{"id":26026,"date":"2016-02-05T17:35:17","date_gmt":"2016-02-05T22:35:17","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/melecio-de-licopolis\/"},"modified":"2016-02-05T17:35:17","modified_gmt":"2016-02-05T22:35:17","slug":"melecio-de-licopolis","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/melecio-de-licopolis\/","title":{"rendered":"MELECIO DE LICOPOLIS"},"content":{"rendered":"<p><p style=\"text-align: justify;\">Melecio, obispo de Lic\u00f3polis en Egipto, le dio su nombre a un cisma de corta duraci\u00f3n.  No hay certeza sobre las fechas de su nacimiento, su muerte y su episcopado.  Sin embargo, se sabe que fue obispo de la antedicha ciudad tan temprano como 303, pues en un concilio efectuado cerca de 306 en Alejandr\u00eda (vea Concilios de Alejandr\u00eda) por Pedro, arzobispo de esa ciudad, Melecio fue depuesto por varias razones, entre ella por sacrificar a los \u00eddolos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nuestras \u00fanicas fuentes de informaci\u00f3n eran las escasas referencias de San Atanasio, hasta que en el siglo XVIII Scipio Maffei descubri\u00f3 importantes documentos en Verona en un manuscrito que trataba sobre el cisma meleciano en Egipto.  Los tres documentos conservados en lat\u00edn indudablemente son aut\u00e9nticos.  El primero es una carta de protesta por cuatro obispos egipcios, Hesiquio, Pacomio, Teodoro y Fileas, que datan a lo m\u00e1s tardar de 307, desde el mismo comienzo del cisma de Melecio, y antes de su excomuni\u00f3n a quien los obispos se dirigieron como  dilectus comminister in Domino (amado compa\u00f1ero ministro en el Se\u00f1or).  \u201cHemos o\u00eddo\u201d, dicen los obispos, \u201cgraves informes respecto a Melecio, quien es acusado de perturbar la ley divina y las reglas eclesi\u00e1sticas.  Muy recientemente un n\u00famero de testigos han confirmado los informes, y nos sentimos obligados a escribir esta carta.  Indudablemente Melecio est\u00e1 consciente de la muy antigua ley que proh\u00edbe a un obispo ordenar fuera de su propia di\u00f3cesis.  Sin embargo, sin respeto a esta ley, y sin consideraci\u00f3n al gran obispo y padre, Pedro de Alejandr\u00eda, ni a los obispos encarcelados, \u00e9l ha creado confusi\u00f3n general.  Para reivindicarse quiz\u00e1s \u00e9l puede declarar que fue obligado a actuar as\u00ed, pues las congregaciones estaban sin pastores.  Sin embargo, tal defensa es inv\u00e1lida, pues un n\u00famero de visitantes (circumeuntes) hab\u00edan sido nombrados.  Si ellos fueron negligentes en sus deberes, su caso debi\u00f3 haber sido presentado ante los obispos encarcelados.  Si estos \u00faltimos hab\u00edan sido martirizados, \u00e9l pod\u00eda haber apelado a Pedro de Alejandr\u00eda, y as\u00ed haber obtenido la autoridad para ordenar.\u201d\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El segundo documento consta de una nota an\u00f3nima a\u00f1adida a la carta anterior y fraseada como sigue:  \u201cHabiendo Melecio recibido y le\u00eddo la carta, no prest\u00f3 atenci\u00f3n a la protesta  ni se present\u00f3 ante los obispos encarcelados, ni ante Pedro de Alejandr\u00eda.  Despu\u00e9s que todos estos obispos, sacerdotes y di\u00e1conos murieron en sus calabozos en Alejandr\u00eda, \u00e9l inmediatamente se dirigi\u00f3 a dicha ciudad.  Entre muchos intrigantes hab\u00eda dos, un tal Isidoro y un Arrio, aparentemente honorables, ambos deseosos de ser admitidos al sacerdocio.  Conscientes de la ambici\u00f3n de Melecio y de lo que buscaba, corrieron donde \u00e9l y le dieron los nombres de los visitantes (circumeuntes) nombrados por Pedro.  Melecio los excomulg\u00f3 y orden\u00f3 a otros dos, uno de ellos detenido en prisi\u00f3n, el otro en las minas.