{"id":25860,"date":"2016-02-05T17:28:57","date_gmt":"2016-02-05T22:28:57","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/mal-ii\/"},"modified":"2016-02-05T17:28:57","modified_gmt":"2016-02-05T22:28:57","slug":"mal-ii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/mal-ii\/","title":{"rendered":"MAL (II)"},"content":{"rendered":"<p><h2>Contenido<\/h2>\n<ul>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-1\">1 Filosos\u00eda del mal<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-2\">2 Naturaleza del mal<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-3\">3 Existencia<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-4\">4 Relaciones entre el bien y el mal<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-5\">5 Sujeto del mal<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-6\">6 Extensi\u00f3n del mal<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-7\">7 Causa del mal<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-8\">8 Finalidad del mal<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-9\">9 Divisi\u00f3n del mal<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-10\">10 Notas<\/li>\n<\/ul>\n<h1>Filosos\u00eda del mal<\/h1>\n<p style=\"text-align: justify;\">Santo Tom\u00e1s trat\u00f3 expresamente varias veces del problema del mal, se\u00f1alando su<br \/>\nnaturaleza y sus causas [1]. En sus obras se encuentra la m\u00e1s alta filosof\u00eda del mal que la<br \/>\nraz\u00f3n humana, iluminada por la fe, ha sabido presentar hasta hoy. Un resumen de sus<br \/>\nprincipales conclusiones es lo que vamos a ofrecer al lector en este primer apartado de<br \/>\nnuestro estudio [2].\n<\/p>\n<h1>Naturaleza del mal<\/h1>\n<p style=\"text-align: justify;\">El mal se opone al bien, y el bien coincide con el ser. Por consiguiente, el mal no tiene perfecci\u00f3n ni ser. No es una realidad natural ni algo positivo; pero tampoco es una simple negaci\u00f3n, un simple no-ser, sino una verdadera privaci\u00f3n, o sea, la ausencia de una cualidad o perfecci\u00f3n en un ser que deber\u00eda naturalmente poseerla. Que el hombre no tenga alas para volar no es ning\u00fan mal; es una simple negaci\u00f3n de una cualidad que la naturaleza humana no reclama en modo alguno; pero que un hombre sea ciego o no tenga ojos es un verdadero mal f\u00edsico, puesto que el hombre debe naturalmente tener ojos para ver. El mal es, pues, una negaci\u00f3n privativa en el seno de una substancia que le sirve de soporte. No tiene, por lo mismo, raz\u00f3n alguna de apetibilidad, como no la tiene ni puede tenerla el no-ser. Nadie desea ni puede desear la nada: seria absurdo y contradictorio.\n<\/p>\n<h1>Existencia<\/h1>\n<p style=\"text-align: justify;\">Del hecho de que el mal no es en modo alguno una esencia ni una realidad no se puede concluir que no existe. Todo es cuesti\u00f3n de precisar el verdadero alcance de la palabra ser. La palabra ser, en efecto, puede tener una doble acepci\u00f3n:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">a) Puede designar la realidad positiva, o sea, la entidad de una cosa; y, en este sentido, el ser se identifica con la cosa misma. De este primer modo ninguna privaci\u00f3n es ser, y, por tanto, tampoco lo es el mal.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">b) Puede significar tambi\u00e9n la verdad de una proposici\u00f3n, que consiste en la uni\u00f3n de un<br \/>\npredicado y un sujeto mediante la palabra es. Este es el ser con que se responde a la<br \/>\npregunta: si es o es, como al decir que un hombre es bueno o no es malo. Y de segundo<br \/>\nmodo llamamos tambi\u00e9n ente o ser al mal. Por no atender a este doble sentido en que puede tomarse palabra ser, hubo algunos que al o\u00edr que algunas cosas son mal o que el mal est\u00e1 en las cosas, creyeron que el mal era una natuleza positiva y real, cuando en realidad no es otra cosa que una mera privaci\u00f3n.\n<\/p>\n<h1>Relaciones entre el bien y el mal<\/h1>\n<p style=\"text-align: justify;\">El mal es privaci\u00f3n, esto es, una negaci\u00f3n en el seno de una substancia. Podr\u00eda, por tanto, existir el mal sin la existencia de alguna substancia en el seno de la cual pueda establecerse la privaci\u00f3n (v.gr., podr\u00eda existir un hombre ciego si no existiera el hombre al que pueda afectar la ceguera). Ahora bien: esa substancia a la que puede afectar et mal es un ser y, por tanto, un bien, ya que el ser y el bien coinciden y se identifican trascendentalmente entre si. No hay ni puede haber un solo ser que no sea bueno en cuanto ser (los mismos demonios y condenados del infierno son buenos en cuanto seres, no cuanto demonios o condenados). De aqu\u00ed proviene la necesidad de determinar con precisi\u00f3n las relaciones existentes entre el bien y el mal. Vamos a hacerlo a continuaci6n a1 estudiar el sujeto, la extensi\u00f3n y la causa del mal.