{"id":25925,"date":"2016-02-05T17:31:22","date_gmt":"2016-02-05T22:31:22","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/maria-tudor\/"},"modified":"2016-02-05T17:31:22","modified_gmt":"2016-02-05T22:31:22","slug":"maria-tudor","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/maria-tudor\/","title":{"rendered":"MARIA TUDOR"},"content":{"rendered":"<p><p style=\"text-align: justify;\">Reina de Inglaterra de 1553 a 1558. Nacida el 18 de febrero de 1516, muri\u00f3 el 17 de noviembre de 1558. Fue hija, la \u00fanica descendencia que sobrevivi\u00f3, del matrimonio de Enrique VIII y Catarina de Arag\u00f3n. Su padrino fue el Cardenal Wolsey y en la primera parte de su vida cont\u00f3 entre sus amigos m\u00e1s cercanos al Cardenal Pole y a la madre de \u00e9ste, la Condesa Margarita de Salisbury, quien, martirizada en 1539, fue ya declarada beata (por Le\u00f3n XIII, el 29 de diciembre de 1886, N.T.). Sabemos por informes de los contempor\u00e1neos de Mar\u00eda que ella era muy atractiva en su juventud. Ten\u00eda una naturaleza modesta, afectiva y amable. Al igual que todas las princesas Tudor, recibi\u00f3 una magn\u00edfica educaci\u00f3n, llegando a hablar con facilidad lat\u00edn, franc\u00e9s y espa\u00f1ol, y destac\u00f3 por su talento musical. Hasta el momento de las negociaciones por el divorcio de su padre, Mar\u00eda era considerada como la heredera del trono y se hab\u00edan hecho planes para buscarle un esposo apropiado. Durante un tiempo sostuvo un noviazgo con el Emperador Carlos V, padre del hombre que m\u00e1s tarde ser\u00eda su esposo. Sin embargo, cuando Enrique VIII lleg\u00f3 a la inflexible decisi\u00f3n de despedir a su primera esposa, Mar\u00eda, que profesaba un cari\u00f1o muy entra\u00f1able hacia su madre, tambi\u00e9n cay\u00f3 del favor real y poco despu\u00e9s, en 1531, para dolor de ambas, madre e hija fueron separadas por fuerza. Durante el per\u00edodo en el que Ana Bolena fue reina, a \u00abLady Mar\u00eda, la hija natural del rey\u00bb, se le trat\u00f3 de forma dur\u00edsima y corr\u00edan rumores de que se pensaba mandar a las galeras a madre e hija. Mas, al morir la Reina Catalina en enero de 1536, y luego de la ejecuci\u00f3n de Ana Bolena, pocos meses despu\u00e9s, la nueva reina, Jane Seymour, parece haber mostrado mejores deseos de hacer amistad con la hija mayor del rey. Mientras tanto, el poderos\u00edsimo Cromwell ejerci\u00f3 sobre ella tal presi\u00f3n que finalmente Mar\u00eda fue obligada a firmar una \u00absumisi\u00f3n\u00bb en la que ped\u00eda perd\u00f3n al rey al que ella \u00abhab\u00eda ofendido obstinada y desobedientemente\u00bb, rechazaba la \u00abpretendida autoridad del Obispo de Roma\u00bb, y confesaba que el matrimonio entre sus padres hab\u00eda sido contrario a la ley de Dios. No se debe olvidar que Mar\u00eda firm\u00f3 el documento sin haberlo le\u00eddo, y que, aconsejada por el enviado imperial, Chapuys, hizo una protesta privada en la que manifestaba que hab\u00eda firmado bajo amenazas. A Mar\u00eda le fueron devueltos algunos aspectos de su dignidad real, pero a\u00fan esos fueron puestos en peligro por la solidaridad que mostr\u00f3 hacia la Peregrinaci\u00f3n de la Gracia. Mejor\u00f3 su situaci\u00f3n, empero, despu\u00e9s del matrimonio de su padre con su sexta esposa, Catalina Parr. Fue nombrada en el testamento de Enrique como miembro de la l\u00ednea de sucesi\u00f3n al trono. Cuando el rey muri\u00f3 fue inevitable que, a causa de las influencias que rodeaban a su joven sucesor, Mar\u00eda terminara retir\u00e1ndose a una vida de cierta oscuridad. Vivi\u00f3 