{"id":25916,"date":"2016-02-05T17:30:59","date_gmt":"2016-02-05T22:30:59","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/maria-diaconisa-de-la-eucaristia\/"},"modified":"2016-02-05T17:30:59","modified_gmt":"2016-02-05T22:30:59","slug":"maria-diaconisa-de-la-eucaristia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/maria-diaconisa-de-la-eucaristia\/","title":{"rendered":"MARIA, DIACONISA DE LA EUCARISTIA"},"content":{"rendered":"<p>\n              Sobre Mar\u00eda, mujer eucar\u00edstica<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al inicio de la ponencia* que hemos o\u00eddo se se\u00f1alaba que \u00e9sta ser\u00eda un \u00abensayo de pedagog\u00eda mariana(sic)-eucar\u00edstica. Se dijo tambi\u00e9n que se analizar\u00edan los n\u00fameros pertinentes de la Enc\u00edclica Ecclesia de Eucharistia \u00abpara desprender de ellos implicaciones pr\u00e1cticas que ayuden al creyente a vivir la fe eucar\u00edstica bajo la conducci\u00f3n de la mejor de las maestras: la Sant\u00edsima Virgen Mar\u00eda\u00bb.<br \/>\nEn esta l\u00ednea me propongo ofrecer unas breves reflexiones que se hacen eco de lo que hemos o\u00eddo.<br \/>\nEscrib\u00eda hace unos a\u00f1os el Cardenal Josef Ratzinger:<br \/>\n\u00abLo que la Iglesia es y debe ser, lo conoce concretamente mirando a Mar\u00eda. Ella es su espejo, la medida perfecta de su ser, porque ella es totalmente seg\u00fan la medida de Cristo y de Dios, la \u201ctotalmente habitada\u201d por \u00e9l\u00bb .\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y Su Santidad el Papa Pablo VI, en la Exhortaci\u00f3n Apost\u00f3lica Marialis cultus  se\u00f1al\u00f3 que deseaba profundizar en<br \/>\n\u00abMar\u00eda como ejemplo de la actitud espiritual con que la Iglesia celebra y vive los divinos misterios&#160;\u00bb .\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es posible  aprender de Mar\u00eda la disposici\u00f3n  espiritual  adecuada a la vivencia de la liturgia y en particular de la Eucarist\u00eda, centro y culmen de toda la vida lit\u00fargica. El mismo Pont\u00edfice escribe que  \u00abMar\u00eda es tambi\u00e9n, evidentemente, maestra de vida espiritual para cada uno de los cristianos. Bien pronto los fieles comenzaron a fijarse en Mar\u00eda para, como Ella, hacer de la propia vida un culto a Dios, y de su culto un compromiso de vida.\u00bb .<br \/>\n\u00bfQu\u00e9 actitudes de Mar\u00eda configuran aquella disposici\u00f3n interior con la que los miembros de la Iglesia hemos de celebrar y vivir la Eucarist\u00eda? \u00bfQu\u00e9 actitudes marianas pueden ser ejemplares para una actuosa participatio en la Eucarist\u00eda que permita acoger profundamente la gracia que de ella dimana a fin de que nuestra vida sea culto a Dios y nuestro culto un compromiso de vida?<br \/>\nSin pretensi\u00f3n de exhaustividad intentar\u00e9 enumerar tres actitudes mariano-cristianas que pueden crear la disposici\u00f3n interior que nos lleva a acoger la gracia y el fruto de la Eucarist\u00eda.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">1) Para participar activa y fructuosamente en la Mesa de la Palabra y en la Mesa de la Eucarist\u00eda hay que vivir el fiat de Mar\u00eda en la Anunciaci\u00f3n y en el Calvario.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Fiat de Mar\u00eda en la Anunciaci\u00f3n permiti\u00f3 que la Palabra se encarnase, inici\u00e1ndose el camino de Cristo Verbo Encarnado, que llegar\u00e1 a su punto culminante en la ofrenda del Calvario, presupuesto de la Resurrecci\u00f3n. En la Encarnaci\u00f3n se inicia el camino de Jesucristo hasta su hora. La hora de Jes\u00fas \u00abdesigna el momento de su gloria, es decir, el de la autodonaci\u00f3n de s\u00ed hasta el extremo, glorificando al Padre con su amor de obediencia\u00bb . Entre la anunciaci\u00f3n y el Calvario la Palabra se hace Eucarist\u00eda. En la Anunciaci\u00f3n el Verbo se hace carne para ser conocido, para que los hombres acojamos la revelaci\u00f3n del Padre y aprendamos