{"id":26115,"date":"2016-02-05T17:38:32","date_gmt":"2016-02-05T22:38:32","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/musica-eclesiastica\/"},"modified":"2016-02-05T17:38:32","modified_gmt":"2016-02-05T22:38:32","slug":"musica-eclesiastica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/musica-eclesiastica\/","title":{"rendered":"MUSICA ECLESIASTICA"},"content":{"rendered":"<p>\n  Este t\u00e9rmino denota la m\u00fasica que, por orden o con la aprobaci\u00f3n de la autoridad eclesi\u00e1stica, se emplea en relaci\u00f3n con el servicio divino para promover la glorificaci\u00f3n de Dios y la edificaci\u00f3n de los fieles. <\/p>\n<h2>Contenido<\/h2>\n<ul>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-1\">1 Naturaleza e importancia<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-2\">2 Regulaciones de la Iglesia<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-3\">3 Cualidades<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-4\">4 Varias partes del servicio divino<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-5\">5 Canto por la congregaci\u00f3n<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-6\">6 Las mujeres en los coros de la Iglesia<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-7\">7 La reforma en pr\u00e1ctica<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-8\">8 M\u00fasica religiosa<\/li>\n<\/ul>\n<h2>Naturaleza e importancia<\/h2>\n<p>  As\u00ed como San Felipe Neri cantaba espont\u00e1neamente las oraciones de la \u00faltima Misa que celebraba, as\u00ed toda m\u00fasica religiosa verdadera es s\u00f3lo una oraci\u00f3n exaltada &#8212;una expresi\u00f3n exultante de sentimiento religioso.   La oraci\u00f3n, la canci\u00f3n, la ejecuci\u00f3n de los instrumentos  y la acci\u00f3n, cuando son organizados por la autoridad, constituyen los elementos del culto p\u00fablico, especialmente de una liturgia oficial.  Este fue el caso de los paganos, los jud\u00edos, y tambi\u00e9n en la Iglesia desde tiempo inmemorial.  Estos elementos constituyen, en conjunto, una unidad org\u00e1nica en la que, sin embargo, la m\u00fasica forma una parte s\u00f3lo en ocasiones solemnes, y s\u00f3lo en conformidad con las regulaciones de la autoridad adecuada.   Como el hombre le debe a Dios lo m\u00e1s alto y lo m\u00e1s bello, la m\u00fasica puede emplear en estas ocasiones sus medios m\u00e1s nobles y eficaces.<br \/>\n  La m\u00fasica eclesi\u00e1stica tiene en com\u00fan con la m\u00fasica secular la combinaci\u00f3n de los tonos en la melod\u00eda y la armon\u00eda, la divisi\u00f3n del tiempo en ritmo, medida y tempo, la din\u00e1mica, o la distribuci\u00f3n del poder, el color del tono en la voz y los instrumentos, los estilos m\u00e1s simples y m\u00e1s complicados de composici\u00f3n.   Sin embargo, todos estos deben adaptarse a la acci\u00f3n lit\u00fargica, si la hay, a las palabras pronunciadas en la oraci\u00f3n, a la devoci\u00f3n del coraz\u00f3n; debe ser calculada para edificar a los fieles, y en definitiva debe servir al prop\u00f3sito para el que se lleva a cabo el servicio divino.  Cada vez que la m\u00fasica, en lugar de asumir un car\u00e1cter de independencia y de mero adorno, act\u00faa como auxiliar de los otros medios de promover el culto de Dios y como un incentivo al bien, no s\u00f3lo no interfiere con la ceremonia religiosa, sino, por el contrario, le da el mayor esplendor y eficacia.  S\u00f3lo aquellos que no responden a su influencia, o que obstinadamente cultivan otras formas de devoci\u00f3n, se imaginan que la m\u00fasica los distrae de su culto.  La m\u00fasica adecuada, por el contrario, eleva al hombre sobre los pensamientos diarios triviales a un estado de \u00e1nimo ideal y alegre, fija la mente y el coraz\u00f3n en las palabras y acciones sagradas, y la introduce en la atm\u00f3sfera devocional y festiva adecuada.  Esta conveniencia tiene en cuenta las personas y las circunstancias, al introducir variaciones de acuerdo con la naturaleza y el uso de los textos, de acuerdo con el car\u00e1cter de la acci\u00f3n lit\u00fargica, de acuerdo a la temporada eclesi\u00e1sticas, e incluso de acuerdo a las diversas necesidades de las \u00f3rdenes contemplativas y el resto de los fieles.<br \/>\n  El instinto religioso natural insta al hombre a honrar a Dios por medio de la m\u00fasica, as\u00ed como por las otras artes, y a aumentar su exaltaci\u00f3n religiosa cantando alegremente.   Esta importancia del canto en relaci\u00f3n con el servicio divino nunca se ha perdido de vista.  Bajo la antigua ley, en cumplimiento de los mandamientos de Dios mismo, la m\u00fasica del Templo jugaba un papel muy elaborado.   Canciones de victoria de naturaleza religiosa se mencionan en \u00c9xodo 15 y Jueces 5.  A menudo la m\u00fasica sagrada le exaltaba el esp\u00edritu a los profetas.   David embellec\u00eda las ceremonias religiosas con himnos y el uso de instrumentos (Am\u00f3s 6,5; Neh. 12,35; 2 Cr\u00f3n. 29,25 ss).   Con \u00e9l aparece Asaf en el papel de poeta y cantante, y desde los tiempos de David \u00ablos hijos de Asaf\u00bb con otras familias fueron organizados en clases (I Cr\u00f3n. 25).<br \/>\n  Debido a circunstancias externas, la Iglesia cristiana primitiva era muy comedida en sus manifestaciones religiosas, y la adopci\u00f3n de la m\u00fasica del Templo, en la medida en que sobrevivi\u00f3, hubiese sido dif\u00edcil debido a los conversos del paganismo.   Adem\u00e1s, la pr\u00e1ctica de la religi\u00f3n por parte de los primeros cristianos era de una naturaleza tan puramente espiritual que por el momento se pod\u00eda prescindir de cualquier ayuda sensible, como la de la m\u00fasica.  Sin embargo, las palabras de San Pablo, aunque s\u00f3lo se tomen en un sentido espiritual, nos recuerda la fuerza de la concepci\u00f3n de la m\u00fasica en el Antiguo Testamento: \u00abRecitad entre vosotros salmos, himnos y c\u00e1nticos espirituales; cantad y salmodiad en vuestro coraz\u00f3n al Se\u00f1or\u00bb (Efesios 5,19).   Tertuliano relata que durante el servicio divino se le\u00eda la Sagrada Escritura y se cantaban salmos, y que incluso Plinio hab\u00eda comprobado que los cristianos honraban a su Se\u00f1or antes del alba con el c\u00e1ntico de un himno (Apol. II).  Eusebio, en confirmaci\u00f3n \u00abde las regulaciones hasta ahora seguidas por la Iglesia\u00bb, cita el testimonio de Fil\u00f3n, quien relata que los terapeutas[1], durante sus comidas festivas, cantaban salmos de las Sagradas Escrituras y otros himnos de diversos tipos en ritmo solemne en estilo mon\u00f3dico con responsorios corales (Hist. Ecl., I, XVII).  Cualquiera que haya sido la naturaleza del canto de los terapeutas, Eusebio da testimonio de la costumbre tradicional de la Iglesia.<br \/>\n  Mientras que San Atanasio restringi\u00f3 el canto de los salmos a una especie de recitaci\u00f3n, San Ambrosio introdujo con gran \u00e9xito en Mil\u00e1n (y en la mayor parte del mundo occidental) el canto antifonal de los salmos \u00aba la manera de Oriente\u00bb.  San Agust\u00edn se pregunta si no ser\u00eda m\u00e1s perfecto negarse a s\u00ed mismo el placer derivado del cantar, pero concluye su reflexi\u00f3n coincidiendo con las pr\u00e1cticas existentes, y con frecuencia da testimonio de las costumbres de su \u00e9poca (cf. Conf. IX, 7.; X, 33; en Ps XXI y XLVI; Retr., II, 11).     San Jer\u00f3nimo, en referencia a Efesios 5,19, exhorta como sigue a los j\u00f3venes cuyo deber es cantar en la Iglesia: \u00abQue el siervo de Dios cante de tal manera que sean las palabras del texto, en lugar de la voz del cantante, lo que cause deleite, y que el esp\u00edritu maligno de Sa\u00fal pueda apartarse de los que est\u00e1n bajo su dominio, y no pueda entrar en los que hacen un teatro de la casa del Se\u00f1or \u00ab.<br \/>\n  En los C\u00e1nones Apost\u00f3licos tambi\u00e9n se menciona cierta clase de cantantes lit\u00fargicos.  El antedicho canto antifonal y responsorial destinado para el pueblo muestra que el canto no se limitaba al coro.  San Agust\u00edn escribi\u00f3 un himno extenso para ser cantado por el pueblo en la forma del Salmo 119(118) &#8212;no en metros cl\u00e1sicos, sino en versos acentuados populares con diecis\u00e9is s\u00edlabas sin acento y la rima en la vocal final.    La himnolog\u00eda en la forma cl\u00e1sica se remonta a Ambrosio e Hilario.   Pero ya se ha dicho suficiente para indicar la pr\u00e1ctica y la naturaleza del canto en la Iglesia primitiva, bajo cuya fomentadora protecci\u00f3n se desarroll\u00f3 tan maravillosamente m\u00e1s adelante.  La historia da el testimonio m\u00e1s convincente de la importancia que la Iglesia siempre ha concedido a la m\u00fasica en relaci\u00f3n con su culto. <\/p>\n<h2>Regulaciones de la Iglesia<\/h2>\n<p>  Fascistol de la catedral de Segovia El inter\u00e9s de la Iglesia en la m\u00fasica tambi\u00e9n se demuestra por sus numerosas leyes y reglamentos calculados para fomentar la m\u00fasica digna del servicio Divino.  El derecho de la Iglesia a determinar la materia y la forma de lo que se canta en el marco de su liturgia es incuestionable.   Partidarios musicales de mente estrecha parecen dispuestos a temer que la m\u00fasica como un arte no reciba la debida consideraci\u00f3n, si no se le permite seguir su propio camino sin control.    Estos temores tienen generalmente por su base la teor\u00eda de que el arte es un fin en s\u00ed mismo, y no que no debe servir, salvo indirectamente, a ning\u00fan fin fuera y otro que a s\u00ed mismo.  Este principio s\u00f3lo podr\u00eda tener una cierta justificaci\u00f3n, si la dependencia externa fuese a obstaculizar el pleno desarrollo de la m\u00fasica.  Pero este no es el caso.  De hecho, la historia de su desarrollo muestra que la m\u00fasica eclesi\u00e1stica no debe temer ninguna comparaci\u00f3n entre sus logros y los de la m\u00fasica secular.<br \/>\n  Muchos m\u00fasicos competentes han admitido esto francamente en el caso del canto gregoriano simple &#8212;no s\u00f3lo hombres como Witt y Gevaert, sino tambi\u00e9n Hal\u00e9vy, Mozart y Berlioz.   Hal\u00e9vy considera el canto como \u201cla m\u00e1s bella melod\u00eda religiosa que existe en la tierra\u201d.  La declaraci\u00f3n de Mozart \u201cque \u00e9l cambiar\u00eda toda su m\u00fasica por la fama de haber compuesto el prefacio gregoriano\u201d, suena casi hiperb\u00f3lica.  Berlioz, que \u00e9l mismo escribi\u00f3 un grandioso R\u00e9quiem, declar\u00f3 que \u00abnada en la m\u00fasica se podr\u00eda comparar con el efecto de la Dies Irae gregoriana\u00bb (cf. Krutschek, \u00abKirchenmusik\u00bb).  