{"id":25882,"date":"2016-02-05T17:29:45","date_gmt":"2016-02-05T22:29:45","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/manuscritos\/"},"modified":"2016-02-05T17:29:45","modified_gmt":"2016-02-05T22:29:45","slug":"manuscritos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/manuscritos\/","title":{"rendered":"MANUSCRITOS"},"content":{"rendered":"<p><p style=\"text-align: justify;\">Todo libro escrito a mano en un material flexible con la intensi\u00f3n de colocarlo en una biblioteca, recibe el nombre de manuscrito. Debemos, por tanto, dejar de lado en el estudio de los manuscritos: 1) los libros grabados en piedra o ladrillo (biblioteca de Asurbanipal en N\u00ednive; documentos grabados descubiertos en Cnosos o Faestos, en Creta); 2) todos los documentos p\u00fablicos (diplomas, t\u00edtulos, etc.), cuyo estudio es propio de los diplom\u00e1ticos. Los manuscritos se han redactado desde la m\u00e1s remota antig\u00fcedad (papiros egipcios de la \u00e9poca menfita) hasta el periodo de la invenci\u00f3n de la imprenta. Sin embargo, los manuscritos griegos se contin\u00faan realizando hasta fines del siglo XVI, y en los monasterios del Este (Monte Athos, Siria, Mesopotamia, etc.) la copia de manuscritos continua incluso durante el siglo XIX. En contraste, los manuscritos m\u00e1s recientes de Occidente datan de finales del siglo XV.\n<\/p>\n<h2>Contenido<\/h2>\n<ul>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-1\">1 MATERIALES Y FORMAS DE LOS MANUSCRITOS<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-2\">2 PAPIROS<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-3\">3 LA CONFECCION DE MANUSCRITOS<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-4\">4 UBICACI\u00d3N ACTUAL DE LOS MANUSCRITOS<\/li>\n<\/ul>\n<h3>MATERIALES Y FORMAS DE LOS MANUSCRITOS<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los principales materiales utilizados en la confecci\u00f3n de los manuscritos han sido el papiro, el pergamino y el papel. En casos excepcionales se han empleado otros materiales (por ejemplo, los libros en lino de Etruria y Roma, uno de cuyos ejemplares se encontr\u00f3 junto a una momia egipcia en el museo de Agram; los libros en seda de China, etc.). Adem\u00e1s, en \u00e9pocas antiguas y durante la Edad Media, se confeccionaban tablillas ba\u00f1adas en cera donde los caracteres se trazaban con un estilete, las que se usaban para escritos ef\u00edmeros, cuentas, etc.; estas tablillas se pod\u00edan plegar de a dos (d\u00edpticos), o de a tres (tr\u00edpticos), etc.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El papiro (charta \u00e6gyptica) se obten\u00eda de una planta de tallo largo que terminaba en peque\u00f1as espigas con forma de varillas de paraguas; este es el Cyperus Papyrus, que crec\u00eda en los pantanos de Egipto y Abisinia (N. del T. Abisinia es la actual Etiop\u00eda). El tallo se seccionaba en largas tiras que se colocaban una junto a la otra. Sobre estas tiras verticales se colocaban otras dispuestas horizontalmente; luego, despu\u00e9s de mojarlas con agua del Nilo, se somet\u00edan a una fuerte presi\u00f3n, se secaban al sol, y se frotaban con conchas hasta volverlas firmes. Para formar un libro, primero se escrib\u00eda por separado en cada p\u00e1gina (selides, pagin\u00e6), luego se juntaban los extremos, la orilla izquierda de cada l\u00e1mina deb\u00eda adherirse a la orilla derecha de la l\u00e1mina precedente. As\u00ed se obten\u00eda un rollo (volumen), cuyas dimensiones algunas veces eran considerables. Algunos rollos egipcios med\u00edan 46 pies de largo (N. del T: para convertir pies en metros multiplicar por 0,30) por 10 pulgadas de ancho (N. del T. 1 pulgada equivale a 2.54 cm.) y el gran papiro Harris (Museo Brit\u00e1nico) es de 141 pies de largo. El borde final de la \u00faltima p\u00e1gina se fijaba a un cilindro de madera o hueso (omphalos, umbilicus), el que otorgaba mayor consistencia al rollo. Una vez pautada la p\u00e1gina, la escritura se realizaba con una ca\u00f1a afilada en la cara que conten\u00eda las tiras dispuestas horizontalmente. De ser utilizado casi exclusivamente en Egipto, el uso del papiro se difundi\u00f3 a Grecia en el siglo V, luego a Roma y todo Occidente. Su valor era muy elevado; en el 407 a.C. un rollo de veinte hojas o l\u00e1minas ten\u00eda un precio de veintis\u00e9is dracmas, o cerca de cinco d\u00f3lares (Corp. Insc. Attic., I, 324). Plinio el Viejo (Hist. Nat., XIII, 11-13) proporciona un listado de los diferentes tipos seg\u00fan su calidad (charta Augusta, Liviana, etc.). Egipto retuvo el monopolio de su fabricaci\u00f3n la que, adem\u00e1s, pertenec\u00eda al Estado. Alejandr\u00eda era el mercado principal. En los primeros siglos de la Edad Media fue exportado a Occidente por los \u201cSirios\u201d, pero la conquista de Egipto por los \u00e1rabes 8640) termin\u00f3 con el comercio. Sin embargo, se sigui\u00f3 utilizando para los diplomas (en R\u00e1vena hasta el siglo X, en la canciller\u00eda papal hasta el 1057). Los \u00e1rabes intentaron cultivar la planta de papiro en Sicilia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El pergamino (charta pergamena), confeccionado con la piel de ovejas, cabras, terneros (vellum), asnos, etc., era utilizado por los j\u00f3nicos y los asi\u00e1ticos en una \u00e9poca tan temprana como el siglo VI a.C. (Herodoto, V, 58); la an\u00e9cdota narrada por Plinio (Hist. Nat., XIII, 11), seg\u00fan la cual este fue inventado en Pergamus, es legendaria; aparentemente, all\u00ed s\u00f3lo se perfeccion\u00f3 su confecci\u00f3n. Importado a Roma en tiempos antiguos, el pergamino sustituy\u00f3 lentamente al papiro. Fue s\u00f3lo a fines del siglo III d.C que se lo prefiri\u00f3 al papiro para la confecci\u00f3n de los libros. Una vez preparado, el pergamino (membrana) se cortaba en hojas que eran cosidas de a dos; cuatro hojas juntas formaban un libro de ocho folios (quaternio); todos los libros formaban un codex. Antes del siglo XV no