{"id":25974,"date":"2016-02-05T17:33:17","date_gmt":"2016-02-05T22:33:17","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/rito-del-matrimonio\/"},"modified":"2016-02-05T17:33:17","modified_gmt":"2016-02-05T22:33:17","slug":"rito-del-matrimonio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/rito-del-matrimonio\/","title":{"rendered":"RITO DEL MATRIMONIO"},"content":{"rendered":"<p><p style=\"text-align: justify;\">La forma de la celebraci\u00f3n del sacramento del matrimonio, seg\u00fan lo indica el \u201cRituale Romanum\u201d actual (anterior a las reformas sugeridas por los n\u00fameros 77 y 78 de la Constituci\u00f3n Sacrosantum Concilium, del Concilio Vaticano II, N.T.), es notablemente sencilla. Consiste de los elementos siguientes:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00b7 Una declaraci\u00f3n del consentimiento hecho por ambas partes y ratificado formalmente por el sacerdote con las palabras: \u00abEgo conjungo vos in matrimonium in nomine Patris et Filii et Spiritus Sancti. Amen\u00bb (Yo los uno en matrimonio, en el nombre del Padre, del Hijo y del Esp\u00edritu Santo. Am\u00e9n).<br \/>\n\u00b7 Una forma para la bendici\u00f3n del anillo que el novio recib de manos del sacerdote para que lo coloque en la mano izquierda de la novia.<br \/>\n\u00b7 Unos vers\u00edculos breves y una oraci\u00f3n final de bendici\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta ceremonia, seg\u00fan la intenci\u00f3n de la Iglesia, deber\u00e1 ser seguida por la misa nupcial, en la que hay oraciones colectas por los nuevos esposos as\u00ed como una bendici\u00f3n solemne luego del Padre Nuestro, y una m\u00e1s breve antes de la bendici\u00f3n final de la misa. (El n\u00famero 78 de la Constituci\u00f3n Sacrosantum Concilium indica una variaci\u00f3n, que ya ha sido adoptada desde el final del Concilio Vaticano II: \u201cCel\u00e9brese habitualmente el matrimonio dentro de la Misa, despu\u00e9s de la lectura del Evangelio y de la homil\u00eda, antes de la \u00aboraci\u00f3n de los fieles\u00bb. La oraci\u00f3n por la esposa, oportunamente revisada de modo que inculque la igualdad de ambos esposos en la obligaci\u00f3n de mutua fidelidad, puede recitarse en lengua vern\u00e1cula\u201d. N.T.)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se recomienda tambi\u00e9n que en la misa nupcial ambos esposos comulguen. Mas, aunque aqu\u00ed, como en todo el resto del \u201cRituale Romanum\u201d, aparece una forma b\u00e1sica del ceremonial de la Iglesia, al tratar del sacramento del matrimonio se incluye una r\u00fabrica especial, en los t\u00e9rminos siguientes: \u201cSin embargo, si en alguna regi\u00f3n existe alguna costumbre o ceremonia honorable adem\u00e1s de la presente celebraci\u00f3n del sacramento del matrimonio, el santo Concilio de Trento desea que dichas costumbres sean mantenidas\u201d (v\u00e9ase Decreta Con. Trid. Ses. XXIV, De reformatione, cap. I). (El n\u00famero 77 de la Constituci\u00f3n Sacrosantum Concilium dice al respecto: \u201cSi en alguna parte est\u00e1n en uso otras laudables costumbres y ceremonias en la celebraci\u00f3n del Sacramento del Matrimonio, el Santo S\u00ednodo desea ardientemente que se conserven\u00bb. Adem\u00e1s, la competente autoridad eclesi\u00e1stica territorial, de que se habla en el art\u00edculo 22, p\u00e1rrafo 2, de esta Constituci\u00f3n, tiene la facultad, seg\u00fan la norma del art\u00edculo 63, de elaborar un rito propio adaptado a las costumbres de los diversos lugares y pueblos, quedando en pie la ley de que el sacerdote asistente pida y reciba el consentimiento de los contrayentes\u201d. El C\u00f3digo de Derecho Can\u00f3nico dice, en su n\u00famero 1120: \u201cCon el reconocimiento de la Santa Sede, la Conferencia Episcopal puede elaborar un rito propio del matrimonio congruente con los usos de los lugares y de los pueblos adaptados al esp\u00edritu cristiano, quedando, sin embargo en pie la ley seg\u00fan la cual quien asiste al matrimonio, estando personalmente presente, debe pedir y recibir la manifestaci\u00f3n del consentimiento de los contrayentes\u201d. N.T.).