{"id":25763,"date":"2016-02-05T17:25:19","date_gmt":"2016-02-05T22:25:19","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/literatura-latina-clasica-en-la-iglesia\/"},"modified":"2016-02-05T17:25:19","modified_gmt":"2016-02-05T22:25:19","slug":"literatura-latina-clasica-en-la-iglesia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/literatura-latina-clasica-en-la-iglesia\/","title":{"rendered":"LITERATURA LATINA CLASICA EN LA IGLESIA"},"content":{"rendered":"<p><h2>Primer per\u00edodo<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este art\u00edculo trata solamente de las relaciones de la literatura cl\u00e1sica, principalmente latina, con la iglesia cat\u00f3lica. Cuando el cristianismo apareci\u00f3 por primera vez en Roma la instrucci\u00f3n de los j\u00f3venes se limitaba en gran manera al estudio de los poetas e historiadores, siendo los principales desde muy temprano, Horacio y Virgilio.<br \/>\nHasta la paz de la iglesia, a principios del siglo cuarto, el valor y uso de los estudios cl\u00e1sicos no se cuestionaba. Los nuevos convertidos al cristianismo tra\u00edan consigo el cultivo mental que hab\u00edan recibido como paganos. Su conocimiento de la mitolog\u00eda y de las tradiciones antiguas fueron usadas por ellos como medios para atacar al paganismo; sus habilidades como oradores y escritores se pusieron al servicio de su nueva fe. No pod\u00edan concebir c\u00f3mo una buena educaci\u00f3n se pod\u00eda obtener de otra manera que aquella en la que hab\u00edan crecido.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tertuliano prohibi\u00f3 a los cristianos ense\u00f1ar, pero admiti\u00f3 era inevitable la asistencia a la escuela de los alumnos cristianos (De idol., 10). De hecho sus rigorosos pontos de vista no llegaron siquiera a la prohibici\u00f3n de ense\u00f1ar. Arnobio ense\u00f1\u00f3 ret\u00f3rica, y estaba muy orgulloso de tener muchos colegas cristianos (Adv. nat., II, 4). Uno de sus disc\u00edpulos fue Lactancio, que fue un ret\u00f3rico y profesor imperial en Nicomedia. Entre los m\u00e1rtires no encontramos con maestros de escuela como Casiano (Prudent., \u00abPerist.\u00bb, 9) a quien sus disc\u00edpulos asesinaron a cuchillazos con una pluma; Gorgonis, otro humilde maestro, cuyo epitafio en las catacumbas romanas data del siglo tercero (De Rossi, \u00abRoma Sotterranea\u00bb, II, 810).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Durante el siglo cuarto , sin embargo, surgi\u00f3 una oposici\u00f3n entre la literatura profana y la Biblia, que se condensa en la traducci\u00f3n aceptada , que data de S. Jer\u00f3nimo, del salmo lxx, 15-16 \u00abQuoniam non cognovi litteraturam, introibo in potentias Domini; Domine memorabor justitise tune solius\u00bb. Una de las variantes del texto griego (grammatias en vez de  pragmatias) se perpetu\u00f3 en esta traducci\u00f3n. La oposici\u00f3n entre justicia divina, es decir, la Ley, y la literatura, se convirti\u00f3 en una idea cristiana aceptada.<br \/>\nLa persecuci\u00f3n de Juliano llev\u00f3 a los escritores cristianos a expresar sus opiniones sobre el tema de forma m\u00e1s definida. Esto produjo poco efecto en occidente. Sin embargo, Mario Victorino, uno de los m\u00e1s distinguidos profesores de Roma eligi\u00f3 \u201cabandonar la charla in\u00fatil de la escuela antes que negar la Palabra de Dios \u00bb (Agust\u00edn, \u00abConf.\u00bb, VIII, 5). Desde entonces los cristianos prefirieron estudiar m\u00e1s detenidamente y de forma m\u00e1s apreciativa su propia literatura, es decir, los escritos b\u00edblicos. S jer\u00f3nimo descubre all\u00ed un Horacio, Catulo, Alceo (Epist. 30). En su \u00abDe doctrina christiana\u00bb, S. Agust\u00edn muestra c\u00f3mo las Escrituras se pueden usar para el estudio de la elocuencia; analiza periodos de los profetas Am\u00f3s, de S. Pablo y muestra excelentes ejemplos de figuras ret\u00f3ricas en las ep\u00edstolas paulinas (Doctr. chr., IV, 6-7).