{"id":25964,"date":"2016-02-05T17:32:53","date_gmt":"2016-02-05T22:32:53","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/maternidad-espiritual-de-maria-en-el-pasado-presente-y-futuro-de-la-iglesia\/"},"modified":"2016-02-05T17:32:53","modified_gmt":"2016-02-05T22:32:53","slug":"maternidad-espiritual-de-maria-en-el-pasado-presente-y-futuro-de-la-iglesia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/maternidad-espiritual-de-maria-en-el-pasado-presente-y-futuro-de-la-iglesia\/","title":{"rendered":"MATERNIDAD ESPIRITUAL DE MARIA EN EL PASADO, PRESENTE Y FUTURO DE LA IGLESIA"},"content":{"rendered":"<p>\n  Virgen con el Ni\u00f1o. Siglo XV. Museo Victoria &amp; Albert, Londres. Fotograf\u00eda de Juan Dejo Bendez\u00fa S.J.Hemos publicado con anterioridad dos estudios sobre la maternidad espiritual de Mar\u00eda, en las liturgias  y en el dogma , para profundizar sobre la cuesti\u00f3n de la posibilidad de su definici\u00f3n dogm\u00e1tica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nuestro prop\u00f3sito, en la presente disertaci\u00f3n, es ahondar tambi\u00e9n -en su car\u00e1cter anal\u00f3gico- las nociones de maternidad y de maternidad espiritual; subrayar mejor su objeto, a saber, la generaci\u00f3n continuada de Cristo. su finalidad, es decir, el perfecto regreso mariano a Dios de todos los elegidos como tambi\u00e9n las implicaciones c\u00f3smicas -a la vez protol\u00f3gicas y escatol\u00f3gicas- de esta maternidad espiritual de la Virgen Inmaculada. De igual manera, mostraremos el rol \u00fanico de la muerte amante de Mar\u00eda en la transmisi\u00f3n, a los hombres, de la vida sobrenatural y divina de la gracia.\n<\/p>\n<p>  Virgen con el Ni\u00f1o risue\u00f1o. Siglo XV. Fotograf\u00eda de Juan Dejo Bendez\u00fa S.J.De esta manera, el esplendor de esta maternidad espiritual de Mar\u00eda, enraizada en su maternidad divina , ser\u00e1 percibido mejor en sus relaciones con un conjunto de verdades de raz\u00f3n y de fe como el fin \u00faltimo del hombre, no sin volver m\u00e1s deseable a\u00fan su eventual definici\u00f3n dogm\u00e1tica. Retomemos, pues, met\u00f3dicamente estos puntos.<br \/>\n  I. An\u00e1lisis filos\u00f3fico de la maternidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La historia de la comprensi\u00f3n filos\u00f3fica de la maternidad humana manifiesta el paso decisivo de un umbral por parte del Doctor sutil, el bienaventurado Juan Duns Scot, al precisar el pensamiento de San Buenaventura.\n<\/p>\n<p>  Virgen con el Ni\u00f1o. Carlo Crivelli. Fotograf\u00eda de Juan Dejo Bendez\u00fa S.J.Antes, santo Tom\u00e1s de Aquino, excesivamente tributario de Arist\u00f3teles en este asunto, no admit\u00eda m\u00e1s que un rol puramente pasivo de la madre en la generaci\u00f3n animal y humana, en singular contraste con el rol activo que reconoc\u00eda a Mar\u00eda en la econom\u00eda de la salvaci\u00f3n. La madre (mater) es colocada al costado de la materia y, por tanto, de la potencia; toda la actividad est\u00e1 reservada al padre.<br \/>\n  Es sobre este panorama que interviene la \u201crevoluci\u00f3n copernicana\u201d del pensamiento scotista: para el doctor franciscano, \u201cla madre es causa activa y no solamente pasiva del ni\u00f1o como dos causas parciales en la que una -el padre- es m\u00e1s perfecta que la otra; as\u00ed el padre, agente principal de la generaci\u00f3n, excita a la madre a engendrar como el sol excita al fuego\u201d<br \/>\n  Scot ve un signo de este rol activo de la madre en el hecho de que la madre ama a su hijo m\u00e1s de lo que lo ama su padre, y encuentra una prueba en la pregunta de la Virgen en Luc  1, 34: \u201c\u00bfC\u00f3mo ser\u00e1 esto, pues no conozco var\u00f3n?\u201d. <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este rol activo de la madre en la generaci\u00f3n es visto, sin embargo, en dependencia del rol m\u00e1s activo todav\u00eda del padre. La madre es a la vez activa y pasiva; el padre, como tal, \u00fanicamente activo.\n<\/p>\n<p>  Por esta raz\u00f3n &#8211; est\u00e1 permitido pensarlo- el Revelador no se ha presentado en la escritura como Madre, Hija y Esp\u00edritu, sino como Padre que engendra sin ninguna pasividad a su Hijo \u00fanico; igualmente, por esta raz\u00f3n \u00e9ste no tiene un padre terrestre sino una Madre seg\u00fan la carne, causa dependiente e instrumental de su vida humana y terrestre.<br \/>\n  En efecto, el an\u00e1lisis genial de la maternidad en Scot es una contribuci\u00f3n a la mariolog\u00eda tan decisiva, tal vez, como su doctrina de la inmaculada concepci\u00f3n por modo de redenci\u00f3n preservadora; esta visi\u00f3n de la maternidad re\u00fane perfectamente, a la vez, el sentido com\u00fan y el de las Escrituras, haciendo eco de la comprensi\u00f3n espont\u00e1nea del misterio de la generaci\u00f3n humana en el seno de todas las generaciones humanas. Resumiendo y sintetizando el uso de la palabra madre en las Escrituras, H. Les\u00eatre observaba en 1908: \u201cpor asimilaci\u00f3n, se da el nombre de madre a lo que es una causa.\u201d;  igualmente, en 1979, P. Daubercies recog\u00eda as\u00ed el sentido simb\u00f3lico de la palabra madre en la Biblia: \u201corigen, causa, fuente, realidad de la que se saca la existencia o subsistencia\u201d                       <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En este contexto, es  importante subrayar que las Escrituras manifiestan el alcance de la maternidad de Mar\u00eda para toda la humanidad: Jes\u00fas se sirve de una experiencia universal constatando que \u201cla mujer cuando ya ha dado a luz al ni\u00f1o, no se acuerda m\u00e1s de los dolores, por la alegr\u00eda de que ha nacido al mundo un hombre\u201d (Jn 16, 21). Como dice J. Lagrange, \u201cla mujer se alegra de haber dado un hombre a la sociedad; es su contribuci\u00f3n al bien general\u201d.  La maternidad constituye una relaci\u00f3n entre la madre y la humanidad entera: si, en su esencia,  ella manifiesta una dependencia causal y activa, es tambi\u00e9n  esencialmente un servicio a la humanidad entera.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mejor a\u00fan: desde el libro del G\u00e9nesis, la Biblia ve en  la maternidad una \u201cuna participaci\u00f3n en la obra creadora\u201d  exaltando de manera sublime y trascendente su aspecto de causalidad. Es lo que emerge de la declaraci\u00f3n triunfante de Eva, figura de Mar\u00eda: \u201che alcanzado de Yav\u00e9 un var\u00f3n\u201d (G\u00e9n 4,1; cf. 4,25).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se ve as\u00ed c\u00f3mo la Escritura, haciendo suya la experiencia universal del g\u00e9nero humano, en su visi\u00f3n de una maternidad activa, nos prepara a comprender mejor la ense\u00f1anza precisa de Cristo crucificado sobre la divina y activa maternidad espiritual de Mar\u00eda, relaci\u00f3n con la humanidad entera, contribuci\u00f3n suprema al bien del g\u00e9nero humano.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">II. Noci\u00f3n anal\u00f3gica de la maternidad en las culturas humana y en las<br \/>\nEscrituras divinas\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Retomando una breve evocaci\u00f3n anterior, hay que subrayar ahora cu\u00e1nto han reunido las Escrituras de la experiencia universal, cuando aplica el concepto de madre a las realidades m\u00e1s diversas, desde las m\u00e1s materiales a las m\u00e1s espirituales, de la Tierra hasta Dios.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las investigaciones de los historiadores de las religiones  han mostrado que los misterios griegos de la \u00e9poca helen\u00edstica son, por muchos aspectos, cultos de una religi\u00f3n de la Madre, de la Magna Mater, encarnaci\u00f3n de las fuerzas de la naturaleza en la fecundidad universal, totalidad del mundo como cosmos. Todo lo que vive sale de su seno maternal, todo vuelve a \u00e9l. Las obras de arte, los testimonios literarios, en una sucesi\u00f3n casi ininterrumpida, atestiguan la existencia de esta asociaci\u00f3n entre las nociones de Madre y de Tierra. As\u00ed, Esquilo nos dej\u00f3 en las Suplicantes una oraci\u00f3n a la Madre Tierra bajo la forma de un balbuceo\uf020La forma elemental de una \u201cmadre divina\u201d representa siempre, en las religiones mist\u00e9ricas, la tierra misma . En Plat\u00f3n, la materia es la madre o la nutricia del universo  .\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El tema de la madre-tierra desemboca, pues, en las religiones mist\u00e9ricas, en un culto idol\u00e1trico de las diosas y de la tierra misma. La imagen de la Magna Mater, que es la Tierra, se vuelve a la vez virgen pura y madre fecunda, tanto diosa salvaje del amor lascivo, tanto reina pura de los cielos. Ella influenci\u00f3 la gnosis heterodoxa: para sus especulaciones, es una figura m\u00e1s concreta que el \u201cdios desconocido\u201d; es tambi\u00e9n -como e\u00f3n supraterrestre- tanto virgen sublime como madre impura y ca\u00edda.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aunque los primeros Padres reaccionaron contra todas estas tendencias, sin embargo ellas les ayudaron a utilizar la imagen b\u00edblica de la mujer para expresar al pueblo de Dios; a hipostasiar a la Iglesia en la imagen de la mujer, e indirectamente, por reacci\u00f3n, contra todos los mitos ahist\u00f3ricos, a exaltar la maternidad divina, insertada en la historia, sin ninguna complicidad con su sensualidad, de la Virgen \u00fanicamente fecunda al punto de engendrar un Dios Salvador. \u00bfSin la gnosis habr\u00edamos tenido, realmente, la visi\u00f3n patr\u00edstica de la Eclessia Mater, y la reacci\u00f3n ireneana que valoriz\u00f3 la causalidad dependiente de la Virgen en la obra de la salvaci\u00f3n, dicho de otra manera, su maternidad espiritual de nueva Eva?