{"id":25745,"date":"2016-02-05T17:24:40","date_gmt":"2016-02-05T22:24:40","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/libro-del-apocalipsis\/"},"modified":"2016-02-05T17:24:40","modified_gmt":"2016-02-05T22:24:40","slug":"libro-del-apocalipsis","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/libro-del-apocalipsis\/","title":{"rendered":"LIBRO DEL APOCALIPSIS"},"content":{"rendered":"<p><p style=\"text-align: justify;\">El Apocalipsis, del verbo \u00abapokalypto\u00bb, revelar, es el nombre dado al \u00faltimo libro de la Biblia. Tambi\u00e9n se le llama libro de la Revelaci\u00f3n. Aunque es una obra cristiana, el Apocalipsis pertenece a una clase de literatura que tiene que ver con temas escatol\u00f3gicos, muy en boga entre los jud\u00edos del siglo I a. C. y del I despu\u00e9s de Cristo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">AUTENTICIDAD\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El autor del Apocalipsis se llama a s\u00ed mismo Juan. \u00abJuan a las siete iglesias que est\u00e1n en Asia\u00bb (Ap. 1, 4). Y de nuevo, \u00abyo, Juan, vuestro hermano y compa\u00f1ero de la tribulaci\u00f3n. . . me encontraba en la isla llamada Patmos, por causa de la Palabra de Dios\u00bb (1, 9). El Vidente no da m\u00e1s detalles sobre su personalidad. Pero por la tradici\u00f3n sabemos que el Vidente del Apocalipsis era San Juan, ap\u00f3stol, hijo de Zebedeo, el Disc\u00edpulo amado de Jes\u00fas. Al final del siglo segundo el Apocalipsis fue reconocido por los representantes hist\u00f3ricos de las iglesias principales como una obra genuina del ap\u00f3stol Juan. En Asia, Melit\u00f3n, Obispo de Sardes, una de las Siete Iglesias del Apocalipsis, reconoci\u00f3 el Apocalipsis de Juan y escribi\u00f3 un comentario sobre \u00e9l (Eusebio de Cesarea, Historia Eclesi\u00e1stica, IV, 26). En la Galia, Ireneo cree firmemente en su autoridad Divina y Apost\u00f3lica (Adversus Haer., V, 30). En \u00c1frica, Tertuliano cita frecuentemente el Apocalipsis sin dudas aparentes sobre su autenticidad (C. Marcion, III, 14, 25).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En Italia, el Obispo Hip\u00f3lito asigna su autor\u00eda al ap\u00f3stol Juan, y el Fragmento Muratoriano (un documento del principio del siglo tercero) lo enumera junto con las otras escrituras can\u00f3nicas, a\u00f1adiendo, ciertamente, el Apocalipsis ap\u00f3crifo de San Pedro, pero con la cl\u00e1usula, quam quidam ex nostris in ecclesia legi nolunt. El Vetus Itala, la versi\u00f3n latina com\u00fan en Italia y Africa durante el siglo tercero, conten\u00eda el Apocalipsis. En Egipto, Clemente y Or\u00edgenes cre\u00edan sin vacilaci\u00f3n en su autor\u00eda jo\u00e1nica. Ellos eran estudiosos y hombres de juicio cr\u00edtico. Su opini\u00f3n es a\u00fan m\u00e1s valiosa por cuanto ellos no simpatizaban con la ense\u00f1anza milenaria del libro. Ellos se contentaron con una interpretaci\u00f3n aleg\u00f3rica de ciertos pasajes pero nunca se aventuraron a impugnar su autoridad. Acerc\u00e1ndonos m\u00e1s estrechamente a la era apost\u00f3lica tenemos el testimonio del m\u00e1rtir de san Justino, a mediados del siglo segundo. De Eusebio, (Hist. Eccl., IV, xviii, 8), as\u00ed como de su di\u00e1logo con el jud\u00edo Trif\u00f3n (c. 81), realizado en \u00c9feso, la residencia del ap\u00f3stol, sabemos que \u00e9l admiti\u00f3 la autenticidad del Apocalipsis. Otro testigo de alrededor del mismo tiempo es Pap\u00edas, Obispo de Hier\u00e1polis, un lugar no lejos de \u00c9feso. Si no escuch\u00f3 directamente a San Juan, al menos conoci\u00f3 personalmente algunos de sus disc\u00edpulos (Eusebio, Hist. Eccl., III, 39). Su conocimiento es indirecto. Andreas, Obispo de Cesarea, en el pr\u00f3logo a su comentario del Apocalipsis, nos informa que Pap\u00edas admiti\u00f3 su car\u00e1cter inspirado. Indudablemente Pap\u00edas sac\u00f3 del Apocalipsis sus ideas sobre el milenio, por lo cual Eusebio desacredita su autoridad, declar\u00e1ndolo haber sido un hombre de comprensi\u00f3n limitada. Los escritos apost\u00f3licos no dan ninguna evidencia de la autenticidad del libro.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">ARGUMENTOS EN CONTRA DE SU AUTENTICIDAD\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los \u00abAlogi\u00bb, una secta del a\u00f1o 200 D.C., llamada as\u00ed debido a su rechazo de la doctrina del Logos, neg\u00f3 la autenticidad del Apocalipsis y se lo asigna a Cerinto (Epifanio, Ll, ff, 33,; cf. Iren., Adv. Haer., III, 11, 9). Cayo, un presb\u00edtero romano, de aproximadamente la misma \u00e9poca, sostiene una opini\u00f3n similar. Eusebio cita sus palabras tomadas de su Disputa: \u00abPero Cerinto por medio de revelaciones que \u00e9l afirm\u00f3 ser escritos por un gran Ap\u00f3stol falsamente imaginaba cosas maravillosas, afirmando que despu\u00e9s de la resurrecci\u00f3n habr\u00eda un reino terreno\u00bb (Hist. Eccl., III, 28). El antagonista m\u00e1s formidable de la autoridad del Apocalipsis es Dionisio, Obispo de Alejandr\u00eda, disc\u00edpulo de Or\u00edgenes. \u00c9l no se opone a suponer que Cerinto es el escritor del