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Parecer\u00eda pues que la Iglesia, deber\u00eda haber abandonado el estudio de la literatura pagana. Pero no lo hizo. S. Agust\u00edn suger\u00eda su m\u00e9todo s\u00f3lo para los que quer\u00edan ser presb\u00edteros u para ellos quiso que fuera obligatorio. Hombres de menos habilidad deb\u00edan usar los m\u00e9todos normales de instrucci\u00f3n. El \u00abDe doctrina christiana\u00bb , escrito en el 427, \u00e9poca en que  su avanzada edad y m\u00e1s estricta vida mon\u00e1stica pudo inclinar a S. Agust\u00edn a una soluci\u00f3n m\u00e1s rigorosa. Los escr\u00fapulos de S. Jer\u00f3nimo y el sue\u00f1o que relata en una de sus cartas son bien conocidos. En su sue\u00f1o vio \u00e1ngeles que le azotaban que dec\u00edan:\u201d Tu no eres cristiano; tu eres ciceroniano\u201d\u00bb (Epist. 25). Ve falta en los eclesi\u00e1sticos que hallan un especial placer en leer a Virgilio; sin embargo a\u00f1ade  que los j\u00f3venes se ven compelidos a estudiarle (Epist. 21). En su pol\u00e9mica con Rufino, declara que no ha le\u00eddo a los autores profanos desde que dej\u00f3 la escuela; \u201cpero admito que los le\u00ed all\u00ed. \u00bfDebo beber las aguas del r\u00edo Leteo para olvidarlo? (Adv. Ruf., I, 30). Al defenderse, la primera figura que se le ocurre pertenece a la mitolog\u00eda.<br \/>\nLo que estos eminentes varones deseaban no era tanto la separaci\u00f3n sino la combinaci\u00f3n  de los tesoros de la literatura profana y de las verdades cristianas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">S. Jer\u00f3nimo recuerda el precepto del Deuteronomio: \u201cSi deseas macarte con una cautiva, primero debes afeitar su cabeza y cejas, afeitar el pelo de su cuerpo y cortar sus u\u00f1as; lo mismo debe hacerse con la literatura profana, despu\u00e9s de haber quitado todo lo que terrenal e id\u00f3latra, \u00fanete a ella y hazla fruct\u00edfera para el Se\u00f1or \u00bb (Epist. 83). S. Agust\u00edn usa otra alegor\u00eda b\u00edblica. Para \u00e9l, el cristiano que busca su conocimiento en los autores paganos se parece a los israelitas que despojaron a los egipcios de sus tesoros para construir el tabern\u00e1culo de Dios. S. Ambrosio, no tiene ninguna duda. Cita libremente de S\u00e9neca, Virgilio y de la \u201cConsolaci\u00f3n\u201d de Servio Sulpicio. Acepta la postura anterior trasmitida por los apologistas hebreos a sus sucesores cristianos, es decir que todo lo que es bueno en la literatura de la antig\u00fcedad viene de los Libros Sagrados. Pit\u00e1goras era jud\u00edo o, al menos, hab\u00eda le\u00eddo a Mois\u00e9s. Los poetas paganos deben sus chispazos de sabidur\u00eda a David y Job. Taciano, siguiendo a jud\u00edos anteriores hab\u00eda sabiamente confirmado este punto de vista y esto sucede tambi\u00e9n, m\u00e1s o menos expresamente manifestado en otros apologistas cristianos. En occidente, Minucio F\u00e9lix re\u00fane cuidadosamente en su \u00abOctavius\u00bb todo lo que parece estar en armon\u00eda entre la nueva doctrina y la sabidur\u00eda antigua. Este fue en argumento conveniente y sirvi\u00f3 a m\u00e1s de un prop\u00f3sito.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero esta concesi\u00f3n presupon\u00eda que los estudios paganos estaban subordinados a la verdad cristiana, la \u00abHebraica veritas\u00bb. S. Agust\u00edn explica en el libro segundo de su \u00abDe doctrina christiana\u00bb, c\u00f3mo los cl\u00e1sicos paganos llevan a una m\u00e1s perfecta aprehensi\u00f3n de las Escrituras y son de hecho una introducci\u00f3n a ellas. En este sentido, S. Jer\u00f3nimo, en una carta a Magnus, profesor de elocuencia en Roma, recomienda el uso de los autores profanos; la literatura profana es una cautiva (Epist. 85).