{"id":25903,"date":"2016-02-05T17:30:32","date_gmt":"2016-02-05T22:30:32","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/marcionitas\/"},"modified":"2016-02-05T17:30:32","modified_gmt":"2016-02-05T22:30:32","slug":"marcionitas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/marcionitas\/","title":{"rendered":"MARCIONITAS"},"content":{"rendered":"<p><p style=\"text-align: justify;\">Secta her\u00e9tica fundada en 144 d.C. en Roma por Marci\u00f3n y que continu\u00f3 en Occidente por 300 a\u00f1os, pero en Oriente algunos siglos m\u00e1s, especialmente fuera del Imperio Bizantino.  Ellos rechazaban los escritos del Antiguo Testamento y ense\u00f1aban que Jesucristo no era el Hijo del Dios de los jud\u00edos, sino el Hijo del Dios Bueno, que era diferente del Dios de la antigua alianza.  Ellos anticiparon el dualismo m\u00e1s consistente del manique\u00edsmo y fueron finalmente absorbidos por \u00e9ste.  Ya que surgieron en la misma infancia del cristianismo y adoptaron desde el principio una firme organizaci\u00f3n eclesi\u00e1stica, paralela a la de la Iglesia Cat\u00f3lica, fueron quiz\u00e1s el enemigo m\u00e1s poderoso que el cristianismo ha conocido jam\u00e1s.\n<\/p>\n<h2>Contenido<\/h2>\n<ul>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-1\">1 Vida de Marci\u00f3n<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-2\">2 Doctrina y disciplina<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-3\">3 Historia<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-4\">4 Mutilaci\u00f3n del Nuevo Testamento<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-5\">5 Escritores Anti-Marcionitas<\/li>\n<\/ul>\n<h3>Vida de Marci\u00f3n<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Marci\u00f3n era hijo del obispo de Sinope en Ponto, naci\u00f3 cerca de 110 d.C., evidentemente de padres adinerados.  Rod\u00f3n y Tertuliano, que escribieron cerca de una generaci\u00f3n despu\u00e9s de su muerte, lo describen como nautes, nauclerus, due\u00f1o de barcos.  San Epifanio (Haeres., XLII, II) relata que Marci\u00f3n en su juventud declaraba que llevar\u00eda una vida de castidad y ascetismo, pero a pesar de sus intenciones, cay\u00f3 en el pecado con una doncella.  En consecuencia su padre, el obispo, lo expuls\u00f3 de la Iglesia.  \u00c9l le suplic\u00f3 a su padre la reconciliaci\u00f3n, es decir, ser admitido a la penitencia eclesi\u00e1stica, pero el obispo se mantuvo firme en su negativa.  No pudiendo resistir las burlas y desprecios de sus compueblanos, secretamente dej\u00f3 Sinope y viaj\u00f3 a Roma.  La historia del pecado de Marci\u00f3n es rechazada por muchos eruditos modernos (por ejemplo, G. Kr\u00fcger) como una pieza de chisme malicioso el cual se dice que le gustaba a Epifanio; otros ven en la joven doncella una met\u00e1fora de la Iglesia, la entonces joven novia de Cristo, a quien Marci\u00f3n viol\u00f3 con su herej\u00eda, aunque hab\u00eda hecho grandes profesiones de castidad y austeridad corporal.  Ning\u00fan escritor eclesi\u00e1stico primitivo ha presentado ninguna acusaci\u00f3n de impureza contra Marci\u00f3n, y su austeridad parece reconocida como un hecho.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">San Ireneo establece que Marci\u00f3n floreci\u00f3 bajo el Papa San Aniceto (c. 155-166)  [invaluit sub Aniceto].  Aunque este per\u00edodo puede marcar el mayor \u00e9xito de Marci\u00f3n en Roma, es cierto que \u00e9l lleg\u00f3 all\u00ed m\u00e1s temprano, cerca de 140 d.C. despu\u00e9s de la muerte del Papa San Higinio, quien muri\u00f3 en ese a\u00f1o y aparentemente antes de la accesi\u00f3n del Papa San P\u00edo I.   San Epifanio dice que Marci\u00f3n trat\u00f3 de ser admitido a la Iglesia Romana pero se le neg\u00f3.  La raz\u00f3n que se le daba era que no pod\u00edan admitir a uno que hab\u00eda sido expulsado por su propio obispo sin previa autorizaci\u00f3n de esa autoridad.  La historia ha sido asimismo se\u00f1alada como extremadamente improbable, implicando, como lo hace, que la Iglesia Romana se declaraba incompetente para pasar sobre la decisi\u00f3n de un obispo local en el Ponto.  Se debe tener en mente, sin embargo, que Marci\u00f3n lleg\u00f3 a Roma estando la sede vacante \u201cdespu\u00e9s de la muerte de Higinio\u201d, y que tal respuesta suena bastante natural en los labios de presb\u00edteros que estaban todav\u00eda sin un obispo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Adem\u00e1s, es obvio que Marci\u00f3n ya hab\u00eda sido consagrado obispo.  