{"id":26119,"date":"2016-02-05T17:38:39","date_gmt":"2016-02-05T22:38:39","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/musica-sagrada-carta-enciclica-musicae-sacrae-del-papa-pio-xii\/"},"modified":"2016-02-05T17:38:39","modified_gmt":"2016-02-05T22:38:39","slug":"musica-sagrada-carta-enciclica-musicae-sacrae-del-papa-pio-xii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/musica-sagrada-carta-enciclica-musicae-sacrae-del-papa-pio-xii\/","title":{"rendered":"MUSICA SAGRADA: CARTA ENCICLICA MUSICAE SACRAE DEL PAPA PIO XII"},"content":{"rendered":"<p><p style=\"text-align: justify;\">ARTA ENC\u00cdCLICA\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">MUSICAE SACRAE\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">DE NUESTRO SANT\u00cdSIMO SE\u00d1OR\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00cdO\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">POR LA DIVINA PROVIDENCIA\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">PAPA XII\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A LOS VENERABLES HERMANOS<br \/>\nPATRIARCAS, PRIMADOS, ARZOBISPOS, OBISPOS<br \/>\nY DEM\u00c1S ORDINARIOS LOCALES<br \/>\nEN PAZ Y COMUNI\u00d3N CON LA SEDE APOST\u00d3LICA\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">SOBRE LA M\u00daSICA SAGRADA\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">VENERABLES HERMANOS<br \/>\nSALUD Y BENDICI\u00d3N APOST\u00d3LICA\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Siempre hemos tenido en gran estima la disciplina de la m\u00fasica sagrada y por eso Nos ha parecido oportuno, por medio de esta Carta enc\u00edclica, tratar ordenadamente esta materia, exponiendo al mismo tiempo con mayor amplitud algunas cuestiones suscitadas y discutidas en los \u00faltimos decenios, para que este tan noble y tan hermoso arte ayude continuamente al mayor esplendor del culto divino y fomente m\u00e1s eficazmente la vida espiritual de los fieles.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al mismo tiempo hemos querido responder a los deseos que no pocos de vosotros, Venerables Hermanos, con prudencia Nos hab\u00edais expuesto y que hasta insignes maestros de esta disciplina liberal y preclaros cultivadores de la m\u00fasica sagrada tambi\u00e9n han formulado en Congresos celebrados sobre tal materia, y, finalmente, atender a lo que sugieren las experiencias de la vida pastoral y los progresos de la ciencia y de los estudios sobre dicho arte. Esperamos as\u00ed que las normas sabiamente promulgadas por San P\u00edo X en aquel documento que \u00e9l mismo llam\u00f3 con raz\u00f3n \u00abc\u00f3digo jur\u00eddico de la m\u00fasica sagrada\u00bb [1] queden de nuevo confirmadas e inculcadas, reciban nueva luz y se corroboren con nuevos razonamientos; y as\u00ed, al adaptarse el arte ilustre de la m\u00fasica sagrada a la circunstancias actuales, y aun en cierto modo enriquecerse, se hallar\u00e1 en condiciones de responder cada vez mejor a su fin tan elevado.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">I. M\u00daSICA, DON DE DIOS\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2. Entre los muchos y grandes dones naturales con que Dios, en quien se halla la armon\u00eda de la perfecta concordia y la suma coherencia, ha enriquecido al hombre creado a su imagen y semejanza [2], se debe contar la m\u00fasica, la cual, como las dem\u00e1s artes liberales, se refiere al gozo espiritual y al descanso del alma. De ella dijo con raz\u00f3n San Agust\u00edn: \u00abLa m\u00fasica, es decir, la ciencia y el arte de modular rectamente, para recuerdo de cosas grandes, ha sido concedida tambi\u00e9n por la liberalidad de Dios a los mortales dotados de alma racional\u00bb [3].\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nada extra\u00f1o, pues, que el canto sagrado y el arte musical \u2014seg\u00fan consta por muchos documentos antiguos y modernos\u2014 hayan sido empleados para dar brillo y esplendor a las ceremonias religiosas siempre y en todas partes, aun entre los pueblos gentiles; y que de este arte se haya servido principalmente el culto del sumo y verdadero Dios, ya desde los tiempos primitivos. El pueblo de Dios, librado milagrosamente del Mar Rojo por el poder divino, cant\u00f3 al Se\u00f1or un himno de victoria; y Mar\u00eda, hermana del caudillo Mois\u00e9s, en arranque prof\u00e9tico, cant\u00f3 al son de los t\u00edmpanos, acompa\u00f1ada por el canto del pueblo [4]. M\u00e1s tarde, cuando el Arca de Dios fue conducida desde la casa de Obeded\u00f3n a la ciudad de David, el rey mismo y todo Israel danzaban delante del Se\u00f1or con instrumentos hechos de madera, c\u00edtaras, liras, tambores, sistros y c\u00edmbalos [5]. El mismo rey David fij\u00f3 las reglas de la m\u00fasica y canto para el culto sagrado [6]: reglas que, al volver el pueblo del destierro, se restablecieron de nuevo, guard\u00e1ndose luego fielmente hasta la venida del Divino Redentor. Y en la Iglesia fundada por el divino Salvador, ya desde el principio se usaba y ten\u00eda en honor el canto sagrado, como claramente lo indica el ap\u00f3stol San Pablo, cuando escribe a los de Efeso: \u00abLlenaos del Esp\u00edritu Santo, recitando entre vosotros salmos e himnos y cantos espirituales\u00bb [7]; y que este uso de cantar salmos estuviese en vigor tambi\u00e9n en las reuniones de los cristianos lo indica \u00e9l mismo con estas palabras: \u00abCuando os reun\u00eds, algunos de vosotros cantan el Salmo&#8230;\u00bb [8]. Que suced\u00eda lo mismo despu\u00e9s de la edad apost\u00f3lica lo atestigua Plinio, cuando escribe c\u00f3mo los que hab\u00edan renegado de la fe afirmaban \u00abque \u00e9sta era la sustancia de la culpa de que les acusaban: que sol\u00edan reunirse en d\u00edas determinados antes de la aurora para cantar un himno a Cristo como a Dios\u00bb [9]. Palabras del proc\u00f3nsul romano de Bitinia, que muestran claramente c\u00f3mo ni siquiera en tiempo de persecuci\u00f3n cesaba del todo la voz del canto de la Iglesia y lo confirma Tertuliano, cuando narra que en la reuni\u00f3n de los cristianos \u00abse leen las Escrituras, se cantan salmos, se tiene la catequesis\u00bb [10].\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">3. Restituida a la Iglesia la libertad y la paz, abundan los testimonios de los Padres y Escritores eclesi\u00e1sticos, que confirman c\u00f3mo los salmos e himnos del culto lit\u00fargico eran casi de uso cotidiano. M\u00e1s a\u00fan: poco a poco se crearon nuevas formas de canto sagrado, se excogitaron nuevas clases de cantos, cada vez m\u00e1s perfeccionados por las Escuelas de canto, especialmente en Roma.