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De hecho los hombres ni se atrev\u00eda ni pod\u00edan hacer sin la ense\u00f1anza cl\u00e1sica. La ret\u00f3rica continu\u00f3 inspirando una especie de t\u00edmida reverencia. Los panegiristas, por ejemplo, ni se preocupan de la religi\u00f3n del emperador pero se dirigen a \u00e9l como los paganos lo har\u00edan con otro pagano y sacan sus bellezas literarias de la mitolog\u00eda. El mismo Teodosio no se atrevi\u00f3 a excluir de la escuela a los autores paganos. Un profesor como Ausonius segu\u00eda los mismos m\u00e9todos que sus antecesores paganos. Ennodius, di\u00e1cono de Mil\u00e1n bajo Teodorico y despu\u00e9s obispo de Pav\u00eda, habl\u00f3 contra la persona imp\u00eda  que llev\u00f3 la estatua de Minerva  a un burdel  y \u00e9l mismo, bajo el pretexto de una boda, un \u00abepithalamium\u00bb escribi\u00f3 ligeros y triviales versos. Es cierto que la sociedad cristiana de tiempos de las invasiones de los b\u00e1rbaros repudiaba la mitolog\u00eda y la cultura antigua, pero no se aventur\u00f3 a prohibirla.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mientras tonto la ense\u00f1anza p\u00fablica fue cerrando, siendo sustituida por la privada, pero hasta \u00e9sta formaba a sus alumnos, por ejemplo a  Sidonio Apolinar, seg\u00fan el m\u00e9todo tradicional. El ascetismo cristiano desarroll\u00f3 un fuerte sentimiento contra los estudios seculares. Ya desde el siglo cuarto, S. Mart\u00edn de Tours halla que los hombres tienen mejores cosas que hacer que estudiar. Hay monjes letrados en Lerins, pero porque las letras son reliquias de su educaci\u00f3n anterior, no adquiridas en la profesi\u00f3n mon\u00e1stica. La Regla de S. Benito prescribe la lectura, es verdad, pero solo la lectura de textos sagrados. Gregorio el Grande condena el estudio de la literatura en cuanto concierne a los obispos. Isidoro de Sevilla condensa toda la cultura antigua un unos pocos datos reunidos en su marchito herbarium conocido como \u201cOr\u00edgenes\u201d, justo lo suficiente para evitar todo estudio de las fuentes originales. Solo Casiodoro muestra un m\u00e1s amplio alcance y hace posible un estudio m\u00e1s amplio y profundo de las letras. Su s\u00edntesis enciclop\u00e9dica del conocimiento humano le une con las mejores tradiciones literarias de la antig\u00fcedad pagana. Concibi\u00f3 un plan para una uni\u00f3n de la ciencia sagrada y secular del que saldr\u00eda un completo y verdadero m\u00e9todo cristiano de ense\u00f1anza Desafortunadamente ocurri\u00f3 la invasi\u00f3n de los b\u00e1rbaros y las Instituciones de Casiodoro se quedaron en un mero proyecto.\n<\/p>\n<h2>Per\u00edodo medieval<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el periodo alrededor de la mitad del siglo sexto, las primeras indicaciones de cultura cl\u00e1sica se pudieron observar en Britania y un poco despu\u00e9s, hacia el fin de la centuria, en Irlanda. Desde entonces aparece en esas islas un creciente movimiento literario. Los irlandeses, primero eruditos y despu\u00e9s maestros, crean una cultura que desarrollan los anglosajones. Esta cultura pone la literatura profana y la ciencia al servicio de la teolog\u00eda y de la ex\u00e9gesis. Perecen haberse dedicado principalmente a la gram\u00e1tica, ret\u00f3rica y dial\u00e9ctica. \u00bfDe donde sacaron los monjes irlandeses la materia prima de de sus conocimientos? Es muy improbable que se llevaran manuscritos a las islas entre 350 y 450, que pudieran producir despu\u00e9s un renacimiento literario. Las peque\u00f1as escuelas eclesi\u00e1sticas preservaron por todas partes la ense\u00f1anza elemental, lectura y escritura. Pero la cultura irlandesa fue mucho m\u00e1s all\u00e1. Durante los siglos sexto y s\u00e9ptimo, aun se segu\u00edan copiando manuscritos en la Europa continental. La escritura de este per\u00edodo es uncial o semi-uncial. Aunque  eliminemos los manuscritos del siglo quinto, aun quedan bastantes manuscritos con este estilo de letra.  