s grande y m\u00e1s perfecto que est\u00e1 sobre nosotros. En aquello que implica nuestras simpat\u00edas, no debemos permitir la prevalencia del mal sobre nuestros sentimientos, sino que debemos ejercitar nuestra fe y nuestro amor a Dios, desde donde podemos ver la obra de Dios de forma m\u00e1s impersonal; deber\u00edamos darnos cuenta que el mal y la imperfecci\u00f3n est\u00e1n siempre y en todas partes para servir al objetivo de simetr\u00eda, armon\u00eda y belleza.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Optimismo\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Leibniz es, por tanto, un optimista tanto porque sostiene el principio metaf\u00edsico general de que el mundo existente es el mejor mundo posible y porque en su discusi\u00f3n sobre el problema del mal intenta encontrar unos principios que puedan \u00abexplicar ante los ojos de los hombres los caminos de Dios\u00bb en una forma compatible con la bondad de Dios. Se hab\u00eda convertido en una especie de moda entre materialistas y librepensadores mostrar una imagen exageradamente pesimista del universo como lugar de penas, sufrimiento y pecado, y preguntar triunfantes: \u00ab\u00bfC\u00f3mo puede un Dios bueno, si es omnipotente, permitir tal estado de cosas?\u00bb. La respuesta de Leibniz, aunque poco original, es correcta. El mal no debe ser considerado \u00fanicamente en relaci\u00f3n a las partes de la realidad sino en relaci\u00f3n a la totalidad de la realidad. Muchos males son, \u00aben otros aspectos\u00bb, bienes. Y cuando, en \u00faltimo t\u00e9rmino, no podemos encontrar una soluci\u00f3n final y racional a un problema que nos tiene perplejos, debemos apoyarnos en la fe, que asiste a la raz\u00f3n en especial en lo tocante al problema del mal.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La \u00e9tica de Leibniz\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hemos visto que, aunque por definici\u00f3n la m\u00f3nada es independiente y, por tanto, un monarca por propio derecho, al mismo tiempo, por virtud de la armon\u00eda preestablecida, la multitud de m\u00f3nadas que forman el universo est\u00e1n organizadas en un reino de esp\u00edritus cuyo Supremo Gobernante es Dios; una ciudad de Dios gobernada por la Providencia Divina, o mejor a\u00fan, una familia de la que el padre es Dios. Hay \u00abuna armon\u00eda entre el reino f\u00edsico de la naturaleza y el reino moral de la gracia\u00bb (\u00bb Monadologie \u00ab, tesis lxxxviii); las m\u00f3nadas progresan hacia la perfecci\u00f3n siguiendo l\u00edneas naturales, pero progresan simult\u00e1neamente a lo largo de l\u00edneas morales hacia la felicidad. La perfecci\u00f3n esencial de una m\u00f3nada reside, claro, en su perfecta distinci\u00f3n de representaci\u00f3n. Entre m\u00e1s avanza el alma humana en distintividad de ideas, m\u00e1s obtiene un entendimiento claro de la conexi\u00f3n de todas las cosas y de la armon\u00eda del universo todo. De esa comprensi\u00f3n nace el impulso de amar a los dem\u00e1s, o sea, de buscar la felicidad de los dem\u00e1s del mismo modo como se busca la propia. El camino hacia la felicidad se encuentra en un incremento de la comprensi\u00f3n te\u00f3rica del universo y en un incremento de amor que sigue naturalmente el incremento en conocimiento. El hombre moral, al mismo tiempo que promueve su propia felicidad buscando la felicidad de los dem\u00e1s, cumple tambi\u00e9n la voluntad de Dios. La bondad y la piedad son, por tanto, iguales.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">LA INFLUENCIA DE LEIBNIZ\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por su controversia con Clarke respecto a la naturaleza del espacio y la existencia de los \u00e1tomos, as\u00ed como a causa de la rivalidad entre \u00e9l y Newton respecto al descubrimiento del c\u00e1lculo, Leibniz lleg\u00f3 a ser bien conocido en el mundo erudito de Inglaterra de fines del siglo diecisiete y de principios del dieciocho. Su residencia en Par\u00eds lo puso en contacto con los grandes hombres de la corte de Luis XIV, del mismo modo que con todos los escritores que en esa \u00e9poca se distingu\u00edan en el mundo de la ciencia o de la teolog\u00eda. Fue, sin embargo, en su propio pa\u00eds donde lleg\u00f3 a ser reconocido como fil\u00f3sofo. La multiplicidad de sus intereses y la variedad de tareas que se propuso lograr no fueron favorables para el desarrollo de sus doctrinas filos\u00f3ficas. Fue gracias a los esfuerzos de su seguidor Christian Wolff (1679-1754), quien redujo sus ense\u00f1anzas a una forma m\u00e1s compacta, que pudo ejercer la influencia que logr\u00f3 sobre el movimiento conocido como la Iluminaci\u00f3n Alemana. De hecho, hasta que Kant comenz\u00f3 la exposici\u00f3n p\u00fablica de su filosof\u00eda cr\u00edtica, Leibniz fue la mente dominante en la filosof\u00eda de Alemania. Su influencia fue, vista globalmente, saludable. Es verdad que su filosof\u00eda no es real. Su concepto fundamental, el de la substancia, parece m\u00e1s propio de un poeta y de un m\u00edstico que de un fil\u00f3sofo o de un cient\u00edfico. Sin embargo, como Plat\u00f3n, \u00e9l ha de ser juzgado por lo elevado de sus especulaciones y no por su falta de precisi\u00f3n cient\u00edfica. \u00c9l hizo su parte para detener la ola de materialismo, y ayud\u00f3 a preservar los ideales espirituales y est\u00e9ticos hasta el momento en que pudieran ser tratados constructivamente, tal como fueron por los m\u00e1s grandes pensadores del siglo diecinueve.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">WILLIAM TURNER<br \/>\nTranscrito por Tomas Hancil<br \/>\nTraducido por Javier Algara Coss\u00edo\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Gottfried Wilhelm von Leibniz naci\u00f3 en Leipzig el 21 de junio (1 de julio) de 1646. En 1661 entr\u00f3 a la Universidad de Leipzig como estudiante de filosof\u00eda y leyes, y en 1666 recibi\u00f3 el grado de doctor en Derecho en Altdorf. 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