{"id":26074,"date":"2016-02-05T17:36:59","date_gmt":"2016-02-05T22:36:59","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/misa-sacrificio-de-cristo-y-de-su-iglesia\/"},"modified":"2016-02-05T17:36:59","modified_gmt":"2016-02-05T22:36:59","slug":"misa-sacrificio-de-cristo-y-de-su-iglesia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/misa-sacrificio-de-cristo-y-de-su-iglesia\/","title":{"rendered":"MISA, SACRIFICIO DE CRISTO Y DE SU IGLESIA"},"content":{"rendered":"<p>\n  Cuadro de Gebhard Fugel (1863-1939), titulado \u00abEl Ni\u00f1o Jes\u00fas se aparece a San Lorenzo de Brindisi durante la Misa\u00bb.  El pintor italiano Francesco Trevisani (1656-1746), fue el autor de esta obra, titulada \u00abEl milagro de Bolsena\u00bb, perteneciente a la Colecci\u00f3n Museo Diocesano de Mil\u00e1n. Fue realizada en 1704, y se encuentra en el retablo de la Capilla Nueva del Milagro, en la Bas\u00edlica de Santa Cristina, en Bolsena (Italia)<br \/>\n  \u00c9xtasis de San Andr\u00e9s Avelino   San Donato. Esta obra, pintada en 1652 por el Espa\u00f1oleto, representa el milagro acaecido mientras el santo obispo oficiaba la Santa Misa, cuando un grupo de paganos irrumpieron en la iglesia y empujaron violentamente al di\u00e1cono, que cayendo sobre el C\u00e1liz ly \u00e9ste se rompi\u00f3. San Donato junt\u00f3 los fragmentos mientras oraba y los uni\u00f3&#8230; pero faltaba un trozo de la parte inferior. Milagrosamente, no se derram\u00f3 ni una sola gota de Sangre del C\u00e1liz. Ante tal prodigio, setenta y nueve paganos se convirtieron al Cristianismo, motivo por el cual el prefecto de Arezzo, Cuadratiano, arrest\u00f3 al Santo un mes m\u00e1s tarde, siendo decapitado el 7 de agosto del a\u00f1o 362, por orden del Emperador Juliano \u00abel Ap\u00f3stata\u00bb. Este lienzo se conserva actualmente en el Museo de Picard\u00eda, en Amiens (Francia)  Fran\u00e7ois-Marius Granet (1775-1849) pint\u00f3 esta obra en la primera mitad del s. XIX. Se titula \u00abSacerdote en el altar\u00bb. Se trata de un \u00f3leo sobre lienzo, que se encuentra en el Museo de Bellas Artes de Ca\u00e9n (Francia).  El artista italiano Corrado Giaquinto (1703-1765) realiz\u00f3 este \u00f3leo sobre lienzo titulado \u00abSan Felipe Neri mientras celebra la Misa\u00bb. Se encuentra en la iglesia de Santa Mar\u00eda del Carmen de los Tres Ca\u00f1os (Santa Maria del Carmine alle Tre Cannelle), en Roma (Italia).  El Maestro de los Ojos Oscuros es el autor de esta imagen miniada del Libro de Horas de la iglesia del Gran San Mart\u00edn de Colonia (Alemania), realizado en el a\u00f1o 1500. Se trata de una pintura sobre pergamino que representa la \u00abMisa de San Gregorio\u00bb. Pertenece a la Catedral de Colonia y la Biblioteca Diocesana, donde se encuentra actualmente.  El autor de este cuadro, pintado al \u00f3leo sobre tabla, que representa la \u00abMisa de San Gregorio\u00bb, es el Maestro de los Altares de Aquisgr\u00e1n -se le conoce as\u00ed por su obra maestra: el Tr\u00edptico de la Pasi\u00f3n, que se encuentra en el Tesoro de la Catedral de Aquisgr\u00e1n-, un pintor an\u00f3nimo del g\u00f3tico tard\u00edo, activo en Colonia (Alemania) durante la transici\u00f3n del siglo XV al XVI. Esta obra fue realizada entre 1501 y 1515, y actualmente se encuentra en el Museo Kolumba (Museo de Arte del Arzobispado de Colonia), en Colonia (Alemania).  Esta \u00abMisa de San Gregorio\u00bb, de autor an\u00f3nimo y datada en el s.XVI, est\u00e1 realizada con pintura al temple sobre tabla. Est\u00e1 inspirada en el dibujo del mismo tema del famoso pintor, dibujante y grabador alem\u00e1n del Renacimiento Alberto Durero (1471-1528). Se encuentra en el Museo Provincial de l&#8217;Oise, en Beauvais (Picard\u00eda, Francia).