Y en estas obras profanas encontramos escritos \u00fatiles, glosarios, tratados sobre la tierra, medicina,  veterinaria y comentarios judiciales. Por otra parte, los numerosos manuscritos eclesi\u00e1sticos prueban la resistencia  de ciertas tradiciones cultas. Las continuaciones de estudios sacros fueron suficientes para producir el renacimiento carolingio. La cultura que a su vez devolvieron los irlandeses al continente en los siglos seis y siete era probablemente puramente eclesi\u00e1stica. El principal prop\u00f3sito de estos monjes irlandeses era preservar y desarrollar la vida religiosa, respecto a al literatura en s\u00ed, nada aportaron. Cuando examinamos detenidamente la informaci\u00f3n diseminada, especialmente las indicaciones hagiol\u00f3gicas, su importancia disminuye, porque vemos que la ense\u00f1anza en cuesti\u00f3n generalmente trata solo de la escritura y de la teolog\u00eda. Parece que  ni siquiera S. Columbano organiz\u00f3 estudios literarios en sus monasterios. Los monjes irlandeses ten\u00edan una cultura personal  que no hicieron esfuerzo alguno en difundir. Se pueden dar dos razones generales para explicar este notable hecho. Los tiempos eran demasiado b\u00e1rbaros y la Iglesia gala estaba muy lejos de la de Irlanda. M\u00e1s aun, los disc\u00edpulos  de los irlandeses eran hombres enamorados de la mortificaci\u00f3n asc\u00e9tica que hu\u00eda  del mundo malvado  y buscaba una vida de oraci\u00f3n y penitencia. Para aquellas mentes, la belleza del lenguaje y el ritmo verbal eran atracciones fr\u00edvolas. Adem\u00e1s el equipo material  de los religiosos irlandeses establecidos en la Galia, apenas admit\u00eda otro estudio que el de las Escrituras. En general, estos establecimientos apenas eran un grupo de caba\u00f1as que rodeaban a una peque\u00f1a capilla.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed, hasta Carlomagno y Alcuino, la vida intelectual se confinaba en Gran Breta\u00f1a e Irlanda. Revivi\u00f3 en la Galia en el siglo octavo cuando la literatura cl\u00e1sica latina comenz\u00f3 de nuevo a estudiarse con ardor. Este no es el lugar para tratar del renacimiento carolingio ni para trata la historia de las escuelas y estudios del Medievo. Sea suficiente apuntar unos pocos hechos. El estudio de los textos cl\u00e1sicos por si mismos en ese per\u00edodo era muy poco com\u00fan. Los autores paganos se le\u00edan como algo secundario respecto a la escritura y la teolog\u00eda. Alcuino prohibi\u00f3 a sus monjes,  hasta el final de su vida, que leyeran a Virgilio. Su poeta favorito es Estacio y despu\u00e9s Ovidio cuya obra licenciosa era glosada con interpretaciones aleg\u00f3ricas. Res\u00famenes mediocres y compilaciones, productos de la decadencia acad\u00e9mica, aparecen entre los libros frecuentemente le\u00eddos, es decir Homero latino (Ilias latina), Dares y Dictys (N.del T., versiones medievales de Troya), los d\u00edsticos atribuidos a Cat\u00f3n. Cicer\u00f3n casi se pasa por alto y se hacen dos personajes distintos, uno Tulio y otro Cicer\u00f3n. Sin embargo, hasta el siglo trece,  no son pocos los autores le\u00eddos y conocidos. Al final del siglo doce, en los primeros d\u00edas de l universidad de Par\u00eds, los principales autores conocidos son: Estacio, Virgilio, Luciano, Juvenal, Horacio, Ovidio (exceptuando los poemas er\u00f3ticos y las s\u00e1tiras), Salustio, Cicer\u00f3n, Marcial, Petronio (juzgado como combinaci\u00f3n de informaci\u00f3n \u00fatil y pasajes peligrosos), Simmaco, Solino, Suetonio, Quinto Curcio, Justino (conocido como Trogo Pompeyo), Livio, los dos S\u00e9necas (tragedias incluidas), Donato, Prisciano, Boecio, Quintiliano, Euclides, Ptolomeo (Haskins, \u00abHarvard Studies\u00bb, XX, 75). En el siglo trece la influencia de Arist\u00f3teles restringi\u00f3 el campo de lectura.