{"id":25765,"date":"2016-02-05T17:25:24","date_gmt":"2016-02-05T22:25:24","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/liturgia-de-san-juan-crisostomo-discurso-de-benedicto-xvi\/"},"modified":"2016-02-05T17:25:24","modified_gmt":"2016-02-05T22:25:24","slug":"liturgia-de-san-juan-crisostomo-discurso-de-benedicto-xvi","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/liturgia-de-san-juan-crisostomo-discurso-de-benedicto-xvi\/","title":{"rendered":"LITURGIA DE SAN JUAN CRISOSTOMO: DISCURSO DE BENEDICTO XVI"},"content":{"rendered":"<p><p style=\"text-align: justify;\">VIAJE APOST\u00d3LICO DE SU SANTIDAD BENEDICTO XVI A TURQU\u00cdA (28 DE NOVIEMBRE &#8211; 1 DE DICIEMBRE 2006)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">DIVINA LITURGIA DE SAN JUAN CRIS\u00d3STOMO<br \/>\nEN LA FIESTA DE SAN ANDR\u00c9S AP\u00d3STOL\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">DISCURSO DEL SANTO PADRE\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Iglesia patriarcal de San Jorge en el Fanar, Estambul<br \/>\nJueves 30 de noviembre de 2006\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta Divina Liturgia celebrada en la fiesta de san Andr\u00e9s ap\u00f3stol, santo patrono de la Iglesia de Constantinopla, nos remonta a la Iglesia primitiva, a la \u00e9poca de los Ap\u00f3stoles. Los evangelios de san Marcos y san Mateo narran c\u00f3mo Jes\u00fas llam\u00f3 a los dos hermanos, Sim\u00f3n, a quien Jes\u00fas dio el nombre de Cefas o Pedro, y Andr\u00e9s:  \u00abVenid conmigo, y os har\u00e9 pescadores de hombres\u00bb (Mt 4, 19; Mc 1, 17). El cuarto evangelio, adem\u00e1s, presenta a Andr\u00e9s como el primer llamado, ho protoklitos, como es conocido en la tradici\u00f3n bizantina. Y es precisamente Andr\u00e9s quien lleva a su hermano Sim\u00f3n a Jes\u00fas (cf. Jn 1, 40 ss).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hoy, en esta iglesia patriarcal de San Jorge, podemos experimentar una vez m\u00e1s la comuni\u00f3n y la llamada de los dos hermanos, Sim\u00f3n Pedro y Andr\u00e9s, en el encuentro entre el Sucesor de Pedro y su hermano en el ministerio episcopal, cabeza de esta Iglesia, fundada seg\u00fan la tradici\u00f3n por el ap\u00f3stol Andr\u00e9s. Nuestro encuentro fraternal pone de relieve la especial relaci\u00f3n que une a las Iglesias de Roma y Constantinopla como Iglesias hermanas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con profunda alegr\u00eda damos gracias a Dios porque da nueva vitalidad a la relaci\u00f3n que se entabl\u00f3 desde el memorable encuentro celebrado en Jerusal\u00e9n, en enero de 1964, entre nuestros antecesores el Papa Pablo VI y el Patriarca Aten\u00e1goras. Su intercambio epistolar, publicado en el volumen titulado Tomos Agapis, atestigua la profundidad de los v\u00ednculos que se desarrollaron entre ellos y que se reflejan en la relaci\u00f3n existente entre las Iglesias hermanas de Roma y Constantinopla.<br \/>\nEl 7 de diciembre de 1965, v\u00edspera de la sesi\u00f3n final del concilio Vaticano II, nuestros venerables antecesores dieron un nuevo paso, \u00fanico e inolvidable, respectivamente en la iglesia patriarcal de San Jorge y en la bas\u00edlica de San Pedro en el Vaticano:  borraron de la memoria de la Iglesia las tr\u00e1gicas excomuniones de 1054. De ese modo confirmaron un cambio decisivo en nuestras relaciones. Desde entonces, han sido muchos e importantes los avances registrados en el camino del nuevo acercamiento mutuo. Recuerdo, en particular, la visita de mi predecesor el Papa Juan Pablo II a Constantinopla en 1979 y las visitas a Roma  del  Patriarca  ecum\u00e9nico Bartolom\u00e9 I.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con este mismo esp\u00edritu, mi presencia hoy aqu\u00ed pretende renovar nuestro compromiso com\u00fan de continuar por el camino que lleva al restablecimiento, con la gracia de Dios, de la comuni\u00f3n plena entre la Iglesia de Roma y la Iglesia de Constantinopla. Puedo aseguraros que la Iglesia cat\u00f3lica est\u00e1 dispuesta a hacer todo lo posible para superar los obst\u00e1culos y para buscar, junto con nuestros hermanos y hermanas ortodoxos, medios de colaboraci\u00f3n pastoral cada vez m\u00e1s eficaces con ese fin.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los dos hermanos, Sim\u00f3n, llamado Pedro, y Andr\u00e9s, eran pescadores, a los que Jes\u00fas llam\u00f3 a convertirse en pescadores de hombres. El Se\u00f1or resucitado, antes de su Ascensi\u00f3n, los envi\u00f3 juntamente con los dem\u00e1s Ap\u00f3stoles con la misi\u00f3n de hacer disc\u00edpulos a todas las naciones, bautiz\u00e1ndolas y proclamando sus ense\u00f1anzas (cf. Mt 28, 19 ss; Lc 24, 47; Hch 1, 8).