\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No nos confundamos. Se puede admitir que el Dios creador de la Madre-Tierra y del inconsciente colectivo prepar\u00f3 (incluso a trav\u00e9s de los cultos idol\u00e1tricos, cuyos elementos de verdad anticipaban el Evangelio de Mar\u00eda, Madre de Jes\u00fas) a los hombres para reconocer su intervenci\u00f3n en la historia a trav\u00e9s de una Mujer, Madre de su Hijo \u00fanico (cf. G\u00e1l 4,4). Es ella la que ser\u00e1 reconocida como la verdadera Magna Mater, pura criatura, Madre del Dios infinitamente grande.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Admisi\u00f3n singularmente facilitada por la misma Escritura. El Antiguo Testamento hac\u00eda eco de la cultura universal: \u201cun yugo pesado oprime a los hijos de Ad\u00e1n desde el d\u00eda en que salen del seno de su madre hasta el d\u00eda en que vuelven a la tierra, madre de todos\u201d (Eclo 40,1; cf. Gn 3,19 y Job 1, 21). Aqu\u00ed, las alusiones a la madre-tierra son indudables, estando situadas m\u00e1s en un contexto de angustia y de muerte que de vida y de exaltaci\u00f3n. Sin embargo, la imagen significa claramente que la tierra nutre a sus hijos antes de acogerlos en s\u00ed misma en la sepultura.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La maternidad de la tierra con relaci\u00f3n al hombre es totalmente material, el de la mujer es humana e implica una dimensi\u00f3n espiritual e inmaterial, la de Dios respecto de sus criaturas (cf. Eclo 4,11; Is 66,13) es puramente espiritual y metaf\u00f3rica; la de la Iglesia igualmente, sin dejar de mostrar signos corporales.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Escritura, al subrayar la maternidad de la tierra, madre universal, rechaza evidentemente el culto pagano de la Madre-Tierra; la Escritura ve a la Madre-Tierra en el seno de Dios-Padre, m\u00e1s misericordioso que una madre, ve a las entra\u00f1as maternales; para sus lectores, la ternura de Dios nutre a los hombres a trav\u00e9s de la Madre-Tierra de la que es Creador. Esta tierra, virgen antes del pecado, prefigura a Mar\u00eda virgen y madre, como la vio Ireneo .\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Veremos a continuaci\u00f3n c\u00f3mo la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica conduce a una inversi\u00f3n de la relaci\u00f3n: Mar\u00eda y la Iglesia, por su oraci\u00f3n y sus m\u00e9ritos, se muestran como estando juntas, en unidad, la madre y la raz\u00f3n de ser de la tierra misma. La madre-tierra aparecer\u00e1 sujeta en su existencia misma, como en su fecundidad, a la intercesi\u00f3n de la \u00fanica Madre de Dios, Madre de la Iglesia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El cristianismo revaloriza as\u00ed, sobre un plano espiritual, parad\u00f3jicamente, el tema material de la madre-tierra. Este punto estalla en san Francisco de As\u00eds. Citemos aqu\u00ed el C\u00e1ntico de las criaturas:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Alabado seas, Se\u00f1or m\u00edo<br \/>\npor (a trav\u00e9s de) nuestra madre la Tierra,<br \/>\nque nos sustenta y nos nutre,<br \/>\nque produce la diversidad de los frutos,<br \/>\ncon los flores matizadas y las hierbas .\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Madre-Tierra es vista tambi\u00e9n como una hermana, es decir como -con nosotros los hombres- criatura de Dios. Aqu\u00ed, adem\u00e1s, la tierra prefigura a Mar\u00eda nuestra hermana  al mismo tiempo que nuestra madre, pura criatura que nos da nuestro Creador haciendo de \u00e9l nuestro hermano. Pero ella prefigura tambi\u00e9n a la Madre-Iglesia, la Iglesia Romana , que no deja de ser la hermana mayor de sus iglesias-hijas. .\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si la tierra da la vida corporal, es sin embargo (en el seno del plan divino) con miras a conferir, en su asunci\u00f3n por los sacramentos de la Iglesia, la vida espiritual y sobrenatural de la gracia merecida, obtenida y ofrecida por Mar\u00eda en el don de su Hijo \u00fanico.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y si Mar\u00eda nos engendra para la vida sobrenatural, es siempre al formar a su Hijo \u00fanico en nosotros, a trav\u00e9s de la Iglesia. Por medio de Mar\u00eda, con ella, en ella, por ella, gracias a la Iglesia que nos liga a Mar\u00eda, engendramos en nuestro turno a Cristo por las obras del apostolado despu\u00e9s de haberlo concebido por la fe (cf. MT 12, 48-50).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin entrar aqu\u00ed en una discusi\u00f3n t\u00e9cnica y filos\u00f3fica sobre la analog\u00eda, conviene subrayar el car\u00e1cter a la vez real y anal\u00f3gico de la maternidad espiritual, sea de Mar\u00eda, sea de la Iglesia respecto de nosotros.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Maternidad real en sentido propio: Mar\u00eda y la Iglesia nos transmiten una vida, la vida sobrenatural y divina, de las que ellas mismas vienen. Los documentos del Magisterio dan testimonio de esta realidad.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Maternidad real, no en un sentido un\u00edvoco, sino en un sentido anal\u00f3gico: ya que esta vida transmitida por Mar\u00eda y por la Iglesia no es ni ellas ni en nosotros la vida de la naturaleza, constitutiva de nuestra realidad substancial.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La maternidad espiritual de Mar\u00eda y la de la Iglesia constituyen una analog\u00eda donde la disimilitud respecto de la maternidad natural prevalece sobre la similitud (como en toda analog\u00eda):  si no nos dan el ser sobrenatural como causas primeras y a partir de su propia sustancia, ellas concurren eficazmente, directamente y libremente a la adquisici\u00f3n y a la comunicaci\u00f3n de la gracia divina, o vida espiritual.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Subrayemos finalmente que, para Vaticano II, la maternidad espiritual de la Iglesia no es de ninguna manera metaf\u00f3rica: la Iglesia es para el Concilio el instrumento eficaz de la comunicaci\u00f3n de la vida divina por medio de la palabra y por medio de los sacramentos: \u201cpor la caridad, la oraci\u00f3n, el ejemplo, los esfuerzos de penitencia, la comunidad eclesial ejerce una verdadera maternidad (veram erga animas maternitatem exercet) para conducir las almas a Cristo: es un instrumento eficaz para mostrar o preparar, para los que todav\u00eda no creen, un camino hacia Cristo y su Iglesia,  para nutrir a los fieles\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero en los dos casos, la generaci\u00f3n  a la que Mar\u00eda y la Iglesia contribuyen por su cooperaci\u00f3n es una generaci\u00f3n verdadera seg\u00fan la naturaleza divina realmente participada . En los dos casos, est\u00e1 en juego un misterio de fe que desborda los sentidos, la raz\u00f3n y la historia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La historia nos ense\u00f1a que Mar\u00eda es la Madre de Jes\u00fas. La Revelaci\u00f3n y la fe nos hacen saber que Mar\u00eda es la Madre de Dios y, as\u00ed, Madre espiritual de los hombres. La raz\u00f3n humana no sabr\u00eda demostrar esta verdad, sino a partir de los datos de la Revelaci\u00f3n y en el seno de la fe: credo Mariam esse Matrem Dei et Matrem hominum.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La historia nos ense\u00f1a que la Iglesia es una sociedad fundada por Cristo y cuyos miembros se vuelven tales por el bautismo. La Revelaci\u00f3n y la fe nos demuestran que as\u00ed como la Iglesia nos comunica una vida sobrenatural y divina que desborda los sentidos, la experiencia y la raz\u00f3n. La raz\u00f3n humana reconoce en ella una Madre que engendra a una vida divina.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esto es lo que manifiesta una antigua versi\u00f3n del S\u00edmbolo de los Ap\u00f3stoles todav\u00eda en uso en el siglo III en la Iglesia africana y que termina con estas palabras: \u201cCredo in sanctam Matrem Ecclesiam\u201d .Esto es lo que lo que confirma el hecho hist\u00f3rico analizado por K. Delahaye: la patr\u00edstica primitiva no presentaba  m\u00e1s que a los bautizados a la Iglesia como madre.  Nos hace decir en otras palabras: credo Ecclesiam esse matrem in ordine grati\u00e6.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">III. La muerte de Mar\u00eda y la celebraci\u00f3n de la Eucarist\u00eda\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La muerte amante de Mar\u00eda y la celebraci\u00f3n hecha por la Iglesia del sacrificio eucar\u00edstico al que la Virgen se asocia, constituyen puntos culminantes del misterio de sus maternidades espirituales respectivas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed como el Nuevo Ad\u00e1n, Jesucristo, engendr\u00f3 a la humanidad para la vida sobrenatural y divina por su muerte en la cruz, de igual manera es  esencialmente por su compasi\u00f3n al pie de la cruz y por la aceptaci\u00f3n de su muerte futura como una participaci\u00f3n en el sacrificio de su Hijo que Mar\u00eda colabor\u00f3 en la regeneraci\u00f3n espiritual de los hermanos, seg\u00fan la carne, de su Hijo \u00fanico.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta afirmaci\u00f3n, subrayando siempre el car\u00e1cter vivificante de la muerte y de la compasi\u00f3n de la Virgen-Madre,  es tributaria de la ex\u00e9gesis que Pablo VI hace del sentido de \u201c\u201dHe ah\u00ed a tu Madre\u201d en Signum Magnum.