{"id":26206,"date":"2016-02-05T17:41:36","date_gmt":"2016-02-05T22:41:36","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/obediencia-religiosa\/"},"modified":"2016-02-05T17:41:36","modified_gmt":"2016-02-05T22:41:36","slug":"obediencia-religiosa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/obediencia-religiosa\/","title":{"rendered":"OBEDIENCIA RELIGIOSA"},"content":{"rendered":"<p><h2>Contenido<\/h2>\n<ul>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-1\">1 Definici\u00f3n<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-2\">2 La Regla Can\u00f3nica de la Obediencia<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-3\">3 Significado moral<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-4\">4 El fundamento<\/li>\n<\/ul>\n<h2>Definici\u00f3n<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Obediencia religiosa es aquella sumisi\u00f3n general que los religiosos juran a Dios, y voluntariamente prometen a sus superiores, para ser dirigidos por ellos en los caminos de perfecci\u00f3n de acuerdo al prop\u00f3sito y constituciones de su orden. Consiste, de acuerdo a Lessius (De Justitia, II, XLVI, 37), en el permitirse un hombre a s\u00ed mismo ser gobernado a trav\u00e9s de toda su vida por otro por amor a Dios. Est\u00e1 compuesta de tres elementos:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">1.\tEl sacrificio ofrecido a Dios de su propia independencia en la generalidad de sus acciones, cuando menos de aquellas que son exteriores;<br \/>\n2.\tEl motivo, a saber, la perfecci\u00f3n personal, y, como norma, tambi\u00e9n la ejecuci\u00f3n de trabajos espirituales o corporales de misericordia y caridad;<br \/>\n3.\tEl contrato expreso o insinuado con una orden (antes tambi\u00e9n con una persona), la cual acepta la obligaci\u00f3n de guiarlo al fin para el cual \u00e9l acepta sus leyes y su direcci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Obediencia religiosa, por lo tanto, no involucra aquella extinci\u00f3n de toda individualidad, tan alegada contra conventos y contra la Iglesia; ni es ilimitada, por cuanto no es posible ni f\u00edsica ni moralmente que un hombre se rinda absolutamente a la gu\u00eda de otro. La elecci\u00f3n de un superior, el objeto de la obediencia, la autoridad de la Iglesia jer\u00e1rquica, todo excluye la idea de regla arbitraria.\n<\/p>\n<h2>La Regla Can\u00f3nica de la Obediencia<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los superiores\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por ley divina, las personas religiosas est\u00e1n sujetas a la jerarqu\u00eda de la Iglesia; primero al Papa, despu\u00e9s a los obispos, a menos que est\u00e9n exentos por el Papa de la jurisdicci\u00f3n episcopal. Esta jerarqu\u00eda fue instituida por Cristo para dirigir a los fieles no solo en el camino de la salvaci\u00f3n, sino tambi\u00e9n en la perfecci\u00f3n cristiana. El voto de obediencia en las instituciones aprobadas por la Santa Sede se sostiene m\u00e1s y m\u00e1s a ser hecho igualmente al Papa, quien comunica su autoridad a las congregaciones romanas a las que se les conf\u00eda la direcci\u00f3n de las \u00f3rdenes religiosas. Los superiores de las diferentes \u00f3rdenes, cuando son cl\u00e9rigos y est\u00e1n exentos de la jurisdicci\u00f3n episcopal, similarmente reciben una parte de su autoridad y todo el que est\u00e1 puesto a la cabeza de una comunidad est\u00e1 investido con la autoridad dom\u00e9stica necesaria para su buen gobierno; el voto por el que el religioso ofrece a Dios la obediencia que promete a sus superiores confirma y define esta autoridad. Pero el derecho de demandar obediencia en virtud del voto no necesariamente pertenece a todos los superiores; est\u00e1 ordinariamente reservado a la cabeza de la comunidad; y para imponer la obligaci\u00f3n, es necesario que el superior deba hacer conocer su intenci\u00f3n de obligar la consciencia, en ciertas \u00f3rdenes tales expresiones como \u201cyo deseo\u201d, \u201cyo ordeno\u201d, no tienen tal fuerza impositiva. Las instrucciones