{"id":25746,"date":"2016-02-05T17:24:42","date_gmt":"2016-02-05T22:24:42","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/libros-de-los-macabeos\/"},"modified":"2016-02-05T17:24:42","modified_gmt":"2016-02-05T22:24:42","slug":"libros-de-los-macabeos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/libros-de-los-macabeos\/","title":{"rendered":"LIBROS DE LOS MACABEOS"},"content":{"rendered":"<p><p style=\"text-align: justify;\">T\u00edtulo de cuatro libros de los que s\u00f3lo el primero y el segundo son considerados can\u00f3nicos por la Iglesia; el tercero y el cuarto son ap\u00f3crifos, como consideran los protestantes a los cuatro. Los dos primeros han sido llamados as\u00ed porque tratan de la historia de la rebeli\u00f3n de los Macabeos; el cuarto porque habla de los m\u00e1rtires Macabeos. El tercero, que no tiene relaci\u00f3n alguna con el periodo Macabeo, sin duda debe su nombre al hecho de que, como los otros, trata de una persecuci\u00f3n de los jud\u00edos. Para la canonicidad de I y II Mac., ver Canon del Antiguo Testamento.\n<\/p>\n<h2>Contenido<\/h2>\n<ul>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-1\">1 Libro Primero de los Macabeos<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-2\">2 Libro Segundo de los Macabeos<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-3\">3 Libros Tercero y Cuarto de los Macabeos<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-4\">4 Bibliograf\u00eda<\/li>\n<\/ul>\n<h2>Libro Primero de los Macabeos<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">(Makkabaion A; Liber Primus Machabeorum)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Contenido<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Primer Libro de los Macabeos es una historia de la lucha del pueblo jud\u00edo por la libertad religiosa y pol\u00edtica bajo la direcci\u00f3n de la familia Macabeo, con Judas Macabeo como figura central. Despu\u00e9s de una breve introducci\u00f3n (1,3-9) explicando como los jud\u00edos pasaron de la dominaci\u00f3n persa a la de los Sele\u00facidas, relata las causas de la sublevaci\u00f3n dirigida por Matat\u00edas y los detalles de la revuelta hasta su muerte (1,10-2); las gloriosas haza\u00f1as y heroica muerte de Judas Macabeo (3-9,22); la historia del exitoso liderazgo de Jonat\u00e1n (9,23-12), y de la sabia administraci\u00f3n de Sim\u00f3n (13-16,17). Concluye (16,18-24) con una breve menci\u00f3n de las dificultades que acompa\u00f1aron la accesi\u00f3n de Juan Hircano y con un corto resumen de su reinado (ver MACABEOS, LOS). El libro cubre as\u00ed el periodo entre los a\u00f1os 175 y 135 antes de Cristo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Car\u00e1cter<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La narraci\u00f3n tanto en estilo como en forma est\u00e1 construida al modo de los primeros libros hist\u00f3ricos del Antiguo Testamento. El estilo es habitualmente simple, aunque a veces se hace elocuente e incluso po\u00e9tico, como por ejemplo, en la lamentaci\u00f3n de Matat\u00edas por los infortunios del pueblo y la profanaci\u00f3n del Templo (2,7-13), o en el paneg\u00edrico de Judas Macabeo (3,1-9), o incluso en la descripci\u00f3n de la paz y prosperidad del pueblo tras los largos a\u00f1os de guerra y sufrimiento (14,4-15). El tono es tranquilo y objetivo, absteni\u00e9ndose el autor, por lo general, de cualquier comentario directo sobre los hechos que est\u00e1 narrando. Los acontecimientos m\u00e1s importantes son fechados cuidadosamente seg\u00fan la era sele\u00facida, que comienza en el oto\u00f1o del 312 a. C. Debe se\u00f1alarse, sin embargo, que el autor comienza el a\u00f1o en primavera (el mes de Nis\u00e1n), mientras que el autor de II Mac. lo comienza en oto\u00f1o (el mes de Tishri). Por esta diferencia algunos de los acontecimientos son fechados en el segundo libro un a\u00f1o despu\u00e9s que en el primero. (Cf. Patrizzi, \u201cDe Consensu Utriusque Libri Mach.\u201d, 27 y s.; Sch\u00fcrer, \u201cHist. of the Jewish People\u201d, I, I, 36 y s.)