Apocalipsis. \u00abPues\u00bb, dice, \u00ab\u00e9sta es la doctrina de Cerinto: que habr\u00e1 un reino terreno de Cristo y como \u00e9l era un amante del cuerpo, so\u00f1aba que se manifestar\u00eda en la satisfacci\u00f3n del apetito de los sentidos\u00bb. Sin embargo, \u00e9l mismo no adopt\u00f3 la visi\u00f3n de que Cerinto fuera su autor. \u00c9l consideraba el Apocalipsis como la obra de un hombre inspirado pero no de un Ap\u00f3stol (Eusebio, Hist. Eccl., VII, 25). Durante los siglos IV y V la tendencia a excluir el Apocalipsis de la lista de sagrados libros sigui\u00f3 aumentando en las iglesias Syro-palestinas. Eusebio no expresa ninguna opini\u00f3n definida. \u00c9l se manifiesta con la afirmaci\u00f3n: \u00abEl Apocalipsis es aceptado por algunos entre los libros can\u00f3nicos, pero otros lo rechazan\u00bb (Hist. Eccl., III, 25). San Cirilo de Jerusal\u00e9n no lo nombra entre los libros can\u00f3nicos (Catech. IV, 33-36); tampoco aparece en la lista del S\u00ednodo de Laodicea, o en la de Gregorio de Nacianzo. Quiz\u00e1s el argumento m\u00e1s contundente contra la paternidad literaria apost\u00f3lica del libro es su omisi\u00f3n del \u00abPeshito\u00bb, la Vulgata siria. Pero aunque el hecho de que estas autoridades den evidencia contra la autenticidad del Apocalipsis merece ser considerado, ellos no pueden anular ni afectar el testimonio m\u00e1s antiguo y un\u00e1nime de las iglesias. La opini\u00f3n de sus oponentes, adem\u00e1s, no era libre de prejuicios. De la manera en la que el Dionisio sostuvo la cuesti\u00f3n, es evidente que \u00e9l consider\u00f3 el libro peligroso al ocasionar nociones crudas y sensitivas acerca de la resurrecci\u00f3n. En el Occidente la Iglesia persever\u00f3 en su tradici\u00f3n de la autor\u00eda apost\u00f3lica. Solo san Jer\u00f3nimo parece haber sido influenciado por las dudas del Oriente.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nEL APOCALIPSIS COMPARADO CON EL CUARTO EVANGELIO\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La relaci\u00f3n entre el Apocalipsis y el Cuarto Evangelio ha sido discutida por todos los autores, tanto antiguos y como modernos. Algunos afirman y otros niegan su parecido mutuo. El sabio obispo alejandrino, Dionisio, hizo en su tiempo una lista de diferencias a la que los autores modernos han tenido poco para agregar. \u00c9l empieza observando que mientras el Evangelio es an\u00f3nimo, el escritor del Apocalipsis da su nombre, Juan. Enseguida se\u00f1ala c\u00f3mo la terminolog\u00eda caracter\u00edstica del Cuarto Evangelio, tan esencial a la doctrina jo\u00e1nica, est\u00e1 ausente en el Apocalipsis. Los t\u00e9rminos, \u00abvida\u00bb, \u00abluz\u00bb, \u00abgracia\u00bb, \u00abverdad\u00bb, no aparecen en el \u00faltimo. Tampoco la crudeza de dicci\u00f3n por parte del Apocalipsis se le escapa. El griego del Evangelio es correcto en su gram\u00e1tica, e incluso le da cr\u00e9dito al autor por una cierta elegancia de estilo. Pero el lenguaje del Apocalipsis le parec\u00eda b\u00e1rbaro y desfigurado por incorrecciones. \u00c9l, por consiguiente, se inclina a atribuir las obras a autores diferentes (Hist. Eccl., VII, 25). Los que sostienen una paternidad literaria com\u00fan replican que estas diferencias pueden ser consideradas teniendo en cuenta la naturaleza peculiar y el objetivo de cada obra.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Apocalipsis contiene visiones y revelaciones. En conformidad con otros libros del mismo tipo, por ej., el Libro de Daniel, el Vidente dio su nombre a su obra. El Evangelio, por otro lado, est\u00e1 escrito en la forma de un recuento hist\u00f3rico. En la Biblia, obras de ese tipo no llevan la firma de sus autores. As\u00ed tambi\u00e9n en lo referente a la ausencia de terminolog\u00eda jo\u00e1nica en el Apocalipsis. El objeto del Evangelio es demostrar a ese Jes\u00fas es la vida y la luz del mundo, la plenitud de la verdad y de la gracia. Pero en el Apocalipsis Jes\u00fas es el conquistador de Satan\u00e1s y su reino. Se aceptan los defectos de gram\u00e1tica en el Apocalipsis. Algunos de ellos son bastante obvios. El lector puede notar el h\u00e1bito del autor de agregar una aposici\u00f3n en el nominativo a una palabra en un caso oblicuo (cf. 3, 12; 9, 12; 20, 2). Adem\u00e1s contiene algunos modismos hebreos: por ej., la palabra hebrea equivalente a \u00aberchomenos\u00bb: \u00abel que ha de venir\u00bb, en lugar de \u00abesomenos\u00bb, (1, 8). Pero debe tenerse en cuenta que cuando el Ap\u00f3stol vino por primera vez a \u00c9feso, probablemente era totalmente ignorante de la lengua griega.