\u201d\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al enterarse de esto, Pedro le escribi\u00f3 a sus fieles de Alejandr\u00eda.  Luego viene el tercer documento, en el cual aparece la frase interpretada como sigue:  \u201cHabiendo o\u00eddo\u201d, dijo Pedro, \u201cque Melecio, sin considerar la carta de los santos obispos y m\u00e1rtires, se ha inmiscuido en mi di\u00f3cesis, ha privado a mis diputados de su poder, y ha consagrado a otros, les aconsejo que eviten toda comuni\u00f3n con \u00e9l hasta que \u00e9l y yo nos podamos encontrar cara a cara en la presencia de hombres prudentes e investigar este asunto\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La conducta de Melecio era de lo m\u00e1s reprensible considerando que su insubordinaci\u00f3n era la de uno en un alto puesto.  San Epifanio de Salamina y Teodoro nos dicen que Melecio estaba pr\u00f3ximo en rango despu\u00e9s de Pedro de Alejandr\u00eda, de quien estaba celoso y a quien quer\u00eda suplantar en ese momento, cuando Pedro fue obligado a huir y a vivir escondido a causa de la persecuci\u00f3n.  No era s\u00f3lo contra Pedro, sino tambi\u00e9n contra sus sucesores inmediatos, Aquilas y Alejandro, que Melecio manten\u00eda su falsa posici\u00f3n.  Sabemos esto por San Atanasio, un testigo autorizado.  Se puede determinar con bastante precisi\u00f3n la fecha de comienzo del cisma meleciano al comparar la informaci\u00f3n que nos da Atanasio con la que nos dan los tres documentos anteriores.  Fue evidentemente durante el episcopado de Pedro, quien ocup\u00f3 la sede de Alejandr\u00eda desde el 300 al 311.  Atanasio declara positivamente en su \u00abEpistola ad episcopos\u00bb que \u201clos melecianos fueron declarados cism\u00e1ticos hace m\u00e1s de cincuenta y cinco a\u00f1os\u201d.  Desafortunadamente la fecha de esta carta es disputable; las alternativas son entre 356 y 361.  Sin embargo, Atanasio a\u00f1ade:  \u201cLos arrianos fueron declarados herejes hace treinta y seis a\u00f1os\u201d, es decir, en el Primer Concilio de Nicea (325).  Por lo tanto, aparentemente Atanasio estaba escribiendo en el a\u00f1o 361.  Si le restamos cincuenta y cinco a\u00f1os, tenemos el a\u00f1o 306 para la condenaci\u00f3n del cisma meleciano; y ya que la persecuci\u00f3n de Diocleciano arreci\u00f3 amargamente entre 303 y 305, los comienzos del cisma parecen pertenecer al a\u00f1o 304 \u00f3 305.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">San Epifanio, obispo de Salamina en Chipre da un relato circunstancial (Haer. LXVIII) en contradicci\u00f3n con la narrativa anterior.  Seg\u00fan \u00e9l, el cisma surgi\u00f3 de un desacuerdo entre Melecio y Pedro respecto a la recepci\u00f3n de ciertos fieles, particularmente eclesi\u00e1sticos, quienes hab\u00edan abjurado la fe durante la persecuci\u00f3n.  Este relato, el cual algunos historiadores prefieren a la declaraci\u00f3n de San Atanasio, no es ya cre\u00edble desde que Maffei descubri\u00f3 en Verona los antedichos documentos.  Entonces, \u00bfc\u00f3mo explicar el origen del relato dado por Epifanio?  Parece que surgi\u00f3 de este modo:  despu\u00e9s de la muerte de Pedro, Melecio fue arrestado y enviado a las minas; en su camino se detuvo en Eleuter\u00f3polis y all\u00ed fund\u00f3 una iglesia de su secta; siendo Eleuter\u00f3polis el pueblo natal de Epifanio, \u00e9ste naturalmente tuvo contacto con Melecio en sus primeros d\u00edas.  Ellos por supuesto presentaron bajo una luz m\u00e1s favorable el origen de su secta; y as\u00ed Epifanio insert\u00f3 luego su narrativa parcial y descarriada en su gran obra sobre las herej\u00edas.  