Un laico no pod\u00eda haber discutido sobre las Escrituras con los presb\u00edteros como \u00e9l lo hac\u00eda, ni pod\u00eda amenazar poco despu\u00e9s de su arribo: \u201cDividir\u00e9 su Iglesia y causar\u00e9 dentro de ella una divisi\u00f3n que durar\u00e1 para siempre\u201d, como se dice que hizo Marci\u00f3n; un laico no pudo haber fundado una instituci\u00f3n tan vasta y universal, cuya principal caracter\u00edstica era ser episcopal; a un laico no se pudieron haber referido orgullosamente sus disc\u00edpulos como su primer obispo, un reclamo que no fue discutido por ninguno de sus adversarios, aunque se escribieron muchas y extensas obras contra ellos; un laico no hubiese sido expulsado permanentemente de la Iglesia por su propio padre sin esperanza de reconciliaci\u00f3n, a pesar de sus ruegos, por un pecado de fornicaci\u00f3n, ni despu\u00e9s se hubiese vuelto un objeto de risa para sus  compueblanos paganos, si aceptamos la historia de Epifanio.  Un laico no se hubiese sentido contrariado por no ser nombrado Obispo poco despu\u00e9s de llegar a una ciudad cuya sede estaba vacante, como se dice que se sinti\u00f3 Marci\u00f3n a su llegada a Roma tras la muerte del Papa Higinio.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta historia se ha mantenido como la c\u00faspide del absurdo y as\u00ed ser\u00eda, si ignor\u00e1semos el hecho de que Marci\u00f3n era un obispo, y que seg\u00fan Tertuliano (De praeser., XXX) \u00e9l le regal\u00f3 a la comunidad romana doscientos mil sestercios poco despu\u00e9s de su llegada.  Este extraordinario regalo de 1,400 liras ($7,000), una gran suma para esos d\u00edas, puede ser atribuido al primer fervor de fe, pero es por lo menos naturalmente adscrita a una esperanza viviente.  Le devolvieron el dinero despu\u00e9s de su ruptura con la Iglesia.  Esto de nuevo es m\u00e1s natural si fue hecho con una condici\u00f3n t\u00e1cita, que si fue s\u00f3lo producto de la pura caridad.  Por \u00faltimo, el informe de que Marci\u00f3n a su llegada a Roma ten\u00eda que hacer o renovar una confesi\u00f3n de fe (Tert., \u00abDe Praeser.,\u00bb XXX; \u00abAdv. Mar.\u00bb, I, XX; \u00abde carne Christi\u00bb, II) encaja mejor con la suposici\u00f3n de que era un obispo, pero podr\u00eda ser, como se\u00f1ala G. Kr\u00fcger, extra\u00f1o si hubiese sido un laico.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Podemos dar por sentado entonces que Marci\u00f3n era obispo, probablemente ayudante o sufrag\u00e1neo de su padre en Sinope.  Habiendo re\u00f1ido con su padre, y siendo un navegante, due\u00f1o de barcos y un gran viajero, \u00e9l viaj\u00f3 a Roma donde ya deb\u00eda ser conocido y donde su riqueza le pod\u00eda obtener influencia y posici\u00f3n.   Si Tertuliano supone que \u00e9l fue admitido a la Iglesia Romana y San Epifanio dice que a \u00e9l se le neg\u00f3 a admisi\u00f3n, las dos declaraciones pueden ser f\u00e1cilmente reconciliadas si entendemos la primera como una mera membres\u00eda o comuni\u00f3n, y la \u00faltima como la aceptaci\u00f3n de sus reclamos.  Su dignidad episcopal ha sido mencionada por lo menos por dos escritores tempranos, quienes hablan de \u00e9l como habiendo \u201cde obispo pasado a ser un ap\u00f3stata \u00bb (San Optato de Milevis, IV, V), y de sus seguidores al ser llamados como un obispo en lugar de ser llamados cristianos como Cristo (Adamantius, \u00abDial.\u00bb, I, ed. Sande Bakhuysen).  Se dice que Marci\u00f3n le pregunt\u00f3 a los presb\u00edteros sobre una explicaci\u00f3n de Mateo 9,16-17, la cual evidentemente \u00e9l deseaba entender como que expresaba una incompatibilidad del Nuevo Testamento con el Antiguo, pero el cual ellos interpretaban en un sentido ortodoxo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Su ruptura final con la Iglesia ocurri\u00f3 en el oto\u00f1o de 144, pues los marcionitas contaban ciento quince a\u00f1os y seis meses desde el tiempo de Cristo hasta el comienzo de su secta.    Tertuliano habla en t\u00e9rminos generales de cien a\u00f1os y m\u00e1s.  Marci\u00f3n parece haber hecho causa com\u00fan con Cerdo, el gn\u00f3stico sirio, que estaba en Roma en ese tiempo; parece poco probable que su doctrina se derivara realmente de la de los gn\u00f3sticos.  San Ireneo relata (Contra Herej\u00edas III.3) que en un encuentro con [[San Policarpo) en Roma, Marci\u00f3n le pregunt\u00f3: \u201c\u00bfT\u00fa me reconoces?\u201d, y aqu\u00e9l le contest\u00f3:  \u201cTe reconozco como el primog\u00e9nito de Satan\u00e1s\u201d.  Este encuentro debe haber ocurrido en 154, en cuyo tiempo Marci\u00f3n hab\u00eda desarrollado una gran y exitosa actividad, pues San Justino en su primera Apolog\u00eda (escrita cerca de 150) dice que la herej\u00eda de Marci\u00f3n estaba diseminada por todas partes.  