principalmente en los palacios de Hunsdon, Kenninghall y Newhall, aunque durante el protectorado de Somerset no fue objeto de malos tratos. Cuando fue prohibida la celebraci\u00f3n de la Misa, ella decidi\u00f3 tomar una posici\u00f3n fuerte: escribi\u00f3 al Consejo y apel\u00f3 al emperador, e incluso por un tiempo pareci\u00f3 que Carlos V iba a declarar la guerra a Inglaterra. A lo largo de todo eso Mar\u00eda se mantuvo firme, a pesar de repetidas advertencias de parte del Consejo y de la visita del Obispo Ridley. Se coloc\u00f3 en una posici\u00f3n de desaf\u00edo abierto ante el gobierno, por lo menos en lo tocante a las pr\u00e1cticas religiosas que se realizaban en su propio hogar. Por otro lado, la relaci\u00f3n con su hermano fue exteriormente cordial y lo visitaba oficialmente de vez en cuando.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La muerte de Eduardo, en julio 6 de 1553, le fue ocultada a Mar\u00eda durante algunos d\u00edas pues Northumberland, el Lord Presidente del Consejo, hab\u00eda estado conspirando para que el joven rey desheredara a sus dos hermanas a favor de su propia nuera, Lady Jane Grey. El Lord Presidente, apoyado inicialmente por el Consejo, hizo un intento por asegurar la sucesi\u00f3n para Lady Jane, pero Mar\u00eda actu\u00f3 pronta y valientemente, aposent\u00e1ndose en Framingham, a donde acudieron en su ayuda los hombres de los condados orientales y, posteriormente, incluso algunos miembros del Consejo. Ya para el 19 de julio Mar\u00eda hab\u00eda sido proclamada reina en Londres y pocos d\u00edas despu\u00e9s fue arrestado Northumberland.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El \u00e9xito de Mar\u00eda la convirti\u00f3 en una reina sumamente popular, y los seguidores de la \u00faltima administraci\u00f3n, viendo que era in\u00fatil resistirse, se apresuraron a hacer las paces con ella. Siempre se inclin\u00f3 ella por la clemencia y fue s\u00f3lo por deferencia hacia sus consejeros que finalmente consinti\u00f3 a la ejecuci\u00f3n del traidor Northumberland y dos de sus colaboradores. Northumberland, llegada su hora, se confes\u00f3 cat\u00f3lico con aparente sinceridad. Lady Jane fue perdonada, y a\u00fan en asuntos religiosos, quiz\u00e1s por consejo de Carlos V, Mar\u00eda siempre se mostr\u00f3 dispuesta a evitar extremismos. Los obispos cat\u00f3licos del reinado de Enrique, como Bonner, Tunstall y Gardiner, fueron reinstalados en sus sedes, mientras que los obispos intrusos fueron depuestos. Algunos de ellos, como Ridley, Coverdale y Hooper, fueron puestos en prisi\u00f3n. Cranmer, luego que hubo retado a la parte cat\u00f3lica a sostener un debate con \u00e9l y Peter Martyr, fue llevado a la Torre bajo los nada peque\u00f1os triviales cargos de haber participado en el \u00faltimo intento de revoluci\u00f3n. Pero no se derram\u00f3 ni una gota de sangre a causa de la religi\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En septiembre Mar\u00eda fue coronada con gran pompa en Westminster por Gardiner, a pesar de la excomuni\u00f3n que a\u00fan pend\u00eda sobre el pa\u00eds, pero este acto se realiz\u00f3 para evitar el vac\u00edo constitucional que se hubiera creado de retrasarse la confirmaci\u00f3n de la autoridad real. Mar\u00eda no ten\u00eda el menor deseo de oponerse a la autoridad papal. Todo lo contrario: ya se hab\u00edan iniciado las negociaciones con la Santa Sede que culminaron con el nombramiento de Pole como legado para reconciliar el reino. El Parlamento sesion\u00f3 el 5 de octubre de 1553 y rechaz\u00f3 la b\u00e1rbara Ley de Traici\u00f3n del gobierno de