{"id":25751,"date":"2016-02-05T17:24:53","date_gmt":"2016-02-05T22:24:53","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/luis-lilio\/"},"modified":"2016-02-05T17:24:53","modified_gmt":"2016-02-05T22:24:53","slug":"luis-lilio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/luis-lilio\/","title":{"rendered":"LUIS LILIO"},"content":{"rendered":"<p><h2>Contenido<\/h2>\n<ul>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-1\">1 Su vida<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-2\">2 Reforma gregoriana del calendario\n<ul>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-3\">2.1 Desde el Primer Concilio de Nicea hasta el de Constanza<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-4\">2.2 Los Concilios de Constanza y Basilea<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-5\">2.3 Los Concilios de Letr\u00e1n y Trento<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-6\">2.4 Despu\u00e9s del Concilio de Trento<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-7\">2.5 La Bula \u00abInter Gravissimas\u00bb<\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<\/ul>\n<h2>Su vida<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Luis Lilio<\/b>, principal autor del calendario gregoriano, era natural de Ciro o Zir\u00f3 en Calabria. Su nombre era originalmente Aloigi Giglio, del cual se deriva la forma latinizada ahora utilizada. Montucla (Histoire des Math\u00e9matiques, I, 678) lo llama err\u00f3neamente Veronese, y Delambre (Histoire de l&#8217;Astronomie moderne, 1812, I, 5 y 57) lo llama Luigi Lilio Giraldi, mezclando Aloigi con Lilio Gregorio Giraldi, el autor de una obra \u00abDe Aunis et Mensibus\u00bb.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No se conoce nada de la vida de Lilio m\u00e1s all\u00e1 del hecho de que ya para 1552 era profesor de medicina en la Universidad de Perugia.  En ese a\u00f1o el cardenal Marcello Cervini (m\u00e1s tarde Papa Marcelo II) lo recomend\u00f3 para un aumento de sueldo como profesor eminente y un hombre muy estimado por toda la universidad.   Esta fecha puede explicar por qu\u00e9 Lilio no vivi\u00f3 para ver su calendario presentado treinta a\u00f1os despu\u00e9s. La declaraci\u00f3n en la \u00abHandw\u00f6rterbuch\u00bb de POggendorff, de que Lilio fue m\u00e9dico en Roma y que muri\u00f3 en 1576, aparentemente no es apoyada por investigaciones recientes.   En ese a\u00f1o (1576) su hermano Antonio, tambi\u00e9n doctor en artes y medicina, present\u00f3 su manuscrito sobre la reforma del calendario a la Curia Romana.  Antonio era probablemente muchos a\u00f1os m\u00e1s joven, ya que sobrevivi\u00f3 a la reforma y mantuvo la propiedad de los derechos de autor del nuevo calendario, hasta que, al retrasar su introducci\u00f3n, perdi\u00f3 ese privilegio, y se liber\u00f3 su impresi\u00f3n.   Se hace menci\u00f3n de un Mons. Tom\u00e1s Giglio, obispo de Sora, como primer prefecto de las comisiones papales para la reforma. Si \u00e9l era pariente de los dos hermanos, no fue culpable de favoritismo familiar, puesto que demostr\u00f3 ser un obst\u00e1culo para los planes de Aloigi.  La obra de Lilio no puede entenderse sin un conocimiento de lo que se hizo antes de \u00e9l y en qu\u00e9 forma se introdujo la reforma.\n<\/p>\n<h2>Reforma gregoriana del calendario<\/h2>\n<h3>Desde el Primer Concilio de Nicea hasta el de Constanza<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">La reforma del calendario estuvo relacionada desde el principio con los concilios generales, a saber, los de Nicea (325), de Constanza (1414-1418),  de Basilea (1431), el Quinto de Letr\u00e1n (1512-1517) y el de Trento (1545-1563).   La doble regla, adscrita al primer concilio, de que el equinoccio vernal se mantendr\u00eda el 21 de marzo, donde estaba entonces, y que la Pascua caer\u00eda el domingo despu\u00e9s de la primera luna llena de primavera, no fue respetada por todos aquellos que planearon reformas, pero la misma se respet\u00f3 estrictamente en el calendario gregoriano.  En la \u00e9poca del Primer Concilio de Nicea era bien sabido que tanto el a\u00f1o juliano como el ciclo lunar de Met\u00f3n eran demasiado largos; y sin embargo no se pod\u00eda adoptar el recurso hasta que se determinasen m\u00e1s exactamente los errores.   Este estado de conocimiento se prolong\u00f3 a lo largo de los primeros doce siglos de nuestra era, como lo atestiguan los pocos representantes de la \u00e9poca: Gregorio de Tours (544-595), Beda el Venerable (c. 673-735) y Alcuino (735-804).