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Anal\u00f3gicamente, la Iglesia engendra a sus hijos y los nutre sacrific\u00e1ndose por ellos. La Eucarist\u00eda es inseparablemente sacrificio y sacramento: la Iglesia no se limita a ofrecer a Cristo por sus miembros y a ofrecerles a Cristo en la comuni\u00f3n;  la Iglesia se ofrece por ellos, con Cristo y con Mar\u00eda, en una oblaci\u00f3n amante que les confiere la vida de la caridad.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin las l\u00e1grimas de Mar\u00eda al pie de la cruz, no tendr\u00edamos, en los hechos, la vida divina. Sin la celebraci\u00f3n realizada por la Iglesia del sacrificio eucar\u00edstico en el que se ofrece ella misma por cada de uno de sus miembros, estar\u00edamos, adem\u00e1s, privados de la divinizaci\u00f3n eucar\u00edstica. La Iglesia no engendra m\u00e1s que para integrar a su sacrificio en favor del mundo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El consentimiento de Mar\u00eda a la Encarnaci\u00f3n y a la Pasi\u00f3n de Jes\u00fas perdur\u00f3 hasta a su muerte y es siempre ofrecida de nuevo durante la celebraci\u00f3n de cada Misa: es mediante esta oblaci\u00f3n que Mar\u00eda colabor\u00f3 de manera singular, en el amor, en la restauraci\u00f3n de la vida en las almas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ofreci\u00e9ndose como v\u00edctimas para el mundo, Mar\u00eda y la Iglesia  le obtienen la vida divina; ayudan a cada cristiano a comprender en su momento que no puede concebir a Cristo por la fe y engendrarlo por las obras m\u00e1s que en la medida en que se asocie como v\u00edctima al sacrificio de la Cabeza. es en esta misma medida que participa en la maternidad espiritual de Mar\u00eda y de la Iglesia. Misterio de fe, que tambi\u00e9n  desborda sus sentidos, su experiencia y su raz\u00f3n. El cristiano no ve que engendre a Cristo en los otros por su ejemplo y por sus palabras, por la ofrenda de sus penitencias y de sus obras; \u00e9l cree: credo memetipsum esse matrem Christi viventis in aliis, pero opera fidei viv\u00e6, quatenus sum in statu grati.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">IV El don de Mar\u00eda que Jes\u00fas hace a Juan incluye un mandamiento y una<br \/>\npromesa.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es el punto de vida que subrayaba, en sus notas espirituales, san Leopoldo de Castelnuovo, O.F.M. Cap.&#160;:\u201dCreo este dogma de la fe cat\u00f3lica: la bienaventurada Virgen Mar\u00eda es una segunda Eva, es porque creo que hay en la Iglesia una perpetua providencia materna de la bienaventurada Virgen Mar\u00eda y que, siguiendo el mandamiento que le fue dado por su hijo agonizante en la cruz: \u201cHe ah\u00ed a tu hijo, he ah\u00ed tu madre\u201d, Mar\u00eda interpela siempre por nosotros al Padre, al cielo,  al mismo tiempo que su Hijo, que intercede siempre por el g\u00e9nero humano, de tal manera que consuma en el cielo lo que ella oper\u00f3 bajo la cruz\u201d\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dicho de otra manera, la palabra de Cristo en la cruz, a Mar\u00eda y a Juan, no es solamente declarativa de la maternidad espiritual de la Virgen, sino adem\u00e1s una palabra que realiza y opera lo que declara, lo que manda; da y promete lo que dice. Cristo, al darnos a Mar\u00eda, le manda velar sobre nosotros y nos promete el apoyo y la intercesi\u00f3n de su Madre. La maternidad espiritual  de Mar\u00eda, enraizada en el pasado de su vida terrestre, y especialmente en los puntos culminantes que constituyen su Anunciaci\u00f3n, su Compasi\u00f3n, su muerte de amor, se despliega en el presente (al obtener el don de la vida) para consumarse en el futuro (gracias a la perseverancia final obtenida por la perseverancia de Mar\u00eda, as\u00ed como la gloria de la resurrecci\u00f3n corporal de los elegidos, respuesta divina a la intercesi\u00f3n de la Virgen). \u201cHe ah\u00ed a tu Madre\u201d: la que te engendr\u00f3 para la vida divina, la que nutre ahora  por medio de los sacramentos y la palabra de la Iglesia, la que, finalmente, quiere consumar tu g\u00e9nesis sobrenatural en el momento de tu muerte y de tu resurrecci\u00f3n, obteniendo para ti la visi\u00f3n beat\u00edfica y la glorificaci\u00f3n de tu cuerpo mortal.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El misterio de la maternidad espiritual de Mar\u00eda totaliza as\u00ed su vida en beneficio de toda la Iglesia. Abraza -y encontraremos bajo otros aspectos este punto de vista- la vida de la Virgen desde su Inmaculada Concepci\u00f3n hasta la Parus\u00eda y a la consumaci\u00f3n de los elegidos por su intercesi\u00f3n de Resucitada en nombre de los m\u00e9ritos de su compasi\u00f3n y de su muerte de amor. Mar\u00eda fue, es y ser\u00e1 la madre de los hombres espiritual de su vida divina.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">V. La obediencia al mandato de la filiaci\u00f3n espiritual de Mar\u00eda\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La obediencia al mandato de la filiaci\u00f3n espiritual mariana, condici\u00f3n de cumplimiento de la promesa de su completo desarrollo, incluye el regreso al Padre por Jes\u00fas y por Mar\u00eda:  esto es lo que comprendi\u00f3 la tradici\u00f3n espiritual del catolicismo, especialmente en sus eminentes representantes modernos, san Luis Mar\u00eda Grignion de Montfort y san Maximiliano Kolbe.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para el primero, el regreso a Dios por Jes\u00fas crucificado es inseparable del regreso a Jes\u00fas crucificado por Mar\u00eda Inmaculada y por la verdadera devoci\u00f3n a ella.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para el segundo, profundizando este punto de vista, debemos ofrecer nuestras obras a la Inmaculada porque ella las \u201cinmaculiza\u201d y las ofrece as\u00ed transfiguradas en la caridad de su Coraz\u00f3n a su Hijo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esto vale especialmente para el ejercicio de nuestro apostolado y de nuestra maternidad espiritual horizontal, en dependencia de nuestra filiaci\u00f3n espiritual vertical respecto de la Madre de Dios.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La fe en la maternidad espiritual de Mar\u00eda y de la Iglesia desemboca sobre la esperanza de salvaci\u00f3n personal en el ejercicio a la vez pasivo y activo de la maternidad y de la filiaci\u00f3n espirituales como sobre la esperanza de salvaci\u00f3n de aquellos que est\u00e1n ligados a la Iglesia y a Mar\u00eda.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se entrev\u00e9 tambi\u00e9n los elementos de una s\u00edntesis m\u00e1s profunda a\u00fan insinuada por el bienaventurado Alain de la Roche, O.P., y esbozada por el padre Pierre Chaumonot en su preciosa y poco conocida autobiograf\u00eda:  nuestra filiaci\u00f3n respecto de Mar\u00eda se completa en un matrimonio espiritual con la Madre de Dios con miras a engendrar gracias a ella, en una activa maternidad espiritual, a los hombres para la vida eterna:<br \/>\nFueron catorce a\u00f1os y m\u00e1s que tuve los ardent\u00edsimo deseos, y casi continuos, que la divina Mar\u00eda tuviese gran cantidad de hijos espirituales y adoptivos, para consolarla de los dolores que le hab\u00eda causado la p\u00e9rdida de Jes\u00fas&#8230; Te conjuro pues, divino Esp\u00edritu de dar todav\u00eda m\u00e1s hijos espirituales a Mar\u00eda que los hijos carnales que tuvo Abraham.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Experiment\u00e9 muy grandes consolaciones para conjurar por toda suerte de motivos al divino amor para que me concediera lo que le ped\u00eda, de tal suerte que no dejaba de meditar sobre este asunto y no tenia entonces ning\u00fan deseo de hacer a Dios otros pedidos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una vez  que estuve apasionado de ardientes deseos de obtener para la Virgen esta santa y numerosa posteridad, he ah\u00ed que de repente escuch\u00e9 claramente, en el fondo de mi alma, estas palabras intelectuales que me dec\u00edan al coraz\u00f3n: \u201cSer\u00e1s mi esposo, puesto que me quieres hacer madre de tantos hijos\u201d. Tan avergonzado y confuso de que la Madre de Dios pensara hacerme tanto honor, me abism\u00e9 en la consideraci\u00f3n de mi nada, de mis pecados y de mis miserias. Sin embargo, ella me dijo que era mi esposa.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a1Pasaje seguramente sorprendente! El padre Chaumonot ligaba conjuntamente estos tres temas: filiaci\u00f3n espiritual, maternidad espiritual y matrimonio espiritual del ap\u00f3stol con la Virgen, para hacerla madre. Se ve que aqu\u00ed la maternidad espiritual es vista como una realidad m\u00e1s del presente y del futuro que del pasado.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se notar\u00e1, adem\u00e1s, la comprensi\u00f3n impl\u00edcitamente eclesiol\u00f3gica de la maternidad espiritual de Mar\u00eda que manifiesta el texto del padre Chaumonot: si el padre puede hacer a Mar\u00eda \u201cmadre de tantos hijos\u201d, es evidentemente ejerciendo su propia paternidad (maternal) a trav\u00e9s del ministerio de la palabra y por la celebraci\u00f3n de los sacramentos de la santa Madre Iglesia. Chaumonot re\u00fane as\u00ed la posici\u00f3n (ya citada en mi estudio precedente)  de Isaac de l\u2019Etoile .