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los defensores de la identidad de autor\u00eda apelan adem\u00e1s al hecho llamativo que en ambas obras Jes\u00fas es llamado el Cordero y la Palabra. La idea del cordero que hace expiaci\u00f3n por el pecado por medio de su sangre se toma de Isa\u00edas (53). A lo largo del Apocalipsis el retrato de Jes\u00fas es el del cordero. A trav\u00e9s del derramamiento de su sangre ha abierto el libro con siete sellos y ha triunfado sobre Satan\u00e1s. En el Evangelio Jes\u00fas es se\u00f1alado por el Bautista como el \u00abCordero de Dios&#8230; que quita el pecado del mundo\u00bb (Juan 1, 29). Algunas de las circunstancias de su muerte recuerdan el rito observado al comer el cordero pascual, el s\u00edmbolo de la redenci\u00f3n. Su crucifixi\u00f3n tiene lugar en el d\u00eda mism\u00edsimo en el que la Pascua era comida (Juan 18, 28). Aunque fue crucificado, sus ejecutores no rompieron los huesos de su cuerpo para que la profec\u00eda se cumpliera: \u00abno se le quebrar\u00e1 hueso alguno\u00bb (Juan 19, 36). El nombre \u00abLogos\u00bb: \u00abPalabra\u00bb, es muy propio del Apocalipsis, del Evangelio y de la primera Ep\u00edstola de San Juan. La primera frase del Evangelio es, \u00abEn el principio exist\u00eda la Palabra, y la Palabra estaba con Dios, y la Palabra era Dios\u00bb. La primera ep\u00edstola de San Juan empieza, \u00abLo que exist\u00eda desde el principio, lo que hemos o\u00eddo. . . de la palabra de vida\u00bb. As\u00ed tambi\u00e9n en el Apocalipsis, \u00abY su nombre es la Palabra de Dios\u00bb (19, 13).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">TIEMPO Y LUGAR\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El vidente testifica que las visiones que est\u00e1 a punto de narrar fueron vistas por \u00e9l mientras estuvo en Patmos. \u00abYo Juan. . . estaba en la isla llamada Patmos por causa de la palabra de Dios y del testimonio de Jes\u00fas\u00bb (1, 9). Patmos es uno del grupo de peque\u00f1as islas cerca de la costa del Asia Menor, aproximadamente doce millas geogr\u00e1ficas de \u00c9feso. La Tradici\u00f3n, como Eusebio nos dice, nos ha afirmado que Juan fue desterrado a Patmos durante el reinado de Domiciano por causa de su testimonio de la palabra de Dios (Hist. Eccl., III, 18). \u00c9l se refiere obviamente al pasaje \u00abpor causa de la palabra de Dios y del testimonio de Jes\u00fas\u00bb (1, 9). Es verdad que el significado m\u00e1s probable de esta frase es, \u00abpara o\u00edr la palabra de Dios\u00bb, etc., y no \u00abdesterr\u00f3 debido a la palabra de Dios, etc., (cf. 1, 2). Pero era bastante natural que el Vidente habr\u00eda considerado su destierro a Patmos como previsto por la Providencia Divina para que en la soledad de la isla pudiera o\u00edr la Palabra de Dios. La tradici\u00f3n transmitida por Eusebio halla confirmaci\u00f3n en las palabras del Vidente que se describe como \u00abun hermano y compa\u00f1ero en la tribulaci\u00f3n (1, 9). Ireneo ubica el destierro del Vidente en Patmos al final del reino de Domiciano. \u00abPaene sub nostro saeculo ad finem Domitiani imperii\u00bb (Adv. Haer., V, 4). El Emperador Domiciano rein\u00f3 en los a\u00f1os 81-96 D.C. En todos lo referente a la tradici\u00f3n jo\u00e1nica Ireneo merece un cr\u00e9dito excepcional. Su vida fue muy cercana a la edad Apost\u00f3lica y su maestro, San Policarpo, hab\u00eda estado entre los disc\u00edpulos de San Juan. Eusebio registrando la afirmaci\u00f3n de Ireneo sin ning\u00fan error, agrega como el a\u00f1o del destierro del Vidente el decimocuarto del reinado de Domiciano. San Jer\u00f3nimo tambi\u00e9n, sin reserva o vacilaci\u00f3n, sigue la misma tradici\u00f3n. \u00abQuarto decimo anno, secundam post Neronem persecutionem movente Domitiano, in Patmos insulam relegatus, scripsit Apocalypsim\u00bb (Ex libro de Script. Eccl). Contra el testimonio unido de estos tres testigos de la tradici\u00f3n la declaraci\u00f3n de Epifanio, que pone el destierro del Vidente bajo el reinado de Claudio en los a\u00f1os 41-54 D.C, parece sumamente improbable (Haer., li, 12, 33).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">CONTENIDO\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(1) LAS SIETE IGLESIAS\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">1, 1-3. T\u00edtulo y descripci\u00f3n del libro. La revelaci\u00f3n hecha por Jes\u00fas el Mes\u00edas a Juan.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">1, 4-9. Saludo. Saludo introductorio a las siete Ep\u00edstolas, deseando a las iglesias la gracia y la paz de Dios y de Jes\u00fas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">1, 9-20. La visi\u00f3n de Jes\u00fas como Hijo de hombre. El retrato es tomado de Daniel 10 y Enoc 46. Cf. las frases, \u00abuno como hijo de hombre\u00bb (Apocalipsis 1, 13, Daniel 10, 16; 7, 13); \u00abce\u00f1ido con oro\u00bb (Apocalipsis 1, 13; Daniel 10, 5); \u00abojos como llamas de fuego\u00bb (Apocalipsis 1, 14; Daniel 10, 6); \u00aba una voz como de una multitud\u00bb (Apocalipsis 1, 15; Daniel 10, 6); \u00abca\u00ed como muerto\u00bb (Apocalipsis 1, 17; Daniel 10, 9); \u00aby \u00e9l me toc\u00f3\u00bb (Apocalipsis 1, 17, Daniel 10, 18); \u00abpelo blanco como lana\u00bb (Apocalipsis 1, 14; Daniel 7, 9; Enoc 46, 1).