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se realiz\u00f3 alg\u00fan progreso durante el siglo XIII. En el \u00abComputus\u00bb del Maestro Conrado (1200) se se\u00f1al\u00f3 de nuevo el error del calendario.   Una primera aproximaci\u00f3n de su alcance fue dado casi simult\u00e1neamente por Roberto Grosseteste (Greathead, 1175-1253), canciller de Oxford y obispo de Lincoln, y por el monje escoc\u00e9s Joannes de Sacrobosco (Holywood o Halifax).   De acuerdo con el primero se deb\u00eda omitir un d\u00eda bisiesto cada 300 a\u00f1os; de acuerdo al \u00faltimo 288 a\u00f1os julianos eran muy largos por s\u00f3lo un d\u00eda, y 19 a\u00f1os julianos eran una y un tercio de horas m\u00e1s corto que el ciclo lunar.  Mientras que el \u00faltimo error se calcula correctamente, los otros dos n\u00fameros 300 y 288 deben ser sustituidos por 128. El fraile franciscano Roger Bacon de Ilchester (1214-1294), basando sus puntos de vista sobre Grosseteste, recomend\u00f3 al Papa una serie de reformas, sobre cuyos m\u00e9ritos no decidi\u00f3.   Campano (entre 1261 y 1264) le hizo a Urbano IV la propuesta espec\u00edfica de reemplazar el ciclo lunar de 19 a\u00f1os por otros dos de 30 y 304 a\u00f1os. El paso m\u00e1s importante en el siglo XIII fue hecho por la aparici\u00f3n, en 1252, de las tablas astron\u00f3micas de Alfonso X el rey de Castilla.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El siglo XIV es notable por una conferencia astron\u00f3mica celebrada en la corte papal de Avi\u00f1\u00f3n. En 1344 Clemente VI envi\u00f3 invitaciones a Joannes de Muris, un can\u00f3nigo de Mazieres (Cant\u00f3n Bourges), que era considerado un excelente astr\u00f3nomo, y a Firmino de Bellavalle (Beauval), natural de Amiens, y otros.   El resultado de la conferencia fue un tratado escrito por los dos autores antes mencionados: \u00abEpistola S\u00faper reformatione  antiqui Calendarii\u00bb. Ten\u00eda cuatro partes: el a\u00f1o solar, el a\u00f1o lunar, el n\u00famero de oro, Pascua.  Un tercer autor fue el monje Joannes de Thermis.  Si \u00e9l era o no un miembro de la misma conferencia, lo cierto es que el Papa Clemente VI le encomend\u00f3 que escribiese su \u00abTractatus de tempore celebrationis Paschalis\u00bb, el cual apareci\u00f3 nueve a\u00f1os despu\u00e9s de la Conferencia (1354) y fue dedicado a Inocencio VI, sucesor de Clemente VI. En el mismo siglo se registran otros tratados sobre los errores y la reforma del calendario: uno de Maestro Gordiano (entre 1300 y 1320) y uno de un monje griego, Isaac Argyros (1.372-3).\n<\/p>\n<h3>Los Concilios de Constanza y Basilea<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">El siglo XV marca una \u00e9poca en la reforma del calendario por dos autoridades cient\u00edficas, Pierre d&#8217;Ailly y Nicol\u00e1s de Cusa, ambos cardenales.  Pierre d&#8217;Ailly (1350-1425), obispo de Cambrai y canciller de la Sorbona, sigui\u00f3 las opiniones de Roger Bacon.   Despu\u00e9s de asesorar al antipapa Juan XXIII en 1412, le se\u00f1al\u00f3 al Concilio de Constanza, en 1417, los grandes errores del calendario.   Sugiri\u00f3 diferentes remedios: en primer lugar, omitir un d\u00eda bisiesto cada 134 a\u00f1os, a fines de corregir as\u00ed el a\u00f1o solar; en segundo lugar, omitir un d\u00eda del ciclo lunar cada 304 a\u00f1os; o tercero, abandonar todo c\u00e1lculo c\u00edclico y seguir la observaci\u00f3n astron\u00f3mica.   Debe tenerse en cuenta que la primera y tercera proposici\u00f3n del cardenal d&#8217;Ailly se reiteran en nuestros propios d\u00edas (sustituyendo por 134 el n\u00famero correcto 128).  El cardenal De Cusa (1401-1446) elabor\u00f3 y propuso de nuevo la primera y segunda propuestas de D&#8217;Ailly al Concilio de Basilea.   El error deb\u00eda ser corregido mediante la omisi\u00f3n de 7 d\u00edas en el ciclo solar (que pasa, en 1439, del 24 de mayo al 1 de junio) y 3 d\u00edas en el ciclo lunar. Su \u00abReparatio Calendarii\u00bb provey\u00f3 gran cantidad de informaci\u00f3n a los reformadores posteriores.   \u00c9l fue el primero en tomar en cuenta las diferencias de longitud de varios meridianos. Los dos concilios sabiamente pospusieron la reforma del calendario para un tiempo futuro.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, el siglo XV no habr\u00eda de cerrar sin un progreso considerable relacionado con los nombres de Zoestius, Juan de Gmund, George von Peuerbach y Johann de Koenigsberg (Regiomontano).   Despu\u00e9s de 1437 apareci\u00f3 un tratado sobre la reforma del calendario por Zoestio.  