Esta media docena de a\u00f1os le parece a algunos como un per\u00edodo de tiempo muy corto para tan prodigioso \u00e9xito y ellos creen que Marci\u00f3n estuvo activo en Asia Menor mucho antes de venir a Roma.  Clemente de Alejandr\u00eda (Stromata VII.7.106) le llama el viejo contempor\u00e1neo de Bas\u00edlides y Valentino, pero si es as\u00ed, debe haber sido un hombre de mediana edad cuando vino a Roma, y es posible su propaganda previa en Oriente.  Esta opini\u00f3n es favorecida por el hecho de que la Cr\u00f3nica de Edesa sit\u00faa el comienzo del marcionismo en 138.  Tertuliano relata en 207 (la fecha de su Adv. Marc., IV, IV) que Marci\u00f3n practicaba la penitencia y aceptaba como condici\u00f3n para su readmisi\u00f3n a la Iglesia el traer de vuelta al redil a los que hab\u00eda hecho descarriar, pero la muerte le impidi\u00f3 llevar esto a cabo.  No se conoce la fecha exacta de su muerte.\n<\/p>\n<h3>Doctrina y disciplina<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Debemos distinguir entre la doctrina de Marci\u00f3n mismo y la de sus seguidores.  Marci\u00f3n no era un so\u00f1ador gn\u00f3stico.  \u00c9l quer\u00eda un cristianismo sin trabas e impoluto mediante su asociaci\u00f3n con el juda\u00edsmo.  El cristianismo era la nueva alianza pura y simple.  A \u00e9l le interesaban poco las preguntas abstractas sobre el origen del mal o sobre la esencia de la Divinidad, pero el Antiguo Testamento, por su crudeza y crueldad, era un esc\u00e1ndalo para los fieles y un obst\u00e1culo para los gentiles refinados e intelectuales, y por tal raz\u00f3n deb\u00eda ser dejado a un lado.  Removi\u00f3 los dos grandes obst\u00e1culos en su camino con medidas dr\u00e1sticas.   \u00c9l ten\u00eda que explicar  la existencia del Antiguo Testamento y los explic\u00f3 al postular una deidad secundaria, un demiurgo que era dios en cierto sentido, pero no el Dios supremo; \u00e9l era justo, r\u00edgidamente justo, ten\u00eda sus buenas cualidades, pero no era el dios bueno, el cual era el Padre de Nuestro Se\u00f1or Jesucristo.   La relaci\u00f3n metaf\u00edsica entre estos dos dioses le molestaba poco a Marci\u00f3n; \u00e9l no sab\u00eda nada sobre la emanaci\u00f3n divina, eones, sicigias, principios del bien y el mal eternamente opuestos.  \u00c9l pod\u00eda ser casi un maniqueo en la pr\u00e1ctica, pero en teor\u00eda no hab\u00eda logrado la absoluta consistencia que logr\u00f3 Mani un siglo despu\u00e9s.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En segundo lugar, Marci\u00f3n ten\u00eda que explicar los pasajes del Nuevo Testamento que apoyaban el Antiguo.  Decididamente elimin\u00f3 todos los textos que eran contrarios a su dogma; de hecho, cre\u00f3 su propio Nuevo Testamento que admit\u00eda s\u00f3lo un Evangelio, una mutilaci\u00f3n de San Lucas, y un apostolic\u00f3n que conten\u00eda diez ep\u00edstolas de San Pablo.  El manto de San Pablo hab\u00eda ca\u00eddo sobre los hombros de Marci\u00f3n en su lucha con los judaizantes.  Los cat\u00f3licos de su tiempo eran s\u00f3lo los judaizantes del siglo anterior.  El evangelio paulino puro se hab\u00eda corrompido y Marci\u00f3n, no obscuramente, insinuaba que a\u00fan los ap\u00f3stoles pilares Pedro, Santiago y Juan hab\u00edan traicionado su confianza.  Amaba hablar de \u201cfalsos ap\u00f3stoles\u201d y dejaba a sus oyentes inferir qui\u00e9nes eran.  Una vez se deshizo completamente del Antiguo Testamento, ya no deseaba cambiar nada m\u00e1s.  El hac\u00eda su puramente Iglesia del Nuevo Testamento tan parecida a la Iglesia Cat\u00f3lica como fuese posible, consistente con su puritanismo hondamente asentado.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La primera descripci\u00f3n de la doctrina de Marci\u00f3n data de San Justino:  \u201cCon la ayuda del diablo Marci\u00f3n ha contribuido en cada pa\u00eds a la blasfemia y a la negaci\u00f3n a reconocer al Creador de todo el mundo como Dios.\u201d  \u00c9l reconoce otro dios quien, porque es esencialmente m\u00e1s grande (que el hacedor del mundo o demiurgo) ha hecho haza\u00f1as m\u00e1s grandes que \u00e9l (hos onta meizona ta meizona para touton pepikeni).  El Dios supremo es hagathos, justo y recto.  El Dios bueno es todo amor, el dios inferior le da lugar a la ira feroz.  Aunque menor que el Dios bueno, a\u00fan el Dios justo, como creador del mundo, tiene su esfera de actividad independiente.  Ellos no son opuestos a Ormusz y Ahriman, aunque el dios bueno interfiere a favor de los hombres, porque \u00c9l solo es sabio y todopoderoso y ama la misericordia m\u00e1s que el castigo.  