{"id":25816,"date":"2016-02-05T17:27:22","date_gmt":"2016-02-05T22:27:22","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/san-macario\/"},"modified":"2016-02-05T17:27:22","modified_gmt":"2016-02-05T22:27:22","slug":"san-macario","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/san-macario\/","title":{"rendered":"SAN MACARIO"},"content":{"rendered":"<p><p style=\"text-align: justify;\">Obispo de Jerusal\u00e9n (312-34). La fecha en la que Macario fue consagrado obispo se encuentra en la versi\u00f3n de San Jer\u00f3nimo de la \u201cCr\u00f3nica\u201d de Eusebio (ann. Abr. 2330). Su muerte debe haber acaecido antes del Concilio de Tiro, (335), en el que su sucesor, M\u00e1ximo, fue aparentemente uno de los obispos participantes.  Macario fue uno de los obispos a quienes San Alejandro de Alejandr\u00eda les escribi\u00f3 previni\u00e9ndolos contra Arrio (San Epifanio, \u00abH\u00e6r.\u00bb, LXIX, IV). El vigor de su oposici\u00f3n a la nueva herej\u00eda se evidencia en la manera abusiva en la que Arrio se refiere a \u00e9l en su carta a Eusebio de Nicomedia (Teodoreto, \u00abHistoria de la Iglesia\u201d, I, 4).  Asisti\u00f3 al Primer Concilio de Nicea, y vale mencionar aqu\u00ed dos conjeturas relacionadas con el papel que desempe\u00f1\u00f3 en dicho concilio. La primera es que hubo un forcejeo entre \u00e9l y su obispo metropolitano Eusebio de Cesarea, en cuanto a los derechos de sus respectivas sedes. El s\u00e9ptimo canon del concilio (\u201cDebido a que la costumbre y la tradici\u00f3n antigua muestran que el obispo de Elia [Jerusal\u00e9n] debe ser honrado, \u00e9l debe tener precedencia; no obstante, sin prejuicio a la dignidad que corresponde al obispo de la Metr\u00f3polis\u201d), por su vaguedad sugiere que fue el resultado de una fatigosa batalla.  La segunda conjetura es que Macario, junto con San Eustacio de Antioqu\u00eda, tuvo mucho que ver con la redacci\u00f3n del Credo adoptado finalmente por el Primer Concilio de Nicea. Para el fundamento de esta conjetura (expresiones que aparecen en el Credo y que recuerdan las de Jerusal\u00e9n y Antioqu\u00eda) el lector puede consultar a Hort, \u00abDos Disertaciones\u00bb, etc., 58 ss.; Harnack, \u00abDogmengesch.\u00bb, II (3a edici\u00f3n), 231; Kattenbusch, \u00abDas Apost. Symbol.\u00bb (Vea \u00edndice en vol. II.).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De las conjeturas podemos pasar a la ficci\u00f3n.  En la \u201cHistoria del Concilio de Nicea\u201d atribuida a Gelasio de C\u00edzico hay varias discusiones imaginarias entre los Padres del Concilio y los fil\u00f3sofos al servicio de Arrio. En una de esas discusiones, en donde Macario act\u00faa como vocero de los obispos, \u00e9ste defiende el descenso a los infiernos. Este hecho, consecuencia de la incertidumbre de si el descenso a los infiernos se encontraba en el Credo de Jerusal\u00e9n, es interesante, especialmente porque en otros aspectos, el lenguaje de Macario aparece m\u00e1s conforme a ese Credo (cf Hahn, \u00abSymbole\u00bb, 133). El nombre de Macario ocupa el primer lugar entre los obispos de Palestina que suscribieron el Primer Concilio de Nicea; el de Eusebio aparece en quinto lugar.  San Atanasio, en su enc\u00edclica a los obispos de Egipto y Libia, incluye el nombre de Macario (quien hab\u00eda muerto ya hac\u00eda mucho tiempo) entre los de los obispos reconocidos por su ortodoxia.  