\n<\/p>\n<h1>Sujeto del mal<\/h1>\n<p style=\"text-align: justify;\">El no-ser, en el sentido puramente negativo, no exige un sujeto real y positivo (la nada no exige estar en ninguna parte); pero la negaci\u00f3n privativa, que es en lo que consiste el mal, se define por el contrario, negaci\u00f3n en el sujeto; porque sin un sujeto a quien afecte no podr\u00eda existir la privaci\u00f3n, como ya vimos. Es, pues, preciso se\u00f1alar el sujeto del mal. Ahora bien: un sujeto es necesariamente un ser, en potencia o en acto. Luego, es necesariamente un bien, ya que el ser y el bien se identifican entre s\u00ed. Por consiguiente, el sujeto del mal, o sea, su verdadero y \u00fanico soporte, es, hablando en general, el bien.<br \/>\nPero no el bien opuesto o contrario al mal (ya que dos contrarios-blanco y negro-no caben en un mismo sujeto), sino otro bien. El sujeto de la ceguera no es la visi\u00f3n-de la cual es ella privaci\u00f3n-, sino el hombre o animal ciego. El sujeto del mal, hablando en especial, puede ser o la substancia misma (v.gr., el hombre), o la operaci\u00f3n de esa substancia (v.gr., las acciones del hombre). Afecta a la substancia cuando la priva de un bien que podr\u00eda y deber\u00eda tener (v.gr., la ceguera en el hombre); se refiere a la acci\u00f3n cuando le falta la medida y el orden requerido (v.gr., un pecado cualquiera).\n<\/p>\n<h1>Extensi\u00f3n del mal<\/h1>\n<p style=\"text-align: justify;\">El mal no puede destruir totalmente el bien. Para comprender esto debemos considerar que hay tres clases de bienes:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">a) Uno, que se suprime totalmente por el mal, y este tal es el bien que se opone directamente a ese mal; v.gr., la luz es suprimida totalmente por las tinieblas, y la visi\u00f3n por la ceguera.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">b) Otro, que no es suprimido ni siquiera disminuido por el mal, y este es el bien del sujeto del mal; v.gr., la substancia del aire no se suprime ni disminuye con las tinieblas al hacerse sujeto de la oscuridad; ni el hombre se destruye ni disminuye al quedarse ciego\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">c) Otro, finalmente, que se disminuye ciertamente por el mal, pero sin llegar a destruirse por completo, y este bien es la capacidad o aptitud del sujeto para el acto contrario a ese mal; v;gr., a medida que se multiplican los pecados va disminuyendo la aptitud del pecador para la practica de la virtud; pero no se le suprime del todo, porque esta aptitud va inseparablemente unida a la naturaleza misma del alma. La disminuci\u00f3n de la aptitud para el bien no es cuantitativa o por v\u00eda de substracci\u00f3n (como si le fueran quitando al pecador cantidades de humildad a medida que comete pecados de orgullo), sino por v\u00eda de atenuaci\u00f3n o remisi\u00f3n, como corresponde a las cualidades; o sea, que se trata de una disminuci\u00f3n de la intensidad o energ\u00eda para la practica de la virtud contraria a ese pecado. Pero nunca puede suprimirse del todo, porque siempre queda en el alma la capacidad radical para el bien: el pecador m\u00e1s envilecido conserva todav\u00eda en su alma la capacidad de convertirse en un santo bajo la acci\u00f3n de la gracia de Dios.<br \/>\nPor consiguiente, la relaci\u00f3n que se establece entre el mal y el sujeto que le sirve de soporte jam\u00e1s puede ser tal que llegue a consumir o destruir totalmente el bien; de lo contrario, el mal, se consumir\u00eda y destruir\u00eda a s\u00ed mismo al faltarle el sujeto donde radicar. El mal es como el vac\u00edo que abre una ventana en la pared: si aumentamos el tama\u00f1o de la ventana de tal suerte que destruya por completo la pared, nos quedamos sin pared y sin ventana al mismo tiempo. Por donde se ve claro que el mal absoluto (o sea, sin ning\u00fan sujeto bueno donde resida) no existe ni puede existir&#160;: se destruir\u00eda por completo a s\u00ed mismo.