<\/p>\n<h2>Contenido<\/h2>\n<ul>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-1\">1 La Enc\u00edclica\u201cMediator Dei\u201d. Remedio a los errores que causan el ausentismo eucar\u00edstico<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-2\">2 La iniciaci\u00f3n a la misa como sacrificio de Cristo<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-3\">3 La iniciaci\u00f3n a la Misa como sacrificio de la Iglesia<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-4\">4 Conclusi\u00f3n<\/li>\n<\/ul>\n<h1>La Enc\u00edclica\u201cMediator Dei\u201d. Remedio a los errores que causan el ausentismo eucar\u00edstico<\/h1>\n<p style=\"text-align: justify;\">Frente a la ignorancia concerniente a la misa como sacrificio de Cristo y de la Iglesia, que se encuentra de lleno en el origen de la tan frecuente abstenci\u00f3n eucar\u00edstica y dominical, P\u00edo XII nos presenta, en su enc\u00edclica \u201cMediator Dei\u201d (MD) el instrumento de una iniciaci\u00f3n en profundidad al sentido de la misa, vista como centro de la vida cristiana. La concepci\u00f3n sacrificial de la misa es retomada por el Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica (CEC). Veremos aqu\u00ed el porqu\u00e9 y el sentido de la presentaci\u00f3n de la misa como sacrificio de Cristo, primeramente, luego como sacrificio de la Iglesia, con la ayuda de MD, que pueda facilitar una urgente rectificaci\u00f3n pastoral. Al concluir, sacaremos algunas conclusiones concretas.\n<\/p>\n<h1>La iniciaci\u00f3n a la misa como sacrificio de Cristo<\/h1>\n<p style=\"text-align: justify;\">La necesidad fundamental y permanente de la persona humana es regresar a Dios, su principio y su fin \u00faltimo, en el amor. La misa le ofrece el medio. P\u00edo XII nos lo recuerda a la luz de la majestuosa definici\u00f3n del Concilio de Trento. \u201cCristo, Nuestro Se\u00f1or, sacerdote eterno, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, durante la \u00faltima Cena, la noche en que fue traicionado, quiso, como lo exige la naturaleza humana, dejar a la Iglesia su esposa bien amada un sacrificio visible para representar el sacrificio que deb\u00eda cumplirse s\u00f3lo una vez sobre la Cruz con el fin de que su recuerdo permaneciese hasta el fin de los siglos, y que la virtud fuese aplicada a la remisi\u00f3n de nuestros pecados de cada d\u00eda, ofreci\u00f3 a Dios su Padre su cuerpo y su sangre bajo las apariencias de pan y de vino, s\u00edmbolos bajo los cuales los dio a los disc\u00edpulos, constituy\u00e9ndolos sacerdotes del Nuevo Testamento, y orden\u00e1ndoles a ellos y a sus sucesores que los ofrecieran\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para Trento y P\u00edo XII se trata del punto culminante y del centro de la religi\u00f3n cristiana. Este centro no est\u00e1 constituido por una oraci\u00f3n vaga (que bien habr\u00eda podido tener lugar en un bosque o sobre un campo deportivo) sino por un sacrificio visible que significa la invisible ofrenda de s\u00ed por la cual Cristo, en nombre de la humanidad, en nombre de cada hombre, ser espiritual y corporal, alma y cuerpo, llega a su Padre. El sacerdote visible es un sacrificador no sangriento.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00edo XII prosigue se\u00f1alando que las apariencias eucar\u00edsticas, el pan y el vino, bajo las cuales se encuentran el cuerpo y la sangre de Cristo, simbolizan, no solamente el trabajo humano, sino adem\u00e1s la separaci\u00f3n violenta, en la muerte, del cuerpo y la sangre de Jes\u00fas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed el recuerdo de la muerte real de Cristo sobre el Calvario es renovado en todo el sacrificio del altar, porque la separaci\u00f3n de los s\u00edmbolos indica claramente a Jesucristo en estado de v\u00edctima.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00edo XII subraya adem\u00e1s que la comprensi\u00f3n de la misa supone la explicaci\u00f3n de muchas nociones ricas y complejas: Personas divinas, naturaleza humana, sacrificio, muerte, alma, cuerpo. Todas estas nociones deben ser, al menos obscuramente, comprendidas para que sea percibido lo que es la misa en su esencia, tal como la Iglesia la comprende. La ausencia de muchos en la Misa del domingo parece excusable en la medida en que ignoran la Cruz como sacrificio, as\u00ed como el misterio pascual: es el Resucitado que opera a trav\u00e9s del sacerdote el misterio de la Transubstanciaci\u00f3n, es decir que cambia toda la substancia del pan (y la del vino) en el cuerpo y la sangre de Cristo. Pero P\u00edo XII no se limita a decir lo que es la misa, toda misa: responde a la pregunta \u00bfPor qu\u00e9 la misa? \u00bfC\u00f3mo? Recordando la doctrina de los cuatro fines del sacrificio eucar\u00edstico (II, 1 col. 216):\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cristo Sacerdote quiere adorar, glorificar, alabar en un homenaje que no cesa jam\u00e1s. Se puede recordar en esta ocasi\u00f3n la magn\u00edfica f\u00f3rmula del cardenal de B\u00e9rulle: Cristo es el Adorador infinito, el \u00fanico Adorador, el Perfecto Adorador, el divino Adorador.