{"id":25764,"date":"2016-02-05T17:25:21","date_gmt":"2016-02-05T22:25:21","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/liturgia-de-la-misa\/"},"modified":"2016-02-05T17:25:21","modified_gmt":"2016-02-05T22:25:21","slug":"liturgia-de-la-misa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/liturgia-de-la-misa\/","title":{"rendered":"LITURGIA DE LA MISA"},"content":{"rendered":"<p>\n  \u00abMisa de San Gregorio\u00bb con el cardenal Alberto de Brandenburgo\u00bb. Se trata de un cuadro pintado al \u00f3leo sobre madera en la primera mitad del s. XVI, que pertenece a la Colecci\u00f3n Estatal B\u00e1vara de pinturas, ubicada en la Galer\u00eda Nacional del Palacio de Johannisburg, en Aschaffemburgo, Baviera (Alemania).  Esta pintura g\u00f3tica, una \u00abMisa de San Gregorio\u00bb de autor an\u00f3nimo, data de 1503. Est\u00e1 realizada al temple sobre madera, con aplicaciones doradas y talladas. Se trata de una de las pinturas de la predela de la parte inferior del retablo de Santa Ana, procedente de la iglesia de San Nicol\u00e1s de Bari, en Sinovas (Burgos, Espa\u00f1a). Tras haberlo vendido en 1913 el p\u00e1rroco de la iglesia, sin conocimiento del Obispado, fue adquirido en Par\u00eds por D. Enrique Laterra, que lo tuvo en la capilla de su domicilio de Buenos Aires (Argentina), hasta que sus herederos lo cedieron al Museo Larreta de Buenos Aires, donde se encuentra hoy en d\u00eda.  El pintor miniaturista flamenco Simon Bening (1483-1561) es el autor de esta \u00abMisa de San Gregorio\u00bb, del Libro de Horas de Munich-Montserrat (manuscrito 3, folio 4), datado en torno a 1535-1540. Esta pintura est\u00e1 realizada en tempera y oro sobre pergamino, y se conserva en el Museo J. Paul Getty -Getty Center-, en Los \u00c1ngeles (California, EE.UU).  El pintor alem\u00e1n Lucas Cranach, el Viejo (1472-1553) realiz\u00f3 esta obra titulada:Al igual que la obra siguiente, en esta serie dedicada a La Santa Misa en el Arte, este cuadro tambi\u00e9n es obra del pintor alem\u00e1n Lucas Cranach, el Viejo (1472-1553), o de alg\u00fan autor an\u00f3nimo de su taller. Recibe el mismo nombre que la pintura mencionada anteriormente: \u00abMisa de San Gregorio con el cardenal Alberto de Brandenburgo\u00bb. Ambas son casi id\u00e9nticas, salvo la perspectiva: mientras que en una se ve la escena desde detr\u00e1s, en este caso se ve desde delante. Tambi\u00e9n es un cuadro pintado al \u00f3leo sobre madera en la primera mitad del s. XVI, pero en este caso su ubicaci\u00f3n actual difiere de la del anterior: pertenece a la Colecci\u00f3n de Pintura del Estado de Baviera, que se encuentra en Munich (Alemania). .<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<h2>Contenido<\/h2>\n<ul>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-1\">1 Nombre y definici\u00f3n<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-2\">2 El origen de la Misa<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-3\">3 La Misa entre los siglos V y VII<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-4\">4 Del siglo VII a los tiempos modernos.<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-5\">5 La actual misa romana<\/li>\n<\/ul>\n<h2>Nombre y definici\u00f3n<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">La misa es el conjunto de oraciones y ceremonias que conforman el ritual de la Eucarist\u00eda en los ritos latinos. Como es el caso en toda la terminolog\u00eda lit\u00fargica, el nombre es menos antiguo que la cosa nombrada. Desde los albores de la primera predicaci\u00f3n de la fe cristiana en Occidente, lo mismo que en otros lugares, la Santa Eucarist\u00eda ha sido celebrada tal como fue instituida por Cristo en la \u00daltima Cena, de acuerdo a su mandato, en memoria suya. Y no pas\u00f3 mucho tiempo antes de que la palabra latina missa, usada en un sentido muy vago, se conviertiera en el nombre t\u00e9cnico y casi exclusivo de ese ritual.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la primera \u00e9poca, cuando el griego a\u00fan era la lengua de los cristianos en Roma, encontramos los nombres com\u00fanes griegos que estaban en uso all\u00ed, al igual que en Oriente, para referirse al ritual de la Cena. El m\u00e1s ordinario era Eucharistia, usado tanto para refererirse al pan consagrado como a todo el ritual. Clemente de Roma (+ alrededor de 101 d.C.) usa en ocasiones la forma verbal, que a\u00fan conservaba su significado de \u201cdar gracias\u201d, pero tambi\u00e9n en relaci\u00f3n con la liturgia (I Clem., Ad Cor., XXXVIII, 4: kata panta eucharistein auto). Entre otros testigos principales de la primitiva liturgia romana, Justino M\u00e1rtir (+ circa 167), habla reiterativamente de eucharistia en ambos sentidos (Apol., I, LXV, 3, 5; LXVI, 1; LXVII, 5). La palabra comenz\u00f3 a ser usada siempre desde entonces, y pas\u00f3 sin modificaciones al lat\u00edn (eucharistia) desde los inicios de la literatura cristiana latina [Tertuliano (+ c. 220), \u00abDe pr scr.\u00bb, XXXVI, en P.L., II, 50; San Cipriano (+. 258), Ep., liv, etc.]. Y contin\u00faa siendo el nombre normal para el sacramento a lo largo del desarrollo la teolog\u00eda cat\u00f3lica, pero poco a poco fue superado por Missa para todo el ritual. Clemente llama leitourgia a todo el ceremonial (I Cor 40, 2, 5; 41, 1) y prosphora (ibid. 2, 4), con cierta diferencia de matiz (\u201crito\u201d, \u201coblaci\u00f3n\u201d). Esos y otros nombres griegos ordinarios (klasis artou en las catacumbas; koinonia, synaxis, syneleusis en Justino, \u201cI Apol., 67, 3), cuya connotaci\u00f3n a\u00fan no era tan estrictamente restringida en lo t\u00e9cnico, fueron usados durante los dos primeros siglos en Oriente y Occidente. Con el inicio del uso del lat\u00edn en el siglo III aparecieron las primeras traducciones de t\u00e9rminos griegos. Aunque eucharistia es muy com\u00fan, tambi\u00e9n encontramos gratiarum actio (Tertuliano, \u201cAdversus Marcionem, I, XXIII, en P.L. II, 274). Benedictio (=eulogia) aparece tambi\u00e9n (Ibid., III, XXII; \u201cDe idolol.\u201d, XXII). Sacrificium, generalmente acompa\u00f1ado de un adjetivo (divina sacrificia, novum sacrificium, sacrificia Dei), es una de la expresiones favoritas de San Cipriano (Ep. LIV, 3; \u201cDe Oratione dominica\u201d, IV; \u201cTest. Adv. Iud.\u201d, I, XVI; Ep. XXXIV, 3; LXIII, 15, et.). Tambi\u00e9n encontramos solemnia (Cipriano, \u201cDe lapsis\u201d, XXV), \u201cdominica solemnia\u201d (Tertuliano, \u201cDe fuga\u201d, XIV), prex, oblatio, coena Domini (Tertuliano, \u201cAd uxor.\u201d, II, IV, en P.L. I, 1294), Spirituale ac coeleste sacramentum (Cypr., Ep., lxiii, 13), Dominicum (Cypr., \u00abDe opere et eleem.\u00bb, XV; Ep. LXIII, 16), Officium (Tert., De orat.\u00bb, XIV), incluso Passio (Cypr., Ep. XLII), y otras expresiones que m\u00e1s que nombres t\u00e9cnicos constituyen descripciones.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todas las anteriores palabras estaban destinadas a ser substituidas en el Occidente por el nombre cl\u00e1sico Missa. El primer uso cierto de esa palabra se encuentra en San Ambrosio (+397). \u00c9l escribe a su hermana Marcelina para describirle los problemas con los arrianos en los a\u00f1os 385 y 386, cuando los soldados fueron enviados a su iglesia para desbaratar una ceremonia: \u201cEl d\u00eda siguiente (un domingo), despu\u00e9s de las lecturas y el tracto, habiendo despedido a los catec\u00famenos, expliqu\u00e9 el credo (symbolum tradebam) a algunos de los competentes [personas aceptadas para recibir el bautismo] en el bautisterio de la bas\u00edlica. Ah\u00ed fui inesperadamente informado que ellos hab\u00edan enviado soldados a la bas\u00edlica Porciana&#8230;pero permanec\u00ed en mi sitio y comenc\u00e9 a decir la misa [missam facere coepi]. Mientras ofrezco [dum offero], escucho que un tal C\u00e1stulo ha sido aprendido por la gente\u201d (Ep. I, XX, 4-5). Debe notarse que aqu\u00ed missa significa la ceremonia eucar\u00edstica propiamente dicha, la liturgia de los fieles exclusivamente, sin incluir la de los catec\u00famenos. Ambrosio usa la palabra sabiendo que es usual y bien conocida. Hay una menci\u00f3n anterior de la palabra, en una carta del Papa Pio I (entre los a\u00f1os 142 y 157), pero quiz\u00e1s no puede considerarse aut\u00e9ntica: \u201cEuprepia ha cedido el uso de su casa a los pobres, donde&#8230; celebramos misas con nuestros pobres (cum pauperibus nostris&#8230;missas agimus\u201d, Pio I, Ep. I en Galland, \u201cBibliotheca veterum Patrum\u201d, Venecia, 1765, I, 672). La raz\u00f3n por la que la autenticidad de la carta ha sido puesta en duda es que si Missa realmente hubiese sido usada en el sentido que tiene actualmente en el siglo II, resulta extra\u00f1o que nunca aparece en el siglo III. Podemos considerar, por tanto, que San Ambrosio es la primera autoridad certificada que la utiliza.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A partir del siglo IV el t\u00e9rmino se hace cada vez m\u00e1s com\u00fan. Durante un tiempo casi siempre aparece con el sentido de despedida. San Agust\u00edn (+430) dice: \u201cLuego del serm\u00f3n tiene lugar la despedida de los catec\u00famenos\u201d (post sermonem fit missa catechumenorum &#8212; Serm., xlix, 8, in P.L., XXXVIII, 324). El S\u00ednodo de L\u00e9rida, en Espa\u00f1a (524), declara que las personas culpables de incesto pueden ser admitidas a la iglesia \u201cusque ad missam cathecumenorum\u201d, o sea, hasta que los catec\u00famenos sean despedidos (Can., IV, Hefele-Leclercq, \u00abHist. des Conciles\u00bb, II, 1064). La misma expresi\u00f3n aparece en el S\u00ednodo de Valencia, por el mismo tiempo (Can I, ibid, 1067=, en Hincmar de Reims (+ 882) (\u201cOpusc. LV capitul.\u201d, XXIV, en P.L. CXXVI, 380), etc. Etheria (siglo IV) se refiere continuamente a todo el ritual, a la Liturgia de los Fieles, como missa (\u00abPeregr. Silvi\u00e6\u00bb, e.g., xxiv, 11, Benedicit fideles et fit missa, etc.). Igualmente Inocencio I (401-417) en Ep., XVII, 5, P.L., XX, 535, y Le\u00f3n I (440-461), en Ep., IX, 2, P.L., LIV, 627. Si bien desde el comienzo la palabra Missa usualmente describe el rito eucar\u00edstico, o alguna parte de \u00e9l, tambi\u00e9n la encontramos utilizada en ocasiones refiri\u00e9ndose a otros ritos eclesi\u00e1sticos. En la Regla de san Benito (+ 543), fiant missae indica la despedida al final de la recitaci\u00f3n de las horas can\u00f3nicas (cap\u00edtulo XVII, passim). A lo largo de todo el Sacramentario Leoniano (siglo VI. Cfr. LIBROS LIT\u00daRGICOS), se presupone el sentido actual de la palabra. El t\u00edtulo \u201cItem alia\u201d, al inicio de cada misa, significa \u201cItem alia missa\u201d. El Libro Gelasiano (siglos VI o VII. Cf. Ibid) propone las palabras \u201cItem alia missa\u201d, \u201cMissa Chrismatis\u201d, \u201cOrationes ad missa [sic] in natale sanctorum\u201d, etc. Desde ese entonces dicha palabra se convirti\u00f3 en el nombre m\u00e1s usual, pr\u00e1cticamente exclusivo, de la santa liturgia en los rituales romano y g\u00e1lico.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aunque durante alg\u00fan tiempo fue objeto de muchas discusiones, ahora no hay duda sobre el origen y significado original de la palabra. Podemos rechazar, de entrada, algunas explicaciones fantasiosas tales como que missa es la latinizaci\u00f3n de la palabra hebrea missah (oblaci\u00f3n, seg\u00fan Reuchlin y Lutero), o del griego myesis (iniciaci\u00f3n), o del alem\u00e1n Mess (asamblea, mercado). Tampoco es el participio femenino de mittere (enviar), con un sustantivo sobreentendido (\u201coblatio missa ad Deum\u201d, \u201ccongregatio missa, i.e. dimissa- como explican Diez, \u201cEtymol. W\u00f6rterbuch der Roman Sprachen\u201d, 212, y otros). Es un sustantivo correspondiente a una forma tard\u00eda de missio (env\u00edo). Existen muchos paralelos en el lat\u00edn medieval: collecta, ingressa, confessa, accessa, ascensa. Todas son formas en \u201cio\u201d. No significa un ofrecimiento (mittere, en el sentido de entregar a Dios), sino la despedida de la gente, como en la frase \u201cIte, missa est\u201d (\u201cMarchaos, es la despedida\u201d). Parece raro que un detalle tan aparentemente insignificante haya dado su nombre a todo el ritual. Pero hay varios casos semejantes en el lenguaje lit\u00fargico. Las palabras comuni\u00f3n, confesi\u00f3n, breviario, por ejemplo, no significan el car\u00e1cter esencial de lo que ellas denotan. En el caso de la palabra missa podemos rastrear paso a paso el desarrollo de su significado. La hemos visto utilizada por san Agust\u00edn, s\u00ednodos del siglo VI e Hincmar de Reims para significar \u201cdespedida\u201d. Missa cathecumenorum significa la despedida de los catec\u00famenos. Parece ser que missa fit o missa est era la forma normal de despedir a las personas al final de un proceso legal o un juicio. Avito de Viena (+ 523) dice: \u201cEn los templos y en los palacios o tribunales la despedida se proclama [missa pronuntiantur] para despedir a la gente que participa\u201d (Ep. I). Cosa parecida comenta san Isidoro de Sevilla: \u201cLa despedida al momento del sacrifico [missa tempore sacrificii est] se lleva a cabo cuando los catec\u00famenos son enviados fuera, con las palabras del di\u00e1cono: \u201cSi queda dentro alg\u00fan catec\u00fameno, salga por favor\u201d. Y esa es la despedida [et inde missa]\u201d (Etymol.