{"id":25743,"date":"2016-02-05T17:24:36","date_gmt":"2016-02-05T22:24:36","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/libri-carolini\/"},"modified":"2016-02-05T17:24:36","modified_gmt":"2016-02-05T22:24:36","slug":"libri-carolini","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/libri-carolini\/","title":{"rendered":"LIBRI CAROLINI"},"content":{"rendered":"<p><p style=\"text-align: justify;\">.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(Libros Carolinos).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Son una obra en cuatro libros (120 \u00f3 121 cap\u00edtulos) que dice ser obra de Carlomagno y que fue escrita ca. 790-92. Es una cr\u00edtica muy severa del s\u00e9ptimo concilio ecum\u00e9nico, Nicea de 787, particularmente respecto a sus actas y decretos en materia de im\u00e1genes sagradas. De hecho, es un grave tratado teol\u00f3gico en el que tanto el concilio iconoclasta de 754 y su oponente, el citado de Nicea de 787, son tra\u00eddos ante el criticismo franco y juzgados igualmente err\u00f3neos, el primero por excluir a todas las im\u00e1genes de las iglesias como idolatr\u00eda pura y el segundo por defender una adoraci\u00f3n absoluta de las im\u00e1genes. Aunque se hacen p\u00fablicos bajo el nombre real, el saber teol\u00f3gico, filos\u00f3fico y filol\u00f3gico sobrepasa mucho los poderes de Carlomagno. El autor puede ser Alcuino; posiblemente uno o m\u00e1s de los te\u00f3logos espa\u00f1oles o irlandeses que resid\u00edan en la corte franca. La obra ten\u00eda su origen en una traducci\u00f3n latina muy defectuosa (ver Anastasius Bibliothecarius en Mansi, Coll. Conc. XII, 981) de las actas griegas del S\u00e9ptimo Concilio general (Segundo de Nicena) que aun se desfigur\u00f3 m\u00e1s por la negligencia del copista romano. En un texto crucial, e.g., se omiti\u00f3 la part\u00edcula negativa y en otro se hace que el concilio afirme que las im\u00e1genes han de ser adoradas como la misma Trinidad, mientras que el texto griego original es perfectamente ortodoxo. Esta versi\u00f3n fue severamente criticada por la asamblea de de te\u00f3logos francos a la que asisti\u00f3 Carlomagno. Algunos (85) de esos detestables pasajes fueron reunidos y presentados al papa  Adriano I por el abad Angilberto para que fueran corregidos. Esta documentaci\u00f3n est\u00e1 perdida pero su contenido se puede deducir de la contestaci\u00f3n prudente y moderada de Adriano en 794 (PL 1247-92; cf. Nam absit a nobis ut ipsas imagines, sicut quidam garriunt, deificemus, etc.). Insatisfechos con esta defensa del concilio( no ecum\u00e9nico para los te\u00f3logos del rey) Carlomagno hizo que se preparara una gran obra, que desde entonces se conoce como \u00abQuattuor Libri Carolini\u00bb.<br \/>\nPara mejor explicar este notable paso se ha notado que Carlomagno estaba entonces muy irritado contra la emperatriz griega Irene, en parte por el fracaso del proyecto de matrimonio del hijo de la emperatriz y la hija de Carlomagno Rotrudis, y en parte por la ayuda y protecci\u00f3n que ella proporcionaba a Adelchis, hijo del destronado rey de Lombard\u00eda, adem\u00e1s de unos ciertos celos de la autoridad sobre sus s\u00fabditos francos con un concilio griego en el que no hab\u00edan tomado parte. Algunos creen que ya le rondaba entonces la idea de asumir el t\u00edtulo imperial y por ello estaba siempre dispuesto a desacreditar a la autoridad griega cuando fuera posible,<br \/>\nLa obra se imprimi\u00f3 por primera vez en Par\u00eds en 1549 por el sacerdote Jean du Tillet (Tilius), que m\u00e1s tarde fue obispo de Saint Brieuc y despu\u00e9s de Meaux, pero an\u00f3nimamente y sin indicar donde hab\u00eda encontrado el manuscrito (Tilius era sospechoso de inclinarse hacia el Calvinismo). Mientras los Centuriadores de Magdeburgo enseguida lo usaron como testigo de la corrupci\u00f3n cat\u00f3lica de la verdadera doctrina sobre las im\u00e1genes, algunos apologistas cat\u00f3licos insistieron en que era una obra her\u00e9tica enviada por Carlomagno