Finalmente, las referencias al cisma meleciano por Sozomeno y Teodoreto concuerdan completamente con los documentos originales descubiertos en Verona, y m\u00e1s o menos con lo que dice Atanasio sobre el mismo asunto.  En cuanto a San Agust\u00edn, el s\u00f3lo menciona el cisma someramente y probablemente basado en San Epifanio.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La supresi\u00f3n del cisma meleciano fue uno de los tres asuntos importantes que se presentaron ante el Primer Concilio de Nicea.  Sus decretos han sido conservados en la ep\u00edstola sinodal dirigida a los obispos egipcios.  Se decidi\u00f3 que Melecio deb\u00eda permanecer en su propia ciudad de Lic\u00f3polis, pero sin ejercer autoridad o el poder de ordenar; adem\u00e1s se le prohib\u00eda ir a los alrededores del pueblo o entrar a otra di\u00f3cesis con el prop\u00f3sito de ordenar a sus s\u00fabditos.  Pod\u00eda retener su t\u00edtulo episcopal, pero los eclesi\u00e1sticos ordenados por \u00e9l deb\u00edan recibir otra vez la imposici\u00f3n de manos, pues las ordenaciones de Melecio quedaban declaradas inv\u00e1lidas.  A trav\u00e9s de toda la di\u00f3cesis donde se hallaran, los ordenados por Melecio siempre le deb\u00edan dar precedencia a los ordenados por Alejandro, ni deb\u00edan hacer nada sin el consentimiento del obispo Alejandro.  En caso de la muerte de un obispo o eclesi\u00e1stico no meleciano, el cargo vacante se le pod\u00eda dar a un meleciano, siempre que fuera digno y la elecci\u00f3n popular fuera ratificada por Alejandro.  En cuanto a Melecio mismo, se le quitaron sus derechos y prerrogativas episcopales debido a su h\u00e1bito incorregible de promover la confusi\u00f3n dondequiera.  Sin embargo, estas medidas suaves fueron en vano; los melecianos se unieron a los arrianos e hicieron m\u00e1s da\u00f1o que nunca, convirti\u00e9ndose en los peores enemigos de San Atanasio.   Refiri\u00e9ndose a este intento de reuni\u00f3n San Atanasio dijo:  \u00abPermita Dios que nunca hubiera ocurrido\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cerca del a\u00f1o 325 los melecianos ten\u00edan en Egipto veintinueve obispos, incluyendo a Melecio, y en Alejandr\u00eda ten\u00edan cuatro sacerdotes, tres di\u00e1conos y un capell\u00e1n del ej\u00e9rcito.  Conforme al decreto niceno, Melecio vivi\u00f3 primero en Lic\u00f3polis en la Tebaida, pero despu\u00e9s de las negociaciones que unieron a su partido con los arrianos.  No se conoce la fecha de su muerte.  \u00c9l nomin\u00f3 a su amigo, Juan, como su sucesor.  Teodoreto menciona a unos muy supersticiosos monjes melecianos que practicaban las abluciones jud\u00edas.  Los melecianos se extinguieron a mediados del siglo V.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<b>Bibliograf\u00eda:<\/b>  CEILLIER, Histoire G\u00e9n\u00e9rale des auteurs eccl\u00e9siastiques, III (Paris, 1732), 678-81), II (1765), 615-16; HEFELE, Meletius in Kirchenlex., ed. KAULEN, VIII (1893), 1221 sq.; ACHELIS, Meletius von Lykopolis in Realencyclop\u00e6die, ed. HAUCK, XII (1903), 558-62; HEFELE, Histoire des Conciles, ed. LECLERCQ, (1907), 211-12, 488-503.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Fuente<\/b>:  Leclercq, Henri. \u00abMeletius of Lycopolis.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 10. New York: Robert Appleton Company, 1911.  <br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/10164a.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Luz Mar\u00eda Hern\u00e1ndez Medina.\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Melecio, obispo de Lic\u00f3polis en Egipto, le dio su nombre a un cisma de corta duraci\u00f3n. No hay certeza sobre las fechas de su nacimiento, su muerte y su episcopado. 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