\u201d VI, XIX, en P.L. LXXXII, 252). Del mismo modo como se desped\u00eda a los catec\u00famenos al final de la primera parte del ritual, tambi\u00e9n hab\u00eda una despedida de los fieles bautizados despu\u00e9s de la comuni\u00f3n. Hab\u00eda, pues, una missa cathecumenorum y una missa fidelium, ambas entendidas como despedidas. Por ello Floro Di\u00e1cono (+ 860): \u201cMissa se entiende exclusivamente como dimissio, o sea, absolutio, que el di\u00e1cono pronuncia al despedir a la gente de la ceremonia solemne. El di\u00e1cono pronunciaba las palabras y los fieles eran enviados [mittebantur], eran despedidos fuera [o sea, dimittebantur foras]. La missa cathecumenorum se realizaba antes de la acci\u00f3n sacramental (i.e. antes del canon actionis), la missa fidelium se realiza- adviertase la diferencia del tiempo verbal; en la \u00e9poca de Floro ya no se usaba la despedida de los catec\u00famenos- despu\u00e9s de la consagraci\u00f3n y de la comuni\u00f3n\u201d [post confectionem et participationem] (P.L. CXIX, 72). No es dif\u00edcil entender c\u00f3mo cambi\u00f3 la palabra su significado original de \u201cdespedida\u201d para indicar el ritual completo, incluyendo la despedida misma. Ya se puede notar el fundamento de tal cambio en los textos que hemos citado. Permanecer en la iglesia hasta la missa cathecumenorum sencillamente se transform\u00f3 en permanecer durante, la missa cathecumenorum. Vemos que estas dos missae se refer\u00edan a las dos mitades de la liturgia. Ivo de Chartres (+ 1116) olvida el significado original y escribe: \u201cQuienes oyen la missa cathecumenorum evitan la missa sacramentorum\u201d (Ep. CCXIX, en P.L: CLXII, 224). Las dos partes comienzan a conocerse con esos dos nombres. A medida que la disciplina de los catec\u00famenos paulatinamente era olvidada, y s\u00f3lo quedaba un \u00fanico ritual continuado, a \u00e9ste se le comenz\u00f3 a llamar con el nombre que ya se hab\u00eda hecho familiar, missa, sin ning\u00fan calificativo. Sin embargo, a trav\u00e9s de la Edad Media se pueden encontrar las formas de plural missarum solemnia, missae sacramentum, y otras parecidas. En ocasiones la palabra se traslada a la fiesta del d\u00eda. La fiesta de san Mart\u00edn, por ejemplo, se llama Missa Sancti Martini. De esta costumbre nacen las formas germ\u00e1nicas Mess, Messtag y sus derivaciones. La fecha y el lugar de la fiesta local era un momento ideal para el mercado (sobre esto Cfr. Rottmanner, op. Cit. En la bibliograf\u00eda abajo). Kirmess (flamenco, Kermis; franc\u00e9s, kermesse) viene de Kirch-mess, el aniversario de la dedicaci\u00f3n de una iglesia, la ocasi\u00f3n de una feria. La palabra latina missa se adapt\u00f3 a todos los idiomas occidentales (italiano: messa; espa\u00f1ol: misa; franc\u00e9s: messe; alem\u00e1n: Messe, etc.). La forma inglesa anterior a la conquista era maesse; en ingl\u00e9s medio: messe, masse. \u201cIt nedith not to speke of the masse ne the seruise that thei hadde that day\u00bb (No hace falta hablar de la misa y de la ceremonia que ellos tuvieron ese d\u00eda. \u00abMerlin\u00bb in the Early Engl. Text Soc., II, 375) &#8211;\u00abAnd whan our parish masse was done\u00bb (Y cuando termin\u00f3 la misa de nuestra parroquia. \u00abSir Cauline\u00bb, Child&#8217;s Ballads, III, 175). Tambi\u00e9n exist\u00eda en forma verbal: \u201cto mass\u201d significaba \u201cdecir misa\u201d; \u201cmassing-priest\u201d (literalmente: sacerdote dice-misas; en la expresi\u00f3n castiza: cura de misa y olla) era una expresi\u00f3n peyorativa en tiempos de la Reforma.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Debe ponerse atenci\u00f3n al hecho de que la palabra misa (missa) se refiere a la celebraci\u00f3n eucar\u00edstica de los ritos latinos solamente. Nunca ha sido aplicada a los ritos orientales en griego o lat\u00edn. En \u00e9stos, la palabra correspondiente es \u201cliturgia\u201d. Referirse a la liturgia oriental con la palabra \u201cmisa\u201d es un error que causa confusi\u00f3n, o por lo menos inexactitud cient\u00edfica.\n<\/p>\n<h2>El origen de la Misa<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">La misa occidental, como todas las liturgias, comienza, claro, con la \u00daltima Cena del Se\u00f1or. Lo que \u00c9l hizo, reiterado en memoria suya seg\u00fan su mandato, es el n\u00facleo de la misa. Tan pronto como lleg\u00f3 la fe a Occidente se comenz\u00f3 a celebrar la Eucarist\u00eda, al igual que en Oriente. Al inicio, el lenguaje usado era el griego. De esa liturgia original, y habiendo cambiado la lengua al lat\u00edn, nacieron los dos grandes ritos occidentales: el latino y el g\u00e1lico (Cfr. LITURGIA). De esos dos, la misa g\u00e1lica puede ser rastreada m\u00e1s f\u00e1cilmente. Es tan antioquena en su estructura y en el texto de muchas de sus oraciones, que podemos estar seguros al afirmar que constituye una forma traducida de la liturgia de Jerusal\u00e9n-Antioqu\u00eda, llevada a Occidente casi al mismo tiempo que la m\u00e1s o menos flexible liturgia universal de los primeros tres siglos daba origen a los diferentes ritos fijos (Cfr. LITURGIA; RITO GALICO). El origen de la misa romana, por otra parte, es una cuesti\u00f3n m\u00e1s dif\u00edcil de resolver. Tenemos aqu\u00ed dos datos ciertos y establecidos: la liturgia griega descrita por san Justino M\u00e1rtir (+ circa 165), que es la de la Iglesia Romana del siglo II y, en el otro extremo del desarrollo, la liturgia de los primeros sacramentarios romanos en lat\u00edn, del siglo VI. Ambos son diferentes. La descripci\u00f3n de Justino nos muestra un ritual al que hoy llamar\u00edamos del tipo oriental, que corresponde con notable exactitud al de las Constituciones Apost\u00f3licas (Cfr. LITURGIA). Los sacramentarios Leoniano y Gelasiano, por su parte, nos permiten conocer lo que hoy es pr\u00e1cticamente nuestra actual misa romana. \u00bfC\u00f3mo pas\u00f3 la celebraci\u00f3n de uno a otro rito?. Esta es precisamente una de las dificultades principales en la historia de la liturgia. Durante los \u00faltimos a\u00f1os, sobre todo, se han propuesto toda clase de soluciones y combinaciones. Empezaremos por observar algunos puntos ciertos que pueden servirnos de referencia en una investigaci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Justino M\u00e1rtir, Clemente de Roma, Hip\u00f3lito (+ 235) y Novaciano (+ 250), todos est\u00e1n de acuerdo en las liturgias que describen, si bien la evidencia de los \u00faltimos dos es muy d\u00e9bil (Probst, \u00abLiturgie der drei ersten christl. Jahrhdte\u00bb; Drews, \u00abUntersuchungen \u00fcber die sogen. Clement. Liturgie\u00bb). De entre los Padres de los primeros tres siglos, Justino es quien nos ofrece la descripci\u00f3n m\u00e1s completa de la liturgia (Apol. I, LXV, LXVI, citado y disutido en LITURGIA). Nos describe c\u00f3mo se celebraba la Sagrada Eucarist\u00eda en la Roma del siglo II. Su narraci\u00f3n es un punto de partida necesario, un extremo de la cadena cuyos eslabones intermedios andan extraviados. Apenas tenemos datos sobre los diferentes pasos que sigui\u00f3 el desarrollo del rito romano en los siglos III y IV. Es un tiempo de misterio en el que abundan las conjeturas. Pero volvemos a tomar piso firme al inicio del siglo V, luego de un cambio radical. Son de este tiempo el fragmento del Pseudo-Ambrosio, \u201cDe sacramentis\u201d (alrededor del a\u00f1o 400. Cf. P.L. XVI, 443), y la carta del Papa Inocencio I (401-417) a Decencio de Eugubio (P.L. XX, 553). En esos documentos vemos que la liturgia romana ya se dec\u00eda en lat\u00edn y que ya su rito era en esencia el que a\u00fan usamos nosotros. Algunas indicaciones del fin del siglo IV confirman eso. Poco despu\u00e9s llegamos a los primeros sacramentarios (Leoniano, del siglo V o VI; Gelasiano, del siglo VI o VII) y de ah\u00ed en adelante se clarifica bastante la historia de la misa romana. Los siglos V y VI son, as\u00ed, el otro extremo de la cadena. Respecto al intervalo entre el siglo II y el V, durante el cual tuvo lugar el gran cambio, aunque poco conocemos a trav\u00e9s de la misma Roma, tenemos datos valiosos que llegan de Africa. Hay muchas razones para pensar que en asuntos lit\u00fargicos la Iglesia de Africa segu\u00eda muy de cerca a la romana. Podemos saber mucho acerca de Roma a trav\u00e9s de los Padres africanos del siglo III: Tertuliano (+ circa 220), san Cipriano (+ 258), las Actas de las santas Perpetua y Fel\u00edcitas (+ 203), san Agust\u00edn (+ 430) (cfr. Cabrol \u201cDictionnaire d\u2019arch\u00e9ologie\u201d, I, 591-657). La cuesti\u00f3n referente al cambio del griego al lat\u00edn es menos importante de lo que pudiera parecer. Simplemente ocurri\u00f3 cuando el griego dej\u00f3 de ser la lengua usual de los cristianos romanos. El Papa V\u00edctor I, un africano, parece haber haber sido el primero en utilizar lat\u00edn en Roma. Novaciano escribe en lat\u00edn. Hay se\u00f1ales que nos hacen pensar que la costumbre lit\u00fargica de la segunda mitad del siglo III en Roma ya utilizaba el lat\u00edn (Kattenbusch, \u201cSymbolik\u201d, II, 331), aunque durante muchos siglos se conservaron tambi\u00e9n fragmentos de griego. Otros escritores piensan que el lat\u00edn no fue adoptado sino hasta el fin del siglo IV (Probst, \u00abDie abendl\u00e4nd. Messe\u00bb, 5; Rietschel, \u00abLehrbuch der Liturgik\u00bb, I, 337). Sin duda, durante alg\u00fan tiempo, ambos lenguajes fueron usados a la par. Este asunto ha sido discutido a fondo en la obra de C.P.Caspari \u00abQuellen zur Gesch. des Taufsymbols u. der Glaubensregel\u00bb (Christiania, 1879), III, 267 ss. En ocasiones el Credo se rezaba en griego; algunos salmos tambi\u00e9n. Hasta el siglo VIII, las lecturas del S\u00e1bado Santo se proclamaban en griego y lat\u00edn (Ordo Rom., I, P.L., LXXVIII, 966-68, 955). A\u00fan quedan fragmentos de griego en la misa romana: \u201cKyrie eleison\u201d, \u201cHagios O Theos\u201d. El cambio de lengua, empero, no necesariamente implica un cambio de rito. Las alusiones que hace Novaciano en lat\u00edn acerca de la oraci\u00f3n eucar\u00edstica concuerdan casi totalmente con las que hace Clemente Romano en griego y con las formas griegas de las Constituciones Apost\u00f3licas, VIII (Drews, op. Cit. 107-122). Los africanos, Tertuliano, san Cipriano, etc., quienes escrib\u00edan en lat\u00edn, describen un ritual my cercano al de Justino y de las Constituciones Apost\u00f3licas (Probst, op. cit., 183-206; 215-30). El rito g\u00e1lico, como muestra Germano de Par\u00eds (Duchesne, \u00abOrigines du Culte\u00bb, 180-217), demuestra qu\u00e9 tan oriental- o sea, griega- puede ser la liturgia latina. Consecuentemente, debemos percibir el cambio de idioma como un detalle que no afect\u00f3 gran cosa el desarrollo del ritual. Mas indudablemente que el uso del lat\u00edn s\u00ed fue un factor que influy\u00f3 en la tendencia romana de abreviar las oraciones, de dejar fuera de las f\u00f3rmulas lo que pareciese redundante, y de simplificar toda la ceremonia. El lat\u00edn es naturalmente terso, comparado con la ret\u00f3rica abundancia del griego. Esta diferencia es una de las m\u00e1s obvias entre el rito romano y los ritos orientales. (A ra\u00edz de la promulgaci\u00f3n de la Constituci\u00f3n Apost\u00f3lica \u201cSacrosanctum Concilium\u201d del Concilio Vaticano II, en 1963, el lat\u00edn dej\u00f3 de ser la lengua universal de la misa. Cada pa\u00eds celebra la Eucarist\u00eda en su lengua vern\u00e1cula, N.T.)