Los primeros almanaques impresos fueron emitidos por Juan de Gmund (m. 1442), decano y rector de la Universidad de Viena.  Su disc\u00edpulo fue Peuerbach, luego profesor de matem\u00e1ticas en la misma universidad y maestro de Johann M\u00fcller, llamado Regiomontano por su lugar nativo en Franken.   Este \u00faltimo (1435-1476) continu\u00f3 la labor del canciller al publicar los calendarios que sirvieron de modelo para un siglo por venir.  Se retuvieron los N\u00fameros de Oro del ciclo lunar, pero se tomaron las lunaciones para la observaci\u00f3n. Esta combinaci\u00f3n hizo m\u00e1s y m\u00e1s manifiestos los errores de la Pascua.  Sixto IV llam\u00f3 a Regiomontano a Roma, con el fin de reformar el calendario, pero muri\u00f3 poco despu\u00e9s de su llegada a la edad de cuarenta y un a\u00f1os.\n<\/p>\n<h3>Los Concilios de Letr\u00e1n y Trento<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los dos concilios del siglo XVI finalmente allanar\u00edan el camino para la tan deseada reforma. Los esfuerzos realizados en el Concilio de Letr\u00e1n son descritos por Marzi. De los doce o m\u00e1s autores enumerados por \u00e9l, ser\u00e1 suficiente mencionar a dos que ejercieron una influencia decisiva:  Pablo de Middleburg, quien inici\u00f3 el procedimiento, y Cop\u00e9rnico, que los llev\u00f3 a una conclusi\u00f3n provisional.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La vida del primero es descrita por Baldi en el Ap\u00e9ndice I a Marzi. Pablo naci\u00f3 en 1445, muri\u00f3 como obispo de Fossombrone en 1534.  La Rep\u00fablica de Venecia lo llam\u00f3 de Lovaina a Italia, y se convirti\u00f3 en profesor de matem\u00e1ticas en Padua, y m\u00e9dico y astr\u00f3logo del duque de Urbino.   Antes de la apertura del concilio en 1512 le pidi\u00f3 pregunt\u00f3 a Julio II que ese ocupara del calendario.  Le\u00f3n X le envi\u00f3 escritos a Maximiliano I, a los pr\u00edncipes, obispos, y a las universidades, para obtener su opini\u00f3n sobre el calendario, y nombr\u00f3 al obispo de Fossombrone como presidente de la comisi\u00f3n para la reforma.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El tratado que Pablo de Middelburg present\u00f3 al concilio se titula: \u00abPaulina sive de recta Paschae cerebraci\u00f3n etc.\u00bb (Fossombrone, 1513).   Estaba en contra de colocar de nuevo el equinoccio el 21 de marzo, y se opuso a la idea de abandonar el ciclo lunar o poner la Pascua en un domingo fijo del a\u00f1o.  Sin embargo, propuso un cambio en el ciclo mediante la reducci\u00f3n de los siete meses embolismales a cinco.  El emperador Maximiliano encarg\u00f3 a las Universidades de Viena, Tubinga y Lovaina que expresaran una opini\u00f3n. Viena apoy\u00f3 las proposiciones primera y tercera del cardenal d&#8217;Ailly en el Concilio de Constanza, a saber, corregir la intercalaci\u00f3n juliana omitiendo un d\u00eda bisiesto cada 134 a\u00f1os, y abandonar el ciclo lunar. Tubinga fue de la misma opini\u00f3n, y estuvo de acuerdo con el obispo Pablo en dejar el equinoccio donde estaba.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En 1514 la comisi\u00f3n papal hab\u00eda invitado a Cop\u00e9rnico a exponer sus puntos de vista, y su decisi\u00f3n fue que los movimientos del sol y de la luna a\u00fan no eran lo suficientemente conocidos para intentar una reforma del calendario.  La comisi\u00f3n deb\u00eda hacer propuestas concretas en la d\u00e9cima reuni\u00f3n del concilio.   Aunque este fue pospuesto de 1514 para el 1515, no se lleg\u00f3 a ninguna conclusi\u00f3n. Despu\u00e9s del Concilio de Letr\u00e1n hubo un considerable progreso. Cop\u00e9rnico hab\u00eda prometido continuar con las observaciones del Sol y la Luna y as\u00ed lo hizo durante m\u00e1s de diez a\u00f1os m\u00e1s.   Los resultados previstos en su inmortal obra \u00abDe Revolutionibus Orbium Coelestium\u00bb (1543) permitieron a Erasmo Reinhold para calcular las Tablas Prut\u00e9nicas (Wittenberg, 1554), que se hicieron despu\u00e9s la base de la reforma gregoriana.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los principales escritores de la \u00e9poca son los siguientes: Alberto Pighio, maestro en la Universidad de Lovaina, que dedic\u00f3 a Le\u00f3n X, en 1520, un tratado en el que apoyaba la intercalaci\u00f3n del cardenal d&#8217;Ailly, la omisi\u00f3n de un d\u00eda bisiesto cada 134 a\u00f1os, pero, por otro lado, recomendaba la retenci\u00f3n del ciclo lunar.   