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Seg\u00fan la tradici\u00f3n, Nuestro Predecesor, de f. m., San Gregorio Magno, recogi\u00f3 cuidadosamente todo lo transmitido por los mayores, y le dio una ordenaci\u00f3n sabia, velando con leyes y normas oportunas por la pureza e integridad del canto sagrado. Poco a poco la modulaci\u00f3n romana del canto, partiendo de la Ciudad Eterna, se introdujo en las dem\u00e1s regiones de Occidente, y no s\u00f3lo se enriqueci\u00f3 con nuevas formas y melod\u00edas, sino que comenz\u00f3 a usarse una nueva especie de canto sagrado: el himno religioso, a veces en lengua vulgar. El mismo canto coral, que desde su restaurador, San Gregorio, comenz\u00f3 a llamarse Gregoriano, adquiri\u00f3 ya desde los siglos VIII y IX nuevo esplendor en casi todas las regiones de la Europa cristiana, siendo acompa\u00f1ado por el instrumento musical llamado \u00ab\u00f3rgano\u00bb.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A partir del siglo IX se a\u00f1adi\u00f3 paulatinamente a este canto coral el canto polif\u00f3nico, cuya teor\u00eda y pr\u00e1ctica perfilada m\u00e1s y m\u00e1s en los siglos sucesivos adquiri\u00f3, sobre todo en los siglos XV y XVI, admirable perfecci\u00f3n gracias a consumados artistas. La Iglesia tuvo tambi\u00e9n siempre en gran honor este canto polif\u00f3nico, y de buen grado lo admiti\u00f3 para mayor realce de los ritos sagrados en las mismas Bas\u00edlicas romanas y en las ceremonias pontificias. Crecieron su eficacia y esplendor, cuando a las voces de los cantores y al \u00f3rgano se uni\u00f3 el sonido de otros instrumentos musicales.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De esta manera, por impulso y bajo los auspicios de la Iglesia, la ordenaci\u00f3n de la m\u00fasica sagrada ha recorrido en el decurso de los siglos un largo camino, en el cual, aunque no sin lentitud y dificultad en muchos casos, ha realizado paulatinamente progresos continuos: desde las sencillas e ingenuas melod\u00edas gregorianas hasta las grandiosas y magn\u00edficas obras de arte, en las que no s\u00f3lo la voz humana, sino tambi\u00e9n el \u00f3rgano y los dem\u00e1s instrumentos a\u00f1aden dignidad, ornato y prodigiosa riqueza. El progreso de este arte musical, a la par que demuestra claramente cu\u00e1nto se ha preocupado la Iglesia de hacer cada vez m\u00e1s espl\u00e9ndido y grato al pueblo cristiano el culto divino, explica tambi\u00e9n, por otra parte, c\u00f3mo en m\u00e1s de una ocasi\u00f3n la Iglesia misma ha tenido que impedir se pasaran los justos l\u00edmites y que, al comp\u00e1s del verdadero progreso, se infiltrase en la m\u00fasica sagrada, deprav\u00e1ndola, lo que era profano y ajeno al culto divino.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">4. Fieles fueron siempre los Sumos Pont\u00edfices al deber de tan sol\u00edcita vigilancia; ya el Concilio de Trento proscribi\u00f3 sabiamente \u00abaquellas m\u00fasicas en las que, o en el \u00f3rgano o en el canto, se mezcla algo de sensual o impuro\u00bb [11]. Y, por no citar a otros muchos Papas, Nuestro Predecesor, de f. m., Benedicto XIV, con su Enc\u00edclica del 19 de febrero de 1749, en v\u00edsperas del a\u00f1o jubilar, con abundante doctrina y riqueza de argumentos, exhortaba de modo particular a los Obispos para que por todos medios prohibiesen los reprobables abusos indebidamente introducidos en la m\u00fasica sagrada [12]. Siguieron el mismo camino Nuestros Predecesores Le\u00f3n XII, P\u00edo VIII [13], Gregorio XVI, P\u00edo IX y Le\u00f3n XIII [14]. Mas, con raz\u00f3n se puede afirmar que fue Nuestro Predecesor, de i. m., San P\u00edo X, quien llev\u00f3 a cabo la org\u00e1nica restauraci\u00f3n y la reforma de la m\u00fasica sagrada, volviendo a inculcar los principios y normas transmitidos por la antig\u00fcedad y reorden\u00e1ndolos oportunamente conforme a las exigencias de los tiempos modernos [15]. Finalmente, como Nuestro inmediato Predecesor, P\u00edo XI, de f. m., con la Constituci\u00f3n apost\u00f3lica Divini cultus sanctitatem, del 20 de diciembre de 1929 [16], as\u00ed tambi\u00e9n Nos mismo con la enc\u00edclica Mediator Dei, del 20 de noviembre de 1947, hemos ampliado y corroborado las prescripciones de los anteriores Pont\u00edfices [17].\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">II. M\u00daSICA &#8211; IGLESIA\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">5. A nadie sorprender\u00e1 que la Iglesia se interese tanto por la m\u00fasica sagrada. No se trata, es verdad, de dictar leyes de car\u00e1cter est\u00e9tico o t\u00e9cnico respecto a la noble disciplina de la m\u00fasica; en cambio, es intenci\u00f3n de la Iglesia defenderla de cuanto pudiese rebajar su dignidad, llamada como est\u00e1 a prestar servicio en campo de tan gran importancia como es el del culto divino.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En esto, la m\u00fasica sacra no obedece a leyes y normas distintas de las que rigen en toda forma de arte religioso. No ignoramos que en estos \u00faltimos a\u00f1os, algunos artistas, con grave ofensa de la piedad cristiana, han osado introducir en las iglesias obras faltas de toda inspiraci\u00f3n religiosa y en abierta oposici\u00f3n aun con las justas reglas del arte. Quieren justificar su deplorable conducta con argumentos especiosos que dicen deducirse de la naturaleza e \u00edndole misma del arte. Porque van diciendo que la inspiraci\u00f3n art\u00edstica es libre, sin que sea l\u00edcito someterla a leyes y normas morales o religiosas, ajenas al arte, porque as\u00ed se lesionar\u00eda gravemente la dignidad del arte y se dificultar\u00eda con limitaciones y obst\u00e1culos el libre curso de la acci\u00f3n del artista bajo el sacro impulso del estro.