\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Subrayando el \u00edntimo nexo entre la maternidad y matrimonio espirituales, Chaumonot nos orienta una vez m\u00e1s hacia el alcance eucar\u00edstico de la maternidad espiritual de Mar\u00eda: Mar\u00eda, Madre nuestra, a trav\u00e9s de la Iglesia, nutre a sus hijos con la palabra y con el cuerpo de su Hijo \u00fanico. Su maternidad tiene por finalidad conducirlos, a trav\u00e9s de un matrimonio espiritual con ella misma, hacia el matrimonio espiritual con su Hijo \u00fanico, hacia las bodas del Cordero\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">VI. Implicaciones c\u00f3smicas de la maternidad espiritual:<br \/>\nMar\u00eda, Madre del Mundo\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hemos visto anteriormente la maternidad corporal de la Madre-Tierra respecto de la humanidad, integrada en la maternidad espiritual de la Iglesia gracias a la econom\u00eda sacramental. Ahora vamos a considerar el rol de Mar\u00eda y de su maternidad de gracia respecto de la materia, del mundo, del universo ang\u00e9lico, material y humano en su condici\u00f3n renovada por la cruz de Cristo, despu\u00e9s su existencia misma.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La consideraci\u00f3n del primero de estos dos temas comienza de manera clara, al parecer, con San Anselmo; es esencialmente la obra de la teolog\u00eda medieval: Bernardino de Siena y Antonino de Florencia. Citemos ampliamente a Anselmo de Cantorbery:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La naturaleza entera es la creaci\u00f3n de Dios y Dios es de Mar\u00eda. Dios ha creado todo, se hizo a s\u00ed mismo de Mar\u00eda y es as\u00ed que rehizo todo lo que hab\u00eda hecho. Quien pudo hacer todas las cosas de la nada no quiso rehacerlas, despu\u00e9s que fueron degradadas, sin Mar\u00eda. Dios es, por tanto, el Padre de las cosas creadas y Mar\u00eda la madre de las cosas recreadas&#8230; La Madre que restableci\u00f3 a todas las criaturas es Mar\u00eda&#8230; Mar\u00eda engendr\u00f3 a Aquel por quien todo fue salvado, sin el que nada est\u00e1 en orden.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El disc\u00edpulo de Anselmo, Eadmer -te\u00f3logo de la Inmaculada Concepci\u00f3n  &#8211; orquest\u00f3 el tema del Maestro: \u201cla bienaventurada Mar\u00eda, participando por sus m\u00e9ritos en la reparaci\u00f3n de todos los seres, es la Madre y la Se\u00f1ora de todas las cosas\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se ve: es bella y buena una maternidad no corporal, sino espiritual de Mar\u00eda respecto de todo el universo de la que es reparadora  y la restauradora reintegr\u00e1ndolo al servicio de Dios, como ense\u00f1a Anselmo de Cantorbery seguido por su escuela. Mar\u00eda es la madre, no corporal, sino espiritual, del mundo material: Mater mundi..\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tres siglos m\u00e1s tarde, San Antonio de Florencia (1389-1459) retoma y completa los principios de Anselmo y de Eadmer: pero los sit\u00faa en el contexto del misterio de la predestinaci\u00f3n de la Virgen:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mar\u00eda fue predestinado antes de los siglos para ser el principio de la recreaci\u00f3n de todo lo creado; es as\u00ed lo que es dicho de ella: \u201cDiome Yav\u00e9 el ser en el principio de sus caminos, antes de sus obras antiguas\u201d (Prov 8, 22 ss), es decir al comienzo de todas sus obras, para que sea la primera de todas las criaturas que son puras criaturas&#8230; Mar\u00eda es tambi\u00e9n madre por la dignidad, porque ella es la primera nacida antes de toda criatura; en efecto, ella es m\u00e1s noble y m\u00e1s perfecta, en gracia y en gloria, que toda (otra) pura criatura. Porque quien es primero en un g\u00e9nero es casi causa de todos los otros (seres en el mismo g\u00e9nero): quod autem est primum in unoquoque genere est causa aliorum.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este bell\u00edsimo texto   plantea un principio fecundo cuyas consecuencias insin\u00faa sin desarrollarlas. La primac\u00eda de Mar\u00eda, querida por Dios, despu\u00e9s de Cristo pero con \u00c9l y antes de toda otra pura criatura, entra\u00f1a su causalidad universal, no f\u00edsica y eficiente, ciertamente, sino -aunque el autor no lo precise- moral y meritoria. Antonino transpone en Mariolog\u00eda el argumento plat\u00f3nico de los grados utilizado por Santo Tom\u00e1s de Aquino en la demostraci\u00f3n de la existencia de Dios;  es la c\u00e9lebre cuarta v\u00eda: el grado supremo es causa de todos los grados inferiores.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Transposici\u00f3n interesante, m\u00e1s a\u00fan cuando nos muestra la posibilidad de una maternidad espiritual de Mar\u00eda respecto del universo corporal y material, no puramente y simplemente o solamente en estilo scotista, a partir de la primac\u00eda intencional de Mar\u00eda en el plan divino, sino tambi\u00e9n, en estilo tomista, a partir del misterio de su predestinaci\u00f3n unido a la consideraci\u00f3n de los grados del ser y del actuar. Antonino de Florencia plantea los principios que deber\u00edan conducir a todas las escuelas cat\u00f3licas de teolog\u00eda a un consensus en cuanto a la causalidad moral y meritoria de la Virgen, en dependencia de Cristo crucificado, respecto de la existencia y de la consumaci\u00f3n del universo f\u00edsico y de cada naturaleza humana. Primera de los predestinados, despu\u00e9s de Cristo, Mar\u00eda no causa solamente, en dependencia de \u00c9l, la gracia y la gloria en todos los elegidos , sino adem\u00e1s, por su intercesi\u00f3n, la naturaleza misma.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Prolongando a San Anselmo, Antonino lo sobrepasa netamente, y re\u00fane las opiniones de su contempor\u00e1neo san Bernardino de Siena sobre Mar\u00eda causa final del universo del que es la consumaci\u00f3n . El conjunto de esta opiniones y principios (Mar\u00eda causa ejemplar y final del universo, primera nacida en el pensamiento divino, cuya primac\u00eda entra\u00f1a una causalidad universal comprendida sobre el plan de la causalidad moral eficiente) es m\u00e1s o menos com\u00fan a todas las mariolog\u00edas de la baja Edad Media y de los siglos posteriores que deber\u00edan, en el futuro, reunir un\u00e1nimemente a los te\u00f3logos cat\u00f3licos en la afirmaci\u00f3n de una cierta, misteriosa e inmaterial causalidad de la Virgen respecto de la existencia misma de la materia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Semejante afirmaci\u00f3n se encuentra adem\u00e1s fortificada en el contexto de la com\u00fan visi\u00f3n medieval, a la vez filos\u00f3fica y teol\u00f3gica, de la causalidad meritoria del justo en la obtenci\u00f3n de los bienes temporales. Para santo Tom\u00e1s de Aquino, \u201csi se considera los bienes temporales en tanto que favorecen el cumplimiento de las obras de virtud que nos conducen a la vida eterna, se vuelven directamente y absolutamente objeto de m\u00e9rito, como el crecimiento de la gracia y de todos los otros auxilios que nos permiten alcanzar la beatitud, una vez recibida la primera gracia&#8230; Vistos desde esta perspectiva, estos bienes temporales son absolutamente  bienes.\u201d\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estos principios luminosos se aplican, primeramente, al bien temporal que es la existencia, la posici\u00f3n  en el ser de una naturaleza destinada a la gracia y a la gloria, de una naturaleza que, por lo dem\u00e1s permanece y alcanza inclusive su perfecci\u00f3n cuando es transfigurada y divinizada por la gracia y la gloria.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed como el m\u00e9rito sobrenatural de los bienes temporales presupone, como lo se\u00f1alaba anteriormente el Doctor Ang\u00e9lico, \u201cla primera gracia recibida\u201d, igualmente la persona humana no sabr\u00eda ser la causa moral y meritoria de su propia creaci\u00f3n por Dios, sino solamente de la de los otros. Si puedo merecer para los otros, con un m\u00e9rito de conveniencia, la gracia y la gloria, \u00bfpor qu\u00e9 no podr\u00eda merecer el don gratuito y primero de la creaci\u00f3n y de la naturaleza? Si no importa que cualquier justo (inclusive no cristiano) pueda obtener por su intercesi\u00f3n este don de la naturaleza y de la existencia para los otros esp\u00edritus creados, con mayor raz\u00f3n la Virgen Madre de Dios la obtuvo participando en el sacrificio de su Hijo sobre la cruz. Al merecer nuestra divinizaci\u00f3n, mereci\u00f3 lo que menor y que la condiciona: nuestra creaci\u00f3n a partir de la nada.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta causalidad moral y meritoria se nos manifiesta, incluida en el consentimiento creado a la voluntad creadora de Dios, tan magn\u00edficamente presentado por Aim\u00e9 Forest. Cit\u00e9mosle con cierta amplitud: \u201cSeg\u00fan el idealismo, el pensamiento no podr\u00eda dar una significaci\u00f3n \u00faltima a las realidades que afirma. \u00bfPero por qu\u00e9 no podr\u00edamos entrar profundamente en el absoluto de la afirmaci\u00f3n siguiendo nuestra afirmaci\u00f3n misma de criaturas? Si no tenemos que dominar al ser de manera que nos coloquemos respecto de \u00e9l en una relaci\u00f3n de prioridad ideal, nos queda corresponder a este absoluto mediante el consentimiento que le demos. La afirmaci\u00f3n objetiva es ya liberaci\u00f3n de la limitaci\u00f3n propia al ser creado, agrega a nuestra naturaleza la verdad de lo que el esp\u00edritu posee; ella se termina cuando el acto que pone las cosas en el en si toma el valor de un consentimiento, es decir de una respuesta al acto por el cual Dios los crea\u201d\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es especialmente en esta direcci\u00f3n de un consentimiento a la creaci\u00f3n que orienta el texto b\u00edblico citado por Antonino -siguiendo una larga tradici\u00f3n, bien fundada , aplic\u00e1ndolo a la Virgen Mar\u00eda-: Prov 8, 22 cuya continuaci\u00f3n conduce naturalmente y l\u00f3gicamente a la afirmaci\u00f3n de una causalidad moral de Mar\u00eda en la creaci\u00f3n del mundo: \u201cCuando fund\u00f3 los cielos, all\u00ed estaba yo; cuando puso una b\u00f3veda sobre la faz del abismo. Cuando daba consistencia al cielo en lo alto, cuando daba fuerza a las fuentes del abismo. Cuando fijo sus t\u00e9rminos al mar para que las aguas no traspasasen sus linderos. Cuando ech\u00f3 los cimientos de la tierra. Estaba yo con \u00c9l como arquitecto, siendo siempre su delicia, solaz\u00e1ndome ante \u00c9l en todo tiempo: Recre\u00e1ndome en el orbe de la tierra, siendo mis delicias los hijos de los hombres.