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2, 1-3, 22. Las Cartas a las siete Iglesias. Las Iglesias son \u00c9feso, Esmirna, P\u00e9rgamo, Tiatira, Sardes, Filadelfia, y Laodicea. Las Ep\u00edstolas son cortas exhortaciones a los cristianos a permanecer fieles a su fe, a estar atentos a los falsos ap\u00f3stoles a abstenerse de la fornicaci\u00f3n y de la carne ofrecida a los \u00eddolos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(2) EL LIBRO CON LOS SIETE SELLOS\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cap\u00edtulos 4 y 5. La visi\u00f3n de Dios entronizado sobre los Querubines. El trono est\u00e1 rodeado por veinticuatro ancianos. A la derecha de Dios est\u00e1 un rollo sellado con siete sellos. En medio de los Querubines y de los ancianos el Vidente mira un cordero, \u00abagnus tamquam occisus\u00bb, llevando en su garganta la cicatriz de la incisi\u00f3n con la que fue degollado. El Vidente llora porque nadie ni en cielo ni en tierra puede romper los sellos. Es confortado al o\u00edr que el cordero era digno de hacerlo debido a la redenci\u00f3n que hab\u00eda forjado por su sangre. El retrato del trono es tomado de Ezequiel 1. Compare en ambas relatos la descripci\u00f3n de las cuatro bestias. Ellos se parecen a un le\u00f3n, un buey, un hombre, y una \u00e1guila. Sus cuerpos est\u00e1n llenos de ojos (cf. Ap. 9, 8; y Ez. 10, 12). Los veinticuatro ancianos probablemente fueron sugeridos por las veinticuatro clases de sacerdotes que atienden en el Templo. El cordero degollado por los pecados de la humanidad es de Isa\u00edas 53.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cap\u00edtulos 6 y 7. Los siete sellos y la enumeraci\u00f3n de los Santos. Al abrir cuatro sellos, cuatro caballos aparecen. Su color es blanco, negro, rojo, y p\u00e1lido, o verdoso (\u00abchloros\u00bb), Ellos significan conquista, matanza, carest\u00eda y muerte. La visi\u00f3n es tomada de Zac. 6, 1-8. Al ser abierto el quinto sello el Vidente mira a los m\u00e1rtires que fueron asesinados y oye sus plegarias por el triunfo final. Al abrirse el sexto sello los predestinados a la gloria son contados y marcados. El Vidente los mira divididos en dos clases. Primero, 144,000 jud\u00edos, 12,000 de cada tribu. Despu\u00e9s una multitud innumerable escogida de entre todas las naciones y lenguas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cap\u00edtulos 8 y 9. El s\u00e9ptimo sello. Despu\u00e9s del intervalo de alrededor de media hora, el s\u00e9ptimo sello es roto; siete \u00e1ngeles aparecen, cada una sosteniendo una trompeta. El sonido de las primeras cuatro primeras trompetas causa una destrucci\u00f3n parcial de los elementos de naturaleza. Uno tercio de la tierra es quemada, as\u00ed como un tercio de los \u00e1rboles y todo el c\u00e9sped. Uno tercio del mar se vuelve sangre (cf. Ex., vii, 17). Uno tercio de los r\u00edos se ha convertido en agua ajenjo. Uno tercio del sol, la luna, y de las estrellas se oscurece, haciendo que un tercio del d\u00eda se oscurezca (cf. Ex. 10, 21). Al sonar la quinta trompeta langostas salen del abismo. Su trabajo es atormentar a los hombres por cinco meses. Se les pide encarecidamente no tocar el c\u00e9sped. Su forma es la de caballos (Joel 2, 4), sus dientes son como los de leones (Joel 1, 6), su pelo como el pelo de mujeres. Ellos tienen colas de escorpiones con los que castigar\u00e1n al hombre. El mando ellos lo tiene el \u00c1ngel del Abismo, nombrado \u00abAbaddon\u00bb, el destructor. Al sonido de la sexta trompeta, los cuatro \u00e1ngeles encadenados al \u00c9ufrates son soltados. Ellos lideran un ej\u00e9rcito de jinetes. Por el fuego que los caballos escup\u00edan y por sus colas que eran como serpientes, uno tercio de la humanidad es matada. Despu\u00e9s de la sexta trompeta hay dos relatos. (1) El \u00e1ngel que est\u00e1 de pie en la tierra y el mar. \u00c9l jura que al sonido de la s\u00e9ptima trompeta el misterio estar\u00e1 completo. \u00c9l da al Vidente un librito. Cuando lo come, lo siente dulce al paladar, pero amargo una vez devorado. Tomado de Ezeq., 2, 8; 3, 3. (2) La contaminaci\u00f3n de la corte del Templo por los paganos. Dura tres a\u00f1os y media. Tomado de Dan. 7, 25; 9, 27; 12, 7-11. Durante ese tiempo dos testigos son enviados a predicar en Jerusal\u00e9n. Ellos son los dos olivos de Zac, 4, 3.11. Al final de su misi\u00f3n son asesinados por la bestia. Ellos son resucitados despu\u00e9s de tres d\u00edas y medio (= a\u00f1os). La s\u00e9ptima trompeta suena ahora, las naciones son juzgadas y el reino de Cristo es establecido.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(3) EL DRAMA DIVINO\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Primer Acto. Cap\u00edtulos 12-14. El cordero, la mujer, y su descendencia; y opuesto a ellos, el drag\u00f3n, la bestia del mar, y la bestia de la tierra. La idea principal se toma de G\u00e9n. 3, 15. \u00abYo pondr\u00e9 enemistad entre ti (la serpiente) y la mujer, entre tu descendencia y la suya\u00bb. La mujer est\u00e1 envuelta en esplendor celestial; una corona de doce estrellas sobre su cabeza y el sol y la luna bajo sus pies (cf. G\u00e9n. 37, 9. 10). Ella est\u00e1 con los dolores del parto. Su primog\u00e9nito est\u00e1 destinado a gobernar todas la naciones (Sal. 2, 8. 