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">6. Argumentos que suscitan una cuesti\u00f3n, grave y dif\u00edcil sin duda, que se refiere por igual a toda manifestaci\u00f3n art\u00edstica y a todo artista; cuesti\u00f3n, que no se puede solucionar con argumentos tomados del arte y la est\u00e9tica, antes se debe examinar a la luz del supremo principio del fin \u00faltimo, norma sagrada e inviolable para todo hombre y para toda acci\u00f3n humana. Porque el hombre se ordena a su fin \u00faltimo \u2014que es Dios\u2014 seg\u00fan una ley absoluta y necesaria fundada en la infinita perfecci\u00f3n de la naturaleza divina; y ello de una manera tan plena y tan perfecta, que ni Dios mismo podr\u00eda eximir a nadie de observarla. Esta ley eterna e inmutable manda que el hombre y todas sus acciones manifiesten, en alabanza y gloria del Creador, la infinita perfecci\u00f3n de Dios y la imiten cuanto posible sea. Por eso, el hombre, destinado por su naturaleza a alcanzar este fin supremo, debe en sus obras conformarse al divino arquetipo y orientar en tal direcci\u00f3n todas sus facultades de alma y cuerpo, orden\u00e1ndolas rectamente entre s\u00ed y sujet\u00e1ndolas debidamente a la consecuci\u00f3n del fin. Por lo tanto, tambi\u00e9n el arte y las obras art\u00edsticas deben juzgarse por su conformidad al \u00faltimo fin del hombre; y el arte ciertamente debe contarse entre las manifestaciones m\u00e1s nobles del ingenio humano, pues tiende a expresar con obras humanas la infinita belleza de Dios, de la que es como un reflejo. En consecuencia, el conocido criterio de \u00abel arte por el arte\u00bb \u2014con el cual, al prescindir de aquel fin que se halla impreso en toda criatura, se afirma err\u00f3neamente que el arte no tiene m\u00e1s leyes que las derivadas de su propia naturaleza\u2014 o no tiene valor alguno o infiere grave ofensa al mismo Dios, Creador y fin \u00faltimo. Mas la libertad del artista \u2014que no significa un \u00edmpetu ciego para obrar, llevado exclusivamente por el propio arbitrio o guiado por el deseo de novedades\u2014 no se encuentra, cuando se la sujeta a la ley divina, coartada o suprimida, antes bien se ennoblece y perfecciona.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">7. Estos principios, que se deben aplicar a las creaciones de cualquier arte, es claro que tambi\u00e9n valen para el arte religioso y sagrado. M\u00e1s a\u00fan: el arte religioso dice todav\u00eda mayor relaci\u00f3n a Dios y al aumento de su alabanza y de su gloria, porque con sus obras no se propone sino llegar hasta las almas de los fieles para llevarlas a Dios por medio del o\u00eddo y de la vista. Por todo lo cual, el artista, que no profesa las verdades de la fe o se halla lejos de Dios en su modo de pensar y de obrar, de ninguna manera debe ejercer el arte sagrado, pues no tiene, por as\u00ed decirlo, ese ojo interior que le permita ver todo cuanto la majestad y el culto de Dios exigen. Ni se ha de esperar que sus creaciones, ajenas a la religi\u00f3n \u2014aunque revelen competencia y cierta habilidad en el artista\u2014 puedan inspirar esa piedad que conviene a la majestad del templo de Dios; por lo tanto, jam\u00e1s ser\u00e1n dignas de ser admitidas en el templo por la Iglesia, juez y guardiana de la vida religiosa.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero el artista, de fe firme y que lleva vida digna de un cristiano, impelido por el amor de Dios y poniendo al servicio de la religi\u00f3n la dotes que el Creador le ha concedido, debe empe\u00f1arse muy de veras en expresar y proponer de manera h\u00e1bil, agradable y graciosa, por medio del color, del sonido o de la l\u00ednea, las verdades que cree y la piedad que cultiva, de tal suerte que la expresi\u00f3n art\u00edstica sea para \u00e9l como un acto del culto y de la religi\u00f3n, apto para estimular al pueblo en la profesi\u00f3n de la fe y en la pr\u00e1ctica de la piedad. La Iglesia ha tenido y tendr\u00e1 siempre en gran honor a estos artistas, y les abrir\u00e1 ampliamente las puertas de los templos, pues para ella es muy grata y no peque\u00f1a ayuda la que le ofrecen con su arte y su trabajo, para cumplir ella con m\u00e1s eficacia su ministerio apost\u00f3lico.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">8. La m\u00fasica sagrada, en verdad, est\u00e1 m\u00e1s obligada y santamente unida a estas normas y leyes del arte, porque est\u00e1 m\u00e1s cerca del culto divino que las dem\u00e1s bellas artes, como la arquitectura, la pintura y la escultura: \u00e9stas se cuidan de preparar una mansi\u00f3n digna a los ritos divinos, pero aqu\u00e9lla ocupa lugar principal en las mismas ceremonias sagradas y oficios divinos. Por esta raz\u00f3n, la Iglesia debe tener sumo cuidado en alejar de la m\u00fasica, precisamente porque es sierva de la liturgia, todo lo que desdice del culto divino o impide a los fieles el alzar sus mentes a Dios.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Porque la dignidad de la m\u00fasica sagrada y su alt\u00edsima finalidad est\u00e1n en que con sus hermosas modulaciones y con su magnificencia embellece y adorna las voces del sacerdote que ofrece, o del pueblo cristiano que alaba al Alt\u00edsimo; y eleva a Dios los esp\u00edritus de los asistentes como por una fuerza y virtud innata y hace m\u00e1s vivas y fervorosas las preces lit\u00fargicas de la comunidad cristiana, para que pueda con m\u00e1s intensidad y eficacia alzar sus s\u00faplicas y alabanzas a Dios trino y uno. Gracias a la m\u00fasica sagrada se acrece el honor que la Iglesia, unida con Cristo, su Cabeza, tributa a Dios; se aumenta tambi\u00e9n el fruto que los fieles sacan de la sagrada liturgia movidos por la m\u00fasica religiosa, fruto que se manifiesta en su vida y costumbres dignas de un cristiano, como lo ense\u00f1a la experiencia de todos los d\u00edas y se halla confirmado por el frecuente testimonio de escritores, tanto antiguos como modernos, de la literatura. San Agust\u00edn, hablando de los cantos ejecutados con voz clara y modulada, dice: \u00abJuzgo que aun las palabras de la Sagrada Escritura m\u00e1s religiosa y frecuentemente excitan nuestras mentes a piedad y devoci\u00f3n, cuando se cantan con aquella destreza y suavidad, que si no se cantaran, cuando todos y cada uno de los afectos de nuestra alma tienen respectivamente su correspondencia en los tonos y en el canto que los suscitan y despiertan por una relaci\u00f3n tan oculta como \u00edntima\u00bb [18].\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">9. De donde se puede f\u00e1cilmente entender que la dignidad y valor de la m\u00fasica sagrada ser\u00e1n tanto mayores cuanto m\u00e1s se acerquen al acto supremo del culto cristiano, el sacrificio eucar\u00edstico del altar. Pues ninguna acci\u00f3n m\u00e1s excelsa, ninguna m\u00e1s sublime puede ejercer la m\u00fasica que la de acompa\u00f1ar con la suavidad de los sonidos al sacerdote que ofrece la divina v\u00edctima, asociarse con alegr\u00eda al di\u00e1logo que el sacerdote entabla con el pueblo, y ennoblecer con su arte la acci\u00f3n sagrada que en el altar se realiza. Junto a tan excelso ministerio, ejercita la m\u00fasica el de realzar y acompa\u00f1ar otras ceremonias lit\u00fargicas, como el rezo del oficio divino en el coro. Sumo honor y suma alabanza se deben, por lo tanto, a esa m\u00fasica \u00ablit\u00fargica\u00bb.