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No es dif\u00edcil encontrar la raz\u00f3n de esta tolerancia excepcional mostrada en el texto citado en relaci\u00f3n con la diversidad del ritual. Siendo el matrimonio un sacramento en el que los contrayentes son sus ministros, queda claro que las formas esenciales no pueden ser recitadas en lat\u00edn sino en la lengua vern\u00e1cula. Esto, de por si, ya es una variante. Adem\u00e1s, un cambio de tal magnitud- de la costumbre local en favor del rito cat\u00f3lico romano- no deja de ser desconcertante para una mente menos preparada. De ah\u00ed que la Iglesia, sabiamente, decide no interferir en aquellas naciones que ya tienen rituales y ceremonias, nobles en si mismos, que durante generaciones han sido asociados con este solemne evento. Esta tolerancia produce efectos notables, como el que se manifiesta en las islas brit\u00e1nicas. Antes de la Reforma en Inglaterra, como en otras partes, prevalec\u00edan varias costumbres locales que afectaban el ceremonial mismo de la misa y de otras actividades eclesi\u00e1sticas. Las divergencias entre la costumbre de Sarum, o de York o de Hereford, etc., y la de Roma o Ausburgo o Lyon, no eran peque\u00f1as. Cuando, empero, debido a la persecuci\u00f3n elizabetana, el clero ingl\u00e9s debi\u00f3 viajar a otros pa\u00edses para ser educados en sus funciones eclesi\u00e1sticas, las t\u00edpicas costumbres de Sarum y York poco a poco se volvieron extra\u00f1as. No se imprim\u00edan misales ni breviarios siguiendo el rito ingl\u00e9s y s\u00ed, en cambio, lleg\u00f3 el rito romano a imponerse en todas partes, llevado por el clero misionero. Sin embargo, en un punto siempre se hizo la excepci\u00f3n. El laicado cat\u00f3lico local \u00fanicamente conoc\u00eda el ritual matrimonial heredado de sus antepasados. De ah\u00ed que se mantuvo la forma de Sarum y cuando, en 1604 y 1610, se reimprimi\u00f3 el \u201cRituale\u201d en Douai, bajo el t\u00edtulo de \u201cSacra instituo baptizandi, matrimonium celebrandi, etc\u201d, se conserv\u00f3 el antiguo texto Sarum, aunque posteriormente, en el libro de 1626 (impreso en Antwerp), se introdujeron algunas modificaciones. Este ritual se observa en Inglaterra, Escocia e Irlanda hasta el presente. Si observamos que el ritual anglicano tambi\u00e9n ha mantenido gran parte del rito primitivo de Sarum, nos enfrentaremos a una dato curioso: en las islas brit\u00e1nicas el ritual cat\u00f3lico del matrimonio se asemeja m\u00e1s al anglicano que a todas las formas previstas por el \u201cRituale Romanum\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Origen del ceremonial eclesi\u00e1stico\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si atendemos al desarrollo hist\u00f3rico del ritual del matrimonio podemos afirmar que desde el principio la Iglesia vio que el matrimonio era esencialmente un contrato entre dos individuos. En lo tocante a las formas externas que le dan validez al contrato, la Iglesia est\u00e1 dispuesta a aprobar todo aquello que es propio y congruente con las costumbres nacionales, pero reconociendo que el acuerdo realizado legalmente seg\u00fan esas costumbres por dos cristianos bautizados fue elevado a la dignidad de sacramento, por instituci\u00f3n de Cristo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Duchesne est\u00e1 probablemente en lo correcto al vincular esos rasgos generales de una ceremonia religiosa, que podemos descubrir entre las diversidades de los diferentes rituales medievales, con las formas paganas de matrimonio que hab\u00edan prevalecido en \u00e9pocas anteriores en Roma y a lo largo y ancho del imperio romano. Tertuliano profundiza sobre la felicidad \u201cde aquel matrimonio realizado por la Iglesia, confirmado por el Santo Sacrificio (oblatio), sellado por la bendici\u00f3n, proclamado por los \u00e1ngeles y ratificado por nuestro Padre en el cielo\u201d (Ad uxor. II,9), y en otras partes habla de la corona, el velo y la uni\u00f3n de las manos (\u201cDe Corona\u201d, XIII; De Virg.vel. II). Es por ello que no podemos dudar de que la Iglesia acept\u00f3 los rasgos principales de esa ceremonia matrimonial tan respetada en la Roma pagana, i.e., la confarreatio, ni de que bendijo esos rituales, simplemente substituyendo las libaciones y sacrificios a los dioses, con los que se daba solemnidad a esas ceremonias, por el Santo Sacrificio de la misa. Lo que a\u00fan no est\u00e1 suficientemente claro, y Freisen se ve tentado a indagar entre los prototipos jud\u00edos, sobre todo en lo tocante a la bendici\u00f3n, es lo que se refiere al ritual m\u00e1s antiguo del matrimonio cristiano (v\u00e9ase \u00abArchiv. f. Kathol. Kirchenrecht\u00bb, LIII, 369 ss., 1885). Mas si recordamos los detalles ofrecidos por el Papa Nicol\u00e1s I (alrededor de 866) en su respuesta a los b\u00falgaros, y si aceptamos su descripci\u00f3n como el prototipo del matrimonio cristiano reconocido entonces en Roma, entonces debemos concluir que todo el ceremonial del matrimonio cristiano se divide en dos partes claramente definidas. Ante