Ambros ha dicho: \u00abEl poder fundamental, la animaci\u00f3n de toda la m\u00fasica que no es hecha, sino que creci\u00f3 (como es el caso de la m\u00fasica folkl\u00f3rica), pertenece por excelencia al canto gregoriano\u00bb.   Por esta raz\u00f3n Gevaert considera que la cualidad m\u00e1s caracter\u00edstica del canto es el hecho de que nunca se pone viejo \u00abcomo si el tiempo no tuviese ning\u00fan poder sobre \u00e9l\u00bb.   No es el m\u00e1s conspicuo, sino el medio art\u00edstico m\u00e1s sencillo el que produce la impresi\u00f3n m\u00e1s profunda y duradera, cuando se emplea h\u00e1bilmente.   El primer requisito es que se le d\u00e9 expresi\u00f3n verdadera a los sentimientos contenidos en el texto, y que no queden ocultos por molestas formas externas.  Hay que reconocer que piezas como el Te Deum, Lauda Sion, las Lamentaciones, las Misas de R\u00e9quiem, as\u00ed como muchos introitos, graduales, y tractos, proveen un placer infalible, que emplean s\u00f3lo los medios m\u00e1s simples para expresar el estado de \u00e1nimo deseado y que son admirablemente adaptados para promover la devoci\u00f3n.<br \/>\n  Sin embargo, la Iglesia no desprecia los medios art\u00edsticos de una naturaleza m\u00e1s elaborada, como se demuestra por el largo jubili del canto tradicional (seg\u00fan aparece en la edici\u00f3n del Vaticano) y todav\u00eda m\u00e1s por la m\u00fasica polif\u00f3nica eclesi\u00e1stica (al estilo de Palestrina).   M\u00fasicos modernos de primer orden han pronunciado sentencia favorable sobre este estilo.  Wagner era un entusiasta admirador de Palestrina; Mendelssohn hizo todo lo posible por reunir Misas, impropreria , salmos, motetes de los viejos maestros, que \u00e9l prefer\u00eda a toda la m\u00fasica eclesi\u00e1stica de los escritores modernos.  De hecho, hay muchas obras de Orlando di Lasso, Allegri, Vittoria, en las que surgieron los medios de expresi\u00f3n m\u00e1s elaborados, pero que, sin embargo, se ajustan a todos los requisitos lit\u00fargicos y son, por as\u00ed decirlo, efusiones espont\u00e1neas de corazones que adoran (cf. m\u00fasica polif\u00f3nica o de contrapunto).  Adem\u00e1s del canto llano y el estilo polif\u00f3nico, la Iglesia tambi\u00e9n acepta a su servicio las composiciones homof\u00f3nicas o figuradas con o sin acompa\u00f1amiento instrumental, escritas, no en los antiguos modos eclesi\u00e1sticos, sino en una de las claves modernas mayores o menores.  La Iglesia recomienda de todo coraz\u00f3n el canto gregoriano, alaba expresamente el estilo polif\u00f3nico y por lo menos tolera el moderno.<br \/>\n  Seg\u00fan el \u00abMotu proprio\u00bb de P\u00edo X (22 de noviembre de 1903), los siguientes son los principios rectores generales de la Iglesia: \u00abLa m\u00fasica sacra debe poseer, en el m\u00e1s alto grado, las cualidades propias de la liturgia, o m\u00e1s precisamente, santidad y pureza de forma de la que surge espont\u00e1neamente su car\u00e1cter de universalidad.  Debe ser santa, y por lo tanto, debe excluir toda profanidad, no s\u00f3lo de s\u00ed misma sino tambi\u00e9n de la forma en que es presentada por los que la ejecutan.  Debe ser verdadero arte, pues de otro modo no puede ejercer en las mentes de los oyentes esa influencia que la Iglesia  medita cuando recibe en su liturgia el arte de la m\u00fasica.  Pero tambi\u00e9n debe ser universal, en el sentido de que, si bien a cada naci\u00f3n se le permite admitir en sus composiciones religiosas las formas especiales que se puede decir que constituyen su m\u00fasica nativa, sin embargo estas formas deben estar subordinadas de tal manera a las caracter\u00edsticas generales de la m\u00fasica sagrada, que nadie de cualquier naci\u00f3n pueda recibir una impresi\u00f3n que no sea  buena al o\u00edrlas\u00bb.<br \/>\n  En cuanto a la m\u00fasica moderna, el \u00abMotu proprio\u00bb, dice: \u00abLa Iglesia siempre ha reconocido y  honrado los progresos en las artes, admitiendo al servicio de la religi\u00f3n todo lo bueno y lo bello descubierto por el genio en el curso de los siglos &#8212;siempre, sin embargo, teniendo en cuenta las leyes lit\u00fargicas.  En consecuencia, la Iglesia tambi\u00e9n acepta la m\u00fasica moderna, ya que ella tambi\u00e9n proporciona composiciones de tal excelencia, sobriedad, y gravedad, que no son de ninguna manera indignas de las funciones lit\u00fargicas.   Aun as\u00ed, ya que la m\u00fasica moderna ha llegado a servir principalmente a usos profanos, se debe tener cuidado que las composiciones musicales de este estilo admitidas a la Iglesia no contengan nada profano, que est\u00e9n libres de reminiscencias de motivos  teatrales, y que no est\u00e9n arregladas, incluso en sus formas externas, a la manera de piezas profanas\u00bb.   Es muy lamentable que los m\u00e1s grandes maestros de los tiempos modernos,  Mozart,  Haydn y Ludwig van Beethoven, dedicaron sus maravillosos dones principalmente a usos seculares, y que sus  Misas son totalmente inadecuadas para fines lit\u00fargicos &#8212;una inadecuaci\u00f3n libremente reconocida por Mendelssohn  Liszt , y Wagner.   La raz\u00f3n de su inadmisibilidad yace en su tratamiento del texto sagrado, en la instrumentaci\u00f3n, en el hecho de que no se ajustan a la acci\u00f3n lit\u00fargica, y a menudo en una elaboraci\u00f3n excesiva de forma que interfiere seriamente con la devoci\u00f3n de los fieles.  A pocas composiciones de estos maestros (como el \u201cAve Verum\u201d de Mozart) no se merecen este reproche.  El mero hecho de que un  Gloria o un credo de Haydn, por ejemplo, retrase veinte minutos el progreso del servicio, mientras que las otras partes de estas Misas son de igualmente excesiva longitud, es suficiente para hacerlos no aptos para el uso lit\u00fargico.  Las siguientes palabras del \u00abMotu proprio\u00bb son aplicables a un sinn\u00famero de composiciones: \u00abEntre los diferentes tipos de m\u00fasica moderna, que parecen menos adecuados para acompa\u00f1ar las funciones de  culto p\u00fablico est\u00e1 el estilo teatral, que tuvo su mayor auge, sobre todo en Italia, durante el siglo pasado.   Este, por su propia naturaleza, es diametralmente opuesto al canto gregoriano y a la polifon\u00eda cl\u00e1sica, y por lo tanto, a la ley m\u00e1s importante de toda la buena m\u00fasica. Adem\u00e1s de la estructura intr\u00ednseca, el ritmo y lo que se conoce como el convencionalismo de este estilo se adaptan muy mal a las exigencias de la verdadera m\u00fasica lit\u00fargica.\u00bb<br \/>\n  El compositor o int\u00e9rprete no debe ignorar este deseo de la Iglesia, tan frecuentemente reiterado.  Ya que la sacralidad de la liturgia ha hecho que la Iglesia le dicte al sacerdote, hasta el m\u00e1s m\u00ednimo detalle, qu\u00e9 vestimentas, palabras,  vasos debe emplear en el cumplimiento de sus funciones &#8212;cuyas regulaciones no puede pasar por alto sin  pecar&#8212; as\u00ed tambi\u00e9n los reglamentos relativos a la m\u00fasica eclesi\u00e1stica son vinculantes para los  cantantes, ya sea que los  individuos entiendan o no las razones de este reglamento.  Es cierto que las desviaciones insignificantes de las reglas, debido a circunstancias especiales, a veces son excusables.  Las regulaciones aparecen en el Misal, el \u00abCaeremoniale Episcoporum\u201d y los  decretos de los concilios y los \u00a8Papas.   Los decretos universalmente vinculantes de la Congregaci\u00f3n de Ritos est\u00e1n reunidos en \u00abDecreta authentica\u00bb, y desde 1909 han sido publicados en el \u00abActa Apostolicae Sedis\u00bb.<br \/>\n  Las directrices puramente locales no necesitan publicaci\u00f3n especial para los directamente interesados.    En algunos casos es leg\u00edtimo asumir que, en materia no esencial, una regla dada tiene un car\u00e1cter m\u00e1s bien directivo que prescriptivo, siempre que el texto no declare lo contrario.   Decretos requeridos por  condiciones puramente locales s\u00f3lo son vinculantes en el lugar al que se han dirigido.  En algunos casos es leg\u00edtimo investigar y protestar contra un reglamento antes de que sea vinculante.   Siempre que dificultades excepcionalmente graves se interpongan en el camino, las leyes positivas no son vinculantes, salvo que el legislador expresamente insista en su cumplimiento.  Debido a la diferencia en las condiciones locales, los obispos pueden a veces utilizar su propio criterio en la aplicaci\u00f3n de una ley determinada.   Las costumbres antiguas deben tratarse con alguna lenidad, a menos que la autoridad eclesi\u00e1stica determine expresamente lo contrario.  Las respuestas a las preguntas contenidas en el \u00abDecreta Authentica\u00bb o \u00abActa Apostolicae Sedis\u00bb suelen ser consideradas como vinculantes, si son para aplicaci\u00f3n general y no s\u00f3lo local.  El grado de fuerza vinculante depende de la importancia del asunto en cuesti\u00f3n, y se puede deducir del grado de firmeza o \u00e9nfasis con que el legislador inculca una determinada ley.<br \/>\n  Los textos verbales y musicales est\u00e1n igualmente sujetos al control eclesi\u00e1stico.   El uso de la edici\u00f3n del Vaticano del canto gregoriano ha sido generalmente vinculante desde el 25 de septiembre de 1905.   Sin embargo, los obispos pueden, debido a las dificultades locales, aplazar la ejecuci\u00f3n de la ley.  (La orden se da en forma leve: \u00abEs nuestro deseo m\u00e1s vivo que los obispos\u00bb, etc.).   El \u00abMotu proprio\u00bb instruye que todas las dem\u00e1s actuaciones musicales deben ser vigiladas por una comisi\u00f3n designada por el ordinario, para que en todos los lugares se puedan interpretar composiciones del car\u00e1cter adecuado y dentro de la capacidad de los cantantes.<br \/>\n  Reglamentos tan sabios como \u00e9stos obligan a la obediencia.  En consecuencia, el Santo Padre tiene derecho a esperar que \u00abobedezcamos a partir de la convicci\u00f3n de que, al hacerlo, actuamos por razones que son claras, sencillas y fuera de toda duda.\u00bb   La consideraci\u00f3n del prop\u00f3sito con el que se emplea la m\u00fasica eclesi\u00e1stica, de su estrecha relaci\u00f3n con la liturgia y de la inspiraci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo, es base suficiente para esta convicci\u00f3n.  Nadie est\u00e1 obligado a admirar, como en cada detalle inigualable e insuperable, el  canto prescrito.  Es suficiente aceptar el canto gregoriano como norma y modelo supremo de toda la m\u00fasica de la Iglesia  cat\u00f3lica y aprobar su uso. No se nos pide que abandonemos toda opini\u00f3n personal  cient\u00edfica y est\u00e9tica, o que evitemos la investigaci\u00f3n y la discusi\u00f3n te\u00f3rica.   