Ciertamente todos los hombres fueron creados por el Demiurgo, pero por elecci\u00f3n especial el escogi\u00f3 al pueblo jud\u00edo como suyo propio y as\u00ed se convirti\u00f3 en el dios de los jud\u00edos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Su perspectiva teol\u00f3gica se limita a la Biblia, su lucha con la Iglesia Cat\u00f3lica parece una batalla con textos y nada m\u00e1s.  El Antiguo Testamento es bastante cierto, Mois\u00e9s y los Profetas son mensajeros del Demiurgo, el Mes\u00edas jud\u00edo no tiene nada que ver con el Cristo de Dios.  El Invisible, el Indescriptible, el Buen Dios (aoratos akatanomastos agathos theos), antes desconocido tanto para el creador como para sus criaturas, se ha revelado \u00e9l mismo en Cristo.  No se sabe hasta donde Marci\u00f3n admit\u00eda una Trinidad de personas en la suprema Divinidad; Cristo es ciertamente el Hijo de Dios, pero \u00c9l es tambi\u00e9n simplemente \u201cDios\u201d sin m\u00e1s cualificaciones; de hecho el evangelio de Marci\u00f3n comenzaba con las palabras \u201cen el d\u00e9cimo quinto a\u00f1o del emperador Tiberio Dios descendi\u00f3 a Cafarna\u00fan y ense\u00f1\u00f3 en el Sabbath\u201d.  Sin embargo, esta manipulaci\u00f3n del texto del evangelio tan atrevida y caprichosa, por lo menos era un espl\u00e9ndido testimonio de que en los c\u00edrculos cristianos de la primera mitad del siglo II la Divinidad de Cristo era un dogma central.   Sin embargo para Marci\u00f3n Cristo era el Dios Manifiesto, no el Dios Encarnado.  Su cristolog\u00eda es la de los docetas rechazando la historia inspirada de la Infancia, de hecho, ninguna infancia de Cristo; el Salvador de Marci\u00f3n es un \u201cDeus ex machina\u201d del cual Tertuliano burlonamente dice:  \u201cDe pronto Hijo, de pronto Enviado, de pronto Cristo!\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Marci\u00f3n no admit\u00eda ninguna profec\u00eda del advenimiento de Cristo; los profetas jud\u00edos predijeron un mes\u00edas jud\u00edo solamente, y dicho mes\u00edas no hab\u00eda aparecido todav\u00eda.  Marci\u00f3n utilizaba la historia de los tres \u00e1ngeles, que comieron, bebieron y conversaron con Abraham aunque no ten\u00edan cuerpo humano, como una ilustraci\u00f3n de la vida de Cristo (Adv. Marc., III, IX).  Tertuliano dice (ibid.) que cuando Apeles y los sucesores de Marci\u00f3n comenzaron a creer que Cristo ten\u00eda ciertamente un cuerpo real, no por nacimiento sino adquirido de los elementos, Marci\u00f3n hubiese preferido aceptar incluso un nacimiento putativo que un cuerpo real.  No sabemos si esto es una burla de Tertuliano o fue un cambio real en los sentimientos de Marci\u00f3n.  Para Marci\u00f3n la materia y la carne no son esencialmente malas, pero son cosas despreciables, una mera producci\u00f3n del Demiurgo, y era inconcebible que Dios de veras los hubiese hecho su propiedad.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La vida de Cristo en la tierra fue un continuo contraste con la conducta del Demiurgo.  Algunos de los contrastes fueron ingeniosamente preparados: el Demiurgo enviaba osos para devorar a los ni\u00f1os por diversiones pueriles (2 Rey. 2,23-24)&#8212;Cristo mand\u00f3 a los ni\u00f1os a ir hacia \u00c9l y los acariciaba y los bendec\u00eda; el Demiurgo en su ley declaraba impuros a los leprosos  y los desterraba&#8212;pero Cristo los tocaba y los sanaba.  La pasi\u00f3n y muerte putativa de Cristo fue obra del Demiurgo, quien lo envi\u00f3 al infierno en venganza porque Cristo aboli\u00f3 la ley jud\u00eda.  Pero a\u00fan en el infierno Cristo venci\u00f3 al Demiurgo al exhortar a los esp\u00edritus en el Limbo y por su Resurrecci\u00f3n.  El fund\u00f3 el verdadero reino del Buen Dios.  San Epifanio (Haer., XLII, 4) dice que los marcionitas cre\u00edan que en el limbo Cristo le dio la salvaci\u00f3n a Ca\u00edn, a Cor\u00e9, Dat\u00e1n y Abir\u00f3n, Esa\u00fa y a los gentiles, pero dej\u00f3 en la condenaci\u00f3n a todos los santos del Antiguo Testamento.  Esto puede haber sido ense\u00f1ado por algunos marcionitas del siglo IV, pero no era la ense\u00f1anza de Marci\u00f3n mismo, quien no ten\u00eda tendencias antinomianas.  Marci\u00f3n negaba la resurrecci\u00f3n del cuerpo, \u201cporque la carne y la sangre no heredar\u00e1n el reino de Dios\u201d, y negaba la segunda venida de Cristo para juzgar a los vivos y a los muertos, pues el Dios bueno, siendo todo bondad, no castiga a aqu\u00e9llos que lo rechazan; \u00c9l simplemente se los deja al Demiurgo, quien los echar\u00e1 al fuego eterno.