Cometi\u00f3 un error sobre el equinoccio, al contarlo desde la constelaci\u00f3n de Aries y al recomendar la omisi\u00f3n de 16 d\u00edas. Se puede mencionar de pasada a los dos monjes florentinos, Joannes L\u00facido y Joannes Mar\u00eda de Tholosanis.   Este \u00faltimo abog\u00f3 por un conteo c\u00edclico pero se opuso al cambio de la fecha del equinoccio. Durante el Concilio de Trento se escribieron y propusieron varios planes al Concilio y al Papa.   El cardenal Marcelo Cervino, presidente del concilio, convoc\u00f3 a Trento al veron\u00e9s Girolamo Fracastoro, m\u00e9dico y astr\u00f3nomo de renombre, y tuvo varias conferencias con \u00e9l sobre el tema del calendario.  En 1548 Bartolomeo Caligario, un sacerdote de Padua, ofreci\u00f3 un memorando al obispo de Bitonto, en el que bas\u00f3 sus planes sobre Pablo de Middelburg, Stoeffler y Joannes Lucido. El franciscano espa\u00f1ol Joannes Salon dirigi\u00f3 una propuesta al cardenal Gonzaga, primer presidente del concilio bajo P\u00edo IV.  En 1564, inmediatamente despu\u00e9s del concilio, le ofreci\u00f3 un resumen de \u00e9l a P\u00edo IV, y, siguiendo el consejo de Sirleto o, tambi\u00e9n a Gregorio XIII, en 1577. Su memor\u00e1ndum es notable por las razones que expone contra una Pascua inmoble, y por el consejo de que el Papa omita un d\u00eda bisiesto con motivo de jubileos generales.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otros memorandos fueron los de Begnino, un can\u00f3nigo de Reims, el cual fue entregado al cardenal de Lorena en su camino hacia el concilio; el de Lucas Gaurico, que firmaba como Episcopus Civitatensis, y basaba su \u00abCalendarium Ecclesiasticum\u00bb de 1548 sobre Pablo de Middelburg; el del sacerdote espa\u00f1ol Don Miguel de Valencia, que fue presentado a P\u00edo IV en 1564.   M\u00e1s importante que todos estos fue un plan propuesto por el matem\u00e1tico veron\u00e9s Petro Pitato.   Basando sus ideas tambi\u00e9n sobre Pablo de Middelburg quer\u00eda se retuviese el ciclo lunar y se restaurara el equinoccio a la fecha de C\u00e9sar, por la omisi\u00f3n de catorce d\u00edas, que durante dos a\u00f1os se deber\u00edan tomar de los siete meses que tienen 31 d\u00edas cada uno.   Su idea original, que se llev\u00f3 a efecto final en la reforma gregoriana, era corregir la intercalaci\u00f3n juliana del a\u00f1o solar, no cada 134 a\u00f1os, sino por siglos completos.   Ning\u00fan escritor anterior parece haber llamado la atenci\u00f3n sobre el hecho de que la aplicaci\u00f3n de la regla de 134 a\u00f1os tres veces llega, dentro de un peque\u00f1o error, a lo mismo que omitir tres d\u00edas bisiestos cada 400 a\u00f1os.   Su \u00abCompendio\u00bb fue publicado y ofrecido a P\u00edo IV en 1564.  El Concilio de Trento fue el primero, desde el de Nicea, que dio un paso positivo hacia una reforma del calendario. En la \u00faltima sesi\u00f3n, 4 de diciembre de 1563, le encarg\u00f3 al Papa reformar tanto el breviario como el misal, que inclu\u00eda el calendario perpetuo.\n<\/p>\n<h3>Despu\u00e9s del Concilio de Trento<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00edo V public\u00f3 un breviario (Roma, 1568), con un calendario perpetuo nuevo, que era defectuoso y se desech\u00f3 pronto. Gregorio XIII, el sucesor inmediato de P\u00edo V, le encarg\u00f3 a Carolo Octaviano Lauro, lector de matem\u00e1ticas en la Sapienza, la elaboraci\u00f3n de un plan de reforma, el cual fue terminado en 1575, y que volvi\u00f3 a recomendar la correcci\u00f3n de las intercalaciones por siglos completos.  Un tal Paolo Clarante tambi\u00e9n compuso un calendario y se lo present\u00f3 al Papa para su an\u00e1lisis. En 1576, el famoso manuscrito del difunto Luis Lilio fue presentado a la Curia papal por su hermano Antonio.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se desconoce si Antonio actu\u00f3 en respuesta a una petici\u00f3n del Papa. Lo cierto es que Luis Lilio comenz\u00f3 su labor antes de la ascensi\u00f3n de Gregorio XIII al trono e incluso antes de la publicaci\u00f3n del nuevo Breviario, y emple\u00f3 diez a\u00f1os en la misma. Gregorio entonces organiz\u00f3 una comisi\u00f3n para decidir sobre el mejor plan de reforma.   Durante las muchas sesiones los miembros de la comisi\u00f3n cambiaron varias veces. A partir de los nombres de los que firmaron el informe ofrecido a Gregorio XIII, se puede inferir que su composici\u00f3n estaba destinada a representar las diversas naciones, grados y ritos de la Iglesia.   