a Roma para que fuera condenada; otros insistieron que era una falsificaci\u00f3n de Carlstadio (el manuscrito de Tilius era, despu\u00e9s de todo, muy reciente: Floss, De suspecta librorum Carolinorum a Joanne Tilio editorum fide, Bonn, 1860). No se dieron cuenta de que Augustinus Steuchus (1469-1549) bibliotecario del Vaticano escribiendo en defensa de la Donaci\u00f3n de Constantino ya hab\u00eda citado un pasaje de los \u00abLibri Carolini\u00bb (I, 6) que declar\u00f3 haber encontrado en un manuscrito vaticano escrito por una antigua mano lombarda y que hab\u00eda desaparecido hacia 1759 seg\u00fan una carta del cardenal Passionei al erudito abad Frobenius F\u00f6rster, al pensar en una nueva edici\u00f3n de la obra. (ver el prefacio no. 10 a su edici\u00f3n de la Opera Alcuini). Floss (op. cit.), ya hab\u00eda citado un pasaje de los Libri Carolino, manten\u00eda la tesis de la falsificaci\u00f3n, pero la obra era genuina y ya no se puede mantener lo contrario desde el descubrimiento (1866)en los archivos vaticanos  por Reifferscheid de un manuscrito imperfecto del siglo X.(Narratio de Vaticano Libror. Carol. codice, Breslau, 1873).<br \/>\nM\u00e1s a\u00fan, Hincmaro de Reims hace constar que la obra exist\u00eda en la \u00faltima parte del siglo noveno (Adv. Hincmar. Laud. c. 20). Los eruditos cat\u00f3licos han admitido hace tiempo que es genuina, as\u00ed Sirmond and Natalis, Alexander VIII, (Saec. VIII, Diss. VI, 6).La obra fue reimpresa por el editor imperial Michael Goldast (Imperialia decreta de cultu imaginum, Frankfort, 1608, p. 67, sqq., and Collect. Constitut. imper. I. 23), de donde fue tomada por otros e.g. Migne (P. L., XCVIII, 989-1248), aunque \u00e9ste tuvo a su disposici\u00f3n la edici\u00f3n mejor de G. A. Heumann, Augusta Concilii Nicaeni II Censura, i.e. Caroli M. de impio imaginum cultu libri IV (Hanover, 1731). Algunos extractos fueron publicados por Jaff\u00e9, Bibl. Rer. Germanic. VI, 220-42.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los autores de los \u201cLibri Carolini\u201d admiten que las im\u00e1genes pueden ser utilizadas como adornos eclesi\u00e1sticos con el prop\u00f3sito de instruir y en memoria de sucesos pasados, pero que es tonto quemar incienso delante de ellas y usar luces, aunque  es err\u00f3neo sacarlas de las iglesias y destruirlas. Los autores se escandalizan del t\u00e9rmino latino adoratio, porque lo toman como adoraci\u00f3n absoluta, mientras que la palabra original griega Proskynesis no significa nada m\u00e1s que reverencia en una actitud postrada e insisten en que s\u00f3lo Dios ha de ser adorado (adorandus et colendus). Los santos han de ser venerados de una manera apropiada (opportuna veneratio). La tradici\u00f3n eclesi\u00e1stica, insisten, habla de honor reverencial a la cruz de Cristo, a las Sagradas Escrituras, a los vasos sagrados y a las reliquias de los santos. Condenan la excesiva reverencia mostrada por los griegos a sus emperadores, critican la desfavorable elevaci\u00f3n de Tarasius al patriarcado de Constantinopla y finalmente encuentran falta (son siempre sin raz\u00f3n) en la ex\u00e9gesis escritural y patr\u00edstica de los griegos.<br \/>\nPor otra parte  confunden ignorantemente los dichos y hechos de este concilio ortodoxo con los del concili\u00e1bulo iconoclasta de 754; frecuentemente presentan err\u00f3neamente los hechos y en general se les nota una tendencia antigriega. Para explicar su actitud parecen apropiadas las siguientes palabras del cardenal Hergenr\u00f6ther (Kircheng., ed. Kirsch, 1904, II, 132):<br \/>\nAparte de los (no reconocidos) errores de traducci\u00f3n, las actas y decretos del s\u00e9ptimo Concilio General ofend\u00eda de varias maneras las costumbres y opiniones del mundo teut\u00f3nico en el que hac\u00eda poco se hab\u00eda triunfado sobre el paganismo, pero a\u00fan era potente en las formas y maneras populares. Los rudos semipaganos teutones pod\u00edan f\u00e1cilmente entender mal en un sentido de idolatr\u00eda los honores que se