exist\u00eda la compaginaci\u00f3n; los escritores s\u00f3lo numeraban, primero los libros (signature), luego los folios. El tama\u00f1o de las hojas variaba; la m\u00e1s com\u00fan para los textos literarios era la de largo cuarto. Un cat\u00e1logo Urbino (siglo XV) menciona un manuscrito tan grande que se requer\u00eda de tres hombres para su traslado (Reusens, \u201cPal\u00e9ographie\u201d, 457); y en Estocolmo se conserva una Biblia gigantesca escrita en piel de burro, cuyas dimensiones le han dado el nombre de \u201cGigas librorum\u201d. La p\u00e1gina se pautaba a punta seca, de forma tan profunda que la marca era visible por la otra cara. Los pergaminos se escrib\u00edan por ambos lados (opistographs). Durante la Edad Media el pergamino se volvi\u00f3 raro y costoso, por lo que era costumbre en algunos monasterios rascar o lavar el texto anterior y reemplazarlo por la nueva escritura. Estos manuscritos borrados se denominan palimpsestos. Con ayuda de reactivos qu\u00edmicos se ha logrado hacer reaparecer la escritura antigua, descubriendo as\u00ed textos perdidos (Codex Vaticanus 5757 contiene, bajo un texto de San Agust\u00edn, \u201cLa Rep\u00fablica\u201d de Cicer\u00f3n; recuperado por el Cardenal Mai). Los manuscritos tratados de esta forma est\u00e1n incompletos o mutilados; nunca se ha recuperado una obra completa en un palimpsesto. Finalmente, cosiendo juntas las franjas de pergamino, se confeccionaban rollo (rotuli) similares a aquellos de papiro (por ejemplo, el Pentateuco Hebreo de Bruselas, siglo IX, en cincuenta y siete pieles cosidas, de cuarenta yardas de largo [N. del T. una yarda equivale a 0,91 metros]; el \u201cRollo de los Muertos\u201d, usados por los grupos de oraci\u00f3n para los difuntos en las abad\u00edas; rollos administrativos y financieros usados especialmente en Inglaterra para transmitir los decretos del Parlamento, etc.).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se dice que el papel lo invent\u00f3 en China en el 105 d.C. alguien llamado Tsai-Louen (Chavannes, \u201cJourn. Asiatique\u201d, 1905, 1). Se han encontrado ejemplares de papel del siglo IV d.C. en el Turkest\u00e1n Oriental (expediciones de Stein y Sven Hedin). Los \u00e1rabes aprendieron a confeccionar el papel despu\u00e9s de la toma de Samarcanda (704), y lo introdujeron en Bagdad (795) y en Damasco (charta damascena). En Europa ya se conoc\u00eda desde finales del siglo XI, y en esta \u00e9poca fue utilizado en la canciller\u00eda normanda en Sicilia; en el siglo XII comenz\u00f3 a usarse para los manuscritos. En ese entonces ya se vend\u00eda en manos y resmas (en \u00e1rabe razmah), y en el siglo XIII surgen las filigranas o marcas de agua. De acuerdo a an\u00e1lisis qu\u00edmicos, el papel de la Edad Media se confeccionaba con c\u00e1\u00f1amo o trapos de lino. El tipo de papel \u201ccharta Bombycina\u201d proviene de la f\u00e1brica \u00e1rabe de Bombyce, entre Antioch y Alepo. El copista de la Edad Media utilizaba principalmente tinta negra, incaustum, formada por una mezcla de nuez de agalla y vitrolo. La tinta roja se reservaba, ya desde tiempos remotos, para los t\u00edtulos. Las tintas de oro y plata se utilizaban en manuscritos de lujo (v\u00e9ase EVANGELIARIA). El m\u00e9todo de encuadernaci\u00f3n de c\u00f3dices ha cambiado poco desde los tiempos antiguos. Estos libros estaban cocidos con tendones de buey en grupos de cinco o seis por el lomo. Estos tendones (chord\u00e6) serv\u00edan para unir las tapas de madera al volumen, las que estaban cubiertas de vitela o piel seca. Las cubiertas de los manuscritos de lujo estaban confeccionadas en marfil o bronce, decoradas con tallados, piedras preciosas pulidas o en bruto.\n<\/p>\n<h3>PAPIROS<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Montfaucon (Pal\u00e6ographia gr\u00e6ca, 15) confiesa que nunca vi\u00f3 un manuscrito en papiro. Unos pocos se encontraban en algunos archivos, pero no fue hasta el siglo XVIII, despu\u00e9s del descubrimiento del papiro de Herculaneum (1752) que se prest\u00f3 atenci\u00f3n a esta clase de documentos. El primer descubrimiento se realiz\u00f3 en Egipto, en Gizeh, en 1778; luego, desde 1815, se han efectuado descubrimiento en las tumbas, uno tras otro sin interrupci\u00f3n, especialmente desde 1880. Actualmente, los papiros jerogl\u00edficos, dem\u00f3ticos, griegos y latinos, est\u00e1n diseminados entre las grandes bibliotecas (Tur\u00edn, Roma, Par\u00eds, Leyden, Estrasburgo, Berl\u00edn, Londres, etc.). Ya ha comenzado la divulgaci\u00f3n de las principales colecciones (como se indica m\u00e1s adelante), y se proyecta la edici\u00f3n de un \u201ccorpus papyrorum\u201d, que podr\u00eda constituir una de las empresas eruditas m\u00e1s grandes del siglo XX. La importancia de estos descubrimientos puede estimarse considerando los principales grupos de papiros conocidos a la fecha.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(1) Papiros Egipcios\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La mayor\u00eda son documentos religiosos relativos a la veneraci\u00f3n de los difuntos y la vida futura. Los m\u00e1s antiguos datan de la \u00e9poca de Menfis (2500-2000 a.C) los m\u00e1s recientes pertenecen al periodo romano. Uno de los m\u00e1s famosos es el \u201cLibro de los Muertos\u201d, del que se han recuperado varias copias. Tambi\u00e9n se han encontrado tratados morales y filos\u00f3ficos (el papiro Prisse, en la Biblioteca Nacional de Par\u00eds), as\u00ed como tratados cient\u00edficos, romances y cuentos, y canciones populares.