todo tenemos los pre\u00e1mbulos que constituyen el desposorio (sponsalia) en su sentido m\u00e1s amplio. Bajo ese concepto podemos distinguir primeramente los esponsales entendidos en su sentido estricto, o sea, la expresi\u00f3n del consentimiento de la pareja y de sus padres respecto a la uni\u00f3n. Todo ella es suplementado por la subarrhatio, consistente en la entrega de las arras o prendas, y que originalmente se representaba por el intercambio de anillos, a los que Nicol\u00e1s I llama \u201cannulus fidei\u201d (anillo de fidelidad), y por la entrega de la dote, garantizada por alg\u00fan documento legal entregado en presencia de alg\u00fan testigo. El segundo acto, que sigue inmediatamente despu\u00e9s de los sponsalia- o despu\u00e9s de un intervalo- comprende:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00b7 la celebraci\u00f3n de la misa, en la que comulgan los novios<br \/>\n\u00b7 la bendici\u00f3n solemne que el Papa Nicol\u00e1s I vincula con el velo (velamen) que se sosten\u00eda sobre la pareja<br \/>\n\u00b7 las coronas que eran portadas por los nuevos esposos al salir del templo\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si bien es bastante dif\u00edcil determinar el momento preciso en que las costumbres nupciales romana y teut\u00f3nica se influenciaron mutuamente, a partir de que los godos y lombardos dejaron sentir su poder en Italia, no parece haber nada ah\u00ed que no sea puramente romano. Ya desde mucho antes del nacimiento de Jesucristo, la costumbre romana marcaba una distinci\u00f3n clara entre los sponsalia- los preliminares- y la boda propiamente dicha, que culminaba al ser llevada la esposa a la casa del esposo (in domum deductio). Los sponsalia generalmente consist\u00edan en una promesa ratificada con la entrega de un anillo como prenda. Las nupcias propiamente dichas, especialmente la confarreatio, se subrayaban con el ofrecimiento a J\u00fapiter de un sacrificio incruento (un pastel de harina fina). La novia siempre llevaba un velo de color llameante (flammeum) y sendas coronas rodeaban las frentes de el novio y la novia. Por otro lado, algunas de esas caracter\u00edsticas, por ejemplo la clara distinci\u00f3n entre esponsales y matrimonio, y el uso del anillo nupcial en la primer ceremonia, tambi\u00e9n eran comunes entre los pueblos teut\u00f3nicos desde temprana edad (v\u00e9ase Sohm, \u00abRecht der Eheschliessung\u00bb, 55, y, para la costumbre espa\u00f1ola, F\u00e9rotin en \u00abMonumenta Liturgica\u00bb, V, 434 ss.). Al ver que costumbres teut\u00f3nicas muy antiguas se utilizaban en celebraciones que llegaron a tener car\u00e1cter estrictamente religioso y que \u00e9stas eran presidido por un sacerdote, vemos que es dif\u00edcil desenmara\u00f1ar los elementos del ritual posterior y fijar sus or\u00edgenes exactos\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desarrollo del ritual del matrimonio\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Muy probablemente estaremos asumiendo correctamente que el primer esfuerzo realizado por la Iglesia en todo el mundo para dar un car\u00e1cter religioso al contrato matrimonial consisti\u00f3 en exigir de la pareja contrayente que participara en una misa nupcial especial (q.v.). La misa, por si misma, constituye la forma m\u00e1s elevada de consagraci\u00f3n y la evidencia que tenemos a nuestro alcance fuertemente indica que en asuntos tan dispares como la dedicaci\u00f3n de un templo o la sepultura de un difunto los cristianos de los primeros siglos no ten\u00edan ritos especiales para tales ocasiones, sino que se contentaban con ofrecer el Santo Sacrificio con oraciones apropiadas. Observando nuestra actual misa nupcial, que ha conservado las caracter\u00edsticas esenciales encontradas en el sacramentario atribuido a san Le\u00f3n, la colecci\u00f3n m\u00e1s antigua de origen romano que haya llegado a nuestras manos, encontramos que las oraciones mismas son bendiciones para ambos esposos, mientras que la bendici\u00f3n eucar\u00edstica titulada \u201cvelatio nuptialis\u201d de hecho constituye una consagraci\u00f3n de la novia sola al estado matrimonial. Ello nos trae a la memoria el concepto romano del matrimonio que ve\u00eda en \u00e9l la velaci\u00f3n de la mujer para beneficio de su marido. Esta velatio nuptialis se difundi\u00f3 en formas ligeramente distintas a toda la cristiandad occidental que utilizaba el mismo misal romano. Hasta la fecha, la misma bendici\u00f3n nupcial, dedicada especialmente a la novia y ubicada en una posici\u00f3n poco l\u00f3gica (inmediatamente despu\u00e9s del Padre