9). Ella, y su otra descendencia, es perseguida durante tres a\u00f1os y medio por el gran drag\u00f3n que intenta matarlos. El gran drag\u00f3n es Satan\u00e1s (G\u00e9n. 3, 1). \u00c9l es expulsado del cielo. Con su cola arrastra con \u00e9l un tercio de las estrellas. Tomado de Dan. 8, 10. Las estrellas ca\u00eddas son los \u00e1ngeles ca\u00eddos. La bestia del mar est\u00e1 en gran parte tomada de la descripci\u00f3n de Daniel de las cuatro bestias. Se levanta del mar (Dan. 7, 3); tiene siete cabezas marcadas con blasfemias por todas partes. Tambi\u00e9n ten\u00eda diez cuernos, como la cuarta bestia de Daniel (7, 7); se parece a un leopardo, la tercera bestia de Daniel (7, 6), ten\u00eda pies como de oso, la segunda bestia de Daniel (7, 5); y dientes como de le\u00f3n, la primera bestia de Daniel (7, 4). El gran drag\u00f3n da pleno poder a la bestia, despu\u00e9s de lo cual todo el mundo le rinde culto (aqu\u00e9llos cuyos nombres no est\u00e1n en el libro del cordero). Los seguidores de la bestia tienen su marca en la cabeza y en la mano. La bestia de la tierra tiene dos cuernos como de carnero. Su poder yace en su arte de enga\u00f1ar por medio de fichas y milagros. A lo largo del resto del libro se le llama el falso profeta. Su oficio es ayudar la bestia del mar, e inducir a los hombres a adorar su imagen. El primer acto del drama concluye con una promesa de victoria del Cordero de Dios sobre la bestia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Segundo Acto. Cap\u00edtulos 15-16. Las siete copas. Son las siete plagas que preceden la destrucci\u00f3n de la gran ciudad, Babilonia. Son en gran parte sugeridas por las plagas egipcias. La primera copa se vierte sobre la tierra. \u00dalceras afectan violentamente a hombres y bestias (Ex. 9, 9. 10). La segunda y tercera copa son vertidas en los mares y r\u00edos, que se convierten en sangre (Ex. 7, 17-21). La cuarta copa es derramada en el sol, que quema a los hombres hasta la muerte. La quinta copa es vertida en el trono de la bestia, lo que causa gran oscuridad (Ex. 10, 11-29). La sexta copa es derramada en el \u00c9ufrates, cuyas aguas se secan y forman un paso para los reyes del Este (Ex. 14). La s\u00e9ptima copa es vertida en el aire, y una tormenta y un terremoto destruyen Babilonia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tercer Acto. Cap\u00edtulos 17-18. La gran ramera. Est\u00e1 sentada sobre la bestia de color escarlata con las siete cabezas y diez cuernos; est\u00e1 vestida de escarlata y engalanada con oro. En su cabeza est\u00e1 escrito: Misterio, Babilonia la grande. Los reyes de la tierra cometen fornicaci\u00f3n con ella. Pero el d\u00eda de su visita ha llegado. Es convertida en un lugar desolado, morada de animales inmundos (Ls. 13, 21. 22). Su ca\u00edda es lamentada por los gobernantes y comerciantes de la tierra.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuarto Acto. Cap\u00edtulos 19-20. La victoria sobre la bestia y el gran drag\u00f3n. Un caballero aparece montado en un caballo blanco. Su nombre es \u00abPalabra de Dios\u00bb. \u00c9l derrota a la bestia y al falso profeta, los cuales son tirados vivos al lago de fuego. Su derrota es seguida por la primera resurrecci\u00f3n y el reinado de Cristo por mil a\u00f1os. Los m\u00e1rtires resucitan y participan de la gloria y felicidad de Cristo. Durante estos mil a\u00f1os, el gran Drag\u00f3n es encerrado con cadenas. Cuando termina el plazo es liberado para atormentar la tierra. \u00c9l enga\u00f1a a las naciones Gog y Magog. Estos dos nombres son tomados de Ezeq., caps. 28-29, donde, sin embargo, Gog es el rey de Magog. Por \u00faltimo es lanzado tambi\u00e9n por toda la eternidad al lago de fuego. Aqu\u00ed es cuando el juicio universal y la resurrecci\u00f3n tienen lugar.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Quinto Acto. Cap\u00edtulos 21-22. La nueva Jerusal\u00e9n (cf. Ezequiel 40-48). Dios mora en medio de sus santos que disfrutan total felicidad. La nueva Jerusal\u00e9n es la esposa del cordero. Los nombres de las Doce Tribus y de los Doce Ap\u00f3stoles est\u00e1n escritos en sus portones. Dios y el cordero son el santuario de esta nueva ciudad.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ep\u00edlogo. Vers\u00edculos 18-21. La profec\u00eda del libro se cumplir\u00e1 pronto. El Vidente advierte al lector que no le a\u00f1ada ni le quite nada, so pena de perder su puesto en la ciudad celeste.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">PROP\u00d3SITO DEL LIBRO\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De esta lectura del libro es evidente que el Vidente estaba influenciado por las profec\u00edas de Daniel m\u00e1s que por cualquier otro libro. Daniel fue escrito con el objeto de confortar a los jud\u00edos bajo la cruel persecuci\u00f3n de Ant\u00edoco Epifanio. El Vidente en el Apocalipsis ten\u00eda un prop\u00f3sito similar. Los cristianos eran perseguidos furiosamente en el reino de Domiciano. El peligro de apostas\u00eda era grande. Los falsos profetas anduvieron tratando de seducir al pueblo para aceptar las pr\u00e1cticas paganas y tomar parte en el culto al C\u00e9sar. El Vidente insta a sus cristianos a permanecer fieles a su fe y enfrentar sus problemas con fortaleza. \u00c9l los anima con la promesa de una recompensa amplia y r\u00e1pida. \u00c9l les asegura que la Venida triunfante de Cristo est\u00e1 a las