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si pudi\u00e9semos suponer que durante los primeros tres siglos existi\u00f3 una liturgia com\u00fan a lo largo de toda la cristiandad, cuyas diferencias eran simples variaciones de detalles, pero que era uniforme en sus puntos principales, y que esa liturgia com\u00fan est\u00e1 representada por el cap\u00edtulo octavo de las Constituciones Apost\u00f3licas, en \u00e9l encontrar\u00edamos el origen de la misa romana y de todas las dem\u00e1s liturgias (Cfr. LITURGIA). Hay, claro, razones especiales para asumir que este tipo de liturgia era el que se utilizaba en Roma. Nuestras m\u00e1s grandes autoridades al respecto (Clemente, Junstino, Hip\u00f3lito, Novaciano) son todos romanos. A pesar de ello, incluso el actual rito romano, que pas\u00f3 por varias modificaciones posteriores, guarda algunos elementos que se asemejan notablemente a los de la liturgia de las Constituciones Apost\u00f3licas. Por ejemplo, nunca ha habido una oraci\u00f3n p\u00fablica para el ofertorio. El \u201coremus\u201d que se dice antes del ofertorio formaba parte de algo muy distinto: de las antiguas oraciones de los fieles, de las que a\u00fan conservamos un ejemplo en la serie de \u201ccolectas\u201d del Viernes Santo. El ofertorio se hace en silencio mientras que el coro canta parte de un salmo. Mientras tanto, el celebrante dice algunas oraciones privadas del ofertorio que en la forma antigua de la misa son solamente las \u201csecretas\u201d. Las antiguas secretas son verdaderas oraciones de ofertorio. En el rito bizantino, por otro lado, las ofrendas son preparadas de antemano y se llevan al altar mientras se canta el Cherubikon, y luego ofrecidas sobre el altar por un Synapte p\u00fablico de di\u00e1conos y fieles, y la oraci\u00f3n es cantada una vez en voz alta por el celebrante (hoy d\u00eda s\u00f3lo la Ekphonesis se canta en voz alta). La costumbre romana de un ofertorio silencioso con oraciones privadas se corresponde con el de las Constituciones Apost\u00f3licas. Tambi\u00e9n en ellas la r\u00fabrica indica: \u201cLos di\u00e1conos llevan las ofrendas al obispo en el altar\u201d (VIII, XII, 3) y \u201cEl obispo, orando en silencio [kath heauton, \u201csilenciosamente\u201d] con los presb\u00edteros&#8230;\u201d (VIII, XII, 4). Ni duda cabe que en este caso tambi\u00e9n se cantaba un salmo simult\u00e1neamente, que serv\u00eda de \u00fanico contraste para la oraci\u00f3n callada. Las Constituciones Apost\u00f3licas ordenaban que en este punto los di\u00e1conos deber\u00edan agitar unos abanicos sobre las ofrendas (precauci\u00f3n pr\u00e1ctica para ahuyentar los insectos, VIII, XII, 3). Tal cosa se conserv\u00f3 tambi\u00e9n en Roma hasta el siglo XIV (Mart\u00e8ne, \u00abDe antiquis eccl. ritibus\u00bb, Antwerp, 1763, I, 145). La misa romana, al igual que las Constituciones Apost\u00f3licas (VIII, XI, 12), ten\u00edan un lavatorio de manos directamente antes del ofertorio. Y alguna vez tuvo el \u00f3sculo de paz antes del prefacio. El Papa Inocencio I, en su carta a Decencio de Eugubio (416), comenta sobre esta antigua costumbre de ubicarlo ante confecta mysteria (antes de la oraci\u00f3n eucar\u00edstica. P.L. XX, 553). Ah\u00ed lo colocan las Constituciones Apost\u00f3licas (VIII, XI, 9). En Roma, durante la fracci\u00f3n del pan, y despu\u00e9s del Padre Nuestro, el celebrante entonaba: \u201cPax Domini sit semper vobiscum\u201d. Parece ser que fue a este punto al que se movi\u00f3 primeramente el beso de la paz (tal como lo dice la carta de Inocencio I). Este saludo (he eirene tou theou meta panton hymon: la paz de Dios est\u00e9 con todos ustedes), \u00fanico en el rito romano, aparece de nueva cuenta en las Constituciones Apost\u00f3licas. En \u00e9stas aparece dos veces: despu\u00e9s de la intercesi\u00f3n (VIII, XIII, 1) y durante el \u00f3sculo de paz (VIII, XI, 8). Las dos oraciones romanas despu\u00e9s de la comuni\u00f3n, la post-comuni\u00f3n y la Oratio super populum (ad populum, seg\u00fan el sacramentario Gelasiano) corresponden a las dos oraciones de las Constituciones Apost\u00f3licas (VIII, XV, 1-5 y 7-9): una de acci\u00f3n de gracias y una sobre el pueblo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Algo interesante se puede deducir del actual prefacio romano. Algunos prefacios comienzan sus referencias a los \u00e1ngeles (quienes cantan el sanctus) con la forma et ideo (y por tanto). En algunos de esos casos no queda claro a qu\u00e9 se refiere ese ideo. Al igual que el igitur al inicio del canon, no parece que lo justifiquen las palabras que lo anteceden. \u00bfPodr\u00eda ser que nos estemos olvidando de algo?. El comienzo de la oraci\u00f3n eucar\u00edstica en las Constituciones Apost\u00f3licas, VIII, XII, 6-27 (nuestro prefacio, la parte anterior al Sanctus, se encuentra en Brightman, \u201cLiturgies, Eastern and Western\u201d, I, Oxford, 1896, 14- 18), es mucho m\u00e1s largo y enumera puntualmente los beneficios de la creaci\u00f3n y de varios eventos del Antiguo Testamento. A los \u00e1ngeles se les menciona dos veces, al inicio, como primeras creaturas, y despu\u00e9s al fin, de improviso, sin conexi\u00f3n con lo que antecede, para introducir el Sanctus. La brevedad de los prefacios romanos nos hace pensar que fueron abreviados. Todos los otros ritos inician la oraci\u00f3n eucar\u00edstica (luego de la f\u00f3rmula \u201cDemos gracias\u201d) con una larga acci\u00f3n de gracias por los diferentes beneficios de Dios, los cuales enumeran. Sabemos tambi\u00e9n qu\u00e9 cantidad del desarrollo de la misa romana es debida a la tendencia a simplificar las antiguas oraciones. Si, de esa misma manera, suponemos que el prefacio romano es una simplificaci\u00f3n del de las Constituciones Apost\u00f3licas, dejando de lado los detalles de la creaci\u00f3n y de la historia del Antiguo Testamento, podremos dar raz\u00f3n del ideo. Las dos referencias a los \u00e1ngeles de la oraci\u00f3n antigua se han fundido en una. El ideo se refiere a la lista de beneficios que ha sido omitida y en la cual los \u00e1ngeles tambi\u00e9n ten\u00edan parte. El paralelo entre los diferentes \u00f3rdenes de \u00e1ngeles en ambas liturgias es exacto:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Misal romano Constituciones Apost\u00f3licas<br \/>\n. . . . cum Angelis<br \/>\net Archangelis, cum Thronis<br \/>\net Dominationibus, cumque<br \/>\nomni militia c\u00e6lestis exercitus<br \/>\n. . . sine fine dicentes. . . stratiai aggelon,<br \/>\narchallelon, . . . . thronon,<br \/>\nkyrioteton, . . . .<br \/>\n. . . . stration<br \/>\naionion, . . . .<br \/>\nlegonta akatapaustos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otro paralelo se halla en las formas antiguas del \u201cHanc igitur\u201d. Baumstark (\u00abLiturgia romana\u00bb, 102-07) ha encontrado dos formas romanas primitivas de esta oraci\u00f3n en los sacramentarios de Vauclair y de Ru\u00e1n, impresos por Mart\u00e8ne (\u201cVoyage litt\u00e9raire\u201d, Paris, 1724, 40). En ellas la oraci\u00f3n es mucho m\u00e1s larga y tiene un car\u00e1cter definido de intercesi\u00f3n, como lo encontramos en los ritos orientales al fin de la an\u00e1fora. La forma es: \u201cHanc igitur oblationem servitutis nostrae sed et cunctae familiae tuae, quaesumus Domine placatus accipias, quam tibi devoto offerimus corde pro pace et caritate et unitate sanctae ecclesiae, pro fide catholica&#8230; pro sacerdotibus et omni gradu ecclesiae, pro regibus&#8230;\u201d (Por tanto te pedimos, Se\u00f1or, que te dignes recibir esta oblaci\u00f3n de nosotros tus siervos y de toda tu familia, la cual ofrecemos de coraz\u00f3n por la paz y la caridad y la unidad de la santa Iglesia, por la fe cat\u00f3lica&#8230;por los sacerdotes y todos los grados eclesi\u00e1sticos, por los gobernantes&#8230;\u201d), etc., y enumera una lista de personas por las que se ofrece la oraci\u00f3n. Baumstark ha colocado estas cl\u00e1usulas en forma paralela con las de las intercesiones de varios ritos orientales. La mayor\u00eda de ellos pueden ser encontrados en las Constituciones Apost\u00f3licas (VIII, XII, 40-50 y XIII, 3-9). Esto nos da luz sobre otro elemento perdido de la misa. En alg\u00fan momento fueron suprimidas las cl\u00e1usulas que enumeraban las peticiones, quiz\u00e1s porque constitu\u00edan una reiteraci\u00f3n innecesaria de las oraciones \u201cTe igitur\u201d, \u201cCommunicantes\u201d y de los dos mementos (Baumstark, op.cit. 107). Y la introducci\u00f3n de esa intercesi\u00f3n (Hanc igitur&#8230; placatus accipias) se fusion\u00f3 con lo que alguna vez debi\u00f3 ser una oraci\u00f3n por los difuntos (diesque nostros in tua pace disponas, etc: y disp\u00f3n nuestros d\u00edas en tu paz, etc).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A\u00fan conservamos un d\u00e9bil eco de la antigua intercesi\u00f3n en la cl\u00e1usula acerca de los reci\u00e9n bautizados, interpolada en el \u201cHanc igitur\u201d de Pascua y en Pentecost\u00e9s. El inicio de la oraci\u00f3n tiene un paralelo en las Constituciones Apost\u00f3licas, VIII, XIII, 3 (el comienzo de la letan\u00eda de intercesi\u00f3n que debe ser recitada por el di\u00e1cono). Drews piensa que la forma citada por Baumstark, cuyas cl\u00e1usulas comienzan con pro, era recitada por el di\u00e1cono en forma de letan\u00eda, como las cl\u00e1usulas de las Constituciones Apost\u00f3licas que comienzan con hyper (Untersuchungen \u00fcber die sog. clem. Lit., 139). La oraci\u00f3n que contiene las palabras de la instituci\u00f3n en la misa romana (Qui pridie . . in mei memoriam facietis) tiene las mismas construcciones y ep\u00edtetos de su contraparte en las Constituciones Apost\u00f3licas VIII, XII, 36-37. Este y otros paralelos entre la misa y la liturgia de las Constituciones Apost\u00f3licas pueden ser estudiados en Drews (op. Cit.). No hay duda de que tambi\u00e9n se pueden encontrar paralelos en otras liturgias, sobre todo en la de Jerusal\u00e9n (Santiago). Hay varias formas que corresponden a las del rito egipcio, como por ejemplo la forma romana \u201cde tuis donis ac datis\u201d en el \u201cUnde et memores\u201d (San Marcos: ek ton son doron; Brightman, \u201cEastern Liturgies\u201d, p. 133, 1, 30); \u201cofferimus praeclare maiestatis tuae de tuis donis ac datis\u201d, corresponde excatamente a la forma del rito copto (\u201cante tu santa gloria ofrecemos estos dones que son tuyos\u201d, ibid. P. 178, 1, 15). Mas todo ello no simplemente significa que existen pasajes paralelos entre dos ritos distintos. Las semejanzas de las Constituciones Apost\u00f3licas son m\u00e1s obvias que las de cualquier otro. La misa romana, incluso sin el testimonio de Justino M\u00e1rtir, Clemente, Hip\u00f3lito y Novaciano, a\u00fan conserva se\u00f1ales de su desarrollo a partir de un tipo de liturgia cuyo \u00fanico especimen sobreviviente son las Constituciones Apost\u00f3licas (Cfr. LITURGIA). Es m\u00e1s, hay razones para creer que nuestra misa ha sido influenciada desde Jerusal\u00e9n-Antioqu\u00eda y Alejandr\u00eda, si bien muchas de las formas comunes a ella y a estas dos \u00faltimas pueden ser remanentes de aquel rito flexible, universal y original que no ha sido conservado en las Constituciones Apost\u00f3licas. Debe tenerse en mente que nadie ha afirmado que la liturgia de las Constituciones Apost\u00f3licas corresponde letra por letra a la primera liturgia universal. La tesis propuesta por Probst, Drews, Kattenbusch, Baumstark y otros dice que lo que conservan las Constituciones Apost\u00f3licas es simplemente una muestra de lo que fue un rito comparativamente indefinido y flexible. Pero entre ese rito romano original (que podemos estudiar exclusivamente en las Constituciones Apost\u00f3licas) y la misa que va emergiendo en los primeros sacramentarios (siglos VI y VII) hay un cambio muy profundo. Gran parte de ese cambio puede ser explicado a partir de la tendencia romana a abreviar. Las Constituciones Apost\u00f3licas tienen cinco lecturas; en general, Roma tiene s\u00f3lo dos o tres. En Roma han desaparecido las oraciones de los fieles que se acostumbraban despu\u00e9s de la salida de los catec\u00famenos, as\u00ed como la intercesi\u00f3n al final del canon. Sin duda ambas fueron consideradas superfluas dado que tambi\u00e9n hay una serie de peticiones semejantes en el canon. Pero, tambi\u00e9n, ambas han dejado su huella. A\u00fan decimos oremus antes del ofertorio, ah\u00ed donde alguna vez estuvieron las oraciones de los fieles. A\u00fan tenemos esas oraciones en las colectas del Viernes Santo. Y el \u201chanc igitur\u201d es un trozo de la intercesi\u00f3n. El primer gran cambio que separa a Roma de todos los ritos orientales es la influencia del a\u00f1o eclesi\u00e1stico. Las liturgias orientales siempre permanecen iguales excepto por las lecturas, el Prokeimenon (vers\u00edculo gradual) y una o dos modificaciones menores. Por su parte, la misa romana sufre enormes cambios seg\u00fan la \u00e9poca o la fiesta en la que se celebra. La teor\u00eda de Probst dec\u00eda que este cambio es obra del Papa D\u00e1maso (366-384, \u201cLiturgie des vierten Jahrh\u201d, p 448-472). Esta idea, sin embargo, ya fue abandonada (Funk, en \u201cT\u00fcbinger Quartalschrift\u201d, 1894, p. 683 ss.). Contamos con la autoridad del Papa Virgilio (540-555) acerca del hecho que en el siglo VI el calendario todav\u00eda no afectaba gran cosa el orden de la misa (\u201cEp. Ad Eutherium\u201d, en P.L. LXIX, 18). Parece que la influencia del calendario fue gradual. Por supuesto que las lecturas siempre fueron muy variadas y cada vez crec\u00eda m\u00e1s la tendencia a hacer referencia a los tiempos o las fiestas en las oraciones, en los prefacios e incluso en el canon. Esto culmin\u00f3 en el estado actual del ritual, que de hecho ya estaba siendo puesto en pr\u00e1ctica en el Sacramentario Leoniano. Es un hecho que el Papa D\u00e1maso fue uno de los pont\u00edfices que modificaron los antiguos ritos. San Gregorio I (590-604) dice que \u00e9l llev\u00f3 a Europa desde Jerusal\u00e9n el uso del Alleluya (\u201cEp. Ad Ioh. Syracus\u201d en P.L. LXXVII, 956). Fue en el pontificado de D\u00e1maso que la Vulgata se convirti\u00f3 en la versi\u00f3n oficial romana de la Biblia que se utilizaba en la liturgia, y una larga tradici\u00f3n atribuye al amigo de D\u00e1maso, san Jer\u00f3nimo (+ 420), el ordenamiento del leccionario romano. Mons. Duchesne piensa que el canon fue fijado por este Papa (Origins du culte, 168-169). Un error curioso de alg\u00fan te\u00f3logo del tiempo de D\u00e1maso, que identific\u00f3 a Melquisedec con el Esp\u00edritu Santo, involuntariamente nos muestra que una oraci\u00f3n de nuestra misa ya exist\u00eda en su tiempo, a saber, \u201cSupra quae\u201d, con su alusi\u00f3n al \u201csummus sacerdos tuus Melchisedech\u201d (\u201cQuaest V. et N. Test. En P.L. XXXV, 2329).