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo hay unos pocos humanistas entre los escritores medievales: Einhard (770-840), R\u00e1bano Mauro (776-856), el sabio m\u00e1s h\u00e1bil de su tiempo, y Walafrid Estrab\u00f3n (809-849) son hombres de extensos y desinteresados conocimientos. Servato Lupus, Abad de Ferrieres (805-862), en su b\u00fasqueda de manuscritos latinos trabaja tan apasionadamente como cualquier erudito del siglo quince. Un poco m\u00e1s tarde la literatura latina est\u00e1 m\u00e1s o menos felizmente representada por Remigio de Auxerre (m. 908), Gerberto (m\u00e1s tarde papa Silvestre, m. 1003), Liutprando de Cremona (m. ca. 972), Juan de Salisbury (1110-1180), Vicente de Beauvais (m. 1264), Roger Bacon (m. 1294).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Naturalmente, mucha de la poes\u00eda medieval en lat\u00edn se inspir\u00f3 en la poes\u00eda latina. Entre las imitaciones hay que mencionar las obras de Hroswitha (o Roswitha), abadesa de Gandersheim (cerca ya del siglo d\u00e9cimo), que se inspir\u00f3 en Virgilio, Prudencio y Sedulio para celebrar los hechos de Ot\u00f3n el Grande. Es de particular inter\u00e9s en la historia de la supervivencia de la literatura latina por sus comedias  a la manera de Terencio. Se ha dicho que quiso hacer que el autor pagano fuese totalmente olvidado, pero eso no se reconcilia con su conocida simplicidad de car\u00e1cter. Una cierta facilidad en los di\u00e1logos y claridad de estilo no ocultan la falta de ideas de sus escritos; son un buen ejemplo del destino de la cultural cl\u00e1sica en tiempos medievales. Hroswitha imita a Terencio, cierto, pero sin entenderle y de forma rid\u00edcula.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los poemas sobre la vida de Hugo de Orleans, conocido como \u00abPrimas\u00bb o \u00abArchipoeta\u00bb son muy superiores. Y denotan genuino talento  as\u00ed como un buen conocimiento de Horacio.<br \/>\nDurante el medievo la Iglesia preserv\u00f3 la literatura secular guard\u00e1ndola y copi\u00e1ndola en sus monasterios donde exist\u00edan valiosas bibliotecas ya en el siglo noveno; en Italia, en Monte Casino (fundado  en 529) y en Bobbio ( fundado en 612 por Columbano); en Alemania en S. Gall (614), Reichenau (794), Fulda (744), Lorsch (763), Hersfeld (768), Corvey (822), Hirschau (830); en France en S. Mart\u00edn de  Tours (fundada en 372, pero m\u00e1s tarde restaurada), Fleury o Saint-Benoit-sur-Loire (620), Ferrieres (630), Corbie (662), Cluny (910).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las reformas de Cluny y de Claraval  no fueron favorables a los estudios ya que su principal prop\u00f3sito era combatir el esp\u00edritu mundano y restablecer las estrictas observancias religiosas. Esta tendencia coincide con las tendencias de la escol\u00e1stica y por ello desde el siglo doce y sobre todo desde el trece, la copia de manuscritos se convirti\u00f3 en un asunto seglar, una fuente de ganancias. Para Gudeman (\u00abGrundriss zur Geschichte der klassischen Philologie\u00bb, Leipzig, 1909, p. 160) debemos al Medievo  la siguiente lista de de los m\u00e1s antiguos y m\u00e1s \u00fatiles manuscritos de los cl\u00e1sicos latinos de los siglos ocho y nueve.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Siglo ocho: Cicero, Horacio, S\u00e9neca el fil\u00f3sofo  Marcial.<br \/>\nSiglo nueve&#160;: Terencio, Lucrecio, Cicer\u00f3n, Salustio, Livio, Ovidio, Lucano, Valerio-M\u00e1ximo, Columela, Persio, Lucano, Seneca  el fil\u00f3sofo, Quinto Curcio , Silio It\u00e1lico, Plinio el Viejo y el Joven, Juvenal, T\u00e1cito, Suetonio, Floro, Claudiano.<br \/>\nSiglos noveno-d\u00e9cimo: Persio, Quinto Curcio, C\u00e9sar, Cicer\u00f3n, Horacio, Livio, Fedro, Lucano, Seneca el fil\u00f3sofo, Valerio Flaco, Marcial, Justino, Ammiano Marcelino. Siglo d\u00e9cimo: C\u00e9sar, Catulo, Cicer\u00f3n, Salustio, Livio, Ovidio , Lucano, Persio, Quinto Curcio, Plinio el Viejo, Quintiliano, Estacio, Juvenal.