\n<\/p>\n<h1>Causa del mal<\/h1>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es necesario afirmar que todo mal ha de tener de alg\u00fan modo alguna causa. Todo lo que subsiste en cualquier otra cosa como en su sujeto, debe tener, en efecto, alguna causa, ya proceda \u00e9sta de los principios del sujeto mismo o ya provenga de alguna causa extr\u00ednseca. Pero el mal subsiste en el bien como en su sujeto natural; luego ha de tener necesariamente alguna causa. Ahora bien: la causes del mal no puede ser m\u00e1s que el bien. El hecho de ser causa no puede convenirle mas que al bien, porque nada puede ser causa m\u00e1s que en la medida en que existe; pero todo lo que existe, en la medida en que existe (o sea, en tanto que es ser ) es forzosamente un bien: Esto aparece con toda claridad examinan do en particular cada uno de los cuatro g\u00e9neros de causas (eficiente, formal, material y final). Vemos &#8211;en efecto&#8211; que el agente, la forma y el fin implican cierta perfecci\u00f3n, que; por lo mismo, tiene car\u00e1cter de bien; e incluso, la materia, en cuanto que est\u00e1 en potencies el bien, tiene raz\u00f3n de bien. Que el bien sea, en primer lugar, causa del mal a modo de la material se deduce claramente del hecho de que el bien es el sujeto del mal, como ya hemos visto. En cuanto a la causa formal, el mal la tiene, porque consiste precisamente en la privaci\u00f3n de una forma (v. gr., la ceguera consiste en la privaci\u00f3n de la vista). Tampoco tiene causes final, porque el mal es privaci\u00f3n del orden al fin de (v. gr., el pecado es una privaci\u00f3n del debido orden al fin \u00faltimo sobrenatural). Y en cuanto a la causa eficiente la tiene ciertamente el mal, pero no directa, sino indirectamente, como vamos a ver. El bien causa indirectamente el mal, al causar un bien al que se adhiere un mal, cualquiera que sea, por otra parte, la raz\u00f3n pr\u00f3xima de esta adherencia, ya sea por la deficiencia de la causa principal, o por defecto del instrumento que utiliza, o por indisposici\u00f3n de la materia sobre la que act\u00faa. Para comprender esto, debe advertirse que el mal es causado de modo distinto en la acci\u00f3n<br \/>\ndel agente y en el efecto producido por esa acci\u00f3n&#160;:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">a) En la acci\u00f3n del agente es causado por defecto de alguno de los principios operativos,<br \/>\nbien sea de la causa principal o de la instrumental;_ como, por ejemplo, el defecto en el<br \/>\nmovimiento hombre puede acontecer o por defecto de la virtud motriz (causa principal),<br \/>\ncomo sucede en los ni\u00f1os, o por ineptitud de los miembros (causa instrumental), como<br \/>\nsucede en los cojos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">b) En el efecto producido por la acci\u00f3n, el mal proviene unas veces de la misma virtud<br \/>\nactiva del agente (aunque no en su propio efecto), y otras por defecto del agente mismo o de la materia. De la virtud activa o perfecci\u00f3n del agente procede cuando a la forma intentada por el agente acompa\u00f1a necesariamente la privaci6n de alguna otra forma, como a la forma del fuego acompa\u00f1a la privaci\u00f3n de la forma del aire o del agua; porque as\u00ed como cuanto m\u00e1s potente es la fuerza del fuego tanto mas perfectamente quema imprimiendo su forma, as\u00ed tambi\u00e9n mas perfectamente corrompe las formas contrarias; por lo tanto, el mal de la descomposici\u00f3n del aire y del agua dependen de la virtud activa o perfecci\u00f3n del fuego. Pero esto ocurre indirecta y accidentalmente, porque el fuego no tiende directamente a privar de la forma al aire o al agua, sino \u00fanicamente a introducir su propia forma (o sea, a quemar); pero, al introducir esta, echa fuera indirectamente la del aire o agua. Pero, si el defecto se encuentra en el efecto propio del fuego (por ejemplo, si no llega a quemar), esto sucede o por defecto de la acci6n, que se refunde en el defecto de alguno de sus principios -como ya hemos dicho-, o por indisposici\u00f3n de la materia, que no recibe la acci\u00f3n del fuego (como sucede con la madera mojada). Pero advi\u00e9rtase que esta misma deficiencia en el obrar es algo extra\u00f1o a la naturaleza del bien, al cual, de suyo, compete obrar con plenitud y perfecci\u00f3n. De todo esto se infiere que el mal s\u00f3lo indirecta y accidentalmente tiene causa y que, de<br \/>\neste modo, la causa del mal es el bien.