Adem\u00e1s de cuatro italianos estaba el auditor franc\u00e9s de la Rota Serafino Olivario, el jesuita alem\u00e1n Crist\u00f3bal Clavio, el espa\u00f1ol Pedro Ciacono y el patriarca sirio Nehemet Alla. Las \u00f3rdenes religiosas estuvieron representadas por Clavio, por el c\u00e9lebre fraile dominico Ignacio Dantes y, por un tiempo, por el monje benedictino Te\u00f3filo Martio.   La jerarqu\u00eda se encuentra representada por Vicentio Laureo, obispo de Mondovi, por el patriarca de Antioqu\u00eda y por el cardenal Sirleto.  Los laicos fueron representados por Antonio Lilio, doctor en artes y medicina, y, seg\u00fan parece, colaborador de su hermano Luis en la reforma.  No parece saberse nada sobre los espa\u00f1oles Ci\u00e1cono o Chac\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El primer presidente de la comisi\u00f3n, el obispo Giglio, no tuvo \u00e9xito en la obtenci\u00f3n de una mayor\u00eda. Estaba a favor de las correcciones sugeridas al manuscrito de Lilio por los dos profesores de la Sapienza de Roma, el matem\u00e1tico Carolo Lauro y el profesor de griego, Giovanni Battista Gabio.   La comisi\u00f3n, sin embargo, conden\u00f3 las correcciones como falsas y dirigidas directamente a Gregorio XIII. Tom\u00e1s Giglio, al ser promovido a la Sede de Piacenza en 1577, fue reemplazado como presidente por el docto y piadoso cardenal Sirleto, nacido en Calabria como Lilio.    Otro desacuerdo fue causado por el sien\u00e9s Te\u00f3filo Martio, que se mencion\u00f3 anteriormente. Culp\u00f3 a la comisi\u00f3n por el esp\u00edritu de innovaci\u00f3n y por la falta de respeto hacia el Concilio de Nicea; que quer\u00eda que el equinoccio se restaurara a la antigua fecha  \u00e9poca romana del 24 \u00f3 25 de marzo; rechaz\u00f3 el nuevo ciclo de Lilio, y quer\u00eda que se corrigiese el viejo ciclo; no acept\u00f3 ni las Tablas Prut\u00e9nicas ni las Alfonsinas y deseaba que se omitiera un d\u00eda bisiesto cada 124 a\u00f1os o diez a\u00f1os antes de lo que las tablas alfons\u00edes requer\u00edan.  Te\u00f3filo registr\u00f3 su disidencia en un \u00abTratado sobre la Reforma del Calendario\u00bb (despu\u00e9s de 1578) y en una \u00abNarraci\u00f3n Breve de la Controversia en la Congregaci\u00f3n del Calendario\u00bb.  Esto parece demostrar que \u00e9l era un miembro de la comisi\u00f3n; al menos por un tiempo, pues no firm\u00f3 el informe de este \u00faltimo al Papa.  Fue probablemente debido a las objeciones que el nuevo ciclo de epactas fue cambiado por lo menos dos veces y recomendado por la comisi\u00f3n en una tercera forma o incluso posterior.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La oposici\u00f3n del sien\u00e9s Te\u00f3filo contra la innovaci\u00f3n de las epactas fue apoyada por Alejandro Piccolomini, obispo coadjutor de Siena. Si \u00e9l no era miembro de la comisi\u00f3n, al menos se le solicitaba que expresara una opini\u00f3n.   \u00c9l puso sus teor\u00edas en un \u00abLibelo sobre la nueva forma del calendario eclesi\u00e1stico\u00bb (Roma, 1578). Fue influenciado por el \u00abEpitoma\u00bb del florentino Joannes Lucido (1525).   Al subestimar la exactitud de las Tablas Alfons\u00edes, le dio preferencia a la longitud del a\u00f1o de Albategni y abog\u00f3 por la correcci\u00f3n de la intercalaci\u00f3n juliana una vez cada cien a\u00f1os (pensaba que el error aumentar\u00eda a un d\u00eda en 106 a\u00f1os).   El nombre de Piccolomini no se encuentra entre los ocho que recomendaron el informe oficial de la comisi\u00f3n a Gregorio XIII en 1580, que son: Sirleto, Ignacio, Laureo, Olivario, Clavio, Ciacono, Lilio, Dantes, todos los mencionados anteriormente.  El \u00faltimo mencionado, usualmente llamado Ignazio Danti, fue luego consagrado obispo de Alatri.  Su reputaci\u00f3n cient\u00edfica se deduce de las alabanzas que le dio Clemente XII m\u00e1s de un centenar de a\u00f1os m\u00e1s tarde (1703) por sus grandes instrumentos solares en Roma, Florencia y Bolonia, que confirmaron la veracidad del equinoccio gregoriano.   Los instrumentos consist\u00edan en l\u00edneas meridianas y gnomons. Los primeros eran generalmente tiras de m\u00e1rmol blanco insertadas en suelos de piedra.  El gnomon fue sustituido a veces por una peque\u00f1a abertura en una pared, que proyectaba la imagen del sol sobre la l\u00ednea meridiana. Un arreglo de esta descripci\u00f3n es visible en el antiguo Observatorio Vaticano, llamado la Torre de los Vientos. Fue en esta l\u00ednea que, de acuerdo con Gilii y Calandrelli, se demostr\u00f3 el error de diez d\u00edas en presencia de Gregorio XIII.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El manuscrito de Lilio nunca se imprimi\u00f3 y nunca ha sido descubierto. Su contenido se conoce s\u00f3lo por el informe manuscrito de la Comisi\u00f3n y  por el \u00abCompendio\u00bb de Ciacono, que fue impreso por Clavio.  