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(2) Papiros Griegos\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estos se distribuyen a lo largo de diez siglos (siglo III a.C. \u2013 siglo VII d.C.) y contienen registros de archivos (dando una idea bastante clara de la administraci\u00f3n de Egipto bajo los Ptolomeos y los emperadores romanos y bizantinos; su estudio ha dado origen a una nueva ciencia diplom\u00e1tica), obras literarias (las m\u00e1s hermosas entre las descubiertas son las oraciones de Hesp\u00e9rides, encontradas en un papiro del Museo Brit\u00e1nico en 1847, 1858, 1891, y en el Louvre en 1889; la \u201cRep\u00fablica de Atenas\u201d, de Arist\u00f3teles, en un papiro del Museo Brit\u00e1nico en 1891; el \u201cMimes\u201d de Herondas, poemas l\u00edricos de Bacchylides y Timoteo; y, finalmente, en 1905, 1.300 versos de Menander en Kom Ishkaou por G. Lefevre), y documentos religiosos (fragmentos de evangelios, algunos de los cuales permanecen sin identificaci\u00f3n, poemas religiosos, himnos, tratados edificantes, etc., por ejemplo: el Salterio griego del Museo Brit\u00e1nico, del siglo III d.C., que es uno de los manuscritos b\u00edblicos m\u00e1s antiguos que conocemos; la \u201cLogia\u201d de Jes\u00fas, divulgada por Grenfell y Hunt; un himno en honor de la Sant\u00edsima Trinidad similar el \u201cTe Deum\u201d, descubierto en un papiro en el siglo VI, etc.).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(3) Papiros Latinos\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estos son escasos, tanto en Herculano como en Egipto, y s\u00f3lo poseemos fragmentos. Un papiro de R\u00e1vena, datado del 551 (Biblioteca de N\u00e1poles) est\u00e1 en escritura ostrogoda (cat\u00e1logo de papiros latinos en Traube, \u201cBiblioth. Ecole des Chartes\u201d, LXIV, 455).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Principales Colecciones\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Louvre (Brunet de Presle, \u00abNot. et ext. des MSS.\u00bb, XVIII), Turin (ed. Peyron, 1826-27); Leyden (ed. Leemans, 1843); Museo Brit\u00e1nico (ed. Kenyon, 1898); Flinders Petrie (ed. Mahaffy, Dublin, 1893-94); Universidad de California (Tebtunis Papyrus, ed. Grenfell y Hunt, Londres y New York, 1902); Berl\u00edn (Berl\u00edn, 1895-98); Archiduque Renier (ed. Wessely, Vienna, 1895); Estrasburgo (ed. Keil, 1902); Excavaciones Oxyrhyncos (Grenfell y Hunt, Londres, desde 1898); Th. Reinach (Par\u00eds, 1905).\n<\/p>\n<h3>LA CONFECCION DE MANUSCRITOS<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">En los tiempos antiguos los copistas de manuscritos eran trabajadores libres o esclavos. Atenas, que fue un gran centro de bibliotecas antes que Alejandr\u00eda, ten\u00eda sus Bibliographos, copistas, que tambi\u00e9n eran bibliotecarios. En Roma, Pompinius Atticus pens\u00f3 competir con los vendedores de libros usando esclavos educados, en su mayor parte griegos, para que copiaran manuscritos que luego ser\u00edan vendidos. Algunos libreros eran copistas, cal\u00edgrafos, e incluso pintores, que serv\u00edan a las grandes bibliotecas fundadas por los emperadores, las que contaban con salas para los copistas; en el 372 Valens a\u00f1adi\u00f3 cuatro copistas griegos y tres latinos a los de Constantinopla (Theod. Code, XIV, ix, 2). El edicto de Diocesano fijando los precios m\u00e1ximos, estableci\u00f3 el salario mensual del librarius en cincuenta denarii (Corp. Inscript. Latin, III (2) 831). Desafortunadamente, excepto por los papiros egipcios, ninguna de las obras copiadas en los tiempos antiguos ha llegado hasta nosotros, y los manuscritos m\u00e1s antiguos que conocemos datan s\u00f3lo de comienzos del siglo IV. Los copistas de este siglo, muchos de los cuales eran sacerdotes cristianos, al parecer desplegaron una gran actividad. Mediante la transcripci\u00f3n en pergamino de las obras escritas hasta ese momento en papiro y en peligro de ser destruidas (Acacio y Euzo\u00efus en Ces\u00e1rea; cf. San Jer\u00f3nimo, \u201cEpist.\u201d, cxli) se aseguraron la preservaci\u00f3n de la literatura antigua, y prepararon la labor de los copistas de la Edad Media. Los manuscritos m\u00e1s antiguos y m\u00e1s preciados de nuestra colecci\u00f3n provienen de esta \u00e9poca. Manuscritos B\u00edblicos: C\u00f3digo Sina\u00edtico, un manuscrito griego del siglo IV descubierto por Tischendorf en el monasterio de Santa Catalina del Sina\u00ed (1844-59), ahora en San Petesburgo; C\u00f3digo Alejandrino, una Biblia griega realizada en Alejandr\u00eda a principios del siglo V, ahora en el Museo Brit\u00e1nico; C\u00f3digo Ephraemi Rescriptus, un palimpsesto de la Biblioteca Nacional de Par\u00eds que contiene fragmentos de un Nuevo Testamento escrito en el siglo V; Biblia Latina de Quedlinburg, siglo IV, en la Biblioteca de Berl\u00edn; fragmentos de la Biblia Latina Cotton (Brit. Mus.), siglo V. Autores profanos: los siete manuscritos de Virgilio en letra capital [el m\u00e1s famoso es el del Vaticano (Lat. 3225), siglo IV]; la \u201cIliada\u201d de la Biblioteca Ambrosiana, siglo V; el Terencio del Vaticano (Lat. 3226) en letra capital, siglo V; el \u201cCalendario\u201d de Philocalus, escrito el 354, conocido s\u00f3lo por copias modernas (Bruselas, Viena, etc.).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las invasiones b\u00e1rbaras de los siglos V y VI trajeron consigo la destrucci\u00f3n de las bibliotecas y la dispersi\u00f3n de los libros. Sin embargo, en medio de la barbare, se mantuvieron algunos refugios privilegiados en los que continu\u00f3 la copia de libros. Es a estos copistas de la Edad Media que la modernidad debe la preservaci\u00f3n de los Libros Sangrados, y tambi\u00e9n la de los tesoros de la antig\u00fcedad cl\u00e1sica; ellos, ciertamente, salvaron la civilizaci\u00f3n. Los principales centros de copiado fueron: Constantinopla, donde se mantuvieron la biblioteca y los colegios; los monasterios de Oriente y Occidente, donde la copia de libros era considerada una de las tareas esenciales de la vida mon\u00e1stica; las sinagogas y escuelas de los jud\u00edos, a los que debemos los manuscritos hebreos de la Biblia, el m\u00e1s antiguo de los cuales data s\u00f3lo del siglo IX (Museo Brit\u00e1nico, MSS. Orient, 4445, siglo IX; C\u00f3digo Babil\u00f3nico de San Petesburgo, copiado el 916); las escuelas musulmanas (Medressehs), provistas de grandes bibliotecas (la de C\u00f3rdoba contaba con 400.000 vol\u00famenes) y salas de copiado, en las que se transcrib\u00eda no s\u00f3lo el Cor\u00e1n, sino tambi\u00e9n obras teol\u00f3gicas y traducciones \u00e1rabes de autores griegos (Arist\u00f3teles, Ptolomeo, Hip\u00f3crates, etc.). El trabajo m\u00e1s importante, sin duda, fue realizado por los monasterios; su historia es paralela a la historia de la transmisi\u00f3n de los textos sagrados y profanos de la antig\u00fcedad.