de la Santa Sede requieren que el poder de obligar la consciencia por una orden deba ser empleado con la mayor prudencia y discreci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los l\u00edmites de la obligaci\u00f3n\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las \u00f3rdenes de los superiores no se extienden a lo que concierne a la moci\u00f3n interior de la voluntad. Eso cuando menos es la ense\u00f1anza de Sto. Tom\u00e1s (II-II Q. CVI, a. 5, y Q CLXXXVI, a. 2). La obediencia no es jurada absolutamente, y sin l\u00edmite, sino de acuerdo a la regla de cada orden, por cuanto un superior no puede ordenar nada extra\u00f1o a, o fuera de, la regla (excepto en el caso que puede otorgar dispensaciones de la regla). Ninguna apelaci\u00f3n tiende de su orden, es decir, la obligaci\u00f3n de la obediencia no es suspendida por ninguna apelaci\u00f3n a una autoridad m\u00e1s alta; pero el inferior siempre tiene el derecho de recurso extra-judicial a una autoridad m\u00e1s alta en la orden o a la Santa Sede.\n<\/p>\n<h2>Significado moral<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">El religioso est\u00e1 limitado moralmente a obedecer en todas las ocasiones cuando est\u00e1 limitado can\u00f3nicamente, y cuando sea que su desobediencia ofenda contra la ley de la caridad, como por ejemplo trayendo discordia a la comunidad. Por raz\u00f3n del voto de obediencia y por la profesi\u00f3n religiosa un acto deliberado de obediencia y sumisi\u00f3n a\u00f1ade el m\u00e9rito de un acto de la virtud de la religi\u00f3n a los otros m\u00e9ritos del acto. Esto se extiende incluso a la obediencia de un consejo que va m\u00e1s all\u00e1 de las cuestiones de la obediencia regular, y tambi\u00e9n est\u00e1 limitada para las prescripciones de leyes m\u00e1s altas sean humanas o divinas.\n<\/p>\n<h2>El fundamento<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Evang\u00e9lico\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El fundamento evang\u00e9lico de la obediencia religiosa se encuentra, primero que nada, en el perfecto acuerdo de esa obediencia con el esp\u00edritu del evangelio. El desapego a la ambici\u00f3n que lleva a un hombre a escoger una posici\u00f3n de inferioridad, implica un esp\u00edritu de humildad la cual estima a otros como superiores, y voluntariamente les cede el primer lugar; el sacrificio de su propia independencia y de su propia voluntad presupone en un grado alto ese esp\u00edritu de auto-negaci\u00f3n y mortificaci\u00f3n que mantiene las pasiones bajo el dominio apropiado. La buena disposici\u00f3n de aceptar una regla com\u00fan y una direcci\u00f3n manifiesta un esp\u00edritu de uni\u00f3n y concordia que generosamente se adapta \u00e9l mismo a los deseos y gustos de otros; el entusiasmo a hacer la voluntad de Dios en todas las cosas es una se\u00f1al de la caridad hacia Dios que llev\u00f3 a Cristo a decir \u201cyo siempre hago las cosas que complacen a mi Padre\u201d (Juan 7,29). Y como la Iglesia ha investido a los superiores con su autoridad, la obediencia religiosa est\u00e1 avalada para todos aquellos textos que recomiendan sumisi\u00f3n a los poderes leg\u00edtimos, y especialmente por lo siguiente: \u201cAquel que te escucha, me escucha\u201d (Lucas 10,16).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Filos\u00f3fico\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Filos\u00f3ficamente, la obediencia religiosa est\u00e1 justificada: (a) por la experiencia de los errores e ilusiones de los que es responsable un hombre fi\u00e1ndose de sus propias opiniones  no confirmadas. Los prop\u00f3sitos religiosos de regir toda su vida por devoci\u00f3n a Dios y a su pr\u00f3jimo; \u00bfc\u00f3mo puede realizar de la mejor manera este ideal? \u00bfRegulando todas sus acciones por su propio juicio, o escogiendo un gu\u00eda prudente e iluminado que le dar\u00e1 su consejo sin ninguna consideraci\u00f3n de s\u00ed mismo? \u00bfNo est\u00e1 claro que la \u00faltima alternativa muestra una resoluci\u00f3n m\u00e1s sincera, m\u00e1s generosa, y