daban a las im\u00e1genes, que tampoco eran tn frecuentes debido al gusto poco cultivado de sus gentes. As\u00ed que mientras se toleraban las im\u00e1genes, no se animaba a su culto y se manten\u00edan en un lugar subordinado. Los griegos hab\u00edan reverenciado mucho no s\u00f3lo la persona de los emperadores sino tambi\u00e9n sus retratos y estatuas y respecto al incienso y a la postraci\u00f3n (Gr. Proskynesis, Lat. adoratio) eran de uso inmemorial. Les parec\u00eda por consiguiente que no pod\u00edan dar de otra manera la reverencia debida a las im\u00e1genes del Salvador y de los santos. Pero con los Alemanes era de otra manera porque no estaban acostumbrados a postrarse o doblar la rodilla ante sus reyes. Tales actos les parec\u00edan apropiados para mostrar la adoraci\u00f3n (latreia) que s\u00f3lo era debida a Dios y cuando se daba a otros era con frecuencia una fuente de esc\u00e1ndalo. En la mente de los teutones la vida eclesi\u00e1stica m\u00e1s libre del occidente brilla ya por contraste con las extravagancias del la adoraci\u00f3n al emperador en oriente.<br \/>\nComo se ha dicho arriba, el papa Adriano I  en una carta dirigida a Carlomagno contest\u00f3 largamente en 85 Cap\u00edtula. Recordaba al rey que 12 de sus obispos hab\u00edan tomado parte en el s\u00ednodo romano (previo al segundo Concilio de Nicea) y hab\u00edan aprobado la palabra \u201ccultus\u201d de las im\u00e1genes; refutaba varios argumentos y objeciones presentados y afirmaba la identidad de su ense\u00f1anza sobre las im\u00e1genes con la del altamente respetado papa Gregorio el Grande. Defend\u00eda de forma digna al Segundo S\u00ednodo de Nicea, finalmente no reconocido por \u00e9l, llamando la atenci\u00f3n al mismo tiempo sobre sus justas quejas contra los griegos que a\u00fan reten\u00edan las iglesias y propiedades que el iconoclasta Le\u00f3n III (717-41) les hab\u00eda arrebatado de la jurisdicci\u00f3n romana. Esta carta del papa Adriano (m. 795)puede no haber sido conocida por los obispos y abades que se reunieron en Frankfort en 794 y que sobre la err\u00f3nea suposici\u00f3n descrita arriba, rechazaron (can. 2) el Segundo Concilio de Nicea. Carlomagno envi\u00f3 las actas de este s\u00ednodo a Roma, con una petici\u00f3n de condena de Irene y Constantino VI, pero parece que fue cediendo poco a poco a la suave y prudente firmaza de Adriano al que siempre profes\u00f3 la m\u00e1s sincera admiraci\u00f3n y amistad. Un \u00faltimo eco del conflicto teol\u00f3gico cristaliz\u00f3 en los \u201cLibri Carolini\u201d se oye en el s\u00ednodo de Par\u00eds de 825 que no m\u00e1s sabio que su predecesor respecto a las versi\u00f3n  de las actas en cuesti\u00f3n intent\u00f3 en vano obtener del papa Eugenio II que abandonara la postura tomada por Adriano I. A pesar de que cada vez se aceptaba mejor \u201ccultus\u201d de las im\u00e1genes entre su gente, los obispos francos continuaron con su oposici\u00f3n a Segundo Concilio de Nicea, que sin embargo iba ganando reconocimiento especialmente por una nueva y mas exacta versi\u00f3n de las actas y decretos hecha por Anastasius Bibliothecarius bajo Juan VIII (872-82). Mientras tanto el escrito franco Walafrid Strabo hab\u00eda resumido y popularizado la verdadera doctrina eclesi\u00e1stica en su excelente libro \u00abLiber de exordiis et incrementis rerum ecclesiasticarum, escrito hacia el 840 840 (ed. Kn\u00f6pfler, Munich, 1890). Ver ICONOCLASTIA, IMAGENES, FRANCKFORT, CONCILIO DE , DUNGAL DE S. DENIS, JONAS DE ORLEANS.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">THOMAS J. SHAHAN.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Transcrito por Michael C. Tinkler. En honor del Profesor Eugene Vance.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Pedro Royo.\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>. (Libros Carolinos). Son una obra en cuatro libros (120 \u00f3 121 cap\u00edtulos) que dice ser obra de Carlomagno y que fue escrita ca. 790-92. 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