La comisi\u00f3n no le concedi\u00f3 a Clarante su solicitud de que su \u00abCalendarium\u00bb se distribuyera junto con el \u00abCompendio\u00bb.   El \u00abCompendio\u00bb fue enviado en 1577 a todos los pr\u00edncipes cristianos y universidades de renombre, para invitar a la aprobaci\u00f3n o la cr\u00edtica.   Con Lilio, dej\u00f3 abiertas la preguntas, si el equinoccio se deb\u00eda colocar el 21 o el 24 de marzo, siguiendo el antiguo calendario romano o el Concilio de Nicea; y si esta \u00faltima (que parec\u00eda preferible), si se deb\u00edan omitir los diez d\u00edas a la vez, en algunos meses convenientes de 1582, o poco a poco al declarar comunes todos los cuarenta a\u00f1os siguientes a\u00f1os y completar as\u00ed la reforma en 1620.   Era suficiente conocido por diversos observadores, como Toscanelli, Danti, Cop\u00e9rnico (Calandrelli \u00ab, Opuscoli Astronomici\u00bb, Roma, 1822, 30), que el error de la regulaci\u00f3n nicena del equinoccio hab\u00eda aumentado a diez d\u00edas. Los movimientos del sol y la luna fueron tomados de las Tablas Alfons\u00edes.  Es dudoso si en esa \u00e9poca Lilio conoc\u00eda las tablas prut\u00e9nicas de 1554.   Sin embargo, \u00e9l no pod\u00eda estar ajeno a la \u201cExhortatio ad Concilium Constantiense\u00bb del cardenal d&#8217;Ailly, en el que se mostraba que la intercalaci\u00f3n juliana ten\u00eda un d\u00eda de error cada 134 a\u00f1os, o a la proposici\u00f3n del matem\u00e1tico veron\u00e9s Pitato, quien quer\u00eda que la correcci\u00f3n se aplicase por un ciclo de cuatro siglos.  Lilio consideraba que las fracciones de siglos no eran aptas para todos los c\u00e1lculos c\u00edclicos o no astron\u00f3micos y us\u00f3 las correcciones de centuria tanto para los movimientos solares como para los lunares.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La obra maestra de Lilio es el nuevo \u00abCiclo de Epactas de Diecinueve A\u00f1os\u201d, con el que mantuvo la regulaci\u00f3n de Pascua de Nicea a buen ritmo con la luna astron\u00f3mica.  El antiguo ciclo lunar daba las lunaciones con cuatro o m\u00e1s d\u00edas de error, y as\u00ed la Pascua (tomando el domingo despu\u00e9s de Luna XIV) podr\u00eda caer en la Luna XXVI, dentro de pocos d\u00edas de la luna nueva astron\u00f3mica.     Lilio trajo el nuevo ciclo de epactas en armon\u00eda por las dos llamadas ecuaciones: la solar y la lunar.   La ecuaci\u00f3n solar disminuye las epactas por una unidad cada vez que se omite un d\u00eda bisiesto juliano, como en 1900; la ecuaci\u00f3n lunar aumenta las epactas por unidad cada 300 a\u00f1os, o (despu\u00e9s de siete repeticiones, la octava vez) en 400 a\u00f1os.   La ecuaci\u00f3n anterior explica el error en el a\u00f1o juliano y el segundo explica el error en el ciclo met\u00f3nico. El ciclo griego es m\u00e1s largo de 19 a\u00f1os y las cantidades exceden un d\u00eda en 310 a\u00f1os.   Esto explicar\u00e1 la ecuaci\u00f3n lunar, y tambi\u00e9n muestra que se puede lograr una mayor exactitud al aplicar el intervalo de 400 a\u00f1os la d\u00e9cima vez. Puede suceder que las dos ecuaciones se anulen entre s\u00ed y dejen las epactas sin cambios, como ocurri\u00f3 en 1800.   El nuevo ciclo de epactas, con las dos ecuaciones, fue adjuntado al \u00abCompendium\u00bb.   Hay registradas respuestas al \u00abCompendium\u00bb del emperador Rudolfo, de los reyes de Francia, Espa\u00f1a, Portugal, de los duques de Ferrara, Mantua, Saboya, Toscana, Urbino, de las Rep\u00fablicas de Venecia y G\u00e9nova, de las Universidades o Academias de Par\u00eds, Viena, Salamanca, Alcal\u00e1, Colonia, Lovaina, de varios obispos y un n\u00famero de matem\u00e1ticos\n<\/p>\n<h3>La Bula \u00abInter Gravissimas\u00bb<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">El contenido de las respuestas no est\u00e1 registrado oficialmente, pero en la bula de Gregorio se les llama concordantes. Como se ha de entender la concordancia se puede ilustrar por las respuestas de Par\u00eds y de Florencia. Si bien la Sorbona no s\u00f3lo rechaz\u00f3 el \u00abCompendio\u00bb, sino que conden\u00f3 todos los cambios al calendario, el Parlamento del rey adopt\u00f3 plenamente la reforma propuesta por Lilio.   El duque de Toscana envi\u00f3 al Papa los juicios de varios matem\u00e1ticos florentinos, dos de los cuales no estuvieron de acuerdo entre ellos mismos, mientras que \u00e9l mismo dio plena aprobaci\u00f3n a la reforma gregoriana. El rey de Portugal present\u00f3 dos respuestas profesionales sin a\u00f1adir un juicio propio.   