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Idioma original<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El texto del que proceden todas las traducciones es el griego de los Setenta. Pero hay pocas dudas de que la versi\u00f3n de los Setenta es a su vez una traducci\u00f3n de un original hebreo o arameo, con probabilidades a favor del hebreo. No s\u00f3lo es decididamente hebrea (o aramea) la estructura de las frases; sino que muchas palabras y expresiones son traducciones literales  del idioma hebreo (vg.: 1, 4,15,16,44; 2, 19,42,48; 5, 37,40; etc.). Esas peculiaridades apenas pueden explicarse suponiendo que el autor era poco versado en griego, pues diversos ejemplos muestran que estaba familiarizado con los detalles del idioma. Por otro lado, hay expresiones inexactas y oscuridades que pueden explicarse s\u00f3lo por la suposici\u00f3n de una traducci\u00f3n imperfecta o una mala interpretaci\u00f3n de un original hebreo (vg. 1, 16,28; 4, 19,24; 11, 28; 14, 5 ). La evidencia interna est\u00e1 confirmada por el testimonio de San Jer\u00f3nimo y Or\u00edgenes. El primero escribe que vio el libro en hebreo: \u201cMacchabeorum  primum librum Hebraicum reperi\u201d (Prol. Galeat.). Como no hay base para suponer que se refiera a una traducci\u00f3n, y como no es probable que haya aplicado el t\u00e9rmino hebreo a un texto arameo, su testimonio habla fuertemente a favor de un original hebreo y en contra del arameo. Or\u00edgenes afirma (Eusebio, \u201cHist. Eccl.\u201d, 6,25) que el t\u00edtulo del libro era Sarbeth Sarbane el, o m\u00e1s correctamente, Sarbeth Sarbanaiel . Aunque el significado de este t\u00edtulo es incierto (se han propuesto diversas explicaciones, especialmente de la primera versi\u00f3n), es claramente hebreo o arameo. El fragmento de un texto hebreo publicado por Chwolson en 1896, y m\u00e1s tarde de nuevo por Schweitzer, tiene poco derecho a ser considerado parte del original.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Autor y fecha de composici\u00f3n<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No se han podido encontrar datos ni en el propio libro ni en escritores posteriores que nos proporcionen una pista sobre la persona del autor. En realidad se han mencionado nombres, pero en conjeturas sin fundamento. Que era nativo de Palestina es evidente por el idioma en que escribe y por el perfecto conocimiento que ten\u00eda de la geograf\u00eda de Palestina. Aunque raramente expresa sus propios sentimientos, el esp\u00edritu que impregna su obra prueba que era profundamente religioso, celoso de la Ley, y totalmente en sinton\u00eda con el movimiento macabeo y sus dirigentes. Sin embargo, por extra\u00f1o que parezca, evita estudiadamente el uso de las palabras \u201cDios\u201d y \u201cSe\u00f1or\u201d (esto en el mejor texto griego, en el texto ordinario\u201dDios\u201d se encuentra una vez, y \u201cSe\u00f1or\u201d tres veces; en la Vulgata ambas aparecen repetidamente). Pero esto se debe probablemente a reverencia  para con el Dios de Jacob, Yahweh y Adonai, puesto que a menudo utiliza los equivalentes \u201ccielo\u201d, \u201cT\u00fa\u201do \u201c\u00c9l\u201d. No hay absolutamente ninguna base para la opini\u00f3n, mantenida por algunos estudiosos modernos, de que fuera un saduceo. No hace, es verdad, menci\u00f3n de los indignos sumos sacerdotes, Jas\u00f3n y Menelao; pero como menciona al no menos indigno Alcimo, y eso en los t\u00e9rminos m\u00e1s severos, no se puede decir que desee excusar a la clase sacerdotal.Los \u00faltimos vers\u00edculos muestran que el libro no puede haber sido escrito hasta un tiempo despu\u00e9s del comienzo del reinado de Juan Hircano (135-105 a.C.), pues mencionan su accesi\u00f3n al trono y algunos de los actos de su administraci\u00f3n. Se admite generalmente que la \u00faltima fecha posible debe ser anterior al 63 a.C., a\u00f1o de la ocupaci\u00f3n de Jerusal\u00e9n por Pompeyo, pero hay alguna discrepancia al establecer la fecha aproximadamente exacta. Si se puede fechar tan pronto como el reinado de Hircano depende del significado del vers\u00edculo final, \u201cEstos [los Hechos de Hircano] est\u00e1n escritos en los Anales de su pontificado, desde el momento (xx xx, \u201cex quo\u201d) en que fue hecho sumo sacerdote despu\u00e9s de su padre\u201d. Muchos lo entienden como que indica que Hircano estaba vivo entonces, y \u00e9sta parece ser la interpretaci\u00f3n m\u00e1s natural. Otros, sin embargo, lo toman como queriendo decir