\n<\/p>\n<h2>La Misa entre los siglos V y VII<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las cosas se empiezan a ver m\u00e1s claras al entrar el siglo V. Hay dos documentos de este per\u00edodo que nos aportan trozos bastante extensos de la misa romana. Inocencio I (401-417), en su carta a Decencio de Eugubio (alrededor del a\u00f1o 416; P.L. XX, 553), hace alusi\u00f3n a muchos detalles de la misa. Nos damos cuenta que ya se han hecho diversos cambios importantes: el beso de la paz se ha trasladado del inicio de la misa de los Fieles a un momento posterior a la consagraci\u00f3n, la conmemoraci\u00f3n de vivos y muertos se realiza en el canon, y ya no existen oraciones de los fieles antes del ofertorio (Cfr. CANON DE LA MISA). Retschel (Lehrbuch der Liturgik, I, 340-1) cree que la invocaci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo ya ha desaparecido de la misa. Inocencio no lo menciona, pero tenemos evidencia de ello posteriormente, bajo el pontificado de Gelasio I (492-496; Cfr. CANON DE LA MISA, especialmente Supplices te rogamus y EPICLESIS). Rietschel tambi\u00e9n piensa que hab\u00eda una raz\u00f3n dogm\u00e1tica detr\u00e1s de esos cambios, para enfatizar el concepto de sacrificio. Sobre todo nos percatamos que en tiempos de Inocencio la oraci\u00f3n de intercesi\u00f3n segu\u00eda a la consagraci\u00f3n (Cfr. CANON DE LA MISA). El autor del tratado \u201cDe sacramentis\u201d (equivocadamente atribuido a san Ambrosio, en P.L. XVI, 418 ss.) comienza diciendo que va a explicar la costumbre romana y para ello describe una gran parte del canon (el texto correspondiente aparece en CANON DE LA MISA, II).A partir de ese documento podemos reconstruir el siguiente esquema: la misa de los catec\u00famenos contin\u00faa siendo distinta de la de los fieles, al menos en teor\u00eda. El pueblo canta \u201cIntroibo ad altare Dei\u201d al tiempo que el celebrante y sus ayudantes se acercan al altar (introito). Luego siguen lecturas de la Escritura, cantos (graduales) y el serm\u00f3n (misa de los catec\u00famenos). La gente a\u00fan hac\u00eda ofrendas de pan y vino. Contin\u00faa el prefacio, el sanctus (laus Deo defertur: se hace alabanza a Dios), la oraci\u00f3n de intercesi\u00f3n (oratione petitur pro populo, pro regibus, pro ceteris: se hace oraci\u00f3n por el pueblo, por los gobernantes, por los dem\u00e1s ) y la consagraci\u00f3n con las palabras de la instituci\u00f3n (ut conficitur venerabilis sacramentum&#8230; utitur sermonibus Christi: para realizar el venerable sacramento su usan las palabras de Cristo). Desde ese momento se cita el texto del canon. Luego sigue la anamnesis (Ergo memores&#8230;) y, anexa a ella, la oraci\u00f3n de oblaci\u00f3n (offerimus tibi hanc immaculatam hostiam&#8230;), o sea, pr\u00e1cticamente nuestra oraci\u00f3n de \u201cSupra quae..\u201d y la comuni\u00f3n bajo la forma \u201cCorpus Christi\u201d y su respuesta \u201cAmen\u201d, durante la cual se entona el salmo 22. Al final se recita la oraci\u00f3n del Padre Nuestro.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el \u201cDe sacramentis\u201d, pues, la intercesi\u00f3n aparece antes de la consagraci\u00f3n, mientras que en la carta de Inocencio es descrita como posterior a ella. Esta transposici\u00f3n puede considerarse como una de las caracter\u00edsticas m\u00e1s importantes del desarrollo de la misa. El \u201cLiber pontificalis\u201d (ed. Duchesne, Paris, 1886-92) contiene varias afirmaciones acerca de los cambios y adiciones que algunos papas hicieron en la misa. Por ejemplo, Le\u00f3n I (440-461) a\u00f1adi\u00f3 las palabras \u201csanctum sacrificium, immaculatam hostiam\u201d a la oraci\u00f3n \u201cSupra quae\u201d; Sergio I (687-701) introdujo el Agnus Dei, etc. Tales afirmaciones, sin embargo, deben aceptarse con cautela, pues el libro a\u00fan requiere un examen cr\u00edtico. En el caso del Agnus Dei la afirmaci\u00f3n provoca suspicacias porque tambi\u00e9n se encuentra en el sacramentario Gregoriano (cuya fecha tambi\u00e9n est\u00e1 en duda). Una tradici\u00f3n muy antigua parece reconocer gran influencia de Gelasio I (492- 496) en la misa. Genadio (De Viribus Illustribus, XCIV) dice de \u00e9l que escribi\u00f3 un sacramentario, el Liber Pontificalis habla de su trabajo lit\u00fargico y debe haber una poderosa raz\u00f3n para explicar que su nombre se vincule con el famoso sacramentario Gelasiano. Pero a\u00fan falta saber exactamente qu\u00e9 fue lo que hizo Gelasio.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Llegamos al fin de una \u00e9poca con el pontificado de san Gregorio I (590-604). Gregorio pr\u00e1cticamente conoci\u00f3 la misa que conocemos ahora. De entonces para ac\u00e1, ha habido, claro, modificaciones y adiciones, pero nada comparable a la casi total reestructura del canon que fue realizada antes de \u00e9l. En lo que concierne al canon, al menos, se puede afirmar que Gregorio le dio los \u00faltimos toques. Su bi\u00f3grafo, el Di\u00e1cono Juan, dice que \u00e9l \u201creuni\u00f3 el sacramentario de Gelasio en un solo libro, dejando fuera muchas cosas, haciendo pocos cambios, a\u00f1adiendo algunas cosas a la exposici\u00f3n de los Evangelios\u201d (Vita Sancti Gregorii, II, XVII). Reubic\u00f3 el Padre Nuestro del fin de la misa a su lugar actual antes de la comuni\u00f3n, como \u00e9l mismo confiesa en su carta a Juan de Siracusa: \u201cDecimos la Oraci\u00f3n del Se\u00f1or. Inmediatamente despu\u00e9s del canon [max post precem]&#8230; Me parec\u00eda inconveniente que sobre la oblaci\u00f3n tuvieramos que decir el canon [prex], compuesto por alg\u00fan estudioso desconocido [quem scholasticus compusuerat], y que sobre su cuerpo y sangre no dijeramos la oraci\u00f3n que nos fue dejada por nuestro mism\u00edsimo Redentor \u201c (P.L. LXXVII, 956). A \u00e9l tambi\u00e9n se le atribuye la adici\u00f3n: \u201cdiesque nostros\u201d, etc. al \u201cHanc igitur\u201d (Ibid.&#160;; Cfr. CANON DE LA MISA). Benedicto XIV dice que \u201cning\u00fan papa ha modificado el canon desde san Gregorio\u201d (De S. Missae sacrificio, p. 162). Ha habido un cambio importante desde entonces: el amalgamamiento del antiguo rito romano con las caracter\u00edsticas g\u00e1licas, pero eso apenas afecta al canon. Se puede afirmar que si un cat\u00f3lico moderno de rito latino fuese transportado a la Roma de los albores del siglo VII- aunque definitivamente s\u00ed percibir\u00eda la ausencia de algunos detalles a los que est\u00e1 acostumbrado- se sentir\u00eda como en casa con el rito que all\u00ed ver\u00eda.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esto nos conduce a la siguiente pregunta: \u00bfCu\u00e1ndo y c\u00f3mo se dio el cambio de la liturgia romana de tiempos de Justino M\u00e1rtir a la de los tiempos de Gregorio I? El cambio es radical, especialmente en lo concerniente a la parte m\u00e1s importante de la misa, el canon. Las modificaciones de la parte primera, el menor n\u00famero de lecturas, la omisi\u00f3n de algunas oraciones a favor de los catec\u00famenos y la despedida de \u00e9stos, de las oraciones de los fieles antes del ofertorio y algunas cosas m\u00e1s, pueden ser f\u00e1cilmente explicadas como resultado de la caracter\u00edstica tendencia romana a abreviar el ritos y excluir lo superfluo. Tambi\u00e9n se ha hablado ya de la influencia del calendario. Pero queda por solucionar la gran cuesti\u00f3n del orden del canon. Todos admiten que las oraciones que configuran el canon son una dificultad cardinal. Los intentos anteriores por justificar el actual orden de cosas a base de razones simb\u00f3licas o m\u00edsticas han tenido que ser abandonados por irrelevantes. El canon romano actual reviste caracter\u00edsticas que lo hacen un problema dif\u00edcil. Difiere fundamentalmente de las an\u00e1foras de todos los ritos orientales y del canon g\u00e1lico. Mientras que en la familia antioquena de liturgias (incluyendo la gala) la gran intercesi\u00f3n sigue a la consagraci\u00f3n, la cual a su vez sigue al sanctus, y en la categor\u00eda alejandrina la intercesi\u00f3n se recita durante lo que podr\u00edamos llamar el prefacio anterior al sanctus, en el rito romano la intercesi\u00f3n est\u00e1 dispersa a lo largo del canon; parte antes y parte despu\u00e9s de la consagraci\u00f3n. Podemos a\u00f1adir a\u00fan otra dificultad: la omisi\u00f3n en Roma de cualquier tipo de invocaci\u00f3n al Esp\u00edritu Santo (Epiklesis). Paul Drews ha tratado de resolver esa cuesti\u00f3n. Su teor\u00eda consiste en que la misa romana, comenzando con el rito primitivo, m\u00e1s indefinido (pr\u00e1cticamente, el de las Constituciones Apost\u00f3licas), al principio sigui\u00f3 el desarrollo de Jerusal\u00e9n-Antioqu\u00eda, y durante cierto tiempo fue semejante a la liturgia de Santiago. Posteriormente fue reconstruido y asemejado al de Alejandr\u00eda. Tal cambio se debi\u00f3 probablemente a Gelasio I bajo la influencia de su hu\u00e9sped, Juan Talaia de Alejandr\u00eda. Esta teor\u00eda est\u00e1 detalladamente explicada en el art\u00edculo CANON DE LA MISA. S\u00f3lo podemos a\u00f1adir a lo dicho hasta aqu\u00ed que dicha teor\u00eda ha recibido el apoyo de F.X. Funck (quien, al principio, se opuso a ella. Cfr. \u201cHistor. Jahrbuch der G\u00f6rresgesellschaft\u00bb, 1903, pp. 62, 283, pero tambi\u00e9n \u00abKirchengesch. Abhandlungen\u00bb, III, Paderborn, 1907, pp. 85-134, en la que \u00e9l no admite abiertamente que ha cambiado de opini\u00f3n). Cons\u00faltese las obras de A. Baumstark (\u00abLiturgia romana e Liturgia dell&#8217; Esarcato\u00bb, Roma, 1904), y G. Rauschen (\u00abEucharistie und Bussakrament\u00bb, Friburgo, 1908, p. 86). Tambi\u00e9n se han planteado otras teor\u00edas. Baumstark no est\u00e1 de acuerdo con Drews en los detalles. \u00c9l concibe el canon original (op. cit.) como consistiendo de un prefacio en el que se dan gracias a Dios por los beneficios de la creaci\u00f3n; el sanctus interrumpe las oraciones, que se reinician de inmediato (Vere sanctus) con otra oraci\u00f3n (ahora desaparecida) que agradece a Dios la redenci\u00f3n y con ello se llega a la instituci\u00f3n (Pridie autem quam pateretur&#8230;). Enseguida est\u00e1n la Anamnesis (Unde et memores&#8230;), el \u201cSupra quae\u201d, el \u201cTe igitur\u201d, al que se une una Epiklesis despu\u00e9s de las palabras \u201chaec sancta sacrificia illibata\u201d. Sigue la intercesi\u00f3n (In primis quae tibi offerimus&#8230;), \u201cMemento vivorum\u201d, \u201cCommunicantes\u201d, \u201cMemento defunctorum\u201d, (Nos quoque peccatores&#8230;intra sanctorum tuorum consortium non aestimator meriti sed veniae quaesumus largitor admitte, per Christum Dominum nostrum).