Nuestro de la misa), contin\u00faa siendo la forma m\u00e1s elevada de reconocimiento que la Iglesia hace de la uni\u00f3n del hombre y la mujer. Por una antigua ley que a\u00fan est\u00e1 vigente, esta bendici\u00f3n especial se omite cuando la novia ha estado previamente casada. M\u00e1s a\u00fan, si bien en la temprana Edad Media la misa nupcial parece haber sido celebrada al d\u00eda siguiente de la primera cohabitaci\u00f3n de los esposos (v\u00e9ase Friedberg, \u00abEheschliessung\u00bb, 82-84 y Sohm, \u00abRecht der Eheschliessung\u00bb, 159), estas solemnidades siempre parecen haber estado asociadas con la boda, concebida como algo distinto de los esponsales. Durante un largo tiempo, indudablemente, los esponsales y las nupcias propiamente dichas continuaron siendo ceremonias distintas en la mayor parte del mundo occidental, y excepci\u00f3n hecha de la subsecuente exigencia de hacer que los esposos estuviesen presentes frente al altar para la celebraci\u00f3n de la misa nupcial, la Iglesia parece haber tenido poca ingerencia en ambas funciones. Claro que se debe presumir que la Iglesia daba una aprobaci\u00f3n indirecta de tales ceremonias, reconociendo que en ellas no hab\u00eda nada indigno del car\u00e1cter cristiano. Ya esto se puede notar, y de hecho parece que la Iglesia as\u00ed lo requer\u00eda, desde los inicios del siglo II, seg\u00fan consta en la ep\u00edstola de san Ignacio a san Policarpo: \u201cEs conveniente que var\u00f3n y mujer, al casarse, lo hagan con el consentimiento del obispo, para que el matrimonio sea de acuerdo a la voluntad del Se\u00f1or y no por simple concupiscencia\u201d (Cfr. Ephes., V, 32, y la Didache, XI.). En Roma, el Papa Siricio (385), en una carta reconocida como genuina por Jaff\u00e9-Wattenbach (Regesta, n. 255), claramente habla de una bendici\u00f3n pronunciada por el sacerdote en la ceremonia del compromiso (illa benedictio quam nuptur\u00e6 sacerdos imponit), en la cual el contexto hace evidente que en ese momento no se pretende llevar a cabo el matrimonio propiamente dicho. Podemos suponer, aunque este punto es muy debatido, que en algunos sitios la Iglesia s\u00f3lo lleg\u00f3 gradualmente a tomar parte en los esponsales y en esa \u201cgifta\u201d, o entrega de la novia, en la que nuestros antepasados teutones ve\u00edan la esencia del contrato nupcial. Este resultado exitoso del esfuerzo de la Iglesia por hacer que la solemnidad del matrimonio estuviera bajo su influencia queda bien descrito en la siguiente norma anglo sajona: \u201cEn las nupcias habr\u00e1 siempre, por ley, un sacerdote, quien, con la bendici\u00f3n de Dios, unir\u00e1 su uni\u00f3n a toda prosperidad\u201d (Liebermann, \u00abGesetze der Angel-Sachsen\u00bb, I, 422). (La fracci\u00f3n 1 del n\u00famero 1108 del nuevo C\u00f3digo de Derecho Can\u00f3nico, publicado en 1986, dice lo siguiente: \u201cSolamente son v\u00e1lidos aquellos matrimonios que se contraen ante el Ordinario del lugar o el p\u00e1rroco, o un sacerdote o di\u00e1cono delegado por uno de ellos para que asistan, y ante dos testigos, de acuerdo con las reglas establecidas en los c\u00e1nones que siguen, y quedando a salvo las excepciones de que se trata en los can. 144, 1112, \u00a7 1, 1116 y 1127, \u00a7 \u00a7 1 y 2.).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tambi\u00e9n Carlomagno aplic\u00f3 su gran autoridad en ese mismo sentido. Frecuentemente sus \u201cCapitularies\u201d hablan de que nunca se debe celebrar un matrimonio sin la presencia de un sacerdote (v\u00e9ase Beauchet en \u00abNouvelle Revue de Droit Fran\u00e7ais\u00bb, VI, 381-383). \u00c9l incluso declar\u00f3 que un matrimonio que no contara con la bendici\u00f3n del sacerdote deber\u00eda ser declarado inv\u00e1lido, aunque esta posici\u00f3n no fue apoyada posteriormente por la Santa Sede. Fue tambi\u00e9n en este per\u00edodo que el uso del anillo lleg\u00f3 a tener reconocimiento eclesi\u00e1stico, y una de las primeras manifestaciones de ello fue el matrimonio, en el a\u00f1o 856, de Judith de Francia con el Rey Ethelwulf, de Inglaterra, padre de Alfredo el Grande (v\u00e9ase el ritual completo en M.G.H. Legum, 1, 450). Fuera de esta excepci\u00f3n, los \u201cordines\u201d m\u00e1s antiguos del ritual del matrimonio con presencia de la autoridad eclesi\u00e1stica pertenecen a siglos posteriores, y aquellos que tienen un car\u00e1cter definitivamente religioso siempre amalgaman en un solo evento la parte de los esponsales con las nupcias propiamente dichas. Esto queda patente en el caso de los \u201cOrdinals\u201d de Sarum y York, y en los