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Respecto a la disciplina, el punto principal de diferencia consiste en su rechazo del matrimonio, es decir, \u00e9l bautizaba a todos los que no estaban casados:  v\u00edrgenes, viudas, c\u00e9libes y eunucos (Tert., \u00abAdv. Marc.\u00bb, I, XXIX); todos los dem\u00e1s permanec\u00edan catec\u00famenos.  Por otro lado, en el culto marcionita la ausencia de divisi\u00f3n entre los catec\u00famenos y los bautizados sobresaltaba a los cristianos ortodoxos, pero Marci\u00f3n lo defend\u00eda enf\u00e1ticamente con su apelaci\u00f3n a G\u00e1latas 6,6.  Seg\u00fan Tertuliano (Adv. Marc., I, XIV) \u00e9l usaba agua en el bautismo, ung\u00eda a sus fieles con aceite y le daba leche y miel a los catec\u00famenos y hasta ah\u00ed segu\u00eda las pr\u00e1cticas ortodoxas, aunque, dec\u00eda Tertuliano, todas estas cosas eran \u201celementos despreciables del Creador.\u201d  Los marcionitas deben haber sido unos ayunadores excesivos para provocar el rid\u00edculo de Tertuliano en sus d\u00edas montanistas.  San Epifanio dice que ellos ayunaban el s\u00e1bado en un esp\u00edritu de oposici\u00f3n al Dios jud\u00edo, que hac\u00eda del s\u00e1bado un d\u00eda de regocijo.  \u00c9sta, sin embargo, debe haber sido meramente una costumbre occidental adoptada por ellos.\n<\/p>\n<h3>Historia<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">El destino del marcionismo fue desviarse casi inmediatamente de las ideas de su fundador hacia el mero gnosticismo.  El creador de Marci\u00f3n o dios jud\u00edo era una concepci\u00f3n demasiado inconsistente e il\u00f3gica, era un dios inferior al Dios bueno aunque era independiente; \u00e9l era justo, pero a\u00fan as\u00ed no era bueno; sus escritos eran verdaderos y aun as\u00ed deb\u00edan descartarse; \u00e9l hab\u00eda creado a todos los hombres y los hab\u00eda hecho buenos, y aun as\u00ed ellos no ten\u00edan que servirle ni rendirle culto.  Los seguidores de Marci\u00f3n buscaban ser m\u00e1s l\u00f3gicos y postularon tres principios: bueno, justo y malvado, oponiendo los primeros dos al \u00faltimo; o un principio solo, el dios justo siendo una mera creaci\u00f3n del dios bueno.  La primera opini\u00f3n era sostenida por Syneros y Lucano o Luciano.  Del primero no se sabe nada aparte de la menci\u00f3n que hace Rod\u00f3n de \u00e9l; del segundo se posee m\u00e1s informaci\u00f3n, y Epifanio dedic\u00f3 un cap\u00edtulo completo a refutarlo.  Sin embargo, ambos, Or\u00edgenes y Epifanio parecen saber de la secta de Lucano por rumores; probablemente ya se hab\u00eda extinguido hacia el final del siglo III.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tertuliano (De Resur., Carn., II) dice que \u00e9l super\u00f3 a Marci\u00f3n negando la resurrecci\u00f3n no s\u00f3lo del cuerpo, sino tambi\u00e9n del alma, admitiendo s\u00f3lo la resurrecci\u00f3n de alg\u00fan tertium quid (pneuma como opuesto al psyche?).  Tertuliano dice que \u00e9l ten\u00eda en mente las ense\u00f1anzas de Lucano cuando escribi\u00f3 su \u201cDe Anima\u201d.  Es posible que Lucano ense\u00f1ara la transmigraci\u00f3n de las almas; seg\u00fan Epifanio algunos marcionitas de su tiempo sosten\u00edan eso.  Aunque la secta particular de Lucano se extingui\u00f3 pronto, la doctrina comprendida en los tres principios fue largamente sostenida por los marcionitas.  En el tiempo de San Hip\u00f3lito (c. 225) era mantenida por un asirio llamado Prep\u00f3n, quien escribi\u00f3 en su defensa una obra llamada \u201cBardesanes el Armenio\u201d (Hipp., \u201cAdv. Haer.\u201d, VII, XXXI).  Adamancio en su \u201cDi\u00e1logo\u201d (vea m\u00e1s abajo) introduce una doctrina marcionita  de tres principios, probablemente ficticia, y Epifanio evidentemente la presenta como la prominente doctrina marcionita de su tiempo (374).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La doctrina de Un Principio solo, en la cual el dios jud\u00edo es una criatura, era sostenida por el notorio Apeles, aunque en un tiempo fue disc\u00edpulo de Marci\u00f3n mismo, se convirti\u00f3 m\u00e1s en gn\u00f3stico que marcionita.  \u00c9l estaba acompa\u00f1ado por una chica llamada Filumena, una especie de clarividente aficionada a la magia, y que reclamaba tener visiones frecuentes de Cristo y San Pablo, que aparec\u00edan en forma de ni\u00f1os.  Tertuliano llama prostituta a esta Filumena, y acusa a Apeles de impureza, pero Rod\u00f3n, que hab\u00eda conocido a Apeles personalmente, se refiere a \u00e9l como \u201cvenerable en conducta y edad\u201d.  Tertuliano a menudo lo ataca en sus escritos   (\u00abDe Praeser.,\u00bb LXVII; \u00abAdv. Marc.,\u00bb III, g. 11, IV, 17) e incluso escribi\u00f3 una obra contra \u00e9l: \u00abAdversus Apelleiacos\u00bb, que desafortunadamente se perdi\u00f3, aunque una vez San Hip\u00f3lito y San Agust\u00edn la conocieron.  