Sozomeno (Hist. de la Iglesia, II.20) cuenta que Macario nombr\u00f3 obispo de Lidia a M\u00e1ximo, quien luego fue su sucesor, y que ese nombramiento no se materializ\u00f3 porque el pueblo de Jerusal\u00e9n se neg\u00f3 a separarse de M\u00e1ximo. Presenta tambi\u00e9n otra versi\u00f3n de la historia seg\u00fan la cual Macario mismo cambi\u00f3 de opini\u00f3n por temor a que el prescindir de M\u00e1ximo, pudiera dar lugar al nombramiento de un obispo no ortodoxo como su sucesor (de Macario). Tillemont (M\u00e9m. Eccl\u00e9s., VI, 741) desmiente esta historia (1) porque Macario al actuar as\u00ed hubiera contravenido el s\u00e9ptimo canon de Nicea; (2) porque era posible que Aecio, quien al momento del concilio era obispo de Lida, ciertamente estaba vivo en el a\u00f1o 331, y muy probablemente en el 349. Claro est\u00e1 que si Aecio sobrevivi\u00f3 a Macario, la historia queda desvirtuada; pero si muri\u00f3 poco despu\u00e9s del 331, podr\u00eda ser cierta. El hecho de que Macario se encontrara entonces cerca del final de su vida, explicar\u00eda la renuencia, ya sea de su parte o de parte de sus feligreses, a verse privado de M\u00e1ximo. La primera objeci\u00f3n de Tillemont carece de base. El s\u00e9ptimo canon era demasiado vago como para merecer de un obispo ortodoxo como Macario conceptos muy estrictos en cuanto a los derechos metropolitanos de un semiarriano como Eusebio. San Te\u00f3fanes (m. 818) en su \u00abCronograf\u00eda\u00bb indica que Constantino, al finalizar el Primer Concilio de Nicea, orden\u00f3 a Macario buscar los sitios de la Resurrecci\u00f3n y de la Pasi\u00f3n y la Verdadera Cruz. Es muy probable que esto haya sido as\u00ed, ya que las excavaciones comenzaron muy poco tiempo despu\u00e9s del concilio y se realizaron, aparentemente, bajo la supervisi\u00f3n de Macario. El gran mont\u00edculo y las bases de piedra coronadas por el templo de Venus, que se hab\u00edan construido sobre el Santo Sepulcro en la \u00e9poca de Adriano, se demolieron y \u201ccuando de inmediato apareci\u00f3 la superficie original del suelo, contrario a todas las expectativas, se descubri\u00f3 el Santo Monumento de la Resurrecci\u00f3n de nuestro Salvador\u201d (Euseb., Vit. Const., III, 28). Al o\u00edr la noticia, Constantino escribi\u00f3 a Macario d\u00e1ndole \u00f3rdenes detalladas para la construcci\u00f3n de una Iglesia en ese lugar (Euseb., Ib., III, 30; Teodoreto, H. E., I, 16). M\u00e1s tarde escribi\u00f3 otra carta \u201cA Macario y a los dem\u00e1s obispos de Palestina\u201d ordenando la construcci\u00f3n de una Iglesia en Mambr\u00e9, que tambi\u00e9n hab\u00eda sido profanada por un templo pagano.  Eusebio, aunque da el sobrescrito seg\u00fan dicho, habla de esta carta como \u201cdirigida a m\u00ed\u201d, pensando quiz\u00e1s en su dignidad de metropolitano (Vit. Const., III, 51-53). Tambi\u00e9n se construyeron iglesias en los lugares e la Natividad y la Ascensi\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<b>Bibliograf\u00eda<\/b>: (Para la historia del encuentro de la verdadera Cruz ver Cruz y Crucifijo I, 4.) Acta SS., 10 de marzo; VENABLES in Dict. Christ.  Biog.,   s. v.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Fuente:<\/b>  Bacchus, Francis Joseph. \u00abSt. Macarius.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 9. New York: Robert Appleton Company, 1910. <br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/09482a.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Rosario Camacho-Koppel www.catholicmedia.net.  L H M.\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Obispo de Jerusal\u00e9n (312-34). 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