que Hircano ya estaba muerto. En este \u00faltimo supuesto, la composici\u00f3n de la obra debe haber seguido muy de cerca la muerte de este gobernante. Pues no s\u00f3lo el v\u00edvido car\u00e1cter de la narraci\u00f3n sugiere un corto periodo tras los acontecimientos, sino que la ausencia de incluso la m\u00e1s ligera alusi\u00f3n a los acontecimientos posteriores a la muerte de Hircano y, en particular, a la conducta de sus dos sucesores que suscitaron el odio popular contra los Macabeos, hace improbable una fecha muy posterior. La fecha estar\u00eda, por tanto, en cualquier caso, dentro de los \u00faltimos a\u00f1os del Siglo II a. C.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Historicidad<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el Siglo XVIII los dos hermanos E.F. y G. Wernsdorf intentaron desacreditar I Mac., pero con poco \u00e9xito. Los estudiosos modernos de todas las escuelas, incluso las m\u00e1s extremas, admiten que el libro es un documento hist\u00f3rico del m\u00e1s alto valor. \u201cCon respecto al valor hist\u00f3rico de I Mac.\u201d dice Cornill (Einl.,3\u00aa ed.,265) \u201cno hay sino una voz; en \u00e9l poseemos una fuente de muy primer orden, un relato absolutamente de confianza de una de las \u00e9pocas m\u00e1s importantes en la historia del pueblo jud\u00edo.\u201d La exactitud de algunos detalles menores relativos a las naciones extranjeras ha sido, sin embargo, negada. El autor se equivoca, se dice, cuando afirma que Alejandro Magno dividi\u00f3 su imperio entre sus generales (1,7), o cuando habla de los espartanos como parientes de los jud\u00edos (12, 6,7,21); es inexacto en varios pormenores respecto a los romanos (8,1s. ); exagera el n\u00famero de elefantes en la batalla de Magnesia (8,6) y algunas otras cifras (vg.:5,34; 6, 30,37; 11, 45,48). Pero el autor no puede ser acusado de todas las inexactitudes y exageraciones que puedan contenerse en 8,1-16. Aqu\u00ed meramente consigna los informes, inexactos y exagerados, sin duda, en algunos aspectos, que hab\u00edan llegado a Judas Macabeo. Lo mismo es verdad respecto de la afirmaci\u00f3n referente al parentesco de los espartanos con los jud\u00edos. El autor meramente reproduce la carta de Jonat\u00e1n a los espartanos, y la escrita al sumo sacerdote On\u00edas I por Ario.Cuando un escritor simplemente informa de las palabras de otros, s\u00f3lo se le puede achacar un error cuando reproduce inexactamente sus afirmaciones. El aserto de que Alejandro dividi\u00f3 su imperio entre sus generales (ha de entenderse a la luz de los vv. 9 y 10, donde se dice que ellos \u201cse hicieron  a s\u00ed mismos reyes&#8230; y se coronaron a s\u00ed mismos despu\u00e9s de su muerte\u201d) no puede mostrarse como err\u00f3neo. Quinto Curcio, que es la autoridad para la opini\u00f3n contraria, reconoce que hubo escritores que cre\u00edan que Alejandro hizo una divisi\u00f3n de las provincias en su testamento. Como el autor de I Mac. es un historiador cuidadoso y escribi\u00f3 aproximadamente un siglo y medio antes que Quinto Curcio, merece m\u00e1s cr\u00e9dito que \u00e9ste, incluso si no es apoyado por otros autores. Respecto a las exageraciones de cifras en algunos casos, en lo que no sea error de copistas, debe recordarse que los autores antiguos, tanto sagrados como profanos, frecuentemente no dan cifras absolutas, sino estimadas o n\u00fameros popularmente aceptados. No se puede esperar razonablemente que haya cifras exactas en un relato de una insurrecci\u00f3n popular, como la de Antioco (11, 45,48) porque no pueden determinarse. Lo mismo era a menudo el caso con respecto a la potencia de las fuerzas enemigas y al n\u00famero de enemigos muertos en la batalla. Un cl\u00e1usula subordinada, tal como \u201cse inform\u00f3\u201d, deber\u00eda a\u00f1adirse en estos casos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Fuentes<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Que el autor utiliz\u00f3 fuentes escritas hasta cierto punto se atestigua por los documentos que cita (8, 23-32; 10, 3-6, 18-20, 25-45; 11, 30-37; 12, 6-23; etc.) Pero hay pocas dudas de que tambi\u00e9n obtuvo la mayor parte de otros asuntos de registros escritos de los acontecimientos, siendo la tradici\u00f3n oral insuficiente para justificar los muchos y minuciosos detalles; hay todas las razones para pensar que tales registros exist\u00edan para los hechos de Jonat\u00e1n y Sim\u00f3n tanto como para los de Judas (9,22) y de Juan Hircano (16,23-24). Para la \u00faltima parte puede haber contado con los recuerdos de contempor\u00e1neos m\u00e1s viejos, o incluso basarse en los suyos propios.