al mismo tiempo m\u00e1s probable de conducir a un asunto exitoso? Esta obediencia est\u00e1 justificada tambi\u00e9n: (b) por la ayuda del ejemplo y consejo aportados por la vida comunitaria y la aceptaci\u00f3n de una regla de conducta, la santidad de la cual est\u00e1 garantizada por la Iglesia; (c) por \u00faltimo, como el objeto de las \u00f3rdenes religiosas no es s\u00f3lo la perfecci\u00f3n de sus miembros, sino tambi\u00e9n la realizaci\u00f3n de obras espirituales y corporales de misericordia, necesitan una uni\u00f3n de esfuerzos que s\u00f3lo pueden ser asegurados por la obediencia religiosa, as\u00ed como la obediencia militar es indispensable para el \u00e9xito de las operaciones de guerra.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La obediencia religiosa nunca reduce a un hombre a un estado de inercia pasiva, no impide el uso de ninguna facultad que puede poseer, sino que santifica el uso de todas. No proh\u00edbe ninguna iniciativa sino que la somete a un prudente control para preservarla de la indiscreci\u00f3n y mantenerla en la l\u00ednea de la verdadera caridad. Un miembro de una orden religiosa frecuentemente ha sido comparado con un cuerpo muerto, pero en verdad nada se mata por el voto religioso por vanidad y amor propio y toda su fatal oposici\u00f3n a la voluntad divina. Si superiores y subordinados han fallado algunas veces a entender la pr\u00e1ctica de la obediencia religiosa; si la direcci\u00f3n ha sido a veces indiscreta; estas son imperfecciones accidentales de las que la instituci\u00f3n humana est\u00e1 libre. El ilimitado celo de hombres como san Francisco Javier y otros santos que amaron su regla, la parte prominente que los religiosos han tomado en el campo de la misi\u00f3n y sus \u00e9xitos en \u00e9l, siempre movidos por las \u00f3rdenes religiosas; todas estas cosas abastecen el m\u00e1s elocuente testimonio a la feliz influencia de la obediencia religiosa desarrollando la actividad que santifica. La expresi\u00f3n \u201cobediencia ciega\u201d significa no una sumisi\u00f3n irrazonable o irrazonada a la autoridad, sino una fina apreciaci\u00f3n de los derechos de autoridad, la razonabilidad de la sumisi\u00f3n, y ceguera solo ante tales consideraciones ego\u00edstas o mundanas que restar\u00edan respeto a la autoridad.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el presente, los religiosos han tomado una parte mucho mayor que antes en la vida civil y p\u00fablica, llenando personalmente todas las condiciones requeridas a los ciudadanos, para ejercitar su derecho de voto y otras funciones compatibles son su profesi\u00f3n. La obediencia no interfiere con el ejercicio correcto de tales derechos. Ning\u00fan sistema pol\u00edtico rechaza los votos de personas en colocaciones dependientes, sino que todos permiten libremente el uso de cualquier influencia leg\u00edtima que corrige hasta cierto punto la tendencia viciosa del igualitarismo: la influencia de los superiores religiosos est\u00e1 limitada a salvaguardar los intereses superiores de la religi\u00f3n. En cuanto a las funciones a ser cumplidas, el superior, por el mismo hecho de permitir a sus s\u00fabditos emprenderlas, permite toda la libertad que es requerida por su honorable cumplimiento.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hist\u00f3rico\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aunque san Pablo y los otros primeros eremitas no estaban en posici\u00f3n de practicar la obediencia religiosa, estaba ya manifestada en la docilidad con la que sus imitadores se colocaron bajo la gu\u00eda de alg\u00fan hombre de mayor edad. San Cipriano, en su carta \u201cDe habitu virginum\u201d, nos muestra que en Roma las v\u00edrgenes segu\u00edan la direcci\u00f3n de mujeres de mayor edad. La obediencia era vista entonces como una clase de educaci\u00f3n, de la que eran dispensados aquellos que se consideraban perfectos y maduros para una vida solidaria. Esta idea se encuentra tambi\u00e9n en el primer cap\u00edtulo de la regla de san Benito. San Pacomio (A.D. 