\u201d (Prov, 8, 27-31).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\tSon los mismos principios que guiar\u00e1n, dos siglos despu\u00e9s, al c\u00e9lebre cardenal de Lugo S.J., en su contemplaci\u00f3n de las relaciones entre la Virgen y el universo:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al igual que Dios, creando todo en su complacencia para su Cristo, hizo de \u00c9l el fin de las criaturas, as\u00ed, guardando las proporciones, se puede decir que sac\u00f3 de la nada el resto del mundo por amor a la Virgen-Madre, haciendo que ella sea justamente llamada, tambi\u00e9n, fin de todas las cosas&#8230;Se puede decir con la misma proporci\u00f3n que Dios cre\u00f3 el mundo para los elegidos y que de esta manera los elegidos son de alguna manera el fin por el cual el resto de las criaturas fue hecho.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En suma, si el universo fue creado para Mar\u00eda, a su imagen, fue creada tambi\u00e9n a causa de ella: tanto como decir -con un te\u00f3logo moderno- que Mar\u00eda \u201cse vuelve secundariamente y en dependencia de su Hijo, la causa meritoria de todos los bienes,\u201d  no solamente de la gracia y de la gloria, sino tambi\u00e9n del ser y de la naturaleza.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tal es la verdad que se esconde tambi\u00e9n en las especulaciones gn\u00f3sticas y heterodoxas sobre la Magna Mater, como en los sacrificios err\u00f3neamente ofrecidos a la Virgen por las mujeres colyridianas, de los que nos habla san Epifanio . Mar\u00eda no es la creadora del universo merecedora de un sacrificio, sino moralmente la procreadora, por su intercesi\u00f3n meritoria, de la creaci\u00f3n del universo entero, f\u00edsicamente independiente de ella. El universo pende en su existencia misma de las l\u00e1grimas de Mar\u00eda al pie de la cruz, delante de su Hijo; ella es la Cordera  inmolada con el Cordero desde el origen y la fundaci\u00f3n del mundo. Esplendor de la oraci\u00f3n inmaculada y procreadora de Mar\u00eda y de los \u00c1ngeles, creados por causa de ella antes del hombre, pero con ella, por su oraci\u00f3n,  moralmenre procreadores del universo f\u00edsico. \u00bfSi los hombres pueden ser, y son f\u00edsicamente procreadores, por qu\u00e9 Mar\u00eda, los \u00c1ngeles, los Santos, en pocas palabras, la Iglesia no lo ser\u00edan moralmente?\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De esta manera, surge una protolog\u00eda mariana que viene a completar a una escatolog\u00eda mariana: la intercesi\u00f3n procreadora es tambi\u00e9n la intercesi\u00f3n consumadora, la Orante obtiene con la Parus\u00eda de su Hijo resucitado la resurrecci\u00f3n, por \u00e9l, de todos sus elegidos, en la gloria. Mar\u00eda no resucita a los hombres de manera f\u00edsica y directa, inmediata, sino mediatamente, moralmente, por sus s\u00faplicas, como anteriormente hab\u00eda cooperado moralmente a la resurrecci\u00f3n de su Hijo  y a la suya propia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Incluso dir\u00edamos: Cristo, al resucitar a su Madre, la asoci\u00f3 activamente a esta manifestaci\u00f3n suprema de su omnipotencia de Resucitado. El Hijo \u00fanico y bien amado de Dios y de Mar\u00eda, el que es la resurrecci\u00f3n y la vida, confiri\u00f3 al alma beatificada de su Madre, el poder de obtener de \u00c9l la resurrecci\u00f3n de los cuerpos mortales. Si otros santos pudieron (como los mismos Ap\u00f3stoles: Tim 10, 8) la orden y la misi\u00f3n de resucitar a los muertos, no se ve porqu\u00e9, de una manera general, todos los santos no estar\u00edan, en sus almas inmortales y libres, asociados activamente, por Cristo, al misterio de sus resurrecciones corporales en el fin de los tiempos, ni, a fortiori, por qu\u00e9 la Virgen no habr\u00eda sido ella la primera asociada en su libertad creada y m\u00e1s sublimemente rescatada, al misterio de la resurrecci\u00f3n privilegiada y anticipada de su cuerpo mortal, generador de la Vida eterna. Podemos decir, entonces, sobre el modo de la Asunci\u00f3n, que ella consisti\u00f3 en una libre, poderosa y gloriosa oraci\u00f3n con miras a la reanimaci\u00f3n de su cad\u00e1ver incorruptible, bajo el actuar supremo del Esp\u00edritu vivificante. En este misterio, Mar\u00eda no se nos muestra solamente pasiva, sino adem\u00e1s, por el don de su Hijo y del Esp\u00edritu, activa, supremamente activa.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfPor otro lado, no mereci\u00f3, de alguna manera, por su muerte de puro amor, su propia resurrecci\u00f3n como hab\u00eda, anteriormente, cooperado con la Encarnaci\u00f3n del Verbo?, as\u00ed como en Nazaret, y luego al pie de la cruz, a la regeneraci\u00f3n espiritual de todos los hijos de Ad\u00e1n? La madre muriente y muerta de un Dios mortal y muriente mereci\u00f3 volverse la madre viviente y vivificante de todos los vivientes; la nueva Eva, no solamente durante su vida, sino tambi\u00e9n en el instante en que, llegado al l\u00edmite de la caridad, su actuar se hizo supremamente meritorio, no solamente para ella, sino adem\u00e1s para los otros:  es especialmente en el momento de su propia muerte de amor que Mar\u00eda \u201cse convirti\u00f3 para nosotros, en el orden de la gracia, nuestra madre.\u201d  \u00bfSan Juan Damasceno no insin\u00faa que la muerte de Mar\u00eda nos confiere la inmortalidad cuando le dice: \u201cTu cuerpo desapareci\u00f3 en la muerte, sin embargo haces brotar para nosotros las fuentes inagotables de la vida inmortal\u201d .\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al merecer resucitar, bajo la acci\u00f3n del Esp\u00edritu, a imagen de su Hijo, (cf Jn 10, 18: tengo el poder de retomar la vida), Mar\u00eda mereci\u00f3, al mismo tiempo, el poder de rogar muy eficazmente por la resurrecci\u00f3n de todos sus hijos al fin de los tiempos; Cristo no le negar\u00e1, sin duda alguna, lo que concedi\u00f3, en los tiempos de la Iglesia, a los ap\u00f3stoles: es a trav\u00e9s de la libertad creada y glorificada de su Madre que el Hijo de Dios resucitar\u00e1, a pedido suyo, a todos los muertos; \u00bfno es esto lo que el Damasceno hab\u00eda intuido cuando escrib\u00eda, pensando primero -pero tal vez no \u00fanicamente, en la eficacia \u00faltima del consentimiento a la maternidad divina: \u201cMar\u00eda es la fuente de toda resurrecci\u00f3n\u201d?\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se podr\u00eda presentar, todav\u00eda, otra raz\u00f3n: la Asunci\u00f3n corporal y espiritual de Mar\u00eda, al manifestar la aceptaci\u00f3n divina del sacrificio (doble y \u00fanico) de su compasi\u00f3n al pie de la cruz y de su muerte de amor, constituye la prenda divinamente concedida de la \u00faltima resurrecci\u00f3n gloriosa de todos los elegidos, fruto supremo de su compasi\u00f3n y de su muerte, como de la oraci\u00f3n de intercesi\u00f3n,  que acompa\u00f1a a ambos, en favor de este \u00faltimo despliegue de su maternidad espiritual: la glorificaci\u00f3n f\u00edsica de todos sus hijos y hermanos en su \u00fanico Hijo y Hermano; o tambi\u00e9n, si se prefiere, la prenda de la aceptaci\u00f3n de esta oraci\u00f3n. Gracias a ella, de una manera misteriosa, la maternidad espiritual ser\u00e1, el \u00faltimo d\u00eda, indirectamente aunque realmente, f\u00edsica respecto de los cuerpos glorificados de los elegidos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Eucarist\u00eda se celebra en la Iglesia desde Pentecost\u00e9s y continuar\u00e1 siendo celebrada hasta el d\u00eda esta resurrecci\u00f3n universal que tiene por prenda el cuerpo sacramental del Hijo de Mar\u00eda. En cada misa, Cristo, su Madre y los Santos ofrecen por todos los hombres los m\u00e9ritos de sus muertes pasadas. El sacrificio eucar\u00edstico no es solamente el de Cristo, sino adem\u00e1s el acto de toda la Iglesia, inclusive de la Iglesia celeste.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hasta el fin del mundo, hasta la Parus\u00eda de Jes\u00fas y hasta la suya propia, desde Pentecost\u00e9s, Mar\u00eda ofrece su compasi\u00f3n y su muerte de amor (futura, luego pasada) en uni\u00f3n con la de Jes\u00fas, para la salvaci\u00f3n del mundo entero. Ella ofrece sin cesar su triple consentimiento a la creaci\u00f3n del universo, a la encarnaci\u00f3n y a la muerte redentora de su Hijo (en tanto que ella incluye su propia muerte y tambi\u00e9n nuestras muertes), al Padre, en el Esp\u00edritu, con esta muerte, para nuestras resurrecciones gloriosas. Ella integra en esta ofrenda victoriosa la de sus comuniones terrestres de puro amor al cuerpo resucitado de su Hijo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ya son cerca de dos mil a\u00f1os que el Coraz\u00f3n inmaculado y resucitado de Mar\u00eda ama con un doble amor, espiritual y sensible, a todos los corazones maculados y mortales de los miembros de la Iglesia, que ofrece sin cesar al Padre, junto al Coraz\u00f3n de su Hijo, en el sacrificio eucar\u00edstico de la Iglesia, de la que es miembro por excelencia, el ,miembro eminente y supereminente. Mar\u00eda ofrece sin cesar, en cada misa, desde su Asunci\u00f3n, su muerte de amor como una s\u00faplica por nuestra muerte, con el fin de que esta sea tambi\u00e9n, gracias a su presencia maternal, una muerte de amor y de puro amor, pero igualmente para nuestra resurrecci\u00f3n gloriosa, para que cada uno de nosotros resucite, bajo el soplo del Esp\u00edritu vivificante, en el \u00faltimo d\u00eda.