rituales cat\u00f3licos ingleses modernos que se han derivado de aquellos. No se ha dilucidado claramente si la Iglesia alguna vez intent\u00f3 bendecir los esponsales consider\u00e1ndolos como algo distinto de las nupcias (v\u00e9ase Freisen, \u00abGeschichte des can. Eherechts\u00bb, 131-134, y 160). Pero s\u00ed parece posible que siempre se haya dado cierto control eclesi\u00e1stico sobre la ceremonia de los esponsales, sobre todo si se toma en cuenta la analog\u00eda con los ritos orientales, mientras, por otro lado, la distinci\u00f3n hecha en los \u201cordines\u201d espa\u00f1oles m\u00e1s tempranos, que distinguen entre el \u201cOrdo arrharum\u201d y el \u201cOrdo ad benedicendum\u201d (F\u00e9rotin en \u00abMonumenta Liturgica\u00bb, V, 434 ss.), presupone una doble intervenci\u00f3n del sacerdote.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los rituales espa\u00f1oles, especialmente el de Toledo y hasta tiempos modernos, definitivamente s\u00ed reconocen una ceremonia doble. En la primera, luego de una solemne advertencia de manifestar cualquier impedimento que pudiese existir, los contrayentes dan su consentimiento \u201cper verba de presenti\u201d, y el sacerdote, al menos en las formas m\u00e1s recientes (v\u00e9ase \u00abManuale Toletanum\u00bb, Antwerp, 1680, 457), pronuncia las palabras: \u201cYo, en nombre de Dios Todopoderoso, os uno en matrimonio\u201d, etc. A pesar de ello, la r\u00fabrica siguiente indica que los contrayentes \u201cno deben morar en la misma casa antes de recibir la bendici\u00f3n del sacerdote y de la Iglesia\u201d. E inmediatamente prosigue, bajo un t\u00edtulo totalmente distinto: \u201cOrden para la bendici\u00f3n nupcial\u201d, que comienza con la bendici\u00f3n de los anillos y las arras en la puerta del templo y culmina con la misa nupcial. No cabe duda que el contrato de matrimonio y la bendici\u00f3n nupcial son cosas intr\u00ednsecamente distintas y ambas son, a su vez, distintas de los esponsales, pero es muy probable que las huellas de dualidad que se notan en varios de los rituales m\u00e1s antiguos deben ser atribuidas a la continuaci\u00f3n vaga y confusa de las nupcias y de los esponsales como ceremonias distintas, tal como suced\u00eda en Roma y entre los teutones. En el \u201cOrdo ad faciendam sponsalia\u201d de Sarum deben notarse dos puntos que ilustran esa dualidad. Primero, la celebraci\u00f3n de la primera parte de la ceremonia en la entrada del templo, caracter\u00edstica que era com\u00fan a la cristiandad occidental. Chaucer escribe de la esposa de Bath:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abShe was a worthy woman all hir live<br \/>\nHousebondes at the chirche dore had she had five.\u00bb\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(\u201cFue ella una digna mujer toda su vida,<br \/>\ncinco veces se comprometi\u00f3 a las puertas de la iglesia\u201d.)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El cambio de escenario- de la puerta del templo al altar para la celebraci\u00f3n de la misa- es un detalle ya manifiesto en todos los rituales antiguos. Segundo, podemos advertir las palabras en cursiva de la forma de los esponsales que se cita enseguida, y que a\u00fan se utilizan en el ritual cat\u00f3lico ingl\u00e9s en seguimiento del ritual de Sarum: \u00abI, N. take thee, N. for my wedded wife, to have and to hold, from this day forward, for better for worse, for richer for poorer, in sickness and in health, till death do us part, if Holy Church will it permit, and thereto I plight thee my troth.\u00bb (\u201cYo, N., te tomo a ti, N., por esposa, para tenerte conmigo de ahora en adelante, en la desventura y la ventura, en la pobreza y en la riqueza, en la enfermedad y en la salud, hasta que la muerte nos separe, si as\u00ed lo permite la Santa Iglesia, y a ello me comprometo contigo\u201d). Queda bastante claro que este compromiso formaba parte originalmente de la ceremonia de los esponsales y contempla la posibilidad de que la Iglesia a\u00fan podr\u00eda rehusarse a confirmar y bendecir la uni\u00f3n que se hab\u00eda iniciado. Esto, en el contexto actual, donde los contrayentes ya han dado su consentimiento y, consecuentemente, el matrimonio es ya un hecho y el sacerdote ha dicho: \u201cego conjungo vos in matrimonium\u201d, puede causar problemas. No hace falta decir que estas palabras, en particular, han sido suprimidas del \u201cLibro de la Oraci\u00f3n Com\u00fan\u201d de la Iglesia Anglicana.