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Texto griego y versiones antiguas<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La traducci\u00f3n griega fue probablemente hecha poco despu\u00e9s de que se escribiera el libro. El texto se encuentra en tres c\u00f3dices de escritura uncial, a saber el Sina\u00edtico, el Alejandrino y el V\u00e9neto, y en 16 manuscritos de escritura cursiva. El textus receptus es el de la edici\u00f3n sixtina, obtenido del C\u00f3dice V\u00e9neto y de algunos cursivos. Las mejores ediciones son las de Fritzsche (\u201cLibri Apocryphi V.T:\u201d, Leipzig, 1871, 203 y ss.) y de Swete (O.T. in Greek\u201d, Cambridge, 1905, III, 594 y ss.), ambas basadas en el C\u00f3dice Alejandrino. La antigua versi\u00f3n latina de la Vulgata es la de Itala, probablemente no retocada por San Jer\u00f3nimo. Parte de una versi\u00f3n a\u00fan m\u00e1s antigua, o m\u00e1s bien una recensi\u00f3n (caps. 1-12), fue editada por Sabatier (Biblior. Sacror. Latinae Versiones Antiquae, II,1017 y ss.), el texto completo de la cual fue descubierto recientemente en un manuscrito en Madrid. Existen dos versiones sir\u00edacas: la de Peshitto, que sigue el texto griego de la recensi\u00f3n de Luciano, y otra publicada por Ceriani (Translatio Syra photolithographice edita\u201d, Mil\u00e1n, 1876,592-615) que reproduce el texto griego ordinario.\n<\/p>\n<h2>Libro Segundo de los Macabeos<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">(Makkabaion B, Liber Secundus Machabaeorum )\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Contenido<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Segundo Libro de los Macabeos no es, como su nombre puede sugerir, una continuaci\u00f3n del Primero, sino que cubre parte del mismo campo. El libro propiamente dicho (2, 20-15, 40) est\u00e1 precedido por dos cartas de los jud\u00edos de Jerusal\u00e9n a sus correligionarios egipcios (1, 1-2, 19). La primera (1,1-10a) fechada en el a\u00f1o 188 de la era sele\u00facida (esto es, 124 a. C.) m\u00e1s all\u00e1 de expresiones de buena voluntad y una alusi\u00f3n a una carta anterior, no contiene m\u00e1s que una invitaci\u00f3n a los jud\u00edos de Egipto  a celebrar la Fiesta de la Dedicaci\u00f3n del Templo (instituida para conmemorar su nueva dedicaci\u00f3n, I Mac.4,59; II Mac.10,8). La segunda (1,10b-2,19) que no lleva fecha, es del \u201csenado\u201d (gerousia) y Judas (Macabeo) a Arist\u00f3bulo, el preceptor o consejero de Ptolomeo (D.V. Ptolomeo) (Filom\u00e9tor), y a los jud\u00edos de Egipto. Informa a los jud\u00edos egipcios de la muerte de Antioco (Epifanes) cuando intentaba robar el templo de Nanea, y les invita a unirse a sus hermanos palestinos en la celebraci\u00f3n de las fiestas de la Dedicaci\u00f3n y de la Recuperaci\u00f3n del Fuego Sagrado. Se cuenta entonces la historia de la recuperaci\u00f3n del fuego sagrado, y en relaci\u00f3n con ella la historia de la ocultaci\u00f3n por el profeta Jerem\u00edas del tabern\u00e1culo, el arca y el altar de incienso. Despu\u00e9s de una oferta de enviar copias de los libros que Judas hab\u00eda recogido a ejemplo de Nehem\u00edas, repite la invitaci\u00f3n a celebrar las dos fiestas, y concluye con la esperanza de que los dispersos de Israel puedan pronto reunirse juntos en la Tierra Santa.