El emperador tambi\u00e9n se limit\u00f3 a remitir la respuesta de la Universidad de Viena. Las respuestas de Saboya, Hungr\u00eda y Espa\u00f1a aprobaban el plan de Lilio. Todos los pr\u00edncipes deben haber visto la necesidad de una reforma y la deseaban.  Esto es confirmado por una carta del cardenal Secretario de Estado a Carlos Borromeo, arzobispo de Mil\u00e1n, fechada el 16 de junio de 1582, en que se hace la declaraci\u00f3n de que la reforma del calendario se concluy\u00f3 con la aprobaci\u00f3n de todos los pr\u00edncipes cat\u00f3licos. El consentimiento de los pr\u00edncipes ten\u00eda m\u00e1s influencia con el Papa que la opini\u00f3n de los cient\u00edficos.   Llevar a cabo un acuerdo de estos \u00faltimos era completamente imposible, y, a la vista de los trabajos de la comisi\u00f3n papal, innecesario. La variedad de opiniones, recogida por Kaltenbrunner y Schmid, da testimonio de esto, aparte de las agrias pol\u00e9micas que siguieron a la reforma gregoriana y que no nos conciernen en este art\u00edculo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las propuestas formuladas en respuesta al \u00abCompendio\u00bb pueden resumirse como sigue. En relaci\u00f3n con el a\u00f1o solar, la fecha del equinoccio debe ser el 25 de marzo, donde Julio C\u00e9sar lo hab\u00eda puesto &#8212;\u00e9ste era el deseo de los humanistas&#8212; o el 24 de marzo, donde estaba en el momento de la Resurrecci\u00f3n de Jesucristo &#8212;esta fue la propuesta de Salamanca&#8212; o el 21 de marzo donde lo hab\u00eda colocado el Concilio de Nicea, o, finalmente, deb\u00eda ser dejado en el 11 de marzo, donde estaba en ese momento.   Los que no aceptaban la correcci\u00f3n de la intercalaci\u00f3n juliana por siglos completos quer\u00edan que se omitiera un d\u00eda bisiesto cada vez que el error aumentara a un d\u00eda completo &#8212;por las tablas alfons\u00edes cada 134 a\u00f1os&#8212; o, como exig\u00eda la facultad de teolog\u00eda de la Sorbona, ninguna correcci\u00f3n en absoluto.   En cuanto al ciclo lunar, ninguna universidad intent\u00f3 una mejora en las epactas de Lilio. Salamanca y Alcal\u00e1, como sabemos por una carta de Clavio a Moleto en Padua, aprobaron totalmente la reforma de Lilio. Viena rechaz\u00f3 todos los c\u00e1lculos c\u00edclicos, mientras que la facultad de teolog\u00eda de la Sorbona, abog\u00f3 por la retenci\u00f3n del antiguo ciclo sin correcciones.   Las respuestas de Lovaina merecen una menci\u00f3n especial por la plena aprobaci\u00f3n del calendario de Lilio por el famoso astr\u00f3nomo Cornelio Gemma, mientras Zeelstio (1581) se aline\u00f3 con la Universidad de Viena.   Las respuestas de Padua fueron peculiares. Macigni, en una carta a Sirleto (1580), acept\u00f3 la idea del franciscano espa\u00f1ol Sal\u00f3n y propuso que durante los jubileos generales el Papa llamara a Roma a una serie de matem\u00e1ticos para decidir la fecha del equinoccio.    Al parecer, el primero en abogar por un Domingo de Pascua inmoble fue Sperone Speroni, quien se llama a s\u00ed mismo un lego en matem\u00e1ticas.  Seg\u00fan \u00e9l la Pascua deb\u00eda fijarse en el domingo m\u00e1s pr\u00f3ximo al 25 de marzo, o, como propuso el espa\u00f1ol Franciscus Flussas Candalla, el domingo m\u00e1s cercano al equinoccio.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por lo tanto, se hizo toda proposici\u00f3n imaginable; s\u00f3lo una idea no se mencion\u00f3 nunca, a saber, el abandono de la semana de siete d\u00edas. Las respuestas retrasaron la publicaci\u00f3n de la bula papal desde 1581 hasta 1582, y algunas llegaron incluso m\u00e1s tarde.   El consentimiento de los pr\u00edncipes cat\u00f3licos por un lado, y la variedad de opiniones cient\u00edficas por el otro no le dejaron alternativa a la comisi\u00f3n papal, sino que la obligaron a seguir su propio juicio.    El encuadre final de la reforma parece haber sido en gran parte el trabajo de Clavio, pues despu\u00e9s \u00e9l solo tom\u00f3 su defensa y provey\u00f3 explicaciones completas (\u00abApolog\u00eda\u00bb, 1588; \u00abExplicatio\u00bb, 1603; vea Crist\u00f3bal Clavio). Sirleto escribe de \u00e9l que fue uno de los trabajadores m\u00e1s destacados de la reforma (cum primis egregie laboravit), y Clemente VIII dice, en su bula \u00abQuaecunque\u00bb (17 de marzo de 1603), que Clavio hizo  servicios extraordinarios para el calendario.   