puertas. Tanto al principio como al final de su libro el Vidente es muy enf\u00e1tico dici\u00e9ndole a su pueblo que la hora de la victoria est\u00e1 cercana. \u00c9l comienza diciendo: \u00abBendito es el que. . . guarde lo escrito en ella; pues el tiempo est\u00e1 cerca\u00bb (1, 3). \u00c9l cierra sus visiones con las palabras pat\u00e9ticas: \u00abEl que da testimonio de estas cosas dice: Seguro que s\u00ed, vengo pronto: Am\u00e9n. Ven, Se\u00f1or Jes\u00fas\u00bb. Con la venida de Cristo ser\u00e1n vengadas las penas de los cristianos. Sus opresores ser\u00e1n entregados al juicio y a los tormentos eternos. Los m\u00e1rtires que han ca\u00eddo resucitar\u00e1n, de modo que ellos puedan compartir los placeres del reinado de Cristo, el milenio. Aunque esto no es sino un preludio a la bienaventuranza eterna que sigue despu\u00e9s de la resurrecci\u00f3n general.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es un art\u00edculo de fe que Cristo retornar\u00e1 al final de los tiempos a juzgar a vivos y muertos. Pero el tiempo de su segundo advenimiento es desconocido. \u00abPero de ese d\u00eda y hora nadie sabe, no, ni los \u00e1ngeles del cielo, sino s\u00f3lo el Padre\u00bb (Mt. 24, 36). Aparecer\u00eda, y es sostenido as\u00ed por muchos que los cristianos de la edad Apost\u00f3lica esperaron que Cristo volver\u00eda durante su propia vida o generaci\u00f3n. Este parece ser el significado m\u00e1s obvio de varios pasajes ambos en las Ep\u00edstolas y Evangelios (cf. Juan 21, 21-23, Tes. 4, 13-18). Los cristianos de Asia Menor y el Vidente con ellos, parecen haber compartido esta expectativa enga\u00f1osa. Su esperanza equivocada, sin embargo, no afect\u00f3 la integridad de su fe en la parte esencial de la dogma. Su visi\u00f3n de un periodo milenario de felicidad corp\u00f3rea era igualmente err\u00f3neo. La Iglesia ha desechado totalmente la doctrina de un milenio anterior a la resurrecci\u00f3n. San Agust\u00edn ha sido quiz\u00e1s quien m\u00e1s que ning\u00fan otro ha ayudado a librar la Iglesia de todas las imaginaciones crudas como referidas a sus placeres. \u00c9l explic\u00f3 el milenio aleg\u00f3ricamente y lo aplic\u00f3 a la Iglesia de Cristo en tierra. Con la fundaci\u00f3n de la Iglesia el milenio empez\u00f3. La primera resurrecci\u00f3n es la resurrecci\u00f3n espiritual del alma del pecado (De Civ. Dei Lib. XX). As\u00ed el n\u00famero 1,000 debe ser tomado indefinidamente.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">ESTRUCTURA DEL LIBRO Y SU COMPOSICI\u00d3N LITERARIA\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La estructura del Apocalipsis requiere una divisi\u00f3n en tres partes.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La primera parte comprende las siete cartas de exhortaci\u00f3n. La segunda tiene como idea principal la sabidur\u00eda de Cristo. Es simbolizada por el libro con siete sellos. En \u00e9l est\u00e1n escritos los decretos eternos de Dios tocante al fin del mundo y a la victoria final del bien sobre el mal. Nadie excepto Jes\u00fas, el cordero degollado por los pecados del mundo, es digno de romper los sellos y leer su contenido.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La segunda parte describe el poder de Cristo sobre Satan\u00e1s y su reino. El cordero derrota el drag\u00f3n y la bestia. Esta idea se desarrolla en un drama de cinco actos. En cinco escenas sucesivas vemos ante nosotros la batalla, la ca\u00edda de Babilonia la ramera, la victoria y la bienaventuranza final.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La tercera parte es no s\u00f3lo la m\u00e1s importante, sino tambi\u00e9n la mejor lograda desde un punto de vista literario. El drama del cordero contiene varios pensamientos bellos de valor duradero. El cordero, simbolizando afabilidad y pureza, conquista la bestia, la personificaci\u00f3n de lujuria y crueldad. La ramera significa idolatr\u00eda. La fornicaci\u00f3n que los gobernantes y las naciones de la tierra cometen con ella significa el culto que rinden a las im\u00e1genes de C\u00e9sar y a las monedas de su poder. La segunda parte es inferior en belleza literaria. Mucho de su contenido es tomado del Antiguo Testamento, y est\u00e1 lleno de un simbolismo extravagante. El Vidente muestra un sabor imaginativo para todo lo raro y grotesco. \u00c9l se deleita describiendo langostas con pelo como de mujeres y caballos con colas como de serpientes. Hay pasajes ocasionales que revelan un sentido de belleza literaria. Dios quita la cortina del firmamento como un escriba enrolla sus pergaminos. Las estrellas caen de los cielos como higos de una higuera agitada por la tormenta (6, 12-14). En general, sin embargo el Vidente muestra m\u00e1s amor por el esplendor oriental que una apreciaci\u00f3n de verdadera belleza.