<br \/>\nSiglo once: C\u00e9sar, Salustio, Livio, Ovidio, T\u00e1cito, Apuleyo.<br \/>\nSiglo trece: Cornelio Nepos, Propercio, Varr\u00f3n, \u00abDe lingua latina\u00bb.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo esta lista no da informaci\u00f3n completa. Un autor como Quinto Curcio est\u00e1 representado en numeroso manuscritos de todos los siglos; otro como Lucrecio no se copi\u00f3 de nuevo entre el siglo nueve y el Renacimiento. M\u00e1s a\u00fan, era costumbre compilar manuscritos de ep\u00edtomes y antolog\u00edas, algunos de los cuales han conservado solo en fragmentos de autores antiguos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La ense\u00f1anza de la gram\u00e1tica era muy deficiente; quiz\u00e1 sea por eso el retraso de la filolog\u00eda en los tiempos medievales. La gram\u00e1tica latina se reduce un resumen de Donato, suplementado por los escasos comentarios del maestro, y remplazado desde el siglo trece por el \u00abDoctrinale\u00bb de  Alejando de Villedieu (de Villa Dei).\n<\/p>\n<h2>El Renacimiento<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Renacimiento ilumin\u00f3 ocultos tesoros medievales. Antes de este per\u00edodo, la cultura cl\u00e1sica hab\u00eda sido un hecho aislado, individual. Desde el siglo catorce en adelante se convirti\u00f3 en colectivo y  social. La actitud de la Iglesia hacia este movimiento es demasiado importante para ser tratado dentro de los l\u00edmites de este art\u00edculo (ver Humanismo, Renacimiento, Papa Le\u00f3n X, Papa P\u00edo II etc.) Respecto a los estudios latinos, la iglesia continu\u00f3 influyendo  muy activamente en su desarrollo. A principios de la era moderna el lat\u00edn era el lenguaje de las cortes, sobre todo el de las canciller\u00edas italianas. La curia romana est\u00e1 a la altura de Florencia y N\u00e1poles, entre las m\u00e1s importantes por la eminencia, fama y gracia de sus latinistas. Poggio fue secretario papal, bembo y Sadoleto llegaron a ser cardenales. Escuelas y universidades  pronto cedieron a la influencia de los humanistas  (ver Humanismo).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En Francia, Pa\u00edses Bajos y Alemania, el estudio de los antiguos cl\u00e1sicos  estuvo m\u00e1s o menos influenciado por tendencias hostiles a la Iglesia  y al cristianismo. Pero los jesuitas pronto hicieron del lat\u00edn la base de sus ense\u00f1anzas, organiz\u00e1ndolas de forma sistem\u00e1tica e introduciendo el estudio obligatorio y diario de Cicer\u00f3n. La universidad de Lovaina, reci\u00e9n fundada (1426) se convirti\u00f3 en el centro de estudios latinos, debido sobre todo a la Ecole des Trois Langues (griego, lat\u00edn, hebreo), que abri\u00f3 en 1517. Fue en  la Ecole du Lis donde ense\u00f1\u00f3 Jan van Pauteran (Despauterius) autor de una gram\u00e1tica latina destinada a sobrevivir dos siglos, pero desafortunadamente demasiado claramente dependiente del \u201cDoctrinale\u201d de  Alejandro de Villedieu mencionado arriba. En el siglo XVII Port Royal introdujo unas pocas reformas en el m\u00e9todo de ense\u00f1anza, sustituyendo el lat\u00edn con el franc\u00e9s en las recitaciones, y a\u00f1adido al programa de estudio. Pero en general las l\u00edneas de educaci\u00f3n permanecieron iguales.