Algunos fragmentos de Apeles han sido reunidos por A. Harnack (primero en \u00abTexte u. Unters.\u00bb, VI, 3, 1890, y luego ibid., XX, o nueva ser., V, 3, 1900), quien escribi\u00f3, \u00abDe Apelles Gnosi Monarchica\u00bb (Leipzig, 1874), aunque Apeles enf\u00e1ticamente repudi\u00f3 los dos dioses de Marci\u00f3n y reconoc\u00eda \u00abUn Dios bueno, un Principio y un Poder indescriptible\u00bb (akatanomastos).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este \u201cSanto y Buen Dios de arriba\u201d, seg\u00fan \u00e9l, no se daba cuenta de lo que pasa ac\u00e1 abajo, pero hizo a otro dios que cre\u00f3 el mundo.  Ni este dios-creador es la \u00fanica emanaci\u00f3n del Dios Supremo; hay un \u00e1ngel de fuego, o dios de fuego (\u00abIgneus Praeses mali\u00bb seg\u00fan Tertuliano, \u201cDe Carne\u201d, VIII) que interven\u00eda con las almas de los hombres; hab\u00eda un dios jud\u00edo, dios de la ley, que presumiblemente escribi\u00f3 el Antiguo Testamento, la cual Apeles tildaba de una producci\u00f3n mentirosa.  Sin embargo, posiblemente, el dios de fuego y el dios de la ley eran s\u00f3lo manifestaciones del dios creador.  Apeles escribi\u00f3 una extensa obra llamada Syllogismoi para probar la no confiabilidad del Antiguo Testamento, del cual Or\u00edgenes cita un fragmento caracter\u00edstico (In Gen., II, II).  Del antidocetismo de Apeles se ha hablado arriba.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">S\u00f3lo se conoce el nombre de otros seguidores de Marci\u00f3n.  Los marcionitas difer\u00edan de los cristianos gn\u00f3sticos en que ellos consideraban ilegal negar su religi\u00f3n en tiempos de persecuci\u00f3n, compitiendo noblemente con los cat\u00f3licos en derramar su sangre por el nombre de Cristo.  Los m\u00e1rtires marcionitas son mencionados frecuentemente en la \u201cHistoria de la Iglesia\u201d de Eusebio (IV.15; IV.46; V.16; V.21; VII.12).   Su n\u00famero e influencia parece siempre haber sido menos en Occidente que en Oriente, y en Oriente pronto se extinguieron.  Sin embargo, Epifanio, testifica que en Oriente en 374 d.C. ellos hab\u00edan enga\u00f1ado a \u201cun gran n\u00famero de hombres\u201d y que se hallaban \u201cno s\u00f3lo en Roma e Italia, sino en Egipto, Palestina, Arabia, Siria, Chipre, la Tebaida e incluso en Persia.\u201d  Y Teodoreto, obispo de Ciro en la Provincia del \u00c9ufrates de 423 a 458, en su carta a Domno, el patriarca de Antioqu\u00eda, relata con orgullo haber convertido a un millar de marcionitas en su di\u00f3cesis.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No lejos de la di\u00f3cesis de Teodoreto, cerca de Damasco, se encontr\u00f3 una inscripci\u00f3n de una iglesia marcionita, la cual mostraba que en 318-319 d.C. los marcionitas pose\u00edan libertad de culto (Le Boss and Waddington, \u00abInscr. Grec.\u00bb, Paris, 1870).  Constantino (Eusebio \u00abVita\u00bb, III, LXIV) prohibi\u00f3 todo culto p\u00fablico y privado del marcionismo.  Aunque los adversarios de los paulicianos siempre los designaban como maniqueos, y aunque su adopci\u00f3n de los principios maniqueos es innegable, aun as\u00ed, seg\u00fan Petrus Siculus, quien vivi\u00f3 entre los paulicianos (868-869) en Tribike y es por lo tanto un testigo confiable, su fundador, Constantino el armenio, al recibir el evangelio de Marci\u00f3n y el Apostolic\u00f3n de un di\u00e1cono en Siria, se los entreg\u00f3 a sus seguidores, los que por lo menos al principio lo tuvieron como su Biblia y repudiaron todos los escritos de Mani.  La impugnaci\u00f3n del marcionismo por el arcipreste armenio Eznic en el siglo V muestra que los marcionistas eran a\u00fan numerosos en Armenia para ese tiempo (Eznik, \u00abRefutaci\u00f3n de las Sectas\u00bb, IV, Ger. tr., J. M. Schmid, Viena, 1900).  Ermoni sostiene que la descripci\u00f3n de  Eznik de la doctrina marcionita todav\u00eda representa su forma antigua, pero esto no es reconocido por otros estudiosos (\u00abMarcion dans la litt\u00e9rat. Arm\u00e9nienne\u00bb in \u00abRevue de l&#8217;Or. Chr\u00e9t.\u00bb, I)\n<\/p>\n<h3>Mutilaci\u00f3n del Nuevo Testamento<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">El nombre de Marci\u00f3n aparece prominentemente en la discusi\u00f3n de dos importantes asuntos, el del Credo de los Ap\u00f3stoles y el del Canon del Nuevo Testamento.  Eruditos modernos afirman que el Credo de los Ap\u00f3stoles fue redactado en la Iglesia Romana en oposici\u00f3n al marcionismo (cf. F. Kattenbusch, \u00abDas Apost. Symbol.