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Antiguas costumbres que a\u00fan viven en el ritual\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las huellas visibles de la antigua ceremonia de los esponsales en los \u00f3rdenes nupciales modernos de los diferentes pa\u00edses son muchos y variados. En primer lugar, el anillo, que de acuerdo con la vieja tradici\u00f3n romana parece haber constituido originalmente un arra o prenda dada por el novio durante los esponsales, como garant\u00eda del futuro cumplimiento de lo que \u00e9l promet\u00eda en el contrato. En fecha posterior, sin embargo, lleg\u00f3 a confundirse con algunas costumbres germ\u00e1nicas referentes a los \u201cregalos matutinos\u201d que se intercambiaban despu\u00e9s de la boda y luego fueron transferidas a las nupcias propiamente dichas. M\u00e1s a\u00fan, en algunos lugares lleg\u00f3 a ser costumbre, y contin\u00faa siendo, que el novio y la novia intercambian anillos como garant\u00eda de fidelidad, y de hecho es el significado que se da actualmente en el rito moderno de la Iglesia, como queda expl\u00edcito en la bendici\u00f3n que acompa\u00f1a ese momento. Quiz\u00e1s el testimonio m\u00e1s antiguo del uso de los dos anillos aparece en los \u00f3rdenes espa\u00f1oles. Aunque, mientras que el anillo de bodas ha sido conservado por la mayor parte de los rituales del mundo occidental, la manera de colocar los anillos var\u00eda considerablemente. La costumbre inglesa pide que el novio coloque el anillo primero en el dedo pulgar de la novia, mientras dice: \u201cEn el nombre del Padre\u201d; luego en el dedo \u00edndice- \u201cy del Hijo\u201d-; despu\u00e9s en el dedo medio- \u201cy del Esp\u00edritu Santo\u201d-, y por \u00faltimo en el anular- \u00a1Am\u00e9n\u201d. Esto tambi\u00e9n aparece en ceremoniales medievales de lugares tan dispares como Noruega y Espa\u00f1a, sin que ello signifique que tal costumbre haya sido universal. En unas regiones, el sacerdote es quien coloca el anillo y en otras se acostumbraba colocar el anillo en la mano dacha de la novia. Tal era el caso del rito de Sarum, y ello fue observado por los cat\u00f3licos ingleses hasta la mitad del siglo XVIII. La raz\u00f3n m\u00e1s frecuentemente citada de porqu\u00e9 se elige el cuarto dedo, o anular, es que hay una vena que corre de ese dedo al coraz\u00f3n. Ya autores no cristianos antiguos como Plinio y Macrobio dan la misma explicaci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una segunda costumbre que a\u00fan persiste, incluso en el conciso ritual romano, es la de que los contrayentes se tomen de la mano. La misma costumbre se encuentra en los ritos matrimoniales no cristianos en Roma, y es dif\u00edcil decir si es de origen romano o teut\u00f3n. Lo que s\u00ed es cierto es que el tomarse las manos constitu\u00eda una clase de juramento entre la mayor\u00eda de los pueblos germ\u00e1nicos (v\u00e9ase Friedberg, \u00abEheschliessung\u00bb, pp. 39-42). En muchos rituales, especialmente germ\u00e1nicos, se ordenaba que el sacerdote rodeara con su estola las manos unidas de los contrayentes al tiempo que pronunciaba algunas palabras de ratificaci\u00f3n. Esta ceremonia puede ser vista gr\u00e1ficamente en pinturase medievales acerca del matrimonio, por ejemplo, los \u201cEsponsales de san Jos\u00e9 y Nuestra Se\u00f1ora\u201d. Probablemente, esa costumbre es de origen no cristiano, pues encontramos referencias a costumbres semejantes en la \u201cVida de san Emmeram\u201d, escrita mucho antes del a\u00f1o 800. Ese texto contiene la narraci\u00f3n de una mujer no cristiana que es entregada en matrimonio a un cristiano con sus manos cubiertas por una tela \u201ccomo se acostumbra en los esponsales\u201d. El \u201cRituale\u201d compilado por los cristianos de Jap\u00f3n en 1605 ordena una ceremonia de ese tipo, pero mucho m\u00e1s sofisticada. L\u00edneas arriba se hizo menci\u00f3n del \u201cgifta\u201d o entrega formal de la novia, que con ello pasaba del \u201cmund\u201d de su padre o tutor al de su esposo, y que ello constitu\u00eda la parte m\u00e1s esencial del ritual nupcial anglo saj\u00f3n. Esto dej\u00f3 una huella en el rito de Sarum, y quedan huellas de ello en las ceremonias anglicana y cat\u00f3lica. En aquella, el ministro pregunta: \u201c\u00bfQui\u00e9n entrega esta mujer a este hombre\u201d; en la \u00faltima no se pregunta nada pero se conserva la r\u00fabrica: \u201cQue el padre o los amigos entreguen a la mujer\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero quiz\u00e1s la costumbre m\u00e1s notable consiste en la entrega de oro y plata a la novia por parte del novio. Este uso ha sido bastante modificado en el \u201cLibro de la Oraci\u00f3n