Northumberland, aprob\u00f3 un decreto que declaraba leg\u00edtima a la reina y otro para restituir la Misa en lat\u00edn, que inclu\u00eda algunos castigos para quien no lo cumpliera, y otro referente al celibato clerical. Mar\u00eda, mientras tanto, quiz\u00e1s por haberse dejado influenciar tanto por el embajador espa\u00f1ol, Renard, hab\u00eda decidido casarse con Felipe de Espa\u00f1a. Eso no fue bien visto por los representantes de la naci\u00f3n que conformaban el Parlamento. Empero, la reina se mantuvo firme. Finalmente se elabor\u00f3 un tratado de matrimonio en el que se salvaguardaron cuidadosamente las libertades brit\u00e1nicas. Se puso en juego toda la diplomacia espa\u00f1ola para realizar este plan y, por instigaci\u00f3n del emperador Carlos V, se impidi\u00f3 el regreso de Pole a Inglaterra, por miedo a que se opusiera al matrimonio. La poca popularidad de la proyectada alianza anim\u00f3 a Sir Thomas Wyatt a organizar una rebeli\u00f3n que, en cierto momento, el 29 de junio de 1554, lleg\u00f3 a percibirse como formidable. La reacci\u00f3n de Mar\u00eda fue notablemente valerosa: se dirigi\u00f3 a la ciudadan\u00eda de Londres en el Guildhall y logr\u00f3 que se reuniera en torno suyo, con lo que pudo desactivar f\u00e1cilmente la insurrecci\u00f3n. En ese momento la seguridad del Estado parec\u00eda exigir medidas m\u00e1s estrictas. Fueron ejecutados los cabecillas de la rebeli\u00f3n; entre ellos se encontraba tambi\u00e9n la infortunada Lady Jane Grey. Nunca se ha sabido con certeza si tambi\u00e9n Isabel, la hermana de Mar\u00eda, estuvo implicada en el movimiento, pero a ella, como a muchos otros m\u00e1s, se le concedi\u00f3 misericordia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Durante esos eventos, prosegu\u00eda vigorosa la restauraci\u00f3n de la antigua religi\u00f3n. Se reconstruyeron los altares; se removi\u00f3 a los cl\u00e9rigos casados; se celebraron misas solemnes en San Pablo; nuevos obispos fueron consagrados seg\u00fan el ritual antiguo. El segundo parlamento del reinado de Mar\u00eda abrog\u00f3 el t\u00edtulo de cabeza suprema y se lleg\u00f3 a intentar aplicar los estatutos contra la herej\u00eda, pero esto fue rechazado por los Lords. Parte de esta resistencia se debi\u00f3 indudablemente al temor que privaba de que la total restauraci\u00f3n de la Iglesia Cat\u00f3lica \u00fanicamente se lograr\u00eda restituy\u00e9ndole las tierras abaciales. Sin embargo, una vez consumado el matrimonio de Felipe y Mar\u00eda, el 25 de julio, y luego que la Santa Sede a mediados de noviembre hubo garantizado a los ocupantes de la propiedad de la Iglesia de que no ser\u00edan molestados, Pole pudo volver a Londres. El d\u00eda 30 de noviembre, \u00e9l mismo pronunci\u00f3 la absoluci\u00f3n al reino, puestos de rodillas los reyes y el Parlamento frente a \u00e9l. Fue este mismo Parlamento el que en diciembre de 1554 reinstituy\u00f3 las antiguas normas en contra de la herej\u00eda y abrog\u00f3 las leyes que hab\u00edan sido aprobadas en contra de Roma durante los dos \u00faltimos reinados.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todo lo anterior exacerb\u00f3 los \u00e1nimos de los reformadores m\u00e1s fan\u00e1ticos, hombres que durante a\u00f1os hab\u00edan combatido contra el Papa y denunciado abiertamente la transubstanciaci\u00f3n. Probablemente estaban en lo cierto Mar\u00eda y sus asesores al pensar que la paz religiosa era imposible a menos que se acallara a esos fan\u00e1ticos, de modo que se comenzaron a aplicar de nuevo los castigos en contra de la herej\u00eda. Estos castigos, despu\u00e9s de