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">INTERPRETACI\u00d3N\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ser\u00eda igualmente fatigoso e in\u00fatil enumerar a\u00fan las aplicaciones m\u00e1s prominentes hechas del Apocalipsis. El odio racial y el rencor religioso han encontrado en todas las \u00e9pocas en su visi\u00f3n materia muy conveniente y satisfactoria. Personas tales como Mahoma, el Papa, Napole\u00f3n, etc., han sido identificadas a su tiempo con la bestia y la ramera. Particularmente para los \u00abreformadores\u00bb el Apocalipsis era una cantera inagotable de d\u00f3nde extraer invectivas que podr\u00edan lanzar entonces contra la jerarqu\u00eda romana. Las siete colinas de Roma, las t\u00fanicas de color escarlatas de los cardenales, y los abusos infortunados de la corte papal provocaron una aplicaci\u00f3n f\u00e1cil y tentadora. Gracias a la investigaci\u00f3n paciente y activa de estudiosos, la interpretaci\u00f3n del Apocalipsis ha sido transferida a un campo libre de \u00abodium theologicum\u00bb. Pero entonces el significado del Vidente es determinado por las reglas de ex\u00e9gesis com\u00fan. Aparte de la resurrecci\u00f3n, el milenio, y las plagas que preceden la consumaci\u00f3n final, ellos ven en sus visiones una referencia a los acontecimientos principales de su \u00e9poca. Su m\u00e9todo de interpretaci\u00f3n puede llamarse hist\u00f3rico comparado con la aplicaci\u00f3n teol\u00f3gica y pol\u00edtica de edades anteriores. La clave para los misterios del libro la encuentran en 17, 8-14. Pues as\u00ed dice al Vidente: \u00abEl que pueda entender que entienda.\u00bb\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La bestia del mar que hab\u00eda recibido plenitud de poder del drag\u00f3n, o Satan\u00e1s, es el Imperio romano, o m\u00e1s bien, C\u00e9sar, su representante supremo. La imagen de la bestia con la que sus siervos son marcados es la imagen del emperador en las monedas del reino. Este parece ser el significado obvio del pasaje: que todas las transacciones comerciales, todas las compras y ventas eran imposibles si no se ten\u00eda la marca de la bestia (Ap. 13, 17). Contra esta interpretaci\u00f3n se objeta que los jud\u00edos en el tiempo de Cristo no ten\u00edan ning\u00fan escr\u00fapulo manejando dinero en el que la imagen de C\u00e9sar estaba grabada (Mt. 12, 15-22). Pero debe tenerse presente que el horror de los jud\u00edos hacia las im\u00e1genes imperiales era principalmente debido a la pol\u00edtica de Cal\u00edgula. \u00c9l confisc\u00f3 algunas de sus sinagogas, y las transformaba en templos paganos poniendo su estatua en ellos. \u00c9l incluso intent\u00f3 erigir una imagen de \u00e9l en el Templo de Jerusal\u00e9n (Jos. Ant., XVIII, viii, 2).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las siete cabezas de la bestia son siete emperadores. Cinco de ellos el Vidente dice que son ca\u00eddo. Ellos son Tiberio Augusto, Cal\u00edgula, Claudio y Ner\u00f3n. El a\u00f1o de la muerte de Ner\u00f3n es el 68 D.C. El Vidente contin\u00faa diciendo: \u00abUno es\u00bb, a saber Vespasiano, a\u00f1os 70-79 D.C; es el sexto emperador. El s\u00e9ptimo, nos dice el Vidente, \u00abno ha venido todav\u00eda, pero cuando venga, su reino ser\u00e1 corto\u00bb. As\u00ed se prev\u00e9 a Tito, qui\u00e9n rein\u00f3 apenas dos a\u00f1os (79-81). El octavo emperador es Domiciano (81-96). De \u00e9l, el Vidente tiene algo muy peculiar que decir: Lo identifica con la bestia y lo describe como aquel que \u00abera y no es, y que saldr\u00e1 del pozo sin fondo\u00bb (17, 8). En el vers\u00edculo 11 agrega: \u00abY la bestia que era y no es: ella misma tambi\u00e9n es la octava, y es de los siete, y va a la destrucci\u00f3n\u00bb. Todos esto suena como lenguaje de los or\u00e1culos. Pero la pista para su soluci\u00f3n es preparada por una creencia popular muy difundida en aquel momento. La muerte de Ner\u00f3n hab\u00eda sido atestiguada por pocos, de modo que sobre todo en el Este hab\u00eda la idea de que Ner\u00f3n todav\u00eda estaba vivo. Gentiles, jud\u00edos y cristianos estaban bajo el enga\u00f1o de que \u00e9l estaba escondi\u00e9ndose, y como se cre\u00eda normalmente, que se hab\u00eda ido con los enemigos m\u00e1s problem\u00e1ticos del imperio. De ah\u00ed que esperaban que volver\u00eda a la cabeza de un ej\u00e9rcito poderoso para vengarse de sus enemigos. La existencia de esta creencia imaginativa es un hecho hist\u00f3rico bien atestiguado. T\u00e1cito habla de \u00e9l: \u00abAchaia atque Asia falso exterrit velut Nero adventaret, vario super ejus exitu rumore eoque pluribus vivere eum fingentibus credentibusque\u00bb (Hist., II, 8). As\u00ed tambi\u00e9n \u00abDio Chrysostomus: kai nyn (alrededor del a\u00f1o 100 D.C.) eti pantes epithymousi zen oi de pleistoi kai oiontai (Orat., 21, 10,; cf. Sebo., \u00abVit. Caes\u00bb. s.v. Nero, 57, y los Or\u00e1culos de la Sibilina, V, 28-33). Por tanto, los contempor\u00e1neos del Vidente cre\u00edan que Ner\u00f3n estaba vivo y esperaban su retorno. El Vidente o bien comparti\u00f3 su creencia o la utiliz\u00f3 para su propio prop\u00f3sito. Ner\u00f3n hab\u00eda hecho un nombre para s\u00ed por su crueldad y libertinaje. Los cristianos en particular ten\u00edan razones para temerle. Bajo \u00e9l tuvo lugar la primera persecuci\u00f3n. La segunda ocurri\u00f3 bajo Domiciano. Pero diferente a la anterior, no se limit\u00f3 a Italia, sino que se extendi\u00f3 a lo largo de las provincias. Muchos cristianos