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">10. Y, sin embargo, tambi\u00e9n es muy de estimar aquel g\u00e9nero de m\u00fasica que, aun no sirviendo principalmente para la liturgia sagrada, es, por su contenido y finalidad, de grande ayuda para la religi\u00f3n, y con toda raz\u00f3n lleva el nombre de \u00abm\u00fasica religiosa\u00bb. Esta clase de m\u00fasica sagrada \u2014que naci\u00f3 en la Iglesia misma y prosper\u00f3 felizmente bajo sus auspicios\u2014 puede ejercer, como ense\u00f1a la experiencia, un grande y saludable influjo, usada ya en los templos para actos y ceremonias no lit\u00fargicas, ya fuera del recinto sagrado para mayor esplendor de solemnidades y fiestas. Porque las melod\u00edas de dichos cantos, escritos con frecuencia en lengua vulgar, se graban en la memoria casi sin ning\u00fan esfuerzo y trabajo, y a una con la melod\u00eda se imprimen en la mente la letra y las ideas que, repetidas, llegan a ser mejor comprendidas. De donde los ni\u00f1os y ni\u00f1as, que aprenden los cantos sagrados en temprana edad, logran ayuda extraordinaria para conocer, gustar y recordar las verdades religiosas; y gran provecho deriva de ello el apostolado catequ\u00edstico. A adolescentes y adultos ofrecen esos cantos religiosos un deleite puro y casto, mientras les recrean el \u00e1nimo y dan a las asambleas y reuniones m\u00e1s solemnes cierta majestad religiosa; m\u00e1s a\u00fan: llevan a las mismas familias cristianas alegr\u00eda sana, suave consuelo y provecho espiritual. Luego si la m\u00fasica religiosa popular ayuda grandemente al apostolado catequ\u00edstico, debe cultivarse y fomentarse con todo cuidado.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">11. Al poner de relieve el valor m\u00faltiple de la m\u00fasica y su eficacia en el aspecto del apostolado, hemos querido expresar algo que ser\u00e1, sin duda, de mucho gozo y consuelo para todos cuantos en una o en otra forma se consagran a cultivarla y promoverla. Porque todos los que, seg\u00fan su talento art\u00edstico, componen, o dirigen, o ejecutan oralmente o con instrumentos m\u00fasicos, realizan, sin duda alguna, un verdadero y genuino apostolado, de muy diversas formas, y son acreedores a los premios y honores de ap\u00f3stoles, que abundantemente dar\u00e1 a cada uno Cristo nuestro Se\u00f1or por el fiel cumplimiento de su oficio. Tengan, pues, en gran estima esta su profesi\u00f3n, por la que no solamente son artistas y maestros de arte, sino servidores de Cristo nuestro Se\u00f1or y colaboradores suyos en el apostolado; y acu\u00e9rdense de manifestar tambi\u00e9n en su vida y en sus costumbres la alta dignidad de este su oficio.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">III. M\u00daSICA SAGRADA\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">12. Siendo tan grande, como dicho queda, la dignidad y la eficacia del canto religioso, sumamente necesario es cuidar con sol\u00edcito empe\u00f1o su estructura en todos los aspectos, para lograr de ella saludables frutos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es necesario, ante todo, que el canto y la m\u00fasica sagrados, vinculados m\u00e1s de cerca al culto lit\u00fargico de la Iglesia, consigan el fin excelso que se proponen. Porque esta m\u00fasica \u2014como ya lo advert\u00eda sabiamente Nuestro Predecesor San P\u00edo X\u2014 \u00abdebe poseer las cualidades propias de la liturgia y, ante todo, la santidad y la bondad de la forma; de donde se logra necesariamente otra caracter\u00edstica suya, la universalidad\u00bb [19].\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">13. La m\u00fasica debe ser santa. Que nada admita \u2014ni permita ni insin\u00fae en las melod\u00edas con que es presentada\u2014 que sepa a profano. Santidad, a la que se ajusta, sobre todo, el canto gregoriano que, a lo largo de tantos siglos, se usa en la Iglesia, que con raz\u00f3n lo considera como patrimonio suyo. En efecto, por la \u00edntima conexi\u00f3n entre las palabras del texto sagrado y sus correspondientes melod\u00edas, este canto sagrado no tan s\u00f3lo se ajusta perfect\u00edsimamente a aquellas, sino que interpreta tambi\u00e9n su fuerza y eficacia a la par que destila dulce suavidad en el esp\u00edritu de los oyentes, logr\u00e1ndolo por \u00abmedios musicales\u00bb ciertamente llanos y sencillos, mas de inspiraci\u00f3n art\u00edstica tan santa y tan sublime que en todos excita sincera admiraci\u00f3n; y constituye, adem\u00e1s, una fuente inagotable de donde artistas y compositores de m\u00fasica sagrada sacan luego nuevas armon\u00edas. Conservar cuidadosamente este precioso tesoro del sagrado canto gregoriano y lograr que el pueblo cristiano lo viva intensamente es deber de aquellos en cuyas manos puso Cristo nuestro Se\u00f1or las riquezas de su Iglesia, para su custodia y distribuci\u00f3n. Por eso, todo cuanto Nuestros Predecesores San P\u00edo X \u2014con raz\u00f3n llamado \u00abel restaurador del canto gregoriano\u00bb [20]\u2014 y P\u00edo XI [21] sabiamente ordenaron e inculcaron, tambi\u00e9n Nos, por reconocer las excelentes cualidades que adornan al genuino canto gregoriano, lo deseamos y mandamos se lleve a efecto; a saber: que en la celebraci\u00f3n de los ritos lit\u00fargicos se haga amplio uso de este canto sagrado; y que con suma diligencia se cuide de ejecutarlo exacta, digna y piadosamente. Y si, para las fiestas recientemente introducidas se hubieren de componer nuevos cantos, se encarguen de ello compositores bien acreditados que con fidelidad observen las leyes propias del verdadero canto gregoriano, de modo que las nuevas composiciones, por su fuerza y su pureza, sean dignas de juntarse con las antiguas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">14. Al cumplir estas prescripciones en toda su plenitud, se habr\u00e1 logrado debidamente la segunda condici\u00f3n de la m\u00fasica sagrada, la de ser obra verdaderamente art\u00edstica; porque, si en todos los templos cat\u00f3licos el canto gregoriano resonare puro e incorrupto, al igual que la sagrada Liturgia Romana, ofrecer\u00e1 la nota de universalidad, de suerte que los fieles, doquier se hallaren, escuchar\u00e1n cantos que les son conocidos y como propios, y con gran alegr\u00eda de