Sin embargo, si el legislador no insta a la ejecuci\u00f3n inmediata de una ley cuando, debido a las dificultades a superar, es m\u00e1s probable que haga m\u00e1s da\u00f1o que bien, no se debe entender que \u00e9stas denotan las dificultades comunes que se hab\u00edan previsto, ni la diferencia en nuestro propio gusto debe considerarse un obst\u00e1culo.   Las reglamentaciones relativas a la m\u00fasica eclesi\u00e1stica son generalmente vinculantes, bajo pena de pecado, y las distinciones sutiles para escapar de esta responsabilidad son in\u00fatiles.  Para el compositor de genio estas ordenanzas no son trabas, sino que m\u00e1s bien sirven para mostrarle c\u00f3mo hacer su trabajo y a la vez una fuente de deleite art\u00edstico y de edificaci\u00f3n.  Todas estas observaciones se aplican igualmente al cantor.<\/p>\n<h2>Cualidades<\/h2>\n<p>  La primera y m\u00e1s urgente condici\u00f3n que la Iglesia impone respecto a su m\u00fasica es que est\u00e9 en conformidad con el lugar, el tiempo y el prop\u00f3sito del  culto divino; que sea sacra y no profana; en otras palabras, que sea m\u00fasica eclesi\u00e1stica y no  teatral.  La m\u00fasica teatral est\u00e1 tan fuera de lugar en una  iglesia como la representaci\u00f3n de un drama secular, la exposici\u00f3n de una escena b\u00e9lica, o incluso una  estatua que represente a una deidad  pagana.  La ejecuci\u00f3n de tal m\u00fasica dirige la atenci\u00f3n no al altar, sino a la tribuna del \u00f3rgano.   Los m\u00fasicos mismos con frecuencia no han podido reconocer claramente la diferencia entre la m\u00fasica eclesi\u00e1stica y la de concierto.   Mozart usaba partes de sus composiciones  religiosas en cantatas seculares y extractos de sus \u00f3peras para prop\u00f3sitos eclesi\u00e1sticos.   Tambi\u00e9n se ha compilado una  Misa a partir de algunas de las composiciones profanas de  Haydn.   El \u00abbrindis de notas\u00bb, la absorci\u00f3n completa de nuestra conciencia art\u00edstica por las combinaciones art\u00edsticas, mel\u00f3dicas o arm\u00f3nicas y melod\u00edas sensuales, la exhibici\u00f3n de virtuosismo instrumental, los alegres movimientos de las Misas tonales pone en fuga todo recogimiento devoto del acto de sacrificio y toda oraci\u00f3n sincera.  La marcha, el baile y otros ritmos sacudidos, arias de bravura, y el estr\u00e9pito de los  instrumentos afectan los sentidos y los nervios, pero no tocan el coraz\u00f3n.  Incluso una reminiscencia de la sala de conciertos es una distracci\u00f3n para los que desean orar.<br \/>\n  Los textos sagrados no son el elemento menor en la eficacia de la m\u00fasica eclesi\u00e1stica, pues inspiran al compositor, al cantante y el oyente, aunque de maneras diferentes.   En el \u00abMotu Proprio\u00bb leemos: \u00abEl texto  lit\u00fargico ha de cantarse como est\u00e1 en los  libros, sin alteraciones o inversi\u00f3n de las palabras, sin repeticiones indebidas, sin romper s\u00edlabas y siempre de una manera comprensible para los fieles que escuchan.\u00bb  S\u00f3lo de este modo se salvaguardan la sacralidad del texto y las necesidades del oyente.   Los textos se prescriben para todos los  cantos oficiales (Misa, v\u00edsperas, etc.), y se encuentran en la lengua latina.   El Motu Proprio dice sobre este punto:. \u00abNo es l\u00edcito confundir el orden o cambiar los textos prescritos por otros seleccionados a voluntad u omitirlos total o parcialmente.  Sin embargo, est\u00e1 permitido de acuerdo a la costumbre de la  Iglesia Romana, cantar un motete al  Sant\u00edsimo Sacramento despu\u00e9s del Benedictus en una Misa  solemne.   Tambi\u00e9n se permite, despu\u00e9s que se ha cantado el ofertorio de la Misa, interpretar un breve motete durante el tiempo que resta con palabras aprobadas por la Iglesia.\u00bb  Debido a la diversidad y mutabilidad de las lenguas modernas, la Iglesia conserva para sus funciones lit\u00fargicas (incluso para la simple missa cantata) la lengua latina, santificada por edades de servicio.  Ella tampoco permite que se traduzcan al idioma vern\u00e1culo las oraciones  individuales y cantos con prop\u00f3sitos lit\u00fargicos.  (La decisi\u00f3n m\u00e1s importante sobre este punto se halla en la \u201cDecreta authentica\u201d bajo \u201cCantilena\u201d y \u201cCantus\u201d.)  El \u00abMotu Proprio\u00bb, dice: \u00abEst\u00e1 prohibido cantar cualquier cosa en el idioma vern\u00e1culo en las funciones lit\u00fargicas solemnes; mucho m\u00e1s cantar en el vern\u00e1culo las partes variables o comunes en la Misa y el  Oficio\u00bb.<br \/>\n  Al lenguaje tradicional de su liturgia la Iglesia une su propia forma de m\u00fasica tradicional, que caracteriza su canto y la distingue de la m\u00fasica de concierto y \u00f3pera.   El \u00abMotu Proprio\u00bb, dice: \u00abLas diferentes partes de la  Misa y del Oficio deben mantener, incluso musicalmente, ese concepto particular y la forma que la  tradici\u00f3n eclesi\u00e1stica les asignaron, y que est\u00e1 admirablemente expresado en el canto gregoriano\u00bb.  Al mantener su forma musical para sus variados cantos (por ejemplo, para el Sanctus, los himnos, los  salmos), o al admitir su modificaci\u00f3n s\u00f3lo dentro de ciertos l\u00edmites, la Iglesia protege su propia m\u00fasica en contra de la destrucci\u00f3n de ese car\u00e1cter que le es propio.<br \/>\n  La relaci\u00f3n de la m\u00fasica eclesi\u00e1stica con el texto por un lado y la m\u00fasica instrumental por el otro es lo que la distingue esencialmente de la m\u00fasica secular.  La actitud de reserva que mantiene la Iglesia sobre este punto es expresada en el \u00abMotu Proprio\u00bb de la siguiente manera: \u00abAunque la m\u00fasica propia de la Iglesia es m\u00fasica puramente vocal, tambi\u00e9n se permite la m\u00fasica con el acompa\u00f1amiento del \u00f3rgano. En algunos casos especiales, dentro de los l\u00edmites debidos y en la adecuada consideraci\u00f3n, se pueden permitir otros instrumentos, pero nunca sin el permiso especial del ordinario, de acuerdo con el \u201cCaeremoniale Episcoporum\u201d.   Como el canto debe tener siempre el lugar principal, el \u00f3rgano o los instrumentos deber\u00edan limitarse a mantener y nunca suprimirlo. No se permite preceder el canto por largos preludios o interrumpirlo con piezas de intermedio.\u00bb<br \/>\n  El piano y los  instrumentos ruidosos y fr\u00edvolos (por ejemplo, tambores, platillos y campanas) est\u00e1n absolutamente excluidos.  Los instrumentos de viento, por su car\u00e1cter m\u00e1s turbulento y molesto, s\u00f3lo son admisibles como acompa\u00f1amiento al  canto en las procesiones fuera de la  iglesia.  Dentro del edificio \u00abser\u00e1 permisible s\u00f3lo en casos especiales y con el consentimiento del ordinario la admisi\u00f3n de un n\u00famero de instrumentos de viento, limitada, juiciosa y proporcionada al tama\u00f1o del lugar, siempre que la composici\u00f3n y el acompa\u00f1amiento a ejecutarse est\u00e9n escritos en un estilo grave y adecuado y similar en todos los aspectos al propio al \u00f3rgano.\u00bb   Las restricciones que la Iglesia impon\u00eda antes a este respecto eran a\u00fan mayores.   Aunque  Josefo habla de los maravillosos efectos producidos en el  Templo por el uso de los instrumentos, los primeros  cristianos eran de una fibra demasiado espiritual para sustituir los instrumentos sin vida o usarlos para acompa\u00f1ar la voz  humana.  Clemente de Alejandr\u00eda condena severamente el uso de instrumentos, incluso en los banquetes cristianos (PG, VIII, 440).  San Juan Cris\u00f3stomo contrasta agudamente las costumbres de los cristianos de la \u00e9poca cuando gozaban de total libertad con las de los  jud\u00edos del Antiguo Testamento (ibid., VI, 494 &#8211; 7).   Del mismo modo escriben una serie de escritores eclesi\u00e1sticos hasta  Santo Tom\u00e1s (Summa, II-II, Q. XCI, a. 2).<br \/>\n  Sin embargo, en la \u00e9poca  carolingia se comenz\u00f3 a usar el \u00f3rgano y hasta el siglo XVI fue utilizado exclusivamente para el acompa\u00f1amiento del  canto, y su uso independiente se desarroll\u00f3 de forma gradual ( Scarlatti, Couperin, Bach).  El toque del \u00f3rgano perfeccionado encontr\u00f3 favor cada vez  mayor a los ojos de las  autoridades eclesi\u00e1sticas, y s\u00f3lo de vez en cuando hubo necesidad de corregir un abuso.  El Concilio de Trento (Ses. XXII) dice: \u00abTodas las formas musicales, ya sea de \u00f3rgano o de voces, que sean de car\u00e1cter fr\u00edvolo y sensual, deben ser excluidas de la Iglesia.\u00bb  La naturaleza del \u00f3rgano es, en gran medida, una protecci\u00f3n contra su mal uso; su poder y su plenitud se prestan admirablemente para la majestad del servicio Divino, mientras que otros instrumentos sirven m\u00e1s f\u00e1cilmente a prop\u00f3sitos profanos.<br \/>\n  A partir del siglo XVI, los instrumentos de orquesta fueron admitidos a algunas iglesias y capillas de la corte, pero pronto le siguieron las regulaciones restrictivas.  Mientras que  di Lasso en Munich,  Monteverde en Venecia y  Scarlatti en N\u00e1poles ten\u00edan a su disposici\u00f3n grandes orquestas, las iglesias m\u00e1s peque\u00f1as con recursos m\u00e1s modestos se conformaban con el uso de la trompeta o el tromb\u00f3n en adici\u00f3n al \u00f3rgano.  El cultivo de la m\u00fasica sacra y profana por los mismos m\u00fasicos result\u00f3 perjudicial para la m\u00fasica eclesi\u00e1stica, y, finalmente, la Iglesia tuvo que librar una guerra abierta con la m\u00fasica  teatral moderna en los servicios  religiosos.  La insinuante dulzura de  Mozart, la hilaridad  piadosa de  Haydn, el apasionamiento  violento de  Beethoven y la intensidad dram\u00e1tica de  Cherubini contrastan marcadamente con la sublime dignidad religiosa y la gravedad de  Palestrina.    Maurice Brosig, aunque bastante libre y subjetivo en sus propias composiciones, siempre excluy\u00f3 sus obras de la iglesia.   Los  instrumentos de concierto pueden, bajo ciertas circunstancias, producir en la iglesia un efecto muy brillante y un estado de \u00e1nimo exaltado.  En general, sin embargo, son m\u00e1s bien molestos que devocionales.  Su tendencia es a predominar, y tienden a oscurecer la declamaci\u00f3n del texto.<br \/>\n  Richard Wagner dice una palabra vigorosa a favor de la m\u00fasica puramente vocal en la iglesia: \u00abA la voz humana, el veh\u00edculo inmediato de la palabra sagrada, pertenece el primer lugar en las iglesias, y no a las adiciones instrumentales o al raspado trivial que se encuentra en la mayor\u00eda de las piezas de iglesia de hoy.  La m\u00fasica de la Iglesia  Cat\u00f3lica puede recuperar su pureza anterior s\u00f3lo mediante un retorno al estilo puramente vocal.  