fueron llevados a la muerte, otros desterrados (Eusebio, Hist. Eccl., III, 17-19). De esta manera el Vidente fue llevado a considerar Domiciano como un segundo Ner\u00f3n, \u00abNero redivivus\u00bb. De all\u00ed que lo describiera como \u00abel que era, que no, y que hab\u00eda de volver\u00bb. De ah\u00ed que lo cuenta como el octavo y al mismo tiempo le hace uno de los siete precedentes, el quinto, Ner\u00f3n. La identificaci\u00f3n de los dos emperadores era f\u00e1cil de hacer pues incluso autores paganos llamaron a Domiciano un segundo Ner\u00f3n (calvus Nero, Juvenal. IV, 38). La creencia popular acerca de la muerte de Ner\u00f3n y su retorno parece ser referida tambi\u00e9n en el pasaje (13, 3): \u00abY yo vi uno de sus cabezas como si fuera cortada hasta la muerte: y su herida de muerte fue sanada.\u00bb\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los diez cuernos son explicados com\u00fanmente como los gobernantes vasallos bajo la supremac\u00eda de Roma. Son descritos como reyes (basileis), en un sentido m\u00e1s amplio, pues ellos no son reyes verdaderos, sino que recibieron poder para gobernar con la bestia. Su poder, adem\u00e1s, es apenas para una hora, significando su corta duraci\u00f3n e inestabilidad (17, 17). El Vidente ha marcado la bestia con el n\u00famero 666. Su prop\u00f3sito era que por este n\u00famero la gente lo conociera. El que entienda, que cuente el n\u00famero de la bestia. Porque es el n\u00famero de un hombre: y su n\u00famero es seiscientos y sesenta y seis. Un n\u00famero humano, es decir inteligible por las reglas comunes de investigaci\u00f3n. Nosotros tenemos aqu\u00ed un caso jud\u00edo de gematr\u00eda. Su objeto es ocultar un nombre sustituy\u00e9ndolo con una cifra de igual valor num\u00e9rico a las letras que lo componen. Por mucho tiempo int\u00e9rpretes intentaron descifrar el n\u00famero 666 por medio del alfabeto griego, por ej., Ireneo, \u00abAdv. Haer\u00bb., V, 33. Sus esfuerzos no han dado ning\u00fan resultado satisfactorio. El \u00e9xito mejor ha sido obtenido usando el alfabeto hebreo. Muchos estudiosos han llegado a la conclusi\u00f3n de que su significado es Ner\u00f3n. Pues cuando el nombre que \u00abC\u00e9sar Ner\u00f3n\u00bb es deletreado con letras hebreas, da la cifra 666.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La segunda bestia, la de la tierra, el seudoprofeta cuyo oficio era ayudar a la bestia del mar, probablemente significa el trabajo de seducci\u00f3n continuado por los cristianos ap\u00f3statas. Ellos se dedicaron a hacer que sus compa\u00f1eros cristianos adoptasen las pr\u00e1cticas paganas y se sometiesen al culto del C\u00e9sar. Parece que no son los Nicola\u00edtas de las siete Ep\u00edstolas. Porque ellos son comparados all\u00ed a Balaam y Jezabel que seducen los Israelitas a la idolatr\u00eda y fornicaci\u00f3n. La mujer con dolores de parto es una personificaci\u00f3n de la sinagoga o la iglesia. Su primog\u00e9nito es Cristo, su otra descendencia es la comunidad de los creyentes.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En esta interpretaci\u00f3n, de la que hemos dado un resumen, hay dos dificultades:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la enumeraci\u00f3n de los emperadores tres son pasados por alto, Galba, Otto, y Vitelio. Pero esta omisi\u00f3n puede ser explicada por la brevedad de sus reinos. Cada uno de los tres rein\u00f3 apenas unos meses.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Tradici\u00f3n ubica el Apocalipsis en el reino de Domiciano. Pero seg\u00fan el c\u00f3mputo dado antes, el Vidente mismo ubica su obra en el reino de Vespasiano. Pues si este c\u00f3mputo fuera correcto, Vespasiano es el emperador a quien \u00e9l designa como \u00abel que es\u00bb. A esta objeci\u00f3n, sin embargo, puede contestarse que era la costumbre de escritores apocal\u00edpticos, por ej., Daniel, Enoc, y los libros Sibilinos, lanzar sus visiones en la forma de profec\u00edas y darles la apariencia de ser la obra de una fecha m\u00e1s temprana. Ning\u00fan fraude literario se pretend\u00eda con ello. Era meramente un estilo peculiar de escritura adoptado como m\u00e1s adecuado al asunto. El Vidente del Apocalipsis sigue esta pr\u00e1ctica. Aunque realmente desterrado en Patmos en el reino de Domiciano, despu\u00e9s de la destrucci\u00f3n de Jerusal\u00e9n, \u00e9l escribi\u00f3 como si \u00e9l hubiera estado all\u00ed y visto sus visiones en el reino de Vespasiano quiz\u00e1 cuando el templo todav\u00eda exist\u00eda. Cf. 2, 1. 2.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">C. VAN DEN BIESEN<br \/>\nTranscrito por Michael C. Tinkler<br \/>\nTraducido por Miguel Angel Godoy, Pbro.\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El Apocalipsis, del verbo \u00abapokalypto\u00bb, revelar, es el nombre dado al \u00faltimo libro de la Biblia. Tambi\u00e9n se le llama libro de la Revelaci\u00f3n. Aunque es una obra cristiana, el Apocalipsis pertenece a una clase de literatura que tiene que ver con temas escatol\u00f3gicos, muy en boga entre los jud\u00edos del siglo I a. 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