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esto es todo lo que nos parece oscuramente implicado en la fe de la Iglesia y en su menci\u00f3n de la Virgen Inmaculada, Madre de Dios, cada vez que la oraci\u00f3n eucar\u00edstica es celebrada, desde hace m\u00e1s de quince siglos. La presencia lit\u00fargica de Mar\u00eda  es la presencia activa y real, en cada renovaci\u00f3n de la Cena del Se\u00f1or, de la oblaci\u00f3n amante de su muerte y de su libre albedr\u00edo, mediante el cual cooper\u00f3 moralmente a su propia resurrecci\u00f3n, con miras a la resurrecci\u00f3n f\u00edsica y gloriosa de todos sus hijos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La menci\u00f3n de Mar\u00eda en las plegarias eucar\u00edsticas significa sensiblemente una convicci\u00f3n de la Iglesia: es el seno del glorioso esplendor del misterio de su asunci\u00f3n, es en la visi\u00f3n inmutable del Padre y del Hijo que Mar\u00eda est\u00e1 activamente presente en la liturgia de la Iglesia terrestre.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es viendo frente a frente la decisi\u00f3n creadora de la Trinidad respecto del universo  que Mar\u00eda, al consentir con \u00e9l en la adoraci\u00f3n, coopera al punto de merecerla en uni\u00f3n con su Hijo encarnado. Si los \u00c1ngeles pudieron &#8211; y tal es expl\u00edcitamente el pensamiento de santo Tom\u00e1s &#8211; colaborar en el g\u00e9nesis del hombre, y si est\u00e1n llamados a cooperar m\u00e1s tarde en su gloriosa resurrecci\u00f3n \u00a1cu\u00e1nto m\u00e1s es evidente que Mar\u00eda, inserta (a diferencia de ellos) en la uni\u00f3n hipost\u00e1tica, pudo cooperar no f\u00edsicamente, sino moralmente, por su intercesi\u00f3n, a la creaci\u00f3n y a la culminaci\u00f3n del universo  as\u00ed como a su constante conservaci\u00f3n entre ambos extremos. Volveremos a este punto en nuestras conclusiones.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En dos pasajes, la Escritura ofrece a semejantes vistas un fundamento alejado al mostrarnos a un Dios que revela a sus amigos, los profetas, sus proyectos (cf Amos 3, 7), un Dios que \u201cespera\u201d el consentimiento de Mar\u00eda para encarnarse como para operar el milagro de Can\u00e1 con miras a la nueva creaci\u00f3n, a saber la Iglesia eucar\u00edstica.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Conclusi\u00f3n: los principios fundamentales de la mariolog\u00eda incitan a los te\u00f3logos a contemplar y expresar la amplitud hist\u00f3rica y c\u00f3smica de la maternidad espiritual de la Madre de Dios.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No podemos ocultar la probable reacci\u00f3n de muchos de nuestros lectores. Sin duda pueden pensar que hemos sugerido aqu\u00ed, a prop\u00f3sito de la causalidad moral y meritoria de Mar\u00eda frente al universo f\u00edsico, ang\u00e9lico y humano , un hip\u00f3tesis bella, no contraria a la ortodoxia doctrinal, ciertamente, pero sien embargo insuficientemente probada. En suma, \u00a1se tratar\u00eda de opiniones inofensivas, pero extravagantes!\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Querr\u00edamos responder anteladamente a esta objeci\u00f3n. Porque nos parece desconocer el alcance concreto de los principios fundamentales de la mariolog\u00eda elaborados por diferentes escuelas teol\u00f3gicas y canonizadas por el Magisterio de la Iglesia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si se admite el principio de similitud, seg\u00fan el cual \u201ctodo don de gracia concedida a una pura criatura fue concedido a la Virgen\u201d, ser\u00eda un error que se negara un intercesi\u00f3n eficaz de Mar\u00eda compasiva, unida a su Hijo crucificado, en favor de la creaci\u00f3n, al servicio de los elegidos, del universo f\u00edsico y de su conservaci\u00f3n. En efecto, si los \u00c1ngeles pudieron preparar &#8211; el t\u00e9rmino es de santo Tom\u00e1s-  con Dios el g\u00e9nesis y la consumaci\u00f3n final de la persona humana en la gloria de su resurrecci\u00f3n corporal, no se ve  el porqu\u00e9 no ha de reconocerse que la intercesi\u00f3n de la Madre del Dios-Mes\u00edas estar\u00eda acompa\u00f1ada de un don de gracia an\u00e1logo e inclusive superior, no sin efecto retroactivo. .\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Del mismo modo, si Mar\u00eda, por su oraci\u00f3n pudo obtener la encarnaci\u00f3n  y la resurrecci\u00f3n corporal  del Hijo de Dios, \u00bfc\u00f3mo negar que sus s\u00faplicas hayan podido obtener dones objetivamente menores (creaci\u00f3n, conservaci\u00f3n y resurrecci\u00f3n)?\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero este principio de similitud no se entiende sino sobre el panorama del un principio m\u00e1s fundamental, el de la eminente singularidad de Mar\u00eda como Madre de Dios.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00edo XII hizo suya la expresi\u00f3n que Su\u00e1rez dio a este principio, precisamente al momento en que se defin\u00eda dogm\u00e1ticamente la Asunci\u00f3n: \u201clos misterios de gracia que Dios oper\u00f3 en la Virgen no pueden ser medidos a partir de leyes ordinarias, sino en funci\u00f3n de la omnipotencia divina, una vez supuesta la conveniencia de la cosa y la ausencia de toda contradicci\u00f3n o repugnancia en las Escrituras\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ahora bien, es claro que Dios pod\u00eda crear el mundo en consideraci\u00f3n a los m\u00e9ritos y a la intercesi\u00f3n (en ese sentido) de la Virgen unida a su Hijo: semejante afirmaci\u00f3n no implica ninguna contradicci\u00f3n; significa que Dios inspir\u00f3 a Mar\u00eda una s\u00faplica de este g\u00e9nero.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No implica, tampoco, ninguna repugnancia frente a los datos de la Escritura: inclusive est\u00e1 en perfecta armon\u00eda con ellos, como lo hemos insinuado l\u00edneas arriba a prop\u00f3sito de las Bodas de Can\u00e1.  Incluso hay que considerarla como impl\u00edcitamente contenida en el ministerio y el don de la maternidad divina.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por otro lado, as\u00ed como lo hab\u00edamos dicho con anterioridad, este misterio de gracia que constitu\u00eda la \u201cprocreaci\u00f3n moral\u201d del universo por los \u00c1ngeles, los Santos y Mar\u00eda, permanecer\u00eda, a causa de la caridad incomparablemente m\u00e1s grande que era la de Mar\u00eda, un privilegio para ella respecto de ellos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Potuit, decuit, fecit: este principio tradicional en la mariolog\u00eda del segundo milenio  se manifiesta plenamente cuando se trata de afirmar que Mar\u00eda, por su meritoria intercesi\u00f3n de Madre y de Cordera de Dios ejerci\u00f3, incomprarablemente m\u00e1s que los \u00c1ngeles y los Santos, un ministerio  decisivo en favor de la creaci\u00f3n, la consumaci\u00f3n y la consumaci\u00f3n del universo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En suma, este ministerio, al menos de manera alejada, implicado desde el principio de la asociaci\u00f3n privilegiada de Mar\u00eda, nueva Eva, en la obra salv\u00edfica del nuevo Ad\u00e1n, principio igualmente inculcado fuertemente por P\u00edo XII en la bula de defininici\u00f3n de la Asunci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\tAhora bien, no deja de ser interesante que el Cardenal Bea, cuyo importante rol en la prepararaci\u00f3n de la bula es bien conocido, ense\u00f1aba que este principio de asociaci\u00f3n privilegiada de Mar\u00eda a Cristo Salvador era parte integrante del sentido literal del \u201cprotoevangelio\u201d (G\u00e9n 3, 15).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\tHoy d\u00eda se reconoce, en general, que la historia de la salvaci\u00f3n comienza con la creaci\u00f3n. Se puede, entonces, admitir, a la luz de los principios recordados aqu\u00ed, que el rol intercesor y meritorio de Mar\u00eda en la creaci\u00f3n del universo estaba ya impl\u00edcitamente afirmada en el protoevangelio. La Sabidur\u00eda de Dios quiso que la Virgen, incapaz de crear el mundo, inclusive a t\u00edtulo de instrumento,  coopere con la creaci\u00f3n por su intercesi\u00f3n, suscitada en ella por el Soplo del Esp\u00edritu divino. A partir del G\u00e9nesis, la mujer prometida era inseparablemente Mater Mesi\u00e6, Mater hominum et Mater mundi.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se puede comprender de muchas maneras distintas la intercesi\u00f3n meritoria de la Virgen Inmaculada en favor de la creaci\u00f3n del mundo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se puede pensar, primeramente, que el Esp\u00edritu Santo, al conferir a Mar\u00eda, a partir de su Inmaculada Concepci\u00f3n, una ciencia excepcional infusa, con miras al cumplimiento de su misi\u00f3n corredentora (seg\u00fan el pensamiento de Su\u00e1rez),  le inspir\u00f3 una oraci\u00f3n en favor de la creaci\u00f3n, primer gesto de la historia de la salvaci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se puede estimar, tambi\u00e9n, que adem\u00e1s Mar\u00eda oraba impl\u00edcitamente por la creaci\u00f3n del universo distinto de ella misma, al pedir la Encarnaci\u00f3n que la presupon\u00eda.