de \u00c9l el camino de la vida. En el Calvario el Verbo hecho carne ofrece su vida, se hace Eucarist\u00eda. En la Anunciaci\u00f3n y en el Calvario estaba Mar\u00eda. El H\u00e1gase de la Anunciaci\u00f3n supondr\u00e1 el inicio de un camino de Nuestra Se\u00f1ora que llegar\u00e1 tambi\u00e9n como punto culminante hasta la hora de Jes\u00fas. En el Calvario, Mar\u00eda Virgen actualizar\u00e1 su fiat, ya que cuando llega la hora de Jes\u00fas a Mar\u00eda se le pide un nuevo s\u00ed. Y entonces, ella se abandona en las manos del Padre. Mar\u00eda debe ofrecer a su Hijo, dejar de ser madre. Es la radicalidad de la fe y el abandono. Escrib\u00eda hace unos a\u00f1os el cardenal Ratzinger:<br \/>\n\u00abLa meditaci\u00f3n sobre la fe de Mar\u00eda encuentra su punto culminante y su s\u00edntesis en la interpretaci\u00f3n de la presencia de Mar\u00eda al pie de la cruz\u2026la oscuridad de Mar\u00eda es la plena actuaci\u00f3n de la comuni\u00f3n de voluntad\u00bb  con su Hijo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Calvario<br \/>\n\u00abes la hora en que ambos, Jes\u00fas y Mar\u00eda, consuman su vocaci\u00f3n y misi\u00f3n\u2026El Padre estaba entregando al Hijo al mundo pecador. Jes\u00fas se ofrec\u00eda a s\u00ed mismo en sacrificio. Tambi\u00e9n Mar\u00eda ha de desapropiarse del Hijo, obediente hasta la muerte y muerte de cruz\u00bb<br \/>\nPor la participaci\u00f3n en la celebraci\u00f3n eucar\u00edstica, el fiel cristiano ha de ser capaz de recorrer el camino de Mar\u00eda que se ha esbozado. En la Liturgia\/Mesa de la Palabra, la Palabra de Dios viene a nuestro encuentro para ser acogida por la fe. Se acoge d\u00f3cilmente la Palabra para dejarse plasmar por ella y ser capaz de realizar un itinerario que llegar\u00e1 a la ofrenda de s\u00ed mismo. El seguimiento del Se\u00f1or supone siempre acogida del proyecto divino, expropiaci\u00f3n del propio querer, renuncia, ofrecimiento, cruz que permite la renovaci\u00f3n, la resurrecci\u00f3n. Todo cristiano es llamado a participar en la hora de Jes\u00fas. S\u00f3lo as\u00ed se forja el cristiano\u2026siguiendo el ejemplo de Cristo\u2026participando en la hora de Jes\u00fas como Mar\u00eda. La Liturgia\/Mesa de la Eucarist\u00eda, y en concreto la comuni\u00f3n eucar\u00edstica, es ese momento de participaci\u00f3n en la hora de Jes\u00fas; el momento de la autodonaci\u00f3n, de la aceptaci\u00f3n  plena y radical  del proyecto divino sobre cada uno. Se trata de unirse al sacrificio de Cristo, como Mar\u00eda, conscientes que el sacrificio no supone destrucci\u00f3n sino transformaci\u00f3n.<br \/>\nEl cristiano ha de hacerse, como Mar\u00eda, ofrenda existencial que se une a Cristo. Es lo que ense\u00f1a el Concilio Vaticano II cuando trata del sacerdocio com\u00fan de los fieles actualizado en la celebraci\u00f3n eucar\u00edstica: \u00abParticipando del sacrificio eucar\u00edstico, fuente y culmen de toda vida cristiana, ofrecen a Dios la V\u00edctima divina y a s\u00ed mismos juntamente con ella\u00bb . Se trata de hacer de la vida un culto a Dios, al estilo de Mar\u00eda,  como se\u00f1alaba Pablo VI.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2) La participaci\u00f3n en la Eucarist\u00eda nos inserta en la \u00abrevoluci\u00f3n del amor\u00bb proclamada por Mar\u00eda en el Magnificat.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En m\u00e1s de una ocasi\u00f3n nuestro amado Santo Padre Benedicto XVI ha hablado de la revoluci\u00f3n del amor.<br \/>\nHans Urs Von Balthasar se\u00f1ala que el Magnificat, Canto de Mar\u00eda, habla de una revoluci\u00f3n del amor que ha comenzado en ella . Con la Encarnaci\u00f3n el amor se ha derrochado en la tierra y la peque\u00f1ez y humildad de Mar\u00eda est\u00e1n en el centro de aquel \u00abderroche amoroso\u00bb, de esa \u00abdivina revoluci\u00f3n del amor\u00bb. Mar\u00eda se maravilla y alaba por las grandes cosas que en  Ella ha hecho el Poderoso. Ella comprende mejor que nadie la grandeza del don recibido; comprende que la gracia es gracia; comprende que lo grande que hay en ella no es suyo sino donado para que ella colabore en esa revoluci\u00f3n  amorosa.