su alma experimentar\u00e1n la admirable unidad de la Iglesia. Esta es una de las razones principales de que la Iglesia desee tanto que el canto gregoriano se adapte todo lo m\u00e1s posible a las palabras latinas de la sagrada Liturgia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Bien sabedores, por lo dem\u00e1s, de c\u00f3mo la misma Sede Apost\u00f3lica, por graves razones, ha concedido en este punto algunas excepciones netamente delimitadas, queremos que no se ampl\u00eden o propaguen y extiendan a otras regiones sin el debido permiso de la Santa Sede. M\u00e1s a\u00fan, el Ordinario del lugar y dem\u00e1s sagrados pastores procuren con diligencia que, aun donde se permita usar tales concesiones, aprendan los fieles desde su ni\u00f1ez las melod\u00edas Gregorianas m\u00e1s f\u00e1ciles y m\u00e1s usadas, y sepan usarlas tambi\u00e9n en los sagrados ritos lit\u00fargicos, de modo que aun en esto resplandezcan cada vez m\u00e1s la unidad y universalidad de la Iglesia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">15. Sin embargo, all\u00ed donde una costumbre secular o inmemorial exige que en la misa solemne, luego de cantadas en lat\u00edn las sagradas palabras lit\u00fargicas, se inserten algunos c\u00e1nticos populares en lengua vulgar, los Ordinarios de los lugares podr\u00e1n permitirlo \u00absi, atendidas las circunstancias de personas y lugares, estiman que es imprudente suprimir esta costumbre\u00bb [22], mas observada por completo la ley que prescribe que los textos lit\u00fargicos no sean cantados en lengua vulgar, seg\u00fan ya antes se ha dicho.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para que cantores y fieles entiendan bien el significado de las palabras lit\u00fargicas sobre las que se apoya la melod\u00eda musical, Nos place repetir la exhortaci\u00f3n de los Padres del Concilio Tridentino, hecha sobre todo \u00aba los pastores y a cuantos ejercen cura de almas, para que frecuentemente durante la celebraci\u00f3n de las misas expongan por s\u00ed o por otros algo de lo que en la misa se lee y declaren alguno de los misterios que en este sacrificio se encierran, y ello de modo especial en los domingos y d\u00edas de fiesta\u00bb [23], y para que lo hagan principalmente cuando se da la catequesis al pueblo cristiano. Con mayor facilidad que en los tiempos pasados podr\u00e1 esto hacerse en nuestros d\u00edas, porque las palabras de la Liturgia se hallan traducidas al lenguaje vulgar y su explicaci\u00f3n se encuentra en libros y folletos manuales que, compuestos en casi todas las naciones por escritores competentes, pueden ayudar e iluminar con eficacia a los fieles para que tambi\u00e9n ellos entiendan, y en cierto modo participen, en lo que los sagrados ministros expresan en lengua latina.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">16. Claro es que todo lo que brevemente se ha expuesto sobre el canto gregoriano se refiere principalmente al rito romano latino de la Iglesia; mas \u2014en lo que procediere\u2014 se puede acomodar tambi\u00e9n a los cantos lit\u00fargicos de otros ritos, tanto de los pueblos del Occidente \u2014Ambrosiano, Galicano, Moz\u00e1rabe\u2014 como de los Orientales. En efecto, todos ellos demuestran la admirable riqueza de la Iglesia en la acci\u00f3n lit\u00fargica y en las f\u00f3rmulas de orar; pero cada uno conserva tambi\u00e9n en su propio canto lit\u00fargico preciosos tesoros, que conviene guardar y liberar no s\u00f3lo de la ruina, sino aun de cualquier deterioro o deformaci\u00f3n. Entre los m\u00e1s antiguos y valiosos monumentos de m\u00fasica sagrada ocupan, sin duda, lugar preeminente los cantos lit\u00fargicos de los varios Ritos Orientales, cuyas melod\u00edas tanto influyeron en los de la Iglesia occidental, con las adaptaciones requeridas por la \u00edndole propia de la Liturgia latina. Es deseo Nuestro que la selecci\u00f3n de cantos de los sagrados Ritos Orientales \u2014en la que con tan gran entusiasmo trabaja el Pontificio Instituto de Ritos Orientales, con la cooperaci\u00f3n del Pontificio Instituto de M\u00fasica Sagrada\u2014 se lleve a feliz t\u00e9rmino as\u00ed en lo doctrinal como en lo pr\u00e1ctico, de tal suerte que tambi\u00e9n los alumnos pertenecientes al Rito Oriental, educados perfectamente en el canto sagrado, puedan, cuando ya fueren sacerdotes, contribuir tambi\u00e9n con ello eficazmente a aumentar la hermosura de la casa de Dios.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">17. Ni se crea que, al exponer estas ideas en alabanza y recomendaci\u00f3n del canto gregoriano, sea intenci\u00f3n Nuestra el desterrar de los ritos de la Iglesia la polifon\u00eda sagrada, que, si est\u00e1 hermoseada con las debidas propiedades, puede ayudar mucho a la magnificencia del culto divino, excitando piadosos afectos en las almas de los fieles. Nadie, ciertamente, ignora que muchos de los cantos polif\u00f3nicos, compuestos principalmente en el siglo XVI, se distinguen por tal pureza de arte y tal riqueza de melod\u00eda, que son plenamente dignos de acompa\u00f1ar los sagrados ritos de la Iglesia, y darles realce. Si en el correr de los siglos ha deca\u00eddo poco a poco el genuino arte polif\u00f3nico, y no pocas veces se le han mezclado elementos profanos, en estos \u00faltimos decenios \u2014gracias al incansable empe\u00f1o de competentes maestros\u2014 puede decirse que se ha logrado una feliz restauraci\u00f3n, al haber sido estudiadas e investigadas con ardor las obras de los antiguos maestros, quedando luego propuestas a la imitaci\u00f3n y emulaci\u00f3n de los compositores modernos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y as\u00ed sucede que tanto en las bas\u00edlicas y catedrales como en las iglesias de religiosos se interpretan, con sumo honor para la sacra liturgia, magn\u00edficas obras de los antiguos autores junto a las composiciones polif\u00f3nicas de los modernos; m\u00e1s a\u00fan, sabemos que hasta en iglesias m\u00e1s peque\u00f1as se ejecutan, y no raras veces, cantos polif\u00f3nicos m\u00e1s sencillos, pero dignos y verdaderamente art\u00edsticos. La Iglesia ampara con su favor todos estos intentos, pues, como dec\u00eda Nuestro Predecesor, de i. m., San P\u00edo X, ella \u00abcultiv\u00f3 sin cesar el progreso de las artes y lo favoreci\u00f3, admitiendo para la vida pr\u00e1ctica religiosa cuanto de bueno y hermoso invent\u00f3 el ingenio humano a lo largo de los siglos, sin m\u00e1s restricci\u00f3n que las leyes lit\u00fargicas\u00bb [24]. Estas leyes advierten que tan grave asunto se vigile con toda prudencia y cuidado, para que no se lleven al templo cantos polif\u00f3nicos tales que, por cierta especie de modulaci\u00f3n exuberante e hinchada, se oscurezcan con su exceso las palabras sagradas de la liturgia, o interrumpan la acci\u00f3n del rito divino, o sobrepasen, en fin, no sin desdoro del culto sagrado, la pericia y pr\u00e1ctica de los cantores.