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Finalmente, tambi\u00e9n se puede admitir que al entrar de manera permanente en la visi\u00f3n beat\u00edfica por el misterio de su Asunci\u00f3n gloriosa, viendo sin cesar, frente a frente a Dios eterno que hace brotar el universo de la nada para la gloria de su Hijo y de su Esp\u00edritu, y al consentir sin cesar en la adoraci\u00f3n de este gesto  creador poniendo el universo en el ser, Mar\u00eda intercede, as\u00ed, de manera ininterrumpida en favor de la creaci\u00f3n continua del universo, ofreciendo los m\u00e9ritos pasados de su  consentimiento a la Encarnaci\u00f3n redentora y a la pasi\u00f3n de su Hijo, as\u00ed como de su muerte de amor, a esta intenci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ninguna de estas tres maneras de comprender la \u201cintercesi\u00f3n procreadora\u201d de Mar\u00eda,  contradice las otras dos ni tampoco la raz\u00f3n. Las tres, tomadas en conjunto o separadamente, nos parecen manar de una sana aplicaci\u00f3n, en la perspectiva de una historia de la salvaci\u00f3n considerada en sus implicaciones c\u00f3smicas, de los principios fundamentales de la mariolog\u00eda, en tanto que subrayan la trascendencia respecto de otros elegidos de Dios, su similitud privilegiada respecto de Cristo, su Hijo, exigiendo que se reconozca que Dios le ha conferido todos los dones en armon\u00eda con su elevaci\u00f3n a la maternidad divina y con la misi\u00f3n que de ella se deriva.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A la luz de estos principios, contenidos impl\u00edcitamente en la Escritura, afirmados por los Padres pre-nicenos por medio de la afirmaci\u00f3n (b\u00edblica) de la asociaci\u00f3n privilegiada de la nueva Eva con el nuevo Ad\u00e1n, explicitadas por el Magisterio de la Iglesia  no est\u00e1 impedido pensar que la intercesi\u00f3n procreadora de la Inmaculada est\u00e1 contenida en el dep\u00f3sito de la Revelaci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Presentando esta profundizaci\u00f3n grandiosa del campo de expansi\u00f3n de la maternidad espiritual de Mar\u00eda, no se puede m\u00e1s que desear ver a la Iglesia Escrutar cada vez m\u00e1s este misterio. Semejante contemplaci\u00f3n estar\u00eda favorecida por una definici\u00f3n, inclusive mucho m\u00e1s modesta por su objeto, de esta verdad tan bella y tan consoladora: la maternidad espiritual de Mar\u00eda, a la vez pasada, presente y futura. Retomemos con nuevos matices nuestras afirmaciones anteriores.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el pasado de su vida terrestre, Mar\u00eda obtuvo para nosotros la vida sobrenatural y divina de la gracia al engendrar a su hijo seg\u00fan la carne con miras a nuestra salvaci\u00f3n, y al consentir con su muerte redentora en nuestro favor.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta vida divina, nos la confiere sin cesar en el presente, por su intercesi\u00f3n apoyada en sus m\u00e9ritos pasados.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A la hora de la muerte, por los m\u00e9ritos supremos de sus comuniones y de su muerte de amor,  Mar\u00eda obtiene, con la Indulgencia plenaria del art\u00edculo de muerte, la entrada inmediata en la visi\u00f3n beat\u00edfica de su hijo y de ella misma, esperando obtener para cada uno de sus hijos divinizados la resurrecci\u00f3n corporal.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De esta manera nuestra total glorificaci\u00f3n espiritual y corporal ser\u00e1 el punto culminante en nuestra relaci\u00f3n de filiaci\u00f3n espiritual y respecto de la Iglesia, a trav\u00e9s de la cual Mar\u00eda act\u00faa sin cesar, y respecto de Mar\u00eda, Madre de la Iglesia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Credo cum Ecclesia Mariam esse, in Christo Iesu,<br \/>\nMatrem Ecclesi\u00e6.<br \/>\nCredo cum Maria in sanctam Matrem Ecclesiam\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Bertrand de Margerie S.J.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">AP\u00c9NDICE\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">EL SENTIDO MARIANO DE LOS TEXTOS SAPIENCIALES\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hemos aludido a lo largo del texto y de sus notas, la larga tradici\u00f3n de ex\u00e9gesis eclesial y espiritual que aplica a la Virgen y a su rol en los designios de Dios predestinador como en la historia de la salvaci\u00f3n (incluyendo la creaci\u00f3n de la naturaleza) los textos veterotestamentarios relativos a la Sabidur\u00eda: Prov 8,22-30;  Eclo 24, 5-31; Sab 7, 26-27.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Numerosos exegetas, antiguos y modernos, han hablado de acomodaci\u00f3n lit\u00fargicica1 de aplicaci\u00f3n mariana leg\u00edtima de textos en los que el sentido literal (en el autor humano) o incluso el sentido espiritual querido por el Revelador no hab\u00eda tomado en cuenta a la Virgen Mar\u00eda. Despu\u00e9s de Canisius y Corneille de la Pierre, dos autores trataron el asunto con m\u00e1s amplitud: M. J. Scheeben2 y R, M. de la Broise,3 ambos en la segunda mitad del siglo XIX. Sus diversas consideraciones han arrojado una viva luz sobre el asunto. Conservan una larga actualidad si siempre se les sit\u00faa en el contexto de los principios exeg\u00e9ticos presentados, ex professo, por las constituciones dogm\u00e1ticas del Concilio Vaticano II, Dei Verbum y Lumen Gentium. No nos proponemos retomar brevemente el tema del alcance mariano en la Revelaci\u00f3n divina, es decir, en la intenci\u00f3n misma del Revelador tal como sea conocible y reconocible por nosotros, de los textos sapienciales, relativos, a t\u00edtulo dependiente y secundario, en un sentido consecuente pero real, a la Virgen Mar\u00eda. Si se puede citar trabajos m\u00e1s recientes de exegetas o de autores cat\u00f3licos sobre este asunto,4ninguno me parece posterior a los grandes textos del Concilio Vaticano II.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ahora bien, este Concilio plante\u00f3 tres principios fundamentales que valen tambi\u00e9n para lo que tratamos:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">1. Para ver claramente lo que Dios mismo ha querido comunicarnos, el exegeta debe, a trav\u00e9s del estudio de los \u201cg\u00e9neros literarios\u201d investigar lo que el hagi\u00f3grafo inspirado, ha querido decir, en el contexto cultural de su tiempo.5\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2. Pero \u201cpuesto que la Santa Escritura debe ser le\u00edda e interpretada a la luz del mismo Esp\u00edritu que la hizo redactar\u201d, s\u00f3lo es necesario, para descubrir exactamente el sentido de los textos sagrados, poner una m\u00ednima atenci\u00f3n \u201cal contenido y a la unidad de toda la Escritura (contentum et unitatem totius Scriptur\u00e6)  teniendo en consideraci\u00f3n a la Tradici\u00f3n viva de toda la Iglesia y a la analog\u00eda de la fe\u201d.6\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">3. \u201cLos libros del Antiguo Testamento, integralmente retomados en el mensaje evang\u00e9lico, alcanzan y muestran su completa significaci\u00f3n en el Nuevo Testamento al que aportan, en retorno, luz y explicaci\u00f3n\u201d,7 \u201cel Nuevo Testamento est\u00e1 escondido en el Antiguo, el Antiguo desvelado en el Nuevo;\u201d8 \u201clos libros del Antiguo Testamento, le\u00eddos en la Iglesia y comprendidos a la luz de la Revelaci\u00f3n posterior y completa hacen aparecer progresivamente en una m\u00e1s perfecta claridad la figura de la mujer, Madre del Redentor\u201d.9\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Vaticano II aplica estos principios expl\u00edcitamente a muchos textos del Antiguo Testamento (G\u00e9n 3, 15; Mi 5,2;  Is 7, 14; la Hija de Si\u00f3n) en los que el Concilio ve la figura de Mar\u00eda significada por Dios mismo. NO cita los textos sapienciales enumerados al comienzo de este ap\u00e9ndice.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nos parece, sin embargo, que se podr\u00eda aplicar tambi\u00e9n a estos textos sapienciales los mismos principios con la ayuda de un razonamiento un poco m\u00e1s elaborado. Lo encontramos en Scheeben, de La Broise, Brouyer, Catta\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Citemos al primero:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La sabidur\u00eda est\u00e1 colocada al comienzo de todas las v\u00edas del Se\u00f1or, como la primera nacida de la creaci\u00f3n entera; en virtud de su origen primero y supremo, ella es la imagen del parecido, la compa\u00f1\u00eda y la ayuda m\u00e1s perfecta de Dios. es de manera eminente la hija de Dios, es decir, a la vez su hija y su esposa, una bajo la forma de la otra, como tal es, frente al mundo, la reina de todos los seres, la madre de la vida y de la luz.