\u00bb, Leipzig, 1900; A.C. McGiffert, \u00abEl Credo de los Ap\u00f3stoles\u00bb, Nueva York, 1902).  Omitiendo este punto, la actitud de Marci\u00f3n hacia el Nuevo Testamento debe ser explicada en m\u00e1s detalle.  Su doctrina central era la oposici\u00f3n del Antiguo Testamento al Nuevo, e ilustr\u00f3 ampliamente esta doctrina en su gran obra (perdida), Ant\u00edtesis, o \u201cContrastes\u201d.  Sin embargo, para hacer el contraste perfecto \u00e9l tuvo que omitir muchos de los escritos del Nuevo Testamento y manipular el resto.  Escogi\u00f3 uno de los cuatro evangelios, y acept\u00f3 s\u00f3lo diez de las ep\u00edstolas de San Pablo.  El evangelio de Marci\u00f3n estaba basado en nuestro San Lucas can\u00f3nico con omisi\u00f3n de los dos primeros cap\u00edtulos.  El texto ha sido restaurado lo m\u00e1s posible por Th. Zahn, \u00abGeschichte d. N.T. Kanons\u00bb, II, 456-494, de todas las fuentes disponibles especialmente San Epifanio, que hizo una colecci\u00f3n de 78 pasajes.  Los cambios de Marci\u00f3n consist\u00edan principalmente en omisiones donde \u00e9l modificaba el texto.  Las modificaciones son leves, por ejemplo: \u00abYo te doy gracias, Padre, Dios de Cielo y tierra,\u201d es cambiado por \u201cYo te doy gracias, Padre, Dios del cielo\u201d.  \u201cOh, tontos y duros de coraz\u00f3n para creer en todo lo que los profetas han hablado\u201d, es cambiado a \u201c Oh, tontos y duros de coraz\u00f3n para creer en todo lo que yo les he dicho.\u201d  Algunas veces hizo peque\u00f1as adiciones:  \u201cHemos encontrado a \u00e9ste alborotando a nuestro pueblo\u201d (la acusaci\u00f3n de los jud\u00edos ante Pilato, Lc. 23,2) recibi\u00f3 la adici\u00f3n \u201cy destruyendo la ley y los profetas.\u201d\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un proceso similar se sigui\u00f3 con las Ep\u00edstolas de San Pablo.   Al omitir una sola preposici\u00f3n en Efesios 3,9-10, Marci\u00f3n invent\u00f3 un texto a favor de su doctrina: \u201cel misterio que desde el principio del mundo ha sido escondido del Dios que cre\u00f3 todas las cosas\u201d (omitiendo en antes de Dios).  Por m\u00e1s h\u00e1bilmente que se hicieron los cambios, los cat\u00f3licos continuaron presionando a Marci\u00f3n aun con los textos que \u00e9l retuvo en su Nuevo Testamento, de ah\u00ed la continua necesidad de m\u00e1s modificaciones.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las Ep\u00edstolas de San Pablo que acept\u00f3 eran primero que nada, los G\u00e1latas, la cual \u00e9l consideraba la constituci\u00f3n del marcionismo, luego Corintios 1 y II, Romanos, Tesalonicenses 1 y 2, Efesios (la cual, sin embargo, \u00e9l conoc\u00eda bajo el nombre de Laodicianos), Colosenses, Filipenses y Filem\u00f3n.  Excluy\u00f3 las ep\u00edstolas pastorales, las ep\u00edstolas cat\u00f3licas, Hebreos y Apocalipsis, as\u00ed como los Hechos de los Ap\u00f3stoles.  Recientemente De Bruyne (\u00abRevue Benedictine\u00bb, 1907, 1-16) ha hecho un buen caso para suponer que los cortos prefacios a las ep\u00edstolas paulinas, que fueron una vez atribuidos a Pelagio y otros, fueron extra\u00eddas como la Biblia marcionita y aumentadas con encabezados cat\u00f3licos para las ep\u00edstolas faltantes.\n<\/p>\n<h3>Escritores Anti-Marcionitas<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">(1) San Justino el m\u00e1rtir (150) se refiere a los marcionitas en su primera Apolog\u00eda; \u00e9l escribi\u00f3 un tratado especial contra ellos.  Sin embargo, \u00e9ste mencionado por San Ireneo como Syntagma pros Markiona, se ha perdido.    Ireneo (Haer., IV, VI, 2) cita pasajes cortos de Justino que contienen la oraci\u00f3n:  \u201cNo le hubiera cre\u00eddo al Se\u00f1or mismo si \u00e9l hubiera anunciado a otro que el Creador\u201d; tambi\u00e9n, V, 26, 2.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(2) San Ireneo (cerca de 176) trat\u00f3 de escribir una obra especial refutando a Marci\u00f3n, pero nunca cumpli\u00f3 su prop\u00f3sito.  (Haer., I, 27, 4; III, 12, 13); sin embargo, \u00e9l se refiere a Marci\u00f3n una y otra vez en su gran obra Contra Herej\u00edas, especialmente en  III, 4, 2; III, 27, 2; IV, 38, 2 sq.; III, 11, 7, 25, 3.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(3) Rod\u00f3n (180-192) escribi\u00f3 un tratado contra Marci\u00f3n, dedicado a Callisti\u00f3n, el cual ya no existe pero Eusebio se refiere a \u00e9l y da algunos extractos. (Historia de la Iglesia V.13).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(4) Tertuliano, nuestra principal fuente de informaci\u00f3n, escribi\u00f3 su \u201cContra Marci\u00f3n\u201d (cinco libros) en 207, y se refiere a Marci\u00f3n en muchas de sus obras;   \u00abDe Praescriptione\u00bb, \u00abDe Carne Christi\u00bb, \u00abDe Resurrectione Carnis\u00bb, and \u00abDe Anima\u00bb.   