{"id":26145,"date":"2016-02-05T17:39:25","date_gmt":"2016-02-05T22:39:25","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/necrologias\/"},"modified":"2016-02-05T17:39:25","modified_gmt":"2016-02-05T22:39:25","slug":"necrologias","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/necrologias\/","title":{"rendered":"NECROLOGIAS"},"content":{"rendered":"<p><p style=\"text-align: justify;\">Las necrolog\u00edas o, como se les llama m\u00e1s frecuentemente en Francia, obituaires, son los registros en los cuales las comunidades  religiosas sol\u00edan anotar los nombres de los muertos &#8212;notablemente sus propios miembros fallecidos, sus asociados y sus principales benefactores&#8212; con la intenci\u00f3n de ofrecerles  oraciones por sus almas. Las instituciones que manten\u00edan tales necrolog\u00edas difer\u00edan casi tanto como la forma en la cual hac\u00edan las entradas.  Hay necrolog\u00edas conectadas con los cap\u00edtulos de las catedrales; otras (y \u00e9stas son los m\u00e1s numerosas) pertenec\u00edan a monasterios y casas religiosas; otras a las universidades, tales como, por ejemplo la Sorbona (en Molinier y Lognon, \u201cObituaires\u201d, I, 737-52); otras, a colegiatas; otras de nuevo a parroquias; mientras, en cuanto a los registros propiamente dichos, algunos eran redactados en forma de entradas marginales en martirologios o  calendarios; otras formaban parte de un libro aparte, pero organizadas de acuerdo a los d\u00edas del mes; otras, en cambio, eran meras listas desordenadas de nombres, las cuales parec\u00edan haber sido escritas tal como las hab\u00edan enviado, o seg\u00fan surg\u00eda la ocasi\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No menos variados son los nombres por los que se conoc\u00eda estos registros.   Quiz\u00e1s la forma m\u00e1s com\u00fan fue martyrologium, porque frecuentemente tomaban la forma de meras adiciones al martirologio, o lista de m\u00e1rtires y  santos conmemorados cada d\u00eda. Encontramos adem\u00e1s necrologiurn, memoriale mortuorum, o memoriale fratrum, mortuologium, liber obituum, y m\u00e1s raramente, obituarius; algunas veces, debido a su conexi\u00f3n con el calendario, calendarium; algunas veces, porque la regla  mon\u00e1stica estaba com\u00fanmente encuadernada en el mismo libro, liber regulae o simplemente regula; algunas veces, por la ocasi\u00f3n cuando \u00e9sta se le\u00eda en voz alta, liber capituli (libro de cap\u00edtulo); algunas veces en referencia a las entradas de los nombres de benefactores, liber fundationum, o liber benefactorum.   Adem\u00e1s, aunque Molinier parece impugnar este uso (\u00abLes Obituaires francais\u00bb, p. 22), tal colecci\u00f3n de nombres, que consist\u00eda mayormente de benefactores, fue ocasionalmente llamada liber vitae (libro de vida).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No se puede encontrar mejor descripci\u00f3n del prop\u00f3sito servido por estas listas y del esp\u00edritu que anim\u00f3 a la instituci\u00f3n completa de las necrolog\u00edas que la que se halla contenida en el prefacio al libro de Winchester, del siglo XI, conocido como el \u201cRegistro Hyde\u201d.  Pese a su longitud, amerita ser citado completo:\n<\/p>\n<p>\u201cHe aqu\u00ed, en el nombre de Dios Todopoderoso, de nuestro Se\u00f1or Jesucristo y de su Sant\u00edsima Madre, la  Inmaculada Siempre  Virgen Mar\u00eda, y adem\u00e1s de los doce  santos  Ap\u00f3stoles, por cuya ense\u00f1anza el mundo se ha vuelto glorioso en la fe, a cuyo honor esta iglesia de monasterio, la cual es llamada la nueva iglesia, a diferencia del viejo monasterio de al lado, se fijan aqu\u00ed en el orden debido los nombres de los hermanos y monjes, de miembros del grupo familiar [familiariorum (sic)], o de los benefactores vivos y muertos, que debido a la perecedera memoria de este escrito, deben ser anotados en la p\u00e1gina del libro celestial, en virtud de cuyas obras de caridad se alimenta esta misma familia, a trav\u00e9s de la generosidad de Cristo.  Y que tambi\u00e9n los nombres de aquellos que se han encomendado a sus oraciones y su comuni\u00f3n sean inscritos aqu\u00ed en general, para que se les recuerde diariamente en la sagrada celebraci\u00f3n de la  Misa o en el armonioso  canto de los Salmos.  Y que los nombres mismos sean presentados diariamente por el subdi\u00e1cono ante el altar al comienzo de la Misa matutina o  principal, y en la medida que el tiempo lo permita, que sean recitados por \u00e9l en presencia del Alt\u00edsimo.  