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El libro propiamente dicho comienza con un elaborado prefacio (2,20-33) en el que el autor despu\u00e9s de mencionar que su obra es un compendio de la m\u00e1s amplia historia en cinco libros de Jas\u00f3n de Cirene declara su motivaci\u00f3n al escribir el libro, y comenta las respectivas tareas del historiador y el compendiador. La primera parte del libro (3-4,6) relata el intento de Heliodoro, primer ministro de Seleuco IV (187-175 a.C.) de robar los tesoros del Templo a instigaci\u00f3n de un cierto Sim\u00f3n, y los problemas causados por este individuo a On\u00edas III. El resto del libro es la historia de la rebeli\u00f3n de los Macabeos hasta la muerte de Nicanor (161 a.C.) y por tanto se corresponde con I Mac. 1,11-7,50. La secci\u00f3n 4,7-10,9 trata del reinado de Antioco Epifanes (I Mac. 1,11-6,16) mientras que la secci\u00f3n 10,10-15,37 registra los acontecimientos de los reinados de Antioco Eupator y Demetrio I (I Mac.6,17-7,50) II Mac. cubre as\u00ed un periodo de s\u00f3lo quince a\u00f1os, del 176 al 161 a. C. Pero mientras que su campo es m\u00e1s estrecho, la narraci\u00f3n es m\u00e1s abundante en detalles que I Mac., y suministra muchos pormenores, por ejemplo, nombres de personas que no se encuentran en el Primer Libro.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Prop\u00f3sito y car\u00e1cter<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al comparar los dos libros de los Macabeos se ve claramente que el autor del Segundo no escribe, como el autor del Primero, meramente historia para informar a sus lectores de los agitados acontecimientos del periodo que est\u00e1 tratando. Escribe historia con vistas a la instrucci\u00f3n y edificaci\u00f3n. Su primer prop\u00f3sito es exaltar el Templo de Jerusal\u00e9n como centro del culto jud\u00edo. Esto se hace patente en los esfuerzos que hace para ensalzar en toda ocasi\u00f3n su dignidad y santidad. Es \u201cel gran templo\u201d (2,20), \u201cel m\u00e1s renombrado\u201d y \u201cel m\u00e1s santo de todo el mundo\u201d (2,23; 5,15), \u201cel magno y santo templo\u201d (14,31); incluso los pr\u00edncipes gentiles lo estimaban digno de honor y le glorificaban con grandes dones (3,2-3; 5,16; 13,23); la preocupaci\u00f3n de los jud\u00edos en \u00e9poca de peligro era m\u00e1s por la santidad del Templo que por sus mujeres e hijos (15,18), Dios lo protege mediante milagrosas intervenciones (3; 14,31 y ss.) y castiga a los culpables de sacrilegio contra \u00e9l. (3,24 y ss.; 9,16; 13,6-8; 14,31 y ss.; 15,32); si \u00c9l ha permitido que sea profanado, fue por los pecados de los jud\u00edos (5,17-20). Es con este designio, sin duda, que las dos cartas, que de otro modo no tienen relaci\u00f3n con el libro, fueron antepuestas a \u00e9l. El autor aparentemente destin\u00f3 su obra especialmente a los jud\u00edos de la Di\u00e1spora, y m\u00e1s particularmente a los de Egipto, donde un templo cism\u00e1tico hab\u00eda sido erigido en Leont\u00f3polis hacia 160 a.C. El segundo prop\u00f3sito del autor es exhortar a los jud\u00edos a la fidelidad a la Ley, inculc\u00e1ndoles que Dios a\u00fan tiene presente Su alianza, y que no les abandona salvo que primero ellos lo abandonen a \u00c9l; las tribulaciones que soportan son un castigo por su infidelidad y cesar\u00e1n cuando se arrepientan (4,17; 5,17,19; 6,13,15,16; 7,32,33,37,38; 8,5,36; 14,15; 15,23,24). A la diferencia de prop\u00f3sito corresponde una diferencia de tono y m\u00e9todo. El autor no est\u00e1 satisfecho con relatar meramente hechos, sino que comenta libremente sobre personas y acciones, distribuyendo los elogios o condenas que puedan merecer cuando se les juzga desde el punto de vista de un verdadero israelita. La intervenci\u00f3n sobrenatural a favor de los jud\u00edos es subrayada. El estilo es ret\u00f3rico, los datos son comparativamente  escasos. Como se ha se\u00f1alado, la cronolog\u00eda de II Mac. difiere ligeramente de la de I Mac.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Autor y fecha<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2 Mac. es, como se ha dicho, un compendio de una obra m\u00e1s extensa de un tal Jas\u00f3n de Cirene. Nada m\u00e1s se sabe de este Jas\u00f3n excepto que, juzgando por su exacto conocimiento geogr\u00e1fico, debe haber vivido alg\u00fan tiempo en Palestina. El autor del compendio es desconocido. De la prominencia que da a la doctrina de la resurrecci\u00f3n de los muertos, se ha inferido que era un fariseo. Algunos incluso han mantenido que su libro era un escrito del partido fariseo. Esto \u00faltimo es, como m\u00ednimo, una afirmaci\u00f3n sin base.  