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Seg\u00fan Baumstark, ese orden fue trastocado con la inserci\u00f3n de nuevos elementos como \u201cHanc igitur\u201d, \u201cQuam oblationem\u201d, \u201cSupra quae\u201d y \u201cSupplices\u201d y la lista de santos en el \u201cNobis quoque\u201d. Todas esas oraciones son hasta cierto punto duplicados de lo que ya estaba contenido en el canon. Representan una influencia combinada de Antioqu\u00eda y Alejandr\u00eda, que arrib\u00f3 a Roma a trav\u00e9s de Aquilea y R\u00e1vena, donde alguna vez hubo un rito del tipo alejandrino. San Le\u00f3n I fue quien comenz\u00f3 a hacer esos cambios. Gregorio I le dio fin al proceso y le dio al canon la forma que a\u00fan tiene. Se ver\u00e1 que la teor\u00eda de Baumstark concuerda con la de Drews en lo principal: que en Roma toda la intercesi\u00f3n segu\u00eda al canon. Dom Cagin (Pal\u00e9ographie musicale, V, 80 ss.) propone un teor\u00eda totalmente distinta. Hasta aqu\u00ed se ha reconocido que los ritos romano y g\u00e1lico pertenecen a dos clases distintas: el g\u00e1lico se acerca mucho al antioqueno, mientras que no se conoce bien el origen del romano. La idea de Cagin es que todo debe ser invertido; que el rito g\u00e1lico no tiene relaci\u00f3n alguna con el de Antioqu\u00eda o con la liturgia oriental; que su origen tambi\u00e9n est\u00e1 en Roma. Fue la misma Roma la que modific\u00f3 esta forma m\u00e1s primitiva en alg\u00fan momento entre los siglos VI y VII. Antes de eso, el orden romano era: secretas, prefacio, sanctus, \u201cTe igitur\u201d. Despu\u00e9s, \u201cHanc igitur\u201d, \u201cQuam oblationem\u201d, \u201cQui pridie\u201d (estas tres oraciones corresponden al post-sanctus g\u00e1lico). Luego segu\u00eda un grupo como el \u201cPost Pridie\u201d g\u00e1lico: \u201cUnde et memores\u201d, \u201cOfferimus praeclarae\u201d, \u201cSupra quae\u201d, \u201cSupplices\u201d, \u201cPer eundem Christum\u201d, \u201cPer quem omnia\u201d y la fracci\u00f3n. Enseguida ven\u00eda el Padre Nuestro con su embolismo, del que formaba parte el \u201cNobis quoque\u201d. Los dos mementos ten\u00edan lugar antes del prefacio. Dom Cagin definitivamente ha se\u00f1alado varios puntos en los que Roma y la Galia (los ritos occidentales) forman la contraparte de los orientales. Dichos puntos son los cambios causados por el calendario, la introducci\u00f3n de la instituci\u00f3n con las palabras \u201cQui pridie (el cual, la v\u00edspera)\u201d, que en las liturgias orientales toman la forma \u201cEn la noche en que iba a ser entregado\u201d. Adem\u00e1s, el momento del \u00f3sculo de paz (en la Galia era antes del prefacio) no puede ser considerado como una diferencia entre esa regi\u00f3n y Roma, pues en Roma tambi\u00e9n se situaba all\u00ed originalmente. Los d\u00edpticos g\u00e1licos van antes del prefacio, pero nadie sabe a ciencia cierta en qu\u00e9 momento se recitaban originalmente en Roma. Cagin los ubica en el mismo lugar de la primitiva misa romana. Su teor\u00eda puede ser estudiada a detalle en \u201cOrigines liturgiques\u201d (pp 253-264), de Dom Cabrol. Monse\u00f1or Duchesne ha atacado dicha teor\u00eda con vigor, y con alg\u00fan efecto, en la \u201cRevue d\u2019histoire el de literarture eccl\u00e9siatiques\u201d (pp. 31 ss., 1900). Edmund Bishop critica las hip\u00f3tesis alemanas (Drews, Baumstark, etc.) e insin\u00faa en t\u00e9rminos generales que el agrupar las liturgias debe ser reconsiderado sobre una nueva base, la de la forma de las palabras de la instituci\u00f3n (Appendice de \u00abLiturgical Homilies of Narsai\u00bb de Dom R. Connolly en \u00abCambridge Texts and Studies\u00bb, VIII, I, 1909). Lamentablemente, ese autor nunca dej\u00f3 en claro cu\u00e1l era su posici\u00f3n; se content\u00f3 con criticar negativamente. El otro gran asunto, el de la desaparici\u00f3n de la epiklesis romana, no puede ser examinado aqu\u00ed (Cfr. CANON DE LA MISA y EPICLESIS). A lo dicho hasta aqu\u00ed s\u00f3lo a\u00f1adiremos que cada vez se afirma m\u00e1s la posici\u00f3n de que exist\u00eda una invocaci\u00f3n a la Segunda Persona de la Trinidad, una epiklesis del Logos, antes que hubiera una del Esp\u00edritu santo. La an\u00e1fora de Serapi\u00f3n (Egipto, siglo IV) exclusivamente contiene una ep\u00edclesis del Logos (en Funk, \u00abDidascalia\u00bb, II, Paderborn, 1905, pp. 174-6). Bishop, en el ap\u00e9ndice citado renglones arriba, piensa que la invocaci\u00f3n al Esp\u00edritu Santo no surgi\u00f3 hasta mucho despu\u00e9s- Cirilo de Jerusal\u00e9n, alrededor del a\u00f1o 350, es el primer testigo de ello- y que Roma nunca lo tuvo; que su \u00fanica epl\u00edclesis era el \u201cQuam oblationem\u201d antes de las palabras de la instituci\u00f3n. Una vez m\u00e1s, esto parece ser lo que evidencia la carta de Gelasio I (citada en CANON DE LA MISA, \u201cSupplices te rogamus\u201d).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La conclusi\u00f3n del presente p\u00e1rrafo es que la oraci\u00f3n eucar\u00edstica de Roma fue modificada y reconstruida substancialmente en alg\u00fan momento entre los siglos IV, VI y VII. En ese mismo per\u00edodo desaparecieron las oraciones de los fieles antes del ofertorio, el \u00f3sculo de paz fue reubicado despu\u00e9s de la consagraci\u00f3n y la ep\u00edclesis fue omitida o recortada en lo que ahora tenemos como la oraci\u00f3n del \u201cSupplices\u201d. De las varias teor\u00edas utilizadas para explicar eso s\u00f3lo parece razonable afirmar con Rauschen: \u201cSi bien no hay una decisi\u00f3n final al respecto, todo parece favorecer la teor\u00eda de Drews por contener tantos argumentos de peso. Debemos admitir que entre los a\u00f1os 400 y 500 el canon romano sufri\u00f3 una gran transformaci\u00f3n\u201d. (Euch. U. Bussakar., 86)\n<\/p>\n<h2>Del siglo VII a los tiempos modernos.<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es comparativamente f\u00e1cil seguirle los pasos a la historia de la misa de rito romano despu\u00e9s de Gregorio el Grande (590-604). Tenemos ahora como documentos, en primer lugar, los tres famosos sacramentarios. El m\u00e1s antiguo, llamado Leoniano, existe en un manuscrito del siglo VII, pero su composici\u00f3n se adjudica variadamente al siglo V, VI y VII (Cfr. LIBROS LITURGICOS). Se trata de un fragmento, en el que falta el canon, pero en lo que se puede apreciar representa la misa como la conocemos (sin las adiciones g\u00e1licas posteriores). A\u00fan est\u00e1n en uso muchas de sus colectas, secretas, postcomuniones y prefacios. El libro Gelasiano fue escrito entre los siglos VI a VIII. Est\u00e1 parcialmente galicizado y fue compuesto en el reino franco. En \u00e9l s\u00ed aparece nuestro canon, palabra por palabra. El tercer sacramentario es el Gregoriano, que fue el que aparentemente fue enviado por el Papa Adri\u00e1n I a Carlomagno entre 781 y 791. Contiene diversas misas creadas desde tiempos de Gregorio y algunos suplementos que fueron incorporados gradualmente al libro original resultando en a\u00f1adidos francos (i.e. antiguos romanos y g\u00e1licos). Dom Suitbert B\u00e4umer (\u00abUeber das sogen. Sacram. Gelasianum\u00bb en the \u00abHistor. Jahrbuch\u00bb, 1893, pp. 241-301) y Edmund Bishop (\u00abThe Earliest Roman Massbook\u00bb en \u00abDublin Review\u00bb, 1894, pp. 245-78) explican el desarrollo del rito romano del siglo IX a XI de la siguiente manera: el sacramentario romano (puro) enviado por Adri\u00e1n a Carlomagno fue ordenado por el rey para ser utilizado en el reino de los francos. Pero la gente estaba apegada a sus antiguas costumbres, que eran en parte romanas (Gelasiano) y parte g\u00e1licas. Como resultado, cuando el libro Gregoriano fue copiado, ellos (en especial Alcuino, + 804) le insertaron los suplementos francos. Dichos suplementos fueron gradualmente incorporados al libro original y, as\u00ed modificado, regres\u00f3 a Roma (por la influencia de los emperadores carolingios) y se convirti\u00f3 en la \u201ccostumbre de la Iglesia Romana\u201d. El \u201cMissale Romano Lateranense\u201d del siglo XI (Ed. Azevedo, Roma, 1752) muestra completo este rito fusionado y afirma que era el \u00fanico en uso en Roma. La misa romana hab\u00eda sufrido, as\u00ed, su \u00faltima modificaci\u00f3n desde la \u00e9poca de Gregorio el Grande: una fusi\u00f3n parcial con elementos g\u00e1licos. Seg\u00fan B\u00e4umer y Bishop la influencia g\u00e1lica es m\u00e1s notable en las variaciones para el curso del a\u00f1o. Su teor\u00eda es que Gregorio le dio a la misa mayor uniformidad (desde los tiempos del sacramentario Leoniano) y la acerc\u00f3 un poco al modelo inmutable de las liturgias orientales. La variedad que apreciamos hoy d\u00eda para los diferentes d\u00edas y tiempos retorn\u00f3 posteriormente con los libros mixtos. Tambi\u00e9n se aprecia cierta influencia g\u00e1lica en muchas ceremonias dram\u00e1ticas y simb\u00f3licas, ajenas al estilo purista del rito romano (Cfr. Bishop, \u201cThe Genius of the Roman Rite\u201d). Tales ceremonias son la bendici\u00f3n de las velas, las cenizas, las palmas, gran parte del ritual de Semana Santa, etc.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los \u201cOrdines\u201d romanos, de los cuales doce fueron publicados por Mabillon en su \u201cMuseum Italicum\u201d (y luego otros, por De Rossi y Duchesne), son fuentes valiosas que complementan los sacramentarios. Se trata de descripciones del ceremonial, sin las oraciones (como el \u201cCaeremoniale Episcoporum\u201d) y van desde el siglo VIII al XIV o XV. El primero (siglo VIII) y segundo (basado en el anterior, con a\u00f1adidos francos) son los m\u00e1s importantes (Cfr. LIBROS LIT\u00daRGICOS). A partir de ellos y de los sacramentarios podemos reconstruir la misa de Roma de los siglos VIII y IX. A\u00fan no se acostumbraba recitar oraciones preparatorias al pie del altar. El Papa, acompa\u00f1ado de gran n\u00famero de ac\u00f3litos, cantores, di\u00e1conos y subdi\u00e1conos, entraba al templo mientras se cantaba el salmo del introito. Despu\u00e9s de una postraci\u00f3n se cantaba el Kyrie eleison, con nueve invocaciones (como hoy d\u00eda) (Cfr. KYRIE ELEISON). En las fiestas, enseguida se cantaba el Gloria (Cfr. GLORIA IN EXCELSIS). El Papa entonaba la oraci\u00f3n del d\u00eda (Cfr. COLECTA), a la que segu\u00edan dos o tres lecturas (Cfr. LECTURAS EN LA LITURGIA), entre las que se cantaban salmos (Cfr. GRADUAL). Hab\u00edan desaparecido las oraciones de los fieles, dejando tras de si \u00fanicamente las palabras Oremus, como un fragmento de recuerdo. Mientras se cantaba el salmo del ofertorio la gente llevaba al altar sus ofrendas, donde eran recibidas y acomodadas por los di\u00e1conos. Se recitaba la secreta (la \u00fanica oraci\u00f3n de ofertorio en aquel entonces) una vez que el Papa se hubiese lavado sus manos. Segu\u00edan, como actualmente, el prefacio, el sanctus y el canon. Una referencia a los frutos de la tierra llev\u00f3 a las palabras \u201cper quem haec omnia\u201d, etc. Luego ven\u00edan la oraci\u00f3n del Padre Nuestro, la fracci\u00f3n, acompa\u00f1ada de una ceremonia muy complicada, el beso de paz, el Agnus Dei (a partir del Papa Sergio, 687- 701), la comuni\u00f3n bajo las dos especies, durante la que se entonaba el salmo de comuni\u00f3n (Cfr. ANT\u00cdFONA DE LA COMUNI\u00d3N), la oraci\u00f3n de la post-comuni\u00f3n, la despedida (Cfr. ITE, MISSA EST) y la procesi\u00f3n de regreso a la sacrist\u00eda (para una descripci\u00f3n m\u00e1s detallada, cfr. C. Atchley, \u00abOrdo Romanus Primus\u00bb, Londres, 1905; Duchesne, \u00abOrigines du Culte chr\u00e9tien\u00bb, VI).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ya se ha explicado c\u00f3mo este rito romano \u201cmixto\u201d gradualmente tom\u00f3 el lugar del g\u00e1lico (Cfr. LITURGIA). Por los siglos X y XI ya pr\u00e1cticamente la \u00fanica misa en uso en Occidente era la romana. Posteriormente y en algunos momentos se hicieron algunas modificaciones a la misa, ninguna de ellas de trascendencia. La recitaci\u00f3n del Credo de Nicea fue importada de Constantinopla. Se dice que en 1014 el emperador Enrique II (1002- 1024) convenci\u00f3 al Papa Benedicto VIII (1012- 1024) de incluir dicha acci\u00f3n depu\u00e9s del Evangelio (Berno of Reichenau, \u00abDe quibusdam rebus ad Miss\u00e6 offic,pertin.\u00bb, II). Ya se hab\u00eda estado usando as\u00ed en Espa\u00f1a, Galia y Alemania. La totalidad del actual ritual y las oraciones que recita el celebrante en el ofertorio fueron importados de Francia alrededor del siglo XIII (\u00abOrdo Rom. XIV\u00bb, LIII, es el primer testimonio de ello. P. L., LXXVIII, 1163-4). Antes, las \u00fanicas oraciones del ofertorio eran las secretas (\u201cMicrologus\u201d, XI, en P.L. CLI, 984). Surgi\u00f3 una abundante variedad de ellas a lo largo de la Edad Media y hasta la revisi\u00f3n del misal en tiempos del Papa Pio V (1570). La costumbre de incensar a personas y objetos tambi\u00e9n es de origen g\u00e1lico. Roma no adopt\u00f3 tal costumbre hasta el siglo XI o XII (Micrologus, IX). Anteriormente el incienso se utilizaba exclusivamente durante las procesiones (la entrada y la procesi\u00f3n del Evangelio; cfr. C. Atchley, \u201cOrdo Romanus Primus\u201d, 17-18). Las tres oraciones que dice el sacerdote antes de su comuni\u00f3n son devociones privadas que fueron introduci\u00e9ndose gradualmente en el texto oficial. Durando (siglo XIII, \u201cRationale\u201d, IV, LIII) menciona la primera (por la paz); el Rito Sarum tiene, a su vez, oraciones dirigida a Dios Padre (\u201cDeus Pater fons et origo totius bonitatis\u201d: Dios Padre, fuente y origen de toda bondad. Ed. Bumtisland, 625). El Micrologus menciona solamente la segunda (Domine Iesu Christe, qui ex voluntate Patris: Se\u00f1or Jesucristo, quien por la voluntad del Padre), pero a\u00f1ade que en este momento se recitaban tambi\u00e9n muchas otras oraciones privadas. Tambi\u00e9n en ello hubo gran variedad durante la Edad Media hasta la publicaci\u00f3n del misal de Pio V. Las \u00faltimas adiciones a la misa son sus actuales inicio y final. El salmo \u201cIudica me\u201d, la confesi\u00f3n de los pecados y las otras oraciones que se dicen al pie del altar son parte de la preparaci\u00f3n del celebrante, y antiguamente se recitaban en la sacrist\u00eda junto con muchos otros salmos y oraciones. Tales oraciones constityen la \u201cPreparatio ad Missam\u201d del misal actual. Pero hasta que Pio V estableci\u00f3 la regla moderna que rige lo que se debe decir ante el altar, hubo gran variedad de formas. Todo lo que sigue al \u201cIte Missa est\u201d tambi\u00e9n es agregado, parte de la acci\u00f3n de gracias, y no fue oficialmente admitido sino hasta Pio V.