Com\u00fan\u201d de los anglicanos, el cual \u00fanicamente habla de \u201cponer el anillo sobre un libro junto con el estipendio acostumbrado para el sacerdote y su ayudante\u201d. El rito cat\u00f3lico, que sigue el de Sarum m\u00e1s de cerca, indica que el oro y la plata deben ser colocados junto con el anillo y entregados a la novia al tiempo que el novio dice: \u201cCon este anillo yo te tomo por esposa; te doy este oro y esta plata, te adoro con todo mi cuerpo y te hago due\u00f1a de todos mis bienes\u201d. Esta acci\u00f3n nos lleva a la descripci\u00f3n que hace T\u00e1cito de la costumbre matrimonial germ\u00e1nica. Dice \u00e9l: \u201cLa esposa no es quien presenta una dote al esposo, sino el esposa a la esposa\u201d (Germania, XVIII). Indudablemente que \u00e9sto es una huella de la venta primitiva por la que el novio pagaba una suma de dinero para que le fuera transferido el \u201cmund\u201d o derecho de custodia de la novia. Originalmente ese dinero se le pagaba al padre o tutor de la novia, pero en sucesivas etapas lleg\u00f3 a convertirse en un tipo de dote destinado a la novia y se simboliza con la entrega de las arras, que es el nombre con el que se conoce el dinero que se entrega en la ceremonia de matrimonio. En varias ramas de la familia teutona, principalmente los salianos, esta forma de comprar a la novia era conocida como un matrimonio \u201cper solidum et denarium\u201d. Cons\u00faltese, por ejemplo, la descripci\u00f3n de la nupcias de Chlodwig y santa Clotilde en la historia del as\u00ed llamado Fredegarius (s. XVIII). El \u201csolidus\u201d era una moneda de oro; el \u201cdenarius\u201d una de plata. En tiempos de Carlomagno y despu\u00e9s, el solidus equival\u00eda a doce denarii. Cuando la costumbre de acu\u00f1ar monedas de oro se abandon\u00f3 en el siglo IX, se comenz\u00f3 a sustituir el solidus y el denarius por su equivalente monetario, o sea, unas trece monedas de plata. En algunas partes de Espa\u00f1a y Francia se bendicen trece monedas conocidas como \u201ctreizain\u201d y dadas a la novia junto con el anillo. Esta ceremonia fue observada estrictamente durante la boda del Rey Alfonso de Espa\u00f1a en 1906 (v\u00e9ase \u201cThe Messenger\u201d, 1906, 113-130).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Podemos mencionar las m\u00faltiples costumbres peculiares de regiones particulares, por ejemplo, la tradici\u00f3n h\u00fangara de hacer los votos de fidelidad mutua sobre la reliquia de un santo, y dictados por un sacerdote. O la costumbre yorkina de que la novia se arroja a los pies del esposo si \u00e9ste le otorga tierras como parte de la dote. Ambas ser\u00edan inimaginables en otras partes. No podemos omitir mencionar el \u201cpallium\u201d o palio (po\u00eale, en franc\u00e9s), el cual en gran n\u00famero de di\u00f3cesis es sostenido sobre la pareja, mientras \u00e9sta se postra ante el altar durante la bendici\u00f3n nupcial de la misa. Esta costumbre se mantuvo hasta recientemente en muchas partes de Francia y a\u00fan se realiza en las bodas m\u00e1s ceremoniosas del rito toledano. Dicha ceremonia, a una con el \u201cjugale\u201d, o lazo de list\u00f3n multicolor que une a la pareja, son ya mencionados por san Isidoro de Sevilla. No se sabe si estas costumbres se pueden identificar en alguna medida con el \u201cvelum\u201d o con el \u201cflammeum\u201d de la novia en la boda romana. Debe notarse que, seg\u00fan algunos rituales, el pallium, si bien debe cubrir a la novia totalmente, solamente debe cubrir los hombros del novio. Ello parece deberse a que, como ya se mencion\u00f3 m\u00e1s arriba, la bendici\u00f3n nupcial est\u00e1 casi enteramente dedicada a la novia y la consagra para llevar a cabo sus peculiares responsabilidades. El paralelo de esta ceremonia matrimonial se encuentra en el palio que se sostiene sobre las monjas durante el prefacio de consagraci\u00f3n, as\u00ed como en su toma de h\u00e1bito y votos. De ello podemos concluir que es inaceptable la interpretaci\u00f3n que se da a este ritual, explic\u00e1ndolo como algo simb\u00f3lico de la muerte de la religiosa al mundo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las palabras del sacerdote: \u201cEgo vos in matrimonium conjungo\u201d, aunque han sido autorizadas por el Concilio de Trento, pueden dar la impresi\u00f3n falsa de que el sacerdote es el ministro del sacramento, y no tienen un origen muy antiguo, al menos en su forma actual, y s\u00f3lo se encuentran en rituales de fecha m\u00e1s reciente. En la misa nupcial de la Edad Media, as\u00ed como en muchos lugares despu\u00e9s de la Reforma, se daba a los contrayentes el \u00f3sculo de paz. El novio lo recib\u00eda del sacerdote ya directamente, ya por medio de un \u201cinstrumentum pacis\u201d (instrumento de la paz), y la novia directamente, por el \u201cosculum oris\u201d. El interpretaci\u00f3n err\u00f3nea, encontrada en varios autores modernos, de que el sacerdote besaba a la novia, se debe a no entender esta parte del ritual. En ning\u00fan manual aprobado eclesi\u00e1sticamente aparece tal costumbre.