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el siglo diecinueve revivi\u00f3 la filolog\u00eda cl\u00e1sica como ciencia hist\u00f3rica. Los hombres que produjeron este progreso fueron principalmente alemanes, holandesas e ingleses. La Iglesia cat\u00f3lica no particip\u00f3 en este asunto hasta finales de siglo. A mitad del siglo diecinueve surgi\u00f3 en Francia una controversia de naturaleza pedag\u00f3gica sobre el uso del lat\u00edn cl\u00e1sico en las escuelas cristianas. El abate Gaume insisti\u00f3 en que los cristianos, especialmente los futuros sacerdotes, deb\u00eda obtener los conocimientos literarios de la lectura de los Padres de la Iglesia  y lleg\u00f3 m\u00e1s lejos calificando a la educaci\u00f3n cl\u00e1sica de gusano gangrenoso (ver rongeur) de la sociedad moderna. Dupanloup, superior del seminario de  Notre-Dame des Champs, y despu\u00e9s obispo de Orleans defendi\u00f3 a los autores cl\u00e1sicos, por lo que estall\u00f3 una larga y pol\u00e9mica controversia que pertenece a la historia del liberalismo cat\u00f3lico. Louis Veuillot contest\u00f3 a Dupanloup, mientras la Santa Sede permanec\u00eda en silencio y los obispos franceses no alteraban el curr\u00edculum  de sus \u00abpetits semmaires\u00bb , seminarios menores o escuelas preparatorias para el clero. Veuillot se retir\u00f3 de la discusi\u00f3n en 1852. Dubner edit\u00f3 una colecci\u00f3n de textos patr\u00edsticos graduados para que sirvieran a todas las escuelas cristianas desde las elementales hasta las superiores.  Se dieron otros intentos menos positivos para introducir selecciones de los principales escritores eclesi\u00e1sticos de la antig\u00fcedad cristiana (Nourisson, para los liceos estatales y colegios; Monier, para los colegios cat\u00f3licos).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En B\u00e9lgica Guillaume urg\u00eda el estudio comparativo de los autores paganos y cristianos. Tanto en B\u00e9lgica como en Francia, el uso tradicional de autores paganos ha mantenido los suyos propios en las casas dedicadas a la educaci\u00f3n, en este sentido no difieren las escuelas de los jesuitas de las instituciones gubernamentales. En tiempos recientes ha habido ataques no a los autores paganos sino en general al aprendizaje y estudio en lat\u00edn-Los l\u00edderes de esta nueva oposici\u00f3n son los llamados \u201chombres pr\u00e1cticos\u201d, es decir representantes  de las ciencias naturales y aplicadas y adem\u00e1s declarados enemigos de la Iglesia cat\u00f3lica, muchos de los cuales tiene la opini\u00f3n de que el estudio del lat\u00edn hace a los hombres m\u00e1s receptivos de las ense\u00f1anzas de la fe. Una vez m\u00e1s  los destinos de la Iglesia y del lat\u00edn cl\u00e1sico vuelven a estar conectados. Ver los varios art\u00edculos ce la Enciclopedia Cat\u00f3lica sobre escuelas, estudios , educaci\u00f3n , historia de la filolog\u00eda etc.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<b>Fuente<\/b>:  Lejay, Paul. \u00abClassical Latin Literature in the Church.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 9. New York: Robert Appleton Company, 1910. 31 Oct. 2010 <br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/09032a.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Pedro Royo\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Primer per\u00edodo Este art\u00edculo trata solamente de las relaciones de la literatura cl\u00e1sica, principalmente latina, con la iglesia cat\u00f3lica. Cuando el cristianismo apareci\u00f3 por primera vez en Roma la instrucci\u00f3n de los j\u00f3venes se limitaba en gran manera al estudio de los poetas e historiadores, siendo los principales desde muy temprano, Horacio y Virgilio. Hasta &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/literatura-latina-clasica-en-la-iglesia\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abLITERATURA LATINA CLASICA EN LA IGLESIA\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-25763","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/25763","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=25763"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/25763\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=25763"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=25763"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=25763"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}