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(1) Cristianismo Oriental\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde los inicios mismos del monaquismo egipcio se instalaron salas de copia en los monasterios, como se muestra en la cr\u00f3nica copta en papiro estudiada por Strzygowski (\u00abEine Alexandrinische Weltchronik\u00bb, Viena, 1905). En Palestina, Siria, Etiop\u00eda y Armenia, en monasterios melchitas, jacobitas o nestorianos, la copia de manuscritos era muy apreciada. Conocemos el nombre de un escriba, Emmanuel, del monasterio de Qartamin en el Tigris, que copi\u00f3 setenta manuscritos (uno de ellos el Berlin Nestorian Evangeliarium; Sachau, 304, siglo X). En el colegio nestoriano de Nisibis los estudiantes copiaban las Sagradas Escrituras, cuyo texto se les explicaba a continuaci\u00f3n. Ciertamente, la Biblia era copiada en forma preferente, de aqu\u00ed los numerosos manuscritos B\u00edblicos, ya sean sirios (texto del \u201cPeshitto\u201d conservado en Mil\u00e1n, fines del siglo V), coptos (fragmentos descubiertos por Maspero en Akhim; v\u00e9ase \u00abJournal Asiatique\u00bb, 1892, 126), armenios (Evangelio en letra capital, Instituto Lazarev en Mosc\u00fa, de fecha 887; la Biblia completa m\u00e1s antigua pertenece al siglo XII), et\u00edopes, etc. Comentarios de la Sagrada Escritura, libros lit\u00fargicos, traducciones de los Padres griegos, tratados teol\u00f3gicos o asc\u00e9ticos, y algunas cr\u00f3nicas universales, constituyen la mayor\u00eda de estos manuscritos, de los que se excluyen los escritores cl\u00e1sicos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(2) Iglesia Griega\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En los monasterios griegos San Basilio tambi\u00e9n recomendaba la copia de manuscritos, y su tratado \u201cSobre la utilidad de leer autores profanos\u201d entrega bastantes pruebas de que, junto con los textos religiosos, los monjes basilios otorgaban un lugar importante a la copia de autores cl\u00e1sicos. Que un gran n\u00famero de textos hayan desaparecido no es culpa de los monjes, sino de la costumbre de los eruditos bizantinos de realizar \u00abExcerpta\u00bb de los autores principales, dejando luego de lado los originales (por ejemplo, Enciclopedia de Constantine Porphyrogenitus, en la biblioteca de Photius. V\u00e9ase Krumbacher, \u00abGesch. der Syzant. litter.\u00bb, p. 505). Las guerras, y principalmente la toma de Constantinopla el 1204, trajeron consigo la destrucci\u00f3n de un gran n\u00famero de bibliotecas. El trabajo de los copistas bizantinos de los siglos VI al XV fue considerable; y para convencernos de ello basta con repasar la lista de tres mil nombres de copistas conocidos, recopilada por Maria Vogel y Gardthausen a partir de manuscritos griegos (\u00abBeihefte zum Zentralblatt f\u00fcr Bibliothekwesen\u00bb, XXXIII, Leipzig, 1909). Se advierte que la gran mayor\u00eda de copistas son monjes; al final del manuscrito, frecuentemente colocaban su firma y el nombre de su monasterio. Algunos de ellos, por humildad, preservaron su anonimato: Graphe tis; oide theos (\u201c\u00bfQui\u00e9n escribi\u00f3 esto? Dios sabe\u201d). Otros, por el contrario, indicaron a la posteridad la rapidez con la que completaron su tarea. El escriba Theophilus escribi\u00f3 en treinta d\u00edas el Evangelio de San Juan (985). Un manuscrito de San Basilio comenzado en Pentecost\u00e9s (28 de Mayo) del 1105 fue terminado el 8 de Agosto del mismo a\u00f1o. Junto con los monjes hab\u00eda algunos copistas seculares, conocidos como notarii, tabularii, entre ellos un recaudador de impuestos del sigo XI (Montfaucon, \u00abPal\u00e6og. gr.\u00bb, 511), un juez de la Morea (Cod. paris, gr. 2005, escrito en Mistra el 1447), e incluso emperadores. Teodosio II (408-450) se gan\u00f3 el sobrenombre de \u201cCal\u00edgrafo\u201d (Codinus ed. of Bonn, 151) y Juan V Cantacuzenus, habi\u00e9ndose retirado el a\u00f1o 1355 a un monasterio, copi\u00f3 manuscritos. Entre los copistas tambi\u00e9n se menciona al Patriarca Methodius (843-847) qui\u00e9n, en una semana, copi\u00f3 siete salterios para las siete semanas de cuaresma.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los monasterios de Constantinopla se mantuvieron como los principales centros de copiado de manuscritos. De ellos, probablemente, procede en el siglo VI el hermoso Evangelio en pergamino p\u00farpura con letras de oro (v\u00e9ase, MANUSCRITOS, ILUMINADOS). En el siglo IX la reforma de Studite estuvo acompa\u00f1ada de un verdadero renacimiento de la caligraf\u00eda. San Plat\u00f3n, t\u00edo y maestro de Teodoro de Studion, y el mismo Teodoro, copiaron muchos libros, y sus bi\u00f3grafos alaban la belleza de su escritura. Teodoro instal\u00f3 un scriptorium en Studion, a cuya cabeza estaba un \u201cprotocal\u00edgrafo\u201d encargado de preparar el pergamino y distribuir a cada uno su tarea. En Cuaresma los copistas estaban dispensados de la recitaci\u00f3n del Salterio, pero en la sala de trabajo reg\u00eda una rigurosa disciplina. Una mancha en un manuscrito, un error en la copia, eran severamente castigados. Todos los monasterios que figuran bajo la influencia de Studion adoptaron este m\u00e9todo de copia; todos ten\u00edan sus bibliotecas y sus salas de copiado. En el siglo XI San Christodoulos, otro reformador mon\u00e1stico, fundador del Convento de San Juan de Patmos, orden\u00f3 que todos los monjes \u201ch\u00e1biles en el arte de escribir deben, con autorizaci\u00f3n del hegoumenos hacer uso de los talentos que les han sido dados por naturaleza\u201d. Se ha conservado un cat\u00e1logo de la biblioteca de Patmos, de fecha 1201; comprende doscientos sesenta y siete manuscritos en pergamino, y sesenta y tres en papel. La mayor\u00eda son obras religiosas, entre ellos doce Evangeliarios, nueve Salterios, y muchas vidas de santos. Entre los diecisiete manuscritos profanos hay obras de medicina y gram\u00e1tica, las \u201cAntig\u00fcedades\u201d de Josefo, las \u201cCategor\u00edas\u201d de Arist\u00f3teles, etc.