Si un acompa\u00f1amiento se considera absolutamente necesario, el genio del cristianismo ha proporcionado el instrumento digno de tal funci\u00f3n: el \u00f3rgano\u201d (Gesammelte Werke, II, 337).  No hay duda de que esas cualidades absolutamente necesarias para la m\u00fasica religiosa, es decir, la modestia, la dignidad y emotividad, son m\u00e1s inherentes al estilo puramente vocal que a cualquier otro.  La reserva y la  humilde moderaci\u00f3n le corresponden a la casa de Dios.  Las melod\u00edas sentimentales y  afeminadas son incompatibles con la seriedad digna del estilo polif\u00f3nico a capella, y este estilo m\u00e1s que ning\u00fan otro contrarresta la tentaci\u00f3n de un compositor de disfrutar de ellas.  Al igual que la actitud externa del  adorador en la iglesia, la palabra  lit\u00fargica interpretada vocalmente y la ejecuci\u00f3n del \u00f3rgano deben ser respetuosas y decorosas.  Es innegable que la m\u00fasica vocal es, en general, m\u00e1s expresiva que el tono producido mec\u00e1nicamente de los instrumentos.  El sentimiento religioso encuentra su expresi\u00f3n m\u00e1s natural en la expresi\u00f3n vocal, pues el coraz\u00f3n humano es la fuente de devoci\u00f3n y  canto.<br \/>\n  Pier Luigi da Palestrina con con el Papa Julio III]A partir de estas consideraciones se deduce que la calidad del tono, el tempo y el ritmo de la m\u00fasica vocal acompa\u00f1ada por el \u00f3rgano son m\u00e1s conformes con el estado de \u00e1nimo religioso que lo que es el car\u00e1cter de instrumentos de orquesta.  El \u00f3rgano de hecho puede ser amplio y de gran alcance, pero su volumen de tono es siempre el m\u00e1s uniforme, y no est\u00e1 tan sujeto a la voluntad arbitraria del int\u00e9rprete como lo est\u00e1 la orquesta.   Los instrumentos de orquesta permiten una amplia gama en la divisi\u00f3n y subdivisi\u00f3n, retraso y aceleraci\u00f3n del tiempo &#8212;sutilezas que no conducen a la calma  necesaria para la oraci\u00f3n.  Lo mismo puede decirse con respecto al ritmo.  As\u00ed como la gran flexibilidad, el car\u00e1cter fr\u00edvolo o apasionado del ritmo irregular, en general, son expresivos de un estado de \u00e1nimo mundano, superficial e inquieto, as\u00ed el ritmo reposado y sim\u00e9trico es expresivo de y conduce a un estado de \u00e1nimo propicio para la oraci\u00f3n.   Un movimiento lento y ordenado es m\u00e1s acorde con la naturaleza del \u00f3rgano.  No fue por accidente que el ritmo medido del canto gregoriano fue abandonado pronto, ni es deseable interpretar a un ritmo demasiado mec\u00e1nico incluso las obras polif\u00f3nicas de los viejos maestros.   Cuanto m\u00e1s puramente los elementos mec\u00e1nicos ayuden a la expresi\u00f3n del estado de \u00e1nimo religioso, m\u00e1s adecuada se convierte la ejecuci\u00f3n para la iglesia.  Por otra parte, una medida delicadamente definida es est\u00e9ticamente preferible a la libertad excesiva.  Otro elemento de suma importancia en la m\u00fasica eclesi\u00e1stica, que es de hecho generalmente sugerido por el texto, es la interrelaci\u00f3n entre las frases mel\u00f3dicas, la proporci\u00f3n r\u00edtmica o simetr\u00eda entre las diferentes partes de la composici\u00f3n:  estas parecen conformarse externamente a la respiraci\u00f3n de los  cantantes e internamente a las emociones del coraz\u00f3n  piadoso, mientras que la medida es \u00fanicamente un medio para regular el tiempo.<br \/>\n  Pablo III, por TizzianoPor \u00faltimo debe considerarse, como uno de los atributos distintivos de la m\u00fasica eclesi\u00e1stica, el car\u00e1cter de los modos gregorianos.   Los modos, que tienen m\u00e1s en com\u00fan con nuestro tono menor moderno y contienen el intervalo de tercera menor, el s\u00edmbolo de la moderaci\u00f3n y la contenci\u00f3n, en gran medida predominan en el canto gregoriano.  La m\u00fasica  arm\u00f3nica se ha ido reduciendo a los dos modos o llaves, mayores y menores: la clave m\u00e1s importante tiene m\u00e1s libre movimiento, mayor brillo y resoluci\u00f3n, mientras que la escala menor en su parte inferior tiene un car\u00e1cter vacilante y misterioso, y se asemeja a la mayor s\u00f3lo en su secci\u00f3n superior.  En la m\u00fasica eclesi\u00e1stica esta duda y misterio expresan felizmente en la modestia y la humildad del adorador.  Incluso los modos gregorianos (F y G) que tienen m\u00e1s semejanza con nuestra escala mayor pierden ese car\u00e1cter en su parte superior.  El car\u00e1cter mayor, como lo tenemos en nuestra escala C mayor, ocurre muy rara vez en el canto gregoriano.  El auto dominio tan delicadamente transmitido en los modos de la iglesia desaparece por completo en la aparentemente ilimitada libertad y el movimiento tormentoso de la m\u00fasica de concierto.   Esta \u00faltima hace uso del elemento crom\u00e1tico, la modulaci\u00f3n de una clave a otra, el color del tono, las distintas formas de composici\u00f3n (sonata, etc.), y todos los dem\u00e1s medios art\u00edsticos para llevar al oyente a partir de un estado de \u00e1nimo a otro y, finalmente, para aumentar la impresi\u00f3n al grado de la  pasi\u00f3n.  Como tales fines son extra\u00f1os a la m\u00fasica eclesi\u00e1stica, hace de estos medios, cada vez que los emplea, un uso diferente.   Se debe recordar que la  escuela de contrapunto vocal, en un per\u00edodo de su historia, tambi\u00e9n degener\u00f3 en artificialidad y el cultivo de la forma por s\u00ed misma, pero el abuso no s\u00f3lo fue reprendido por la Iglesia, sino tambi\u00e9n remediado mediante las repetidas reformas desde el Concilio de Trento.  P\u00edo V<\/p>\n<h2>Varias partes del servicio divino<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\"> La Iglesia ha legislado frecuentemente incluso respecto a los m\u00e1s peque\u00f1os detalles de la liturgia.   En relaci\u00f3n a la  Misa, el centro del  culto cat\u00f3lico, se utiliza el servicio de varias artes &#8212;la  arquitectura, con sus elaboraciones decorativas y pl\u00e1sticas, la acci\u00f3n  simb\u00f3lica en el altar con vestimentas y  vasos sagrados acompa\u00f1antes, las  oraciones lit\u00fargicas significativas y, finalmente, el  canto realizado en las ondas del \u00f3rgano. Todos estos, incluyendo la m\u00fasica, se rigen por los  preceptos eclesi\u00e1sticos.  Las entonaciones del celebrante y sus ministros, las oraciones, la ep\u00edstola, el  Evangelio, el prefacio, el Padre Nuestro, Dominus vobiscum, Ite missa est, deben ir sin acompa\u00f1amiento &#8212;a lo sumo debe darse el tono.   Los responsorios del  coro o del pueblo pueden ser acompa\u00f1ados por el \u00f3rgano.   El coro canta el  Kirie,  Gloria y el Credo.  En \u00e9stos como en todos los textos lit\u00fargicos, se proh\u00edbe la omisi\u00f3n, transposici\u00f3n, alteraci\u00f3n, substituci\u00f3n o combinaci\u00f3n extra\u00f1a de las palabras (incluso en partes insertadas, por ejemplo, el Avemar\u00eda en el ofertorio, luego que se ha recitado el ofertorio propio).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por otro lado, se permite la repetici\u00f3n ocasional de palabras, como una necesidad art\u00edstica. Se permite en la mayor\u00eda de los casos por una raz\u00f3n suficiente (por ejemplo, la fatiga o la incapacidad de los cantantes) recitar en voz audible algunos textos con acompa\u00f1amiento de \u00f3rgano suavizado, o alternar la recitaci\u00f3n con el canto.   El Credo, sin embargo, debe ser cantado siempre en su totalidad, de una manera particularmente clara, y el celebrante no puede continuar con la acci\u00f3n lit\u00fargica durante su ejecuci\u00f3n.    (Por otra parte debe cantarse el primer y \u00faltimo verso de los himnos y todo donde se prescriba una genuflexi\u00f3n o que contenga una intercesi\u00f3n, como es el caso con el Dies irae.)   El coro nunca debe repetir las entonaciones del sacerdote.  El Kirie, un grito por misericordia, nunca debe degenerar en una brillante ejecuci\u00f3n oper\u00e1tica, ni el Credo, una abierta profesi\u00f3n de fe, no debe convertirse en ocasi\u00f3n para el despliegue art\u00edstico; adem\u00e1s de ser totalmente inadecuado, este estilo tiende a una duraci\u00f3n excesiva.    En general, el Credo, cantado en una de las melod\u00edas  gregorianas, posiblemente con un arreglo armonizado del Et incarnatus est and finale, es claramente preferible a una composici\u00f3n exclusivamente adornada.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el Gloria la m\u00fasica puede mostrar brillantez, pero debe notarse que el texto contiene no s\u00f3lo  alegr\u00eda, sino tambi\u00e9n profunda devoci\u00f3n y  humilde petici\u00f3n (Qui Tollis\u2026).   Un abuso muy grande consiste en la repetici\u00f3n sin fin, que en algunos casos consumen tanto como diez minutos.  De las dem\u00e1s partes invariables de la Misa, el Santo debe tener una duraci\u00f3n razonable, de modo que el celebrante tenga que esperar lo menos posible.  Si se toca el \u00f3rgano durante la elevaci\u00f3n, debe hacerse suavemente y de manera reverente.  El Benedictus debe respirar el esp\u00edritu de adoraci\u00f3n, mientras que el siguiente Hosanna da expresi\u00f3n moderada al j\u00fabilo.  En el Agnus Dei debe encontrar una tenue expresi\u00f3n la m\u00e1s tierna s\u00faplica del coraz\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El coro nunca debe cambiar el propio, o partes variables de la Misa.   El rezo del introito nunca se ha permitido expresamente: en cualquier caso, se debe cantar el Gloria Patri debido a la inclinaci\u00f3n ordenada por parte del celebrante y el pueblo.  Al igual que en el gradual con las partes contiguas, el preludio en el \u00f3rgano y la alternancia entre los  cantantes y el  coro crean un contraste agradable.  En el tracto y  secuencia, debido a su gran longitud, es deseable la recitaci\u00f3n de ciertas partes.  Est\u00e1 prohibido omitir partes del texto, incluso en el extenso<br \/>\nLauda Sion o Dies irae.  Si al gradual, tracto y secuencia se le hacen arreglos para m\u00fasica figurada, debe hacerse de conformidad con el esp\u00edritu del texto.  Las melod\u00edas gregorianas para estos textos le ofrecen al compositor los mejores modelos posibles para la imitaci\u00f3n.  Despu\u00e9s de que el texto del ofertorio propio ha sido cantado o recitado, se puede cantar un motete con palabras aprobadas, siempre que ese medio no detenga demasiado al celebrante.    Lo mismo aplica a cualquier ant\u00edfona o motete en honor al Sant\u00edsimo Sacramento, que debe cantarse con el Benedictus despu\u00e9s de la elevaci\u00f3n.  