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El segundo fin perseguido por Cristo Sacerdote es la acci\u00f3n de gracias que s\u00f3lo el Hijo puede ofrecer dignamente: el Sacrificio de la Cruz, \u201cprolongado\u201d por la Eucarist\u00eda, es la s\u00faplica del Hijo al Padre en nombre de toda la humanidad. Luego viene la finalidad de expiaci\u00f3n, propiciaci\u00f3n, reconciliaci\u00f3n de todo el g\u00e9nero humano con el Padre, ofendido por sus faltas. El Hijo nos arranca as\u00ed de la dominaci\u00f3n del demonio, pr\u00edncipe de este mundo. Nadie m\u00e1s que Cristo, recuerda P\u00edo XII, pod\u00eda ofrecer a Dios satisfacci\u00f3n por todas las faltas del g\u00e9nero humano.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por \u00faltimo, Cristo persigue un fin de impetraci\u00f3n: quiere pedir por nosotros, \u201creducidos a la pobreza y a una mancha &#8211; hijos pr\u00f3digos que hemos empleado mal los bienes recibidos del Padre -, para que por su mediaci\u00f3n eficaz seamos colmados de toda bendici\u00f3n y de toda gracia\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estos cuatro fines del sacrificio no suponen solamente los diferentes sacrificios de la Primera Alianza, sino adem\u00e1s las promesas de Jes\u00fas durante su vida p\u00fablica en lo concerniente a la oraci\u00f3n al Padre en su nombre (Juan 14 a 16), su exaltaci\u00f3n de la alabanza del Padre (Mt 11), las peticiones condicionales de su Agon\u00eda y su insistencia frente a los leprosos curados bajo la acci\u00f3n de la gracia (Lc 17). Y ellas se sit\u00faan todas sobre el fondo de una humanidad carente de la Cruz: ingrata, no adoradora, no expiadora, ignorante de su necesidad perpetua de auxilio divino: intentaremos, en la medida de lo posible, preservar a los j\u00f3venes del peligro de la ingratitud y de la injusticia para con Dios atrayendo sus atenciones sobre las finalidades perseguidas por Cristo Salvador en cada Misa, las cuatro finalidades del sacrificio. El Cristo de la Misa nos dice en substancia: adora, agradece, suplica, pide perd\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Misa nos recuerda que no hay salvaci\u00f3n fuera de la Cruz: \u201cCada hombre, en particular, agrega P\u00edo XII, debe entrar en contacto vital con el sacrificio de la Cruz, Cristo ha querido morir como cabeza del g\u00e9nero humano\u201d, es decir en nombre nuestro y por nosotros, por esa raz\u00f3n sobre el Calvario Cristo estableci\u00f3 una piscina de expiaci\u00f3n y de salvaci\u00f3n, que llen\u00f3 con su sangre derramada, pero si los hombres no se zambullen en ella y lavan sus pecados, no pueden obtener ni purificaci\u00f3n ni salvaci\u00f3n\u201d. Por el contrario, haciendo suyos los cuatro fines de Cristo, unen el sacrificio de la Iglesia al de Cristo (Col. 217).\n<\/p>\n<h1>La iniciaci\u00f3n a la Misa como sacrificio de la Iglesia<\/h1>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00edo XII subraya que la Misa es un sacrificio no solamente interior, sino adem\u00e1s exterior, correspondiente a la naturaleza del hombre, ser no solamente espiritual sino adem\u00e1s corporal. Es un sacrificio existencial y ritual que supone, como la salvaci\u00f3n misma, la cooperaci\u00f3n libre y voluntaria de la persona humana. Esta cooperaci\u00f3n manifestada en y por la participaci\u00f3n f\u00edsica en la Misa, constituye el deber principal y el honor supremo para el cristiano (CEC, art. 1368-1372). La participaci\u00f3n interior y exterior en la misa, he ah\u00ed el deber de estado en tanto que tal; sus otros deberes no constituyen su deber de estado cristiano sino de hombre.