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En los monasterios localizados en los extremos del mundo hel\u00e9nico se realizan los mismos trabajos. La colonia mon\u00e1stica de Sina\u00ed, que ha existido desde el siglo IV, form\u00f3 una biblioteca admirable, de la que los restos actuales (1.220 manuscritos) dan s\u00f3lo una p\u00e1lida idea. En la Italia bizantina de los siglos X al XII, los monjes basilios tambi\u00e9n cultivaban la caligraf\u00eda en Grottaferrata; en St. Salvatore, Messina; en Stilo, Calabria; en el monasterio de Cassola, cerca de Otranto; en St. Elias, Carbone; y especialmente en el de Patir, en Rossano, fundado en el siglo XI por San Bartolomeo, qui\u00e9n compr\u00f3 libros en Constantinopla y copi\u00f3 varios manuscritos. La biblioteca de Rossano fue una de las fuentes de la que se obtuvieron los manuscritos de la biblioteca del Vaticano. Adem\u00e1s, desde fines del siglo X, los grandes monasterios del Monte Athos, la gran laura de San Atanasio, Vatopedi, Esphigmenou, etc., se convirtieron en importantes centros para la copia de manuscritos. Sin hablar de los tesoros de la literatura sacra y profana que a\u00fan se conservan all\u00ed, no hay ninguna biblioteca de manuscritos griegos que no cuente con ejemplares de su trabajo. Finalmente, los monasterios fundados en los pa\u00edses eslavos, en Rusia, Bulgaria, Serbia, bajo el modelo de los conventos griegos, tambi\u00e9n ten\u00edan salas de copia, en las que se traduc\u00edan al idioma eslavo, con la ayuda del alfabeto inventado en el siglo IX por San Cirilo, las Sagradas Escrituras y las obras m\u00e1s importantes de la literatura eclesi\u00e1stica de los griegos. Es tambi\u00e9n en estas salas mon\u00e1sticas de estudio donde se copiaron los primeros monumentos de la literatura nacional de los eslavos, como las \u201cCr\u00f3nicas de Nestor\u201d, la \u201cCanci\u00f3n de Igor\u201d, etc.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(3) El Occidente\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El trabajo de los copistas occidentales comienza con San Jer\u00f3nimo (340-420) qui\u00e9n, en la soledad de Chalcis y luego en su monasterio de Bel\u00e9n, copi\u00f3 libros y recomend\u00f3 este ejercicio como uno de los m\u00e1s propios de la vida mon\u00e1stica (Ep. cxxiii). Al mismo tiempo, San Mart\u00edn de Tours introdujo este precepto en su monasterio. La copia de manuscritos aparece como uno de los trabajos de todos los fundadores de instituciones mon\u00e1sticas, de San Honorato y San Capresius en L\u00e9rins, de Casiano en san V\u00edctor de Marsella, de San Patricio en los monasterios de Irlanda, de Casiodoro en sus monasterios de Scyllacium (Squillace). En su tratado \u00abDe Institutione divinarum litterarum\u00bb (543-545) Casiodoro entrega una descripci\u00f3n de su biblioteca, con sus nueve armaria para manuscritos de la Biblia; tambi\u00e9n describe la sala de copiado, el scriptorium, regido por el antiquarius. El mismo dio el ejemplo, copiando las Escrituras, y cre\u00eda que \u201ccada palabra del Salvador escrita por el copista es una derrota infringida a Satan\u00e1s\u201d (\u00abDe Institut.\u00bb, I, 30). San Benedicto tambi\u00e9n consideraba meritorio el trabajo de los copistas. En el siglo VI exist\u00edan salas de copia en todos los monasterios de Occidente.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde los tiempos de D\u00e1maso, los papas han contado con una biblioteca, la que seguramente estaba provista con una sala de copia. Los misioneros que dejaron Roma para evangelizar a los germanos, como agustino el a\u00f1o 597, llevaban consigo manuscritos que reproducir\u00edan en los monasterios que fundaran. En el siglo VII Benedict Biscop realiz\u00f3 cuatro viajes a Roma y de all\u00ed trajo numerosos manuscritos; en el 682 fund\u00f3 el monasterio de Jarrow, que se convirti\u00f3 en uno de los principales centros intelectuales de Inglaterra. Teodoro de tarso (668-680) realiz\u00f3 una obra similar cuando reorganiz\u00f3 la Iglesia Anglo-Sajona. El primer periodo de actividad mon\u00e1stica (siglos VI-VII) est\u00e1 representado en nuestras bibliotecas por gran n\u00famero de manuscritos B\u00edblicos, muchos de los cuales provienen de Irlanda (\u00abLiber Armachanus\u00bb de Dubl\u00edn), Inglaterra (\u00abCodex Amiatinus\u00bb de Florencia, copiado en Wearmouth bajo Wilfredo, y ofrecido al papa el 716; \u00abHarley Evangeliary\u00bb, Brit. Mus., siglo VII), algunos de Espa\u00f1a (\u00abPalimpsesto de Le\u00f3n\u00bb, archivos de la Catedral, siglo VII). Finalmente, la biblioteca de la Universidad de Upsala posee el \u00abCodex Argenteus\u00bb, en pergamino p\u00farpura, escrito en el siglo V, que contiene la Biblia de Ulphilas, la primera traducci\u00f3n de las sagradas Escrituras a lengua germana.