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ya hemos dado cuenta, hasta aqu\u00ed, de todos los elementos de la misa. El siguiente paso en el estudio de su desarrollo es observar el crecimiento de numerosas variedades del rito romano en el Medioevo. Estos rituales medievales (Paris, Ru\u00e1n, Triers, Sarum y otros en Europa Occidental) pueden ser considerados como simples exuberancias locales del viejo rito romano. Lo mismo se aplica a las costumbres de varias \u00f3rdenes religiosas (cartujos, dominicos, carmelitas, etc.). Ninguna de ellas merece siquiera ser entendida como rito derivado. Sus cambios no pasan de ser simples adiciones y amplificaciones adornadas, aunque en algunos casos, como la preparaci\u00f3n dominica de las ofrendas antes de la misa, se\u00f1alan hacia alguna influencia g\u00e1lica. Las liturgias milanesa y moz\u00e1rabe son asunto aparte. Ellas descienden de un rito genuinamente distinto- el g\u00e1lico original- a pesar de haber sido ellas tambi\u00e9n romanizadas considerablemente (Cfr. LITURGIA).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mientras tanto, la misa iba sufriendo otro tipo de cambios. Durante los primeros siglos era costumbre que varios sacerdotes concelebraran. De pie alrededor de su obispo, ellos se un\u00edan a sus oraciones y consagraban las ofrendas con \u00e9l. Esto a\u00fan se usa en los ritos orientales. En Occidente dicha costumbre hab\u00eda casi desaparecido en el siglo XIII. Santo Tom\u00e1s de Aquino (+ 1274) discute la cuesti\u00f3n \u201csi varios sacerdotes pueden consagrar la misma hostia\u201d (Summa Theologica, III, Q. LXXXII, a. 2). Su respuesta es, claro, que s\u00ed pueden, pero s\u00f3lo menciona el caso de la misa de ordenaci\u00f3n. Y de hecho (hasta el Concilio Vaticano II y la reforma lit\u00fargica que lo acompa\u00f1\u00f3, N.T.) s\u00f3lo se concelebraba en esas ocasiones. Durante la ordenaci\u00f3n de sacerdotes y obispos todos los orenados concelebran con el ordenante. En los dem\u00e1s casos, la concelebraci\u00f3n fue reemplazada en la Edad Media con varias celebraciones privadas separadas y simult\u00e1neas. Indudablemente que la costumbre de ofrecer cada misa por una intenci\u00f3n especial fue lo que propici\u00f3 ese cambio. La celebraci\u00f3n separada y simult\u00e1nea llev\u00f3 a la construcci\u00f3n de muchos altares en cada templo y a la reducci\u00f3n del ritual a su m\u00ednima forma posible. Se evit\u00f3 la participaci\u00f3n del di\u00e1cono y el subdi\u00e1cono; el celebrante asumi\u00f3 las funciones de ellos junto con las suyas propias. Un ac\u00f3lito tom\u00f3 la parte del coro y de todos los dem\u00e1s auxiliares; todo pas\u00f3 a ser recitado en vez de cantado; se omiti\u00f3 la incensaci\u00f3n y el \u00f3sculo de paz. Y con ello llegamos al conocido ritual de la Missa privata. Y esto, a su vez, influy\u00f3 en la Missa solemnis, durante la cual el celebrante tambi\u00e9n comenz\u00f3 a recitar todas las oraciones, aunque tambi\u00e9n pudiesen ser cantadas por el coro, el di\u00e1cono o el subdi\u00e1cono.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La costumbre de ofrecer cada misa por una intenci\u00f3n especial llev\u00f3 a los sacerdotes a celebrar diariamente. Claro que esto no se ha constituido en una norma constante. Por una parte, se escucha hablar de sacerdotes que dec\u00edan varias misas al d\u00eda, en contra de prohibiciones expresas de los concilios medievales. En el otro extremo, algunos sacerdotes demasiado piadosos no se atrev\u00edan a celebrar diariamente. Bossuet (+ 1704), por ejemplo, \u00fanicamente celebraba misa los domingos, las fiestas y todos los d\u00edas de la Cuaresma o en aquellas ocasiones en que el misal indicara una misa especial. No existe ninguna obligaci\u00f3n para que los sacerdotes celebren diariamente, aunque hoy es com\u00fan que as\u00ed lo hagan. El Concilio de Trento deseaba que los sacerdotes celebraran al menos los domingos y en las fiestas solemnes (Ses. XXIII, cap. XIV). (Las Nuevas Instituciones Generales del Misal Romano, del a\u00f1o 2000, indican que de ser posible los sacerdotes deben celebrar diariamente la misa, N.T.). La celebraci\u00f3n sin asistencia de ac\u00f3litos (Missa solitaria) ha sido continuamente prohibida, como por ejemplo, por el Concilio de Mainz en 813. Otro abuso era la missa bifaciata o trifaciata, en la cual el celebrante repet\u00eda varias veces la primera parte de la misa, del introito al prefacio, y despu\u00e9s reun\u00eda todo en un solo canon, para dar satisfacci\u00f3n a varias solicitudes de intenciones. Tal pr\u00e1ctica tambi\u00e9n fue prohibida por los concilios medievales (Durandus, \u201cRationale\u201d, IV, I, 22). La missa sicca (misa seca) constitu\u00eda una forma com\u00fan de devoci\u00f3n en funerales o esponsales vespertinos, cuando no se pod\u00eda celebrar una misa real. En ella, se segu\u00eda en todo el ritual excepto el ofertorio, la consagraci\u00f3n y la comuni\u00f3n (Ibid. 23). La missa nautica y la missa venatoria tambi\u00e9n eran formas de misa seca, celebradas en alta mar durante alguna tormenta o en cacer\u00edas, cuando no se ten\u00eda suficiente tiempo. En algunos monasterios cada sacerdote estaba obligado a decir una misa seca despu\u00e9s de la celebraci\u00f3n de la misa real (la conventual). El Cardenal Bona (Rerum Liturg. Libro duo, I, XV) argumenta en contra de las misas secas. Afortunadamente desaparecieron despu\u00e9s de la reforma de Pio V. La misa de los presantificados (missa praesantificatorum; leitourgia ton proegiasmenon) es una antigua costumbre descrita por el Segundo Concilio de Trulle, 692. Se trata de una celebraci\u00f3n- no es una misa en sentido estricto- de comuni\u00f3n con hostias consagradas y reservadas en alguna misa anterior. Se acostumbra en la Iglesia Bizantina en los d\u00edas de las semanas de Cuaresma (excepto s\u00e1bados) y, en el rito romano, el Viernes santo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Finalmente, lleg\u00f3 la uniformidad del rito romano y con ella la abolici\u00f3n de casi todas las variantes medievales. El Concilio de Trento consider\u00f3 el asunto y nombr\u00f3 una comisi\u00f3n especial que preparara un misal uniforme. Ese misal fue publicado por Pio V por medio de la bula \u201cQuo primum\u201d el 14 de julio de 1570. Esa fue una de las \u00faltimas fases de la historia de la misa romana (El Concilio Vaticano II, con la promulgaci\u00f3n el 4 de diciembre de 1963 del documento \u201cSacrosanctum Concilium\u201d, origin\u00f3 una revisi\u00f3n del misal de Pio V, a la que sigui\u00f3 una serie de reformas al mismo que cristalizaron en el asi llamado \u201cMisal de Paulo VI\u201d, de 1969, y en sus \u00faltimas revisiones- a trav\u00e9s de las \u201cInstitutio Generalis Missalis Romani\u201d en 1975, todav\u00eda bajo Paulo VI, y en 2000, bajo el pontificado de Juan Pablo II, N.T.). El misal de Pio V fue utilizado en toda la Iglesia Latina, a excepci\u00f3n de los casos en los que \u00e9l mismo autoriz\u00f3 alguna modificaci\u00f3n, con prescripci\u00f3n en dos siglos. Estas excepciones salvaron las variantes utilizadas por algunas \u00f3rdenes religiosas y algunos ritos locales y las liturgia moz\u00e1rabe y milanesa. Clemente VIII (1604), Urbano VIII (1634) y Le\u00f3n XIII (1884) revisaron ligeramente las r\u00fabricas y la lecturas contenidas en el libro (Cfr. LIBROS LIT\u00daRGICOS). Pio X revis\u00f3 el canto lit\u00fargico (1908). Pero dichas revisiones dejaron vigente el misal de Pio V. Desde la Edad Media ha habido un cambio incesante en el sentido de adiciones de misas propias de fiestas nuevas, y el misal cuenta ahora con un suplemento que no deja de crecer, si bien dichas adiciones no constituyen un cambio lit\u00fargico propiamente dicho. Las nuevas misas se crean siguiendo estrictamente las l\u00edneas de las antiguas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Veamos ahora la misa romana (seg\u00fan el Misal de Pio V, y al cual las reformas del Concilio Vaticano II s\u00f3lo afectaron en aquello que se orienta m\u00e1s directamente al fomento de la participaci\u00f3n comunitaria y activa de los fieles en la misa y a destacar la centralidad del Misterio Pascual,N.T.), que es sin comparaci\u00f3n la m\u00e1s extendida e importante, y sin duda constituye, en muchos sentidos, la celebraci\u00f3n eucar\u00edstica m\u00e1s antigua de la cristiandad.\n<\/p>\n<h2>La actual misa romana<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">No intentaremos explicar aqu\u00ed c\u00f3mo se celebra la misa romana. Todas las diversas reglas y r\u00fabricas pormenorizadas a las que deben sujetarse el celebrante y sus ministros, as\u00ed como los detalles de coincidencia y conmemoraci\u00f3n, y que deben ser aprendidas por los seminaristas antes de su ordenaci\u00f3n, deben buscarse en un libro de ceremonial (Le Vavasseur, citado en la bibliograf\u00eda del presente art\u00edculo, es quiz\u00e1s el mejor). En esta misma ENCICLOPEDIA CAT\u00d3LICA se pueden encontrar tambi\u00e9n art\u00edculos acerca de las partes principales de la misa, la descripci\u00f3n de c\u00f3mo se desarrollan \u00e9stas, los ornamentos, la m\u00fasica, etc. Bastar\u00e1, entonces, dar una breve descripci\u00f3n general. El ritual de la misa se ve afectado por (1) la persona que celebra, (2) el d\u00eda o la ocasi\u00f3n que se celebra, y (3) el tipo de misa de que se trate (solemne o simple). Pero el esquema general es siempre el mismo. Se puede pensar que el prototipo de ritual es el de la misa solemne, cantada por un sacerdote en domingo o en una fiesta que no contenga caracter\u00edsticas especiales.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Normalmente la misa debe celebrarse en un templo consagrado o bendecido (los oratorios privados o salones pueden ser utilizados con permiso en ocasiones especiales. Cfr. Le vavasseur, I, 200-204) y sobre un altar consagrado (o por lo menos sobre un ara consagrada, aunque esta condici\u00f3n dej\u00f3 de entrar en vigor despu\u00e9s del Concilio Vaticano II, cfr. Instituci\u00f3n General del Misal Romano, N.T.). Puede celebrarse a cualquier hora entre el alba y medio d\u00eda, cualquier d\u00eda del a\u00f1o, excepto el Viernes Santo (hay restricciones para la celebraci\u00f3n privada en S\u00e1bado Santo o en oratorios privados en ciertas fiestas). (Las restricciones de horario han variado significativamente despu\u00e9s del Concilio Vaticano II. Ya es posible celebrar a cualquier hora del d\u00eda, N.T.). Un sacerdote \u00fanicamente puede celebrar una misa cada d\u00eda, excepci\u00f3n hecha de la festividad de Navidad, cuando puede hacerlo tres veces, con la condici\u00f3n de que la primera la celebre inmediatamente despu\u00e9s de medianoche (norma que ya no vige tampoco, dadas las condiciones pastorales de muchas parroquias. N.T.). En algunos pa\u00edses (Espa\u00f1a y Portugal) los sacerdotes tambi\u00e9n pueden celebrar tres veces en la festividad de los fieles difuntos (2 de noviembre). En el caso de que sea necesario para que los fieles cumplan su obligaci\u00f3n de asistir a misa, el obispo local puede permitir a algunos sacerdotes que celebren dos veces en domingos o d\u00edas festivos. En las catedrales y colegiatas, al igual que en las iglesias de las \u00f3rdenes religiosas obligadas a recitar p\u00fablicamente las Horas can\u00f3nicas, debe celebrarse una misa que se vincule con esa liturgia y forme con ella el c\u00edrculo completo del culto a Dios. Dicha misa oficial es conocida como misa conventual. De ser posible, debe celebrarse solemnemente, pero a\u00fan cuando ello no pueda llevarse a cabo, deben conservarse algunas caracter\u00edsticas de la misa solemne. En las festividades y domingos, la hora de la la celebraci\u00f3n de esa misa es despu\u00e9s del rezo coral de la hora tercia. En las ferias (d\u00edas normales), es despu\u00e9s de la sexta. En las ferias de Adviento, Cuaresma y en las vigilias, es despu\u00e9s de nona. Las misas votivas y de requiem de la conmemoraci\u00f3n de los fieles difuntos, tambi\u00e9n se celebran despu\u00e9s de Nona, aunque los requiem ordinarios se dicen despu\u00e9s de prima. El celebrante debe estar en estado de gracia, libre de irregularidad o censura y haber ayunado desde la media noche anterior (aunque esto \u00faltimo ya no est\u00e1 en vigor el d\u00eda de hoy, N.T.). Debe observar todas las r\u00fabricas (normas) y leyes respectivas a la materia (pan \u00e1zimo y vino puro), a los ornamentos, vasos sagrados y ceremonial.