todo, nunca hab\u00edan dejado de ser parte normal en la vida inglesa. Durante los reinados de Enrique VIII y de Eduardo VI, muchos hab\u00edan sido quemados a causa de la religi\u00f3n, y los obispos protestantes como Cranmer, Latimer y Ridley hab\u00edan tenido que ver directamente con la aplicaci\u00f3n de esas penas. Se admite hoy que no fue la sed de venganza sangrienta la que motiv\u00f3 los lamentables hechos que sucedieron, pero ciertamente han pesado mucho sobre la memoria p\u00fablica acerca de Mar\u00eda y es del todo probable que ella fuera la principal responsable de dichas acciones, llevada por un equivocado celo por la paz de la Iglesia. 277 personas fueron quemadas en menos de cuatro a\u00f1os.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Algunas de esas personas, como Cranmer, Latimer y Ridley, ten\u00edan influencias y gozaban de alto nivel, pero la mayor\u00eda pertenec\u00edan a los niveles inferiores. Estos, sin embargo, eran igualmente peligrosos pues, como afirma el Dr. Gairdner, la herej\u00eda y la sublevaci\u00f3n constituyen casi conceptos intercambiables. Hoy d\u00eda priva un juicio mucho m\u00e1s amplio y equitativo que el que exist\u00eda antes. Como escribe cierto historiador, Mar\u00eda y sus consejeros \u00abcre\u00edan honestamente estar aplicando el \u00fanico remedio posible para quitar una enfermedad mortal del cuerpo pol\u00edtico&#8230; Lo que ellos hicieron en una escala hasta entonces desconocida en Inglaterra se debi\u00f3 a la herej\u00eda que entonces exist\u00eda en una escala hasta entonces desconocida\u00bb (Innes, \u00abEngland under the Tudors\u00bb, 232; y cf. Gairdner, \u00abLollardy\u00bb, I, 327).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin duda que algo de esa dureza de Mar\u00eda, que contradec\u00eda la clemencia y la generosidad que ella hab\u00eda mostrado durante la parte anterior de su vida, se puede explicar por la amargura de la que fue v\u00edctima en sus \u00faltimos a\u00f1os. Hab\u00eda sido inv\u00e1lida durante largo tiempo y, durante el reinado de su hermano, hab\u00eda padecido varias enfermedades serias. La hidropes\u00eda se hab\u00eda vuelto cr\u00f3nica y su condici\u00f3n no ten\u00eda remedio. Para colmo, estaba enamorada locamente de su marido, quien no correspond\u00eda a ese afecto, y cuando se comprob\u00f3 que no podr\u00eda tener descendencia, \u00e9l la trat\u00f3 de manera desconsiderada y abandon\u00f3 Inglaterra definitivamente. En el \u00faltimo a\u00f1o de su vida sobrevino la p\u00e9rdida de Cal\u00e1is, y se dieron varios malentendidos con la Santa Sede, por la que ella tanto hab\u00eda sacrificado. El peso de tantas frustraciones pudo mucho en la vida de la reina. Mar\u00eda muri\u00f3 muy piadosamente, como hab\u00eda vivido, unas horas antes que su amigo, el Cardenal Pole. Sus cualidades fueron muchas. Fue hasta el fin una mujer que supo inspirar cari\u00f1o en quienes entraban en contacto con ella. Los historiadores modernos coinciden casi un\u00e1nimemente en considerar la triste vida de esta noble y desilusionada mujer como una de las m\u00e1s tr\u00e1gicas de la historia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">HERBERT THURSTON<br \/>\nTranscrito por Marie Jutras<br \/>\nTraducido por Javier Algara Coss\u00edo\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Reina de Inglaterra de 1553 a 1558. Nacida el 18 de febrero de 1516, muri\u00f3 el 17 de noviembre de 1558. Fue hija, la \u00fanica descendencia que sobrevivi\u00f3, del matrimonio de Enrique VIII y Catarina de Arag\u00f3n. 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