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A fines del siglo VII y durante el siglo VIII la Galia se volvi\u00f3 cada vez m\u00e1s b\u00e1rbara; los monasterios fueron destruidos o saqueados, la cultura desapareci\u00f3, y cuando Carlomagno asumi\u00f3 la reorganizaci\u00f3n de Europa, se dirigi\u00f3 a los pa\u00edses en los que la cultura a\u00fan florec\u00eda en los monasterios, a Inglaterra, Irlanda, Lombardia. El renacimiento Carolingio, como se ha llamado a este movimiento, tiene como principio el establecimiento de salas de copiado tanto en la corte imperial como en los monasterios. Uno de los promotores m\u00e1s activos de este movimiento fue Alcuin (735-804) qui\u00e9n, despu\u00e9s de haber dirigido la biblioteca y la escuela de York, se convirti\u00f3 en el a\u00f1o 793 en el Abad de San Mart\u00edn de Tours. All\u00ed fund\u00f3 una escuela de caligraf\u00eda que produjo los m\u00e1s bellos manuscritos de la \u00e9poca Carolingia. Varios ejemplares distribuidos por Carlomagno entre diversos monasterios del imperio se convirtieron en los modelos que fueron imitados en todo lugar, incluso en Saxony, donde los nuevos monasterios fundados por Carlomagno se convirtieron en los primeros centros de la cultura germ\u00e1nica. M.L. Delisle (M\u00e9m. de l&#8217;Acad. des Inscript., XXXII, 1) compil\u00f3 una lista de veinticinco manuscritos que proced\u00edan de esta escuela de Tours (Biblia de Carlos el Calvo, Par\u00eds, Bib. Nat., Lat. No. 1; Biblia de Alcuin, Brit. Mus., 10546; manuscritos de Quedlinburg sobre la vida de San Mart\u00edn; Sacramentarios de Metz y Tours de la Biblioth\u00e8que Nationale de Par\u00eds, etc.).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entre las obras procedentes del scriptorium imperial, adjunto al Colegio Palatino, se menciona el Evangeliario copiado para Carlomagno por el monje Godescalc en 781 (ahora en la Biblioth\u00e8que Nationale), y el Salterio de Dagulf, presentado a Adriano I (ahora en la Biblioteca Imperial de Viena). Otros scriptoria importantes fueron los formados en Orl\u00e9ans por el Obispo Teodulfo (donde se produjeron las dos bellas Biblias que se guardan ahora en el Tesoro de la Catedral de Puy Amand, donde el copista Hucbald aport\u00f3 dieciocho vol\u00famenes a la biblioteca); en St. Gall, bajo los Superiores Grimaldus (841-872) y Hardmut (872-883), dando origen a una completa Biblia en nueve vol\u00famenes; se conocen diez manuscritos B\u00edblicos escritos o corregidos por Hardmut. En St. Gall y en muchos otros monasterios est\u00e1 muy marcada la influencia de los monjes irlandeses (manuscritos de Tours, W\u00fcrzburg, Berna, Bobbio, etc.). Adem\u00e1s de los numerosos manuscritos B\u00edblicos, entre los trabajos de la \u00e9poca Carolingia se encuentran muchos manuscritos de autores cl\u00e1sicos. Hardmut copi\u00f3 a Josefo, Justino, Martianus Capella, Orosius, Isidoro de Sevilla; uno de los m\u00e1s bellos manuscritos de la escuela de Tours es el Virgilio de la biblioteca de Berna, copiado por el di\u00e1cono Bernon. Muchos de estos trabajos fueron, incluso, traducidos al idioma del pueblo: en St. Gall se tradujeron al irland\u00e9s a Galeno e Hip\u00f3crates, y a fines del siglo IX el Rey Alfredo (849-900) tradujo al ingl\u00e9s las obras de Boethius, Orosius, Beda, etc. En esta \u00e9poca, muchos monasterios pose\u00edan bibliotecas de considerable tama\u00f1o; cuando en el 906 los monjes de Novalaise (cerca de Susa) huyeron ante los sarracenos, llevaron a Tur\u00edn una biblioteca de seis mil manuscritos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El periodo de los siglos XI y XII puede considerarse como la era dorada de la escritura mon\u00e1stica de manuscritos. En cada monasterio exist\u00eda un sal\u00f3n especial, denominado \u201cscriptorium\u201d, reservado para las tareas de los copistas. En el antiguo plano de St. Gall, esta se muestra al lado de la iglesia. En los monasterios benedictinos exist\u00eda una norma benedictina especial para este sal\u00f3n (Ducange, Glossar. medi\u00e6 et inf. latin.\u00bb, s.v. Scriptorium). En ella reinaba absoluto silencio. A la cabeza del scriptorium, el bibliothecarius distribu\u00eda las tareas y, una vez copiados, los manuscritos eran cuidadosamente revisados por los correctores. En las escuelas se permit\u00eda a los alumnos, como un honor, copiar manuscritos (por ejemplo, en Fleury-sur-Loire). En todos los lugares, aparentemente los monjes se entregaban con gran af\u00e1n a la labor que estaba considerada como uno de los trabajos m\u00e1s edificantes de la vida mon\u00e1stica. En St. Evroult (Normand\u00eda) hubo un monje que fue salvo porque el n\u00famero de letras que copi\u00f3 igual\u00f3 el n\u00famero de sus pecados (Ordericus Vitalis, III, 3). En el \u201cexplicit\u201d con que finalizaba el libro, a menudo el escriba colocaba su nombre y la fecha en que realiz\u00f3 la escritura \u201cpara la salvaci\u00f3n de su alma\u201d, y se encomendaba a s\u00ed mismo a las oraciones de los lectores. La divisi\u00f3n de las tareas a\u00fan no estaba completamente establecida, y hab\u00eda monjes que eran tanto escribas como iluminadores (Ord. Vital., III, 7). La Biblia se manten\u00eda como el libro preferentemente copiado. La Biblia se copiaba completa (bibliotheca) o en parte (Pentateuco, el Salterio, Evangelios y Ep\u00edstolas, Evangeliaria, en que los Evangelios segu\u00edan el orden de las fiestas). Luego ven\u00edan los comentarios a las escrituras, los libros lit\u00fargicos, los Padres de la Iglesia, obras de teolog\u00eda dogm\u00e1tica o moral, cr\u00f3nicas, anales, vidas de los santos, historias de la iglesia o monasterios y, finalmente, autores profanos, cuyo estudio nunca se dej\u00f3 completamente. Un gran n\u00famero de ellos se encuentra entre los manuscritos de la biblioteca de Cluny. En St. Denis incluso se copiaron manuscritos griegos (Paris, Bib. Nation., gr. 375, copiado en 1033). Las \u00f3rdenes religiosas m\u00e1s recientes, Cistercianos, Cartujos, etc., manifestaron el mismo celo que los Benedictinos en la copia de manuscritos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entonces, a comienzos del siglo XIII, la labor de los copistas comenz\u00f3 a secularizarse. En las universidades, como la de Par\u00eds, hab\u00eda un gran n\u00famero de seglares que se ganaban la vida mediante la copia; en el a\u00f1o 1275 los copistas de Par\u00eds fueron admitidos como agentes de la universidad; en el 1292 encontramos en Par\u00eds veinticuatro libreros que copiaban manuscritos, o los hac\u00edan copiar. Colegios, como los de la Sorbona, contaban tambi\u00e9n con salas de copia. Por otra parte, a finales