292-346), entendiendo la importancia  de la obediencia en la vida comunitaria hizo la fundaci\u00f3n de la vida religiosa de los cenobitas, predicando por su propio ejemplo, e inculcando en todos los superiores la necesidad de una observancia escrupulosa de las reglas de las que eran guardianes. Los monjes (cf. Casiano, \u201cInstituciones\u201d) vieron as\u00ed en la obediencia perfecta una aplicaci\u00f3n excelente de su esp\u00edritu universal de auto-renuncia. M\u00e1s tarde, san Bernardo insisti\u00f3 en la supresi\u00f3n completa de la propia voluntad, por ej., de aquella voluntad que se coloca ella misma en oposici\u00f3n a los designios de Dios y a todo lo que est\u00e1 mandado o deseado para el bien de la comunidad. La obediencia en los monjes orientales era imperfecta y defectuosa por la facilidad con que cambiaron de un superior o monasterio a otro. San Benito, en consecuencia, avanzando un paso m\u00e1s all\u00e1, introdujo una nueva regla obligando a sus monjes por un voto de estabilidad. Algunas reglas escogidas a\u00fan exist\u00edan, que parec\u00edan ser da\u00f1inas a la vida com\u00fan, por lo que algunos monasterios ten\u00edan varas series de reglas, teniendo cada serie sus propios observantes. Las reformas en la orden de san Benito trajeron a la existencia congregaciones mon\u00e1sticas conocidas por la igualdad de sus observancias y estas fueron las precursoras de las \u00f3rdenes mendicantes con sus reglas que se han convertido en leyes can\u00f3nicas. As\u00ed, santo Tom\u00e1s ten\u00eda ante \u00e9l todo el material necesario para facultarlo para tratar por completo la materia de la obediencia religiosa en su \u201cSumma Theologica\u201d, en la que deja claro que el voto de obediencia es el m\u00e1ximo de los votos de la religi\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<b>Bibliograf\u00eda<\/b>:  STO. TOM\u00c1S, Summa Theologica, II-II, QQ, 104 et 186; IDEM, Opusc de perfect. vitae spirit., c.x., XOO; IDEM, Summa contra Gentiles; ver tambi\u00e9n los Comentios de CAYETANO y BILLUART en la parte de la Summa Theol. citada arriba; BELARMINO, Controv. de monachis, 1, 2, c. XXI: SUAREZ, De religione, tr. 7, X, y tr. 10, IV, c. XIII-XV; DE VALENTIA, En II-II, disp. 10, q. 4, De statu relig., punctum 1 y 2; ELLIOT, Vida del Padre Hecker (Nueva York, 1896; tr. francesa por Klein); Maignen, Le P. Hecker est-il un saint? (Par\u00eds, 1898); LADEUZE, Etude sur le cenobitisme Pakhomien pendant le IVe siecle et la premiere moitie du cinquieme (Lovaina, 1898); SCHIEWIETZ, Das morgenland. Monchtim (Maguncia, 1894); HARNACK, Das Monchtum, sein Ideale und seine Gesch.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Fuente<\/b>:  Vermeersch, Arthur. \u00abReligious Obedience.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 11. New York: Robert Appleton Company, 1911.  <br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/11182a.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Juan Ignacio Gonz\u00e1lez\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Contenido 1 Definici\u00f3n 2 La Regla Can\u00f3nica de la Obediencia 3 Significado moral 4 El fundamento Definici\u00f3n Obediencia religiosa es aquella sumisi\u00f3n general que los religiosos juran a Dios, y voluntariamente prometen a sus superiores, para ser dirigidos por ellos en los caminos de perfecci\u00f3n de acuerdo al prop\u00f3sito y constituciones de su orden. Consiste, &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/obediencia-religiosa\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abOBEDIENCIA RELIGIOSA\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-26206","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/26206","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=26206"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/26206\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=26206"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=26206"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=26206"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}