Es deseable mantener el \u00f3rgano en silencio entre el Padre Nuestro y el siguiente Per omnia.   Si se reparte la Sagrada Comuni\u00f3n, se puede insertar un motete corto con un texto en lat\u00edn aprobado.  Los cantos de la  Misa de R\u00e9quiem pueden ser acompa\u00f1ados por el \u00f3rgano de una forma discreta.  (Tambi\u00e9n se permite el uso del \u00f3rgano durante el Adviento y Cuaresma, pero s\u00f3lo para el acompa\u00f1amiento del  canto.  En los d\u00edas de  fiesta y el los domingos de  gaudete y de  laetare se pueden usar como de costumbre.)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pasando a trav\u00e9s de varias otras funciones lit\u00fargicas, vamos a decir unas palabras sobre las  solemnes v\u00edsperas y completas.   En las v\u00edsperas del d\u00eda (o las v\u00edsperas votivas, cuando se permiten) no se puede abreviar u omitir nada, y el  salmo s\u00f3lo se puede cantar antifonalmente.   En muchos lugares se usa exitosamente el falsi-bordoni, alternando con una melod\u00eda gregoriana.  Se pueden recitar las repeticiones de las ant\u00edfonas y ciertos versos del himno y el Magn\u00edficat.   El himno tambi\u00e9n se puede ejecutar en arreglos figurados, pero las formas musicales que difieren ampliamente del car\u00e1cter general del canto gregoriano se deben evitar en todas las partes de la liturgia.  Sobre estos puntos el \u00abMotu Proprio\u00bb de  P\u00edo X ha dicho: \u00abLas diferentes partes de la  Misa y el  Oficio deben conservar, incluso musicalmente, ese concepto particular y la forma que la  tradici\u00f3n  eclesi\u00e1stica le han asignado, y que est\u00e1 admirablemente expresado en el canto gregoriano.  Sin embargo, el m\u00e9todo de componer un introito, un gradual, una ant\u00edfona, un salmo, un himno, un Gloria in excelsis, debe ser diferente.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cEn particular, se deben observar las siguientes reglas:\n<\/p>\n<ul>\n<li>(a)El  Kirie,  Gloria, Credo, etc. de la Misa deben preservar la unidad de la composici\u00f3n propia de su texto.  No es l\u00edcito, por lo tanto, componerlos en piezas separadas de tal forma que cada una de esas piezas pueda formar una composici\u00f3n completa en s\u00ed misma, y ser capaz de estar separada del resto y ser sustituido por otra<\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li>(b) En el Oficio de v\u00edsperas deber\u00eda ser la norma seguir el \u00abCaeremoniale Episcoporum\u00bb, que prescribe el canto gregoriano para la salmodia, y permite la m\u00fasica figurada para los vers\u00edculos del Gloria Patri y el himno.  Sin embargo, ser\u00eda l\u00edcito en las grandes solemnidades alternar el canto gregoriano del coro con el llamado falsi-bordoni o con versos compuestos de forma similar de un modo adecuado.   Tambi\u00e9n se puede permitir a veces interpretar los salmos \u00fanicos en su totalidad en la m\u00fasica, siempre que se preserve la forma adecuada a la salmodia en tal composici\u00f3n, es decir, siempre y cuando los cantantes parezcan salmodiar entre s\u00ed, ya sea con nuevos motivos o con los tomados del canto gregoriano basados en \u00e9l.   Por lo tanto, los salmos conocidos como di concerto quedan excluidos y prohibidos para siempre.<\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li>(c) En los himnos de la Iglesia se conserva la forma tradicional del himno.  Por lo tanto, no es l\u00edcito componer, por ejemplo, un \u00abTantum ergo\u00bb de tal manera que la primera estrofa presente una romanza, una cavatina, un adagio, y el \u201cGenitori\u201d un alegro. <\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li> (d) Las ant\u00edfonas de las v\u00edsperas deben ser, como regla ejecutadas con la melod\u00eda gregoriana propia a cada una.  Sin embargo, si en alg\u00fan caso especial se cantase en m\u00fasica figurada nunca deben tener la forma de una melod\u00eda de concierto o la plenitud de un motete o una cantata \u00ab. <\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todo esto demuestra no s\u00f3lo la gran solicitud de la Iglesia para promover la m\u00fasica eclesi\u00e1stica digna, sino tambi\u00e9n la razonabilidad de su reglamentaci\u00f3n sobre el asunto.    Mayor amplitud se da en los servicios de bendici\u00f3n.  Es l\u00edcito cantar himnos en la lengua vern\u00e1cula ante el  Sant\u00edsimo Sacramento expuesto, pero, inmediatamente antes de la Bendici\u00f3n, el \u201cTatum ergo\u201d y el  \u00abGenitori\u00bb se deben cantar en lat\u00edn, ya sea en una melod\u00eda gregoriana o en un arreglo figurado devocional, como un cierre lit\u00fargico.  Durante y despu\u00e9s de la remoci\u00f3n del Sant\u00edsimo Sacramento se permite cantar en la lengua vern\u00e1cula.  Tambi\u00e9n se puede cantar una ant\u00edfona o un himno en honor de la  Sant\u00edsima Virgen, pero s\u00f3lo despu\u00e9s de la reposici\u00f3n.  Si se cantan letan\u00edas (sancionadas por la Iglesia o el ordinario), no debe haber  omisiones, aunque las invocaciones se pueden tomar en grupos de tres, seguidas por un Ora pro nobis.  Como en el caso del \u201cTantum ergo\u201d, todos los  cantos lit\u00fargicos prescritos, como el \u00abTe Deum\u00bb, se deben cantar en lat\u00edn; sin embargo, cualquier texto elegido por propia iniciativa del  coro puede ser cantado en la lengua vern\u00e1cula.\n<\/p>\n<h2>Canto por la congregaci\u00f3n<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">El  canto por el pueblo, tan extensamente acostumbrado en diferentes  devociones (bendici\u00f3n del Sant\u00edsimo Sacramento, la  Misa rezada, etc.), requiere menci\u00f3n especial.  La participaci\u00f3n del pueblo en el canto gregoriano ha sido discutido en el art\u00edculo canto por la congregaci\u00f3n, el cual no se puede sustituir por el canto en el vern\u00e1culo.  Este abuso se desliz\u00f3 despu\u00e9s de la  Reforma, y floreci\u00f3 en el siglo XVIII, sobre todo en Alemania y los pa\u00edses adyacentes.  El deseo de la Iglesia es que este abuso se extirpe en todas partes, mientras que se debe evitar la violencia a las costumbres locales.  Pero  P\u00edo X se ha expresado con gusto a favor de que cante el pueblo dentro de los l\u00edmites adecuados (por ejemplo, en su respaldo a los esfuerzos de la Societ\u00e0 italiana per la musica populare), y est\u00e1 lejos de oponerse a tal en los servicios extra  lit\u00fargicos.  Naturalmente, no ser\u00eda conveniente acostumbrar a la gente a cantar en vez de  rezar, pero bien el canto por los fieles bien ordenado es siempre edificante y devocional.  En su  salmo contra los donatistas, que deliberadamente expres\u00f3 en forma popular, San Agust\u00edn ten\u00eda un objeto absolutamente pr\u00e1ctico.  La  himnodia griega y latina est\u00e1, en cierta medida, a\u00fan m\u00e1s especialmente destinada a ser cantada por la gente que el canto gregoriano.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los himnos en la lengua vern\u00e1cula fueron ampliamente usados (por ejemplo, por los primeros ap\u00f3stoles de Alemania) para destetar a la gente de las canciones  paganas a las que estaban acostumbrados, y para iniciarlos en los misterios de la fe de una forma agradable.  Los himnos m\u00e1s antiguos de \u00e9stos se han perdido, pero contamos con una traducci\u00f3n al lat\u00edn de un himno del siglo IX escrito en honor de San Gall por el monje Ratperto y cantado en la  iglesia por el pueblo.  Se ha conservado el texto en alem\u00e1n del \u00abWessobrunner Gebet\u00bb; del \u00abPetruslied\u00bb (tambi\u00e9n del siglo IX) poseemos la melod\u00eda, cuya notaci\u00f3n, sin embargo, es dif\u00edcil de determinar exactamente.  Las peregrinaciones frecuentes y los dramas  religiosos posteriormente fomentaron el canto por el pueblo, mientras que la invenci\u00f3n de la imprenta ofreci\u00f3 un medio para la propagaci\u00f3n universal de himnos populares.  Incluso  Lutero y  Melanchton atestiguan del uso general de los himnos alemanes antes de su tiempo.  La costumbre  protestante de cantar himnos en la lengua vern\u00e1cula, en lugar del canto lit\u00fargico, reaccion\u00f3 contra los cat\u00f3licos, y encontr\u00f3 su camino incluso a la missa cantata.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El desarrollo del canto por el pueblo es de origen temprano.  Nos dice San Agust\u00edn (Conf. VII, 9) que San Ambrosio lo introdujo en su propia di\u00f3cesis desde Oriente, y que pronto se extendi\u00f3 por toda la  Iglesia occidental.  Ambrosio modific\u00f3 la todav\u00eda cl\u00e1sica m\u00e9trica latina para satisfacer los requisitos populares, mientras que Agust\u00edn la abandon\u00f3 del todo para estar, seg\u00fan dijo, m\u00e1s cerca de la gente.   Hasta ahora nos hemos preocupado s\u00f3lo por el canto  antifonal de salmos e himnos latinos, aunque adem\u00e1s la gente cantaba a coro los responsorios cortos a las entonaciones lit\u00fargicas del celebrante en los servicios  solemnes.  Es posible que el canto por la congregaci\u00f3n se desarrollara a partir de esta \u00faltima pr\u00e1ctica, al principio mediante la aplicaci\u00f3n de los largos neumas del  Kirie y el j\u00fabilo de aleluya a los primeros textos latinos, luego a textos en el vern\u00e1culo y finalmente por composiciones originales en imitaci\u00f3n de los himnos y letan\u00edas.  Los himnos posteriores en la lengua vern\u00e1cula pueden ser definidos (cf. Baumker) como canciones sagradas arregladas  en forma de estrofa en la lengua vulgar, los cuales, por su car\u00e1cter eclesi\u00e1stico, son aptos para ser cantados por toda la congregaci\u00f3n, y han sido ya sea expresamente  aprobados para este efecto por la  autoridad eclesi\u00e1stica, o por lo menos admitidos t\u00e1citamente.   El canto sagrado  medita sobre las verdades de la religi\u00f3n, le da expresi\u00f3n a un estado de \u00e1nimo l\u00edrico religiosa, o ensaya, en forma de una letan\u00eda, alabanzas o peticiones (por ejemplo, la peregrinaci\u00f3n de las canciones).   Seg\u00fan Kornm\u00fcller, los requisitos para una  buena canci\u00f3n sagrada son un car\u00e1cter y  doctrina genuinamente eclesi\u00e1sticos, la expresi\u00f3n l\u00edrica musical y el lenguaje popular, pero al mismo tiempo, po\u00e9tico.  Antes de la llegada de Lutero hab\u00eda un centenar de himnos eclesi\u00e1sticos en uso corriente en Alemania.   Estos primeros himnos son simples, se asemejan grandemente al canto gregoriano en la melod\u00eda, y son graves y nobles en su expresi\u00f3n.  El desarrollo posterior (siglos XVII y XVIII) fue en general poco propicio, pero en los \u00faltimos a\u00f1os la reforma iniciada por Meister, Baumker y Dreves ha sido atendida con \u00e9xito satisfactorio.