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">18. Estas normas se han de aplicar tambi\u00e9n al uso del \u00f3rgano y de los dem\u00e1s instrumentos de m\u00fasica. Entre los instrumentos a los que se les da entrada en las iglesias ocupa con raz\u00f3n el primer puesto el \u00f3rgano, que tan particularmente se acomoda a los c\u00e1nticos y ritos sagrados, comunica un notable esplendor y una particular magnificencia a las ceremonias de la Iglesia, conmueve las almas de los fieles con la grandiosidad y dulzura de sus sonidos, llena las almas de una alegr\u00eda casi celestial y las eleva con vehemencia hacia Dios y los bienes sobrenaturales.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero, adem\u00e1s del \u00f3rgano, hay otros instrumentos que pueden ayudar eficazmente a conseguir el elevado fin de la m\u00fasica sagrada, con tal que nada tengan de profano, estridente o estrepitoso que desdiga de la funci\u00f3n sagrada o de la seriedad del lugar. Sobresalen el viol\u00edn y dem\u00e1s instrumentos de arco, que, tanto solos como acompa\u00f1ados por otros instrumentos de cuerda o por el \u00f3rgano, tienen singular eficacia para expresar los sentimientos, ya tristes, ya alegres. Por lo dem\u00e1s, sobre las melod\u00edas musicales, que puedan admitirse en el culto cat\u00f3lico, ya hablamos Nos mismo clara y terminantemente en la enc\u00edclica Mediator Dei:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abM\u00e1s a\u00fan, si no tienen ning\u00fan sabor profano, ni desdicen de la santidad del sitio o de la acci\u00f3n sagrada, ni nacen de un prurito vac\u00edo de buscar algo raro o maravilloso, se les deben incluso abrir las puertas de nuestros templos, ya que pueden contribuir no poco a la esplendidez de los actos lit\u00fargicos, a llevar m\u00e1s en alto los corazones y a nutrir una sincera devoci\u00f3n\u00bb [25]. Sin embargo, casi no es necesario advertir que, donde falten los medios o la habilidad competente, es preferible abstenerse de tales intentos, antes que producir una obra indigna del culto divino y de las reuniones sagradas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">19. Adem\u00e1s de esta m\u00fasica, la m\u00e1s \u00edntimamente relacionada con la sagrada Liturgia de la Iglesia, existen \u2014como dec\u00edamos antes\u2014 los c\u00e1nticos religiosos populares, escritos de ordinario en lengua vulgar. Aunque nacidos del mismo canto lit\u00fargico, al adaptarse m\u00e1s a la mentalidad y a los sentimientos de cada pueblo, se diferencian no poco unos de otros, seg\u00fan la \u00edndole diversa de los pueblos y las regiones. Para que estos c\u00e1nticos produzcan fruto y provecho espiritual en el pueblo cristiano es necesario que se ajusten plenamente a la doctrina de la fe cristiana, que la presenten y expliquen en forma precisa, que utilicen una lengua f\u00e1cil y una m\u00fasica sencilla, que eviten la ampulosa y vana prolijidad en las palabras y, por \u00faltimo, aun siendo cortos y f\u00e1ciles, presenten una cierta dignidad y una cierta gravedad religiosa. C\u00e1nticos sagrados de este tipo, nacidos de lo m\u00e1s \u00edntimo del alma popular, mueven intensamente los sentimientos del alma y excitan los efectos piadosos, y, al ser cantados en los actos religiosos por todo el pueblo como con una sola voz, levantan con grande eficacia las almas de los fieles a las cosas del cielo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por eso, aunque hemos escrito antes que no se deben emplear durante las misas cantadas solemnes sin permiso especial de la Santa Sede, con todo en las misas rezadas pueden ayudar mucho a que los fieles no asistan al santo sacrificio como espectadores mudos e inactivos, sino que acompa\u00f1en la sagrada acci\u00f3n con su esp\u00edritu y con su voz y unan su piedad a las oraciones del sacerdote, con tal que esos c\u00e1nticos se adapten bien a las diversas partes de la misa, como con grande gozo sabemos que se hace ya en muchas regiones del orbe cat\u00f3lico.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En las funciones no estrictamente lit\u00fargicas pueden tales c\u00e1nticos religiosos, si reunieren las debidas cualidades, contribuir maravillosamente para atraer con provecho al pueblo cristiano, instruirlo, e infundirle una piedad sincera y hasta llenarlo de santa alegr\u00eda; y eso, tanto dentro como fuera del recinto sagrado, sobre todo en procesiones y peregrinaciones a santuarios tradicionales, as\u00ed como en los congresos nacionales e internacionales. Tambi\u00e9n pueden ser singularmente \u00fatiles para educar los ni\u00f1os en las verdades cat\u00f3licas, as\u00ed como para las agrupaciones de los j\u00f3venes y para las reuniones de las asociaciones piadosas, seg\u00fan bien y m\u00e1s de una vez lo ha demostrado la experiencia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">20. Por ello no podemos menos de exhortaros ahincadamente, Venerables Hermanos, a que con el mayor cuidado y diligencia promov\u00e1is este canto religioso popular. Ni os faltar\u00e1n peritos que, si antes no se hubiere ya hecho, cuiden oportunamente de recoger tales c\u00e1nticos, sistematiz\u00e1ndolos a fin de que los fieles puedan aprenderlos m\u00e1s f\u00e1cilmente, cantarlos con m\u00e1s familiaridad y retenerlos m\u00e1s fijos en la memoria. Los que se consagran a la educaci\u00f3n de los ni\u00f1os no dejen de usar debidamente estos medios tan eficaces; los Consiliarios de la juventud cat\u00f3lica empl\u00e9enlos asimismo con discreci\u00f3n en el desempe\u00f1o de su important\u00edsimo oficio. As\u00ed pueden esperarse que afortunadamente se obtenga tambi\u00e9n otro bien que todos desean, a saber, que se destierren aquellas otras canciones profanas que, o por lo enervante de la modulaci\u00f3n o por la letra voluptuosa y lasciva que muchas veces las acompa\u00f1a, suelen constituir un peligro para los cristianos, especialmente para los j\u00f3venes; y cedan el puesto a estos c\u00e1nticos, que proporcionan un goce casto y puro, a la par que aumentan la fe y la piedad. El pueblo cristiano comenzar\u00e1 a entonar ya aqu\u00ed en la tierra aquel himno de alabanza, que cantar\u00e1 eternamente en el cielo: \u00abAl que est\u00e1 sentado en el trono, y al Cordero, bendici\u00f3n, honra, gloria y potestad por los siglos de los siglos\u00bb [26].