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta cooperaci\u00f3n en Cristo y con \u00c9l supone que ofreciendo a Cristo el cristiano se ofrece al Padre por \u00c9l y con \u00c9l, participando de los sentimientos de Cristo crucificado, de su humilde dulzura, de su caridad (Ph. 2): sacrificio de Cristo al que debe asociarse mediante la oblaci\u00f3n de su propia vida y de su muerte futura; la omisi\u00f3n de esta oblaci\u00f3n \u00edntima como v\u00edctima, por el desapego de toda criatura y el apego prioritario a la voluntad divina, el desconocimiento de este deber y de este acto de \u00edntima oblaci\u00f3n sacrificial, en una palabra la no oblaci\u00f3n de s\u00ed de un miembro de la Iglesia y de toda la Iglesia con Cristo constituyen, a mis ojos, una raz\u00f3n fundamental del ausentismo eucar\u00edstico y de la deserci\u00f3n frente a la obligaci\u00f3n dominical.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Misa, como sacrificio de la Iglesia, esta insistencia fundamental de toda la tradici\u00f3n cat\u00f3lica, indican que se debe presentar a los fieles la concepci\u00f3n que P\u00edo XII hered\u00f3 de Benedicto XIV: comulgar no es s\u00f3lo comer y beber el cuerpo y la sangre de Cristo, sino convertirse as\u00ed en una sola v\u00edctima con el Dios hecho hombre para la Iglesia y para el mundo (cf. MD, II, 1-3).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De ah\u00ed la grandiosa visi\u00f3n por la cual P\u00edo XII (siguiendo a San Roberto Bellarmino y a San Agust\u00edn) ve, en el sacrificio del altar, el sacrificio general por el cual todo el Cuerpo M\u00edstico de Cristo se ofrece a Dios a trav\u00e9s de Cristo; de donde resulta que debemos \u201cinmolarnos todos al Padre eterno con nuestra Cabeza que ha sufrido por nosotros\u201d (II, 2,2 col. 224 de la Doc. Cat.)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dicho de otra manera, siguiendo la expresi\u00f3n del P. Yves de Montcheuil, cada Misa es el signo visible del invisible sacrificio de Cristo y de su Iglesia. E inclusive de toda la humanidad en tanto que ella consiente a su salvaci\u00f3n. Es inseparablemente el sacrificio general y el sacrificio individual de Cristo y de cada cristiano en \u00c9l.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En este contexto, sea la primera comuni\u00f3n, sea la profesi\u00f3n de fe, sea la confirmaci\u00f3n, podr\u00eda ser una excelente ocasi\u00f3n de incitar a cada cristiano a ofrecer un honorario de Misa, a ofrecer as\u00ed el pan y el vino que se convertir\u00e1n en la divina V\u00edctima y de esta manera hacer tomar o retomar , por todos y cada uno, la maravillosa costumbre de hacer celebrar misas en sufragio de sus intenciones y m\u00e1s especialmente para obtener la gracia de la perseverancia final en la participaci\u00f3n dominical en la Misa\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para resumir, se trata de restaurar en todos los bautizados la conciencia de participar en el sacerdocio de Cristo, conciencia que alcanza su ejercicio supremo en la ofrenda de la Misa.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lejos de hacer desaparecer este aspecto interior y fundamental, el aspecto ritual, exterior y cotidiano de la misa debe ayudar a ponerla en relieve: P\u00edo XII nos recuerda que el \u201crito exterior del sacrificio debe por su naturaleza manifestar el culto interior; agrega: \u201cEl sacrificio de la Ley Nueva significa el homenaje supremo por el cual el principal oferente, Cristo, y , con \u00c9l y por \u00c9l, todos sus miembros m\u00edsticos rinden a Dios el honor y el respeto que le son debidos\u201d\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De ah\u00ed la insistencia de P\u00edo XII (II, 3, sub fine) sobre la acci\u00f3n de gracias privada que debe completar en alguna manera la acci\u00f3n de gracias p\u00fablica que es el Sacrificio eucar\u00edstico. P\u00edo XII consagra a este fin dos p\u00e1ginas enteras. Se trata de \u201czambullirnos en el sant\u00edsimo amor de Cristo y de tomar parte en los actos por los cuales \u00c9l mismo adora a la augusta Trinidad (&#8230;) rinde al Padre Eterno acciones de gracias y de alabanzas por las cuales, principalmente, nos ofrecemos y nos inmolamos como v\u00edctimas\u201d. En suma, esta acci\u00f3n de gracias privada, siguiendo a P\u00edo XII, debe ocasionar una apropiaci\u00f3n