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este encargo que nos dejaron los santos hermanos Pedro y Andr\u00e9s dista mucho de estar cumplido.<br \/>\nAl contrario, resulta hoy m\u00e1s urgente y necesario que nunca, ya que no se dirige tan s\u00f3lo a las culturas marginalmente alcanzadas por el mensaje del Evangelio, sino tambi\u00e9n a las culturas europeas profundamente arraigadas desde hace siglos en la tradici\u00f3n cristiana. El proceso de secularizaci\u00f3n ha debilitado el arraigo de esta tradici\u00f3n, m\u00e1s a\u00fan, es puesta en tela de juicio e incluso rechazada. Ante esta realidad, estamos llamados, juntamente con todas las dem\u00e1s comunidades cristianas, a hacer que Europa vuelva a tomar conciencia de sus ra\u00edces, tradiciones y valores cristianos, d\u00e1ndoles una nueva vitalidad.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nuestros esfuerzos encaminados a construir v\u00ednculos m\u00e1s estrechos entre la Iglesia cat\u00f3lica y las Iglesias ortodoxas forman parte de esta tarea misionera. Las divisiones existentes entre los cristianos son motivo de esc\u00e1ndalo para el mundo y constituyen un obst\u00e1culo para el anuncio del Evangelio. En la v\u00edspera de su pasi\u00f3n y muerte, el Se\u00f1or, rodeado de sus disc\u00edpulos, or\u00f3 con fervor para que fueran uno, y as\u00ed el mundo crea (cf. Jn 17, 21). S\u00f3lo a trav\u00e9s de la comuni\u00f3n fraterna entre los cristianos y a trav\u00e9s de su amor rec\u00edproco resultar\u00e1 cre\u00edble el mensaje del amor de Dios por todo hombre y mujer. Cualquiera que examine de manera realista el mundo cristiano actual comprobar\u00e1 la urgencia de este testimonio.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sim\u00f3n Pedro y Andr\u00e9s fueron llamados juntos a ser pescadores de hombres. Pero esa misma misi\u00f3n tom\u00f3 formas distintas para cada uno de los dos hermanos. Sim\u00f3n, a pesar de su fragilidad personal, fue llamado \u00abPedro\u00bb, la \u00abroca\u00bb sobre la que la Iglesia se edificar\u00eda; a \u00e9l en particular se le encomendaron las llaves del reino de los cielos (cf. Mt 16, 18). Su itinerario lo llevar\u00eda de Jerusal\u00e9n a Antioqu\u00eda, y de Antioqu\u00eda a Roma, para que en esa ciudad pudiera ejercer una responsabilidad universal. Por desgracia, la cuesti\u00f3n del servicio universal de Pedro y de sus Sucesores ha dado lugar a nuestras diferencias de opini\u00f3n, que esperamos superar, tambi\u00e9n gracias al di\u00e1logo teol\u00f3gico recientemente reanudado.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mi venerado predecesor el siervo de Dios Juan Pablo II habl\u00f3 de la misericordia que caracteriza al servicio a la unidad de Pedro, una misericordia que Pedro mismo fue el primero en experimentar (cf. Ut unum sint, 91). Partiendo de esta base, el Papa Juan Pablo II invit\u00f3 a  entablar un di\u00e1logo fraterno con el fin de encontrar formas de ejercer el ministerio petrino hoy, respetando su naturaleza y esencia, de manera que \u00abpueda realizar un servicio de fe y de amor reconocido por unos y otros\u00bb (ib., 95). Hoy deseo recordar y renovar esa invitaci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Andr\u00e9s, el hermano de Sim\u00f3n Pedro, recibi\u00f3 otra misi\u00f3n del Se\u00f1or, una misi\u00f3n a la que su propio nombre alude. Dado que hablaba griego, se convirti\u00f3, junto con Felipe, en el Ap\u00f3stol del encuentro con los griegos que acud\u00edan a Jes\u00fas (cf. Jn 12, 20 ss). La tradici\u00f3n nos dice que no s\u00f3lo fue misionero en Asia menor y en los territorios al sur del Mar Negro, es decir, en esta misma regi\u00f3n en la que nos encontramos, sino tambi\u00e9n en Grecia, donde sufri\u00f3 el martirio.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por tanto, el ap\u00f3stol Andr\u00e9s representa el encuentro entre la cristiandad primitiva y la cultura griega. Este encuentro fue posible, especialmente en Asia menor, sobre todo gracias a los Padres capadocios, que enriquecieron la liturgia, la teolog\u00eda y la espiritualidad tanto de las Iglesias orientales como de las occidentales. El mensaje cristiano, como el grano de trigo (cf. Jn 12, 24), cay\u00f3 en esta tierra y produjo fruto abundante. Debemos estar profundamente agradecidos por la herencia que hemos recibido del fecundo encuentro entre el mensaje cristiano y la cultura griega. Ese encuentro ha influido de forma duradera en las Iglesias de Oriente y de Occidente. Los Padres griegos nos han dejado un valioso tesoro, del que la Iglesia sigue sacando riquezas antiguas y nuevas (cf. Mt 13, 52).