\n<\/p>\n<h1>Finalidad del mal<\/h1>\n<p style=\"text-align: justify;\">El mal no puede ser jam\u00e1s objeto directo de la intenci\u00f3n de ning\u00fan agente, por muy malo y perverso que este sea. Porque nadie quiere ni puede querer m\u00e1s que lo que le apetece, y todo lo apetecible tiene raz\u00f3n de bien (real o aparente), a todo cual se opone el mal. El agente puede equivocarse apeteciendo una cosa que a \u00e9l le parezca un bien (v. gr., el deleite del pecado) aunque en realidad sea un mal; pero jam\u00e1s podr\u00e1 apetecer el mal en cuanto mal, porque esto es tan absurdo y contradictorio como si los ojos se empe\u00f1aran en o\u00edr o el o\u00eddo quisiera ver. El objeto propio de la voluntad es el bien (real o aparente) y, por lo mismo, le es absolutamente imposible querer alguna coca bajo la raz\u00f3n de mal. Sin embargo, el mal puede ser objeto indirecto de la intenci\u00f3n; Por ejemplo, cuando el capit\u00e1n de un barco ordena arrojar las mercanc\u00edas al mar para aligerar el peso de la nave y salvarla en medio de una horrorosa tempestad, quiere y busca directamente un bien, que es salvar la nave y la vida de los marineros; y quiere tambi\u00e9n, pero indirectamente (o sea permiti\u00e9ndolo obligado por la necesidad) el mal de la p\u00e9rdida de las mercanc\u00edas).\n<\/p>\n<h1>Divisi\u00f3n del mal<\/h1>\n<p style=\"text-align: justify;\">El mal puede afectar al orden f\u00edsico o al orden: moral.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">a) En el orden f\u00edsico puede acontecer de dos modos: por falta de la debida integridad en el ser a quien afecta (v. gr., la falta de piernas o de brazos en un hombre) o por defecto de la operaci\u00f3n que realiza ese ser, ya sea porque carece en absoluto de ella (v. gr., la par\u00e1lisis total en un hombre que deber\u00eda andar) o ya porque no tiene el orden y modo debidos (v. gr., la cojera en el cojo).<br \/>\nb) En el orden moral, o sea el relativo a las acciones voluntarias de las criaturas racionales y libres, el mal se divide en mal de culpa, que se produce cuando a la acci\u00f3n voluntaria le falta debida ordenaci\u00f3n al fin se\u00f1alado por la naturaleza o por el mismo Dios (lo que ocurre en cualquier clase de pecado); y en mal pena, que es el castigo impuesto directamente por Dios al pecado o a trav\u00e9s de la naturaleza ca\u00edda por el pecado de origen. Por donde aparece claro que Dios es el autor del mal de pena (que es un verdadero bien, puesto que restituye el orden de la justicia conculcada, pero de ninguna manera es autor del mal moral, que constituye precisamente el desorden del pecado.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Antonio Royo Mart\u00edn O.P.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Selecci\u00f3n Jos\u00e9 G\u00e1lvez Kruger\n<\/p>\n<h1>Notas<\/h1>\n<p style=\"text-align: justify;\">I Ve\u00e1nse, principalmente, los siguientes lugares: Comentario a las Sentencias 1.2 dist.34 Y 35; Suma Teol\u00f3gica 148-49;<br \/>\nSuma contra gentiles III c.4-15, Y, sobre todo, la cuesti6n disputada De malo, donde agota exhaustivamente la materia.<br \/>\n2 Cf. VACANT-MANGENOT, Dictionnaire de Theologie Catholique 9,1697-1703, donde podr\u00e1 ver el lector que lo<br \/>\ndesee la referencia tomista de cada una de las afirmaciones que vamos a hacer, y que omitimos aqu\u00ed pare no interrumpir la<br \/>\nlectura con innumerables llamadas.\n<\/p>\n<ul>\n<li> Royo Mar\u00edn , Antonio, O.P. Dios y su obra. BAC, Madrid, 1963, p\u00e1gs. 601-606.<\/li>\n<\/ul>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Contenido 1 Filosos\u00eda del mal 2 Naturaleza del mal 3 Existencia 4 Relaciones entre el bien y el mal 5 Sujeto del mal 6 Extensi\u00f3n del mal 7 Causa del mal 8 Finalidad del mal 9 Divisi\u00f3n del mal 10 Notas Filosos\u00eda del mal Santo Tom\u00e1s trat\u00f3 expresamente varias veces del problema del mal, se\u00f1alando &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/mal-ii\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abMAL (II)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-25860","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/25860","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=25860"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/25860\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=25860"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=25860"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=25860"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}