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El esquema de la misa solemne (conviene, por lo menos, para conocer los rasgos generales de la misa actual, ver los n\u00fameros 1348-1355 del Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica, de 1992, N.T.) es como sigue: la procesi\u00f3n se acerca al altar. Consta de turiferario, ac\u00f3litos, maestro de ceremonias (ceremoniero), subdi\u00e1cono (este grado ministerial ya no existe en la Iglesia Cat\u00f3lica, N.T.), di\u00e1cono y celebrante. Todos llevan los ornamentos indicados por las r\u00fabricas (Cfr. VESTIDURAS SAGRADAS, ORNAMENTOS). Primero, se recitan las oraciones preparatorias al pie del altar; se inciensa el altar; el celebrante lee el introito y el Kyrie al lado sur del altar, lado de la Ep\u00edstola (actualmente ya no hay diferencia en los lados del altar, construido \u00e9ste de modo que el sacerdote celebre de frente al pueblo, y las lecturas son proclamadas desde un \u00fanico amb\u00f3n, colocado, generalmente, en lo que antes se llamaba \u201clado del Evangelio\u201d. Cfr. Instituci\u00f3n General del Misal Romano # 272. N.T.). Los d\u00edas en los que en el Oficio (actualmente, Liturgia de las Horas, N.T.) se reza el \u201cTe Deum\u201d, el celebrante entona el \u201cGloria in excelsis\u201d, que debe ser continuado por el coro. Mientras eso sucede, el celebrante, el di\u00e1cono y el subdi\u00e1cono lo recitan individualmente, hecho lo cual se sientan hasta la terminaci\u00f3n del coro. Despu\u00e9s del saludo \u201cDominus vobiscum\u201d, y de su respuesta: \u201cEt cum spiritu tuo\u201d, el celebrante canta la colecta del d\u00eda y todas las que sean necesarias para conmemorar otras fiestas u ocasiones, o las que hayan sido ordenadas por el obispo. En d\u00edas sin fiesta especial el celebrante puede escoger alguna de su predilecci\u00f3n de entre las que ofrece el misal y de acuerdo a las r\u00fabricas. El subdi\u00e1cono lee la Ep\u00edstola y el coro canta el gradual. Ambos elementos son seguidos por el celebrante en el misal desde el altar. De acuerdo a las normas vigentes- antes del Concilio Vaticano II- el celebrante debe recitar individualmente todo lo que los dem\u00e1s canten. Bendice el incienso, recita la oraci\u00f3n \u201cMunda cor meum\u201d y lee el Evangelio en el lado norte (lado del Evangelio) del templo. Mientras tanto el di\u00e1cono se prepara para cantar el Evangelio. Para ello, \u00e9l avanza en procesi\u00f3n con el subdi\u00e1cono, turiferario y ac\u00f3litos a un sitio al norte del coro, donde procede a cantarlo, con el subdi\u00e1cono sosteniendo el libro ah\u00ed donde no hubiera amb\u00f3n. Si hay serm\u00f3n, debe ser pronunciado inmediatamente despu\u00e9s del Evangelio. El lugar tradicional de la homil\u00eda es despu\u00e9s de las lecturas (Justino M\u00e1rtir, I Apolog.\u201d LXVII, 4). Enseguida se canta el Credo, si se trata de domingo o ciertas fiestas, como es el caso para el \u201cGloria\u201d. Es en este punto, antes o despu\u00e9s del Credo (que, como vimos, es de introducci\u00f3n posterior), donde termina en teor\u00eda la misa de los catec\u00famenos. De pie en medio del altar, el celebrante canta \u201cDominus vobiscum\u201d y \u201cOremus\u201d- el \u00faltimo vestigio de la antiguas oraciones de los fieles (que ya han sido reincorporadas en el rito de la misa posterior al Concilio Vaticano II y colocadas al final del Credo, N.T.). Sigue el ofertorio. Se ofrece el pan a Dios con la oraci\u00f3n \u201cSuscipe sancte Pater\u201d; el di\u00e1cono pone vino en el c\u00e1liz y el subdi\u00e1cono a\u00f1ade un poco de agua. El celebrante ofrece el c\u00e1liz del mismo modo que ofreci\u00f3 el pan (Offerimus tibi, Domine), despu\u00e9s de lo cual se inciensa todo: las ofrendas, el altar, el celebrante, los ministros y la asamblea. En tanto, el coro canta el ofertorio. Enseguida, el celebrante lava sus manos mientras recita la oraci\u00f3n \u201cLavabo\u201d. Posterior a otra oraci\u00f3n de ofrenda (Suscipe Sancta Trinitas) y a una invitaci\u00f3n a la asamblea (Orate, fratres) a la que esta responde sin cantar (se trata de una adici\u00f3n posterior), el celebrante recita la secreta, que corresponden a la colecta. La \u00faltima secreta termina con una Ekphonesis: \u201cPer omnia saecula saeculorum\u201d. Esto constituye una advertencia de lo que est\u00e1 por llegar. Cuando las oraciones comenzaron a ser recitadas en silencio, se busc\u00f3 una manera de se\u00f1alar su t\u00e9rminaci\u00f3n, para que los fieles supieran qu\u00e9 estaba pasando. As\u00ed que se comenz\u00f3 a cantar las palabras finales. En los ritos orientales se desarrollaron mucho estas ekphonesis. En la misa romana hay tres ejemplos de ellas, siempre con las palabras \u201cPer omnia saecula saeculorum\u201d a las que el coro responde \u201cAmen\u201d. Luego de la ekphonesis de la secreta se abre el di\u00e1logo \u201cSursum corda\u201d, etc., que se usa en todos los ritos con algunas variaciones. De ese modo el inicio de la oraci\u00f3n eucar\u00edstica al que llamamos prefacio dej\u00f3 de formar parte del canon. El coro canta y el celebrante recita el sanctus. A ello sigue el canon, a partir de las palabras \u201cTe igitur\u201d y terminando con una ekphonesis antes del Padre Nuestro. Todas estas partes est\u00e1n descritas en el art\u00edculo CANON DE LA MISA. A continuaci\u00f3n est\u00e1 el Padre Nuestro, antecedido por unas breves palabras (Praeceptis salutaribus moniti) y seguido de un embolismo (Cfr. LIBERA NOS), que se recita silenciosamente y se termina con la tercera ekphonesis. Se inicia la fracci\u00f3n del pan con el vers\u00edculo \u201cPax Domini sit semper vobiscum\u201d, que busca introducir el beso de paz. El coro canta el \u201cAgnus Dei\u201d mientras el sacerdote lo recita tambi\u00e9n unido a la primera oraci\u00f3n de comuni\u00f3n, antes de dar al di\u00e1cono el beso de la paz. Despu\u00e9s recita las otras dos oraciones de comuni\u00f3n y comulga bajo las dos especies. La comuni\u00f3n de la asamblea (poco frecuente en las misas solemnes) es la siguiente parte del rito y durante su celebraci\u00f3n el coro canta la comuni\u00f3n (Cfr. ANTIFONA DE LA COMUNION). Mientras el c\u00e1liz es purificado se canta la postcomuni\u00f3n, que corresponde a las colectas y secretas. Al igual que las colectas, la postcomuni\u00f3n empieza con el saludo \u201cDominus vobiscum\u201d y su correspondiente respuesta; el sacerdote se encuentra en el lado sur del altar. Luego de que el celebrante expresa otro saludo m\u00e1s, el di\u00e1cono canta la despedida (Cfr. ITE MISSA EST). Sin embargo, a\u00fan no es el fin. Hay tres adiciones posteriores (de las cuales las dos \u00faltimas ya fueron eliminadas del misal en la revisi\u00f3n posterior al Concilio Vaticano II, N.T.): la bendici\u00f3n del celebrante, una breve oraci\u00f3n pidiendo a Dios que acepte el sacrificio (Placeat tibi) y el \u201c\u00daltimo Evangelio\u201d, que en realidad era el inicio del Evangelio de San Juan (Cfr. EL EVANGELIO EN LA LITURGIA). La procesi\u00f3n retorna a la sacrist\u00eda.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La norma es la misa solemne. Solamente se puede entender la ceremonia cuando los ritos se celebran en totalidad, con presencia de di\u00e1cono y subdi\u00e1cono. Es por ello que el Ordinario (Ritual) de la misa siempre supone que se trata de misa solemne. La misa simple, celebrada por un sacerdote solo, con un ac\u00f3lito, es una forma abreviada y simplificada de la solemne; su ritual \u00fanicamente puede ser explicado haciendo referencia al de aquella. Por ejemplo, el celebrante se dirige al lado norte del altar para leer el Evangelio porque ese es el lado a donde el di\u00e1cono va en procesi\u00f3n durante la misa solemne; siempre gira hacia la derecha porque en la misa solemne no debe dar la espalda al di\u00e1cono, etc. La misa cantada (missa cantata) es un arreglo intermedio moderno. En realidad es una misa simple, si se toma en cuenta que la esencia de la misa solemne no es la m\u00fasica sino la presencia del di\u00e1cono y del subdi\u00e1cono. Solamente en aquellos templos donde no hay persona ordenada fuera de un sacerdote, y con lo que se imposibilita la misa solemne, se permite que se celebre la misa (en domingos y fiestas) utilizando los elementos ornamentales de la misa solemne, con cantos y (generalmente) con incienso. La Sagrada Congregaci\u00f3n de Ritos en varias ocasiones (9 de junio de 1884; 7 de diciembre de 1888) ha prohibido el uso de incienso en la Missa Cantata, sin embargo, se han hecho excepciones en algunas di\u00f3cesis y generalmente se tolera la costumbre de usarlo (La Vavasseur, op. cit. I, 514-515). Tambi\u00e9n en este caso el celebrante adopta las partes del di\u00e1cono y del subdi\u00e1cono. No hay beso de paz..\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otra cosa que tambi\u00e9n afecta el ritual de la misa es la dignidad del celebrante, seg\u00fan que se trate de un presb\u00edtero o un obispo. Debemos decir algo tambi\u00e9n a este respecto, porque as\u00ed como se dijo que la misa simple es una versi\u00f3n simplificada de la misa solemne, tambi\u00e9n se debe decir que la misa celebrada por un presb\u00edtero es una versi\u00f3n simplificada de la que celebra el obispo (misa pontifical). Pero no se trata de un paralelo perfecto. Algunas de las partes del complicado ceremonial pontifical constituyen adornos a\u00f1adidos posteriormente. El rasgo principal de la pontifical (adem\u00e1s de algunos ornamentos peculiares) es que el obispo permanece en su trono (excepci\u00f3n hecha de las oraciones al pie del altar y la incensaci\u00f3n al altar) hasta el ofertorio, recalcando con ella la divisi\u00f3n entre la misa de los catec\u00famenos y la de los fieles. Del mismo modo, el obispo no se pone el man\u00edpulo (una pieza de tela adornada, del mismo color que el resto del ornamento, que el celebrante colocaba sobre su brazo izquierdo; su uso ha sido descontinuado, N.T.) hasta despu\u00e9s de las oraciones preparatorias, lo cual tambi\u00e9n es un toque arcaico que subraya el hecho de que dichas oraciones no formaban originalmente parte de la ceremonia. En la misa simple, el rango episcopal se indica con algunos detalles poco importantes y por la ultilizaci\u00f3n tard\u00eda del man\u00edpulo. Algunos prelados no obispos utilizan algunas ceremonias pontificales en la misa. La misa papal tambi\u00e9n tiene ciertas acciones peculiares. Algunas de ellas son vestigios de antiguas costumbres. Un ejemplo de ello es que el Papa comulga sentado en su trono y bebe del c\u00e1liz consagrado a trav\u00e9s de un tubito llamado fistula (costumbre, tambi\u00e9n \u00e9sta, ya fuera de uso en la liturgia contempor\u00e1nea, N.T.).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Durandus (Rationale, IV, 1) y todos los autores simb\u00f3licos, de acuerdo a principios m\u00edsticos distinguen varias partes de la misa. Esta tendr\u00eda cuatro partes que corresponder\u00edan a la cuatro clases de oraci\u00f3n enumeradas en I Tim 2, 1. Del introito al ofertorio es una obsecratio; una oratio del ofertorio al Pater Noster; una postulatio en la comuni\u00f3n; una gratiarum actio, de ah\u00ed hasta el final (Durandus, ibid.; cfr. MISA, SACRIFICIO DE LA, Vol. X). En forma especial es el canon la parte que m\u00e1s divisiones ha sufrido, de acuerdo a los sistemas m\u00e1s ingeniosos. Pero las distinciones que realmente interesan al estudioso de la liturgia son, en primer lugar, aquellas de tipo hist\u00f3rico entre la misa de los catec\u00famenos y la de los fieles, que ya fueron explicadas y, en segundo lugar, las de tipo pr\u00e1ctico entre las partes variables e invariables. La misa consiste de un cuadro inmutable de referencia en el cual, en puntos fijos, se van colocando los elementos variables como las oraciones, las lecturas y los cantos. Esos dos elementos se conocen como el com\u00fan y el propio del d\u00eda (el cual, a su vez, puede ser tomado de una misa com\u00fan utilizable en varias ocasiones como, por ejemplo, el com\u00fan de varias clases de santos). El com\u00fan es el ordinario de la misa (Ordinarium Missae), que en el misal de Pio V fue insertado entre el S\u00e1bado Santo y el d\u00eda de Pascua. Toda misa se apega a ese esquema; para seguirla, primero hay que encontrar el \u201cordinario\u201d. En \u00e9l aparecen las diferentes r\u00fabricas (as\u00ed llamadas porque est\u00e1n escritas en color rojo) que indican que algo, que no aparece impreso en este lugar, se debe decir o cantar. La primera r\u00fabrica de ese tipo ocurre luego de la incensaci\u00f3n inicial: \u201cEnseguida el celebrante hace la se\u00f1al de la cruz sobre si mismo y comienza el introito\u201d. Pero en el \u201cordinario\u201d no aparece el texto de ning\u00fan introito. El sacerdote debe saber qu\u00e9 misa corresponde y buscar el introito correspondiente a ella, as\u00ed como las dem\u00e1s partes propias, bajo el t\u00edtulo apropiado, entre la larga lista de misas que se ofrecen en el libro. Estas partes variables, o \u201cpropias\u201d, son, en primer lugar los cuatro cantos del coro: el introito, el gradual (o tracto, aleluya y, a veces, luego de \u00e9ste, una secuencia), el ofertorio y la comuni\u00f3n. En segundo lugar, las lecturas (ep\u00edstola, Evangelio y en ocasiones, lecturas del Antiguo Testamento). Siguen las oraciones que debe recitar el celebrante (colecta, secreta, postcomuni\u00f3n; frecuentemente son varias de cada tipo para conmemorar otras fiestas o d\u00edas). La misa se construye colocando cada uno de estos elementos propios en el lugar que les corresponde en el \u201cordinario\u201d. Hay, sin embargo, otros dos elementos que ocupan un sitio intermedio entre el ordinario y el propio. Estos son el prefacio y parte del canon. Tenemos once prefacios: diez propios y uno com\u00fan. Ellos no cambian con tanta frecuencia como para justificar su impresi\u00f3n entre las misas propias, de modo que est\u00e1n todos incluidos en el ordinario. Y de entre ellos se debe elegir el apropiado seg\u00fan las r\u00fabricas. Del mismo modo, hay cinco grandes fiestas que llevan una cl\u00e1usula especial dentro de la oraci\u00f3n Communicantes del canon. Hay dos (Pascua y Pentecost\u00e9s) que tienen un \u201cHanc igitur\u201d propio; el Jueves Santo tiene una forma modificada del \u201cQuam pridie\u201d. Tales excepciones est\u00e1n impresas luego de los prefacios correspondientes. Pero la correspondiente al Jueves Santo, como \u00e9ste es una fiesta \u00fanica en el a\u00f1o, se debe buscar en el propio de ese d\u00eda (Cfr. CANON DE LA MISA).