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Rituales orientales del matrimonio\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Podemos tomar como modelo el de la Iglesia Ortodoxa Griega, ya que los dem\u00e1s, por ejemplo, el rito copto o sirio, se le parecen en muchos detalles. La caracter\u00edstica m\u00e1s notable de los ritos griego y ruso es que hay dos ceremonias religiosas distintas. En la ceremonia de los esponsales se elabora un contrato y se entregan dos anillos. El sacerdote entrega un anillo de oro al novio y uno de plata a la novia, y ambos contrayentes proceden luego a intercambiarlos. La segunda ceremonia es la de las nupcias propiamente dichas y se le conoce con el nombre de \u201ccoronaci\u00f3n\u201d. El ritual es prolongado: en \u00e9l los contrayentes de nuevo expresan su consentimiento a la uni\u00f3n y, hacia el final, el sacerdote coloca una corona sobre la cabeza de cada uno. Enseguida el esposo y la esposa beben de una copa previamente bendecida e intercambian un beso. Los matrimonios en la Iglesia Griega tienen lugar despu\u00e9s de la liturgia y, como tambi\u00e9n sucede en el Occidente, quedan prohibidos en Cuaresma. (Esta prohibici\u00f3n ha desaparecido, N.T). No se debe perder de vista que algunos rituales de la Iglesia Occidental conservan m\u00e1s restos de la ceremonia de la coronaci\u00f3n que lo que se ha logrado conservar en las coronas de flores portadas por las novias. En un ritual latino de Polonia y Lituania, de 1691, se indica que deben usarse dos anillos, y se estos no pudiesen obtenerse, el sacerdote debe bendecir dos coronas de flores (serta) y entregarlas a los nuevos esposos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">DUSCHESNE, Christian Worship (tr., 3a. edici\u00f3n, Londres, 1910) 428-434; FREISEN, Geschichte des canonischen Eherechts (T\u00fcbingen, 1888); FREISEN, en Archiv. f. Kath. Kirchenrecht (Mainz, Vol. LIII, 1885); FREISEN, Manuals Lincopense (Paderborn, 1906); GAUTIER, La Chevalerie (Paris 1891), 341-450; MASKELL, Monumenta Ritualia (Oxford, 1882), vol. I; HAZELTINE, Zur Geschichte der Eheschliessung nach angels\u00e4chsischen Recht (Berl\u00edn, 1905); HOWARD, A History of Matrimonial Institutions, I (Chicago, 1904), 291-363; CRITCHLOW, Forms of Betrothal. &amp;c. (Baltimore, 1903); WATKINS, Holy Matrimony London, 1895); MART\u00c8NE, De Antiquis Ecclesiae Ritibus, II (Venecia, 1788); DIECKHOFF, Die Kirchliche Trauung (Rostock, 1878); HENDERSON, The York Manuale, publ. por SURTEES SOCIETY (Durham, 1875); LINGARD, Anglo-Saxon Church, II, cap I; ROEDER, Die Schoss odor Kniesetzung (Gotinga, 1907); SOHM, Trauung und Verlobung (1876); FRIEDBERG, Das Recht der Eheschliessung (Leipzig, 1865); SOHM, Das Recht der Eheschliessung (Weimar, 1875); BINGHAM, Christian Marriage (New York, 1900).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">HERBERT THURSTON<br \/>\nTranscrito por Douglas J. Potter<br \/>\nDedicado al Sagrado Coraz\u00f3n de Jesucristo<br \/>\nTraducido por Javier Algara Coss\u00edo\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La forma de la celebraci\u00f3n del sacramento del matrimonio, seg\u00fan lo indica el \u201cRituale Romanum\u201d actual (anterior a las reformas sugeridas por los n\u00fameros 77 y 78 de la Constituci\u00f3n Sacrosantum Concilium, del Concilio Vaticano II, N.T.), es notablemente sencilla. Consiste de los elementos siguientes: \u00b7 Una declaraci\u00f3n del consentimiento hecho por ambas partes y &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/rito-del-matrimonio\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abRITO DEL MATRIMONIO\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-25974","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/25974","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=25974"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/25974\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=25974"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=25974"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=25974"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}