La comisi\u00f3n papal decidi\u00f3, 17 de marzo de 1580, que, por reverencia a la tradici\u00f3n eclesi\u00e1stica, el equinoccio se deb\u00eda restaurar al decreto del Concilio de Nicea. La mayor\u00eda, bajo la direcci\u00f3n del obispo de Mondovi, se pronunci\u00f3 en contra de las lunaciones astron\u00f3micas y por el ciclo de epactas.   Se adopt\u00f3 la regla de la centuria de Lilio para la omisi\u00f3n de d\u00edas bisiestos; pero su ciclo lunar fue modificado.  Las tablas prut\u00e9nicas se convirtieron en la base, y los epactas fueron todas disminuidas por unidad; en otras palabras, la Luna XIV se puso un d\u00eda despu\u00e9s, para eliminar todo el peligro de que la Pascua alguna vez se celebrara el d\u00eda de la luna llena astron\u00f3mica, seg\u00fan lo prohib\u00edan los antiguos c\u00e1nones.  Se sabe que el mes de octubre de 1582 iba a tener veinti\u00fan d\u00edas (no veinte, como dice Montucla) y los diez d\u00edas deb\u00edan ser borrados al saltar del 4 de octubre al 15 de octubre.   La reforma, seg\u00fan lo recomendado por la Comisi\u00f3n el 14 de septiembre de 1580, recibi\u00f3 la sanci\u00f3n papal por la Bula \u00abInter Gravissimas\u00bb, fechada 24 de febrero de 1581, y publicada el 1 de marzo de 1582.   De este modo  los decretos del Concilio de Nicea colocaron una base c\u00edclica que asegur\u00f3 su correcci\u00f3n por casi cuatro mil a\u00f1os, un espacio de tiempo m\u00e1s que suficiente para cualquier instituci\u00f3n humana.   La tarea inicial de la comisi\u00f3n papal parece haber superado su fuerza y tiempo.  Se calcularon realmente las fechas de la Pascua para los pr\u00f3ximos tres mil a\u00f1os; el \u00abLiber Novas Rationis Restituendi Calendarii\u00bb, que habr\u00eda de acompa\u00f1ar la reforma, nunca fue escrito, y el martirologio no apareci\u00f3 hasta 1586 bajo el pontificado de Sixto V.   En 1603, Clavio era el \u00fanico miembro  sobreviviente de la comisi\u00f3n papal. Fue por orden de Clemente VIII que compuso su \u00abExplicaci\u00f3n del nuevo calendario\u00bb.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para la parte t\u00e9cnica de la reforma gregoriana vea los art\u00edculo Reforma del Calendario y Cronolog\u00eda General.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<b>Bibliograf\u00eda<\/b>:    CLAVIUS, Novi Calendarii Romani Apologia (Roma, 1588); IDEM, Romani Calendarii a Gregorio XIII P. M. restituti Explicatio (Roma, 1603); LIBRI, Histoire des Sciences Math\u00e9matiques en Italie, IV (Halle, 1865); KALTENBRUNNER, Die Vorgeschichte der Gregorianischen Kalenderreform en Sitzungsberichte der Akademie philos. histor. Klasse, LXXXII (Viena, 1876), 289; KALTENBRUNNER, Die Polemik \u00fcber die Gregorianische Kalenderreform, ibidem, LXXXVII (1877), 485; KALTENBRUNNER, Beitrage zur Geschicte der Gregorianische Kalenderreform, ibidem, XCVII (1880) I, 7; SCHMID, Zur Geschichte der Gregorianischen Kalenderreform in G\u00f6rresgesellschaft, Historisches Jahrbuch 1882 und 1884; MARZI, La questione della Riforma del Calendario nel Quinto Concilio Lateranense 1512-1517 (Florencia, 1896); D\u00c9PREZ, Ecole Francaise de Rome; M\u00e9langes d&#8217;Arch\u00e9ologie et d&#8217;Histoire XIX (1899) 131.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Fuente<\/b>:  Hagen, John. \u00abAloisius Lilius.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 9. New York: Robert Appleton Company, 1910. 1 Jan. 2013 <br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/09247c.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Luz Mar\u00eda Hern\u00e1ndez Medina.\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Contenido 1 Su vida 2 Reforma gregoriana del calendario 2.1 Desde el Primer Concilio de Nicea hasta el de Constanza 2.2 Los Concilios de Constanza y Basilea 2.3 Los Concilios de Letr\u00e1n y Trento 2.4 Despu\u00e9s del Concilio de Trento 2.5 La Bula \u00abInter Gravissimas\u00bb Su vida Luis Lilio, principal autor del calendario gregoriano, era &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/luis-lilio\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abLUIS LILIO\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-25751","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/25751","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=25751"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/25751\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=25751"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=25751"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=25751"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}