del siglo XIII la copia de manuscritos ces\u00f3 en la mayor\u00eda de los monasterios. A\u00fan cuando todav\u00eda hab\u00eda monjes que eran copistas, como Giles de Mauleon, qui\u00e9n copi\u00f3 las \u201cHoras\u201d de la reina Jeanne de Burgundy (1317) en St. Denis, la copia y la iluminaci\u00f3n de manuscritos se convirti\u00f3 en un oficio lucrativo. En este momento, los reyes y los pr\u00edncipes comenzaron a desarrollar el gusto por los libros y por formar bibliotecas; la de St. Luis fue una de las primeras. En los siglos XIV y XV estos aficionados contrataban multitud de copistas. Desde entonces, fueron ellos quienes dirigieron el movimiento de la producci\u00f3n de manuscritos. Los m\u00e1s famosos fueron el Papa Juan XXII (1316-34), Benedicto XII (1334-42); el poeta Petrarca (1304-74), a quien no le gustaba comprar manuscritos en los conventos y form\u00f3 una escuela de copistas para contar con textos confiables; Carlos V, Rey de Francia (1364-1380), qui\u00e9n reuni\u00f3 en el Louvre una biblioteca de mil doscientos vol\u00famenes; el pr\u00edncipe franc\u00e9s Jean, Duque de Berry, un precursor de los bibli\u00f3filos modernos (1340-1416); Luis, Duque de Orl\u00e9ans (1371-1401) y su hijo Carlos de Orl\u00e9ans (m. 1467), los duques de Burgundy, los reyes de N\u00e1poles, y Mat\u00edas Corvinus. Dignos de menci\u00f3n son, tambi\u00e9n, Ricardo de Bury, canciller de Inglaterra, Louis de Bruges (m. 1492) y el Cardenal Georges d\u2019Amboise (1460-1510).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las salas de copia de perfeccionaron, y Trithemius, Abad de Spanheim (1462-1513), autor de \u00abDe laude scriptorum manualium\u00bb, muestra la bien establecida divisi\u00f3n del trabajo en un estudio (preparaci\u00f3n y pulido del pergamino, escritura normal, t\u00edtulos en tinta roja, iluminaci\u00f3n, correcciones, revisi\u00f3n; cada tarea se otorgaba a un especialista). Entre las copias que siempre estaban representadas se encuentran manuscritos religiosos, Biblias, Salterios, Horas, vidas de los santos; pero un lugar cada vez m\u00e1s importante se otorga a los autores antiguos y a las obras de la literatura nacional. En el siglo XV lleg\u00f3 a Italia una gran cantidad de refugiados griegos que hu\u00edan de los turcos, y copiaron los manuscritos que tra\u00edan consigo para enriquecer las bibliotecas de los coleccionistas. Algunos de ellos estaban al servicio del Cardenal Bessarion (m. 1472) qui\u00e9n, despu\u00e9s de recolectar quinientos manuscritos griegos, los don\u00f3 a la Rep\u00fablica de Venecia. Incluso despu\u00e9s de la invenci\u00f3n de la imprenta, los copistas griegos continuaban trabajando, y sus nombres se encuentran en los m\u00e1s bellos manuscritos griegos de nuestras bibliotecas; por ejemplo, Constantino Lascaris (1434-1501), qui\u00e9n vivi\u00f3 largo tiempo en Messina; Juan Lascaris (1445-1535), qui\u00e9n lleg\u00f3 a Francia bajo Carlos VIII; Constantino Pal\u00e6ocappa, previamente un monje de Athos, que entr\u00f3 al servicio del Cardenal de Lorraine; Juan de Otranto, el m\u00e1s h\u00e1bil copista del siglo XVI.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero la copia de manuscritos se hab\u00eda detenido mucho antes, debido a la invenci\u00f3n de la imprenta. Los copistas que trabajaron laboriosamente por siglos han completado su tarea, legando al mundo moderno las obras antiguas sacras y profanas.\n<\/p>\n<h3>UBICACI\u00d3N ACTUAL DE LOS MANUSCRITOS<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Salvo por algunas excepciones, cada vez m\u00e1s escasas, los manuscritos copiados durante la Edad Media se encuentran actualmente guardados en las grandes bibliotecas p\u00fablicas. Las colecciones privadas formadas desde el siglo XVI (Cotton, Bodley, Cristina de Suecia, Peiresc, Gaigni\u00e8res, Colbert, etc.) se han unido, con el tiempo, a estos grandes dep\u00f3sitos. La supresi\u00f3n de un gran n\u00famero de monasterios (Inglaterra y Alemania en el siglo XVI, Francia en 1790) hace m\u00e1s importantes estos dep\u00f3sitos de manuscritos, y los principales de ellos son:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00b7 Italia: Roma, Biblioteca Vaticana, fundada por Nicol\u00e1s V (1447-55), que sucesivamente ha adquirido los manuscritos del Elector Palatino (donados por Tilly a Gregorio XV), del Duque de Urbino (1655), de Cristina de Suecia, de las casas de Capioni y Ottoboni; en 1856 a\u00f1adi\u00f3 las colecciones del Cardenal Mai, y en 1891 la de la biblioteca Borghese; 45.000 manuscritos (C\u00f3dice Vaticani, y seg\u00fan su origen particular, Palatini, Urbinates, etc.). Florencia: Biblioteca Laurenciana, antigua colecci\u00f3n de los Medici; 9.693 manuscritos, en su mayor\u00eda de autores cl\u00e1sicos griegos y latinos (C\u00f3dice Laurentiani); Biblioteca Nacional (antiguamente de los Uffizi), fundada en 1860, 20.028 manuscritos. Venecia: Biblioteca Marcian (colecci\u00f3n de Petrarca, 1362, de Bessarion, 1468, etc.), 12.096 manuscritos (C\u00f3dice Marciani). Verona: Biblioteca del Cap\u00edtulo, 1.114 manuscritos. Mil\u00e1n: Biblioteca Ambrosiana, fundada en 1609 por el Cardenal Federigo Borromeo, 8.400 manuscritos (C\u00f3dice Ambrosiani). Tur\u00edn: Biblioteca Nacional, fundada en 1720, colecci\u00f3n de los Duques de Savoya. En Enero de 1904 un incendio destruy\u00f3 muchos de sus 3.979 manuscritos, muchos de ellos de primer orden (C\u00f3dice Taurienses). N\u00e1poles: Biblioteca Nacional (antigua colecci\u00f3n de la familia Borb\u00f3n), 7.990 manuscritos.<br \/>\n\u00b7 Espa\u00f1a: Biblioteca de El Escorial, fundada en 1575 (uno de sus principales contenidos es la colecci\u00f3n de Hurtado de Mendoza, formada en Venecia por el embajador de Felipe II), 4.927 manuscritos (C\u00f3dice Escorialenses).<br \/>\n\u00b7 Francia: Biblioteca Nacional (tiene su origen en las colecciones reales reunidas en Fontainebleau desde Francisco I, y contiene las bibliotecas de Mazarino, Colbert, etc., y aquellas de los monasterios confiscados en 1790), 102.000 manuscritos (C\u00f3dice Parisini).