\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">21. Lo escrito hasta aqu\u00ed se aplica principalmente a aquellos pueblos de la Iglesia en los que la religi\u00f3n cat\u00f3lica ya se halla establecida firmemente. En los pa\u00edses de Misiones no es posible llevar a la pr\u00e1ctica exactamente cada una de estas normas, mientras no crezca suficientemente el n\u00famero de los cristianos, se construyan templos m\u00e1s capaces, los hijos de los cristianos acudan regularmente a las escuelas fundadas por la Iglesia y el n\u00famero de sacerdotes corresponda a las necesidades. Sin embargo, exhortamos instantemente a los obreros apost\u00f3licos que trabajan con celo en aquellas vastas porciones de la vi\u00f1a del Se\u00f1or a que, entre las graves preocupaciones de su cargo, presten tambi\u00e9n atenci\u00f3n a este punto. Muchos de los pueblos confiados a la labor de los misioneros tienen una afici\u00f3n maravillosa a la m\u00fasica; y realzan con el canto sagrado las ceremonias del culto idol\u00e1trico. No es prudente, por lo tanto, que los heraldos de Cristo verdadero Dios menosprecien y descuiden en ninguna manera este medio tan eficaz de apostolado. Promuevan, pues, de buena gana en su ministerio apost\u00f3lico, los mensajeros del Evangelio en las naciones paganas, este amor al canto religioso, que goza de tal honor entre los que les est\u00e1n confiados, de suerte que dichos pueblos puedan oponer a sus c\u00e1nticos religiosos, no raras veces admirados aun por las naciones civilizadas, otros semejantes himnos sagrados cristianos, con los cuales, en la lengua y con las melod\u00edas a ellos familiares, canten las verdades de la fe, la vida de Jesucristo y las alabanzas de la Sant\u00edsima Virgen y de los Santos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Recuerden tambi\u00e9n los mismos misioneros que desde antiguo la Iglesia cat\u00f3lica, cuando enviaba los heraldos del Evangelio a las regiones no iluminadas a\u00fan por la fe, junto con los ritos sagrados procuraba se les mandasen tambi\u00e9n los c\u00e1nticos lit\u00fargicos \u2014entre otros, las melod\u00edas gregorianas\u2014 a fin de que los pueblos nuevos en el llamamiento a la fe, cautivados por la suavidad de la m\u00fasica, se resolviesen, m\u00e1s f\u00e1cilmente atra\u00eddos, a abrazar las verdades de la religi\u00f3n cristiana.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">IV. MEDIOS PR\u00c1CTICOS\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">22. Para que se logre, Venerables Hermanos, el efecto deseado de todo lo que, siguiendo las huellas de Nuestros Predecesores, hemos recomendado y ordenado en esta Carta enc\u00edclica, usad eficazmente todos los medios que os ofrece la excelsa dignidad que Cristo Se\u00f1or y la Iglesia os han confiado, los cuales, como la experiencia ense\u00f1a, se emplean con gran fruto en muchos templos del orbe cristiano.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">23. Y en primer lugar, que en la iglesia catedral y en los mayores templos de vuestra jurisdicci\u00f3n, permiti\u00e9ndolo las circunstancias, haya una escogida Schola cantorum que a los dem\u00e1s sirva de modelo y acicate para cultivar y perfeccionar con celo el canto sagrado. Donde no se pudiera tener una Schola cantorum o no se hallare competente n\u00famero de Pueri cantores, se permite que \u00abtanto los hombres como las mujeres y las j\u00f3venes en lugar exclusivamente dedicado a esto, fuera del presbiterio, puedan cantar los textos lit\u00fargicos, con tal que los hombres est\u00e9n separados absolutamente de las mujeres y j\u00f3venes, evitando todo inconveniente y gravando la conciencia de los Ordinarios en esta materia\u00bb [27].\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">D\u00e9bese proveer con gran solicitud a que todos los que aspiran a las sagradas \u00f3rdenes en vuestros Seminarios y en los Institutos misioneros y religiosos se formen diligentemente en la m\u00fasica sagrada y en el conocimiento te\u00f3rico y pr\u00e1ctico del canto gregoriano, mediante profesores excelentes en el arte, los cuales sean respetuosos con la tradici\u00f3n y fieles en todo a los preceptos y normas de la Santa Sede.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">24. Si se descubriere entre los alumnos del Seminario o Colegio religioso alguno que se distinguiese especialmente por su aptitud y amor al arte musical, no descuiden de advertirlo al Prelado los Rectores del Seminario y directores del Colegio, para darle ocasi\u00f3n de perfeccionar sus cualidades, envi\u00e1ndolo al Instituto Pontificio de M\u00fasica Sagrada de Roma o a otra Escuela de dicha disciplina, con tal que el sujeto se halle dotado de virtud y buenas costumbres que induzcan a esperar que ha de ser excelente sacerdote.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Deben tambi\u00e9n procurar los Ordinarios y Superiores religiosos tener a alguien de quien se puedan valer en materia tan importante, a la cual no pueden, en medio del c\u00famulo de sus deberes, dedicar por s\u00ed mismos su atenci\u00f3n. Gran cosa ser\u00eda si en la Comisi\u00f3n diocesana de Arte Cristiano se hallare alg\u00fan perito en m\u00fasica y canto sagrado, que pueda vigilar sobre lo que se hace en la di\u00f3cesis y comunicar al Ordinario lo hecho y lo que se debe a\u00fan hacer y de \u00e9l reciba la direcci\u00f3n y la autoridad y la ponga en ejecuci\u00f3n. Si por fortuna en alguna di\u00f3cesis se encuentra ya Asociaci\u00f3n establecida para el fomento de la m\u00fasica sagrada, que ya hubiese sido elogiada y recomendada por los Sumos Pont\u00edfices, el Ordinario podr\u00e1, seg\u00fan su prudencia, servirse de ella en el cumplimiento de su cargo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Promoved y ayudad, Venerables Hermanos, con vuestra protecci\u00f3n los institutos p\u00edamente fundados para educar al pueblo en la m\u00fasica sagrada o para perfeccionar m\u00e1s particularmente dicho arte, y que mucho pueden contribuir con sus palabras y ejemplos al adelantamiento del canto religioso, pues as\u00ed, gozando de vitalidad y poseyendo excelentes y aptos profesores, podr\u00e1n promover en toda la di\u00f3cesis el conocimiento, amor y uso de audiciones de m\u00fasica sagrada y conciertos religiosos, en armon\u00eda con las leyes eclesi\u00e1sticas y obediencia completa a la Santa Sede.