<br \/>\nLa Eucarist\u00eda es el don de los dones que puede recibir el creyente en Cristo. La Eucarist\u00eda es derroche de amor. Cada creyente al participar en la Eucarist\u00eda y, particularmente, al recibir la comuni\u00f3n eucar\u00edstica, puede sentirse inmerso en el centro del hurac\u00e1n de gracia que la Eucarist\u00eda produce. Cada creyente que toma en serio la Eucarist\u00eda ha de aprender de Mar\u00eda a comprender la grandeza del don recibido: Cristo en el alma. El creyente que comulga se hace portador de Cristo, de modo an\u00e1logo a Mar\u00eda. Cada creyente que comulga adecuadamente puede intentar hacer lo que hizo Mar\u00eda en Ain  Karem: \u00abella quiere dar su luz a todos en aquella casa\u00bb, dec\u00eda Von Balthasar . El cristiano cat\u00f3lico, al comulgar, se experimenta especialmente amado, intenta comprender la grandeza y gratuidad del don, lo grandioso que es acoger a Cristo en su alma, y as\u00ed, de disc\u00edpulo amado se hace ferviente misionero que hace presente la luz y el amor de Cristo a los dem\u00e1s, proclamando la grandeza del amor recibido. As\u00ed se hace testigo de la esperanza que el mundo necesita, y que \u00abse apoya exclusivamente en la fidelidad de un Dios que no puede defraudar\u2026 Mar\u00eda brilla en el centro de la comunidad creyente como depositaria de la esperanza\u2026Y nuestras celebraciones eucar\u00edsticas deben servir para acentuar nuestra esperanza indefectible y remitirnos nuevamente al mundo llenos de valor y serenidad\u00bb , para impulsar la revoluci\u00f3n del amor, para construir la civilizaci\u00f3n del amor.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n3) Participar en la Eucarist\u00eda nos hace, como Mar\u00eda servidores de la comuni\u00f3n.<br \/>\nUna intuici\u00f3n teol\u00f3gica de los \u00faltimos decenios, recogida en la fuente de la Escritura (principalmente Pablo) y de la Tradici\u00f3n de la Iglesia (Agust\u00edn, \u2026) propone una reflexi\u00f3n sobre la eucarist\u00eda desde la categor\u00eda de comuni\u00f3n. La eucarist\u00eda genera comuni\u00f3n eclesial.<br \/>\nPara Tom\u00e1s de Aquino el efecto m\u00e1s profundo de la Eucarist\u00eda es la comuni\u00f3n eclesial .<br \/>\nEl libro de los Hechos de los Ap\u00f3stoles, al narrar el momento en el que el Esp\u00edritu Santo consagra a la Iglesia para cumplir su misi\u00f3n, presenta tres grupos de personas: los Ap\u00f3stoles, algunas mujeres, y los hermanos (parientes) del Se\u00f1or. Sin pertenecer a ninguno de esos grupos, es citada de modo singular Mar\u00eda, la madre de Jes\u00fas. Mar\u00eda ocupa un papel importante en la comunidad, la iconograf\u00eda cristiana la ha representado siempre en el lugar principal, aglutinando a los disc\u00edpulos de su Hijo en torno a s\u00ed, animando la comuni\u00f3n eclesial, comuni\u00f3n fraterna que espera ser sellada por el Esp\u00edritu Santo. En esa ep\u00edclesis de comuni\u00f3n est\u00e1 Mar\u00eda.<br \/>\nEl Cardenal Ratzinger escrib\u00eda en una ocasi\u00f3n:<br \/>\n\u00abLa imagen de Pentecost\u00e9s, deber\u00eda convertirse en la imagen de nuestra identidad y de nuestra verdadera esperanza. La Iglesia debe aprender nuevamente de Mar\u00eda su ser Iglesia.\u00bb<br \/>\nSer Iglesia es ser misterio de comuni\u00f3n, supone abrirse a la acci\u00f3n transformante del Esp\u00edritu Santo para entrar en comuni\u00f3n con Dios Trino. Al mismo tiempo, supone abrirse al hermano, acoger al otro como un don entregado por el Se\u00f1or, como Mar\u00eda nos acogi\u00f3 a todos en el Calvario, por eso estuvo en Pentecost\u00e9s. Comuni\u00f3n con Dios y comuni\u00f3n fraterna, es el compromiso que dimana de la participaci\u00f3n en la Eucarist\u00eda.