<br \/>\n\u00b7 Inglaterra: Museo Brit\u00e1nico (contiene las colecciones de Cotton, Sloane, Harley, etc.), fundado en 1753, 55.000 manuscritos. Oxford: Biblioteca Bodleina, fundada en 1597 por Sir Thomas Bodley, 30.000 manuscritos.<br \/>\n\u00b7 B\u00e9lgica: Bruselas, Biblioteca Real, fundada en 1838 (su base principal es la biblioteca de los Duques de Burgandy), 28.000 manuscritos.<br \/>\n\u00b7 Holanda: Leyden, Biblioteca de la Universidad, fundada en 1575, 6.400 manuscritos.<br \/>\n\u00b7 Alemania: Biblioteca Real de Berl\u00edn, 30.000 manuscritos; Universidad de G\u00f3ttingen, 6.000 manuscritos; Leipzig, Biblioteca Albertina, fundada en 1543, 4.000 manuscritos; Dresden, Biblioteca Real, 60.000 manuscritos.<br \/>\n\u00b7 Austria: Viena, Biblioteca Imperial, fundada en 1440 (colecciones de Mat\u00edas Corvinus y del Pr\u00edncipe Eugene), 27.000 manuscritos.<br \/>\n\u00b7 Pa\u00edses Escandinavos: Estocolmo, Biblioteca Real, 10.435 manuscritos; Upsala, Universidad, 13.637 manuscritos; Copenhague, Biblioteca Real, 20.000 manuscritos.<br \/>\n\u00b7 Rusia: San Petesburgo, Biblioteca Imperial, 35.350 manuscritos; Mosc\u00fa, Biblioteca del Santo S\u00ednodo, 513 manuscritos griegos, 1.819 manuscritos eslavos.<br \/>\n\u00b7 Estados Unidos: Biblioteca P\u00fablica de Nueva York, fundada en 1850 (colecci\u00f3n Astor, 40 manuscritos, colecci\u00f3n Lenox, 5000 manuscritos); colecci\u00f3n Pierpont Morgan, 115 manuscritos, miniaturas iluminadas.<br \/>\n\u00b7 Oriente: Constantinopla, Biblioteca del Serrallo (cf. Ouspensky, Bulletin of the Russian Archeological Institute, XII, 1907); Monasterios de Athos (13.000 manuscritos), de Smyrna, de San Juan de Patmos en Atenas; la Biblioteca del Senado. En El Cairo, la Biblioteca del Khedive (fundada en 1870, 14.000 manuscritos \u00e1rabes) y la Biblioteca Patriarcal (manuscritos griegos y coptos). La Biblioteca del Monasterio de santa Catalina del Sina\u00ed; las bibliotecas patriarcales de Etschmaidzin (manuscritos armenios) y de Mossoul (manuscritos sir\u00edacos).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los peligros de todo tipo que amenazan a los manuscritos han llevado a gran n\u00famero de estas bibliotecas a realizar reproducciones en facs\u00edmil de sus manuscritos m\u00e1s preciados. En 1905 un congreso internacional se reuni\u00f3 en Bruselas para estudiar los mejores m\u00e9todos de reproducci\u00f3n,. Esta es una gran empresa, cuyo \u00e9xito depende del progreso de la t\u00e9cnica fotogr\u00e1fica y de la fotograf\u00eda a color. De esta forma se preservar\u00e1n los trabajos de los copistas de la Edad Media (v\u00e9ase BIBLIOTECAS).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Revue des biblioth\u00e8ques (Par\u00eds, desde 1890), una revista dedicada a la bibliograf\u00eda, contiene numerosos cat\u00e1logos no editados, y estudios cr\u00edticos de manuscritos; Zentralblatt f\u00fcr Bibliothekwesen (Leipzig, desde 1884), tratados sobre bibliograf\u00edas de publicaciones peri\u00f3dicas en el suplemento; GRAESEL, Fr. tr. LAUDE, Manuel de Biblioth\u00e9conomie (Par\u00eds, 1897) trata de la distribuci\u00f3n de los materiales en los armarios de manuscritos; EHRLE (prefecto del Vaticano), Sur la conservation et restauration des anciens MSS. in Rev. des Biblioth. (1898), 152; OMONT, Liste des recueils de fac-similes conserv\u00e9s \u00e0 la Biblioth\u00e8que nationale (Par\u00eds, 1903); GILBERT, The National manuscripts of Ireland (Southampton, 1874), 3 vols.; KOENNECKE, Bilderatlas der deutschen Nationalliteratur (Marburg, 1894).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sobre la historia de los copistas y de la producci\u00f3n de manuscritos: Biblioth\u00e8que de l&#8217;Ecole des Chartes (Par\u00eds, desde 1839), contiene numerosos art\u00edculos bibliogr\u00e1ficos; LECOY DE LA MARCHE, L&#8217;art d&#8217;\u00e9crire et les calligraphes in Revue des questions historiques (1884); DELISLE, Le Cabinet des manuscrits de la Bib. Nat. (Par\u00eds, 1868-81), 3 vols. y album, un trabajo fundamentel en la historia de las bibliotecas medievales; GARDTHAUSEN, Griechischen Schreiber des Mittelalters under der Renaissance (Leipzig, 1909); BERGER, Histoire de la Vulgate pendant les premiers si\u00e8cles du moyen Age (Nancy, 1893); FAUCON, La librairie des papes d&#8217;Avignon (Biblioth. Ecole Franc. de Rome, XLIII and L); M\u00dcNTZ, La biblioth\u00e8que du Vatican au XVe si\u00e8cle (ibid., XLVIII). Gran cantidad de informaci\u00f3n sobre los papiros se puede encontrar en Archiv f\u00fcr Papyrusforschung (Leipzig, desde 1900). V\u00e9ase tambi\u00e9n HOHLWEIN, La papyrologie gr\u00e8cque (Louvain, 1905), Studien zur Palaeographie und papyrusurkunde (Leipzig, desde 1901, editad por WESSELY).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">LOUIS BR\u00c9HIER<br \/>\nTranscrito por Bryan R. Johnson<br \/>\nTraducido por Sara Ward S.\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Todo libro escrito a mano en un material flexible con la intensi\u00f3n de colocarlo en una biblioteca, recibe el nombre de manuscrito. Debemos, por tanto, dejar de lado en el estudio de los manuscritos: 1) los libros grabados en piedra o ladrillo (biblioteca de Asurbanipal en N\u00ednive; documentos grabados descubiertos en Cnosos o Faestos, en &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/manuscritos\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abMANUSCRITOS\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-25882","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/25882","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=25882"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/25882\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=25882"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=25882"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=25882"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}