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tambi\u00e9n en la vida de san Andr\u00e9s se puede constatar la lecci\u00f3n del grano de trigo que muere para dar fruto. Seg\u00fan la tradici\u00f3n, sigui\u00f3 el mismo destino de su Se\u00f1or y Maestro, terminando sus d\u00edas en Patras (Grecia). Al igual que Pedro, sufri\u00f3 el martirio en una cruz, la cruz diagonal que veneramos hoy precisamente como cruz de san Andr\u00e9s. De su ejemplo aprendemos que el itinerario de cada cristiano, al igual que el de toda la Iglesia, lleva a la vida nueva, a la vida eterna, a trav\u00e9s de la imitaci\u00f3n de Cristo y la experiencia de la cruz.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A lo largo de la historia, tanto la Iglesia de Roma como la de Constantinopla han experimentado con frecuencia la lecci\u00f3n del grano de trigo. Juntos veneramos a muchos de los mismos m\u00e1rtires cuya sangre, seg\u00fan las c\u00e9lebres palabras de Tertuliano, se convirti\u00f3 en semilla de nuevos cristianos (cf. Apologeticum, 50, 13). Con ellos compartimos la misma esperanza que obliga a la Iglesia a ir \u00abperegrinando entre las persecuciones del mundo y los consuelos de Dios\u00bb (Lumen gentium, 8; cf. san Agust\u00edn, De Civitate Dei, XVIII, 51, 2). Por su parte, tambi\u00e9n el siglo reci\u00e9n concluido cont\u00f3 con testigos valientes de la fe, tanto en Oriente como en Occidente. Incluso en la actualidad hay muchos testigos como ellos en diferentes regiones del mundo. Los recordamos en nuestra oraci\u00f3n y les brindamos todo el apoyo que podemos, mientras pedimos apremiantemente a todos los l\u00edderes del mundo que se respete la libertad religiosa como derecho humano fundamental.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Divina Liturgia en la que hemos participado se ha celebrado seg\u00fan el rito de san Juan Cris\u00f3stomo. La cruz y la resurrecci\u00f3n de Cristo se han hecho m\u00edsticamente presentes. Para nosotros, los cristianos, esto es fuente y signo de una esperanza constantemente renovada. Esta esperanza se encuentra magn\u00edficamente expresada en el antiguo texto conocido como Pasi\u00f3n de San Andr\u00e9s:  \u00abTe saludo, oh cruz, consagrada por el Cuerpo de Cristo y adornada con sus miembros como piedras preciosas (&#8230;) Que los fieles conozcan tu alegr\u00eda y los dones que atesoras&#8230;\u00bb.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todos nosotros, ortodoxos y cat\u00f3licos, compartimos esta fe en la muerte redentora de Jes\u00fas en la cruz y esta esperanza que el Se\u00f1or resucitado infunde a toda la familia humana. Que nuestra oraci\u00f3n y actividad diarias se inspiren en el deseo ardiente no s\u00f3lo de asistir a la Divina Liturgia, sino de poder celebrarla juntos, para participar en la \u00fanica mesa del Se\u00f1or, compartiendo el mismo pan y el mismo c\u00e1liz. Que nuestro encuentro de hoy sirva de est\u00edmulo y anticipaci\u00f3n gozosa del don de la comuni\u00f3n plena. Y que el Esp\u00edritu de Dios nos acompa\u00f1e en nuestro camino.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a9 Copyright 2006 &#8211; Libreria Editrice Vaticana\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fuente: Vatican [1]\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VIAJE APOST\u00d3LICO DE SU SANTIDAD BENEDICTO XVI A TURQU\u00cdA (28 DE NOVIEMBRE &#8211; 1 DE DICIEMBRE 2006) DIVINA LITURGIA DE SAN JUAN CRIS\u00d3STOMO EN LA FIESTA DE SAN ANDR\u00c9S AP\u00d3STOL DISCURSO DEL SANTO PADRE Iglesia patriarcal de San Jorge en el Fanar, Estambul Jueves 30 de noviembre de 2006 Esta Divina Liturgia celebrada en la &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/liturgia-de-san-juan-crisostomo-discurso-de-benedicto-xvi\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abLITURGIA DE SAN JUAN CRISOSTOMO: DISCURSO DE BENEDICTO XVI\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-25765","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/25765","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=25765"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/25765\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=25765"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=25765"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=25765"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}