\n<\/p>\n<h2>Las mujeres en los coros de la Iglesia<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">En relaci\u00f3n con el canto en lengua vern\u00e1cula, es  necesario  referirnos brevemente a la cuesti\u00f3n de la participaci\u00f3n de las mujeres en los  coros.   Como el mandato del  Ap\u00f3stol de que la mujer mantenga silencio en la  iglesia nunca fue aplicable al asunto de su participaci\u00f3n en el canto por la congregaci\u00f3n, y como en las comunidades  religiosas de mujeres el canto lit\u00fargico tiene que ser realizado por mujeres, podemos dar por sentado que en nuestros coros ordinarios de laicos, en representaci\u00f3n de la congregaci\u00f3n, la participaci\u00f3n de la mujer no est\u00e1 prohibida.  Las siguientes palabras de \u00abMotu Proprio\u00bb, sin embargo, provocaron una gran incertidumbre: \u00abCon la excepci\u00f3n de las melod\u00edas propias del celebrante en el altar y sus ministros, que siempre deben ser cantadas s\u00f3lo en el canto gregoriano y sin el acompa\u00f1amiento del \u00f3rgano, todo lo dem\u00e1s del canto lit\u00fargico pertenece al coro de los levitas; por lo tanto, los  cantantes en la iglesia, aun cuando sean seglares, realmente est\u00e1n tomando el lugar del coro eclesi\u00e1stico. \u00bb    \u00abBajo el mismo principio se deduce que los cantantes en la iglesia tienen un oficio  lit\u00fargico real, y que, por lo tanto, las mujeres, por ser incapaces de ejercer dicho cargo, no pueden ser admitidas a formar parte del coro o de la capilla musical.  Entonces, cuando se desee emplear las voces agudas de sopranos y contraltos, estas partes deben ser ejecutadas por ni\u00f1os, de acuerdo con el uso m\u00e1s antiguo de la Iglesia.\u00bb   Pero el  Santo Padre habla aqu\u00ed (como al inicio) del coro de levitas, entre los cuales se puede incluir a los laicos, y declara poco despu\u00e9s de estas palabras citadas que es conveniente para ellos llevar el h\u00e1bito eclesi\u00e1stico y el sobrepelliz.  Pero nuestro coro ordinario de laicos no s\u00f3lo representa a la congregaci\u00f3n, sino tambi\u00e9n al coro oficial, sin querer jugar el papel de \u00ablevitas\u00bb; por esta raz\u00f3n no se encuentra estacionado en el santuario, y a nadie se le ocurrir\u00eda proponer que sus miembros, como ac\u00f3litos, deban llevar el h\u00e1bito eclesi\u00e1stico.  El coro de laicos es simplemente un sustituto del chorus cantorum ausente, en el sentido lit\u00fargico, al igual que lo es la monja para el ac\u00f3lito ausente cuando ella provee a distancia las respuestas al celebrante, durante la celebraci\u00f3n de la  Misa.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En consecuencia, la presencia de mujeres en los coros es excusable bajo ciertas circunstancias, aunque por muchas razones se prefieren los coros compuestos por hombre s y ni\u00f1os.  Es cierto que una investigaci\u00f3n sobre este punto recibi\u00f3 una respuesta aparentemente negativa el 18 de diciembre de 1908, pero esto fue respecto a las  condiciones descritas en la pregunta (prout exponitur), y se a\u00f1ade que el  Decreto debe ser entendido en el sentido de que las mujeres deben mantenerse totalmente separadas de los hombres y que se deben tomar todas las precauciones para hacer imposible toda conducta impropia en el sagrado edificio.   A partir de estas cl\u00e1usulas se desprende que, en principio, no son admisibles los coros compuestos por hombres y mujeres; sin embargo, la conveniencia de desterrar todas las ocasiones posibles de indecoro en la iglesia hace que sea preferible emplear los ni\u00f1os, en lugar de las mujeres, en los coros.  El empleo de las mujeres como solistas es a\u00fan m\u00e1s cuestionable, ya que los solos en la iglesia s\u00f3lo son admisibles dentro de ciertos l\u00edmites (Motu proprio).  Un coro compuesto s\u00f3lo por mujeres no est\u00e1 prohibido (Decreto del 17 de enero, 1908).  Emplear a los no cat\u00f3licos en la iglesia como cantores y  organistas s\u00f3lo es tolerada en caso de urgente necesidad, porque no  creen ni sienten las palabras que cantan.\n<\/p>\n<h2>La reforma en pr\u00e1ctica<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">La decadencia del canto gregoriano se debe atribuir principalmente al desarrollo de y a la preferencia dada a la polifon\u00eda.  A esta causa se debe la desaparici\u00f3n del  canto de su ritmo original y el serio descuido de su forma m\u00e1s simple.  Incluso antes del Concilio de Trento, la  autoridad eclesi\u00e1stica hab\u00eda levantado repetidamente su voz contra los abusos que se hab\u00edan deslizado a la m\u00fasica polif\u00f3nica.  Las melod\u00edas gregorianas, sin embargo, incluso en manos de los  contrapuntistas, retuvieron su car\u00e1cter de una manera maravillosa.  Sin embargo, el contraste entre las dos clases de m\u00fasica, llev\u00f3, a principio del siglo XVII, a una abreviaci\u00f3n de los pasajes melism\u00e1ticos largos, a una aplicaci\u00f3n diferente del texto, y a muchas modificaciones menos importantes (Graduale Medic\u00e6um).  Siguieron muchas otras ediciones, editadas seg\u00fan el mismo principio, hasta que en 1878 la \u201cMedic\u00e6a\u201d revisada (impresa en Ratisbona se convirti\u00f3 en el libro de cantos oficial de la Iglesia (cf. Decreta auth., n. 3830).  Mientras tanto, las investigaciones  lit\u00fargicas de los  benedictinos de  Solesmes  hab\u00eda llevado (desde 1903-4) a la restauraci\u00f3n general, en la edici\u00f3n del  Vaticano, del canto a partir de los manuscritos del siglo XII.  Hasta ahora han tenido poco \u00e9xito los esfuerzos para restaurar los primeros textos en neuma (siglo X), principalmente debido al ritmo primitivo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El \u201cMotu Proprio\u201d de  P\u00edo X ten\u00eda como prop\u00f3sito principal la reforma de la m\u00fasica eclesi\u00e1stica en general, y cubre casi la misma materia que el \u201cRegolamento per la musica sacra\u201d, que emiti\u00f3 la Congregaci\u00f3n de  Ritos Sagrados bajo el papado de  Le\u00f3n XIII, pero que se aplic\u00f3 m\u00e1s particularmente a Italia (Decr. Auth., loc. cit.).  Los compositores,  cantantes, cr\u00edticos y te\u00f3ricos han de llevar a cabo su obra de reforma a base de estas regulaciones, con las que est\u00e1n de acuerdo los primeros  preceptos y los  decretos.   Constituyen el principio que la C\u00e4cilienverein (Sociedad Ceciliana) ha tratado de poner en pr\u00e1ctica desde hace tiempo en Alemania, Italia, Norte Am\u00e9rica y en otros lugares.  El Dr.  Witt, ardiendo en celo por la causa de la reforma, fund\u00f3 esta sociedad en 1868, y poco despu\u00e9s, tras su aprobaci\u00f3n  papal, se convirti\u00f3 en su presidente.   El objeto de la sociedad es cultivar el canto, la polifon\u00eda, himnos en el vern\u00e1culo, el toque del \u00f3rgano y la m\u00fasica orquestal, de conformidad con las normas de la Iglesia.  Los esfuerzos de reforma de ning\u00fan modo se limitaron a Alemania, sino que se extendieron a Holanda, Italia, Estados Unidos, etc.  La introducci\u00f3n de la edici\u00f3n vaticana del canto ha sido, desde el decreto de P\u00edo X, el objeto principal de la actividad de la sociedad.   En la restauraci\u00f3n y digna ejecuci\u00f3n del canto tradicional, los benedictinos han mostrado el mayor celo, incluso antes de la publicaci\u00f3n de la obra de Dom Pothier (Les m\u00e9lodies gr\u00e9goriennes, 1880).  As\u00ed los padres de Solesmes en Francia, Beuron en Alemania, San Anselmo en Roma, Maredsous en B\u00e9lgica, Praga y Seckau en Austria cooperan con los cecilianos de todas partes del mundo para realizar los deseos del Santo Padre y los obispos respecto a la reforma de la m\u00fasica eclesi\u00e1stica.  Todos est\u00e1n en la obligaci\u00f3n de hacer lo que pueda en su campo particular.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es bueno establecer brevemente en forma did\u00e1ctica lo que la Iglesia realmente quiere decir con reforma progresiva.  Un primer requisito es el reconocimiento de que el  canto, como la verdadera m\u00fasica de la Iglesia, debe ser estudiado y realizado con el mayor cuidado.   Cada vez que surjan dificultades en el camino de la introducci\u00f3n de la edici\u00f3n del  Vaticano, los obispos adoptar\u00e1n las medidas que se ajusten a la voluntad del Papa.   Se deben fundar y fomentar las escuelas de m\u00fasica eclesi\u00e1stica.  El \u00abMotu proprio\u00bb (VIII, 27, 28) dice:. \u00abQue se tomen precauciones para restaurar, al menos en las iglesias principales, la antigua schola cantorum, como se ha hecho con excelentes frutos en muchos lugares.  No es dif\u00edcil para un  clero celoso establecer tales schol\u00e6, incluso en las iglesias menores y rurales &#8212;es m\u00e1s, en ellas encontrar\u00e1n un medio muy f\u00e1cil para reunir a su alrededor tanto a los ni\u00f1os y los adultos para su propio beneficio y la edificaci\u00f3n del pueblo.   Que se hagan esfuerzos para  apoyar y promover de la mejor manera posible las escuelas superiores de m\u00fasica sacra donde \u00e9stas ya existen, y para ayudar en la fundaci\u00f3n de ellas en donde no las hay. Es de suma importancia para la Iglesia misma tomas las medidas  necesarias para la instrucci\u00f3n de sus maestros,  organistas y cantores de acuerdo con los verdaderos principios del  arte sagrado.\u00bb   En un sentido similar es la voluntad del Santo Padre que en el estudio de la liturgia se dirija la atenci\u00f3n a  los principios que rigen la m\u00fasica lit\u00fargica, y que se fomente la apreciaci\u00f3n est\u00e9tica.   Los cantantes deben ser siempre  humildemente sumisos a su pastor, y en especial a la comisi\u00f3n episcopal, y nunca deben abrigar la idea de que el canto puede ser cantado a cabo sin la debida preparaci\u00f3n, como si se tratara simplemente de cantar las notas.  Los cursos de canto se ofrecen en varios centros, y existen numerosos y excelentes libros de instrucci\u00f3n (por ejemplo, Singenberger \u00abGuide to Church Music\u201d).    Para mencionar s\u00f3lo un punto, es importante dominar, de acuerdo con las instrucciones de los  benedictinos, las adecuadas divisiones r\u00edtmicas de los per\u00edodos y frases, as\u00ed como la pronunciaci\u00f3n legato de las exultaciones largas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En general, hoy d\u00eda es casi imposible prescindir de la m\u00fasica polif\u00f3nica.  Constituye un medio bien acogido de darle esplendor a los d\u00edas de  fiesta, pero es una fuente de peligro si se toma con exceso.  