Su obra contra Apeles se perdi\u00f3.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(5) Pseudo-Tertuliano, (posiblemente comodiano. Vea H. Waitz, \u00abPs. Tert. Gedicht ad M.\u00bb, Darmstadt, 1901) escribi\u00f3 un extenso poema contra Marci\u00f3n en hex\u00e1metros ramplones, el cual es muy valioso. Tambi\u00e9n existe el corto tratado contra todas las herej\u00edas (cerca de 240 d.C.) de Pseudo-Tertuliano (posiblemente Victorino de Pettau).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(6) Adamancio:  es incierto si \u00e9ste es un personaje real o s\u00f3lo un seud\u00f3nimo.  Su di\u00e1logo \u00abDe Recta in Deum Fide\u00bb, a menudo ha sido atribuido a Or\u00edgenes, pero est\u00e1 fuera de toda duda que \u00e9l no es el autor.  La obra probablemente fue escrita cerca de 300 d.C.  Fue escrita originalmente en griego y traducida por Rufino y es una refutaci\u00f3n del marcionismo y valentinianismo.  La primera mitad est\u00e1 dirigida contra el marcionismo, el cual es defendido por Megetio (el cual sostiene los tres principios) y Marco (que defiende dos).  (Berl\u00edn ed. De los Padres por Sande Bakhuysen, Leipzig, 1901).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(7) San Hip\u00f3lito de Roma (c. 220) habla de Marci\u00f3n en su \u201cRefutaci\u00f3n de todas las Herej\u00edas\u201d, libro VII, cap. 17-26; y X, 15)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(8) San Epifanio escribi\u00f3 su obra contra las herej\u00edas en 374, y es la segunda fuente principal de informaci\u00f3n en su Cap. XLII-XLIV.   \u00c9l es muy valioso para la reconstrucci\u00f3n del texto de la Biblia de Marci\u00f3n, pues \u00e9l da 78 y 40 pasajes del Nuevo Testamento de Marci\u00f3n donde difiere del nuestro y a\u00f1ada una corta refutaci\u00f3n en cada caso.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(9) San Efr\u00e9n (373) sustenta en muchos de sus escritos una pol\u00e9mica contra Marci\u00f3n, como en su \u00abComentario sobre el Diatesseron\u00bb (J.R. Harris, \u00abFragmentos de Com. on Diates.\u00bb, Londres, 1895) y en sus \u201cSermones M\u00e9tricos\u201d (ed. romana, Vol II, 437-560, y el Efr\u00e9n de  Overbeek, etc., Opera Selecta).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(10) Eznik, un arcipreste armenio, o posiblemente Obispo de Bagrawand (478) escribi\u00f3 una \u00abRefutaci\u00f3n de las Sectas\u00bb, del cual el Libro IV es una refutaci\u00f3n de Marci\u00f3n.  Traducido al alem\u00e1n, J.M. Schmid, Viena, 1900.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<b>Bibliograf\u00eda<\/b>:  Meyboom. Marcion en de Marcioneten (Leyden, 1888); Idem, Het Christendom der tweede Eeuw (Groningen, 1897); Krueger, art\u00edculo extenso en Hauck, Real Encyclop. der Prot. Theol., XII, 1903; s.v.; Harnack, Gescichte der altchrist Lit., I, 191-197, 839-840; Texte und untersuchung, VI, 3 pp., 109-120; XX, 3, pp. 93-100 (1900); 2nd II, 2, 537; Bardenhewer, Gesch. der altkirchl. lit. II (1902); Zahn, Geschichte des N.T. Kanons, I y II (1888); Das Apost. Symbol. (Leipzig, 1893); Hilgenfeld, Ketzergeschichte des Ur-Christenhums (Leipzig, 1884).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Fuente<\/b>:  Arendzen, John. \u00abMarcionites.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 9. New York: Robert Appleton Company, 1910. <br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/09645c.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Luz Mar\u00eda Hern\u00e1ndez Medina.\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Secta her\u00e9tica fundada en 144 d.C. en Roma por Marci\u00f3n y que continu\u00f3 en Occidente por 300 a\u00f1os, pero en Oriente algunos siglos m\u00e1s, especialmente fuera del Imperio Bizantino. Ellos rechazaban los escritos del Antiguo Testamento y ense\u00f1aban que Jesucristo no era el Hijo del Dios de los jud\u00edos, sino el Hijo del Dios Bueno, &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/marcionitas\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abMARCIONITAS\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-25903","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/25903","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=25903"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/25903\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=25903"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=25903"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=25903"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}