II Mac. no habla m\u00e1s severamente de Alcimo que I Mac., y el hecho de que mencione a los sumos sacerdotes, Jas\u00f3n y Menelao, por sus nombres no prueba que sea un escrito del partido fariseo m\u00e1s que la omisi\u00f3n de los mismos en I Mac. prueba que sea un producto saduceo. Jas\u00f3n debe haber acabado su obra poco despu\u00e9s de la muerte de Nicanor, y antes del desastre sobrevenido a Judas Macabeo, cuando no s\u00f3lo omite aludir a la muerte de este h\u00e9roe, sino que hace la afirmaci\u00f3n, que ser\u00eda palpablemente falsa si se hubiera escrito m\u00e1s tarde, que despu\u00e9s de la muerte de Nicanor Jerusal\u00e9n permaneci\u00f3 siempre en poder de los jud\u00edos (15,38). El compendio no puede haber sido escrito antes de la fecha de la primera carta, que es 124 a.C.Respecto a la fecha exacta hay gran divergencia. No puede en cualquier caso ser muy posterior, ya que la demanda de una forma abreviada de la historia de Jas\u00f3n, a la que el autor alude en el prefacio (2,25-26), debe haberse suscitado en un periodo razonablemente corto tras la publicaci\u00f3n de esa obra. La segunda carta debe haber sido escrita poco despu\u00e9s de la muerte de Antioco, antes de que las circunstancias exactas relativas a la misma hayan sido conocidas en Jerusal\u00e9n, por tanto hacia el 163 a.C. Que el Antioco all\u00ed mencionado es Antioco IV y no Antioco III, como muchos comentaristas cat\u00f3licos sostienen, est\u00e1 claro por el hecho de que su muerte se pone en relaci\u00f3n con la celebraci\u00f3n de la Fiesta de la Dedicaci\u00f3n, y que se le presenta como enemigo de los jud\u00edos, lo que no es verdad en el caso de Antioco III.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Idioma original<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las dos cartas que fueron dirigidas a los jud\u00edos de Egipto, que sab\u00edan poco o nada de hebreo o arameo, fueron con toda probabilidad escritas en griego. Que el libro propiamente dicho fue compuesto en el mismo idioma, es evidente por su estilo, como ya San Jer\u00f3nimo se\u00f1al\u00f3 (Prol. Gal.) Los hebra\u00edsmos son menos de los que podr\u00eda esperarse teniendo en cuenta el asunto, mientras que los modismos y las construcciones griegas son muy numerosos. El origen helen\u00edstico de Jas\u00f3n, y la ausencia en el compendio de signos que indiquen que es una traducci\u00f3n, son suficientes para probar que tambi\u00e9n se escribi\u00f3 en griego.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Historicidad<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Segundo Libro de los Macabeos est\u00e1 considerado como un documento mucho menos hist\u00f3rico que el Primero por los estudiosos no cat\u00f3licos, aunque Niese ha salido recientemente en su defensa con firmeza. Las objeciones aducidas contra las dos cartas no tienen por qu\u00e9 preocuparnos, sin embargo, excepto en lo que afecta a su autenticidad, de la que se habla m\u00e1s adelante. Estas cartas est\u00e1n en la misma posici\u00f3n que los otros documentos citados en I y II Mac.; el autor no es por tanto responsable de la veracidad de su contenido. Podemos, entonces, admitir que la historia del fuego sagrado, tanto como la de la ocultaci\u00f3n del tabern\u00e1culo, etc., es pura leyenda, y que el relato de la muerte de Antioco dado en la segunda carta es hist\u00f3ricamente falso; el cr\u00e9dito del autor como historiador no se reduce por ello en lo m\u00e1s m\u00ednimo. Algunos estudiosos cat\u00f3licos recientes han pensado que se pueden admitir tambi\u00e9n errores en el libro propiamente dicho sin arrojar ning\u00fan descr\u00e9dito contra el compendiador, puesto que este \u00faltimo reh\u00fasa asumir la responsabilidad de la exacta veracidad de todo su contenido. Pero aunque esta opini\u00f3n puede encontrar alg\u00fan apoyo en la Vulgata (2,29), dif\u00edcilmente se puede apoyar en el texto griego. Por otro lado, no hay necesidad de recurrir a una teor\u00eda que, mientras absuelve al autor de error formal, admitir\u00eda inexactitudes reales en el libro, y disminuir\u00eda as\u00ed su valor hist\u00f3rico. Las dificultades alegadas contra \u00e9l no son tantas como para desafiar una explicaci\u00f3n satisfactoria. Algunas se basan en una falsa interpretaci\u00f3n del texto, como cuando, por ejemplo, se le atribuye la afirmaci\u00f3n de que Demetrio desembarc\u00f3 en Siria con una poderosa hueste y una flota (14,1), y se le opone as\u00ed a I Mac., 7,1, donde se dice que desembarc\u00f3 con unos pocos hombres. Otros se deben a impresiones subjetivas, como cuando se ponen en duda las apariciones sobrenaturales. La exageraci\u00f3n de las cantidades ha sido tratada en ralaci\u00f3n con I Mac.