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">25. Despu\u00e9s de haber tratado largamente de esta materia movido de paternal solicitud, Nos confiamos seguramente que vosotros, Venerables Hermanos, dedicar\u00e9is todo vuestro celo pastoral a este arte sagrado, que tanto sirve para celebrar con dignidad y magnificencia el culto divino.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esperamos que todos los que en la Iglesia, siguiendo vuestra inspiraci\u00f3n, fomentan y dirigen el arte musical, recibir\u00e1n un nuevo impulso para promover con nuevo ardor e intensidad este excelente g\u00e9nero de apostolado. As\u00ed suceder\u00e1 \u2014lo deseamos\u2014 que este arte nobil\u00edsimo, tenido en tanta estima por la Iglesia en todos los tiempos, tambi\u00e9n en los nuestros se cultivar\u00e1 y perfeccionar\u00e1 hasta los esplendores genuinos de santidad y de belleza; y de parte suya felizmente suceder\u00e1 que los hijos de la Iglesia, con robusta fe, esperanza firme y ardiente caridad, rendir\u00e1n a Dios Uno y Trino, en los sagrados templos, el debido tributo de alabanza, traducido de una manera digna y en una suave armon\u00eda; m\u00e1s a\u00fan, que, hasta fuera de los templos sagrados, en las familias y sociedades cristianas se realice lo que dec\u00eda San Cipriano a Donato: \u00abResuenen los salmos durante la sobria refecci\u00f3n; con tu memoria tenaz y agradable voz acomete esta empresa; mejor educar\u00e1s a tus car\u00edsimos con audiciones espirituales y con armon\u00eda religiosa dulce a los o\u00eddos\u00bb [28].\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Confiando que estas Nuestras exhortaciones han de producir abundantes y alegres frutos, a vosotros, Venerables Hermanos, y a todos y a cada uno de los confiados a vuestro celo, en particular a aquellos que, secundando Nuestros deseos, promueven la m\u00fasica sagrada, impartimos con efusiva caridad la Bendici\u00f3n Apost\u00f3lica, testimonio de Nuestra voluntad y augurio de celestes dones.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dado en Roma, junto a San Pedro, el 25 de diciembre, en la fiesta de la Natividad de Nuestro Se\u00f1or Jesucristo, el a\u00f1o 1955, decimos\u00e9ptimo de Nuestro Pontificado.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00cdO PP. XII\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Notas\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[1] Motu pr. Fra le sollecitudini dell&#8217;ufficio pastorale: Acta Pii X, 1, 77.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[2] Cf. Gen. 1, 26.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[3] Ep. 161, De origine animae hominis, 1, 2; PL 33, 725.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[4] Cf. Ex. 15, 1-20.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[5] 2 Sam. 6, 5.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[6] Cf. 1 Par. 23, 5; 25, 2-31.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[7] Eph. 5, 18 s.; cf. Col. 3, 16.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[8] 1 Cor. 14, 26.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[9] Plin. Ep. 10, 96, 7.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[10] Cf. Tertull. De anima, c.9 PL 2, 701; Apol. 39 PL 1, 540.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[11] Conc. Trid. sess 22 Decretum de observandis et evitandis in celebratione Missae.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[12] Cf. Benedicti XIV Litt. enc. Annus qui: Opera omnia (ed. Prati, 17, 1, 16).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[13] Cf. Litt. apost. Bonum est confiteri Domino, d. d. 2 aug. 1828. Cf. Bullarium Romanum (ed. Prati, ex Typ. Aldina) 9, 139 ss.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[14] Cf. Acta Leonis XIII, vol. 14 (1895) 237-247; cf. A.S.S. 27 (1894) 42-49.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[15] Cf. Acta Pii X, vol. I, p.75-87; A.S.S. 36 (1903-4) 329-339; 387-395.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[16] Cf. A.A.S. 21 (1929) 33 ss.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[17] Cf. A.A.S. 39 (1947) 521-595.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[18] Aug. Confess., 10, 33; PL 32, 799 s.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[19] Acta Pii X, l. c., 78.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[20] Lettera al Card. Respighi, Acta Pii X, l. c., 68-74; v. p. 73 ss.; A.S.S. 36 (1903-4) 325-329; 395-398; v. 398.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[21] Pius XI Const. apost. Divini cultus: A.A.S. 21 (1929) 33 ss.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[22] C.I.C. can. 5.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[23] Conc. Trid. sess. 22 De sacrificio Missae, 8.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[24] Acta Pii X, l. c. 80.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[25] A.A.S. 39 (1947) 590.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[26] Apoc. 5, 13.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[27] Decr. S. Rit. Congr. n. 3964, 4201, 4231.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">28. Cypriani Ep. ad Donatum (Ep. 1, 16) PL 4, 227.\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>ARTA ENC\u00cdCLICA MUSICAE SACRAE DE NUESTRO SANT\u00cdSIMO SE\u00d1OR P\u00cdO POR LA DIVINA PROVIDENCIA PAPA XII A LOS VENERABLES HERMANOS PATRIARCAS, PRIMADOS, ARZOBISPOS, OBISPOS Y DEM\u00c1S ORDINARIOS LOCALES EN PAZ Y COMUNI\u00d3N CON LA SEDE APOST\u00d3LICA SOBRE LA M\u00daSICA SAGRADA VENERABLES HERMANOS SALUD Y BENDICI\u00d3N APOST\u00d3LICA Siempre hemos tenido en gran estima la disciplina de la &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/musica-sagrada-carta-enciclica-musicae-sacrae-del-papa-pio-xii\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abMUSICA SAGRADA: CARTA ENCICLICA MUSICAE SACRAE DEL PAPA PIO XII\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-26119","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/26119","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=26119"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/26119\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=26119"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=26119"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=26119"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}