<br \/>\n&#8230;La Iglesia no estableci\u00f3 por una simple comparaci\u00f3n la concordancia de los diversos trazos de nuestra lista con los privilegios de Mar\u00eda, conocidos por otro lado. Sin ninguna duda ella, igualmente, ha conclu\u00eddo la uni\u00f3n \u00edntima de Mar\u00eda con la persona de la Sabidur\u00eda Encarnada que la descripci\u00f3n de esta debe aplicar a Mar\u00eda todas las proporciones guardadas. Se puede, entonces, admitir que la aplicaci\u00f3n de estos pasajes a Mar\u00eda se encontr\u00f3 en las intenciones del Esp\u00edritu Santo&#8230; Mar\u00eda y la Sabidur\u00eda Encarnada est\u00e1n unidas de tal manera que los privilegios de la Sabidur\u00eda corresponden a Mar\u00eda10\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En otros t\u00e9rminos, Scheeben vincula los tres textos sapienciales ya evocados a la luz del Protoevangelio mismo, iluminado por el Nuevo Testamento; es la unidad de toda la Escritura que le permite comprender una intenci\u00f3n divina en la aplicaci\u00f3n de esos tres textos a Mar\u00eda. Lo que llama en un momento dado \u201cacomodaci\u00f3n\u201d11 releva en realidad, a sus ojos, del sentido literal pleno 12 que ten\u00eda en miras no el autor humano e instrumental, sino el \u00fanico Autor supremo y divino del conjunto de las escrituras, para retomar en otros t\u00e9rminos los tres principios de Vaticano II mencionados aqu\u00ed.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, Scheeben estaba consciente de una dificultad: \u201cnuestros pasajes describen la Sabidur\u00eda&#8230; principalmente en su origen y su naturaleza supraterrestres\u201d. Agrega justamente: \u201ctodas las partes de la descripci\u00f3n no se aplican a&#160;;Mar\u00eda de una manera igual\u201d. La respuesta a la objeci\u00f3n recuerda principalmente que la Sabidur\u00eda, en nuestros pasajes, no est\u00e1 presentada como \u201cfuera y por encima de toda relaci\u00f3n con el mundo, sino como relaciones actuales con el mundo, existente y actuante al interior del mundo\u201d. El Nuevo Testamento nos suministra una norma de interpretaci\u00f3n: en Col 1, 17 ss. el Ap\u00f3stol aplica la descripci\u00f3n de la Sabidur\u00eda eterna a Cristo, sabidur\u00eda encarnada.13 El principio de asociaci\u00f3n y de conjunci\u00f3n de la nueva Eva con el nuevo Ad\u00e1n, \u201cune a \u201cla descripci\u00f3n de la Sabidur\u00eda bajo los trazos de una persona femenina que ejerce en el mundo una influencia parecida a la de la madre en la casa del padre\u201d, nos ayudan a reconocer a Mar\u00eda, \u201ccuya ayuda maternal dio la naturaleza humana\u201d de Cristo, en los textos sapienciales aplicables a una pura criatura.14\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las transferencias de estos textos a Mar\u00eda15 \u201cla m\u00e1s alta personificaci\u00f3n creada de la Sabidur\u00eda de Dios\u201d16 es el efecto de la analog\u00eda de la fe17 que -nos dice el cardenal Bea18 &#8211; es una interpretaci\u00f3n de un texto escriturario bajo la luz de la totalidad de la doctrina de la Iglesia, en materia de fe, y al interior de una atenci\u00f3n alcanzada al contexto.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La aplicaci\u00f3n material de los textos sapienciales aqu\u00ed examinados, no es, pues, extr\u00ednseca sino intr\u00ednseca en el sentido pleno y total querido por Dios.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una vez recordados estos pre\u00e1mbulos, podemos ahora intentar justificar la dependencia en el pensamiento divino del Creador increado, de la creaci\u00f3n, de la conservaci\u00f3n y de la consumaci\u00f3n del mundo respecto de la intercesi\u00f3n meritoria de Mar\u00eda inmaculada, la Asociada del Redentor.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si la sabidur\u00eda aparece en los Santos Libros \u201ccomo la auxiliar de Dios en la creaci\u00f3n, en el cumplimiento del tiempo de su designio eterno\u201d19 si \u201cal principio mismo de la historia de la salvaci\u00f3n se encuentra Mar\u00eda, trono de la Sabidur\u00eda eterna\u201d20 al punto que Mar\u00eda es despu\u00e9s de Cristo y antes que todos los otros elegidos, pero en dependencia de su Hijo, causa ejemplar y final de toda la creaci\u00f3n,21 se puede admitir que el Creador quiso inspirar a Mar\u00eda una meritoria oraci\u00f3n de intercesi\u00f3n por la creaci\u00f3n, la conservaci\u00f3n y la consumaci\u00f3n del universo distinto de ella, sin &#8211; sin embargo-  servirse de ella para poner el universo en el ser, arranc\u00e1ndolo de la nada. Mar\u00eda no es, pues, la sabidur\u00eda creadora, sino la pura criatura cuya libertad dependiente participa en alguna manera en el Actuar creador, moralmente, intencionalmente y no s\u00f3lo f\u00edsicamente.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En suma, nos parece que al decir con Corneille de la Pierre (1567-1637) y en el contexto de los libros sapienciales, que \u201cCristo y la Virgen son la idea de la ejemplaridad a partir de la cual Dios cre\u00f3 y dispuso el orden de naturaleza de todo el universo\u201d22, estamos invitados a reconocer que su causalidad moral y meritoria de intercesores en el orden de la gracia se acompa\u00f1a de una causalidad an\u00e1loga pero distinta en el orden de la naturaleza. Si Cristo, como hombre, pudo merecer y obtener nuestra salvaci\u00f3n por su oraci\u00f3n sacrificial y si Mar\u00eda pudo estar asociada a este m\u00e9rito de manera dependiente, se puede decir, en honor y para la gloria del Cristo-Mediador y de Mar\u00eda, que ellos tambi\u00e9n, de manera desigual obviamente, merecieron la creaci\u00f3n. \u00bfEl (o la) que mereci\u00f3 m\u00e1s, no mereci\u00f3 tambi\u00e9n lo menos que condiciona ese m\u00e1s? \u00bfNo hay una afinidad entre causalidad ejemplar y final y final de una parte, causalidad moral y meritoria de la otra? \u00bfEl (o la) que constituye el modelo, la raz\u00f3n de ser y el fin de otro, siendo un ser personal dotado de libertad y de una libertad capaz de dirigirse hacia la libertad infinita t todopoderosa, no presenta de una manera particular las condiciones queridas para obtener de esta Libertad infinita la posici\u00f3n en el ser de este otro ser del que es el modelo y el fin?<br \/>\nA la luz de la poderosa intercesi\u00f3n de Mar\u00eda, tal como el Nuevo Testamento la presenta en Nazaret23 y en el Cen\u00e1culo, tan poderosa bajo el Soplo divino que, en medio de la analog\u00eda de la fe, la Iglesia vio ah\u00ed una causa moral y meritoria de las misiones visibles del Hijo y del Esp\u00edritu,24 \u00bfes absurdo o exagerado concluir retroactivamente que esta misma intercesi\u00f3n, eternamente vista y suscitada por Dios, hab\u00eda obtenido, primeramente, de \u00e9l la creaci\u00f3n por el Verbo y en el Esp\u00edritu25 de este mundo que sus misiones invisibles deb\u00edan salvar?\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfNo estamos en el caso de decir que muchos vers\u00edculos de los textos sapienciales citados al comienzo de este ap\u00e9ndice \u201calcanzan y muestran una nueva y m\u00e1s completa significaci\u00f3n\u201d cuando son aplicados a Mar\u00eda \u201ca la luz de la Revelaci\u00f3n posterior y completa del Nuevo Testamento\u201d, para retomar los t\u00e9rminos ya mencionados de Vaticano II? Pensamos especialmente en los vers\u00edculos siguientes:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; \u201cCuando fundo los cielos, all\u00ed estaba yo&#8230; cuando fij\u00f3 sus t\u00e9rminos al mar, &#8230;.cuando ech\u00f3 los cimientos de la tierra, estaba yo con \u00c9l como arquitecto\u201d (Prov 8, 27-30)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; \u201cEs el resplandor de la luz eterna, el espejo sin mancha del actuar de Dios, imagen de su bondad&#8230;gobierna el universo para su bien\u201d ( 7, 26. 30);\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-\u201dYo sal\u00ed de la boca del Alt\u00edsimo, y como nube cubr\u00ed toda la tierra,. Yo habit\u00e9 en las alturas y mi trono fue columna de nube. (Eclo 24, 5-6).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si en el pensamiento del Autor supremo y eterno de todas las escrituras del Antiguo y del Nuevo Testamento, la Sabidur\u00eda significa no solamente un atributo divino o el Verbo encarnado, sino, adem\u00e1s, en dependencia de ellos, su Madre; estos diferentes vers\u00edculos brillan con una luz nueva cuando se consiente a ver en ellos, tambi\u00e9n, una alusi\u00f3n al poder espiritualmente \u201cprocreador\u201d, por modo de intercesi\u00f3n, de la que fue, por excelencia, la Virgen sabia (cf Mt 25, 8).26\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Autor: Bertrand de Margerie S.J.<br \/>\n(Este art\u00edculo, traducido del franc\u00e9s por Jos\u00e9 G\u00e1lvez para Aci Prensa ha sido tomado de la importante revista MARIANUM  [XLVI] (1984).\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Virgen con el Ni\u00f1o. Siglo XV. Museo Victoria &amp; Albert, Londres. Fotograf\u00eda de Juan Dejo Bendez\u00fa S.J.Hemos publicado con anterioridad dos estudios sobre la maternidad espiritual de Mar\u00eda, en las liturgias y en el dogma , para profundizar sobre la cuesti\u00f3n de la posibilidad de su definici\u00f3n dogm\u00e1tica. Nuestro prop\u00f3sito, en la presente disertaci\u00f3n, es &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/maternidad-espiritual-de-maria-en-el-pasado-presente-y-futuro-de-la-iglesia\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abMATERNIDAD ESPIRITUAL DE MARIA EN EL PASADO, PRESENTE Y FUTURO DE LA IGLESIA\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-25964","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/25964","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=25964"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/25964\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=25964"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=25964"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=25964"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}