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las siguientes son las principales objeciones con alg\u00fan fundamento real: (1) La campa\u00f1a de Lisias, que I Mac., 4, 26-34, sit\u00faa en el \u00faltimo a\u00f1o de Antioco Epifanes, se traslada en II Mac., 11, al reinado de Antioco Eupator; (2) Las expediciones jud\u00edas contra las tribus vecinas y las expediciones a Galilea y Galaad, descritas en I Mac.,5, como llevadas a cabo en una r\u00e1pida sucesi\u00f3n tras la nueva dedicaci\u00f3n del templo, se separan en II Mac., y se sit\u00faan en escenarios hist\u00f3ricos diferentes (8,30; 10,15-38; 12, 10-45); (3) El relato ofrecido en II Mac., 9, difiere del de I Mac.,6, respecto a la muerte de Antioco Epifanes, de quien se declara falsamente que hab\u00eda escrito una carta a los jud\u00edos; (4) La descripci\u00f3n de los martirios en 6,18-7, est\u00e1 muy exagerada, y es improbable que Antioco estuviera presente en ellosA estas objeciones se puede responder brevemente: (1) La campa\u00f1a de la que se habla en II Mac., 11, no es la misma que la relatada en I Mac., 4; (2) Los acontecimientos mencionados en 8,30 y 10,15 y ss. no son los narrados en I Mac.,5. Antes de que se pueda decir de la expedici\u00f3n a Galaad (12,10 y ss.) que est\u00e1 fuera de su escenario hist\u00f3rico apropiado, deber\u00eda probarse que I Mac. sigue invariablemente un orden cronol\u00f3gico, y que los acontecimientos agrupados en el cap.5 tuvieron lugar en r\u00e1pida sucesi\u00f3n; (3) Los dos relatos de la muerte de Antioco Epifanes difieren, es verdad, pero encajan muy bien entre s\u00ed. Considerando el car\u00e1cter de Antioco y la condici\u00f3n en la que estaba en ese momento, no es en absoluto improbable que escribiera una carta a los jud\u00edos; (4) No hay raz\u00f3n para dudar de que, a despecho de la forma ret\u00f3rica, el relato de los martirios sea sustancialmente correcto. Como el lugar donde ocurrieron es desconocido, es dif\u00edcil ver sobre qu\u00e9 base se niega la presencia de Antioco. Debe se\u00f1alarse, adem\u00e1s, que el libro revela un preciso conocimiento en multitud de peque\u00f1os detalles, y que es a menudo confirmado por Josefo, que no lo conoc\u00eda. Incluso sus detractores admiten que la primera parte es del mayor valor, y que en todo lo que se relaciona con Siria su conocimiento es amplio y minucioso. De ah\u00ed que no sea probable su culpabilidad en los grandes errores que se le imputan.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Autenticidad de las dos cartas<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aunque estas cartas tienen una clara intenci\u00f3n en el prop\u00f3sito del libro, se las ha declarado palpables falsificaciones. Nada, sin embargo, justifica tal opini\u00f3n. La evidente contradicci\u00f3n en la primera carta, que representa el cl\u00edmax de aflicci\u00f3n como experimentado bajo Demetrio II, no tiene lugar. La carta no compara los sufrimientos (padecidos) bajo Demetrio con los del pasado, sino que habla del periodo de aflicci\u00f3n en su conjunto, incluyendo la \u00e9poca de Demetrio. La leyenda del fuego sagrado, etc., no prueba nada contra el car\u00e1cter genuino de la segunda carta, salvo que se demuestre que tal leyenda no exist\u00eda en esa \u00e9poca. El falso relato de la muerte de Antioco Epifanes es m\u00e1s bien una prueba a favor de la autenticidad de la carta. Tal relato ser\u00eda bastante natural si la carta fue escrita poco despu\u00e9s de que las primeras noticias, exageradas y distorsionadas como a menudo lo son las primeras noticias, hubieran llegado a Jerusal\u00e9n. S\u00f3lo queda el as\u00ed llamado disparate de atribuir la construcci\u00f3n del Templo a Nehem\u00edas. La extrema improbabilidad de tan gran disparate por parte de un jud\u00edo ilustrado (el supuesto falsificador) deber\u00eda haber hecho vacilar a los cr\u00edticos. Nehem\u00edas dio los \u00faltimos retoques al Templo (II Esdr.,2,8; Josefo, \u201cAntiq\u201d XI, v,6) lo que justifica el uso de oikodomesas. El C\u00f3dice 125 (Mosquensis) reza oikonomesas \u201c el que ha ordenado el servicio del templo y altar\u201d; esto eliminar\u00eda toda dificultad (cf.II Esdr.10,32 y ss.; 13 y ss.)