Y luego que la oblaci\u00f3n haya sido ofrecida a Dios por la mano derecha del cardenal sacerdote celebrante, que los nombres sean colocados sobre el altar sagrado durante los mismos misterios de la Santa Misa, y que sean encomendados con la mayor humildad a Dios Todopoderoso, de modo que a medida que se les recuerda en toda la tierra [sicut eorum memoria agitur in terris &#8212;una frase de la Misa Ordinaria], as\u00ed en la vida venidera, por Su indulgencia quien solo conoce como est\u00e1n o estar\u00e1n a partir de ahora a Su vista, que se aumente en el cielo la gloria de aqu\u00e9llos que tienen mayor m\u00e9rito y que el estado de aqu\u00e9llos que son menos dignos sea iluminado en Sus juicios secretos.  Sean ustedes felices y regoc\u00edjense de que sus nombres est\u00e1n escritos en el cielo, a trav\u00e9s de Jesucristo nuestro Se\u00f1or, a quien con Dios el Eterno Padre y el  Esp\u00edritu Santo, donde reside  todo el honor, el  poder y la gloria por los siglos de los siglos. Am\u00e9n.\u201d<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta descripci\u00f3n es particularmente interesante porque, aunque luego cay\u00f3 en desuso la colocaci\u00f3n de la necrolog\u00eda sobre el altar durante la Misa, y los nombres se le\u00edan en el cap\u00edtulo en vez de en el coro, aun as\u00ed, el extracto muestra claramente  que el libro de obituarios tuvo su origen en los viejos \u201cd\u00edpticos\u201d o tabletas, sobre las cuales se anotaban anteriormente los nombres que eran le\u00eddos por el sacerdote en la Conmemoraci\u00f3n de los Vivos y la Conmemoraci\u00f3n de los Muertos en el Canon  de la Misa.  Hasta donde se puede ver, la recitaci\u00f3n de los nombres de los obispos difuntos en los d\u00edpticos fue luego representada por la lectura del propio martirologio, mientras que la conmemoraci\u00f3n de los benefactores y otros difuntos se mantuvo en la forma de una necrolog\u00eda.  Se recordar\u00e1 que en la  Misa de R\u00e9quiem diaria  (missa quotidiana defunctorum) de nuestros Misales, el sacerdote se dirige primero a orar pro defunctis episcopis seu sacerdotibus, luego pro fratribus, propinquis et benefactoribus y finalmente pro omnibus fidelibus defunctis.   Esto corresponde a la clasificaci\u00f3n aqu\u00ed, a saber, de los incluidos en el martirologio, aquellos nombrados en la necrolog\u00eda y aquellos que no se mencionan en absoluto.  La entrada de los nombres de los muertos en el registro de un monasterio u otra instituci\u00f3n religiosa, y la subsiguiente participaci\u00f3n en las plegarias y  buenas obras de todos sus miembros, fue un privilegio que, desde el siglo VIII en adelante, fue grandemente deseado.  Estos derechos rec\u00edprocos de la inserci\u00f3n de los nombres de los hermanos muertos en las necrolog\u00edas de cada uno fue un asunto de constante negociaci\u00f3n entre las diferentes abad\u00edas, etc., y en alguna  fecha posterior esto se convirti\u00f3 en costumbre de los monasterios el enviar mensajeros con \u201crollos mortuorios\u201d (rotuli) solicitando la promesa de oraciones, las cuales ser\u00edan colocadas en el rollo y que compromet\u00edan al remitente a orar por los hermanos difuntos de los monasterios que  les prestaban este servicio (pero para eso vea rotuli).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aunque las entradas en las necrolog\u00edas existentes de los monasterios y catedrales eran generalmente del car\u00e1cter m\u00e1s breve posible, s\u00f3lo se indicaba el d\u00eda del mes, y no el a\u00f1o, aun de forma indirecta estas listas de nombres han sido estimadas como de considerable importancia tanto para prop\u00f3sitos filol\u00f3gicos como hist\u00f3ricos.  Un gran n\u00famero han sido publicadas en Alemania, Francia, Inglaterra y otros pa\u00edses.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<b>Fuente<\/b>:  Thurston, Herbert. \u00abNecrologies.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 10. New York: Robert Appleton Company, 1911.  <br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/10734b.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Juan Ram\u00f3n Cifre.  rc\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las necrolog\u00edas o, como se les llama m\u00e1s frecuentemente en Francia, obituaires, son los registros en los cuales las comunidades religiosas sol\u00edan anotar los nombres de los muertos &#8212;notablemente sus propios miembros fallecidos, sus asociados y sus principales benefactores&#8212; con la intenci\u00f3n de ofrecerles oraciones por sus almas. 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