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Son estas partes de la misa las que van variando y es a causa de ellas que podemos hablar de la misa de este d\u00eda o de aquella fiesta. Para poder encontrar la misa propia de cierto d\u00eda hay que conocer una complicada serie de reglas. Esta aparecen en las r\u00fabricas al inicio del misal. A grandes rasgos el sistema es como se explica enseguida. Primero, hay una misa para cada d\u00eda del a\u00f1o, siguiendo el calendario de la Iglesia. Los d\u00edas ordinarios entre semana (feriae) tienen la misa del domingo que les antecede con algunas modificaciones regulares. Pero las \u201cferiae\u201d de Cuaresma, de la semana anterior a la Ascenci\u00f3n, los d\u00edas de ayuno y las vigilias tienen misas especiales. Todo ello ocupa la primera parte del misal, llamado Proprium de tempore. El a\u00f1o est\u00e1 sobrecargado de una gran cantidad de fiestas de santos o de eventos especiales determinados por el d\u00eda del mes (esto forma el Proprium Sanctorum). Casi cada d\u00eda es una fiesta. A veces, incluso, hay varias en un mismo d\u00eda. Se dan entonces las coincidencias (concurrentia) de varias misas posibles el mismo d\u00eda. Se dan casos en los que se dicen dos o m\u00e1s misas conventuales, una por cada uno de los oficios que coinciden. De ese modo, en las ferias que tienen oficio especial, si concurre una fiesta, la misa de esta \u00faltima se dice despu\u00e9s de la Tercia y la de la feria despu\u00e9s de Nona. Si la fiesta cae en la v\u00edspera de la Ascenci\u00f3n entonces se dicen tres misas conventuales: la de la fiesta, despu\u00e9s de Tercia; la de la Vigilia, despu\u00e9s de Sexta y la de la v\u00edspera de la fiesta, despu\u00e9s de Nona. Pero en las iglesias donde no hay misa conventual oficial, y en los casos en que el sacerdote dice la misa por su propia devoci\u00f3n, s\u00f3lo se celebra una de las misas coincidentes, y las otras son simplemente recordadas a base de recitar las colectas, secretas y postcomuniones correspondientes despu\u00e9s de las propias de la misa seleccionada. Para saber qu\u00e9 misa escoger uno debe conocer los diversos grados de dignidad. Todos los d\u00edas o fiestas siguen la siguiente escala: feria, simple, semidoble doble, doble mayor, doble de segunda clase, doble de primera clase. Se selecciona la misa que tenga mayor rango. Para evitar que coincidan dos fiestas del mismo rango se transfiere una de ellas al siguiente d\u00eda libre. Algunas fechas importantes gozan de ciertos privilegios, de modo que ni siquiera una fiesta de mayor rango pueda desplazarlas. Nada puede, por ejemplo, desplazar el primer domingo de Adviento y Cuaresma, ni los domingos de Pasi\u00f3n y Ramos. Ellos constituyen los as\u00ed llamados \u201cdomingos de primera clase\u201d. Nada puede tampoco desplazar el Mi\u00e9rcoles de Ceniza ni ninguno de los d\u00edas de la Semana Santa. Otros d\u00edas (por ejemplo, los as\u00ed llamados domingos de segunda clase, o sea, los dem\u00e1s de Adviento y Cuaresma, Septuaginta, Sexagesima y Quinquagesima) \u00fanicamente pueden ser substituidos por dobles de primera clase. Los domingos ordinarios cuentan como semidobles, pero tienen precedencia sobre otros semidobles. Los d\u00edas de una octava son semidobles; el octavo d\u00eda es doble. Las octavas de Epifan\u00eda, Pascua y Pentecost\u00e9s (las tres fiestas mayores originales) son superiores a cualquier otra fiesta. La fiesta desplazada simplemente se conmemora, excepto si coincide alguna fiesta de grado muy inferior. Las reglas para estos casos est\u00e1n enumeradas en las \u201cRubricae generales\u201d del misal (VII: De commemorationibus). En fiestas semidobles o d\u00edas de rango inferior al semidoble siempre se a\u00f1aden otras colectas a la de ese d\u00eda para formar un n\u00famero impar. Algunas est\u00e1n ya indicadas en el misal; el celebrante puede a\u00f1adir otras seg\u00fan su criterio. El obispo puede ordenar que se digan otras colectas por motivos especiales (los as\u00ed llamados Orationes imperat). Como regla general, la misa debe corresponder al oficio del d\u00eda, incluyendo las conmemoraciones. Pero el misal contiene una colecci\u00f3n de misas votivas que pueden ser celebradas en d\u00edas donde la propia no pasa del rango de semidoble. El obispo o el Papa puede ordenar la celebraci\u00f3n de una misa votiva por algun motivo p\u00fablico mientras la misa propia del d\u00eda no sea una del primer rango. Le Vavasseur explica todas estas normas en detalle (op. cit. I, 216-231) y lo mismo hacen las r\u00fabricas del misal (Rubricae generales, IV). Hay otras dos misas que, por no corresponder al oficio, pueden ser llamadas misas votivas: la misa de esponsales (missa pro sponso et sponsa), que se celebra en las bodas, y la de requiem, celebrada a favor de los fieles difuntos. Ellas tienen caracter\u00edsticas especiales (Cfr. MISA DE ESPONSALES y MISA DE REQUIEM). El calendario (Ordo) que se publica anualmente en cada di\u00f3cesis o provincia se\u00f1ala el oficio y la misa para cada d\u00eda. Para lo relacionado a los estipendios de la misa, cfr. SACRIFICIO DE LA MISA, Vol. X.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No hace falta recalcar que la misa, alrededor de la cual se ha elaborado un reglamento tan complicado, constituye el centro de la religi\u00f3n cat\u00f3lica. La misa siempre ha sido el punto de conflicto, tanto durante la Reforma como en otros tiempos. Los reformadores ya lo dijeron con toda claridad: \u201cLa misa es lo que importa\u201d. Los insurgentes de Cornish en 1549 se levantaron en contra de la nueva religi\u00f3n y as\u00ed expresaron sus peticiones de que se retirara el rito de comuni\u00f3n regido por el libro de oraciones y se restaurara la antigua misa. La prolongada persecuci\u00f3n de los cat\u00f3licos en Inglaterra adopt\u00f3 su forma m\u00e1s estridente en la elaboraci\u00f3n de leyes que prohib\u00edan la celebraci\u00f3n de la misa. Durante siglos se oblig\u00f3 al ocupante del trono brit\u00e1nico a declarar abiertamente su protestantismo no a base de rechazar el sistema general de la doctrina cat\u00f3lica sino de repudiar formalmente la doctrina de la transubstanciaci\u00f3n y de la misa. As\u00ed como la uni\u00f3n con Roma es el lazo que enlaza a los cat\u00f3licos entre si, se puede decir que, \u00e9ste, el m\u00e1s venerado de los rituales en la cristiandad es el testigo y la salvaguarda de ese lazo. Es precisamente a trav\u00e9s de participar en la misa a trav\u00e9s de la comuni\u00f3n que el cat\u00f3lico proclama su uni\u00f3n con la Iglesia universal. La excomuni\u00f3n es la p\u00e9rdida de ese v\u00ednculo; la comuni\u00f3n y la misa son el lazo entre fieles, sacerdotes y obispo, que forman un cuerpo que participa de un \u00fanico pan.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">I. HISTORIA DE LA MISA . DUCHESNE, Origines du Culte chr\u00e9tien (2a. ed., Par\u00eds, 1898); GIHR, Das heilige Messopfer (6a ed., Friburgo, 1897); RIETSCHEL, Lehrbuch der Liturgik, I (Berl\u00edn, 1900); PROBST, Liturgie der drei ersten christlichen Jahrhunderte (Tubinga, 1870); IDEM, Liturgie des vierten Jahrhunderts u. deren Reform (M\u00fcnster, 1893); IDEM, Die \u00e4ltesten r\u00f6mischen Sacramentarien u. Ordines (M\u00fcnster, 1892); CABROL, Les Origines liturgiques (Par\u00eds, 1906); IDEM, Le Livre de la pri\u00e8re antique (Par\u00eds, 1900); BISHOP, The Genius of the Roman Rite en STALEY, Essays on Ceremonial (Londres, 1904), 283-307; SEMERIA, La Messa (Roma, 1907); RAUSCHEN, Eucharistie u. Bussakrament (Friburgo, 1908); DREWS, Zur Entstehungsgesch. des Kanons (Tubinga, 1902); IDEM, Untersuchungen \u00fcber die sogen. clementinische Liturgie (Tubinga, 1906); BAUMSTARK, Liturgia Romana e liturgia dell&#8217; Esarcato (Roma, 1904); ALSTON Y TOURTON, Origines Eucharistic (Londres, 1908); WARREN, Liturgy of the Ante-Nicene Church (Londres, 1907); ROTTMANNER, Ueber neuere und \u00e4ltere Deutungen des Wortes Missa in T\u00fcbinger Quartalschr. (1889), pp. 532 ss.; DURANDUS (Bishop of Mende, d. 1296), Rationale divinorum officiorum Libri VIII, es el cl\u00e1sico ejemplo del comentario medieval; cfr. otros en CANON DE LA MISA. BENEDICTO XIV (1740-1758), De SS. Sacrificio Miss , la mejor edici\u00f3n por SCHNEIDER (Mainz, 1879), es tambi\u00e9n una obra estandar de su clase.<br \/>\nII. TEXTOS: CABROL Y LECLERCQ, Monumenta ecclesiae liturgica, I, 1 (Par\u00eds, 1900-2); RAUSCHEN, Florilegium Patristicum: VII, Monumenta eucharistica et liturgica vetustissima (Bonn, 1909); FELTOE, Sacramentarium Leonianum (Cambridge, 1896); WILS0N, The Gelasian Sacramentary (Oxford, 1894); Gregorian Sacramentary and the Roman Ordines en P.L., LXXVIII; ATCHLEY, Ordo Romanus Primus (Londres, 1905); DANIEL, Codex Liturgicus Ecclesiae universae I (Leipzig, 1847); MASKELL, The Ancient Liturgy of the Church of England (Londres, 1846); DICKENSON, Missale Sarum (Burntisland, 1861-83).<br \/>\nIII. USO ACTUAL. Adem\u00e1s de las R\u00fabricas en los misales, el de Pio V y el de Pablo VI, y de las revisiones de Juan Pablo II, consulte DE HERDT, Sacr Liturgic Praxis (3 vols., 9\u00aa. ed., Luvaina, 1894); LE VAVASSEUR, Manuel de Liturgie (2 vols., 10\u00aa. ed., Paris, 1910); MANY, Pr lectiones de Missa (Par\u00eds, 1903). Vea m\u00e1s bibliograf\u00eda en CABROL, Introduction aux \u00e9tudes liturgiques (Par\u00eds, 1907), en CANON DE LA MISA y otros art\u00edculos sobre las diversas partes de la misa. Adem\u00e1s, JOSEF ANDREAS JUNGMANN, Eucharist, en Sacramentum Mundi, 267-273, 1968. Idem, The Mass of the Roman Rite, 1951; Idem, \u201cThe most Sacred Mystery of the Eucharist\u201d, en H. Vorglimer \u201cCommentary on the Documents of Vatican II, vol I 31-45, 1967. Constituci\u00f3n Apost\u00f3lica \u201cSacrosanctum Concilium\u201d del Concilio Vaticano II. . CONGREGACI\u00d3N DE RITOS . Eucharisticum Mysterium, 25 de mayo de 1967\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">ADRIAN FORTESCUE<br \/>\nTranscrito por Douglas J. Potter<br \/>\nDedicado al Sagrado Coraz\u00f3n de Jesucristo.<br \/>\nTraducci\u00f3n de Javier Algara Coss\u00edo.\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00abMisa de San Gregorio\u00bb con el cardenal Alberto de Brandenburgo\u00bb. Se trata de un cuadro pintado al \u00f3leo sobre madera en la primera mitad del s. XVI, que pertenece a la Colecci\u00f3n Estatal B\u00e1vara de pinturas, ubicada en la Galer\u00eda Nacional del Palacio de Johannisburg, en Aschaffemburgo, Baviera (Alemania). Esta pintura g\u00f3tica, una \u00abMisa de &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/liturgia-de-la-misa\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abLITURGIA DE LA MISA\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-25764","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/25764","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=25764"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/25764\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=25764"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=25764"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=25764"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}