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Texto griego y versiones<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El texto griego se encuentra habitualmente en el mismo manuscrito que I Mac.; falta, sin embargo, en el C\u00f3dice Sina\u00edtico. La versi\u00f3n latina en la Vulgata es la de Itala. Una versi\u00f3n m\u00e1s antigua fue publicada por Peyron y de nuevo por Ceriani a partir del C\u00f3dice Ambrosiano. Un tercer texto latino se encuentra en el manuscrito de Madrid que contiene una antigua versi\u00f3n de I Mac. La versi\u00f3n sir\u00edaca es a menudo una par\u00e1frasis m\u00e1s que una traducci\u00f3n.\n<\/p>\n<h2>Libros Tercero y Cuarto de los Macabeos<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">III Mac. es la historia de la persecuci\u00f3n de los jud\u00edos en Egipto bajo Ptolomeo IV Filopator (222-205 a. C.) y por tanto no tiene derecho a su t\u00edtulo. Aunque la obra contiene mucho que es hist\u00f3rico, el relato es una ficci\u00f3n. IV Mac. es un tratado filos\u00f3fico judeo-estoico sobre la supremac\u00eda de la raz\u00f3n piadosa, esto es, de los principios religiosos, sobre las pasiones. El martirio de Eleazar y de los siete hermanos (II Mac., 6,18-7) se presenta como una ilustraci\u00f3n de la tesis del autor. Ni un libro ni otro tienen pretensiones de canonicidad, aunque el primero durante un tiempo recibi\u00f3 consideraci\u00f3n favorable en algunas iglesias.\n<\/p>\n<h2>Bibliograf\u00eda<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">GIGOT, Spec. Introd., I (Nueva York, 1901), 365 ss.; CORNELY, Introd., II (Par\u00eds, 1897), I, 440 ss.; KNABENBAUER, Comm. in Lib. Mach. (Par\u00eds, 1907); PATRIZZI, De Consensu Utriusq. Lib. Mach. (Roma, 1856); FR\u00d6LICH, De Fontibus Historiae Syriae in Lib. Mach. (Viena, 1746); KHELL, Auctoritas Utriusq. Lib. Mach. (Viena, 1749); HERKENNE, Die Briefe zu Beginn des Zweiten Makkab\u00e4erbuches (Friburgo, 1904); GILLET, Les Machab\u00e9es (Par\u00eds, 1880); BEURLIER in Vig. Dict. de la Bible, IV, 488 ss.; LES\u00caTRE, Introd., II (Par\u00eds, 1890); VIGOUROUX, Man. Bibl., II (Par\u00eds, 1899), 217 ss.; IDEM, La Bible et la Critique Ration., 5\u00aa ed., IV, 638 ss.; SCH\u00dcRER, Hist. of the Jewish People (Nueva York, 1891), II, iii, 6 ss.; 211 ss.; 244 ss.; FAIRWEATHER en HASTINGS, Dict. of the Bible, III, 187 ss.; NIESE, Kritik der beiden Makkab\u00e4erb\u00fccher (Berl\u00edn, 1900); GRIMM, Kurzgefasstes Exeg. Handbuch zu den Apokryphen, Fasc. 3 and 4 (Leipzig, 1853, 1857); KEIL, Comm. \u00fcber die B\u00fccher der Makkab\u00e4er (Leipzig, 1875); KAUTZSCH (AND KAMPHAUSEN), Die Apokryphen und Pseudepigraphen des A. T. (T\u00fcbingen, 1900).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Fuente<\/b>:  Bechtel, Florentine. \u00abThe Books of Machabees.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 9. New York: Robert Appleton Company, 1910.  <br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/09495a.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Francisco V\u00e1zquez\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>T\u00edtulo de cuatro libros de los que s\u00f3lo el primero y el segundo son considerados can\u00f3nicos por la Iglesia; el tercero y el cuarto son ap\u00f3crifos, como consideran los protestantes a los cuatro. Los dos primeros han sido llamados as\u00ed porque tratan de la historia de la rebeli\u00f3n de los Macabeos; el cuarto porque habla &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/libros-de-los-macabeos\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abLIBROS DE LOS MACABEOS\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-25746","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/25746","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=25746"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/25746\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=25746"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=25746"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=25746"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}