<br \/>\nLa Eucarist\u00eda es celebrada con autenticidad cuando conduce a la comuni\u00f3n. Hemos de tener presente que la dura advertencia de Pablo: \u00abel que come y bebe indignamente\u2026\u00bb tiene que ver primariamente con quienes rompen la comuni\u00f3n fraterna, no viven la fraternidad y se acercan a la Eucarist\u00eda.<br \/>\nMar\u00eda nos ense\u00f1a, a quienes participamos de la Eucarist\u00eda, a estar en Iglesia, invocando el Esp\u00edritu para ser uno en Cristo. En la Plegaria Eucar\u00edstica se suplica: \u00abTe pedimos humildemente que el Esp\u00edritu Santo congregue en la unidad a cuantos participamos del Cuerpo y Sangre de Cristo\u00bb. Mar\u00eda nos ense\u00f1a a vivir esa unidad, aceptando como hermanos a los dem\u00e1s, con  la acogida con que ella acogi\u00f3 a todos como hijos. Tarea dif\u00edcil pero urgente, pues claro es el deseo de Jes\u00fas: \u00abQue todos sean uno para que el mundo crea\u00bb (Jn 17, 21).\n<\/p>\n<ul>\n<li> Nuestro Congreso Eucar\u00edstico y Mariano Arquidiocesano es una invitaci\u00f3n a vivir centrados en la Eucarist\u00eda con las actitudes de Mar\u00eda actualizadas en la celebraci\u00f3n eucar\u00edstica.<\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como Mar\u00eda, hemos de vivir en la fe, una fe que es seguimiento del Se\u00f1or en todo momento, tambi\u00e9n en la noche, en la dificultad; como Mar\u00eda hemos de vivir en apertura y disponibilidad para dejarnos hacer por la acci\u00f3n divina; como Mar\u00eda nuestra Iglesia Arquidiocesana ha de ser, mediante la recta vivencia eucar\u00edstica, la Esposa virgen entregada al Esposo (Cristo) y convertirse en Madre fecunda, engendrando nuevos hijos. En Mar\u00eda los cristianos podemos encontrar el modelo cumplido de la docilidad a la gracia. Si la Iglesia vive un perfil mariano traspasa la pura visi\u00f3n burocr\u00e1tica y se siente particularmente impulsada a la fidelidad basada en el amor que es respuesta al inmenso amor recibido en la Eucarist\u00eda. Una Iglesia mariano-eucar\u00edstica ser\u00e1 d\u00f3cil al Esp\u00edritu, contemplativa, fiel a Cristo, Iglesia que vive el amor que genera comuni\u00f3n. Una Iglesia mariano-eucar\u00edstica podr\u00e1 cantar con Mar\u00eda el Magnificat y confesar la verdad sobre Dios y su amor por los hombres.<br \/>\nQue este Congreso nos haga sentir la urgencia de suplicar, parafraseando la s\u00faplica de una de las plegarias eucar\u00edsticas del Misal&#160;:<br \/>\nQue tu Iglesia en Lima, Se\u00f1or, celebrando y adorando tu presencia eucar\u00edstica e imitando a Santa Mar\u00eda, sea un recinto<br \/>\nde verdad y de amor<br \/>\nde libertad, de justicia y de paz,<br \/>\npara que todos encuentren en ella<br \/>\nun motivo para seguir esperando.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dr. Pedro Hidalgo Pbro.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Rector de la Facultad de Teolog\u00eda Pontificia y Civil de Lima\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Sobre Mar\u00eda, mujer eucar\u00edstica Al inicio de la ponencia* que hemos o\u00eddo se se\u00f1alaba que \u00e9sta ser\u00eda un \u00abensayo de pedagog\u00eda mariana(sic)-eucar\u00edstica. Se dijo tambi\u00e9n que se analizar\u00edan los n\u00fameros pertinentes de la Enc\u00edclica Ecclesia de Eucharistia \u00abpara desprender de ellos implicaciones pr\u00e1cticas que ayuden al creyente a vivir la fe eucar\u00edstica bajo la conducci\u00f3n &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/maria-diaconisa-de-la-eucaristia\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abMARIA, DIACONISA DE LA EUCARISTIA\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-25916","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/25916","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=25916"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/25916\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=25916"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=25916"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=25916"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}