privada de los cuatro fines por los cuales Jesucristo mismo ofrece su sacrificio sobre la Cruz, renov\u00e1ndolo en cada Misa. Presente en nosotros por la Comuni\u00f3n, Cristo no est\u00e1 inactivo, sino que adora, agradece, suplica y se ofrece como v\u00edctima. El rechazo o la reducci\u00f3n excesiva de la acci\u00f3n de gracias privada parece manifestar un desconocimiento de Cristo Adorador y Reparador, Sacerdote y V\u00edctima. La formaci\u00f3n en la acci\u00f3n de gracias privada es un elemento esencial de la educaci\u00f3n eucar\u00edstica y podr\u00e1, en much\u00edsimos casos, condicionar la presencia dominical. Ella puede ser hecha en uni\u00f3n con Mar\u00eda, como lo indica San Luis Mar\u00eda Grignon de Montfort, en su tratado sobre la \u201cverdadera devoci\u00f3n\u201d a Mar\u00eda.\n<\/p>\n<h1>Conclusi\u00f3n<\/h1>\n<p style=\"text-align: justify;\">1) Poco antes de darnos esta notable carta sobre la mediaci\u00f3n sacrificial de Cristo, el Papa P\u00edo XII hab\u00eda resumido magn\u00edficamente los frutos personales y sociales de la misa en su alocuci\u00f3n del 20 de febrero de 1946:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cEl presente para muchos no es m\u00e1s que la huida desordenada de un torrente, que precipita a los hombres como detritus en la noche oscura de un porvenir donde se van a perder con la corriente que los lleva.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">S\u00f3lo la Iglesia puede reconducir al hombre desde esas tinieblas hacia la luz; s\u00f3lo ella puede darle la conciencia de un pasado vigoroso, el dominio del presente, la seguridad frente al futuro &#8230;\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfNo vemos todos los d\u00edas sobre nuestros innumerables altares a Cristo, V\u00edctima divina, cuyos brazos se extienden de un extremo del mundo al otro, envolver y abrazar simult\u00e1neamente en su pasado, en su presente y en su futuro a la sociedad humana entera?\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la Santa Misa, los hombres adquieren una mayor conciencia de su pasado de faltas, y al mismo tiempo, de los inmensos beneficios recibidos en el memorial del G\u00f3lgota, del m\u00e1s grande acontecimiento de la historia de la humanidad; reciben la fuerza querida para liberarse de la m\u00e1s profunda miseria del presente, la miseria de los pecados cotidianos, al punto que inclusive los m\u00e1s abandonados sienten el soplo de amor personal de Dios misericordioso; y sus miradas se dirigen hacia un futuro seguro, hacia la consumaci\u00f3n del tiempo en la victoria del Se\u00f1or, que est\u00e1 ah\u00ed sobre el altar, de ese Juez Supremo que pronunciar\u00e1 un d\u00eda la \u00faltima y definitiva sentencia&#8230;\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la Santa Misa, la Iglesia brinda, por consecuencia, su m\u00e1s grande contribuci\u00f3n a la edificaci\u00f3n de la sociedad humana\u201d\u201d\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2) Estamos alentados a organizar, por ejemplo en las capellan\u00edas, grupos de lectura de Mediator Dei.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">3) Esta enc\u00edclica de P\u00edo XII podr\u00eda ser (junto con el libro del Cardenal Lustiger sobre la Misa) un bello obsequio a ofrecer a los adolescentes o con ocasi\u00f3n de la profesi\u00f3n de fe. Una edici\u00f3n anotada para j\u00f3venes (con divisi\u00f3n paragr\u00e1fica) la har\u00eda adem\u00e1s m\u00e1s \u00fatil. Todos los que hacen con gusto estudios secundarios comprender\u00edan f\u00e1cilmente el sentido general del documento de P\u00edo XII.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">4) La ofrenda cotidiana del Apostolado de la Oraci\u00f3n pone a la Misa en el centro de la vida cotidiana.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Bertrand de Margerie S.J.<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducci\u00f3n de Jos\u00e9 G\u00e1lvez Kr\u00fcger para ACI Prensa\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuadro de Gebhard Fugel (1863-1939), titulado \u00abEl Ni\u00f1o Jes\u00fas se aparece a San Lorenzo de Brindisi durante la Misa\u00bb. 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