Las obras de algunos de los mejores maestros de la polifon\u00eda se han hecho accesibles para el estudio y ejecuci\u00f3n por ediciones excelentes (por ejemplo, las obras de  Palestrina en la edici\u00f3n de Haberl).  Ciertamente no hay escasez de composiciones en el estilo homof\u00f3nico moderno; no tenemos m\u00e1s que consultar el cat\u00e1logo de la  Sociedad Ceciliana o la \u201cGu\u00eda\u201d mencionada arriba.  Es mejor producir repetidamente algunas composiciones dentro de la capacidad del  coro que introducir nuevas obras con frecuencia, sin dominarlas completamente.  Los cr\u00edticos que escriben sobre m\u00fasica eclesi\u00e1stica, compositores y directores de coro, deben familiarizarse con el esp\u00edritu y los reglamentos de la Iglesia en lo que respecta a la m\u00fasica a trav\u00e9s de los numerosos manuales te\u00f3ricos.   Es el esp\u00edritu el que vivifica; la forma s\u00f3lo sirve para darle expresi\u00f3n.  Sin el estudio de la liturgia (por lo menos, esa parte de ella directamente relacionada con la m\u00fasica) y los textos en el original o una traducci\u00f3n f\u00e1cilmente obtenida, es imposible penetrar en ese esp\u00edritu.  La Iglesia puede reclamar nuestra pronta lealtad y respeto por las leyes y reglamentos que ella ha  promulgado, por serias razones y para hacer frente a las condiciones existentes.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En cuestiones te\u00f3ricas y art\u00edsticas, sin embargo, todos disfrutamos de libertad.  As\u00ed, la Congregaci\u00f3n de Ritos ha declarado respecto al canto oficial (y esta declaraci\u00f3n est\u00e1, por supuesto, a\u00fan en vigor):  \u201c\u00bbMientras que los estudiantes de canto siempre han gozado de plena libertad, un privilegio del que no se les privar\u00e1 en el futuro, para determinar por investigaci\u00f3n  cient\u00edfica cu\u00e1l era la forma primitiva del canto, y qu\u00e9 modificaciones ha sufrido en los per\u00edodos siguientes (una investigaci\u00f3n muy loable an\u00e1loga a la que est\u00e1n llevando a cabo eruditos sobre los ritos primitivos y otros campos de la liturgia), s\u00f3lo esa forma de  canto que nos ha propuesto Su Santidad, y que ha sido aprobada por la Congregaci\u00f3n de Ritos Sagrados, puede ser considerada hoy d\u00eda como autorizada y leg\u00edtima\u00bb (Deer. Auth., n. 3830).  En cuanto a los compositores, nunca deben tratar de imponerle a los fieles producciones que no se ajusten a las  intenciones de la Iglesia, incluso si la m\u00fasica en s\u00ed misma es hermosa, ni deben aspirar a una mera exposici\u00f3n de sus propias facultades para por este medio ganar fama y limitarse a deleitar a sus oyentes.   Por el contrario, deben tratar de imitar en sus composiciones la sencillez y la objetividad del canto, y aprender de \u00e9l para acomodarse a la capacidad de los coros ordinarios.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con estas consideraciones ante \u00e9l, el director del coro tiene que elegir su m\u00fasica, penetrar en su esp\u00edritu para que pueda ser capaz de transmitirle el mismo a sus cantantes, que tienen que cantar no s\u00f3lo correctamente, sino tambi\u00e9n con devoci\u00f3n.  El orden y la disciplina entre los artistas int\u00e9rpretes son factores importantes para obtener los resultados deseados.  Seg\u00fan el \u00abMotu proprio\u00bb, \u00abs\u00f3lo se debe admitir para formar parte de la capilla musical de una iglesia aquellos que sean hombres de pureza y probidad de vida conocidas; y los cuales deben demostrar durante las funciones  lit\u00fargicas, con su porte modesto y piadoso, que son dignos del  santo oficio que ejercen.\u201d   En la medida en que la impresi\u00f3n producida por una ejecuci\u00f3n depende grandemente de la interpretaci\u00f3n, es competencia del maestro de  coro insistir en la pronunciaci\u00f3n clara de las palabras, una calidad de sonido noble, y una simple expresi\u00f3n del estado de \u00e1nimo.  La m\u00fasica eclesi\u00e1stica debe estar libre de una expresi\u00f3n exagerada y extravagante de  alegr\u00eda o tristeza, nostalgia sentimental y los efectos  teatrales de todo tipo; debe ser la expresi\u00f3n de una ferviente oraci\u00f3n procedente de la fe y la caridad.  La buena intenci\u00f3n de los cantantes no s\u00f3lo encontrar\u00e1 su recompensa  eterna, sino que tambi\u00e9n evocar\u00e1 gratitud y respeto.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El doble aspecto del principio establecido por la Sagrada Congregaci\u00f3n para nuestra orientaci\u00f3n en materia de cantar en la lengua vern\u00e1cula se expresa como sigue: \u00abLa Congregaci\u00f3n exhorta urgentemente que los himnos en la lengua vern\u00e1cula, no importa de qu\u00e9 car\u00e1cter, poco a poco y sin ostentaci\u00f3n deben ser eliminados de las funciones lit\u00fargicas.  Por otra parte, no est\u00e1n prohibidos los himnos   piadosos a los textos aprobados, que son ampliamente empleados, particularmente en Alemania, durante diferentes  devociones y ante el  Sant\u00edsimo Sacramento expuesto\u00bb (3 de abril de 1883; Krutscheck, 3ra. ed ., p\u00e1gs. 151, 177).   Las  canciones en el vern\u00e1culo, alternando con la oraci\u00f3n, son adecuadas durante la  Misa rezada (dentro de l\u00edmites estrechos, sin embargo), la bendici\u00f3n, pero especialmente durante las procesiones fuera de la  iglesia.   Un excelente medio para fomentar esta pr\u00e1ctica deseable es la formaci\u00f3n cuidadosa de los ni\u00f1os de  escuela, cuyo canto, sin embargo, no es necesario limitarlos a los himnos al un\u00edsono, y a quienes se les puede permitir ocasionalmente realizar composiciones m\u00e1s elaboradas en dos o m\u00e1s partes.  Sin embargo, no se deber permitir que el canto obtenga prioridad sobre la oraci\u00f3n.  El himnario debe ser al mismo tiempo un devocionario, y la oraci\u00f3n en voz alta se debe alternar con el canto.  Es importante que se les explique a los ni\u00f1os el sentido y esp\u00edritu de los himnos.  La ejecuci\u00f3n debe estar libre de prolongaciones y ligaciones, faltas que deben ser fuertemente desalentadas por el organista.  Se deben evitar las pausas arbitrarias y no indicadas.  Los ni\u00f1os, sobre todo, deben aprender a responder al celebrante en el altar; esta es  la \u00fanica manera de  educar a la congregaci\u00f3n gradualmente a hacer lo mismo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nadie ejerce una mayor influencia en la reforma de la m\u00fasica eclesi\u00e1stica que el organista, siempre que est\u00e9 animado por el esp\u00edritu de la Iglesia.  Su ejecuci\u00f3n debe ser, como el  canto de la Iglesia, simple y profundo, devoto y objetivo.  Los preludios e intermedios est\u00e1n prohibidos durante las funciones lit\u00fargicas.  El \u00f3rgano debe estar subordinado al canto, debe apoyarlo y no ahogarlo.  El estilo puramente vocal es el ideal de la Iglesia.   El coro papal, el  sixtino, siempre ha excluido la m\u00fasica instrumental.  Mientras m\u00e1s  humilde y subordinado sea el papel del organista, m\u00e1s fiel y consciente debe ser \u00e9l de ocuparlo.  \u00c9l nunca debe ocupar la parte delantera del escenario,  escandalizar a los fieles por improvisaciones de mala calidad, o hacer esperar al celebrante.  Sin embargo, en funciones extra lit\u00fargicas se puede mover algo libremente.  Es decididamente preferible tocar las obras de los buenos maestros bueno en lugar de improvisar.  En la preparaci\u00f3n para una funci\u00f3n lit\u00fargica grande, debe tratar de dar expresi\u00f3n adecuada y plena al esp\u00edritu del d\u00eda, la  fiesta y las circunstancias.   La pr\u00e1ctica incesante es indispensable, especialmente para el m\u00fasico de talento mediocre, aunque siempre mantenga el texto ante s\u00ed.  Debe ser capaz de realizar esto con absoluta seguridad, dominio y libertad.   Debe saber c\u00f3mo modular de una clave a otra, c\u00f3mo proceder de un n\u00famero a otro, qu\u00e9 escala seleccionar para los himnos  cantados por la congregaci\u00f3n, la manera de incorporar el canto de una clave a otra, c\u00f3mo combinar los registros del \u00f3rgano, y (hasta cierto punto por lo menos) c\u00f3mo improvisar y armonizar a primera vista.  En ning\u00fan caso debe permitir llevar recuerdos del concierto y la \u00f3pera a la iglesia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En cuanto a la utilizaci\u00f3n de  instrumentos, que no sea el \u00f3rgano, hay que recordar que es necesario el permiso especial del ordinario, y que su naturaleza debe estar siempre en consonancia con la ocasi\u00f3n y el lugar.  El empleo de una orquesta completa es una excepci\u00f3n (v\u00e9ase el Motu proprio, citado arriba).  La sabidur\u00eda de estas restricciones ha sido felizmente reconocida por autoridades sin prejuicios, tales como Wagner y  Beethoven, un hecho que no se puede establecer a menudo.  El primero afirmaba que \u00abla m\u00fasica eclesi\u00e1stica genuina debe ser producida s\u00f3lo por voces, excepto un  Gloria o un texto similar.\u00bb   Tan temprano en su carrera como en 1848 este maestro le atribuye la decadencia de la m\u00fasica eclesi\u00e1stica a la utilizaci\u00f3n de los instrumentos.   \u00abEl primer paso hacia la decadencia de aut\u00e9ntica m\u00fasica eclesi\u00e1stica  cat\u00f3lica fue la introducci\u00f3n de instrumentos de orquesta. Su car\u00e1cter y uso independientes le han impartido a la expresi\u00f3n religiosa un encanto sensual, que ha demostrado ser muy perjudicial, y ha afectado desfavorablemente el arte del canto en s\u00ed.    El virtuosismo de los instrumentistas provoc\u00f3 la imitaci\u00f3n por parte de los cantantes, y pronto un sabor mundano y oper\u00e1tico domin\u00f3 plenamente en la iglesia. Algunas partes del  texto sagrado, por ejemplo, el Kirie Eleison, se convirtieron en un veh\u00edculo de arias oper\u00e1ticas y cantantes entrenados para la \u00f3pera italiana se convirtieron en cantantes de la Iglesia\u00bb (Gesammelte Werke, II, 335).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De conformidad con la voluntad de la Iglesia, cada reforma debe llevarse a cabo de tal manera que no resulte en un mal mayor &#8212;esto es, poco a poco y sin causar fricciones innecesarias (sensim sine sensu) mas, sin embargo, con firmeza, sin importar el punto de vista personal.  Solamente una necesidad moral dispensa del mandato de la Iglesia.  Debe considerarse como un avance cuando no se fomentan los rasgos prohibidos o desalentados por la Iglesia (por ejemplo, los himnos en la lengua vern\u00e1cula durante las funciones  lit\u00fargicas, el uso de  instrumentos de orquesta, las mujeres en los coros), y cuando un abuso tras otro se va reduciendo a un m\u00ednimo.  Los responsables no deben atender a las  falsas [[[idea]]s de la gente, sino que debe hacer todo lo posible por ejecutar mejores composiciones para enaltecer el gusto popular.  La ofensa se da quiz\u00e1s m\u00e1s f\u00e1cilmente, cuando se retiran los himnos antiguos y favoritos, aunque de calidad inferior.  Sin embargo, los himnarios modernos contienen una abundancia de excelentes melod\u00edas de modo que muchos himnos indeseables se descartan sin dificultad.  Las  condiciones fundamentales para el \u00e9xito son un buen  coro de hombres y ni\u00f1os, un  organista h\u00e1bil y una selecci\u00f3n juiciosa de Misas y otras composiciones por el director del coro.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, el  canto del  Vaticano presenta dificultades de car\u00e1cter especial.  Es cierto que en ocasiones se puede recurrir a la mera repetici\u00f3n en un tono recto.  Tambi\u00e9n ha sido costumbre desde tiempo inmemorial asignarle a algunos cantantes escogidos los pasajes m\u00e1s dif\u00edciles.  En lo que respecta al ritmo, el acento y otros puntos, hoy  conocemos las  intenciones precisas de la Santa Sede.  El \u00abActa Apostolic\u00e6 Sedis\u201d (1910, p\u00e1gs. 145 ss) contiene una carta del Prefecto de la Congregaci\u00f3n de Ritos para el presidente de la C\u00e4cilieverein alemana, que por esta publicaci\u00f3n se convierte en vinculante para todos.  En esta carta se da la directriz de que la interpretaci\u00f3n r\u00edtmica de la edici\u00f3n del Vaticano debe estar en conformidad con las normas establecidas en el prefacio al Gradual.  Tambi\u00e9n se expresa el deseo que no se deben defender m\u00e9todos contrarios en la imprenta, ya que s\u00f3lo provocar\u00edan confusi\u00f3n y retrasar\u00edan el progreso de la reforma de la m\u00fasica.  Parece que no se prohibieron las discusiones te\u00f3ricas, salvo en la medida en que puedan interferir con la introducci\u00f3n de la edici\u00f3n del Vaticano (cf. Decreto de la Congregaci\u00f3n de Ritos antes citado, que se public\u00f3 bajo condiciones similares &#8212;Decr. Auth., n. 3830).   En la interpretaci\u00f3n del documento se concede una considerable libertad.  Los intentos, desaprobados por el Santo Padre, son caracterizados de una manera bastante suave; se les pide a los cr\u00edticos que se abstengan de intentar  aquellos que, en el estado actual de los estudios  arqueol\u00f3gicos, no puedan tener otro resultado que sembrar la confusi\u00f3n y desviar la atenci\u00f3n de la verdadera obra de restauraci\u00f3n del canto gregoriano a su lugar correcto.   A pesar de las muchas diferencias de opini\u00f3n, debemos hacer todo lo posible para presentar la edici\u00f3n del Vaticano, de conformidad con la voluntad del Papa.  Mediante el estudio de la construcci\u00f3n sim\u00e9trica de las melod\u00edas a la luz de las explicaciones de los  benedictinos, que son sin duda de gran valor est\u00e9tico, la ejecuci\u00f3n se vuelve no s\u00f3lo mucho m\u00e1s f\u00e1cil, sino que se nos revela la profunda belleza del canto.\n<\/p>\n<h2>M\u00fasica religiosa<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Finalmente se debe mencionar esa clase de m\u00fasica religiosa que no puede ser colocada en la misma categor\u00eda con la verdadera m\u00fasica eclesi\u00e1stica.  Ya se ha hablado de las  Misas de  Mozart,   Haydn y  Beethoven.   La interpretaci\u00f3n musical del texto y su forma oper\u00e1tica las hacen poco aptas para la  iglesia.  Tambi\u00e9n debemos nombrar a los m\u00e1s antiguos maestros  protestantes, Juan Sebasti\u00e1n Bach y G.F. Haendel, cuyas obras para los servicios protestantes, sin duda, merecen ser estudiadas por el m\u00fasico eclesi\u00e1stico.  La mayor libertad concedida a la ejecuci\u00f3n del \u00f3rgano en el culto protestante ha dado ocasi\u00f3n a las mayores producciones del arte del contrapunto y arm\u00f3nico.   Sin embargo, no debemos perder de vista el hecho de que el predominio en sus obras del elemento instrumental, con sus arias molestas, d\u00faos y coros, est\u00e1 en oposici\u00f3n al [[[esp\u00edritu]] de la liturgia  cat\u00f3lica, que encuentra un medio de expresi\u00f3n m\u00e1s adecuado en el estilo puramente vocal.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Juan Sebasti\u00e1n Bach (naci\u00f3 en Eisenach en 1685; muri\u00f3 en Leipzig en 1750) tambi\u00e9n musicaliz\u00f3 textos lit\u00fargicos cat\u00f3licos.  Su Misa en s\u00ed menor es considerada una de las m\u00e1s grandes obras, entre las cuales est\u00e1 su oratorio,  y tambi\u00e9n debe incluirse la \u201cPasi\u00f3n seg\u00fan San Mateo\u201d.  Entre sus otras composiciones para los domingos y  fiestas, los preludios y fugas tienen un lugar prominente.  Se distingui\u00f3 tambi\u00e9n en el \u00e1mbito de la m\u00fasica de c\u00e1mara.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">George Frederick Handel (naci\u00f3 en Halle en 1685; muri\u00f3 en Londres en 1759) dedic\u00f3 sus facultades primero a la \u00f3pera y m\u00e1s tarde al oratorio.   Tambi\u00e9n escribi\u00f3 \u00abTe Deums\u00bb,  salmos, fugas y conciertos para \u00f3rgano, que, como las obras sacras de Bach, sugieren el noble prop\u00f3sito de los maestros mayores, pero que no cumplan los requisitos de la Iglesia.  La fama musical de estos maestros de ninguna manera es disminuida por este medio.  El himno de la iglesia o coral, que, con la cantata y el oratorio, es esencial para el culto protestante, es un desarrollo en forma popular del canto gregoriano  por la congregaci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El oratorio,  que H\u00e4ndel llev\u00f3 al m\u00e1s alto grado de perfecci\u00f3n (el Mes\u00edas, Judas Macabeo,  Israel en Egipto, etc.), se encuentra a medio camino entre la m\u00fasica secular y lit\u00fargica.  Originalmente concebido como una reacci\u00f3n  \u00e9tico- religiosa en contra de la \u00f3pera florentina, trata temas b\u00edblicos y legendarios en una forma l\u00edrica dram\u00e1tica, pero sin acci\u00f3n dram\u00e1tica.  Consiste de recitales, arias (d\u00faos, tr\u00edos, cuartetos), y coros con un brillante acompa\u00f1amiento orquestal.  A causa de su forma semi oper\u00e1tica el oratorio no est\u00e1 disponible para prop\u00f3sitos de la iglesia, a pesar de que era costumbre en otros tiempos hacer arreglos de la  Pasi\u00f3n en la iglesia el Viernes Santo.  La cantata (perfeccionada por Bach) es m\u00e1s l\u00edrica y menos \u00e9pica en estilo con una instrumentaci\u00f3n algo m\u00e1s modesta.  La cantata y el oratorio son ambos desarrollos a partir de los  cantos sagrados  antifonal y los  dramas de misterio de la Edad Media.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al lado de la polifon\u00eda exist\u00eda la canci\u00f3n popular en el vern\u00e1culo y tambi\u00e9n composiciones m\u00e1s pretenciosas, tales como las baladas de los trovadores, cantores y maestros cantores, y el madrigal.    La canci\u00f3n popular de los tiempos antiguos, que surgi\u00f3 directamente desde y se parec\u00eda a la m\u00fasica eclesi\u00e1stica, fue empleada a menudo como motif o cantus firmus en Misas y otras composiciones lit\u00fargicas, un procedimiento que no se permitir\u00eda hoy en d\u00eda.  Los  peregrinos  cristianos sol\u00edan cantar himnos antifonalmente que ten\u00edan como tema principal la vida y muerte de nuestro  Salvador y temas similares.  El elemento dram\u00e1tico inherente a estos temas figura en la liturgia misma.  S\u00f3lo ten\u00eda que ponerse en relaci\u00f3n con la recitaci\u00f3n \u00e9pica o narrativa y el canto para convertirse en los  misterios, que ten\u00edan sus hom\u00f3logos seculares.  Ya en el siglo XI estos misterios, en d\u00edas de fiestas, serv\u00edan para presentarle al pueblo en forma dram\u00e1tica la  Pasi\u00f3n, la  Resurrecci\u00f3n y el Juicio Final.  Su casa original fue la  iglesia y el monasterio, del que m\u00e1s tarde ser\u00edan desterrados.  La m\u00fasica secular y semi eclesi\u00e1stica o simplemente religiosa de la Edad Media tuvo una influencia decisiva en la transformaci\u00f3n de la m\u00fasica polif\u00f3nica a la arm\u00f3nica u homof\u00f3nica, y una comparaci\u00f3n entre los distintos estilos es una gran ayuda para determinar el car\u00e1cter de la m\u00fasica eclesi\u00e1stica  aut\u00e9ntica.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es tan importante hoy como nunca distinguir cuidadosamente entre simplemente m\u00fasica religiosa &#8212;que nunca tan hermosa, art\u00edstica, y propicia para la  devoci\u00f3n privada&#8212; y el tipo de m\u00fasica que la Iglesia requiere para sus servicios.  Fuera de la Iglesia, cada uno puede cantar esas melod\u00edas de textos religiosos como mejor le satisfaga a su estado de \u00e1nimo  piadoso; puede complacer sus gustos est\u00e9ticos al escoger sus himnos.  La casa de Dios, sin embargo, exige una actitud totalmente diferente, hay que darse cuenta de que estamos all\u00ed para  orar; que no podemos imponerle nuestro \u00e1nimo personal a nuestros hermanos cristianos, sino que, por el contrario, debemos seguir con atenci\u00f3n devota y canci\u00f3n piadosa, de acuerdo con la voluntad y el esp\u00edritu de la Iglesia, la acci\u00f3n lit\u00fargica en el altar.  Y, de acuerdo con la Iglesia, nuestra obediencia filial, no tenemos que  temer a que ella, la venerable madre y protectora de las artes, le asigne a la m\u00fasica una funci\u00f3n indigna de sus facultades.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<b>Fuente<\/b>:  Gietmann, Gerhard. \u00abEcclesiastical Music.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 10. New York: Robert Appleton Company, 1911.  <br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/10648a.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Luz Mar\u00eda Hern\u00e1ndez Medina.  rc\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>NOTA<\/b>:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[1]  Terapeutas:  Se dice de cada uno de los individuos de una secta religiosa, al parecer de origen judaico, que en los primeros siglos de la Iglesia observaba algunas pr\u00e1cticas del cristianismo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Selecci\u00f3n de im\u00e1genes: Jos\u00e9 G\u00e1lvez Kr\u00fcger\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Este t\u00e9rmino denota la m\u00fasica que, por orden o con la aprobaci\u00f3n de la autoridad eclesi\u00e1stica, se emplea en relaci\u00f3n con el servicio divino para promover la glorificaci\u00f3n de Dios y la edificaci\u00f3n de los fieles. 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